miércoles, 18 de septiembre de 2019

Otra pesadilla "baraditiana".


1. Preliminares.

    Tras terminarme el cuarto libro correspondiente a mi "autoreto", de leer solo a autores nacionales y latinoamericanos este semestre o más bien en lo que queda del año, creo que he podido evidenciar cierto estilo, obsesiones o tópicos recurrentes en su autor: Jorge Baradit.  Y es que su, asimismo, cuarta novela en publicar y la tercera suya en ser leída por este humilde servidor, ha sido casi un parto para mí debido a sus particularidades...
    Pero para justificar mis últimas palabras del párrafo anterior, vamos por parte mejor, como bien dijo Jack el Destripador.

2. De qué va.

     Sin ánimos de quitarles la sorpresa de descubrir por ustedes mismos los giros argumentales de esta historia, el texto trata sobre las cuitas de Fernando Camargo, un joven universitario de familia chilena y santiaguina más o menos acomodada.   El chico fue criado por su abuelo, un recio ex militar que se transformó en su verdadera figura paterna, pese a que también vive con su padre directo; aunque este último más bien ha resultado ser demasiado lejano en la vida del protagonista, debido a su actitud pusilánime.  Su existencia cambia, cuando se entera que su ídolo estuvo involucrado de manera directa, nada menos que en la tortura, asesinatos y desapariciones de un montón de gente durante la dictadura de Pinochet.  Empero la revelación sobre el pasado oculto de su familiar no es nada, cuando de pronto entra en conocimiento de la existencia de una cinta que tiene una grabación real espantosa y que no solo demuestra las atrocidades cometidas durante el gobierno militar, sino que deja constancia de la existencia de fuerzas sobrenaturales, capaces de asolar la realidad tal y como lo entendimos.
    Más de alguien anda detrás de la información que tiene en sus manos el chiquillo, quien debe escapar junto a su mejor amigo y a otros aliados, entre ellos un inesperado agente de la PDI (Policía de Investigaciones), a ver quién logra controlar lo que se avecina y que demuestra que el mundo se rige de una manera mucho más dura y cruel de lo que se suponía.  
    A medida que va transcurriendo la historia, se van desplegando capas y capas de datos; hasta que se confunde qué es lo que en verdad está pasando y donde pasado, presente y futuro se mezclan.  Nada es lo que parece, ni siquiera las personas que a uno lo rodean, ni los recuerdos que mantenemos, ni siquiera nosotros mismos.



Ilustraciones hechas por Martín Cáceres para la edición original serializada semanalmente en el diario La Segunda.

3. La manera de cómo está escrito el libro.

    La novela parte como una narración convencional, contada en primera persona por parte de su mismo protagonista y a través de un suceso que sin dudas logra enganchar al lector; ciertamente Baradit sabe cómo cautivar desde las primeras líneas a sus seguidores, más todavía cuando se trata de llevar a una ficción fantástica y horrorosa, la historia real del pueblo chileno y que un lector compatriota suyo ubica lo suficiente como para apreciar este juego.  Luego va acrecentándose la intriga a medida que la lectura avanza y van incorporándose elementos a ella, donde el peligro acecha desde todas partes y ya nadie puede estar seguro…
     …Sin embargo cuando ya está armado un escenario, sobre el cual podemos sostener nuestra atención, el autor comienza a enredar todo y las múltiples aristas se vuelven caóticas, a tal punto que cuesta tener claro qué está pasando y cuál es el papel de los personajes.  Uno llega a preguntarse si Baradit hizo esto a propósito, para reflejar un mundo en el cual todo se está desmoronando, de modo que por ello el relato mismo ha perdido cohesión o bien la historia se le fue de las manos y no supo cómo terminarla de forma coherente o, muy probablemente, su argumento fue reescribiéndose mientras el artista se encontraba alcoholizado o en estado de drogadicción (algo probable, si se considera lo que ha pasado con muchos de sus colegas que le precedieron, como Maupassant- que en todo caso se volvió loco producto de la sífilis-, Poe o Stephen King en sus peores momentos).  
    Puede que los cambios por los que va pasando la narración, a muchos lectores les entusiasme, pero al menos en mi caso no disfruto de este modo de contar las ficciones.
    Considerando que muchos de los personajes son jóvenes, si bien educados y otros no muy sensibles que digamos (entre militares y personas toscas dedicadas a la ley y el orden, que no estamos hablando de los sofisticados agentes del FBI, como nos tienen acostumbrados los gringos), hay bastante garabateo, o sea, uso de lenguaje grosero y de términos propios del hablar informal y/o chilenismos.  Ahora bien, ello le otorga verosimilitud al texto, que los diálogos en general están realizados con soltura, además de la misma narración en primera persona de personaje principal, quien hace sus propios comentarios sobre aquello que está pasando.

4. Constantes varias.

     Una vez más nos encontramos con el llamado ciberchamanismo, concepto con el cual el estudioso y experto de la ciencia ficción español Miguel Barceló, bautizó a la literatura bizarra de Jorge Baradit, cuando hace años publicó en su destacada colección Nova la novela Ygdrasil de este autor.  Y es que el escritor vuelve a mezclar conceptos propios de la ciencia ficción y en especial del ciberpunk (en especial tal y como aparecen en las fantasías científicas del manga y el anime japoneses), a través de los artefactos biorgánicos más estrafalarios (donde aparatos espantosos se fusionan con los cuerpos de personas vivas…y muertas, algunos de ellos hasta mutantes) y del folclor mapuche, como de otras comunidades originarias de esta zona del mundo…Todo ello al punto de que ya visto en una tercera ocasión (si se considera su mencionada opera prima y su ucronía Synco), la novedad que fue en su momento esta fusión ya llega a cansar, con tanto barroquismo por el lenguaje y los recursos utilizados y reciclados.
     No obstante, debe saberse que el presente tomo que hoy nos reúne, viene a ser la tercera parte de una trilogía comenzada por su primer libro publicado y la novela corta Trinidad; de modo que la repetición de su ambientación, responde a la pretensión de crear un mismo universo ficcional.  Lo dicho recién hace que incluso los sucesos de Synco converjan a esta saga, puesto que al final nos encontramos con la existencia de realidades alternativas y/o un Multiverso visionado por él.
     Por otro lado, no falta el elemento religioso judeocristiano, que Jesús y Dios, así como construcciones tales como las iglesias, aparecen y queda de manifiesto que no son meras invenciones sociales; sin embargo, como estamos hablando de una obra donde nada es tan “bonito” como bien querríamos, su presencia solo sirve para aumentar la dosis de pesadilla en la que se sumerge todo.
     La existencia de entidades monstruosas, apenas vislumbradas por ojos mortales, con su deseo de entrar a nuestra realidad y dominarla, no deja de recordarnos los textos propios de los Mitos de Cthulhu, diseñados por Lovecraft y compañía.  De tales nociones ya se había servido con antelación Baradit, algo que se aprecia una vez más dentro de estas páginas.
    Siendo su cuarta novela, nos volvemos a encontrar con una obra de título corto y de nombre atractivo, pegajoso y relacionado con lo indígena, como con las mitologías y la religión.  Del vocablo nórdico de Ygdrasil a Trinidad (su novela corta que le concedió el prestigioso premio especializado UPC en España), pasando por Synco, posteriormente Kulfukura y por último esta otra, Lluscuma.


