lunes, 21 de octubre de 2013

Una novela fundacional: “Drácula” de Bram Stoker.

Clásica ilustración del libro e imagen de su autor.
     A lo largo de la historia del arte fabulador, han aparecido textos narrativos que se han constituido en los clásicos absolutos de sus géneros o de su literatura nacional; esto debido a su condición bien de ser la primera de sus obras en lograr una consagración definitiva, gracias a sus virtudes estéticas, como también por definir de forma trascendental los parámetros bajo los cuales los títulos que les preceden se hallen bajo su modelo.  Así es como en la novelística española, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha (más conocido vulgarmente como Don Quijote) de Miguel de Cervantes, viene a tomar este puesto de honor en sus letras, que en todo caso están llenas de importantes libros; los italianos poseen su valiosa Divina Comedia de Dante Alighieri (si bien escrita en verso, como muchos otros poemas épicos), mientras que para los latinoamericanos de habla castellana (y los colombianos, debido a la nacionalidad de su autor) Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez resulta ser la obra capitular; los mexicanos pueden sentir orgullo por Pedro Páramo de Juan Rulfo y los cubanos por El Reino de Este Mundo de Alejo Carpentier; por su parte los peruanos cuentan con La Ciudad y los Perros de Mario Vargas Llosa, los venezolanos con Doña Bárbara de Rómulo Gallegos y los colombianos con La Vorágine de José Eustaquio Rivera, para Argentina Rayuela de Julio Cortázar resulta ser su obra cumbre y los chilenos, supongo, consideramos en general Hijo de Ladrón de Manuel Rojas la novela más destacada de nuestra narrativa; mucho más atrás en el tiempo los griegos ya habían conseguido lo más excelso de su literatura con La Iliada y La Odisea, ambas de Homero y que tan solo algunas  tragedias logran si quiera equiparárseles en importancia.  Pasando a los subgéneros, la literatura policial tiene a Estudio en Escarlata de Sir Arthur Conan Doyle, mientras que en la ciencia ficción las obras de Verne y Wells se disputan el título, ya sea con 20 mil Leguas de Viaje Submarino o Viaje al Centro de la Tierra del francés y en el caso del inglés, tendríamos a El Hombre Invisible, La Máquina del Tiempo o La Guerra de los Mundos en la contienda; para la fantasía, resulta casi indiscutible que la trilogía de El Señor de los Anillos posee tan valioso lugar…
    ¿Y qué pasa con la literatura de terror? Pues bien, es cierto que el gran Poe ya en la primera mitad del siglo XIX superó a muchos de sus predecesores, gracias a cuentos suyos que hoy en día provocan el mismo espanto y maravilla de antaño, como lo son sus relatos de El Gato Negro o La Ruina de la Casa de Usher, por no mencionar más; sin embargo esto corresponden a textos muy breves (si bien intensos) y en contraposición con las obras mencionadas arriba, todavía no llegan a ser los epítomes de su género.  No obstante, para la narrativa de “miedo”, casi medio siglo después, otro autor de habla inglesa, el irlandés Bram Stoker, sería quien con su obra más famosa nos regalaría con el volumen que se transformaría en la obra de terror más importante, si no también más famosa a lo largo de la historia y del ancho mundo.
    Si bien en pleno Romanticismo una muy joven Mary Shelley ya había sentado precedentes con su magistral Frankenstein en la Inglaterra de 1817, otros personajes mucho más populares acaparaban la atención del público en aquellos tiempos: los vampiros.  Con el avance de ese importante siglo, se publicaron relatos de gran impacto como Carmilla de Sheridan La Fanu y La Muerta Enamorada de Théophile Gautier, los cuales tenían como protagonistas a estos seres chupasangre.  Fue así como Stoker inspirado en la moda de su tiempo y tomando como referente a un importante héroe nacional rumano, de quien se contaban oscuras historias debido a su sadismo, escribió su magna obra: Drácula.   A partir de la figura del noble Vlad Tepes, conocido como El Empalador por su afición a clavar vivos a sus enemigos y disfrutar con la contemplación de su suplicio, el irlandés escribió una voluminosa novela en la que da cuenta de un grupo de individuos extraordinarios que deben vérselas con un mal sobrenatural, el cual por siglos ha permanecido en la Tierra y que ahora desea conquistar el mundo moderno tras salir de su ancestral Rumania.
    El libro se encuentra escrito en formato de cartas, diarios de vida y documentos varios, donde cada uno de los personajes relata sus aventuras y desventuras relacionadas con Drácula; éste por lo general es percibido en el texto bajo los ojos de sus víctimas y enemigos y nunca como lo que luego sería desarrollado a partir de las famosas películas de los años treinta de la Universal: al otorgársele un protagonismo que lo llegara a resaltar por sobre el resto de los personajes.   De este modo a diferencia de lo que cree el común de la gente, que nunca en su vida ha leído el libro, el conde Drácula resulta ser una verdadera manifestación pura del mal y nunca es retratado de forma humanizada, como también en gran parte del libro sus propósitos e historia personal solo son expuestas gracias a la interpretación y el poco conocimiento que poseen de ello quienes se le oponen.   Como bien puede ser visto en los siguientes fragmentos:

