viernes, 24 de enero de 2020

Coqueteando con otros géneros literarios.


1. Mucho más que terror solamente.

     Indiscutiblemente hace rato que Stephen King es considerado como el Rey del Terror, gracias a sus numerosos relatos y novelas de miedo, que desde la década de los setenta viene publicando.  No obstante, el querido “Tío Steve” como artista viene a ser mucho más que eso, puesto que es uno de esos narradores que ama la literatura y lo que hace (que recordemos antes de volverse un escritor profesional, era profesor de literatura); de modo que no solo las historias de miedo son las que le interesan y aprecian, sino que el arte de la palabras en general.  
      Lo anterior se puede ver a lo largo de toda su producción, a través de sus constantes homenajes a numerosos autores que le precedieron e incluso entre sus pares contemporáneos, ya sea mencionándolos a ellos de forma indirecta o sus obras (Lovecraft, J. K Rowling y su saga de Harry Potter, Charles Dickens, William Peter Blatty y El Exorcista, por mencionar unas pocas entre todo un montón); pero también de una manera más sofisticada, llegando a escribir textos que se inspiran en obras concretas y que él mismo particularmente aprecia, ya sea imitando el estilo e incluso el subgénero literario (como su cuento de horror cósmico Crouch End, basado en los llamados Mitos de Cthulhu, el guión para la miniserie Rose Red inspirado en Richard Matheson y Shirley Jackson, otros dos de sus maestros y su relato El Caso del Doctor, que toma a los famosos personajes creados Arthur Conan Doyle, entre otros).
     Asimismo, ha incursionado en la poesía y de paso por varios subgéneros y temáticas tales como la ciencia ficción (La Cúpula y Los Tommyknockers), la antiutopía (La Larga Marcha y El Fugitivo), la novela rosa (los segmentos incorporados en Misery, que escribe Paul Sheldon para su captora), el drama carcelario (La Milla Verde y La Redención de Shawshank), el western (buena parte de la narración de La Torre Oscura), etc.
     Y si bien ha escrito unas cuantas historias de corte policial, como la mencionada El Caso del Doctor, nunca antes había firmado una novela de ese tipo por completo realista (que igual sus obras The Colorado Kid y Joyland se acercan a este estilo, aunque no se alejan del horror sobrenatural que tanto le gusta) , todo hasta que lo hizo con Mr. Mercedes y que corresponde al libro suyo que hoy nos reúne.  Cabe mencionar que este título ganó nada menos que el prestigioso Premio Edgar (en honor al Edgar Allan Poe, el creador del género policial y uno de los primeros escritores gringos destacados del género de terror) a la mejor novela de misterio en 2015, otorgado por la Asociación de Escritores de Misterio de Estados Unidos, habiendo competido con varios importantes autores y obras ese mismo año.

 

2. Y este es solo el comienzo.


     Publicada a mediados del 2014, Mr. Mercedes viene a ser no solo una obra “solitaria”, sino que la primera parte de la llamada trilogía de Bill Hodges, nombre que recibe debido a que así se llama su protagonista.
     Bill Hodges es un ex policía recién retirado y que tuvo una carrera bastante exitosa, de  62 años con problemas de sobrepeso; pero ese es el menor de sus problemas, que lo peor es la soledad y el sentimiento de inutilidad, sumado al aburrimiento que lo han llevado a tener pensamientos suicidas.  Su monótona existencia cambia de un momento a otro, cuando le llega una carta que resulta ser nada menos que del supuesto responsable de una horrible matanza cometida el año anterior y en la cual él estuvo involucrado en la investigación, si bien junto a su compañero no logró dar con el asesino.  De este modo, decide comenzar a investigar por su cuenta y en el camino conoce a una estupenda mujer que le cambia aún más la vida, así como a otra relacionada con la anterior, que resulta ser vital para encontrar al culpable.  Asimismo, se vale de un chico prodigioso para seguirle la pista a quien luego le llamará Mr. Mercedes.
     Paralelo a la historia de Hodges y a sus particulares colegas de investigación (ninguno de ellos trabajando para alguna agencia, si no que salvo el propio protagonista, las personas más inverosímiles en primera instancia para realizar esta labor), la narración se detiene en el propio asesino, metiéndonos en su intimidad propia de un sujeto que pese a su inteligencia superior a mucha gente, resulta ser alguien por completo nocivo y desagradable.  La enfermiza relación con su madre y su pasado, más su actuar con el resto de quienes lo rodean, se convierte en otro de los tantos atractivos elementos de esta novela que no da respiro al lector.

Este humilde servidor contento con el libro en cuestión, la primera novela leída de este 2020.
3. Aspectos a apreciar del libro.

