domingo, 18 de noviembre de 2018

Las historias pendientes (para mí) del tío Steve. SEGUNDA PARTE


3.1. De qué va todo en pocas.

     La segunda historia que forma parte de la colección de novelas cortas de Stephen King Cuatro después de Medianoche, corresponde a Ventana Secreta, Jardín Secreto.  Esta obra “marca las dos”, siguiendo el horario de madrugada que le dio su autor a todos los textos que componen este volumen, a manera de relatos ideales para ser contados y/o leídos en una jornada nocturna.  Además, en la versión dividida en 2 tomos de la antología, forma parte del primer libro titulado justamente Dos después de Medianoche
     Poco más breve que su predecesora, se trata de una novelette en tono más de triller y en una primera instancia mucho más realista que Los Langolieros (y que las otras que le siguen, puesto que implica un acoso, una serie de asesinatos, una investigación más o menos policial), aunque luego el autor nos sorprende en el largo epílogo con un giro inesperado, que lleva a la dimensión sobrenatural la obra.
     El argumento gira en torno a un (otro) escritor que es acusado por un misterioso hombre de plagio.  Quien lleva a efecto la acusación, solo la realiza cuando él y el supuesto “ladrón” se encuentran sin nadie más, lo que complica más al escritor, un novelista exitoso; de tal modo, vez que este se le aparece, el protagonista no puede estar más expuesto a su merced.  No obstante, el demandante solo quiere que su entuerto quede entre los dos y por esa misma razón el artista cree que podrá sacarla fácil, sin tener que involucrar a nadie.  No obstante esto es para peor, puesto que el hombre resulta ser un verdadero psicópata y la vida de quienes lo rodean se encuentra en peligro.  Los intentos de remediar el asunto parecen ser fútiles, frente a la verdadera fuerza que viene a ser el extraño hombre.
     Por cierto, el protagonista antes de dar término a su matrimonio, vivía en Derry, nada menos que la misma ciudad en la que transcurren los acontecimientos de It; como en algunos momentos este debe regresar a su antiguo hogar, parte de la narración se traslada a dicho lugar para regocijo de los lectores contantes del “tío Steve”.

3.2. Conócete a ti mismo.

    Mientras el protagonista se ve metido en sus intentos de deshacerse del acosador, quien supuestamente tiene razones de peso para no dejarlo en paz, va envolviendo a quienes lo rodean en su crisis, entre gente de su pasado y otras con las que comparte en la actualidad, cada una de ellas con un lugar determinado dentro de su existencia.  Todo esto hace que el escritor comience a revisar su propia existencia, en lo que concierne a su divorcio y su carrera profesional: vida privada y vida pública se encuentran unidas y el tipo se va dando cuenta de que ambas están interconectadas, puesto que éxitos y fracasos son frutos de la misma persona.  De este modo, nos encontramos con un viaje interior de autoconocimiento y el cual, en todo caso, no se da con el carácter positivo propio de este tipo de circunstancias, puesto que el personaje no llega a crecer espiritualmente como se acostumbra en estos casos, sino que va cayendo en una espirar de perdición.
     Mort Rainey, el protagonista, es un hombre que no ganaría una competencia de simpatía, la verdad.  Tiene demasiados esqueletos en el armario, algunos de ellos los ha bloqueado por completo y por esa misma razón el nuevo problema en el que se encuentra, lo lleva a descubrir cosas de él que ignoraba.  No obstante, en contra de la idea de que “la verdad nos hará libres”, lo que descubre Mort no se convierte en algo positivo para él, sino que viene a ser más bien una Caja de Pandora, que termina por condenarlo.  Queda claro, entonces, lo cierto del dicho que afirma que “ojos que no ven, corazón que no siente”.

     Si otros personajes kingnianos han sido caracterizados como verdaderos héroes (unos más épicos que otros) o al menos como antihéroes, con los cuales uno incluso podría llegar a identificarse, en este caso la personalidad del protagonista puede hace que uno sienta rechazo por él; puesto que a medida que lo vamos conociendo, vamos descubriendo con él la oscuridad que yace dentro de su corazón y de sus recuerdos reprimidos.  Empero, alguien como Mort se justifica en una historia que justamente aborda el desequilibrio emocional y el cual tiene su repercusión en la vida del afectado, mancillando justamente a todos aquellos de su círculo más próximo. 

    Por todo lo anterior, el nombre del cuento que supuestamente plagió Mort, así como de esta misma novela corta (y que más encima tiene relación con un episodio de su vida), tiene relación con aquello que conscientemente o no, escondemos de nosotros mismos y de los demás.  Los secretos que (nos) guardamos, aquellos que pueden destruirnos si son revelados están presentes en esta obra, donde la “ventana” es el medio por el cual miramos el pasado que intentamos ocultar y el “jardín” nuestra interioridad, que bien cuidamos o bien descuidamos para que la maleza lo afee.

3.3. El escritor una vez más como personaje simbólico y recurrente.

     Autores como King escriben sobre lo que conocen y qué mejor dominio al respecto, por parte de suya, que su propia experiencia como autor y con sus colegas.  Es así que  muchos de estos últimos abundan en varias de sus ficciones, desde sus primeras novelas publicadas (El Resplandor y Salem´s Lot).  Por otro lado, estamos viendo al artista como a un sujeto sensible por naturaleza, con un tremendo mundo interior, que le sirve para representar varios aspectos interesantes de nuestra humanidad: Detrás de toda persona dedicada a crear belleza y/o diversión, existe un mundo de posibilidades que tienen que ver con nuestros propios sueños y pesadillas; con los demás también sucede lo mismo, pero quien se dedica al arte permite a gente como King para demostrar la fragilidad humana, con todas sus alegrías y miserias, que como personas sensibles pueden dar pie un sinnúmero de posibilidades.
     En cuanto al protagonista de esta “novela corta”, se trata de un sujeto errático y lleno de taras.  Por lo tant,o no estamos frente al artista como un ser luminoso y con más virtudes que defectos (a diferencia de otros personajes suyos), sino que de alguien que a lo largo de esta historia, se muestra como alguien solo preocupado de sí mismo, sin mayores lazos afectivos con los demás y con la personalidad histérica o narcisista que abunda en muchos autores y personas de considerable inteligencia (que emocional no).  Con posterioridad, vemos que mucho de lo que le sucede a Mort, es fruto de sus propias decisiones y acciones; por esto mismo, la responsabilidad e irresponsabilidad, se suman al peso de la culpa para llevar a Mort hasta su fracaso como individuo.  

