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domingo, 16 de febrero de 2025

Miedos para querer


 
   Hace rato ya que falleció Roger Corman, el 8 de mayo del año pasado, a la longeva edad de 98 años.  Hace rato que estaba fuera de la vida pública, pero gente como yo lo recuerda con cariño y agradecimiento, que su producción fue grande e importante.  Por lo tanto, no podía dejar de homenajearlo con esta serie de recuerdos.  A ver qué les puedo decir de él...
   Corman fue un importante director de cine y productor, con un montón de títulos a su haber y dedicado al cine de terror como realizador.  Pero también es importante su labor como productor de filmes de clase B, o sea de bajo presupuesto, a través de los cuales le dio la oportunidad a importantes artistas para comenzar su carrera en el Séptimo Arte; filmes "de género", en general, y algunos verdaderas joyas como Piraña (Joe Dante, 1978) o clásicos "menores" tales como Batalla más allá de las Estrellas (1980) y Galaxia del Terror (1981, en la cual le dio trabajo a James Cameron para encargarse de los efectos especiales y a quien luego lo llamó al año siguiente para hacer Pirañas 2, su primera peli como director).  Claro que estos datos tendemos a manejarlos más los frikis como yo, los cuales son un valor agregado a la hora de evaluar el aporte de Roger Corman al mundo y los que yo encantado comparto con ustedes ahora.
     A Roger Corman le gustaban las piezas de época y los clásicos de la literatura; dentro de esto último nada menos que al gran Edgar Allan Poe.  Por eso realizó varias adaptaciones de sus obras en los años sesenta, potentes, hermosas y hechas con un gran cariño hacia su maestro; joyitas que hoy en día siguen siendo muy apreciadas y se ven con gusto.  Les estoy hablando de títulos como La Caída de la Casa de Usher (1960), El Pozo y el Péndulo (1961), Cuentos de Terror (1962, de carácter "antológico" y dedicado a tres relatos del mismísimo Poe), El Cuervo (1963), La Tumba de Ligeia (1964) y La Máscara de la Muerte Roja (1964).  En todas ellas trabajó con su actor fetiche, el gran Vincent Price, dando paso a un gran triunvirato cinematográfico: Poe-Corman-Price.
    De seguro vi varias de las cintas mencionadas de niño, aunque no las recuerdo y solo tengo un atisbo de El Cuervo, que me llamó la atención su uso del humor y personajes bizarros (más encima se trata de una obra inspirada en un poema de Poe, narrativo, claro, aunque estrujando al máximo la pluma del genio literario).
    Más fuerte, en cambio, es la memoria que poseo de El Pozo y el Péndulo, película suya que contemplé en mi adolescencia un domingo al anochecer, acostadito en mi cama y mientras llovía; la cual pedí prestada del videoclub que había entonces en mi casa y que atendía una hermana mía.  Aquella vez llovía (¿O ese es un detalle falso que se agrega a mi recuerdo, para ambientar mejor este momento?), así que estaban las condiciones aptas para disfrutar a concho un filme como este.  Nunca me he repetido esta adaptación, que la tengo en mi colección digital; sin embargo, le tengo un gran cariño.


                                                 Tráiler de El Pozo y el Péndulo

    En cambio el año pasado, cuando me enteré del fallecimiento de Roger, me propuse hacerme una retrospectiva de su labor y comencé con La Caída de la Casa de Usher (aprovechando que tenía fresco el placer de la bella miniserie de Mike Flanagan de 2023, que homenajeaba a Poe) y fue un reencuentro muy satisfactorio.  En verdad como adulto, más preocupado ahora de los detalles estéticos, gocé mucho de esta perlita vintage.  Además que ver a un Vincent Price más joven, quien para mí siempre ha sido "viejo", fue impactante igual.  Lamentablemente no seguí con mi propósito y a la fecha sigo sin dedicarme a tal proyecto.  Discúlpame, Roger.
    La película que más amo del director, al cual por fin le rindo el homenaje que se merece (luego le toca a David Lynch y esta vez sí que no tardaré meses en hacerlo) viene a ser El Hombre de los Ojos de Rayos-X (1963).  Corresponde a uno de los tantos largometrajes que vi de niño junto a mis padres, en mi añorada década de los ochenta (por la cual siento predilección, agradeciendo a mis padres la bella infancia que tuve, aunque teniendo claro que fueron años duros para muchos compatriotas, debido a los crímenes de la dictadura militar de Pinochet); en esa época, ya al finalizar la jornada, contemplábamos obras como la mencionada, reunidos en el negocio que tenía la familia ¿Les he contado que de chico me sentaba arriba de un mueble, que usaba mi papá como vitrina (pues era hueco, pero de madera sólida y dentro suyo se exhibían algunos de los productos que vendía)?; frente a mi, a menos de cincuenta centímetros de distancia, estaba la tele y fue en una noche de esas cuando me encontré con esa pieza que tanto aprecio.  Entraba gente de vez en cuando a comprar algo, sin embargo, yo ni me inmutaba con el "ruido".  La pasé muy bien con la historia, aunque más tarde tuve pesadillas, pues para la mente de un pequeño inocente, como era yo en aquel entonces, su final era demasiado fuerte (desenlace que no contaré para no caer en el spoiler, aunque sí diré que circula una leyenda urbana, que dice que tenía una conclusión aún peor y que Corman tuvo que cambiarla por una más "suave”) ...
     ¡Todavía no les he dicho de qué trata este tremendo filme de horror y ciencia ficción! Un científico (interpretado por un actor famoso, que creo no acostumbraba participar en producciones de este tipo), desarrolla una fórmula que le permite mejorar su vista; el proceso es gradual y poco a poco comienza a ver primero bajo la ropa (lo que resulta gracioso y erótico), luego bajo la carne y asi sucesivamente, hasta llegar a extremos aterradores; su descenso a la desesperación, para alguien que como muchos osó superar a sus iguales y asemejarse a los dioses, está abordado de manera muy dramática ¿Ahora entienden cómo la culminación de todo esto me perturbó tanto?
    Por años y décadas recordaba El Hombre con los Ojos de Rayos-X con añoranza, pues nunca más se había vuelto a cruzar en mi vida ¿Por qué nunca la descargué, cuando ya había comenzado a hacerme mi colección digital? La respuesta es sencilla: Volvía a mi memoria en charlas con mis amigos ñoños y luego, en la soledad de mis aposentos, ya se me había ido de la cabeza.  Así fue hasta que un día que andaba solo por el Persa Bío-Bío, en un local dedicado a la venta de juguetes antiguos y figuritas de colección, tenían unas cuantas pelis en DVD clonadas y a muy buen precio; así que esa vez me llevé Plan 9 del Espacio Sideral (1959) y ya saben cuál era mi otra adquisición.  Volví a casa muy feliz con mis compras y me dispuse a reencontrarme con uno de mis miedos infantiles.  La peli no había envejecido y si bien ya no me aterraba, ahora no solo me divertía, sino que podía apreciarla de manera más madura y reconocer sus numerosas virtudes.  Esto último habrá sido hace casi 20 años atrás.