   Su autor no solo sabe mantener atento al lector, sino que logra atraparlo desde un principio y ello con un primer capítulo, breve, aunque potente, en el cual nos presenta a un par de personajes que de inmediato nos agradan y que estamos seguros que serán parte esencial de la historia…Pues lo serán, aunque no como lo esperamos y he ahí la mejor manera de conseguir nuestra devoción.
     Una vez que nos presenta al protagonista, a sus llamados “Lectores Constantes” nos hace un regalo al mencionar de manera indirecta a dos de sus novelas de terror clásicas (si bien la segunda lo hace a través de su película, o más bien de su primera adaptación audiovisual: la miniserie para la televisión)…Me estoy refiriendo a Christine y a It.
    Continuando con el libro sobre el automóvil poseído mencionado recién, tal como dice el nombre de la obra que revisamos ahora, esta también  tiene que ver con uno de esos vehículos.  El amor e interés por el autor para con estos objetos una vez más queda patentado, presentándolos como extensiones de sus dueños y/o herramientas tan presentes en nuestra cotidianeidad, puesto que no es la primera vez que ellos toman relevancia en su bibliografía (como bien podemos atestiguarlo a través de su libro Buick 8 y su novela corta Área 81). Pues esta vez es un auto Mercedes el que cobra vital importancia en el argumento, si bien no toma un cariz sobrenatural, aunque sí bastante presente a lo largo de sus páginas.
     Por supuesto que esta historia, en la cual los héroes andan detrás del villano, aborda un viejo tema caro a la narrativa clásica de Stephen King: la lucha entre el bien y el mal, aunque ello alejándose de los elementos fantásticos; no obstante, también trata una idea muy atractiva para los lectores que ya tenemos “nuestros añitos” (y que recordemos el propio Tío Steve, va actualmente por 72 años): solo se es viejo e inútil cuando se ha perdido la esperanza y por eso mismo solo depende de uno darle sentido a nuestra existencia.  Sin embargo, no solo el veterano Bill permite tratar lo anterior, que cerca de la mitad del libro va a aparecer un personaje que en verdad se robará el corazón de much@s, siendo otro ejemplo de resiliencia y demostrándonos que si nos lo proponemos podemos ser nuestros propios héroes.
    Como en muchas producciones de su realizador, queda de manifiesto la preocupación a la hora de darle credibilidad a lo que escribe, investigando previamente para darle el corpus respectivo a su texto; es así que en esta ocasión aparecen datos muy interesantes sobre el uso de internet y computadores, algo tan vez nunca abordado con tanta detención en otras obras suyas.  El mundo actual está sometido a estas tecnologías y ello va en beneficio nuestro, como también puede ser una maldición, algo que queda de manifiesto en su desarrollo.
      Esta novela, que queda ya claro que su servidor la recomienda bastante, está llena de esos momentos que uno adora de su autor favorito: personajes entrañables, un villano que pese a lo detestable que resulta ser muy atractivo, humor, intriga y esas descripciones horrorosas que solo un maestros del terror como Stephen King sabe escribir.
     Y a todo esto, el final de la novela podría ser uno de los mejores que haya realizado el artista, puesto que en contra de lo que esperaría cualquiera, la solución al gran conflicto de la historia no se resuelve de la manera más tradicional…Lo que no pienso contarles, para aguarles la fiesta si es que aún no han leído esta estupenda obra.

 

4. Personajes principales.

* Bill Hodges: El protagonista o quizás mejor dicho el más relevante de los cuatro personajes principales, es un buen hombre mayor separado y con una hija ya adulta a la que no ve hace un par de años.   La destreza que consiguió durante su trabajo como agente de la ley, le será fundamental para atrapar al asesino, si bien debido a ciertas incompetencias suyas queda claro que no somos infalibles, aunque nunca es tarde para aprender cosas nuevas.  Más encima, entre medio de su investigación redescubre el amor y hace dos  amigos valiosos, en circunstancias en la que creía que no podían llegar nuevas cosas buenas a su alrededor.

*  Brady Hartsfield: El “malo” de la historia es un tipo cercano a la treintena, muy inteligente y guapo, prodigio además con la tecnología, la que usa para beneficio propio de manera maquiavélica.  Vive con su madre viuda y alcohólica, con quien mantiene una relación insana; a ambos los une un recuerdo espantoso del que no hablan y ello será uno de los pasajes más impactantes del libro, una vez que se revele al lector.  Pese a la tragedia que es su pasado, resulta imposible sentir lástima por él y justificarlo; tal y como queda de manifiesto en la novela, es todo un alienígena entre los demás, puesto que ni su propia madre es su par.

*  Olivia Trelawney: Una mujer viuda cincuentona adinerada, que tal como el protagonista vive sola y comparte con al menos 4 personajes más ese sensación de no tener quién la necesite; es poco agraciada y posee una personalidad obsesiva que despierta rechazo en los demás, lo que pasó incluso con Bill cuando la conoció (un contraste interesante, viene a ser su aspecto y actitud anómalas, si la comparamos con Hartsfield, quien se esconde bajo su apariencia amable y sonrisa falsa, para acechar).  Es una de las víctimas del psicópata y ello de una manera muy interesante, con lo que queda de manifiesto las distintas manifestaciones del mal y el poder que tienen la culpa y la depresión en las personas.  Tristemente estuvo involucrada en los asesinatos del comienzo de la obra y ello viene a convertirse en su perdición.

* Janelle Patterson: Hermana menor de la Trelawney, está en los cuarenta y se ve bastante bien a su edad.  Tuvo un matrimonio desastroso, habiéndose separado y pese a ello es una persona cálida.  Su camino se cruza con Bill y ello resulta reconfortante para ambos.  Por sobre las diferencias personales con su hermana, la ama de corazón y ello corresponde a otro ejemplo de cómo el amor por la familia, se constituye en uno de los pilares de esta obra, que no solo aborda lo propio del género policial, puesto que tanto en ella como en Bill e incluso el asesino y otros personajes, vienen a ser relevantes sus relaciones familiares para definirlos.

* Jerome Robinson: El joven vecino de unos 17 años de Bill, es un simpático y guapo muchacho negro muy inteligente, por cierto, quien le poda el césped al protagonista; proveniente de una familia acomodada, tiene buena relación con su “empleador”, hasta que los eventos los acercan más y terminan por hacerse amigos de verdad.  A través de él y su gente queda patentado el tema del racismo y los prejuicios, a estas alturas del partido aún presente en USA.  Gracias a sus conocimientos computacionales y buena voluntad, se transforma en uno de los dos nuevos compañeros de Bill en sus pesquisas.

* Holly Gibney: Por fin llegamos a mi personaje favorito y por lo que supe también es uno de los predilectos de su creador, ya que no solo vuelve a aparecer en las siguientes entregas de esta trilogía, sino que además en su novela El Visitante y una novela corta que saldrá este año publicada en su próxima colección de novelettes.  Prima de Olivia y Janelle, es cuarentona también, aunque no guapa como la segunda y su relación con ambas nunca fue muy estrecha, hasta que las acciones de Brady la llevan a reunirse con los otros personajes.  Posee serios problemas psiquiátricos, razón por la cual está medicada, por lo que vive con su madre posesiva y que tal como sucede en la novela viene a ser su peor problema.  Conocer a Bill la marca lo suficiente, como para motivarla a comenzar su proceso de emancipación, llegando a convertirse en alguien decisivo para atrapar al sociópata.  El tema de la resiliencia es mayor en ella, puesto que aparece en el libro como alguien insignificante y luego poco a poco comienza a maravillarnos, demostrándonos además que no hay que dejarse llevar por las apariencias.  También entabla una relación estrecha con Jerome, conformándose con ello un trío en verdad encantador.

