lunes, 22 de agosto de 2016

Regreso a la nostalgia de los ochenta.



      El 15 de julio Netflix estrenó el que sería uno de sus programas originales más alabados a la fecha, Stranger Things (Cosas Extrañas), serie de ciencia ficción y terror ambientada en plenos años ochenta y que solo en ocho episodios acaparó el favor de la crítica y los televidentes (en especial aquellos que vivieron su infancia y juventud durante esta época, además de gozar de su cine de género al cual esta obra homenajea).
     Considerando que su historia está llena de referencias directas e indirectas a los íconos populares de aquel tiempo, quien la ve y sabe al respecto puede gozar encontrando cada uno de estos detalles donde directores, personajes de ficción y reales, filmes y otros aparecen entre medio como gestores de toda una generación.   Es así que entre los protagonistas nos encontramos con alguien apellidado Hooper (como el director Tobe Hooper de La Gran Masacre de Texas y Poltergeist, película mencionada en uno de los diálogos), quien a sí mismo cuenta que en su adolescencia se acostó con una tal Carpenter (de John Carpenter, la mano detrás de Halloween y The Thing, cinta que además aparece tributada en al menos tres momentos del guión); de igual modo uno de los niños que aquí aparecen se llama Lucas (por George Lucas, el creador de Star Wars, saga que una y otra vez tiene sus guiños en el transcurso de sus capítulos; asimismo que a uno de los personajes sus amigos lo llaman Lando Calrissian, por razones más que obvias para quienes saben de esta saga)…
       …Y así nos encontramos con varios otros casos más, como los afiches de Tiburón, Evil Dead y The Dark Crystal, más uno de Tom Cruise.  De igual manera se nombra a Carl Sagan y a su mítica serie documental de Cosmos.  Además uno de los capítulos se llama La Loca de la Calle Maple, en atención a uno de los episodios más famosos de la celebrada serie de televisión La Dimensión Desconocida (titulado Los Monstruos de la Calle Maple); que si bien en su primera versión se emitió en los sesenta, en los ochenta mantenía su impronta, debido a la versión que en esta otra década se emitió.  Por otro lado, en una escena se ve una especie de huevo monstruoso similar al de los Aliens.  Cabe mencionarse que el monstruo de esta serie con su cuerpo recuerda mucho a la criatura vista en Pumkinhead y su cabeza sin rostro al abrirse para tragar a sus presas, resulta ser sin dudas sacada de la grotesca forma de flor de la recordada escena de los perros de The Thing.
       Stephen King es recordado varias veces, ya sea de forma explícita como por medio del argumento de esta historia, más uno que otro detalle.  Por ejemplo, en un momento se ve a un personaje incidental leer uno de sus libros, lo que se reconoce por el hecho de que en su contratapa aparece su foto en grande (de cuando usaba una frondosa barba) y luego nos enteramos de que el texto en cuestión es nada menos que Cujo.  De igual manera uno de los temas o leiv motivs más destacados en la serie, viene a ser el de los niños con poderes mentales, específicamente con el de la telequinesis (como en su primera novela publicada Carrie); aparte que la chica que posee esta habilidad, que no es la única que tiene, es producto de los experimentos de una oscura agencia gubernamental secreta y militar gringa, debido a la manipulación con drogas tipo LSD, tal cual lo que aparece en Ojos de Fuego.  Aparte, la tipología en rojo que corresponde a los créditos del programa, es propia de los nombres de los libros de King, tal como se acostumbraba en sus ediciones pasadas (de hecho, si bien escrita a principios de los noventa, Needful Things de este autor, pareciera ser el modelo exacto para el nombre y la estética de los créditos del programa).
      
Comparación entre el título del libro
de King y el de esta serie.
      No se puede dejar de lado el hecho de que dentro de los tres grupos de protagonistas de esta serie, destaca el compuesto por  niños, que lejos se convierten en los héroes favoritos de los espectadores.  Se trata de chicos “ñoños”, amantes de la ciencia ficción, la fantasía y el terror, para nada deportistas e interesados en la ciencia y la tecnología, razón por la cual no son los más populares de su entorno, pero sí los más inteligentes y lo más aptos para enfrentarse a las “extrañas” circunstancias en las que se ven envueltos todos, apenas intervienen los elementos que los sacan de la normalidad.  Pues esta idea de los niños extraordinarios y aventureros, aunque los típicos “perdedores” para el resto de la gente y en especial de sus pares, resulta ser preponderante en el cine ochentero de corte infantil y juvenil, quienes además llegan a salvar el día gracias a su valentía (tal como puede verse en verdaderos clásicos como The Goonies, Exploradores, The Monsters Squad y Cuenta Conmigo).  Del mismo modo el propio Stephen King en dos de sus obras clave de la época, It y El Cuerpo (novela corta que fue llevada al cine como la mencionada Cuenta Conmigo por Rob Reiner y considerada entre las mejores versiones para el cine de su literatura), ha utilizado este tópico, de modo que se puede considerar este hecho otra idea sacada de su obra en tono vintage de Stranger Things.
       A la vez, el juego de rol de Calabozos y Dragones cobra vital importancia dentro del guión, debido a que los niños protagonistas son fanáticos acérrimos de este y se dedican en varias ocasiones a tal actividad.  Además terminan llamando al monstruo igual que a una de las bestias de dicho juego, Demogorgon, así como se encuentran con la existencia de un universo paralelo (tipo reflejo siniestro del nuestro), tal cual sucede no solo con muchas ficciones, sino que muy al estilo de las mismas jugadas de Calabozos y Dragones.
      Los cómics de igual manera tienen un lugar dentro del guión, en especial en lo que concierne a los personajes infantiles y quienes sin duda se roban el corazón del público.  Pues estos chicos son lectores de las historietas de nada menos que de los X-Men y en más de una ocasión mencionan al Profesor X, en especial debido a su contacto con la muchacha con poderes similares a este; también Linterna Verde es mencionado, con lo que queda de manifiesto una vez más la cualidad de este programa, que lo hace tan atractivo para quienes disfrutamos este tipo de fantasías.
      La música toma un papel destacable en esta más que recomendable serie, partiendo por su tema de entrada hecho usando sintetizadores, muy al estilo de las bandas sonoras de los filmes de los ochenta y que bien recuerda a los trabajos del propio John Carpenter para sus cintas, también destacado compositor aparte de director y guionista; de este modo el acompañamiento musical incidental original de este programa, nos lleva aún más a estos recordados años y a lo que se suman los estupendos temas rockeros populares que incluyen a talentos como Toto, Peter Grabriel, The Clash y The Bangles, entre otros.  A su vez se  incluyen algunas melodías electrónicas de Tangerine Dream y Vangelis.
      Luego de identificar la ambientación retro de esta serie, ya es hora de referirse a su argumento que si bien recoge mucho de los clásicos ochenteros, hace su revisión de estos a través de sus propios aportes y la actualización de los mismos.  Cabe mencionarse que a diferencia de muchos títulos de aquellos años que eran de corte familiar, en especial en lo que concierne al uso de protagonistas infantiles y adolescentes, estamos hablando de un show hecho en exclusiva para adultos; por esta misma razón el argumento no deja de ser maduro, ni cae en convencionalismos facilistas de ese tipo de cine que desea homenajear (tal como quedará detallado en las líneas que vendrán a continuación)…Y ello no solo tiene que ver con el elemento gore, que en todo caso tampoco es exagerado.
      Todo comienza con un niño perdido, miembro del grupo de amigos frikis y a quien se lo ha llevado nada menos que un monstruo. Se trata de un ser que por lo que se va sabiendo a medida que transcurre la temporada, tiene que ver con una serie de experimentos secretos para crear un arma en contra de la “amenaza roja” soviética, que tanto le preocupaba a los estadounidenses en aquellos años (recordemos que estamos en plena Guerra Fría y el gobierno de Ronald Reagan y su sistema de defensa contra los rusos llamado Guerra de las Galaxias, tal cual la película de George Lucas).  Por otro lado, aparece una misteriosa niña, aparentemente muda, tras de quien andan detrás los científicos y militares culpables de que el monstruo haya logrado llegar a nuestro mundo; la chica se une a los amigos del chiquillo desaparecido, quienes lo andan buscando, así como su familia y las autoridades del pueblo en el que viven todos.  Es así que los destinos de nuestros protagonistas se cruzan con el de los villanos de esta historia, sujetos que representan esa figura malvada del propio gobierno de USA, dispuestos a cualquier cosa con tal de continuar con su visión del mundo blanco y negro.
      La trama se centra en cuatro grupos de personajes, los tres primeros correspondientes a los héroes, divididos según su edad (lo que implica personalidad, gustos y experiencias en común, como bien sucede entre pares) y el cuarto a los villanos.  Como el monstruo aparece siempre solo y es un peligro para todos, podemos dejarlo aparte, ya que en realidad no es el verdadero antagonista, si no que viene a ser el elemento final que otorga a la trama uno de sus mayores elementos de ciencia ficción y horror.
     Los niños se encuentran conformados por cinco pequeños, todos ellos de personalidad dulce y corazón noble, además de poseer las cualidades ya nombradas más arribas (ñoños e “impopulares”).  Son cuatro varones y una niña, siendo esta última la muchacha escapada del laboratorio gubernamental ultrasecreto:

