viernes, 22 de enero de 2021

Otro animé del recuerdo para recomendar: La Visión de Escaflowne (I).


1. La serie.
 
    En el vasto mundo de la animación japonesa, si un cómic nipón tiene éxito entre los lectores y/o ello significa rentabilidad comercial, sin dudas que tendrá su versión en animé, por lo general para la televisión y luego a través de OVAS (esto es, producciones hechas especialmente para la venta directa de consumo casero) y filmes para el cine (incluyendo versiones en imagen real).  Pero también puede ser que un videojuego popular genera su propia adaptación animada y existen otros casos, como el que hoy nos reúne, que corresponden a historias por completo originales para su serialización televisiva, siendo Tenkū no Escaflowne (天空のエスカフローネ) uno de sus ejemplos más famosos a nivel internacional y el cual hoy deseo rescatar para presentarlo en especial entre quienes no lo conocen.
     Creado por Shōji Kawamori (el mismo artista que nos regaló ese otro título de culto que es Macross) y Katsu Aki, es una producción estrenada en 1996 y de solo 26 episodios.  Si bien la idea fue primero para llevarla a la pantalla pequeña, el esmero con el cual se realizó y que atrasó su estreno, hizo que al final saliera antes su adaptación al cómic, el cual data en su versión original de 1994 (ya que luego apareció otra historieta); por lo tanto los nipones ya conocían de qué trataba y, en especial, lograron sintonizar con sus entrañables personajes en versión audiovisual con facilidad… No obstante, para ser sinceros y considerando la época en la cual fue realizada esta obra, su factura es tan increíble que hoy no nos deja indiferentes y en especial en lo que se refiere a su compleja trama, diseños y en gran medida por su música.
      Sin querer caer en el spoiler en honor a quien no la ha visto aún y ojalá desee acceder a ella, una vez leído este texto hecho con tanto amor hacia la serie, con la menor cantidad de datos posible para gozarla a destajo, la trama trata sobre una chica venida desde nuestro mundo por medios que no quedan bien claros (si por la intercesión de magia pura o una ciencia muy avanzada de la cual poca información se llega a tener o bien la mezcla de ambos elementos), hasta otro planeta; allí se encuentra con varios sujetos que hacen lo posible por evitar el dominio por parte de imperio, que está devastando los distintos reinos que se le oponen, convirtiéndose ella en alguien relevante tanto para los aliados de las fuerzas del bien, como para el enemigo que desea hacerse con ella.  Muchas cosas suceden entre medio, desde revelaciones del pasado, triángulos amorosos y un sinfín de aventuras que nos tendrán enganchados apenas comience todo.
     Cabe mencionar la bella banda sonora, lejos una de las más sobresaliente en este tipo de productos, compuesta por la destacada artista japonesa Yokko Kanno y quien una vez más trabajó junto a la cantante Maya Sakamoto (una de las voces más bellas de su país), para crear temas de corte sinfónico y grandilocuentes, si bien la acompañó también en los arreglos Mizoguchi Hajime (otro valioso músico japonés). Uno puede escuchar los temas con gran regocijo tanto acompañando las imágenes y los diálogos, como de manera independiente; si ha visto antes el animé imposible será no recordarla y sentir nostalgia… Si no la ha contemplado aún, tendrá una razón de más para querer hacerlo.


                                                                                Opening.
 
2. Temas presentes en la serie.
 
2.1. El Viaje.
 
     Como queda claro tras una rápida revisión al argumento, todo parte con el periplo que realiza la protagonista (o, mejor dicho, uno de sus personajes principales, que en cierta medida la trama mayormente se centra en unos 5 en total), quien llega a un lugar por completo extraño para ella y allí pasa varios momentos inolvidables, la mayoría llenos de peligro y aún así maravillosos.  Su llegada al mundo conocido como Gaea, le significará realizar su odisea junto a varios compañeros que se le sumarán en el camino, conociendo unas cuantas naciones con su propia cultura y belleza, llenos de habitantes de todo tipo, incluyendo varias razas humanoides parecidas a unas cuantas especies animales; pero no solo se tratará de un desplazamiento físico, sino que también habrá un importante viaje interior tanto para ella como para sus nuevos amigos, quienes solo reconociendo su pasado y aceptándose podrán conseguir la victoria ante el enemigo.
 
2.2. Los mechas.
 
     Los llamados otakus, bien sabemos del amor de los ciudadanos del País del Sol Naciente por los robots, en especial los gigantes para ser tripulados, por lo general con la intención de usarlos en batalla a manera de armadura… ¡Pues acá abundan y son magníficos en su diseño! (y es que en muchos aspectos son distintos a los que hemos visto en otros casos, puesto que estos usan capas, ya que el sitio de donde provienen nos recuerda mucho a una época determinada de nuestro propio mundo). El mismo que le da nombre a la serie, es una máquina muy especial de connotaciones incluso mágicas y que, asimismo, siguiendo la tradición de esta arte, puede tomar más de un aspecto (o sea: se transforma en otra cosa).
 
2.3. La Edad Media.       
 
     La serie tiene un claro aspecto medieval una vez que conocemos Gaea, un sitio con abundancia de reinos y donde encontramos caballeros sirviendo con lealtad a su señor, ocupando sus armaduras que no son otra cosa que mechas, los que no prescinden de espadas y capas (como ya se dijo esto último más arriba).  Hayamos princesas, príncipes, hechiceros y dragones, todo mezclado con una tecnología muy avanzada a nuestros ojos que nunca se explica, aunque se mezcla con la magia y el misticismo propio de estas historias.  La indumentaria misma de los personajes y los lugares que habitan, donde encontramos castillos y ciudades fortificadas, nos muestran que el atractivo por la estética de este tipo no deja de inspirar, incluso a los mismo orientales que pertenecen, como no, a otra cultura y aún así logran crear grandes obras inspiradas en el mundo occidental de antaño.
 
2.4. El destino.
 
     A cada episodio le corresponde una carta del Tarot, de modo que su guión tiene que ver con el arcano que le tocó y es que la chica llegada desde la Tierra (la Luna Fantasma como le llaman en Gaea), tiene la capacidad de leer a través de ellas el futuro de la gente, así como de tener visiones sobre el pasado y el futuro; de este modo, gracias a sus poderes al comunicarle a la gente lo que sabe, es posible cambiar la vida de los demás para mejor o peor.  Por otro lado, el verdadero villano de la historia desea modificar la realidad a su antojo y para eso ha creado una máquina capaz de llevar a cabo su propósito, lo que ya lleva haciendo hace años y así fue cómo, por ejemplo, alteró la vida de una chica convirtiéndola en hombre y con eso le provocó locura asesina.  Por otro lado, nos encontramos con el conflicto de cuánto podemos llegar a influir en el destino de los demás cuando intervenimos en sus vidas, de si eso es justo aun cuando hayan buenas intenciones o si es mejor dejar que las cosas tengan su curso aparentemente normal; en contraposición a esto, aparece la idea del libre albedrío, que no se enuncia como tal en la serie, si bien vendría a ser la alternativa a la noción del control directo del destino de los demás (luego queda consignado que en un caso u otro, al final se trata de elecciones que tomamos, así que de una u otra manera siempre habría libertad para elegir el camino que llevábamos).
 