5. La trilogía en la televisión.

    El atractivo de esta novela y de la trilogía en general, hizo que se interesaran por hacer una serie de televisión basada en ella; que más encima hoy en día y más que nunca, todo lo que salga de la pluma de Stephen King es disputado por los medios, para sacar provecho de ello. Gran éxito entre público y crítica ha ganado este programa, que ya acabó su tercera temporada, cada una adaptando los libros en cuestión.  No hablaré más de ello, pues aún no la veo y pretendo comenzar dentro de poco la primera temporada, así como de una vez el segundo libro de la saga…Así que se vienen mis impresiones al respecto, que Bill Hodges hay para rato.

 


lunes, 20 de enero de 2020

Volver al estilo clásico. PRIMERA PARTE


I. Antecedentes para una nueva serie de culto.

    En 1982 dos genios del terror unieron sus talentos para darnos a sus seguidores y amantes del género lo que pronto se transformaría en una película de culto: Creepshow.  Me estoy refiriendo a una película dirigida por toda una dupla de oro: George Romero, el mismo “padre de los zombies” que nos había regalado ya hace rato su genial debut con La Noche de los Muertos Vivientes y su secuela El Amanecer de los Muertos; y su compañero a cargo del guión, Stephen King, por entonces también escritor consagrado gracias a varias novelas suyas y de las cuales solo nombraré por ahora Salem´s Lot.
    Lo que hicieron a través de este trabajo sus creadores, fue nada menos que realizar un cariñoso homenaje a los cómics de terror, sangrientos y con algo de humor negro, de la desaparecida editorial EC, de la cual ambos mamaron de niños y/o jóvenes por allá en la década de los 50.  De este modo, armaron su obra como si se tratara de diversas historias a manera de antología, tal como sucedía con esas viejas publicaciones, utilizando además un personaje macabro a manera de anfitrión y recreando el estilo de las viñetas en las que están divididas las historietas.  
    5 fueron las historias que contaron en esta ocasión Romero y King y para ello se valieron de numerosos actores, entre ellos unos cuantos ya veteranos como Leslie Nielsen y E. G. Marshall, más varias jóvenes promesas que con los años cobrarían incluso más renombre que los anteriores, tales como Adrienne Barbeau, Ted Danson y en especial Ed Harris.  Cabe mencionar que el propio Stephen King actuó como protagonista del primer segmento.
    Debido al éxito de esta producción, en 1987 se realizó una secuela, para nada mala, aunque de ella aparte de la historia que une los tres segmentos que la componen, solo la segunda parte es en verdad memorable; y es que esta, basada en el cuento La Balsa del “Tío Steve”, por razones presupuestarias no pudo salir en su predecesora como se tenía pensado originalmente, siendo lejos lo más inquietante de este filme.  No obstante, esta vez Romero no estuvo detrás de las cámaras y le pasó el mando a su amigo colaborador Michael Gornick, mientras que él ofició de guionista junto al mismo King.
     Cabe mencionar que en ambas películas también participó otro grande del terror: el dibujante Berni Wrightson, otro querido amigo de Romero y de King, realizando los diseños para las viñetas y animaciones de estas, todo al muy viejo estilo de la adorada EC y las empresas que siguieron su legado.
     Por cierto, hay una Creepshow III de 2006, pero este servidor no la ha visto y al parecer es olvidable.  Está compuesta por 5 historias, si bien en ellas no participaron de ninguna manera Romero, ni King.


                                                       Tráiler de Creepshow (1982).

II. Un feliz regreso…A la tele.

    El maestro de los efectos especiales y maquillajes monstruosos, Greg Nicotero, hace rato ya director de cine y productor detrás de cientos de títulos para el cine y la televisión se interesó en este proyecto…Y es que este trabajó en su juventud para el propio Romero y luego ya un veterano realizó los trucos para varias adaptaciones de la narrativa de S.K (entre ellas de La Niebla).
    Fue así que la serie imita o más bien sigue los lineamientos de las películas en la que se inspira, contando dos historias por episodio, de media hora cada segmento.  Varios autores fueron adaptados en esta ocasión, partiendo por el propio Stephen King y terminando por Joe Hill, su igualmente famoso hijo mayor, también autor multipremiado; por otro lado, también encontramos acá guiones originales, algunos de la mano del propio Nicotero y otra de Paul Dini, prestigioso escritor de cómics y cartoons, sin dejar de mencionar al veterano escritor de cómics de terror Bruce Jones.  De igual manera grandes actores participaron en esta primera temporada, de solo 6 episodios, algunos de ellos muy ligados al género y a los propios artífices de ambas películas clásicas.
    Para completar el tributo a las mencionadas cintas y de las cuales recibe su nombre el show, crearon un nuevo anfitrión y que en todo caso se parece bastante al de la primera película…Sin embargo, este no resulta muy simpático que digamos e incluso se podría decir que se ve intimidatorio, a diferencia de lo que dicta la tradición de los viejos cómics en los que se inspira esta producción (si bien comparte su gusto por el humor negro) y que pese a su monstruosidad son amables con su público.  Además, se usaron efectos especiales “retro” en muchos casos, optando por la animatrónica y los disfraces aparatosos en vez del hoy abusado GGI, lo que para los nostálgicos de las obras del pasado resulta memorable.
    Por cierto, también se agradece que tenga créditos de apertura, estos bastante efectivos y donde en ellos ahora sí dio gusto el uso de la tecnología computacional.  De igual manera, al comienzo de las historias, entre medio y al final del capítulo podemos ver páginas de la revista de la que se suponen vienen estos relatos, sin dudas otro precioso detalle que honra los cómics que originaron luego tales obras.


                                           Créditos de apertura de la serie Creepshow.