     <<—Entonces, creo que sería conveniente que les diga algo sobre el tipo de enemigo al que vamos a tener que enfrentarnos. Así pues, voy a revelarles parte de la historia de ese hombre, que he podido llegar a conocer. A continuación podremos discutir nuestro método de acción, y podremos tomar de común acuerdo todas las disposiciones necesarias.
     "Existen seres llamados vampiros; todos nosotros tenemos pruebas de su existencia. Incluso en el caso de que no dispusiéramos de nuestras desafortunadas experiencias, las enseñanzas y los registros de la antigüedad proporcionan pruebas suficientes para las personas cuerdas. Admito que, al principio, yo mismo era escéptico al respecto. Si no me hubiera preparado durante muchos años para que mi mente permaneciera clara, no lo habría podido creer en tanto los hechos me demostraran que era cierto, con pruebas fehacientes e irrefutables. Si, ¡ay!, hubiera sabido antes lo que sé ahora e incluso lo que adivino, hubiéramos podido quizá salvar una vida que nos era tan preciosa a todos cuantos la amábamos. Pero eso ya no tiene remedio, y debemos continuar trabajando, de tal modo que otras pobres almas no perezcan, en tanto nos sea posible salvarlas. El nosferatu no muere como las abejas cuando han picado, dejando su aguijón. Es mucho más fuerte y, debido a ello, tiene mucho más poder para hacer el mal. Ese vampiro que se encuentra entre nosotros es tan fuerte personalmente como veinte hombres; tiene una inteligencia más aguda que la de los mortales, puesto que ha ido creciendo a través de los tiempos; posee todavía la ayuda de la nigromancia, que es, como lo implica su etimología, la adivinación por la muerte, y todos los muertos que fallecen a causa suya están a sus órdenes; es rudo y más que rudo; puede, sin limitaciones, aparecer y desaparecer a voluntad cuando y donde lo desee y en cualquiera de las formas que le son propias; puede, dentro de sus límites, dirigir a los elementos; la tormenta, la niebla, los truenos; puede dar órdenes a los animales dañinos, a las ratas, los búhos y los murciélagos... A las polillas, a los zorros y a los lobos; puede crecer y disminuir de tamaño; y puede a veces hacerse invisible. Así pues, ¿cómo vamos a llevar a cabo nuestro ataque para destruirlo? ¿Cómo podremos encontrar el lugar en que se oculta y, después de haberlo hallado, destruirlo? Amigos míos, es una gran labor. Vamos a emprender una tarea terrible, y puede haber suficiente para hacer que los valientes se estremezcan. Puesto que si fracasamos en nuestra lucha, él tendrá que vencernos necesariamente y, ¿dónde terminaremos nosotros en ese caso? La vida no es nada; no le doy importancia. Pero, fracasar en este caso no significa solamente vida o muerte. Es que nos volveríamos como él; que en adelante seríamos seres nefandos de la noche, como él... Seres sin corazón ni conciencia, que se dedican a la rapiña de los cuerpos y almas de quienes más aman. Para nosotros, las puertas del cielo permanecerán cerradas para siempre, porque, ¿quién podrá abrírnoslas? Continuaremos existiendo, despreciados por todos, como una mancha ante el resplandor de Dios; como una flecha en el costado de quien murió por nosotros. Pero, estamos frente a frente con el deber y, en ese caso, ¿podemos retroceder? En lo que a mi respecta, digo que no; pero yo soy viejo, y la vida, con su brillo, sus lugares agradables, el canto de los pájaros, su música y su amor, ha quedado muy atrás. Todos los demás son jóvenes. Algunos de ustedes han conocido el dolor, pero les esperan todavía días muy dichosos. ¿Qué dicen ustedes?"

     "Así, cuando encontremos el lugar en que habita ese hombre del pasado, podemos hacer que permanezca en su féretro y destruirlo, si empleamos todos nuestros conocimientos al respecto. Pero es inteligente. Le pedí a mi amigo Arminius, de la Universidad de Budapest, que me diera informes para establecer su ficha y, por todos los medios a su disposición, me comunicó lo que sabía. En realidad, debía tratarse del Voivo de Drácula que obtuvo su nobleza luchando contra los turcos, sobre el gran río que se encuentra en la frontera misma de las tierras turcas. De ser así, no se trataba entonces de un hombre común; puesto que en esa época y durante varios siglos después se habló de él como del más inteligente y sabio, así como el más valiente de los hijos de la "tierra más allá de los bosques". Ese poderoso cerebro y esa resolución férrea lo acompañaron a la tumba y se enfrentan ahora a nosotros. Los Drácula eran, según Arminius, una familia grande y noble; aunque, de vez en cuando, había vástagos que, según sus coetáneos, habían tenido tratos con el maligno. Aprendieron sus secretos en la Escolomancia, entre las montañas sobre el lago Hermanstadt, donde el diablo reclamaba al décimo estudiante como suyo propio. En los registros hay palabras como..., brujo, y.. Satán e infierno; y en un manuscrito se habla de este mismo Drácula como de un "wampyr", que todos comprendemos perfectamente. De esa familia surgieron muchos hombres y mujeres grandes, y sus tumbas consagraron la tierra donde sólo este ser maligno puede morar. Porque no es el menor de sus horrores que ese ser maligno esté enraizado en todas las cosas buenas, sino que no puede reposar en suelo que tenga reliquias santas."  >>  

    No obstante en la primera parte del libro, mientras Jonathan Harker pasa su aterradora experiencia en el mismísimo castillo de Drácula, obtenemos sabrosos datos de la boca del propio vampiro acerca de su rancia estirpe:

    <<"Nosotros los escequelios tenemos derecho a estar orgullosos, pues por nuestras venas circula la sangre de muchas razas bravías que pelearon como pelean los leones por su señorío. Aquí, en el torbellino de las razas europeas, la tribu ugric trajo desde Islandia el espíritu de lucha que Thor y Wodin les habían dado, y cuyos bersequers demostraron tan clara e intensamente en las costas de Europa (¿qué digo?, y de Asia y de África también) que la misma gente creyó que habían llegado los propios hombres-lobos. Aquí también, cuando llegaron, encontraron a los hunos, cuya furia guerrera había barrido la tierra como una llama viviente, de tal manera que la gente moribunda creía que en sus venas corría la sangre de aquellas brujas antiguas, quienes expulsadas de Seythia se acoplaron con los diablos en el desierto. ¡Tontos, tontos! ¿Qué diablo o qué bruja ha sido alguna vez tan grande como Atila, cuya sangre está en estas venas? —dijo, levantando sus brazos —. ¿Puede ser extraño que nosotros seamos una raza conquistadora; que seamos orgullosos; que cuando los magiares, los lombardos, los avares, los búlgaros o los turcos se lanzaron por miles sobre nuestras fronteras nosotros los hayamos rechazado? ¿Es extraño que cuando Arpad y sus legiones se desparramaron por la patria húngara nos encontraran aquí al llegar a la frontera; que el Honfoglalas se completara aquí? Y cuando la inundación húngara se desplazó hacia el este, los escequelios fueron proclamados parientes por los misteriosos magiares, y fue a nosotros durante siglos que se nos confió la guardia de la frontera de Turquía. Hay más que eso todavía, el interminable deber de la guardia de la frontera, pues como dicen los turcos el agua duerme, y el enemigo vela. ¿Quién más feliz que nosotros entre las cuatro naciones recibió “la espada ensangrentada”, o corrió más rápidamente al lado del rey cuando éste lanzaba su grito de guerra? ¿Cuándo fue redimida la gran vergüenza de la nación, la vergüenza de Cassova, cuando las banderas de los valacos y de los magiares cayeron abatidas bajo la creciente? ¿Quién fue sino uno de mi propia raza que bajo el nombre de Voivode cruzó el Danubio y batió a los turcos en su propia tierra? ¡Este era indudablemente un Drácula! ¿Quién fue aquel que a su propio hermano indigno, cuando hubo caído, vendió su gente a los turcos y trajo sobre ellos la vergüenza de la esclavitud? ¡No fue, pues, este Drácula, quien inspiró a aquel otro de su raza que en edades posteriores llevó una y otra vez a sus fuerzas sobre el gran río y dentro de Turquía; que, cuando era derrotado regresaba una y otra vez, aunque tuviera que ir solo al sangriento campo donde sus tropas estaban siendo mortalmente destrozadas, porque sabía que sólo él podía garantizar el triunfo! Dicen que él solo pensaba en él mismo. ¡Bah! ¿De qué sirven los campesinos sin un jefe? ¿En qué termina una guerra que no tiene un cerebro y un corazón que la dirija? Más todavía, cuando, después de la batalla de Mohacs, nos sacudimos el yugo húngaro, nosotros los de sangre Drácula estábamos entre sus dirigentes, pues nuestro espíritu no podía soportar que no fuésemos libres. Ah, joven amigo, los escequelios (y los Drácula como la sangre de su corazón, su cerebro y sus espadas) pueden enorgullecerse de una tradición que los retoños de los hongos como los Hapsburgo y los Romanoff nunca pueden alcanzar. Los días de guerra ya terminaron. La sangre es una cosa demasiado preciosa en estos días de paz deshonorable; y las glorias de las grandes razas son como un cuento que se narra”>>.