3.4. El poder de la literatura.

     Habitual en la narrativa de nuestro autor es la el tema de la obra literaria, como pieza fundamental en la vida de los seres humanos, tanto como medio sano de entretención, como recurso de inspiración y de belleza para quienes saben gozar con ella (recordemos, tal como se puede observar más arriba, que por algo hayamos tantos escritores en sus títulos).  Basta tan solo con recordar novelas suyas como Misery o su cuento Ur para dar cuenta de ello.
     Se puede afirmar que lo único que tiene Mort, realmente valioso de sí mismo, viene a ser su capacidad para crear historias; la misma gente que lo aprecia es debido esta capacidad suya, puesto que amigos no tiene.  Por otro lado, solo sus narraciones podrían llegar a sobrevivirlo, que tampoco tiene hijos.  
    Como gran homenaje a las historias que solo pretenden divertir a la gente (algo para nada deleznable), Mort publicó uno de sus cuentos en la popular y tradicional revista policial de Ellery Queen.  A través de ello el amante de la literatura que es el mismo Stephen King (por cierto, alguien con un gran conocimiento al respecto), le otorga a la trama de esta obra uno de sus aspectos más interesantes, cuando se va desenvolviendo el origen del texto por el cual se culpa a Mort de “ladrón” y es cuando esta misma revista, toma un protagonismo especial dentro de sus acontecimientos.
    De igual manera, la especial naturaleza del acosador de Mort, se encuentra profundamente ligada al papel de la fabulación en nuestras vidas: lo que sucede cuando creemos con todo nuestro corazón, que este arte es lejos mucho más que meras ficciones.

3.5. El epílogo.

    Como es habitual en las novelas de Stephen King, luego de sus impactantes desenlaces viene un largo epílogo y en el cual no falta la interesante información sobre qué pasó luego de que el protagonista (o los protagonistas), ha tenido su último enfrentamiento a la fuerza rival (unas veces venciéndola…otras siendo derrotado).
    Este epílogo sirve para hacer una inesperada revelación sobre Mort y su enemigo ¿Quién es este en realidad? Mejor que uno lo descubra por sí mismo.  Credulidad y verosimilitud deben ir de la mano, para que un lector pueda aceptar razones como la que aquí se exponen, que por algo estamos hablando de una obra del llamado “Rey del Terror” (que para hechos por completo realistas, mejor leerse o ver las noticias ¿No?).


 3.6. La película.

    Estrenada en el año 2004, fue dirigida por David Koepp, siendo esta su tercera incursión detrás de las cámaras, tras su destacada carrera como guionista (responsable del libreto de varios filmes de Steven Spielberg, como Jurasick Park y La Guerra de los Mundos y del bello trabajo realizado para la primera entrega de la trilogía de Spider-Man de Sam Raimi).  En esta ocasión el artista volvió a encargarse de adaptar una obra literaria, tal como lo hizo con Stir of Echoes, sobre un libro de Richard Matheson.  No está de más decir que Koepp una vez más demostró su talento, realizando un filme envolvente, que dejó contento a todo el mundo, pese a lo breve de su duración (poca más de una hora y media).
    En cierto sentido, el responsable sintetizó varios elementos de la obra original, así como hizo varios cambios en el argumento, cambiando el final y modificando unos cuantos personajes; entre ellos agregando un simpático investigador privado, que contrata Mort para resolver su problema.  
    La cinta pasó a llamarse simplemente Ventana Secreta y contó con la actuación de una estrella de primer nivel como el escritor, nada menos que Johnny Depp, quien nos dio a un Mort aún más desaliñado y al borde del colapso, hasta el descubrimiento de su enfermiza personalidad (a diferencia del texto de King) y que logra justificar los horrores de esta historia.
     Junto al actor de arriba, estuvieron otros 4 muy destacados, 2 de ellos histriones relacionados con otras adaptaciones de relatos kingnianos: María Bello como la ex esposa del escritor y quien más adelante sería la protagonista de la estupenda adaptación televisiva de Camionero Grande y Timothy Hutton, al cual tuvimos el gusto de verlo en la por igual soberbia versión cinematográfica de La Mitad Oscura, realizada por el desaparecido George Romero (amigo personal de Stephen King); llama la atención que Hutton se ve mucho más avejentado que el camaleónico Depp, siendo que el primero solo tiene 3 años más que su colega.  De igual manera, estuvieron en este recomendable largometraje John Turturro (como el siniestro John Shooter) y Charles S. Dutton.
    El clima de misterio fue potenciado, sin dudas, por unas estupendas fotografía y dirección de arte, en lo que concierne a la cabaña en el bosque a la que se va a vivir (o sobrevivir) Mort; un lugar solitario, que pese a su aparente belleza a la luz del día, se ve lúgubre en las noches e incitador al peligro y la muerte.  
    Por último, la música estuvo a cargo de alguien tan magnífico como Philip Glass, tremendo compositor, pero lamentablemente sus composiciones apenas se lograron hacer oír en esta ocasión.


miércoles, 14 de noviembre de 2018

Post N° 600: ¡Hasta pronto, tigre!


    Estuve barajando al menos 3 alternativas para celebrar esta cantidad de entradas en mi blog, que me costó un poquito decidirme al respecto.  Ayer mismo estaba ya escribiendo el texto que iría con esta enumeración, cuando el golpe noticioso ni siquiera me hizo dudar de cambiarlo por otro y he aquí que me dispongo a despedirme de Stan Lee.
     El recién pasado 12 de noviembre del presente año, dejó este mundo, para pesar de millones, Stan Lee, a la longeva edad de 95 años.  Hasta último momento estaba lúcido y nos regalaba sus famosos cameos en las producciones Marvel, basadas en muchos de los cómics que hizo para la llamada Casa de las Ideas (era un placer esperar sus graciosas intervenciones). 
     Era obvio que algún día, en un futuro no muy lejano, esta verdadera leyenda viviente nos dejaría, pero uno siempre se resiste a la idea de que aquellos que admiramos (e incluso amamos) mueran.
      Este mismo año no más, se nos fue Steve Ditko, otro genio de los cómics gringos y quien junto a Lee (y, claro, también en conjunto con Jack Kirby) fue responsable de la bautizada ERA MARVEL en los sesenta.  Cabe mencionar que estos nos regalaron para la posteridad un montón de personajes, que hoy en día son imprescindibles dentro de la cultura popular.  Que ambos se hayan ido el mismo año, con pocos meses de diferencia, me hace creer que se trata no de mera coincidencia.
     No quiero repetirme en este texto respecto a lo dicho por mí, sobre Stan Lee con anterioridad ¿He afirmado ya por estos lares, que junto a gente como Tolkien y Lovecraft, lo mismo que Disney, fue el responsable de crear una de las llamadas mitologías modernas? Y es que hoy en día millones a lo largo del mundo, en los 5 continentes, saben de sus personajes y de una manera u otra estos forman parte importante de sus vidas.

