miércoles, 12 de junio de 2019

TOS reactualizada por segunda vez.


1. Nuevas historias para contar.

      Tras una primera temporada tan potente y cuatro cortometrajes que sirvieron para adelantar la siguiente temporada de Star Trek: Discovery (pequeñas piezas que, sin dudas, dejaron con más ganas aún a los seguidores del show), en el transcurso de enero de este año se estrenó la nueva tanda de episodios, de esta otra precuela al universo trekker (recordemos que la primera de ellas corresponde Star Trek: Enterprise), consistente en “solo” catorce de ellos.
       Esta segunda temporada comienza justamente donde terminó el año pasado: Nada menos que con la llegada de la mítica Enterprise de la Serie Original, de modo que así se anticipaba que ambos navíos y sus tripulaciones vivirían aventuras compartidas.  Para lograr esto, se quiso respetar lo mejor posible la continuidad de la franquicia (cabe recordar que los fanáticos más puristas han criticado de forma negativa las inconsistencias de las dos precuelas con lo visto en sus programas precedentes), de modo que a cargo de la llamada “nave insignia” de la Federación no podía estar al mando el capitán Kirk, pero sí Cristopher Pike, aquel que pudimos conocer a través de ese hermoso único episodio doble de los sesenta que es The Menagerie y que en realidad había sido el primer capitán que consideró su creador Gene Rodenberry para la serie, cuando hizo el piloto original The  Cage.  Por otro lado, ateniéndose a todo esto, era de esperarse que también apareciera Spock, quien para esa época servía junto a Pike en dicho crucero…Así que la segunda temporada debía venirse potente.
      Luego del conflicto con los klingons y con el llamado Universo Espejo, la historia debía ser otra y así fue, que cabe recordar que este actual título sigue la tendencia de hoy en día: abordar una larga trama para toda la temporada, dejando de lado los argumentos antológicos y/o de carácter unitario (salvo el par de excepciones, que tuvo en su primer año).  Es así que esta vez el argumento central se centró en la amenaza de una inteligencia artificial, que en el futuro provocaría la extinción de toda vida orgánica inteligente en buena parte de la galaxia; de modo que habría que frenarla, antes de que en el presente llegara a alcanzar todo su potencial.
      Ligado a esta trama, se encuentra el misterio del llamado “Ángel Rojo”, tras aparecerse a varios sujetos desde hace décadas e incluso siglos, como además interviniendo en un montón de momentos significativos; con posterioridad, se descubre que todo esto se encuentra relacionado con nada menos que Michael Burnham.  Cuando se revela la identidad de esta criatura, no se puede negar que estamos frente a uno de los puntos más álgidos de la temporada.


2. Los personajes.

      Pero mucho más sucede durante estos capítulos, que puede que a varios dejen con gusto a poco, pues como con Pike venía Spock (que, en todo caso, solo aparece bien entrada la temporada), era de suponer que por fin se abordara la difícil relación con su hermana adoptiva y de lo que algo se mencionó en el pasado.  Este Spock, en cierto sentido, es bastante distinto a aquel que conocimos y amamos, gracias al interpretado por Leonard Nimoy e incluso por Zachary en la trilogía del reboot; y es que acá lo vemos como un ser más o menos atormentado por su doble herencia, que no solo se trata de su barba que lo hace verse tan varonil y sexy (recuerden que es mestizo de humana con vulcano, dos especies muy diferentes en varios sentidos).  En todo caso, como la serie transcurre años antes de los eventos de TOS, se entiende que para cuando sucede lo de Discovery, el personaje aún no ha encontrado su equilibrio, de modo que aún debe crecer bastante como sujeto y parte del proceso para llegar a dicha paz, es posible apreciarla a lo largo de esta temporada.  
     Volviendo a Pike, cuando este asume el cargo de capitán de la Discovery… ¡Por fin tenemos a alguien de su jerarquía al mando de la nave, encarnando lo mejor de la Federación y de la Flota Estelar, tal como nos tenían acostumbrados en las otras series de la franquicia! Pues cabe recordar que Lorca, el anterior capitán de esta avanzada nave, no era el derroche de virtudes que esperábamos; y, en cambio, el buen Cristopher es un hombre con el cual de inmediato nos encariñamos: amable, valiente, capaz de inspirar respeto y confianza y con una enorme capacidad de autosacrificio.   Dentro de todo lo destacable que podemos llegar a apreciar de este personaje clásico, que ya había sido revisitado por estos años en la mencionada trilogía cinematográfica, se encuentra un nostálgico episodio y que retoma su historia en Talos IV, el planeta de los telépatas que solo aparecieron en los igualmente mencionados piloto original, The Cage y el capítulo doble de TOS, The Menagerie; grata sorpresa viene a ser este para los fanáticos más acérrimos (puesto que ni siquiera en Enterprise, la primera precuela a la Serie Original, se hizo relación a esta raza y a su mundo); posteriormente, cuando viaja  hasta un planeta solo habitado por klingons, se nos hace otra genial alusión directa al triste destino, que ya muchos sabemos tendrá en un futuro no muy lejano.
      Como era de esperarse, cada uno de los protagonistas de la serie posee sus propios arcos argumentales.  Así es como Tyllie primero se ve en apuros con una entidad extraterrestre no humanoide y, luego, al final de la temporada, se reencuentra con esa singular amiga que hizo en el corto que tuvo previamente.
      La historia de Stamets gira en torno al pesar que siente tras la muerte de su esposo; pero una luz de esperanza pareciera que llegara a su vida, aunque como bien queda demostrado a través de su persona, una cosa son las pretensiones personales y otra muy distinta las decisiones de quienes nos rodean, que lamentablemente no siempre concuerdan con nosotros mismos.
      El formidable señor Saru (lejos mi personaje favorito), como no, es uno de los tripulantes que más sobresale.  Tras el hermoso y emotivo corto que tuvo, donde se nos cuenta su origen, se reencuentra nada menos que con su gente: todo esto con muy interesantes repercusiones para el pueblo al que pertenece y, por supuesto, para él mismo.  Por cierto, muchas de las dudas que teníamos sobre los kelpianos, se nos aclaran por fin.  Y no puedo cerrar este pequeño apartado de mi revisión, sin decir que no puede dejar de conmovernos, tanto gracias a los estupendos guiones centrados en su figura, como debido al tremendo talento que posee Doug Jones: todo un maestro de la actuación, capaz de personificar con tanta soltura a criaturas extraordinarias, a veces tan humanas,  como este comandante y pese a su naturaleza alienígena.
    Otro tremendo personaje que regresa para gozo de sus seguidores, como para los fanáticos de la estupenda actriz que la personifica, es Phillippa Georgiou; si bien no como la noble capitana federacionista, si no que como su doble terrana la ex Emperador.  Tremendas sorpresas nos da esta mujer, tan bien caracterizada, quien tal como ya sabíamos muchos trekkers de corazón, esta vez viene como miembro de nada menos que de la oscura Sección 31 y en la que de manera rápida ha ido ascendiendo.  Cabe recordar, que este grupo está conformado por una división secreta de la Federación y encargada de hacer el “trabajo sucio”, cuando se trata de velar por los intereses de esta, que fue introducida en DS9 y luego retomada en sus inicios a través de Enterprise.  Tras este potente secundario y su destacado papel durante la segunda temporada, es de esperar que se concrete pronto el spin-off dedicado a las andanzas de esta fémina de carácter tan fuerte.  Por cierto, no se puede olvidar el proceso de humanización que va teniendo a lo largo de la temporada, tras ser alguien tan despiadada y supuestamente negada a sentir amor por alguien: y es que su relación con Michael nos va revelando una faceta maternal y amigable suya, inesperada hasta ese momento (pese a que sigue igual siendo una “perra”, claro).
    Ash Tyler, el antiguo Jefe de Seguridad de la Discovery, vuelve también dentro de las filas de la Sección 31.  A su vez su destino está ligado de manera muy profunda al Imperio Klingon, el cual se supone ya no tiene rencillas con la Federación; de igual manera, la relación que tiene con  L'Rell, su ex amante y ahora nada menos que Canciller del Imperio, viene a ser un atractivo arco argumental que implica, además, la aparición de un tercer personaje klingon muy ligado a ambos; lo que agrega otra interesante arista, para tener en cuenta dentro del desarrollo del programa.


