miércoles, 19 de septiembre de 2018

¿Quién puede entender a un artista?



     Esa es la pregunta que me hago, luego de haber leído y gozado Baal de Robert McCammon, su primera novela y a la que los españoles al traducirla, publicaron con el cinematográfico nombre de El Príncipe de los Infiernos.  Pues resulta que el narrador tomó la decisión de sacar del mercado sus 4 primeros libros, de los cuales ya me he leído 3 (que Bethanys´ Sin nunca llegó por acá), por considerarlos de baja calidad, en comparación con lo que a posterioridad llegó a hacer…Y la verdad es que tanto Baal, El Buque de la Noche y The Thirst (Sed de Sangre en la lengua de Cervantes), me parecen historias perfectas, además de maravillas y ficciones, por qué no, muy emotivas.
      Hace años ya que deseaba volver a leer a este autor, que lamentablemente no ha vuelto a ser editado en español, pese a ser uno de los grandes del género de terror y habiendo discontinuado todos los títulos suyo, que se llegaron a imprimir por estos lares, en cierto momento.  Tuve que encargar por Internet esta obra y otra más que encontré en la Red (Huida al Sur) para volver a degustar su prosa, que incluso me atrevo a decir que es mucho mejor que la de mi autor predilecto, Stephen King. Menos de 2 semanas estuve dedicado a este texto y ahora, con gran gozo en mi corazón, comparto mis impresiones al respecto.
     Baal es el nombre de un dios-demonio que se menciona en el Antiguo Testamento, una entidad tenebrosa a la que se le sacrificaban bebés vivos y que de seguro por su carácter monstruoso, ha inspirado a varios artistas para escribir sus fabulaciones de miedo.   En esta ópera prima, Baal sigue vivo en la actualidad como ser espiritual e inmortal que es (el libro data de 1978, así que ese presente ya es bastante “pasado” para nosotros) y acostumbra reencarnarse en un ser humano para hacer de las suyas, a través de del culto a la violencia extrema y por medio del cual lleva a sus seguidores a las peores depravaciones, así como a la denigración total (por cierto, en determinado momento se menciona la sodomía como uno de los pecados que promueve este espíritu maligno…¿Acaso es McCammon homofóbico? ¡Por Dios! Bueno, nadie es perfecto); todo como una disputa que lleva eras, en contra de Dios o Jehová, que luego en el libro queda mejor revelada esta disputa y de una manera más bien oriental, que la típica creencia judeocristiana a la que estamos acostumbrados.
   
No sabía de esta otra edición en español del libro.
     Y como no, una fuerza maligna tal cual la de Baal debe tener su contrapartida, que acá una vez más estamos frente al clásico tema del bien contra el mal.  De este modo, bastante entrada la novela, aparecen los verdaderos héroes del libro: el anciano profesor de teología Virga y el misterioso Michael, acompañados del más bien antihéroe, Zark, quienes por su propia cuenta forman un particular triunvirato representando las fuerzas de la luz.  Cada uno de ellos tiene sus razones para ir en busca del malvado ser (caracterizado de una forma impresionante, que no puede ser más despreciable), oponiéndose no solo a una presencia sobrenatural, sino que también a toda una organización de tipo sectaria y terrorista, que este ha edificado en torno suyo.
     La manera de cómo se encuentra articulada esta obra, atiende a capítulos que siguen una progresión cronológica, incluyendo un pequeño, aunque llamativo prólogo.  A través de todos estos el protagonismo se va otorgando a varios personajes, que desde el comienzo, permiten evidenciar la maldad que existe y cómo la nueva encarnación de Baal va cobrando identidad y poder.
     El prólogo transcurre si no en la Antigüedad, poco tiempo antes del primer capítulo, sucediendo todo en oriente medio y a través de los ojos de un humilde pastor, quien es testigo de la primera escena en verdad apocalíptica de la novela.  Desde estas 3 primeras y potentes páginas, la atmósfera bíblica del libro queda de manifiesto, que como es habitual en la bibliografía de su autor, el tono religioso siempre está presente.  No obstante esto no resulta ser proselitista y, en cambio, sí se percibe de manera espontánea; puesto que al tratarse de una ficción que aborda la existencia de poderes, que están por sobre la naturaleza humana (que quiérase o no, están ligados a nuestra especie), dicho tono no puede ser más acorde a la temática de la novela.
     El capítulo Uno se encuentra dividido en 2 partes, separadas solo por el número de sus subcapítulos y que transcurren en tiempos y lugares distintos.  La primera de ellas se centra en una joven pareja, que no pasa por el mejor de sus momentos, en lo que a su relación se refiere.  Es entonces que llega el verdadero infortunio hasta sus vidas: pues la mujer es violada en una circunstancias de por sí terribles, aparte de lo que significa el acto de esta afrenta en sí.  La manera de cómo termina esta parte se hace más impactante, por el hecho de que esta nueva crisis, los lleva a ambos a recuperar el amor que habían perdido.  Pero la noticia de que la mujer se ha embarazado, en contra de los planes de su marido, complica todo y el bebé nace sin el consentimiento total del marido (la criatura fue gestada mucho tiempo después del atentado a la mujer).   Acá se introduce la problemática del aborto y el derecho a la vida, que un autor católico como McCammon pone en el tapete, para que sus lectores se hagan sus propios cuestionamientos.  Sin embargo, queda claro que el bebé no es humano y su presencia en la vida de sus padres, no será muy positiva que digamos.  La lucha del hombre común y corriente, contra un mal tan grande como el que en estas páginas se manifiesta, se hace dramático y pese a su dimensión ficticia, no puede ser más real, ya que estamos hablando de la batalla por la mismísima salvación de las almas humanas.
     Luego viene otra atractiva narración que sigue a Baal, cuando este tiene 10 años de edad y ahora vive en un orfanato regentado por la Iglesia Católica.  Al cuidado de los pequeños se encuentran un grupo de monjas y curas, a los que el autor describe como a personas consagradas a vivir en beneficio de sus niños.  No obstante la presencia de la criatura comienza a enturbiar la paz del lugar y la primera persona que reconoce la malignidad de su más nuevo protegido, es una joven monja, que poco a poco comienza a temer por ella y quienes la rodean; lo anterior, puesto que el chico está influyendo sobre sus pares, así como sus encuentros con este no son muy gratos que digamos.  Es así que la mujer decide acudir a uno de sus superiores, tanto hombre de fe como de ciencia, para que la ayude.  El sacerdote se entrevista con el niño y se niega a pensar de que hay algo fuera de lo común en el caso, hasta que se produce una espeluznante nueva entrevista con el huérfano.  Mas las cartas están echadas y ante la ceguera de los adultos o su incapacidad para reconocer el mal superior que habita entre ellos, el capítulo UNO termina en un desastre de mayores proporciones, que lo que pasó con los padres humanos de Baal.  Esta parte trata de manera muy bien orquestada un tópico caro a la literatura de terror: la supuesta existencia de niños, que vienen a ser la manifestación pura de una maldad antigua y poderosa; un atentado a las leyes de la naturaleza, donde la pureza de la infancia es negada para corromper todo lo bello y bueno, que hay en los pequeños.  Por todo esto, el McCammon joven y principiante se revela desde ya como un escritor talentoso, que resulta increíble, más aún, haya decidido privar al público de una obra potente como esta.
    El capítulo Dos, casi 150 páginas de la versión a nuestro idioma, nos introduce a uno de los 3 representantes del bien que luchan contra Baal y los suyos.  Se trata de un héroe que escapa a las convenciones, el profesor Virga, pues es un hombre ya muy mayor, que nunca ha sido alguien de acción y cuya existencia ha sido más bien tranquila y sin mayores contratiempos (salvo la pérdida de la mujer que amaba y del hijo que ambos esperaban, en ese caso, igual penas bastante grandes).  Empero sí comparte con otros personajes admirables, la sabiduría producto de sus estudios y de la edad, puesto que además es un hombre con una enorme fe en Dios, todos ellos puntos a favor a la hora de oponerse a los designios del gran villano.   Junto a él aparece por primera vez su discípulo Donald Naughton, un hombre que está más o menos en la treintena de su existencia y lo más parecido a un hijo que el más mayor ha tenido en su vida.