Algunos  de los tantos cameos de Stan Lee.
     Si este año le dieron nada menos que el Premio Nobel de Literatura a un cantante, Bob Dylan (elección con la cual no estoy de acuerdo), por qué entonces no dárselo a alguien que lejos ha escrito más que ese señor, creando algunas de las historias más hermosas del siglo pasado y que más encima lejos es mucho más reconocido a lo largo de este planeta.  Me pregunto si alguna vez lo nominaron a este importante galardón, que si vamos a llevarlo a otros campos artísticos de la palabra, bien se lo merecía.
     ¿Quién no conoce a Spider-Man? ¿Quién no sabe de los 4 Fantásticos? De seguro hasta las abuelitas de muchos ubican a los X-Men.  El dios nórdico Thor, sin dudas que pasó al conocimiento del mundo más allá de sus fronteras, gracias a la versión que hizo de él Stan Lee.  Hulk mismo es otra de esas figuras de ficciones, que ostenta ser uno de los personajes más famosos de los medios. Alguien como Iron Man de igual manera es sinónimo de enorme popularidad, incluso entre quienes no leen cómics. Y no podemos olvidar a los poderosos Vengadores, un equipo de superhéroes que en la actualidad ésta más que inserto dentro del reconocimiento público.  La lista es extensa, que son cientos y cientos los personajes frutos de su genialidad, como los igualmente inolvidables Hombre-Hormiga, Silver Surfer y Daredevil, algunos más posesionados entre las grandes masas.
     Por supuesto que mucho se lo debemos a las diversas adaptaciones televisivas, animadas y de imagen real, para que todo este panteón se haga aún más popular.  De seguro si no hubiese estado ahí alguien como Stan “El Hombre” Lee, como cara pública de la empresa, la situación sería distinta en muchos sentidos.  De hecho, en los cómics actuales hace ya rato que sobre el título de cada historia dice Stan Lee presenta, incluso en las aventuras de aquellos personajes que no creó nuestro querido autor (como Deadpool y el mismísimo Capitán América).  Me pregunto qué pasará ahora que ya no lo tenemos con nosotros… ¿Seguirán anteponiendo su nombre a las sucesivas historietas que vayan apareciendo? De igual manera espero un montón de homenajes dedicados a su memoria.
     Era un niño cuando me encontré con su nombre, que siempre me gustaron los cómics y en especial muchos de aquellos que salieron de su fértil imaginación.  La verdad es que fue gracias a los cartoons sesenteros de personajes como Spidey y los 4 Fantásticos, que supe quién estaba detrás de tanta maravilla.  En esos años no leía mayormente cómics por una cosa de presupuesto, que solo una vez que llegué a ganarme mi platita, y ello bien comenzada mi vida profesional, fui descubriendo en profundidad la magia que estaba detrás de tantas viñetas y páginas.  


      Para mi dicha, entre el año pasado y este he podido comprar una considerable cantidad de títulos de las colecciones escritas por Stan, en tomos de lujo y tapa dura, todos ellos volúmenes compilatorios de cientos de páginas.  De todas sus obras, que son tantas e incluso incluyen algunas anteriores a la etapa del renacimiento de Marvel, entre comedias juveniles y romances (géneros que en el noveno arte tuvieron su oportunidad, antes del ascenso de los superhéroes en los citados sesenta), puedo decir con orgullo, que al menos me leí completas ambas etapas fundacionales de Spider-Man y el Doctor Extraño, sin dudas 2 de sus personajes más reconocidos a nivel mundial.  El resto me las iré leyendo en la medida que me dé el tiempo, que igual a la cola tengo otros textos pendientes… ¡Pero creo que no me voy a aguantar y lo próximo que agarraré será una de esas joyitas!
     Este sábado y domingo recién pasado fue la Comic Zone en la Biblioteca de Santiago. Una celebración ñoña nacional que se hace por estas fechas, completamente gratuita y que los fanáticos esperamos con ansias.  Había un montón de cospleyers, entre aficionados y profesionales (de hecho, me saqué un montón de fotos y yo mismo estuve a punto de ir disfrazado); lo mismo no faltaban los puestos de venta, para satisfacción de los coleccionistas y los vendedores, claro.   Como era de suponer, había montones de personas vestidos de los personajes creados por Stan Lee, llevando poleras con sus superhéroes favoritos, así como un montón de figuritas y cómics al respecto, para que los compradores se tentaran.  Como siempre los Hombre-Araña abundaban en todas sus formas, incluyendo derivados del justiciero como Spider Gwen, Araña Escarlata y, como no, Venom.  Además del Arácnido, de entre todo el fruto de la creatividad de Stan Lee vi a 2 Hombre-Hormiga, un Daredevil, un Cíclope, un Magneto y de seguro algunos otros que se me escapan.  Todo el mundo celebrando la creatividad de Stan y nadie pensaba que al día siguiente este nos dejaría; de seguro que si su muerte se hubiese producido antes, habría tenido su homenaje (y si hubiese sido ese mismo día, no quiero ni pensarlo)… ¿Por qué nadie hace cosplay de Stan Lee? ¡Sí hasta había un pequeño Freddie Mercury! De seguro que de ahora en adelante van a haber muchos ñoños emulándolo en las Comic Con y otros eventos como este (sería bueno ser uno de ellos en un futuro próximo).
     La semana pasada no más me vi junto a mi sobrinito Amilcar, Teen Titans Go! La Película.  La pasé muy bien con ella y me reí mucho.  Siendo que se trata de personajes de DC, grande fue nuestra sorpresa ver nada menos que a Stan Lee (bueno, su caricatura), autoparodiándose y con unos chistes bastante cómicos.  De seguro se trata de uno de sus últimos cameos.   
     Cuando falleció Stan o, mejor dicho, cuando se supo la noticia me encontraba en clases.   Comenzaron a llegarme un montón de guasaps e incluso uno de mis sobrinos, quien más encima nunca antes me había escrito, por Facebook se hizo presente al respecto.  Era una verdadera noticia mundial, que incluso acaparó la atención de quienes no leen historietas y ello porque el éxito de las películas Marvel ha permitido que su persona se haya convertido en dominio público….¿Me van a creer que colegas y alumnos me han dado el pésame? Todo esto ha sido casi una experiencia surrealista.
     Mi regalón, hoy de 9 años, conoció a Stan Lee por medio de quien aquí les escribe, por supuesto.  Cada vez que este salía en alguna película o serie, de inmediato se animaba  y ya era un rito para ambos celebrar sus intervenciones.  Recuerdo muy bien cuando le hablé por primera de él, tras verlo en una película (Iron Man):

¿Sabes quién es? ¡Es Stan Lee el creador de Spider-Man y muchos superhéroes más!