La nostalgia ochentera en su máxima expresión...¡Un VHS de este programa!

·       Will Byers es el niño extraviado, sobre de quien casi todo lo que llegamos a saber, es a través de varios flashbacks dedicados a su pasado.
·     Lucas Sinclair de ascendencia afroamericano, es tal vez el más serio de su grupo, autónomo y/o crítico. 
·      Dustin Henderson, quien con su apariencia dulce (acentuada por la falta de sus dientes delanteros que aún no le han crecido y su frondoso pelo ensortijado), es en realidad un chico muy racional y locuaz, que hace de la conciencia de los suyos.
·      Mike Weeler viene a ser el chico más importante dentro de la trama, tanto porque es quien se desarrolla más a medida que esta avanza, como porque su familia es una de las dos que toman real coprotagonismo (si bien más bien debido a la figura de su hermana mayor, que a la de sus padres).
·  Once (“Eleven” en inglés), llamada por sus amigas como Ce, quien se une por las circunstancias inesperadas a estos chicos, siendo una aliada de peso tanto para ellos, como para los demás “buenos”.  Ella y Mike llegan a tener una especie de romance propio de su edad.

      Como bien sucede en la vida real y las historias típicas acerca de escolares, los cuatro chicos varones sufren del acoso de compañeros de colegio abusivos y quienes contrastan por completo con estos, debido a sus antivalores.  La subtrama acerca de la enemistad con estos maleantes de pacotilla, otorga otro punto de interés al conjunto que viene a ser Stranger Things.
      Justamente por ser una serie actual y realizada para un público con criterio formado, lo que también implica la preocupación por hacer verosímil a los personajes, pese a tratarse de un guión de ciencia ficción, estos muchachos dicen groserías (en su justa medida, claro, que igual son educados), algo que solo podemos encontrar en Cuenta Conmigo,  por ser menos edulcorada y más realista que los otros ejemplos citados.
    Luego vienen los adolescentes, quienes en este programa se ven realmente de la edad que representan y no corresponden a los típicos “modelitos” gringos con cuerpos ya maduros (o sea, demasiado bien formados y ejercitados) que encontramos habitualmente en las producciones gringas.  Los más relevantes correspondientes a esta edad, vienen a ser hermanos mayores de dos de los niños de arriba, si bien pertenecientes a familias distintas:
·         De este modo nos encontramos por un lado con Nancy Wheeler, la hermana mayor de Mike y quien ya entrada a esta edad más avanzada, como bien sucede con muchos casos en las familias, deja de interesarse en el pequeño y sus amigos, hasta que se sensibiliza con la tragedia de los Byers y se involucra por completo en todo ello.  Está enamorada de uno de los patanes de su colegio, pero debido a lo sucedido con el chico perdido, llega a entablar amistad con el hermano mayor de este y ello le provoca un verdadero remezón en su vida. 
·         Jonathan Byers es el heroico hermano mayor de Will, un muchacho con alma de artista que gusta de la fotografía y que solo desea lo mejor para su familia, llegando a ser un hijo y un hermano modelo.  Junto con Nancy cuando se entera de que la existencia del monstruo es cierto, realiza su propia campaña para deshacerse de la criatura.  Por otro lado, su naciente relación con la joven, le trae unos cuantos dolores de cabeza con su supuesto novio y la pandilla con la que este se junta.
·         Steve Harrington viene a ser el objeto amoroso de Nancy, quien resulta ser el típico adolescente que gusta de las emociones fuertes, aun cuando ello signifique jugar con lo que es inaceptable y comportarse como todo un bellaco.  No obstante pese a sus malas juntas y originalmente pésima actitud, el chico viene a ser más de lo que aparenta.
      Una vez más teniendo en cuenta esta puesta al día de los convencionalismos ochenteros, en el caso de los adolescentes se aborda un tema tabú en las cintas de la época y que en todo caso resulta ser algo habitual en la vida real: el sexo.  Pues ello es presentado de una manera bastante atractiva, si bien no cayendo en el exhibicionismo, aunque sí de una manera impactante para muchos que no se habrían esperado tal orientación dentro del argumento.
     De igual manera, en el extenso epílogo o anticlímax que sigue al desenlace, una vez más los guionistas impresionan a la audiencia cuando hacen que estos mismos jóvenes tomen un rumbo por completo distinto, a lo que se habría esperado de ellos.
      Los adultos protagonistas representantes del bando de los “buenos”, corresponden a solo dos:
·         Joyce Byers es la sufrida madre de Will y Jonathan, quien viene a representar todo lo de positivo que hay en una matriarca y la que pese a que tenga que luchar por su propia cuenta para lograr lo mejor por sus hijos, no vacila en jugársela por el todo.  En la serie es interpretada nada menos que por Winona Ryder, estupenda actriz que tuvo sus años de gloria entre finales de los ochenta y los noventa, hasta que cayó en desgracia por motivos ajenos a su talento y fue relegada a papeles menores tras haber conseguido el estrellato en un montón de filmes notables.  Acá se le ve avejentada a tal punto, que uno llega a preguntarse si en realidad ello se debe al duro papel que le toca encarnar (el de una mujer pobre y sufrida que hace lo posible por levantar de la miseria a sus vástagos), de modo que todo sería producto del maquillaje y de su transformación camaleónica…O si en realidad la mala vida le ha pasado la cuenta a la ex niña prodigio de Hollywood.  No obstante en cualquiera de los casos, su interpretación viene a ser una de las mejores de esta serie, a la par de los niños protagonistas.   Ojalá que el éxito de este programa le devuelva la luz de antaño.
·         Jim Hooper es el guapo y varonil sheriff del pueblo en el que se desarrolla la historia.  Corresponde a un hombre solitario, pese a sus relaciones amorosas intermitentes, quien tal como Joyce está marcado por la tragedia.  Su dolor se puede observar en el hecho de que pese a ser la mayor autoridad legal de Hawkins, su apariencia (con algo de panza), con barba descuidada y la casa destartalada en la que vive, denotan su pasado infeliz.  No obstante es un fiero sabueso y un hombre de fiar.  Se toma a pecho no solo profesional, si no personalmente lo que está ocurriendo con la gente que ha jurado proteger.
      Los villanos están liderados por el doctor Martin Brenner, un silencioso científico que mientras Ce estuvo a su cuidado, la engañó haciéndola creer que en realidad la amaba; de este modo es un sujeto manipulador, frío y maquiavélico, obsesionado con el poder y conseguir sus propósitos a toda costa.   Acá corre a cargo de Matthew Modine, ex jovencito de muchas películas ochenteras de culto y con lo que se vuelve a traer al recuerdo, esta etapa dorada de la existencia de muchos de nosotros.
      Tras el impactante y heroico final, se deja la puerta abierta a una segunda temporada, una promesa que sus ya millones de seguidores esperamos con ansias que se cumpla.