    Es así como pese a la fama que cobra hoy en día el conde Drácula, sobre quien se han escrito un montón de novelas más, hecho seriales, películas y cómics que lo tienen de protagonista, en el libro que le vio naces apenas sale; o mejor dicho en gran parte de su extensión su presencia está latente como el gestor de los terribles eventos que en él se narran, pero las veces en las cuales éste interactúa de forma directa, son las menos.  Al principio del libro, es decir durante su primer encuentro con Jonathan Harker y al final, cercano al clímax, como también en el desenlace, es cuando más interviene el famoso personaje.  Entre medio aparece unas cuantas veces para infortunio de los protagonistas, pero sus intervenciones dejan con gusto a poco al lector ávido de sus historias.
   
El personaje histórico que inspiró a Stoker.
Nutriéndose de las leyendas folclóricas de la Europa Oriental y de otras partes del mundo, Bram Stoker instituyó para la posteridad su hoy en día sabida “mitología”; por ende en sus páginas son designadas las reglas bajo las cuales se hayan amparadas estas criaturas de la noche, así como sus habilidades: deben ser invitadas por sus víctimas para poder ingresar en sus hogares, necesitan descansar en la tierra (en lo posible de su lugar de origen); temen a las cruces, al ajo, al agua bendita y a las ostias, todos ellos elementos que los pueden destruir o al menos herir, siendo la luz del sol la mejor arma contra éstos, así como resultan mortales el acto de enterrarles una estaca en el corazón y también cortarles la cabeza.  A su vez el autor deja claro en su libro que estos seres pueden transformarse en niebla, como además mandar a las bestias “inferiores” tales como ratas y lobos.   Con posterioridad, autores como Anne Rice jugarían con estas convenciones, actualizando a los vampiros a sus tiempos y cambiando con ello la mitología correspondiente.
    En la novela el conde Drácula ha decidido dejar sus ancestrales tierras para conquistar el mundo moderno; de este modo su amenaza corresponde a la intrusión del oscurantismo del pasado, lleno del conocimiento precientífico, para dominar con sus artificios las tierras en las que predomina la verdad racionalista y progresista (virtud del mundo moderno a la que en más de una ocasión Bram Stoker hace alusión en el texto, realizando todo un discurso panegírico al respecto).  Por ende la lucha del grupo de héroes contra el maléfico conde, no es otra cosa que la oposición del sofisticado conocimiento de los tiempos venideros y al que pertenecen todos estos personajes (ingleses, un holandés y un gringo, por supuesto), contra la superchería “ignorante” de los pueblos atrasados como bien es descrita toda Rumania y sus habitantes en el libro.
    Para su época, la novela ya poseía varios momentos pavorosos y descripciones que si bien no llegan a lo explícito y visceral de la actualidad, todavía poseen su fuerza dramática; a su vez detallan con una cuidada pluma la presencia maligna del siniestro conde, así como todo lo relacionado con él:

    “Lo que vi fue la cabeza del conde saliendo de la ventana. No le vi la cara, pero supe que era él por el cuello y el movimiento de su espalda y sus brazos. De cualquier modo, no podía confundir aquellas manos, las cuales había estudiado en tantas oportunidades. En un principio me mostré interesado y hasta cierto punto entretenido, pues es maravilloso cómo una pequeña cosa puede interesar y entretener a un hombre que se encuentra prisionero. Pero mis propias sensaciones se tornaron en repulsión y terror cuando vi que todo el hombre emergía lentamente de la ventana y comenzaba a arrastrarse por la pared del castillo, sobre el profundo abismo, con la cabeza hacia abajo y con su manto extendido sobre él a manera de grandes alas. Al principio no daba crédito a mis ojos. Pensé que se trataba de un truco de la luz de la luna, algún malévolo efecto de sombras. Pero continué mirando y no podía ser ningún engaño. Vi cómo los dedos de las manos y de los pies se sujetaban de las esquinas de las piedras, desgastadas claramente de la argamasa por el paso de los años, y así usando cada proyección y desigualdad, se movían hacia abajo a una considerable velocidad, de la misma manera en que una lagartija camina por las paredes”.

    Y también resulta ejemplar al respecto el siguiente extracto:

    “El objeto que se encontraba en el féretro se retorció y un grito espeluznante y horrible salió de entre los labios rojos entreabiertos. El cuerpo se sacudió, se estremeció y se retorció, con movimientos salvajes; los agudos dientes blancos se cerraron hasta que los labios se abrieron y la boca se llenó de espuma escarlata. Pero Arthur no vaciló un momento. Parecía una representación del dios escandinavo Thor, mientras su brazo firme subía y bajaba sin descanso, haciendo que penetrara cada vez más la piadosa estaca, al tiempo que la sangre del corazón destrozado salía con fuerza y se esparcía en torno a la herida. Su rostro estaba descompuesto y endurecido a causa de lo que creía un deber; el verlo nos infundió valor y nuestras voces resonaron claras en el interior de la pequeña cripta”.