5. La chilenidad como interés de nuestros narradores.

     Jorge Baradit ha encontrado el filón de oro, explotando los hechos más supuestamente oscuros de las crónicas nacionales, entre las más antiguas y otras más recientes a través de sus hasta ahora 5 entregas de Historia Secreta de Chile y al punto de que desde 2012 que no publica otra novela suya (salvo su colección de cuentos del año antepasado La Guerra Interior, que tengo, aunque esperaré a leerla en un futuro incierto).  De este modo, ha profitado de figuras nacionales y hechos de nuestra patria como ha querido, que allá él con lo que hace para mantenerse activo y convertirse en referente para muchas personas, interesadas solo de los chismes, que de leer ficción de calidad (hoy en día Baradit es gracias a estas obras, una figura mediática que siguen personas en la televisión, diarios y radio sus intervenciones y que de seguro no han leído sus otros libros y menos leerían a autores más consagrados).
    Me sirvo del párrafo anterior para demostrar cómo la ficción baraditiana (¿alguien antes había utilizado este adjetivo? Si no, oso cobrar derechos de autor) presenta esta faceta  donde desfilan muchos de los personajes reales de la historia nacional, por no mencionar hechos relevantes de nuestro país; que en esta novela no todo se remite a Pinochet y a su dictadura, con su siniestra organización de la DINA  (la cual llevó a cabo un montón de asesinatos y violaciones contra los derechos humanos, durante el gobierno militar) y los campamentos de prisioneros políticos.  Y es que acá no faltan las menciones a la Guerra del Pacífico, a los Presidentes Balmaceda y Pedro Aguirre Cerda, la brujería chilota y mapuche, así como otros datos sacados de la imaginería criolla.   Al respecto, también cumple un papel destacable el célebre caso del Cabo Valdés, un suceso periodístico de los setenta sobre un supuesto rapto extraterrestre, que el escritor aquí retoma y lo transforma lo suficiente como para adecuarlo a los acontecimientos de su libro. 
    Como esta historia transcurre más o menos en la actualidad, ello queda evidenciado gracias a varios personajes ficticios y películas donde el autor nos demuestra su ñoñería: las series Robotech, Batman Beyond (Batman del Futuro) y Los Expedientes-X, entre lo que puedo recordar; también se habla de Godzilla y de uno de los tantos filmes de Batman…Pero de igual manera todo esto sucede en calles, poblaciones y zonas propias del Santiago actual y demás regiones de Chile, desde el norte al sur más recóndito; la geografía del país toma un papel fundamental dentro de la novela, donde la nación está siendo trastornada por lo eventos que se están desarrollando.  
     En lo que concierne a la ambientación típica chilena de esta obra, con lo que el tema de la chilenidad (o sea, aquello que nos da identidad como pueblo chileno) destaca la mención del famoso y popular Persa Bío-Bío, un extenso sitio ubicado en pleno Santiago y dedicado a la venta de todo tipo de cosas…Personalmente me llegó bastante la parte del libro que transcurre en este sitio y es que ya hace más de una década atrás, que con amigos habíamos llegado a la conclusión de que este lugar es lejos lo más ciberpunk de nuestro país: puesto que allí uno puede acceder a la tecnología más avanzada o que en otras circunstancias costaría bastante caro conseguir, en medio de un paisaje modesto y muchas veces feo (en cuanto a las construcciones donde se vende); no obstante, el lugar tiene un enorme atractivo para mucha gente como yo, que ya en otras ocasiones me he referido a este comercio informal en anteriores post…Es así que Baradit lleva las particularidades de este sitio al servicio de su pesadilla ficcional y para convertirlo en un mercado de los horrores, que a ojos de los lectores de otros países, costaría pensar que se trata de algo que sí existe en el mundo real, aunque nunca con las cualidades siniestras que le da el autor.  Igual uno puede llegar a preguntarse, si este escritor tiene alguna especie de inquina personal con el Persa, que lo describió con lujo y detalles con tantas características bizarras.

7. Comentarios finales.

    El libro en cuestión no es tan extenso, que posee menos de 300 páginas, dimensión en la cual se encuentra el resto de los títulos baraditianos.  Comienza a leerse de forma ágil, pero luego con la introducción de todos los barroquismos y roturas espacio-temporales a los que ya hice referencia, puede tornarse un texto agreste y que al menos para mí hizo que lo único que deseaba era terminarlo, para tener una idea más completa y acabar con una narración que se me puso odiosa.
    Igual no está mal escrito y lo recomiendo, aunque no como para comenzar a ahondar en la narrativa de su creador, que si fuese así tal vez llegaría a alejar al lector principiante de otros textos suyos más divertidos.  En todo caso, me parece que este desapego al libro se debe a sus personajes, que en general me parecieron detestables, por tratarse de sujetos marcados por el odio, el resentimiento y violentos.  Pueden haber uno o dos poseedores de algún atractivo positivo, como la lealtad y el deseo de justicia; sin embargo, ello queda anulado por el ambiente de miseria humana, en el que se desenvuelve todo, que termina por fagocitar toda luz de esperanza (bueno, la verdad es que el mismo final de la novela me pareció tan confuso, que a estas alturas ya no sé si la historia terminó con la victoria o la derrota). 
      Los juegos de poderes están en perpetua lucha (se habla de una Guerra Secreta), en la que políticos, militares y civiles se disputan la supremacía sin respetar la vida de sus semejantes o como meros peones; es así que el mismo protagonista se vuelve un sujeto despreciable, cobarde y misógino, saliendo de su puño y letra (fruto de sus sentimientos y opiniones) algunas sentencias espantosas que de seguro harían a las feministas más acérrimas vomitar (por cierto, hace poco se acusó a Jorge Baradit de machista, debido a unos cuantos tuiteos suyos y otras manifestaciones de este tipo en las redes sociales, con algunos amigos suyos artistas). Más encima no hay ningún personaje femenino destacable en la novela, que las pocas féminas que aparecen apenas tienen relevancia.
    Esta obra ganó en 2014 el Premio Municipal de Literatura de Santiago, a la novela juvenil, galardón que considerando las características de esta obra (independientemente del valor estético que pueda tener) me parece inmerecido…Y es que hasta donde entiendo, una obra perteneciente a la narrativa juvenil no solo debe ser de lectura ligera, sino que además al estar dirigida a un público adolescente y todavía sin criterio formado, tendría que promover el acto de leer entre los más jóvenes y, además, incentivarlos a valorar las virtudes morales a través de un protagonista heroico.  Pues como ya habrá quedado claro, esto no sucede con el libro en cuestión, bastante denso y violento, donde el mismo protagonista ve a su pareja como a un objeto sexual, es cobarde, considera el aborto como un medio para escapar a su responsabilidad como padre, es desleal, entre otros aspectos negativos de su persona; además la novela trata sin tapujos sobre tortura, violaciones y otras fechorías que para nada recomendaría en toda su crudeza a un lector de esta edad.  Por lo tanto, bien puedo decir que de seguro Lluscuma ganó este premio solo por la fama de su autor, que el libro no es “malo”, aunque tampoco es una narración juvenil como lo son textos de la talla de La Isla del Tesoro de Robert Louise Stevenson y las sagas de Harry Potter y Artemis Fowl, que no dudaría en promover entre mis estudiantes.
    Por cierto, Baradit se menciona a sí mismo como personaje dentro del libro y hay algo de autobiográfico al hacer que el protagonista y sus compañeros, estudien comunicación audiovisual, tal como él lo hizo antes de dedicarse a la escritura.

