domingo, 18 de febrero de 2018

Otros terrores marinos (y uno que otro terrestre) breves de Hodgson. SEGUNDA PARTE

Este libro fue el ideal para leer en mi viaje a la playa en enero de este año.

      He aquí por fin la parte que me faltaba comentar sobre otro recomendable colección  de cuentos de William Hope Hodgson, Un horror tropical y otros relatos, de la editorial Valdemar.  A ver lo que les parece del resto de esta selección.

5- El misterio del buque abandonado.

    Otro cuento que se encuentra dentro de la fórmula ya conocida y reutilizada por su autor:

Narrador en primera persona + Este mismo es un sujeto que vive/trabaja de marinero + Descubrimiento de un barco abandonado + En su interior se encuentra algún tipo de horror marino + Uso constante de terminología relativa a la vida en el mar

     Pero como ya se dijo antes en la primera parte de este post, la magia está en cómo Hodgson nos cuenta en más de una ocasión casi la misma historia, pero cambiando uno que otro detalle que nos hace perdonarle a sus seguidores estos autoplagios…
     No obstante hay dos detalles que hacen de este cuento en concreto algo muy especial: el primero, correspondiente a la manera de cómo varía esta vez el espanto que se esconde bajo los restos de la embarcación y que responde a algo muy verosímil dentro de lo que podríamos encontrar en una circunstancia como esta (me guardaré la identidad de los monstruitos, para que no me acusen de caer en el maldito spoiler).  Y luego, tenemos que para rematar todo, el narrador/protagonista hace una muy interesante reflexión acerca de cómo fue posible que llegase a aparecer un horror como el que le tocó a él y a los suyos a pasar un tan mal rato; pues en sus palabras encontramos otro acercamiento (si bien ligero), al terreno de la ciencia ficción, que puede ser muy del gusto de varios lectores y que nos recuerda este tipo de recursos estilísticos tan populares en los años en que escribió su cuento.
     Pero hay otro aspecto valioso que hace de este título algo excepcional y que tiene que ver con la misma descripción que se hace del barco mismo, incluso antes de que se descubra la vida mortal que se esconde dentro de él.  Pues todo esto nos lleva a darnos cuenta de algo, que muchas veces o bien ignoramos o bien damos por hecho, sin darle su verdadera importancia: que el mar en toda su vastedad alberga secretos que a los ojos de la mayoría están velados y que justamente ello tiene que ver con el paso de las eras, que de seguro en sus aguas mucho ha pasado y llegado hasta ellas.  Por esta misma razón, los cuentos de miedo en el mar siempre tendrán un atractivo especial, que al menos en tierra es más fácil escapar ante cualquier peligro (¿O no?) y en cambio en medio del océano todo se complica.
     “Fue su posición, dentro de los límites de los hierbajos fungosos, lo que hizo pensar al asombrado primer oficial cuán extraña y poco marinera parecía aquella embarcación, y lo lejos que había llegado, sin embargo, atravesando la inmensidad del océano. De pronto llegó a la conclusión de que aquel navío no era más que otro derelicto abandonado en el vasto Mar de los Sargazos, un buque perdido para el mundo desde tiempos inmemoriales, posiblemente desde hacía cientos de años.”

6- El terror del tanque de agua.

     Corresponde al segundo cuento de la colección que transcurre en territorio seco y más encima en un área urbana, si bien en una parte de su desarrollo se traslada la narración a un ambiente más de tipo rural (a menos que me equivoque, je).  Su trama gira en torno a unas muertes que ocurren en raras circunstancias, justamente en los alrededores de un tanque de agua, lo que merece una investigación.  De este modo, el relato toma un inesperado aspecto propio de la literatura policial, algo que no nos esperábamos en su autor, si bien cabe recordar que sus famosos textos dedicados a Carnacki, de algún modo son una variante mestiza de todo esto y que sin dudas son los antecedentes de series tan populares como lo son Los Expedientes-X, Millenium y Fringe.
     Sabiendo la procedencia de donde viene esta obra, cuesta creer que las muertes tengan que ver con la mano humana y es así que una vez más Hodgson nos sorprende, pese a lo evidente de todo, cuando el inteligente hombre que nada detrás de la verdad descubre al “culpable”.  Destaca dentro de todo esto la misma astucia del protagonista, un sujeto voluntarioso, quien sin ser un profesional de la “ley y la justicia” resuelve el misterio.  De igual manera, aparece otro interesante personaje, un médico, tan caro a este tipo de relatos y que ayuda a descubrir la verdad dentro de todo esto. 

     “Entonces, bruscamente, desde algún lugar impreciso del tanque, nos llegó una especie de sonido indistinto, reptante y escurridizo.  Un escalofrío helado me recorrió el cuerpo mientras forzaba los ojos hasta dolerme, intentando distinguir algo en la oscuridad.  Podía entrever vagamente la silueta del policía.  Parecía no haber cambiado de postura”.

Precioso grabado antiguo que muestra cómo los antiguos representaban su temor a los peligros del mar.
que tan bien William Hope Hodgson logró retratar con su pluma.

7- El encantamiento del Lady Shannon.

     A mi humilde parecer uno de los mejores cuentos del libro.  Lo afirmado recién se debe a que si bien sus acontecimientos transcurren en el mar y, como era de suponer, sus personajes son gente experimentada en esos asuntos, la historia resulta novedosa entre el resto del volumen y a ello se agrega la genial manera en la que el escritor remata todo, con una sorpresa tremenda cuando se revela el misterio que había alrededor.
    La trama es la siguiente: El Lady Shannon es un barco que ha cobrado mala fama, debido al tratamiento inhumano que tiene el capitán y sus subalternos más cercanos, hacia el resto de la tripulación.  No obstante, al parecer el terror provocado por la maldad humana de quienes mandan en la embarcación, se ve ensombrecida por unas horribles muertes que ocurren dentro del vehículo, en plena mar, lo que a muchos les parece ser debido a la intervención de una fuerza sobrenatural.  Queda saber qué está pasando en realidad.
    Independientemente del origen de los sucesos siniestros que están ocurriendo, este es el único relato del tomo que aborda el tema de la maldad humana.  Puesto que por tanto monstruo marino que sea habitual en la narrativa de Hodgson, al final estos son movidos por el hambre o se comportan como cualquier criatura salvaje, ya que atacan por la anterior razón u otra; en cambio acá vemos al hombre sometido por sus propios congéneres, por simple placer y/o incapacidad para ver en el otro a un semejante.  Las descripciones que hace el autor acerca del choque de voluntades son vívidas, poniendo lo mejor de sí, tal como cuando se ejercita en los elementos terroríficos. 

    “Pero el duodécimo día de su partida, sin embargo, tuvo lugar un violento encontronazo entre ambos.  Los hombres estaban lijando las cubiertas y el segundo se paseaba de un lugar a otro vigilando a los ociosos y manteniéndolos ocupados.  De repente vio que Jones estaba masticando algo.
     - ¡Maldito seas tú, puerco mascatabaco!- rugió-¡Escupe ese pedazo y pon tu sucia carne sobre la piedra de lijar!
     Pero Jones no hizo nada de eso.  Tan solo cogió el rollo de tabaco y lo guardó en el bolsillo.  Al instante tenía al segundo al lado.
    - ¡Te voy a enseñar a no obedecer lo que se te ordena!-gruñó, y dio una brutal patada con la bota al hombre arrodillado, haciéndole caer sobre la cubierta enfangada.”