                                   Tráiler de El Hombre con los Ojos de Rayos-X

    Por cierto, gran amante de la literatura de terror, Corman se atrevió a realizar la que sería tal vez la primera adaptación de Lovecraft al celuloide (y tal vez de cualquier tipo de producción audiovisual sobre su obra); lo anterior fue posible gracias a The Haunted Palace (1963), una versión libre de la novelette El Caso de Charles Dexter Ward escrita por el Soñador de Providence.  Cabe mencionar unos cuantos detalles valiosos importantes sobre esta producción:  El guión estuvo a cargo del importante escritor Charles Beaumont, uno de los responsables de varios de los mejores episodios de La Dimensión Desconocida original y de un joven Francis Ford Coppola; asimismo, el filme supuestamente era otra entrega de sus adaptaciones de Poe, lo que era una tetra engañosa para conseguir la atención del público, que conocía lejos más a Poe que a Lovecraft ille tempore; y, por último, debido a lo anterior, Vincent Price se repitió el plato con el cineasta, creo que hasta recitando unos versos de Poe en una de sus escenas.
    Otra pieza que tengo en deuda con el realizador al cual hoy rendimos tributo, corresponde a la versión original de La Pequeña Tiendita del Horror.  Yo adoro el remake ochentero, tan maravilloso; si bien nunca le he dado la oportunidad a los orígenes de esta historia, hecha por Corman, y que tiene en el protagónico a un joven Jack Nicholson.  De seguro vale la pena, que por algo uno de mis amigos cinéfilos se la compró en DVD original, a principios de siglo, je.
    La última vez que un ya veterano Roger Corman, se puso detrás de las cámaras, fue para hacer su maravillosa interpretación de Frankenstein Desencadenado (1990), sobre la novela de Brian Aldiss y que tributa con tanto amor el clásico de Mary Shelley.  Fue una gran forma de otorgarnos su despedida como director, trabajando con artistas de la talla de Raúl Julia y John Hurt, otras estrellas que nos dejaron, más la preciosa Bridget Fonda.  Recuerdo que de adolescente el potente afiche me alucinaba, pero solo pude darme en el gusto con esta joyita ya de adulto, una vez que la dieron en la televisión abierta (de seguro cortada).  Recuerdo que me impactó el diseño de la Criatura, muy bello a mis ojos y que siempre han adorado a los "mostros".  Muchos años después, ya habiendo leído y gozado el libro que inspiró este largometraje, me la conseguí en digital en calidad 1080p y vaya que la disfruté.


                                        Tráiler de Frankenstein Desencadenado

       Por cierto, tan solo con considerar el listado de piezas que he mencionado, una minúscula parte de su trayectoria como director, uno no solo evidencia lo prolífico que era, si no que también se puede sorprender cómo podía hacer tantos filmes en tan poco tiempo entre un caso y otro (a veces dos grandes producciones en un mismo año).  Eran otros tiempos, claro y la economía funcionaba diferente, algo impensable hoy en día para hacer productos de calidad como muchos de los suyos.
     Ya por terminar y sabiendo que se nos viene por fin un nuevo reboot de Los 4 Fantásticos en el cine, que esta vez parece que SÍ le dieron en el clavo, deben saber que Corman estuvo detrás de la primera versión en live action de la llamada Primera Familia de Marvel (como productor, claro, en 1994): Un bodrio que hizo historia y que nunca se estrenó, de factura precaria y resultados desastrosos y que, no obstante, se volvió una peli casi de culto.
     Por último, Hollywood supo reconocer los aportes de Roger Corman al Séptimo Arte y a su industria, otorgándole en 2009 un Oscar honorífico bien recibido.  No estuve físicamente presente para ovacionarlo de pie; no obstante, si desde mi casa me alegré mucho, cuando gracias a la magia de la tele pude contemplar tan bello momento.

 
             
Escenas de los filmes de Roger Corman sobre obras de Poe

martes, 27 de diciembre de 2022

Reinventando con inteligencia.


 1. El material primigenio.
 
     Dentro de los shows televisivos “ñoños” más queridos y recordados de los sesenta (Star Trek, La Dimensión Desconocida, Los Visitantes, Hechizada, Perdidos en el Espacio, etc.), que más encina consiguió cierta influencia dentro de la cultura popular y posteriormente tuvo varias nuevas versiones, se encuentra una comedia familiar muy especial: Los Locos Addams (The Addams Family).  Basada en una serie de cómics homónima, que aparecía en una popular revista gringa (The New Yorker), de Charles Addams, nos muestra a la singular familia que le da su nombre y que resulta estar compuesta por individuos bastante cercanos a los monstruos clásicos del terror hollywoodense; comenzando por el padre de familia, Homero (Gomez en inglés), un sujeto de apariencia muy bizarra (en la historieta su fisonomía es mucho más esperpéntica, que la del guapo hombre latino del show y de posteriores películas para el cine), la vampiresca esposa y madre de dos hijos Morticia, el desquiciado y calvo Tío Lucas, el mayordomo con apariencia de zombie Largo y los niños Pericles y Merlina (Wednesday), que gustan de juegos masoquistas; a los anteriores, se les suma una mano “viva” llamada Dedos y el Tío Cosa con su cabellera abundante y lisa, que no deja ver su rostro, ni cuerpo, entre otros personajes recurrentes.  Todos estos se muestran como una familia “distinta”, con sus raras costumbres ligadas al mundo de lo siniestro y aun así muy unidos; por lo mismo, son un ejemplo de Sueño Americano concretado en un Estados Unidos cosmopolita, formado por inmigrantes de todos lados.  Cabe mencionar que pese a sus gustos y apariencias, son ciudadanos modelos, ya que no gustan de molestar a otros con sus preferencias, ni a cometer atrocidades que puedan dañar al resto de las personas (al menos eso en las versiones más clásicas, partiendo de este espectáculo televisivo hasta hace poco).
    Luego de dos exitosos filmes hollywoodenses noventeros, con estrellas del calibre de Raúl Julia, Angelica Houston y Christopher Lloyd, más una segunda secuela hecha directamente para arriendo y/o venta directa (en VHS), nada habíamos sabido de esta recordada familia, hasta que este año se apareció en Netflix Merlina.


 
2. Una actualización inmejorable.
 
     Estrenada el 23 de noviembre este año dentro de la programación original de Netflix, consta de 8 episodios y fue dirigida mayormente por Tim Burton (quien logró darle su característica atmósfera gótica y estilizada).  Tal como dice su nombre, este título se encuentra centrado en Merlina, la protagonista y antiheroína, quien ha sido obligada por su familia (y la ley) a internarse en muy particular instituto; allí, pese a sus intenciones de no sintonizar con el medio, comienza a establecer lazos afectivos con unos cuantos del lugar y se ve involucrada en misteriosos crímenes, que tienen estrecha relación con ella y su ascendencia.
    Al contrario la primera idea, que nos podemos hacer de este COMPLETAMENTE recomendable espectáculo, de que se trata de una producción juvenil y “livianita”, Merlina está llena de virtudes y aspectos en los cuales vale la pena detenerse para apreciar:
 