  
Mi Drácula audiovisual favorito (luego del de Lee) en su
apariencia anciana durante el gran filme de Francis Ford Coppola.
Bien sabido es el elemento erótico que radica en el vampiro y que ya en las narraciones de Sheridan Le Fanu y Théophile Gautier mencionadas más arriba, ya se encontraban predefinidas (si bien en ambos casos el “monstruo” es un personaje femenino); todo esto en cuanto a la misma seducción que provoca el vampiro en sus víctimas, así como en el mismo acto de la mordedura fatal, que se constituye tanto en una experiencia orgásmica para la presa, al igual que para el particular depredador nocturno; además tal acto viene a ser una especie de violación, por cuanto lo que hace el vampiro clásico es dominar con su fuerza la conciencia de su víctima para conseguir su objetivo.  Respecto a todo esto, se debe hacer notar que el Drácula original, tal y como es descrito por su autor, no es el individuo sexy y atractivo que el cine impuso desde los filmes de Bela Lugosi hasta la actualidad; no así sucede con sus llamadas “novias” que desde las páginas del texto de Stoker se ven como verdaderas femme fatales:

    “No estaba solo. El cuarto estaba lo mismo, sin ningún cambio de ninguna clase desde que yo había entrado en él; a la luz de la brillante luz de la luna podía ver mis propias pisadas marcadas donde había perturbado la larga acumulación de polvo. En la luz de la luna al lado opuesto donde yo me encontraba estaban tres jóvenes mujeres, mejor dicho tres damas, debido a su vestido y a su porte. En el momento en que las vi pensé que estaba soñando, pues, aunque la luz de la luna estaba detrás de ellas, no proyectaban ninguna sombra sobre el suelo. Se me acercaron y me miraron por un tiempo, y entonces comenzaron a murmurar entre ellas. Dos eran de pelo oscuro y tenían altas narices aguileñas, como el conde, y grandes y penetrantes ojos negros, que casi parecían ser rojos contrastando con la pálida luna amarilla. La otra era rubia; increíblemente rubia, con grandes mechones de dorado pelo ondulado y ojos como pálidos zafiros. Me pareció que de alguna manera yo conocía su cara, y que la conocía en relación con algún sueño tenebroso, pero de momento no pude recordar dónde ni cómo. Las tres tenían dientes blancos brillantes que refulgían como perlas contra el rubí de sus labios voluptuosos. Algo había en ellas que me hizo sentirme inquieto; un miedo a la vez nostálgico y mortal. Sentí en mi corazón un deseo malévolo, llameante, de que me besaran con esos labios rojos. No está bien que yo anote esto, en caso de que algún día encuentre los ojos de Mina y la haga padecer; pero es la verdad. Murmuraron entre sí, y entonces las tres rieron, con una risa argentina, musical, pero tan dura como si su sonido jamás hubiese pasado a través de la suavidad de unos labios humanos. Era como la dulzura intolerable, tintineante, de los vasos de agua cuando son tocados por una mano diestra. La mujer rubia sacudió coquetamente la cabeza, y las otras dos insistieron en ella. Una dijo:
    — ¡Adelante! Tú vas primero y nosotras te seguimos; tuyo es el derecho de comenzar.
   La otra agregó:
   —Es joven y fuerte. Hay besos para todas.
  Yo permanecí quieto, mirando bajo mis pestañas la agonía de una deliciosa expectación. La muchacha rubia avanzó y se inclinó sobre mí hasta que pude sentir el movimiento de su aliento sobre mi rostro. En un sentido era dulce, dulce como la miel, y enviaba, como su voz, el mismo tintineo a través de los nervios, pero con una amargura debajo de lo dulce, una amargura ofensiva como la que se huele en la sangre.
Tuve miedo de levantar mis párpados, pero miré y vi perfectamente debajo de las pestañas. La muchacha se arrodilló y se inclinó sobre mí, regocijándose simplemente. Había una voluptuosidad deliberada que era a la vez maravillosa y repulsiva, y en el momento en que dobló su cuello se relamió los labios como un animal, de manera que pude ver la humedad brillando en sus labios escarlata a la luz de la luna y la lengua roja cuando golpeaba sus blancos y agudos dientes. Su cabeza descendió y descendió a medida que los labios pasaron a lo largo de mi boca y mentón, y parecieron posarse sobre mi garganta. Entonces hizo una pausa y pude escuchar el agitado sonido de su lengua que lamía sus dientes y labios, y pude sentir el caliente aliento sobre mi cuello. Entonces la piel de mi garganta comenzó a hormiguear como le sucede a la carne de uno cuando la mano que le va a hacer cosquillas se acerca cada vez más y más. Pude sentir el toque suave, tembloroso, de los labios en la piel supersensitiva de mi garganta, y la fuerte presión de dos dientes agudos, simplemente tocándome y deteniéndose ahí; cerré mis ojos en un lánguido éxtasis y esperé; esperé con el corazón latiéndome fuertemente.
    Pero en ese instante, otra sensación me recorrió tan rápida como un relámpago.
   Fui consciente de la presencia del conde, y de su existencia como envuelto en una tormenta de furia. Al abrirse mis ojos involuntariamente, vi su fuerte mano sujetando el delicado cuello de la mujer rubia, y con el poder de un gigante arrastrándola hacia atrás, con sus ojos azules transformados por la furia, los dientes blancos apretados por la ira y sus pálidas mejillas encendidas por la pasión. ¡Pero el conde! Jamás imaginé yo tal arrebato y furia ni en los demonios del infierno. Sus ojos positivamente despedían llamas. La roja luz en ellos era espeluznante, como si detrás de ellos se encontraran las llamas del propio infierno. Su rostro estaba mortalmente pálido y las líneas de él eran duras como alambres retorcidos; las espesas cejas, que se unían sobre la nariz, parecían ahora una palanca de metal incandescente y blanco. Con un fiero movimiento de su mano, lanzó a la mujer lejos de él, y luego gesticuló ante las otras como si las estuviese rechazando; era el mismo gesto imperioso que yo había visto se usara con los lobos. En una voz que, aunque baja y casi un susurro, pareció cortar el aire y luego resonar por toda la habitación, les dijo:
    — ¿Cómo se atreve cualquiera de vosotras a tocarlo? ¿Cómo os atrevéis a poner vuestros ojos sobre él cuando yo os lo he prohibido? ¡Atrás, os digo a todas! ¡Este hombre me pertenece! Cuidaos de meteros con él, o tendréis que véroslas conmigo.
La muchacha rubia, con una risa de coquetería rival, se volvió para responderle:
    —Tú mismo jamás has amado; ¡tú nunca amas!
     Al oír esto las otras mujeres le hicieron eco, y por el cuarto resonó una risa tan lúgubre, dura y despiadada, que casi me desmayé al escucharla. Parecía el placer de los enemigos. Entonces el conde se volvió después de mirar atentamente mi cara, y dijo en un suave susurro:
    —Sí, yo también puedo amar; vosotras mismas lo sabéis por el pasado. ¿No es así? Bien, ahora os prometo que cuando haya terminado con él os dejaré besarlo tanto como queráis. ¡Ahora idos, idos! Debo despertarle porque hay trabajo que hacer.
    — ¿Es que no vamos a tener nada hoy por la noche? —preguntó una de ellas, con una risa contenida, mientras señalaba hacia una bolsa que él había tirado sobre el suelo y que se movía como si hubiese algo vivo allí.
    Por toda respuesta, él hizo un movimiento de cabeza. Una de las mujeres saltó hacia adelante y abrió la bolsa. Si mis oídos no me engañaron se escuchó un suspiro y un lloriqueo como el de un niño de pecho. Las mujeres rodearon la bolsa, mientras yo permanecía petrificado de miedo. Pero al mirar otra vez ya habían desaparecido, y con ellas la horripilante bolsa. No había ninguna puerta cerca de ellas, y no es posible que hayan pasado sobre mí sin yo haberlo notado. Pareció que simplemente se desvanecían en los rayos de la luz de la luna y salían por la ventana, pues yo pude ver afuera las formas tenues de sus sombras, un momento antes de que desaparecieran por completo.
    Entonces el horror me sobrecogió, y me hundí en la inconsciencia”.

