miércoles, 22 de marzo de 2017

Mi vida con Berni Wrightson.



     A medida que el tiempo corre (y nos vamos haciendo viejos), mientras permanecemos en esta tierra, vemos con pena cómo aquellos que fueron importante para nosotros nos dejan.   No siempre se trata de gente a la que hemos podido conocer en persona y con la cual hemos compartido nuestra intimidad, que en aquellos casos resulta más que dolorosa la despedida; pues si somos de aquella gente que a lo largo de su vida, ha llegado a admirar a alguien famoso, un artista digamos, la pérdida tras su partida sin dudas que puede ser penosa. 
     En los casi 6 años en que llevo escribiendo para este blog, me ha tocado manifestar mi pesar por la muerte de varias personalidades, que para mí se han convertido en personas valiosas, pese a que nuestros destinos solo se cruzaron de una manera más bien “espiritual” o estética por llamarlo de una forma.  Se trata de hombres (que hasta el momento no me ha tocado llorar por algunas de las damas que aprecio), que no solo para mí han sido una verdadera inspiración, sino que son responsables de horas de gozo al disfrutar de sus trabajos, ya sea como actores algunos, escritores otros y uno que otro caso ligado a ese mundo del espectáculo como Felipe Camiroaga (animador) y James Horner (compositor de bandas sonoras para cine).
     Y en lo que va del año, que aún no terminamos el tercer mes de este 2017, ya van tres los fallecidos entre las “estrellas” y a las que con pesar tributo en el Cubil del Cíclope.  En esta ocasión me toca rendirle homenaje póstumo a quien considero uno de mis dibujantes de cómics favoritos, Berni Wrightson, al cual sin saber aún su nombre, desde adolescente le debí tantas satisfacciones “horrorosas”.  No obstante el que lejos considero su mayor legado, de seguro por estar entre mis personajes favoritos del cómic (y al que hace rato le debo un post), viene a ser la Cosa del Pantano: un personaje de los cómics de horror de DC, que luego tanta relevancia ha llegado a tener dentro del universo deceísta.  Pero ya me referiré en otro momento y con mayor atención a esta cocreación suya, la cual comparte con otro de los grandes, Len Wein.
     Como he ido haciendo con estos post y a los que puesto el nombre genérico de Elegía dentro de las etiquetas, más que dedicarme a realizar una biografía sobre los responsables de estas líneas, prefiero compartir con ustedes un paseo por mi memoria personal, junto a mis acercamientos con quien motiva la entrada respectiva.  Y en el caso de Wrightson tengo mucho que decir, así que mejor démosle paso a la añoranza.
     Tan solo este recién pasado 19 de marzo, dejó este mundo Berni Wrightson, quien murió a los 68 años de edad víctima de un cáncer cerebral.  Debido al deterioro de su salud, a principios de este año hizo un comunicado público, en el cual anunciaba que se retiraba de las pistas; algo que por supuesto muchos lamentamos en ese momento, puesto que siempre uno espera que sus ídolos vivan eternamente y nos sigan deleitando con sus obras.  Y para quien no sepa lo que es una elegía, pues es un poema fúnebre, o sea, una obra lírica de lamento por la persona muerta.
     Creo que mi primer acercamiento a su obra, con respecto a que me haya quedado rondando en la cabeza y cuando era mucho más ignorante que ahora, fue con Creepshow (1982); quizás una de las mejores películas de George Romero y quien contó con el guión de Stephen King para la realización de esta cinta, que festeja los viejos cómics de terror de la desaparecida editorial EC.  Pues el filme muestra animaciones siguiendo el estilo de estas historietas, que la verdad no estoy seguro de si los dibujos fueron hechos por Wrightson; no obstante sí puedo asegurar que su hermoso afiche fue realizado por este artista y luego se encargó de la adaptación en novela gráfica de sus 5 historias, que sin dudas son todo un manjar para todos los que gustan del buen cómic del género. 
      Era un adolescente cuando gocé por primera vez con la cinta anterior y estaba en aquellos años cuando ya convertido en todo un incondicional de Stephen King, me vi Silver Bullet (1985), basada en una novelita “menor” del llamado Rey del Terror y la única historia que yo sepa haya escrito sobre hombres lobos.  A la fecha aún no leo el libro, que por años estuvo discontinuado en nuestra lengua, hasta que los editores españoles por fin se dignaron a sacar nuevas ediciones. ¡Y de hecho hoy en día uno hasta la puede comprar en versión pirata! (para que vean lo popular que se ha puesto este señor por acá).  Pues por fin adquirí esta obra en el transcurso del año pasado, en edición de bolsillo, aunque por supuesto original (eso sí, aún no lo leo, sorry).  Con el tiempo  me enteré de su génesis y la relación de este título con la labor “wrightsiana”: Una vez a Stephen King le ofrecieron que apoyara con sus escritos un muy singular calendario, dibujado por Wrightson, todo en el tono que a estos dos maestros los unía.  Y entonces King se entusiasmó más de la cuenta y al final realizó la historia que transcurre en un año entero, la cual al final fue ilustrada por el dibujante, que era un gran amigo y colaborador suyo  para entonces. Muchos consideran que lo mejor de esta novela corresponde a sus imágenes, aunque por lo que ya he admitido, todavía no me puedo hacer un juicio al respecto.
La heroica Madre Abigail según Wrightson
 de The Stand
      Estaba en mi último año como estudiante de la enseñanza media (lo que algunos países llaman secundaria) y al otro año me tocaba entrar a la universidad, cuando cumplí la mayoría de edad a los 18.  En las librerías que visitaba para puro “sufrir” viendo tantas joyitas, que bien habría querido conseguir, pero que solo una vez al mes con mi mesada que me gastaba entera podía en parte satisfacer, me encontré con una enorme edición en tapa dura de The Stand (1978-1994), de mi predilecto de siempre: Stephen King.  La enorme epopeya que en versión extendida alcanza lejos las más de mil páginas, fue publicada en español como Apocalipsis y anteriormente fue lanzada en estos lares como La Danza de la Muerte.  Era obvio que les pediría a mis padres tal regalo, que por algo estuve sacándome buenas notas durante todo el primer semestre (bueno, menos en matemáticas, que nunca me gustaron); además la celebración de mi nacimiento cae justo entre medio de finales de este periodo, justo al comenzar las vacaciones de invierno…Cuando abrí el obsequio (que fui a buscar con mi papá a la misma librería en la que me compraron It), me encontré con una enorme sorpresa…¡Estaba llena de preciosas ilustraciones! En esos años todavía  no sabía de su realizador y sin embargo se trataba de mi primera posesión de uno de sus trabajos (por lo tanto cuando por fin se hizo inestimable para mí, el tomo se hizo aún más valioso). A medida que iba avanzando en esa fantasía sobre el fin del mundo, cada dibujo que venía otorgaba a esta experiencia una nueva dimensión estética.  Mucho antes de la miniserie de Mick Garris (que tanto me gusta), fue Wrightson quien ayudó a darle forma a los espantos de este libro, uno de mis favoritos de su autor.
      Y entonces llegamos a mi etapa como universitario.  Estaba en mi segundo año en la enseñanza superior, luego de haberme cambiado de carrera tras estudiar primero Filosofía en 1994, y ahora en la carrera de Castellano (ambas como pedagogía), cuando entré al curso electivo de Ciencia Ficción y Física; si no me equivoco esta fue la primera cátedra “seria” y a nivel universitario, dedicada a este tipo de historias (si bien solo duraba un semestre, como todas las de este estilo, aunque llevaban nota),  impartida por el profesor Juan Espinoza (¿Qué será de él?).  Tuve la dicha de entrar en el debut de este curso y al término de este aprobar con nota máxima, convirtiéndome además en alumno ayudante del profesor.  Entre las grandes dichas que me deparó hacer este curso, estuvo conocer a dos de mis más queridos amigos: primero Miguel Acevedo (el mismo Mfkarlos del blog Le Dicen Poesía) y Roberto Díaz (Sardaukar del blog Disputas Quodlibetales).  Con el primero estuve en ese primer semestre y al segundo lo tuve de “alumno”, dándose la casualidad de que ambos eran compañeros de la carrera de Pedagogía en Historia y Geografía.  Mientras Miguel y yo estábamos cursando ese semestre inaugural, en nuestras conversaciones también compartimos nuestra devoción por los argumentos macabros…
     …Y entonces Miguel me prestó sus revistas Creepy, toda una leyenda dentro de las publicaciones de terror en materia de cómics.  Gracias a sus páginas pude conocer a Richard Corben y, como no, ahora por fin a Berni Wrightson con nombre y apellido (maravillándome además al darme cuenta de que lo ubicaba y solo faltaba que me lo presentaran).  Y entonces una de las historias que se cruzaron en mi camino fue nada menos que Jennifer (1974).  La historia sobre una especie de súcubo (demonio hembra que posee sexualmente a hombres), me sobrecogió más allá de su drama tan intenso… ¡Lo realizado por el caricaturista era soberbio y tan realista aún en su horror más extremo! Nunca olvidaré ese rostro de pesadilla que acompaña a un cuerpo femenino suculento.  Años después el otro maestro del terror, Dario Argento, realizó una soberbia adaptación de esta historieta.


