martes, 21 de febrero de 2017

¡Más paranoicos no pueden estar!


      Como es habitual en el universo marvelita (al igual que en el deceísta) una vez al año ocurre al menos un gran evento (más bien una crisis, como bien se acostumbraba llamarle en los antiguos cómics DC), en los que buena parte de sus superhéroes deben unirse para superar tan grandes amenazas y que por sí solos o entre unos pocos sería imposible conseguirlo.  Pues tales historias se cuentan a través de una miniserie central y de ellas se desprenden otras, a la par de los llamados ti-ens, que abarcan los especiales en las revistas anexas de buena parte de los personajes más populares o involucrados en tal acontecimiento.  Pues en el transcurso de todo esto, grandes revelaciones se hacen para delicia de sus lectores (y por supuesto para sorpresa de sus protagonistas), introduciendo además nuevos personajes que muchas veces cobran gran fama y luego adquieren sus propias colecciones, como también en ocasiones muriendo con mucho dramatismo otros ya conocidos y emblemáticos…
       Es así que al año 2008  le correspondieron los sucesos de Invasión Secreta, una obra que incluso llega a ser mucho más compleja que su predecesora Guerra Mundial Hulk, teniendo sin dudas mayores repercusiones que esta.  Incluso podría afirmarse que llega a  superarla, como a otras del mismo estilo, en cuanto a calidad argumental y emociones se refiere (al menos para un humilde servidor eso parece).
       Escrita por uno de los grandes pesos pesados de la empresa, Brian Michael Bendis, fue dibujada en su arco central y en otras miniseries por Lenil Francis Yu, dibujante filipino que ha dado a la Casa de las Ideas varias otras joyitas.   En cuarto al apartado gráfico se refiere, en lo que concierne a las portadas, magnífica viene a ser la idea de que muchas de las que comprenden esta obra, corresponden a nuevas versiones de algunas de las ilustraciones clásicas más memorables del universo marvelita y en las cuales sus personajes aparecen bajo la monstruosa apariencia, relacionada con los infractores de esta trama.
Una de mis portadas "intervenidas" favoritas,
que emula una de las primeras de Los Vengadores,
hecha en los sesenta por el Rey Jack Kirby.
       Teniendo en cuenta la magnitud de esta historia, que bien me habría gustado disfrutarla en toda su expresión, abarcándola en un 100%, me referiré a ella solo desde mi acercamiento gracias a la editorial chilena Unlimited, que si bien no la sacó entera, sí logró cubrir una buena parte de ella a través de 13 números dobles (o sea, de al menos  dos revistas por tomo).  En esta colección van incluidos un Prólogo y un epílogo, llamado este último de manera muy significativo como Requiem (descanso, en atención a la palabra latina para referirse a la misa por los muertos).  Estos dos fascículos que abren y cierran el ciclo respectivamente, sirven como la introducción y la conclusión ideales, para la inmensa gama de emociones que hay detrás de la serie.
       Tal como dice su nombre, Invasión Secreta nos cuenta acerca de una muy particular intrusión en la Tierra de la raza alienígena Skrull, quienes llevan años orquestando un pavoroso plan para apoderarse de nuestro planeta.  Es así que para conseguir su objetivo han suplantado a un montón de superhéroes y villanos.  Debe saberse que esta especie posee la capacidad de cambiar aspecto a su antojo y que por décadas (desde su primer encuentro con nada menos que los 4 Fantásticos, a principios de los sesenta) ha tenido un montón de enfrentamientos con nuestros justicieros.  No obstante como nunca antes la violencia entre ambos pueblos llega a su máxima expresión, viéndoselas más difícil que nunca los defensores de este mundo, pues luego de los desastres que precedieron a este (por ejemplo, Thor y Capitán América están muertos) sus fuerzas están bastante mermadas.
      Quien descubre la verdad acerca de lo que está pasando, resulta ser uno de los hombres más inteligentes del planeta, Tony Stark, Ironman, quien en la práctica se entera de ello por accidente.  Pues para apoyar el conocimiento al que ha llegado y que además no puede compartir a la ligera, ya que cualquiera puede ser un infiltrado, realiza una investigación acerca de la mayoría de los enfrentamientos con los skrull que han habido hasta la fecha.  De este modo el llamado Prólogo, viene a ser ese detallado trabajo de Tony y que es sin dudas una verdadera delicia para el lector, que ya estaba en antecedentes de las viejas rencillas con los verdes extraterrestres, como para quienes muchas de ellas las desconocían y nada sabían al respecto.  Por ende el prólogo es un repaso detallado de la cronología Marvel sobre el tema, la que incluso incluye viejas viñetas pertenecientes a tales historias de antaño.
     En su desarrollo, la tensión está en todo momento, pues la desconfianza es enorme y eso es algo que justamente deseaban lograr los invasores, quienes incluso una vez que son revelados por la comunidad superhumana sus planes, argumentan que su llegada a la Tierra va a ser el mejor beneficio para la humanidad.  Por supuesto que todo esto causa mayores confusiones, pues por desgracia muchos superhéroes han perdido su buena reputación, debido a los últimos sucesos previos a esto.
      A través de sus cientos de páginas no solo se nos cuenta su argumento desde el punto de vista de los agentes de la libertad y de la justicia (quienes en ocasiones apenas lograr superar los escollos que se les presentan), sino que también llegamos a conocer desde las entrañas del mismo imperio skrull, la orquestación del complot.  Los villanos tienen motivos de sobra para realizar sus acciones, los que no tienen que ver con una maldad nata, sino que con la sobrevivencia de su propio pueblo.  De este modo se contrastan ambas posiciones, que entre los extraños no faltan los verdaderos patriotas.  Es ante el dilema de la justificación de la invasión y de las atrocidades sometidas hacia el enemigo para suplantarlo, que se pone de manifiesto incluso de manera directa una crítica al mismísimo colonialismo gringo y de otras superpotencias en el mundo real: Pues en el mundo tal y como lo conocemos, la gente lucha por sus ideales, que más de uno cree de corazón en ello y sin embargo en pro de su defensa comete actos reprobables, aunque pensando que lo está haciendo bien.

Formidable publicidad de la serie que nos invita a sospechar de todo el mundo superheroico marvelita.