Naugthon se ha enterado de un culto que está tomando fuerza y cuyo misterioso cabecilla corresponde al tipo de líder mesiánico y sectarista, que lleva tiempo estudiando, puesto que se encuentra escribiendo un libro sobre los falsos profetas.  Es así que este decide viajar hasta Kuwait, donde radica el culto.  En ese lugar el hombre presencia los horrores del culto a Baal y desaparece.  Cuando sospecha de su destino, Virga acude solo al lugar donde se perdió su amigo y allí tiene su primer encuentro con Baal, acontecimiento que es descrito de manera impresionante.  No está de más decir, que la narración sobre el infierno en la Tierra que se ha aposentado, donde el supuesto mesías lleva a cabo sus ritos, es memorable.  Los pasajes dedicados a todo esto no dejan de escenificar la presencia de un mal tan poderoso, sobrenatural y a la vez tan humano en su locura, que resultan ser algunos de los mejores momentos de la novela.
    De igual manera en esta parte del libro, tiene su introducción Michael, del cual nunca llegamos a saber mucho sobre su pasado e identidad, solo que tiene asuntos pendientes con Baal y que lo llevan a querer deshacerse de él a toda costa; no obstante, tampoco nos enteramos qué pasó en realidad entre ambos…Hasta que en el clímax del texto, se esclarece quién es en realidad.  En todo caso, desde el principio el personaje es retratado como alguien con una enorme voluntad, la cual incluso logra ponerlo por sobre quienes lo rodean.  Y, sin embargo, en contra de los deseos del mismísimo Michael, este debe aceptar la compañía de Virga, para acompañarlo en su personal guerra contra Baal.
      Si en la parte o capítulo Dos, se nos mostró un escenario infernal a medias entre la ciudad y el desierto, con la devastación de la anarquía y el asfixiante y seco paisaje de las arenas que consumen todo, en la siguiente nos hallamos frente a otro tipo de infierno: el de las blancas y heladas tierras árticas, en Groenlandia.  Es en este lugar, que oscila entre la belleza de sus soledades albas y sus congelados días y noches oscuras, que el capítulo Tres nos entrega al tercer miembro del equipo que se las verá con Baal: el casi ermitaño Zark.  Supuestamente un chamán, viene a ser un imponente hombre al que acuden Virga y Michael, para que los lleve hasta donde se encuentra su enemigo.  Su apariencia y personalidad difieren de la de sus compañeros, siendo que a la vez su historia personal lo hace por igual distinto a los otros dos.  Con posterioridad Zark llega a tener sus propias razones para vérselas con el enemigo.  Si tanto el teólogo como Michael están motivados por variaciones del ideal de justicia, a su guía lo mueve una noción tan básica como atractiva: la venganza.  Luego queda expresado que no hay que ser perfecto, para ser una buena persona, que tal como en un momento de su pasado Zark cometió grandes errores, todos estamos llamados a redimirnos y a vivir en paz con uno mismo y los demás; asimismo, la búsqueda de la felicidad como motor de la existencia de los seres humanos, queda expresada tanto en la figura de este recio hombre, tal cual en el propio Virga (claro, cada uno de ellos con una imagen distinta de lo que es la plenitud, aunque en ambos casos se trata de la preferencia por la sencillez por sobre todo).
     En Groenlandia sucede otro evento terrible, que no estamos hablando de una historia para lectores sin criterio formado o demasiado impresionables.  Luego de esto, viene el último encuentro con Baal y que sucede de manera inesperada, en contra de cualquier idea que uno podría tener sobre la confrontación final.  Mucho sucede desde que las fuerzas en conflicto vuelven a estar frente a frente y una de ellas termina por ser derrotada.  En el intertanto, la narración nos hace recordar otras ficciones memorables que tienen al demonio de por medio, tal cual El Exorcista de William Peter Blatty o El Ángel Caído de  William Hjortsberg; pues entre estas encontramos los recursos y/o temas de la tentación diabólica, el uso de las debilidades de los humanos y las ilusiones para subyugarlos, además de las groserías dichas por parte del diablo (en todo caso, no hay que olvidar que ficciones como estas, se valen de la misma tradición religiosa, que hace mención al respecto en casos de posesión y exorcismo).
     Cabe mencionar el interesante detalle, de que al estar buena parte del libro ambientado en Groenlandia, el narrador para darle más fuerza a esta capítulo, incorpora unos cuantos personajes esquimales, dedicándole tiempo además a sus costumbres.  Por todo esto y cómo se describe el lugar, en el que transcurre el final del libro, el lector sin dudas que se ve transportado a tan llamativo escenario.
     Con respecto a la edición que poseo, en ella se incorpora un revelador epílogo de unas 3 páginas y en el cual 10 años después de haber escrito y publicado su novela, Robert McCammon nos cuenta algo sobre su vida y la génesis de esta novela.  La humanidad del artista, con toda su complejidad y los rasgos que comparte con el resto de sus congéneres (entre ellos, nosotros mismos), quedan de manifiesto, para darnos cuenta cómo la obra de arte es el fruto de la experiencia, los anhelos y las cuitas de esta gente, que como el escritor nos regalan belleza.
     La obra acaba con el conflicto cerrado, no obstante queda latente la idea de que nada es tan sencillo como se quisiera y que siempre hay trabajo por hacer.  Tal vez en su momento el autor tuvo pretensiones de hacer una secuela, pero tras optar por no volver a editar esta novela y las 3 que le siguieron, a menos que cambie de parecer, ello solo queda en el reino de los universos alternativos.  Si McCammon no se retracta de su decisión, supongo que tras su muerte (eso sí, que ocurra bien tarde ello), la gente podrá gozar de estas obras que sin dudas merecen ser apreciadas.


lunes, 17 de septiembre de 2018

Volver a gozar de TNG (y ahora en HD).



