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domingo, 13 de septiembre de 2026

Una vez bastó para ganarte mi corazón

 


    El casi recién pasado 25 de agosto nos dejó Tim Curry.  Actor con una tremenda carrera a cuestas, tenía 80 años cuando se unió a la inmortalidad, junto a otros colegas suyos que también dejaron este plano de existencia (como no hace mucho el hermoso Sam Neill), que con gusto le agradezco toda la belleza que nos dio (incluyendo varios sustos).
    La verdad es que no he visto mucho de su filmografía y aún tengo pendiente la película que lo hizo famoso: The Rocky Horror Picture Show (1975) y a petición de mi sobrinito Amilcar, estuve a punto de saldar esa deuda con él, pero me pareció que aún mi niño no estaba preparado para ella (un juicio a priori, claro).  Acá hacía de un psicópata médico, creo, quien se vestía de Drag Queen, imagen icónica del histrión que se ha hecho entre las más populares del séptimo arte y no solo de las piezas de temática LGTB.  Era un rol osado para la época, interpretado por un actor-supongo-heterosexual, que muchos no se habrían atrevido a realizar por aquellos años.
    Debido a mis conocimientos sobre cine, siendo todavía un menor de edad, supe quién era el actor detrás de ese aterrador personaje de Pennywise, en la querida miniserie noventera (1990) que adaptó por primera vez It (la más famosa novela de Stephen King).  Todo un maestro a la hora de actuar tan maquillado, viéndose por completo irreconocible, así como haciendo papeles de lo más friki con mucha credibilidad, la mentada producción le concedió su rol más destacado, al punto de ganarse la admiración de millones de espectadores con el transcurso de cada año y década.  Su labor dentro de esta producción provocó miedo, placer y elogios por montones, convirtiendo a Pennywise en uno de los grandes monstruos de la televisión, rivalizando con los legados del cine coetáneos suyo como Jason Vorhees, Freddy Krueguer y Michael Myers.  Si el libro marcó mi adolescencia (el primero que leí del Tío Steve), la encarnación de Tim como la versión humanoide del monstruo-cambiaformas-come-miedo, se convirtió para mí en lo mejor de una adaptación que igual me defraudó en aquellos años (el libro me había hecho volar la imaginación, era muy joven en aquellos años y esperaba ilusamente que lograran plasmar las maravillas de sus páginas... ¡Algo que sí lograron con las películas!) y es que cada aparición suya era una delicia para los sentidos; algo que podía lograr el actor solo con su cuerpo y expresividad, sumado a su trabajo vocal para darle una voz tan siniestra, que resulta imposible oírlo sin que te ericen al menos unos cuantos vellos de tu cuerpo.


                                                                   Tim Curry en It

   Cabe mencionar que, por lo mismo de más arriba, me negué a la idea de que Pennywise fuese encarnado por otro artista.  El tiempo me demostró que estaba equivocado y me quedó claro que la versión más moderna, a cargo del igualmente respetable, no era mejor, sino que igual de buena y otro enfoque (tal vez solo posible gracias a la inspiración dada por su predecesor).
    Amo las dos versiones audiovisuales de ese payaso aterrador (y hasta una lonchera y un Funko Pop tengo del de Tim, sin olvidar la polera que me regalaron al cumplir el medio siglo de vida), pero siempre será la interpretación del artista al que hoy homenajeo, la que me marcó de por vida y me trae dulces recuerdos de mi adolescencia y juventud.  En la vida adulta también nos reencontramos y cuando le mostré la miniserie a mi "bebé", hace un par de años ya, este quedó fascinado; por lo mismo, apenas supo de su muerte me escribió por WhatsApp, pues lo adoraba también.
    Volviendo con la potente voz que poseía, la cual era capaz de cambiar a su antojo, el mes pasado no más me enteré de que fue considerado como la primera opción para ponerle la voz al Guasón en Batman: La Serie Animada (1992).  Sin embargo, el efecto resultó tan aterrador, considerando que se trataba de un cartoon family friend, que prefirieron darle el papel a Mark Hamill y eso dio pie a otra gran historia en la televisión.
    Hizo mucho trabajo para la pantalla chica, participando en un montón de producciones animadas de culto, que solo recién- que reviso su carrera para saber algo más de él, a la hora de dedicarle estas palabras- me doy cuenta de su aporte para programas que adoro: Desde la mencionada Batman: La Serie Animada (con otro personaje) a Batman del Futuro (1999), incluyendo Héroes Góticos (1995-1996, Gargoyles) y Justicia Joven (2012-2013).  Claro que yo siempre vi estos títulos doblados en español latino, por lo que nunca he tenido el gusto de oír su voz en ellos, seguramente "cambiada" para darle dramatismo a sus papeles, porque prefiero los cartoons en mi lengua materna.
   El otro papel suyo que tengo presente, viene a ser el de La Oscuridad, el demoníaco villano del clásico ochentero Leyenda (1985).  Es así que para esta producción Hollywoodense de fantasía, que en su momento fue un fracaso y hoy en día es, desde hace rato, toda una película de culto, aparece con uno de los maquillajes más impactantes del séptimo arte.  Bien se podría decir que este personaje, bajo su desempeño, es lo mejor de este filme (y feliz tendría a ese diablo en figura).   Claro que, tal como sucede con Pennywise, el buen de Tim aparece irreconocible.   Por cierto, su musculatura era envidiable y uno se pregunta ese era su cuerpo real o usaba algo así como una prótesis, que se veía todo muy realista.


                                                                       En Leyenda

    Sé y recuerdo casi de manera automática, aunque carezco de detalles, que lo vi en Congo (1995), una peli basada en una de las novelas de Michael Crichton, cuando este se hizo popular para Hollywood.  En ella hacía de "malo", aunque más no puedo decir de esta producción.  De igual manera puedo nombrar su paso por Mi Pobre Angelito 2 (1992), en la cual interpretó a un amable empleado de un hotel (claro que dicho recuerdo, solo me vino cuando vi una foto suya como tal, luego de que se supo de su muerte).  Cabe mencionar que ambos títulos son un gran ejemplo de su versatilidad.
   En 2020, al comienzo de la pandemia del Covid, cuando muchos de nosotros estábamos encerrados por la cuarentana y no teníamos vida social "real", con unos amigos (todos varones) para recrearnos y compartir, aunque sea a distancia, nos juntábamos por videollamada; la idea era comentar una película, que veíamos días previos, gracias a la recomendación de uno de nosotros, a quien le tocaba elegir esa semana el filme para la siguiente tertulia.  Fue así que uno de mis amigos nos hizo conocer El Grito (1978), un raro, aunque atrapante, largometraje inglés.  Solo el culto del "Conde" sabía de su existencia y una vez apreciado su contenido, todos les dimos las gracias por su aporte a nuestra cultura cinéfila.  La verdad es que ni me acuerdo de qué se trataba, aunque puedo mencionar que entre sus actores estaba un joven Tim Curry, de lo cual solo recuerdo tenía un simpático rol secundario.  Lo que sí tengo claro, es que encontré bien atractiva y masculina su versión setentera.
   Lo último que vi de Tim fue el año pasado o quizás este, cuando revisando de una vez la serie Cuentos de la Cripta.  En una de sus tantas joyitas como capítulo, Death of some sales man (1995), me encontré con la historia de un guapísimo embustero, quien llega a una casa alejada en el campo y allí conoce a una familia compuesta por padre, madre e hija.  El patán desea quedarse con la fortuna de esa gente y termina acostándose/casándose, incluso, con el retoño de sus anfitriones, una mujer espantosa.  Cabe mencionar que el trío de consanguíneos fue interpretado por un solo artista y este fue justamente nuestro llorado Tim Curry.   Fue todo un gozo para mí contemplar sus escenas, en especial las más grotescas dedicadas a la libidinosa chica, que era espantosa (que su gestualidad y voz eran de antología).  Creo que tener este recuerdo más vívido de su versatilidad, fue un bello regalo para mi memoria, ahora que lloramos juntos su partida.
   Hace unos meses atrás me tocó ver una foto de los dos actores que interpretaron a Pennywise juntos: Bill Skargard en la plenitud de su vida, a su lado en una silla de ruedas Curry, que daba pena.  Se evidenciaba el respeto del actor más joven hacia el maestro, pero aún así fue duro contemplar a Tim en ese estado (se notaba ya que estaba enfermo).   Pero la imagen daba cuenta del legado de Tim, el cual ha seguido con dedicación su colega.
    Lindos recuerdos nos dejan gente como el artista al que hoy tributamos y le damos las gracias, porque detrás de ese horror ficticio hay verdadera belleza, la que solo puede brindarnos alguien como Tim Curry.
   Nos vemos en la Eternidad.