     Algunos de los momentos más dramáticos tienen que ver con la misma duda que nace entre los involucrados, como cuando el propio Tony Stark no tiene claro de cuál es su verdadera identidad ¿Humano o agente disfrazado de los skrull? Lo mismo sucede con otro personaje antiguo, aunque no muy conocido por estos lares, el Capitán Marvel (no confundir con Shazam de DC).  Frente a estos dilemas, se encuentra sin dudas el temor ante la pérdida del autocontrol, el miedo a no ser dueño de sí mismo y que en términos más sociales formaron parte de la paranoia estadounidense, hacia los agentes comunistas espías; debe saberse que ello estuvo  en boga durante la Guerra Fría y durante tal época las sospechas ante cualquier encubierto (que incluso podrían ser tus mismos vecinos), causó muchas tragedias en USA.  Por lo tanto esta novela gráfica juega muy bien con estas fobias latentes y en especial entre la comunidad norteamericana.
      Otros de los arcos argumentales secundarios mejor llevados en este título, tiene que ver con el encuentro entre dos (o más bien tres) grupos de superhéroes en la llamada Tierra Salvaje (una especie de zona escondida cerca de la Antártida, en la cual todavía hay dinosaurios y se mantiene un ecosistema de tipo prehistórico).  Pues cuando sucede esto, vemos más de un Wolverine, más de un Hombre-Araña y más de un Luke Cage, de modo que la cosa no puede estar más complicada, pues al aparecer estos dobles y otros con sus trajes antiguos, queda de manifiesto que la invasión fue algo elaborado desde hace años y que durante largo tiempo varios fueron raptados y cambiados por alienígenas metamorfos.
      Entre los personajes que sobresalen, se encuentran dos a los que particularmente deseo nombrar, en especial por todo lo que significan para Marvel, debido a su antigüedad en los cómics, como por el papel que cumplen acá.  Pues por un lado nos encontramos con Hank Pym, el primer Hombre Hormiga (y quien a posterioridad ha tomado tantos otros nombres de guerra, así como identidades superheroicas).  Sin ánimo de hacer spoilers, pues esto se sabe casi desde el principio de la saga, este resulta ser el primer skrull infiltrado en las filas de los paladines humanos.  Es así que la manera de cómo es abordada la psicología del espía, pues resulta que los sujetos como él se someten a un muy particular proceso (que los dota de recuerdos y la personalidad de quienes suplantan), crea un muy interesante arco argumental, relacionado con los propios conflictos que se le desarrollan al respecto.  Tal cual era de suponer, a este enemigo le toca “heredar” la relación con la Mujer Avispa, Janet Van Dyne, lo que viene a ser uno de los puntos clave para definirlo como personaje. Así que hay mucha historia y sentimientos involucrados, lo que por supuesto nos lleva al tema del deber versus el querer.  Por lo tanto es imposible no humanizar a los villanos de turno.
     Luego está un personaje tanto o más famoso que el anterior, en parte gracias a la interpretación de Samuel L. Jackson en las actuales películas marvelitas y al uso de su prototipo en varias series animadas actuales sobre estos cómics: Nick Fury.  Ahora bien, en su “universo principal” y/o original, el otrora mandamás de S.H.I.E.L.D. es caucásico, pues su variante afroamericana corresponde en realidad al Universo Ultimate.  Por lo tanto en Invasión Secreta el que aparece es el primero y vaya qué lo hace de manera sobresaliente.  Luego de los acontecimientos de Guerra Civil, Nick Fury se vio obligado a salir de escena, trabajando bajo las sombras sin dejar de lado su compromiso por el bien común y es así que su participación en esta nueva crisis (en ese momento, claro, que ya ha pasado mucha agua bajo el puente, si tenemos en cuenta la actualidad) se convierte en uno de los principales artífices para conseguir la victoria.  Ciertamente dentro de lo más entretenido de la colección, se encuentran los capítulos dedicados a este (que es increíble lo regio que se mantiene para su edad), pues comienza a reclutar a una serie de novatos con superpoderes, quienes vienen a ser hijos de varios destacados superhéroes. Un guiño muy interesante acerca de su labor secreta, viene a ser cuando usa un disfraz holográfico, que es calcado a su contrapartida del Universo Ultimate.
       Una vez lograda la derrota del enemigo, todo queda con un sabor amargo, ya que aunque estemos hablando de una historieta cuya principales funciones no son otra cosa que entretener y ganar dinero (¡Y vaya que ambas cosas se consiguieron con creces!), no deja de ser una extrapolación acerca de lo cruel que es en realidad la guerra.  Y es que nunca faltan los mártires, las pérdidas de gente valiosa y de inocentes que se ven expuestos a todo esto.  A manera de muy emotivo corolario de lo transcurrido, significativas vienen a ser las viñetas que muestran al verdadero Hank Pym, enterándose de todo lo que pasó durante su ausencia; pues la naturaleza humana da para mucho y lamentablemente muchas veces es lo peor de ella, lo que tiene mayores consecuencias en nuestras vidas.  No importa qué tan poderoso seas, a la larga eres un mortal más y estás expuesto a las duras pruebas de la vida misma (y es en nuestra capacidad para sobrepasar todo ello, que radica el verdadero valor del corazón humano).


La famosa batalla de todos contra todos en la Tierra Salvaje.

sábado, 18 de febrero de 2017

Para conocer y amar a Isabel.


      La Suma de los Días publicado en 2007 por Isabel Allende, su autora, corresponde a su tercer libro de memorias.  Si el primero de estos libros que comenzó con Paula (1994), en la que se refirió en gran parte a la relación con su única hija, Paula, quien había muerto recientemente tras caer enferma de una rara enfermedad y Mi País Inventado (2003) habló acerca de su familiaridad con su país natal Chile (bastante complicada considerando su autoexilio y el típico “chaqueteo” de los intelectualoides chilenos que desprecian su éxito literario por considerarla “poca cosa”), en este otro volumen autobiográfico se encargó de referirse a otro aspecto de ella misma: su vida en Estados Unidos junto a su muy especial familia, su tribu como bien le gusta llamarla.
       Pero la llamada tribu de la escritora no solo se refiere a sus consanguíneos y parientes políticos, entre su segundo marido e hijastros, nietos, el único hijo vivo que le quedó y sus padres (uno de ellos su padrastro, a quien quiere como si fuese de su progenitor), sino que también a sus numerosos amigos que forman un grupo bastante heterogéneo de personalidades, razas y credos, que hacen de la lectura de esta obra una verdadera delicia para sus seguidores.   De este modo, debido a la enorme cantidad de personajes reales que aparecen, cada uno de ellos bastante interesante como cuando llegamos a conocer en profundidad a quien tenemos a nuestro lado, nos da las claves para darnos cuenta de que muchos de estos fabulosos personajes que aparecen en sus títulos, fueron inspirados por estas personas. 
      Bien sabido es que el patriarca de su novela épica La Casa de los Espíritus (1982) está casi calcado a su abuelo, mientras que el protagonista de su novela El Plan Infinito (1991) salió de la figura de su esposo en segundas nupcias, William Gordon, y que los ingeniosos niños que aparecen en su trilogía juvenil de Memorias del Águila y del Jaguar (2002, 2003 y 2004) están basados en sus nietos:  no obstante tras la lectura de este otro tomo, llegamos a descubrir el origen de otras de sus creaciones.  Es así que quien más llega a impresionar en la manera de cómo terminó llegando a las páginas de sus narraciones, viene a ser su hijastra Jennifer; pues esta sumida en la drogadicción, dio origen a la misma hija del antihéroe de la ya mencionada El Plan Infinito y en especial a la querible muchachita de El Cuaderno de Maya (2011). 
       El texto está armado en base a una serie de breves capítulos, todos con su propio título,  los que por lo general alcanzan unas cinco páginas aproximadamente (bueno, al menos en la humilde edición de bolsillo que poseo y que en poco más de dos semanas que le dediqué mi tiempo se estropeó bastante).  En su desarrollo Isabel Allende no solo habla de sí misma, de sus reflexiones y de lo que le pasa junto a quienes ama, sino que también está dedicado a estas mismas personas que tan importantes le son; de tal modo podemos hallar verdaderos relatos completos de sus curiosos destinos (como cuando en Lagarto Emplumado,  habla del muy singular novio de su mejor amiga y en Tráfico de Órganos, cuenta de la experiencia en China de otra de sus amigas, nativa de esa nación, respecto a esta práctica criminal).
      Esta vez Isabel Allende retoma el sistema que empleó para el primero de sus libros de memorias, escribiendo sus líneas como si se tratara de cartas dirigidas a su hija Paula, a quien ahora la “pone al día” acerca de lo que ha sido de ellos tras su partida.  Este estilo sin dudas convierte el libro en algo de un carácter muy íntimo, pese al hecho concreto de que al final somos por completo desconocidos, a lo largo del vasto mundo, quienes nos enteramos de algunos de los secretos más valiosos de su familia…Y es que la prosista no pone reparos en contarnos incluso uno que otro detalle que pocos son capaces de descubrir de sí mismos y de su gente, en especial cuando se trata de situaciones “incómodas” (por llamarle de alguna forma).  No obstante como todos quienes amamos a los que nos rodean y de buena voluntad, queda demostrado que la única manera de enfrentar tales entuertos son la perseverancia, la paciencia y la esperanza, algunos de los tantos remedios eficaces para superarlos y ganar algo de sabiduría gracias a tales experiencias.

      “Mi amistad con Celia comenzó a tropezones, porque suegra y nuera venían de ideologías opuestas, pero si pensábamos regodear nos en las diferencias, la vida se encargó de eliminar la mala leche con unos cuantos coscorrones. Pronto olvidamos cualquier germen de desavenencia y nos concentramos en los rigores de criar un niño -y después dos más- y adaptarnos a otra lengua y a nuestra condición de inmigrantes en Estados Unidos. Aunque no lo sabíamos entonces, un año más tarde nos tocaría la prueba más brutal: cuidarte, Paula. No había tiempo para tonterías. Mi nuera se desprendió muy rápido de las hilachas que la ataban al fanatismo religioso y empezó a dudar de los demás preceptos inculcados a machote en su juventud. Apenas comprendió que en Estados Unidos ella no era blanca, se le pasó el racismo, y su amistad con Tabra barrió sus prejuicios contra artistas y gente de izquierda. De los homosexuales, sin embargo, prefería no hablar. Todavía no había conocido a las madres de Sabrina.”