 A los amigos con quienes comparto mi amor por Star Trek:
Marta González, Karla Karrizo, Bernardita Díaz, 
Alejandro Sanhueza, Marcelo Brito, Marcelo López, 
Leonardo Navarro, Miguel Acevedo, José Varas y Ricardo Ruiz...
¿Me falta alguien más?
Con todos ustedes tengo un montón de bellos recuerdos
viendo y comentando esta serie, 
que tantas satisfacciones nos ha dado.
Ojalá tengamos Star Trek y tiempo para rato, 
de modo de seguir disfrutándola juntos.



     Como ya habré contado al menos en una ocasión a través de este blog, dentro de mis primeros recuerdos se encuentra haber visto en la tele la serie original de Star Trek, esa de los sesenta con los icónicos Señor Spock, el Capitán Kirk y el Doctor McCoy.  No sé qué tanto habré llegado a ver de sus 79 episodios, pero sí tengo muy claro que de inmediato acaparó mi atención y por esa misma razón cuando comenzaron a emitir la serie animada en Pipiripao (un ya mítico programa infantil de las tardes, que marcó la infancia de toda mi generación), me volví loco de felicidad y me repetí una y otra vez sus aventuras.  Otro acérrimo amante de la ciencia ficción había nacido gracias a esta serie, en sus dos versiones y, bueno, también por el impacto que me produjeron de niño los animes del Capitán Futuro, El Show de los Robots, los kaijus de Ultraman y Ultraseven y la mezcolanza japonesa-gringa de Robotech  Pero hoy les hablaré del fruto de la imaginación de Gene Rodenberry, quien en la segunda mitad de los ochenta, se decidió a renovar ese tan rico universo ficcional que fue Star Trek (conocido en estos lares como Viajes a las Estrellas), llevando ahora sus historias del siglo XXIII al XXIV, con nuevos personajes y con una tripulación por completo nueva, para un remozado Enterprise.
      Estrenada en 1987, TNG (abreviatura usada para Star Trek: The Next Generation, o sea, Viaje a las Estrellas: La Nueva Generación por estos lares) nos muestra al Capitán Picard, un maduro y responsable hombre (por completo diferente al sanguíneo Jim Kirk), liderando a un grupo de jóvenes oficiales de Flota Estelar, en una nueva misión exploradora.  Sin embargo, en esta ocasión se trata de una nave mucho más gigantesca que cualquiera de las otras 3, que ya conocíamos gracias a la serie original y a las primeras 4 películas para el cine con su misma tripulación; puesto que esta vez los viajeros van acompañados de sus familias, lo que da pie a nuevas posibilidades de interesantes y entretenidos argumentos.  
     Asimismo, esta vez el protagonismo ya no se centra en un triunvirato, sino que los guiones fueron hechos de tal manera que a medida de que se fue desarrollando la serie, fue posible potenciar dramáticamente a sus diversos personajes, entre los que conocimos desde su primer capítulo y otros que luego fueron apareciendo como invitados (si bien algunos de ellos, se fueron haciendo las favoritos de la mayoría de los espectadores, de modo que comenzaron a tener más historias propias que sus compañeros).
     Al contar con mayor presupuesto que su predecesora y con los, hasta cierto punto mejorados, avances de los efectos especiales de su tiempo, esta otra serie pudo jugar más, con la ilusión de retratar un futuro propio de lo que se esperaría de una ficción de su tipo.  Es así que en TNG, de seguro marcando precedentes como lo fue en su momento TOS, enriqueció los guiones con varios escenarios alienígenas, entre civilizaciones y paisajes naturales, así como numerosas naves, artefactos sofisticados y, como no, extraterrestres (que a medida que fue pasando el tiempo, cada vez fueron más llamativos gracias a los maquillajes de Michael Westmore y compañía).  Ahora bien, en un principio, más bien en las dos primeras temporadas se utilizó (de seguro por motivos presupuestarios), las convenciones de la serie original, de que la mayoría de las razas alienígenas fuesen iguales a las humanas e incluso recordaran a alguna cultura antigua de la Tierra; de igual manera, eran claramente reconocibles los escenarios artificiales, cuando algunos miembros de la tripulación bajaban a otros planetas…No obstante, cuando el programa ya fue un completo éxito, a parir de la tercera temporada en que todo mejoró en muchos aspectos,  se logró corregir esta estética vintage, para pasar a algo más elaborado y como hoy en día estamos acostumbrados.
     Destacable viene a ser que a partir de TNG, apareció un concepto caro a las series de la franquicia: el Holodeck, Holosuite u Holocubierta (en español).  La verdad es que se trata de una idea sacada de un memorable episodio de la serie animada, que partir del primer episodio de La Nueva Generación, se convirtió en un elemento bastante importante para el desarrollo de varias tramas e incluso de capítulos completos, así como de la caracterización de muchos personajes, ya que en este lugar transcurren varias historias.  Ubicada en una sección de la nave, es un inmenso cuarto adecuado para simular ambientes completos en base a hologramas sofisticados, tridimensionales y con los que pueden interactuar las personas, como si se tratara de algo real.  Lo anterior, debido a que al usar una tecnología parecida a la de los también clásicos teletransportadores, que son capaces de controlar la materia y la energía por igual, se pueden crear escenarios, objetos y hasta simulacros de seres vivos con distintos fines para los usuarios: diversión, prácticas deportivas, militares, médicas, científicas, etc.  No obstante, como luego comienza a suceder, estos hologramas pueden llegar a evolucionar y convertirse en seres vivos y autoconscientes.    
     De niño solo vi unos cuantos episodios del programa sesentero que originó la posterior avalancha trekker, mientras que su versión animada me la conocí casi de memoria (pues solo posee 22 episodios).  De las películas para el cine, en cambio, gracias a la TV de los ochenta y de principios de los noventa pude disfrutar las primeras 5 cintas (de seguro cortadas) y ya gracias al recordado VHS, gocé la que sería mi favorita de esta primera saga: Star Trek: The Undiscovered Country, el largometraje que celebró los primeros 25 años de la franquicia y el último que tuvo completa a la tripulación original como protagonista.  En cambio esta segunda serie de imagen real de la franquicia, solo la pude ver bien entrada la década de los noventa, cuando era un adolescente y gracias a que TVN (también conocido en esos años como Canal 7, cuyo dueño era y es el Gobierno de Chile) comenzó a emitirla a partir de su segunda temporada, los domingos en la tarde.  Años antes Megavisión (el primer canal privado de la TV abierta nacional, también llamado simplemente el Canal 9), cuando estaba comenzando a emitir, dio sus 2 primeras temporadas en horario estelar, o sea, en la noche y cuando en el país un programa de este tipo aún era considerado algo tan glamoroso, como para ponerlo a ese horario en pantalla (creo que los sábados o domingos); no obstante, nunca me di el tiempo para verlo en aquella época.
     Era la época del VHS y el primer equipo que tenía de estos, que me duró como 10 años, creo, tenía mala la pantalla del menú, así que cuando grababa era un engorro, pues a veces apretaba más la cuenta los botones del control remoto y los capítulos me quedaban cortados entre las pausas de los comerciales… ¡Vieran las de rabias que pasaba entonces y lo inútil que me sentía! 
     Recuerdo, también, cuando les pedía a algunos amigos que me grabaran de una cinta a otra, usando 2 equipos y todo debía hacerse en tiempo real, por lo que se demoraba un montón y más si la cinta “master” con los episodios que había que grabar uno las programaba en SLP, que permitían poner más capítulos, aunque con una calidad de imagen y sonido inferior (lo que usaba yo por tema de dinero y para “meter” más metraje en una pura cinta).  Más encima los videos ocupaban harto espacio, que eran voluminosos, pues la tecnología digital con la que contamos ahora, aún era propia de la ciencia ficción que veíamos en la misma Star Trek.
    Las emisiones de TVN de TNG eran irregulares, que siempre las daban de relleno, así que entre una temporada y otras las pasaban cambiando de horario.  Años transcurrieron para que me pudiera ver más o menos completa, hasta su espectacular final, La Nueva Generación; no obstante, en un evento del fandom que se hacía antiguamente gracias a los recordados FICCIONAUTAS ASOCIADOS (quizás el primer grupo organizado chileno, que veló por hacer convenciones y actividades dedicadas a estas expresiones culturales), pude ver por primera vez y en pantalla grande All god things… (Todas las cosas buenas…) en pantalla grande, no en muy buena calidad y cuando aún no había visto mucho de esta serie, así que la verdad no entendí mucho de lo que pasaba. Completé más o menos mi colección, gracias a varias personas que compartían conmigo su amor hacia este programa.  Claro, luego vino el DVD, con posterioridad el blu-ray y ya fue posible apreciar todo esto de una manera incluso mejor, que la soñada en la época de las cintas analógicas.
      Estaba en la universidad cuando formé parte del primer fan club de Star Trek chileno.  Hasta sacamos personalidad jurídica e hicimos varios eventos y en los cuales di charlas.  También nos mandamos a hacer trajes de TOS (la serie original) y de TNG.  Yo tenía uno de cada serie.  El grupo original tuvo una de las típicas crisis por desavenencias y nos alejamos del que supuestamente era el fundador, el “Almirante” Adolfo, un tipo de lo más friki.  Nos pusimos por nombre Zona Neutral.  Salimos en al menos 3 diarios importantes, incluso fuimos portada, en grande, de una revista que aparecía  los viernes.  Fueron como 3 años los que le dediqué a este grupo y de ellos me quedan al menos 4 excelentes amigos a los que quiero mucho. 