                                                                En Tales from the Crypt

viernes, 21 de agosto de 2026

Te amo, Spidey, en todos los universos

 
1. El regreso
 
   Hace un par de semanas, más o menos, se estrenó Spider-Man: Un Nuevo Día.  El subtítulo de esta producción, la cuarta del Arácnido en "solitario" teniendo a Tom Holland como el popular superhéroe, viene del mismísimo cómic y de cuando Dan Slott tomó las tiendas de este en, luego de que Michael Straczynski cerrara su celebrada etapa a cargo del Trepamuros.  Y es que en la cinta que hoy nos reúne, tal como en la mentada historieta, se nos muestra cómo es la vida de Peter Parker y su alter ego justiciero, tras haberse efectuado un hechizo que borraba de los recuerdos, y de todo tipo de registro, su identidad como el Cabeza de Red.
    Una cosa son las historietas y otras las adaptaciones cinematográficas (y no olvidemos que esta es la tercera versión en imagen real, para la pantalla grande del Lanzarredes, que cada una posee sus propias características y ello bien queda demostrado con esta actual versión). Al respecto, no podemos olvidar que este Spidey es el único de entre sus anteriores avarares, verdaderamente conectado con el llamado UCM; de modo que le toca compartir con otros paladines marvelitas.  Lo anterior, se aprecia bastante en la reciente entrega, como nunca antes habíamos visto en sus filmes.
    En cuanto a la trama específica de esta cinta, aborda lo que sucede cuando Spidey se cruza en el camino con un "nuevo villano", quien posee la capacidad de controlar el cuerpo de las personas y siendo él único inmune a su poder.  Por otro lado, el misterioso sujeto, de quien no tiene idea sobre quién es (de hecho, pese a lo spiderlover que soy, no conocía a ningún rival suyo con esas habilidades), posee una agenda secreta, que nos dará más de una sorpresa, y con ello bien podemos llegar a decir que es una de las tantas genialidades de esta joyita.  Sumado a lo anterior, Peter lucha con su deseo de recuperar a la mujer que ama y a su mejor amigo, quienes como el resto de la gente también lo olvidaron; por otro lado, su cuerpo está sufriendo una serie de cambios que lo tienen preocupado (y quienes sabemos de su cronología en las viñetas, bien sabemos que podrían ser aterradores).


2. Agregados
 
   Junto a Spider-Man y su más reciente aventura cinematográfica, tal como ya se adelantó más arriba, se incorporan varios personajes marvelitas para gusto de los más ñoños de la casa.  En los afiches aparecen dos ya bastante conocidos por el público, como lo son el Hulk, en versión de Mark Ruffalo (también el tercero para el cine y quien, a diferencia de Spidey, nunca ha tenido una película como protagonista) y el Castigador (este último, por fin incorporado en su versión interpretada por, luego de su exitoso paso por Daredevil y su propio show de televisión).  Ahora bien, en cuanto a por qué aparece este vigilante, específicamente en una entrega del Arácnido, es porque ambos personajes están ligados de una manera muy especial y es que Frank Castle tuvo su debut en las páginas del Trepamuros (en los años setenta); asimismo, cabe destacar una emotiva escena, calcada de uno de los paneles más famosos de la miniserie Guerra Civil, evento donde los dos cumplieron un papel valioso y en el cual, como en el presente filme que hoy nos reúne, el contraste entre el sentido de la justicia de cada uno volvió a ser tema.
   A los anteriores, se deben sumar la presencia de uno de los clásicos villanos de nuestro Amistoso Vecino: El Escorpión (a quien encontré bastante atractivo y varonil, por cierto).  Este aparece en una estupenda interpretación, la cual ojalá más adelante tenga otras intervenciones en pantalla.  Y no podremos olvidar a La Mano, el grupo de ninjas criminales que nunca antes habían sido tan "espectaculares" en un live action.
    Es ahora que llego a las 3 grandes sorpresas de esta cinta: En primer lugar, una superheroína en uno de sus momentos más graciosos en pantalla (y a quien ya hemos tenido el gusto de ver unas cuatro veces con esta), luego tenemos el inesperado regreso de uno de sus personajes "de apoyo" o "satélite" más queridos (a ver si se imaginan y logran acertarle).  Por último, la mayor de todas las sorpresas, es el debut de la más actual versión de un importante personaje marvelita, este también en su tercera encarnación para teatros; cabe mencionar que su papel resulta primordial para la trama y su caracterización, quizás, podría ser la mejor de todas las presentadas hasta ahora en live action.
    Se me estaba olvidando, atentos a los flashbacks en el que aparecen otros dos de sus rivales recurrentes.
 
3. Terminando (por ahora)
 
    Este largometraje merece ser disfrutado más de una vez en pantalla grande, pues no solo es divertido de principio a fin, sino que resulta muy emotivo (me hizo llorar mínimo 3 veces).  También posee momentos muy graciosos, aparte de escenas llenas de acción con grandes coreografías y los mejores efectos especiales que se puede merecer una producción como esta.  La trama es compleja y aprovecha la nobleza y capacidad de resiliencia de su protagonista, como para lograr seguir encantando a todo el público, incluso a los que nunca leyeron sus cómics, pero que de seguro crecieron como uno disfrutando de sus aventuras audiovisuales.
   En el apartado musical vuelve a estar presente Michael Giachinno, quien nos deleita con sus acordes como siempre.  No obstante, esta vez la dirección estuvo a cargo de Destin Daniel Cretton, no el mismo de las anteriores cintas de esta saga y de quien solo ahora gracias a Wikipedia sé que hizo el filme sobre Shang-Chi (que me gustó mucho) y vaya que lo hizo estupendo en ambos casos.
    Para terminar, imposible no deleitarse con la belleza de Tom Holland, quien resulta bastante expuesto al ojo del público gracias a su traje ajustado, su musculatura envidiable/deseable y a cierta escena fetichista que resulta imposible olvidar.


