domingo, 14 de agosto de 2022

¡Al Infinito y Más Allá!


     El viejo siglo XX nos está dejando cada vez más rápido, por el hecho de que varios de sus hijos destacados que seguían vivos hasta hace poco, nos han dejado este año.  Tan solo esta semana no más tuvimos que despedir a Olivia Newthn-John y menos de un par de días después perdimos a Anne Heche.  Todo esto no deja de apenar a quienes pasamos parte de nuestras propias vidas, disfrutando de sus obras y de sus encantadoras figuras.  Por mi parte, ya me he despedido de varios de estas personas ligados al arte, que me han sido significativas (como bien han podido leer por acá) y todavía tengo pendiente a Alan Grant, pues el tiempo nos lo quita todo y no solo a quienes amamos y/o apreciamos...
    En 1966 se estrenó un show televisivo, que en su momento fue ignorado por muchos, pero que con el tiempo fue cobrando calidad de culto y llegando a convertirse en predecesor de varios títulos más de su estilo, ya sea de manera directa por ser sus sucesores que mantuvieron toda una cronología, al pertenecer a su mismo universo (secuelas para ser precisos) o por mera influencia del estilo de sus historias y personajes.
    Era una década de revoluciones culturales, cuando las ideas liberales impactaron la sociedad mundial, con el movimiento hippie, el comunismo y el rock.  Todo esto se reflejó, como no, en un país como Estados Unidos y su arte era obvio que iba a reflejar los cambios de paradigmas, ya sea por medio de expresiones "cultas" como su literatura (La Mano Izquierda de la Oscuridad de Ursula K. Le Guin), pintura (el art pop de Andy Warhol) y el cine de autor, que no solo comercial (con filmes tales como Odisea 2001, La Noche de los Muertos Vivientes y Busco mi Destino, títulos ya de finales del decenio, aunque no dejan de dar testimonio de lo que estaba pasando en aquellos años)... ¡Y no debemos olvidar la llamada Era Marvel de los cómics, gracias a gente como Stan Lee, Steve Ditko y Jack Kirby!
    En la televisión gringa, como no, imposible que no se evidenciara lo que estaba pasando, de modo que, aunque fuese por medio de la extrapolación de las ficciones, se dejara sentir el grito de rebeldía que proclamaba el malestar por la Guerra Fría, el conflicto de Vietnam y los movimientos de defensa de los derechos de los afroamericanos, en un país responsable por los acontecimientos mencionados, a raíz de su imperialismo y racismo.  Ya antes en 1959, apareció en el horizonte La Dimensión Desconocida de Rod Serling, que seguiría produciéndose hasta bien entrados los sesenta, para retratar este mundo turbulento y que solo deseaba más integración de sus distintos elementos sin distinción entre sí.
     El 8 de septiembre de 1966 se estrenó Star Trek, creación original de Gene Rodenberry, que ambientada en el siglo XXIII nos mostraba un futuro optimista y en el cual los humanos habíamos dejado de lado todas las rencillas sociales e ideológicas, conviviendo como pares para aventurarnos al espacio y de ese modo
 
               "...Descubrir extraños nuevos mundos e ir donde nunca ha ido el hombre jamás".
 
    Tal como rezaba el lema de sus hermosos créditos de apertura.  Es así como, dentro de su nave, el Enterprise, podíamos ver a blancos codeándose de lo más natural con orientales, rusos y negros, todos como pares; entre los anteriores, no podemos dejar de mencionar a un particular alienígena, el Señor Spock, quien de inmediato se convertiría en el ícono del programa.
    Y entre todos ellos brillaba con luz propia una mujer, hermosa y encantadora como ella sola, femenina y muy profesional en su labor como encargada de comunicaciones (ingeniera supongo), de figura impresionante y una exquisita piel azabache: La teniente Nyota Uhura. De este modo, gracias a la propuesta humanista de su creador, el mencionado Gene Rodenberry, no solo los gringos, sino que el resto del mundo, tuvimos al primer personaje "de color" en una producción televisiva, que dejaba de lado los estereotipos racistas y se volviera un rol estable. Ahora bien, Uhura no tenía el mismo peso dramático que el de los tres personajes principales del show (Kirk, McCoy y Spock, todos hombres), aunque no por ello ya carecía la atención del público, gracias a su personalidad (incluyendo sus preciosas piernas, sorry) y en especial por el valioso hecho de su ascendencia africana.

¡Morenazaaaaaa!


     Nichelle Nichols, la actriz a cargo de la morena oficial de la Flota Estelar, como muchos en aquella época, no le tenía fe a Star Trek y para cuando ya estaba por terminar su primera temporada, estaba decidida a abandonar la serie.  Lo que les contaré a continuación es real, que en este mundo en que vivimos también se dan bellas historias y esta en particular no deja de emocionarme, así que es una de mis favoritas: Ignoro cómo sucedió que el buen doctor Martin Luther King, líder de los derechos de la comunidad negra estadounidense y quien promovió la justa inserción de su gente, dentro de la sociedad yanqui, se enteró de que la Nichols estaba dispuesta a renunciar a su papel; así que concertó una cita con esta y le declaro dos cosas que no dejan de ser valiosas hasta hoy en día:
 
1. Primero, era un devoto seguidor de la serie, bien hecha, entretenida y con un montón de virtudes, entre ellas sus sólidos guiones y mensaje positivo.
 
2. Segundo... ¡No podía dejar lo que estaba haciendo! ¿La razón? Se había convertido en un ejemplo para su gente, quien la veía como un modelo a seguir, al demostrar que un negro o una negra no eran ciudadanos de segunda clase y que, por lo mismo, poseían el potencial para dar su aporte en la sociedad. Así que Uhura/Nichols había logrado remecer a millones, que a blancos y de otras razas también, quienes despertaban a estos ideales de igualdad sin discriminación.
 
