domingo, 18 de marzo de 2012

El Extraño que llevamos dentro o “Todo Oscuro, sin Estrellas”.



     Durante los casi cuarenta años que lleva publicando Stephen King sus libros que le han dado el apodo de “Rey del Terror”, ha entregado a sus millones de seguidores todo tipo de historias, unas más terroríficas que otras…Es así que tal como nos mantiene habituados a libros de gran extensión, cualidad que valorada por sus seguidores,  para sus numerosos detractores, corresponde a un aspecto más de su trabajo que denostar.  No obstante para quienes se permiten mirar sus obras con ojos menos prejuiciosos, así como analizarla o simplemente disfrutarla, el Sr. King bien logra manejarse a la hora de contar una buena historia breve; este hecho se puede evidenciar en su constante contribución al relato corto en numerosas revistas y otras publicaciones, las que luego recopila en sus propias antologías que salen de vez en cuando para disfrute de los lectores.  Pero así como acostumbra escribir y sacar seguido libros voluminosos, cuentos y antologías de estos últimos, también cada cierto tiempo edita algún tomo con sus novelas cortas, las que demuestran su talento para narrar una historia sobrecogedora en una cantidad suficiente de páginas que permita satisfacer a la mayoría de la gente.   Es así como a la fecha, ya son cuatro estas colecciones de novelas cortas de su autoría: Different Seasons (1982) y que los editores españoles en su manía de sacar más dinero dividieron en dos tomos en una primera instancia como El Cuerpo y Verano de Corrupción, para años después sacar una edición con las cuatro novelas cortas que forman parte de dicho texto, titulándolo Las Cuatro Estaciones; luego le sigue Four Past Midnight (1990), otro libro que en su edición en español desmenuzaron dándole los títulos de Las Dos después de la Medianoche y Las Cuatro después de la Medianoche, si bien existe en español un tomo con el último nombre que lamentablemente no se ha vuelto a editar; como tercera colección de este tipo se encuentra Hearts in Atlantis (1999), que alterna entre las novelas cortas (que son dos en total) y los cuentos (el resto del libro) y que menos mal los españoles respetaron en su edición original.   Estas tres antologías inspiraron filmes de gran calidad (Cuenta Conmigo, Sueños de Fuga, El Aprendiz, Ventana Secreta y Corazones en la Atlántida) y una miniserie para la TV que pudo ser mejor, aunque más bien por los casi risibles, si no vergonzosos, efectos especiales, que por sus sólidas actuaciones (Los Langolieros).  Por último, tan sólo en el 2010 sacó una nueva colección que comprende tres novelas cortas y un cuento, bajo el título de Full Dark, no Stars (Todo Oscuro, sin Estrellas). 
     Todo Oscuro, sin Estrellas es una obra pareja, con sus buenas dosis de terror, si bien se podría afirmar que de las tres novelas cortas y un cuento que forman parte de dicho libro, tan sólo el relato breve es el único de terror verdaderamente tal (aún cuando el horror en él se expresa de un modo mucho más sutil que el de las fantasías más viscerales de su autor).  Pero sumado a esta atmósfera pavorosa que a ratos King se permite compartir con nosotros, puesto que por lo general sus novelas cortas apuntan más al drama humano y a rescatar o bien el valor del espíritu humano o la maldad innata en nosotros (con un realismo que escapa al de sus obras de carácter fantástico), se puede observar la evolución de un autor que se acerca a veces con paso acelerado a una literatura más cercana al llamado mainstream (corriente principal que escapa a las obras de “género” como el policial, ciencia ficción, narrativa histórica y otros) que a los textos que le otorgaron su título de Rey del Terror.  Sin embargo pese a este coqueteo con sus colegas considerados más “serios”, el volumen logra darle en el gusto a la mayoría al darnos la dosis suficiente de una amalgama que consigue demostrar que el King de antaño no se ha ido, si no que tan sólo que ha evolucionado. Como dato extra a esta recopilación, se puede contar que en una edición europea se agregó un segundo cuento, el que para pesar nuestro no se incluyó en la versión castellana.
     El libro parte con una gran novela corta, en la que a modo de confesión declara su narrador “Creo que existe otro hombre dentro de cada hombre, un extraño…”, ominosas palabras que en cierto sentido se amoldan a los otros tres textos que le siguen.  De este modo a lo largo del libro se narran historias que tal como las Narraciones Extraordinarias de Poe, cuentan hechos que no dejan de asombrar por su carácter singular, siempre teniendo presentes esta naturaleza tan siniestra que puede llegar a poseer el ser humano y que tal como declara la cita textual, muestran que en cualquier momento podemos llegar a sacar a flote lo peor de nosotros mismos (basta que peligre nuestra estabilidad y felicidad, como para que nos convirtamos en un Mr. Hyde que recurra a la violencia y al gusto por la maldad).
     He aquí una crítica de los cuatro relatos que comprenden Todo Oscuro, sin Estrellas, donde en todo caso no se pretende contar en su totalidad de qué tratan cada uno de ellos.  Este trabajo más bien, desea referirse a grandes rasgos acerca de sus tramas, deteniéndose en aspectos de interés y que puedan permitir apreciarlos de una manera más analítica.  Con posterioridad se agregan observaciones acerca de los temas en común  puedan compartir.