                                                                              Tráiler

jueves, 23 de julio de 2026

Sam, mi querido Sam...


    Conocí a Sam Neill siendo un niño.  Eran los años ochenta y en la tele, en esos "estrenos" nocturnos bastante atrasados de las noches dominicales (no se si es Grandes Eventos o Best Sellers, uno del canal del Gobierno y otro de la Universidad Católica), dieron por primera vez La Profecía III: El Conflicto Final (1981).  En dicha cinta, el actor hacia de nada menos que del Anticristo, Damien Thorn y quien era un importante político en el país más poderoso del mundo.  Así fue cómo se cruzaron nuestros destinos entre el actor y yo, al cual quiero homenajear hoy, pues no hace mucho nos dejó y vaya que me acompañó a lo largo de toda mi vida, en películas que han sido muy importantes para mí.
    Recuerdo que ya desde esa época encontré hermoso a Sam Neill, que desde entonces lo que me llamaba la atención en otro hombre eran sus rasgos masculinos y ni siquiera sabía lo que era ser gay, que ya a esa edad me era muy natural encontrar a otra persona de mi género atractiva (dentro de ciertos parámetros, claro, que los de rasgos femeninos nunca me atrajeron, en cambio las mujeres femeninas sí).  Claro que me guardaba mis opiniones, pues en esa época, lamentablemente, uno no podía llegar y compartir tales impresiones, menos siendo tan pequeño (menos de 10 años en mi caso).
   Creo que la siguiente ocasión en la que nuestro llorado histrión, dejó huella en mí fue en Jurassic Park (1993), quizás su cinta más famosa.  En esa época yo era un adolescente y, pese a ello, ya sabía harto de cine.  Conocía de sobra a Steven Spielberg y entonces era mi director favorito (hoy en día es Shyamalan, aunque sigo adorando a su colega).  En dicha célebre historia sobre dinosaurios clonados, Sam hacía de un experto en tales animales y quien junto a sus compañeros de viaje, se ve enfrentado al caos cuando se liberan las peligrosas criaturas.  Con posterioridad, el actor repitió el papel en la segunda secuela y luego, mucho, mucho tiempo después, ya bastante maduro, regresó para la tercera cinta de Jurassic World Dominion (2022, que reunió a todos los artistas de la primera saga y de la segunda, todo un evento cinematográfico para gozar).  De esta última cinta recuerdo, que ya con su buena cantidad de años se veía bastante bien, que bien yo quisiera estar tan estupendo con más de setenta años a cuestas.  Es increíble, pero tengo un recuerdo falso de él en la primera Jurassic Park: Salía con pantalón corto, mostrando sus varoniles piernas peludas, lo que, como no, me provocaba bastante morbo; sin embargo, no es así, pues en ningún momento pasa eso y qué raro tenga esa idea en la cabeza tan arraigada, yo que me la he repetido varias veces.


                                           Uno de sus momentos icónicos en Jusrassic Park

    Estaba aún en el colegio, cuando llegaron al cine dos cintas suyas dentro de las que puedo rememorar: Una era Terror a Bordo (1989), un thriller donde hacía de esposo de Nicol Kidman (como que se mantenía tan bien o, tal vez, envejecía lento, pese a no ser un "hombre de acción", era habitual darle una pareja femenina mucho más joven que él).  En esta cinta, que solo la aprecié una vez y tengo pendiente repetírmela, ambos deben vérselas con un apuesto psicópata que rescatan en pleno mar, sin saber sobre este.  La confrontación entre dos machos Alfas es notable (que el villano es interpretado por Billy Zane, otro hombre bello, claro que lejos me decanto por Sam).  Solo la pude ver ya de adulto, cuando la descargué en digital, gracias a mis primeros Torrent.
     Luego tenemos Un Grito en la Oscuridad (1988), otra joyita que solo contemplé en una pura ocasión y que recuerdo con cariño, que como trabajaba junto a Meryl Streep, a quien desde adolescente amé, le tenía muchas ganas.  Corresponde a un drama basado en un caso de la vida real, de connotaciones policiales, sobre un matrimonio mormón qué pierde a su bebé y lo culpan de pertenecer a una secta.  Una historia desgarradora, que tuve que arrendar en VHS para disfrutar.  Recuerdo que eran vacaciones de verano, yo estaba aún en el colegio y me juntaba con amigos a ver pelis, que las teníamos con nosotros todo el fin de semana tras ser arrendadas.
    Ahora les hablaré de mi primer año en la universidad, el comienzo de lo que yo llamo mi Edad Dorada.  Por aquella época, hacía lo posible por seguir la carrera por el Oscar y dedicaba harto tiempo al llamado cine-arte (el cual hoy en día no me interesa mucho, la verdad, que casi no veo filmes dramáticos actuales).  Y entre sus títulos más comentados llegó La Lección de Piano (1993). Conocía a todos sus artistas y entre ellos estaba nuestro querido Sam.  Se trata de un filme de época bellísimo, uno que está entre mis favoritos.  Amo su música, compuesta por Michael Nyman y que me transporta como pocas a lugares de ensueño, aunque no la escucho hace años.  En esta pieza el actor hace de un hombre que contrae matrimonio con una mujer a la que ni conoce, pues la contactó pie cartas, quien se va a vivir con él a Nueva Zelanda junto a su hija.  El tipo es un torpe con las mujeres o al menos en el terreno romántico y sexual no sabe cómo manejarse; de situación económica acomodada, vive en medio de un precioso ambiente natural, aunque agreste y le toca recibir a una mujer que no solo es muda, sino que posee el espíritu indómito y sensible del que él carece; no es alguien malvado, pero sí ignorante y pese a que aparte de él había otro sujeto de características similares, este otro contrastaba con el terratenientes, pues sí poseía el carácter más sensual que le faltaba al personaje de Neill, a la hora de brindarle a su cónyuge las atenciones que necesitaba (carnales y emocionales).  Llena de tremendas actuaciones, la del australiano fue conmovedora a su manera y prestándose incluso para una escena de erotismo tan sutil, que desde la primera vez que la vi, no ha abandonado mi memoria y manteniendo en mí la idea de Sam Neill como objeto de deseo (no se las contaré, que seguro quienes han visto esta cinta, saben a cuál me refiero y es que en ella, como pocas veces en el cine, apreciamos a un hombre maduro, sometido al control de una mujer y, más encima, debido a la incapacidad de este por dar rienda suelta a su propio lado salvaje).


