domingo, 19 de agosto de 2018

Adiós a Cidroq.


      Desde que comencé este blog hace más de 7 años, me ha tocado despedir a un montón de gente a la que sin conocerla, llegué a admirar y apreciarla gracias a su trabajo, la huella que dejaron en el mundo y lo significativos que me llegaron a ser.  Hoy es la primera vez en que me toca hacer un post en homenaje a un amigo, al que si bien no conocí en persona, sí llegué a tenerle mucho aprecio y se convirtió rápidamente en alguien valioso para mí: Eduardo Romero, Cidroq para los blogueros y sus conocidos, como amistades en la Red.
      Me encontraba esta mañana en el gimnasio cuando otro colega de la blogósfera, Wladimir Vásquez, Lobo7922, me contó por el chat de Facebook la triste noticia… ¡En realidad no supe cómo reaccionar! Haberme paralizado o puesto a llorar me habría parecido más acorde a todo esto, pero uno nunca sabe cómo le va a llegar un balde de agua fría de este tipo.  Ahora solo puedo pensar en él y en su familia, que siempre me contaba de sus dos hijas, su señora y de sus padres.  Harto llegamos a hablar gracias a las maravillas de la tecnología, que permite mantener contacto en tiempo real sin importar las distancias.  Así que una partida como esta no puede dejar de pesarme.  Se me vienen a la cabeza sus dos hijas pequeñas, más o menos de las misma edades de mis sobrinitos regalones (Amilcar de 8 años y Brunito de 4) y más me duele que se haya ido tan pronto.
      Mexicano de corazón, supimos el uno del otro por medio de un blog en común que seguíamos, La Guillermocracia y rápidamente comenzamos a dejarnos comentarios en nuestras respectivas páginas.  Eso fue más o menos hace unos 4 ó 5 años.   Tiempo después yo enfermé gravemente, casi me morí y estuve unas dos semanas internado en una clínica.  Por aquel entonces Eduardo no tenía mayor idea de mi vida personal y por algo que me parece más que una coincidencia, cuando volví a casa me llegó una invitación suya por Gmail para poder chatear por ese medio (en tal época aún pensaba que NUNCA me haría un Feis).  Las conversaciones que tuvimos durante mi periodo de convalecencia me alegraron mucho, que aquellos días no podía salir mucho de casa o más bien hacer vida social.  Y así fue cómo se forjó un diálogo entre los dos que podía abarcar valiosos minutos, ya sea estando yo en casa, en el trabajo o en el gimnasio, entre otras partes y/o circunstancias, mientras él estaba laburando.  Era un gusto conversar de esa manera, que teníamos tanto en común y por eso mismo rápidamente lo consideré mi amigo (algo así como esas amistades epistolares de antaño, como las que tenía Lovecraft con su Círculo de Cthulhu).  A veces le mandaba fotos de mí junto a los niños, que también compartíamos el amor por nuestros angelitos; otras le enviaba imágenes de lo último que me compraba.
     Hace tiempo ya, antes de nuestras charlas, Eduardo compartió en su blog la tremenda pena de que su bebé nonato había fallecido en el vientre materno.  El dolor era tan grande, que aquella vez Cidroq pensó en despedirse de sus lectores, pues no tenía fuerzas para dedicarse a la página, al menos por un tiempo determinado.  Las palabras de aliento no faltaron, incluyendo la mía y al final Eduardo se mantuvo firme.  Un año después nos dio la noticia de que su señora estaba de nuevo embarazada y de ese modo nació su segunda hija, Heidi.  Las niñas siempre estuvieron presentes en su Cuchitril, dedicándoles más de una entrada a su vida con ellas y a sus pequeños logros.
     Cidroq era un padre y esposo abnegado, quien por años trabajaba hasta los sábados para darle la mejor vida a su gente.  Era un ñoño querendón, fanático de los videojuegos y que también se daba el gusto de leer harto, ver pelis y seriales, así como un amante de su familia, que además me contaba de sus padres, a los que por igual adoraba.  Recuerdo que me llamaba la atención que mientras yo flojeaba los sábados, él ejercía su profesión con esmero.  El año pasado no más pudo cambiarse a una mejor empresa, que le diera mayores divisas económicas y con ello pudiese tener, luego de años “esclavizado”, libre por completo los fines de semana.
      Se me viene a la memoria la vez en que me dijo que su blog y el mío comparten las mismas siglas, ECC, El Cuchitril de Cidroq y El Cubil del Cíclope respectivamente.  En una era en la que muchos han abandonado por una u otra razón sus blogs, Eduardo siguió al pie del cañón durante más de una década dedicado a ello.  Una vez me confesó que su página era uno de los legados que les quería dejar a sus pequeñas y a ver si cuando grandes ellas continuaban con la misma tarea, a través de ese medio de comunicar y compartir las queridas ñoñerías de uno.  No obstante ni su esposa sabía de su Cuchitril, ni de la otra página suya dedicada a los videojuegos.  Por el momento eran sus secretos y sus seguidores, veníamos a ser sus cómplices.
    El año pasado se me ocurrió “entrevistar” a los pocos blogueros que sigo y que mantienen al día su página, según su propio ritmo, con nuevas actualizaciones.  Eduardo fue la primera persona en la que pensé y accedió de inmediato, publicándose este texto el 9 de mayo de 2017 y que pueden leer pinchando aquí.  Como respuesta a lo que escribí sobre él a manera de presentación antes del set de preguntas y su contestación, mi amigo no tuvo dudas en decir que se había emocionado hasta las lágrimas…Así era él, un tipo sencillo con alma de niño y que actuaba como un hombre responsable, apasionado y gentil.
     Creo que habrán pasado al menos 2 semanas en que no tuve noticias suyas y tan solo el jueves recién pasado de la semana que termina, me dejó dos nuevos comentarios en mis últimas entradas (era además uno de los pocos lectores constantes que me quedan o al menos de los que acostumbran dejar unas palabras para sus colegas, detalle que siempre le agradecí).  Ese día por la mañana me dirigía con varios alumnos y unos cuantos compañeros de trabajo a una visita pedagógica, cuando Cidroq me saludó por el chat de Gmail y pudimos conversar bastante, ñoñear de lo lindo.  Me contó que había subido un nuevo post, a lo que le di mi palabra de leerlo más tarde. La entrada era algo más larga de lo acostumbrado, pues se notaba que la hizo con mucha dedicación, ya que se trataba de una serie de novelas de fantasía que había disfrutado y que ya antes me la había recomendado en uno de nuestros diálogos; terminé al otro día temprano mi lectura y ese mismo viernes contestó mi comentario.  Fue la última vez en que pude disfrutar de su compañía “virtual” y en la práctica lo veo como una bendición, pues disfruté mucho de esa charla; además así supe que estaba bien, con harto trabajo y que las niñas se encontraban en óptimas condiciones.  
     Eduardo falleció debido a un infarto fulminante que se lo llevó durante el sueño y tenía solo 38 años de edad, demasiado joven para morir.  Quiero creer que se fue sin sufrimiento, en paz, que de seguro estaba acompañado por sus bellas mujeres cuando sucedió esto. He estado todo el día pensando en él y no podía acostarme sin terminar estas palabras en su honor.  QUERIDO EDUARDO, TENGO FE EN QUE EN ALGÚN MOMENTO PODREMOS RETOMAR NUESTRA AMISTAD, NO EN ESTE MUNDO, SINO EN UNO MEJOR.  GRACIAS POR HABER COMPARTIDO UN PEDACITO DE TU VIDA CONMIGO.  HASTA PRONTO, COMPADRE.