Otro hermoso fan-art basado en esta hoy ya serie de culto.

viernes, 19 de agosto de 2016

Mi gran decepción marvelita.


     Inevitablemente debo comenzar este texto que hasta dudé de si escribirlo o no, “pelando” a mi querido amigo de años Mauricio Tapia (autor de los blogs Escritos al Lotijuai y La Quinta Anormal, que se los recomiendo harto, si bien no los actualiza con la regularidad que yo quisiera), quien en parte con sus palabras me creó mayores expectativas sobre la serie de la cual me referiré a continuación: Agente Carter, programa cancelado hace poco tras dos temporadas y solo dieciocho episodios (que no dio para más) y ambientado en el popular Universo Cinemático Marvel, o sea, programas para la TV de imagen real y películas basadas en sus cómics…
     Todo comenzó en una de nuestras reuniones “ñoñas”, en las que entre varias cosas junto a otras amistades compartimos nuestro amor por la literatura (de “género” en gran parte: ciencia ficción, fantasía, terror, policial, histórica…), las series, el cine, los cómics, los personajes y las ficciones que nos llegan a estremecer.   Pues un día me encontraba alabando esa joyita que es Daredevil y entonces Mauricio dijo con toda la convicción del mundo que lejos mucho mejor era Agente Carter “¿Así?” respondí intrigado, pues si tenía su voto  razones de peso debía tener.  Pasó más de un año para que comprobara por mí mismo el peso de su afirmación.
     Peggy Carter es un viejo personaje de la Casa de las Ideas creado por los grandes Stan Lee y Jack Kirby en 1966, como amorío del Capitán América durante la Segunda Guerra Mundial.  Tras quedar congelado el Capi y despertar en la “actualidad”, dentro de las historietas esta hábil agente tuvo su propio desarrollo argumental en varias otras publicaciones.  Tras el exitoso estreno de la primera película del Supersoldado y su participación como uno de los coprotagonistas de peso, se le volvió a ver en una emotiva escena de Los Vengadores, en la cual los dos viejos amantes se reencuentran, ella ya anciana al borde de la muerte en un hospital y él aún joven y aguerrido.
     Asimismo llegó a ser el personaje principal de su propio corto en 2013 y que sirvió como inspiración para la posterior creación del show catódico ya mencionado.  Recordados ya con nostalgia resultan ser estos llamados genéricamente Marvel One-Shot, correspondientes a minipelículas dedicadas a los secundarios de los filmes de la compañía y que acompañaban a la edición casera en blu-ray de sus cintas (y que para pesar nuestro han dejado de realizar los productores, desde hace ya dos años más o menos).  Pues en este cortometraje nos enteramos de manera muy divertida, de cómo Peggy se llega a convertir en la primera directora de nada menos que de S.H.I.E.L.D.  Fue así que ante la buena crítica y llegada de esta pequeña obra y, por supuesto, gracias al carisma de la fémina y la actriz a cargo de ella (Hayley Atwell), los “peces gordos” aprovecharon de dar el visto bueno para continuar sus aventuras en la pantalla chica.
          De este modo, a principios de 2015 se estrenó la esperada primera temporada de lo que prometía ser una fascinante propuesta ambientada en plena “Edad de Oro” de los cómics y, por supuesto,  de Marvel, si bien luego de los eventos mostrados en Capitán América: El Primer Vengador.  Quizás considerando que no todo el mundo había visto el mencionado corto, prescindieron de este y volvieron a comenzar desde cero a contar la historia de Peggy, una inglesa, trabajando para el gobierno de los Estados Unidos en su agencia de espionaje…aunque ignorada por sus jefes y colegas ante el prejuicio de la época por el simple hecho de ser mujer (y pese a sus notables capacidades y experiencia, nada menos que junto al Capi y otros notables militares durante la Segunda Guerra Mundial).  Es así que tanto esta primera temporada y la siguiente de ocho y diez episodios respectivamente, muestra cómo la eficaz heroína se enfrenta al machismo que la rodea, a la par que hace nuevos aliados y se enfrenta a una amenaza diferente por temporada, de esas que solo gente adelantada como ella puede anular.  En este sentido viene a ser este discurso que presenta la lucha de los ignorados en una sociedad típica como la gringa, tan llena de injusticias sociales pese a su poder económico y tecnológico, que se encuentra uno de los pocos puntos en verdad destacables de tan irregular programa (pues no solo las mujeres se presentan como objetos de tales desprecios, sino que también los negros y hasta los lisiados, como se puede ver en otros dos personajes importantes de la serie).
      Siendo un título de época, al menos en lo que concierne a la ambientación, los responsables se esmeraron en hacer algo que en este detalle estuviese correcto.  Sin embargo, tal como ya se dijo, pensando que los guiones transcurren en la década de los cuarenta, el conocedor del universo marvelita hubiese esperado que se aprovechase toda su rica gama de personajes que ya había en tales años, incluyendo varios superhéroes y villanos.  No obstante todo se queda en argumentos donde la espectacularidad de estas historietas se pierde y salvo uno que otro elemento mínimo, pareciera que se tratara de un drama cualquiera con pobres elementos de ciencia ficción y que apenas tuviese que ver con nuestras ficciones predilectas.  De hecho, cuando en la primera temporada por fin se pudo ver a algunos de los Comandos Aulladores (de los que venía Nick Fury y quienes trabajaron con el Capi, tal como quedó demostrado en el citado primer filme sobre este justiciero), solo salieron en uno o dos episodios y de ahí nunca más.  Por otro lado, en el último episodio se ve a un famoso criminal marvelita por unos segundos y cuando se le esperaba su regreso en la segunda temporada… ¡Ni siquiera se le nombró! Así que olvídense de Hydra, de la primera Antorcha Humana, con mayor razón de Namor, del malhechor Garra Roja y otros más que muy bien podrían haber aparecido en este ya fenecido título.
      Lo más “marvelita” que aquí podemos encontrar, es al padre de Tony Stark, Ironman, Howard, quien en su personalidad nos recuerda mucho al Vengador, no solo por su genialidad, si no por su “amor” por las bellas mujeres (y quien para pesar de los fanáticos solo intervino de vez en cuando en la trama).  Sin embargo la mejor contribución salida de las páginas de los cómics, viene a ser nada menos que Edwin Jarvis, el carismático mayordomo de Stark y quien luego inspiraría a Tony a crear a su inteligencia artificial Jarvis (debe saberse que en las viñetas, el inglés Edwin estuvo al cuidado del cuartel de los Vengadores).  Pues las apariciones constantes de Jarvis, quien sin duda viene a ser el verdadero coprotagonista de este programa, da algunos de los mejores momentos de Agente Carter, gracia a sus múltiples talentos y corazón noble, aparte de ayudar a dar mayores dosis de humor a una historia que muchas veces se hace tediosa y falta de maravilla.
     La primera temporada abordó la lucha contra la agencia terrorista de Leviatán, la que en uno de sus aspectos más interesantes (al menos tal como fue trabajada en esta serie), recuerda mucho a lo que se revela en los cómics y Los Vengadores: La Era de Ultron acerca del pasado de nada menos que de Viuda Negra, cuando esta era pequeña y vivía en Rusia (tema del que solo puede darse cuenta un lector friki como un servidor, que este nexo entre la siniestra organización y la preciosa Natasha Romanov ni siquiera es mencionado en sus capítulos).  En cambio la segunda temporada tuvo por fin a un enemigo con superpoderes, haciéndole pasar penurias a nuestros héroes, si bien al parecer para nada salido de las revistas, si no que por completo original para este programa.
       Otro aspecto que sí se puede rescatar de Agente Carter, es que estando centrada en la susodicha dama, la escasa galería de villanos que tuvo estaba centrada justamente en mujeres, una nueva por cada temporada; de tal modo, gracias a ello, se pudo hacer las comparaciones de rigor, acerca de cómo son las decisiones las que otorgan a alguien extraordinario el camino que al final recorre (en este sentido quizás el mejor capítulo de la segunda temporada, puede ser aquel que revela en paralelo la juventud de la Carter y el de la villana de turno, cada una de ellas tan distinta en sus objetivos para la vida).
       Y como punto final a este texto que escribí por el puro deseo de explayarme respecto a mi “malestar” (que ya la cadena ABC me defraudó lo suficiente con lo que hicieron sobre Agentes de S.H.I.E.L.D., razón por la cual deberían aprender de Netflix y que lejos ha sabido sacar mucho mejor partido de sus propias series Marvel, como la ya mencionada Daredevil y la igualmente emocionante y adulta Jessica Jones, mientras esperamos para dentro de poco su anunciada Luke Cage), debo decir que hasta de una presentación digna carece Agente Carter, siendo unas paupérrimas letras en grande sobre un fondo negro lo que anunciaba sus capítulos.  Por otro lado, no hay mayor trascendencia, ni otros grandes temas o actos heroicos emotivos en este programa, que solo se detuvo en cierta dosis de aventura e intriga (y el típico romance propio del pulp de la época en la que transcurre), que uno esperaría en cualquier programa de esos del montón que producen en USA.
      Así que, Agente Carter, nadie te echará de menos (bueno, tal vez ya saben quién).