La única imagen que conservo de mis tiempos del fan club...Gracias a mi amiga "anti-Star Trek" Cecilia Navia.
Esta fue una de las fotos que nos sacaron para el diario...¿Me reconocen?

      Hace años me compré en DVD, con la supuesta remasterización que se hizo de TNG, las temporadas 2 y 3, en unas muy lindas ediciones para Latinoamérica; estuve a punto, poco después, de adquirir la 1, no obstante en mi mala memoria recordaba que “no era muy buena”, así que desistí de ello.  La idea mía era conseguirme las otras, aunque igual las tenía clonadas en este formato, si bien no en español neutro (o latino como le llaman), ya que así fue cómo las disfruté en mi juventud.  Pasó casi una década y nunca me repetí esta serie de ninguna manera (salvo dos ocasiones en que a mis alumnos les mostré dos episodios muy hermosos: Darmok y La luz interior); no así con las películas, que me las compré todas en blu-ray apenas pude.   Cuando supe que habían hecho una nueva remasterización, “de lujo” diría yo, para su conversión a blu-ray e incluso mejorando sus efectos especiales, me propuse adquirirla lo más pronto posible.  En 2 ocasiones distintas casi me la trajeron desde Gringolandia, no obstante por su alto precio terminé por echarme atrás.  
      Durante julio de este año, gracias a mi amigo Marcelo  López me enteré de las maravillas de comprar por Internet, a través de Buscalibre, que más encima te trae lo que quieras que se encuentre en Amazon y con muy bajo costo adicional, me decidí por fin a comprarme tan preciado pack.  Opté por la versión UK, en vez de la USA, algo más barata y de mejor presentación (según yo, claro).  Lamentablemente el doblaje es el “coño”, o sea el de España, pero qué se le va a hacer, que la veo en su idioma original y solo cuando Amilcar está conmigo le pongo el otro audio. 
     En estos momentos estoy “refocilándome” con la segunda temporada, que ha sido un placer todo desde que me he reencontrado con ella y bien puedo jurarlo con mi propio sello, que ni la primera, ni la segunda temporada son malas, que están llenas de capítulos formidables y eso que aún no llego al punto álgido del show, cuando desde la tercera sube la calidad integral de este.  Mi idea es comentar temporada por temporada, cada capítulo como lo hice ya con otra de mis series predilectas: The X-Files.  Espero comenzar este proyecto ojalá esta misma semana, que no quiero retrasarlo…A ver cómo me va con todo esto.   

Feliz como una lombriz con la joyita que me conseguí.

sábado, 8 de septiembre de 2018

Un sucedáneo televisivo de los X-Men.