Su señora, María y sus dos hijas, Xóchitl  (la mayor) y Heidi (la menor).

miércoles, 15 de agosto de 2018

Una segunda temporada al nivel de la primera.



     Las palabras de arriba sintetizan lo que puedo afirmar acerca del segundo año en la pantalla, del cartoon sobre los Guardianes de la Galaxia, el disparejo y aún adorable grupo de justicieros cósmicos; y es que los 26 episodios que comprenden esta temporada se encuentran llenos de emociones, personajes de lo más variopinto del universo Marvel y muy, pero muy buenos guiones que hacen de su contemplación una verdadera delicia.  Ahora bien, hay que ser sincero, no llega a los niveles de sublimidad de otros shows animados sobre equipos de superhéroes como Liga de la Justicia o Los Vengadores: Los héroes más poderosos del planeta (aún tengo pendiente escribir sobre estos dos), pero no todo se trata de tomarse tan serio ¿Cierto?
      De entre todo lo que se debe destacar, se encuentra el hecho de que si bien esta serie se originó a partir del éxito de la primera cinta de dicho grupo, luego tuvo su propia cronología o más bien desarrollo argumental de varios personajes y que luego vimos en Guardianes de la Galaxia Volumen 2.  Es así como un posterior miembro del equipo que se les une en la secuela, la adorable e ingenua Mantis, acá aparece como una rival fanática religiosa, que hartos problemas les trae.  Asimismo, el padre de Star-Lord posee otro origen a diferencia del presentado en el largometraje hollywoodense, aunque tanto en una versión como otra es un villano de temer e incluso se podría decir que tal como se ve en la pantalla chica resulta más desagradable (y por ello mismo, ser un mejor antagonista).  Tanto a Mantis como a J´son los conocimos la temporada anterior, no obstante al aparecer varias veces más en el programa, quedan para el público consignados como algunos de los  personajes cósmicos destacados de estas historias marvelitas.   De igual manera no se puede olvidar a Yondu, el líder de los Devastadores que raptó a Peter de niño y que en muchos sentidos en el show tampoco es tan amigable aquí, tal como sucede con la mencionada Mantis.  Queda claro entonces que aunque estamos hablando de un dibujo animado para la familia, estos Guardianes de la Galaxia de la TV poseen su grado de complejidad, que en el caso de los largometrajes se obvia para responder a estereotipos más digeribles a la audiencia, que va a las salas de cine.
     Luego de los 6 cortometrajes en los que nuestros (super) héroes llegan a la Tierra y deben separarse por un breve periodo, teniendo cada uno su propia divertida aventura, comienzan los episodios propiamente tal del show (siendo el más logrado de ellos, en opinión de un servidor, el del encuentro de Rocket y Groot con el entrañable Hombre-Cosa).  Estos mínimos relatos luego fueron unidos a manera de primer capítulo de la segunda temporada, como un preludio para su siguiente aventura en nuestro planeta y más lleno de emoción aún: su primer encuentro dentro de esta continuidad con nada menos que los Vengadores.  La conformación de estos es la misma que sale en Los Vengadores Unidos  hasta su tercera temporada, pero debe recordarse que cada título de estas actuales series Marvel, no mantienen continuidad entre sí y por esa misma razón este cruce resulta tan estrepitoso.  Sin dudas que vale la pena ver cómo cada uno encuentra en el otro equipo a su propio contrincante y/o par.


     Dentro de los arcos argumentales que encontramos en esta temporada, cabe destacar «La guerra de los simbiontes», el cual abarca 3 episodios en total.  Ahora bien, la especie a la que pertenece Venom ya había salido en la temporada anterior, como toda una revelación para este servidor, sobre que el «antiguo traje» de Peter Parker no era el único de su género (bueno, hasta antes de la aparición de Carnage y otros). No obstante esta vez la información que nos dan sobre estos alienígenas no puede ser más fabulosa, puesto que llegamos a conocer su origen.  Dentro de esta saga, cabe destacar cuando las criaturas invaden nada menos que Asgard y, por supuesto, los Guardianes de la Galaxia deben socorrerlos... ¡Ellos, unos «simples mortales» salvando a los dioses!
    Algunos llaman a esta agrupación de los Guardianes de la Galaxia como inadaptados (o algo así), que debemos recordar los originales son otros (quienes aparecen como guiño a los ñoños marvelitas acérrimos, en una de las escenas post créditos del segundo filme sobre nuestros justicieros).  Es así que ante la idea de que gente como Star-Lord, Gamora o Drax no cumplen con el perfil de modelo de virtud, hasta cierto punto, como para inspirar positivamente a otros, tal juicio errado queda en el suelo, al hacer que estos Guardianes se conviertan en «maestros» y más encima no de otro vigoroso sujeto, si no que de dos:
      En Ultimate Spider-Man se vio que Nova fue educado por los Guardianes de la Galaxia y es así que en esta temporada se reinterpreta el asunto, el cual es abordado desde el primer encuentro entre estos y su posterior joven pupilo.  Varios episodios son los dedicados a ello, dándonos a una versión de Sam Alexander, el chico que porta el casco cósmico (o lo que sea), mucho más simpática que en el caso de lo visto en la serie de Spidey.  Por cierto, nada sé de este guerrero del bien, salvo lo visto gracias a las dos series correspondientes; pero lo que nos muestran de los Nova Corps, sin dudas que viene a ser la (feliz) copia de la Casa de las Ideas de los Green Lantern Corps deceístas; puesto que estos también son un grupo policial que protege la galaxia y cuyos miembros son de distintas razas (no obstante en la primera peli de los Guardianes, los Nova Corps están simplificados y son todos de la misma raza).
     Luego tenemos el arco argumental más complejo dedicado a uno de los ¿Mortales? cósmicos más poderosos de Marvel: Warlorck, quien sin dudas puede rivalizar fácilmente con Thanos.  Pues este posee un desarrollo aún mucho más interesante a lo largo del programa, puesto que llegamos a ser testigos de su renacimiento, desde que es un bebé, hasta que se hace adulto.  Este interviene en varios momentos decisivos del show y en su camino se cruza un villano ya conocido y quien complica más todo, para nuestros queridos Guardianes de la Galaxia.
    Así que como pueden darse cuenta, esta segunda temporada no puede ser más «güena» y ello se agradece.  Ojalá tengamos a este grupo en la pantalla chica por largo tiempo y siempre con la misma calidad o incluso mejor.  Ahora solo cabe esperar pronto esté la tercera tanda de capítulos completa y la pongan en Netflix para disfrutarla junto a mi regalón Amilcar, que por lo que supe aparece nada menos que el Arácnido.