     Debía tener como 5 años y de tanto repetirse las mismas pelis y otras, se le quedó grabado en su cabecita…y en su corazón. 
      Su divertido papel recurrente en Ultimate Spider-Man nos hizo reír muchas veces, que bien mi regalón llegó a tomarle cariño.  Apenas se enteró de su muerte (incluso antes que yo) me mandó una grabación de audio, en la que se lamentaba de lo que había pasado y al final de ella, el pobrecito se puso a llorar.  No pude dejar de conmoverme e impactarme por cuánto he influenciado en él, que así como Stan Lee marcó la vida de muchos de nosotros, uno mismo también llega a formar parte de los que lo rodean…Y en ese sentido, lo ideal es que quienes escojamos para que nos influyan, sean un buen modelo a seguir y si Stan Lee me ha inspirado a mí y por extensión a Amilcar, espero ser el mejor ejemplo para el niño que se ha robado mi corazón (bueno y para su hermanito Brunito, a quien también amo con todo mi ser).
     Cuando estaba planeando mi post N° 600, lo primero que se me vino a la mente, fue que iba a estar dedicado a la memoria de mi desaparecido amigo Eduardo Romero, Cidroq entre los blogueros y sus seguidores.  Este empezó un par de años antes que yo con lo de su página y Marvel desde entonces tuvo su lugar en el Cuchitril de Cidroq. Como yo, él era todo un Spideylover y de seguro si hoy en día siguiese con nosotros, habría lamentado bastante la partida de Stan Lee.  Le dedico de todo corazón esta entrada a mi cuate, fuente de inspiración, así como, por supuesto a Stan Lee.  Quiero creer que ambos se conocerán en el Más Allá, que podrán hablar largo y tendido de muchos temas interesantes.


sábado, 10 de noviembre de 2018

Cuando TNG consiguió superarse a sí misma. PRIMERA PARTE.


     La tercera temporada de Star Trek: The Next Generation no solo logró superar a sus dos predecesoras, sino que sin dudas vino a ser su consolidación dentro de la pantalla chica, convirtiéndose en todo un referente de calidad de la ciencia ficción televisiva y en imagen real.  Y es que cabe recordar que en aquellos tiempos (1989-1990), prácticamente apenas habían shows de este género y/o que al menos hayan durado más de un año en la parrilla programática.  Si bien la Serie Original fue la que comenzó con todo esto en los sesenta y sin ella imposible que hubiese aparecido TNG, este último programa se transformó en el modelo para muchos otros shows modernos futuristas y de viajes espaciales (Farscape, Star Gate SG-1, Babylon 5, Firefly y el remake de Galactica, entre otros).
     En esta ocasión el aumento del presupuesto por capítulo, se vio aún más presente en los episodios, que volvieron a ser 26 a partir de este periodo.  Ello se puede evidenciar en que se realizó una nueva presentación para la apertura, si bien bastante parecida a la de las 2 temporadas anteriores.  Por otro lado, se arreglaron los diseños de los uniformes militares para los protagonistas, mucho más elegantes, así como mejoraron los escenarios con mayor uso de exteriores.  De igual manera, los mismos efectos especiales y maquillajes mejoraron, de modo que ahora los alienígenas ya nunca más fueron por completo iguales a los humanos (aumentando, gracias a ello, la verosimilitud de las historias). 
    No se puede dejar de lado el importante detalle, de que hubo una importante movilidad de guionistas, llegando varias de las posteriores estrellas que darían algunos de los mejores capítulos de toda la franquicia: Ronald D. Moore, Michael Piller, René Echevarria e Ira Steven Behr (Branon Braga llegaría algo más tarde).  
    Cabe mencionar que considerando lo anterior, la tercera temporada posee episodios entre lo más granado de TNG.
    Los capítulos son:

1- Evolution (Evolución): Wesley mejora el funcionamiento de unas máquinas microscópicas llamadas nanites, lo que las lleva a cobrar conciencia e inteligencia.  Lo anterior provoca unos cuantos problemas al Enterprise, así que no les queda otra que corregirlos, antes de que todo empeore; es así que todo esto vuelve a poner en tela de juicio el tema de las definiciones de lo que es la vida y cuánto merece respetarse aquella que es distinta a la nuestra, más si tenemos que elegir entre una y la otra.  
    A todo esto se agrega la visita de un importante científico, en una primera instancia alguien más o menos amable, pero que luego muestra esa faceta narcisista de muchos de sus colegas, que han aparecido hasta el momento en la serie.  Este hombre logra acaparar la atención del joven Crusher, quizás no tanto como una figura paterna, aunque sí por compartir ambos el amor por la ciencia y el conocimiento.
    Por otro lado, acá nos encontramos con el regreso de la doctora Beberly Crusher, tras haber estado un año trabajando en tierra firme (si bien como ya se sabe, esto fue debido a que habían despedido a la actriz al final de la primera temporada y luego fue recontratada debido a la mala recepción que tuvo su predecesora, la doctora Pulaski).  Debido a esto, dentro de la ficción, claro, este episodio permite poner al día la relación de madre e hijo, entre Beberly y Wesley; el tema fue zanjado sin mayor derroche de tiempo, si bien emotivamente, ya que esta fue la primera vez en todo Star Trek, en que se abordó la paternidad/maternidad y el amor filial de forma progresiva a lo largo de los años durante el desarrollo de una serie de la franquicia.
    La verdad es que como comienzo de una temporada tan potente, se podría decir que es un capítulo débil o al menos el de menor impacto dramático, si lo comparamos con los bellos argumentos de aquellos que le siguieron.


                                     Créditos de apertura de la tercera temporada en adelante.