Portada de la nueva edición en español.

domingo, 15 de septiembre de 2019

Un ansiado retorno.


1. Otro sueño hecho realidad.

    Luego del final de la serie española de televisión La Casa de Papel (bastante emotivo, por cierto), la posibilidad de continuar la historia de sus protagonistas de forma inteligente y verosímil, se veía difícil; y es que tal como acabó el show, su gran trama, que duró un par de temporadas, cerró muy bien la historia de cada uno de sus personajes y dándoles a muchos de ellos el destino que bien queríamos para estos entrañables personajes, antihéroes que con su humanidad tan realista y a los que nunca se los mostró idealizados (o sea, siempre con virtudes y defectos como las personas de carne y hueso), consiguieron que muchos espectadores se identificaran con ellos.
     Pero el éxito del programa fue tanto, que Netflix se interesó en este espectáculo y no quiso matar la gallina de los huevos de oro antes de tiempo, tras comprarla para su internacionalización; de este modo, se propuso hacer una tercera temporada, que tal como había quedado todo, muchos de sus seguidores pensamos que se trataría de una precuela...Lo que no fue, puesto que tras empezar a verla llegamos a darnos cuenta que sí se esmeraron en hacer algo inteligente y en rigor, se trata de una continuación directa de lo que vimos en el pasado.

2. El argumento.

    La trama continúa unos dos años después, más o menos, desde la última vez que vimos a los ahora llamados "Dalí", la banda del Profesor.  Es así que luego de salir casi todos estos indemnes, de su asalto a la institución gubernamental que le da el nombre a la serie, los encontramos disfrutando de una nueva vida en distintos puntos del planeta.  Todo va bien, hasta que uno de ellos es localizado por quienes hace rato andan buscándolos y debido a esta razón, deben volver a reunirse para rescatarlo.  Por otro lado, su estrategia implica entrar en otro edificio altamente resguardado, que como el anterior se supone es imposible de conquistar; no obstante, gracias a los flashbacks (más encima anteriores en un pasado mucho más remoto), nos damos cuenta de que había un plan previo al otro para.  Más encima, debido a estos saltos al pasado, los viejos seguidores del programa tenemos la dicha de reencontrarnos con un querido personaje, que se suponía no volvería a salir en pantalla.
      Obviamente no todo es fácil y aunque el grupo ya tiene experiencia sobrada en trabajar juntos, orquestando una empresa de este tipo, no faltan las eventualidades, puesto que ahora tienen más enemigos que nunca.   
      No solo los sobrevivientes del equipo original vuelven con nosotros, que también se nos permite volver a contar (aunque sea de manera breve) con toda la banda en su conjunto.  Mención especial para dos de ellos: por un lado el trágico Berlín, de quien al parecer se descubre una mayor familiaridad con el Profesor y cuya presencia no puede dejar de agradecerse; por otro lado, en  el primer episodio se nos muestra a Arturo, el antiguo jefe de los empleados de la Casa de Papel y ahora haciendo de nada menos que de "couching"; algo risible si se considera la persona rastrera que demostró ser antiguamente.  Luego cuando pensamos que ya no lo volveríamos a ver, regresa para darle otro giro inesperado a la trama, así como para devolvernos al patán que siempre fue.
     Nuevos protagonistas se agregan, destacando un nuevo miembro de los ladrones: Palermo.  De nacionalidad argentina, se trata de un hombre machista, casi misógino y de quien luego nos enteramos estuvo involucrado en la primera etapa de los planes del Profesor, para cometer sus propósitos.  Es el segundo personaje gay que entra a la historia, luego del “oso” de buen corazón Helsinki; su actitud violenta contrasta con el recién mencionado y con el resto de sus compañeros.
    No podemos olvidar a otra adición entre los personajes: La inspectora Alicia Sierra, encargada de capturar a los “antisociales” y cuya personalidad extrovertida y métodos más cercanos al maquiavelismo, la hacen contrastar con su antigua colega y predecesora Raquel Murillo.  Más encima está embarazada y a punto de dar luz, lo que no le quita energía para estar metida hasta el cuello en los entretelones de esta nueva crisis.

3. Lo que nos depara la tercera temporada.

     Como ya se sabe, tiempo ha pasado entre el final de la segunda temporada y esta otra; debido a ello, los “Dalí” pasaron de ser antihéroes a héroes para la gente común y que ve con buenos ojos, cómo sujetos supuestamente comunes lograron doblarle la mano a las autoridades, saliendo exitosos de ello y sin haber provocado bajas entre los rehenes, así como entre las fuerzas policiales que intentaron detenerlos.  Más encima, más de alguien se les unió en el camino ¿No? Por todo esto, las sorpresas del principio al ver el impacto que provocan en la gente y cómo se aprovechan de ello, otorga al público varias risas y satisfacciones varias… Posteriormente para el clímax, durante los últimos minutos de esta temporada de solo 8 episodios, imposible resulta ser que no nos quedemos pasmados antes el giro que toman los acontecimientos.
     Como Netflix se asoció con sus creadores y/o productores, insuflando dinero para la elaboración de este esperado regreso, se nota bastante ello con la filmación en varios otros países y cuyos escenarios podemos ver al principio, así como en los varios flashbacks.  También cabe destacar el uso de efectos especiales y el hermoso escenario “real”, donde transcurren las escenas del verdadero plan original del Profesor y sus compañeros.
     Los hermosos créditos de apertura que caracterizan al programa, cambiaron algo para adaptarse a los nuevos eventos; igual llama la atención que los títulos salgan en inglés y es una lástima que su canción aparezca más corta, tal como estábamos acostumbradas a apreciarla.
     Tras ver esta nueva tanda tan divertida y no exenta de emociones, que más encima nos permite evidenciar cómo han evolucionado sus personajes y en especial las relaciones entre ellos, solo nos queda esperar la siguiente temporada, que ojalá llegue lo más pronto posible el año que viene.  Hay humor, romance, frustraciones y mucho más, que tampoco se puede ignorar cómo una vez más vemos que la tecnología cumple un papel fundamental dentro de esta historia y es que si la sabemos usar de forma inteligente, mucho podemos llegar a lograr para obtener nuestros fines ¿No? 
     Para terminar… ¿Es solo una idea mía o algunos de los personajes se ven menos atractivos, por no decir “envejecidos” en tan poco tiempo? Y es que las guapas y aguerridas Tokio y Raquel, ahora Lisboa, han perdido parte del glamour que tenían (lo mismo que un tercer personaje, masculino esta vez, cuyo nombre me reservaré para no caer tanto en el spoiler).  En cambio “Arturito”, con su nuevo look lejos se ve mucho mejor que antes, que se nota anduvo haciendo deporte y dieta.