       Pese al enorme protagonismo que toman los seres queridos de la artista en esta obra, no se puede olvidar de que se trata de sus propios recuerdos, de modo que es ella misma el personaje central de todo esto.  De tal modo, gracias a este libro llegamos a conocer no a la escritora, si no que a la mujer, quien nos abre sin miedo su ser y de una forma sincera, sin artificios…Pues la Isabel Allende que encontramos acá no solo es alguien a quien admirar.  Ella como nosotros, es una persona con virtudes y defectos, cuyos miedos e inseguridades quedan de manifiesto acá.   Por lo tanto nos encontramos también con verdaderos exámenes de conciencia que se hace Isabel, respecto a sus propios sentimientos y acciones.  Sin dudas, una manera única y valiosa de conocerla mejor (aunque sea a través de la distancia geográfica y temporal).
       
      En ocasiones al leer esta obra, no falta ese elemento maravilloso y sobrenatural que caracteriza la narrativa de la Allende; pero no se puede olvidar de que estamos hablando de un texto de no ficción y ante esto uno se pregunta qué tanto agregó su autora para hacer más interesante sus palabras.  Pues el Realismo Mágico no deja de hacerse presente y sin embargo no podemos olvidar, en especial los latinoamericanos, que ello forma parte de nuestra tradición cultural, de la suma de las raíces hispanas e indígenas que heredamos, de modo que muchos bien podemos llegar a creer sin dudarlo con pasajes como este

        “El año anterior, tres días después de tu muerte me junté con las Hermanas del Perpetuo Desorden en casa de una de ellas, como siempre hacíamos los martes, en torno a seis velas nuevas. Tu ausencia me doblaba de dolor.
         «Siento un fuego que me quema en el centro del cuerpo», les dije. Nos tomamos de las manos, cerramos los ojos, y mis amigas dirigieron hacia mí su cariño y sus plegarias, para ayudarme a soportar la pena de esos días. Yo pedía una señal, una indicación de que no habías desaparecido en la nada para siempre, de que tu espíritu existía en alguna parte. De pronto oí la voz de Jean: «Mira tu vela, Isabel». Mi vela ardía por el centro.
         «Un fuego en el vientre», agregó Jean. Esperamos. La llama derritió la cera y formó un hueco en el medio de la vela, pero ésta no se partió. Tal como se encendió sin explicación, la llama se apagó instantes más tarde. La vela quedó ahuecada, pero erguida, y me pareció que ésa era la señal que esperaba, un guiño que me hacías desde otra dimensión: la quemadura de tu muerte no me quebraría. Después Nico revisó la vela y no pudo encontrar la causa de esa extraña llama en el centro; tal vez estaba defectuosa, tenía una segunda mecha que prendió al saltar una chispa.”

        Uno de los mayores regalos que nos hace la escritora a los seguidores de su trabajo, viene a ser cuando nos cuenta acerca del origen de varios de sus libros.  Es así que los capítulos que versan sobre ello, que despliegan a la imaginación los momentos decisivos en estas génesis, de modo de adentrarnos en el proceso creativo, resultan ser valiosos, ya que no siempre tenemos acceso sobre esta faceta de los artistas que apreciamos.
        Como es costumbre en la literatura de la autora, acá abunda el humor, como asimismo no faltan los momentos de gran emotividad, que bajo la pluma suya se hacen tan entrañables.  Triunfos y derrotas, alegrías y penas se encuentran en este libro, que al final lo que hace es retratar la vida misma que bien puede ser la de cualquiera de nosotros, independientemente de que sea la de una escritora famosa, la nos sirve como reflejo de la nuestra.  A la larga todos vamos en búsqueda de la felicidad y tal como deja claro la novelista, en ese camino no estamos solos, pues por un lado se encuentran los de nuestra sangre y todos los otros que hemos escogido para ensanchar nuestra familia en la Tierra; de igual modo no faltan los que como Paula, nos acompañan en el corazón y los recuerdos, llegándose incluso a sentir su presencia como si se tratara de benignos fantasmas.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Batman para gozo de niños pequeños…y grandes.



      La primera película de superhéroes de este año en estrenarse en los cines de todo el mundo, no corresponde a la típica de siempre (hombres y mujeres regios con ajustados trajes, haciendo de las suyas en defensa del bien contra villanos despiadados,  quienes  muchas veces resultan ser los mejores personajes de la cinta), sino que se trata de una película de corte familiar animada en GGI: Lego Batman: La Película.  Pues aprovechando el éxito de la franquicia de los populares (y ya clásicos) juegos para armar de Lego, aplicados a varias cintas exitosas, se estrenó durante febrero este filme que ha sido acogido con beneplácito de crítica y público.
     Para ser exactos el largometraje en cuestión no es el primero de este tipo en el que aparece el Murciélago, ya sea como personaje principal o secundario.  Pues en lo que se refiere a producciones hechas para la pantalla grande, ya en La Gran Aventura Lego (2014), el Caballero de la Noche interviene como “invitado” o coprotagonista en dicha historia.  No obstante desde mucho antes de esta obra, el Encapuchado tuvo su propia cinta animada Lego en 2013, bastante buena por cierto, y que junto a al menos cuatro títulos más (uno de ellos hecho para la televisión) ha continuado con sus aventuras junto a la Liga de la Justicia.   Ahora bien, esta seguidilla de filmes poseen su propia continuidad, la que en el caso del reciente estreno no fue respetado por una razón obvia: el carácter masivo de esta otra película requería presentar todo desde el principio, en atención a quienes no habían visto las que le precedieron y de ese modo asegurar la atención de la mayor cantidad de la gente.
También soy fan de Batichica.
      Queda claro que la versión en Lego de Batman y compañía, hace que de inmediato esta animación sea algo hecho en una primera instancia para los menores de edad, quienes por supuesto de inmediato querrán que sus mayores les compren las figuritas…(negar esta estrategia comercial sería bastante tonto por supuesto).  De este modo el argumento está hecho de tal manera que si hay violencia, esta sea del tipo payasezca, sin sangre, mutilaciones ni todo el drama hoy encontrable en otros filmes y/o cómics de superhéroes actuales.  Por lo tanto el humor es esencial para liberar la tensión, así como las situaciones que caen en el ridículo o la hipérbole, de modo de acaparar la atención de este importante público masivo.  La trama tampoco puede tornarse demasiado sofisticada, porque de lo contrario los chicos no podrían comprender lo que ven y al final terminarían por aburrirse…
     Y sin embargo no estamos hablando de una película simplona que toma a los niños como si fuesen entes descerebrados, al contrario, el guión se encuentra armado de tal manera que tiene varios giros argumentales y eso lo dignifica como tal.  Por lo tanto todo está entregado en su justa medida, para no dejar de atender a sus primeros destinatarios, los niños, que el resto de ella está para que el adulto fanático de estos cómics (y en general cinéfilo, como ñoño) se sienta a sus anchas, con todas las alusiones que hay dirigidas para este sector de la audiencia.
      Como la idea era partir desde cero en cuanto a la cronología del protagonista, entonces, acá nos encontramos con los inicios de la bien llamada FAMILIA BATMAN.  De este modo primero tenemos a un Bruce Wayne  solitario (¡Por fin dejaron de llamarlo “Bruno Díaz”, al menos en este doblaje “latino!), quien solo tiene a su fiel mayordomo Alfred para acompañarlo.  Interesante viene a ser el detalle de que si bien por razones obvias, se saltaron acá el famoso asalto en el que murieron sus padres frente a sus ojos cuando era aún un niño, no obviaron el hecho de que es huérfano, dejando claro esta idea más realista de que hoy en día a los pequeños no se les puede negar la realidad de la muerte misma (y menos de un ser querido como los padres).  Por lo tanto he aquí uno de los elementos más “adultos” de la película, en respeto a los verdaderos seguidores (por años) del justiciero: Pese al carácter suavizado de la cinta, no se le quita su lado más solitario y hosco, dejando claro que alguien como Batman solo llega a completarse en la medida de que reúne a su lado a gente como Robin (en cualquiera de sus versiones), Batichica, el mismísimo Alfred y muchos más; quienes en las historietas se convierten en su verdadero motivo para seguir manteniendo su cruzada.   Y es así que a lo largo de esta obra, de manera muy especial van uniéndoseles todos estos personajes, todos ellos caracterizados de manera bastante llamativa, ganando su propio atractivo gracias a la personalidad propia que se les otorga.
       Con respecto al conflicto personal que hay en Batman/Bruce Wayne y la misma dualidad que hay entre estas dos identidades, llama la atención que en contra de lo que hace rato se viene haciendo en las historietas con este superhéroe, vemos acá a un paladín que es popular entre los gotamitas y que gusta llamar la atención entre sus admiradores.  Al respecto bien se podría afirmar de que es alguien vanidoso, no obstante este aspecto más sociable y alegre del mismo vigilante, en realidad viene a ser una careta que en esta versión menos dramática suya, sirve para representar sus taras emocionales tan abordadas en profundidad en las viñetas (y sus filmes “adultos”).
      