2.5. Los triángulos amorosos.         
 
     Hay harto romance en este animé, al punto de que ello es uno de los recursos más atractivos para el público y en especial el que se decanta por estos temas (en Japón, se supone que las mujeres priman esto por sobre la acción y la aventura, razón por la cual algunos sostienen que Escaflowne es la mezcla perfecta del shojo, manga para chicas y el shonen, manga para chicos debido a la introducción de los robots y todo eso).  Tres de los personajes principales se involucran esto y a ello se suman dos secundarios, una mujer y un hombre relacionado con esta última; también tenemos otro lazo de este tipo, ya del pasado, pero que ha tenido sus consecuencias y donde también está involucrado el mismo sujeto de los otros triángulos amorosos (en suma: acá estamos frente a todo un conquistador, quien sin proponérselo lleva a las mujeres a fijarse más de la cuenta en él).  También hay otra trama secundaria de este tipo que solo conoceremos bien avanzado el programa, esta vez con sujetos por completo distintos, aunque sí relacionados con los otros.
    En todo caso, todos estos amoríos que implican algún tipo de desgaste emocional de los involucrados, aparecen en su mayoría como un impedimento para que se consiga la verdadera armonía; solo cuando alguien de los participantes renuncia al objeto amoroso que claramente no es el que le corresponde, se consigue el equilibrio suficiente como para conseguir la verdadera felicidad.
 
2.6. La Atlántida.        
 
     La famosa civilización desaparecida del mito aparece acá como el gran nexo entre la mentada Luna Fantasma y Gaea.  La historia de este pueblo tiene bastante que ver con mucho de lo que sucede en la serie, incluyendo las pretensiones del verdadero villano, donde otros personajes también cumplen su papel al respecto. Asimismo, aparece como el lugar al cual por lo general se le adjudican características tales como la belleza y una tecnología superior que al final fue motivo de su propia condena.  Según este animé, la idea de los ángeles proviene de este sitio.


                        Un regalo para los más ñoños de la casa: la serie en HD y español "latino".


lunes, 18 de enero de 2021

Una secuela para gozar de manera independiente.


     Tras el éxito de la novela de ciencia ficción postapocalíptica Metro 2033, del escritor ruso Dmitri Glukhovsky, era de esperar llegara pronto una segunda parte y es que sus impactantes sucesos finales bien daban paso para que ello ocurriera; por otro lado, el mundo de pesadilla creado por su autor, sin dudas que prometía nuevas historias ambientadas tanto en las redes del metro, como en el mundo de afuera y el cual apenas había llegado a ser explorado por sus personajes. Fue así que en 2007 llegó la continuación, titulada nada menos que  Metro 2034, puesto que transcurre un año después de los sucesos de la primera entrega.  Cabe mencionar, que pese a ser una secuela, el libro es en cierta medida una obra independiente, ya que sus protagonistas son otros, tres de ellos recién presentados al lector y otro un viejo conocido, el cual desde su debut nos llamó la atención y ahora tenemos el gusto de “verlo” más en acción, si bien los misterios sobre su pasado siguen pendientes para todo el mundo; por otro lado, el querido Artyom vuelve a salir en al menos tres pasajes, pero solo como secundario. El volumen está articulado de tal manera que se puede leer y disfrutar sin haber tenido en las manos el anterior y si bien se mencionan eventos de su predecesor, estos se encuentran contados de tal manera que uno de inmediato se pone al día y es que el argumento de la segunda parte es por completo otra historia; en todo caso, es de esperar que en la tercera parte y que se supone cierra una trilogía (puesto que al menos hay publicada una novela derivada, escrita por otro artista), las tramas se unan y con ello la vida de los protagonistas de ambos tomos también converjan entre sí.
     Una chica sobrevive apenas puede al exilio junto a su padre y solo se tienen entre ellos dos, para mantenerse en el duro mundo que es la actual sociedad moscovita subterránea.  La necesidad hace que la muchacha deba abandonar obligada su segundo hogar y en el camino se encuentre con un hombre ya casi anciano y un duro guerrero que están cumpliendo una misión a toda costa, que nuevamente está en juego la subsistencia de la red del metro y lo que se supone es el último reducto (conocido) de la Humanidad; en todo caso, esta vez el peligro al que se enfrentan es de carácter completamente diferente al de la primera parte, así que el drama al respecto va para otros linderos.
     La novela aborda varios de los temas ya presentes en su precedente, si bien en esta ocasión introduce otros igual de valiosos y recurrentes dentro de la literatura: El romance, que específicamente acá está visto desde el encuentro entre dos sujetos aparentemente muy distintos, el arte y que lo observamos a través del poder de las historias para darle sentido a la vida misma y de la magia de la música capaz de sobrecoger hasta los espíritus más endurecidos y la culpa, observada en dos de los protagonistas, uno de ellos marcado lo suficiente como para no asumir por completo su derecho a la redención.



     En el libro esta vez, por igual, encontramos más mutantes que antes y de varios tipos, algunos de ellos bastante espantosos.  También reaparece al menos otro de los personajes de Metro 2033 y nos enteramos bastante de qué pasó luego de la hecatombe final de dicha obra. Cabe mencionar que es un texto mucho más corto, de poco más de 360 páginas, así que con mayor razón se lee con rapidez y gracia, donde no falta los sentidos de la aventura y de la maravilla, abundando por igual los momentos de heroicidad y aquellos capaces de sobrecoger el corazón del público.
      Por cierto, el lector con mejor memoria, atento o que como en mi caso se haya leído esta entrega, poco después de dedicarle tiempo a la novela anterior, puede darse cuenta de un posible error de autoplagio por parte del escritor, cuando esta ocasión repite la misma metáfora para referirse a dos secciones de la misma estación y diferentes entre sí: al compararlas con dos hermanas gemelas separadas y que tuvieron vidas distintas.  Bien podríamos decir que se trata de una falta de experticia de un escritor que, tal vez, aún necesita pulir su estilo de escritura, puesto que se sigue repitiendo el conector “pero” en un mismo párrafo o párrafos contiguos (quizás por qué palabra rusa correspondiente).   
      Como protagonistas tenemos al cuarteto compuesto por:
 
Homero: Un erudito que en verdad posee otro nombre, aunque ha optado por usar ese, el mismo del supuesto autor de los poemas épicos griegos La Iliada y La Odisea, puesto que se ha autoimpuesto escribir una especie de crónica sobre los héroes actuales del Metro y por eso mismo piensa que sus dos compañeros de viaje son los verdaderos protagonistas del libro que tiene en mente.  Idealista, se da cuenta poco a poco que una cosa es el mundo de las ficciones y de las letras, y otro el de la realidad misma, donde lo inesperado está a la vuelta de la esquina y los planes de uno pueden cambiar.  Junto a su compañero masculino y adulto de andanzas, conforma una pareja muy especial, contrastando edad, apariencia, personalidad, intereses y habilidades, si bien sus destinos están claramente unidos.
 
Hunter: El héroe que conocimos en Metro 2033 vuelve ahora como antihéroe, quien tras el clímax del libro que lo introdujo, ahora aparece transformado tanto física como espiritualmente.  Mucho dolor hay en él, así como miedo, aunque no lo admita.  Si antes nos pareció un hombre lleno de misterios, ahora su actitud supuestamente antisocial lo convierte en tal vez el mejor personaje del libro, al empecinarse en cumplir su cometido que puede hacerlo ver como un loco obseso o un desalmado, si bien tiene buenas intenciones para cometer sus atrocidades; no obstante, pese a todo, es alguien noble, valiente y un solitario que se nota tiene su lado sensible.
 
Sasha: De solo 16 años de edad, ha vivido casi toda su vida solo con su padre, al que ama por sobre todo y quien la protege como puede; los gestos del uno al otro son sin dudas conmovedores.  Cuando conoce a Hunter varios sentimientos confusos la inundan, puesto que igual el imponente hombre por supuesto que la iba a impresionar, tras no haber sabido de alguien como él antes.  Pese a su aparente fragilidad y poca experiencia con el mundo más allá del hogar que tuvo con su padre, hay mucha fuerza y determinación en ella.
 
Leonid: Un joven músico ambulante guapo y de unos pocos años más que Sasha; se cruza en el camino de la chiquilla más o menos pasada la primera mitad del libro y llegando a nacer una especie de atracción mutua, que en todo caso rivaliza con lo que siente la chica por el varonil Hunter.  Con un talento artístico que bordea lo sobrenatural, como el propio Stalker tiene sus propios secretos, de los que trata de sacar provecho, aunque tampoco se trata de alguien malvado (solo que resulta ser un tipo manipulador). Homero desconfía de él, ya que su llegada entorpece por completo sus planes y la actitud más voluntariosa del muchacho también lo diferencia bastante de su actitud más recatada.