1. 1922.

    La novela corta que abre esta cuarta colección de nouvelles, transcurre durante todo el año que le da su título a esta narración.   El protagonista, quien también aquí oficia de narrador, es un granjero que vive junto a su esposa y su único hijo adolescente.  El texto tal y como el ya clásico Dolores Claiborne del mismo autor, corresponde a una confesión que poco a poco irá dilucidando los oscuros recovecos del alma humana y en especial la del mismo Wilfred Leland James, su protagonista.  Éste es un hombre sensible, quien gusta de leer libros en la tranquilidad de su granja y cuyo temperamento originalmente sereno, contrasta con el de su esposa demasiado práctica, poco cariñosa e incluso grosera.  No obstante Wilfred es feliz en el campo, pero su vida apacible está por terminar, cuando su pareja le informa que venderá su porción de la tierra y desea irse a vivir a la ciudad.  Es entonces que el marido luego de tratar de convencerla, toma la espantosa decisión de deshacerse de la mujer y para ello no encuentra mejor recurso que convencer al hijo de ambos a que le ayude.  Una vez cometido este acto, al principio todo parece ir mejor, pero poco a poco las repercusiones morales de lo que ambos han hecho, comienzan a manifestarse impidiendo que reine la paz en su hogar.
    Lo descrito arriba, es casi lo mismo que aparece en la contratapa de la edición en español, por lo que esta crítica hasta el momento no ha contado más de la cuenta al posible lector de 1922 y sus “hermanas”.  Lo que sí nos corresponde destacar es la manera de cómo Stephen King, cual revelador de la fragilidad humana, ahonda en querer explicar la naturaleza de un asesino, dejándonos conocer sus más internos pensamientos, así como las pasiones que lo mueven y que por último logran llevarlo a la culpa y al miedo.  Esta obra desnuda la miseria humana de un hombre que otro autor más maniqueo lo habría demonizado, pero que tal como la ya citada Dolores Claiborne, no deja de provocar simpatía en el lector.  Los mismos misterios de la relación conyugal y el amor entre padres e hijos, se abordan en esta primera novela corta, de tal modo que se hace notar lo difícil de las relaciones interpersonales y que basta con que se dé un paso en falso, como para que todo se desmorone y vaya al diablo.
    Stephen King nos brinda en este relato a sus “lectores constantes” con todos los detalles sangrientos que lo hicieron ser tan popular en sus novelas y cuentos de terror, permitiéndose hacer uno que otro homenaje a autores ya clásicos como Poe y Lovecraft.  El temor y la repulsión a las ratas que en cuentos de la talla de El Pozo y el Péndulo y Las Ratas de las Paredes de los escritores ya mencionados, los hace inolvidables y aquí vuelve a cobrar una expresión siniestra y hasta sobrenatural.
     A su vez, como si se tratase de un relato fantástico propio de los maestros europeos  del siglo XIX (Maupassant, Sheridan le Fanu, Théophile Gautier y otros), el escritor juega con la ambigüedad respecto a las “extraordinarias” experiencias vividas por el protagonista ¿Son reales o son el fruto de una mente desquiciada y con ánimo de purgar sus yerros?; de este modo corresponde al lector tomar la decisión respecto al verdadero matiz de los acontecimientos terroríficos que acá se cuentan.
   Como el King clásico, el escritor termina su obra con un último guiño a Lovecraft al incorporan al relato un supuesto recorte de periódico alusivo a los hechos mencionados, recurso que el propio autor de Carrie desde esta temprana novela gustó de utilizar en sus obras.