Trailer de Jennifer (con escenas calcadas a las viñetas hechas por Berni).

      Berni y yo ya teníamos nuestro pasado juntos, cuando me pasó algo que con vergüenza debo confesarles.  No recuerdo bien cuál fue la razón, pero durante unas vacaciones de verano en mi época de universitario, tuve en mis manos la cantidad de $20.000 (¿O era la mitad?), lo que para alguien que no trabajaba en ese tiempo y solo vivía de lo que sus papá le daban, era harto.  Pues ni tonto, ni perezoso (o más bien todo un consumista-coleccionista impulsivo), no dudé en visitar los lugares adecuados para o bien comprarme algunos libros, o bien algunos cómics.  Fue así que me encontré con una enorme edición de Frankenstein, ilustrada en 1983 por nada menos que ya saben quién y más encima con prólogo de todo un colaborador suyo, Stephen King.  Y entonces me gasté toda la plata en dicho tomo, aunque errado pensando que se trataba de una versión en cómic de la novela de Mary Shelley.  Cuando me puse a hojearlo, ya en casa, me llevé tremenda decepción al darme cuenta de que estaba equivocado y se trataba del libro en sí, aunque, claro, con los dibujos hechos por Wrightson.  Cuando se es joven la ignorancia y la estupidez pueden ser mayores que a una edad más avanzada y terminé por vender dicho volumen a mi amigo Roberto (quien lejos sí supo darse cuenta de la maravilla que tenía en mis manos).  Hoy en día aún me flagelo por tamaña brutalidad, puesto que puedo afirmar que ese trabajo de Berni es soberbio, está entre sus mejores trabajos y dicha edición hoy es casi inencontrable en nuestra lengua, como también evaluada en mucho más plata.
Esta hermosa ilustración para
Frankenstein representa sin dudas
la soledad de la Criatura.
      Llegó la época en la cual podía comprarme cuanto cómics y libros quisiera (o al menos los que más anhelara), una vez que comencé a trabajar.  De este modo uno de los sitios ideales para conseguir novelas gráficas y revistas, al menos hasta que su dueño se puso casi tan “carero” como la competencia, es (o fue, ya que ahora apenas voy) la Librería Antiyal.  Esta tienda la conozco desde mi paupérrima vida como universitario, la que visitaba de vez en cuando al sobrarme algo de dinero.  Durante muchos años fue toda una mina de verdaderas perlas a muy bajo precio y harto dinero gasté en sus dependencias.  En tal sitio me compré dos obras de Wrightson que aprecio mucho: Una de ella un lindo compilatorio de historias cortas suyas llamado Mutante (1993), que se mueven entre el terror y la ciencia ficción.  Incluso uno de los breves cómics que vienen incluidos en esta antología, lo usé en más de una ocasión para mis clases en el colegio, en mi afán de hacer más atractiva mi labor a los alumnos.
      En otra ocasión en la misma Antiyal, me pude conseguir de igual manera a un precio muy barato la novela gráfica autoconclusiva El Extraño (1989) e inserta dentro del entonces joven universo DC postcrisis, donde incluso aparece la Liga de la Justicia.  Esta nostálgica y emotiva historia fue escrita por Jim Starlin, otro de los grandes y con quien ya el año antes ambos habían realizado uno de los títulos más renombrados de Batman: El Culto.  En otro de mis lugares favoritos, el popular Persa Bío-Bío (un inmenso mercado que abarca cuadras y cuadras en Santiago y donde se puede encontrar en la práctica de todo a precios increíblemente bajos), encontré este cómic en tapa dura.  En su trama Wrightson y Starlin, nos muestran a un Señor de la Noche enfrentado a una secta pseudocristiana y cuyo pastor consigue drogarlo, al punto de que el vigilante apenas puede saber qué es verdad y qué no.  En esta obra destaca bastante la figura de Jason Tood, el malogrado segundo Robin y quien acá se muestra más heroico que nunca.  Recuerdo haberme leído ese cómic en un viaje a Fantasilandia, el más moderno centro de juegos mecánicos de Latinoamérica, según reza la publicidad y que justo está en Chilito.

                                                                       
     
       Hace  más de 10 años atrás mi amigo Marcelo López viajó a España y no dejé de aprovechar la ocasión de pedirle que me trajera la edición en tapa dura de La Torre Oscura V: Lobos del Calla (2003), que no hace mucho había salido en la lengua de Cervantes.  Yo sabía de antemano que venía con ilustraciones a todo color de Berni Wrightson, así que tenía razones de sobra para desear este libro.  Marcelito volvió a su patria y por supuesto cumplió con mi encargo, que devoré como poseso.  Aparte de la historia de esa novela, que bien considero el tomo que más me gusta de esa saga, nunca dejaré de sentir una especial devoción por sus hermosas imágenes (pues luego de mi impase con Frankenstein, cualquier libro ilustrado por Berni si lo llego a tener, es algo para adorar).
      Sé que lo filmes Los Cazafantasmas (la original de 1984), El Reinado del Fuego (2002) y Montado en la Bala (2004, basada más encima en una novela corta de Stephen King) poseen diseños suyos.  Para la primera creó varios espectros, aunque según me ha contado Miguel, al final los muy desgraciados solo usaron su “bibliotecaria fantasmal”.  Para la segunda realizó el hermoso dragón gigantesco que sale al final de la cinta y en cambio con la película de Mick Garris tuvo más suerte, pues en la práctica está llena de sus horrores.  No obstante es con La Niebla (2007), sin dudas  una de las mejores adaptaciones para el cine de la narrativa de Stephen King, que creó algunos de los monstruos más pavorosos en sus contribuciones para el séptimo arte; y cabe mencionar que su director, apoyado por los muchachos de KNB, consiguieron darle vida de una manera impresionante a sus pesadillas.  De seguro ha hecho mucho más, no obstante es lo único que puedo mencionar…
      Como ven, Berni Wrightson ha marcado buena parte de mi vida.  Solo puedo lamentar que todavía no he podido adquirir, ni leer, su etapa de La Cosa del Pantano y que espero poder conseguirlo antes de que la parca misma me llame a mí.


Video que muestra, que da gusto, varios de los monstruos
diseñados por Berni para La Niebla.

domingo, 19 de marzo de 2017

¡Pura mala suerte para los fanáticos de Josh Whedon!


     Pese al talento del guionista y director Josh Whedon, creador de la ya mítica serie Buffy la Cazavampiros, el resto de los programas salidos de su imaginación, de los que  no se puede negar la calidad de sus historias y aspectos artísticos, no han tenido tanta suerte.  Es así que ninguna de sus otras creaciones ha conseguido acabar su periodo en pantalla, tal como su creador lo tenía presupuestado originalmente; tan solo esto fue posible en el caso del mismo show que le dio la fama y que luego de 150 episodios repartidos en 7 temporadas, cerró de manera magnífica, escribiendo y dirigiendo él mismo su final.  Angel, el spin-off de la serie acerca de la “Cazadora” iba en lo mejor y ya había superado el centenar de capítulos, cuando se la cancelaron y nos dejaron a sus seguidores con la interrogante acerca del destino de sus queridos protagonistas.  Peor suerte tuvo su western espacial y futurista Firefly que no consiguió más de una temporada, siendo que sus 3 últimos episodios no se emitieron de inmediato en USA  y si no fuera gracias al apoyo de sus incondicionales, habría sido imposible efectuar la película para el cine que ayudó a acabar el ciclo de manera memorable.  En cuanto a Agentes de S.H.I.E.L.D., aún exhibiéndose, en realidad corresponde a un producto cocreado por él (debido a que fue el responsable de la cinta que permitió su nacimiento: Los Vengadores), pero que en su desarrollo poco feliz (o más bien simplón) a medida que el tiempo ha transcurrido, se nota que no posee la mano de este.   Y es cuando llegamos a Dollhouse
     Emitida entre 2009 y 2010, Dollhouse contó con 2 temporadas de 13 capítulos cada una. En el papel principal llamó a la bella Elisa Dushku, con quien trabajó en Buffy y Angel, quien hizo en estos otros dos dramas el rol de Faith, la otra Cazadora que pasó de antiheroína, a villana y por último a heroína, como uno de los personajes más queridos en el universo compartido de ambas producciones.  Cabe mencionar que el papel de la Dushku le calzó a medida para lucirse, quien ya era famosa en el medio cuando hizo este por entonces nuevo título (no hace mucho había protagonizado también lo llorada Tru Calling, la que por igual fue interrumpida en su segundo año).  No obstante pese a la simpatía de esta y todo lo que le tocó hacer en esta otra obra, que le exigía más que nunca un despliegue escénico que muchas veces variaba demasiado de una semana a otra, bien quedó disminuida ante el mayor talento de sus compañeros de actuación, como ya se explicará.
     No solo con la mencionada colaboradora de sus anteriores creaciones, contó Whedon en esta ocasión, si no que en total tuvo a otros 4 ya conocidos en Dollhouse (lo que evidencia sin dudas su lealtad con los histriones, puesto que no fue la primera vez en que hizo tal cosa y luego algo parecido pasó con algunas incorporaciones en Agentes de S.H.I.E.L.D.).  De este modo entre los secundarios, nos volvemos a encontrar con Amy Acker (Winifred Burkle / Illyria en Angel y quien sin duda ha dado su mejor trabajo como la ex mercenaria genio de la computación Samantha Groves "Root" en Person of Interest), Summer Glau (River Tam en Firefly), Alexis Denisof (Wesley Wyndam-Pryce en Buffy y Angel) y el guapo como también todo un camaleón de la actuación Alan Tudyck (Hoban "Wash" Washburne en Firefly).  Tan solo estos cuatro, en especial el último, lejos superan en su actuación a la actriz principal.
     