Feliz me tomaría un café junto a mi
superhéroe favorito.
     Siguiendo con las lecturas dirigidas al espectador más conocedor del personaje, hayamos la presencia de nada menos que de su némesis: El Guasón, quien sin dudas viene a ser todo lo contrario a él.  Mientras Batman representa un sistema de vida amparado en el orden y la razón, el villano es todo caos y azar, pues todo es posible con él (claro, en cuanto a acciones negativas, que nada bueno se puede sacar de él).   Pues el filme juega con la relación enfermiza que hay entre estos dos, todo de la manera más graciosa, llevando a extremos inusuales esa especie de enamoramiento enfermizo del Príncipe Payaso del Crimen por Batman y que tal vez fue reconocido por primera vez en el clásico El Regreso del Caballero de la Noche de Frank Miller.  Es así que acá lo único que desea este criminal, es tener la completa atención de Batman (y en realidad en esta ocasión llega a caer simpático un loco como este).
       Siguiendo con lo que concierne a las relaciones interpersonales del Murciélago más famosas, acá se vuelve a abordar su amistad con Superman.  No obstante siguiendo los lineamientos de la primera película de Batman Lego que se hizo en el pasado y tomando algo del tono de Batman versus Superman, acá se llevó a otros extremos la supuesta rivalidad entre ambos, si bien partiendo de una especie de celos por parte del Cruzado Enmascarado hacia su colega.  El punto más cómico (y magnífico) de todo esto, viene a ser cuando Batman llega hasta la Fortaleza de la Soledad del kryptoniano.  Pues en este lugar tan importante dentro de la mitología de DC Comics, hay otro gran guiño para los frikis más grandes de la casa… ¡Cuando aparecen nada menos que los miembros de los Superamigos! (el cartoon de Hanna-Barbera de los setenta y ochenta).  Es así que aparte de los miembros típicos y/o actuales como Linterna Verde, Flash o Wonder Woman, acá nos reencontramos con los olvidados Gemelos Fantásticos, Jefe Apache y Samurai (menos mal que no aparecieron Wendy, Marvin y el Perro Maravilla…adolescentes hippies entrometidos, que me daba la impresión que siempre andaban “volados” de tanta marihuana, y su mascota que los detestaba).
       Aparte del mencionado Guasón, también sale un montón de villanos de la galería personal del mayor justiciero de Ciudad Gótica, entre los que destaca  Harley Quinn y quien en esta ocasión puede verse con su imagen actual que terminó por popularizar la cinta de El Escuadrón Suicida.  No obstante aparte de intervenir brevemente personajes destacados como Bane, el Pingüino, Dos Caras, Hiedra Venenosa y Killer Croc (por solo mencionar algunos), los responsables de este filme nos dan otros regalos a los mayorcitos: pues de igual manera podemos reconocer a algunos de los más bizarros de entre los criminales ridículos de antaño, tales como el Rey Tut, el Borrador, Hombre Calendario, Rey Condimento y el Hombre Zebra... ¿Se dan cuenta del amor por los cómics de Batman que hay detrás de esta joyita?
      Siguiendo con las alusiones hechas para el deleite de los que ya tenemos nuestros años, en un determinado punto del filme se recuerdan los años como justiciero de este y entonces  se reproducen escenas icónicas (que vemos como flashes y de manera estática), momentos memorables de su paso por la pantalla; desde el filme del año pasado, a la trilogía de Nolan, las cintas de Schumacher y las de Burton…hasta llegar al psicodélico programa de los sesenta.  Las carcajadas y la nostalgia están servidas cuando todo esto sucede.
Guty y Amilcar también gozaron de este
filme...¿Pero qué pasa con las sonrisas?
      Justamente cuando a través de uno de sus maquiavélicos e inteligentes planes, el Guasón llega nada menos que a la Zona Fantasma, llegamos a creer que ahí liberará a Zod y otros kryptonianos malvados enviados por Superman como castigo a sus fechorías… ¡Cuando todo se vuelve aún más increíble! Pues ahora sí que queda claro de que se trata de una película realizada para satisfacer a todo el mundo (por no decir a gente como uno), ya que no es al mayor criminal de  Krypton que recluta el psicópata, sino que los que se le unen vienen a ser personajes de otras franquicias, que las que o bien Lego ya las había utilizado o por primera vez sucede esto…Por lo tanto las nuevas fuerza del mal a las que Batman y amigos deben hacerles frente, vienen a ser Sauron de El Señor de los Anillos (que aquí sale de manera muy graciosa, como una torre parlante con un ojo de fuego, en atención a los filmes de Peter Jackson), Voldemort de las cintas de Harry Potter, la Bruja Mala del Oeste y sus monos alados de la clásica película de El Mago de Oz, el tiburón del blockbuster setentero de Steven Spielberg, Godzilla y un simulacro de King-Kong…y los daleks (los robots británicos como les llaman irónicamente en esta película) de los largometrajes y series de TV del Doctor Who.  De seguro mi mala memoria me hace olvidar uno que otro personaje más. 
     Otros aspectos en los que deseo detenerme: la Baticueva no es un lugar oscuro y siniestro como al que estamos acostumbrados, sino que es luminoso, lujoso e inmenso a un nivel pantagruélico (detalle hecho de seguro para agradar a los más pequeños).  La música está bastante buena, realizada por Lorne Balfe y posee un satisfactorio estilo épico cuando corresponde, algo que es intencionado en esto de homenajear-parodear los antiguos filmes del superhéroe.  Por otro lado, su duración que sobrepasa la hora y media, quizás agote a los más inquietos entre los niños, no obstante esto bien se debe al ya mencionado aspecto más “adulto” de la película, pues pese a su aire más ligero, para desarrollar bien un argumento más o menos complejo se requiere un mínimo de tiempo.
     Antes de terminar, debo decir que sin dudas uno de los mejores y más ingeniosos comienzos que recuerdo en materia de películas, viene a ser la de esta.  Me atrevo a hacer esta afirmación por el hecho de que de manera muy inesperada, apenas todo se inicia, escuchamos nada menos que la voz en off de Batman, quien hace unos comentarios muy jocosos, con su tono grave.  Con posterioridad al final una vez más el Murciélago hace sus monólogos, aunque esta vez el sentido de sus palabras es diferente, pues ha logrado aprender del viaje interno por el que ha pasado.  


Unos de sus divertidos trailers.