2. Camionero Grande.

    Stephen King es un autor que en su extensa obra ha creado personajes de hondo realismo y vitalidad, llegando a poseer su literatura algunos de los personajes más carismáticos y recordados tanto en la pluma como en otros medios donde estos han tomado forma (imposible olvidarse del aterrador Pennywise interpretado por Tim Curry en la miniserie de It, la loquísima Annie Wilkes de Kathy Bates de Misery, Jack Torrence interpretado por un siempre homenajeado/parodeado Jack Nickolson en El Resplandor y el angelical John Coffey de La Milla Verde, caracterizado por Michael Clarke Duncan).  Dentro de estos personajes, los femeninos nunca han dejado de poseer tal grado de verosimilitud, que se agradece que la pluma de King, siendo hombre, no deje de otorgar a las mujeres tanta relevancia en sus obras.  A su vez, dentro de sus personajes es habitual hacer que estos sean escritores, lo que de paso les otorga una sensibilidad especial que uno espera todo artista debería poseer.  Es así como al tener a un protagonista que cumple con ambas características, King hace que el personaje redoble su intensidad dramática y paralelo al carácter complejo de un artista, agregue esta otra dimensión.
    El tema de la mujer que es violada y cobra venganza sobre él o los criminales implicados en su deshonra, es algo que al menos el cine ha abordado en numerosas ocasiones (como en cualquiera de las dos versiones de Escupo sobre tu Tumba o La Última Casa a la Izquierda, si bien en este último caso son los padres de la víctima quienes se desagravian); lo mismo sucede con las figuras del hombre o la mujer quienes se convierten en justicieros o vigilantes para tomar la justicia por sus propias manos  (The Brave One, El Vengador Anónimo, Ojo por Ojo y tantas otras más, sin mencionar figuras del cómic como Daredevil, El Castigador y el mismísimo Batman).  No obstante en literatura esta temática apenas había sido abordada, llamando la atención esta ausencia en un país como USA y en el cuál día a día los atropellos contra los inocentes inundan las noticias y eso tan solo en aquellos que son hechos públicos o denunciados por sus víctimas.   En tal sentido, esta segunda novela corta de Todo Oscuro, sin Estrellas en una primera instancia no resulta tan original que digamos, pero acá lo que importa es el modo en cómo se narra esta odisea dramática de su protagonista y más aún, el original desenlace que le otorga su autor.
    Es la historia de Tess, novelista de una saga de novelas policiales, dirigidas a un público lector femenino mayor.  Tess es una mujer práctica, quien tiene su vida completamente organizada, pero que luego de regresar hacia su casa tras realizar una de sus acostumbradas charlas entre sus admiradoras, es vejada y dada por muerta.  Entonces la frágil mujer logra llegar cómo puede a su casa y sin contarle a nadie el crimen del que ha sido víctima, hace uso de sus dotes investigativas para esclarecer los hechos acaecidas, descubrir la identidad del o los responsables y cobrar la dulce venganza.  Ahora bien, todo esto ocurre demasiado rápido, de modo que el lector siente que King le quita suspenso a la trama y más aún queda presente esta sensación de celeridad cuando la justicia emprendida por Tess se lleva a cabo, de modo que uno se pregunta cómo es que todo acabó (supuestamente) y qué ocurrirá en las páginas que restan de esta obra.  Pero es aquí que se encuentra presente el aporte del escritor a este tipo de historias, cuando hace que alguien que como Tess ha sufrido un crimen tan violento y cobarde como el que le ha tocado vivir, muestre como no sólo su vida se ha fragmentado, si no que también su propia mente: de este modo a lo largo que la historia se acerca tanto a la esperada consumación de la venganza, como a su clímax, la protagonista comienza a tener diálogos de carácter esquizofrénico con objetos y animales que forman parte de su diario vivir.
     Stephen King a su vez en esta historia de revancha, tras la decepción que puede significar el ajusticiamiento que hace su personaje, introduce un elemento inesperado al hacer que Tess se de cuenta que tras el castigo que ha inflingido, aún quedan pendientes labores que hacer; más aún, luego de efectuar su propia justicia y cambiar su vida tras las decisiones que ha tomado, es ahora ella quién debe pagar sus propias culpas y  la paz no llegará a ella hasta que resuelva este nuevo lío en que se ha metido.
    El extraño nombre de esta nouvelle posee doble significancia, pues se refiere tanto al hombre (la bestia) que ultrajó a la escritora, como a ella misma, quien antes de su violación llega a la idea de que quizás en otra vida fue un hombre conductor de estos vehículos, de ahí su tremendo gusto de manejar por la carretera…No obstante en esta alternancia es que radica la idea ya constante en este libro y las cuatro obras que lo conforman, de que el paso hacia la violencia y la locura es demasiado corto.