    La entonces joven actriz, que en todo caso tenía ya sus años de experiencia, entendió la misión que tenía y se quedó sin dudarlo hasta la cancelación de Star Trek, permaneciendo ligada hasta sus últimos días a dicho título.  Incluso ahora su nombre y figura permanecen en nuestra memoria, cuando ya se ha unido en el Más Allá a sus compañeros, que partieron antes que ella.
     Entre medio de todo lo que hizo la inolvidable Uhura, dentro de la serie original de Star Trek, se encuentra el célebre primer beso interracial para la tele (ignoro si ya había pasado en el cine) que se dio con el guapo William Shatner, el capitán Kirk, en el capítulo Los Hijastros de Platón, de su tercera y última temporada.  La escena remeció al mundo, demostrando el poder que tenía el programa para hacernos tomar conciencia, del valor de nuestra humanidad.  Su legado confirmó a las masas, desde el escenario de una manifestación popular que, independiente del color de la piel, idioma que habláramos y lugar donde viviéramos, entre otros detalles, la hermandad era posible como realidad más allá de las puras utopías.

El dichoso ósculo.


    La verdad es que cada vez que salía Uhura en pantalla, conseguía toda la atención del mundo, pues Nichelle Nichols reunía en su persona belleza con talento y simpatía.
    La década de los setenta nos devolvió a Uhura/Nichols, en un principio gracias a la versión animada de Star Trek, que siguió contando con estupendos libretos y muy buenos momentos dentro de sus estupendos episodios.  Respecto a este cartoon destaca Slaver Weapon (traducido como El Arma Fabulosa en el doblaje para Latinoamérica) y donde le toca ser la coprotagonista de nada menos que de Spock y de Sulu, siendo que en toda su duración no sale Kirk.
    Luego, a finales de la década, se estrenó Star Trek: The Motion Picture.  Fue la primera de 6 cintas cinematográficas, que tuvieron al elenco original en nuevas aventuras, a través de las cuales el personaje y su actriz nos dieron varios momentos más de antología (incluyendo mucha comedia, que le salía estupenda a la Nichols, que me gustan en especial sus escenas de Star Trek IV y, en especial, las de mi predilecta de la saga: Star Trek VI).
     A diferencia de sus amigos y colegas del Enterprise, Nichelle nunca quiso salir en otros títulos de la franquicia, si bien participó activamente en sus convenciones y eventos, que era muy querida en todo el mundo.  Entre medio, se hizo muy amiga de dos de los miembros estables de Star Trek: The Next Generation, LeVar Burton y Michael Dorn, ambos afrodescendientes como ella, para quienes fue un ejemplo a seguir.  Asimismo, una actriz muy especial que participó en La Nueva Generación, generó con ella una fraternidad envidiable, que ya les contaré esta otra historia hermosa y verídica.
     Realizando mi "investigación" para este texto, me enteré de que hizo en 1986 una peli de zombies con LeVar Burton, The Supernaturals, que no tenía idea de que existía y que me encantaría ver.  De igual manera, olvidé que le prestó la voz a la madre de una de las protagonistas femeninas de Gargoyles (donde actuaban también Jonathan Frakes y Marina Sirtis de TNG) y que participó en un episodio de Batman: La Serie Animada.
    Nichelle Nichols no solo inspiró a otros negros, para tomar las riendas de sus vidas sin vergüenza, ni temor para empoderarse dentro de la dominante mayoria blanca gringa; sino que también movió a muchas mujeres de todos los colores, para asumir su lugar como féminas independientes, capaces de convertirse en lo que ellas quisieran y todo por medio de sus habilidades.  Es así que, en todas partes, surgieron profesionales de varias disciplinas que antes estaban vedadas a su género y quienes declararon, con agradecimiento, el impulso que les dio la Nichols para convertirse en científicas, médicas, ingenieras y hasta astronautas, entre otras especialidades "duras". Y tampoco podían faltar las artistas...
    Star Trek estaba emitiéndose por primera vez o se encontraba en sus primeras reposiciones, cuando una pequeña niña asustó a sus padres con su grito de sorpresa, que no era de miedo, sino que de regocijo:
 
             "¡Hay una hermana en la tele y no es una esclava, ni sirvienta, ni ladrona!" dijo feliz.
 
    La chica era nada menos que Whoopie Goldberg, la multipremiada actriz de color (una de mis favoritas), quien desde entonces motivada por quien primero sería su ídola y luego una muy querida amiga, decidió dedicarse a la actuación.  Mucho tiempo después, a finales de los ochenta, la Goldberg se unió a las filas de Star Trek: La Nueva Generación, que tenía motivos de sobra para amar la serie.  Ya era una estrella consumada, que solo cobraba una suma simbólica y fue ella misma quien le solicitó a Rodenberry unirse al programa; lo más valioso para esta otra actriz, era volverse parte del show que le dio sentido a su existencia y con eso se sentía pagada y le devolvía la mano a quienes tantas gratificaciones le dieron.
     La única vez que vi a Nichelle actuar, fuera de Star Trek y ya bastante madura (en plena tercera edad) fue en Héroes, otro añorado programa de ciencia ficción, que abordaba de forma "realista" el tema de los superpoderes. Allí se reencontró con su viejo compañero de andanzas, George Takei (Sulu), quien junto a ella tenía sendos roles secundarios; no estuvieron toda la serie, sin embargo, era un gusto contemplarlos de nuevo juntos y en una estupenda producción, fuera de aquella que les dio fama y fortuna.
    Para pesar de sus admiradores, la Nichols en el último periodo de su vida sufrió demencia senil y, por lo tanto, se alejó de la vida pública.  El 30 de julio de este año, a la edad de 89 años, nos dejó. Ojalá nuestros destinos se vuelvan a cruzar, una vez que cada uno de nosotros cruce el umbral.
    Otra querida actriz de televisión y cine, la siempre bella Linda Carter, quien fuera Wonder Woman en la serie de los setenta, debido a su muerte le dedicó unas emotivas palabras y con las cuales encuentro ideal cerrar mi propio homenaje a Nichelle Nichols:
 
   “Muchos actores se convierten en estrellas, pero pocas estrellas pueden mover una nación. Nichelle Nichols nos mostró el extraordinario poder de las mujeres negras y allanó el camino para un futuro mejor para todas las mujeres en los medios. Gracias, Nichelle. Te extrañaremos".

Whoopie y Nichelle, entrañables amigas

domingo, 7 de agosto de 2022

¡Tenemos Star Wars para rato!