     A principios de 2017 se estrenó en televisión un proyecto que prometía bastante: llevar al formato de serie para la pantalla chica a los famosos X-Men, los mutantes marvelitas que ya habían tenido en el pasado 3 cartoons con distinto resultado y que ahora daban el salto en grande a través del formato de imagen real para un público adulto.  La propuesta no podía causar más expectación entre los seguidores de los también llamados “Hijos del Átomo”, cuando se supo que alguien como Bryan Singer estaba involucrado como productor, siendo este el responsable de que los filmes hollywoodenses de superhéroes pasaran a un mayor nivel de madurez y de gran éxito, gracias a su primer filme sobre los mismísimos personajes, y sus otras producciones que hizo posteriormente. 
    Para dar inicio a esta incursión de los justicieros, se escogió uno de sus títulos más oscuros y/o desconocidos, Legión, correspondiente a una de las tantas creaciones de Chris Claremont para estos personajes, junto al por igual connotado dibujante  Bill Sienkiewicz.  En pocas palabras, su historia gira en torno al inestable, aunque poderosísimo David Haller, hijo nada menos que de Charles Xavier, el llamado Profesor-X.  Cabe recordar que este último es uno de los mutantes más poderosos de la Tierra, dentro de estas ficciones, gracias a sus habilidades únicas para controlar la materia por medio de su mente.  
     Con estos antecedentes y al contar con un material tan rico para explotar, era de suponer que tendríamos algo como los productos de Netflix, basados en historietas de la Casa de las Ideas.  No obstante los responsables de Legion, decidieron tomar solo unas cuantas ideas de las viñetas y hacer su versión bastante libre de las novelas gráficas o una interpretación sui generis, que se alejara casi por completo del género.  De este modo, llegamos a encontrarnos con un show surrealista y que a los más puristas de seguro podría resultarles cualquier otra cosa, menos los que se esperaban (como bien le pasó a un servidor)…Otra cosa, viene a ser si a esta gente que esperaba algo más “clásico”, le gustaría o no esta versión alternativa de los cómics. 
      La trama del programa en sus dos primeras temporadas, nos cuenta lo siguiente: En un manicomio se encuentra internado el mentado David Heller, quien supuestamente sufre de esquizofrenia y el que ha llegado a parar a tal lugar por varias razones, las que poco a poco irán dilucidándose.  David ve de vez en cuando ve a un ser monstruoso que lo acosa, tanto en los sueños como en la vigilia, así como también teme a la caricatura de un niño, protagonista de un cuento que lo traumó de pequeño y que también se le aparece.  Con posterioridad el origen de estas dos pesadillas, que no lo dejan tranquilo, demuestran estar muy relacionadas con su pasado, su presente y su futuro.  Al lugar llega un hombre a realizar experimentos con el protagonista, descubriéndose luego de que este forma parte de una institución que quiere tener control de sus poderes; no obstante en medio de las investigaciones con el paciente, un grupo de personas que demuestran tener habilidades extraordinarias como él, irrumpe y lo liberan.  Es así que comienza la nueva vida de David, apoyado por sus pares y viviendo en una especie santuario para los suyos, donde le ayudarán a dominarse y sacar provecho de sus capacidades; por otro lado, durante su estadía en este sitio, comienza a indagar en su pasado, en el cual hay varios misterios que deben resolverse a toda costa.
      Gracias al apoyo de quienes han salvado la vida al protagonista, se descubre que otro mutante llamado originalmente como Rey Sombra, vive dentro de él como una especie de parásito y es el responsable de lo que a simple vista pareciera ser fruto de su locura.  Por lo tanto David debe deshacerse a toda costa de la criatura, que en realidad resulta ser mucho más peligrosa de lo que pensaba.  Cuando parece que por fin se han deshecho de su enemigo, el ser termina poseyendo a uno de sus compañeros.  De este modo la segunda temporada trata sobre el enfrentamiento contra la entidad, que ahora sabemos se llama en realidad Amahl Farouk y que podría provocar el apocalipsis.  No obstante, ahora cuentan con los fondos casi ilimitados  de la misma organización, que en un principio creían eran los malvados; de modo que David y su gente, tienen a su haber un montón de recursos para combatir contra el verdadero enemigo…Y pese a todo, puede ser que no todo sea como parece (y en muchos sentidos).
    La serie, que no posee una presentación como otros títulos marvelitas,, se presenta para los más conocedores de los cómics como una adaptación de los consabidos X-Men, teniendo el logotipo de su nombre (que sí sale en pantalla): la X característica de estos personajes… ¡Y sin embargo los poderes de los personajes resultan ambiguos o apenas se explotan! Que salvo unos cuantos, no queda claro lo que hacen de extraordinario.  Asimismo, tampoco usan trajes más o menos característicos de este tipo de historias y ni siquiera ocupan “nombres de guerra” (sin embargo, en la segunda temporada, 2 de los personajes femeninos más llamativos, comienzan a usar un traje cada una parecido a uno de estos).  Por otro lado, tampoco aparecen personajes destacados de las historietas que la inspiran.  Ahora bien, sí me fue posible reconocer en un diálogo, que nombraran brevemente a la tecnología Shi'Ar (un imperio extraterrestre marvelita). Por lo tanto, solo el gran villano de las dos primeras temporadas, el Rey Sombra, viene a ser (aparte del mismo protagonista) el único personaje más o menos destacado de estos cómics que aparece en el programa (recuerdo que tuvo una intervención en 1 ó 2 episodios de la clásica serie de los noventa de los X-Men, como la peor pesadilla de la Bruja del Tiempo, Tormenta). 
     Igual se muestra bastante un concepto caro a las historietas, de las que supuestamente se nutre este título: el plano astral, que en sus episodios aparece como un lugar de tipo onírico, en el cual puede suceder (casi) cualquier cosa, aunque tampoco se presenta de manera muy espectacular, que digamos.  La verdad es que esta versión de dicha zona, atiende más bien a la ambientación tipo surrealista (tan lynchniano a veces, si es que me entienden), que en general posee la estética y los guiones de sus capítulos.  De este modo, por ejemplo, los personajes se ponen a cantar a veces o tal cual como sucedió, ya al final de la segunda temporada, cuando vemos un gran tapón, que se supone cerraba el paso a una especie de inframundo.
      A este humilde servidor, los primeros 4 episodios fueron por completo soporíferos, que no pasaba gran cosa en ellos…Hasta que llegó al quinto y entonces sí que la cosa se puso buena y entretenida (la verdad es que estuve a punto de dejarlo todo varias veces).  La trama va cobrando fuerza, lo que incluye un increíble final de temporada y la segunda temporada, mejoró considerablemente, no obstante cuando esta termina, puede resultar decepcionante y hasta confusa.  Creo que hay mucho elemento desperdiciado, que los guiones o el montaje tienen tremendas elipsis, que dejan varias cosas en el aire: como cuando se estuvo jugando con la amenaza de una especie de minotauro, del cual nunca llegamos a saber su origen y al final se deshicieron de él como si nada, quitándonos la oportunidad de contemplar su derrota, en una batalla digna de estas ficciones.
      Cabe mencionar todo un homenaje al gran H. P. Lovecraft, cuando aparece una orden de monjes místicos llamados Mi-Go, cuyo nombre viene a ser una de las tantas razas extraterrestres que aparecen en sus escritos.  Estos poseen cierta relevancia en la segunda temporada, aunque tampoco se llega a saber mucho de ellos, tal cual varios otros aspectos que quedan siempre diluidos a lo largo de su enrevesada trama.
      Visualmente Legión es hermosa, pues cuenta con un sobresaliente trabajo de puesta en escena, con una estética que en una primera instancia nos hace creer que todo transcurre en los setenta; no obstante, luego en la segunda temporada se habla de Internet y aparecen también otros elementos propios de la actualidad.  No obstante, la tecnología de avanzada muchas veces acá se ve con un aire retro o vintage, por no decir estrambótico, como los androides de aspecto femenino y con bigotes, todos iguales entre sí, que hablan con voz electrónica.  La música también es un aspecto artístico sobresaliente en la serie, muy cuidada y hermosa, en la que se combinan muy bien los bellos acordes hechos por Jeff Ruso, con pegajosas canciones populares y cuyas letras no pueden ser más contingentes a los acontecimientos que aquí se desarrollan. 
     Dentro de la serie encontramos un humor más o menos sofisticado y en general no esté hecha para los espectadores que buscan solo espectacularidad y algo más sencillo; puesto que la historia no se encuentra armada de forma tan lineal, sino que hace varios saltos temporales y de ambiente, que pueden complicarlo a uno más de la cuenta.  En general requiere mucha atención, por lo que solo es recomendable para un público capaz de aceptar una adaptación de los cómics tan pretenciosa como esta, que prima lo artístico por sobre la diversión.   Está dirigida a una audiencia adulta, con criterio formado o madura; de este modo abundan las escenas de drogadicción y hay personajes gays, como se estila hoy en día, pero esto último tampoco me parece muy bien realizado, que la lesbiana de la serie aparece sin dudas como una promiscua o sexópata y el homosexual no puede ser más estereotipado, cuando aparece junto a su pareja (el más o menos masculino y su compañero claramente femenino); de modo que esto último no ayuda mucho que digamos a que la comunidad LGTB se vea "digna" o "normal".
     En mi caso conozco a 2 queridos amigos que les gustó esta propuesta de hacer algo “diferente”, pero por mi parte Legión terminó por agotarme, pese a que como ya dije más arriba, a partir del episodio 5 logró acaparar mi atención (en cambio, creo que obras como Daredevil y Jessica Jones de Netflix, incluso Gotham, consiguen fusionar de manera más perfecta y menos latera, lo artístico con lo comercial). Y sin embargo, no le voy a negar a este show, el detalle de contar con algunos de los diálogos más hermosos que he tenido el gusto de encontrar en una serie, con varios momentos sublimes y que a veces justificaron el tiempo ocupado en verla; no obstante con los 19 episodios que le vi (8 de la primera temporada y 11 de la segunda) me basta, que prefiero algo menos “denso”, que esta para mí decepcionante interpretación de mis amados X-Men.