                                           Varios momentos suyos en La Lección de Piano

   Independientemente de que me atrajera mucho como hombre quien hoy honro y de que fuera un gran actor, mi principal razón para adorarlo viene a ser por su cercanía y predilección por el cine fantástico, de ciencia ficción y de terror.  Justamente respecto a este último género, mi favorito, es que en los noventa filmó dos de los títulos que más adoro y ambos con interpretaciones muy distintas entre sí.  La primera de la que debo contarles es Event Horizon (1997, la cual llegó acá con el poco original nombre de La Nave de la Muerte) y la otra es In the Mouth of Madness (1994, cuyo nombre en español era más cercano al original: Al Borde de la Locura).  Las he visto y disfrutado un montón de veces, la primera de ellas junto a mi sobrinito regalón el año pasado, aunque la última la tengo pendiente desde hace un buen rato.  Imposible no sentir nostalgia cuando pienso en ellas, pese a que ha pasado tanto tiempo desde mi primera ocasión con ellas y durante mi Edad Dorada, de la que ya les hablé.  Y es que ambos largometrajes los vi junto a César, un amor ya perdido hace mucho y que me marcó para siempre (mucho de lo quien soy ahora se lo debo a él y pese al dolor que me significó perderlo, le estoy agradecido por los bellos momentos juntos y por su aporte a mi educación sentimental).  Pero mejor les cuento, ya, cómo Sam Neill terminó por volverse tan valioso para mí, por medio de las mentadas cintas:
    César trabajaba en un cine en Maipú, Showcase se llamaba la cadena, la cual ya no está en Chile.  Me dejaba entrar a las salas gratis, a veces junto a amigas en común y era costumbre que los sábados por la noche me fuera al cine y nos veíamos juntos alguna producción, a veces en la función de la medianoche.  Luego me iba a quedar a su casa.  Ese panorama me hacía muy feliz en todo su conjunto.  Así fue cómo nos encontramos con la historia de un genio de la ingeniería o similar, que diseña una nave espacial capaz de abrir agujeros de gusano, la cual en su primer viaje junto a su tripulación original se pierde y años después regresa sin su gente, todo en extrañas circunstancias.  Es entonces que mandan a su creador, junto a un grupo de expertos a recuperarlas y al llegar se desata un horror de proporciones dantescas.  Una joyita por donde se mire, en la cual Sam pasa por un periplo físico, emocional y espiritual inolvidable.  Cuando la catástrofe llega a su cenit, el histrión nos demuestra con creces por qué era un maestro del género.   Por supuesto que les estoy hablando de Event Horizon.
    Luego tenemos In the Mouth of Madness, la cual disfruté en compañía de ya saben quién un viernes en el desaparecido cine Gran Palace, un gigantesco teatro qué era el mejor en su tipo, cuando el centro de Santiago estaba lleno de salas antes de la llegada de las transnacionales.  Muchos lindos recuerdos tengo de ese lugar, que luego se volvió multisala y era uno de mis lugares favoritos.  En esa época los estrenos eran los viernes y con César íbamos casi todas las semanas a cumplir con ese rito, antes y después de su paso en el Showcase.  Dirigida por John Carpenter, está considerada entre sus mejores filmes, más, aterradores y con mejores efectos especiales.  En esta perla cinematográfica, Sam hace de un investigador que es contratado para encontrar a un escritor desaparecido, el autor vivo más popular, investigación que lo lleva a descubrir un espanto de dimensione colosales, en todo un homenaje a Lovecraft y a su novelette At the Mountains of Madness (En las Montañas de la Locura), que se leen/suenan parecidas y siendo ambas de horror cósmico.  Es así que en esta ocasión vemos a Neill, en otro registro actoral suyo de antología.


                                                 En Event Horizon doblegado por el mal
 
    También del género de miedo, forma parte de su extensa filmografía su paso por una poco conocida versión terrorífica del clásico cuento de Blanca Nieves.  Snow White: A Tale of Terror (1997) Solo una vez la tuve frente a mí, hace al menos dos décadas atrás, y me agradó.  No recuerdo si hacía del leñador o del rey.  Más encima, por lo general actuando junto a grandes actrices, incluso mayores estrellas que él: Esta vez le tocó compartir pantalla con su compatriota, la ídola Sigourney Weaver.  Hace poco me la descargué en digital, así que repetírmela de una vez, sería una buena manera de seguir haciéndole homenaje.
    Sé que muchas cintas hizo Sam Neill, que de seguro algunas muy buenas que ni en su momento se me escapan.  De hecho, solo repasando este texto antes de publicarlo, me acordé de un trabajo suyo para la televisión por cable que me gustó mucho: Les estoy hablando de la miniserie Merlín (1998), en la cual hizo del famoso mago.  Toda una preciosidad de producción, de cuando Hallmark hacia maravillas en este formato.  Más encima, siempre ligado a féminas de renombre, para esta ocasión le tocó compartir pantalla con Isabel la Rossellini, otra de mis predilectas.  Hace décadas que no vuelvo a disfrutar de esta pieza, que también poseo en digital para gozar cuando quiera y compartirla, que me encanta mostrarle a otros lo que me hace feliz.
    Casi una ironía, la penúltima película "nueva" que me vi suya fue Possesion (1981).  Mis amigos me habían hablado mucho de ella, pero ya con más de cuarenta años a cuestas, nunca la había disfrutado.  Hasta que una vez paseando por el Persa Bío-Bío, lugar de culto santiaguino y del cual les he hablado un montón de veces, donde puedes comprar de todo a buen precio (incluso encontrar verdaderas joyitas, que en el mercado tradicional no están ya a la mano), la pillé en blu-ray clonado; no dudé en adquirirla y al verla quedé impactado.  Si bien el peso de la actuación lo llevaba la preciosa y, además, muy talentosa Isabel Adjani, el trabajo de su compañero como el desafortunado amante de una mujer poseída, por una entidad que la somete a los peores vejámenes, no es para ignorar.  Por cierto, bien joven estaba entonces nuestro artista, demasiado delgado para mi gusto y lejos con la madurez se puso como el vino.
   Sam Neill abandonó este mundo el 13 de julio de este año en curso y tenía 78 años.  Su legado, como el de muchos, es algo para agradecerle de corazón.


                                       Mi actuación suya favorita: In the Mouth of Madness

martes, 30 de junio de 2026

Seamos justos con Supergirl

                                               