3. Una Extensión Justa.

    Tal y como se mencionó antes, este relato corresponde al único cuento que hoy retiene nuestra atención, por lo que aparte de su considerable brevedad, también es la única narración propiamente tal de terror “convencional” y sobrenatural (aún cuando la primera obra que compone esta antología, 1922, bien queda enmarcada dentro de este género, pese a la ambigüedad de adrede que le da su autor).  Su título corresponde tanto a un juego de palabras intraducible en español que en la narración se explica, como al pacto que hace su protagonista, un hombre ya maduro que sufre de cáncer terminal, quien realiza un particular contrato que le permitirá extender su vida a cambio de…Bueno, mejor que el lector mismo descubra en qué consiste el bien que debe ofrecer Harry Streeter para que la transacción se logre, lo que bien puede ser mucho más que su alma.
    Desde clásicos como el Fausto de Goethe, el tema del pacto diabólico ha sido numerosas veces abordado en la literatura, inspirando a su vez a otras expresiones artísticas, dentro de las que destacan los cómics de Spawn.  En la tradición, siempre se ha mostrado al demonio involucrado como a un embaucador, que seduce con su oferta a los débiles seres humanos ante la expectativa de los bienes que ofrece; este tipo de historias posee una raigambre cuyos antecedentes se remontan a las tradiciones religiosas, en especial de corte judeocristiana.   Considerando lo anterior, el demonio acá no se aleja del modelo original, manteniendo esa imagen seductora, que a través de las palabras y la debilidad misma de su víctima, logra conseguir el bien preciado; no obstante en Una Extensión Justa, King también le otorga un grado de simpatía que antes no lo había hecho con el demonio de La Tienda de los Deseos Malignos, ni mucho menos con el de su guión para la miniserie La Tormenta del Siglo.  Pese a su naturaleza diabólica y monstruosa, quien en su apellido acá usa el anagrama de Alobid, el autor la presenta en sutiles detalles que demuestran en mayor medida su maligna condición, pues en apariencia es un bonachón hombre de negocios, que pareciese estar loco, pero cuya verdadera identidad se logra apreciar de vez en cuando en sus dientes, su cambio de tamaño, etc. (de este modo nuevamente el mal se observa como algo engañoso, tal como la misma serpiente del relato del Génesis).
    El protagonista de este cuento consigue lo que quiere, no obstante esta vez no es supuestamente su alma la que compromete a favor de su deseo.  Alobid afirma que las almas ya no poseen valor, sin embargo a cambio de su don pide un porcentaje de dinero anual…y la propia felicidad: no la felicidad de su cliente, pero sí una que a la larga se traduce en la propia condenación; puesto que es nuestra capacidad de ser felices y construir nuestro porvenir, lo que nos hace ser criaturas libres y la carencia de ello, implica la negación de nuestra espiritualidad.
    La sucesión de desgracias narradas en este cuento evidencian muy bien su calidad terrorífica, que bien no tienen que ser sangrientas o llenas de eventos extraordinarios, como para hacer que el lector de las gracias a Dios porque su existencia no sea tan fatalista.  La mano izquierda de la oscuridad que aquí hace su presencia, recuerda la imagen inexorable del destino en las tragedias griegas y donde esta fuerza superior se alza sobre los desafortunados mortales; pero como estamos hablando de un autor de tradición cristiana como King, el sentido pagano y antiguo de la fatalidad, se suma a la presencia de lo claramente satánico y propio de la tentación demoníaca bíblica.
    Ambientado en Derry, la ya “mítica” ciudad donde transcurren los eventos de esa ya clásica novela del mismísimo King que es It (considerada una de sus mejores obras), este cuento es un guiño para su “lector constante” y demuestra que pese a la destrucción del primigenio mal que por siglos asoló la ciudad (el demoniaco Pennywise) el mal siempre estará presente en ella y que nuestros corazones bien pueden ser tentados por éste.