      George Lucas y los guionistas que le siguieron en el resto de las películas (las clásicas, claro, e incluso la trilogía precuela), nos legaron varios personajes que rápidamente se convirtieron en verdaderos íconos de la cultura popular.  Cabe mencionar que el enorme carisma de estos héroes, antihéroes y villanos (soberbiamente interpretados por sus actores, muchos de ellos artistas ya consagrados cuando firmaron por dichos papeles y otros que consiguieron la fama luego de su paso por la saga), terminaron posesionándose dentro del ideario colectivo e incluso entre quienes nunca vieron dichos títulos.
    Uno de estos personajes que lograron tal nivel de posicionamiento, corresponde a Obi-Wan Kenobi.  A cargo de sir Alec Guinnes, todo un veterano cuando salió en el primer filme de la trilogía original, corresponde a un activo anciano que se supone era el último de los caballeros Jedi (especie de justicieros místicos, que pertenecían a una rancia orden de representantes del bien, protegiendo a los débiles e inocentes de las fuerzas del mal gracias a su dominio de la llamada Fuerza); este en contra de su voluntad, se vuelve el mentor de un joven destinado a restaurar el orden, largamente dañado por un oscuro imperio.  Sabio y aguerrido, el adalid caló hondo en las mentes y el recuerdo de millones de generaciones, quienes siempre vieron su sacrificio final como uno de los momentos más emblemáticos de todo Star Wars (que son muchos).
    Pasó el tiempo, de 1977 con el estreno del Episodio IV, llamado nada menos que Star Wars y luego retitulado como Una Nueva Esperanza, a 1999; que Lucas nos regaló, por fin, otra entrega de su obra maestra y de ese modo pudimos conocer los eventos previos a las películas que originaron todo.  De este modo, pudimos reencontrarnos con el buen Kenobi, ahora joven y para ese momento todavía un aprendiz de Jedi en el Episodio I (Padawan, según la preciosa palabra que se creó para designar a estos Jedis en formación), ahora interpretado por el guapo y talentoso Ewan McGregor, un histrión por entonces en ascenso.
     Mucho le tocará vivir al heroico e idealista guerrero a lo largo de la trilogía precuela (incluyendo el largometraje en CGI hecho para el cine y los cortos de animación clásica, que enlazan los Episodios II y III, más la serie de televisión de Las Guerras Clónicas); entre ello, su relación tormentosa con su propio padawan, cuyo trágico final sabíamos que se iba a dar.  Tras todo esto, para seguir la continuidad de las cintas clásicas, era de suponer que nuestro Jedi iba a dejar la vida pública, para velar desde el anonimato por el pequeño Luke Skywalker, el hijo de su otrora amigo y ahora mortal enemigo...
    ¿Pero qué pasó entre medio de la llamada Venganza de los Sith y el surgimiento de La Nueva Esperanza? Pues para responder las dudas anteriores y llenar varios vacíos más, como para llenarnos de un montón de datos exquisitos, se realizó una serie dedicada a Obi-Wan Kenobi, producto exclusivo para el streaming de Disney.



    Con solo 7 episodios que van in crescendo hasta su emotivo final (hay que admitir que el show parte algo lento, que se nota no cuenta con la mano de san Jon Favreau), corresponde al regreso del ahora madurón atractivo Ewan McGregor, en uno de sus papeles más famosos.  Junto al actor, también se repiten el plato otros grandes artistas, que vimos en las producciones que les antecedieron, destacando Hayden Christensen como Anakin/Darth Vader (cuando lo vemos en su identidad pasada, lejos se aprecia mucho más envejecido que su mentado colega y eso que es mucho más joven) y el en verdad ídolo James Earl Jones, poniendo su característica voz profunda a Darth Vader.
     Muchos más se les suman a los anteriores, que da gusto apreciar el amor con el que se ha realizado esta obra, al permitirnos ver esas viejas caras "casi" tal las recordábamos (en los últimos segundos de la temporada, una tremenda sorpresa se nos depara al respecto).
    La trama transcurre una década después de los tristes eventos del Episodio III.  Kenobi vive una existencia opaca, ha perdido las ganas, la fe y el amor propio (obviamente los sentimientos de culpa lo embargan), cuando un antiguo amigo, del que no sabía desde hace rato, le pide su ayuda Sacando fuerzas de flaqueza el Jedi retirado, emprende un viaje tanto físico como espiritual, que lo llevará a su encuentro con mucha gente de su pasado, entre amigos y enemigos, así como a conocer a nuevas personas de interés; de paso, como no, logra volver a ser el mismo de siempre.
     Tal como ya nos acostumbraron estas producciones televisivas, insertas dentro del mundo de Star Wars, resulta un placer la calidad artística y técnica de la serie.  Hay mucha emoción involucrada y fan service (¡Adoro esto último!); un querido personaje sale en una versión maravillosa (entre lo mejor del espectáculo) y entre los nuevos aportes a su reparto, destacan dos féminas que nos demuestran que hay claroscuros, de modo que o bien nada es lo que parece y/o que siempre tendremos la oportunidad para encauzar nuestros viejos errores.  Asimismo, nada menos que un villano de una de las series animadas es rescatado para verlo ahora en vivo, que saca aplausos.
     Buena música, pero sigue faltando unos créditos de apertura dignos de una historia como esta (ni siquiera cuenta con los hermosos dibujos finales, que caracterizan a The Mandalorian y a El Libro de Bobba-Fet).  El humor tiene sus dosis correctas, sin quitarle su carácter épico, que nos dará escenas impactantes, con mucha acción y diálogos realizados con cuidado.
    Respecto a Darth Vader, resulta plausible el manejo argumental de un personaje tan grande y shakesperiano como este, cuya humanidad está trabajada de una manera inteligente y sin caer en sentimentalismos baratos.  Por lo mismo, impactante resulta ser cómo logran hacerlo tan expresivo, incluso con su máscara y armadura puestas, hasta en los momentos en que no habla, algo que supera hasta las cintas clásicas de la serie.
    Considerando lo planteado más arriba, es de esperar tengamos pronto una segunda temporada, que le siga haciendo honor a las películas y mantenga el nivel de esta primera parte.

miércoles, 3 de agosto de 2022

Despedidas varias (II)


     Sigo esta serie de remembranzas dedicadas a artistas que hace poco nos dejaron y a los que tenía pendiente honrar, puesto que llegué a gozar su obra y por lo mismo sus pérdidas las he sentido bastante.
    Por otro lado, justo cuando ya tenía planificado escribir al respecto, otra persona más querida, de quienes no conocí en vida, pero sí llegué a admirar con todo mi ser, se unió a estas nuevas estrellas en el firmamento; sin embargo, en su caso haré un post aparte, que bien amerita algo de esa magnitud, ya que se trata de alguien muy valioso para mí, como podrán darse cuenta dentro de los próximos días.
 