3. Otras sorpresas.

     Los tres personajes femeninos que siempre veíamos en el puente de mando de la nave, durante la temporada anterior, la morenaza, la rubia y la chica ciborg, esta vez toman mayor relevancia en los capítulos; no obstante, es esta última la que destaca por sobre las otras, haciendo que nos llegue a simpatizarnos…Hasta que un giro dramático de los acontecimientos, nos deja con el alma en el hilo, respecto a lo que podamos llegar a sentir por ella.
     Asimismo, la guapa almirante Katrina Cornwell tampoco ha sido olvidada dentro de estos episodios, quien por igual demuestra tener encarnado en ella los ideales de la Federación, en especial como líder de la Flota Estelar.  
     Tres nuevos personajes recurrentes llegan: primero una eficiente técnica rescatada de un planeta, donde había caído la nave en la que trabajaba, quien llega a tener un interesante vis a vis con Stamets; cabe mencionar su orientación lésbica (de personalidad masculina y muy irónica), siendo el tercer personaje LGTB introducido en la serie.  Luego viene la nueva Jefa de Seguridad de la Discovery, la cual llega junto a Pike; perteneciente a una raza que solo pudimos ver en el clásico episodio El Precio, de la tercera temporada de TNG. Y luego está el capitán de la sección 31, con quien viene Phillippa, un viejo conocido de Pike y con varios esqueletos en el armario (incluyendo algunos relacionados con el pasado de Burnham).
      Para rematar la nostalgia que nos trae el Enterprise de la época de Cristopher Pike, viene con él además Número 1, la mano derecha de este durante los eventos de The Cage y The Menagerie…Me estoy refiriendo a una independiente mujer con un alto cargo militar, por sobre muchos hombres en la cadena de mando, algo normal hoy en día para nosotros y que Star Trek lo ha trabajado bastante; pero que en tiempos de TOS fue tanto una novedad, como un adelanto social para la televisión sesentera.  Bastante guapa esta fémina, por cierto, que en una primera instancia fue interpretada por una joven Majel Barret, ya entonces esposa de Gene Rodenberry y la que luego interpretó en la Serie Original a la enfermera Chapel y posteriormente a Lwaxana Troi en TNG.
      En contra de lo esperado, si se toman en cuenta los otros dos cortos previos a esta segunda temporada, no llegamos a ver a Harry Mudd, el famoso delincuente revisionado en esta serie.  Es de esperar que este vuelva a aparecer en la tercera temporada, que desde hace rato está confirmada (y que espero sea más larga que aquellas que le han precedido). De igual manera, tampoco sale el protagonista de Calypso, el otro bello corto con que nos regalaron los productores antes del estreno de este segundo año…y cabe recordar que esa historia transcurre en un futuro dentro de muchos siglos más adelante, uno en el que supuestamente no hay seres vivos orgánicos…De este modo, si nos detenemos a recordar la amenaza de la IA, a la que se enfrentan en esta ocasión, he aquí el nexo entre ambos acontecimientos; ya que en algún momento de la temporada, se deja claro que dicho futuro es decisivo para el desarrollo de la serie y de la continuidad del universo Trek.



4. Evaluación final.

      A diferencia del primer año de Discovery, la temporada queda más o menos abierta, con los protagonistas lanzados hacia una red de posibilidades sobre su devenir y lo que podría significar un cambio radical en la manera de abordar el show hasta el momento.  Muchas sorpresas pueden venir de ahora en adelante y tal vez por fin volvamos al antiguo estilo de los capítulos unitarios.  Por otro lado, tras el cierre de esta segunda etapa, se logra resolver, supuestamente, aquel detalle que tanto dilema provocó entre los trekkers más preocupados por la continuidad: la superioridad tecnológica de la Discovery y en general de esta Federación de antaño, que transcurre en el siglo XXIII, con respecto a los otros títulos ambientados en el siglo XXIV.
      Da gusto que Jonathan Frakes, Will Ryker de TNG haya vuelto a dirigir para este programa y esta vez no solo un episodio, sino que un par; lo mismo podrían hacer más adelante otros actores de la franquicia, que se dedicaron con éxito a trabajar tras las cámaras como LeVar Burton (Geordi La Forge) y Roxann Dawson (B'Elanna Torres en Voyager); soñar no cuesta nada y hasta el mismísimo Patrick Stewart (el Capitán Picard) podría encontrarse algún un día en el set, que muchos de los mejores episodios de TNG corrieron por su cuenta.
      Para este servidor, lejos la primera temporada es mucho mejor que esta otra, que los temas del Imperio Klingon y el Universo Espejo están entre mis favoritos.  Igual que hayan “rescatado”, para insertar a la trama central, a personajes tan emblemáticos como Pike y, en especial, Spock me parece de lo más sobresaliente e ingenioso; igual me alegro de que hayan seguido utilizando a Sarek y a su esposa Amanda, para redondear los argumentos sobre la familiaridad entre el mestizo y su hermana adoptiva Michael.  Por igual, el trabajo con la “infame” Sección 31 y el papel que desempeña la terrana Philippa Georgiou, me parece destacable, así como todo lo concerniente al pueblo de Saru.  De las dos grandes tramas relacionadas entre sí, la del Ángel Rojo y Control, creo que la primera está mejor abordada y que al menos en mi caso fue mucho más satisfactoria, debido a las sorpresas que dio una vez que se supo la naturaleza de su origen. Pero el final de temporada, pese a todo el dinero que se gastó en ello, hasta me aburrió un poco; que no pudo conquistarme.  Es de esperar que la tercera temporada recupere fuerza y mantenga el nivel alto, al que nos tiene acostumbrados Star Trek en televisión. 