Nota: Se me estaba quedando en el tintero, la inesperada intervención de nada menos que de Stan Lee en uno de sus habituales cameos…Sin duda la mejor sorpresa de la primera temporada.

Peggy y mi casi tocayo Edwin Jarvis.

lunes, 15 de agosto de 2016

La inteligente apuesta de DC en la “guerra fílmica” contra Marvel (segunda parte).



      El 1º de agosto se estrenó la prometida cinta de El Escuadrón Suicida y tan solo tres días después en Chilito.  Fue dirigida y escrita por David Ayer, un cineasta con varios filmes a cuestas apreciados por la crítica y el público (como Día de Entrenamiento, Los Reyes de la Calle y Furia, entre otras).  Pues para esta cinta contó con un reparto de lujo, que incluyó varias estrellas de Hollywood ya reconocidas mundialmente, experimentad@s tanto en la cinematografía comercial y en el llamado “cine arte”; de este modo su caracterización como personajes del cómic bastante famosos muchos de ellos (al menos para los conocedores del medio), deja en evidencia su propia versatilidad a la hora de interpretarlos con realismo, pese a ser productos de algunas de las fantasías más descabelladas propia del género.
      La verdad es que la fecha este filme no ha recibido buenas críticas de parte de la mayor parte de la prensa, lo que en todo caso no ha mermado sus millonarias ganancias en la taquilla y que al menos a quienes sí conocen a este particular equipo de DC, ha dejado bastante contentos.  No obstante esta pésima recepción por parte de los profesionales del periodismo, más bien parece persecución en contra de los últimos estrenos para la pantalla grande de la compañía y hasta una verdadera campaña negativa de su competidora Marvel, ahora que por fin su rival se está poniendo las pilas para crear su propio universo fílmico, tras el estreno de Batman versus Superman y esta otra cinta; más todavía por estar claramente relacionada con los eventos de El Hombre de Acero y la que se acaba de nombrar (por no mencionar que la propia El Escuadrón Suicida, redondea en sus acontecimientos el conteo hacia la esperada versión de La Liga de la Justicia). Pues hay que ser sinceros, esta película posee bastantes virtudes que no pueden ser ignoradas y ello tanto en lo artístico, como en lo que viene a ser su condición como adaptación de una celebrada historieta.
     Antes de ir de lleno a la apreciación estética de esta obra, que sin dudas recomiendo y celebro, detengámonos en su argumento:
     Tras la aparición de Superman, Zod y Doomsday (bueno, la verdad es que nunca le llegan a llamar así en la cinta estrenada en marzo de este año, pero ese es su nombre) y todo lo que conlleva el conocimiento público de la existencia de metahumanos, ante la preocupación de hallar más sujetos con estos poderes que no tuviesen buenas intenciones, aparece alguien como Amanda Waller, encargada de crear una fuerza de choque contra estas amenazas…¡Y su idea justamente viene a ser la creación del Escuadrón Suicida, el que ella puede controlar a su antojo y considerando su visión particular de lo que es correcto para defender a su nación! Pues debe recordarse que este grupo está conformado en su mayoría por presidiarios (con distintos niveles de criminalidad, aunque todos ellos muy peligrosos), a los que se les ofrece la reducción de su condena si intervienen comandados por la Waller en misiones extremas y junto a su primer al mando, Rick Flagg (en el cómic, hijo del primer Flagg que apareció en la formación original del 59` del Escuadrón Suicida).  Debe saberse en todo caso, que alguien de corazón duro como Amanda está dispuesta a todo, incluso si ello significa conseguir sus objetivos, llegando incluso a actuar de una manera que para muchos sería despiadado; por lo tanto, controla a estos reos a través de un artefacto implantado en sus cuerpos y que detona una pequeña bomba mortal, con la cual se deshace de quien no la obedezca.