Elisa Dushku como dominatrix...
¡La fantasía de much@s!
La historia trata acerca de una agencia con intereses comerciales y políticos propios, que posee un servicio muy exclusivo y que solo algunos pocos (los más adinerados y con mejores contactos entre los poderosos) pueden acceder: contar con los llamados “Muñecos (a)s”, que son personas programadas para que calcen perfectamente con sus deseos, durante el tiempo en el que dura el contrato con Dollhouse (Casa de Muñecas en español).  Esta gente “hecha a medida”  corresponde a individuos que durante 5 años trabajan para la empresa prestando sus cuerpos, de modo que sus personalidades y recuerdes se guarden en disco duros externos y en cambio se puedan instalar en sus redes neurales las personalidades requeridas por los clientes o lo que en su momento necesita la misma Dollhouse; a ello se le suman también las más inesperadas habilidades que entre un trabajo y otro varían bastante, entre hablar distintos idiomas, ser expertos en un área especializada de algún sofisticado conocimiento, lo que en suma los convierte entre un capítulo y otro en una persona por completo nueva.  Cuando no están laburando, permanecen en un estado parecido a la infancia, dóciles y sin instintos sexuales y supuestamente sin recuerdos de tareas realizadas.  Quienes toman estos compromisos con la agencia, son por lo general personas que desean escapar de sus problemas, olvidándose durante el periodo mencionado de ellos, para luego de cumplido el plazo de sus servicios, cobrar una suma millonaria que les permita vivir el resto de sus días holgadamente; eso sí, siempre son sujetos jóvenes de entre los veinte y treinta años, siempre hermosos.
     La premisa de esta serie de ciencia ficción ambientada en el presente y que luego nos depara un tremendo sobresalto, al mostrarnos nada menos que un futuro postapocalíptico cercano y en el que la misma Dollhouse es la responsable, da para abordar varios temas de interés: entre estos el más importante, viene a ser el que concierne a la definición que le damos a la personalidad y por ende a lo que llamamos ser humano ¿Somos acaso la suma de nuestras experiencias o las elecciones que hacemos en nuestro paso por la vida? En este sentido, los argumentos que aparte de ser muy entretenidos y estar llenos de emociones entre las que se encuentran los misterios de rigor, la aventura, el humor y también varios momentos de mucha intensidad dramática y belleza, ahondan en la naturaleza de nuestra humanidad.  No obstante la idea más bien metafísica y/o religiosa, sobre nuestra identidad como individuos en particular y especie en general, no es el tono de este programa; aunque se podría decir que tal como está representando en la trama central de Dollhouse, es más bien el principio de la conciencia como característica intrínseca de nuestra humanidad, la que aquí se defiende, en vez de la noción del espíritu o el alma.  Y en todo esto, vienen a ser nada menos que nuestras decisiones las que nos definen, algo que queda demostrado en los personajes que aquí aparecen, tanto los que son “Muñecos (a)s”, como el resto que los rodea y que también trabaja para la firma.
      Ante el concepto de contratar de una manera tan increíble, a gente para que haga del objeto del deseo más íntimo de uno, hay por supuesto un fuerte elemento de fantasía sexual.  No obstante los guiones van más allá de este recurso, que podría ser un facilismo morboso y debido a esto en ocasiones los personajes son solicitados como amigos, profesionales y hasta como madres (que no todo se trata de sexo en esta vida, ejem).  Y es en este enorme abanico de posibilidades, que los artistas detrás de todo esto, demuestran de una manera muy divertida su capacidad para transformarse en alguien distinto cada vez.  Al respecto, las sorpresas son grandes, pues queda en evidencia el talento que poseen actores y actrices, quienes impactan a su público con un trabajo de estas características.  Por esto mismo, Elisa Dushku (y debo confesar que desde mi etapa de universitario es una de las dueñas de mi corazón) queda algo opacada por sus colegas, quienes en realidad “se roban la película”; no obstante la actriz hace lo mejor de sí y logra darle a la protagonista un gran carisma, a través de una identidad propia y que se convierte en uno de los mejores puntos de la serie.
      Desde el primer capítulo notamos que hay un gran arco argumental, que se va desarrollando de manera paulatina en el programa, el cual luego debido a la eminencia de su cancelación fue apurado y al menos fue cerrado en su conjunto de manera óptima hacia su desenlace.  Entre medio hay varios capítulos autoconclusivos, que por un lado exhiben lo que le toca pasar a Echo (la muñeca a cargo de la Dushku) y por otro a los demás personajes, que muchas veces poseen por su cuenta sus propias aventuras; en este último caso, dichos arcos narrativos o bien tienen que ver con la trama principal o bien sirven para definirlos mejor como entes autónomos y con sus propias motivaciones.
      Josh Whedon dirigió y escribió varios episodios de la primera temporada, sentando las bases para la rica mitología de la serie.  No obstante en su segunda temporada solo se encargó del primer capítulo, dejando como siempre la responsabilidad a otros escritores y directores el resto del programa.  Sus sucesores hicieron una estupenda labor, en especial en lo que tiene que ver con el cierre de los destinos de sus personajes y las repercusiones de la increíble tecnología de Dollhouse en el mundo; no obstante ante la ausencia de Whedon y la reducción de los mínimos 5 años que se suponía iba a durar todo, uno se pregunta cómo habría sido todo, si este no se hubiese desentendido del proyecto.

Luego de leer el listado de más abajo, adivinen quién es quién.