                                                Tráiler oficial de la segunda temporada.

domingo, 12 de agosto de 2018

La saga en su mejor momento.


      Luego de un libro algo más pausado que los anteriores, Las naves de la Tierra, la Saga del Retorno de Orson Scott Card en su cuarta entrega, llega a un punto que pareciera nos otorga el libro más logrado de ella…Y es que  Retorno a la Tierra se encuentra tan llena de emociones, que el lector sin dudas se sentirá por completo a gusto, con todas las sorpresas que esta obra le deparará.
     La vez pasada en la que estuvimos pendientes de lo que pasaba con sus protagonistas, mejor dicho de sus héroes, que más encima tienen entre sus enemigos a algunos de sus mismos familiares, nos quedamos en la antesala del gran viaje por el espacio, para llegar por fin a planeta que por millones de años la humanidad abandonó.  
     El libro está dividido en 2 partes, la primera Si despierto antes de morir, la cual trata acerca de los preparativos finales para cruzar el espacio y lo que sucede en el intertanto en que llegan a la Tierra (esto último, uno de los episodios más emocionantes de la obra y tal vez de la saga) y la segunda bajo el nombre de Descenso, que transcurre luego de un tiempo indeterminado desde que los personajes se han asentado en su nuevo hogar, formando en la práctica sino una ciudad, sí una aldea o un pueblo.  Pero esta última mitad de la narración, más encima, aborda además su contacto con otras dos especies inteligentes, autóctonas del lugar, ya que tras eras desde que los hombres dejaron su cuna, evolucionaron y desarrollaron su propia cultura.
     Desde la segunda parte de esta pentalogía, La llamada de la Tierra, los protagonistas comenzaron a tener extraños sueños con unas criaturas más o  menos monstruosas: unas parecidas a grandes ratas y a las que llamaron cavadores y otras aladas que recibieron el nombre de ángeles. Su naturaleza benigna o maligna estaba incierta hasta el momento, lo que ya en este volumen se aclara, puesto que la trama le dedica unos cuantos pasajes a sujetos claves de esta especie y quienes serán fundamentales para que se logre la comunicación entre sus comunidades y la de los Antiguos, como bien llamaban a los humanos desde antes que estos volvieran a la Tierra ¿Y cómo es posible este conocimiento previo? Mejor descubrirlo por propia cuenta de uno.
      La primera parte de la novela ya nos muestra la importancia que tendrán dentro de esta y la que viene, las nuevas generaciones, es decir, los hijos del grupo original salido de Basílica para cumplir con los propósitos del Alma Suprema. Es así que personajes ya conocidos como Oykib y Chveya, quienes más encima acá se hacen pareja y tienen su propia descendencia, consiguen convertirse en personajes entrañables y vitales para los acontecimientos.  En un principio vemos cómo las divisiones entre los mayores, que más bien responden a los egoísmos de algunos pocos (como bien sabemos), no ha trastornado a que los por entonces pequeños puedan establecer relaciones fraternales entre sí  (si bien igual se describe el juego de poder entre los menores de edad); sin embargo, luego queda consignado que algunos vástagos han sido “contaminados” por sus padres, tal como sucede con el primogénito de Elemak (cómo no), quien hereda lo peor de este. 
      Luego de tantas veces en que han sido perdonados villanos, como el recién mencionado Elemak y Mebbekew, más como un acto de amor que de piedad por parte Nafai y el resto, estos dos no pueden parecernos más desgraciados llegados a este punto de la saga.  El primero ha llegado al punto de humillar a su propio padre de manera espantosa, orquestando además los peores complots contra su gente; mientras que el segundo, incluso nos parece mucho más maldito que el anterior, pues por pura cobardía sigue a su hermano mayor y ante su incapacidad para ser autónomo (salvo para acostarse con todas las mujeres que pueda), se permite justificar muchos actos deleznables de su parte, tal como el intento de asesinato (una vez más) de gente de su propia sangre. La violencia orquestada por estos dos, tiene su peor momento en un crimen pasional que sucede una vez asentados en la Tierra, en uno de los episodios más sangrientos de esta serie de libros.
    Si continuamos con la impronta negativa que poseen en la historia los 2 hijos mayores de Volemak, nos volvemos a encontrar con el tema del sexo, como una pasión desbordante que entre los individuos más deplorables expresa justamente su naturaleza más bestial.  Si un homosexual reprimido como Zdorab, ha aprendido a inhibir sus impulsos, con lo que queda de manifiesto su personalidad heroica, gente como Elemak, Mebbekew, Kokor y Sevet (recordemos a estos otros personajes), las igual conflictivas hijas de Rasa con el ya fallecido villano Gaballufix, ostentan lo peor de sí a través de su erotismo desbordante.   Entonces, casi como si se tratara de una visión moralista, Card nos muestra el sexo en poder de personas como ellos, a manera de arma para manipular a los demás, así como de una demostración de posesión de sus parejas (ya que nunca los ven como a sus iguales); en cambio, nuestros héroes mantienen su sexualidad en privado, como una verdadera manifestación de su ternura y amor por quienes les acompañan.  Luego podemos seguir hilando fino, que nos pareciera que Card censura el adulterio y pese a ser mormón, no está de acuerdo con los matrimonios en los que los hombres, tenían bastantes esposas en su religión antiguamente; cabe recordar que de las costumbres de Basílica (en la que los enlaces duraban hasta que las mujeres anulaban sus contratos conyugales), se pasó a la idea de familias más nucleares y que es bien sabido en sus obras, este aspecto es fundamental en su obra. 
    También con respecto al tema central, destaca el empoderamiento que toma la figura de la mujer a lo largo de estas novelas y en especial en la que ahora mismo nos reúne.  Es así como en esta ocasión cabe mencionar la evolución por la que han pasado personajes tales como Eiadh, la esposa de Elemak: pues quien antes fuese visto como una fémina superficial, ahora ya convertida en una madre responsable, exhibe grandes dotes de heroísmo, al enfrentar a su manera al cada vez más odioso de su esposo.  De igual manera, la ocasión en la que esta sacrifica sus propios deseos para beneficio mayor de la comunidad, cuando recibe los agradecimientos de las otras de su género, representa sin dudas la nobleza anónima de todas aquellas que en la vida cotidiana, deben enfrentar atrocidades como las de su marido y aun así manteniéndose con la frente en alto.
     Continuando con el lugar de las mujeres dentro de esta entrega, viene a ser la científica genetista Shedemey, quien nos brinda por igual uno de sus mejores pasajes: cuando se enfrenta ella sola, a las huestes liderados por el gran villano de las últimas dos novelas de la saga, Elemak (¿Quién otro más?).  Distinta en muchos sentidos al resto de héroes que ya conocemos, la vemos optar por su propio camino, ahora que sus hijos han crecido.  Resulta por un lado triste y, por otro, admirable su nueva opción de vida, la que la convierte sin dudas en otros de esos poderosos personajes creados por Orson Scott Card.  Junto a ella no podía dejar de estar Zdorab, su esposo con el cual posee tan especial relación, quien también obtiene en estas páginas sus propios actos heroicos.