   El año pasado se estrenó el reinicio del actual DCU, por medio de la más nueva película de Superman, la que nos mostró a David Corenswet ahora interpretando al Hombre de Acero; y esta vez a través de un punto de vista más alegre y luminoso, propio de la Edad de Plata de los cómics, que del ya fenecido Snyderverse.  Pese a las críticas de los fanáticos más acérrimos del Supes "oscuro" de Henry Cavill, el reinicio en general cosechó buenos resultados y a partir de este las expectativas fueron altas para lo que vendría de ahora en adelante.
    Es así que tras la sorpresa de mostrarnos a la nueva Supergirl, al final del mentado filme y la confirmación de que tan solo al año siguiente tendría su película como solitario, quienes quedamos encantados con esta nueva propuesta, empezamos a contar los días para disfrutar de una vez de tal pieza.  Y así fue que hace menos de dos semanas se estrenó en Chilito Supergirl, la segunda producción del también llamado Gunnverso.
   Auspiciada por el mismísimo James Gunn, el actual artífice de los proyectos actuales deceistas para la tele y el cine, el largometraje que hoy nos reúne se basa en una premiada novela gráfica: Supergirl, Women of Tomorrow de Tom King (guión) y Bilquis Evely (dibujo).  Sin embargo, pese a lo que esperábamos, la cinta no lo tiene ni como director, ni como guionista; en cambio sí como productor, siendo que, además, él fue quien escogió a Milly Alcock para hacer de Kara, la prima de Supes (luego de quedar encantado con ella en su papel para La Casa del Dragón).
   Para quienes no hemos leído la miniserie que inspiró la obra que ahora revisamos, su trama resulta de lo más novedosa, puesto que mayormente transcurre en el espacio y la historia que se nos cuenta de su protagonista, resulta por completo diferente a lo que habíamos visto de ella en otras versiones de la kryptoniana; asimismo, su personalidad difiere bastante de la chica "luminosa", que por tanto tiempo habla quedado en la memoria de muchos de nosotros.  Su argumento, nos muestra a la muchacha en pos de una doble misión: Primero, salvarle la vida a su querido perro Krypto, el ser vivo por el cual siente el mayor afecto en su vida; y, segundo, ayudar a una niña a vengar la terrible muerte de sus padres, a manos del despiadado criminal responsable de la agonía de su mismísima mascota (y hasta ahora único amigo).   En cualquiera de los dos casos, ambas compañeras unidas deben seguir los pasos de un grupo antisocial que lleva asolando varios planetas y provocando mucho dolor a la gente.  Mientras sucede esto, vamos conociendo el viaje ínterior de la chica, quien en un principio tuvo motivos por completo diferentes para salir de "casa", ya que dentro de ella los conflictos son fuertes, puesto que no se siente parte de ningún lado; puesto que carga con las heridas emocionales, de haber perdido a sus padres y a su mundo en trágicas circunstancias (todo presentado en preciosos flashbacks).
    Debido a esto último, es que la joven se la pasa borracha, pues está escapando de sus preocupaciones y, por lo mismo, aún no es una verdadera superheroína.  No obstante, será justamente esta experiencia, con alguien a quien por fin pueda ver como a un par (debido al pasado de ambas), lo que la ayudará a madurar, a encontrarse a sí misma y lograr un sentido para su existencia.
    La película es una narración sobre el crecimiento personal, todo desde el punto de vista de una persona extraordinaria, aunque inexperta; el periplo de alguien llamado a tener un destino en la vida, pero que por razones ya explicadas lo evade, porque aún no está preparada para ello.  No obstante, el ejemplo de sus progenitores, así como el de su propio primo, se vuelven el norte que le permite levantarse, luego de tanto tiempo perdida, a lo que se le suma la compañía de la otra chiquilla (y, de este modo, podemos darnos cuenta de cómo quienes han pasado a nuestro lado nos inspiran y ayudan a volvernos mejores personas.  No todos nacen virtuosos o de la noche a la mañana se vuelven héroes, ya que otros primero deben pisar fondo para renacer de sus cenizas.
    Sumado a lo anterior, aunque tengo entendido que no sucede en las viñetas que adaptaron, tenemos la presencia de Lobo.  Y es que les estoy hablando de un popular personaje de DC, un mercenario extraterrestre rudo y de apariencia metalera, que agrega al guión una cuota de humor negro y violencia "de lo más agradable".  Cabe mencionar que el famoso último czarniano, es interpretado por el mismísimo Jason Momoa, quien acá hace su debut con un personaje que le va como anillo al dedo, siendo el segundo actor de la fenecida primera continuidad del DCU en dar el salto a su nueva encarnación (pues, recordemos que antes estuvo John Cenna, quien consiguió mantenerse como Peacemaker entre una etapa y otra), aunque en su caso de Aquaman pasó al rudo alienígena.  Por otro lado, todo un gancho para los más ñoños de la casa, así como para las y los admiradores del histrión, quien más encima vuelve a salir con buena parte de su torso y gruesos brazos al descubierto (y es que pese al maquillaje gris, igual se ve sexy ¿No?).  Plausible resulta ser que mantuvieron la personalidad del "Hombre", sin blanqueamientos y romantizarlo como ha pasado en Marvel con algunos villanos (incluyendo Loki) o la olvidada Black Adam.
  Muchos extraterrestres de lo más variopinto, con una trama que posee más violencia que Superman, por no dejar de mencionar cierta oscuridad al mostrarnos a un grupo de villanos, por quienes no podemos sentir simpatía; además de una protagonista que puede caer mal al principio y que luego, poco a poco, va demostrándonos la verdadera calidad de su corazón.  Por otro lado, no olvidar la decisión final de Kara ya derrotado su enemigo, algo inesperado que le otorga su aire de adultez a la historia y que nos hace preguntarnos qué será de Supergirl a futuro.
    Ya terminando resta revisión, que quede claro que disfruté mucho la película, la cual lamentablemente ha recibido críticas injustas e incluso comentarios prejuiciosos por parte de mucha gente (creo que no solo de los dogmáticos snyderslovers).  Debo admitir que esta Supergirl, en efecto, no es la belleza rubia a la que nos tenían acostumbrados; sin embargo, esta apariencia suya me parece significativa para entregarnos una justiciera, que no solo es más ruda que su célebre primo, sino que sus rasgos más toscos nos demuestren que los metahumanos son de lo más variado, de muchas formas (como el casi monstruoso Metamorfo, que ya conocimos o el mismísimo Míster Terrific con rasgos TEA) y no todos son las beldades típicas (más encima, hay verdadera belleza en la diversidad).