III. Los episodios.

1. Materia Gris/La Casa de la Cabeza.

     Un programa como este y considerando sus antecedentes, no podía dejar de adaptar al llamado Rey del Terror y qué no mejor partiendo con una de sus historias clásicas.  Es así que Materia Gris corresponde a uno de sus primeros cuentos, de esos de “terror puro y duro” que publicaba en su juventud en revistas antes de cobrar fama y fortuna.  Este relato estaba pendiente desde hace décadas, considerando que varios de los textos que lo acompañaron en El Umbral de la Noche (por cierto, la vieja edición de bolsillo que tengo regalada por mi madre cuando era adolescente, de la editorial Plaza y Janez, lleva de portada una imagen de la peli original de Creepshow), su primera colección de cuentos, ya habían tenido sus adaptaciones e incluso algunos más de una y hasta fueron fuente de franquicias como Los Niños del Maíz o Camiones (cuya primera versión la dirigió el propio King en los ochenta).
      Esta pieza que recuerdo con cariño e incluso se las di a leer a unos alumnos que me pidieron recomendaciones, trata acerca de un hombre que para mitigar sus penas se dedica a tomar cerveza como condenado.  Su hijo adolescente está sometido al vicio de su papá y un día le cuenta cómo llegó a todo esto a una mujer, luego de que llega hasta ella y a sus compañeros para pedirle ayuda.  El título de la joyita tiene que ver con lo que le pasa al alcohólico y cómo ello afecta a quienes lo rodean, de una forma mucho más espantosa que en los dramas relacionados con las familias disfuncionales típicas.
     Detrás del guión en el cual nos encontramos con atrocidades e imágenes en verdad espantosas y al final con un verdadero monstruo memorable, bien podemos hallar una metáfora y una moraleja relacionada con los efectos nocivos de las dependencias (que King muy bien lo sabe, tal como él mismo nos lo ha contado sin tapujos en su hermoso libro Mientras Escribo): a la larga, si no llegamos a controlar nuestro dolor y no paramos el vicio que nos consume, ellos nos terminan por destruir.
    Debo destacar la dirección de arte de esta sección del capítulo, que en verdad nos hace creer que estamos en medio de una tormenta (¿Se han dado cuenta de que al Tío Steve le encanta ambientar sus narraciones en medio de tempestades de lluvia y nieve, en especial cuando se llega al clímax, como una manera de representar a través de la madre naturaleza el choque de las fuerzas en pugna?) y el hecho de que una de las protagonistas es nada menos que Adrienne Barbeau, ahora una anciana y aun así activa y tan carismática como siempre es un detalle a la primera película para el cine de esta franquicia, puesto que  en sus años mozos participó en ella (si bien da penita verla tan viejita…¡Con lo sexy que era!).  Asimismo, actúa otro tremendo artista, Tobin Bell, quien hizo del villano Jigsaw en esas perlas gores que son los filmes de la saga Saw (y ahora no del malo de la historia) y el moreno Giancarlo Esposito (al que en una semana he visto en tres papeles diferentes y en verdad que actúa bien el veterano).
    La segunda historia corresponde a La Casa de la Cabeza, que en inglés viene a ser un juego de cabeza por el típico nombre de relatos de horror: House of the Dead (muerte) por House of the Head (cabeza).  ¿Y por qué ese nombre tan raro? Pues porque la trama gira en torno a una casa de muñecas y a una cabeza que aparece de un momento a otro de manera inexplicable.
    La protagonista es una niña de unos ¿7 años?, inteligente, sensible e independiente que le ha tomado el gusto a este tipo de juguetes.  Ha logrado tener una familia “ideal”, con su perro guardián en uno de estos objetos muy elaborado.  Cuando todo parece que va bien, un día descubre que a los “habitantes” de la casita se ha sumado una horrorosa cabeza tipo zombie y la cual, por increíble que nos parezca, se ve que aterroriza a los muñequitos.  El tiempo pasa y la chica ve cómo el intruso invade la tranquilidad, al punto que ella por sí misma y sin contarle a sus padres, hará lo posible por salvar la situación desde su ingenuidad infantil o más bien utilizando su “razonamiento mágico”, al ser capaz de aceptar lo extraordinario sin problemas (a diferencia de un adulto).
    Entre lo maravilloso de esta segunda historia, se encuentra la actuación de la pequeña actriz a cargo de la protagonista, quien no solo realiza con increíble convicción su rol, sino que además carga con el papel de una chica que nos deja con la boca abierta, por la manera de cómo enfrenta ella sola un horror que muchos adultos maduros apenas podrían superar.  La ingeniosa manera para abordar la contaminación del mal en lo cotidiano, todo sin violencia explícita y a través de los ojos de una menor de edad, nos pone tensos y esperando cualquier cosa del destino de la pequeña heroína.  
    La idea original de esta sección (quizás lo más sobresaliente de toda la primera temporada), viene de un cuento de Josh Malerman, un emergente escritor gringo que aparte de dedicarse a este noble arte, es músico y con una carrera bastante exitosa en ello, por cierto.  Ganador de varios premios gracias a su pluma, su debut fue nada menos que con Bird Box (2014 y publicada en nuestra lengua con el nombre A Ciegas); esta obra fue llevada al cine gracias a Netflix y a la talentosa Sandra Bullock, que la produjo y se reservó el papel principal para ello.  Malerman ha escrito a la fecha 6 novelas, como también ha incursionado en el formato de la novela corta y de los cuentos, llegando a escribir un montón de estos últimos en pocos años.  Para Creepshow él mismo se dio el gusto de adaptar su relato a la pantalla chica.


                                                                    Tráiler oficial.
2. Bad Wolf Down/The Finger.