Lo mejor de todo...Sus afiches, claros ejemplos de sus pretensiones de ser tan "artística".

lunes, 3 de septiembre de 2018

Encuentros y desencuentros con Roberto Bolaño (segunda parte).


III- De qué trata Los Detectives Salvajes y cómo está escrito.

     El libro está dividido en 3 partes: Mexicanos perdidos en México, Los Detectives Salvajes y Los Desiertos de Sonora, ocupando la segunda parte la mayor parte de su extensión.  La partes 1 y 3 se encuentran escritas a manera de diario de vida, correspondiente al joven poeta Juan García Madero, un chico de 17 años y la del medio, a manera de confesiones/entrevistas de y a un inmenso número de otros personajes que o bien ya habían salido al comienzo de la novela o que aparecen por primera vez, en una sola ocasión o más de una.  Todo comienza en 1975 y termina en 1996, abarcado tanto la madurez de los personajes que conocimos al inicio, como por igual su periplo a lo largo de la vida y en un montón de países y continentes.
      Mexicanos perdidos en México retrata la vida de un muchacho que está dando paso a su independencia intelectual y quien gracias a su amor hacia la lírica, va encontrándose con una serie de personajes curiosos, la mayoría de su edad y con los que comparte sus inquietudes.  El despertar sexual forma parte del inicio de la obra, que en todo caso el instinto erótico estará presente a lo largo de toda esta historia, casi como un eje central en la existencia de sus protagonistas (a veces como proceso de autodescubrimiento, otras como evasión, dominación del otro, simple gozo carnal y, en el menor de los casos, manifestación del verdadero amor).  García Madero encuentra en sus semejantes a la verdadera familia que en sus consanguíneos nunca reconoció y se hace parte de un grupo literario llamado Realismo Visceral, quienes pretenden ser una verdadera revolución para la poesía mexicana e incluso en la lengua española, rompiendo con el supuesto monopolio lírico de Octavio Paz, el famoso vate de su país ganador del Premio Nobel.
     La narración en primera persona por parte del verdadero protagonista de este gran primer capítulo, posee el humor que luego se echará bastante de menos en el que le sigue; quizás porque al mostrarnos el mundo bajo alguien de su edad, aún queda algo de inocencia y optimismo, que al final lo convierte en uno de los personajes más carismáticos de la novela.
     Los sujetos con los que se cruza el chico, al menos desde su punto de vista resultan ser bastante singulares y/o extravagantes; solo en la parte central del libro. nos vamos dando cuenta del verdadero drama detrás de sus compañeros, cuando la vida comienza a desarrollarse de manera más cruda e inexorable.
     Los Detectives Salvajes se extiendo por cientos y cientos de páginas, cubriendo la existencia de quienes ya conocimos a lo largo de su periplo, algunos adolescentes o en los primeros años de su adultez.  Somos testigos de cómo sus caminos continúan entrelazados entre sí para bien o para mal y como en algunos casos llegan a distanciarse, tal cual pasa con aquellos cuyos caminos tomaron rumbos diferentes.
     Al inicio de obra aparece la misteriosa y mítica figura de la poetisa (aquí llamada poeta) Cesárea Tinajero, en la práctica una casi desconocida artista de la primera mitad del siglo, inspiradora del grupo de los realistas viscerales, que se consideran sus herederos.  De ella apenas tenemos información, pues casi nada saben los amigos de García Madero y en quienes ahora se centrará la narración, siguiéndolos por un montón de lugares a lo largo de más de 2 décadas y que deciden ir detrás de las huellas de su patrona.  Es así que varios de los episodios intercalados en esta parte, tratan acerca de la entrevista que tienen algunos de estos, liderados por los poetas (o aspirantes a poetas) Arturo Belano y Ulises Lima, con el ya anciano escritor Amadeo Salvatierra en la casa de este mismo, el único que conoció a la susodicha y que les puede revelar los misterios en torno a ella.
     En muchas ocasiones los protagonistas de esta segunda parte son aquellos sujetos que conocimos en su juventud, cuando el mundo estaba lleno de ilusiones y esperanzas, de que sus aspiraciones personales y como grupo se iban a volver realidad; ahora enfrentados a la dureza de insertase en el mundo de los adultos.  Cabe mencionar que algunos logran acercarse a la idea que tenían de más muchachos acerca de la plenitud, incluso se podría decir que consiguen ser felices; no obstante, otros poco a poco van adentrándose en los vericuetos más complicados que a uno se le pueda ocurrir, sumergiéndose en un deambular de un lado a otro intranquilos, sin tener un lugar al que llamar hogar e inquietos.  Dentro de estos últimos encontramos a dos de los personajes principales de este tremendo capítulo, los ya mencionados Belano y Lima, dos hombres que como muchos tipos inteligentes, carecen de la capacidad de muchos genios (o supuestos genios) de conseguir estabilidad en sus vidas.  Por otro lado, asistimos a los vaivenes de estos dos a través de los ojos y el testimonio de un montón de personas, entre ellos sus mismos viejos compañeros del Realismo Visceral y de otros que se les cruzan, a lo largo del largo de todo este periodo.
     Cabe mencionar que García Madero no aparece en todo Los Detectives Salvajes y como la única expresión de humor que faltaba en esta segunda parte, solo se le menciona de manera muy curiosa al finalizar este capítulo.
     Los Desiertos de Sonora, un nombre tan evocador como poético, retrocede en el tiempo a 1976, para devolvernos a García Madero y a sus 3 compañeros de viaje como vía de escape, aunque también a manera de búsqueda de las huellas de Cesaria Tinajero en el auto que les prestaron.  Es así que luego del final hollywoodense y sorpresivo en el que quedó todo, en las últimas páginas de la primera parte y que en la práctica nada hubiésemos sabido de cómo terminó la aventura de estos tras dejar Distrito Federal, por fin se nos descubren los pormenores de esta pieza fundamental de la historia. Y así es posible que el círculo se cierra.
     El primer motivo del viaje es escapar de un violento hombre, proxeneta de una prostituta amiga del grupo, la cual también forma parte de los que han dejado la capital. Mientras creen alejarse de su enemigo, los 3 poetas aprovechan de ir en busca de los rastros de la mentada Cesárea Tinajero; la investigación que en parte justifica el nombre del libro, los lleva por nuevas aventuras y terminando todo de la forma más impactante, cuando se produce un encuentro inesperado.  A opinión de quien escribe, este hecho viene a estar dentro de lo mejor de la novela. 