     En lo que concierne a las dos razas y culturas con las que se encuentran los viajeros y posteriores colonos de Armonía en la Tierra, llama la atención el contraste que encontramos entre ángeles y cavadores.  Es así que los primeros se muestran, tal como dice su nombre, como una especie pacífica y de carácter más o menos matriarcal; a estos mismos los cavadores los llaman reses del cielo, ya que se los comen.  En cuanto a los otros, denominados como demonios por sus víctimas, resultan ser más bien belicosos y con un sistema patriarcal.  No obstante a lo largo de esta obra, nos vamos dando cuenta de que ambas sociedades están emparentadas más allá de ser roedores evolucionados, lo que tiene que ver con su origen y costumbres que otorgan varias sorpresas más a los lectores.  Ninguna de ambas especies sabe o considera a la otra como sujetos pensantes y sintientes, hasta que entran en contacto con los humanos y con quienes los lazos luego se estrechan bastante, hasta convertirse ello en uno de los pilares argumentales de esta novela.  Luego, la intervención de los seres humanos, quienes son considerados como dioses entre estos, nos lleva al tema del impacto negativo o no, que pueden tener civilizaciones más avanzadas en otras, una vez que estas llegan a un lugar con estas características e intervienen en el curso normal de sus vidas; por lo tanto el impacto de este encuentro es abordado en la novela, aunque siempre bajo la mirada más optimista hacia nuestra naturaleza.  Tampoco se puede olvidar el papel que cumple la religión dentro de todo esto, puesto que el detalle de que los humanos sean dioses para los autóctonos y cómo se usa este conocimiento para controlarlo, viene a ser otro ejemplo de cómo un cruce de este tipo, deja su huella en los pueblos que están en estas condiciones.
     Entre los mencionados “autóctonos” cabe mencionar a 3 (o más bien 4) individuos:
     Desde las filas de los cavadores se encuentra otro personaje femenino destacable, la igualmente heroica Emezeem, quien significativamente entre los suyos posee una apariencia diferente y que por ello ha sido despreciada; es así que quien era considerada una paria, luego se vuelve líder entre su gente, con lo que a través de ella podemos darnos cuenta que ser distinto no significa ser menos que otros y que, al contrario, cualquiera nos puede sorprender con todo lo bello que puede haber dentro de sí.  

     “La madre de Emeez la llevó a la caverna sagrada cuando tenía seis años. Era un lugar milagroso porque era subterráneo pero no lo había cavado la gente. Así era su forma, un regalo de los dioses; ellos lo habían creado, así que ahí llevaban a los dioses para adorarlos. 
      La caverna era extraña, áspera y húmeda, no seca y lisa como los túneles de la ciudad. Un agua lodosa goteaba por doquier. Su madre le explicó que el agua dejaba una diminuta cantidad de limo con cada gota, y que con el tiempo formaba las macizas columnas. Pero ¿cómo era posible? ¿Acaso las columnas no sostenían el techo de la caverna? Si las columnas se formaban con el goteo del agua durante tantos años, ¿cómo se había sostenido el techo en un principio? Pero su madre le explicó que esta caverna estaba hecha de piedra.
       —Los dioses abren agujeros en las montañas así como nosotros arrancamos trozos de piedra para nuestras espadas. Pueden sostener un techo de piedra tan ancho que no llegas a ver el otro lado, ni siquiera con la antorcha más brillante. Y ningún viento, por fuerte que sea, puede arrancar el techo del túnel de los dioses. 
      Por eso son dioses, supongo, pensó Emeez. Había visto los efectos de una tormenta en la parte alta de la ciudad, donde había derribado tres árboles-techo de modo que la lluvia y el sol entraban en lo que antes eran cuartos de juegos y salas de reunión. Tardaron días en sellar los pasajes y crear nuevos túneles para reemplazar el espacio perdido, y durante ese tiempo dos primos y tres primas se habían quedado con ellos. Su madre se había vuelto loca, y a Emeez poco le había faltado. Eran gente reservada y tranquila, y no sabían vérselas con esos fisgones entrometidos. ¿Qué es esto, aprendemos a tejer a tan corta edad? Oh, sin duda ya te has fijado en algún joven apuesto que acaba de salir en su primera cacería, cosa pequeña y bonita. Una mentira. Porque Emeez no era una cosa pequeña y bonita. No era bonita. 
     No era pequeña. Y por cierto no era una cosa, aunque mucha gente la tratara como tal. Por lo pronto, era demasiado velluda. A los hombres les gustaban las mujeres de vello sedoso, no oscuro y tosco como el de ella. Y su voz no era atractiva. Trataba de hablar como su madre, pero Emeez no tenía esa musicalidad.”


      Luego destacan como ángeles pTo y Poto, ambos hermanos gemelos (que en realidad dentro de su especie son mucho más que ello, ya que están ligados de una manera más estrecha de lo que podamos imaginar), quienes son los primeros de entre los suyos en acercarse a los humanos, superando con ello su temor y respeto a quienes consideran deidades.  Su encuentro con los también llamados “antiguos”, resulta ser mucho más conmovedor que en el caso de la cavadora, como una muestra increíble de amor filial y nobleza; luego, cuando se conocen con la familia de nuestro querido Nafai, bien se puede decir que se trata de uno los pasajes más bellos de la saga.   En todo caso, je, no puede dejar de ser gracioso el nombre de estos personajes para los lectores chilenos, ya que acá al trasero (o culo como le dicen en España) le llamamos poto.

      “Un hombre joven tenía muchas cosas que hacer, había muchas tareas que la comunidad le exigía, aunque ya estuviera casado, y con una mujer notable como Iguo. Dado el extraordinario progreso de pTo, los demás querían emularlo, esperaban de él que fuese un modelo para los jóvenes. 
      Pero no todos. Muchos sólo lo consideraban un chasco, un escándalo en el peor de los casos. Era demasiado joven. Iguo sólo se había casado con aquel chiquillo porque su bisabuela Upua había hecho lo mismo con Kiti. Casarse con un hombre joven se había convertido en tradición familiar para las mujeres de ese linaje, y pTo no era Kiti, como muchos se apresuraban a señalar. 
      —Tú no eres Kiti —dijo Poto, el otro-yo de pTo. 
      —Mejor para ti que no lo sea —comentó pTo—. Su otro-yo murió el año en que él hizo su escultura y fue escogido por Upua. 
      —No puedes ir por ahí haciendo locuras. No van a perdonarte nada. Si eres brillante, dirán que eres altanero. Si titubeas, dirán que te habías excedido en tus ambiciones. Si eres cordial dirán que eres condescendiente. Si eres orgulloso dirán que eres soberbio. 
      —Entonces da lo mismo que haga lo que quiera. 
      —Sólo recuerda que también arrastrarás mi nombre por el lodo. Si tú eres un lunático, ¿qué soy yo? 
      —Una pobre víctima de mi locura —respondió pTo—. Quiero ir a la torre. 
      Descansando en la gruesa rama de un árbol, vigilaban un rebaño de gordos pavos. Los pavos eran bastante dóciles, demasiado tontos para saber qué les deparaba el destino. El peligro eran los diablos, pues les gustaba robar los rebaños de la gente. Los diablos eran criaturas haraganas que nunca hacían su propio trabajo, salvo cavar horribles agujeros en el suelo y tallar el corazón de los árboles. Durante la temporada de partos, acudían en gran número, y a veces robaban hasta un tercio de los neonatos de ese año. Por eso tanta gente había perdido a su otro-yo. Durante el resto del año, en cambio, perseguían bandadas y rebaños. 
      —Estamos de guardia —dijo Poto. —Estamos vigilando lo que no debemos —insistió pTo—. Los Antiguos de la torre son las criaturas más importantes del mundo.”