                           Primera secuencia de apertura de la temporada (en total tuvo dos).

miércoles, 5 de junio de 2019

Adicto a Artemis Fowl.


1. Empecemos.

      Tras leer la sexta entrega de Artemis Fowl de Eoin Colfier, el lector conocedor de otras sagas de ciencia ficción y fantasía juveniles, tiene ya suficiente material como para comparar este libro y los que le precedieron, con obras parecidas y quedar con la satisfacción de que esta saga en cuestión no tiene que envidiarle a otras de su estilo. Es así que por muy aventuradas que suenen estas afirmaciones, lo que ha hecho su autor ha logrado crear una serie llena de virtudes literarias, que sin dudas la hacen recomendable y hasta digna de ser analizada y/o comentada. A través de estos libros, en la actualidad ocho en total y una especie de manual muy especial (Los Archivos de Artemis Fowl) vamos adentrándonos en un mundo donde magia y tecnología de punta conviven, a través de los cuales viejas historias se actualizan, aunque sin perder los elementos que hacen de la tradición folclórica, mítica y legendaria algo que no ha dejado de atraer a los lectores de todo el mundo y las épocas.
      Bajo el nombre en inglés de Artemis Fowl: The Time Paradox (2008) y traducida a nuestra lengua como Artemis Fowl: Y su Peor Enemigo, se trata de una novela que tal como sus predecesoras no deja de atrapar al lector. La aventura, el humor, las situaciones ingeniosas, los viejos personajes hace rato entrañables, sumados a ellos otros nuevos bastante interesantes, regresan junto al elemento más emotivo y que de vez en cuando también se logra disfrutar a través de su lectura.
      Teniendo en cuenta todo lo anterior, la novela se deja leer rápido y divierte, que ser testigos de la evolución de los personajes (y en especial de quien le da su nombre a esta saga), resulta grato. De este modo, las relaciones interpersonales entre todos ellos, con ese raro afecto mutuo que contrasta lejos con la manera de cómo son caracterizados los villanos, nos muestra un mundo que pese a su calidad de ficción, no deja de recordarnos al nuestro: La gente es compleja, nosotros mismos somos la suma de un montón de aspectos que nos dan capas y capas que nos definen; por ello mismo, a lo que nos invitan obras como esta, es a celebrar la diversidad. Y es que no hay que olvidar que los protagonistas han logrado hacerse amigos, pese a las discrepancias entre ellos, puesto que han superado sus prejuicios y descubierto en la otredad temas en común que los unen; en cambio, los ruines pese a todo su poder siempre están solos, pues su megalomanía les impide disfrutar de la fraternidad y/o el amor.


2. La historia.

      Tal como dice su nombre en inglés, se trata de un texto que aborda el tema del viaje en el tiempo (uno de mis favoritos, por cierto) y el cual en sus poco más de 400 páginas en su edición en español, solo realizan dos de los personajes principales (¿A estas alturas de la serie, quizás, los dos verdaderos protagonistas?): Artemis Fowl y Holly Canija.
      Lo anterior solo es posible debido a que una supuestamente extinguida enfermedad mágica, ha contagiado de manera mortal nada menos que a la madre del precoz adolescente y la única manera de conseguir el ingrediente para salvarle la vida es viajando al pasado (uno no muy lejano, por cierto, que "solo" son unos ocho años hacia atrás). Allí nuestros héroes deben vérselas nada menos que con un Artemis de diez años de edad, hace rato ya genio y anterior al cambio positivo que comenzó a gestarse en él gracias al influjo de sus seres queridos; así que se supone que ese es el "peor enemigo" del propio Fowl; pero bien pasada la mitad de la narración, aparece la verdadera mente maestra, quien ha estado detrás de varias fechorías y luego complica más que nunca todo, que sí en verdad esta corresponde a la némesis del chico irlandés.
      Gracias al periplo realizado por los crononautas, asistimos al original primer encuentro de Mantillo Mandíbulas con Artemis y Holly, anticipando de forma muy atractiva la posterior amistad entre estos tres. De igual manera, tenemos el agrado de reencontrarnos con un querido secundario, en uno de los momentos más sublimes de la saga.

3. Otros aspectos a tener en cuenta.

         Por un lado, tenemos el contraste entre los dos Artemis, el "viejo" y su versión más joven, lo que nos sirve para darnos cuenta de cuánto ha crecido como individuo nuestro ex criminal. Ahora bien, su versión más joven tampoco es alguien detestable, mucho menos cruel; si bien se nota que cuando se tienen menos experiencias, es más fácil caer en errores como el orgullo.
     Mayordomo, como no, aparece en el argumento y es a través de su versión del pasado que podemos evidenciar de que este siempre ha sido alguien noble.
      Por otro lado, nos volvemos a ver con ese otro gran personaje que fue introducido en la entrega anterior: el diablillo Número 1, ahora convertido en el más grande hechicero de su especie. Solo gracias a él les es posible a los viajeros realizar el salto en el tiempo. Asimismo, no puede ser más graciosa la manera de cómo este llega a las puertas de la mansión Fowl (algo que este humilde servidor tiene todas las intenciones de ver, ante una eventual adaptación audiovisual del volumen, siempre y cuando le vaya bien a la película que aún está por estrenarse).
       Asimismo, la novela juega con la especial relación entre el "fangosillo" y la elfa, de mundos, especies y personalidades tan diferentes, pero a la vez tan parecidos en su gusto por la adrenalina, que como bien dice el dicho "Los polos opuestos se atraen". Ya en el primer libro se había dado un leve guiño a este aspecto, de modo que cuando los acontecimientos los llevan a ambos hacia nuevas situaciones límites, de manera más fácil salen a flote los sentimientos reprimidos.
      También resurge el tema ecológico caro a este ciclo, tal vez más fuerte que nunca en el presente tomo y en esta ocasión a través del problema de la extinción de las especies animales, en lo que la raza humana tiene bastante culpa (agradable, puede resultar ser, apreciar la información que se nos despliega respecto a zoología y que, como ya ha pasado antes con datos topográficos y científicos varios, nos demuestra la intención del autor para sobrepasar la mera entretención....que muy bien podemos aprender de lecturas como esta, a la par de divertirnos).
      Al respecto, nos encontramos con un grupo de "antiecologistas", sujetos tan retorcidos, que llegan a parecernos casi caricaturescos en su desprecio hacia la vida que les rodea. Cuando el libro pasa a las páginas que se les dedican, el tono oscuro se toma con más fuerza que nunca en la serie, que la malevolencia humana es descrita de forma atroz y aún así la narración continúa siendo fácil de digerir. Llegados a este momento, queda claro que desde hace rato, que estos libros han pasado a un nivel más intenso, dramático y algo que en general dejó de ser un "producto" dirigido solo a los adolescentes.
        Relacionado con todo lo anterior y en especial con lo del párrafo de arriba, el proceso de evolución espiritual por el que ha pasado Artemis Fowl, se hace más presente que nunca, cuando este se cuestiona sus cambios y quién es ahora; puesto que es ahora cuando asume por completo, la responsabilidad que tiene hacia sus seres queridos.
      Por último, cabe mencionar el papel que toman los padres de Artemis, ahora con mayor relevancia dentro del argumento. Es así que el viaje en el tiempo, nos permite conocer mejor a Artemis Fowl I antes y después de su epifanía y, en cambio, dejarnos claro de que la madre del protagonista siempre ha sido una mujer admirable. Todo esto introduce, en mayor medida, el tema de la familia y lo que significa el amor entre sus componentes, en especial en lo que se refiere al maternal/paternal y filial.