     Como habrá quedado claro en este pequeño fragmento, que más adelante la violencia se encrudece, al final los verdaderos monstruos son los seres humanos.

8- El albatros.

     Un aspecto que puede llamar la atención a un lector chileno (como este servidor), es que la acción transcurre nada menos que en Cabo de Hornos, sitio ubicado en la zona del mar austral del país, que al menos hasta principios del siglo pasado fue importante para las rutas marineras internacionales.  Luego nos encontramos con otro detalle, correspondiente a la personalidad de uno de sus dos protagonistas, justamente una mujer y la única de su género en todo el volumen en poseer notoriedad por sí misma, debido a su espíritu lleno de coraje;  sin embargo, esta no deja de responder a los parámetros propios de la época en la que fue escrito, donde a las féminas se las convierte en la damas en apuro a las que hay que salvar y más encima luego, una vez cumplido el papel de héroe de parte del macho protector, todo termina muy idílicamente.
     La historia gira en torno a un marinero (más), que estando en cubierta se encuentra con un ejemplar del ave que le da su nombre al cuento y en una de sus patas descubre un manuscrito realizado por la única sobreviviente a un naufragio, relativamente cerca de donde este se encuentran él y su embarcación.  Cuando llega al lugar del siniestro, solo es gracias a su enorme fuerza de voluntad y a grandes muestras de valentía, que consigue el triunfo ante la adversidad.  Teniendo en cuenta lo que ya se sobre la sobreviviente, esta sin dudas corresponde a su par por el corazón de león que comparten.
      Por último, como estamos hablando de un ejemplo más de la literatura de William Hope Hogsdon, no podemos olvidar de que se trata de una obra con elementos terroríficos y aquí ello no deja de estar presente en esta última pieza del volumen.

    “En esos precisos momentos se produjo una especie de pequeña agitación por todo alrededor de las cubiertas, y entonces, bruscamente, el aire se llenó de un sonido estridente y quejumbroso, que fue subiendo de tono hasta convertirse en un terrible, agudo e inquieto chillido.  Pude escuchar aquel sonido multidinario, como si lo provocasen miles de cuerpecillos escurridizos corriendo hacia mí a través de la oscuridad.  Al mismo tiempo volví a escuchar la voz de la joven, gritando algo que no entendía con un tono de absoluto terror (…)”.
Palabras finales.

      Por medio de este libro nos hemos encontrado no solo con el William Hope que ya conocíamos, a través de sus relatos típicos ambientados en el mar e incluso de su, tal vez, novela más famosa, La Casa en el Límite, si no que nos ha sido posible conocer otras facetas suyas: la de alguien capaz de acercarse (a propósito o no) en los terrenos de otros géneros como la ciencia ficción (Eloi, Eloi, Lama Sabachthani), el policial (El terror del tanque de agua) y el cuento tan solo reseñado más arriba (El albatros), que lo acerca a la literatura rosa o al menos lo lleva a usar uno que otro elemento romántico. 
     Nunca es despreciable visitar a los clásicos, más cuando se trata de reconocer el aporte de aquellos autores que son la base de los artistas actuales, que ahora se encargan de asustarnos y provocar asco también.  Además queda claro que a través de la lectura de sus obras, también nos encontramos con otras realidades, que aunque distintas a la nuestra, no dejan de darnos su mensaje y más encima, de los que no dejamos de mantener muchos puntos en común…Como la idea de que el océano es fuente de tremendas aventuras y peligros, razón por la cual no debemos olvidar que se le debe respetar, aunque no seamos “gente de mar”.  

jueves, 15 de febrero de 2018

Todos somos Lovecraft.


No miren en menos mi "carreteado" ejemplar,
que ello bien significa que le dediqué con gusto su tiempo.

      En el transcurso del mes de enero (o sea, justo a principios de este 2018 y que de seguro nos depara muchas sorpresas a los ñoños) por fin salió el tercer libro de Miguel Acevedo, que quienes ya hemos disfrutado de su prosa esperábamos con ansias.  Es así que por tercera vez, luego de Cartelera de Cine y de Espejos (en coautoría con Paz Correa) volvió a colaborar con la editorial independiente Gato Jurel, tratándose en esta ocasión de un volumen dedicado a la figura de uno de sus autores favoritos: Howard Phillips Lovecraft.
      Titulado bajo el sugerente nombre de Los Altares de la Locura, como una referencia al famoso cuento o más bien novela corta de En las Montañas de la Locura, del mismo escritor al que aquí homenajea, se trata de una serie de ensayos en torno al aporte literario del llamado Soñador de Providence. Igual se podría decir que el nombre seleccionado del tomo, también puede ser una alusión a la película Al Borde de la Locura, cuya traducción literal del inglés al español sería En las Fauces de la Locura, del director John Carpenter y que bien está entre los cineastas predilectos de Miguel, además de tener entre su preferencia tal cinta.  Habrá que preguntarle para salir de la duda ¿No?
      El tomo se compone de varios ensayos, cuya intención es la de difundir la figura de Lovecraft como narrador esencial en la literatura de terror, haciendo hincapié en la poderosa mitología que creó y que hasta nuestros días ha tenido gran impacto en la cultura popular, pasando más allá de los límites habituales del gueto literario.  Es así que Miguel se embandera iluminado por los grandes estudiosos y defensores de su “maestro”, dejando claro que por sobre las lecturas facilistas y prejuiciosas de su racismo y xenofobia, hay sin dudas un hombre complejo al que cabe apreciar por otros aspectos de su vida y obra, como su enorme creatividad e influencia en el grupo de amigos que llegó a hacer; pues con todos estos compartió sus criaturas ficticias, para dar pie a toda una escuela en la manera de contar “historias extrañas”.
      Interesantes datos biográficos nos entrega esta obra, algunos muy curiosos por cierto, que ayudan a entender mejor a ese misterioso hombre y que en menos de cincuenta años de edad en la Tierra, tanto nos dio.  Asimismo, en sus páginas se detallen varios pormenores respecto a cómo fue posible que un autor que en vida nunca publicó libro alguno (sus textos solo aparecieron en revistas en su tiempo), pudiese ser reconocido para la posteridad; ello debido a que gracias al trabajo conjunto de sus amigos August Derleth y Donald Wandrei, quienes al fundar la editorial especializada de Arkham House, comenzaron a editarse de forma paulatina sus narraciones (como también poemas y hasta cartas, que de estas escribió más de cien mil y de gran valor histórico y literario), incluyendo algunas inéditas y completándose algunas inacabadas hasta entonces.
Una valiosa dedicatoria y/o autógrafo.
     Miguel también nos lleva por los caminos del recuerdo, relacionados con su propia historia personal con Lovecraft, que muchos de seguro se sentirán identificados con sus memorias, sobre cómo lo llegó a conocer y de qué manera fue adentrándose en su prosa.  De igual manera, muy atractivos vienen a ser sus apartados sobre la historia de las ediciones en español de Lovecraft (que solo gracias a mi amigo, puede saber que un amante de la literatura fantástica como Borges, lo encontraba una mala copia de Poe), dándonos las claves acerca de las mejores versiones a nuestra lengua de su homenajeado.
     No es poca cosa toda la información que nos da sobre el llamado Círculo de Cthulhu, referido a todos los autores que ayudaron a darle forma a los también llamados Mitos de Cthulhu y que siguen dando nuevas obras al respecto.  Escritores contemporáneos a Lovecraft y sus sucesores desfilan en este libro.  Pero no todo es dichas y fanfarrias, que así como nos cuenta Miguel, en más de una ocasión Lovecraft ha despertado resquemores entre la gente que no ve más allá de sus ideas, que a muchos ojos actuales son políticamente incorrectas, sin preocuparse de tener en cuenta el contexto de tantas taras suyas, ni de otras virtudes más humanas de su parte.  Al respecto, la polémica relacionada con el Premio Mundial de Fantasía, que nos cuenta sobre toda un boicot en contra de H.P.L. y su legado, más la fervorosa defensa hacia el mancillado, de parte de escritores que bien podrían sentirse “ofendidos” por su racismo (S. T. Joshi, un indio y Jason V. Brock, un nativo americano), completan muy bien el cuadro sobre el tema.
      Algunos de los textos escritos por Miguel aparecieron por primera vez en su blog Le Dicen Poesía y otros eran inéditos hasta hace poco.  No obstante siempre es un placer leer en papel y más cuando se trata de algo que está bien escrito, como lo que aquí hayamos.  Por otro lado, se agregan unas cuantas traducciones rescatadas de la red, entre las que hay curiosidades como nada menos que el obituario que se le hizo en un importante periódico gringo, que dice unas cuantas cosas suyas que nos parecen poco verídicas y la supuesta carta de una niña a nada menos que a Cthulhu.
      Y ya que tanto se ha hablado de Lovecraft, se nos regala uno de sus cuentos breves más valiosos, que sin dudas demuestra lo fabuloso de su pluma: El Sabueso.  No me referiré mayormente a su argumento, ni haré un análisis al respecto, que por mucho aprecio que tenga hacia el Soñador de Providence, dejaré mis opiniones mayores sobre sus ficciones para otra ocasión…Pues recordemos que hoy nos toca revisar y comentar lo hecho por Miguel Acevedo, que bien ha dejado claro su amor hacia el testamento literario de Lovecraft, a través de un volumen que en poco más de 100 páginas nos atrapa.
       Que no se me olvide, el veterano caricaturista e ilustrador Christiano embellece esta edición, con un grabado original suyo, inspirado justamente en el cuento El Sabueso,  Se trata de la tercera vez en que ambos artistas, Miguel y el dibujante, trabajan juntos, luego de las estupendas versiones que hizo Christiano al cómic de dos de sus crónicas de Cartelera de Cine para el fanzine Chuflai (y que las recomiendo mucho, mucho).