      Los protagonistas son:
Echo: El rol de Elisa Dushku es la más solicitada de todas las muñecas, quien llegó a Dollhouse como Caroline Farrell, una universitaria de fuertes intereses ideológicos, que se tropieza con las maquinaciones de Dollhouse y al querer descubrirla frente a la comunidad se ve envuelta en sus redes.  Como Echo, quizás debido tanto a su gran inteligencia como su fuerte personalidad, al poco tiempo después de firmar su contrato desarrolla una evolución, que la hace convertirse en una amalgama de todas las personalidades que han grabado en ella; de este modo, al saber como Caroline que la institución es mucho más de lo que aparenta y que sus propósitos son bastante siniestros en realidad, comienza a ayudar a que la verdad poco a poco vaya sabiéndose, influyendo con sus intervenciones en los que la rodean.
Sierra: Mi personaje favorito, además de que la exótica actriz de rasgos orientales que la interpreta (Dichen Lachman), de igual manera terminó por conquistarme, al regalarnos ambas algunos de los momentos más notables de todo el show.  Su pasado antes de convertirse de entrar a la compañía, viene a ser el más triste de todos.  En contra de lo previsto, en su calidad de “muñeca” llega a entablar un muy emotivo romance con uno de sus compañeros y el que luego a ambos termina por redimirlos, después de tantas penurias. A la Lachman la pudimos ver con posterioridad haciendo de villana en la segunda temporada de Agentes de S.H.I.E.L.D.
Victor: El muñeco pareja de Sierra, es un apuesto hombre que tan solo en el episodio 3 se descubre su identidad como tal, ya que antes estuvo en una misión programado por la propia Dollhouse, para sus fines particulares.  Interpretado por Enver Gjokaj, luego coprotagonista de Agente Carter, se vuelve uno de los amigos más cercanos de Echo/Caroline.  Su pasado, tal como el de Sierra, solo es revelado en la segunda temporada.
Adelle DeWitt: De nacionalidad británica, es quien está a cargo de la filial de Dollhouse gringa en la que transcurre la mayor parte de la historia (hay otra sede en Washington D.C.).  Fría en apariencia y desinteresada en mantener relaciones interpersonales, que no sean del tipo profesional, en realidad es una mujer que alberga su grado de dulzura, quien se preocupa por sus empleados y entre los que se encuentran los mismos muñecos.  Eficiente como ella sola, cuando se trata de dejar claro quién manda, se vuelve alguien de temer.
Paul Ballard: El masculino agente del FBI y luego empleado de Dollhouse, llegó a verse dentro de los vericuetos de esta empresa, cuando se obsesionó con averiguar acerca del paradero de Caroline Farrell.  De personalidad heroica y apasionada, su papel dentro de una temporada y otra varía bastante, aunque siempre dejando claro la nobleza de su corazón. Tahmoh Penikett, el actor que lo encarna, trabajó antes en un emotivo episodio junto a Elisa Dushku en Tru Calling.
Topher Brink: Genio de la tecnología, que con sus diseños e ideas revolucionó por completo los métodos de Dollhouse, es el predilecto de la DeWitt, quien siente por él un afecto mayor que por el resto y que los dignifica bastante (nada romántico, ni sexual en todo caso).  De gustos “ñoños”, supuestamente solo se interesa en él mismo y ve a lo(a)s “muñeco(a)s” como objetos; no obstante tal como pasa con el resto de los personajes, esconde a alguien sensible y gentil, quien en su reclusión subterránea en Dollhouse se siento solitario y por eso mismo ha llegado a sentir afecto por la gente con la que trabaja.
Boyd Langton: Hombre maduro de origen afroamericano, que llega a trabajar a Dollhouse en el episodio piloto, siendo primero el agente encargado de cuidar de Echo y luego el nuevo jefe de seguridad de Dollhouse.  En un principio desprecia  a Echo y a los que son como ella, hasta que se encariña con la “muñeca” y la protege más allá de lo previsto.  Hacia el final de la serie, se revela un gran secreto acerca de sus verdaderas intenciones.
     Los secundarios y recurrentes que hacen de esta serie algo más atractivo aún son:
Alpha: Uno de los primeros muñecos de Dollhouse, debido a varios elementos inesperados se convirtió en un psicópata y asesino serial, quien causó estragos de importancia en la institución y que luego en más de una ocasión vuelve a asolar a su gente.  Echo es más encima la principal fuente de sus obsesiones, ya que tiene un pasado con ella.  Es el personaje interpretado por Alan Tudyk.  
Dra. Claire Saunders: El rol de Amy Acker, es la única víctima que dejó viva Alpha, aunque con serias cicatrices físicas y psicológicas a cambio de su vida.  En Dollhouse debe velar por la salud de lo(a)s muñeco(a)s.  En su pasado también hay grandes sorpresas, lo mismo que en su futuro.
Mellie: La dulce vecina de Ballard, que tiene intereses románticos por este, cuando aún estaba investigando a Dollhouse, también nos depara un gran secreto acerca de su rol dentro de todo esto. 
Bennett Halverson: Es la programadora jefe de la subsidiaria en Washington D.C. de Dollhouse, quien conoció a Echo cuando era Caroline y alberga por ella sentimientos de venganza.  Cuando conoce a Topher, se sienten atraídos entre sí.  Aparece recién en la segunda temporada y es el papel que tuvo acá Summer Glau.
Senador Daniel Perrin: Introducido también en el transcurso de la segunda temporada, es un político que desea revelar al mundo las triquiñuelas de Dollhouse; no obstante en su camino se encuentra con terribles revelaciones, en la más increíble línea  de las teorías de la confabulación.  Está encarnado por Alexis Denisof.


Preciosos créditos de apertura de la primera temporada.

martes, 14 de marzo de 2017

Una maravilla del cómic latinoamericano: “El Eternauta”.


       Como amante de la ciencia ficción y las historietas, por años tuve una deuda pendiente con una novela gráfica argentina que varias veces me recomendaron: El Eternauta de Héctor Germán Oesterheld en el guión y  Francisco Solano López en el dibujo… ¡Si hasta amigos míos no-ñoños y que menos le dedican el tiempo a este tipo de arte, lo tuvieron entre sus manos antes que yo! ¡Qué vergüenza! Así que casi a finales del año pasado apenas tuve la oportunidad, lo adquirí en una preciosa edición que respeta el formato en el que salió originalmente en la revista trasandina especializada Hora Cero, con una página horizontal en vez de vertical (tal cual las llamadas “tiras cómicas” de los periódicos).   Esta obra fue publicada originalmente entre 1957 y 1959, una época que ya parece algo lejana y sin embargo ya avanzado el nuevo milenio, su historia sigue estando tan vigente como cuando sus protagonistas se hicieron conocidos en sus viñetas.
       Se trata de una obra de ciencia ficción pura, aunque de esas que van mucho más allá del mero entretenimiento, puesto que tal cual otros grandes títulos del género, corresponde a una extrapolación de nuestra realidad y además de un trabajo crítico que no deja de llevarnos a la reflexión tras su lectura.  Cabe notar, además, que su trama transcurre en la Argentina del presente en el cual fue escrita, retratando sin dudas la sociedad de aquellos años, pese a sus elementos de fantasía científica; de este modo el lector que le dedica su tiempo, ya sea argentino o no, sin dudas que puede conocer mejor la época y su gente de aquel entonces, en especial si se lee en su lengua original, que usa varios de los términos propios de aquellos años.
         Puede que sea a propósito o solo venga a ser una feliz casualidad, propia de los grandes temas de este tipo de narraciones, pero quien sabe de los grandes clásicos de la ciencia ficción, bien puede identificar a El Eternauta como una versión latinoamericana de La Guerra de los Mundos de H.G. Wells.  De este modo, en el trabajo de Oesterheld y Solano López nos encontramos con una terrible invasión alienígena al mundo entero, si bien llegamos a conocer todo esto debido a los sobrevivientes bonaerenses, quienes tal como en la novela mencionada, como pueden se resisten a la violencia de los conquistadores alienígenas.  De igual manera que en el texto de finales del siglo XIX, los personajes humanos corresponden a individuos comunes y corrientes, que se enfrentan a lo fortuito, sacando a la luz con sus acciones lo más luminoso y pesadillesco de nuestra humanidad; de este modo cuando se escenifican verdaderos actos de heroísmo, no son los de sujetos extraordinarios, ni que pertenezcan a una elite de guerreros, si no que sirven para exponer a lo que podemos llegar cualquiera de nosotros, si tenemos la motivación como para superar las debilidades que nos agobian.
La recomendable edición que poseo.
       El desastre comienza en medio de la tranquilidad hogareña, cuando el personaje principal (quien luego será nada menos que el llamado Eternauta) se encuentra bajo la dicha de su familia (esposa e hija) y la presencia de sus mejores amigos, con quienes comparte varios gustos en común.  Entonces comienza a caer una horrible nevazón tóxica, que al solo contacto con ella mata a todo ser viviente.  A partir de este punto la trama no puede ser más angustiante y claustrofóbica, la que sus autores manejan a través de un guión rico en diálogos y descripciones de gran esteticismo, como de un dibujo marcado por la expresividad del rostro de sus personajes, muy estilizado, lo que en su conjunto lleva al receptor a sentirse emocionalmente comprometido con esta historieta.  La intrusión de todo esto, en las imágenes que retratan la paz de la vida sencilla, no deja de ponernos claros el horror de todo acto de violencia y la correspondiente pérdida de la seguridad frente a todo tipo de infortunios.
       Mucha tragedia y drama en general encontramos en este cómic, donde hay hasta un espacio para el amor y la ternura; sin olvidar además sus momentos más sublimes, que no dejan de encantarnos ante tanta belleza plasmada en estas páginas.
       La guerra no está presente en esta obra como una dignificación de la confrontación armada entre oponentes, debido a diversos intereses (por lo general egoístas), si no que como la defensa de todo un pueblo por el derecho a su autonomía y a ser dueños de sus tierras frente al invasor.  En cierto sentido, aquí hayamos el poder visionario de la ciencia ficción, al adelantarnos el conflicto del país hermano (Argentina),  con los imperialistas británicos, al adueñarse de las islas Malvinas en el transcurso de 1982 (cabe mencionar que cuando el propio Well escribió su libro, lo hizo a manera de dura recriminación a la política avasallante de su nación de origen).  Con respecto al papel que acá cumple el enemigo, poco a poco nos vamos dando cuenta a través de los protagonistas, que quienes creemos son los culpables de todo, en realidad o son solo carne de cañón o bien puramente son manipulados por los verdaderos responsables de la disputa.  En este sentido, podría aventurarme a afirmar que el argumento viene a ser un llamado al pacifismo, debido a cómo nos damos cuenta de que nada es lo que parece y de que no son los soldados extraterrestres los dignos de ser odiados, sino que el mal se haya detrás de quienes se esconden en las sombras y controlando los hilos de todo. Por ende, hay belleza y bondad incluso en quienes tildamos de rivales y al final no importa que tantas buenas razones hayan para luchar, la guerra nunca llega a ser satisfactoria.
        El comienzo, algunas partes del medio y el final de todo esto, no dejan de ser impactantes, puesto que la historia es contada por nada menos que el Eternauta al propio Oesterheld; ello en un juego metaliterario que rompe con los límites de la ficción y la realidad, lo que evidencia la capacidad del escritor para otorgarle una mayor dimensión estética a su obra. 
       Por otro lado, es en el rostro de este Eternauta, que se contrapone al de su versión más joven, que la pluma de Solano López se muestra en toda su magnitud, cuando podemos identificar en las arrugas del héroe las marcas que deja el dolor frente a las tribulaciones.
        Debe saberse que Héctor Oesterheld, fue una de las tantas víctimas de la última dictadura argentina, siendo detenido en 1977 y ejecutado al año siguiente.  El triste final de este creador, viene a demostrar las lecturas políticas de El Eternauta, que no puede ser más contestatario respecto a cómo desnuda los abusos de los poderes fácticos y representados en los ominosos Ellos (que como bien sucede en el mundo real, no son los que van al frente, pero sí mandan engañados o bajo su control a quienes están bajo su mando).
        Antes de la triste muerte del guionista, este realizó una nueva versión de su más grande labor y esta vez con el dibujo de otro maestro, el urugayo Alberto Breccia, con la cual acentuó el discurso ideológico de la novela gráfica.  Ello fue en 1969.  Estando en la clandestinidad, cuando era considerado un enemigo al régimen del irónicamente llamado Proceso de Reorganización Nacional de su país, Osterheld realizó el libreto para El Eternauta II, que no alcanzó a verlo terminado en su totalidad.  Con posterioridad otros autores han continuado esta historia, en lo que se ha convertido en toda una saga en el transcurso del tiempo.
        Como testimonio del amor hacia la libertad y el derecho a manifestarse en contra de la opresión, durante los tiempos de la dictadura que provocó la muerte del autor y de tantos otros inocentes, sus seguidores a manera de protesta y como homenaje, tendían a dibujar en las murallas imágenes de esta historieta…Un ejemplo más de que un buen cómic, sin dudas puede ser una obra digna de respeto y un llamado a la conciencia.   
Viñetas de esta historieta para apreciar la belleza de su texto y dibujo.