lunes, 13 de febrero de 2017

75 Años de Historia Gráfica.


      El título que encabeza este post corresponde al nombre de un precioso y maravilloso libro de arte, que tal como dice su nombre retoma esta cantidad de tiempo en la publicación de cómics, por parte de la famosa empresa Marvel.  A diferencia de otros tomos grandes dedicados a la llamada Casa de las Ideas y a su enorme cantidad de personajes, en esta ocasión el libro procura más centrarse en la apreciación de la estética de sus portadas y la evolución de estas con el paso de los años, en vez de centrarse en la cronología de sus revistas como bien sucede con el volumen Spider-Man de Tom de Falco y Crónica Marvel.  Es así que para apreciar mejor el aporte de sus numerosos artistas, este texto posee una mayor dimensión en cuanto al largo de sus páginas, correspondiente a 34,0 x 25,2 centímetros.   El tamaño justamente de esta edición, permite que muchas de estas portadas puedan ser vistas con lujo de detalles (a veces abarcando una página completa o incluso dos), con una calidad innegable gracias a la calidad del papel y a las reproducciones; algo que en los originales y las versiones en revistas o compilatorios, muchas veces apenas podía ser posible: verdaderas obras de arte que se constituyen dentro de lo mejor de esta expresión artística, que otrora era mal mirada como solo un producto comercial y negándosele su virtuosismo estético.
      Como en otros libros de este estilo, la obra que viene en tapa dura y reproduce por delante y por detrás memorables portadas, viene dentro de un hermoso estuche, que también nos permite tener en formato grande otros dos clásicos diseños de tales historietas.  En lo que concierne a la tapa, donde se encaja el libro, viene nada menos que la conocida portada del debut de Wolverine en las páginas de Hulk, allá por principios de los setenta; mientras que por el otro lado, tenemos un ejemplo del arte más reciente a través de un número de los Vengadores.  Si bien en esta última imagen sale el Capitán América, otro de los íconos de la empresa, la aparición de los mismísimos Hulk y Wolverine sirven para contrastar el cambio en el estilo para representar a estos personajes y la misma evolución en cuanto la gráfica y técnicas para realizar dichos dibujos. 
      Luego en el volumen mismo, nos encontramos con la que vendría siendo la portada más memorable en la historia de Marvel, esto es el número en plena Edad de Oro (década de los treinta) en el que debutó la primera Antorcha Humana y que bien muestra la estrecha relación entre novelas gráficas y las revistas pulps, que tan en boga estaban esos años (una más que interesante característica en común entre estas dos expresiones del arte popular y que con los años tantas joyitas darían cabida para la posteridad); pues no cabe duda en que las revistas baratas literarias de aquella época, inspiraron a estos otros artistas para crear sus propios personajes y mundos de maravilla.  Al dar vuelta, hayamos la reproducción de tal vez la más famosa portada de la serie El Guantelete del Infinito, de principios de los noventa, la que involucró a un enorme grupo de superhéroes en la lucha cósmica contra el titán loco Thanos; lo que nos demuestra en todo su esplendor la belleza de este arte y cómo sus artífices en una sola imagen logran contarnos tanto con su capacidad de síntesis e ingenio.
      Luego, al abrir el libro, seguimos disfrutando la dedicación que le pusieron sus autores en el diseño y compaginación…En primer lugar se pueden reconocer cientos de portadas marvelitas que forran el interior de las tapas del tomo, las que acá se ven en pequeño y tonos grises, pero en muy buena impresión.  Por otro lado, en la ya autoimpuesta tradición de estos formatos dedicados a Marvel o a DC, dentro de una especie de bolsa (de un rojo intenso y con el logotipo actual de la empresa destacado al medio) adosada a la contratapa, vienen dos láminas gigantes de regalo, en un papel aún más lujoso que las páginas del interior y que corresponden a la reproducción del primer número de las revistas de Spider-Man, con el hermoso dibujo hecho por Jack Kirby (dibujo tantas veces homenajeado y parodiado a lo largo de las décadas); la otra imagen corresponde a una de las portadas de la miniserie Extremis de los cómics de Iron Man, realizada por Adi Granov.  La elección de estos dos trabajos por sobre miles de otros de Marvel y las por sobre quinientas portadas que podemos hallar adentro no es gratuita: como bien sucede con las otra cuatro comentadas más arriba, se trata de caricaturas relevantes en la cronología de estos superhéroes y, como no, dentro de los mismos cómics Marvel; por otro lado, que sean de distintas época continua con la misma idea de evidenciar el cambio de estilo, no solo entre un autor y otro, sino en el transcurso del tiempo.


       Ya entrando de lleno a su interior, no podía faltar el prólogo y que en este caso en vez de recaer en Stan Lee, como es costumbre en estos productos marvelitas, fue hecho por el recién mencionado Granov.  Pues al tratarse de un trabajo más bien dedicado al aspecto gráfico que al argumental de las historietas, ya que se trata de destacar algunas de sus mejores portadas, así como de sus artistas, era obvio que en este caso un profesional del dibujo se encargara de ello.  La introducción le compete a Alan Coswell, el autor de este magnífico libro, quien hizo las selecciones de las ilustraciones (tarea complicada si se considera la enorme cantidad de todas las que hay al respecto), agregando además una breve presentación por cada una, dando el número y la fecha de la portada e incluyendo un análisis estético de la manera de cómo el artista en cuestión, dispuso los distintos elementos en su dibujo.
     La presentación de las portadas se encuentra dividida de manera cronológica, separada en cuatro periodos: Edad de Oro (1938-1956), Edad de Plata (1956-1970), Edad de Bronce (1970-1986) y Edad Moderna (1986-2014).  La división entre estas edades, en especial por los años que comprenden, puede resultar para muchos arbitraria, ya que en general se considera que la Edad de Oro de los cómics abarca solo las décadas de treinta al cuarenta y la de Plata del cincuenta a los sesenta, mientras que la de Bronce de los setenta a parte de los ochenta, tal como lo podemos ver en otro tomo de este tipo, aunque de DC, claro: DC Comics, Crónica Visual Definitiva.
      Coswell a lo largo del libro dedica según cada Edad algunas de las portadas más célebres de los personajes y grupos más emblemáticos marvelitas: Los 4 Fantásticos, el Hombre Araña, X-Men, Wolverine, los Vengadores, Capitán América, Iron Man, Thor, Hulk y muchos más.  En el caso de todos estos, encontramos varias ilustraciones seguidas sobre ellos, que dan noción de cómo varios ilustradores han ayudado con su pincel a convertirlos en las estrellas actuales; de igual manera estos apartados ejemplifican mejor que nada la evolución el arte del portadismo.  De igual manera, hay espacio en estas páginas para varias series y miniseries que han hecho historia no solo en Marvel, sino que a los cómics en general como verdaderos clásicos de la talla de Secrets Wars, Guerra Civil o Invasión Secreta, más otras sobre personajes en concreto como Machine Man y Ojo de Halcón, que no pueden ser más hermosas y bien demuestran la verdadera naturaleza artística de esta expresión cultural  (que no porque sea “popular” debe ser mirada en menos, que el arte no tiene que ser necesariamente aburrido y solo para la elite).
      Por último, no podían dejarse de lado a los artistas más destacados en el diseño gráfico, que hicieron su contribución para Marvel durante el periodo en el que trabajaron para esta empresa.  Es así que el autor destaca a varios de estos con apartados exclusivos, tales como Jack Kirby, Steve Ditko, Sal y John Buscema y John Byrne, además de John Romita Padre e Hijo.   Las páginas dedicadas a tales nombres prestigiosos, regalan al lector los bocetos originales de estos para algunas de sus portadas más famosas, permitiendo además ver el proceso en el cual fueron terminadas una vez agregadas las tintas y el color.
     En suma, toda una delicia tanto para el fanático marvelita, como para todo aquel que valora el llamado noveno arte.  Sin dudas un regalo ideal a la hora de hacer feliz al niño que llevamos dentro, como al esteta apreciador de este tipo de arte.

jueves, 9 de febrero de 2017

Mis películas favoritas sobre fantasmas (segunda parte): El Espinazo del Diablo.