2- The Ensigns of Command (Las Señales del Mando): Los del Enterprise deben evacuar a los colonos de un planeta de la Federación, antes que llegue una xenófoba raza que reclama el lugar debido a acuerdos diplomáticos.  Los lugareños no se quieren ir, puesto que ya llevan al menos 3 generaciones en este sitio y han edificado una ciudad, consiguiendo con ello una identidad como nación; no obstante, si no se van los alienígenas los van a exterminar.  Así que Picard y los suyos deben convencer tanto a los unos y a los otros, para que no se produzca una masacre.
     Entre los diversos aspectos interesantes del capítulo, se encuentra el detalle de que para representar el asentamiento humano del planeta, al que llegan nuestros protagonistas, se creó un escenario lo suficientemente atractivo como para ser, tal vez, el mejor que hayamos visto hasta el momento en TNG.  Es así que la ciudad en la que viven los personajes, sobresale por sus bellos diseños, en los que deambulan varios personajes y extras, con toda naturalidad.  Por otro lado, el diseño de la vestimenta de esta gente, también se hizo con mucha dedicación, que de ese modo fue posible crear la ilusión de estar visitando otro mundo.
      Paralelo a la bella  dirección de arte  hecha para los colonos, nos encontramos con la estética usada para los alienígenas.  Como se trata de una especie «nueva» y no humanoide, aprovechando el aumento del presupuesto, se hizo una criatura no solo por completo distinta a todo lo visto anteriormente en TNG, sino que también se aprovecharon con creatividad los efectos especiales, para simularle incluso un ambiente raro dentro de la nave en la que esta aparece.
       Por otro lado, este se trata de un «capítulo de Data» y donde se le encomienda al androide la misión de bajar al planeta solo, para conseguir que sus habitantes salgan de él.  Ante la tarea encomendada, no es su inteligencia la que le permite conseguir su objetivo, si no que su ingenio, utilizando la psicología para ello (en otras palabras, tenemos a un androide que «juega» con las emociones de los seres humanos, algo que el mismo Data por su propia naturaleza, solo recién estaba comenzando a experimentar).
       El dilema con la raza que aquí aparece, permite abordar un importante tema caro a la ciencia ficción: La OTREDAD. De este modo al presentarnos una especie y una cultura tan distinta  a la Federación, podemos reflexionar acerca de la tolerancia y la diversidad.  No se debe olvidar de que trata de una raza xenófoba y, sin embargo, Picard y el resto deben aprender a dialogar con estos, no solo con diplomacia, si no que respetando esas singularidades, que si se hubiese tratado de otros, la situación sería menos dichosa.

El "mostrito" xenófobo.
3- The Survivors (Los Sobrevivientes): Uno de los capítulos más emotivos y con final más impactante de toda la serie.
     El Enterprise llega a la órbita de un planeta de humanos, que ha sido devastado por un enemigo externo implacable.  Nada vivo ha quedado en él, salvo una pequeña porción de territorio, que milagrosamente alberga una casa rodeada por un bello jardín. En este lugar vive un matrimonio anciano y quienes en la práctica llevan su vida, como si nada terrible hubiese pasado a su alrededor.
    Debido a lo anterior, no queda otra que investigar, puesto que las víctimas eran miembros de la Federación.  La verdad de todo llega a superar cualquier cosa que uno (los protagonistas y el espectador promedio) podría imaginar.
    Esta bella, pero dolorosa historia, permite abordar el tema de la responsabilidad y la culpa, así como plantear lo que puede pasar cuando un amor tan grande es mancillado por el dolor.

4- Who Watches the Watchers? (¿Quién cuida a los cuidadores?): Uno de los capítulos más famosos y bellos de TNG, tanto por su temática, como por sus actuaciones, diálogos y, muy especialmente, por ser el primer homenaje del programa a ese querido personaje que es Spock y a su raza, los vulcanos.
     La historia comienza cuando un grupo de xenoantropólogos de la Federación (curiosamente TODOS ellos son humanos) es descubierto por una pareja del pueblo «primitivo» que estaban observando.  A consecuencia de ello, uno de los especialistas se pierde en el mundo que estaban estudiando y por esa razón los del Enterprise deben rescatarlo antes de que la «contaminación cultural» sea mayor.
    La operación de salvamento se complica, cuando uno de los autóctonos llega a creer que Picard es un dios, razón por la cual comienza a difundir sus ideas entre los suyos. Cuando la situación se va de control, Jean-Luc se ve obligado a tomar medidas extremas, sobrepasando los mandamientos de su amada Federación.
     Debido a la crisis ideológica/filosófica/religiosa que se está gestando, se pone en tela de juicio el papel que cumple en una sociedad la religión.  El monólogo que hace al respecto Picard, es impecable desde el punto de vista argumentativo...Sin embargo, ahora que he vuelto a ver este capítulo luego de tanto tiempo (ahora menos ingenuo, supongo), lo encuentro insidioso y antirreligioso; puesto que demoniza la religión, viéndola solo como algo negativo y que debería ser extirpado de la sociedad por completo para que esta evolucione. Menos mal que unos pocos años después se dejó de lado esta línea de pensamiento, con DS9, al darle mayor importancia a la fe dentro de las culturas y la vida de las personas, como eje motivador (si bien Star Trek, salvo un episodio, y de DS9 más encima, siempre ha inventado religiones extraterrestres, sin darle cabida a las reales dentro de sus argumentos...a diferencia de Babilonia 5, que sí se comprometió con este aspecto y de manera muy plausible).
     Los vulcanos en TNG salvo otro bello episodio de esta misma temporada, nunca tuvieron mayor relevancia dentro de los guiones.  No obstante este capítulo nos muestra a los metankanos (protovulcanos en el doblaje «latino»), un pueblo supuestamente del mismo tronco de los orejudos que ya conocíamos y que comparte con estos, además, el uso de la lógica.  Por lo tanto para el trekker veterano, no puede ser más emotivo contemplarlos en escena.
     Debe saberse que esta fue la única vez en que se mencionó a la olvidada doctora Pulaski, quien reemplazó a Beberly Crusher, durante su ausencia en la segunda temporada.  Solo mucho tiempo después, se le mencionó brevemente en Voyager.