4. El nuevo villano.

       Un nuevo malhechor aparece en este libro, alguien que si bien comparte con sus predecesores el hambre por el poder y en especial el económico, resulta ser un sujeto por completo sui generis para la saga.
       Damon Kronski es un individuo sin dudas despreciable, cuyos apetitos enfermizos se presentan en la novela de forma muy visual: Con sobrepeso y obsesionado a extremos increíbles con el uso de material animal para vestirse y adornar "lujosamente" sus pertenencias. Cuando, casi de forma irrisoria, se revela el origen de su desprecio hacia el reino animal, queda muy bien expuesta su naturaleza errática y que termina por irse en contra suya.
      La idea de que el ser humano es el mayor y más peligroso depredador del planeta, queda expuesta en su figura y la de sus socios, quienes han formado un exclusivo club de mentes desquiciadas... algo que (como dije más arriba), no habríamos esperado de una supuesta "obrita" de puro escapismo. Al respecto, bien se podría decir que estamos frente a la entrega más oscura de la saga, pese a sus elementos optimistas.
       No obstante, Colfier nos sorprende y deja claro que la soberbia humana es solo una minúscula parte del ancho universo, pues bien sabemos ya los lectores que existe un mundo más allá de la sociedad humana...Lejos más maravilloso y aterrador que el nuestro. De modo que el supuesto gran depredador que se cree el criminal, en realidad es otro eslabón en la cadena alimenticia y una vez que se descubre a la verdadera mente, detrás de todas las desgracias que están pasando.

5. Palabras finales.

       Se echa de menos (aunque no tanto, la verdad) a Potrillo, quien no aparece tanto en el libro. De igual manera, sería formidable reencontrarse con la hermana de Mayordomo, a quien no hemos visto desde El Cubo B. También me esperaba encontrarme con Minerva y Doodah Day, grandes personajes introducidos en La Hora de la Verdad, pero estoy esperanzado en que reaparezcan en las entregas siguientes.
      Por otro lado, cuando estamos hablando de viajes en el tiempo, se debe ser muy inteligente para amarrar las distintas rupturas en la continuidad que se han hecho y, al respecto, se puede decir feliz que lo ha logrado muy bien el artista, detrás de esta serie que ya me lleva casi un semestre encantado.
     ¿Qué están esperando para adentrarse en el mundo de Artemis Fowl?

domingo, 2 de junio de 2019

El mayor legado de George Romero.