Portadas como esta bien dejan claro que las españolas o de habla hispana en general son las más feas. 

viernes, 15 de enero de 2021

En defensa de WW84



     Tras el éxito de la primera película en solitario de Wonder Woman, todo el mundo se quedó con las ganas de reencontrarse con esta versión de Wondy, interpretada con tanto carisma por la estupenda Gal Gadot.  Como ha pasado en otras ocasiones, tuvieron que pasar poco más de dos años para que se cumpliera el deseo de grandes y chicos; cabe mencionar que el estreno del filme que hoy nos reúne, se atrasó más de la cuenta por culpa de la actual pandemia y solo algunos países pudieron tenerla en cines, claro, con las medidas sanitarias respectivas. Recién a fines del año pasado fue posible verla y de inmediato despertó el interés de la gente, entre quienes la alabaron y la criticaron...Por mi parte, he aquí mis propias impresiones.
    Dirigida una vez más por Patty Jenkins, quien esta vez además realizó el guión en conjunto con el destacado escritor de cómics Geoff Johns, tiene como título Wonder Woman 1984 (nombre reducido comercialmente como WW84), ya que justamente transcurre en ese año; así que por segunda vez consecutiva estamos frente a otro filme de carácter histórico, tras haber acompañado a la amazona durante sus andanzas en los escenarios de la Primera Guerra Mundial y esta vez visitamos junto a ella una querida época y no tan lejana, en la cual muchos de nosotros (hoy en día en medio de "la plenitud de nuestra vida") pasamos nuestra infancia y juventud: los dorados años ochenta.
     Que la cinta transcurra en la mencionada década, no es gratuito, puesto que fue durante aquellos años que de la mano de George Pérez se relanzó al personaje a partir de cero y de ese modo el argumento de esta secuela toma al menos un par de elementos de esa gloriosa etapa (lejos mejor el reinicio de Pérez, Post Crisis, que el realizado por Brian Azarello para los llamados Nuevos 52).
     La trama: Diana sigue su vida "normal" en el mundo de los mortales y de vez en cuando interviene en algún pequeño asunto que necesita de sus habilidades extraordinarias.  Un día se entera de la existencia de un artefacto místico, que puede conceder deseos, pero como bien sabe no se trata de algo realmente benigno, puesto que las "bendiciones" del artefacto están causando estragos y ella es la única que puede evitar el desastre mundial que se avecina.
     Junto a la Gadot, regresa el también encantador Chris Pine repitiendo su papel como Steve Trevor, el novio de la princesa de Themiscyra... Ahora bien, cómo es posible que vuelva a escena este hombre, considerando los eventos de la película anterior; bueno, el mismo guión lo permite y es que si bien el filme quiso homenajear el trabajo del mencionado George Pérez, su trasfondo es más propio de un cómic de superhéroes de la Edad de Plata, específicamente décadas de los cincuenta y sesenta, cuando al menos DC hacía entretenidas historias que por lo general no se complicaban tanto con la verosimilitud y se alejaban del tono más serio y oscuro de posteriores historietas. Por lo tanto, con WW84 estamos frente a una producción de carácter familiar, que a pesar de sus escenas de acción y discurso moralizante no pretende más que divertir (y de paso ganar plata); de este modo, la única manera de pasarla bien con ella, que no es algo difícil conseguirlo, es dejando de lado al adulto crítico que hay en muchos de nosotros y contemplarla como el niño que gozaba con los episodios de Los Superamigos (que si quieren algo más elaborado en live action, tipo Batman: La Serie Animada o Liga de la Justicia, mejor ocupen su tiempo en otra cosa).
     Para completar lo afirmado más arriba, fíjense que no hay tanto humor pese a todo y la esperada villana que nos habían prometido solo sale en el clímax (lo único que no les perdono, pues por mí Cheetah tuviese un papel más destacado como tal). Por otro lado, si lo comparamos con los éxitos de UCM, ni siquiera hace una aparición especial algún otro personaje famoso deceísta, si bien esto no habría podido ser por la época en la que transcurre el argumento (aunque bien podría haber sido introducido otro superhéroe, digo yo, como algún miembro de la Sociedad de la Justicia para hacer más atractiva la obra).
    Asimismo, no tenemos esta vez un villano, sino que dos.  El primero de ellos en aparecer es nada menos que Maxwell Lord, un personaje bastante complejo la verdad y es que originalmente no era un hombre malvado tras su debut en 1987 y al cual solo con el tiempo fue desarrollándose su lado oscuro, como un desalmado manipulador.  En los cómics su relación con Wonder Woman es estrecha, ya que en uno de los momentos más dramáticos de la princesa guerrera, tras años de conocerse primero como aliados, Diana toma una difícil decisión con este.  En la adaptación cinematográfica, se encuentra interpretado por el actual chileno más popular a nivel internacional, Pedro Pascal (sí, el protagonista de The Mandalorian), quien encarna de manera muy entrañable al magnate y en cada una de sus intervenciones logra "robarse la cámara".
     Tal como ya se dijo más arriba, la otra contrincante que tiene acá Wondy es nada menos que Cheetah, una criminal de origen místico y asesina despiadada.  Estamos hablando de un personaje clásico dentro de las aventuras de la justiciera, tan antigua como esta y que en esta versión igual aparece mucho más humanizada, tal como el propio Maxwell Lord. Por lo tanto, nos encontramos con dos antagonistas que no solo resultan ser más de lo que parecen en una lectura sencilla, sino que bien representan algunos de los postulados de la película: el poder corrompe, ten cuidado con lo que deseas y hasta las buenas personas pueden tomar malas decisiones... No obstante, pese a lo anterior, uno puede retractarse, que oportunidades para redimirse hay.
     El discurso de Wonder Woman sobre su fe en la humanidad, mientras está luchando con todo su ser para que no se produzca la catástrofe, es sublime.  Pese a que es un filme "livianito", que no le llega a la altura a la primera parte, posee varios momentos gratos para uno, no aburre y cabe destacar el hermoso prólogo en Themiscyra, cuyo mensaje es clave para entender la gran prueba a la que se enfrenta esta vez la amazona.
     Por último, Hans Zimmer nos vuelve a entregar una bella banda sonora, aunque no está a la altura de sus mejores trabajos. ¿Y tenemos escena de post créditos? Hay una cortita poco después de comenzar estos, un emotivo tributo a la bella mujer que por décadas fue nuestra Wondy en carne y hueso favorita.

 


Tráiler 1 subtitulado.

lunes, 11 de enero de 2021

¡Yo quiero ser un Titán!