      La primera misión de este grupo viene a ser la de enfrentarse contra un enemigo, que por sí solos cada uno de sus integrantes serían incapaces de superar, siendo que además las fuerzas convencionales de defensa ni todas juntas podrían oponérsele: un ser de connotaciones sobrenaturales, algo por completo distinto a los villanos antes vistos.  Pues debe destacarse este punto, que hasta la fecha en lo que viene a ser los filmes basados en cómics marvelitas y deceístas, los villanos por lo general responden a patrones sacados de los moldes de la ciencia ficción, salvo en el caso de las dos películas dedicadas al Motorista Fantasma y a la que está por estrenarse sobre el Doctor Extraño (bueno, además de los vampiros de la trilogía de Blade, que igual pueden ser considerados como una raza aparte); por otro lado, de igual modo debe valorarse que en esta ocasión dicha encarnación del mal se haya bajo la figura de…¡Una fémina!
      Y para complicar todo, anda suelto nada menos que el Guasón, quien además tiene su propia agenda y en la que está involucrada una de las integrantes más hábiles del Escuadrón, la simpatiquísima (y loca como una cabra) Harley Quinn, su novia.
      Así que la labor de nuestros protagonistas, resulta ser bastante complicada, si en verdad desean salir bien parados en medio de todas estas fuerzas en pugna; más todavía porque muchos de ellos no están acostumbrados a trabajar en equipo y su propia personalidad errática les resulta otra complicación, a la hora de sacar adelante empresas que implican el trabajo en equipo (y confiar en otros).
       Tal como ya se dijo más arriba, este filme cuenta con un casting de lujo, ya que posee actores de sobra considerados como artistas de talento.  Comenzaré con uno de mis personajes favoritos, la sin par Amanda Waller.  Pues acá está encarnada por la actriz afroamericana Viola Davis, quien sin ser “bonita” como hoy en día se representa en los cómics a la lideresa del Escuadrón Suicida, con su fisonomía logra rescatar la imagen perfecta entre la Waller postcrisis y la que apareció con los llamados Nuevos 52.  Luego de la sobresaliente caracterización de tal mujer en Arrow, bien se podría decir que en este filme llega a ser su mejor encarnación para las versiones en carne y hueso del personaje.  Pues en ningún momento se le llega a ver algún punto flaco y cualquier tipo de gesto condescendiente; incluso en determinado momento del metraje, a más de un conocedor de las historietas puede llegar a sorprenderlo, ya que su frialdad pone duda su propia moralidad, tras usar cualquier medio para conseguir lo que desea.
      Luego nos encontramos con el igualmente siempre presente Deadshot, acá interpretado por la superestrella Will Smith, quien tiene a su haber un montón de títulos dentro de los géneros en los que se haya este filme (¿Será fanático de los cómics?).  Ahora bien, Deadshot nunca fue de raza negra y hasta cierto punto su elección para este papel puede resultar populista, debido a ese deseo ya exagerado de DC de tornar afroamericanos a sus personajes clásicos, vez que puede en sus adaptaciones de imagen real (basta con mencionar a Pete Ross en Smalville, la Gatúbela del filme con la preciosa Halle Berry y la más reciente Iris West en The Flash).  No obstante Smith hace tan bien su labor y el mercenario/antihéroe resulta ser tan carismático, que el lector acérrimo llega a perdonarles este desliz, pues pareciera que el formidable tirador siempre hubiese sido moreno (tal como en su momento pasó con el cambio de raza del villano Kingpin, bajo la imagen del fallecido Michael Clarke Dunkan, en el único filme dedicado a Daredevil).  Por otro lado, se debe destacar el desarrollo del tema de la paternidad de Deadshot, relación interpersonal que lo humaniza en las viñetas y por ende en esta cinta; de igual modo se rescata su nexo con Harley Quinn, el que en este caso más que ser una especie de atracción sexual, viene a ser una especie de simpatía fraternal hasta enternecedora.  Por razones obvias, en casi toda la película llegamos a ver el guapo rostro de Will (el que por supuesto vende más que todos los otros  que aquí aparecen), no obstante al menos en más de una ocasión nos llegan a dar en el gusto, mostrándolo con su máscara habitual de las revistas.


      De seguro para muchos (y para un servidor) el mejor personaje del filme, el más llamativo y esperado por todos los fanáticos, viene a ser nada menos que Harley Quinn; pues sin duda en cada una de sus intervenciones “se roba la película”, tanto por su belleza, su sensualidad y sus graciosas locuras.  Debe saberse que esta villana de conducta ambivalente (puesto que tal como queda demostrado en el argumento, a veces actúa de forma heroica), nació como un personaje secundario en la serie de culto Batman: La Serie Animada, de la mano de Paul Dini y Bruce Tim y que tras ganar popularidad, fue incorporada por fin dentro del canon oficial de los cómics deceístas.  Ahora bien, la apariencia que en la cinta posee, corresponde a la actual suya para las viñetas, puesto que el traje que antes ocupaba era otro, uno payasesco y hasta dulce, en vez del más sexy que aquí ocupa (no obstante para contento de los frikis, en una rápida escena es posible verla usando ese atuendo y junto al Guasón, en una pose sacada de la recordada portada de Alex Ross, para su debut oficial en la continuidad durante los eventos de la inolvidable saga Tierra de Nadie de Batman).  También destaca el origen que le dan acá a su locura, apodo y romance con el llamado Príncipe Payaso del Crimen, bastante fiel a cualquiera de los tres que escribió para ella Paul Dini (uno para la serie recién mencionada, otro para la historieta a la que ya me referí y un tercero para su estreno en el cartoon The Batman). La belleza y el talento de Margot Robbie a la hora de hacer su papel, le ha otorgado la promesa de tener su propia película como Harley Quinn, haciendo de protagonista el año que viene.
     Y es entonces cuando llego al Guasón, la gran némesis de Batman y que en el cine ya lleva cuatro interpretaciones diferentes, en filmes de distintas épocas y caracterizados de manera tan diversa entre uno y otro, siendo que cada aparición suya resulta memorable.  Pues en este caso le tocó a Jared Leto hacer de él, quien adelgazó bastante como para darle vida a un psicópata con apariencia esquelética y aterradora, tal cual es posible encontrarlo en varios cómics de renombre, como bien sucede con las novelas gráficas La Broma Asesina, Una Muerte en la Familia y El Hijo de Batman alguien cuya mueca cadavérica representa la imagen mortal de la muerte.  Llama también la atención en esta versión del Guasón su cuerpo lleno de tatuajes y su personalidad más propia de un mafioso sociópata, que lo diferencia del intelectual anarquista que se vio en Batman: El Caballero de la Noche, gracias al tristemente fallecido antes de tiempo Heath Ledger.
      La Encantadora es otra de las villanas famosas deceístas, quien también ha pasado por etapas heroicas, en especial durante su participación en el equipo mágico de Shadowpact.  Pues esta estuvo en la primera conformación del Escuadrón Suicida, cuando John Ostrander (quien una vez más tuvo su homenaje en pantalla al ponerle su nombre y apellido a un edificio, tal como se ve de manera rápida en una escena) relanzó al equipo en los ochenta; es así que participa en esta película con una apariencia aterradora, muy propia de los filmes de miedo y que en todo caso es la que en la actualidad posee en las historietas.  Uno de los puntos más llamativos de esta criatura, vienen a ser las ideas del trastorno de personalidad disociada y la posesión demoníaca que en ella se encuentran, temas abordados sin duda en este largometraje, ya que la Encantadora es un espíritu que se haya atrapado dentro del cuerpo de una mujer mortal y el que a veces toma la supremacía de su organismo con consecuencias inesperadas.
      Killer Croc es uno de los tantos enemigos clásicos del Murciélago, quien también estuvo en las aventuras comiqueras del Escuadrón.  Es así que acá no dejaron de usarlo, en especial por su aspecto monstruoso, si bien la estética que aquí posee se aleja del reptil humanoide, por cuanto eliminaron de él su hocico alargado y cola.  Si bien apenas posee diálogos, la gestualidad y el maquillaje del virtuoso actor nigeriano Adewale Akinnuoye-Agbaje, no deja de hacerse presente como uno de los personajes más llamativos de esta estupenda obra (debe saberse que Adewale antes estuvo en otra destacada cinta basada en historietas, si bien en una acerca de las historias marvelitas: Thor: Un Mundo Oscuro y también irreconocible en su figura).
      El Capitán Boomerang es uno de los villanos más famosos del universo DC, perteneciente a la atractiva galería de rouges de Flash, siendo que al igual que Deadshot y la Encantadora, estuvo en la clásica agrupación ochentera del Escuadrón escrita por Ostrander.  En esta ocasión se alejaron de su fisonomía de hombre maduro, haciéndolo más joven, poniéndole más barba y otorgándole mayor masa muscular; de igual modo le quitaron su personalidad más amargada e irónica, convirtiéndolo en alguien de connotaciones cómicas.  Lo único que realmente se puede extrañar de su aparición en esta película, es que prescindieron de su traje habitual tipo uniforme militar y que los boomerangs que usa parecen cualquier cosa, menos esa arma de origen australiano como él mismo.
      El Diablo es el tercer personaje de DC en usar ese nombre, tratándose siempre de un sujeto de origen latino.  En su última encarnación, también conocido como Chato Santana, se trata de un metahumano con el poder de la piroquinesis.  Pues el detalle más interesante de este miembro del Escuadrón Suicida, viene a ser que a través suyo se puede apreciar cierta faceta personal del director y guionista del filme, católico devoto, quien en más de una ocasión hizo alusiones directas e indirectas a su fe en el argumento; es así que a través del Diablo, encontramos las nociones de la culpa, la responsabilidad, el libre albedrío y la expiación, temas tan caros al catolicismo y a las historias de autores que abrazan el cristianismo.
       Luego vienen los dos héroes que forman parte del Escuadrón, comenzando por Rick Flagg, quien viene a ser el típico soldado profesional, eficiente y correcto (al menos en el guión), de modo que su conducta lejos viene a contrastar con la de sus compañeros.
       Por último nos encontramos con la superheroína nipona Katana, quien ya tuvo una muy destacada relevancia en la serie animada Cuidado con Batman y durante la tercera temporada de Arrow.  Pues acá también apenas habla y cuando lo hace por lo general es en idioma japonés.  Un aspecto muy atractivo respecto a la manera de cómo es abordada en esta ocasión, es que aprovecharon de utilizar su espada de poderes místicos, en la que las almas de quienes han muerto bajo su filo quedan atrapadas y de este modo una vez más se vuelve a utilizar el elemento sobrenatural en el argumento.
     Con bastante humor y mucha acción, el filme resulta ser toda un banquete para los amantes de los cómics deceístas, comenzando por sus primeros minutos, dedicados a los “orígenes secretos” de varios de sus protagonistas.  De igual modo resalta la relevancia que se le otorga a Batman, quien también aparece en su faceta como Bruce Wayne, nuevamente interpretado por Ben Afleck.  Asimismo hace un cameo otro importante integrante de la Liga de la Justicia y en la escena epílogo se ve una imagen de uno más de sus miembros.
      Luego de este regalo para el público y sus seguidores, DC nos ha dejado con las ganas de esperar lo que se viene el próximo año (nada menos que tres películas) sobre su naciente universo cinematográfico.  Solo basta con armarse de paciencia y fe de que no nos defraudará.