1. La génesis de todo.

     En 1968 George Romero no regaló para la cultura popular no solo una tremenda cinta de terror, que aún hoy en día se sigue apreciando (casi) con el mismo efecto emocional e intelectual que cuando se estrenó; incluso se podría argumentar que hoy en día las propuestas de su obra están más presentes que nunca...Me estoy refiriendo a su ópera prima, La Noche de los Muertos Vivientes.
      Se trata de una cinta "independiente", o sea, realizada sin apoyo de las grandes productoras del medio y que el cineasta realizó en la práctica junto a un grupo de amigos universitarios y gracias al financiamiento de gente lejos del sistema cinematográfico (como que la carne y huesos que se ve "devorando" a los zombies, fue aportada al menos por una carnicería o matadero bien intencionados).
     Se podría decir que esta historia, sobre el hoy ya bastante conocido concepto de un "Apocalipsis Zombie" fue la primera película en mezclar de forma verosímil el horror con la ciencia ficción, sin considerar las adaptaciones de la novela Frankenstein de Mary Shelley o pastiches inspirados en dicha historia. Y es que antes se habían hecho filmes donde aparecían criaturas como estas, aunque impulsadas por medios mágicos, por lo general debido a la intervención de un brujo o hechicero maligno. Y es que acá vemos a las criaturas producto de un accidente científico o más bien resucitadas debido a la existencia de una rara radiación cósmica (haciéndose presente con ello, uno de los mayores temores de aquel tiempo: las consecuencias devastadoras de la guerra nuclear y/o el uso de artefactos, más bien armas, basadas en la fusión).
     A primera vista la trama de este largometraje es bastante sencilla, no obstante, detrás suya podemos hallar un montón de aspectos positivos que nos podrían tener horas y horas entretenidos comentándolos y analizándolos: Un grupo de personas provenientes de distintos destinos, encuentra como único refugio de las "bestias humanas" que los acechan, una casa en el campo. Allí no solo deben lidiar con los zombies, si no que por igual los problemas entre ellos, debido a sus distintos temperamentos, hacen de la convivencia un verdadero infierno de pasiones.
     Dentro de las maravillas de esta verdadera joyita del séptimo arte en general, que no solo se trata de una tremenda obra de terror, se encuentra el valioso detalle de que fue una de los primeros títulos del séptimo arte (gringo), en tener de protagonista a un personaje y actor afroamericano. Tal como ya lo hizo años antes en la televisión yanqui, Gene Rodenberry con Star Trek, al crear al personaje de la (bella) teniente Uhura, fue posible tener en pantalla a alguien de etnia codeándose con los blancos, como un igual y no haciendo de empleado o, incluso, de criminal; es más, estamos hablando de uno de los dos personajes principales del guión que, por sobre todo, encarna virtudes tales como la resiliencia, la valentía y la piedad.
      Junto al anterior, nos encontramos con Barbara (uno de los dos primeros personajes del argumento, en salir apenas comienza todo, quien va acompañada por su detestable hermano). "¡Vienen por ti, Barbara!" le dice su familiar para molestarla antes de que se tuerza todo, en lo que viene a ser el parlamento más famoso de esta pieza y que, como no, adelanta el destino de esta, de sus compañeros y de toda la humanidad. La fémina corresponde, hasta cierto punto, a la típica mujer rubia (¿y tal vez bonita?) que podríamos encontrar en un montón de productos audiovisuales de "miedo" y a la que hay que proteger, más encima, puesto que se la pasa la mayor parte del metraje en estado catatónico. De este modo, de los dos protagonistas que llegan a la casa a resguardarse del peligro, es el negro el único en demostrar fuerza de carácter y, en cambio, la blanca encarna más bien aspectos negativos, que pueden ser tanto vistos como defectos de su "raza" o comunidad, como de nuestra especie en general.
     Junto a los dos de arriba, encontramos a dos parejas que contrastan entre sí: una compuesta por un par de adolescentes o veinteañeros tempranos, caracterizados por su personalidad afable y un matrimonio de cuarentones más o menos, que por igual arribaron al lugar de manera accidental y que al parecer llevan una vida holgada. Los jóvenes son lugareños y el muchacho es el verdadero anfitrión de la casa; siendo un tipo sencillo y "sano", como podríamos esperar de manera idílica de alguien de su edad y que vive en medio de un paisaje como ese. En cambio, la otra pareja se nota que viene de la ciudad, arrastrando sus vicios, al verse que el hombre es un machista, egoísta y cobarde, mientras que su señora es una mujer sometida al control del macho; acompañando a este par, se encuentra su hija pequeña de unos diez años, quien supuestamente está enferma.
      Toda una lucha de voluntades se da entre los dos machos alfa “extraños”, el negro y el blanco: el primero dispuesto a enfrentar al mal que los acecha y el otro escondiéndose cual una rata, tratando a los demás como si estuvieran para servirlo, en vez de considerarlos como sus aliados en el infortunio, tal como lo hace el moreno. A este último lo podemos admirar sin dudas, en tanto que el otro es pura "basura blanca", alguien por completo detestable. Ahora bien, el protagonista tampoco es un "santo" que digamos, pues se opone con firmeza a las estupideces del hombre casado e incluso es capaz de actuar con violencia si la ocasión lo amerita; pero es justamente esta faceta suya más colérica, la que ayuda a hacerlo más humano y, por eso mismo, más cercano a nosotros.
     Interesante viene a ser, además, el hecho de que este hombre "de color", incluso por su antagonista, es aceptado como un igual, sin despertar desconfianza y la "otredad" solo se dé en base a la manera de la distinta personalidad de cada uno y cómo se da la convivencia entre todos. No quepa duda de que al ser el héroe (trágico) de la historia, este encarna la idea del progresivo empoderamiento de su gente en la sociedad norteamericana, como alguien que tanto puede ser un gran aporte para el resto, como un individuo que por sí mismo merece todas las oportunidades para realizarse (y al respecto, plausible resulta que intelectuales y artistas "caucásicos", como Romero, hayan contribuido a que se produjera esta concientización social, algo que también lo podemos encontrar en esa misma década en la figura de Rod Serling con La Dimensión Desconocida y Stan Lee con sus cómics de la llamada Era Marvel y personajes suyos como Pantera Negra, por no olvidar al mencionado Gene Rodenberry).
     Como ya habrá podido quedar claro, en la figura del contrincante que tiene el protagonista, no solo los zombies merecen nuestro cuidado: pues son los vivos los más peligrosos de todo, tal como bien deja claro el pesimista final de la cinta, donde vemos a otros sobrevivientes actuando cual horda salvaje. De ese modo, Romero convirtió a sus muertos vivientes no solo en una actualización de los monstruos clásicos y de nuestro temor a perder el control de nuestros cuerpos y mentes (así como el miedo al más allá); sino que les dio el carácter de parábola o extrapolación de la muchedumbre idiota, que se deja a avasallar por sus impulsos: así que no hay que regresar de la tumba para comportarse como bestia depredadora, de manera individual o, más aún, en masa y si no recuerden a las verdaderas manadas destructoras de fanáticos religiosos e hinchas del fútbol (entre otros).


2- Otros aspectos valiosos a considerar.

      Desde un punto de vista técnico, esta película con lo poco que costó es una maravilla, que sus responsables se esmeraron tanto en ello, como también en el plano artístico. La hermosa fotografía en blanco y negro, le otorga a las escenas una dimensión pesadillesca sobrecogedora, ya sea en los planos donde podemos contemplar los exteriores, que nos dan la idea del vacío (¿dónde se encuentra el resto de la gente?), como cuando salen los horrores de ultratumba a hacer de las suyas. Además, aun cuando esta obra tenga en su título la palabra "noche", buena parte de los acontecimientos transcurren a plena luz del día, de modo que en todo momento el peligro está acechante.
      No se pueden obviar los tremendos parlamentos, con unos cuantos monólogos dignos del mejor teatro y que al hacer que buena parte de la trama transcurra en lugares cerrados y claustrofóbicos, que acentúan bastante la calidad artística de esta perla de la cinematografía, continúan dándole ese aspecto teatral a la puesta en escena.
      Por otro lado, los zombies para nada están mal en esta ocasión, que de seguro fueron muy siniestros al estrenarse la obra e incluso en la actualidad siguen infundiéndonos "respeto"; es así que vemos monstruosidades de todo tipo, ello respondiendo a la certeza de que a todos nos llega la muerte: mujeres, hombres, jóvenes, viejos, granjeros, obreros y ejecutivos (creo que niños no hay, que ello ya habría sido ya muy fuerte para la época); destaca entre todos estos, una mujer completamente desnuda y que responde a la intención de su autor, de hacer realista todo, pese a su carácter ficticio. Ahora bien, estos muertos vivientes se mueven lento, que sus funciones motoras no funcionan bien, debido a la descomposición; no obstante, tampoco se ven tan decrépitos, que igual las condiciones técnicas (de maquillaje) y monetarias, no daban tanto como para algo más gore.
      Con esta primera parte de lo que sería inicialmente una saga cinematográfica, conformada por una trilogía (La Noche..., El Amanecer...y El Día de los Muertos Vivientes, a razón de una entrega por década entre los sesenta y los ochenta), luego a comienzo del actual siglo, el ahora ya consagrado director y guionista nos concedió una segunda trilogía y a través de la cual pudimos ser testigos de las reorganización de la sociedad (gringa), tras vivir largo tiempo con la amenaza zombie a cuestas (está compuesta por La Tierra de los Muertos, El Diario de los Muertos y Survival of the Dead). Pero ya por medio de La Noche...,se instauraron algunos cuantos tópicos caros a la serie y a este tipo de historias: sobrevivientes concentrados en un lugar supuestamente seguro, para evitar ser comida de las bestias; presencia de un infectado por la epidemia zombie y que poco a poco comienza a degradarse; conflictos internos entre los vivos producto de la tensión y de sus propias pasiones, zombies comiéndose de manera gráfica a sus víctimas...