2.1. El Cine de Guillermo del Toro.

     Decir que el séptimo arte mexicano es junto al argentino el más prominente de toda Latinoamérica, en lo que al idioma español se refiere, claro, y en respeto al de origen brasileño, no es algo gratuito.  Por años los aztecas han realizado montones de filmes desde la popularización de esta expresión artística, siendo la respuesta en nuestro idioma a los éxitos hollywoodenses en una época en la que no existían los subtítulos electrónicos y/o el doblaje, y llenando así las salas con el público del continente, que podía disfrutar de tales títulos por estar en su lengua materna.  Por supuesto que sus obras son como en todo el mundo de variado estilo, primando en su primera época la entretención a través de los romances de “charros” y solo tiempo después comenzaron a surgir cineastas preocupados por hacer algo que fuera más allá de la entretención o por mantener una estética más personal que la acostumbrada entre sus pares.  De este modo, a menos que me equivoque, a partir de la segunda mitad del siglo pasado con directores como Arturo Ripstein (El Lugar sin Límites y Profundo Carmesí) y Luis Buñuel con su etapa en México (Viridiana y Simón del Desierto), apareció una serie de producciones de enorme calidad artística.  Ante la evolución de la filmografía en la tierra de Moctezuma, no podían faltar el interés por el “cine de género”, esto es películas de terror, ciencia ficción y fantasía, entre los que encontramos a numerosos cultores suyos, siendo Guillermo del Toro sin dudas su ejemplo más destacado y galardonado (y sin querer obviar las numerosas películas de Clase B o incluso de Clase Z, protagonizadas por personajes como El Santo y otros que tantas glorias le dieron a su gente allende en el tiempo).
Guillermo del Toro...¡Todo un maestro!.
      Con 52 años de edad, viene a formar parte de los también notables Alfonso Cuarón (Y tu mamá también e Hijos del Hombre) y Alejandro González Iñárritu (Amores Perros y Babel), el triunvirato actual de entre los directores mexicanos más valorados a nivel internacional, quienes comenzaron a hacer cine para su país y luego consiguieron la atención de los gringos, para lo que han sido llamados a filmar en sus territorios.  No obstante estos tres, quienes además ofician de guionistas, no han dejado sus raíces y es así que muy bien podemos seguir encontrando esa vena latinoamericana, que bien los encumbra por sobre sus colegas venidos de otras culturas.   
     Su casi decena de cintas, desde su debut en 1993 con la más que recomendable Cronos, una muy especial variación del tema del vampirismo y que implica nada menos que a alquimistas entre medio, posee unas cuantas características .  Pues bien podemos reconocer varios elementos recurrentes en sus trabajos, que no dejan de ser “cine de autor”, pese a que hoy en día realiza producciones multimillonarias y con actores de renombre, amparado por Hollywood.  Se trata de largometrajes comerciales, pero que no dejan de expresar su amor por las fantásticas historias que desde niño le fascinaban, llenas de personajes heroicos y monstruos fabulosos; por lo tanto su filmografía es sin dudas su mayor homenaje a tales clásicos, sentimiento que comparte con los millones de seguidores que posee a lo largo del mundo y que esperamos con ansias cada uno de sus nuevos proyectos.
     Los niños frente a la crudeza del mundo real y la presencia de lo extraordinario es uno de sus temas recurrentes, algo que podemos encontrar desde su ya mencionada ópera prima, como en su primer filme para un gran estudio extranjero, Mimic (1997) y su díptico histórico español ambientado en la Guerra Civil de la Madre Patria con El Espinazo del Diablo (2001)  y El Laberinto del Fauno (2006).
     De igual manera nada menos que los superhéroes de cómics, también tienen cabida en el corazón de este realizador, quien quizás llegó a firmar quizás la mejor de las tres entregas del cazavampiros mestizo humano-chupasangre de Marvel, con Blade II (2002).  No obstante se superó a sí mismo en lo que respecta a adaptaciones de este tipo de historietas, con sus dos películas sobre el demonio de buen corazón y defensor de la humanidad ante las fuerzas del mal sobrenaturales, Hellboy.  Estas dos obras datan de 2004 y 2008 respectivamente y se puede afirmar sin vacilaciones que la segunda, Hellboy y el Ejército Dorado, se encuentra entre sus mejores labores.
     Muy en la línea de las criaturas gargantuescas que tanto son de su devoción, aunque a ello agregado su pasión por las producciones japonesas del estilo kaiju (entre las que encontramos los numerosos títulos de Godzilla, Gamera, Ultraman y muchos otros personajes de este estilo), viene a ser la increíble Pacific Rim (2013).  Es así que con ella dio en el gusto a un montón de fanáticos de este tipo de historias, al hacer por completo verosímil las peleas entre robots y monstruos descomunales, en ambientes urbanos y naturales (siendo que sus antecedentes nipones más bien trabajan con cartón piedra y disfraces de goma…Y pese a todo geniales, je).
      Su última producción a la fecha viene a ser La Cumbre Escarlata (2015), otro título de carácter histórico y de fantasmas, emparentado bastante con El Espinazo del Diablo, aunque en este caso la trama transcurre entre Estados Unidos e Inglaterra.  No obstante esta vez optó por seguir los arquetipos de las historias góticas con crímenes pasionales, grandes casas “embrujadas” y nobles de rancia alcurnia sometidos al misterio que los rodea.
     A la hora de referirse a otros elementos habituales en sus trabajos como director y guionista a la vez (que además oficia como productor y escritor), debe destacarse el buen humor de muchas de sus películas y el elemento gore, que hace de las delicias de sus seguidores. Por otro lado, la cuidada ambientación de sus trabajos, con una enorme preocupación por contar con la mejor dirección de arte, maquillaje y efectos especiales a su disposición, convierten su cine en todo un deleite para los sentidos; a ello debo sumarse el estupendo trabajo que consigue de sus actores, quienes muchas veces se repiten en sus títulos debido a la amistad y confianza que nace entre ellos, de modo que bien podemos verlos en los papeles más distintos entre un filme y otro.

2.2.  El Espinazo del Diablo.

     La tercera cinta de Guillermo del Toro viene a ser sin dudas junto a su “compañera” El Laberinto del Fauno, una de sus dos obras más intimistas y bellas, pues se trata de una historia cargada de emotividad e imágenes que pese a su grado de terror y de violencia, no pueden ser más bellas.
     El comienzo de esta película, bastante dramático y realizado con una delicadeza que nos dice que estemos atentos al gran misterio que debe resolverse, se completa con la profunda voz en off del personaje de Federico Luppi (uno de los histriones fetiches del realizador) y quien en este portentoso inicio (como al final de todo), nos regala un inolvidable monólogo:

     “¿Qué es un fantasma? Un evento terrible condenado a repetirse una y otra vez. Un instante de dolor quizás. Algo muerto que parece por momentos vivo aún. Un sentimiento suspendido en el tiempo, como una fotografía borrosa, como un insecto atrapado en ámbar”.

      Dejo para el futuro espectador de este largometraje que aún no la ha visto, la última parte de la cita, de modo de no quitarle la sorpresa del verdadero sentido de estas palabas.
      Su argumento transcurre en plena Guerra Civil Española (finales de la década de los treinta del siglo XX), de modo que este terrible transfondo en el cual la Madre Patria yace enferma, mientras sus hijos se desangran unos a otros motivados por la intolerancia política, sirve para contarnos una historia de terror y en la que el fantasma que aquí aparece no es la verdadera fuente del peligro, al que están expuestos sus personajes…Pues tal como dice el dicho:

No hay que temerle a los muertos, sino a los vivos.

      Es así que los malos de la historia vienen a ser los hombres inescrupulosos que aquí aparecen, quienes en el ejercicio de su poder sobre otros (los indefensos e inocentes, ancianos, mujeres y niños) se convierten en los antagonistas de esta cinta.
      En un lugar de la Mancha (como en el famoso libro de Cervantes) se haya un orfanato, que de seguro otrora conoció mejores momentos, pero que ahora apenas se mantiene con su gran cantidad de chicos varones, gracias a cuatro abnegados adultos que hacen lo posible por mantenerlos con todo el amor y la dignidad que les pueden dar.  Muchos de estos pequeños son hijos del odio que ha nacido en estas tierras y es así que uno de los protagonistas viene a ser otro de estos muchachos, quien recientemente ha sido traído por unos guerrilleros que no pueden cuidar de él, mientras luchan por lo que ellos consideran justo.  El chiquillo apenas llega tiene problemas con uno de sus condiscípulos, el típico abusador que aparece en estos grupos, sin embargo debido a la nobleza de su corazón y al recrudecimiento de las circunstancias (que los hace unirse como comunidad para defenderse del verdadero mal que asola el lugar) se gana su amistad, al igual que la del resto de sus compañeros.  Los niños ven a un fantasma, El que Susurra le llaman, y en especial el nuevo inquilino se lo encuentra más de una vez.  En cambio los adultos creen que todo se trata de puras fantasías infantiles.
     