viernes, 12 de agosto de 2016

La inteligente apuesta de DC en la “guerra fílmica” contra Marvel (primera parte).



      Al parecer los responsables de mantener en pantalla grande el universo deceísta, en su afán de superar los logros hollywoodenses de la Casa de las Ideas, por fin le dieron en el blanco este año.  Luego de los disparejos logros de su primera cinta para este año, Batman versus Superman (lo siento, pero por mucho que me gusta esa cinta, creo que es la menos buena de todo lo que se ha estrenado este año en materia de superhéroes para la pantalla grande), lo único que le quedaba era ver cómo le iba con su otra película: El Escuadrón Suicida.  Es así que ante la decisión de jugársela por un equipo bastante inusual en materia de “metahumanos” para el cine, cuyos integrantes mayormente no corresponden a quienes podríamos llamar como justicieros, si no que se trata en su mayoría de reos trabajando de manera encubierta para el gobierno (a cambio de la permutación de sus condenas), se refrescó de alguna manera el panorama al respecto; y de paso con esta cinta “distinta”, llena de personajes tan estrafalarios, como atractivos y hasta carismáticos en su otredad, se ha logrado algo parecido a como en su momento sucedió con los por entonces desconocidos Guardianes de la Galaxia marvelitas…
      ¿Pero de dónde salieron estos casi desconocidos sujetos de malas pulgas y pasado poco heroico que ahora se la juegan por salvar al mundo?
      Pues originalmente eran un grupo de soldados gringos, “normales”, que en plena Segunda Guerra Mundial participó de varias misiones suicidas.  Hicieron su aparición en la colección antológica The Brave and the Bold, en su número 25 en 1959, no obstante su debut no tuvo gran impacto y por años permanecieron olvidados… Hasta que en la década de los ochenta el gran guionista John Ostrander se acordó de ellos…
      Tras reiniciado el universo DC luego de la famosa Crisis en las Tierras Infinitas, que ordenó su hasta cierto punto caótica continuidad (debido a la existencia de muchas versiones de la Tierra y de sus numerosos personajes, que en un momento supuestamente se les fue de las manos a los guionistas entre una historia y otra), Ostrander en el número 3 de la miniserie Legendas (enero de 1987) retomó el viejo concepto de tres décadas atrás y le dio un nuevo impulso; esta idea suya hasta el día de hoy ha convertido a dicho grupo en uno de los más llamativos de todo DC (si bien con el paso del tiempo, como bien sucede con estos equipos, ha tenido bastantes formaciones debido al carácter rotativo de sus miembros).
     De inmediato estos sujetos bastante bizarros ganaron su propia cabecera, de la mano del propio Ostrander y que tuvo más de sesenta números, editándose tal etapa entre 1988 y 1992.  Cabe mencionarse que desde esta segunda versión, todo un personaje se constituyó en uno de los más destacados miembros del Escuadrón Suicida; aunque no como uno de sus activos entre los criminales tentados para reducir su condena o los superhéroes con sus propios motivos para encontrarse en sus filas, si no como la mente y la firme mano detrás de todos estos: Amanda Waller, una mujer dura como pocas y hasta maquiavélica en su afán de luchar por sus ideales justicieros, de personalidad tan férrea como para enfrentarse sin problemas al mismísimo Batman. Por esta misma razón esta afroamericana con un pasado desgraciado, que la convirtió en toda una dama de hierro, puede lidiar con criminales de la talla de Black Manta, Bane y Killer Croc sin miedo alguno, consiguiéndose el respeto de estos y hasta el temor de tales despiadados asesinos. 

Amanda Waller a través del tiempo en los cómics, las animaciones y la imagen real.