·       En primer lugar, tenemos a una protagonista potente, excelentemente caracterizada por Jenna Ortega, quien al concederle a su rol una personalidad más que excéntrica (entre psicopática y con espectro autista, no dada a expresar sus emociones, quien siempre habla con un tono sepulcral), va evolucionando para convertirse en alguien que, pese a su frikismo, nos agrada sin mayores problemas.  Uno de los tantos personajes femeninos fuertes de esta propuesta y la cual se convierte en una representante de la autenticidad, dentro de un mundo donde hasta los “raritos”, actúan sometidos a los convencionalismos de su sociedad.
·       Luego tenemos a una serie de coprotagonistas y/o secundarios más que llamativos, lo que implican a una inesperada mejor amiga y licántropa, un chico nerd obsesionado con las abejas (ya al final de la temporada, nos enteramos recién de qué tiene que ver en realidad con estos insectos), un pintor “maldito”, una directora de lo más misteriosa y un objeto romántico “normal”, entre otros.  Cada uno ayudando a completar un caleidoscopio de sujetos interesantes, que nos revelan cuán diverso puede ser nuestro alrededor.
·       Que Merlina tienda a autoexcluirse del medio y termine por encontrar pares como los ya mencionados adolescentes, permite abordar valores como el compañerismo y la idea de que por mucho que nos sintamos extraños, si miramos bien a quiénes están a nuestro alrededor, terminaremos dándonos cuenta de que no estamos solos.  Tenemos cosas en común con otras personas, es solo cosa de descubrirlo y, por último, las circunstancias nos llevan a encontrar a nuestros pares.  Por lo mismo, estos compañeros y compañeros nos ayudan a crecer y a acercarnos a la idea de felicidad que poseemos.
·       Los problemas de Merlina con sus padres, así como los que tiene su amiga y otra de las chicas de la Academia (cada una con su propio grado de complicación), no solo son representativos de los conflictos generacionales de los adolescentes, sino que nos entregan particulares dramas humanos y que permiten que estas chicas exhiban su capacidad de resiliencia (y algo, que también, vemos en los dos compañeros varones mencionados más arriba).
·       La dosis de humor negro y de violencia gráfica, no solo resulta atractiva al supuesto público original del show (adolescentes), sino que alienta a los amantes mayores del terror (y, más encima, a quienes disfrutamos en nuestra juventud con la serie clásica, o bien solo con las películas) a gozar de esta mezcla detrás de su sólido argumento.
·       La ambientación “burtiana” del programa es un plus que no podemos ignorarlo.  Es así como, el mismo nombre del centro de estudios en el que están los personajes, Academia Nevermore y en honor a Edgar Allan Poe, acentúa esta atmósfera gótica (la estatua del escritor en este edificio es, sin dudas, preciosa).  Todo acompañado por personajes estrafalarios, propios de la filmografía del realizador, haciendo que sus rarezas los hagan tan entrañables y podamos identificarnos con ellos mismos (¿Quién es realmente normal?) … ¡Y no olvidemos la banda sonora de Danny Elfman! (compositor que ha trabajado en casi todas las obras de Burton, logrando representar musicalmente y con fidelidad, la carga emocional de sus creaciones).
·       Contar con tres queridas actrices en el reparto, verdaderas divas, realza mejor el compromiso de los realizadores de entregarnos algo atractivo.  En primer lugar, tenemos el regreso inesperado de alguien como Catherine Zeta-Jones, a quien no la hemos visto en muchos títulos últimamente y quien hace acá de una siempre imponente Morticia (aunque mi favorita es la interpretada por Angelica Houston).  Luego, tenemos a una actriz que no hace mucho fue consiguiéndose el aprecio de los espectadores, Gwendoline Christie, quien nos hizo llorar como la mujer-caballero Brienne de Tarth en Juego de Tronos (papel que la hizo famosa) y que este mismo año hizo de un genial Lucifer en The Sandman; no está de más decir que, reencontrarse con ella, siempre en papeles “ñoños” como los mencionados, es todo un agrado.  Y, por último, Christina Ricci, nada menos que la Morticia de las cintas para el cine, ahora en un papel por completo distinto (un precioso guiño a una, por igual, icónica versión del personaje principal).
·       El misterio perpetuo en esta producción, que cada vez que Merlina indaga en los secretos de Nevermore, más intrigados quedamos como espectadores, está trabajado de la manera más plausible.  Sospechamos de casi todos y solo al final se sabe la verdad con gran sorpresa para uno.  El corte policial de la serie, hace que este menjunje dramático sea todavía más adictivo y, por lo mismo, hay que ser muy disciplinado para no devorarse todo altiro.
·       No podemos olvidar al personaje de Dedos, quien sin tener diálogos orales (pero sí usando lenguaje de señas), consigue “robarse la película”, al darle una verdadera personalidad, entregándole varias escenas importantes y, más encima, rediseñándolo para hacerlo más actual y atractivo hoy en día.

¿¡Con esos deditos comes no sé qué cosa1?


·       La manera de cómo se aborda el tema de la maldad, al hacer que esta sea lo suficiente complejo, como para demostrarnos que las cosas no son blanco y negro, sino que hay matices y no todo es lo que parece, nos lleva a reflexionar que no podemos dejarnos llevar por las apariencias.  Por lo mismo, que la historia transcurra en un internado para “monstruos”, los que son debidamente humanizados, es que esta serie nos enseña que el mal se encuentra de las maneras más insospechadas y entre quienes menos lo esperamos.
 
      Queda claro que me ha gustado bastante esta producción, pero… ¿Le encuentro algo que mojar o no haya sido de mi agrado? Solo dos detalles, que uno es mínimo y tiene relación con mis obsesiones: Primero, que teniendo tan bella presentación de créditos de apertura, esta solo pueda apreciarse en el capítulo 1 y en el último (al menos esto en su emisión dentro de Netflix, que quizás cuándo salga a otros medios o para la venta lo incluyan en todos sus episodios); y, segundo, otra vez cayeron en el facilismo de mostrar minorías sexuales representadas por personajes femeninos (por medio de un matrimonio homoparental compuesto por dos mujeres), recurso facilista y hasta sexista; ojalá que a futuro podamos ver parejas de hombres u otro representante LGTB.
     A ver cómo se va dando todo en futuras temporadas y ojalá sigan con la misma calidad de su primer año en pantalla.


                                                                              Créditos.

miércoles, 30 de junio de 2021

Una antología para rechuparse los colmillos (II).


 
7. Entre la Nieve de Augusth Derleth.
 
    El primer cuento del tomo en usar narrador omnisciente, si bien en determinado momento uno de los personajes cuenta una pequeña historia secundaria, relacionada con la principal, tal como hemos podido apreciar en los relatos que anteceden a este.
    En una casa aislada en la montaña por una tormenta de nieve, unos visitantes se enteran de lo que les pasó hace años a unos familiares suyos; hay incredulidad en ellos, hasta que una vez más por culpa de la imprudencia, se vuelve a repetir la tragedia, porque los hombres modernos se niegan a creer en lo que está más allá de la razón.
    Su autor, a quien le debemos la supervivencia de los escritos de Lovecraft y que de ese modo se conociese y difundiese su legado, en pocas páginas nos transporta realmente a un infierno helado y blanco; además, el gran Derleth nos cuenta que las malas acciones tienen consecuencias no solo morales, sino que (in) mortales.
 