      Asimismo, un nuevo villano entra en escena, el cavador Fusum y quien pretende quitarle su poder a Emezeem, valiéndose para ello de sus engaños.  En cierto sentido este viene a ser la contrapartida entre los suyos del por igual hambriento de poder Elemak, con quien se asocia para cada uno sacar provecho de esta complicidad; no obstante, la asociación entre los dos se sostiene más en la necesidad, que en el aprecio mutuo (y habrá que ver luego cuál de los dos es más astuto y logra superar al otro).
     En cuanto al desenlace de esta novela, no puede dejar de recordarnos al episodio bíblico de la salida de los judíos de Egipto, liderados por Moisés; claro que en esta obra la huida, o más bien el periplo de los personajes, se realiza de una manera menos dolorosa que en el texto bíblico y que implica la muerte de los inocentes primogénitos.  Como siempre la pluma magistral de Card logra cautivarnos, con instantes inolvidables, que incluso le dan la oportunidad a varios de los protagonistas para brillar frente a nuestros ojos.


miércoles, 1 de agosto de 2018

Lo único que queda es luchar por nuestros sueños.



     Tras verme, por fin, el final de Sense8 se me ocurrieron varios títulos para cuando escribiera mis impresiones al respecto; uno fue Un canto a la vida, pero considerando todos los muertos que dejaron los protagonistas en su camino a la victoria,  bien me pareció inadecuado y por eso opté por este otro…Que a la larga eso hicieron los sensetes: luchar hasta las últimas consecuencias para poder ser libres y no hay que olvidar que su particular especie (una paralela a la de los homo sapiens, tal como pasa con los X-Men en los cómics marvelitas), no era otra cosa que una metáfora sobre el derecho a ser distintos y la belleza de la diversidad.
     El programa creado por las ahora “dos hermanas” Wachowski, Lana y Lili (¡Quién se lo iba a imaginar!) y J. Michael Straczynski, estaba condenado al limbo de los shows acabados antes de tiempo y sin darle un final a sus acontecimientos y personajes (todo por la culpa del maldito raiting).  Pero tal como otros títulos del género que consiguieron un grupo importante de seguidores incondicionales (tal como sucedió con la serie original de Star Trek, Farscape y Firefly), estos hicieron tal presión a sus productores a través de diversas campañas, que Netflix en su caso se decidió por darle un último episodio como bien se merecía.  Es así que a  poco más de un año después de haberse estrenado su segunda temporada y ser cancelada, el 6 de junio de este año fue estrenado un especial de nada menos que dos horas y media de duración, por medio del cual se ataron los cabos sueltos pendientes.
     Este último capítulo no da respiro a sus público, que estaba deseoso de reencontrarse con sus seductores protagonistas, entre principales y secundarios (bueno, cabe recordar al villano, Whispers, que de tan retorcido que es no puede ser más desagradable), puesto que se encuentra lleno de acción e intriga de principio a fin.  Es así que este comienza justo donde nos dejaron al término de la segunda temporada, con Wolfgang en las garras de la siniestra organización científica que lleva tiempo sometiendo a su especie para sus egoístas fines, mientras que sus amigos y “familia” intenta rescatarlo, como de paso deshacerse de la amenaza que significa para ellos esta gente.  Por lo tanto, la trama del especial gira en torno a la liberación del alemán y la lucha contra los villanos que tendrá su culminación con verdadera espectacularidad.
     Bien podría decirse que todos los personajes o al menos la mayoría de los que conocimos durante el desarrollo de Sense8, aparecen en este ocasión, sino durante el transcurso del especial, sí en su emotivo desenlace tras el hollywoodense clímax, en el que sensetes y toda su gente festejan lo que han conseguido: la libertad que en algún momento llegaron a perder (incluso salen los intolerantes padres de Nomi, en un momento que aunque cursi con su intervención, ante la idea de darle un final dulzón a los protagonistas, uno puede llegar a aceptar este tipo este tipo de indulgencias).    La celebración ocurre en plena Torre Eiffel, símbolo de la emancipación, que más encima se encuentra en medio de una ciudad renombrada por su cosmopolitismo, no podía ser más significativo.  Supongo que en efecto esta escena fue filmada en ese lugar, pues un festejo como el que aquí se dio justificaba todo ello…No obstante igual hoy día los efectos especiales pueden engañarnos con credibilidad.



     Entre medio murieron criminales por montones, que pareciera que para los guionistas (entre ellos Lana y J. Michael) nos estuvieran justificando que todo vale a la hora de luchar por lo que uno quiere, incluso matar sin culpa a los malvados y a sus secuaces (que si fuésemos justos o hiláramos fino, los simples peones que trabajan para los villanos no tendrían por qué razón ser igual de desalmados que sus empleadores).  Si recordamos bien, uno de los mismos protagonistas fue policía y en esta ocasión se une a su confrontación final su antiguo compañero de filas, quien aún seguía sirviendo a la ley cuando sucede esto; lo mismo sucede con el agente coreano enamorado de la sensate Sun; es así que 2 (o más bien 3) personas que habían hecho juramento de respetar las justicia, participan de la masacre final sin ningún tipo de duda…¡Y para qué hablar del asesino y ex mafioso más seductor de las últimas series  que podamos rememorar! Me estoy refiriendo al sexy Wolfgang, cuyos métodos violentos parecieran no importar, cuando se trata de alguien tan encantador como esta.  En suma, esta matanza indiscriminada solo se puede entender ante una visión maniquea de la vida, que tal como aparecen los rivales de nuestros héroes, todos ellos son tan faltos de empatía y por completo manipuladores, que exterminarlos viene a ser en la práctica un favor a la humanidad.
     De igual manera el humor no faltó y las habituales (como esperadas) escenas de sexo (¿poliamor?), solo pudieron ser apreciadas en los últimos minutos de este especial.  Sin dudas los más “impactante” de todo, esto fue algo a lo que mucha gente estaba expectante: La consolidación o no del segundo ménage à trois entre los personajes: el de los sensates Kala y Wolfgang (este otra vez en el foco de la atención), con el esposo de la primera, un hombre “normal” que recién en este episodio de larga duración (en la práctica una película) se entera de los secretos de su mujer ¿Aceptará Rajan compartir a la mujer que ama y más ahora en que por fin ambos amantes están juntos físicamente en el mismo lugar? La respuesta a esa interrogante es mejor que la descubra el propio espectador, que puede le dé más de una sorpresa.
     El aprecio y agradecimiento hacia los incondicionales de la serie, por parte de sus responsables, se refleja en las propias palabras de estos, pues les dedican esta obra.  Por otro lado, no deja de ser gratificante ver en los créditos a Lana (que no reconocí a nadie más), los actores y a todos los que trabajaron a lo largo del periodo en el que se realizó Sense8, disfrutando de ello.  Es así que se nota el amor con el que está hecho algo como este programa, donde hay un compromiso por hacer algo que no solo sea entretención y ganar dinero, sino que sus creadores crean firmemente en los principios expuestos en su argumento: Que todos tenemos derecho a ser plenos y felices, pues no importan las diferencias, el amor es un sentimiento que nos puede unir a todos, si en verdad nos compenetramos con quienes nos rodean.
    Por mi parte recordaré con mucho cariño este título y a sus personajes (bueno, a unos más que otros, je), que gracias a la recomendación de mi querido amigo Luciano, la vi en una época muy significativa para mi vida y por ello mismo tengo otro motivo más para tenerle tanto aprecio.  