    La anterior cita textual corresponde a su vez a uno de los pasajes más célebres del libro, por cuanto en él se puede observar de forma gráfica la naturaleza diabólica de estos seres, incluyendo la poderosa personalidad de Drácula, capaz de opacar a sus inferiores y a los espíritus débiles.  A su vez el acto sanguinario llevado a cabo por el conde y sus concubinas, ante una época purista como aquella en la que el artista escribió su trabajo, era de suponer que no podía ser más atroz y cobarde por tratarse de crímenes de los que apenas se hacía mención (si bien existían desde la noche de los tiempos).
El Drácula cinematográfico más clásico: el de Bela Lugosi.
    La misma presencia de las novias de Drácula, se opone a la imagen pura y benigna de Mina, la en un principio casi etérea novia de Jonathan Harker y luego su valerosa esposa y a la que el mismo conde Drácula tratará de dominar en su afán lujurioso de muerte y destrucción.  Si bien este personaje, que resulta ser el protagónico femenino de mayor importancia del libro, en un principio es descrito de forma algo convencional para una mujer de su época (pues corresponde a una damisela indefensa que debe ser protegida a toda costa por los “machos” de la obra), a medida que la trama va desarrollándose, va cobrando tal relevancia, que llega a sobrepasar los parámetros de su época para los estereotipos femeninos; de este modo Mina se transforma en quizás una de las primera mujeres valerosas e independientes (a su modo, claro) de la literatura y cuya ayuda resulta esencial para su grupo a la hora de derrotar el antiquísimo mal que viene a ser Drácula (a su vez recordemos que el vampiro como manifestación de todo lo satánico que puede haber, lo que desea es corromper lo bello, bueno e ingenuo existente; he aquí una metáfora acerca del propósito del mal y sacado de los mismos textos sagrados, de modo que es comprensible que el conde tras haber logrado la perdición de la angelical Lucy, desee ahora dominar a la avispada Mina).  Así es como el propio Abraham van Helsing, la verdadera Némesis del conde, llega a hablar tan bien de ella, a manera de reconocimiento del valor de la mujer en sí:

    “—Ella es una de las mujeres de Dios, confeccionadas por sus propias manos para mostrarnos a los hombres y a otras mujeres que existe un cielo en donde podemos entrar, y que su luz puede estar aquí en la tierra. Tan veraz, tan dulce, tan noble, tan desinteresada, y eso, permítame decirle a usted, es mucho en esta edad tan escéptica y egoísta. Y usted, señor, he leído todas las cartas para la pobre señorita Lucy, y algunas de ellas hablan de usted, de tal manera que por medio del conocimiento de otros lo conozco a usted desde hace algunos días; pero he conocido su verdadera personalidad desde anoche. Me dará usted su mano, ¿verdad que sí? Y seamos amigos para toda la vida”.

    En la novela, Bram Stoker se permite filosofar unas cuantas veces, llevando a sus personajes a realizar inteligentes observaciones sobre el devenir de las cosas.  De este modo es que en especial personajes tales como van Helsing y Renfield son los que más habitualmente realizan soberbios razonamientos; con ello se evidencia la misma agudeza y el saber enciclopedista del autor, quien entre otras cosas, demuestra en el libro un serio interés hacia la ciencia, los avances tecnológicos, la modernidad y el progreso en general (llama la atención cuando en un momento uno de los personajes ve en la figura del texano Quincey Morris como a un símbolo de la “floreciente nación” de Estados Unidos y el poder que bien podría llegar a tener este país sin contara con gente como él…¿Un inesperado vaticinio quizás?).  He aquí un hermoso fragmento de las sabias palabras del profesor van Helsing:

    “—Ah, usted no comprende, amigo John. No crea que no estoy triste, aunque río. Fíjese, he llorado aun cuando la risa me ahogaba. Pero no piense más que estoy todo triste cuando lloro, pues la risa hubiera llegado de la misma manera. Recuerde siempre que la risa que toca a su puerta, y dice: "¿puedo entrar?", no es la verdadera risa. ¡No! La risa es una reina, y llega cuando y como quiere. No pregunta a persona alguna; no escoge tiempo o adecuación. Dice: "aquí estoy". Recuerde, por ejemplo, yo me dolí en el corazón por esa joven chica tan dulce; yo doy mi sangre por ella, aunque estoy viejo y gastado; di mi tiempo, mi habilidad, mi sueño; dejo a mis otros que sufran necesidad para que ella pueda tener todo. Y sin embargo, puedo reír en su propia tumba, reír cuando la tierra de la pala del sepulturero caía sobre su féretro y decía ¡tud!, ¡tud!, sobre mi corazón, hasta que éste retiró de mis mejillas la sangre. Mi corazón sangró por ese pobre muchacho, ese muchacho querido, tan de la edad en que estuviera mi propio muchacho si bendecidamente viviera, y con su pelo y sus ojos tan iguales. Vaya, ahora usted sabe por qué yo lo quiero tanto. Y sin embargo, cuando él dice cosas que conmueven mi corazón de hombre tan profundamente, y hacen mi corazón de padre nostálgico de él como de ningún otro hombre, ni siquiera de usted, amigo John, porque nosotros estamos más equilibrados en experiencias que un padre y un hijo, pues aun entonces, en esos momentos, la reina risa viene a mí y grita y ruge en mi oído: "¡aquí estoy, aquí estoy!", hasta que la risa viene bailando nuevamente y trae consigo algo de la luz del sol que ella me lleva a las mejillas. Oh, amigo John, es un mundo extraño, un mundo lleno de miserias, y amenazas, y problemas, y sin embargo, cuando la reina risa viene hace que todos bailemos al son de la tonada que ella toca. Corazones sangrantes, y secos huesos en los cementerios, y lágrimas que queman al caer..., todos bailan juntos la misma música que ella ejecuta con esa boca sin risa que posee. Y créame, amigo John, que ella es buena de venir, y amable. Ah, nosotros hombres y mujeres somos como cuerdas en medio de diferentes fuerzas que nos tiran de diferentes rumbos. Entonces vienen las lágrimas; y como la lluvia sobre las cuerdas nos atirantan, hasta que quizá la tirantez se vuelve demasiado grande y nos rompemos. Pero la reina risa, ella viene como la luz del sol, y alivia nuevamente la tensión; y podemos soportar y continuar con nuestra labor, cualquiera que sea”.

Otro Drácula  inolvidable para el cine: el interpretado
por el gran Cristopher Lee.
    Al tratar el libro del viejo tema de la lucha del bien contra el mal, siendo más encima Drácula un individuo que representa la maldad en sí, no solo como hombre, si no como encarnación de lo demoniaco, a esta oscuridad se le opone con gran fuerza la misma religiosidad del resto de los protagonistas.  Relacionado a esto y en contra de lo que algunos espíritus estrechos piensan que este tipo de obras ensalzan los antivalores y se constituyen en discursos de alabanza hacia el satanismo, obras tales como esta y la ya citada Frankenstein, glorifican la virtuosidad del cristianismo y los modelos de conducta tan positivos como la fraternidad, el perdón, la valentía y el sacrificio personal en beneficio de una empresa humanitaria.  Es aquí cuando el grupo liderado por van Helsing, pese a que aparentemente todo está en contra suyo y se enfrenta a una fuerza antigua y magnífica en su villanía, nunca pierde la fe y cada uno de sus integrantes logra superar sus propios dolores y flaquezas (por ejemplo cada uno de ellos, menos van Helsing, en el libro ha sufrido la pérdida mortal de un ser querido, de modo que se hace notar en sus ánimos el vacío provocado por estas desgracias personales y aún así son capaces de llevar a cabo sus tareas sin deprimirse).  A su enorme fe en que la divinidad los acompañará, también se encuentra la claridad de su inteligencia, como a su vez la calidad de sus corazones, de modo que los héroes del libro en cierta medida resultan ser la representación de todo lo bueno que pueda haber en la naturaleza humana; esta configuración idealizada de los personajes, llega a ser el medio a través del cual el escritor resalta la virtud del hombre “moderno” de su época para conseguir opacar y superar los negros poderes del vampiresco Drácula.   Asimismo cabe notar que cada miembro de la “pandilla” del doctor, posee una elocuencia tal que sus discursos bien permiten la exposición de todas las ideas que el autor desea exponer y así compartir con el lector su propio pensamiento político ya señalado en este texto.

    Para terminar, un apartado dedicado a los personajes del libro, si bien se obviará de éste al propio Drácula, del cual ya se ha dicho bastante por  medio de las ideas personales de quien escribe, como a través de las citas agregadas de la novela en sí.

  • Jonathan Harker: Joven abogado de personalidad más o menos tímida, quien resulta ser el primero del grupo en enfrentarse al mal de Drácula.  Al parecer es un hombre de origen humilde, al igual que su prometida Mina.  De los varones que conforman el grupo opositor a Drácula, se podría decir que es el individuo menos activo, pero no por ello deja de ser alguien valeroso.  Su estadía en el castillo de Drácula le provocó tal impresión y sufrimiento, que su salud se agravó.  Ama con todo el corazón a su mujer.
  • Wilhelmina “Mina” Harker: Oficia de profesora y posee intereses periodísticos.  Vive preocupada por serle útil a su amado, así como siente un fuerte lazo fraterno con su amiga de infancia Lucy, por quien también se desvive.  Se convierte en el grupo liderado por van Helsing, en el corazón de éste, gracias a su especial personalidad.  Es una mujer muy fuerte, de grandes dotes intelectuales, lo que permitió a su gente recopilar y ordenar toda la información que tenían por separado del conde.  Termina transformándose en la nueva obsesión del conde, tras su “triunfo” con Lucy.
  • John Seward: Eminente psiquiatra que dirige un manicomio, el cual colinda con una de las edificaciones en Londres que Drácula ha comprado.  Muy culto, es uno de los dos galanes que ama a Lucy y que han tenido que renunciar a su mano en beneficio de uno de sus amigos; no obstante ello no lo ha alejado de su compañía.  Tras el mal que consume a su amor platónico, decide contactar a su maestro y amigo van Helsing para que lo ayude a descubrir cómo mejorar a su paciente; su estrecha relación con el hombre mayor, se debe en parte a que Seward en una ocasión le salvó la vida a éste, razón por la cual el sabio holandés le prometió amistad incondicional.  De mente racionalista, poco a poco debe asumir que existe un mundo oculto al normal conocimiento de la gente y que corresponde a la presencia de fuerzas sobrenaturales.
    Una de las ilustraciones más bellas
    que se han hecho para el libro, a cargo
    del gran artista peruano Boris Vallejo.
  • Lucy Westenra: La mejor amiga de Mina, resulta ser una joven adorable, de gran belleza e inocencia.  Posee una madre anciana muy enferma, quien como todo el mundo la ama de sobremanera.  Es de origen noble y posee una inmensa riqueza, pero no por ello ha perdido su sencillez.  Tres hombres le pidieron la mano, siendo que al decidirse por uno de ellos, los otros dos le ofrecieron su valiosa amistad.  Su tragedia al caer bajo las redes de Drácula, va a ser el detonante de la guerra contra éste; a su vez todo el proceso en el que se describe el largo y penoso martirio suyo, con su correspondiente transformación, resulta ser uno de los mejores elementos del libro.
  • Arthur Holmwood: De los tres pretendientes de Lucy, es quien logra conseguir su visto bueno.  Tras la muerte de su padre, obtiene el título de lord.  Contra la corriente, mantiene una gran amistad con los otros dos hombres que pretendieron desposar a su amada, a quienes los conocía desde mucho antes de los eventos narrados en el libro.  Su fortuna le permite financiar los medios para acabar con el mal de Drácula, haciéndose partícipe activo en la lucha contra éste.
  • Quincey Morris: Del trío que amaba a Lucy, el texano resulta ser el de mayores atributos para la confrontación armada, de modo que sus conocimientos y habilidades vienen a ser primordiales a la hora de ir en pos del enemigo y pelear contra sus servidores.  Es un hombre de aspecto recio y actitud aventurera.
  • Renfield: Hombre de mediana edad y de connotada inteligencia, como de gustos refinados, quien en un momento indeterminado se volvió loco y adquirió el desagradable hábito de comer insectos y otras bestias pequeñas vivas; por lo general de personalidad dócil, en momentos sus arrebatos de locura muestran gran violencia y fuerza.  Al parecer su mal fue gatillado por la presencia de Drácula o al menos fue influenciado, puesto que en numerosas ocasiones el personaje hizo alusión indirecta al vampiro, como a su vez demostró adoración hacia él.  Renfield desea la vida eterna que “ofrece” su señor, no obstante su espíritu extraordinario en más de una ocasión vuelve a sobrepasar su insanía, de modo que ayuda al doctor Seward y a los suyos a recabar información preciosa sobre su “maestro”.  Muchos de los mejores diálogos del libro corresponden a este personaje.
  • Abraham van Helsing: Quien en realidad se “roba la película” en el libro o al menos le hace el peso a la poderosa personalidad de Drácula, hace su aparición cuando ya van mucho más de cien páginas de comenzada la obra.  Es un erudito profesor ducho en múltiples disciplinas y que según cuenta él mismo, sabía desde hace mucho tiempo de la existencia del vampiro.  También es un hombre de gran fuerza de voluntad, líder nato, quien logra darle forma al equipo con el cual irá tras Drácula.  Otros atributos suyos son su temple amistoso, caballerosidad y llega a ser todo lo que se espera de un hombre mayor al cual se pueda admirar.
Ilustración basada en la "romántica" versión de Coppola para este clásico libro.