NOTA: A quienes les interese conseguir los libros de Miguel (a un módico precio), pueden contactarse con él a su propio blog: Le Dicen Poesía.

Feliz con mi ejemplar junto a su autor.

martes, 13 de febrero de 2018

Una ciencia ficción televisiva diferente.


     Tras el éxito indiscutido de la adaptación por parte de HBO de la saga Canción de Hielo y Fuego de George R. R. Martin, bajo el nombre de Juego de Tronos, las cadenas parece que han encontrado un nuevo filón de oro en llevar a la pantalla pequeña, como series de televisión, importantes obras de la fantasía y la ciencia ficción literarias.  Es así, que en los últimos años hemos tenido el placer de encontrarnos con otras muy buenas producciones de este tipo, tales como El Hombre en el Castillo (sobre la novela del mismo nombre de Phillip K. Dick) y el año pasado con Dioses Americanos (de una obra de Neil Gaiman).  
      Dentro de los más actuales programas que siguen esta tendencia y que más encima ha conseguido ya un montón de seguidores, como alabanzas de los críticos y varios premios, viene a ser El Cuento de la Criada.  Basada en una novela de la prolífica autora canadiense feminista Margaret Atwood, está pronto a estrenar en abril su segunda temporada y que el público espera con ansias, tras un estreno que dejó a todos asombrados y atentos al destino de su protagonista, tras un final de temporada en realidad inolvidable.  Solo es de esperar que este segundo año, que tendrá 3 episodios más que los 10 que componen su debut, mantenga la misma calidad que la convirtió en la favorita de los últimos certámenes como el Emmy y el Globo de Oro.
     Si la serie sobre la ucronía de Dick dejó claro para la audiencia que la ciencia ficción es mucho más que mundos futuristas, robots, mutantes, extraterrestres e inventos fabulosos, con este más reciente éxito del género en la pantalla chica y en imagen real, queda más que nunca consignado la riqueza temática y argumental de este tipo de historias.  Pues una vez más estamos frente a un relato tan grande como la vida misma, en la que en medio de un argumento complejo que atrapa desde el principio al público, tal como la mejor ciencia ficción que no solo es entretención, nos invita a reflexionar sobre varias problemáticas que nunca dejan de ser actuales: el derecho y el valor de la libertad, el aprecio hacia la vida (la de uno mismo y la de los demás), el poder de las ideologías sobre la “chusma ignorante”, el sentido que tiene la religión en nuestra existencia, la figura que posee la mujer dentro de la sociedad, la amistad y el significado de la familia…Eso y mucho, mucho más es posible reconocerlo en la que, sin dudas, viene a ser uno de los mejores shows televisivos dramáticos que se han hecho jamás.
     En esta ocasión no se trata de una ucronía, o sea, de un mundo muy parecido al nuestro, en el que la historia en un detalle concreto tomó un rumbo diferente y que cambió por completo su sociedad respecto a la nuestra (como en Synco de Jorge Baradit, donde el golpe de estado de Pinochet en Chile no se efectuó y ello llevó a que Salvador Allende se mantuviera en el gobierno por más de una década…), sino que acá estamos frente a la más conocida antiutopía (también llamada como distopía y contrautopía).  Por lo tanto, estamos hablando de un mundo que se encuentra en medio de un totalitarismo y/o dictadura, llevado a su máxima expresión, en el cual supuestamente lo que ofrecen los que mandan es una sociedad perfecta y que, sin embargo, es todo lo contrario: una pesadilla con serios asideros en la realidad y que por desgracia sí se ha manifestado de alguna manera en el mundo que pisamos más de una vez.  
      Ambientado en Estados Unidos, nos presenta a este país (o más bien a lo que queda de él tras una segunda guerra civil) gobernado por fanáticos puritanos (tal como los que vivían en la infame ciudad de Salem, durante el siglo XVII en dicha nación) y quienes llevan a cabo un patriarcado de carácter fundamentalista, basado en el Antiguo Testamento.  Tal como sucede en este tipo de comunidades, solo un reducido grupo de personas cuentan con todos los privilegios, en este caso aquellos que participaron de la revolución, que se separó del resto de la otrora poderosa nación gringa; no obstante, como la autoridad se haya bajo el poder de los hombres, las mujeres se ven sometidas a su “buena voluntad”, claro, unas más que otras.  Toda esta desgracia fue llevada a cabo, porque debido a una catástrofe ambiental, la mayor parte de los hombres y mujeres se volvieron estériles y los fanáticos le echaron la culpa a la “debacle moral de la civilización”; por esta razón justificaron sus actos, como la medida correcta para salvar sus almas y sus vidas.  Es así que las criadas corresponden a mujeres fértiles, que son una especie de esclavas sexuales de los matrimonios, quienes obligadas a participar de un espantoso rito basado en un oscuro episodio de la Biblia, deben darles hijos a la patria.  La protagonista es una de estas desgraciadas féminas, relatándonos tanto sus vicisitudes como criada y sus intentos de liberarse de su sino, como su pasado antes de caer en las garras de sus amos.