domingo, 12 de marzo de 2017

Mi pésame por Bill Paxton.

Bill Paxton en 2014, un hombre ya maduro sin perder su glamour.
      El 27 de febrero del presente año me encontraba a un día de terminar mis vacaciones de verano (de dos meses completos de duración), cuando murió otro de esos artistas con los que uno se ha criado a lo largo de su vida como cinéfilo: Bill Paxton.  Como no veo televisión (menos noticias que son para puro llenarse de malas vibras), ni escucho radio y menos leo el diario, me vine a enterar de su deceso gracias a los “guasaps” que me mandaron dos amigos, Cecilia Navia y Miguel Acevedo (el mismo que siempre me avisa de este tipo de acontecimientos, el muy Cuervo de la Tormenta)…¡Y pensar que tan solo a principios de enero, durante mi estadía en la playa, me había vuelto a ver de nuevo por fin, ahora como adulto, Near Dark (1987) donde Paxton aparece! Solo tenía 61 años cuando le llegó la muerte, y bastante bien que se veía cuando intervino hace pocos años atrás haciendo de villano en la primera temporada de Agentes de S.H.I.E.L.D. en el 2014; todavía bastante regio a esa edad, parecía imposible que nos dejara tan pronto.
       El comienzo del nuevo año escolar y otros compromisos, me mantuvieron alejado de este homenaje mío a quien tantas satisfacciones nos dio y tan solo ahora puedo permitirme escribirle unas líneas.
       No me voy a referir a su filmografía completa, que es bastante extensa y que por supuesto no la conozco al revés y al derecho; pues hizo bastantes filmes para la pantalla grande, como con su incursión en la televisión, que conozco aún menos.  En todo caso alguien como él era obvio que iba a acaparar mi atención a tan temprana edad, ya que bien se podría decir que tuvo preferencia por los filmes de género (ciencia ficción, terror y fantasía), participando en varios títulos de renombre, como también en otros que si bien eran de temática más “realista”, no dejaban de ser de mi gusto (como Titanic por ejemplo).
       De presencia masculina y un cuerpo de 1.80 metros que lo hacía verse imponente, además de un rostro agraciado (aunque no en el sentido de “carilindo” como un Tom Cruise o un Brad Pitt), Bill Paxton poseía una presencia que sin dudas la habría querido para mí.  Pero mucho más allá de su varonil presencia, estaba su talento histriónico que le permitió realizar distintos papeles, sorteando con soltura las varias temáticas que abordó entre los papeles más dramáticos y los que le requirieron que sacara a flote su lado más cómico; como héroe, galán, villano y héroe de acción, siempre se desempeñó con soltura.  Ante su facilidad para realizar todo tipo de roles con verosimilitud, fue nominado a varios premios, algunos de los que ganó.
        La verdad es que me es imposible traer a la memoria tantos títulos suyos, que muy bien sé que estuvo en filmes famosos y que en su momento vi con muchas ganas, pero que luego nunca me los repetí o si lo hice fue hace demasiado tiempo atrás, como para que me haya quedado fija en la mente su participación: Comando (1985), Depredador 2 (1990), Boxing Helena (1993), Tombstone (1993), Mentiras Verdaderas (1994), Apollo 13 (1995), Tornado (1996) y Al Filo del Mañana (2014).  Como ya dije, su carrera fue bastante prodigiosa y no sé tanto de ella como quisiera, no obstante hay unos cuantos de sus trabajos que para mí son muy queridos y a los que me referiré a continuación.
        No tenía ni siquiera mi primera década de vida, cuando supe de Alien (1979), el seminal filme de Ridley Scott que ha dado para una soberbia saga cinematográfica, la cual está pronto a estrenar una nueva entrega (¡Por fin!) de la mano de su mismo director original.  Cuando por fin pude ver esta cinta en la tele, un domingo en la noche como se acostumbraba a hacer en los ochenta, con estos estrenos bastante atrasados y además cortados un montón,  quedé eufórico. Tiempo después (ignoro cuánto habrá pasado), le tocó a Aliens (1986) ser exhibida en la pantalla chica chilena…Y uno de sus llamativos personajes fue justamente encarnado por Paxton, quien acá hizo de un militar y/o mercenario de pocas luces aunque valiente y simpático, que se enfrentaba a estos monstruos espaciales.  Como fanático de esta serie de cintas, me la he repetido un montón de veces, más todavía cuando su realizador James Carmeron lanzó su “Corte del Director”, que incluye media hora de metraje no visto hasta entonces.  Convertido ya en un “veterano en este mundo”, reconocer al Bill Paxton como ese guerrero musculoso y lleno de adrenalina (quien incluso resulta ser alguien heroico), siempre me fue satisfactorio una vez que me encariñé con el actor.
      A veces uno, en especial de niño, de adolescente o en su juventud, hace amigos que cree que estarán contigo por el resto de tus días; no obstante esto no es así y solo se trata de compañeros de viaje con los cuales por solo un tiempo, recorrimos parte de este camino que es la vida misma.   Entre estos en mi existencia se encuentran los hermanos Jonathan y Cristofer Torres (ignoro si con esa misma grafía se escriben en realidad sus nombres), con quienes por años compartí mis gustos más ñoños y fueron los único amigos de este tipo que tuve.  Pues con ellos me vi en VHS en su casa Near Dark (conocida por estos lares como Los Viajeros de la Noche), que era todo un rito entre nosotros, vernos todas las joyitas del género que llegaban a nuestras manos.  El filme dirigido por Kathryn Bigelow, quien por entonces era esposa del mismísimo James Cameron, es nada menos que una historia de vampiros que solo ahora en que me la volví a ver ya como adulto, pude apreciar a cabalidad su genialidad; en ella Paxton hizo del miembro de una pandilla de no muertos que andan deambulando por las carreteras, transportándose en automóviles con lo que viene a ser una road movie sobrenatural y de culto.  Severen, el chupasangre a cargo de este artista, viene a ser quizás el que más actúa como una criatura instintiva y por ende salvaje, de toda su comunidad… ¡Y sinceramente Bill estuvo magnífico en su confrontación final con el protagonista de esta obra!
       Otro rol suyo del que sí me acuerdo, fue el que desempeñó en la taquillera Titanic (1997), una vez más trabajando a las órdenes de su amigo James Cameron, quien cuando podía lo llamaba para actuar en sus cintas.  En esta ocasión lo vimos rubio y más atractivo que nunca, haciendo del capitán del barco que se topa con las ruinas del famoso siniestrado y a quien le toca abrir y cerrar este filme durante sus escenas ambientadas en el presente.  Es así que a lo largo de su carrera, tuvo varios papeles como secundario, tal como aquí sucede; no obstante ello no impidió que demostrara su capacidad para convertirse entre un título y otro, en alguien por completo diferente.
      Volviendo atrás en el tiempo, una vez que ya lo identifiqué entre tanto colega suyo y me prendí de su imagen, pude apreciarlo en el breve papel suyo como punk callejero en la igualmente célebre The Terminator (1984), en su primera colaboración junto al ya mencionado Cameron.  Al ser entonces este largometraje uno de mis predilectos y por ello repetido hasta la saciedad desde que era un muchacho, contemplarlo bajo esa imagen rebelde y juvenil, me parece cómica y curiosa a la vez.
       No obstante la caracterización suya que más notable encuentro y donde sin dudas se ganó mis respetos y corazón, resulta ser en un Plan Simple (1998) del realizador Sam Raimi, en una de las pocas películas de este último, en las que se alejó de su sello relacionado con la fantasía y el terror.  En esta maravillosa cinta dramática, en la cual una familia se encuentra millones de dólares en una avioneta caída, se convierte en todo un prisionero de sus bajas pasiones, al ser controlado por su inescrupulosa mujer, quien lo convence para quedarse con la fortuna; la tragedia en la que desemboca todo esto, recuerda en parte la historia clásica de Shakespeare Macbeth, debido a cómo la ambición de un hombre al ser controlado por su aún más avarienta y manipuladora señora, lo lleva a perder la dignidad que antes poseía.  Verlo tan grandote y viril con este protagónico, aunque convertido en un monigote por su preciosa, bajita  y supuestamente delicada mujer (nada menos que Bridget Fonda), no deja de impresionar.
         Hace casi un par de años atrás me lo reencontré por sorpresa en la decepcionante serie Agentes de S.H.I.E.L.D, hacia el final de su primera temporada y lo que bien ayudó a levantar en los capítulos que duró su aparición, el alicaído desarrollo de este show.  El engaño al que nos sometió como el supuesto honorable mentor de uno de los protagonistas, viene a ser toda una confirmación de su talento dramático.   No obstante en lo que se refiere a su paso por la televisión, toda una deuda viene a ser para mí disfrutar de uno de sus mejores intervenciones, como el patriarca de un matrimonio mormón polígamo, en Big Love, donde Paxton tiene nada menos que tres esposas; su desempeño en esta producción de HBO que duró nada menos que cinco años, le valió más que un elogio.
         Por ahora solo nos queda esperar al estreno de la versión en imagen real de La Bella y la Bestia, en lo que viene a ser su legado póstumo al prestar su voz como narrador, aunque ello bien solo podrá ser apreciado al verla en su audio original en inglés.  