                                                                               Tráiler

martes, 31 de marzo de 2026

Ciencia ficción dura para pasarla bien y emocionarse

 
1. En el comienzo
 
    Proyecto Hail Mary (2021) es la tercera novela del escritor gringo Andy Weir, quien, pese a no ser muy prolífico, ha ganado bastante prestigio gracias a sus obras, q78ue incluyen también relatos cortos, guiones para unos cuantos cómics y hasta fanfictions (uno sobre Sherlock Holmes y otro en torno a Doctor Who).
   De educación superior dedicada a la ciencia y la tecnología (es ingeniero informático), sus libros pertenecen justamente a la llamada ciencia ficción dura, una rama que al ser escrita por especialistas en alguna área científica, procurando hacer de sus ficciones algo no solo verosímil, sino que llenarlas de datos exactos, como cifras, datos reales que incluyen ecuaciones, fórmulas, cálculos matemáticos, teorías validadas y cualquier otro dato que le otorgue el grado de credibilidad deseado a sus textos.
   Ahora, bien, se supone que los antecedentes de este tipo de narraciones viene del mismísimo Julio Verne, o sea, del siglo XIX y de uno de los dos padres del género; así como ya bien avanzada la siguiente centuria en plena Edad de Oro de la ciencia ficción los tres grandes de aquella época, Isaac Asimov, Robert Heinlein y Arthur C. Clarke, fueron sus mayores exponentes clásicos y tal como Verne llegaron a escribir un montón de obras que están consideradas verdaderos clásicos de este tipo de fantaciencia.
   Por mi parte, si bien leía en mi adolescencia algunas ediciones condensadas de ciertos trabajos del francés y otros en sus formatos integrales, no me apasionó mucho su prosa.  En cambio más de mi agrado han sido las historias de los siguientes, muy divertidas para mi gusto y es que pese a tratarse de escritores "duros", no dejaban de lado los elementos humanistas y fabulosos (artísticos) que son los que más me atraen en este género.
    La verdad es que les cuento lo de arriba, en gran parte, porque personalmente no me atrae mucho la ciencia ficción dura, la cual me tiende a aburrir con tanto dato como el mencionado (a menos de que se trate de una tecnojerga al estilo de Star Trek) y que primo la aventura, el drama de la antiutopía y la crítica social, además del exotismo de la biología extraterrestre por sobre los dilemas científicos.
   Por lo mismo de más arriba, tras haber visto en el cine El Marciano, la adaptación cinematográfica de la novela homónima de Weir, su primer libro en este formato, la pasé bien, pero nunca me dieron ganas de repetírmela; menos de comprarme y/o de leerme el tomo en cuestión.   Pues si en el filme ocupaban mucho tiempo en mostrar cómo se adaptaba su protagonista al ambiente marciano, ya me imaginaba el tedio de leer todas esas páginas dedicadas al material científico respectivo.
   Y entonces llegó la celebración de mi medio siglo de vida el año pasado un regalo inesperado: Proyecto Hail Mary, justamente la novela que me lleva a escribir estas palabras, tras un poco más de tres semanas leyéndola y disfrutándola mucho.   Eso si, debo confesar que tras ver la publicidad que traía en su tapa, en la que decía expresamente de que era del mismo autor de El Marciano, no me sentí muy motivado a leerla; no obstante, me la habían obsequiado dos amigos que saben mucho de literatura ñoña, María Elena e Iván, quienes siempre me regalan libros maravillosos y ya me han presentado a varios y obras que no conocía y que me fascinaron por completo (como Brandon Sanderson, Patrick Rothfuss y Ready Player One).  Pero, la verdad, es que había dejado guardado en una de mis bibliotecas el susodicho título y no me había acordado de él, hasta que uno de mis "lectores constantes" del blog, Martín, me lo mencionó en uno de sus comentarios y algo recordé de que, tal vez lo tenía, de modo que comprobé que era cierto y, meses después, cuando el mismo Martín me dijo que se venía la peli, me prometí que sería mi primer libro de 2026.  Es así que escribo estas palabras a días de verme, por fin, su adaptación y que ha tenido muy buena acogida.
 
 

2. En el intertanto
 
    Con más de 500 páginas en su edición castellana, Proyecto Hail Mary se ambienta en el futuro próximo (no hay una fecha precisa, pero más o menos podemos suponer que transcurre entre esta década y la siguiente, puesto que la tecnología y la sociedad nada ha cambiado).
   El protagonista es Ryland Grace, un profesor de ciencias escolar y que trabaja con niños (que lo adoran y son muy bien portados... Lo ideal para un profesor ¿No?).  Es feliz con su vida sencilla y se aprecia como un hombre que solo quiere pasar desapercibido, incluso hasta fome por su falta de vida social.   Sin embargo, nuestro humilde maestro resulta ser un genio y ha sido reclutado para un proyecto científico de gran envergadura, el cual pretende nada menos que salvar a la humanidad de una catástrofe de proporciones apocalípticas.
   La historia del antihéroe la vamos conociendo a través de sus recuerdos, que van apareciendo de forma ordenada, al estar entrelazados por su presente: Y es que en ya en esta etapa actual de su vida, se haya solo dentro de una nave espacial, en otro sistema solar y cuando comienza el libro no sabe quién es y mucho menos tiene idea de qué hace allí.  Poco a poco su memoria va mejorando y de ese modo se nos despliega una muy divertida e intrigante historia, acerca de la lucha por evitar la extinción y de su papel en ello.
    En el espacio se encuentra con una noticia increíble: Hay al menos otra civilización y esta pertenece a una especie en apariencia muy distinta a mostros, así como con una cultura diferente.  Y aquí es cuando entra a la trama el coprotagonista, a quien conocemos a través de los ojos y de las impresiones de nuestro representante humano, quien llega a entablar una emotiva amistad con el alienígena.  Este último, llamado Rocky, tanto por su apariencia, como porque su verdadero nombre no lo puede pronunciar Grave, debido a las particularidades de su lenguaje tan distinto al nuestro (y, sin embargo, genial cómo logran comunicarse ambos viajeros).
    La relación entre el humano y el extraterrestre permite demostrarnos que la diversidad no nos separa de los demás, sino que es cosa de descubrir en los otros los puntos en común que hay entre sí y que pueden ser mucho más de lo que en un principio podemos llegar a pensar.  Por esto mismo es que en la Tierra los especialistas que trabajan en contra del tiempo para evitar la aniquilación total, son miembros de diferentes países y las tres naciones que más trabajan apoyándose son Estados Unidos, Rusia y China, pueblos que en el pasado no habían tenido las mejores relaciones entre sí.
    Asimismo, también destaca un tercer personaje relevante, Eva Stratt, una mujer de personalidad férrea y casi maquiavélica, quien es la líder del proyecto y la cual en verdad está muy bien construida.  Su temperamento de hielo contrasta con el más emocional, quien, incluso, en más de una ocasión llora sin miedo a expresar su dolor.
    Los pormenores vividos por Ryland, tanto solo, como junto a su compañero, resultan muy ingeniosos y nos mantienen expectantes, pese que a veces el elemento "científico duro" puede aburrir un poquitito.  A su vez la cronología de la carrera en la Tierra para salvarnos de la destrucción, en ocasiones resulta mucho más entretenida que los acontecimientos en el espacio.
    Por cierto, cabe destacar la credibilidad con la que se explica el funcionamiento de la nave en la que está nuestro protagonista, algo que llegamos a creer es posible.  Lo mismo ocurre con la descripción de la vida alienígena, la que Weir consigue hacerla verosímil, pese a su rareza.
   Por último, el clímax de la historia es inesperado y a ello le sigue un hermoso epílogo aún más sorprendente.
   Ahora solo me queda ver la película, a ver si llego a escribir sobre ella.