Escena final de un capítulo memorable.
5-The Bonding (La Unión): Si el capítulo anterior fue estremecedor, este otro no se queda atrás y mantiene la calidad dramática que a partir de esta gloriosa tercera temporada, será el sello del resto de la franquicia televisiva.
    Una expedición arqueológica a un planeta cuya cultura se extinguió, termina en tragedia cuando uno de sus integrantes fallece a raíz de una mina antipersonal.  Quien fallece resulta ser una oficial, que vivía con su hijo pequeño a bordo del Enterprise; ambos solo se tenían entre sí, de modo que ahora el chico supuestamente no tiene a nadie más en todo el universo.
    Frente a la pérdida del pequeño y la muerte de su madre, el honorable Worf no puede dejar de sentirse responsable, puesto que la oficial falleció en una misión que él mismo dirigió.  Por lo tanto, decide conocer al niño y ofrecerle formar parte de su familia, a través de una ceremonia klingon.
     Por otro lado, le piden a Wesley que se acerque al nuevo huérfano, para que comparta con él su propia experiencia, puesto que fue más o menos a su misma edad, que perdió a su padre cuando este cumplía su deber.  La petición hecha a un adolescente sensible como él, gatilla heridas que aún no han cicatrizado; de este modo, por primera vez lo vemos enfrentarse a una pérdida como esa en TNG (algo valioso para determinar al personaje y que, no obstante, se había obviado en la serie).
     Teniendo en cuenta, entonces, de qué va este episodio, claramente se aborda en este el sentido que le damos a la muerte de un ser querido y/o cómo enfrentamos la muerte a lo largo de nuestra vida.  Es así que las distintas reacciones que aquí vemos, ilustran muy bien algunas de estas maneras de llevar el luto.  Luego, el dolor y la capacidad de sobreponerse a esta ley de la vida, aprendiendo de lecciones como estas, dignifica a los personajes y por extensión a quienes han (hemos) pasado por esto.
     Lamentablemente y pese a todo lo hermoso de este episodio, nunca más se supo del niño “adoptado” por Worf, tal como pasó ya con el hijo de Deanna (obviados por completo de la cronología posterior trekker).

6- Booby Trap (Trampa): Luego de tanto capítulo de corte moralizante y/o extrapolativo, como bien sucede con la llamada ciencia ficción «comprometida» y no de mero «escapismo» (que esto último no es algo deplorable, en todo caso), nos encontramos acá con un capítulo de pura entretención.
     El Enterprise recibe la señal de auxilio  de una nave que se encuentra en medio de campo de asteroides.  El vehículo pertenece a una de esas tantas razas avanzadas desaparecidas, que ya han aparecido por ahí en TNG. Todo parece ir muy bien, que se trata de un verdadero hallazgo xenoarqueológico, hasta que se dan cuenta de que si no escapan de allí, sus horas estarán contadas.
    Destacable resulta ser cómo se escenifica, todo lo concerniente a la vieja grabación que los llevó a encontrarse en medio de todo esto (con un capitán alienígena muy vistoso y que, sin embargo, nunca llegamos a ver bien en pantalla).  También resulta ser casi gracioso como logran escapar, luego de todo lo que se hizo previamente para evitar morir en ese lugar.
    Por otro lado, este es un capítulo de Geordi, quizás el mejor que haya tenido hasta el momento; puesto que se le da la misión de investigar, cómo lograr salir ilesos de la verdadera trampa en la que se encuentran.  Es entonces que La Forge entra al holodeck para, usando un holograma de la ingeniera que ayudó a construir el Enterprise, encontrar la solución a sus problemas. Durante su trabajo con el holograma, Geordi no solo llega a simpatizar con la inteligente mujer a la que ha «invocado tecnológicamente», sino que llega a enamorarse.  
     Lo anterior, por primera vez nos permite conocer a Geordi en una dimensión tan humana.  El tratamiento de su soledad, pese a ser alguien tan alegre y amistoso, lo humaniza bastante ante nuestros ojos; pues vemos a alguien notable, con una inteligencia y un corazón como pocos y, empero, sin tener a su lado un alma gemela.
       Posteriormente la bella mujer que aquí llegamos a conocer, hasta cierto punto, volverá a aparecer en la cuarta temporada.

¿Cómo resistirse a una mirada como esta?
7- The Enemy (El Enemigo): Otro gran capítulo para La Forge, tras el anterior y, quizás, el mejor de los que tuvo.
     En la frontera con la Zona Neutral que separa a la Federación con el Imperio Romulano, en un deshabitado planeta en el territorio federacionista, Geordi queda varado debido a un fenómeno atmosférico que impide que lo rescaten.  Mientras el Jefe de Seguridad del Enterprise trata de sobrevivir hasta que los rescaten, se encuentra con un romulano que como él está atrapado en dicho lugar.   Solo trabajando juntos, dejando de lado la desconfianza (en general de parte del romulano), ambos podrán sobrevivir.
     La relación entre Geordi y su forzado compañero, nos trae de nuevo el tema de la otredad.  Pero en esta ocasión resulta más beneficioso el conocimiento y el reconocimiento, de quien antes nos parecía extraño; puesto que ahora se observa cómo es posible ver al otro como un semejante y no como alguien por completo distinto.
     Cabe mencionar la participación de alguien como Andreas Katsulas, actor invitado en este capítulo y haciendo acá de un alto funcionario romulano. Este actor luego se haría famoso, al hacer del querido embajador G` Kar en la mencionada serie Babilonia 5; por esta misma razón, en el precioso capítulo final de TNG, Todas las Cosas Buenas, de la séptima temporada, ahora ya reconocido se le volvió a invitar para interpretar al mismo personaje.

Geordi La Forge en uno de sus mejores momentos.

martes, 6 de noviembre de 2018

Las historias pendientes (para mí) del tío Steve. PRIMERA PARTE



1. Unas cuantas palabras en general.

    Ya he contado algo sobre mi relación con Cuatro Después de Medianoche, el segundo tomo de novelas cortas (después de Las Cuatro Estaciones) de mi autor favorito, Stephen King.  Desde que estaba en el colegio que quería leer este tomo, pendiente tanto tiempo y que por una u otra razón solo estos últimos meses pude adquirir (gracias a la magia de las compras de internet y en tapa dura más encima).
     Cuando escribo estas líneas, ya me he leído el primer tomo que reúne 2 historias, las más conocidas de este recopilatorio que apareció en 1990 en un solo tremendo volumen y que luego los editores dividieron tanto por temas de comodidad para el lector, como por razones económicas (que así sacan más plata): Dos Después de la Medianoche y Cuatro Después de la Medianoche, tanto en su idioma original, como en otros, tal como sucede con su versión en castellano.
     Se trata de 4 narraciones largas que muy bien podrían haberse publicado por separado, que cada una sobrepasa en su lengua original las 250 páginas...Pero el llamado Rey del Terror quiere a sus «lectores constantes», así como ama el arte de las historias breves; de modo que  cada cierto tiempo saca para disfrute nuestro colecciones como esta, algunas de cuentos cortos y otras de novelettes como las que comprenden este tomo que hoy nos reúne y tal como bien les gusta llamarles a los gringos (¡Y qué aprendan de él sus colegas, que menosprecian estos formatos!).