Bill Paxton en tres de sus papeles al alero de la ciencia ficción.

martes, 7 de marzo de 2017

El Camino del Guerrero.



     Hace casi diez años atrás, en 2008, el talentoso guionista Mark Millar acompañado en el dibujo por Steve McNiven, escribió una historia alternativa dedicada al Hombre X más famoso.   Ambientada dentro de uno de los tantos universos paralelos al principal de las ficciones marvelitas, El Viejo Logan nos muestra a un “muy mayor” Wolverine viviendo en una tierra postapocalíptica, en el que villanos superpoderosos como Cráneo Rojo y Doctor Doom se disputan el mundo.  Incluso el anteriormente heroico Hulk se ha convertido en uno de los tantos dictadores, en lo que parece un homenaje a esa ya clásica y preciosa obra llamada Futuro Imperfecto de Peter David y George Pérez (sin dudas que el llamado Maestro, una versión maligna del Coloso Esmeralda, ha dejado huella en los cómics).  En su argumento casi todos los superhéroes fueron derrotados, están muertos, trabajan en las sombras o sin duda ya están bastante viejos.  Y es cuando nuestro Viejo Logan, debe realizar un muy significativo viaje junto a su antiguo compañero de andanzas, Ojo de Halcón.
      Una premisa tan atractiva como la anterior, no podía dejar de inspirar a las recientes adaptaciones audiovisuales basadas en estas historietas, ya sea a través de las tantas series animadas que hoy en día se realizan, como de las producciones hechas directas para el video casero (hoy DVD y blu-ray), si es que no por medio de una superproducción hollywoodense como se acostumbra hacer hoy en día.  Pues este último formato fue el elegido para adaptar la ya mencionada  novela gráfica, aunque para ser sinceros Logan, que así se llama la cinta en cuestión, solo se parece en a lo más un 10% a este otro título (y para ser precisos, en los créditos ni siquiera se refieren al trabajo de Millar y McNiven).
       Dirigida por James Mangold, el mismo responsable de la anterior cinta protagonizada por quien también fuese llamado Arma X, The Wolverine, se trata de una historia independiente que de igual manera nos muestra a este mutante viviendo (o más bien apenas sobreviviendo), en medio de un Estados Unidos en el cual los de su especie en la práctica se han extinguido.  Una trama trágica como esta, con un Logan que sin dudas se ve derrotado (alcohólico, con el semblante lleno de arrugas, cojo, con barba entrecana y cerrada, cubierto por cicatrices, ya que su cuerpo ahora no se regenera como antes), sirve además como cierre a lo que en la actualidad se conoce como la Trilogía de Wolverine (compuesta por las películas Wolverine: Orígenes y la ya nombrada The Wolverine).  Por otro lado, por mucho que nos resistamos a la idea, se supone que es la despedida del guapo y talentoso Hugh Jackman, haciendo de este personaje, quien se hizo famoso gracias a dicho rol, cuando ya en un “lejano” 2000 lo interpretó por primera vez en la cinta debut de los X-Men.
         La vida de este ex paladín de la justicia no puede ser más patética: Trabaja como chofer de una limusina que le pertenece, trabajando para distintos clientes con los que ninguna otra relación tiene, salvo algo estrictamente comercial; está más solitario que nunca, pero lo peor es que luego de más de siglo y medio vivo, ha perdido toda esperanza y sentido de trascendencia.  Y sin embargo, pese a su propia miseria, aún quedan en él restos del otrora sujeto maravilloso y noble, ya que es una de las dos personas que velan por su anciano maestro, el otrora conocido Profesor X, Charles Xavier y la mente más poderosa que ha pisado la Tierra en su historia.   Los años y las viejas derrotas pesan sobre el telépata mutante, quien apenas puede controlar sus enormes habilidades y solo a base de fuerte fármacos, consigue evitar que sus ataques psíquicos provoquen estragos y muertes a su alrededor.
         La aparición de una pequeña niña que no puede tener más de diez años, muda y que además se supone es la última de la especie con el denominado Gen X, se cruza en el camino de estos dos amigos y quienes cómo pueden comienzan un periplo en medio de nuevos peligros, para salvarla de sus perseguidores que desean matarla.  Y es entonces que el propio protagonista y nosotros, descubrimos que aún queda mucho de ese hombre que con tantas batallas y guerras a cuestas, conquistó el corazón de todos gracias a su enorme heroicidad.
       Ningún otro mutante aparece en este largometraje, ni otro personaje usando trajes ajustados y llamativos, como bien nos tiene acostumbrados este subgénero; sin embargo, queda claro de que estamos dentro de una ficción salida de la Casa de las Ideas, en plan de ciencia ficción, ambientada en un futuro cercano además, ya que se muestran experimentos genéticos imposibles (hasta dónde sabemos) y nos encontramos con tecnología avanzada tan propia de las viñetas.  Solo Calibán, un antiguo mutante de poca importancia en las revistas y a quien ya conocimos más joven en X-Men: Apocalipsis queda vivo, siendo el otro de su especie, que vela por los últimos días del director de la ya desaparecida Academia para Jóvenes Talentos.