3- El remake.

     En 1990, a poco más de veinte años del estreno de la obra que hoy nos reúne, llegó a las salas de cine un remake y que a mi humilde parecer superó en muchos aspectos a su predecesora. Y lo afirmado recién por este servidor de ustedes, se debe a que la nueva versión estuvo a cargo del mismo Romero, quien hizo el guión mejorando varios aspectos de la trama y la dirección estuvo a cargo de su amigo Tom Savini, un artista completo amante de las historias de terror y quien tanto dirige, como actúa y realiza estupendos efectos especiales de maquillaje (que, además, fue protagonista de la secuela directa de esta película y participó en otra de sus producciones, Los Caballeros de la Motocicleta, toda una curiosidad en su filmografía). Por otro lado, los dos papeles protagónicos estuvieron a cargo de un par de artistas de la actuación, que a juicio personal respeto mucho (en especial al que hace del héroe negro): La preciosa colorina Patricia Tallman y Tonny Tood (uno de mis actores favoritos).
      El primer gran cambio que se realizó en el guión del remake, corresponde a la manera de abordar al personaje de Barbara, quien pasó de ser una mujer histérica incapaz de superar sus temores, a ser una fémina independiente y de "armas tomar". En este sentido, comparte el heroísmo junto a su eventual compañero y vaya que dan ganas de aplaudirla. De este modo, a través de ella se presenta el empoderamiento de la mujer y como alguien que está al mismo nivel que los hombres, para ejercer de forma activa en la sociedad.
      Si los héroes de esta historia salen ganando más que nunca, el "villano" de esta versión resulta ser tan despreciable, que da gusto luego contemplar el "castigo" que le toca recibir; por otro lado, si la nueva Barbara nos invita a celebrar la emancipación de la mujer, su actitud hacía su esposa y que incluye ahora violencia física, nos permite tomar conciencia de los reales horrores a los que nos enfrentamos en la vida diaria. 
     La actriz que personificó a esta otra Brabara, ya había trabajado antes con Romero en su curioso drama Los Caballeros de la Motocicleta y en la estupenda Monos Diabólicos, así que ya había confianza en su labor; no obstante, es con su papel de la telépata Lyta Alexander de Babilonia 5, la emblemática serie de ciencia ficción de Michael Straczynski, que logró ganarse mi corazoncito. 
    En cuanto a Tony Tood, creo que esta es la única cinta donde lo he visto desempeñar un protagónico, aparte de esa otra maravilla del terror fílmico que es Candyman, sobre un cuento de Clive Barker… ¡Pero vaya que lo he visto en tantos papeles y en especial en televisión, donde ha sido actor invitado en un montón de series! Al respecto, destacable es su papel como Kurn, el hermano menor de Worf en TNG y DS9, además de otros roles en el último de estos programas y de Voyager.  También fue el demonio de Valerie en las Escaleras para Maestros del Horror, de igual forma sobre un texto de Barker y participó como el veterano de Vietnam asesino de los sueños en un capítulo de antología, de la segunda temporada de Los Expedientes-X (por no mencionar sus otras colaboraciones para el cine y la pantalla chica, que desconozco muchos casos).
    En cuanto a los muertos viviente de la “nueva versión” (que a estas alturas ya es bastante antigua, je), están muy bien hechos.   Destaca su apariencia que aprovecha los logros de los efectos de maquillajes, que ya en aquellos años tenían el suficiente realismo como para ser impactantes visualmente.  Cada zombie, como cada persona muerta, es distinto y ello se puede apreciar con lujo de detalles, que recordemos el mismo Tom Savini es un especialista en todo esto, de modo que en su película iba a procurar hacer de tales detalles algo muy visual.

 

4- La herencia.