8. La Capa de Robert Bloch.
 
    En vísperas de Halloween, un hombre anda buscando el disfraz ideal para ir a una fiesta y es así como llega a una tienda muy particular, donde adquiere supuestamente una autentica capa de vampiro (la descripción del lugar y de lo que ocurre ahí, es magnífico).  La prenda comienza desde un principio a tener efectos sobre él.  Asimismo, en la reunión queda prendido de una hermosa mujer.
    Primer relato del libro en poseer humor negro y en el cual destacan otros dos puntos: La reflexión que hace el protagonista respecto a los "tiempos actuales" y los cambios en el modo de pensar de la gente, respecto a la creencia en lo sobrenatural, donde lo racional está ganando terreno; y, luego, cómo esta historia se fundamenta en la idea de la ilusión y lo que aparentamos, donde nuestra verdadera naturaleza cumple un papel fundamental a la hora de mostrarnos tal cual somos, a veces ocultándonos y otras sin maquillaje.
 
9. Cuando había luz de luna de Manly Wade Wellman.
 
     Un hermoso cuento tributo a uno de los padres de la literatura de terror, Edgar Allan Poe, quien protagoniza esta historia y obtiene rasgos heroicos (aunque conservando una rigurosidad histórica y credibilidad, que le dan mayor realce a su figura).
    Buscando información para escribir uno de sus textos, un necesitado Poe va al encuentro de un hecho noticioso relacionado con un caso de "entierro prematuro" (primera mención indirecta a uno de sus cuentos más famosos, que el otro es El Gato Negro).  En su pesquisa, como no, se encuentra con una vampira.
    La criatura como otras de las que aparecen en estas páginas, tiene sus propias particularidades, las que la hacen en verdad espantosa y cruel.
    El aprecio hacia un genio como Poe, ha inspirado un montón de obras como esta, que le hacen el reconocimiento que tristemente no tuvo en vida y que bien deseamos para quienes tanto nos han inspirado.
 
10. Herencia de David H. Keller.
 
   Un cuento con mucha intriga, en medio de un ambiente malsano que el autor sabe estupendamente crear y es que siendo este psiquiatra titulado, bien supo preparar el terreno para seducir a los lectores, con una historia llena de personajes llamativos en su rareza.
    Un médico llega a la casa de un hombre rico para atender a su hijo, un paciente de lo más extraño, si bien el doctor apenas recibe información sobre quien necesita de sus servicios.
    Si bien el final resulta impactantemente violento, considerando la fecha de la que data, este resulta demasiado rápido y puede dejar a más de alguien con gusto a poco.  En todo caso, loable viene a ser el fatalismo del argumento; de igual modo, interesante resulta  ser el transfondo retrógrado de algunas de sus ideas, tales como la manera para referirse al hijo enfermo del dueño de casa, algo que para nuestra actual sociedad no es concebible.
 
11. La Chica de los Ojos Hambrientos de Fritz Leiber.
 
     Un fotógrafo se encuentra con una curiosa nueva modelo exclusiva suya, que en primera instancia nada de extraordinario posee, pero que crea un efecto increíble en quienes ven sus fotos, acaparando su atención y subordinación total.
    Teniendo en cuenta la fecha de cuando fue escrita y publicada esta obra (1949), estamos gracias a ella a uno de los primeros ejemplos literarios en abordar la presencia en el mundo moderno de la publicidad y de sus efectos; de este modo, destaca el simbolismo que podemos hayar en la figura de esta otra particular vampira, sobre el control de las masas y el grado de estupidización producida por estos medios.
    Del texto, llama la atención un fuerte sentido machista y/o misógino, en lo que concierne a cómo se expresa el narrador protagonista, un tipo que para alguien de hoy día dificilmente resulta simpático y en ese sentido bien podríamos ver a su "chica", como una especie de justicia poético para quienes tratan a las féminas como objeto.
    Cabe mencionar que esta obra, que está entre los grandes clásicos del género y salida de la pluma de uno de los mejores escritores especializados en estos géneros (terror, ciencia ficción y fantasía), fue bellamente adaptada por nada menos que Rod Serling, para Galería Nocturna a principios de los setenta; con posterioridad, en los noventa, se hizo una película basada en ella, pero no he tenido el gusto de verla.

 

12. La última tumba de Lill Warran de Manly Wade Wellman.
 
    Segundo cuento de este autor que aparece en la presente antología y el único escritor que se repite en ella, dejándonos más claro ahora el talento de este y por qué los antologistas decidieron "repetírselo".
     Teniendo esta vez de protagonista a uno de sus personajes recurrentes y famosos entre los conocedores de estos temas, el viajero y experto en lo sobrenatural (justiciero, además), John Thunstone, nos cuenta una igualmente preciosa historia, con un exquisito sabor a las leyendas y el folclor montañez gringo.
    El héroe (un claro antecedente de personajes del cómic como John Constantine y Hellboy, puesto que usa objetos mágicos sacados de la verdadera tradición para enfrentarse al mal sobrenatural) llega hasta los  terrenos de un hombre, que en apariencia es alguien amargado y al que nadie quiere tener de vecino; no obstante, luego la bondad innata del visitante logra sacar lo mejor de su  anfitrión.  En las tierras del campesino, se haya sepultado el cuerpo de una mujer, que en vida fue una atroz bruja y es en ella y su pasado que está interesado el sabio, puesto que es muy posible que su perfidia todavía siga en este mundo y por eso hay que acabar con ella de una vez.
     Por cierto, encontramos un bello homenaje de parte de Wade Wellman a su colega (y supongo amigo) Seabury Quinn, cuando hace que el protagonista escriba una carta a Jules de Grandin, detective de lo sobrenatural al que también conocimos gracias a esta antología.
     Un texto que trata sobre el amor y cómo este puede llevarnos a senderos inesperados, como tambien la soledad y nuestras más oscuras obsesiones, todo ello tratado con una gran humanidad que por mi parte me hace entender por qué Mike Mignola (el creador de Hellboy), admira tanto a su creador y me hace querer tener sus libros.
 
13. El vestido de seda blanco de Richard Matheson.
 
    De la mano de uno de los escritores más destacados en los géneros del terror, la ciencia ficción y la fantasía, llega el cuento más corto y raro de esta selección (no alcanza las 10 páginas de longitud).
    Contado en primera persona supuestamente por una niña, que hace de la narración un texto algo confuso, para leer considerando su forma de expresarse, nos cuenta de la pequeña y de su obsesión infantil con la prenda que la da el nombre al relato, que fue posesión de su madre muerta.
    La verdad es que de todas las joyitas que he leído de este maestro, este título ha sido el único que no me ha gustado hasta la fecha (menos mal).
 
14. Siempre sale de noche... de William Tenn.
 
    Otro relato breve, pero lejos más divertido que el anterior y es que en esta ocasión se trata de una obrita llena de humor negro.
    Usando el recurso del "narrador testigo", nos cuenta de un joven que se ha enamorado de una vampira; ella le corresponde, que no es una desalmada, aunque
sufre debido a su naturaleza, que no quiere dañar a nadie. 
    En verdad no es una historia de terror, pese a su ominoso nombre, no obstante juega muy bien con algunas convenciones del género y el tópico de los amores imposibles.
 