 
1. Antecedentes.
 
     Los Jóvenes Titanes (Teen Titans en inglés) vienen a ser uno de los grupos de justicieros de DC más populares y queridos, desde su primera formación en plena Edad de Plata de los cómics, 1964, cuando apareció formada por un trío de chiquillos ya conocidos por ser los compañeros juveniles de superhéroes ya adultos: Robin (el primero en llevar ese nombre y el más famosos de todos, Dick Grayson, el protegido de Batman), Kid Flash (Wally West, quien luego sería el tercer Flash ya adulto… y lejos mi velocista favorito) y Aqualad (Garth, el ayudante de Aquaman).  Al poco tiempo otras versiones infantiles de paladines famosos se les integrarían como la mismísima Wonder Girl (Donna Troy y quien en la continuidad antigua era la hermana menor de Wonder Woman) y Speedy (Roy Harper, el pelirrojo compañero de Green Arrow).  Varios otros personajes luego se les unirían, destacando la pareja de hermanos Halcón y Paloma, dos interesantes superhéroes creados nada menos que por Steve Ditko, cuando este se fue molesto de Marvel a DC y allí hizo aportes muy interesantes.
     El equipo tuvo muchas aventuras de todo calibre, empezando, como no, con historias bastante sosas en su primera década como era habitual en los productos deceistas durante los sesenta. Solo cuando tomaron el título Marv Wolfman y George Pérez en 1980 (década primordial para el desarrollo más adulto del noveno arte en Gringolandia), este equipo cobró la relevancia y calidad a la cual hoy en día estamos acostumbrados.  Fue así que manteniendo a Robin como líder del grupo y a Wonder Girl y Kid Flash como miembros permanentes, tomaron al integrante juvenil de la Doom Patrol (Patrulla Condenada), Changelling (Garfield Logan) y lo juntaron a estos, ahora bajo el nombre clave de Beast Boy. 
     Y más encima crearon un trío de nuevos personajes, adultos jóvenes como la encarnación de esta nueva etapa del grupo, ahora llamados Nuevos Jóvenes Titanes, que diferencia de los integrantes originales no tienen una historia como sidekick de un superhéroe mayor.  Cyborg (Victor Stone), Starfire (Koriand'r) y Raven (Rachel Roth), quienes rápidamente se volverían muy populares. Otros enmascarados se les unirían con posterioridad de manera temporal e incluso el grupo, luego en una alienación casi completamente renovada, se llamaría durante un buen tiempo Justica Joven.
 

Los Jóvenes Titanes en varias de sus épocas.
 
2. La serie.
 
    El 19 de julio de 2003 se estrenaría el programa animado de culto  Jóvenes Titanes (Teen Titans), de la mano de Glen Murakami y Sam Register, dupla que había participado en varios de los cartoons DC de Paul Dini y Bruce Tim.  Cabe mencionar que el show partió como una propuesta infantil, claramente para acercar al mundo de estas historietas, a un público objetivo de menor edad que el de los exitosos y aplaudidos títulos que les antecedieron.  Aunque suene increíble, esta decisión molestó a los más puristas que esperaban algo más serio, más bien por prejuicio ante la estética de los protagonistas y a su recurrente humor; no obstante, al poco tiempo de avanzar los episodios de la primera temporada tuvieron que morderse la lengua, puesto que la serie con facilidad cobró interés al ir acomplejándose sus guiones, gracias a una trama que se desarrollaba de forma gradual en capítulos claves, centrándose en un Titán especial y agregando elementos más oscuros y dramáticos.
     Con 5 temporadas de 13 episodios cada una y un filme estrenado poco después de su finalización, la producción fue de menos a mal de forma plausible, apareciendo como invitados varios personajes destacados de las distintas formaciones del equipo en las viñetas e incluso adaptando de manera muy inteligente (con su buena dosis de dramatismo, algo poco habitual en los dibujos animados gringos para niños), al menos dos grandes historias de los Jóvenes Titanes: El Contrato de Judas y La Saga de Trigon.
    Dentro de las virtudes de este programa, se encuentra la caracterización de sus personajes, tanto en sus protagonistas que se hacen adorables con rapidez, gracias a su talante tan distinto entre sí y a la armonía que hay en el grupo pese a sus mismas diferencias; de igual manera por su atractiva galería de villanos, rescatando varios rivales de las historietas, entre algunos de sus más importantes como Deathstroke, Hermano Sangre y Trigon (este trío de desarrollado con mucha seriedad) y otros enfocados más en la comedia y aun así otorgándonos mucho placer con sus intervenciones, tales como el Doctor Luz, Polilla Asesina, Blackfire, Gizmo, Mamuth y muchos más; mención aparte la villana creada en exclusiva para la serie, Mamá Puedo, quien solo tuvo un episodio como antagonista, aunque destacó bastante y Demente Mod, con una interpretación de un olvidado villano de segunda tan maravillosa, que le dio grandes momentos al título y algo parecido podríamos decir de la más afable Jinx; no se puede olvidar la incorporación del antihéroe Red X y de villano ñoño Control Fenómeno, lejos uno de los más interesantes personajes inventados para la serie.
     Entre los superhéroes invitados, encontramos nada menos que a Aqualad, Veloz y Kid Flash, 3 de los miembros originales de la serie, incluyendo a Bumblebee, Jericho y Kole, verdaderos clásicos dentro de las colecciones del grupo y Pantha (la única adulta en esta versión animada); por otro lado, los simpáticos gemelos Más y Menos fueron creados en exclusiva para el show.
     Cabe mencionar que Jóvenes Titanes es recordada también por poseer una de las mejores intros de este tipo de animaciones, algo que se extraña tanto hoy en día cuando muchos productos actuales prescinden de ellas.  En este caso, no se trata de un tema orquestado o sintetizado, sino que de una muy pegajosa canción que aparece a lo largo del show, tanto en inglés como en japonés y que es interpretada por el dúo Puffy AmiYumi, de origen nipón y con muchos seguidores tanto en su país como en el extranjero (Oriente y Occidente).


                                  Control Fenómeno                                          Demente Mod


Mamá Puedo



Red X

3. Las temporadas.
 
     Cada una de ellas se encuentra centrada en un Titán tal como se dijo más arriba y ello hace que estas poseen su propia identidad en cuanto a la trama central que desarrollan, sin dejar de lado los capítulos de carácter autoconclusivo; asimismo, para cada una de ellas, salvo las dos primeras, el antagonismo gira en torno a un villano en especial y en el caso de la última, más bien teniendo a todo un equipo de siniestros criminales.
     La primera de las temporadas se centra nada menos que en Robin, quien es el objeto del interés de Deathstroke, el cual desea tenerlo como a su aprendiz y/o sucesor (algo que nos recuerda la relación entre Batman y Ra´s al Ghul).
     La segunda, se supone que está abordada en torno a Terra, una nueva integrante y que, salvo en el último episodio del programa, no saldrá más adelante; no obstante, bien se podría decir que considerando su relación con Chico Bestia, este es o bien el segundo Titán más importante de la temporada o es su verdadero protagonista.  Además, Deathstroke vuelve más memorable que nunca. Cabe mencionar que en al menos 3 capítulos, luego del clímax y el desenlace, a manera de epílogo sucede un nuevo hecho extraordinario, si bien relacionado con el caso que les ha tocado resolver a los superhéroes y el cual pese a hacernos creer que quedará en “continuará”, al siguiente episodio ni se menciona….Habría sido genial que esta nueva aventura hubiese sido desarrollada a manera de flashback o racconto en otro momento o al menos se mencionara; lo mismo, podrían haber continuado en las siguientes temporadas esta modalidad.
     La tercera temporada destaca la figura de Ciborg, quien tras una misión muy especial se encuentra con un dilema con el Hermano Sangre y el que recuerda al de la primera temporada entre Robin y Deathstroke (si bien no se trata de un autoplagio, que como es propio del programa sus guiones están muy buenos y nunca, NUNCA, hay alguno que podamos decir sea de baja calidad, entre los más humorísticos y los más serios y/u oscuros).
     La cuarta temporada es considerada como la mejor de todas y claramente viene a ser la más adulta de todas (bueno, considerando que ya ha pasado tiempo desde el estreno de Jóvenes Titanes, era obvio que como su público original ya ha crecido algo, subiera la intensidad dramática).  En esta ocasión la trama estuvo dedicada a Raven, cuyo original destino tenebroso algo había sido esbozado en temporadas anteriores, pero que ahora se revela de manera impactante.  Como debe ser claro entre los conocedores de los cómics el gran villano de esta vez es el demonio interdimensional Trigon. 
      En cuanto a la quinta temporada, fue Chico Bestia el más importante, al menos en sus 3 primeros episodios y en el último, puesto que se desarrolló una historia acerca de su antiguo equipo, la Patrulla Condenada y la que acá aparece de forma bastante destacada.  Por otro lado, dos episodios tuvieron de protagonistas a otros superhéroes, uno a los llamados Titanes del Este y otro con Kid Flash en exclusiva.  El crimen ahora estuvo representado por la Hermandad del Mal, formada por un cuarteto de villanos igualmente muy bien representados (y para nada con elementos de comedia, tal como sucede con los antagonistas principales de cada temporada): Cerebro, Monsieur Mallah, Madame Rouge (la única villana “seria” del programa) y el General Inmortus.