2. Somos esclavos de nuestro pasado.

2.1. La trama.

    The Langoliers (En español Los Langolieros, Los Lagolieros y también Los Langoloides, según sea la traducción) es una historia a medias entre la ciencia ficción y el terror, heredera de esas grandes obras propias de La Dimensión Desconocida que tanto le gustan al tío Steve y que bien quiso homenajear por medio de este título.  Pero también se trata de otra de sus narraciones de monstruos, con elementos metafísicos y en la cual el escritor se aventuró a diseñar un argumento que mezcla tanto intriga, como aventura, con las grandes preocupaciones de la humanidad.
     En este texto un grupo de pasajeros de un avión comercial despierta de su sueño durante el viaje aéreo y se da cuenta de que el vehículo está por completo vacío, salvo ellos que quedan 10 a bordo.  Dentro de la nave todo parece tan raro y peor resulta ser cuando descienden al aeropuerto, que también está deshabitado. En tierra la situación se vuelve más inaudita, que ciertos detalles no corresponden a la normalidad de las leyes de la física y todo se complica cuando uno de los sobrevivientes comienza a actuar de forma tan errática, que la vida del resto corre peligro.  Más encima, unos seres desconocidos, los que le dan el nombre a esta novelita, están por llegar y por esa razón deben hacer lo posible por escapar del lugar.
     Debe saberse que este texto forma parte de Dos Después de la Medianoche, siendo la primera narración y que “marca” como Una Después de la Medianoche.

2.2. Homenaje sin dudas.


     Stephen King en más de una ocasión ha declarado su admiración por Richard Matheson, escribiendo historias que de una u otra manera recuerdan lo hecho por su maestro (tal como ya lo hizo con la miniserie Rose Red).  Es así que The Langoliers mantiene esa tensión propia del miedo a volar, que tan bien supo retratar Matheson en su clásico Pesadilla a 10.000 pies de altura, siendo además este uno de los episodios más famosos del mencionado programa de Rod Serling (y que posteriormente fue revisitado en la adaptación ochentera que se hizo para el cine de este programa).
     No hay un monstruo arriba en los cielos, tal como la narración ya mencionada (o como en uno de los sabrosos viejos cuentos de Conan Doyle...Otro escritor al que el Tío Steve le rinde pleitesía)...No obstante estos aparecerán en tierra firme, donde se supone que ya se está a salvo.  Sin embargo, sí encontramos acá la tensión por estar a la merced del vuelo, en un lugar estrecho del que no se puede escapar y donde es fácil perder la cordura, por depender de lo imprevisto y lo imposible. 
    Tal como sucede en este tipo de relatos, la fragilidad del ser humano ante el peligro, queda más que evidente.  Por otro lado, cabe recordar que el protagonista del texto de Matheson es un hombre histérico, un insoportable, que entra en crisis cuando se expone al horror que implica el viaje que realiza.  Ahora bien, en la novela corta de King encontramos muchos más personajes y cada uno de ellos actúa según corresponda su propia personalidad.  Y entre ellos se encuentra la versión kingniana, del insoportable personaje del cuento homenajeado.  Es así que para darle mayor realce al tributo literario, este sujeto es un ejecutivo de traje y corbata tal como en el texto mencionado; además se muestra como la persona que menos quisiéramos tener a nuestro lado en un viaje o en circunstancias en las que el trabajo en equipo y depositando la confianza en el otro, son requisitos para sobrevivir.  De este modo su formalidad se presenta como una expresión de su propia estrechez, de un careta para tapar su personalidad errática, cual bestia de puros instintos y que ante el menor peligro actúa irracionalmente; luego, la supuesta seguridad del mundo moderno y cómodo, que cobija a ambos sujetos, se rompe con facilidad ante la menor señal de anormalidad.
     Por cierto, tan solo este mismo año nuestro autor fue el coeditor de una antología titulada Flight or Fright (juego de palabras en inglés, debido al parecido fonético entre Vuelo o Susto), basada justamente en el miedo a volar y que recoge algunos clásicos como los ya mencionados de Conan Doyle y Matheson, además de otros viejos maestros como Ray Bradbury y Ambrose Bierce; por supuesto que no podían faltar el mismo King y su hijo Joe Hill, en compañía de otros escritores contemporáneos…Ojalá pronto saquen este libro en nuestra lengua.

2.3. Un tema recurrente en King y que no podía faltar en esta historia.

    Desde su primera novela publicada, Carrie, Stephen King, ha tenido entre los protagonistas a menores de edad con poderes sobrenaturales y en el caso de la obra citada, con telequinesis; con posterioridad aparecerán otros niños y adolescentes en la narrativa kingniana, dueños de habilidades extraordinarias (tales como El Resplandor, Ojos de Fuego y Doctor Sueño, por no mencionar otros casos).
     Es así que la obra que hoy nos reúne, cuenta con una pequeña ciega, quien en un principio solo posee el sentido de la audición más desarrollado, propio de las personas como ella; no obstante, luego nos damos cuenta de que la muchacha en realidad resplandece y es capaz de hacer otras cosas que están vedadas al resto de los mortales.
     Que la niña sea invidente es significativo, puesto que si bien no ve con los ojos como los demás, sí tiene abierto su llamado tercer ojo y puede captar importantes detalles que al resto se le escapan.
     La chiquilla está además caracterizada de esa manera tan entrañable, con la que el autor acostumbra diseñar a sus pequeños héroes: sensible e inteligente, pese a su edad, que se comporta como alguien de tales años cuando corresponde, pero que frente a la adversidad demuestra mayor tesón que un adulto maduro.