15. Uno para el camino de Stephen King.
 
    Se trata de uno de los mejores cuentos clásicos del llamado Rey del Terror, perteneciente a su primera época y que forma parte de su primera colección de relatos titulada en español como El Umbral de la Noche (Night Shift, 1978).
     En un bar durante una espantosa tormenta de nieve, llega desesperado un hombre, porque su esposa e hija pequeña han quedado atrapadas en su auto y necesita salvarlas.  Los dos ancianos que lo reciben, saben que seguramente ya están muertas, pero no por congelación; sino porque según les ha dicho el visitante, se encuentran en el terreno maldito de Salem' s Lot: una ciudad que tiempo atrás tuvo una epidemia de vampiros, quienes aún se mantienen en sus inmediaciones, pese a que esta fue destruida en un incendio (datos que el desconoce).
    La atmósfera del relato es realista, pese a todo, y el Tío Steve sabe convencernos de la existencia de las criaturas de la noche, dándole a sus personajes, además, una tremenda humanidad (la preocupación del sobreviviente y la conducta de los anfitriones ya entrados en años, quienes se comportan juiciosos y amables pese a todo, como bien sucede generalmente con los "héroes comunes" de King y que se hacen tan entrañables).
    Destacable cómo la naturaleza de "extranjero idiota", del accidentado hombre y el papel de lugareños de los otros dos protagonistas, permite abordar el contraste entre "mundo moderno" y "mundo antiguo", racionalismo versus tradición; esto último, tópico que se haya en la novela capitular Drácula y a la que King quiso homenajear, con el libro que antecede a esta narración más breve, que a través del presente relato no deja de hacerse presente.
    Cabe mencionar que esta historia, ocurre luego de los eventos de la novela El Misterio de Salem' s Lot, una de las piezas angulares en la carrera de su autor y quien consigue regalarnos un último vistazo, a la primera ciudad de ficción que logró crear con grandes detalles e impronta, mucho antes que Castle Rock, Derry y Haven.
 
16. Rojo como la sangre de Tanith Lee.
 
    La segunda y última autora, en ser  considerada para esta valiosa antología que aquí acaba, sobre mujeres vampiro y que pareciera fuese señal de la ínfima presencia de buenas escritoras del género (la verdad, es que para la fecha en que salió este libro, hace rato que habían damas escribiendo literatura fantástica de calidad) ¿Posible machismo de parte de los recopiladores?
    Con una proesa poética exquisita que reinterpreta en tono adulto un clásico cuento de hadas y que sirve de antecedente al posterior trabajo de Neil Gaiman, le otorga matices relacionados con el vampirismo a la historia de Blanca Nieves.  Sin embargo, hay una cuota de ambigüedad en los personajes, que confunde sus verdaderas intenciones y hace que el final sea confuso ¿Alguien me lo explica?
 
Palabras finales.
 
    Hace al menos más de una década que no leía antología alguna y cuando se trataba de cuentos, solo me limité a las colecciones de un mismo autor... Bien, debe quedar consignado que ambas experiencias lectoras son diferentes, puesto que mientras la primera nos deja regodearnos en el talento absoluto de un mismo escritor, la segunda nos permite abordar el tema que nos interesa y de una manera muy amplia, al comprobar cómo autores con diferentes estilos lo tratan.
     En el caso de una antología con escritores varios, es fácil que la calidad literaria y/o el interés, como también la diversión que nos pueden provocar sus obras, varíe; sin embargo, en cuanto a este libro en concreto, bien podemos llegar a quedar más que satisfechos, con los resultados de nuestro repaso de sus páginas.  Se nota que los antologistas hicieron un cuidado trabajo de investigación y selección, que aunque por mi parte hubo uno o dos textos que me decepcionaron al final y claramente muchos me gustaron demasiado por sobre otros, este volumen es un título altamente recomendable. 
     Solo unos cuantos "peros" les pongo y entre ellos que faltaron autoras (Mary Elizabeth Wilkins Freeman y Tanith Lee), que aquí encontramos solo a dos y que habría sido genial que cada escritor considerado dentro de sus páginas, hubiese tenido su propia presentación, con mayores datos sobre su vida y obra (pues en la introducción se dan unos pocos datos al respecto y no sobre todos). Por último, me encantaría que esta revisión cronológica de la narrativa breve dedicada a los vampiros (claro, debemos recordar que Carmilla, también contenida en esta antología, es en realidad una novela corta), tuviese una segunda parte y que cubriera los años posteriores a la fecha de la que data el último relato contenido en sus páginas y que corresponde a 1979; puesto que han pasado más de 4 décadas desde aquel entonces y a la fecha mucho ha evolucionado el tópico, con la incorporación de "nuevos" maestros y obras tales como las de Anne Rice, Rober McCammon, Dan Simmons,  Poppy Z. Bryte y Joe Hill entre otros.

jueves, 7 de enero de 2021

Poe y Corben.



     El maestro de Baltimore Edgar Allan Poe dejó un legado tan grande tras su prematuro deceso, que los artistas y obras que se nutren de sus historias y poemas abundan por montones; unas más valiosas que otras y aun así encontramos verdaderas joyas, homenajes e inspiraciones para otros grandes creadores y hasta manifestaciones entre la cultura popular, tal como el recordado episodio de Halloween de Los Simpsons que adaptó a su manera el famoso texto lírico El Cuervo (vez que les hablo a mis alumnos sobre la bibliografía de Poe, les hago mención sobre esto último y el reconocimiento de inmediato se manifiesta, aumentando de inmediato el interés por el escritor).
     Considerando lo anterior, alguien como el hace poco desaparecido Richard Corben (Estados Unidos, 1 de octubre de 1940 y 2 de diciembre de 2020), genio del cómic de horror, no podía quedarse impávido ante el atractivo de las fantasías del escritor romántico.  Es así que confesó en más de una ocasión, que de pequeño había devorado sus textos y, de ese modo, bien podemos apreciar la influencia de tales títulos en muchos de sus trabajos, ya sea de manera indirecta, como en las numerosas adaptaciones que hizo sobre las piezas poenianas.
    En sus relatos, Edgar Allan Poe pretendió seguir 3 preceptos suyos con sagrada consecuencia:
 
1° La historia debe ser lo suficientemente corta para “leerse de una sentada”, de modo de mantener la atmósfera.
2° El autor debía determinar el efecto que deseaba tener sobre el lector y construir luego a los personajes, tanto como a los acontecimientos, para conseguir ese efecto.
3° Cada palabra de la obra debía ayudar a crear ese efecto deseado.
 
     Ante el primero de estos principios, cabe mencionar que salvo sus trabajos por encargo, como los tantos que realizó para DC, Marvel, Dark Horse y otras compañías, desarrollando nuevas aventuras para personajes tan famosos como John Constantine, Huk, Conan el Bárbaro o Hellboy, Richard Corben comenzó su labor y la desarrolló al máximo realizando pequeñas obras de horror, muchas de ellas de solo un par de página o incluso menos; este estilo conciso y potente, lo sacó también de su aprecio a las viejas historias de las ya míticas publicaciones de la editorial EC, tipo Cuentos de la Cripta, que leía de niño y que con posterioridad lo inspiraron para hacer sus propios cómics de ese estilo, para la editorial Warren, en sus también famosas revistas Creepy y Eerie.

Ilustración para su versión de "El Entierro Prematuro".