La "Ceremonia" a la que se ven sometidas las criadas.

     Pero no solo llegamos a conocer este espantoso mundo, tan siniestramente verosímil al nuestro, a través de los ojos y el corazón de su protagonista, sino que se nos revela toda una sociedad caracterizada por las rígidas reglas impuestas de sus dueños, en las que también se hayan las otras mujeres (infértiles todas ellas), que cumplen el rol de esposas y toda una serie de categorías según el oficio que deben cumplir el resto, que se encuentra dentro del lugar que se le ha destinado al sexo femenino. Los hombres también están representados en esta serie, cada uno de ellos miembros de 3 estamentos diferentes de esta trastocada sociedad.  El cuadro se completa, con los geniales flashbacks que nos van contando el pasado de los personajes y que van armando el rompecabezas que explica cómo se llegó a este nivel de locura dentro de esta realidad.
     A la supuesta santidad de los poderosos y los que están por sobre el resto en la escala social, podemos hallarnos con la dura verdad de que una cosa es la supuesta moralidad que se ostenta y otra es la debilidad de la carne y del espíritu que a todos asola, cuando es posible reconocer la corrupción en estos supuestos hombres santos; luego, queda de manifiesto que en los dos grandes tipos de ideología, política y religión, fácil será encontrar sujetos que se aprovechan del alto sitio que han conseguido en sus cuarteles, para hacer y deshacer a su antojo.  Solo aquellos que simplemente desean ser felices sin mayores complicaciones y compartiendo con sus congéneres, pueden llegar a ser ejemplos de personas admirables ¿Por qué razón? Pues debido a que al no pretender ser perfectos, en su imperfección están mucho más cerca de la perfección que los otros.
     En los primeros capítulos es posible reconocer en los monólogos en off del personaje principal, algunos fragmentos de la propia narración en primera persona del libro.  A través de estos queda consignado su carácter literario o más bien la poderosa calidad argumental y artística de este show, que en al menos en toda su primera temporada no pierde fuerza en ninguno de los elementos que la componen.  Cada una de las actuaciones son, sin dudas, soberbias y hay momentos en los que dan hasta ganas de aplaudir, al ver cómo los histriones dan lo mejor de sí para darle tanta corporeidad al rol que les corresponden hacer.  Pues cada personaje, que en realidad cada uno posee algo especial, que los hacer ser tan entrañables (incluso los que podrían ser considerados como los villanos), da más de un momento de intensa emotividad y que en una u otra ocasión, puede llegar a conmovernos hasta las lágrimas.  A todo esto, se le agregan los guiones que contaron con la supervisión de la misma Margaret Atwood, cuya mano se nota para haberle dado tanta humanidad a la serie en todos sus capítulos.  Si la producción técnica en materia de la recreación de esta antiutopía, es de igual manera propia de una gran filme hollywoodense, la música no se queda atrás, brindándonos hermosos acordes por parte de Adam Taylor; además, casi al final de cada episodio escuchamos una significativa canción popular, relacionada con los eventos de la serie, que también es posible apreciar otras en medio de este totalitarismo y en el que la belleza ha sido suprimida para contemplación y gusto de la mayoría de los mortales.
    Tal como habrá quedado de manifiesto, con lo que se ha velado en parte acerca de lo que va El Cuento de la Criada, ya está claro de que es un programa para gente con “criterio formado”.  A la dureza de sus guiones y temas abordados en este, nos enfrentamos a varias escenas impactantes tanto por su dramatismo, como por su violencia gráfica, muchas veces sexual y psicológica, en especial contra las mujeres (a ocasiones entre estas mismas hacia su propio género).  Teniendo en cuenta el papel que cumplen las criadas en medio del territorio conocido como Gilead (una reinterpretación irónica de la tierra santa, mencionada en el Antiguo Testamento y que el mismo Stephen King adaptó para el hogar idealizado de Rolando en su saga de La Torre Oscura), el sexo también forma parte de su argumento, cuando se trata de llevar a cabo la espantosa y patética ceremonia para concebir hijos; es así que vemos una manera más de convertirlo en algo maquinal, escondido bajo la fachada de algo sagrado; a ello se opone el amor y la verdadera pasión, en las escenas en las que es posible reconocer un verdadero vínculo entre sus participantes.

Interesante publicidad de la serie con varios de los personajes principales.  De la lista de abajo, descubre quién es quién.

     Los personajes de la serie son:

June: Como criada debe usar el nombre de Defred (ya que estas se ven obligadas a tomar para sí, parte del que llevan los maridos de la familia a las que son adjudicadas).  Antes de la guerra civil que separó Estados Unidos fue una exitosa y culta mujer profesional, casada y con una hija pequeña a la que se la quitan cuando la atrapan los de Gilead.  Pese a todas las humillaciones que debe pasar y a cada una de las penurias que llega soportar, su espíritu libre en ningún momento cae y ello la convierte sin dudas en uno de los personajes más emblemáticos del programa.  
Fred: Comandante de Gilead que “acoge” a June junto a su esposa.  En un principio lo vemos como a un hombre capaz de empatizar con la criada, siendo sensible con esta y ayudándola a hacer menos duro su papel dentro de la casa; no obstante en la medida que la acción va desarrollándose, logramos conocer lo que se oculta detrás de su imagen dulce.
Serena Joy: La hermosa e imponente señora de Fred es al igual que este, una de las personas que estuvieron involucradas en la formación de esta nueva nación.  El episodio en el que se revela su pasado y nos enteramos acerca de qué tipo de mujer era antes de la guerra civil, viene a ser uno de los mejores momentos de toda la primera temporada.  De mente privilegiada, ve con ojos como tras el éxito de sus planes el amor que tuvo antes con Fred se ha enfriado, ya que este apenas tiene gestos de afecto con ella ahora y por eso mismo toma como toda una afrenta la presencia de June en su casa.  Su relación con June está llena de tensiones, con idas y venidas.
Luke: El marido de June, con quien tuvo una verdadera historia de amor hasta que llegó a unirse en matrimonio con esta.  Ambos hicieron lo posible para escapar a la frontera con Canadá para llevarse a su hija al mundo libre, pero bruscamente fueron separados los tres y luego Luke tuvo que vérselas por su cuenta para tratar de recuperar a su familia.
Moira: La mejor amiga de June desde hace años y antes de que todo se fuera al carajo, es una mujer de naturaleza impetuosa, que también fue sometida a convertirse en criada, yendo a parar junto con su compañera al mismo centro donde preparaban a las “bendecidas” para formar parte de este ministerio.  Pese a su lesbianismo (considerada una traidora a su género y por ello una criminal), no se la mandó a cumplir condena a las llamadas Colonias, donde llegan todos los considerados culpables de las peores infracciones morales para Gilead, pues como mujer fértil aún puede “redimirse”.
Janine: Primero llamada Dewarren y luego Dedaniel tras haber sido entregada a otra familia, luego de haber concebido un hijo para la primera de ellas, es una mujer que fue castigada poco después de ser sometida por los de Gilead, dejándola tuerta por un pequeño acto de rebeldía.  La afrenta a la que se le sometió y que mancilló su otrora hermoso rostro, la dejó en tal estado de insanidad mental, que a lo largo de la temporada se transforma en el mejor ejemplo de las víctimas que llegan a ser las criadas dentro de esta antiutopía.  June siente hacia ella una tremenda compasión y ambas se consideran amigas, relación que refuerza el tema de la fraternidad en esta obra.
Emily: Primero Deglen y luego Desteven, fue la primera compañera de compras de June, ya que a las criadas se les adjudica una para que se vigilen mutuamente.  En un principio June cree que esta es otra fanática del sistema, no obstante luego se entera de que en realidad es miembro de la resistencia conocida como Mayday, en la que la inicia.  Emily resulta ser otro de los grandes personajes de la serie, entregando al espectador varios momentos inolvidables (la verdad es que son los protagonistas femeninos los que más destacan en El Cuento de la Criada, debido también en parte a que las actrices que las interpretan, son dignas de los mayores elogios).
Tía Lydia: Las tías son mujeres que cumplen el rol de educar, vigilar, cuidar, aconsejar y castigar a las criadas.  Tía Lydia es la de mayor peso entre estas.  Se trata de una mujer mayor de apariencia dura, una verdadera creyente en los dogmas de Gilead, entregada en cuerpo y alma a lo que considera como su sagrado deber.  No obstante, tal como ya lo afirmé mucho más arriba, ella no es alguien representada de forma maniquea, sino que también podemos reconocer en su persona a una mujer que mantiene su lado maternal y quien también es capaz de demostrar dulzura pese a todo.  Sus atenciones con la desequilibrada Janine, otorgan otras escenas de inmensa emotividad a la serie.  
Nick: Empleado de los Waterford, es un hombre de pocas palabras que en su rol de chofer del comandante, conoce varios de los secretos de este y de su esposa.  Supuestamente es un ojo, o sea, un espía que debe vigilar a todo el mundo en caso de cometerse alguna infracción contra las leyes de la patria.  Desde un principio queda claro un tipo de atracción mutua con June, lo que origina una parte importante de los vuelcos argumentales del programa.


                                            Tráiler subtitulado de la primera temporada.

domingo, 11 de febrero de 2018

La belleza de lo distinto.





I. Iniciando una apreciación personal. 

    Parece indiscutible que la última película de Guillermo del Toro, La Forma del Agua, viene a ser su mayor éxito.  Para algunos, de seguro, se trata de su mejor película (lo que bien puede ser discutible, considerando más bien los gustos del espectador), aunque igual puede resultar más objetivo decir de que estamos frente a la que sería su obra más personal ¿Por qué última afirmación? Pues es debido a que en ella se encuentran de forma armoniosa varios elementos caros a su cine y, por ello mismo, a sus obsesiones e intereses, llegando con ello a la mezcla perfecta de la creación de un filme tanto entretenido, como emotivo y más encima lleno de valiosas reflexiones acerca de nuestra propia humanidad.
      Antes de dar paso a cada uno de estos valiosos aspectos de la citada cinta y que tienen que ver justamente con lo expuesto arriba, es necesario saber de qué va (haciendo lo posible por no caer en el “desgraciado” spoiler).
     Ambientada a principios de la convulsiva década de los sesenta, trata de una mujer muda que trabaja limpiando en una institución dedicada a sofisticados experimentos.  Este sitio al parecer pertenece al gobierno y hasta allí llega un sujeto que trae consigo una criatura acuática humanoide que capturó y a la que solo él se encarga de investigar para sacar provecho de lo que pueda aprender sobre su extraña naturaleza.  Es así que la protagonista entabla una relación con el “monstruo”, basada primero en la simpatía y empatía entre dos individuos marcados por sus propias “rarezas”, hasta volverse algo más estrecho y uniendo sus destinos y el de unos cuantos más que los rodean.

II. El habitual realizador que ya conocemos.

     Tras este breve repaso al argumento de la película que hoy nos reúne, podemos ir detallando los temas caros a su realizador:

1- En un primer nivel podemos hallar su amor hacia las historias de monstruos y todo tipo de seres fantásticos, aterradores y extraordinarios que a lo largo de toda su filmografía Guillermo del Toro ha buscado homenajear y realizar su propia contribución en lo que concierne a sus interpretaciones de estos.  Más encima, acá la criatura en cuestión se encuentra claramente inspirada en el recordado Monstruo de la Laguna Negra, nombre también dado a la cinta que lo presentó por primera vez y que luego dio origen a una trilogía teniéndolo dentro de los personajes principales.  En todo caso, tal como en el filme que le dio a conocer, la criatura que vemos en esta obra más actual no es el verdadero monstruo de la trama, si no que acá queda claro que el peligro viene de la intolerancia y la violencia nacidos del corazón humano.  De este modo, queda consignado una vez más el amor del director-guionista hacia estas entidades, que en más de una ocasión este mismo los ha expuestos ante las cámaras como seres capaces de albergar amor y bondad.

2- No puede quedar en olvido el papel que le da el cineasta al mismo séptimo arte, como una faceta relevante en la vida de los seres humanos, pues como fruto de la creatividad humana que además cumple con la necesidad de sana diversión, actividad en la que lleva años comprometido.  Es así que tal como en los filmes de Hellboy que realizó años atrás, podemos apreciar fragmentos de varios antiguas películas que ven los personajes y que de alguna manera tienen relación con el argumento central.  Por lo tanto, además, parte de los acontecimientos transcurren nada menos que en una sala de cine.  Por otro lado, más de una escena viene a ser un evidente tributo a algunas partes de la ya mencionada cinta de terror.

3- Bien es sabido por los seguidores del cineasta mexicano,  que a este le gusta bastante el llamado gore, o sea, el uso de efectos especiales exagerados para mostrar sangre, tripas y cualquier otra cosa por el estilo.  Salvo en sus filmes de tipo más familiar, como Titanes del Pacífico, la hemoglobina y todo tipo de fluidos asquerosos abundan en su carrera, asimismo como las criaturas de aspecto monstruoso (y bastante la verdad).  Si bien en el caso de La Forma del Agua, el ser acuático que aquí sale en un principio puede parecer grotesco, y en especial en las tomas en las que no se ve de cuerpo completo (todo para resaltar el misterio sobre su identidad), con posterioridad en más de una ocasión se hace alusión a su belleza, como algo exótico y único.  No obstante es en los actos relacionados con la violencia, que más bien tienen que ver con la intervención de los humanos, que con la supuesta bestia salvaje, que del Toro se da el festín de derrochar un montón de líquido rojo para regocijo de sus fanáticos.  Estos momentos puede que llamen la atención a los espectadores, que han quedado encandilados con el aspecto más emotivo y sublime de la obra, sin embargo no se puede olvidar que estamos frente a un ejemplo del cine de terror o, para ser más exacto, a un sentido homenaje del director hacia las historias clásicas de  monstruos, razón por la cual en una película como esta no podía faltar dicho elemento.