     Dentro de las grandes ideas que incorporó Ostrander a su revisión del viejo Escuadrón Suicida, se encuentra lejos la utilización del popular personaje de Barbara Gordon, Batichica, luego de que esta quedó inválida tras ser baleada por el Guasón, en la elogiada novela gráfica La Broma Asesina (1988, escrito por Alan Moore y dibujado por Brian Bolland).  Pues gracias a esta recreación de un equipo venido a menos, se convirtió a la pelirroja en un personaje mejor de lo que era cuando llevaba el tótem del Murciélago; asimismo demostró que aún en una silla de ruedas se podía seguir siendo alguien extraordinario.  Es así como bajo el nombre clave de Oráculo, ayudando a Waller y a otros, haciendo de experta en información y comunicaciones, se transformó en una de los mejores integrantes del Universo DC, además de ser toda una fuente de inspiración para muchos minusválidos en todo el mundo.
     Dos etapas más tuvo con el correr de los años el Escuadrón Suicida, siempre capitaneado por la Waller, antes de su configuración actual en el Nuevo Universo DC (bueno, ya ni tan “nuevo”, si se considera que ya lleva cinco años desde el último reseteo).  La tercera durante la época en la que Lex Luthor fue nada menos que el Presidente de USA (un claro ejemplo de que los cómics no dejan de tener su crítica social, si se considera que en la ficción un sujeto tan corrupto como este, ostente tal alto cargo).  Otro guionista de renombre, se encargó de este relanzamiento, Keith Giffen, sin embargo solo llegó a editarse entre los años 2000 y 2001.
     John Ostrander regresó al Escuadrón Suicida, pero lamentablemente ello no logró repuntar a este por entonces alicaído equipo y la colección obtuvo no más ocho números, los que fueron publicados entre 2007 y 2008.
     Cuando llegaron los llamados Nuevos 52 en agosto de 2011, con el segundo reinicio deceísta, luego de la mencionada Crisis en las Tierras Infinitas, uno de los títulos que comenzaron a publicarse fue la actualización del Escuadrón Suicida.  Esta vez el escritor que estuvo detrás de sus aventuras fue Adam Glass, llegando a durar más de treinta números, pese a su buena llegada con el público y en especial a su inesperada incorporación de un villano tan singular y famoso como la loca (y preciosa) Harley Quinn (quien rápidamente se transformó en la verdadera estrella del equipo). Lo único que algunos no le perdonamos a tal versión remozada, es que en este nuevo Universo DC, cambiaron la fisonomía característica de Amanda Waller, de ser una mujer robusta (en el sentido de gorda) y poco agraciada, a una más joven, esbelta y a una belleza más de los cómics deceístas.  Al menos conservaron su etnia, sin embargo el hecho de su imagen original era uno de los elementos que la hacía tan especial, por cuanto su aspecto tosco acentuaba su personalidad avasallante; como lo que hicieron con la mencionada Barbara Gordon, de superheroína lisiada a devolverle el uso de sus piernas (no obstante esa es otra historia, de la que pronto me referiré). 

El Escuadrón Suicida en tres de sus etapas: la original, la ochentera de Ostrander y la primera colección de los Nuevos 52.

     Y ahora justamente esperando el estreno y éxito de su primera película para el cine y de imagen real (que ya tenían una antes, de la que les contaré en breve), se ha lanzado una nueva colección: El Nuevo Escuadrón Suicida  A ver cómo les va esta vez.
      En el terreno audiovisual el Escuadrón Suicida solo ha sido visto a partir de la década pasada, si bien en numerosas ocasiones y en muchas versiones, algunas de ellas bastante memorables la verdad.  Primero fue utilizado en uno más de esos recordados episodios de aquella maravilla de los cartoons gringos que es La Liga de la Justicia Ilimitada, realizado bajo el nombre de Task Force X  y donde la Waller envía a sus agentes a nada menos que robar un precioso objeto a… ¡Los cuarteles de la Liga de la Justicia! (debe saberse que  este es el otro nombre con el que se designa a dicho grupo).  Cabe decirse, además, que la Amanda Waller que aparece en este show es sin dudas inolvidable.
       Una serie también recordada con gran nostalgia viene a ser Smalville, centrada en la juventud de Clark Kent antes de convertirse en Superman; pues en su décima temporada apareció el Escuadrón Suicida, con algunos de sus personajes más emblemáticos, como Rick Flag (hijo de uno de los integrantes del Escuadrón suicida de la Segunda Guerra Mundial), Plastique y Deadshot, si bien su origen aquí cambió bastante del original y que para nada tenía que ver con Amanda Waller (o al menos cuando se le presenta por fin en pantalla).  No obstante ya se le había  nombrado con anterioridad.  Ahora bien, la Dama de Hierro fue vista antes en uno de los mejores episodios de esta misma serie, Justicia Absoluta, de la novena temporada y donde se introdujo al clásico equipo de superhéroes de la Sociedad de la Justicia, escrito por nada menos que Geoff Jhons (otro guionista de peso y que ha tenido entre sus trabajos más destacados sendas etapas para las historietas del Azuloso y la también llamada JSA); en esta serie fue interpretada por una actriz de la talla como Pam Grier, quien en su imponente figura resulta calcada al personaje de la etapa anterior a los Nuevos 52.
     Sin embargo ha sido en el programa Arrow, acerca de Flecha Verde, que Amanda Waller y el Escuadrón Suicida realmente han destacado en imagen real para la pantalla chica.  Pues en este caso se trata de la Waller esbelta y de gran belleza y de un equipo más cercano al de su génesis original que el anterior.  En medio de sus filas una vez más estuvo Deadshot (al parecer objeto del afán de potenciarlo frente a los medios audiovisuales, al usarlo una y otra vez en sus adaptaciones) y Tigre de Bronce (otro miembro clásico del grupo, aunque aquí se le presenta como villano y no como justiciero), además de un muy simpático guiño a nada menos que Harley Quinn.  Todo esto fue durante su segunda temporada.
     En 2014 salió el largometraje animado Batman: Asalto a Arkham, basado en un famoso videojuego y donde en esta historia el Caballero Oscuro debe vérselas con el Escuadrón Suicida, enviado justamente en una misión al infame manicomio.  Uno de los puntos interesantes de este filme, que para nada está hecho pensado en un público infantil, viene a ser que Deadshot y Harley Quinn tienen una especie de romance y, por otro lado, aparece el Guasón como el gran villano al que se enfrentan tanto el Murciélago, como también el Escuadrón Suicida, debatiéndose la loca criminal entre sus obligaciones con el Escuadrón y su amor enfermizo por el llamado Príncipe Payaso del Crimen…Pues debe saberse que estos tres elementos (Deadshot+Harley+Guasón) forman parte fundamental del guión de la primera película para el cine sobre este curioso grupo del universo DC; de igual modo, la aparición de Batman vuelve a ser fundamental para contar una historia sobre estos singulares individuos, en el filme de reciente estreno.

domingo, 7 de agosto de 2016

Hayao Miyasaki y el Estudio Ghibli. Parte 6: Princesa Mononoke.