      Para respetar el segundo de los preceptos de su maestro, Corben buscó equilibrar el elemento gótico y romántico propio de Poe, con las historia originales de la época de EC, ambientadas en la década de los cincuenta, al hacer que sus historietas mantuvieran una estética con elementos de esos tres periodos, entre las casas que aparece, paisajes, vestimentas de los personajes y los objetos cotidianos (que, a menos que me equivoque, nunca veremos tecnología avanzada en sus dibujos para estas obras, ni nada que nos recuerde a la actualidad, al contrario, el pasado está muy presente en tales títulos).
      Respecto a la tercera de las leyes poenianas, Corben supo acompañarse de tremendos escritores del medio, entre ellos Jan Strnad y Mike Shields, en lo que a cómics de miedo se refiere, quienes ocupaban un estilo cuidado y artificiosos en el apartado narrativo.  Una vez que el propio Corben se atrevió a realizar por sí mismo el guión de sus trabajos, recogió lo aprendido junto a sus compañeros y además imitó dentro de lo posible la pluma de Poe, al ocupar un lenguaje culto, con palabas que podrían considerarse como arcaizantes;  por medio de todo esto, claramente el lector puede sentir que está apreciando una historia propia del relato oral de aparecidos, monstruos y venganzas de ultratumba, que de pequeños con deseo morboso escuchábamos de los mayores o en los radioteatros (¿Recuerdan el lenguaje “formal” de las entregas del  Doctor Mortis? Pues esa es la misma idea…).
    Richard Corben se dio el gusto de adaptar, al llamado noveno arte, varias de las obras de Poe, algunas de ellas relatos que han sido versionados por otros autores, si bien la estética de este maestro del cómic es evidente al compararse con los trabajos de colegas suyos y entre ello su erotismo que, por supuesto, no encontramos en los textos originales de Edgar Allan Poe.  Por otro lado, el ingenio de historietista se puede apreciar en que, además, se inspiró en algunos poemas de corte narrativo, entre ellos nada menos que El Cuervo.  Es así que para la colección Edgar Allan Poe´s Haunt of Horror, números 1 al 3, realizó nada menos que 10 adaptaciones y para las cuales se sirvió del apoyo de otro colaborador suyo habitual: Rich Margopoulos.  Los lectores de habla hispana pueden disfrutar del fruto de esta labor, gracias al bello tomo que publicó Panini Comics, bajo el título de Edgar Allan Poe La Guarida del Horror.  Cabe mencionar que el volumen incluye los textos originales del mismísimo Poe, traducidos claro, lo que no solo permite disfrutar las obras tal como las ideó su creador, sino que además dan testimonio del ingenio para convertirlas al noveno arte.
     Por otro lado, en nuestra lengua también se encuentra editado por Planeta Cómic El Espíritu de los Muertos, tomo más voluminoso que el anterior, donde se repiten al menos unas tres de las adaptaciones ya vistas en la colección anterior, pero que además consigo sus imágenes para La Muerte Roja y Los Crímenes de la Calle Morgue, como de muchos otros clásicos poenianos.  Asimismo, a diferencia de La Guarida del Horror que plasma sus pesadillas en tonos grises que imitan el rancio estilo de los títulos EC, en esta edición los cómics vienen a todo color.



domingo, 27 de diciembre de 2020

Post N° 800: Dolor por Richard Corben.



     Este desgraciado año de 2020 aún no acaba y en su último mes se llevó a otro de los grandes, al genial Richard Corben, artista de la ilustración que me acompañó durante toda mi adultez, hasta esa fecha fatídica en que dejó esta tierra el 2 de diciembre.  Tenía 80 años cuando partió, así que tuvo una vida plena, llena de triunfos y legando a sus seguidores un montón de joyas del cómic y la ilustración.  Por razones que ya deben ser obvias, he decidido dedicarle este post tal como lo hice en su momento con Stan Lee, cuando llegué al número 600 en mi Cubil del Cíclope, ya que tal como el sonriente Stan es uno de los creadores que más he llegado a admirar y cuya muerte me ha causado bastante pesar.
     ¿Por qué digo que Corben me acompañó durante toda mi adultez hasta ahora? Pues porque supe de él cuando ya estaba en la universidad, justamente durante mi segundo año en ella y cuando luego de estudiar un año completo Filosofía, me metí a la carrera de Castellano.  Ese primer semestre del recordado año de 1995, entré al Curso Facultativo de Ciencia Ficción y allí tuve el gusto de conocer a uno de mis mejores amigos, a Miguel Acevedo y quien al poco tiempo después me prestó algunas de sus revistas Creepy, en la que aparecían varios de sus trabajos; creo que el primero de estos que pude leer y ver fue El Diamante Negro, que si no me equivoco se trata en realidad de una serie de historias dedicadas a tal maldito objeto.  Pues les confieso que apenas tuve en mis manos tal relato de horror sobrenatural, me quedé fascinado con su técnica…Y es que entre los grandes aportes que le dio al llamado noveno arte, se encuentra su uso del aerógrafo, por medio del cual logró darle un carácter 3D muy especial a sus imágenes y que pese a su estilo igual caricaturizado, da la impresión de realidad monstruosa y palpable con la cual consigue transportarnos a esos ambientes ficticios.  Por otra parte, amo sus aberraciones tanto como las de su colega Berni Wrightson, con quien compartió en las páginas de la editorial Warren en aquellos años y sus publicaciones para la mencionada Creepy y su hermana Eerie; pero el trazo de Corben posee algo que el papá de Shwampy no posee y que me gusta demasiado: un erotismo que aunque no es realista como el de otros colegas, da gusto cómo contrasta con sus criaturas pútridas, en una armonía perfecta… Me encantan sus monstruos y sus mujeres voluptuosas, vampiresas que esconden un lado siniestro atrayente.



     Apenas me introduje en la obra de Richard Corben, hice lo posible por conseguir algo suyo.  Cuando aún se encontraban ejemplares de la desaparecida editorial española Toutain y gracias a las ofertas de la comiquería Antiyal, donde hice varias de mis primeras compras en materia de historietas, pude comprar al menos dos compilatorios suyos: Den 2 y Mundo Mutante (¿O era Underground?).  Estos los leí hace muchos años ya y los tengo por ahí en mi biblioteca (en realidad, en uno de los muebles que poseo donde guardo cómics) junto a un montón más, que no sé bien en cuál lugar se encuentran.  La verdad es que no recuerdo de qué se tratan, así que me daré tiempo para buscarlos y releerlos.  Muchos años después visité otra tienda del rubro, la carísima ¡Shazam! y allí tenían dos títulos diferentes de la época de Toutain en excelente estado, que se hallaban a muy buen precio y, como no, estaban dedicados a otros títulos suyos; yo andaba sin plata en efectivo y no sé por qué razón no fui a un cajero automático de inmediato; el tema es que quedé de ir al día siguiente o algo así y cuando ya volví se los habían llevado… Por casos como esos, ahora apenas se me presenta una oportunidad así no la desaprovecho, que menos mal hoy en día tengo mi tarjeta para pagar de manera electrónica.
     En la misma Antiyal conseguí a precio de huevo Vic & Blood sobre el relato del mismo nombre de otro maestro: Harlan Ellison.  Era una edición tipo “taco”, de papel barato, de la editorial Norma y que creo venía con otras historietas, aunque de otros autores.  Por ahí la tengo también.  Con posterioridad, mientras iba camino a mi casa luego de la pega, conseguí en un puesto de libros que estaba al aire libre varios ejemplares de una mejor edición de Vic & Blood, de tamaño más grande y papel de calidad superior; esa vez compré como 5, uno para mí y los otros para regalar, así que me llevé todos los que tenía el vendedor (luego quedé como rey ante los amigos a quienes les hice tal obsequio).
    En una desaparecida tienda de cómics cuyo nombre no puedo rescatar, pillé a módico precio una edición chiquitita y de dos números de Banner, una emotiva historia escrita por Brian Azarello sobre Hulk e ilustrada por Richard Corben.  De ese modo supe que aparte de trabajar al amparo de los relatos de horror, este hizo bastante para Marvel, DC y otras compañías no precisamente de miedo; más encima, volvió a hacer dupla con Azarello para Hellblazer (que bien sabemos tiene mucho del género que más le gustaba) y al menos hizo una novela gráfica sobre nada menos que el Motorista Fantasma (personaje marvelita con mucho de la estética del género).  En cuanto a Banner y su maravillosa interpretación del Coloso Esmeralda, de puro tonto no me compré la edición de lujo de Panini en tapa dura, cuando la encontré barata en la Librería Chilena.