     Supongo que una traducción correcta para la primera historia sería algo así como El Lobo Malo Debajo (¿O escondido?) y es que se trata de un pieza acerca de hombres lobos.  Ambientada en plena Segunda Guerra Mundial y cuando un pequeño grupo de soldados gringos apenas ha logrado escapar con vida, de su enfrentamiento a los nazis, nos muestra a este grupo que se encuentra con una mujer con esta maldición y la particular manera que tienen de enfrentar dicho peligro.  Pero una cosa es la amenaza sobrenatural a la que están expuestas, donde vemos que quienes sufren tal condición no han escogido convertirse en estos monstruos y otra el mal que representa el enemigo, que si ha optado como elección propia por este tipo de bestialidad.
    Aparte de ser una historia típica de miedo y monstruos, podemos hallar una honda reflexión acerca de la verdadera naturaleza del ser humano, quien usa caretas y su supuesta urbanidad, para  esconder sus conductas salvajes y toda la oscuridad que puede llegar a albergar (que no solo vemos aquí bajo la imagen de los nazis).
    El papel del villano principal lo realiza un actor de culto, gran veterano de filmes de terror y series de televisión del género y de la ciencia ficción: uno de mis ídolos personales, Jeffrey Combs (Reanimator y varios otros filmes de Stuart Gordon, por no mencionar sus papeles recurrentes en Star Trek: Deep Space Nine y Star Trek: Enterprise).
     The Finger (El Dedo) es la historia de un hombre de vida más o menos miserable, que un día se encuentra en la calle con un raro dedo y se lo lleva a su casa, para agregarlo a su colección de cosas pilladas por cualquier parte.  El órgano comienza a crecer y termina por dar forma a un monstruito que demuestra que le tiene aprecio.  La trama se pone en verdad truculenta, cuando la criatura encuentra una manera muy especial de hacer feliz a su amo.
    He aquí otra manera de abordar la inclinación natural humana hacia el mal, en especial en lo que concierne al egoísmo… ¡Y por supuesto que este monstruito (animado con animatrónica en la más onda vintage) resulta ser una proyección de los defectos del protagonista! 
     Esta segunda sección está protagonizada por el simpático DJ Qualls, artista a quien no hace mucho este servidor vio brillar en El Hombre en el Castillo.
     El guión estuvo a cargo de otro verdadero maestro del terror, David J. Schow, destacado guionista y escritor que estuvo detrás de la recordada primera adaptación cinematográfica del cómic del superhéroe El Cuervo y su trabajo para el guión de la muy entretenida historia sobre psicópatas Pick me up de Larry Cohen para Maestros del Horror; cabe destacar los formidables monólogos que escribió para el protagonista, interpretados con mucha simpatía por Qualls, frente a la cámara como hablándole al público. Asimismo, el propio Greg Nicotero ofició en esta ocasión de director.  

   
                                                                     Tráiler N° 2.

3. All Hallows Eve/The Man in the Suitcase.

     Víspera de Todos los Santos corresponde al nombre en español de la primera parte de este capítulo, lo que entre los gringos (y otras partes del mundo como incluso Chile, debido a la publicidad y al impacto de la cultura popular, claro) también es conocido como… ¡Halloween!
     Esta historia es protagonizada por un grupo de niños que sale a realizar el tradicional “dulce o travesura” y el verdadero sentido que le dan estos amigos a su viaje por el vecindario en el que nacieron.  La situación es rara, porque en general se ven como un grupo amable entre gente que se quiere, pero luego vemos que su presencia entre los vecinos es temida y la razón de ello solo viene a revelarse con el impactante final.  Hay una atmósfera insana detrás de todo esto y ello en verdad nos mantiene atentos en lo que vendría a ser, sin dudas, el segmento más emotivo de toda esta breve y aun así inolvidable temporada debut.
     El tema del dolor y el sentido que le damos a este, juega un papel fundamental en esta ocasión, como algo que nos puede destruir y también unir a otros.  Pero también volvemos a encontrarnos con las ideas de la justicia, el castigo y la venganza, viejos temas que tantas narraciones clásicas de terror han originado.
    Otra vez estamos hablando de un guión original, aunque esta vez quién está detrás de ello, viene a ser un escritor por quien no puedo dejar de sentir enorme respeto: Bruce Jones ¿Y quién es este señor? Pues estamos hablando de un veterano de los cómics y al que le debemos una enorme cantidad de historias de terror hoy ya clásicas; todas hechas para revistas tales como Eerie y Creepie, de la que salieran reales obras maestras tales como esa joyita que es Jennifer, dibujada bellamente por Berni Wrigtson y que gracias a la ya mencionada Maestros del Horror y a Dario Argento, pudimos ver adaptada a la pantalla chica que llega a dar gusto.
      Traducido literalmente en nuestra lengua como El Hombre en el Maletero, la segunda parte es otra historia de terror sobrenatural con mucho humor negro, tal como el caso de El Dedo que ya revisamos más arriba.  Esta vez se trata de un hombre joven, al que supuestamente por error le llega una maleta que no es la suya, la que trae un cargamento muy especial: un hombre que por increíble que parezca, logra estar vivo dentro de ella, pese a lo retorcido que está; el sujeto pide ayuda para salir de su confinamiento y cuando el protagonista está a punto de ayudarlo, se da cuenta de que le conviene mantenerlo ahí, pues gracias al dolor del hombre del maletero puede conseguir todo el dinero que desea.  Dos personas más se involucran en esto, trayendo consecuencias nocivas para todos ellos.
    Detrás de esta historia aparentemente absurda y con momentos tanto graciosos, como con su cuota de violencia, estamos frente a una de esas obras del género de gran carga moral.  El exacerbado deseo humano por el dinero, aún a costa de nuestra propia alma y del bienestar de otros, se encuentra presente en este pequeño drama que, además, reinterpreta de manera muy original a uno de los personajes habituales de la más rancia tradición sobrenatural y del género de horror.
     


martes, 14 de enero de 2020

Como terminar bien una serie sin la mayoría de sus personajes principales.