2.4. Somos esclavos de nuestro pasado.

     La mayoría de los personajes de esta novela corta se encuentran marcados por una vida llena de tristes recuerdos, por personas que les hicieron daños; o el peso de sus malas decisiones y acciones, que los han hecho ser personas infelices o, por lo menos, que no están a gusto consigo mismas.
     Ya se mencionó el caso del alto ejecutivo que en esta historia viene a ser una proyección del protagonista de Pesadilla a 10.000 pies de altura, de quien nos enteramos que realizó unos negocios fraudulentos y que además tuvo un padre castrador que terminó por convertirlo en el desgraciado que llegó a ser de adulto.  Luego tenemos a un piloto de aviones comerciales (quien trabaja para la misma empresa del avión que sufre este “siniestro”, si bien sube a la nave como pasajero), cuyo fracaso matrimonial todavía trata de conciliar.  Asimismo, encontramos nada menos que a un agente del servicio secreto británico, cuyos trabajos en pro de su patria no lo tienen muy orgulloso que digamos y también está una profesora que ha hecho el viaje por algo que parecería toda una estupidez y que ella recuerda con vergüenza.  De igual manera, 2 adolescentes forman parte de este interesante cuadro, uno de ellos una joven que está tratando (a la fuerza) de dejar su dependencia por las drogas y un practicante del violín, que ha seguido ese camino solo para hacer felices a sus padres, pese a que sus sueños son otros.  
     Las especiales circunstancias en las que se encuentran todos estos, junto al resto de los sobrevivientes les permiten evaluar su vida y tener la oportunidad de resarcir sus errores, ya que en general este evento saca lo mejor de ellos.  De este modo, la culpa es dejada atrás y aparece la esperanza, no como un sueño imposible; sino como la oportunidad de optar a una existencia mejor, ahora que han asumido su responsabilidad.  Los actos de heroísmo y otras escenas de gran emotividad abundan en esta obra, una carrera contra el tiempo, más encima, puesto que todo ocurre a lo más en un día.
     Teniendo en cuenta lo del pesado de los protagonistas, nos encontramos con el importante detalle de que el lugar al que han llegado estos, tiene que ver justamente con aquellos que damos por sentado y que, sin embargo, nos consume: el tiempo.  Es así que Stephen King lleva la fantasía y el poder de su imaginación a extremos impresionantes, al darle una explicación metafísica a cómo funciona el tiempo mismo.  Pasado y futuro tienen una especial configuración en esta entretenida historia, donde los llamado langolieros tienen un muy especial papel que cumplir.
     Por otro lado, en contraste con los protagonistas mencionados, la niña ciega y un escritor de novelas de misterio (ambos personajes más o menos recurrentes en la narrativa kingniana, debido a sus cualidades positivas), aparecen como sujetos que en vez de estar anclados en el pasado, miran hacia el futuro y ello se convierte justamente en parte de sus fortalezas: la pequeña espera una operación que le podría devolver la vista y el escritor usa su capacidad para fabular (para pensar con ingenio) como una herramienta, que le permite encontrar posibilidades de lo que está pasando y así prepararse todos juntos para lo que vendrá.

2.5. La adaptación televisiva.

    Conocida en España como Langoliers: Un Viaje en el Tiempo y en Latinoamérica como Langoliers: Grieta en el Tiempo, en 1995 se estrenó la miniserie de 3 horas basada en el texto que hoy revisamos.  Fue dirigida por Tom Holland (no confundir con el actor que interpreta actualmente a Peter Parker/Spider-Man en el UCM), quien además hizo el guión televisivo y se puede decir que logró un trabajo plausible, con todo lo que hizo para versionar esta historia, a la que le hizo justicia sin lugar a dudas.  Debe saberse que Holland ya antes había realizado 2 grandes filmes de terror en los ochenta, Fright Night (1985, conocida en la Madre Patria como Noche de Miedo y en las “ex colonias” bajo el nombre de La Hora del Espanto) y Child´s Play (1988, Chucky el Muñeco Diabólico para los espectadores hispanoparlantes).  Tan solo las dos obras maestras mencionadas le dieron el título de “Maestro del Horror” y es una lástima que con posterioridad no hiciera mucho cine, que digamos.  Años después, revisitaría la obra de King con Thinner (1996, Maleficio), otra muy buena cinta de parte suya.

     Cuando les echamos un vistazo con detención a los actores que intervienen en esta producción, de inmediato sobresalen 2 de ellos, artistas reconocidos tanto por su talento, como por su filmografía.  El primero de ellos resulta ser nada menos que David Morse, quien no realiza acá su mejor papel, pero que aun así con su imponente figura y solvencia, alegra tenerlo en una obra como esta.  Más encima le toca hacer del capitán Bryan Engle, uno de los personajes más relevantes de esta historia y necesarios para que todos (o más bien la mayoría) de sus compañeros se salve.  Debe saberse, además, que Morse con posterioridad participó en 2 proyectos cinematográficos basados en la narrativa de King: La Milla Verde (1999) y Corazones en la Atlántida (2001).   El otro actor destacado viene a ser Dean Stockwell, a quien le tocó encarnar al escritor Bob Jenkins, cuyo rol hizo como un hombre sereno y sabio, que contrasta lejos con la actitud más activa de algunos de sus coprotagonistas.

     En el resto de las actuaciones, lejos sobresale la de Bronson Pinchot, a cargo del irascible Craig Toomey, cuyos ataques de histeria no dejan de impresionar y provocar rechazo en el espectador con un personaje tan bien caracterizado.  Los demás tampoco están mal, incluyendo la joven actriz que hace de Dinah, la pequeña invidente poseedora (a su manera) del resplandor.
     La miniserie prescindió de un curioso personaje que se la pasó la mayor parte del texto “durmiendo la mona”, que la verdad no aportaba mucho al grupo.  Pero nos regaló al menos un cameo más de Stephen King, quien aparece en una de las alucinaciones de Toomey. 
     A la hora de llevar a imagen el argumento de The Langoliers, cabe destacar la manera de cómo se aprovechó el aeropuerto al que llegan los personajes, que aparece tan desolado como en las páginas del libro: un lugar vasto, pulcro, moderno…y sin vida (sin dudas haberse conseguido este sitio en la vida real, sin que aparecieran otras personas, fue una de los mayores inversiones económicas de la adaptación).   
     Sin embargo, donde decae este trabajo es en los efectos especiales, que para la época en la que se hizo todo esto ya había diseños de GGI menos falsos, a diferencia de lo que aquí vemos.  Es así que estos poco cuidados “defectos especiales” les quitan credibilidad al conjunto, de modo que para creernos la trama, debemos confiarnos en el trabajo histriónico de los actores y en un sólido guión, más la dirección de Tom Holland.
     Con anterioridad me había referido a los langolieros, cuando por fin aparecen, como algo parecidos a pacmans peludos…La verdad es que ahora en que me volví a ver la miniserie, considero que su diseño es algo más complejo, que el reduccionismo por el que opté en aquel momento; las criaturas están bien diseñadas, lo que está mal es el GGI tan falso que se ocupó para darles vida.  Sin embargo todo esto se puede obviar, por el importante hecho de que la miniserie logra entretener y se convierte en una adaptación más que aceptable del Rey del Terror.


                                                                         Tráiler. 
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