Esperando feliz esta película.
        En los cómics y en sus adaptaciones audiovisuales, Wolverine ha tenido estrechas relaciones con menores de edad, en especial niñas, con quienes establece lazos de carácter filial. Kitty Pryde y Júbilo son algunas de estas otroras pequeñas, para quienes Lobezno (tal como también lo conocimos en las traducciones al español), se ha convertido tanto en un protector como en un maestro.  Y es así que siguiendo la pauta de todas estas historietas del pasado, el Logan cinematográfico sin proponérselo, se convierte para la chica llamada Laura, en su única alternativa para salir ilesa  Y entonces llega la gran sorpresa: la muchacha posee más de una semejanza con su nuevo guardián.
        Pasa bastante tiempo para que la verdadera acción, a la que nos tienen acostumbrados estas películas, irrumpa frente a nuestros ojos; no obstante cuando esto sucede, la trama va creciendo en intensidad entre medio de escenas llenas de adrenalina y otras emociones, en la que más que nunca abundan los momentos de gran intensidad dramática.  Debido a lo anterior, resulta difícil no conmoverse con algunos de estos instantes, como nunca antes en una cinta de la franquicia mutante.  Debido a todo esto justamente, es que Jackman nos demuestra que es mucho más que una cara bonita y un cuerpo magnífico, al caracterizar de manera creíble a este héroe que no es perfecto y que no obstante es capaz de sobreponerse a la adversidad.
         Como en otras entregas de esta serie de filmes, no falta el humor, pese al carácter más grave de su historia; empero las risas acá se encuentran más dosificadas, ya que una atmósfera intimista impregna esta cinta y que en muchos sentidos es un adiós para todo el mundo; de igual modo, nos encontramos con la promesa de una nueva esperanza, ya que mientras haya felicidad y buena voluntad, la humanidad nunca decaerá (pues de esto tratan todas estas miles de historietas y sus mejores adaptaciones: hay algo más allá de la espectacularidad de sus personajes superpoderosos, pues ellos no dejan de representar lo mejor que hay dentro de nosotros mismos).
         De igual manera se debe mencionar que Logan, es sin dudas la más violenta de esta saga (luego de  Deadpool, claro).  Al respecto las imágenes no dejan de impactar y  no dejan lugar a dudas que ahora Wolverine no duda en matar, porque ya nada tiene que perder y los antiguos ideales bajo los que se educó, al amparo de sus desaparecidos compañeros, están casi tan extintos como ellos mismos. 
         El trabajo de un veterano como Patrick Stewart, haciendo de un decrépito Charles Xavier, no deja al público indiferente.  Duele ver a este líder de una era de maravillas, convertido en una ruina y pese a ello, debajo de esa carne moribunda, se encuentra uno de los individuos más sorprendentes y carismáticos de estas historietas.  Es hermoso y a la vez triste conocer sus últimos días.  No se puede mencionar respecto a este, lo impactante de las escenas que retratan sus estallidos psiónicos, una especie de versiones enfermas de sus recordadas manipulaciones de la realidad, cuando congelaba todo a su alrededor, como si se tratara de poner pausa. 
     Pero a la par de la labor actoral de gente como Stewart y de Jackman, destaca la debutante Dafne Keen, quien en la práctica “se roba la película”, realizando su papel con una credibilidad, que sin dudas la convierte en una futura estrella.  La experiencia que implica participar de una obra, en la cual está expuesta a un complejo abanico de emociones, con un personaje que durante buena parte del metraje nada habla y solo se comunica (con excelentes resultados) gracias a su gestualidad y guturalmente, entregan otro nivel de emotividad al argumento.
      El sensible y gracioso guiño a los mismos cómics y merchandasing de los X-Men, resulta ser un detalle que se agradece para los más ñoños.  Por otro lado, no debemos olvidar que con esta película, nos quedamos con la interrogante, sobre qué pasará a continuación con estos superhéroes en la pantalla grande y quién tomará el relevo (y será capaz de hacerlo), ahora que no tendremos a Huhg Jackman como Wolverine (¡Snif!).


Uno de los trailers de Logan.

domingo, 5 de marzo de 2017

El Arrowverse se expande.


     El éxito de la serie sobre el Arquero Esmeralda de DC, Flecha Verde, titulada simplemente como Arrow, dio pie a la creación de un spin-off basado en un personaje aún más popular de la compañía: Flash.  Ni tontos ni perezosos los responsables de ambos programas, al darse cuenta de que la fórmula de estas versiones actuales en imagen real de los superhéroes deceistas estaba funcionando, decidieron aventurarse aún más allá y dar pie a un cuarto programa de este estilo: DC` Legends of Tomorrow (pues el tercero dentro de este universo expandido viene a ser nada menos que Supergirl, el cual…aún no veo).  Cabe mencionarse que a este universo compartido entre todas estas series, se le denominó Arrowverse, por haberse iniciado justamente con el título dedicado a las andanzas de Flecha Verde, Arrow.
      Estrenada a principios del año pasado, corresponde a la primera serie de imagen real que está dedicada por entero a un grupo de superhéroes del cómic, ya que otros shows basados en personajes de historietas (tanto de DC o Marvel) son acerca de justicieros solitarios.  No obstante el equipo que aquí aparece resulta ser uno “inventado” para la tele, tomando personajes de las ya consagradas Arrow y The Flash, más otro sacado de las viejas revistas.  Lo curioso de todo esto, es que además agregaron a dos populares villanos, quienes acá ofician de antihéroes, haciéndolos formar parte de este grupo que más encima debe realizar viajes temporales para salvar a la Tierra de un futuro apocalíptico.
      La mezcla del equipo formado por metahumanos (entre seres supuestamente mágicos y otros cuyos poderes funcionan en base a la ciencia), más personas comunes y corrientes que tienen acceso a tecnología muy avanzada, quienes entre todos visitan varios periodos históricos, a simple vista es todo un deleite para el espectador (y más si es fanático de las viñetas del género).  No obstante en lo que respecto a la primera temporada, los guionistas no se esmeraron mucho  que digamos y desperdiciaron un montón de posibilidades, entre ellas hacer uso del vasto panteón deceísta; es más, apenas aparecieron dos personajes clásicos invitados, Per Degaton y Jonah Hex, siendo solo este último el que más se asemeja a su versión original y que en su intervención logra dejar contentos a quienes esperaban más de sus cómics favoritos.  En cuanto a Degaton, más libre no puede ser su versión que aquí aparece, de este villano de la Edad de Oro de las novelas gráficas.
      Ante el éxito de esta serie, que en su primera temporada solo posee 16 episodios y a diferencia de los más de 20 de los programas que le preceden, uno se pregunta qué mierda pasa con los gringos, quienes fueron incapaces de darle otra oportunidad a esa verdadera joyita incomprendida que es Constantine; pues en términos artísticos el show basado en Hellblazer de la línea adulta Vértigo de DC, viene a ser sin dudas mucho más depurado que este otro…En fin, ya sabemos que los criterios usacas pueden ser de lo más arbitrarios.
      Como trama central de esta serie nos encontramos con lo siguiente: En el siglo XXII el planeta vive un régimen dictatorial gobernado por el inmortal Vándalo Salvaje, quien mata sin escrúpulos a la esposa e hijo de Rip Hunter, un Señor del Tiempo.   Hunter pertenece a una organización que vela por mantener que la línea temporal se mantenga incólume, de modo que nada ni nadie pueda alterarla y para evitar ello y la intrusión de infractores, contando con sofisticadas máquinas que les permiten saltar a su gusto en cualquier época.  Pues ante la  negativa de sus superiores y pares para evitar el desastre cometido por el tirano, el autoproclamado Capitán Rip se revela y se roba una poderosa nave que además posee una inteligencia artificial; su objetivo, reclutar a un grupo de personas que lo puedan ayudar a derrotar a Vándalo Salvaje.  De este modo el argumento de la primera temporada, gira en torno a la lucha de esta gente para conseguir que el imperio de este villano se alce y no importa que en su camino tenga que matarlo (una y otra vez).
      Teniendo en cuenta de qué trata el programa y las características de sus protagonistas, esta tiene dos detalles en los que me quiero detener:
      Primero, teniendo en cuenta lo que ya se afirmó más arriba acerca del motivo que reúne a sus protagonistas, debiendo matar una y otra vez a su gran enemigo para ver si logran deshacerse de él, nos encontramos de que a diferencia de lo estipulado en las otras series de superhéroes DC y sus cómics, estos otros SÍ matan.  Y estamos hablando de personajes más o menos icónicos en este multiverso, como lo son Hombre y Chica Halcón, además de Atom y Firestorm, que o bien sin tapujos causan la muerte “momentánea” de Vándalo Salvaje o bien no mueven un dedo para evitar que sus compañeros sí lo hagan (y sin sentimiento de culpa, que digamos).  Además no hay que olvidar a los “criminales” Capitán Frío y Onda de Calor, los dos miembros de esta sociedad que no comparten los mismos idealismos de los otros, para quienes matar no es algo tan reprobable.   Por lo tanto, queda claro que este hecho otorga a la serie un cariz más adulto, ya que hay un grado de violencia que si bien no es totalmente gráfico, sí marca un precedente que nos muestra una faceta más oscura del universo DC.  Y tampoco se puede olvidar al respecto que este programa se toma muchos más libertades que los que le preceden, respecto a los cómics que lo inspiran.
      Segundo, al tener un carácter coral en cuanto a que ningún personaje sobresale por sobre los otros, en lo que concierne a sus protagonistas, las historias están escritas de tal manera que en todos los capítulos aparece el equipo completo. Esto sucede de la siguiente manera: Las tramas de los episodios, que en todo caso poseen cierto carácter autoconclusivo, si bien con un arco argumental extenso que se desarrolla a lo largo de toda la temporada, centran la historia en dos o tres subgrupos que les toca pasar juntos un hecho en concreto.  Dichas aventuras están relacionadas entre sí con el suceso principal abordado en el capítulo y al final todo converge a un mismo punto.
      