     Encontramos dos mundos aparte en esta película, pero unidos, pues ambos forman parte de aquello que llamamos Humanidad.  Entre los adultos hay personas que no dejan de hacerse queridas por el espectador y que debido justamente a su espíritu bondadoso, tienen el cariño de los infantes que cuidan.  Dentro de estos se encuentran dos ancianos, mujer y hombre, quienes por años se han amado; sin embargo como en los clásicos romances imposibles, nunca se han permitido dar rienda suelta a lo que hay entre ellos, dejándolo todo en una amistad que les impide ser felices en verdad.  La dama es una señora que usa una pierna ortopédica, quien regenta el orfanato, heredado de su difunto marido.  El varón es un médico argentino con alma de poeta.  Con ellos dos trabajan la típica señora de apariencia maternal, quien en realidad no tiene mayores diálogos en la cinta y una muchachita en los primeros años de sus veinte (o en las cercanías), hermosa y dulce.  A este grupo de mayores de edad se agrega uno de los antiguos huérfanos del lugar, quien ahora adulto ha vuelto al hogar que toda su vida ha odiado y que no obstante  lo protege de las inclemencias políticas del país.
      Entre los personajes adultos, en lo que concierne a los más importantes (los dos ancianos y el alojado reincidente del orfanato), encontramos a personas que pasan sus días bajo el yugo de sus propios demonios internos, o más bien de los mismos fantasmas de sus deseos insatisfechos.  Son individuos que no poseen una plenitud, pese a las enormes virtudes de los dos primeros, que el otro en cambio es alguien nefasto y el verdadero demonio que se haya bajo las paredes del orfanato.  Es así que pese a que por su edad ejercen el control de sus vidas (a diferencia de los niños dependientes de sus mayores), no pueden jactarse de ser personas dichosas.
       Luego nos encontramos con el mundo de los más pequeños, los más heroicos entre los protagonistas de esta obra, pese a que nadie puede negar el mismo carácter admirable de la  mayoría de los mencionados más arriba.  Son niños que pese a las duras pruebas que les toca pasar, no han perdido su inocencia (incluso el mismo matón del grupo, no deja de poseer su propio grado de sensibilidad) y quienes representan sin dudas los valores de la amistad y eso que está tan de boga en día, conocido como resiliencia (la capacidad de salir adelante pese al medio hostil en el que se vive).  Además son ellos los únicos capaces de percibir lo que vendría a ser el tercer mundo involucrado en esta trama: el de lo sobrenatural.  Pues a diferencia de los adultos, no han perdido el sentido de la maravilla y la esperanza.
       Por otro lado, retomando este tercer nivel que aparece en El Espinazo del Diablo, lo sobrenatural en cuanto a la presencia de fantasmas, tiene acá relación con la idea tan atrincada en la tradición, de que estos espíritus se quedan en la Tierra debido a un asunto pendiente y que no hayan la paz hasta que tal dilema se resuelva.  A todo esto se le agrega para hacer más atractivo el guión, un crimen que no se ha resuelto y que por supuesto tiene relación con el fantasma que ven los niños.  Y todo se pone aún mejor si añadimos la noción de la justicia, no como venganza, sino como algo que va más allá del concepto del castigo propio de la sociedad moderna, con sus leyes establecidas: pues desde un punto de vista metafísico, existe una justicia superior de la que no se puede escapar con subterfugios legales y esta es la que encontramos hacia el impactante clímax de la película.
       No encontramos con varios momentos memorables, muchos de ellos realizados con verdadera belleza por parte de su director y en los que el compromiso de los actores es primordial, incluyendo a los niños que en más de una ocasión nos llegan a conmover (con risas y lágrimas).  Hay sustos varios y hasta su grado de erotismo.  En suma, se trata de un filme que no deja indiferente a nadie, que además al ser una coproducción española-mexicana, sigue también una larga tradición del cine fantástico castizo, en lo que durante estos últimos años hemos llegado a tener muy buenos otros ejemplos (El Orfanato, La Habitación del Niño y La Secta de los Sin Nombre, por solo mencionar algunos). 


Y no podía faltar el trailer para entusiasmarlos a ver este gran filme. 

sábado, 4 de febrero de 2017

Tu pasado te persigue.


      Quienes conocen la trayectoria del destacado escritor de terror Clive Barker (de igual manera prodigioso cineasta, aunque lamentablemente solo ha filmado tres producciones), sabemos que irrumpió en la escena literaria a través de sus cuentos transgresores y que luego recopiló para regocijo de sus lectores (y de quienes lo fueron descubriendo posteriormente) con su serie de Libros de Sangre (tomos I al VI).  La intensidad y rica parafernalia ficcional de estos relatos, aún siguen conmoviendo a quienes se aventuran (y tienen las agallas) a leer; de igual manera muchas de los narraciones contenidas en dichos tomos, han sido adaptadas al cine y/o la televisión, si bien como es de suponer con dispares resultados.
      En 1985 este autor se atrevió a publicar una primera novela, titulada bajo el atractivo nombre de El Juego de las Maldiciones (The Damnation Game en su lengua original), una obra que en su longitud de más de 300 páginas, responde sin dudas a varios de las obsesiones y temas recurrentes de tal artista.  Con este título demostró que su talento seguía igual en el formato extenso, como en el breve, manteniendo expectante a su público, sin perder la atención y la maravilla de sus monstruosidades; así fue que de inmediato ganó nuevas nominaciones a importantes certámenes especializados (tales como lo prestigiosos Premio Mundial de Fantasía y el Bram Stoker).
      La trama de esta obra gira en torno a dos hombres ligados a la vida criminal…y a la pasión, como a la obsesión, por el juego.  El primero de ello es Joseph Whitehead, a quien al principio conocemos de joven y luego durante el resto de la novela ya es un anciano, quien ha hecho una especie de pacto de connotaciones fáusticas con un tercer personaje y justo cuando se acerca el momento de saldar su deuda, se resiste a ello.  Es entonces cuando entra en la acción Marty Strauss, quien es elegido de manera expresa por el otro, para ser su guardaespaldas, ignorando el problema en el que se está metiendo y entrando de ese modo al reino de lo sobrenatural y terrorífico; así que quiérase o no, el ex presidiario debe tomar partido en todo esto, pues debido a sus propios códigos de honor no solo está involucrado su trabajo y quien le paga, si no que Strauss llega a sentirse unido a su jefe y a quienes lo rodean (en especial a la única hija que este posee).
     
     El comienzo de este texto no puede ser más prometedor: Describiendo un pavoroso mundo en el cual el valor de la vida humana apenas es apreciado y existen los vicios más espantosos entre los que sobreviven en medio de tales ruinas, la de la postguerra (en este caso la Segunda Guerra Mundial).  La primera parte le dicen al lector que recién entra en la narrativa de Barker, que este no hace concesiones para representar las más dantescos escenas, en las que personajes retorcidos vomitan a la imaginación su degradación moral.  Con posterioridad, el autor describe otra guerra de dos siglos atrás y con ellos vemos cómo no importan época, ni lugar, el horror de la realidad está siempre cuando el hombre se entrega a su lado oscuro.  Por todo esto, las diversas monstruosidades sobrenaturales que aparecen  en estas páginas, no son otra cosa que una proyección estética del infierno que podemos traer a la Tierra con nuestros nocivos actos.

     “El deporte estaba al alcance de todos los bolsillos, si bien era de una clase muy especial. Las peleas de perros eran una atracción especialmente popular aquella temporada. Chuchos sin hogar, que regresaban a la ciudad para devorar los cadáveres de sus amos, eran atrapados, alimentados hasta que tenían fuerzas para pelear y azuzados unos contra otros hasta la muerte. Era un espectáculo horroroso, pero el amor al juego había llevado al ladrón a las peleas una y otra vez. Había obtenido un modesto beneficio una noche en que apostó por un terrier pequeño pero astuto, que había vencido a un perro de tres veces su propio tamaño arrancándole a su oponente los testículos de un mordisco.
       Y si al cabo de un tiempo se desvanecía tu apetito por los perros o los muchachos o las mujeres, había entretenimientos más esotéricos a tu alcance”.


     Tal como sucede con muchas historias clásicas de la mitología y la literatura escrita de más rancia procedencia, los desafortunados eventos llenos de violencia, sangre y la más extrema truculencia, se deben al deseo irrefrenable de poder del ser humano.   Pues nos encontramos con tres personajes del libro, los dos ya mencionados y Mamoulian, el poderoso brujo que le ha concedido sus dones a su otrora seguidor Whitehead, quienes debido a sus apetitos deben pagar cada uno según le corresponda con su propia alma.  Sin embargo aquí estamos frente a una pirámide de vilezas, en la que el costo de las tentaciones tiene que ver con cuán negro es el corazón de cada uno; pues como quedará claro a lo largo del desarrollo de la trama, hay grados en el descenso a la condenación, tal como los círculos del Infierno que menciona La Divina Comedia.  De este modo si vamos a hablar de un verdadero villano en la novela, sin dudas que ese es Mamoulian, pues incluso alguien que cometió actos pérfidos como Whitehead, es capaz de mantener algunos rasgos de nobleza y en cuanto a Strauss, no estamos frente a alguien que sea en realidad malvado (si no que tan solo como muchos de nosotros en algún momento,  se dejó llevar por sus impulsos y tomó malas decisiones).  No obstante tal como queda consignado, en especial en el caso de estos dos últimos, ese mal provocado por sus acciones puede contaminar sus relaciones con los demás.