      
     De 1997 data el que es considerado dentro de los mejores filmes de Hayao Miyasaki y del estudio Ghibli, siendo además uno de sus más emblemáticos títulos (tal vez solo equiparable a Mi Vecino Totoro, El Viaje de Chihiro y El Maravilloso Castillo Andante).  En cierto sentido se trata además de una especie de revisión de parte del argumento de Nausicaä y de su marcado acento ecológico crítico, pero dejando de lado la ciencia ficción, para llevarlo al terreno de la fantasía épica.  Y uno de los aspectos más interesantes de esta reelaboración de la historia de la chica adolescente amiga de la naturaleza, enfrentada a las fuerzas de la civilización que desea hacerse controlar el entorno, radica en el detalle de que Miyasaki se aleja de los moldes europeos para contar tal historia y lo hace en un marco muy oriental, por no decir nipón derechamente (lo que bien se puede observar por los rasgos, nombres y las costumbres de sus personajes).
      Si en Nausicaä la protagonista absoluta es una muchacha, en este caso se trata de dos personajes principales que representan dos puntos de vista distintos, o más bien principios diferentes y que aun así comparten el aprecio hacia el medio ambiente, llegando incluso a complementarse una vez que nace la armonía entre ambos.  Es así que nos encontramos con quien le da su nombre a este filme, una niña salvaje que ha sido criada por lobos en un “origen secreto” del que nada sabemos, cuyo verdadero nombre es San, quien vive alejada del resto de la humanidad y reniega por completo de su real ascendencia.  La chiquilla es una de las principales enemigas de una floreciente comunidad dedicada a la fabricación de armas, la cual explota la minería del lugar para mantener su economía; esta población además se encuentra liderada por una mujer de tan férrea personalidad como lo es la propio Mononoke y que sin duda viene a ser un reflejo de la soberana enemiga de la protagonista del primer filme de Ghibli, ya que ambas quieren conseguir el dominio de las fuerzas de la naturaleza (no obstante en este caso, se trata de una persona mucho más amable y querida que la antagonista de Nausicaä).
      Por otro lado está Ashitaka, el también joven príncipe heredero de su humilde nación, quien demostrando desde el principio de la película su espíritu noble, realiza un peligroso viaje hasta la tierra de los grandes dioses, para evitar que una terrible maldición que ha caído sobre él lo consuma,  pues además sabe que todo se debe a la intervención nefasta de quienes no respetan a tales deidades. En su camino era de esperarse que se encontrase con Mononoke, con quien por supuesto le resulta difícil llegar a un diálogo amistoso.  No obstante ambos que aman con todo su corazón la tierra que pisan, su flora y su fauna, no pueden quedar como rivales, más todavía si a su alrededor hay otros que sí son todo un peligro a la naturaleza a la que ellos sirven; por otro lado, pese a su corta edad, tenemos a un hombre y a una mujer, que con todos sus puntos en común representan la armonía de los opuestos y están destinados a ser una especie de Adán y Eva para un nuevo mundo que está por surgir.
San, su tribu y los kodoma.
      La mitología que llena esta obra de una serie de criaturas fabulosas, no entrega seres tan magníficos como los lobos gigantes con los que se ha criado Mononoke, quienes pueden ser fieros contrincantes, como también dulces compañeros tal como queda demostrado en esta cinta.  De igual modo nos encontramos como lo salvajes jabalís, que aquí representan la fuerza bruta y arrasadora de la misma naturaleza (cabe recordarse el amor de Miyasaki por los cerdos, tal como puede verse en Porco Rosso y en la ya mencionada El Viaje de Chihiro).  También son de gran impacto visual los monstruos provocados por la ira y el odio, bestias de aspecto gusanesco y lo que bien le espera al coprotagonista masculino, si no haya la cura contra el mal que lo acosa.  Es aquí cuando nos encontramos con los simpatiquísimos, inofensivos y mudos Kodama (sacados expresamente del folclor japonés) y que son espíritus de los árboles, blancos y pequeñitos de apariencia dulce.  De igual modo están las entidades  simiescas y que acá justamente debido a su imagen semiantropoide, representan la estupidez humana, debido a la escasa inteligencia que demuestran tener en el argumento.
      Dentro de las entidades que aparecen en esta obra, sobresale sin duda la más poderosa de todas ellas, la cual está por sobre el resto de las divinidades del bosque en el que transcurre el argumento.  De naturaleza dual, que cambia de forma radical en su aspecto y atribuciones según el horario (día y noche), es un ser que es tanto dador de la vida como de la muerte.  Su apariencia diurna de siervo con rostro humano, recuerda mucho al de la mitología celta con la idea del dios astado (y que de seguro podemos encontrar otros símiles suyos en otras religiones), lo que hace preguntarse hasta qué punto el director se permitió esta única alusión a la estética europea en su largometraje.
      El poder femenino toma más que nunca, en comparación con las cintas anteriores de Miyasaki, un papel preponderante en el guión.  Ello se puede observar en las fuertes y carismáticas figuras de la princesa Mononoke y Lady Eboshi, ambas en bandos opuestos, aunque las dos admirables por su valentía y determinación.  Es más, los lobos con los que vive la niña salvaje, tienen como a su líder a Moro, una loba y en la llamada Ciudad de Hierro, capitaneada por Eboshi, hay sin vacilaciones un gobierno matriarcal, puesto que en ella son las damas quiénes son representadas como quienes mantienen el lugar en alto (en cambio sus hombres no poseen mucha pro actividad que digamos).
      Además de las dos culturas humanas que ya se han nombrado, la de Ashitaka y la de Lady Eboshi, se presenta una tercera que entra en pugna en la guerra entre las fuerzas ecológicas y las del hombre, representadas por el ejército del señor Asano, el gobernante de una tierra lejana que tiene propósitos aún mucho más egoístas que los de Eboshi, quien solo quiere lo mejor para su pueblo.   Asano y sus hombres, al cual solo conocemos de oídas, presentan unos cuantos detalles interesantes: primero, que con todos los medios materiales que ostentan, demuestran que está lejos en superioridad respecto a la gente del “campo”, de modo que queda consignado lo vasto y complejo que es el mundo en el que se ambienta esta historia.  Segundo, queda declarada su relación con las ideas del imperialismo en el que cayó Japón durante principios del siglo pasado y que lo llevó a participar en la Segunda Guerra Mundial con devastadoras consecuencias para su pueblo…Por lo tanto Asano y los suyos representan lo peor del país del Sol Naciente, ya que además este no es capaz de pelear por él mismo sus batallas (a diferencia de Mononoke y demases). Tercero, se debe destacar al simpático y astuto anciano que comanda las fuerzas enviadas por Asano, quien no puede ser más “japonés” en su aspecto y que pareciera ser un homenaje a los queridos samuráis considerando su ingenio.
     Para retratar de la manera más impactante en el terreno visual este mundo de fantasía, Miyasaki y compañía usaron como nunca antes técnicas sofisticadas de animación computacional, muy bien mezcladas con las artes más tradicionales del animé.  El producto final de todo este llega a ser maravilloso, en especial a la hora de mostrar a los espantosos monstruos tatarigami (quienes son los que sufrieron una transformación producto de la contaminación del “odio”) y el llamado Caminante Nocturno, la gigantesca faceta del siervo Shishigami.
       Princesa Mononoke es por un lado el filme más adulto de Hayao Miyasaki, tanto por su tono serio (ya que apenas posee humor) y las implicancias de su guión más complejo que el de otras de sus obras, como por su alto grado de violencia y sangre (que implica los tradicionales cortes de cabeza y desmembramientos tan caros a las historias de samuráis). No obstante esto mismo hace que poder apreciarla en su conjunto, sea todo un espectáculo para el espectador con criterio formado.
       El compositor fetiche del director, el sensei Jao Hisaishi, se superó a sí mismo con la bellísima banda sonora que aquí compuso, la cual no puede ser más sinfónica y apoteósica (¿wagneriana quizás sería el adjetivo para referirse a ella en términos musicales?).  Al respecto se debe mencionar el igualmente sublime tema cantado por una soprano, que aparece durante esta película, el cual se queda en la memoria del público melómano, ayudándolo más que nunca a transportarse con su imaginación al mundo de esta cinta.

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