domingo, 22 de marzo de 2026

Adiós a una ídola

   Recién comenzábamos el año, cuando nos tuvimos que despedir de Catherine O' Hara, una actriz a la que muchos recordamos con cariño y agradecimiento, porque desde nuestra más tierna infancia, adolescencia o juventud nos concedió grandes momentos de diversión.
   Imposible no relacionarla con la despistada madre del niño-genio de Mi Pobre Angelito (Home Alone, 1990), en las dos películas originales con Macauly Culkin y quien, pese a ser la misma persona que dejó a su hijo pequeño "abandonado" por error, dos veces, nos resultó ser una mujer imposible de odiar (en la vida real algo así no vacilaríamos en censurar); lo anterior, solo gracias a la magia de un buen guión y a la mismísima Catherine, quien con su talento nos logró dar un personaje simpático y que, además, rebosaba maternidad.
    La verdad es que no recuerdo cuándo se dio mi primer cruce con la artista, a la que recién hoy despido junto a ustedes... Si fue en el caso anterior, obvio que sería con la primera de las dos películas.  Pero ha sido con su papel para Beetlejuice (1988) que siempre la he relacionado; pues esta fue su única cinta que vi en mi adolescencia en el cine (ya que las otras solo las contemplé en VHS, la 1, y solo décadas después la otra por streaming); de modo que su papel en dicho filme, se me quedó grabado para siempre en la memoria.  Cabe mencionar que en tal obra hace de una cómoda ama de casa, artista de dudosas capacidades; no se trataba de una persona malvada, aunque le trae varios problemas a los protagonistas.   Algunas de las mejores escenas de esta pieza de culto- a la que adoro- se las debemos a ella, que su capacidad para la comedia se desbordó en dicho título (nunca olvidaré la famosa coreografía alrededor de la mesa).
   Siguiendo con su trabajo junto a Tim Burton, la O' Hara también participó en El Extraño Mundo de Jack (The Nightmare before Chritsmas, 1993), claro que esa cinta no la hizo el primero, sino que la dirigió Henry Sellyck; pero la historia y los personajes eran de Burton (esto último hasta donde yo sé, que al menos sí tengo la seguridad de que, al menos, el protagonista es de su creación).  En todo caso, el diseño es absolutamente "burtiano".  El asunto es que nuestra Catherine le dio la voz a Sally, la encantadora enamorada de Jack.  Claro que no solo cumplió con dicta labor en los diálogos, sino que también la acompañó en los cantos y vaya que lo hizo bien, que da gusto escucharla; por mi parte, de todas las veces que me he visto este largometraje, que tanto me gusta, siempre lo he visto doblado en español (recuerdo con cariño cuando la vi apenas la estrenaron en los noventa, que ese día lo tengo grabado a fuego con muchos detalles), así que me tardé un poquito en escuchar la voz de Catherine en dicha pieza... Mi amiga Cecilia se había conseguido el casette original con la banda sonora y me lo grabó o prestó; estábamos juntos escuchando en mi casa el soundtrack y justo cuando "sonaba" una de las canciones más famosas de Sally, me dijo "Mira, qué linda".  Por mi parte, me fascina escuchar los temas cantados en su idioma original y siempre relaciono esta cinta y su preciosa banda sonora compuesta por Danny Elfman con la Ceci.


                                                                 ¡Grande, Catherine!

    La maestra trabajó bastante como actriz de voz, en un montón de animaciones.  Regresó al stopmotion en Frankenweenie (2012) de su amigo Tim Burton, la versión cinematográfica de su nostálgico cortometraje ochentero.  La verdad es que también solo la he visto en mi lengua materna, así que nunca oí al personaje hablar con su voz (y ni sé de quién se trataba, que hace años que no me la repito y hasta ni recuerdo de si tenía canciones).  Otros títulos que hizo de este estilo, aunque este hecho por CGI (claro que uno ya bastante "vintage") es la película de terror infantil Monster House (2006), la cual por igual recomiendo mucho; claro que como solo la he apreciado en mi lengua, ignoro qué papel tenía.  Y, se me olvidaba, también participó en Robot Salvaje (The Wild Robot, 2024).
    Ya en mi madurez me reencontré con la O' Hará en una serie de televisión dramática y magnífica (también hermosísima): Six Feet Under.  La saga de una familia dedicada a los funerales ganó un montón de seguidores, aplausos y premios, teniéndola entre sus grandes actores.  En esta producción tuvo a su cargo a uno de los personajes recurrentes, o sea no protagonista, apareciendo ya bien avanzado el programa.  La verdad es que no recuerdo de qué iba su rol, solo me acuerdo, más o menos, de que no era alguien muy agradable y me sorprendió cómo lograba vida a alguien tan distinto a los simpáticos papeles que le conocí.
   Hace casi un par de años atrás, Catherine nos dio una gran alegría, y lo hizo junto a buena parte del equipo de Beetlejuice, cuando por fin se hizo la esperada secuela.   Fue así que de la mano del mismísimo Tim Burton, no solo supimos qué fue del "bioexorcista", sino qué pasó con la chica interpretado en ese clásico ochentero por Winona Ryder, ahora convertida en mamá.  Pues en esta película, Beetlejuice, Beetlejuice (2014), la fenecida actriz retomó su papel de madrastra y lo hermoso de ello, fue que vimos a su personaje cambiado, no solo más maduro desde un punto de vista etario; sino que, vuelta ahora una mejor persona, tras las lecciones de humildad en su primer encuentro con lo sobrenatural... Y en verdad fue una grata experiencia, apreciar su capacidad para repetirse dicho rol, ro esta vez con dichos agregados.
    Tan solo el año pasado, disfruté de mi última cita con Catherine en un título diferente: The Last of Us.  Pues en la famosa serie de ciencia ficción postapocalíptica y de zombies, la actriz interpretaba a una experimentada psicóloga, la única profesional de su área, que había en un asentamiento que sobrevivía en las montañas y aislado, supuestamente, de la plaga del cordiceps.  Su conflicto con protagonista era algo muy interesante y la O' Hara lograba otorgarle una tremenda humanidad, a esta mujer amargada y, aun así, heroica a su manera.  Fue una bendición para mí despedirme con tan gran papel de la maestra, en otro trabajo suyo diferente tan destacado.  Cabe mencionar que fue su segundo y último trabajo junto a Pedro Pascal, luego de la preciosa Robot Salvaje, donde cada uno le prestaba su voz a uno de sus personajes y quien fue uno de sus compañeros que quedó prendado de su persona, dándole un sentido homenaje, junto a otros, en su ceremonia fúnebre.
    Catherine O' Hara nos dejó el 30 de enero, a la edad de 71 años y realmente la echaré de menos.  La encontraba hermosa y de una elegancia que me hacía fuese un gran placer mirarla, más cuando se trataba de apreciarla en pantalla; en suma, me parecía una mujer adorable.

 

                                                                    ¡Cómo no amarla!

jueves, 26 de febrero de 2026

A cuatro hombres hermosos...(segunda parte y final)