     La cuarta temporada de El Hombre en el Castillo, se supone que cerró lo mejor posible todos los hilos argumentales que estuvo desarrollando desde que comenzó, que en todo caso no era mucho tiempo, ni tantos episodios si se le compara con otros shows más longevos.  La verdad es que la tenía difícil desde un principio, si se considera que no solo dos de sus protagonistas fallecieron durante la temporada anterior, sino que otros dos de ellos no volvieron a aparecer a lo largo de esta última temporada y prácticamente se les borró de la historia, ya que nadie se acordaba de ellos; más encima, uno de los personajes más carismáticos del programa, para sorpresa de los espectadores, “ya estaba muerto” para cuando comenzó la temporada final y ello era algo impensable luego de la última vez que lo vimos en pantalla.  No voy a mencionar cuáles son los nombres de aquellos casos, para no caer en el maldito spoiler, si bien al no mencionar qué es de ellos a lo largo de este último año (que en verdad a este servidor le gustó bastante), el lector al comparar esta entrada con la de las temporadas anteriores puede hacerse una idea de estas pérdidas.
     Puede ser que la decisión para prescindir de tanto personajes sea algo monetario, pudiendo así guardar el presupuesto para la producción costosa de este show, caracterizado por su espectacular ambientación que efectivamente nos hizo creer que veíamos un mundo alternativo al nuestro, donde la Segunda Guerra Mundial la ganó el Eje y no los Aliados, de modo que Nazis y japoneses se repartieron buena parte de Estados Unidos y del resto del mundo.  Por lo tanto, con menos personajes (y sus actores) en los que detenerse a contar qué sucedió después, se potenciaron varios de ellos, entre ellos un secundario y aparecieron unos nuevos para reforzar la trama de este mundo sumido en la tensión y un esperado cataclismo social por venir, sin olvidar el tema del Multiverso que estaba gestionándose desde hace rato.
     Por un lado, nos encontramos con que los nazis siguen avanzando en el desarrollo de su tecnología, que los hace estar por sobre sus viejos aliados y más ahora que están comenzando a dominar la máquina que les permite viajar, por el momento, solo a otra realidad.  El deseo de poder es tan grande, que sus intentos para apropiarse de todo el territorio gringo, a costa de los “indeseables” para su ideología enfermiza y de la tradición de esa tierra, está llevando todo a un final que puede que no sea el que ellos esperan.  Por otro lado, los japoneses tienen tanto problemas internos, como con sus vecinos y la resistencia, que esta vez se encuentra más resuelta que nunca  para expulsarlos y ahora que se ha sumado un nuevo bloque en su contra: los negros que han abrazado el comunismo y están dispuesto a todo para hacer valer su derecho a la libertad y a la patria que por más de un siglo se les ha negado.
    Entre todos los detalles sabrosos que podemos encontrar en esta temporada, que cierra de manera muy emotiva la adaptación de la célebre novela ucrónica de Phillip K. Dick, cabe mencionar los homenajes a dos clásicos de la ciencia ficción televisiva de los sesenta, época en la que transcurre esta serie que hoy despedimos: La Dimensión Desconocida y Más Allá de la Realidad (The Outher Limits).


    Para saber de qué va el cierre del show que, por el momento, nos convoca por última vez repasemos en qué encontramos a sus personajes:

Juliana Crain: Tras vivir un tiempo como “refugiada” secreta en lo que vendría siendo nuestra versión de la Tierra, vuelve a la suya para ser una de las líderes de la resistencia contra los nazis.  Su relación con John Smith en ambos sitios será fundamental para el desarrollo de los acontecimientos.

John Smith: El nazi de origen gringo más poderoso en el Reich, realiza un viaje que se supone lo cambiará bastante y le da motivos para hacer lo posible por conseguir todos sus anhelos.  Quizás nunca antes lo habíamos visto tan humanizado, más todavía porque ahora se nos revela un triste episodio de su pasado.  Teniendo en cuenta el alto cargo que tiene, sus preocupaciones están orientadas a las sospechas que tiene el régimen con él y su familia, los problemas con la resistencia, sus propias pretensiones personales y sus conflictos en el hogar, que se nota está perdiendo el aprecio de al menos dos de las mujeres con las que cuenta.

Inspector Kiddo: Si los Smith sufrieron con su primogénito, esta vez nos es posible conocer al duro japonés, al servicio del imperio, desde un plano más emotivo y ello tras introducirse a los personajes a su hijo menor; este último, oficial militar condecorado, comienza a tener una crisis debido a la culpa por los actos que cometió en la guerra y por tal razón padre e hijo comienzan a distanciarse más entre sí…No obstante, el tema del amor familiar es uno de los pilares de esta serie, de modo que aparte de ver cómo se enfrenta este duro hombre a los problemas de su gente, que debe resguardar el sistema de más de un enemigo, tiene que resolver ahora las labores familiares tanto tiempo aplazadas.

Robert Childan: El anticuario con más aventuras y desventuras que hemos llegado a conocer, ahora cuenta con una dulce empleada japonesa de la que se nota está interesado.  Comienza este nuevo año con una posición privilegiada, como extranjero entre los japoneses, pero luego las cosas se vuelven a complicar, cuando se implica sin desearlo otra vez con la resistencia.

Helen Smith: La guapa y atormentada esposa de John, ha regresado de su año en la llamada Zona Neutral, con el equilibro suficiente como para afrontar ahora de manera directa sus vicisitudes.  La conciencia de que el mundo en el que vive está mal, la lleva a tomar decisiones importantes y que por fin le otorgan un heroísmo a esta mujer que tanto sufrió por culpa del régimen nazi y en el que ella lamentablemente aportó algo.  Como la serie también trata acerca de las nuevas oportunidades y de la redención, ahora es el momento adecuado para que esta mujer logre la paz que se merece.

Wyatt Pryce: Este recio y atractivo rebelde que apareció por primera vez en la temporada anterior, continúa primero por si solo con sus acciones en contra de los invasores, luego se le vuelve a unir Juliana, quien lo convence por completo de cómo conseguir darle su peor derrota a los nazis.  Asimismo, se asocia a los comunistas negros junto a su propia gente, para derrocar de una vez por todas al enemigo.

Jennifer Smith: La hija del medio de la familia del jerarca nazi gringo, toma ahora un rol muy destacado, como conciencia de su sangre luego de ese año alejada de las atrocidades del Reich.  Destacable viene a ser el desempeño actoral de la joven artista que la interpreta, Genea Charpentier, a quien hemos visto crecer y desarrollarse como personaje a lo largo de este programa.

    Por último, en verdad el último episodio se merece todos los elogios, que si bien da la impresión de que abre puertas para seguir la historia, cierra muy bien todo con un par de ideas maravillosas: siempre está la esperanza y somos nosotros quienes construimos nuestro destino y por ello depende de uno lograr alcanzar la felicidad.