4- Como muchos de sus colegas, a Guillermo le fascina repetirse en nuevos trabajos con actores con los cuales ya ha logrado sintonizar en producciones anteriores; es así que gracias a este lazo estrecho con sus colaboradores delante de las cámaras, ha conseguido tal armonía, que ello se ve reflejado en el trabajo terminado, consiguiendo interpretaciones memorables.  Ron Perlman y Federico Luppi ya han laburado con él en por lo menos 3 ocasiones diferentes, pero es con Doug Jones con quien sin dudas más títulos ha filmado.  El delgadísimo histrión ha hecho de varias criaturas increíbles a lo largo de su carrera con su amigo (en ocasiones de más de un personaje, como en El Laberinto del Fauno o Hellboy 2: El Ejército Dorado) y acá una vez más logran deslumbrarnos ambos con otro ente fantástico.  Aún cuando el hombre-pez que vemos en esta más actual cinta se parece bastante al heroico y simpatiquísimo Abe Sapien, en todo caso viene a ser un personaje por completo distinto.  La maestría conseguida por la colaboración de esta sociedad, se puede apreciar en el hecho de que toda la interpretación de Jones se hace sin hablar y aún con ese ajustado traje que lo cubre por completo, ser tan expresivo y conseguir la atención de la audiencia.

5- En ambas entregas sobre el demonio de buen corazón, Hellboy, queda claro el aprecio de este hacia los gatos, puesto que estos aparecen en abundancia en estas dos…No obstante considerando todo lo que ocurre en La Forma del Agua (que a diferencia de las cintas protagonizadas por el superhéroe místico, corresponde a una idea propia y no una adaptación), puede quedar de manifiesto que al propio Guillermo también le encantan los mininos.  De este modo hay varias escenas con los felinos, algunas graciosas y otra, muy especial, impactante y hasta aterradora.  Para muchos otros amantes de los gatos, de seguro que será un valor agregado encontrarse con varios de ellos en esta hermosa cinta.  

Reproduzco esta imagen y estas palabras, que gracias a mi querido amigo Miguel Acevedo y a su blog
Le Dicen Poesía tuve la suerte de conocer.  Más encima, con él vi esta hermosa película.

III. Otros aspectos a valorar.


a) Ese “complicado” aspecto de nuestra humanidad.

    El tema del sexo (ojo, que no me refiero a la exposición gratuita de hermosos cuerpos, sin mayor peso para la trama de una historia), no es algo habitual en el cine de Guillermo del Toro y salvo El Espinazo del Diablo (que más encima solo muestra un desnudo masculino, aunque más que sugerente), no hayamos mayores ejemplo de ello en su filmografía.  No obstante la sexualidad es importante dentro de esta obra, para definir a varios de sus personajes, con lo cual queda clara su personalidad y el tipo de relaciones que llegan a entablar con los demás.  
    Todo parte con la protagonista, una mujer madura que en una primera instancia puede parecer poco atractiva y quien, sin embargo, al exponernos su desnudez en más de una ocasión y desde el principio, se muestra como una persona hermosa y con un encanto que  bien damas más jóvenes quisiesen tener. Es así que tal como queda demostrado en la figura de la silenciosa Elisa (tal como en la criatura), queda demostrado que siguiendo las palabras de El Principito de Antoine de Saint-Exupéry, “lo esencial es invisible a los ojos”, de modo que solo los más afortunados, logramos ver lo que cubre con sus ropas la dulce Elisa.
    Volviendo a la pareja formada por la mujer y el monstruo, es posible reconocer sin vacilaciones el tópico del romance entre dos seres, que en un principio pueden ser muy distintos y que sin embargo logran una tremenda compenetración, puesto que hay más puntos en común que diferencias.  Es así que al haber amor incondicional, también se haya la atracción y aunque pueda parecer chocante o morboso, el sexo entre ambos no puede faltar; no obstante esto último viene a ser la consecuencia del amor que llega a nacer entre los personajes, que no se trata de mero placer, sino de la consumación de un sentimiento más noble entre ambos (bueno, tampoco se puede negar que a veces resulta gracioso todo esto, que la misma película hay una entretenida “charla” al respecto, entre Elisa y su amiga Zelda).
     Luego está el personaje del mejor amigo de la protagonista, Giles, un artista de la ilustración que para ganar algo de dinero trabaja en publicidad, relegando lo mejor de su talento por necesidad.  El hombre es casi un anciano, en un mundo y una época en la que su homosexualidad no le permite ser alguien pleno, como bien correspondiera.  Tiene, sin dudas, un corazón noble, como los otros 3 personajes con los que Elisa llega a sintonizar.  Significativo, viene a ser cuando se pone en el tapete la atracción que siente hacia un guapo sujeto, mucho más joven que él, lo que da pie a uno de los momentos más desgarradores de este filme.  A través de Giles podemos encontrar con la soledad, al no existir justamente una posibilidad inmediata de dar rienda suelta a esta faceta importante, como no, de nuestras vidas.
     Por último, tenemos al villano de la historia, el coronel Richard, un tipo para quien el sexo se trata de algo para gozo de solo una persona: él mismo.  Hay una sola escena de cama con este hombre, la que por un lado viene a ser hilarante (pese a que Michael Shannon, quien lo interpreta con su acostumbrado gran talento, no vacila en mostrar su propio culo, aunque carece en su exposición de una naturaleza erótica a propósito), la cual tal como se desarrolla y teniendo en cuenta su preámbulo, expone de otra manera su personalidad errática: alguien incapaz de ver a los demás como sus iguales, de modo que no hace el amor, sino que el placer físico solo le resulta una especie de desahogo y un sometimiento a quien tiene por debajo de él.  Así que con él no hay caricias, besos, ni atenciones que no sean solo penetración.

El tributo a la cinta de El Monstruo de la Laguna Negra está más que claro.

b) La crítica social.