3. Klaus Schulze
 
    Comienzo estas palabras dedicadas al artista alemán experto en música electrónica y que fue uno de los miembros del grupo Tangerine Dream, a principios de los setenta.  Les estoy hablando de alguien, que junto a sus compañeros, fue uno de los pioneros en desarrollar este estilo, convirtiéndolos junto a nombres más populares como Vangelis, Mike Oldfield y Jean Michell Jarre, en una propuesta musical que hoy en día lleva décadas evolucionando y cosechando éxitos.
     Hasta hace unos minutos atrás, tenía muy claro los caminos por los que iba a ir este escrito, puesto que Tangerine Dream me ha acompañado casi toda mi vida y por lo mismo tenia mucho que decir de Schulze; sin embargo, googleando me he enterado que solo grabó el primer disco con esta agrupación y que a lo largo de los años varios integrantes han abandonado el grupo y otros se han incorporado... ¡De modo que hoy en día, sus discos desde hace rato, que no cuentan con el aporte de sus fundadores!
    ¿Entonces qué he escuchado de este compositor, que me lleva a escribir sobre él? Con una carrera discográfica que abarca cientos y cientos de títulos, incluyendo colaboraciones con gente tan reconocida como Lissa Gerrard y Hans Zimmer, a menos que me equivoque, solo he podido conseguir unos 3 discos suyos (gracias a la magia de los Torrent, claro); no obstante, si bien puedo dar fe de que fueron más que de mi agrado, aunque solo puedo recordar uno y que realmente me gustó demasiado: Shadowlands.  Con un nombre como ese (Tierra de Sombras en nuestra lengua), de inmediato acaparó mi atención y bellos recuerdos tengo de este. Compuesto por solo 4 temas, los que duran cerca de 20 minutos cada uno, lo vine a escuchar por primera vez en 2017.  Ese día había llegado a la playa, a Viña del Mar, junto a mi amigo Hans (alemán, más encima) y me senté en la arena a ver el atardecer en la costa; la experiencia fue mágica, que sus composiciones eran maravillosas y acompañadas por el escenario en el que me encontraba, se añadieron a un momento de mi vida que evoco con agradecimiento, dicha y nostalgia.
     Algo de ñoño había en este tremendo artista, que uno de sus discos se llama nada menos que Dune y el último que sacó, nada menos que este año, se titula
Deus Arrakis.  Cabe mencionar que su simpatía con la famosa saga de Frank Herbert, hizo que, además, contribuyera a un disco conceptual orquestado por su colega Hans Zimmer y para quien realizó el año pasado una composición, para una colección de temas inspirados en la película que adaptaba el libro, de la cual Zimmer hizo la banda sonora.  Asimismo, uno de sus temas clásicos se llama... ¡Hyperborea! (solo los frikis de más rancia alcurnia entenderán el valor de esta palabra).
     Por ahora, pretendo descargar más música suya, a ver cómo me va.
    Schulze se fue a componer para el Cielo el 22 de abril, que espero esté acompañado de otros grandes como él.

Portada de uno de sus discos clásicos más famosos.

4. James Caan



 
     De adolescente lo conocí, gracias a que mi cuñado Fabián arrendó en VHS El Padrino, la famosa película basada en la novela homónima de Mario Puzo. Hace rato que le tenía ganas, gracias a los conocimientos de cine que fuí adquiriendo, debido a la revista Cinegrama que llevaba comprando y leyendo hace más de un año.  Era 1991, me encontraba cursando Segundo Medio, con 15 años de edad y quedé  completamente fascinado con el filme, el que se volvió uno de mis favoritos de inmediato (para esa fecha ya había visto MUCHO séptimo arte).  Ahí estaba James Caan, un hombre imponente y hermoso como una criatura de otro mundo, haciendo de Sonny Corleonne, el efusivo hijo mayor del patriarca interpretado por Marlon Brando.  Muchas veces me he vuelto a ver esta cinta y la trilogía completa, que es un gozo repetírsela; hace unos meses no más me reencontré con los Corleone, esta vez con calidad mejor que nunca y por medio de los beneficios del streaming: el guapísimo Caan brillaba más que nunca, formando un memorable triunvirato junto al mentado Brando y al por igual regio Al Pacino.


                                             La escena más famosa de James Caan en El Padrino

    Muchas películas nos legó el actor que ahora (por fin) despedimos.  No contemplé muchas, la verdad, o al menos no recuerdo más que un puñado y que, en todo caso, son significativas para mí.  Más que el caso anterior, me resulta particularmente valiosa y querida la adaptación cinematográfica de Misery, sobre la novela homónima de Stephen King, considerada entre las mejores películas basadas en la obra del Rey del Terror y como una de las piezas sobresalientes del cine noventero.  En esta joyita, un maduro y aun estupendo James Caan interpretaba a Sidney Sheldon, un escritor de novelas rosas con ínfulas de volverse un "autor serio", que es salvado y luego raptado, como también torturado, por su autonombrada "admiradora número 1", una peligrosa psicópata; acompañado por la también ídola Kathy Bates (quien interpretaba a la conmovedora asesina en serie, de una manera magistral, consiguiendo el Oscar por su rol), la dupla de ambos en pantalla se volvió toda una leyenda.
 