                                             Tráiler subtitulado de la temporada final.

martes, 7 de enero de 2020

Reencuentros con el Paco Rivano (II).


     Sigo con mi repaso personal del libro Narrativa Reunida de Luis Rivano.

5- El Cuaderno de Víctor Hidalgo (1967).

     Corresponde, se supone, al libro escrito por el personaje poeta de las dos novelas con las que comienza el volumen; aunque también puede ser su propio diario de vida, donde de manera muy nostálgica hace referencia a sus recuerdos y reflexiones.
     En sí es un texto casi inclasificable, que no cuenta ninguna historia, salvo la memoria del autor sobre su infancia, introduce uno que otro poema de su autoría (obviamente del propio Rivano). Me habría esperado que fuese el cierre de una verdadera trilogía, sobre los personajes que ya conocemos un buen resto y no este "librito" que a mi humilde parecer se trata de lo más débil de la narrativa reunida del escritor.

6- El Apuntamiento (1968).

     Una novela dura que impacta en la conciencia de los lectores e ignoro si la primera de la literatura chilena, en retratar desde primera línea el submundo de la marginalidad nacional: carteristas, prostitutas, corrupción policial y otros...Todos estos personajes dignos del llamado género negro hollywoodense, pero llevados a la idiosincrasia nacional.
      La historia nos la cuenta su propio protagonista, un muchacho de unos veinte años que rememora su difícil vida en la pobreza, por lo cual llega a muy temprana edad a delinquir. El retrato de su infancia es el de tantos chicos como él, que conocieron desde muy pequeños el dolor y el desamparo, haciéndonos que ese chico a la deriva no solo nos simpatice, sino que podamos comprenderlo y hasta darnos cuenta que las cosas no son blanco y negro... ¿Qué lleva a un chiquillo a robar como primera instancia para sobrevivir? Aquí podemos encontrar una respuesta verosímil a casos como ese.
      Por otro lado, vuelven las prostitutas como personajes recurrentes de la narrativa "rivaniana" (me permito inventar ese adjetivo en honor al autor...¿O ya la acuñaron antes?), que aquí aparecen tres como personajes secundarios y muy distintas todas ellas entre sí; cada una formando parte de la historia del protagonista y ayudando a definirlo para reconocerlo como un sujeto completo y no un retrato plano de un puro delincuente de tercera (sino que un ser humano, que también necesita de otras personas para escapar a la soledad y acercarse a su manera a la felicidad).
      No se puede dejar de lado el tema de la homosexualidad presente en la historia, abordado desde la problemática de la prostitución masculina y de chicos como el protagonista que no se consideran "maracos" o "mostaceros" (en aquellos años faltaba mucho como para que apareciera el término "gay" y todo aquello del orgullo...), pero que para sobrevivir buscan hombres mayores y adinerados. Cabe mencionar que considerando todo esto, tales prácticas son tratadas en las novelas como algo tan sórdido, cual otras que aparecen en sus páginas.
     No hay moraleja detrás de todo esto y los personajes no buscan compasión, solo sobrevivir un día más en esa selva humana en la que se desenvuelven. Eso sí, encontramos todo tipo de calaña entre sus habitantes, que en algunos aún queda nobleza y, en muchas ocasiones entre sus peores habitantes están los policías (de investigaciones, que no los carabineros, como bien lo deja claro el texto; puesto que los primeros se aprovechan de los delincuentes de poca monta, para extorsionarlos y ganar dinero extra con ellos).
     El nombre del libro hace referencia a las citas entre estos agentes de la ley codiciosos y parásitos, con sus víctimas para sacarles plata y de ese modo hacer oídos sordos con sus fechorías o "protegerlos" de otros agentes; so pena de mandarlos preso en caso de no darles en el gusto...Y es que cabe mencionar que el protagonista nos cuenta su historia, al estar compungido por no tener dinero para pagarle a su "tira".
      Mucho más que en los otros relatos ya leídos, abunda la jerga, la mayoría de las veces llena de metáforas dentro del lenguaje coloquial y tal como la podemos encontrar en el español de Chile hoy en día. Por lo tanto, quien no se maneje en dicho lenguaje, agradezca el glosario que se incluye al final del tomo.
      Se trata, sin dudas, de una obra desgarradora y apreciable solo para los valientes que se atreven a indagar en esta realidad sucia, oscura y húmeda, aunque real y donde muchas veces la esperanza no existe (a diferencia de las dos primeras novelas que abren este tomo). Los amantes de ese cine gringo de acción e intriga y con parias como protagonista lo amarán, así como aquellos que en carne propia se han codeado con su gente, valorando esos códigos desconocidos para los otros o, en el mayor de los casos, los lectores (como este servidor); todos ávidos de buenas historias y bien contadas sobre mundos fronterizos al nuestro que no podemos ignorar


 6- Tirar a Matar (1971).