4. El inesperado final y los constantes regresos del equipo a la animación.         
 
    La serie iba en lo mejor y nos dio un inesperado final en la quinta temporada, que por primera vez y única en su historia tenía lo que los gringos llaman un cliffhanger, al no resolverse el conflicto presentado y dejar supuestamente su solución para la siguiente entrega; más encima, sus acontecimientos nada tenían que ver con el conflicto principal de la temporada, el que ya había sido resuelto en el capítulo anterior.  Teniendo en cuenta todo esto, los espectadores se quedaron con las ganas de ver qué pasaba en la esperada sexta temporada, que nunca llegó y es que más encima un relevante personaje había regresado en misteriosas circunstancias. Varias razones se elucubran tras el cierre repentino del show, unas en la práctica más probables que otras, las que en todo caso no dejan de poner en claro la arbitrariedad de la industria y de los productores, siendo que razones de baja sintonía sobre este título no podían argumentar.
    A mediados de 2006, el mismo año en el que se emitió el capítulo arriba mencionado, se estrenó directo al video la película Jóvenes Titanes: Problema en Tokio. La noticia de esta nueva aventura del querido equipo, hizo creer al público que por fin se sabría qué pasó tras el último episodio; no obstante, ni se mencionó el más mínimo detalle, si bien dejaron claro que los sucesos de la cinta son canónicos y posteriores al programa.   Cabe mencionar que el show siempre tuvo una estética cercana al animé, detalle hecho a propósito, de modo que no resulta algo gratuito el hecho de que el filme transcurra en el País del Sol Naciente; es así que la trama (bastante bien armada, por cierto y con una buena cuota de dramatismo pese a su abundante humor) tomó bastantes elementos de la cultura japonesa, entre aquellos relacionados con sus tradiciones e historia y los propios del Japón actual (como el mismo tema del manga).  Por un lado, acá conocemos a un nuevo villano (que la verdad no lo identifico de los cómics, si bien resulta sin dudas uno de los puntos más altos de esta entretenidísima cinta) y, por otro, por fin se concreta el esperado romance entre dos de sus protagonistas, algo archiconocido por los lectores de los cómics.
     Pasaron sus buenos años para que volviéramos a saber en alguna animación de estos personajes, hasta que se vieron en una versión chibi (pequeños y cabezones) gracias a unos cortometrajes de DC Nation y debido al éxito de tal experimento,  para el año 2013 se estrenó una serie con este formato y de corte más infantil (aún) y ligero: Teen Titans Go! Conocida en español como ¡Jóvenes Titanes en Acción! en la actualidad se sigue emitiendo y sus propios cómics hoy son todo un éxito, habiendo ganado varios premios.  El éxito de esta producción, hizo que incluso en 2018 estrenara una película para el cine, Titans Go! to the Movies y en verdad muy divertida (de hecho, la vi con mucho placer y eso que no he contemplado su cartoon). Debe saberse que en sus créditos finales, los Titanes de la producción anterior aparecen y que esto emocionó a muchos de quienes los recordaban con añoranza, al punto de que apareció la esperanza de una sexta temporada por fin; a la fecha esto no se ha concretado, sin embargo, al año siguiente salió directo al video un muy aconsejable filme que unía  a los dos equipos, supuestamente de universos diferentes: Teen Titans Go! contra Los Teen Titans.
    Por último, debe saberse que versiones animadas más serias y adultas de los personajes encontramos en dos grandes películas de venta casera: Liga de la Justicia y Jóvenes Titanes: Unidos en Acción (2016), cuya agrupación más bien mezcla el grupo clásico de los Titanes y el de Justicia Joven. Y Jóvenes Titanes: El Contrato de Judas (2017), formidable segunda versión de la famosa saga de los cómics y que ya había sido revisitada de manera bien ingeniosa en la serie que hoy nos reúne.  Por otro lado, en 2010 se estrenó Justicia Joven, programa animado de corte más adulto y que tras dos temporadas y ser cancelado, obtuvo una tercera temporada en 2019.


                             Un aperitivo en HD de "Jóvenes Titanes: Problema en Tokio".

5. Personajes.
 
    Antes de dar paso a los protagonistas, es importante tener en cuenta de que salvo uno de ellos y eso solo en la última temporada, en ningún momento es llamado por su nombre civil.  Por otro lado, recién en la quinta temporada nos enteramos cómo se conocieron y decidieron trabajar juntos (aunque en ningún momento se sabe cómo se financian y tienen su tremendo edificio, bastante famoso desde la era de los cómics).  De igual manera, su pasado solo es revelado hasta cierto punto en el caso de las féminas del grupo, mientras que algo mínimo llegamos a saber de Chico Bestia y de Ciborg y de Robin nada… Aunque… ¿Quién no conoce su historia? Asimismo, tampoco nos presentan a sus familias y/o amistades civiles, bueno, aparte de lo que llegamos a saber de las chicas.
 
Robin: El líder, siendo que todos confían en él por ser ecuánime y aquel del grupo con la personalidad menos "complicada"; más encima, se trata nada menos que del más célebre de todos los enmascarados que han tomado su manto, Dick Grayson.  Serio y con grandes dotes detectivescas como su maestro (Batman, obvio, el cual nunca se menciona), igual tiene su lado juguetón que expresa con sus compañeros varones y con los cuales gusta competir en videojuegos.  También es un experto en artes marciales.
     Considerando que cada Titán principal posee un tipo de poder de naturaleza diferente, este es el único del equipo cuyas habilidades extraordinarias se basan solo en su disciplina e inteligencia, ya que no se trata de un llamado metahumano. Por cierto, nunca se quita la máscara. 
    Sabido es que el joven Dick en el futuro, ya adulto, pasará a llamarse Nightwing (Ala Nocturna), llegando a usar tres trajes diferentes; pues en un notable episodio de la primera temporada, logramos verlo como tal.
 
Starfire: Venida del espacio y perteneciente a la realeza de una raza extraterrestre, es una adorable chica muy amistosa, quien no deja de maravillarse de lo que encuentra de nuevo en la Tierra.  Con poderes de naturaleza solar que le permiten volar, lanzar rayos de energía con las manos y los ojos, así como tener una gran fuerza e invulnerabilidad, es junto a Chico Bestia la más alegre del grupo.
 
Chico Bestia: El origen de sus poderes no está explicado en la serie, si bien estos se deben a una mutación que pasó tras infectarse de una rara enfermedad africana; a raíz de esto, aparte del color verde que tomó su piel y cabello, puede transformarse en cualquier animal (incluso alienígenas), logrando con ello las habilidades correspondientes de la especie que imita.
    Bromista e inmaduro, este chico pequeño y flaquito es un vegetariano supuestamente debido a su condición que lo acerca tanto al reino animal.  En la segunda o tercera temporada adopta una simpática larva de polilla mutante, a la que llama Sedita.
 
Raven: Quizás mucho más popular que el propio Robin, gracias a esta misma serie (la cantidad de Ravens que he visto en la Comic Con es increíble), es una muchacha algo hosca y retraída que pese a su malhumor ama a sus amigos y no duda en sacrificarse por sus ideales.
    Su personalidad más retraída la hace molestarse seguido con el extrovertido Chico Bestia, quien hace lo posible por sacarle una sonrisa.
     De aspecto gótico, sus poderes pueden llegar a ser aterradores y es que tienen una naturaleza supuestamente sobrenatural o, mejor dicho, demoniaca.
 