4. Un Buen Matrimonio.

    Quizás junto con el texto que abre este volumen, el mejor de los cuatro que lo componen; siendo que una vez más King nos demuestra en esta narración su habilidad para crear personajes femeninos verosímiles y de gran carisma.  Acá además consigue que lo que pensamos corresponde al desenlace no sea tal, pues como la realidad misma, la vida nunca termina de depararnos sorpresas.
    Esta es la historia de Darcy Anderson, quien lleva al menos veinte años de solvente matrimonio, cuando ya sus hijos han hecho su vida aparte y ella disfruta junto a su marido de una vida segura y tranquila.  Su esposo es un hombre cuya mayor pasión es la colección y ventas de monedas antiguas, habiéndose mostrado siempre como alguien sosegado y sin excentricidades.  Como la protagonista de Camionero Grande, Darcy se siente a gusto con su vida completamente controlada, hasta que un día durante una de las habituales ausencias de marido, descubre de éste una faceta oculta que cambiará para siempre su existencia. 
    Tal y como señala King en el Epílogo del libro, “(…) es imposible conocer del todo a nadie, ni siquiera a aquellos que amamos”, de tal modo esta novela corta plantea muy bien la idea de que “ojos que no ven, corazón que no siente” y que hay secretos inconfesables que a veces uno quisiera no saber, menos revelar.
    Corresponde a una obra de terror psicológico, como lo son ya otros recordados textos de su autor como Misery, El Juego de Gerald y La Zona Muerta.  El tema de la abnegada esposa que descubre que su hombre esconde algo más que una usada colección de pornografía, lo había abordado Stephen King muy bien en La Historia de Lisey; no obstante en Un Buen Matrimonio estamos hablando de una narración que, en su realismo, muestra mucho más horror ante la amenaza del verdadero mal en nuestras vidas.
   La presente novela corta hace sus propio homenaje a la figura del policía/detective, con un personaje que tan solo en la últimas páginas aparece en el texto, para incluso otorgarle una mayor cuota de humanidad y emotividad a la obra.
    Tal como King lo acostumbra a hacer sin tapujos, la narración puede llegar a ser gráfica en los hechos más macabros, pero no a los extremos de mal gusto o con la crudeza de algunas de sus otras obras.
    El suspenso y la tensión se encuentran mejor manejados que en Camionero Grande y a diferencia de la historia de Tess, acá la acción emprendida por Darcy una vez que se entera de la verdad, no resulta ser precipitada y se nota un mayor esfuerzo del autor por mantener el ritmo (sin caer en precipitaciones) en los hechos.
    La última reflexión con que nos deja King antes de sus sabias palabras, que comparte con nosotros en el ya citado Epílogo, corresponde a la concepción de que aún cuando nos haya tocado el mal,  pese a que hayamos escogido con premeditación y alevosía cometer pecado mortal, existen la esperanza y la oportunidad de conseguir la paz y el perdón en nuestras vidas (una verdad que comparten tanto Darcy como Tess, las dos heroínas “trágicas” de este libro).