     Desde que comencé a leer este libro y me reencontré con la particular narrativa del "Paco", no vacilé en soñar con que ojalá en un futuro cercano hicieran alguna excelente producción cinematográfica, basada en sus obras. Su díptico sobre los carabineros sería genial verlo al menos en la pantalla chica, como buenas miniseries de calidad, pero con lo desvalorizado que están cada vez más sus miembros entre la población nacional, bien difícil que ello sea posible...Sin embargo sus textos sobre delincuentes, uf, tienen todos los elementos como para realizar una obra llena de acción, intriga, violencia, sexo, drogas y personajes llamativos. Definitivamente me imagino a alguien como Tarantino llevando a escena estas ficciones tan llamativas ¿Por qué los productores chilenos no le echan el ojo a estas joyitas y se aseguran una historia de calidad? Supongo que por cuestiones de derechos o pura ignorancia.
     La novela está contada en primera persona, como las otras ya reseñadas, por su protagonista y por ello viene a ser otra confesión desde lo más hondo del corazón de un sujeto sumido en el submundo de la delincuencia. No obstante, la narración de Roberto Placilla no es la de un ladronzuelo como en el caso anterior, sino que la de un verdadero hombre de temer: alguien que trabaja como guardaespaldas armado, para gente que vende drogas duras y realiza tráfico de otras cosas. 
     El personaje es alguien curtido que tal como el protagonista del texto anterior, nos da un paseo por su pasado hasta llevarnos a su presente, justo cuando ahora su mayor debilidad es la mujer de la que se ha enamorado. Y es que como en los clásicos melodramas románticos, la chica pertenece a otra condición social, que los separa en muchos sentidos, si bien ella le corresponde
     Ahora bien, a diferencia del prostituto y ladronzuelo de El Apuntamiento, este otro es un hombre culto e inteligente, autodidacta (ama leer, el cine y los tangos, como buena proyección del propio Paco Rivano). Además, cosa rara, por mucho que en él la violencia esté a flor de piel, posee una sensibilidad mayor que en más de una ocasión lo llevará a las lágrimas. Empero, mantiene ese machismo hoy despreciables por donde se mire (como un particular episodio, en el que el protagonista actúa como un verdadero energúmeno), que acusan otros personajes del autor, al igual que la homofobia que en aquellos años los "machos alfa" ostentaban y se hacían ver cual actitudes normales y/o aceptables entre sus pares. Pero toda esta mezcla en alguien tan complejo como Roberto, reflejo de nuestra propia humanidad llena de matices, es clave para identificar a un sujeto que tal como lo muestra esta novela y otras del volumen que estamos revisando, no es alguien que está satisfecho con su existencia y eso lo hace alguien infeliz; además, por mucho que su situación sea mejor que la de otros personajes "rivanianos", Roberto está en constante contradicción consigo mismo (por cierto, su inteligencia lo lleva a formidables reflexiones sobre sí mismo, quienes lo rodean y la vida misma, dignas de tener en cuenta por el lector ávido de pasajes literarios poéticos e ideales para copiar y citar).
     En lo que va de esta "Narrativa Completa", por fin tenemos a un personaje femenino de verdadero peso dramático y en este caso corresponde a la amada de Roberto. Beatriz (¿Algún homenaje a la famosa amada de Dante, del mismo nombre, salida del poema épico medieval La Divina Comedia?) es alguien que nos demuestra, por un lado, que en todas las escalas sociales hay personas infelices y, por otro, por fin ahonda en la psicología femenina para diferenciarla del primitivismo masculino y su incapacidad natural (de una buena parte de mi género) para ser verdaderamente empático con las féminas. 
     Por cierto, el autor vuelve a mencionar la novela Espartaco y a su película, haciendo paralelismos entre este clásico y los pensamientos de su protagonista. Por otro lado, también se hace alusión directa a Hijo de Ladrón de Manuel Rojas, autor con el cual quien aquí escribe ya había relacionado a Rivano; interesante viene a ser cómo el mismo personaje principal, se compara con el protagonista de la novela de Rojas, que ambos han pasado por distintos tipos de miserias, si bien sus decisiones para enfrentarlas han sido tan diferentes.


 7- La Yira (1973).

     Definitivamente Luis Rivano era un genio, un artista que pese a sus galardones y reconocimiento entre literatos, no tuvo el aprecio más masivo que se merecía. Es así que el talento del escritor se puede apreciar, también, en la manera de cómo tomó un personaje secundario de su novela El Apuntamiento, para darle su propia historia ybdonde darle el papel principal. Luego, por primera vez en su narrativa, el argumento gira en torno a una mujer y no se trata de cualquiera, sino que resulta ser Nancy, la joven prostituta que tuvo un romance con el recordado Vinizio.
     Yira es otro nombre para referirse a una "trabajadora sexual", término que en todo caso dejó de usarse en la jerga chilena. De este modo, la yira es la chica que ya conocimos, quien ahora nos cuenta su vida y en lo que nos enteramos de que cuando estaba con "el Italiano", era una menor de edad, acabando su relato cuando solo tiene 17 años.
    Como otros hijos literarios del Paco, la pobre muchacha nos confiesa su infancia miserable, quizás incluso más desgraciada que la de sus pares. El retrato de su pobreza es lamentable, que habla de violencia intrafamiliar y de una espantosa violación que golpea de frente al lector. Enfrentada a una existencia tan difícil, como era de esperarse, la chiquilla se inicia pronto en la prostitución, revisitando el lector a otros personajes ya conocidos, ahora vistos desde otro ángulo.
     Los vejámenes a los que se ven expuestas mujeres como ella, se hacen presentes y el retrato de su actividad ilícita, logra verse ahora desde el punto de vista de las mujeres, otro logro para el artista a la hora de reflejar todo este infierno con gran humanidad. Encontramos solidaridad y fraternidad entre mujeres, donde los hombres pocas veces se describen y comportan como personas sensibles.
     Si de relaciones interpersonales entre este género vamos a hablar, cabe mencionar la introducción del tema del lesbianismo, que aquí a diferencia de la homosexualidad masculina y como se vio en otros textos de Rivano, es más un recurso para encontrar el afecto perdido, que puro placer carnal y utilización egoísta del amante (tal como lo describe el autor cuando se refiere al sexo entre hombres).
     Asimismo, destaca la mirada de la protagonista, que en vez de enjuiciar a quienes la han atropellado, exhibe una manera de sentir compasión hacia ellos, encontrando en sus congéneres la soledad que los iguala a todos y lo que la hace sentir esa empatía que la caracteriza. Por esta misma razón, la muchacha es capaz de perdonar, incluso, al hombre que más la dañó, siendo que de ese modo la narración termina con una cuota de esperanza.
     También cabe destacar el papel que cumple en esta historia la religión institucionalizada, ella con un cariz negativo mayormente y que vemos encarnado en un personaje pusilánime y detestable por su fanatismo e ignorancia (estos últimos dos defectos, con los cuales muchas veces se tilda a los creyentes o que se pueden encontrar en verdad entre sus filas). Siendo este el segundo texto de los leídos del autor, luego de Bajo el Signo de Espartaco, en tratar este tema, es fácil darse cuenta del ateísmo o malestar con las iglesias (cristianas) por parte de Rivano.
    Por cierto, pese a todo lo dramático que llega a ser este texto (¿Cuento o novela corta?), volvemos a encontrar momentos de humor, lo que se agradece entre tanto pesar.

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