                                                             Tráiler en español latino.

domingo, 29 de julio de 2018

Adiós a Ditko.


     Hace exactamente un mes atrás, el 29 de junio, el mundo del cómic y de la cultura popular volvió a estar de luto.  Pues ese día falleció Steve Ditko, dibujante y guionista creador de un montón de personajes, pero cuyo mayores logros fueron los de compartir la paternidad de dos de los más grandes (super) héroes de la historieta mundial: Spider-Man y Doctor Strange, ambos para Marvel.  Estos solo dos nombres dentro de la ficción, lo llevaron a estar entre los grandes.
      Ya había escrito antes sobre Ditko, cuando estuve disfrutando de la etapa original de Spidey, gracias a la cual me enamoré del talento de tal artista, a la hora de plasmar con su pluma las aventuras de este.  No voy a negar que su dibujo era a principios de los sesenta estático o no tan estilizado,  como el de otros de sus colegas (producto de la época quizás), pero su diseño entonces para algunos de los mayores villanos del Cabeza de Red ya eran soberbios: El Duende Verde, Doctor Octopus, Misterio, Electro y muchos más le deben a este una caracterización inolvidable.  Asimismo, no se puede dejar de lado que fue la iconografía de Ditko sobre el Arácnido la que prevaleció, puesto que primero se entregó a Jack Kirby la labor de diseñar su traje, la que resultó demasiado obvia, en vez de la vestimenta más llamativa con el cual hemos llegado a conocer al Trepamuros.
    Mientras trabajó con Stan sus ideas para llevar a cabo las historias de este en imágenes, no podían ser más ingeniosas, que muchas veces él mismo coguionizó las aventuras de nuestro Amistoso Vecino y que luego lo llevó a escribir por su cuenta sus propios relatos y en especial una vez que se fue a DC (donde creó varios otros personajes).  De este modo, no se puede olvidar la manera que tenía para ocultar el rostro de algunos personajes, que para mantener el misterio sobre sus identidades, llevaba a cabo prodigios tales como tapar su cara con algún objeto, jugando con las perspectivas; esto lo hizo con el Duende Verde original, Norman Osborn, si bien es su viñeta en la que se presentó por primera vez a Mary Jane Watson (la pareja más famosa de Peter Parker), tapada por una flor, que se encuentra una de las imágenes más famosas en la historia del noveno arte.   A su vez a él se le ocurrió que el segundo Anual de Spider-Man tuviera de invitado al Doctor Strange, que en realidad más pareciera ser el protagonista principal de esta obra, ya que ella comienza con este y casi todo gira en torno al mundo de la magia (si no basta con tener en cuenta que el Anual se llama ¡El maravilloso mundo del Doctor Strange!).



     Tras haber leído con un verdadero gozo en el alma toda la colección de la primera etapa del Lanzaredes, el año pasado no más, de inmediato me dije que apenas pudiera me conseguiría lo que hicieron juntos Lee y Ditko con el Doctor Strange; pues ahora que conocía mejor al Hechicero Supremo, gracias a las pelis del UCM y me había leído una estupenda novela gráfica que realizaba una actualización de su origen, hecha nada menos que por otro maestro del calibre de J. Michael Straczynski, además de disfrutar de su participación en varios cartoons, tenía razones de sobra para ello.   Así que en cuanto tuve la oportunidad de cumplir mi sueño me gasté la plata no más, que más encima ese no fue el único tomo grueso y empastado, que me llevé conmigo ese día del superhéroe, pues también adquirí el de su etapa completa de Roger Stern (bueno, además de uno dedicado al Hombre-Hormiga, je).  Eso fue a principios de mayo y aún estaba leyéndome el recopilatorio dedicado al justiciero mágico, cuando me enteré del fallecimiento de Steve Ditko (¡¿Mera coincidencia?!).  Solo ahora me dispongo a dedicarle estas palabras, que me he tardado harto, lo admito y justo cuando mañana vuelvo al trabajo después de dos hermosas semanas de vacaciones de invierno…Pues hace unos cuantos años atrás despedí de igual manera de este periodo, con mis impresiones sobre El Sorprendente Hombre-Araña (2012), así que a manera de tributo a todo esto, acabo tanto el periodo y el mes de julio (mi favorito) de tal forma.
      Cuando uno ha podido disfrutar de un cómic tan novedoso, como fue en su tiempo Doctor Strange, título que aún sigue con enorme popularidad entre los lectores ñoños de todo el mundo, resulta imposible no detenerse en varios detalles valiosos y que tienen que ver con la labor tanto del fenecido Ditko, como del aún entre nosotros Stan Lee (¡Que no se nos muera aún, por favor!).  En primer lugar ignoraba que el personaje salió primero como una historia de relleno en Strange Tales, que estaba dedicada por aquel entonces a las aventuras en solitario de la Antorcha Humana II, o sea, a Johnny Storm de los 4 Fantásticos.  Fue así que la sorpresa que significó su estreno y que solo abarcó 5 páginas, llevó a sus creadores a realizar algo distinto a lo hecho con el Cabeza de Red.  Si bien la respuesta del público, fue favorable de inmediato a la nueva propuesta editorial, recién en el número 4 de sus aventuras estas se extendieron a 8 páginas y luego a más; más encima tampoco salía su nombre en las portadas y ello solo fue posible en su sexta aparición.  