   Un día andaba vitrineando en la sucursal chiquitita de Crazy all Comics, una cadena de comiquerías que pese a sus valores excesivos, de vez en cuando tiene ofertas para volverse loco; fue así cómo me encontré nada menos que con su versión de La Casa en el Confín de la Tierra, la famosa novela de William Hope Hodgson y que no hace mucho había tenido el placer de leer.  Menos mal que no dudé en adquirirla y de paso le conté a Miguelito, otro incondicional de Corben, así que por encargo suyo me llevé otro ejemplar.
    Gracias al dato que me dio mi amigo Marcelo López conocí Buscalibre, servicio de venta de libros, cómics y demases por Internet, el cual siempre tiene geniales descuentos y donde puedes encontrar hasta títulos descatalogados; fue así que entre todas las joyitas que he adquirido por medio de este servicio, se encuentran los dos tomos de La Guarida del Horror, uno dedicado a Edgar Allan Poe y el otro a Howard Phillips Lovecraft, en cuyas páginas hay valiosas adaptaciones de los cuentos de estos y también de algunos de sus poemas; cabe mencionar que en el volumen sobre Lovecraft, el guión corre por completo de parte suya. Un detalle valioso de estos compilatorios, es que junto a sus versiones gráficas de los clásicos, van  los mismos textos originales, para disfrutar por igual de las historias también tal como las idearon sus padres.
     Solo hace un par de meses atrás adquirí otro compilatorio de Richard Corben por medio de Buscalibre, se trata de un bello tomo de más de 300 páginas con el nombre sugerente de Sombras en la Tumba y que comenzaré apenas termine este mismo 2020, que ya se acaba, el libro que ahora tiene mi atención.  Acá encontramos varios de sus trabajos en blanco y negro y una serie de portadas suyas a todo color.
     Pendientes me quedan sus trabajos para Conan el Bárbaro, que estuve a punto de comprarme este año y los realizados para Hellboy, los que deseo mucho.  Hay otros títulos suyos que he estado a punto de conseguir también en más de una ocasión, que espero adquirirlos ojalá el año que viene, pues están a buenos precios como su recopilatorio de historias para la revista Creepy, El Dios Rata y un tomo más grande de sus adaptaciones de Poe llamado El Espíritu de los Muertos.
     Termino este homenaje realizado con todo mi aprecio al maestro, dejando constancia de que prometo volver a verme de una vez Heavy Metal, la película de culto animada de principios de los ochenta y donde en uno de sus segmentos fue adaptada su primera historia de Den, que ya ni me recuerdo de qué se trata, pues la vi en la época de los VHS.
    Soñé varias veces con la idea de que adaptara algún trabajo de Stephen King o que ambos hicieran algo exclusivo para el cómic, pero me quedaré con las ganas o la ilusión.
     Richard Corben, siempre estarás en nuestros corazones y tengo fe en que en el Más Allá te pueda encontrar junto a otros genios que amo, para así charlar de lo lindo sobre todas esas historias que amamos.


domingo, 29 de noviembre de 2020

El aporte de Stuart Gordon a la televisión.


     Dentro de su destacada carrera como director, el tristemente fallecido Stuart Gordon (una de las primeras queridas celebridades que se llevó este maldito 2020) hizo tanto cine de terror, como de ciencia ficción, drama, thriller y hasta una comedia con elementos fantásticos.  Asimismo, participó en la pantalla chica con nada menos que 4 aportes, los que incluyen una película y tres mediometrajes y/o episodios para programas de horror antológicos.  Cuando ya estamos por terminar el año y mi revisión personal de su trabajo, que les estoy hablando de uno de mis cineastas favoritos, es el momento de hacer referencia a este apartado suyo dentro de una carrera tan memorable y es que bien merecen ser tenidas en cuenta, especialmente las últimas tres incursiones del realizador, que en sí mismas pueden ser consideradas como joyitas de la pantalla chica.
     Bueno, vamos por parte dijo Jack el Destripador:
 
1. Daugther of Darkness (Hija de las Tinieblas, 1990):
 
    Filmada nada menos que en Rumania, poco después del derrocamiento del dictador socialista  Nicolae Ceaușescu y cuando el país se estaba abriendo de nuevo al resto del mundo, se trata de una historia de vampiros y viejas castas ligadas justamente al país famoso por ser la patria donde nació y vivió Vlad Teples, la figura real en la que se inspiró Bram Stoker para escribir su famosa novela Drácula; del mismo modo, el libro está ambientado en buena parte de su extensión en la zona de Transilvania, por lo tanto este telefilme se aprovecha de tales detalles para contarnos un argumento que pudo tener mejor resultado, si lo hubiesen pulido más y no se notara tanto el escaso presupuesto.
    Una joven y bella mujer norteamericana realiza un viaje hasta Rumania, con la intención de averiguar más sobre su padre al que no lo conoció.  Como dice el dicho “ten cuidado con lo que deseas”, puesto que no solo consigue encontrarse con él, sino que descubre hechos macabros sobre su naturaleza y la herencia a la que ella misma pertenece.  Ayudada tanto por su progenitor, como por un guapo miembro de la embajada gringa, debe escapar de los hijos de la noche que desean tenerla para sí, ya que ella es la clave para la propia sobrevivencia del clan.
     Teniendo en su mayoría actores locales (entre los que se incluye un supuesto galán rumano que carece de todo sex-appeal), la producción tiene sus buenos momentos, no obstante se nota que se trata de una labor por encargo y es que bien puede considerarse como el único título olvidable en la filmografía de Stuart Gordon.  Me atrevo a afirmar lo anterior, puesto que se nota filmada con pocas ganas, ya que se pone aburrida en su mayor parte y pese a contar con nada menos que la participación estelar del legendario Anthonny Perkins (el asesino serial de la saga de Psicosis), hasta este mismo no da una buena actuación; cabe mencionar que al año siguiente nos dejó demasiado pronto, debido a una enfermedad que arrastraba hace tiempo, motivo que a lo mejor está detrás de su poco compromiso con el largometraje.
    Además de la mencionada estrella, participaron en esta obra los gringos Mia Sara y Jack Coleman, quienes tampoco brillaron, si bien el último muchos años después nos daría un gran trabajo en la recordada serie de ciencia ficción Héroes.
     Como es propio de las cintas de Stuart Gordon del género, acá encontramos su cuota de erotismo, sumado a uno que otro monstruo por ahí que no se aprecia mucho que digamos y su cuota de gore.  En todo caso, el guión corrió por parte de Andrew Laskos (supongo, rumano de nacionalidad), única vez en la que participó con el maestro y que se nota no hubo sintonía entre los artistas, a diferencia de los colaboradores habituales o más talentosos en otras creaciones de Gordon.