                                                               "Si yo muero, tu mueres"
 
    Las palabras anteriores se las dice con una seguridad inquietante, la depredadora a su presa y Caan, como la Bates, hicieron de esa escena un momento de antología en la historia de la cinematografía.
     A menos que me equivoque, supe de este largometraje primero por la revista Fangoria, que venía un genial reportaje al respecto en su mítico número 1 en español.  Luego estuve tentado de comprar el fascículo de la olvidada revista Errol's (una cadena de videoclubes chilena que, en su punto más álgido, tuvo una publicación sobre cine, hasta que fue comprada por la igualmente extinta multinacional Blockbuster), que traía en ese mes como portada el afiche de la película.  Como muchas veces me pasó en aquellos tiempos, me fuí solito al cine a verla apenas la estrenaron y con posterioridad regresé a cada lleno de alegría, gracias a James Caan y compañía.  Era 1992 y ya me encontraba en Tercero Medio, con 16 años todavía.  Muchas veces me repetí este filme, que tanto me gusta (y ya es hora de volver a hacerlo, ahora que la puedo apreciar en HD) y puesto que un amigo muy querido que tuve, me la regaló para un cumple en una linda edición de DVD.
    No hace mucho James Caan y Kathy Bates se juntaron, sacándose una preciosa foto juntos, en la que salen sonriendo y demostrándonos con ello la calidad de los actores, que consiguieron sorprendernos en papeles tan disímiles a la vida real.


                                                             Tráiler subtitulado de Misery

     Otra cinta que puedo mencionar de nuestro actor, que haya saboreado, corresponde a Nación Alien.  Destacable dentro de las grandes cintas de ciencia ficción de los ochenta (aunque desconocida para muchos), resulta ser una más que interesante producción y que ejemplifica de manera correcta, una de las mayores características y virtudes de la fantasía científica: la extrapolación de la realidad, es decir, abordar un tema real, para verlo con ojos críticos al llevarlo a otro contexto, muchas veces exagerando sus connotaciones positivas o negativas.  La trama trata sobre la típica pareja dispareja de policías, que tanto les gusta a los gringos, salvo que en este caso uno de sus integrantes no es humano, sino que un extraterrestre; y es que una raza alienígena ha llegado hasta nuestro mundo, quienes han pedido refugio y de ese modo nuestra sociedad ha tenido que adaptarse a su presencia, lo que han hecho unos mejores que otros.  En el filme, Caan interpreta al terrestre de la dupla, quien representa al hombre común, lleno de prejuicios y que al enfrentarse a la otredad aprende a conocerse a sí mismo, volviéndose mejor persona.   Un filme adelantado para su época, que trata sobre la naturaleza de la violencia, el racismo y la diversidad, donde James Caan nos demuestra una vez más su versatilidad, para encarnar con solvencia roles tan distintos.
    Cabe mencionar que la película anterior, la vi a comienzos de los noventa, de igual manera cuando era un adolescente y un escolar, en VHS y solo la década pasada me la repetí una vez, ahora en DVD clonado; por lo tanto, bien merece una revisión.


                                                              Tráiler de Nación Alien

    Del último filme del que les hablaré, solo recuerdo de su contenido dos cosas: primero que sale en ella James Caan y, segundo, que hacía de gay.  La cinta se llama Los Unos y los Otros y hasta ahí les puedo hablar con hechos, que el resto respecto a ella son solo impresiones.  Gracias a Wikipedia, antes de escribir estas líneas, pude refrescar la memoria, que se trata de una obra francesa de 1981 y que ganó un montón de premios; asimismo, que nos cuenta de cinco familias ligadas a la música a lo largo de cinco décadas, desde los tiempos de la Segunda Guerra Mundial hasta principios de los ochenta. Así que su premisa, como pueden darse cuenta, es preciosa.  Dentro de lo poco que les puedo decir sobre esta pieza, les afirmo que me pareció hermosa y la disfrute mucho; pues, además, estaba muy bien acompañado cuando la vi, ya que ese verano de 2011 estaba saliendo con un tipo, mucho mayor que yo (me sobrepasaba como en 20 años, pero era como el vino, que aparentaba unos cuarenta), quien me habló de tal cinta y en una de nuestras juntas la pillamos en una tienda.  Para un hombre como yo, que encontraba muy atractivo al varonil James Caan, verlo haciendo de gay (que se notaba lo profesional que era, pues no le complicaba el tema, en una época "pretérita" en cierta medida), contemplarlo en tales circunstancias era más que un plus; ahora bien, no recuerdo si salía besándose con otro varón, al menos, que con gusto revisaré esta película para salir de las dudas.
    El 6 de julio del presente año cruzó el umbral al Más Allá, tenía 82 años.


                                                                Tributo a James Caan

domingo, 31 de julio de 2022

Despedidas varias (I)


 
   Estamos ya en el segundo semestre del presente año y hemos tenido que despedir a más de un artista que destacó durante las últimas décadas del siglo pasado y en las primeras de este.  Por mi parte, ya le he dedicado unas cuantas palabras a aquellos que han sido significativos para mí, puesto que su trabajo ha tenido que ver con obras de mi gusto, por lo general cómics en los últimos casos (John Hurt, Neal AdamsGeorge Pérez y Vangelis).
     Como dice la canción el tiempo pasa, nos vamos haciendo viejos y de ese modo la gente que ha sido valiosa para nosotros abandona este plano de existencia, dejándonos sus recuerdos y su legado; a veces ni los conocimos en persona, pero bien habríamos querido que fuese así, porque les debemos algunos de los mejores momentos de nuestro ocio y los llegamos a admirar... Como quienes ahora deseo honrar con estas palabras, que hace rato ya los tenía pendientes y solo ahora me dispongo a escribir sobre ellos, que el tiempo se devora hasta las ganas para hacer las cosas con celeridad:
 