    A le fecha incluso quienes nunca han visto si quiera el remake, conocen muy bien a los zombies, que el impacto que dejó la primera película de George Romero ha sido inmenso.  Antes de mencionar uno que otro ejemplo de ello, cabe tomar conocimiento que existe una novelización del filme original y hecha por el mismo coguionista de esta John A. Russo; esta misma fue traducida al español y salió en la recordada colección Super Terror de Martínez Roca, pero lamentablemente ya está fuera de catálogo; no obstante ha sido reeditada para habla hispana por otra compañía. 
    Como el filme por esas cosas raras (o tal vez por una bendición divina) hace rato que es de dominio público, hoy en día se pueden encontrar distintas ediciones de este, para gozo de sus seguidores; incluso hay una versión extendida con nuevas escenas filmadas a propósito y realizada para el aniversario número 30, de 1998, y dirigida por el mismo John A. Russo. 
    Aprovechándose del acceso libre al material original, muchas películas y series lo han usado con distintos resultados y entre lo mejorcito se puede mencionar el especial de Halloween de un excelente show televisivo, como lo viene a ser Medium y donde la protagonista se ve atrapada nada menos que dentro de dicha obra.
     Videojuegos como Resident Evil, con varias cintas de imagen real y al menos dos realizadas por medio de gráficos computacionales, son claras inspiraciones de la ópera prima de Romero, lo mismo que The House of Dead.  A su vez, un cómic tan popular como The Walking Dead, imposible se hubiera concebido si no hubiese estado antes el largometraje seminal de todas estas historias y que luego fue llevado a la pantalla chica con tan excelentes resultados; que luego su guionista, Robert Kirkman, haría versiones zombies de los mismos personajes de la Casa de las Ideas al crear Marvel Zombies y que con posterioridad otros guionistas seguirían a través de diferentes arcos argumentales (tal como la muy divertida La Bella, el Pato y el Robot, que une a la imposible dupla del Hombre Máquina y Howard el Pato, viajando por el Multiverso marvelita y en un momento se encuentran con “Zombies Romero” como bien les llaman en sus páginas). 
     Con respecto al séptimo arte, claramente influenciado de esta magna obra, cabe destacar el trabajo del italiano Lucio Fulci y su seguidilla de películas de muertos vivientes, bastante gores todas ellas y que si bien sus producciones fueron realizadas en su patria, supuestamente estaban ambientadas en Gringolandia.  Títulos notables suyos son Zombie 2 (supuesta secuela de El Amanecer de los Muertos Vivientes de Romero, que en Italia fue retitulada como Zombie), El Más Allá, La Casa Cercana al Cementerio y Pánico en la Ciudad de los Muertos Vivientes.
     En lo que concierne a literatura, existen varios autores que han explotado el género y entre los cientos o miles de títulos que podemos encontrar, existen varias antologías en la que han contribuidos escritores consagrados y hay algunas de ellas traducidas a nuestra lengua como El Libro de los Muertos (editada por John Skipp y Craig Spector) y Zombies (de John Joseph Adams); artistas que han participado de estos verdaderos homenajes a Romero, han sido Stephen King (amigo personal de este y que no olvidemos King le dedicó su novela Christine y trabajaron juntos en Creepshow, además de que el realizador llevó al cine con excelentes resultados su novela La Mitad Siniestra), Joe Hill, Neil Gaiman, George R. R. Martin, Clive Barker, Robert Mc Cammon y muchos más.  Por otro lado, no quepa duda que esa igualmente joyita que es Guerra Mundial Z de Max Brooks, lleva a otros niveles las ideas que Romero en 1968 gestó.  Un dato curioso, viene  a ser que existe la actual tendencia de llevar a este tópico clásicos de la literatura, tal como lo es Orgullo, Prejuicio y Zombies (de la cual incluso hay una película) y Quijote Z.  Y no dejemos de lado la única novela del maestro Stephen King, que trata este tema: Cell y la que cuenta con una estupenda adaptación hollywoodense, tristemente infravalorada.
    Por último, en 2014 Marvel publicó Empire of the Dead, con guión de George Romero y arte de nada menos que de Alex Malev (¡Tremendo dibujante!), que originalmente iba a ser una película, aunque que luego su realizador decidió llevar al noveno arte, para aprovechar las posibilidades de este medio.  La serie consta de 15 números y está en español gracias a Panini (yo me la compré por Internet… ¡Y aún estoy esperando que me llegue!).

 

miércoles, 29 de mayo de 2019

Pecados de Omisión. SEXTA PARTE.


1- Visiones Nocturnas: Martínez Roca fue una editorial española que en los noventa publicó preciosos tomos de ciencia ficción, fantasía y terror, de grandes autores. Dentro de lo mejor de su propuesta, estaban sus coloridas y llamativas portadas, hechas exclusivamente para el lector de habla hispana y que seguían la rancia tradición gringa de atraer al posible lector con dibujos llamativos (algo que de manera lamentable, las empresas del rubro española y latinas tienden a evitar, ya sea para no pagar a los artistas que se dedican a ello o por creer de forma errónea que algo así rebaja el nivel artístico de la obra en sí).
      Durante esa época gloriosa, MR (sus siglas) sacó un montón de antologías, muchas de ellas premiadas. Solo cuando ya tuve cierto poder adquisitivo, una vez que me hice independiente, pude adquirir algunas de estas joyitas; aunque ello cuando se acercaba ya el declive de la empresa. Fue así como a mi querida Librería Chilena (en la que compro desde que era adolescente), llegó una tremenda partida de varios de sus títulos. Mi amigo Marcelo López, de quien ya me he referido varias veces por acá (aunque el muy desgraciado apenas me lee y mucho menos me comenta), me dio el dato y nos fuimos juntos a ver qué les había arribado...¡Era como para tener un orgasmo de pura dicha! De inmediato le eché el ojo a unos tres títulos y a lo más me alcanzaba como para llevarme uno no más. Pero Marcelo (Marlo para los más cercanos), mucho mayor que yo y quien ya ganaba su sustento, tuvo el bello gesto de prestarme dinero y de ese modo me pude ir muy contento. 
       Pero había quedado una antología que preferí dejar para otra ocasión y eso que conocía desde hace un tiempo a los tres autores que contribuyeron para sus páginas: George R. R. Martín, Dan Simmons y, mi predilecto, Stephen King. Yo ya sabía de ese volumen gracias a mi preciada revista Fangoria, que compraba desde mi etapa escolar; a su vez no me era desconocido el nombre del antologista, el estudioso Douglas E. Winter, de quien aún estando en el colegio adquirí otra valiosa colección. Y, sin embargo, dejé pasar el tiempo en conseguírmelo, hasta que inexorablemente desapareció de estos lares.
      La lista de textos que comprenden dicho volumen, incluye cuentos y novelas cortas por cada autor, siendo que de King dos de sus narraciones de allí no se encuentran en otras ediciones en castellano (¡Más encima una de ellas trata el tema de los universos paralelos, de entre mis favoritos!). Uno de los cuentos de Simmons fue adaptado para la serie televisiva Monsters, que nunca he logrado ver y en cuanto a la novela corta del "perro" de Martín (¿Hasta cuándo nos va a tener esperando los dos últimos tomos de Canción de Hielo y Fuego?), creo que se trata de una obra de licantropía magnifica.


2- Observadores del Pasado: La Redención de Cristóbal Colón de Orson Scott Card: Por estas fechas está de cumpleaños otro amigo "histórico", Iván Piñeyro, específicamente el 2 de junio. Como un socio más en ñoñerías y en especial con quien comparto el amor por la literatura de ciencia ficción, vez que me toca saludarlo por "el Día de su Nombre", hago lo posible por obsequiarle un buen libro u otro detallito que podría gustarle.
       Me encontraba yo en mi primer par de años laborando como profesor y aunque la paga no era muy buena, atesoraba mucho lo que ganaba...Así que cada cosa que compraba era doblemente valiosa para mí, en especial si lo hacía para dárselo a alguien que para mí fuese importante. Aquella vez estaba de nuevo de vuelta en la mentada Librería Chilena, el lugar ideal para muchos de mi círculo, a la hora de conseguir a buen precio un libro valioso y que uno sabe que su destinatario lo sabrá apreciar. Yo ya antes había gozado en demasía mi primera lectura de El Juego de Ender, así como vi en la fascinante colección de mi amigo varios otros facsímiles de Card, en Inglés eso sí, que él siempre me estuvo recomendando. Pues no dudé en llevarme conmigo esa novela sobre viajes en el tiempo (otro tópico que me agrada demasiado), aunque no para mí. Se trataba de una bella edición de la Colección Nova, el prestigioso catálogo de ciencia ficción y fantasía dirigido por el maestro Miguel Barceló, el cual además acostumbraba acompañar sus títulos con pulcra presentaciones de los autores y aclarantes análisis del libro según correspondiera, siempre de forma amena (quien para pena nuestra, dejó de llevar en sus manos tal proyecto no hace mucho, no sé por qué razón). Creo que fue una de las pocas ocasiones en que no pedí dos ejemplares, el otro para mí; algo que dejé de hacerlo, tras perder esa oportunidad única de tener también para mí dicho libro. Nunca más tuve entre mis manos tal texto, de quien hoy en día considero mi segundo escritor fetiche.