                                                                         Créditos.
                                                          

domingo, 8 de septiembre de 2019

Jugando con los grandes tópicos de los cómics.


     Hoy en día nadie puede negar que los cómics de superhéroes de DC y Marvel, se han transformado en toda una mitología moderna, por completo absorbida dentro de la cultura popular.  Es así que personajes como Superman, Batman, Wonder Woman, el Hombre-Araña, Hulk y el Capitán América, entre muchos otros de ambas compañías, resultan ser tan conocidos que hasta los que no leen historietas o apenas han visto sus adaptaciones audiovisuales, manejan algo de sus propias cronologías y datos de importancia.  Siendo el primero de estos el kriptoniano, su historia y características resultan ser algunas de las más manejadas por la comunidad en general: tomando como fuente la narración bíblica de Moisés, sus autores Jerry Siegel y Joe Shuster, nos contaron la historia de un salvador llegado desde otro mundo y que adquirió poderes increíbles con los cuales defendería a la gente común de toda amenaza, incluso de las extraordinarias, brillando además por la nobleza de su corazón.  Teniendo en cuenta lo anterior y ya más de 70 años realizándose nuevos relatos sobre este, actualizándolos y jugando con las numerosas posibilidades de reinterpretar al superhéroe, en más de una ocasión en las mismas viñetas aparecieron versiones malignas suyas y entre las que podemos encontrar a Ultraman, como el líder del Sindicato del Crimen, viejo enemigo de la Liga de la Justicia, dentro de las mismas colecciones de DC e Hyperion, al mando del Escuadrón Supremo en Marvel…Con antecedentes como estos, era hora de que tan buena idea, la de retorcer los temas relacionados al justiciero, fuese de una vez llevada a otros medios y más encima de una forma inteligente y adulta.
    Bajo el nombre de Brightburn y conocida en Latinoamérica como Hijo de la Oscuridad, se estrenó este año un filme a medias entre los géneros de ciencia ficción y el terror, que con solo una hora y media de metraje, nos muestra una impactante historia que juega con todo lo mencionado más arriba, de forma efectiva y muy, muy cruel.  Una cinta altamente recomendable y en especial para los amantes de este tipo de historietas y, por qué no, del “Azuloso”.
    Si estamos hablando de una versión distorsionada del tópico del también llamado Hombre de Acero, valioso resulta ser apreciar las alusiones directas a sus cómics y que hace tan ingeniosamente esta producción:

1- La película nos muestra a un matrimonio que por mucho que desee, no puede concebir un hijo y es cuando casi de forma milagrosa se cumple su deseo de ser padres, tras encontrar a un bebé en el bosque cercano a su casa, el cual llegó en una nave espacial y al que adoptan sin contarle a nadie de su verdadera identidad.  Obviamente, todo esto es similar, hasta el momento, a la historia de Superman y al matrimonio de los Kent, que lo acogió como suyo en circunstancias más que parecidas...Y es que en ambos casos, hablamos de una pareja de buenas personas, que procurará por darle la mejor vida posible, llena de amor y de principios, quienes más encima viven en una granja, en medio de una comunidad pequeña y rural.
    Ahora bien, estos padres no son los ancianos de varias de las versiones del superhéroe, sino que cuando comienza todo, se podría decir que ni siquiera han llegado a la treintena.  Solo con el paso del tiempo, son personas ya maduras de unos cuarenta años, algo más cercano a otras variantes de sus cómics…Quizás por esta razón, al verlos tan vitales y con toda una vida por delante, como una familia que se ama y un matrimonio que solo quiere lo mejor para su heredero, resulta tan duro ver cómo todo se va al Infierno.

2- La ambientación bucólica de la trama, no puede ser más parecida a la de Smalville, el idílico pueblito campestre en el que fue criado Clark Kent; de hecho, la casa en la que viven los protagonistas, recuerda mucho a aquella que sale en los filmes clásicos de Superman con Cristopher Reeve como protagonista y al de la también ya clásica serie sobre la juventud del justiciero.  Más encima, todo ocurre en Kansas, estado de USA donde se supone se encuentra Smalville.  En este lugar todos son conocen y se tratan por lo general con amabilidad, razón por la cual es un sitio ideal y de ese modo cuando comienza la tragedia, tenemos una razón de más para sufrir ante el desarrollo del argumento.


3- Tal como en la continuidad de Superman Post-Crisis y, creo, en la actual dentro del universo DC (así como en otras versiones de algunas miniseries e historias alternativas, tales como Orígenes Secretos), el personaje solo adquiere sus poderes con la llegada de la adolescencia, más o menos de una forma gradual.  Que esto sea así, bien corresponde a un simbolismo respecto a los cambios físicos y psicológicos, por lo que pasan los muchachos a esta edad, los cuales muchas veces los hacen entrar en crisis y significan verdaderos malestares para sus padres y quienes los rodean: puesto que quienes otrora fueron dulces e inocentes niños, ahora se vuelven chicos rebeldes, muchas veces violentos.

4- Tal como Kal-El, este, más bien Superboy, posee las habilidades superiores de volar, fuerza superior y ojos con rayos calóricos o láser.  Asimismo, tiene una debilidad mortal relacionada con su planeta de origen.

5- La nave en la que cae, de aspecto “retro”, es muy similar a la que podemos ver en muchas viñetas antiguas del superhéroe.

6- Una vez que el muchacho asume su destino, por decirlo de una forma, ocupa una capa roja…Como bien ya todos sabemos quién.

7- Igual que el famoso superhéroe, posee un símbolo que recuerda a la S, luego símbolo kriptoniano propio de la Casa de El, tal cual fue introducido en la miniserie Derecho de Nacimiento en los cómics y que luego retomó el show televisivo de Smalville.

8- El protagonista se llama Brandon Breyer, siguiendo la tradición de las historietas de que los nombres de los personajes centrales, secundarios y antagonistas, lleven la misma letra al principio de este y de su apellido (tal cual Peter Parker, Bruce Wayne, Bruce Banner, Billy Batson y muchos más).

    El jovencito de esta obra se nos hace odioso…y aterrador, de hecho, posee una personalidad propia de un psicópata y cada acto que comete lo hace con un desprecio tan grande hacia los demás, que horroriza.  Más encima el gore es abundante, que sorprende.  En los cómics habituales de DC o Marvel las atrocidades cometidas por los villanos no son tan gráficas, a menos que se trate de historias para adultos; por lo tanto, es fácil estremecerse ante la idea de tener la mala suerte, de que aparezca alguien así en la vida real.
    En todo caso, si quisiéramos profundizar con esta idea de sujetos superpoderosos en plan villanos, en vez de superhéroes, en literatura un autor de la talla de Brandon Sanderson lo ha trabajado con muy buenos resultados, según tengo entendido, por medio de su trilogía de los Reckoners (que aún no tengo, ni he leído…pero que le tengo muchas ganas).  Así que como se pueden dar cuenta, estas vueltas de tuerca de los hitos del género, dan para mucho y descúbranlo ustedes por sí mismo con esta cinta que les recomiendo de corazón.