1. Julee Cruise
 
    Era un adolescente que estaba descubriendo el mundo del buen cine, con sus actores y directores destacados, cuando supe de la existencia del filme Terciopelo Azul de David Lynch, considerado según algunas listas como la mejor película de los ochenta.  Era principios de los noventa y yo me encontraba cursando la Enseñanza Media, que por esa época coleccionaba no solo la revista Fangoria, sino que mucho antes comencé a comprar Cinegrama, una publicación nacional dedicada al Séptimo Arte y que esperaba ansioso todos los meses (la que a diferencia de la citada otra marca, compraba en el kiosco que estaba a media cuadra de mi casa, caseta que recuerdo con cariño y que hace años ya dejó de existir lamentablemente, donde allí también adquirí mis primeros cómics).  Ya me había visto Dune en la tele, supongo bastante cortada, aunque eso no impidió que quedara prendado de su historia y del genio de su cineasta detrás de tan potentes imágenes; por lo tanto, cuando supe que Terciopelo Azul era de Lynch, de inmediato quise verla.
     Eran vacaciones de verano y con un par de hermanos con los que me juntaba en aquel entonces (una chica y un muchacho), arrendamos en VHS el dichoso filme.  Fascinado quedé con la historia y toda su producción, entre ellos un par de canciones suyas; destacaba una interpretada por una mujer, con una voz como nunca antes había escuchado y que luego supe era Julee Cruise... En ese entonces la única manera de volver a oírla, que me quedó rondando su melodioso timbre, era volviendo a ver el largometraje que tanto me había gustado.
    Meses después o al año siguiente, llegó a la televisión chilena Twin Peaks, el mítico programa de televisión creado por el mismo David Lynch y ello significó que igualmente me reencontrara con la cantante.  Su canción principal se ganó más que nunca mi corazón, que vez que la tocaban en la radio me sobrecogía.  Creo que fue cuando terminaron de dar el show en la tele, que pude comprarme el cassette y de ese modo ya no era un solo tema interpretado por la Cruise el que disfrutaba, sino que ahora eran 3 en total las que podía disfrutar de la artista (como mi memoria siempre ha sido frágil, no recordaba que salía más de una canción suya en el programa).
    Y entonces estrenaron la película precuela para el cine de Twin Peaks, que sin falta me la fuí a ver.  Así que volví a oír la angelical voz de Julee, quien esta vez terminó por conquistarme, ya que gracias a los subtítulos sabía de que iba lo que cantaba.  Cuando salió al video, escribí en un cuaderno la letra, que por entonces tenía un enamoramiento platónico con mi profesor de Filosofía; nunca me sentí incómodo al respecto, si bien solo ahora, y luego de buena parte de mi vida transcurrida, pude comprender en su plenitud dicho sentimiento.  Por lo tanto, el nostálgico contenido de dicha canción me era muy significativo, por no dejar de mencionar cuánto me emocionaba oír y ver a la intérprete en dicha cinta.
     No sé si fue antes o después de verme TwinPeaks: Fire walk with me, que grabé de Música en 35 Milímetros, en la radio Futuro, la banda sonora. La escuchaba a cada rato y la mentada canción la retrocedía sin parar, para deleitarme con ella.
    Como un año después, en la misma Futuro emitieron el disco The Voice of Love, con solo canciones de la Cruise y entonando nuevas composiciones de Angelo Badalamenti, el músico fetiche de David Lynch.  Fue un verdadero regalo para mis sentidos.  Por años quise comprar el CD y luego lo busqué en la Red en MP3 u otro archivo de audio, porque nunca llegó a mis manos en físico; hasta que no hace mucho conseguí los 3 primeros discos de la artista, por quien ahora dedico estas líneas.  Solo el tercero de ellos no fue de mi agrado, pero los otros dos... ¡Me encantan!
    Sé que hizo un cuarto disco, así que lo buscaré.
    El año pasado me volví a ver Twin Peaks, que desde mi adolescencia que no lo hacía y fue maravilloso.  Traté de ver la tercera temporada, que encontré infumable, así que me quedo solo con la serie clásica y la película, que las amo y ello en parte a Julee Cruise, otra persona que forma parte de mi vida sin haberla conocido.
    Era 9 de junio de 2022 cuando, con 65 años, se unió a los ángeles.

                                                               
Escena subtitulada de Twin Peaks: Fire walk wih me donde canta su precioso tema Julee Cruise.
 
2. Tim Sale.
 


    Un dibujante de cómics, del que no he tenido el gusto de disfrutar mucho de su trabajo, pero de quien atesoro cada una de las joyitas que poseo.
    Con un estilo algo caricaturesco y pese a ello sumamente expresivo, para representar las emociones de los personajes, como sus personalidades; debido a lo anterior, cada una de sus viñetas es una verdadera obra de arte, a través de las que se aprecia la preocupación por hacer algo bello, que sin problemas consigue retener nuestra mirada en sus detalles.
    Su retrato de los personajes no pretende ser fiel a la realidad, a diferencia de artistas como Alex Ross; no obstante, sí consiguió plasmar con la hipérbole algunos de sus rasgos más destacados, como cuando ilustró al Guasón con dentadura parecida a la de los peces abisales, para demostrar su monstruosidad.
   Por mi parte, lo conocí cuando en oferta me compré, hace años ya, la preciosa novela gráfica Superman para todas las Estaciones y donde junto a su mejor colaborador, Jeph Loeb (este en el guión), apreciamos al Hombre de Acero desde el punto de vista de cuatro personas "comunes y corrientes".  Con una presentación como esa, de inmediato quedé prendido de él.
    Luego, gracias a la llorada editorial chilena Unlimited (que nos llevó a nuestros kioscos chilenos, una gran selección de historietas a buen precio, permitiendo que mucha gente se interesara en ellas y tuviera acceso a un arte que no tenía a mano), llegó hasta mí El Largo Halloween.  Les estoy hablando en esta ocasión, de una de las mejores historias del Murciélago, que abarca un año de su vida, durante su primera época como vigilante (mucho antes de la llegada de Robin a su vida).  Compleja y maravillosa, también en asociación con Loeb, esta joyita posee dos secuelas gracias a la misma dupla y Unlimited también sacó de esta trilogía Victoria Oscura, que por igual vale más que la pena leer.
   Tiempo después, en las postrimerías del cierre de la mentada editorial, salió a la venta la colección de Sale/Loeb sobre algunos de los íconos marvelitas... Daredevil: Amarillo, Spider-Man: Azul, Hulk: Gris y Capitán América: Blanco.  Aún tengo estas piezas selladitas, que en tributo a Sale debería gozarlas de una vez.
    Cabe mencionar que se adaptó El Largo Halloween a una estupenda animación, por medio de dos películas, que consiguen plasmar de la mejor manera tan inolvidable saga.  Ahora bien, cambiaron el trazo de Sale para hacer de la producción algo más del gusto de la mayoría; no obstante, aun así, reprodujeron la mayoría de sus ilustraciones más potentes.
    Tim Sale abandonó esta esfera el 16 de junio del presente año y solo tenía 66, que podríamos haber tenido para rato de su talento.


domingo, 24 de julio de 2022

¡Por los Muchachos!