Ciborg: En los cómics este resiliente justiciero es un ex deportista destacado y quien tras sufrir un espantoso accidente, logró sobrevivir gracias a que buena parte de su cuerpo deteriorado fue reemplazado por tecnología cibernética de punta.
     Con grandes conocimientos en ciencia y tecnología, es un chico afroamericano enorme, el cual  puede crear los artefactos más increíbles.  Los injertos de su cuerpo que cubren buena parte de su organismo, son capaces de modificarse de manera instantánea y entre ellos su misma cabeza puede separarse del cuerpo sin que este pierda la conciencia.
      Por cierto, es un gran comilón y ama los automóviles (en especial el suyo, que creó con partes de su mismo cuerpo cibernético).
 


Opening en inglés.

jueves, 7 de enero de 2021

Poe y Corben.



     El maestro de Baltimore Edgar Allan Poe dejó un legado tan grande tras su prematuro deceso, que los artistas y obras que se nutren de sus historias y poemas abundan por montones; unas más valiosas que otras y aun así encontramos verdaderas joyas, homenajes e inspiraciones para otros grandes creadores y hasta manifestaciones entre la cultura popular, tal como el recordado episodio de Halloween de Los Simpsons que adaptó a su manera el famoso texto lírico El Cuervo (vez que les hablo a mis alumnos sobre la bibliografía de Poe, les hago mención sobre esto último y el reconocimiento de inmediato se manifiesta, aumentando de inmediato el interés por el escritor).
     Considerando lo anterior, alguien como el hace poco desaparecido Richard Corben (Estados Unidos, 1 de octubre de 1940 y 2 de diciembre de 2020), genio del cómic de horror, no podía quedarse impávido ante el atractivo de las fantasías del escritor romántico.  Es así que confesó en más de una ocasión, que de pequeño había devorado sus textos y, de ese modo, bien podemos apreciar la influencia de tales títulos en muchos de sus trabajos, ya sea de manera indirecta, como en las numerosas adaptaciones que hizo sobre las piezas poenianas.
    En sus relatos, Edgar Allan Poe pretendió seguir 3 preceptos suyos con sagrada consecuencia:
 
1° La historia debe ser lo suficientemente corta para “leerse de una sentada”, de modo de mantener la atmósfera.
2° El autor debía determinar el efecto que deseaba tener sobre el lector y construir luego a los personajes, tanto como a los acontecimientos, para conseguir ese efecto.
3° Cada palabra de la obra debía ayudar a crear ese efecto deseado.
 
     Ante el primero de estos principios, cabe mencionar que salvo sus trabajos por encargo, como los tantos que realizó para DC, Marvel, Dark Horse y otras compañías, desarrollando nuevas aventuras para personajes tan famosos como John Constantine, Huk, Conan el Bárbaro o Hellboy, Richard Corben comenzó su labor y la desarrolló al máximo realizando pequeñas obras de horror, muchas de ellas de solo un par de página o incluso menos; este estilo conciso y potente, lo sacó también de su aprecio a las viejas historias de las ya míticas publicaciones de la editorial EC, tipo Cuentos de la Cripta, que leía de niño y que con posterioridad lo inspiraron para hacer sus propios cómics de ese estilo, para la editorial Warren, en sus también famosas revistas Creepy y Eerie.

Ilustración para su versión de "El Entierro Prematuro".


      Para respetar el segundo de los preceptos de su maestro, Corben buscó equilibrar el elemento gótico y romántico propio de Poe, con las historia originales de la época de EC, ambientadas en la década de los cincuenta, al hacer que sus historietas mantuvieran una estética con elementos de esos tres periodos, entre las casas que aparece, paisajes, vestimentas de los personajes y los objetos cotidianos (que, a menos que me equivoque, nunca veremos tecnología avanzada en sus dibujos para estas obras, ni nada que nos recuerde a la actualidad, al contrario, el pasado está muy presente en tales títulos).
      Respecto a la tercera de las leyes poenianas, Corben supo acompañarse de tremendos escritores del medio, entre ellos Jan Strnad y Mike Shields, en lo que a cómics de miedo se refiere, quienes ocupaban un estilo cuidado y artificiosos en el apartado narrativo.  Una vez que el propio Corben se atrevió a realizar por sí mismo el guión de sus trabajos, recogió lo aprendido junto a sus compañeros y además imitó dentro de lo posible la pluma de Poe, al ocupar un lenguaje culto, con palabas que podrían considerarse como arcaizantes;  por medio de todo esto, claramente el lector puede sentir que está apreciando una historia propia del relato oral de aparecidos, monstruos y venganzas de ultratumba, que de pequeños con deseo morboso escuchábamos de los mayores o en los radioteatros (¿Recuerdan el lenguaje “formal” de las entregas del  Doctor Mortis? Pues esa es la misma idea…).
    Richard Corben se dio el gusto de adaptar, al llamado noveno arte, varias de las obras de Poe, algunas de ellas relatos que han sido versionados por otros autores, si bien la estética de este maestro del cómic es evidente al compararse con los trabajos de colegas suyos y entre ello su erotismo que, por supuesto, no encontramos en los textos originales de Edgar Allan Poe.  Por otro lado, el ingenio de historietista se puede apreciar en que, además, se inspiró en algunos poemas de corte narrativo, entre ellos nada menos que El Cuervo.  Es así que para la colección Edgar Allan Poe´s Haunt of Horror, números 1 al 3, realizó nada menos que 10 adaptaciones y para las cuales se sirvió del apoyo de otro colaborador suyo habitual: Rich Margopoulos.  Los lectores de habla hispana pueden disfrutar del fruto de esta labor, gracias al bello tomo que publicó Panini Comics, bajo el título de Edgar Allan Poe La Guarida del Horror.  Cabe mencionar que el volumen incluye los textos originales del mismísimo Poe, traducidos claro, lo que no solo permite disfrutar las obras tal como las ideó su creador, sino que además dan testimonio del ingenio para convertirlas al noveno arte.
     Por otro lado, en nuestra lengua también se encuentra editado por Planeta Cómic El Espíritu de los Muertos, tomo más voluminoso que el anterior, donde se repiten al menos unas tres de las adaptaciones ya vistas en la colección anterior, pero que además consigo sus imágenes para La Muerte Roja y Los Crímenes de la Calle Morgue, como de muchos otros clásicos poenianos.  Asimismo, a diferencia de La Guarida del Horror que plasma sus pesadillas en tonos grises que imitan el rancio estilo de los títulos EC, en esta edición los cómics vienen a todo color.



domingo, 3 de enero de 2021

Una inyección de alegría.


 