                                                                           Tráiler. 

martes, 3 de septiembre de 2019

El mismo Ampuero de antes y aun así uno distinto.


1. Una sorpresa.

       Los Amantes de Estocolmo es una novela que en un principio se aleja de la narrativa de su autor, a la que está acostumbrado un lector como yo, que ha disfrutado de sus obras del género policial o de detectives (su serie del siempre simpático y divertido Cayetano Brulé), sus textos autobiográficos como Nuestros Años Verde Olivo o sus narraciones ficticias con un fuerte cariz político, tal cual El Último Tango de Salvador Allende. Y es que el texto que hoy nos reúne, parte primero como una intriga de otro tipo: el de la crisis de un matrimonio, revelada cuando el protagonista y narrador de la historia, descubre el aparente engaño de su señora, tras encontrar entre sus pertenencias lencería erótica y que nunca ha usado con él. No obstante, lo que parece tan solo un melodrama que implicaría un triángulo amoroso, en realidad va desplegándose como una obra más compleja, que nos reencuentra con el escritor ya conocido, pero que además nos lleva por tortuosos caminos para desenmascarar la oscuridad individual y la que subyace dentro de toda una comunidad. Por lo tanto, al revisar sus páginas se evidencia que estamos frente a un libro lleno de aristas, que quizás para muchos (como este servidor) no es el más entretenido de su autor, aunque sin dudas se trata de un título recomendable por todo lo que conlleva.

2. Los vericuetos de nuestra sexualidad.

       Que la esposa del personaje principal esté siendo infiel con este y más encima sienta interés (y placer) por la ropa interior sexy, es solo una parte de este asunto de la sexualidad tal como se manifiesta en la novela, que en ella se aborda (entre otros temas) el papel que cumple esta en la vida de los adultos. Estamos hablando de personas educadas y de vida acomodada, insertas en una cultura propia del "primer mundo" y que pese a su apariencia de sujetos "bien", demuestran cómo el lado más irracional, animal y hedonista iguala: buscamos satisfacción física, que incluso puede ser superior y más llamativa que aquella de tipo estética e intelectual (marido y mujer se dedican al arte); de este modo es posible reconocer nuestros egoísmos y otros defectos...Y es que el mismo protagonista en su juventud anduvo con cuanta mujer comprometida pudo, sin sentimiento de culpa y luego ya casado tuvo una aventura por largo tiempo. 
      Más de un personaje se "echa una canita al aire", algunos con justificaciones como un medio para escapar a su infelicidad y otros como un mero medio para dar rienda suelta a su sexualidad tan activa y hedonista (queda a cada uno hacer juicio de valor al respecto, que quien esté libre de pecado lance la primera piedra). Sin embargo, en lo que respecta a las confesiones del protagonista, sin tapujos, de sus varios flirteos y cómo en general se enorgullece de ello, nos puede resultar menos simpático, por victimizarse ante la posibilidad del engaño de su mujer...y al respecto, queda caracterizado como un hombre machista, pese a que ha convivido con un buen número de mujeres emancipadas sexualmente.
      Se trata, entonces, de una obra con un hondo trasfondo erótico y en la cual abundan las descripciones propias de la literatura de este tipo; algo que al menos en mi caso me sorprendió, por ser una faceta inesperada de su creador.

3. La oscuridad que habita dentro de uno.

       Entre medio de los avatares sexuales de los personajes, hayamos un tópico recurrente en la narrativa del escritor: el crimen...y es que así como más de un personaje demuestra tener una agitada vida sexual (secreta y/o privada, como se supone la tienen la mayoría de las personas), en el texto aparece no solo un crimen de sangre, sino dos; asimismo, se llega a postular que cualquier persona puede llegar a provocar un error fatal, que lo puede llevar al asesino, ya sea premeditado o no. De este modo, no solo los violentos son propensos a las acciones más repudiables, que hasta aquellos capaces de amar pueden dejarse llevar por bajos instintos.
      Teniendo en cuenta lo anterior, sexo y muerte están profundamente relacionados, algo que la vida real misma nos lo demuestra y lo representa esta novela. Cabe mencionar, además, que uno de los personajes secundarios ha cometido crímenes de tipo humanitario y bajo un antiguo régimen opresor; algo de lo que no se siente culpable y que lo ve como un servicio a la patria, de modo que bajo su figura se presenta otra dimensión de esta oscuridad inherente a nuestra especie.

4. La cochina política.

      Tal como este ya he visto en otras obras leídas de Ampuero, no falta el trasfondo político que forma parte de las características esenciales del libro. Y es que en este caso, si bien la ambientación corresponde nada menos que a Suecia, ello permite tratar el tema de los exiliados del régimen de Pinochet en Chile y con el correspondiente regreso a la democracia, pocos años después del término de la dictadura militar. Es así que bajo este trasfondo, el autor se permite retratar, analizar y criticar la evolución y desarrollo de sus compatriotas, ya sea tanto a los que se quedaron en su patria, como a los que retornaron y los que optaron por seguir viviendo en el extranjero, tras emigrar por su cuenta o irse forzosamente a dichos lugares.
      Teniendo en cuenta todo lo anterior, el novelista intenta dilucidar desde las palabras del narrador, lo que ha pasado con el pueblo chileno y cómo este se ha comportado a lo largo de las últimas décadas desde el Golpe Militar, durante la dictadura y luego en el "presente", tras el regreso de la democracia. De este modo militares en retiro, políticos que antiguamente opositores al sistema de Pinochet (que incluso estuvieron en la guerrilla en su contra), huérfanos suyos y exiliados, son evaluados por este: a veces con una mirada objetiva y otros marcados por la tendencia ideológica del autor y su álter ego literario. Empero, pese a todas las opiniones ácidas hacia quienes ahora dirigen el país, cabe mencionar que luego durante los dos mandatos del presidente Piraña (de Derecha como Pinochet), Roberto Ampuero ofició como ministro suyo en diferentes ministerios; por lo tanto se le podría tildar, sin dudas, de poco consecuente, al caer (tal vez) en los mismos yerros que en su momento les criticó a sus predecesores.

5. La literatura, siempre ella.

     No es gratuito el hecho de que el protagonista se dedique al oficio de la escritura creativa, o sea, sea novelista; y es que con ello nos encontramos con la mirada de un hombre sensible (pese a lo detestable que puede ser en su personalidad) y con ello poseedor de la labia propia de sus colegas, así como de cierta inestabilidad habitual en los artistas. Por otro lado, tal como se mencionó más arriba, este personaje se transforma en una representación del mismo autor, quien se permite hacer sus sentencias sobre el mundo y sus congéneres gracias a sus reflexiones; así como reflejar en su cronología ficticia, sus propias vivencias de juventud (pues tal como Cristóbal Pasos, Roberto Ampuero militó en las Juventudes Comunistas, luego se desencanto del marxismo y vivió una temporada en Estocolmo).
     