  
    Este año se estrenó la esperada tercera temporada de The Boys, el exclusivo show de Amazon basado en el cómic de Garth Ennis y que echa una mirada realista, cruel, satírica y desmitificadora a los superhéroes.  Se trata de un programa para adultos, de solo pocos episodios cada año (tal como se acostumbra hoy en día, con la excusa de lo CARO que resulta filmarlos, que se nota en todo caso y debido a su calidad técnica, que no envidia a las mejores producciones hollywoodenses), 8 no más y con nada de relleno.
     Cabe mencionar que pasaron casi dos años, desde la última vez que vimos en pantalla a Butcher y compañía; que igual se evidencian los estragos del tiempo y de la actual pandemia, ya que sus actores o bien están más gordos en varios capítulos o al menos se les aprecia menos "apuestos" (el atractivo y masculino Karl Urban se ve mucho más avejentado, Homeleander está más flaco y desaliñado- la escena en la que sale desnudo, no es tan provocadora como se habría esperado- y Starlight ya no es el ángel precioso de años anteriores...).  Sin embargo, estos solo son detalles de comadreo no más, puesto que nos vuelven a dar un material de primera, que recordaremos siempre con agradecimiento y alegría.
     El comienzo es en verdad magnífico, mostrándonos una versión paródica y a la vez aterradora de Ant-Man, que nos hace recordar por qué razón amamos tanto este programa único.  Luego la trama va para varios lados, centrándose en distintos aspectos que acaparan nuestra atención y que hacen de cada vistazo una delicia para los sentidos.
     Por supuesto, que para el espectador que no se ha acercado al material gráfico del que se nutre The Boys, esta visión retorcida del paradigma superheroico, resulta ser una caja de sorpresas, donde cada giro argumental que juega con sus arquetipos (hoy en día ya conocidos gracias a las cintas del UCM y las de DC), da para sorprenderse gratamente a cada rato.  En cuanto a quiénes se han leído las historietas originales (como su humilde servidor), resulta más que plausible cómo han sabido usar, que no copiar, lo que sucede en las viñetas y, de ese modo, hacer una interpretación autónoma del cómic.  Así que en esta tercera temporada, por fin, y de manera increíble, nos hacen su versión de hechos y personajes notables de The Boys: como las introducciones de Soldier Boy, La Leyenda y, como no... ¡El Herogasmo!
      Cabe destacar la evolución por la que pasa alguien como la Reina Maeve, quien por fin se gana nuestros corazoncitos; de igual manera otra fémina del espectáculo, Ashley Barrett, por quien en su momento llegamos a sentir compasión, ha pasado por todo un proceso interesante y que más que evolución, ha sido un despertar de quién es realmente y de representación del tipo de persona que es.  Por último, en cuanto a este apartado, una de las protagonistas, la singular Kimiko (y quien en los cómics es solo La Hembra, una real psicópata que no deja de simpatizarnos), ha logrado convertirse en alguien por completo adorable y lo más cercano a uno de los pocos verdaderos héroes de este título.



     Mucho sucede en estos solo 8 capítulos, donde volvemos a ver a varios de los secundarios ya conocidos, que nos enseñan que el bien y el mal son conceptos complejos y que entre medio hay matices.  Al respecto, es cierto que los villanos son verdaderos hijos de puta, que dan puras ganas de que se los linche; pero, aún así, algunos de ellos nos despiertan cierta simpatía debido a su humanidad: tal cual como sucede con el siempre gracioso Profundo y hasta el cobarde A-Train, quien nos parece más frágil que nunca (las meteduras de pata de este, son por completo patéticas). Y en cuanto al bien, a veces hay que ensuciarse las manos para conseguir lo que queremos ¿No?
    El humor negro siempre está presente, la violencia explícita no deja de indiferente a nadie, las actuaciones merecen sus aplausos y los guiones- con sus giros sorpresivos incluidos- hacen de The Boys algo FORMIDABLE.
   Sumado a lo anterior, una serie de 8 cortometrajes ambientados en el mundo del programa que hoy nos reúne, bajo el nombre de The Boys: Diabolical, revisa otros interesantes aspectos de esta visión desalmada de los metahumanos.  Con duración variable, escritos y dirigidos por numerosos artistas, cuentan en su versión original al inglés con las voces de los actores del programa original, repitiendo sus papeles; no obstante, no en todos los cortos aparecen sus personajes, ya que otros nos muestran algunos creados
en exclusiva para esta versión animada, algunos en verdad memorables.  El estilo del dibujo y de la historia varía también (en algunos casos, la estética no es de mi gusto, por ser demasiado feísta), aunque en otras resultan ser toda una obra de arte y en especial una tipo anime muy emotiva, centrada en una pareja de ancianos.  Hay sátira política y caricatura mayormente y aparte de la preciosa historia sobre los viejitos, destaco la humorística pieza acerca de una chica con superpoderes muy especiales.
    A ver qué nos depara este recomendable show en el futuro (mientras más cercano mejor).


Este afiche es en verdad... ¡Horrible!

jueves, 21 de julio de 2022

Mucha risa fácil y tonta.