IV- Impresiones personales.

    Al comenzar a leer el libro con Mexicanos perdidos en México, la mirada del protagonista a tan “tierna” edad, no puede parecer más propia de muchos jóvenes como él: idealistas y sedientos de experiencias.  Que este incluso se desligue por completo de la carrera universitaria, elegida por sus tíos solo como una herramienta para conseguir dinero y prestigio (derecho), para dedicarse de lleno a su pasión por la poesía (una disciplina artística que más encima no le daría plata, salvo como una afortunada excepción), resulta más que verosímil en gente como este.  Caber recordar, en todo caso, que García Madero comparte con el resto de sus amigos el amor hacia la lírica, que todos ellos escriben versos…No obstante nunca llegamos a leer siquiera un fragmento de sus creaciones, lo que considerando que el mismo Bolaño era poeta, podría considerarse como una imperdonable omisión y que nos quita la oportunidad de calibrar el supuesto valor de estos vates; ahora bien, teniendo en cuenta que el misterio de la vida es uno de los temas presentes en esta obra, podría considerarse como un “error” a propósito, ya que si los mismo personajes nunca llegan a conocerse entre sí lo suficiente (con tanto secreto entre ellos), los lectores tampoco tendríamos el derecho a saber todo sobre los protagonistas (y no olvidemos que TODOS los narradores de cada una de las historias que aquí se cuentan, o bien son protagonistas o bien son testigos, así que solo poseen un conocimiento parcial de los acontecimientos).
     Tanta experiencia sexual del hedonista García Madero, con diferentes mujeres e incluso con algunas mayores que él y lejos más experimentadas, pareciera ser fruto de las fantasías de un chico con las hormonas a flor de piel (no olvidemos de que se trata de su diario de vida, así que lo que cuenta podría ser falseado). En todo caso a esa edad, cualquier muchacho se encuentra con la líbido en carne viva, así que es más que entendible que apenas se le presenta la ocasión al protagonista, este no dude en acostarse con alguien…El problema es que tal como describe a las mujeres, que nunca se preocupa de conocerlas más allá del plano sexual en general y tampoco aparecen caracterizadas como sujetos con más de una dimensión en su personalidad, pareciera estar frente a un personaje machista y hasta misántropo.  No obstante luego se va descubriendo a un joven más entregado a los demás y con ciertos rasgos heroicos, pero sin dudas que en un principio puede resultar desagradable García Madero.  Igual puede causar gracia que hasta un hombre mayor (bastante la verdad) le ofrece sexo… ¿Acaso tan enorme es el atractivo de este chico? La verdad es que en todo el libro apenas hay descripciones físicas de los personajes, razón por la cual el supuesto sex-appeal del protagonista parece una caricatura y fruto de una mente calenturienta. 
     Pasando a otro aspecto, con todo lo que le pasa a García Madero en esta primera parte, está claro de que la novela parte como una narración de autoaprendizaje y/o crecimiento personal.  Es así que la decisión suya de abandonar sus estudios, en pro de lo que más le gusta, rodeándose de gente que lo entienda y con quienes se sienta identificado, aborda este clásico tema del camino hacia la madurez.  Por otro lado, la búsqueda de la felicidad está a la vuelta de la esquina, cuando hayamos en sus páginas a sujetos dedicados en cuerpo y alma a lo que les hace vibrar, en este caso la poesía, entregándose a la par a cualquier experiencia que les haga sentirse dichosos, incluyendo sexo y drogadicción sin vacilar al respecto.  La mezcla entre los placeres de tipo intelectual y los carnales es propio de las personas reales, que si bien en un principio quienes rodean al protagonista de esta primera parte parecen unidimensionales, en la medida que va desarrollándose la novela aparecen como individuos más complejos.
     La segunda y más extensa parte del libro, Los Detectives Salvajes, es una telaraña tan bien armada, que no deja de sorprender la manera de cómo su autor la ha tejido e interconectado todo, para retomar a quienes ya conocemos y dirigirlos por los más inesperados destinos.  En cierto sentido que es la crónica del auge y la caída de los realistas viscerales, utópicos que se enfrentan a la cruel realidad del mundo, ahora que se van adentrando en el mundo adulto; por esta misma razón le corresponde también el tema del crecimiento personal, si bien teniendo en cuenta el destino de muchos de ellos, sus futuros no resultan muy halagüeños que digamos.  En todo caso, desde un punto de vista moralista, se podría decir que lo que sucede con estos personajes es solo el fruto de su propia responsabilidad y/o irresponsabilidad; de este modo los mentados Arturo Belano y Ulises Lima, se convierten en los símbolos de estas vidas a la deriva, llevadas incluso al máximo extremo, como personas que nunca están quietas y que apenas logran saborear en su existencia el dulce néctar de la plenitud o de una vida tranquila y sin contratiempos.
    Muchas, muchas páginas van cubriendo lo que ha sido del grupo de las supuestas promesas de la poesía mexicana, ya sea desde sus mismas palabras, como a través de la mirada de un montón de gente de lo más variopinta, que se cruza con ellos y que en ocasiones toma tal protagonismo, que sus historias parecieran ser narraciones independientes solo conectadas en pequeños detalles a los otros.  Resulta fácil perderse e incluso aburrirse con tantos testimonios y sujetos diversos, al punto que para un servidor pareciera que hay páginas demás en el texto (¿Alguien más, que haya leído este título, que piense como yo?).  Y sin embargo la genialidad de Bolaño como artífice de ficciones tan grandes como la vida (que entiendo ahora, perfectamente, por qué razón esta se encuentra entre sus dos grandes obras, junto a la póstuma 2666), para unir todo es evidente.  Muestra de lo anterior resulta ser un hecho bastante curioso y en el que está involucrado Belano: cuando se nos describe desde el punto de vista, de al menos 3 personajes que ni siquiera se conocen entre sí, nada menos que un duelo a la antigua.
     Dentro de toda la gama de sucesos y personajes, que encontramos en la parte central del libro, hay verdaderos momentos de tremenda emotividad y/o sublimidad.  De seguro pasajes como estos, son tanto o más apreciados por el lector según sus propios intereses.  Particularmente, el episodio de la uruguaya (¿O era paraguaya?) que se esconde en un baño de su universidad, para escapar a la represión de los militares durante un triste episodio de la historia actual de México, me pareció de lo más conmovedor (siendo esta mujer uno de los dos únicos personajes, por los cuales sentí real admiración a lo largo de todo el libro); de igual manera, la narración de nada menos que de la secretaria/ayudante personal de un ya anciano Octavio Paz, en la cual se nos muestra al Premio Nobel con una humanidad tremenda (cabe recordar que los demasiados inexpertos realistas viscerales, lo veían como a un enemigo, que había estancado con su supuesto monopolio de la poesía Mexicana la evolución de esta misma), da pie a otro de los pasajes que más me cautivó.
    No puedo dejar de mencionar a Joaquín Font, Quim, arquitecto con serios problemas de insanía mental y al que primero conocimos en la primera parte del libro, como una especie de protector de los realistas viscerales.  Pues este personaje con todos sus disparates, aparece como un “loco lindo” o “loco sabio”, con rasgos que lo hacen ser, sin dudas, uno de los personajes más carismáticos de todo el libro.  Considerando que gente como Arturo Belano o Ulises Lima, se ven tan decadente y acapara toda la atención de quienes los conocen, con sus locuras de gente cuerda, este otro parece más digno y, por mi parte, su sino me llega a preocupar más.  En Los Detectives Salvajes lo asistimos en un lugar menos feliz que cuando lo conocimos y cada capítulo dedicado a él no deja de ser memorable. 
     La última parte del libro, Los Desiertos de Sonora, me pareció lejos la mejor toda la novela, pues no solo es intensa, sino que también resulta ser divertida, impactante…y muy emotiva.  Aquí volvemos al formato de diario de vida, a través de la mirada de García Madero, quien ahora ya consiguió agradarme más.  La huida en la profundidad de los parajes más aislados de México, escapando del antiguo proxeneta de la ex prostituta Lupe, está llena de aventuras e intriga, lo mismo que del humor que se echaba de menos.  A la par de ello, está la investigación del cuarteto para dilucidar qué fue de la musa Cesárea Tinajero, misterio al que poco a poco se van acercando hasta su increíble final.  Cuando logran saber qué fue de la “poeta”, queda en evidencia la triste certeza, para muchos, de que la felicidad no es algo tan fácil de conseguir; por otro lado, basta con detenerse en mirar qué ha sido con muchos de estos personajes, para que nos demos cuenta que  si no hay inteligencia emocional o templanza, se termina siendo un desgraciado. 
      El carácter propio de la narración de carretera o road movie de este último capítulo, con sus personajes movilizándose de un lado a otro en su automóvil, ayuda a que todo sea mucho más activo que la sesuda parte central.  Los distintos escenarios y pueblos por los que pasan los personajes, con algunos tipos bastante llamativos, por cierto, justifican la idea de que el libro se merece una versión audiovisual como película o miniserie (que me encantaría ver).
      Cuando leía la segunda parte del libro y me encontraba con las “meteduras de pata” de Belano y Lima, no podían parecerme más autodestructivos y decadentes.  Belano es un claro alter ego de Bolaño, mientras que Ulises corresponde, sin dudas, a una reinterpretación fatalista del famoso héroe grecolatino, condenado a viajar por años tratando de volver a su hogar.  Cabe recordar que esto ocurre en el pasado de ambos amigos, pero atendiendo a cómo se comportan posteriormente, pareciera que la culpa de sus actos de juventud han pesado sobre ellos…No obstante, como el escritor no era un hombre religioso, ni de intereses místicos, lo más seguro es que una interpretación de este tipo, solo sea el fruto de mi propia mentalidad cristianizada; porque igual tendría que haber algún intento de redención por parte de estos sujetos y, en cambio, para nada se les caracteriza con la capacidad o el deseo de enmendar sus errores, que o bien no tienen conciencia de ello o bien apenas les importa mejorar su devenir.