     
      Otros datos interesantes sobre estos tiempos primigenios suyos, vienen a ser que en vez de ser Hechicero Supremo, se le llamaba como Señor de la Magia Negra, lo que igual para nuestros días posee un tinte más bien negativo, puesto que recién más adelante recibió el otro título (que en todo caso se ganó por sus propios medios, gracias a sus andanzas y actos heroicos).  Además solo en la cuarta entrega de sus aventuras se nos cuenta su origen, tan dramático como el de muchos de los personajes marvelitas.  De igual modo, la séptima historia suya fue la primera que lo tuvo de agregado en la portada de Strange Tales y ello fue no más debajo de la imagen principal, en una franja pequeña.  Pero como bien sabemos el enorme éxito que consiguió fue tal, que poco a poco consolidó su lugar dentro de las demás publicaciones de la Casa de las Ideas, al punto que cuando ya no compartía revista con la Antorcha Humana, sino que con nada menos que con Nick Fury, si es que no aparecía junto a este en mitad de la portada, asumía por sí solo el total protagonismo de ella.  Además, debe saberse que su primer invitado estrella del resto del universo Marvel fue Thor, previa aparición de Loki, quien en esta clásica historia lo engañó para hacerle creer que el villano era el Dios del Rayo y no el Señor de las Mentiras.
     En lo que concierne al enorme aporte visual de Ditko para el Hechicero Supremo, se encuentra antes que nada un hecho que a muchos se les puede escapar, al leer su aventura germinal: el Doctor Strange sale con los ojos cerrados.  Es así que este detalle de inmediato nos revela cuán poderoso es, pues este mira con los ojos del alma que son superiores (y además tiene a su famoso talismán, llamado Ojo de Agamoto), de modo que esos órganos nada son en comparación con sus otros sentidos (tal como pasa con el propio Arácnido o el ciego Daredevil).  Varias veces lo representó con esta imagen, incluso originalmente le dio cierta apariencia oriental y hasta mefistofélica.  
     Luego se encuentra la ambientación que le dio a todos esos mundos del Más Allá y/o dimensiones mágicas y las que tal vez como nadie hasta el momento  en el cómic, Ditko representó de manera surrealista, llenas de formas raras que sin dudas daban la idea de encontrarse en un lugar por completo distinto a nuestra realidad.  Por otro lado, sus villanos y personajes de apoyo debía ser igual de extraordinarios en su estética: por esa misma razón al primer enemigo sobrenatural al que se enfrentó el Doctor Strange, Pesadilla, no le vimos de inmediato su rostro; mientras que en el caso del demoniaco Dormammu,  su rostro estaba cubierto por llamas vivas que acentuaban su carácter infernal.  Mención aparte merecen la némesis del Hechicero Supremo, el despreciable Barón Mordo, de rostro tan duro, que con facilidad podemos darnos cuenta de que se trata de alguien incapaz de amar; en cambio la entidad conocida como Eternidad, sin dudas viene a ser uno de sus mejores diseños y que de tan fantástica que le salió, nos pareciera sin dudas como algo fuera de los límites humanos.  
El Doctor Strange es testigo de la pelea entre Eternidad y Dormammu.

     Steve Ditko abrió la cronología ficticia junto a Stan Lee en julio de 1963, en lo que corresponde al número 110 de Strange Tales, para dejarlo en julio de 1966, con el número 146 de la revista…¡Justo 3 años dedicado al Doctor Strange! (un poquito menos de los que trabajó con el Arácnido).  Fue así que tal como sucedió con su etapa a cargo del dibujo de su otra gran creación marvelita, se despidió en grande finalizando una enorme saga del Hechicero Supremo; esta misma abarcó más de un año de sus aventuras, en total 17 de ellas, donde lo llevó por un viaje como nunca antes había realizado y que sin dudas sentó las bases de lo mejor de su impronta.  
     Su paso por DC, una vez que abandonó su antigua casa editorial por serias disputas con Stan Lee (y tal vez con otros), no fue tan afortunada como se merecía y por eso mismo uno no puede lamentar más que sus proyectos independientes fracasaran, no volviera a trabajar con Spidey y el Doctor Extraño, así como optara por alejarse de ese mundo en el cual había logrado hacerse de tan merecido espacio.  Creo que nunca dio entrevistas, que tampoco le gustaba ir a las convenciones; en pocas palabras, era un sujeto complejo como muchos de los grandes artistas y la única vez que recuerdo haya sido mencionado (de manera indirecta), en una ficción sobre uno de sus personajes, fue en una breve escena de Ultimate Spider-Man, en la que el “agente encubierto de S.H.I.E.L.D.” Stan Lee lo saludó de paso y aun así no le mostraron el rostro.
     Steve Ditko, de todo corazón gracias por tan enormes personajes que nos dejaste y hoy en día nos alegran la vida. 

¡Y love Steve Ditko!

viernes, 27 de julio de 2018

El peso de la responsabilidad.


     Justo cuando estaba terminando el primer semestre de este año, se estrenó completa la segunda temporada de Luke Cage en Netflix, para contento de sus seguidores y que esperábamos algo tan bueno, como el resto de su intervención en la pantalla chica hasta ahora.  Considerando que  la primera temporada fue sin dudas soberbia, la siguiente no podía quedarse atrás y por ello sus responsables la tenían difícil.  Para ser sinceros su regreso como protagónico (recordemos que en Los Defensores compartió la pantalla con otros personajes marvelitas y al mismo nivel de importancia dentro de su argumento) no fue tan maravilloso como se habría querido, aunque ello no significa que el show hubiese perdido calidad, dramatismo y entretención: que en esta segunda entrega igual hay varios detalles valiosos, así como momentos inolvidables, sin olvidar que su desenlace fue increíble y digno de las mejores historietas de la Casa de las Ideas (polémico, incluso, se podría decir).
    Esta historia comienza con nuestro justiciero urbano, convertido en el símbolo por excelencia de lo mejor de su orgullosa y esforzada comunidad, como su protector.  Uno de los suyos, salido de su gente y que los entiende como nadie, porque él mismo pasó por muchas de las cuitas que le toca corregir.  Las amenazas que le competen no son extraterrestres, monstruos, ni frutos de la magia más sorprendente, sino que se trata de mafiosos y sujetos que aunque puedan poseer como él algo de extraordinarios, no por ello dejan de tener características realistas y por eso mismo representan toda la violencia y corrupción que podemos hallar en el mundo real. De este modo la identidad con su gente, viene a ser uno de sus mayores logros, aunque también una de sus más grandes debilidades, tal como quedará claro en esta segunda temporada. Por lo mismo Luke Cage se nos hace tan entrañable, que más encima perfecto no es, razón por la cual su heroísmo resulta ser verosímil y admirable, al tener que luchar contra sus mismas inseguridades.
    Una vez presentada esta consolidación del vigilante afroamericano, como hijo ilustre de Harlem, vemos que todo esto ha incidido en  sus propias relaciones personales, específicamente en su vida amorosa con la muy agradable de Claire (¡Un gusto volver a ver a la valiente enfermera, tras su ausencia en la primera temporada de El Castigador y la segunda de Jessica Jones!)  Luego tras la crisis íntima entre los dos, comienzan a gestarse las nuevas dudas de Luke y que tienen que ver con la interrogante sobre cuál es su verdadero papel como protector de su gente y cuánto le compete hacer para no sobrepasar los límites, sin perder su propia identidad, que su labor salvadora ya le ha costado harto. 