     En el transcurso del recién pasado 2020, en medio de lo más crítico de la pandemia, nuestros amigos españoles nos subieron el ánimo con el estreno de la esperada cuarta temporada de El Ministerio del Tiempo.  Hace un par de años que no sabíamos de tan entrañables héroes y por eso cuando se anunció la producción de esta nueva tanda de episodios, fue una grata sorpresa para sus seguidores; luego cuando llegó la crisis sanitaria del Covid-19 y pensábamos que no podríamos ver todavía dicho estreno, sus personajes volvieron pese a todo para dejarnos claro que entre una pena y otra, no podemos olvidar el sentido de la maravilla, las risas y la creencia en lo mejor de la humanidad.
     A manera de renovación, el propio Ministerio del Tiempo cambió de edificio y asimismo la serie obtuvo nuevos créditos de apertura (que lamentablemente no encontré en YouTube para compartírselos).
     Solo 8 capítulos nada más, incluyendo un corto a manera de precuela, que esta vez ignoro por qué razones el gigante de streaming de Netflix no apoyó la producción, así que RTVE tuvo que cubrir con los gastos por sí sola (bueno, de seguro contó con el aporte de otras instituciones, entre ellas HBO, que igual debería haber sido más dadivosa ¿No?).  La espectacularidad visual ya no fue tanto como en la temporada predecesora, pero aún así tuvimos escenarios hermosos entre los edificios reales históricos que aparecieron y los efectos digitales utilizados con inteligencia. Sin embargo, su fuerte está como siempre en lo potente de sus historias y el desarrollo de sus carismáticos protagonistas, incluyendo los nuevos personajes ficticios y en especial los históricos y reales que vemos desfilar con tanta solvencia en su caracterización.
     Justamente entre los personajes históricos que desfilaron esta ocasión en pantalla, encontramos a unos cuantos reyes y nobles españoles, todos ellos de lo más variopintos (no los voy a nombrar, que no soy un experto en la materia, aunque claro que me divirtió mucho su aparición); de igual manera regresaron el nefasto dictador Franco, el amado García Lorca y el por igual genial Picasso, si bien esta vez en una versión más madura.  Grato fue también
encontrarse con nada menos que un jovencito Pedro Almodóvar, la fabulosa Josephine Baker en París, el ya mítico Albert Einstein y un importante científico español que hasta el momento no conocía (en uno de los episodios más hermosos de la serie), así como con una destacada feminista española; mención aparte merece otro escritor español muy querido, Benito Pérez Galdós, por medio de una simpatiquísima intervención en la precuela, que nos hace querer reunirnos de nuevo con él en ojalá próximas temporadas.
    De entre los héroes estables del show, volvió en contra de lo esperado el melodramático Julián y quien, por cierto, se ve bastante envejecido respecto a la última vez que salió.  Su amada Amelia también reaparece, si bien solo en una oportunidad.  En cuanto a Pacino, uno de mis favoritos, lejos le roba la cámara a Julián, puesto que su personalidad más positiva hace quererlo más (aunque estoy seguro que a buena parte del público femenino, debe encantarle los dramones del ex paramédico) y lo mismo sucede con el aún más heroico Alonso, ahora más insertado dentro del siglo XXI.  Lola, increíble que me guste más que la empoderada Amelia, se haya frente a un increíble destino... Otros dos héroes del grupo, los realmente veteranos Irene y Ernesto, no pueden dejar de simpatizarnos y Salvador, bueno, es tanto o más adorable que el resto.  Solo la sin par Angustias está desperdiciada en esta temporada y es que bien se merecía al menos un capítulo como protagonista.
     No podía olvidar a nuestro pintor español favorito, gran empleado del Ministerio del Tiempo, Diego de Velásquez, quien tal vez nos entrega sus más inolvidables escenas esta vez (¡Y vaya que las ha tenido a lo largo del show!).
     Un nuevo personaje femenino se nos une, Manuela, otra viajera del tiempo que con solvencia una vez más logran hacerla calzar estupendamente dentro del grupo.
     Sumado a todo lo anterior, tuvimos máquinas del tiempo voladoras y un vistazo, por fin, al futuro.  Los diálogos no dejaron de ser chispeantes y el humor se sazonó de manera estupenda con el drama, que en más de un momento nos es fácil llegar a emocionarnos hasta las lágrimas.
     Por cierto, cabe mencionar que el "presente" de los acontecimientos sucede en pleno 2020, aunque este sin cuarentena; debido a esto, queda claro que la producción estuvo lista desde antes de la contingencia o que al menos fue terminada la temporada durante los primeros meses del año... En todo caso, uno se pregunta cómo habría sido una quinta temporada en plena pandemia (me habría gustado verlo).
     Tras el increíble último capítulo, queda preguntarnos si tendremos o no quinta temporada... ¡Y ojalá que sí!


                                  Un regalito pa´los regalones: La Precuela enterita para disfrutarla.

viernes, 1 de enero de 2021

2020... ¡El año escrito por Stephen King!

      La pandemia del Covid-19 llegó a buena parte del mundo y sus efectos se hicieron notar en Chile a mediados de marzo, cuando se decretó cuarentena y se tuvo que implementar el sistema de clases online y/o a distancia, que cada centro educativo implementó desde su propia autonomía; eso me significó haber estado tan solo una semana y medía en la modalidad presencial y terminar por conocer mi nueva pega, entre alumnos, apoderados, colegas y jefes por medio del sistema del teletrabajo.  Pese a todo, me sentí muy realizado como profesional, ante la buena respuesta de los estudiantes a mi labor y al apoyo de los líderes de mi colegio, como de compañeros; de ese modo, además, rápidamente olvidé mi destino anterior, de donde me fuí dolido por mi despido tras 4 años laborando allá, decepcionado de quiénes pensé eran mis amigos y manteniendo solo el lazo con 5 de quienes conocí allá.  Al final terminé agradeciendo mi despido, que me fuí con harta plata y llegué a un lugar mejor, lo más importante a un establecimiento educacional donde he podido enseñar lo que amo sin oposiciones y entre muchos jóvenes que aprecian lo que hago. Y, por cierto, sigo este 2021 en mi actual casa de trabajo, entusiasmado y esperando con ansias pronto compartir en pleno con mi gente del Balmaceda.
     Por razones obvias, tuve más tiempo que en años anteriores y eso significó no solo que podía dormir más, sino que logré escribir con mayor libertad para este blog, llegando a la cantidad de 101 posts, cifra que solo conseguí en 2016. Cabe mencionar que la entrada que correspondió a la número 800, más encima viene a ser la número 100 del año recién pasado, siendo esta la tercera vez en la historia de mi blog en que llegué a tal cifra (antes, el mencionado 2016 y el año siguiente, 2017).
    Me di el gusto de escribir de hartas cosas que me entusiasman, temas habituales en el Cubil desde que este existe en sus casi década de existencia.  No faltaron mis impresiones sobre las lecturas que realicé durante el 2020, si bien el año pasado no leí tanto como en otras ocasiones y solo logré completar 11 libros, 10 de ellos novelas y una colección de cuentos.  Como casi no salí durante la mayor parte del tiempo, que en los meses más duros de la pandemia lo hacía cerca de una vez al mes solo por unas horas, al quedarme en casa ya no estaba eso de la lectura de los viajes y el tiempo libre lo ocupaba más bien en otras cosas (entre ellas escribir con mucho entusiasmo).
     Hasta marzo más o menos mis lecturas literarias estuvieron dedicadas a la llamada trilogía de Bill Hodges, la estupenda saga de Stephen King que disfruté mucho más de lo esperado y me acompañó a las varias entrevistas de trabajo que tuve durante esos dos meses de vacaciones. 
     Luego me leí una novelita suya coescrita con otro autor, La Caja de Botones de Gwendy, puesto que una de mis nuevas alumnas había escogido ese texto para hacer su informe sobre el libro de elección personal, así que yo no quería me hiciera spoilers; meses después no me aguanté y entre todos los libros y cómics que compré por Buscalibre, ese periodo aprovechando las ofertas y la cuarentena, gocé aún más El Visitante, para mí una de las mejores obras de su autor.
     Tras mi incursión en el policial kingniano,  me dio por dedicarme a la fantasía británica y para eso lo hice leyendo por fin La Hija del Rey del País de los Elfos de Lord Dunsany, preciosa obra que hace más de 10 años me trajo de regalo mi amigo Miguel Acevedo, tras un viaje suyo a Argentina.  Luego volví a disfrutar de una entrega de Mundodisco de Terry Pratchett, esta vez con la divertidísima Carpe Jugulum.  Posteriormente me devoré la colección de cuentos Material Sensible de Neil Gaiman, uno de mis autores favoritos. 
    Hasta que me dispuse a adentrarme en las páginas de Un Verano Tenebroso, otro artista que me gusta mucho y al que por casi una década no visitaba.
    Terminé cumpliendo una promesa y me leí la novela postapocalíptica de ciencia ficción rusa Metro 2033, que superó por completo mis expectativas; incluso no me aguanté las ganas y al par de días de acabármelo, me compré por Internet la secuela, que estaba barata.  Espero lo más pronto posible poder conseguirme la tercera y última parte de esta trilogía de Dimitri Glukhovsky (asimismo, la semana que viene me toca escribir sobre Metro 2034).