 
     La última cinta de Thor se estrenó hace poco, siendo gracias a ello el único personaje del UCM en tener cuatro filmes "propios" a disposición (ni siquiera Iron Man, quien inició esta seguidilla de blockbusters, tuvo dicha oportunidad).  Es así que, tras todos los eventos en los que vimos a tan querido personaje (y a su guapo intérprete), quien nos dejó la última vez iniciando un viaje muy prometedor, era de esperar que tuviéramos más momentos para gozar del Dios del Trueno.
    La película llegó una vez más de la mano de Taika Waititi, director, guionista y actor responsable de la muy divertida Thor: Ragnarok y quien también en el universo Star Wars, nos dio grandes satisfacciones con sus aportes para The Mandalorian; por lo tanto, las expectativas eran altas.
    El argumento parte, luego de un muy interesante prólogo, con Thor  acompañado por el dispar y singular de equipo los Guardianes de la Galaxia, resumiéndonos de forma simpática su colaboración con estos justicieros.  Luego le toca continuar su camino solo, aunque otra vez teniendo a su lado al fiel  Korg, quien hace de narrador de la historia (este es el papel que se ha adjudicado Waititi, desde su primera película trabajando para el UCM).  Un hecho que llega a ser aterrador, la muerte de nada menos que de muchos dioses, y de diferentes panteones, a manos de un asesino implacable, lo lleva a regresar a Midgard (la Tierra) para evitar que su pueblo desaparezca y, de paso, acabar con la nueva amenaza.
     Esta historia nos permite reencontrarnos con personajes tan queridos como Valkiria (la versión morena de la guerrera les salió tan bien, que les perdono la aberración de tener asgardianos de piel oscura) y, lo mejor de todo, con el viejo amor mortal y terrestre de Odinson.  Cabe mencionar, que lo más maravilloso en lo que concierne a Jane Foster, viene a ser la transformación por la que ha pasado la fémina y que corresponde a uno de los puntos más importantes de la trama (idea que no se la inventaron acá, sino que viene de las novelas gráficas).
    El villano de esta ocasión es Gorr, de quien su humilde servidor nada sabia hasta el momento.  Sus razones son por completas diferentes, a la de quienes le han precedido y, por lo mismo, este es un detalle a destacar.  Cabe mencionar que es interpretado nada menos que por Christian Bale, a quien recordamos con tanta nostalgia como el mejor Batman cinematográfico, tras su participación en la trilogía de Nolan sobre el Murciélago (sumándose, de ese modo, a la cada vez más larga lista de actores que han pasado de un universo a otro, interpretando héroes y villanos en cada caso).
   Con antecedentes como los ya mencionados, era de suponer que el banquete estaba servido; sin embargo, todas las buenas intenciones terminaron diluyéndose, tras encontrarnos con una pieza que abusa de los chistes a cada rato y quitándole la seriedad necesaria a un obra, que pudo ser mucho mejor si hubiesen dosificado las risas de más.  Pero, queda claro, que el propósito era hacer un producto "livianito", luego del drama aterrador que fue en cierta medida Doctor Strange en el Universo de Locura (lejos mejor que el verdadero bodrio que hoy nos reúne) y tras recurrir ahora al desmadre chabacano, conseguir el beneplácito de la mayor cantidad de público (por lo general, gente que en su puta vida se ha leído los cómics e ignora lo sublime que llegan a ser los dedicados al superhéroe divino).  Por lo tanto, el medio para conseguir el beneplácito de las masas con facilidad, a falta de violencia excesiva debido a su publico masivo (o sexo gratuito, por razones obvias), diluye las esperanzas de un espectador más exigente y el guión acaba convirtiéndose en una excusa para la sobrexplotación.



    Teniendo en cuenta lo anterior, incluso el "regalito" de la esperada desnudez de ya saben quién, me parece de más (que, por mi parte, tanto músculo me parece poco atractivo y, en ese caso, mil veces prefiero ver en circunstancias parecidas a alguien como Star Lord o Ant-Man).
    Otro tremendo desperdicio/atentado de este largometraje, en lo que concierne al material del que se nutre, es que mencionan y luego muestran brevemente a un poderosísimo personaje de carácter cósmico.  Cabe mencionar, que podrían haberle sacado mucho provecho a esta criatura, lo que no hicieron y, en cambio, le dieron una connotación por completo diferente a la de las viñetas.  Una verdadera lástima, que atenta en contra de los creadores de tan magnífica "entidad", nada menos que Stan Lee y Steve Ditko.
    Asimismo, debemos recordar que pese a tratarse de producciones family friend, salidas de la factoría Disney, hace rato que han querido insertar el tema de las minorías sexuales y el orgullo gay.  Esto lo han hecho de manera pausada, a través de uno que otro detalle y siendo un buen ejemplo de ello, una breve escena centrada en uno de los semidioses de Los Eternos... Pues mucho antes de esto, cuando nos presentaron a su morena versión de Valkiria, casi "como sugiriendo", la desarrollaron como a un personaje lésbico (detalle que se nos escapó a muchos, incluyéndome).  No obstante, obviaron todo esto durante su intervención en la última entrega de Los Vengadores y solo ahora se atrevieron a abordarlo; sin embargo, en la actual ocasión las alusiones a la sexualidad de Valkiria, más bien son un "saludo a la bandera", otra tremenda oportunidad desaprovechada y que bien podría mostrarle a los más pequeños, que la atracción y el amor entre personas del mismo género no es una aberración.  En cambio, solo ya en los últimos minutos del metraje, nos revelaron la homosexualidad o bisexualidad de uno de los personajes secundarios, algo que se vio tan ridículo y falso (entiéndase "metido a la fuerza"), que mejor no lo hubiesen incluido.
    Por otro lado, dentro de los actores famosos que aparecen por primera vez en Thor: Amor y Trueno, vemos nada menos que a Russel Crowe... ¡Y vaya que es impactante encontrarlo tan decrépito! Solo tiene 58 años y parece de 70 muy mal llevados; que, más encima, teniendo en cuenta el papel que lo toca interpretar, no posee ya la presencia física de alguien con las connotaciones de su personaje (y, por cierto, tal como su colega Christian Bale, también ha pasado de DC a Marvel, luego de su paso por El Hombre de Acero).
    En cuanto al aporte musical, se le quiso dar toda una atmósfera rockera, partiendo por los créditos que simulan títulos de discos y grupos ochenteros, como por el uso de varias canciones famosas de dicho estilo. Todo esto, por mi parte no me desagrada, pero sí en lo que se refiere a la música incidental, la encuentro poco inspirada y carente del carácter épico, que amerita una nueva aventura de Thor.
    Dentro de lo mejor: Todo el apartado del principio con los Guardianes de la Galaxia (que no me lo esperaba) y en especial las escenas con Star Lord (me gustaría ver esa supuesta bisexualidad de este, dentro del UCM, ojalá en una película para mayores)  ¡Y las cabras!
    Dentro de lo peor: La nueva vida de Thor, luego de conseguir una vez más la victoria, cursi y demagógico en su tratamiento (por decirlo de una forma).
    Por último, nos regalan dos escenas postcréditos, la primera por completo "edulcorada" y la segunda introduciendo a un esperado personaje marvelita, al que hace rato esperaba.


                                       Otro tráiler que promete más de lo que da el producto final

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