Luke y Danny, los dos amigos del alma.

    La vida de un justiciero como “Power Man” (que recordemos así se llamaba antes en las historietas) sería de lo más fácil, si solo se tratara de delincuentes de poca monta.  No estaríamos hablando de una obra del género, si no tuviera su némesis y su propia galería de villanos.  Es aquí cuando nos detenemos, primero, en un personaje tan potente como la jefa de la mafia negra de Harlem, Maria Dillard, una rival tan potente en su caracterización, complejidad e interpretación a manos de la veterana Alfred Woodard (¡Ídola!), solo comparable al Kingpin personificado por el camaleónico Vincent D´Onofrio en Daredevil.  Cabe recordar que aquí estamos hablando de una mujer con aires mesiánicos, en cierto nivel de su personalidad;  una de esos mafiosos que se muestran a la sociedad como pilares de esta, pero para los cuales esto es solo una careta, para esconder a un depredador que no pretende otra cosa que poder.  Es así que luego de su descenso al mundo de la criminalidad, durante la primera temporada, ahora la vemos convertida en toda una reina del hampa y pese a la aparición de otros 2 grandes malacatosos, su presencia en la vida de Luke Cage lo define como nadie.  Sin dudas que algunos de los mejores momentos de la temporada se los debemos a esta arpía.
    Luego tenemos el regreso de otro estupendo personaje de alma rastrera, Shades, el gánster de origen latino al que también nos habían presentado antes y que ahora mantiene una relación muy estrecha con la mencionada Mariah.  Interesante resulta ser que tal como su compañera, este ha evolucionado a tal punto, que tras ser opacado por quién él mismo sacó a flote su lado oscuro, ahora ha frenado hasta cierto punto sus impulsos; de igual manera su fraternidad con Comanche, un antiguo socio suyo desde la época de su infancia, nos lo humaniza, demostrándonos que el amor puede existir incluso entre los más viles.
     Y es acá cuando nos encontramos con el nuevo supervillano de este año: Bushmaster.  Si los dos anteriores representan la maldad que puede habitar en cualquier hombre o mujer “corriente”, una vez que ha optado por renunciar a la nobleza en pos de sus deseos egoístas, este otro viene a ser lo que un sujeto extraordinario como el propio Luke Cage sería, si usara sus poderes para la venganza y el beneficio propio; pues posee poderes idénticos a los de Power Man, correspondientes a super fuerza e invulnerabilidad, si bien su origen se debe a uno distinto de lo que pasó con nuestro superhéroe.  Líder de una pandilla de jamaicanos, a diferencia de los otros villanos mencionados, posee cierto código de honor que le da una nobleza que los otros no tienen; quizás en esto último se pueda encontrar presente la presencia de un sabio tío suyo que le sirve de conciencia y freno (llamado más encima Anansi, como el dios africano de las arañas y que conocimos gracias a Neil Gaiman en Dioses Americanos), lo que lo acerca a su rival, quien primero contó con el apoyo del llorado Pop y luego tuvo al igualmente entrañable Boby Fish, para ayudarle a ser una mejor persona.
¡Grande Misty!
     Para satisfacción de quienes también pudimos conocer en la primera temporada a la valiente policía Misty Knigth, quien ahora es una de las mayores aliadas que tiene Luke, acá la vemos lucirse como nunca.  Cabe recordar que tras los eventos de Los Defensores, esta aparece en los primeros episodios lisiada, que perdió un brazo cumpliendo su rol de justiciera y que luego, tal como en los cómics originales donde surgió el personaje, consigue un brazo artificial que le otorga destrezas sobresalientes.  Misty es sin dudas uno de los 4 personajes femeninos más destacados en la serie, al punto de que hay todo un subarco argumental dedicado a ella, que la convierte más o menos en la coprotagonista del show.  Por otro lado, además aquí se aborda su amistad con Coleen Wing, la pareja de Puño de Hierro, quien sale como invitada en un episodio.
     Y en lo que concierne a otros personajes Marvel ya vistos gracias a Netflix, de igual manera tenemos el gusto de reencontrarnos en dos episodios con Foggy Nelson, el mejor amigo de Matt Murdock, Daredevil…No obstante es en la aparición del mismísimo Puño de Hierro, que da gusto ver cómo esta serie de programas marvelitas de Netflix están tan bien conectados, al igual que las películas producidas por Disney, sobre historietas de la Casa de las Ideas. Luego, al contar con la colaboración de este maestro de las artes marciales místicas, se continua con el desarrollo de la férrea amistad entre estos dos “machos” de la historieta y que de seguro tendrá mayores frutos más adelante, así como en la segunda temporada de la serie sobre Puño de Hierro que se avecina (¿Quién lo iba a creer, considerando lo decepcionante que fue su debut el año pasado?).  Por otro lado, desde comienzos de esta segunda tanda de capítulos sobre Luke Cage, comenzó a “jugarse” con la idea de que este cobrara por sus servicios como superhéroe, así que muy bien en un momento podrían llegar a la noción de Héroes de Alquiler, que es como luego se hicieron llamar ambos justicieros al trabajar juntos.
     En lo que concierne a los “grandes temas de la vida”, abordados en esta segunda temporada, cabe destacar el igualmente emotivo hincapié que le hicieron a la noción de la familia, algo que ya en la segunda temporada de Jessica Jones estuvo trabajado de una manera sublime.  Pues en el caso del programa sobre nuestro guardián de Harlem, vemos por un lado cómo la familia puede marcar de forma nociva a alguien, llenándolo de odio y castrándolo para el amor, como pasa con la malvada Mariah; asimismo, al conocer ahora a la única hija de lacriminal, podemos darnos cuenta una vez más de lo complicadas que son las relaciones familiares.  Por otro lado, el tema de la venganza, al más puro estilo shakespereano que abunda en las historias marvelitas, se presenta en el caso de Bushmaster, con respecto a cómo el dolor provocado a su familia lo lleva a convertirse en un paria.  Luego tenemos a nuestro querido Luke Cage, al que primero vimos separado de su núcleo familiar y que en esta ocasión logra acercarse a su padre, de una manera muy singular; es así que su nuevo trato con este, a quien además llegamos a conocer en profundidad esta vez, le otorga otro transfondo humano al programa.  
     El hecho de que el progenitor de Luke sea un pastor evangélico, permite además adentrarnos dentro de otro aspecto importante y que lamentablemente este tipo de obras rehúyen: la religiosidad.  Pues el mismo Cage es un creyente y se agradece que tal como Daredevil es católico, este otro sea por igual un cristiano, quien pese a su poder sobrehumano llega a asumir lo que tiene como una misión y/o una bendición (o al menos eso le es planteado por su padre).  Con todo esto, difícil resulta no ver cómo la noción del libre albedrío se presenta, que una vez que el reverendo Lucas le dice lo anterior a su hijo, este se da cuenta con mayor medida que la vida está llena de decisiones y que si bien Dios tiene un plan para nosotros, es cada uno quien escoge cómo dirigir sus propios pasos.


                                                    La intro de la serie...¡Tan retro!
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