      Tal como lo expuse desde el principio de este texto, la película en cuestión transcurre en un periodo de la historia gringa muy particular: los años sesentas en sus inicios: una época en la que la Guerra Fría, entre dos grandes potencias opuestas y enemigas compiten entre sí, por la supremacía mundial de sus ideales; Rusia con su comunismo y Estados Unidos con su capitalismo imperialista.  Ambos bandos quieren ser los primeros en todo y no hace mucho ha comenzado la carrera espacial, que hasta el momento la están ganando los soviéticos.  Es donde toma un papel fundamental dentro de esta obra, nada menos que un espía rojo, quien como científico trabaja en el mismo laboratorio en el que encontramos a Elisa y a su compañera y al que llegan a revolucionar la criatura y su atormentador.  Tanto el militar gringo como el espía, Robert, deben cumplir con patriotismo con las órdenes de sus superiores, sin embargo vemos que en el caso del ruso, sí hay capacidad para la nobleza y ello lo convierte en otro más de los personajes carismáticos de este filme.  Pues Hoffstetler (su apellido en realidad es otro, que este forma parte de su fachada), es capaz de ver por sobre los dogmas y prejuicios de su gente, algo que en alguien supuestamente “políticamente correcto” para el gobierno yanqui como Richard, no hay.  Detrás de los secretos de ambos hay un hombre compasivo y en el otro, que se jacta de ser alguien religioso y devoto hombre de familia, se encuentra el verdadero monstruo.
     Cuando suceden los acontecimientos ficticios de La Forma del Agua, la comunidad afroamericana de USA hace rato que ha dejado de ser esclava, no obstante sus integrantes son mirados en menos y considerados como ciudadanos de segunda clase.  Fue en aquellos años, cuando comenzó a luchar por el respeto a sus derechos como etnia y miembros del país.  Todo esto es posible reconocerlo en el guión a través de la figura de la amistosa Zelda, una mujer alegre pese a todo, aunque también lo podemos encontrar en otra escena y en la cual queda presente el espantoso racismo blanco, cuando se denigraba a la gente de color sin ninguna vergüenza.  No olvidemos que Zelda, como muchos de su pueblo, trabaja de empleada en un oficio, imposibilitada de acceder a un alto cargo o educación universitaria como la mayoría de la gente negra.  Asimismo, queda consignado que al tener de villano a un sujeto como el coronel Richard, blanco, cristiano y un largo etcétera, en más de una ocasión vamos a hallar acá, comentarios propios de un tipo racista y mirador en menos.

c) Los héroes de la historia.

     Y por fin llegamos al aspecto de este recomendable filme, que me llevó a ponerle el título que encabeza a este post: La belleza de lo distinto.  Pues en un mundo en el cual solo aquello que no escapa de la norma y de que está considerado como correcto por la mayoría, tal como el representado por la última película de Guillermo del Toro, los protagonistas con los cuales llegamos a identificarnos, son justamente aquellos que salen de esta “normalidad” de su medio.  Empero no están idealizados,  pues cada en su singularidad, son presentados como personajes que no son perfectos: vacilan en más de una ocasión sobre cómo comportarse, tienen miedos e inseguridades y, no obstante, son capaces de superar sus propias taras para dejar de pensar en sí mismos y entregarse a otros cuando los necesitan.  
    El abanico de estos sujetos está compuesto por una muda, un supuesto monstruo de origen acuático, un homosexual, una “negra” (para recalcar su significancia dentro de la trama, a propósito uso el término que puede ser despectivo y que, por supuesto, no ocupo en mi propio lenguaje) y un comunista (más encima ruso y espía).  Los caminos de todos ellos se cruzan y dentro de la singularidad de cada uno que debería separarlos, demuestran ser capaces de trabajar todos juntos con gran éxito.
     Puede parecer ya a estas alturas algo de Perogrullo, pero bajo la figura de todos los anteriores nos damos cuenta de que la diversidad es algo que hay en la sociedad, que no solo debemos aceptar, sino que es hermosa, si vemos más allá de la simple apariencia.  Podemos aprender del resto, tal como sucede en la cinta con Robert y Giles, también con Zelda, quienes logran pasar de su simple aprensión con la criatura, para terminar simpatizando con ella y descubrir el elemento divino que hay en alguien (o algo) distinto a uno.
     Cabe mencionar un interesante detalle que se nos podría escapar: la protagonista y su amiga son mujeres sin educación, quienes trabajan como simples empleadas haciendo el aseo, “limpiando la mierda” como les dice en algún momento el detestable Richard y sin embargo son las testigos de grandes eventos, que a ojos del resto de la población están ocultos.  Más encima es una de ellas quien consigue algo que nadie de los más capacitados científicos y militares logra, que es comunicarse con alguien “por completo extraño” y más encima formar un lazo irrompible con este.  De este modo, nos debe quedar claro que no hay que mirar en menos, pues cualquiera nos puede dar una grata sorpresa, sobre todo lo que nos puede llegar a entregar de maravilloso.


                                                                  Tráiler subtitulado.

martes, 6 de febrero de 2018

El otro Gaiman de Vertigo (primera parte).



1. De qué va Leyendas del Abismo.

     El destacado guionista, novelista y escritor Neil Gaiman, no solo realizó la que sería su magna obra  dentro de los cómics en la colección de The Sandman para el sello Vertigo de DC, sino que además llevó a cabo para esta línea otros bellos títulos que bien merecen ser disfrutados por sus seguidores.  Como ya han pasado años desde su colaboración en las series y miniseries, dedicadas a un público más adulto (y culto) de la importante empresa, los genios de la mercadotecnia han tomado la inteligente decisión de recopilar estos otros trabajos suyos para deleite nuestro y nuevas ganancias suyas en (al menos que yo sepa) dos tomos compilatorios.
      Se trata de hermosos tomos en tapa dura con imitación de cuero negro sobre las 300 páginas cada uno, que llevan además la tradicional cinta (que no roja, sino plateada esta vez) para marcar la lectura.  Por otro lado, sobre la tapa van el título y el nombre del autor, más unos minimalistas (y simbólicos) dibujos en relieve y también en color plateado; lo mismo en el lomo y la contratapa.  Todo muy elegante, por cierto, que realza la calidad artística de lo que uno llega a tener entre sus manos. 
      Asimismo, en lo que concierne al volumen 1 (que el 2 aún no lo tengo), se incluye valioso material adicional, que en este caso corresponden a introducciones para cada una de las dos novelas gráficas que hay dentro de este, como para la última historia breve que se agrega (y que se aleja del tono más serio y sublime de las dos principales de este tomo, mostrándonos esa otra faceta suya que también conocemos y amamos).  Sin embargo, también como es habitual en estas ediciones de lujo podemos encontrar en su interior agregados tales como bocetos, reproducciones de los manuscritos originales de Gaiman, cartas relacionadas con el proceso de elaboración y difusión de estas obras y mucho, mucho más. 

2- Orquídea Negra.