V- Dos temas destacados en Los Detectives Salvajes (la novela, no el capítulo).

     Al ser buena parte de los protagonistas poetas o amantes de la poesía, queda claro que uno de los grandes temas del libro, viene a ser el valor de la literatura o, mejor dicho, el poder que tiene esta en nuestras vidas.  Si bien se mencionan varias ficciones de las que han disfrutado los protagonistas, así como a un montón de narradores que estos admiran, no hay que olvidar que es la poesía la dueña exclusiva del corazón de muchos de los personajes.  Es así que la necesidad y el deseo de crear a través de los versos, otorga gran parte del sentido de las vidas de estas personas; el gozo estético de leer y escribir poesía, se siente bastante en las cientos de páginas que forman parte de este libro.  No obstante para alguien como yo, negado casi por completo a dicho género literario, cuesta entender tanto amor por esta opción de vida y deleite…No obstante lo respeto.  Pero además está en la manera de cómo se haya armada la novela, jugando con los saltos en el tiempo, a través de una narración coral, en la cual se cambia de un estilo para contar las cosas y se trasladan los acontecimientos de un escenario a otro, que también es posible reconocer el enorme amor de su autor hacia la literatura en general (recordemos que Bolaño era tanto prosista, como versificador). 

    Luego se encuentra la imagen que tiene un hijo de exiliados chilenos en México, llegado en su adolescencia a este país, sobre lo que significa vivir en este lugar y ser un mexicano (ya sea como originario del lugar o un emigrante o un trasplantado).  La historia oficial y la secreta de este orgulloso pueblo, con sus tradiciones, sus maravillas y miserias en las que (al parecer) no es difícil encontrar policías corruptos (como dicen las malas lenguas), con sus indígenas aún persistiendo en la modernidad, nos hablan de un México querido y digno de conocerse en profundidad.  Luego de transcurrir la primera parte del libro en la capital, mostrándonos tanto barrios pobres como otros acomodados y a luego al ir a los llamados Desiertos de Sonora, no es posible identificar un México lleno de matices y que tiene tanto para contarnos. 

VI- “Ñoño de closet”.

    Cuando mis amigos Marcelo López y Miguel Acevedo me recomendaron una de las tantas novelas póstumas de Roberto Bolaño, El Espíritu de la Ciencia Ficción, no pudo dejar de sorprenderme esta faceta esperada suya ¿A Bolaño le fascinaba también el subgénero, que tanto me gusta a mí, así como a muchos de mis pares? ¿Y por qué no escribió narrativa de este tipo? Me pregunté además…
     …La confirmación de que este escritor no solo disfrutaba de este tipo de historias, sino que además sabía harto al respecto, me fue dada cuando en un determinado momento del libro, uno de los personajes resume de manera muy interesante un cuento de nada menos que de Theodore Sturgeon, uno de los grandes del género (sin dejar de mencionar el nombre del escritor, más encima).
     Asimismo, en otro pasaje dos personajes comentan nada menos que… ¡El Resplandor!, la famosa película de Stanley Kubrick, basada en la novela de Stephen King.  Y resulta que mi autor favorito (King, no Bolaño), en su cuento Ur menciona a Bolaño y siendo este último detalle, algo que acerca más que nunca al escritor chileno al mundo de la extrapolación y la fantasía, del que parece no estaba tan ajeno.

VI- Palabras finales.

    ¿Me gustó el libro? Por supuesto que sí y harto, pero tengo mis reservas.  No se va a convertir en uno de mis favoritos, ni Bolaño ha logrado entusiasmarme (por ahora) como para querer adentrarme en su narrativa.  A los varios momentos de sopor, en especial en la segunda parte, con tanto personaje que detesté (en especial Belano y Lima), le superan los en verdad formidables 3 finales que tiene el libro, uno para cada una de sus partes.  Sinceramente creo que si hubiese reducido el capítulo central, por lo menos unas 200 páginas, me habría gustado la novela por completo, pese a sus protagonistas tan erráticos.  
    ¿Lo recomiendo? Claro que sí, aunque solo para autores con criterio formado y gente capaz de apreciar historias densas, dispuestos a paladear una narración que a veces se toma su tiempo para llegar a una parte. 


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