19 comentarios:

  1. Elwin, en verdad pienso que esta no es sólo una de tus mejores entradas, sino uno de los más completos artículos sobre Drácula que he leído hasta el momento.

    Me han gustado los diferentes niveles de análisis, y destacaría lo que indicas a propósito de que el conde no tiene en realidad tanta presencia directa en la obra (su presencia indirecta, o su "sombra" si queremos llamarla así, es omnipresente, pero sus apariciones físicas son muy limitadas) y ese es uno de los puntos de confusión más habituales sobre este magistral libro.

    He disfrutado de los fragmentos elegidos, y creo que es una selección realmente acertada, con lo difícil que es escoger sólo unos pocos, en un libro plagado de párrafos inolvidables.

    El año pasado, en A Coruña tuvimos la fortuna de que la Fundación Luis Seoane (que fue un prestigioso pintor gallego) organizó una exposición sobre Drácula y Bram Stoker, que fue una auténtica delicia. Desde facsímiles y originales de libros en los que se inspiró y con los que se documentó el autor, carteles originales de la versión teatral, hasta la capa que portó Christopher Lee en sus filmes de la Hammer, originales de la clásica (y espectacular) versión en cómic del español Fernando Fernández, ejemplares de Creepy que incluían cómics de Vampirella, carteles de cine de las muchas películas y secuelas de todo tipo... el día de la clausura acudió el veterano actor español Emilio Gutierrez Caba, que interpretaba entonces a Van Helsing en un montaje teatral de la novela, y leyó diversos fragmentos del libro, aunque por desgracia a ese acto no tuve el privilegio de acudir.

    Ahora no recuerdo donde leí que "Drácula" realmente es la historia de una alucinación colectiva motivada por Van Helsing, que es un loco paranoico que contagia su delirio a los demás protagonistas, convenciéndolos de que el conde es un vampiro, y provocando así la muerte de un inocente. Si bien no comparto en absoluto la tesis, lo destaco porque es un indicativo de que "Drácula" es una obra seminal, que ha generado una ingente cantidad de derivados, incluso estudios como el citado.

    Bueno, me pasaría horas hablando sobre Drácula, y tan a gusto. Sólo felicitarte de nuevo por la entrada amigo Elwin. Abrazos desde Galicia!

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    1. Estimado Tomás, no sabes cuánto me honras con lo que me has escrito acá. Para serte sincero, ante el hecho de que tardara una semana en recibir algún comentario sobre este trabajo, ya estaba dudando de la calidad y/o efectividad de este texto que lo escribí durante buena parte del día en que lo publiqué. Te cuento que tardé más de un mes en releerme este libro, el cual tuve el gusto de disfrutar por primera vez a la muy "tierna edad" de 18 años (en una época que recuerdo con mucha nostalgia y cariño, pues justo por esos días terminaba mi etapa de estudiante colegial y fue además en aquella misma época en la que me compré y leí por vez primera "La Muerte de Superman"); este año me leí por segunda vez esta joyita de la literatura, pues se la di a leer a mis alumnos (aún no les tomo la prueba eso sí). Qué genial aquel evento del cual me cuentas; feliz habría asistido. Cuando se cumplió el Centenario del libro, tuve el gusto de asistir a sus celebraciones, organizada por nada menos que la Embajada de Rumania; en aquel entonces vi grandes filmes, entre ellos la ópera prima de Guillermo del Toro (uno de mis favoritos), que te recomiendo mucho: Cronos.

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    2. Créeme Elwin, es una de las lecturas más completas y amenas que he disfrutado sobre Drácula. Lo cierto es que las celebraciones que me cuentas debieron ser fastuosas, y aunque no me quejo de las opciones culturales que tenemos en A Coruña, por desgracia estamos en una esquinita y somos una ciudad -como se dice en Madrid de una forma un tanto rancia- "de provincias".

      Yo Drácula lo leí creo que dos veces, además de una versión reducida y muy simplificada de Penguin Books en inglés. Me apunto Cronos (recuerdo vagamente su estreno, hace tantos años ya) y me permito recomendarte, en caso de que no lo hayas leído ya, el cómic "Drácula" del español Fernando Fernández, fallecido en 2010 y habitual de la Warren (Creepy, Eerie) donde ilustró a Vampirella. Es una preciosidad en acuarela (creo) y absolutamente fiel a la historia original. Saludos!