                                                                            Tráiler.

 2. Su genial paso por Maestros del Horror.
 
    En 2015 Showtime estrenó el proyecto para el TV cable de Mick Garris Masters of Horror.  Consistente en producciones originales del género de horror, reunió a un grupo increíble de directores consagrados como nunca antes se había visto dentro de un título cinematográfico o para la televisión (superando viejas leyendas como La Dimensión Desconocida y Galería Nocturna, que salvo honrosas excepciones no tuvieron detrás de las cámaras a tantos cineastas destacados); dicho programa, además, adaptó a varios autores clásicos de la literatura e incluso del cómic, si bien contó en algunos casos con guiones realizados en exclusiva para este espectáculo.   Manteniendo una producción impecable, digna de lo mejor del séptimo arte, a lo largo de dos temporadas, cada una con 13 historias autoconclusivas, se extendió por tres años dejando un legado imborrable (si no han visto este programa antológico y adoran asustarse… ¿Qué están esperando para hacerlo?).  Fue así que Stuart Gordon, amigo de su colega como el resto de los que aquí intervinieron, participó no solo para un puro episodio, sino que con dos, uno por temporada.
     La verdad es que ya hace rato le dediqué mis palabras a los dos títulos que hizo Gordon para Master of Horror, así que no ocuparé mucho tiempo en referirme de nuevo a ellos y si quieren profundizar más en mi opinión al respecto, les dejo los enlaces correspondientes. 


2.2. Dreams in the Witch-House (Los Sueños en la Casa de la Bruja):
 
    Basada en uno de los cuentos más famosos de Howard Phillps Lovecraft, uno de sus dos escritores predilectos, se trata de una puesta en escena sobrecogedora y que lleva nuevamente al llamado “Soñador de Providence” a una actualización que le hace rinde honor, como hace gráficas las pesadillas de este para sorprendernos con imágenes tan duras, algo que el propio Lovecraft no habría osado en ser tan literal en sus escritos.
     Un joven estudiante arrienda una espantosa habitación en un edificio deteriorado; teniendo de casero a un hombre muy poco agradable, a un anciano que sabe más de un secreto del lugar y a una preciosa madre sola con su hijo bebé, se encuentra con la mala suerte de que la construcción que habita es portal a un mundo aterrador y donde la bruja que le da nombre a la historia hace lo que quiere.  No siempre el bien gana y esta pieza en verdad muy recomendable nos lo deja claro, siempre y cuando no nos tapemos los ojos, que tal vez el director no había sido antes tan atroz salvo desde Castle Freak (que esta vez no tenemos su habitual humor negro, para aliviar la contundente digestión).


                                                                               Tráiler.

2.3. The Black Cat (El Gato Negro).
 
    Con su primer trabajo para Masters of Horrors Stuart Gordon dejó la vara muy alta y no solo para él mismo, sino que para el resto de sus compañeros.  Así fue que tal como en un momento fue el segundo en aportar para este programa, esta vez estuvo casi despidiendo la segunda y última partida del título en cuestión, que su versión del clásico de Edgar Allan Poe (su otro autor fetiche), fue exhibida en el lugar 11 de las 13 historias que componen esta segunda tanda.
     En verdad ver su adaptación del célebre cuento deja claro el amor hacia el artista que inspiró esta pesadilla y otras más, puesto que el protagonista resulta ser el mismo Poe, de modo que se entrelazan en el guión la propia biografía del genio de las letras de Baltimore y los sucesos de su dichoso relato.  La miseria del artista y el mundo en el que vivió están muy bien retratados, pero así como hay oscuridad también hay luz y en ello radica el rasgo que más humaniza al protagonista, algo que deben descubrir por sí mismos quienes no han tenido la dicha de ver esta perla de la pantalla chica. 
    Momentos impactantes abundan como siempre en esta adaptación, que logra darle ese carácter sobrenatural y fatalista a la trama, pese a la ambientación realista y a ello se agrega  un clímax devastador.  No se puede dejar de destacar la estupenda personificación del camaleónico Jeffrey Combs como el mismísimo Poe, en uno de sus mejores papeles.


                                                                          Tráiler.

3. De regreso (y despedida) en Fear Itself.

 
    Ni corto, ni perezoso, Mick Garris tenía una carta bajo la manda cuando le cancelaron su anterior proyecto y de ese modo se fue a NBC con un nuevo producto de mismo estilo: Fear Itself (El Miedo Mismo), tomando como nombre una famosa cita del presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt y que dice: “The only thing we have to fear is fear itself” (“A lo único que hay que temer es al miedo mismo”) y que parece a los yanquis les gusta mucho, pues usaron esta misma expresión para un evento en Marvel Cómics.   Bien casi podríamos considerarla una tercera temporada de su predecesora, puesto que entre sus directores hay varios nombres que ya estuvieron en Master of Horror; solo que esta vez los guiones son por completo originales y la duración de sus historias es más breve y corresponde por lo general a los 40 minutos, mientras que su antecesora ocupaba cerca una  hora para las dulces pesadillas que nos regalaba.
    Eater (El Devorador) corresponde al quinto capítulo de los 13 que componen esta producción.  Coescrita por Richard Chizmar demostrándonos su talento para lo macabro, tiene como protagonista nada menos que a una joven y preciosa Elizabeth Moss en uno de sus primeros papeles (la protagonista de El Cuento de la Criada) y también a Pablo Schreiber haciendo un casi desagradable papel (el simpático leprechaun de Dioses Americanos). Así que todos estos nombres juntos ya hacen bastante atractivo de antemano el presente manjar, que más encima se trata del último regalo que nos dejó el artista, que me he dispuesto a homenajear por medio de estos posts.
     Un asesino serial de lo más raro llega a una penitenciaría en plena noche y entre los pocos policías que deben cuidarlo hasta que se lo lleven a una prisión o un lugar más seguro, se encuentra una policía novata adicta a las historias de terror; la muchacha es objeto de burla de sus compañeros, quienes demuestran su machismo con estas muestras de intolerancia solo porque ella es distinta (en un momento aparece leyendo nada menos que una revista Fangoria y estoy casi seguro que hay una alusión directa a Stephen King en los diálogos, pero el detalle se me escapa); sin embargo, justamente es esta particularidad suya la que la hace darse cuenta de que el prisionero es más de lo que aparenta, un brujo caníbal con poderes sobrenaturales. 
    Con un final sorprende que habla sobre los verdaderos actos de valor, sobreponiéndose al miedo, corresponde a otro trabajo de Gordon muy gore y con un villano espantoso, que provoca rechazo por su propia inhumanidad.


                                                                            Tráiler.

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