      Hay varias referencias a la literatura clásica y contemporánea, a lo largo del libro, entre citas textuales, mención a personajes y a autores relacionados con los eventos del libro. De todo esto, cabe nombrar el inesperado homenaje al clásico poema narrativo y sobrenatural de Poe, El Cuervo, que aparece en estas páginas en más de una ocasión y por medio de nada menos que de una estatua de la diosa Palas Atenea...en la que se posan los cuervos; su figura en medio del jardín del personaje principal, muchas veces cubierta de nieve, no viene a ser otra cosa que la representación de la culpa y de otras inseguridades de este, tal como sucede en el mencionado poema.
      Asimismo, el nombre del narrador, Cristóbal, y de su esposa, Marcela, vienen a ser reflejo de una de las novelas enmarcadas del Quijote; puesto que tal como en el texto pastoril de Cervantes, esta pareja comparte varios elementos y que es mejor el futuro lector descubra por su cuenta para no caer en tanto spoiler (en todo caso, es otro personaje quien hace referencia en el libro a este paralelismo, así que no se trata de que yo esté "hilando demasiado fino").
      Como si se tratara de un juego metatextual, el protagonista y uno de sus interlocutores mencionan nada menos que al mismo Roberto Ampuero y a sus novelas del detective Cayetano Brulé, como partes de ese mundo en el que estos viven (ejercicio literario ya visto en la mencionada magna obra de Cervantes y tantos autores de renombre como Unamuno y, por qué no, mi querido Stephen King).

6. Otros países, otras culturas.

       La mayor parte del libro transcurre en Suecia y en la ciudad de Estocolmo, lugar conocido bastante por el autor y quien nos lo describe, con el conocimiento de alguien, para quien fue su hogar por años. La historia, arquitectura e idiosincrasia de su pueblo, quedan detallados en esta obra, que nos transporta a ese mundo lejano y real, con sus propias costumbres y su largo invierno; sin dudas que Ampuero logra crear el efecto de reflejar dicho país, que también hace referencias a sus comidas y a lo más inaudito de dicho lugar.
      También parte del texto transcurre en Estados Unidos y, como no, en pleno Chile. A su vez pululan personajes de otras nacionalidades, como una sexy cubana y un mafioso ruso (en la práctica, verdaderos estereotipos de estos pueblos y de su gente).
      El contraste entre la manera de ser de los suecos y de los latinos, se hace presente varias veces en la obra, dejando claro, en todo caso, que no importan diferencias de color e idioma: a la larga compartimos los mismos sueños y pesadillas que el resto.

7. Los personajes.

       En general quienes intervienen en este libro, no son sujetos a los que uno podría tildar de virtuosos, que todos ellos (salvo uno...o dos) demuestran ser demasiados egocéntricos o al menos pensar primero en sí mismos y la satisfacción inmediata de sus anhelos. Quizás todo esto, obedezca a la intención del autor de mostrarnos un mundo viciado, donde impera la soledad y la imposibilidad de ser en verdad felices.

* Cristóbal Pasos: El protagonista y principal narrador de la trama (que hacía el final, otro personaje toma esta última labor), es un escritor que está escribiendo una nueva obra de ficción, cuando descubre el secreto de su esposa y se empieza a obsesionar con la identidad de su supuesto amante, de modo que la comienza a perseguir; todo se complica, cuando la sospecha acerca de la verdadera causa de la muerte de su vecina, acapara el resto de su atención y, más encima, se ve involucrado en la muerte de un mafioso. Las preocupaciones se van sumando y todo se pone difícil más de la cuenta, que él mismo tiene unos cuantos esqueletos en el armario. Realidad y ficción se confunden con este hombre y que resulta no ser tan seguro de sí mismo, pese a la imagen sofisticada que proyecta.
      Si bien su nombre, queda consignado como una alusión al protagonista trágico de la narración de Cervantes, bien podríamos hayar en él a una relación con la figura de Cristóbal Colón: puesto que tal como el navegante genovés, el protagonista de esta historia "descubre" una serie de verdades, sobre quienes lo rodean, así como de sí mismo; por otro lado, su apellido apoya esta idea, tal cual un peregrino que va adentrándose en el camino hacia su destino final. Y si es así, si este simbolismo detrás de los nombres, fue llevado a efecto conscientemente por parte del autor, con ello Ampuero estaría siguiendo una rancia tradición literaria, heredera del mismo Cervantes y de otros como Shakespeare, Lorca y varios maestros más de la literatura.

* Marcela Montúfar: La hermosa, sexy y más joven esposa de Cristóbal, es una mujer independiente como su homónima quijotesca, de atrevidos gustos sexuales y que originalmente se dedicaba al teatro, pero que en Suecia ha tenido que optar por la venta de pinturas. Con una personalidad mucho más fuerte que la de su marido, como este tiene una relación complicada con la figura de su padre, en ambos casos hombres profundamente ligados a la dictadura de Pinochet.

* Coronel Adonis Montúfar: El padre de Marcela es un general en retiro, culpable de varios crímenes contra la humanidad, durante el gobierno militar de Augusto Pinochet y de cuyos actos no se arrepiente, por considerarlos un verdadero servicio a la patria. Pese a la falta de sentimentalismos con su única vástago, se preocupa por ella y la ayuda económicamente. De aspecto recio y sin pelos en la lengua, en el presente se haya expuesto a las acusaciones por parte de una comisión de derechos humanos, debido a su participación durante la dictadura.

* Markus Eliasson: El vecino de Cristóbal y Marcela acaba de enviudar, tras fallecer su esposa depresiva producto de una supuesta ingestión de fármacos, como un acto de suicidio. Le sobrevivió a esta junto a sus 3 hijos pequeños. Tiene una amante guapa y más joven que él, relación con la que empezó desde antes que falleciera su cónyuge; pero este no es su único secreto, que esconde y termina por cobrarle la cuenta, tal como a sus vecinos.

* Boryena: La empleada polaca de Cristóbal, quien realiza el aseo de la casa uno o un par de días a la semana, es una mujer hosca y resentida, quien tiene estudios universitarios, pero que no los terminó o no los pudo ejercer tras acabar el régimen marxista de la Cortina de Hierro. Trabajó un tiempo para Markuss, de quien tiene pésimos recuerdos y se lo hace saber a Cristóbal, lo que da pie a una de sus otras pesquisas, hasta que todas las historias se van mezclando y acaban en un mismo punto.

* Bogdakov: El cliente de Marcela que le llega a complicar la vida y también a su marido. Es un hombre violento, cuyos secretos son aún más oscuros que los del resto de los personajes que intervienen en esta historia. Su participación, aunque breve, será detonante para que se produzca un cisma que hara que la infidelidad, sea la menor preocupación del matrimonio.

* Oliverio Duncan: El investigador de la policía sueca, chileno exiliado viviendo décadas en el país europeo, es sin dudas el personaje más llamativo del libro y por el cual podemos llegar a sentir simpatía, puesto que es el único de todos los que aquí aparecen como alguien poseedor de nobleza. Pese a lo anterior, también tiene un pasado marcado por recuerdos que le pesan, pero a diferencia del resto ha ganado cierta sabiduría y de ese modo sus diálogos y elucubraciones, son algunos de los más destacados de la novela. 
     Aparece bien avanzado el libro y su apariencia recuerda bastante al de otros agentes como él, de historias previas de rancia alcurnia.