      También se puede mencionar el detalle “ñoño” de que la nave que capitanea Rip Hunter, se llama nada menos que Waverider, lo que corresponde a un guiño a los cómics de los noventa, época en la que era popular un superhéroe con ese mismo nombre y con el poder de viajar en el tiempo. 
       De igual modo se debe mencionar la aparición de varios personajes invitados de las series Arrow y The Flash en varios episodios, destacando mayormente los del programa sobre el Arquero Esmeralda (y en ese sentido, rescatable resulta ser cuando en un futuro cercano y apocalíptico, nos encontramos con un Oliver Queen que resulta ser un claro homenaje a la versión manca de este superhéroe en una de las mejores novela gráficas de Batman: El Regreso del Caballero de la Noche de Frank Miller).   Por lo tanto es de esperarse que en la segunda temporada, hayan verdaderos crossover entre esta más reciente serie y las otras que permitieron su nacimiento.
        En cuanto al villano de este primer año, Vándalo Salvaje, si bien resulta interesante cómo está abordado y además interpretado por el actor que lo encarna, al menos para un servidor, resulta ser carente del carisma que poseen los grandes malvados que se han enfrentado a Flecha Verde y Flash en sus respectivos shows.  Pues otros como Merlyn, Deathstroke, Ra`s al Ghul o Reverso Flash en realidad llegan a simpatizar al público, porque además son presentados como personas que aunque cometen actos crueles y criminales, no dejan de poseer un componente humano muy fuerte, de tal modo que uno disfruta cada una de sus intervenciones.  En cambio este inmortal carece de elementos como el humor y la capacidad de amar, pese a que dice estar enamorado de Kendra (Chica Halcón) y que  además en esta temporada conocemos a su hija (otro personaje también sacado del cómic).
        El final de temporada, más bien el último par de minutos, resulta ser toda una promesa para quienes aún no vemos lo que le sigue… ¡Pues aparece alguien que dice ser miembro nada menos que de la Sociedad de la Justicia! Así que a ver cómo trabajarán en la segunda temporada, la existencia de este importante equipo de superhéroes deceístas.  Algo así, la introducción de más superhéroes y otros íconos de DC en los argumentos, de seguro que puede mejorar esta serie.
        De entre quienes conforman el grupo “medianamente” liderado por Rip Hunter, encontramos a:

Canario Blanco: Personaje inventado para esta serie, si bien viene a estar tomado de nada menos que de Sarah Lance/Canario Negro I de Arrow.  A mi humilde parecer uno de los mejores personajes de acá, siendo que en su mayoría los demás me parecen insulsos, salvo los dos villanos reclutados para formar este equipo.  La lucha interna de esta mujer con su oscuridad que la mantiene al filo del sadismo, la hace ser toda una heroína y alguien a quien se puede admirar.  Su personalidad compleja y de chica “difícil”, le permite sin dudas poder confraternizar fácilmente con los ex enemigos del Velocista Escarlata, que también aquí aparecen.
Atom: Ray Palmer, el superhéroe original de DC con la capacidad de hacerse microscópico en el universo DC, al igual que la anterior también llegó desde Arrow para formar parte de este otro casting.  Pues este mantiene una relación amorosa con bastantes tropiezos nada menos que con Chica Halcón, quien se supone por milenios solo ha estado destinada a otro hombre…Carter Hall, el Hombre Halcón.  Respecto a cómo abordan en la serie al personaje, sin ánimos de hacer spoiler, debo decir que me parece de lo más ridículo cuando hacen que este desarrolle una tecnología que le permite… ¡Hacerse gigante! Algo claramente copiado del Hombre Hormiga marvelita y para competir con este otros superhéroe mucho más exitoso, gracias a sus intervenciones en pantalla grande; por otro lado, debe saberse que en las historietas Atom (en ninguna de sus encarnaciones) ha tenido esta capacidad para aumentar su tamaño.
Firestorm: En este caso viene a ser la versión II del superhéroe con poderes nucleares, conformado por la fusión de dos seres humanos, el profesor Martin Stein y Jefferson Jackson.  La dicotomía entre el primero, un científico de mente racional y maduro y el otro un muchacho recién salido de la adolescencia mucho más impulsivo e inexperto, resulta ser un detalle interesante que da al programa algunos de sus más emotivos y mejores momentos.  Por cierto, este Firestorm corresponde al de apariencia afromaericana, debido a la presencia de Jax (el muchacho).  En este programa mejoraron su traje para hacerlo más parecido al de las historietas, sin embargo no sé qué manía tienen contra los cascos, que este tampoco lleva Firestorm II a diferencia de su símil comiquero (otro aspecto calcado a las cintas marvelitas, que le quitaron el famoso casco a Thor y a Ojo de Halcón).  La conformación de esta segunda fusión que da origen al justiciero, proviene del programa dedicado a Flash, en el transcurso de su segunda temporada.


Chica Halcón: Kendra Summer, quien sin duda junto a su compañero el Hombre Halcón tienen los mejores trajes superheroicos de DC` Legends of Tomorrow, no logra convencerme (quizás sea la actriz, que para mi gusto no es tan “bonita” como quisiera y nunca fue de raza negra en los cómics; aunque se puede entender hasta cierto punto este cambio, debido a que como egipcia en su origen, tal detalle  resulta verosímil).   Quizás lo más atractivo de cómo está planteado este personaje, viene a ser su dilema entre responder a su pasión por Ray Palmer, en choque con su destino con el amante suyo por eras, Carter Hall; pues la mujer se niega a tener que seguir con lo que considera un esquema preestablecido y mil veces prefiere hacer uso de su derecho al libre albedrío, que en este caso sería estar con Atom.  No obstante, la Chica Halcón animada de la ya clásica Liga de la Justicia de la década pasada (y por supuesto de su continuación Liga de la Justicia Ilimitada), me parece lejos mejor realizada (si bien esta otra corresponde a la Chica Halcón II, la alienígena thanagariana Shayera Hol).
Hombre Halcón: A diferencia de su pareja este es “blanco” y recuerda más al superhéroe de las viñetas en el que se inspira, por su personalidad retraída y el carácter bastante masculino que posee.  Debido a las circunstancias de la serie misma, en cuanto a cómo se transcurren en ella los acontecimientos más relevantes, viene a ser el personaje menos desarrollado en todo el programa; por lo tanto no se puede decir mucho de este y a ver si más adelante podemos llegar a conocerlo mejor.  Este y Chica Halcón fueron introducidos en la segunda temporada de The Flash.
Capitán Frío: Uno de los mejores y más queridos (aunque suene contraproducente) enemigos del Velocista Escarlata, viene a ser Leonard Snart y que en esta versión acaparó de inmediato la atención desde su primera aparición en la actual serie The Flash.  Retratado como un ladrón con un muy particular código ético, se trata de un hombre capaz de verdaderos actos de nobleza y lealtad, que dejan claro de que no es un villano megalomaniaco y que se regodee en hacer sufrir a los demás.  De pasado más o menos trágico que lo llevó al crimen, su cambio en esta serie a la que pasó a tener mayor protagonismo es notable.   Su único amigo fue por muchos años Onda de Calor y quien sin embargo es su opuesto no solo por usar uno el hielo y el otro el fuego como armas, hasta que su tiempo junto a los demás tripulantes de la Waverider termina por redimirlo.  Debo reconocer que este es mi favorito de toda la serie.
Onda de Calor: El hermano putativo y compañero de Snart, Mick Rory, es un pirómano que al igual que el anterior tiene una “historia triste”, que lo llevó a convertirse en lo que es; solo gracias a esta serie, por igual tal como pasa con Capitán Frío, nos es posible entenderlo mejor.  La evolución de Rory como sujeto es impactante, pues pasa de ser un tipo de pocas luces e impulsivo (casi puro instinto con el ardor de su personalidad), a alguien lejos mucho más inteligente y locuaz, luego de cierto acontecimiento crítico para él y el resto.  En lo que concierne a su papel dentro de la serie, nos da bastantes sorpresas.  Es interpretado por el guapo y versátil Dominic Purcell, en un registro dramático por completo distinto al que le dio la fama también en televisión, como el protagonista de la llorada John Doe; pues si en la primera se resaltaba su belleza angelical, acá con más masa muscular y un rostro con un rictus por lo general duro, aparte de una voz grave que da miedo escucharlo, hacen sin duda que creamos que se trata de otra persona.  Interesante resulta ser el “dato freack” de que este histrión y Wentworth Miller, su socio, habían trabajado juntos como hermanos en la también recordada Prision Breack.
      Para terminar, con respecto a Arthur Darvill, el histrión a cargo de Rip Hunter, curioso es el dato de que este se hizo famoso para el mundo ñoño como uno de los dos companion (compañero de viaje) del Undécimo Doctor en Doctor Who, de la BBC.  Pues en esta otra famosa serie de ciencia ficción británica, también era un viajero del tiempo, si bien en esta ocasión era el Doctor el Amo del Tiempo (claro que con una historia diferente de por medio) y ahora en la actualidad le toca a él serlo.


Trailer de la primera temporada con introducción y presentando a sus protagonistas.
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