       El primer título que forma parte del volumen que hoy nos reúne, corresponde a Orquídea Negra, sin dudas lo mejorcito de todo este primer recopilatorio (sin menosprecio del resto…Solo que acá queda de manifiesto, sin dudas, la maravilla a la que puede llegar en su perfectibilidad el cómic como expresión artística) y que originalmente fue publicado en 1988 en 3 números en formato Prestige.
      A través de esta historia, tal como lo hizo con The Sandman, el inglés se encargó de revitalizar y/o hacer su propia versión de un viejo personaje deceísta, en este caso de la heroína llamada Orquídea Negra y la que a la fecha había caído en el olvido.  No obstante lo que en esta ocasión hizo Gaiman, fue tomarla tal y como era desarrollada hasta el momento para a través de un potente (e inolvidable) comienzo, trastocar todo lo conocido hasta el momento en el género de los justicieros con traje de fantasía y poderes excepcionales ¿Y en qué consiste esto? Pues que en las primera páginas la mata sin posibilidad de que esta vuelva a la vida…Al menos tal y como sería posible en un cómic típico.  La superheroína es claramente superada por los malhechores (unos simples mafiosos, que a lo largo de esta miniserie los villanos serán solo seres de carne y hueso, comunes y corriente, ejemplos, eso sí, de a lo que puede llegar uno si se entrega al amor hacia el mal y la codicia), quienes llegan a burlarse de los patrones preestablecidos en estas historias y dejan al lector en ascuas.
      Luego de lo anterior, nos encontramos con el renacer de Orquídea Negra, pero no estamos hablando de la mujer que estuvo patrullando antes las calles como una mortal más, sino que de otra cosa.  Estamos hablando de algo o alguien que tiene un importante nexo con la fallecida, aunque cuyo origen es tan extraordinario, que el guionista se pasea por una destacada parte del universo DC clásico, para explicarnos su especial naturaleza.  De este modo, como poco a poco se va revelando su lugar como nueva entidad consciente, también la renovada Orquídea Negra realiza un importante viaje espiritual y físico, para llegar a saber quién es en realidad.  De este modo, a través de las viñetas de este pieza llegamos a ser testigos de un ejemplo más de uno de estos temas tan caros a nuestra humanidad: la búsqueda de la identidad y el correspondiente autoconocimiento (lo que sin dudas lleva a la realización personal y lo más cerca a nuestra idea de la felicidad).
     En esta obra hayamos la ciencia ficción más disparatada de los relatos clásicos que acostumbramos a ver y leer en estos cómics.  Todo esto  incluye experimentos prodigiosos, transformaciones increíbles y científicos que, si no locos, sin dudas se alejan por completo de sus congéneres, debido a lo que han llegado a hacer.  Pero también hay un fuerte elemento sobrenatural, místico incluso y que no se aleja de lo espiritual para luego pisar los terrenos del mensaje ecológico, que de igual manera puede enriquecer una obra como esta.  De este modo la lucha en la que se encuentra la protagonista (o más bien, las protagonistas) abarca tanto el camino hacia el encuentro consigo misma, como la batalla contra el mal y la defensa del entorno natural que es necesario respetar.

     Entremedio de todo esto no falta el drama humano, que implica acá varias aristas, entre las que se encuentran distintas variaciones sobre cómo entendemos y vivenciamos los seres humanos el mismísimo amor: Pues, en primer lugar, se nos cuenta un emotivo romance de corte platónico, que dignifica bastante a uno de los personajes secundarios y que, por supuesto, tiene relación con Orquídea Negra; luego ello se contrasta con la pasión enfermiza de otro hombre, incapaz del autosacrificio que implica un sentimiento nacido en medio de la autenticidad y que en vez de crear, destruye. Este último a su vez tiene un antecedente ligado a la infancia de los protagonistas, que por su parte viene a ser el lado B de otro tipo de amor acá abordado: el filial.  El estrecho lazo entre familiares, entre hermanas para ser más específicos, de igual manera entrega al argumento algunos de sus momentos más emotivos, así como también la falta de ello entre consanguíneos da episodios más dolorosos.
      Aun cuando se trate de una historieta para grandes, esta se encuentra dentro del rico universo DC que muchos ubicamos.  Es así que buena parte de su desarrollo ocurre en Gotham y ello implica que nos encontremos con más de uno de sus habitantes más conocidos.  Cuando la protagonista llega a este famoso lugar de ficción para saber más de sí misma, se encuentra con, como era de esperar, Batman.  Los diálogos del Murciélago demuestran la sabiduría que sus seguidores esperaríamos de alguien como él (y cabe destacar que en el apartado gráfico, siguiendo con el carácter de misterioso y de criatura de la noche que hace tiempo lleva teniendo en las historietas, nunca llegamos a ver su rostro y aun así siempre se ve imponente).  Sin embargo, en lo que concierne al segmento transcurrido en este lugar, lo más emotivo viene a ser cuando la acción se traslada nada menos que al infame Asilo Arkham.  Una vez allí, nos reencontramos con villanos dementes tales como Dos Caras, Hiedra Venenosa y el Sombrerero Loco; en todo caso, la maestría de Gaiman los aleja de su imagen maligna habitual, para otorgarles una humanidad que, en especial con los dos últimos mencionados, no deja de ser emotivo…y bella su participación.  Con posterioridad, la intervención de alguien como la Cosa del Pantano, entrega nuevos registros de gran belleza y conversaciones entre los personajes cargadas de lirismo.  Por otro lado, debe saberse que quien está detrás de gran parte de los bellacos que representan al mal en esta historia, viene a ser uno de los grandes genios del crimen de DC: Lex Luthor.

3- El aporte visual de Dave McKean.


     La modernización y madurez con la que se aborda el género superheroico en esta novela gráfica, se completa en su belleza gracias al aporte estético de un artista visual como lo es el también inglés Dave McKeen.  Es así que este dibujante, ilustrador y portadista nacido en 1963, a través de sus estilizadas viñetas, logró convertir Orquídea Negra en una obra integral, al poseer el grado de estilización visual que un guión como el de Gaiman merecía.
     Usando una variada mezcla de estilos clásicos e innovadores en sus dibujos para este cómic, que implican acuarelas, fotomontaje, aerógrafos (a menos que me equivoque), cada dibujo que aquí vemos resulta ser una delicia para la vista.  Es así que contemplar estas viñetas que se alejan a cada rato de los típicos recuadros, fusionándose unas con otras, nos deja más claro que nunca de que estamos frente un verdadero orgullo del llamado noveno arte.  La gestualidad en los rostros, que se hace tan expresiva, el uso de los colores vivos en tono pastel que da paso a otros en distintas escalas de grises, alternándose con el blanco y el negro, son otros elementos a la hora de evaluar con justicia este título.  Acá no hay caricatura, sino que hay una manera surrealista para retratar este mundo de fantasía, que, pese a ello, no deja de ser un reflejo de nuestra propia realidad.
     Esta viene a ser la segunda colaboración en grande entre McKeen y Gaiman, luego de la miniserie Casos Violentos.  Con posterioridad la sociedad y amistad de ambos genios ha dado frutos como en su paso por Hellblazer y, por supuesto, The Sandman.   Varios otros trabajos han hecho juntos e incluso el escritor le hizo el guión para su única película, La Máscara de los Sueños (2005), una alucinante historia llena de las bellas locuras de ambos, pero que lamentablemente fue demasiado “personal” y “artística” (por no ocupar otros adjetivos para no caer en lo ofensivo con ambos maestros), lo que la hacer difícil de digerir para muchos (incluyendo a este humilde servidor).
      No se puede olvidar que fue el responsable de las hermosas imágenes para Arkham Asylum, una de las mejores novelas gráfica de Batman, escrita por Grant Morrison, así como nos dio hermosas ilustraciones para el tomo IV de La Torre Oscura de Stephen King (Mago y Cristal); además suyas son una serie de preciosas trading cards, para cada uno de los episodios de al menos las 3 primeras temporadas de Los Expedientes-X.

Algunas de las trading cards mencionadas.  Si se dan cuenta, incluyen el nombre
del capítulo que representa cada una.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...