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    3. Bueno, amigo, acá en mi ciudad se dan varias actividades culturales y últimamente se le ha ido otorgando el espacio que se merece a este tipo de expresiones artísticas. Respecto a la adaptación española en cómic que me mencionas, me fascinaría leerla, puesto que en España poseen a grandes artistas del medio y bien lo sé gracias a que tengo unas cuantas "Creepy" para evidenciarlo.

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  2. Que buen texto !! Notable !! Me encanta este libro y toda la historia que hay de fondo. Es una narración muy intrigante y oscura. Quizás me desvíe un poco del tema pero gracias a la película de Coppola descubrí otro Film que es del año 99 el cual se titula Presencia de la Mente (director Antonio Aloy). También es una película de época, la cual se compone de la típica institutriz a cargo de 2 menores un poco "malulones". Se han hecho varias versiones de esta historia, cuyo libro se llama "Otra vuelta de Tuerca". Te dejo link en el que se muestra un extracto del film: https://www.youtube.com/watch?v=AdzeOXhbqsA

    Saludos!!

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    1. ¡Me alegra mucho que te haya gustado este texto que recuerdo con tanto cariño el periodo en que lo escribí! Como soy profesor, ese año se lo di a leer a mis alumnos y ello me permitió repasar esta obra, que no la leía desde los 18...¡Y la disfruté un montón! Lástima no hayas dejado tu nombre y procedencia. Estás invitado (a) cuando quieras a pasarte por acá, como a dejar tus palabras que se agradecen y a hacerte seguidor.

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  3. Gracias estimado !!
    Constantemente reviso lo que se publica en este blog que es muy bueno!!
    Quizás no tenga nada que ver con el tema de Dracula, pero en esta página hecho de menos algún artículo relacionado con el escritor John Katzenbach. En caso que no lo hayas leido, te lo recomiendo 100% (sobretodo el libro El Psicoanalista)
    Saludos!!

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    1. Honrado me siento de que sea de tu agrado este blog. De antemano te invito a hacerte seguidor, que ello me contentaría bastante. Cuéntame de ti, si puedes ¿Cómo te llamas? ¿De dónde eres? Respecto al autor que me recomiendas, hace rato que estoy interesado en él, pero no tengo libros suyos. Deberé comprarme alguna de sus obras, en especial la que mencionas.

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  4. Respuestas
    1. Hola !!

      Pues cuando podremos leer algún artículo de John Katzenbach??
      ;)
      Saludos!!!

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    2. Hola, Manuel. Te cuento que tengo una lista bastante larga de textos que deseo leer y como siempre el tiempo es ajustado. Mientras tanto y siguiendo con los vampiros, estoy leyendo (o releyendo) "Las Crónicas Vampíricas" de Anne Rice, de las que he escrito por cada libro que me he terminado (así como también tengo harto sobre vampiros acá). A ver si me honras comentando otros textos. ¿Qué me cuentas de ti? ¿De dónde eres? ¿A qué te dedicas?

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    3. Hola !!!

      Respecto al tipo de lectura a la que le estás dedicando tiempo, te puedo recomendar algunos libros como "Otra vuelta de Tuerca" de Henry James o bien "La dama del velo" de John Harwood. Me imagino que te gustarán ya que se van más para el lado siniestro, misterioso, gótico y elegante a la vez;100% recomendables.
      En cuanto a JK date el tiempo de leerlo por fa !!! pues en un blog tan bueno como este, hace falta un artículo sobre sus obras.

      Saludos !!!!! ; ))

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    4. Bueno, apenas encuentre el libro me lo compro y prometo leérmelo para principios del año que viene o en una de esas a finales de este. Nuevamente te agradezco tus elogiosas palabras.

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  5. Muchas gracias !!! ; )

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  6. A mi me gusta Drácula es increíble como uno de los personajes más famosos de la literatura y de la cultura popular me diera un miedo terrible de niño y ahora lo encuentre como un personaje fascinante, nunca he leído la novela original de Bram Stoker aunque si he visto dos de las más famosas adaptaciones de la novela la primera es la versión de 1931 interpretada por Bela Lugosi la vi una noche que la echaban por televisión y a decir verdad aunque estuvo muy entretenida la película no me produjo ningún miedo hay que entender también en la época en la que se hizo y los medios que disponían, la otra adaptación es la de 1992 de Francis Ford Coppola en la que dicen que es la adaptación más fiel de la obra, la interpretación de Gary Oldman como Drácula es de las mejores que he visto cuando se estrenó esa película yo tenía 8 años y cuando veía los trailers de la película y los trailers promocionales en las quee salía Drácula riéndose malévolamente me daba un miedo terrible la película la vi ya de adulto cuando me la compré en DVD si la escuchas en versión original la risa de Drácula es todavía mejor y más escalofriante que cuando la doblaron, el origen de la película sobre la historia de Vlad es como contar el origen de un superhéroe tanto es así que hasta en Marvel tienen su propia versión de Drácula, y en la serie de Buffy también aparece, por otro lado me gusta la historia de amor de Drácula y Mina al final el amor de Mina es lo que salva y redime a Drácula todo resulta bastante romántico y poético incluso la canción de la película love song for a vampire cantada por Annie Lennox emociona.
    También he visto la parodia Drácula un muerto contento y feliz protagonizada por Leslie Nielsen que parodia la versión de 1931.
    Aunque seguirán haciendo más adaptaciones mi favorita siempre será la de Coppola.

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    1. Pues, José, te cuento que esa historia de amor entre Mina y Drácula es completamente inventada para la película. Nada de eso aparece en el libro.

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    2. Fíjate que como tú también tengo recuerdos muy valiosos para mí sobre la peli de Coppola, que la vi como a los 15 años el día de Navidad en que fue estrenada en Chile. Luego me la he repetido varias veces y con orgullo la tengo original en DVD en una edición con valioso material adicional. Su música incidental me gusta mucho y también tengo el disco original, comprado en la época previa a MP3.
      No me queda claro si has leído el libro.

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    3. Nunca he leído la novela por eso no puedo dar una opinión sobre ella pero si he visto sus adaptaciones en el cine tal vez por eso ignoraba que la historia de amor de Drácula y Mina se la inventaran para la película lo que hace que sea para mi muy atractiva ya que me gustan mucho las historias de amor aunque sean inventadas.

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