8. Evaluación final.

      Seguro que Los Amantes de Estocolmo, no viene a ser la novela que uno recomendaría para engancharse de inmediato con su autor; pero no por ella deja de ser recomendable y tal como espero haber dejado claro, se encuentra llena de interesantes aristas que para un lector culto, pueden ser interesantes (tenga una colega, profe de Historia, a quien le gustó bastante...así que no soy el único que tiene una idea positiva de ella).
     Hace rato que alucino con la idea de alguna adaptación fílmica, de la narrativa de Roberto Ampuero, que necesariamente no tendría por qué tratarse de una producción nacional (pues mientras más plata alla y artistas de renombre posea, mejor). En este sentido, creo que esta obra calzaría muy bien como un producto lleno de atractivos, entre tanta intriga...y sexo. Lamentablemente el cine chileno pareciera estar en suspenso, luego de que tuvo una especie de boom no hace muchos años atrás y eso que nos ganamos el Oscar a la Mejor Película Extranjera, con Una Mujer Fantástica y tenemos a un tremendo director trabajando para los gringos, Larraín...A ver qué nos depara el futuro.
       En lo que respecta a la novela misma, eché de menos el humor de la serie de Cayetano Brulé, que igual el tono de este libro es bastante grave en general. No obstante, me quedo con la curiosidad de tener y leer otros textos suyos con estas características, que creo hay al menos 3 más (Pasiones Griegas, Sonata del Olvido y La Otra Mujer...A menos que me equivoque). A ver para cuándo me reencuentro con este autor, que en lo que va de mi "autoreto" de leer solo a autores nacionales y latinoamericanos este segundo semestre, el presente libro corresponde al tercero de mi lista. Ojalá este post no caiga en saco roto y sea apreciado, que muchas veces pienso predico en el desierto.



domingo, 1 de septiembre de 2019

Mis primeras payas.

      

      Bien sabido por quienes me conocen, que no me gusta el género lírico en general, pero sí aprecio mucho la tradición folclórica relacionado al llamado "Canto Popular" y es así que ayer en la peña folclórica que se hizo en mi pega (trabajo), me tocó hacer dos payas (o sea, rimas propias del campo chileno) para promocionar el puesto de venta de helados que teníamos los funcionarios del colegio y nuestro grupo de Bienestar.  He aquí el resultado, que hice lo que pude.  Aprovecho de comenzar el Mes de la Patria con estos versos.


Al helado rico sí.
¡¿Quién lo diría?!
Porque la noche ta fresquita,
¡Hasta pa´ su tía!

Estamos por pasar agosto.
¡Celebremos los veterano´!
Que se viene el 18,
Pa´ festejar con un helado previo al verano.



jueves, 29 de agosto de 2019

Otros 5 grandes miedos que he pasado en mi vida.




Nota: Lo que leerás ahora formaba parte originalmente de mi post N° 666, que me tocó celebrar tan solo este mes.  Como el texto me había quedado bastante extenso, decidí dividirlo en dos partes y he aquí por fin su conclusión.  Tal como dice su nombre, se trata de un recuento acerca de algunos de los momentos más tenebrosos por los que me ha tocado pasar; humildemente espero no darles la lata.

6. Ladrones en casa.

     No puedo pensar en la casa donde he vivido toda mi existencia, sin el local que tiene anexado y donde a lo largo de más de 4 décadas, creo, ha habido varios negocios, algunos de ellos pertenecientes a mis padres, otros a mis hermanos y a veces arrendados a un tercero.  Fue así que a principios de los noventa, más o menos entre 1991 y 1992 se puso acá un videoclub, algo que, como no, me alegró mucho.  Si mi memoria no me falla, eran las vacaciones de verano del 91, cuando desperté en la noche producto de la bulla que había en casa: ¡Habían entrado a robar al videoclub desde el techo! Habiendo tanto adulto en casa, todo el mundo estaba asustado, que igual estábamos protegidos, pero imagínense a los menores de edad ante tamaña situación y ambiente psicológico, que yo ya era un adolescente, aunque aún vivía en mi burbuja y me quedaba mucho por pasar.   Como nadie acá hizo de héroe, no quedó otra que llamar a Carabineros (nombre que le damos en Chile a la Policía), pero cuando se dieron cuenta los ladrones escaparon por arriba corriendo por los techos y con los agentes detrás de ello. 
      Ignoro cuánto tiempo pasó entre que empezó todo, llegaron los carabineros y los maleantes escaparon, pero sí ahora que miro todo desde la posición en que me encuentro considero que no fue para tanto, que igual los ladrones fueron unos tarados como para meterse de esa manera y creer que iban a conseguir salirse con su botín…Y sin embargo todos estábamos acá muertos de miedo.  Igual quedamos tan traumatizados, que por años vez que escuchábamos ruido arriba en el techo, se nos venía el corazón a la boca y salíamos al patio a echar un vistazo.


7. Congelado vivo.

     Luego de lo que conté más arriba, ya habrá quedado claro que la situación con los ladrones nos dejó en casa muy asustados, lo que incluía a la familia de mis hermanas Ana y Kika que vivían con sus respectivas familias atrás en la casa anexada detrás del patio (la primera de ella es la que se casó con Fabián, el hijo mayor del matrimonio que antes vivía al lado y que me socorrieron aquella vez que desperté solo en mitad de la noche).  Es así que este episodio tiene que ver, en parte, con ese temor que costó se nos quitara.
      Era el año de 1994, cuando estaba cursando mi primer año en la universidad en la carrera de Filosofía, que solo al año siguiente me cambié a Castellano.  Debió ser durante el mes de mayo o junio, cuando me tocó vivir mi primera “toma universitaria” producto de un paro y la que podía durar meses en la universidad estatal en la que estudié.   Así que yo mataba el tiempo leyendo y viendo películas, como series en casa.  Fue así que gracias a mis ahorros con el dinero que me daban mis padres, me compré la famosa antología Los Mitos de Cthulhu que sacó el estudioso Rafael Llopis, bajo el sello de la prestigiosa Alianza Editorial (creo que la primera empresa de nuestra lengua en sacar de forma crítica y seria la obra de Lovecraft y compañía) y me dispuse a leerlo a mis anchas. 
       Fue una noche en la cual todo estaba tranquilo acá y yo me encontraba en mi cuarto tendido cuan largo era sobre mi cama, disfrutando de ese tomo; tenía la puerta abierta para que entrara el calor de la estufa a parafina, que estaba fuera justo en la cocina-comedor y que daba con mis aposentos.  Me encontraba leyendo nada menos que La Sombra sobre Innsmouth, una de las obras maestras del llamado Soñador de Providence y para ambientarme tenía puesto en la radiocassettera música de algún filme de terror (que no recuerdo cuál).
       Debo volver a los efectos que nos provocó el intento de robo al videoclub y es que como mi cuarto colindaba con el cuarto matrimonial de mis padres, acostumbramos a tener entreabierta una puerta que había (y todavía sigue acá) entre ambos sitios.  Igual cuando me pasó lo que ahora mismo estoy por terminar de contar, tenía 18 años y si bien era un “adulto” en apariencia, en el fondo era un niño grande (que uno muchas veces no deja 100%  atrás a ese pequeño ¿No?)
     Y volviendo a mi lectura nocturna de los horrores lovecrafnianos, pues estaba muy sumido en ello cuando de repente escuché un ruido en el techo; casi de forma instintiva miré hacia afuera por la ventana que daba al patio y entonces vi suspendido en el aire una imagen más o menos humana y blanca…¡Traté de gritar y no pude! Mi cuerpo no reaccionaba, que apenas podía moverme y fue toda una proeza para mí levantarme e ir hacia la puerta que comunicaba ambos cuartos; solo gemidos podía salir de mi boca y así fue que desperté a mis papás que vieron todo aterrado y me preguntaron qué me pasaba.  Aún sin poder hablar les indiqué hacia el patio y allí estaba mi cuñado Fabián, muerto de la risa tras presenciar parte de mis reacciones, quién estaba detrás de la imagen que me había asustado; puesto que todo fue debido a que tras escuchar los típicos pasos de los gatos sobre el techo, salió al patio para tranquilizar a mi hermana y lo que yo vi fue cuando este se bajó de la pileta de la que ya les he contado, para luego saltar una vez comprobado que no había moros en la costa.  Al final todo había sido producto de mi imaginación febril y de la sugestión provocada por tan gran escritor.
     No puedo dejar de recordar este episodio con nostalgia, una época en la que aún estaba mi papá vivo y la vida era más sencilla para mí, que las únicas preocupaciones que tenía era sacarme buenas notas en la universidad.