Unas palabras finales.

    Tras repasar, comentar y analizar la colección de novelas cortas y un cuento que aquí se detallan, queda claro que estamos hablando de un libro que en su conjunto posee sus propias virtudes literarias, como su funcionalidad a la hora de ser la oportunidad de pasar horas de sana diversión en su lectura.  Cada uno de estos cuatros relatos se adentran en las entrañas mismas de nuestra perversidad (nuestra inclinación natural al mal que el propio Poe retrató en sus cuentos con maestría, tal como lo demuestra en su cuento y cuasi ensayo El Demonio de la Perversidad), mostrándonos cómo el camino a la perdición se encuentra a sólo pasos de nuestra seguridad.   Su autor, Stephen King, hace rato ya se ganó su espacio en la literatura contemporánea, a fuerza de inventiva y constancia, demostrando en esta cuarta colección de nouvelles sigue vivo lo mejor del King de otrora (el sangriento y tenebroso de sus primeras décadas en el arte de la fabulación), junto al escritor ya más “maduro” y del gusto general.
    Todos los textos que conforman Todo Oscuro, sin Estrellas son una invitación a los avatares del corazón humano (“El corazón del hombre es un camino predregoso” afirma el mismo King en su novela de duro terror que es Cementerio de Animales) y sus protagonistas, seres comunes y corrientes que podrían ser cualquier hijo de vecino, descubren en medio de sus tribulaciones una que otra faceta de la oscuridad que albergan.
    ¿Cuál es la naturaleza del mal? Se pregunta el lector, como también es la interrogante que quisieran explicar uno a uno estos tenebrosos relatos de horror real y sobrenatural.   Quizás esta tendencia y a veces gozo que provoca la malevolencia, sean parte inherente de nuestras personas y depende de cada uno, de nuestro libre albedrío, elegir qué camino escogemos… ¿O acaso existe en verdad una esencia del mal que escapa a nuestras capacidades y posee un carácter más espiritual, digamos, más sobrenatural ante el cual nos jugamos la salvación de nuestras almas? ¿Existe acaso el llamado “mal necesario” con el cual justificar nuestras acciones, como la venganza o la justicia humana que se otorga los derechos de la pena de muerte y la ejecución de los criminales en protección de las eventuales nuevas víctimas?  Todas estas dudas tan antiguas como la humanidad misma se abordan acá.  Stephen King más que sermonearnos o hacer proselitismo de sus concepciones personales, lo que hace es llevarnos a que meditemos sobre todo esto y más….Y de paso nos regala estas nuevas historias que tan sólo por su poder de hacernos gozar de una narración bien contada, ya hace que estemos frente a un libro recomendable.


3 comentarios:

  1. La verdad que "Full Dark, No Stars" es una excelente colección de principio a fin. Soy de los que prefiere las obras extensas, pero King se superó a sí mismo en esta entrega. Es un libro cuyas historias recuerdo tal y como si fueran antiguos amigos -así de buenas y memorables son-. King volvió a demostrar porqué es el mejor; esa implacable manera de delinear a sus personajes, ubicarlos dentro de contextos plausibles y antes vistos y, aún así, triunfar en el intento.
    Full Dark, No Stars, excelente y altamente recomendable.

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  2. king es genial para retrararnos como sociedad, independiente de la escala, ya sea de manera individual o a la comunidad entera, demostrandonos cuan vulnerable es nuestra capa de humanidad, ya que como dice el joker en the dark knight o como vemos en the walking dead, solo hace falta un emujon para transformarnos en los animales que en el fondo somos, como si fuesemos seres reprimidos.

    Atte. Fabian Ibarra

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  3. Pues completamente de acuerdo contigo, amigo Fabián, que King es capaz de desnudar como pocos la naturaleza más turbia que se encuentra escondida dentro de nosotros. A ver si te animas a leer más de este genial autor.

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