       El Juego de las Maldiciones es un ejemplo temprano de las características de las ficciones bakerianas, que hayamos en gran parte de su obra y que en todo caso ya era posible apreciar en sus cuentos iniciales.  Es así que podemos “deleitarnos” con su bizarra visión del sexo, en la cual esta faceta de nuestra humanidad toma una impronta salvaje y bestial, pues más que tratarse de un gesto físico del amor entre las personas, el autor lo identifica con lo más instintivo y animal que hay en nosotros.  Por lo tanto el romance no es un tema de interés del escritor, por mucho que en esta novela el mismo Strauss se enamore y termine como el caballero salvador de su damisela.  Debido a esta misma razón, hasta los seres más pesadillezcos salidos de la mente del artista, poseen una fuerte dimensión sensual y sexual, la que no puede ser más explícita en la novela y muchas de sus otras narraciones; por ende no es raro encontrar en páginas como estas, figuras en las que dolor y placer están unidos, por medio de fetiches sadomasoquistas, tal como en la siguiente cita:

     “La figura que estaba frente a él sonreía en señal de bienvenida. Se trataba de una mujer, a pesar de la aspereza de su voz, que llevaba unos pantalones demasiado grandes, atados con una cuerda, pero por lo demás estaba desnuda. Tenía la cabeza afeitada; y las uñas de los pies pintadas. Él reparó en todo eso con los sentidos agudizados por la impresión que le había causado el árbol, así como el placer que le producía la desnudez de ella. Las esferas relucientes de sus pechos eran perfectas: sintió que se le abrían los puños, y que sus manos se morían por tocarlas. Pero tal vez su examen del cuerpo fue demasiado evidente. Levantó la vista hacia su rostro para ver si todavía sonreía. Sí que lo hacía; pero esta vez su mirada se detuvo en la cara, y se dio cuenta de que lo que había tomado por una sonrisa era en realidad algo permanente. Le habían cortado los labios, poniendo al descubierto las encías y los dientes. Tenía horrendas cicatrices en las mejillas, los restos de las heridas que le habían cercenado los tendones y provocado una expresión que le desgarraba la boca. Su aspecto le horrorizó”.

      Teniendo en cuenta la homosexualidad de Clive Barker, que en todo caso en la época que escribió y publicó esta novela aún no la había asumido públicamente (hay que considerar, además, que estamos hablando de los años ochenta, donde en Gran Bretaña, su patria, estaba el represivo gobierno de Margareth Tatcher), podemos hallar de igual manera una que otra expresión de esta identificación suya al respecto.  Sin embargo aquí el homoerotismo también está representando, como algo de carácter hedonista y que más encima mantiene una naturaleza escabrosa.
      No podían faltar las criaturas más horribles en la literatura del género, algo que también forma parte de la marca del escritor.  Aquí abundan las monstruosidades viscosas, larvarias o más bien mezcla de todo aquello que nos produce rechazo.   Pues el miedo que muchas veces busca inspirar en sus lectores (o espectadores si nos referimos a las películas dirigidas por Barker, como también por sus pinturas e ilustraciones), más que atender a un tema metafísico, de la sensación de estar expuesto al vacío existencial, corresponde a un temor hacia lo raro, lo visceral y la ruina de la naturaleza, como de nuestro cuerpo enfermo o envejecido.

       “Bella se había despertado con apetito. Por eso había subido a la habitación que recordaba con mayor cariño; donde un hombre que sabía cuál era el mejor sitio para rascarle detrás de la oreja la arrullaría con palabras suaves, y le daría las sobras de su plato. Pero esa noche había encontrado las cosas cambiadas. El hombre se comportaba de un modo extraño con ella, su voz era discordante, y había alguien más en la habitación, alguien cuyo olor conocía vagamente, pero no podía ubicar. Todavía estaba hambrienta, muy hambrienta, y había un olor apetitoso muy cerca de ella. De carne tirada en la tierra, como a ella le gustaba, todavía en el hueso y medio podrida. Olisqueó, casi ciega, buscando el origen del olor, y cuando lo encontró empezó a comer.
        –No es una visión muy agradable.
        Bella estaba devorando su propio cuerpo, arrancando bocados grises y grasientos del músculo descompuesto de la pata. Whitehead la observó mientras tiraba. La pasividad del viejo frente a este nuevo horror quebrantó a Marty”.

      
     Pese a no ser un autor de fuertes convicciones religiosas como Stephen King o Robert McCammon, quien introduce el tema teológico en buena parte de su literatura, en esta ocasión nos encontramos con un inesperado elemento de este tipo, ya bien avanzada la segunda mitad del libro.  Ahora bien, teniendo en cuenta que los dos personajes relacionados con todo esto, que aparecen a partir de este punto, son nada menos que dos jóvenes misioneros gringos (y más encima de esas típicas sectas fundamentalistas pseudocristianas apocalípticas, que tanto encontramos allá en USA), ello puede ser considerado como una ironía por parte de su creador (los estadounidenses con su idea de tener la verdad por sobre los demás y a quiénes deben salvar de su ignorancia e incompetencia).  Pues estamos hablando de dos muchachos crédulos, de supuesta actitud intachable, que al final caen seducidos por el poder del mal y luego cometen espantosos crímenes.  En todo caso religión y miedo durante eras han estado unidas, para bien o para mal y ello es un matrimonio complicado, que la literatura de terror desde sus inicios ha usado…y con estupendos resultados.
      Así como el principio de esta obra resulta formidable, su final no podía quedar disminuido y ello lo logra el autor no solo con un clímax, en el cual todo su horror sobrenatural entra en ebullición.  Justo cuando se supone que ya venía la calma con un largo epílogo, al antihéroe de esta narración le queda una última tarea que cumplir y que incluso puede ser considerada por algunos, como algo más grotesco que la confrontación final con el villano.
     En cuanto a Mamoulian mismo, un ser tan misterioso y poderoso como este, cuando menos lo esperábamos, se nos revela su pasado y el origen de su extraordinaria condición.  Para algunos quizás este salto a su pasado, le podría quitar sentido de la maravilla al personaje, no obstante un humilde servidor bien ve en el apartado respectivo, a una clave para entender al personaje a un nivel más humano y en especial en su relación con Whitehead.  Por otro lado, lo que ocurre durante la juventud del nigromante, no deja de evidenciar la misma degradación moral de este y quien más que ningún otro protagonista de la novela, debido a sus acciones, ha llegado a estar más lejos que nadie de la verdadera salvación.
      Por último, otros personajes destacables del libro son:
Carys: La única hija del jefe de Marty, es años menor que el guardaespaldas y además una persona atormentada, quien vive recluida en su casa y pasa dopada con heroína, que su propio padre le provee.  En esta pequeña familia disfuncional, por supuesto que las relaciones no son cariñosas, aunque Whitehead sí siente una especie de amor por su única descendencia.  Atractiva a su manera, la muchacha posee el don de la telepatía y otras habilidades similares que el enemigo usa para su provecho.  Su encuentro con Strauss le permite salir en parte de su miseria; no obstante puede decirse que Carys es más bien alguien penoso, debido a su derrotismo, pese a sus extraordinarias habilidades y que ella no sabe apreciar.
Breer: Quien bien puede ser considerado para muchos como el mejor personaje del libro o al menos uno de los más interesantes, es sin duda el más esperpéntico y retorcido de sus páginas, pues se trata nada menos que de un asesino serial.  De aspecto poco agraciado y más encima obsesionado con la autoflagelación, tiene una obsesión con los menores de edad, que lo lleva a cometer sus crímenes.  Se supone es el último de su raza, los Tragasables, quienes tal como dice su nombre pueden ingerir objetos filosos de metal sin dañarse.  Sirve a Mamoulian, con quien en realidad mantiene una relación de amor-odio, algo en todo caso también habitual entre otras creaciones de Baker, cuando se trata de seres despreciables como este (tal como sucede con el protagonista de Demonio de Libro y el mayor objeto de sus sentimientos).  A diferencia de los “orígenes secretos” que llegamos a conocer del gran villano, Clive Barker se guarda la historia de cómo se cruzaron los destinos de ambos.

Un libro es un buen compañero de viaje y durante este verano Clive Barker me acompañó a la playa.
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