8. Miedo en el cuerpo.

      De naturaleza soy miedoso y entre las cosas que me provocan espanto (o esa sensación de fragilidad ante la posibilidad de estar expuesto a ello) están los fantasmas, los demonios y los raptos extraterrestres…y por ello las historias que abordan estos temas me son tan atractivas, que me llegan hondo.  Fue así que el mismo año en que me pasó lo que les narré en el apartado anterior, también me compré Comunión de Whithley Strieber, autor al que solo conocía gracias a la revista Fangoria y sus alabanzas para  la novela de vampiros El Ansia escrita por este mismo. Tan solo la portada del libro en cuestión me atrapó de inmediato, que llevaba el dibujo de uno de esos alienígenas cabezones de ojos rasgados y el cual no se veía muy tierno, que digamos.
      Cuando me puse a leer el libro me atrapó de inmediato, que fue más o menos en septiembre y aún las noches eran heladas e ideales para las historias terroríficas.  El autor comienza su obra contándonos sus experiencias con los llamados “visitantes nocturnos”, todo de manera muy creíble y ante cada detalle que entregaba, me sumía más y más en los vericuetos de esa amenaza ante lo desconocido y la existencia de una inteligencia superior para nada benigna.   No fue difícil que el temor que se relataba en sus páginas, me recordara mis propios miedos desde muy pequeño y entonces no me atrevía a apagar la luz y entonces no se me ocurrió otra cosa, para tranquilizarme que… ¡Rezarme el Santo Rosario! Más de una vez tuve que recurrir a este procedimiento para poder dormirme tranquilo, que pocas veces una lectura me llevó a tales extremos de horror.
     Ya había contado esta historia por acá, aunque no podía dejar de agregarla a este particular listado de momentos más terroríficos de mi existencia.  Igual agregué uno que otro detalle, comparen ustedes entre un texto y otro.


9. Amilcar es mi salvador.

     Siguiendo con los extraterrestres, sus raptos y mi miedo al respecto, esto me sucedió más o menos por el 2010, cuando mi sobrinito Amilcar tenía alrededor de un año de edad.  Me conseguí en DVD una copia del filme Encuentros en la Cuarta Fase, que recordaba habían publicitado en mi país empapelando las calles con afiches.  No tenía idea de qué se trataba y apenas la puse en el equipo me alegró saber que era protagonizada por la hermosa Milla Jocovich, quien me fascina desde hace rato. 
    Al principio la Jocovich se interpreta a sí misma y explica de qué trata la trama: sobre un supuesto caso real de raptos extraterrestres, donde ella interpreta a la psicóloga que habría sufrido tales atentados.  A medida que la cinta fue avanzando, me fui sumiendo en una producción muy efectiva y que me hizo creer que lo que estaba viendo en verdad sucedió; más encima en determinado momento la trama se mezcla con otro de mis mayores temores, los demonios y la posesión diabólica.  Y para más impacto mío, en determinado momento el director y escritor del largometraje, Olatunde Osunsanmi, luego sale entrevistando a la víctima real de estos raptos.  Cabe mencionar que ver a la supuesta sobreviviente de todo esto y compararla con la dramatización hecha por la estrella hollywoodense, no puede ser más impactante; no obstante no quiero contar nada más sobre la trama, para que quienes no han visto este título lo descubran por sí mismos.
     ¿Y qué tiene que ver Amilcar con todo esto? Pues que en un principio comencé a ver la película solo en mi cuarto, pero en algunos momentos fui incapaz de seguir haciéndolo, que ya era de noche y tenía que ponerla en pausa para tranquilizarme, yéndome a donde el resto de la familia para charlar un rato y despejarme la cabeza de tanta escena espantosa; y como uno es masoquista y, pese a todo, me tenía intrigado esta obra, opté por llevarme a Amilcar que aún no sabía caminar para tenerlo abrazado mientras me acababa la película.  El entonces bebé no se dio ni cuenta, que se quedó dormido al rato, si bien su compañía me hizo sentirme mejor.


                                              Tráiler de la película arriba mencionada.

10. El edificio de los fantasmas.

     Esto me ocurrió durante el presente año, en plenas vacaciones de invierno.  La primera semana de esos días de descanso fui con mis amigos Ledda Gaete y Marcelo a Concepción, ciudad ubicada en el Sur con muchos atractivos turísticos.  Arrendamos juntos un departamentito en un moderno edificio que Marcelo se consiguió barato.  Creo que fue justo el segundo día de nuestra estancia allí, que el chofer de un Uber que tomamos nos dijo:

     - Ustedes van al edificio que no se cayó.
     - ¿Cómo es eso?
     - Que el lugar en el que se están alojando fue el único que quedó en pie, de unos cuantos que se cayeron para el terremoto de 2010.
     - ¡¿En serio?!
     - Claro, si al frente de ustedes hay uno construido sobre otro de los que se derrumbaron y al lado aún está sin ocupar el peladero que quedó del que se vino abajo en ese sitio.
     - Entonces por eso estaba tan barato el arriendo…
     - Por supuesto, que muchos de los del edificio donde ustedes están quedándose se asustaron pensando o bien que en otra oportunidad este se podía desmoronar también o que podían “penar”; así que si no vendieron a bajo precio sus departamentos, al menos decidieron arrendarlos.

      Esa noche estuve atento a cualquier cosa rara que pasara y eso que tras irme a dormir tan solo al ladito estaban mis compañeros de viaje.  Al otro día vimos efectivamente el sitio eriazo que estaba a nuestro lado, que me impresionó.  No me quise quedar solo en el departamento.  


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