La vida por ahora. Del último día del 2020 junto a mi mamá en la feria.


    Si se dan cuenta, a diferencia del 2019 no leí a ningún compatriota u otros de habla hispana.  A ver cómo estarán mis lecturas este 2021.
    Como bien saben, también leo mucho cómic y entre ellos me dediqué a varios integrales.  Comencé con el tomo 3 de Conan el Bárbaro en historieta, que solo tiempo después pude adquirir los volúmenes 1 y 2, así como completar los 10 tomos que comprenden la colección, más los 4 de Conan Rey.  Cabe mencionar que mi post sobre este integral, es hoy en día uno de los más leídos de mi blog, teniendo en la actualidad nada menos que 3318 visitas; una lástima que la gente sea floja para dejar comentarios.  No de todas las novelas gráficas que leí el 2020 hice escrito alguno, pero sí pueden encontrar por acá mis revisiones sobre La Princesa Caballero de Osamu Tesuka y acerca de un espectacular volumen de la etapa de Roger Stern de Doctor Extraño.   
     El 2020 fue mi año más kingniano que nunca y no lo digo solo por el tema de la peste que tantas tragedias provocó, como si se tratara de una versión más de su libro The Stand; y es que me vi las 3 temporadas de la adaptación de la trilogía de Bill Hodges, Mr. Mercedes, siendo la última la que más me gustó.  De igual manera no me perdí las dos que hay de Castle Rock y no me resistí a ver El Visitante.
     Una de las cosas que más hice debido a todo el tiempo que tuve por la cuarentena, fue descargar películas, serie de imagen real, animadas y animés como loco, muchos de estos del recuerdo.  Fue así cómo por fin me pude ver Kolchak, que me gustó demasiado y gocé junto a Amilcar, que pese a sus 10 años en aquel entonces ya podía apreciar este show de terror setentero; de igual manera disfruté mucho Galería Nocturna, salvo 3 episodios que estaban en inglés sin subtítulos y de puro tonto no quise ver.  De igual manera me reencontré con La Dimensión Desconocida de los ochenta.  Asimismo, logré cumplir uno de mis sueños: contemplar las series originales que tomó Carl Macek para crear Robotech, luego le dediqué a cada uno de los 3 animés que dieron paso a ello sus propios escritos. De igual manera le di su oportunidad a la serie animada de los noventa de Iron Man, que si bien hace rato tengo en DVD clonada, me es mucho más práctico acceder a ella en digital.
     Por otro lado, retomé una vieja serie de post, la de mis películas de fantasmas favoritas, si bien solo hice solamente dos nuevas entregas: Ecos Mortales y Al Final de la Escalera.  También seguí con Pecados de Omisión, con 3 entradas y siendo la última de ellas a la fecha, nada menos que la una Edición Navideña, realizada durante el mismo día de Navidad.  En cambio Así era en mis Tiempos contó con más presencia, al haber 5 posts nuevos respectivamente: Teléfonos, Televisión, Cine, CD-Rom y Cartas.  Creo que de esta última serie solo me quedaría una última entrega, a menos que se me ocurre otra cosa.
     Algo que retomé sin esperarlo, fueron las entrevistas.  Primero luego de años volví a lo de Mis Blogueros Favoritos, primero con mi amigo Roger Senra de Materia Oscura de la Mente (Venezuela) y luego con José María Montes de Cine y Televisión de Ayer y La Picadura de Spider-Man (España); eso fue durante el primer semestre.  A finales de año, regresé con las entrevistas a aristas, primero al pintor José Méndez (España) y luego a mi compatriota Roberto Alfaro.
      Ya está más que claro el nombre de mi post y es que además perdimos tanto por el Covid-19, como por otras razones, a un montón de gente valiosa y querida.  Muchos artistas que son valiosos para mí se fueron, unas despedidas más dolorosas que otras.  En total les hice mis sentidos homenajes a 10 artistas, comenzando en marzo con Max von Sydow y terminando la semana pasada no más con Richard Corben.  Muchas de estas pérdidas, tal como en el caso del último, ligados de manera estrecha al noveno arte (desde Juan Giménez en adelante, que luego otro argentino internacional se nos fue, Quino). Stuart Gordon cruzó el umbral también en marzo y al tratarse de uno de mis directores favoritos, escribiendo de ese modo varias entradas sobre los distintos géneros y medios en los que incursionó; me queda una última revisión al respecto y esa la haré en el transcurso de este mes.
      En el pasado he dedicado textos a seres queridos que partieron hace rato, como mi propio padre y mi abuelito Daniel; esta vez quise hacer algo por la memoria de mi amiga Alicia Urbina, a quien siempre recuerdo mucho.  Solo lamento que mis amigos “reales” no se interesen en lo que hago y una vez más no hayan leído algo que escribí con sentimiento; como en otras ocasiones, quienes sí se dieron el tiempo para compartir conmigo y dejaron unas cuantas palabras, son amistades a los que solo conozco por estas vías.
     Para el 2020 se esperaban varias pelis a estrenar en los cines, algunas de ellas alcanzaron a estrenarse antes de la pandemia y otras lo hicieron de manera regulada tomando todas las medidas del caso y no faltaron las que solo pudieron debutar gracias al streaming; no faltaron las que postergaron su debut para este 2021 que recién comienza.  Entre aquellos títulos que si vieron la luz el recién pasado ciclo, estuvo la que sería sin dudas la peor cinta basada en cómics de superhéroes, Birds of Prey, una mugre por donde se le mire y que llegó a las salas en febrero, cuando lo del Covid-19 era problema de otros.  Otro filme sobre cómics de justicieros que sí pudo verse, aunque en un tono muy diferente, fue New Mutants, título que desde 2018 estaba relejado y salió directamente en blu-ray… ¡Lejos mucho mejor que la nueva aventura en imagen real de Harley Queen! A final de año Wonder Woman 1984 vio la luz, la que gracias al “hackeo” pude ver, pero de la cual solo escribiré en los próximos días. Por otro lado, Disney estrenó por fin en su propia plataforma online la tan esperada Artemis Fowl, una verdadera mierda que me alegro no haber ido a ver al cine.
     A lo largo de la vida de mi página, he presenciado con pesar la desaparición de varios blogs de gran calidad que seguía, siendo que mantenía contacto con sus seguidores. El 2020 me tocó ver la desaparición de la Guillermocracia, un proyecto muy apreciado y salido de otro chileno; ninguno de sus seguidores sabe qué pasó con su creador, Guillermo Ríos y por qué razón su blog ya no se encuentra en la Red.  En más de una ocasión pensé en entrevistarlo, que era lejos más productivo que yo y bien quisiera poseer la labia y la inteligencia de su autor.  Es de esperar no pase este 2021 lo mismo con otros colegas que tengo en alta estima y, obvio, conmigo mismo.
     Toda una sorpresa para mí fue encontrarme que un breve texto que escribí para mi anterior pega, el Discurso de Despedida del Año Escolar 2017, esté en el puesto número 6 de las entradas más leídas del Cubil.  Supongo lo usarán como modelo para otros discursos de tal tipo. En estos momentos tiene 3034 visitas y tal como pasa con el caso del mencionado post sobre los cómics de Conan, me habría gustado que la gente hubiese dejado un comentario al respecto.
      Bueno, hasta acá mi revisión de lo que fue el 2020, en materia de lo que hice en el Cubil del Cíclope y a ver cómo se nos viene este Año Nuevo que todos esperamos sea lejos mucho mejor.  Gracias por pasarse por acá.

Una foto de diciembre del año recién pasado junto a mis regalones: Amilcar & Brunito. 

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