     Dentro de la gente que me lamenté su partida el año pasado, me quedaban pendiente dos actores de esos "clásicos" y que aún seguían con nosotros hasta el momento su deceso.  Tremendos artistas que demostraron que su belleza no era lo más valioso de sus respectivas personas, sino que poseían un enorme talento en el escenario y que tenían mucho más que ofrecernos.
   El primero del que les hablaré viene a ser Richard Chamberlain, un inglés de porte aristocrático y al que relaciono mucho con mi infancia y con mi mamá. Lo primero, porque de niño me vi junto a mi familia la miniserie Shogun (1980), un impactante drama de época que emitieron a principios de los ochenta y que emitieron en la tele durante varios domingos seguidos, y en la noche, considerado como un enorme espectáculo digno de la franja destinada a las grandes producciones cinematográficas (por lo general de Hollywood).
    Nunca he vuelto a ver la mentada miniserie que hizo conocido, al menos para mi, al llorado Chamberlein y de la cual hace un par de años se hizo una multipremiada nueva versión (la verdad es que remake no es, pues se trata de un libro en el que se basó dichas obras), pero la recuerdo con mucho cariño y agradecimiento.  Y es que en esa época, siendo tan pequeño, fue gracias a esas ficciones televisivas que aprendí muchas cosas: Con Raíces supe sobre las atrocidades de la esclavitud y el racismo, Shaka Zulu me enseñó acerca de la historia africana, Norte y Sur respecto a la Guerra Civil gringa, Capitán Futuro de ciencia varía, Érase una vez acerca de historia "universal" (ese chovinismo tonto de considerarnos los únicos seres inteligentes de este plano de realidad), Crónicas Marcianas me enseñó el valor de la ciencia ficción y Shogun me educó respecto a Japón, los samurái y su código de honor... Temas que adoro desde entonces.   Respecto a de qué va Shogun, solo puedo recordar que cuenta de un británico (aristócrata o militar) que en el siglo XVIII o XIX llega a Japón, siendo el único occidental en dichas tierras y ganándose con el sudor de su frente el respeto de los "nativos", quienes no veían con buenos ojos a un "demonio blanco" como él.   Recuerdo que veía con mucha devoción junto a mi familia cada entrega, que desde antes de los 10 años tenía la capacidad para mantener la atención en tandas largas, en alguna peli o serie (al igual que mi sobrinito Amilcar, quien se crió conmigo viendo series y pelis); pero aún seguía siendo un niño y por eso cada vez que oía hablar de Mario-san me moría de la risa.  Por cierto: En los cines se estrenó una especie de versión condensada de Shogun, mucho antes de que terminara la miniserie en la televisión; así que fue mucha gente, porque solo quería saber su desenlace y por el morbo de apreciar las supuestas escenas censuradas en la pantalla chica local.
   Años después, ya en mi adolescencia, salió en VHS la miniserie El Pájaro canta hasta morir (1983), también de carácter histórico y basada en una novela.  Fue un éxito de los arriendos a principios de los noventa, porque debido a su temática "polémica", ningún canal se atrevía a exhibirla, ya que versaba sobre un sacerdote que se enamoraba y eso, como no, le traía serios problemas por su voto de castidad... ¡Y adivinen quién interpretaba al acomplejado protagonista! Pues nada menos que nuestro querido Richard Chamberlain.  Por mi parte nunca la vi y eso que estuve varias veces tentado de hacerlo.  A todo esto, como en esa época había un videoclub en mi casa, que le arrendaban a mis papás el espacio para ello, yo podía sacar todas las películas que quisiera, pues una hermana mía atendía el local y como mi mamá era devota del actor, creo que no se aguantó las ganas y le dedicó su tiempo a ello.
    Pero si me aprecié Casanova (1987), una película para la tele y de época con Chamberlain y en la que interpretaba al famoso seductor.  No tengo mayor memoria de esa producción, salvo que la disfruté mucho.  También me acuerdo de lo feliz que me puse cuando llegó a mis manos.
    La última vez que me encontré actuando a nuestro desaparecido artista, fue en un episodio de Nip/Tuck, el drama médico que tanto me gusta y del que ya les he hablado.  Su papel fue muy significativo en ese capítulo, ya que hacía de un gay ya anciano, bastante desagradable el hombre, quien mandaba a su amante mucho más joven para hacerse una cirugía plástica, con el objetivo de que este se viera más "aristocrático" (en otras palabras, hacía de un sugar daddy, un hombre que mantiene económicamente a otro mucho más joven que él y con quien lleva una relación amorosa y/o sexual) ... El tema es que, en su juventud, como muchos otros en el pasado, se vio obligado a esconder su homosexualidad para no arriesgar su carrera y por pura ironía se volvió la razón romántica de un montón de mujeres.  Por mi parte, nunca fue de mi gusto, pues siempre he sido de intereses más masculinos (aunque he visto unas fotos suyas de los sesenta y para entonces era más de mi tipo).
   Richard Chamberlain nos dejó el 29 de marzo de 2025 a la edad de 90 años.



   Y ahora es cuando debo hablarles de uno aún más grande que el anterior: Robert Redford.  Actor, director y productor, de seguro muchas otras cosas más en el mundo del espectáculo y de la cultura, fue como el anterior otro galán de antaño, aunque de imagen más varonil que su colega (si bien tampoco era del tipo de "acción" como otras estrellas viriles de esos años (Charlton Heston, Clint Eastwood o John Wayne, por nombrarles algunos).
    La verdad es que creo no haber visto mucho de Redford de sus años mozos, ni siquiera de su madurez.  No obstante, como amante del séptimo arte que soy, desde que tengo memoria ha estado presente en mi cabeza, porque sabía de él y de su importancia/fama; a lo anterior se debe sumar su papel como creador del Festival de Sundance, dedicado al cine independiente y que ha sido valioso para promover a un montón de artistas y sus creaciones.   Revisando Wikipedia me acabo de acordar que vi de él África Mía (1985) y Héroes por Azar (1992), que sé las disfruté mucho (en especial la primera, debido a su música tan preciosa y a que salía Meryl Streep, a la que siempre he adorado), si bien no mantengo mayores memorias al respecto.
   De lo que he visto de Redford para la pantalla grande, solo puedo mencionar otros dos títulos: Primero la cinta noventera Un Propuesta Indecente (1993), pieza que en esa época fue muy popular y que causó revuelo debido a su premisa: Un hombre acaudalado y madurón le ofrece un millón de dólares a un matrimonio joven, a cambio de acostarse una sola vez con la mujer de esta pareja; la oportunidad de ganar tal suma de manera "fácil", provoca una crisis entre marido y mujer.  Recuerdo que se debatió entre el público sobre quienes estarían dispuestos a algo así, afirmando muchas féminas de que si se trataba de alguien como Robert Redford, ni lo dudarían.
    Muchos años después, ya en mi madurez y convertido en un ñoño de "rancia tradición", me reencontré con él en una de las mejores entregas del UCM: Les estoy hablando de Capitán América: El Soldado de Invierno (2014) y donde hacía de un alto miembro de Shield ¿O era del gobierno gringo? que era en realidad un infiltrado de Hydra, la famosa agrupación militar y terrorista de extrema derecha marvelita.  En aquel tiempo el actor ya tenía sus buenos años y pese a ello se seguía manteniendo estupendo.
   Creo haber apreciado algo de lo que dirigió, aunque no puedo acordarme de ello.  No obstante, hay una actuación suya que para mi resulta ser muy significativa: Les estoy hablando de su participación en uno de los episodios más hermosos y emotivos de La Dimensión Desconocida, en su versión original de los sesenta.  Es así que en Nada en la Oscuridad (1963), le tocó interpretar nada menos que a la Muerte, esta caracterizada como una persona de apariencia atractiva y de trato amable, como también compasivo, con los seres humanos.  Su labor para esta historia es conmovedora, aunque cada vez que veo este capítulo, lo hago con la versión doblada al español latino, que me agrada demasiado y lo encuentro muy efectivo.  Cada vez que veo esta historia, lloro ante tanta belleza detrás de ella, la cual también está contenida en la presencia de Robert Redford, quien exuda una hermosura capaz de sobrecogernos.  Posiblemente Neil Gaiman vio este capítulo y pensó en él cuando creó su propia versión de la hermana mayor de Sandman.
    Redford dejó este mundo el 16 de septiembre de 2025 y contaba con 89 años.


                                                              Chamberlein en Shogun



                                                     Redford en La Dimensión Desconocida

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