3- Hellboy, Casos Aún Más Insólitos: ¡Tanto que adoro al diablo rojo de buen corazón y enemigo acérrimo de las fuerzas de la oscuridad sobrenaturales y apenas he leído historias suyas! Tengo en mi colección unos pocos cómics donde aparece y en su mayor parte lo que más he disfrutado suyo, han sido sus dos primeras películas de imagen real y sus dos filmes de animación (con pena digo, que no alcancé a ver en el cine su rebot, que acá duró menos que un candy). Sin embargo, pude ser dueño de un pequeño tomo, aunque significativo, de cuentos suyos realizados por varios autores, uno de ellos nada menos que Frank Darabont (¡Sí, el mismo realizador detrás de algunas de las mejores adaptaciones para la pantalla grande de la literatura de Stephen King, entre ellas Sueños de Fuga y La Niebla!). 
      Este "librito" que alcanza a poco más de 250 páginas, posee ilustraciones nada menos que del creador del personaje: Mike Mignola. Ille tempore lo tuve en mis manos y pude pagar por él, que estaba en una pequeña repisa junto a otros títulos de la colección de la Editorial Norma, que lo había sacado a la lengua de Cervantes; pero vez que iba a la Librería y Distribuidora Antiyal (sitio que ya ha sido mencionado por mí, al menos una vez en esta serie de posts), era para gastarme la plata en historietas y solo una o dos veces ocupé lo que tenía en una obra literaria; por lo tanto los libros quedaban en segundo plano para mi durante esas excursiones.
       Como ya ha pasado en ocasiones de este tipo, el tomo fue descatalogado y me quedé con el deseo frustrado de hacerlo mío.


4- Marfil de Mike Resnick: Creo que les he contado en ocasiones anteriores, de mi antiguo grupo ñoño de Acronía, una especie de club informal del cual fui uno de sus fundadores y que originalmente pensábamos sacar algún tipo de publicación dedicada a la ciencia ficción y géneros hermanos. Al final la amistad prevaleció durante años y los únicos proyectos que concretamos fue juntarnos para ver alguna peli o serie de nuestro gusto, además de comer algo rico. Hoy en día de esa gente, de los que conocí para cuando se gestó todo, solo me quedan mi amigo Marcelo López, de quien ya saben bastante ¿No?; como también Leonardo Navarro, a quien creo estaba destinado ser su amigo, pues antes nos pillamos en varias actividades de este estilo (de hecho, ahora que recuerdo bien, fue cuando por esos días fui a ver Entrevista con el Vampiro al cine, que me encontré de nuevo con el "Hobbit-Panzón-Austral", como me gusta llamarle, quien me dio el dato de la cita).
       Estábamos en el Centro Cultural de España un día de diciembre de 1995, poco después de terminar mi segundo año en la universidad, en un evento ñoño que por aquellos tiempos era casi lo único de su tipo que hacía por estos lares (la Comic Con era algo de lo que solo sabían los más sofisticados, o sea, quienes por lo general habían vivido en el extranjero o viajado allá). Recuerdo que había terminado una mesa redonda o conferencia, ya no sé de qué y nos quedamos charlando unos cuantos del público, junto a uno o dos de los conferencistas. De allí salió la idea de reunirnos fuera, para charlar más sobre los temas que nos apasionaban y uno de los presentes, Rodrigo Yuri (al que no veo desde, creo, el siglo pasado) ofreció su casa para celebrar la junta. Para que me reconocieran, dije que iba a llevar conmigo un tomo en tapa dura, Sueños de Robots de Isaac Asimov, que nos juntamos en una estación del metro. Estaba comenzando las vacaciones de verano, que era principios de enero, y, de ese modo, comencé unas de mis mejores temporadas estivales y de ocio de mi vida; junto a nuevos y valiosos amigos, que se irían agregando ese mismo año.
      Yo entonces apenas conocía unos cuantos autores de ciencia ficción y, en cambio, Rodrigo Yuri era ya toda una eminencia. Este de uno de los escritores que más nos habló, fue de Mike Resnick, quien se notaba lo tenía por completo encandilado y al punto de traducir él mismo algunos de sus cuentos para un fanzine en el que colaboraba. Supuestamente dicho artista, ni siquiera había sido llevado de manera profesional a nuestro idioma.    
       La verdad, es que ignoro cuánto tiempo pasó desde aquella ocasión, pero unos años después en la Librería Universitaria me encontré una bella edición de lujo y a un precio increíble (por lo barato, digo) la novela Marfil de este señor. Se trataba de uno de los últimos títulos, que sacó la hoy extinta editorial española Ultramar, la cual sacó un montón de obras del género y de puros artistas consagrados más encima (de esa colección es que yo tengo Duna, que mi papá me compró por aquel entonces cuando cursaba el último año del colegio...Pues yo le dije que debía leerlo para la clase de Castellano, je). 
      No tengo idea de qué se trata el mentado texto, pero lo que sí tengo muy claro, es que aquella ocasión fue otra de las veces en la que me puse más tonto de lo acostumbrado y siendo que me alcanzaba la plata para comprármelo, no lo hice...Y aquí me tienen ya cerca de mis 44, haciendo otro mea culpa de uno de mis tantos Pecados de Omisión.
      Ahora en que fuerzo más mis recuerdos, puedo traer la imagen de Rodrigo contándonos de que sus obras (desconozco si todas, aunque sí puedo decir que una buena parte de ellas, según nos afirmó nuestro anfitrión) trataban sobre tribus africanas...¡Viviendo en otros planetas! O algo así. Ante una premisa como esa, que resultaba totalmente novedosa para alguien como yo, que solo sabía de anglosajones y japoneses en el futuro, se trataba de una propuesta que no podía ser más atrapante; además, la pasión con la que Rodrigo exponía, con facilidad lograba transmitirte su aprecio por estas historias.
       Por cierto... ¡Nunca he leído a ese escritor!
      Tanto ejercicio de la memoria, para decir unas pocas palabras del libro en cuestión; aunque no voy a negar, que ha sido un bello paseo por los vericuetos de mi pasado.
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