domingo, 12 de agosto de 2012

Crítica a Juego de Tronos 1° Temporada.



     Al referirse a la serie de televisión Juego de Tronos, resulta casi imposible no tener en cuenta su “origen literario”, es decir, el hecho de que el programa mismo sea la adaptación de una serie de novelas de fantasías escritas por el autor norteamericano George R. R. Martin.   Este hecho, hace que la historia que se desarrolla a lo largo del programa posea una calidad argumental que de por sí augura un guión de calidad, con personajes claramente delineados y atractivos, abordando temas en profundidad y con gran esmero a la hora de diseñar un mundo ficticio que logre cautivar a la gente; como ya se señaló, todas estas virtudes son gracias a que la fuente de la que se nutre el programa, corresponde de por sí a la labor de uno de los más grandes escritores de fantasía, ciencia ficción y terror en la actualidad, quien con su saga Canción de Hielo y Fuego (de la cual Juego de Tronos es su primera novela, de un total de cinco títulos publicados hasta ahora) entrega uno de los mejores ciclos fantásticos de los últimos años.  Debido a estos antecedentes, era de esperar que la adaptación televisiva debía hacerle honor a sus orígenes, si es que se quería lograr que el programa fuese exitoso. Considerando esto, el hecho de que el programa haya sido financiado nada menos que por HBO, canal del cable responsable de tantos programas propios de renombre (Sex and the City, Six Feet Under, Oz y tantas otras más), hacía ya de suponer que sería todo un espectáculo el show que se venía encima.   Otro dato importante a la hora de considerar y evaluar Juego de Tronos, es el hecho de que entre sus productores se encontrara el mismo autor de la saga que adapta esta serie, quien ha velado porque su “hijo literario” sea respetado y si bien el programa no es una reproducción calcada a los textos originales (puesto que igual no corresponde y siempre es recomendable hacer introducciones novedosas para revitalizar la historia) sí logre ser lo suficientemente fiel al libro como para mantener el espíritu de su origen…
 …¡Pero por supuesto que sólo a los seguidores del ciclo de Canción de Hielo y Fuego les interesa que esta producción se parezca lo más posible a los libros! Al resto, los que no los han leído (y los que NUNCA los van a leer) sólo les preocupa que lo que vean cumpla con sus deseos de entretención como para pasar el rato y si es gracias a una buena historia, que además mantiene la atención semana a semana, mejor.   Pues bien, la serie logra contentar a ambos tipos de público, ya que posee de todo como para convertirse en uno de los referentes actuales a la hora de hablar de televisión-ficción de alto nivel:

·         Grandes actores interpretando personajes creíbles, queribles y atractivos, aprovechando la moda actual de realizar seriales “para adultos” y donde gente apuesta (tanto hombres como mujeres) se muestren sin tapujos en situaciones que impliquen desnudos completos o parciales, así como en otras escenas de carácter erótico.  Ahora bien, en Juego de Tronos no estamos frente a algo del calibre “morboso” de Spartacus, no obstante ya las novelas mismas poseen su buena dosis de libido; sin embargo en el caso de la adaptación, por un tema “legal”, el hecho de que muchos de los personajes del primer libro sean menores de edad a los que se les describe en acciones que para la cultura occidental es deplorable a esa edad, hace que aquí los actores que los personifiquen sean algo mayores (que en el caso de Daenerys corresponde a una niña de 14 años y obviamente en televisión no se podría mostrar a alguien de esa edad teniendo relaciones sexuales o desnuda tal y como se ve en la versión televisiva).
·         Teniendo en cuenta lo anterior, en el programa se han considerado otros convencionalismos que a la hora de llevar a la imagen para las masas una obra literaria, permite hacer más digerible el “producto final”: En el libro, aparte de que muchos de los personajes son infantes,  algunos de ellos están descritos como francamente poco atractivos, en especial el que es considerado por muchos como el mejor personaje, Tyrion Lannister, lo mismo sucede con algunos de los amigos de Jon Nieve.   No obstante en la versión televisiva se los muestra mucho más apuestos que en los libros y esto se ve en especial con Tyrion, siendo que la verdad en las novelas es más bien deforme, mientras que en el actor que lo interpreta, Peter Dinklage, bien posee su propio atractivo físico; no obstante con otros personajes, que se supone en los textos originales son “hermosos”, en el programa los actores elegidos no se ven tan perfectos en su apariencia física, como sucede con Meñique y los príncipes Viserys Targaryen y Joffrey Baratheon, siendo que este último para ser sinceros, no se puede decir que acá sea en verdad guapo como en las narraciones que lo describen.
·         La ambientación es uno de los puntos más altos de esta producción, aparte de la historia misma y las actuaciones.  De este modo los paisajes que acá se muestran, los escenarios naturales y artificiales son increíbles (el Trono de Hierro es una fabulosa construcción, una verdadera obra de arte) y cada lugar que se muestra de este mundo de ficción nos transporta visualmente a ese lugar.  A su vez los efectos visuales resultan tan verosímiles, que no se distingue entre realidad y fantasía.
·         Algo que se retiene en la memoria de quienes han visto esta serie, son sus artísticos créditos iniciales y que luego de esa actual costumbre de “minimizarlos” a lo más a unas paupérrimas letras en muchas series actuales, demuestra aquella idea de que estas mismas presentaciones son aquellas que logran caracterizar a un programa (si no, basta con recordar los créditos iniciales de series como X-Files, Millenium y las de cada una de las temporadas de Babyon 5, sin desmedro de todas las del universo de Star Trek).  En este caso concreto, en Juego de Tronos el programa parte mostrando un mapa tridimensional del mundo en el que se desarrolla la historia, a través de soberbias estructuras que se van desplegando a medida que el planisferio va descubriéndose y lo que corresponde a cada uno de los lugares donde se desenvuelven los acontecimientos; a su vez, se supone que en las temporadas siguientes este mapa irá cambiando en la medida que la narración transcurra en otros sitios (creo esto ya ha pasado en la segunda temporada, si bien aún no la veo, pues recién estoy por comenzar el segundo libro que le corresponde).   Tampoco se puede olvidar el épico y bellísimo tema musical central que acompaña a la serie y que fue compuesto por Ramin Djawadi, quien en todo caso para el resto de la temporada no hizo un trabajo musical a la misma altura, por cuanto aquí la mayoría de sus composiciones resultan ser monótonas y carentes de vida propia.
·         Ante el afán de hacer verosímil la serie, los productores se preocuparon de que para las escenas donde saliese la cultura dothraki, estos tuviesen su propio idioma, de modo que se le encargó a un lingüista que se les creara todo un idioma (con su correspondiente gramática y fonética); es así como en los momentos donde aparecen estos y se les escucha hablar, resulta ser toda una experiencia satisfactoria, por cuanto también hubo esmero en diseñarles un aspecto en general que les otorgara vida propia (arte, vestimenta, construcciones, etc.), lo que en todo caso es una característica que comparte todo el programa, en cuanto a procurar que cada lugar sea detallado con cuidado.


     Llama la atención en Juego de Tronos la forma en cómo es abordada la violencia, la que si bien no llega a los niveles de programas como el ya mencionado Spartacus, acá no deja de tener sus buenas cuotas de hemoglobina y que ante la presencia de una historia de carácter épico como ésta, en las escenas de batallas y otras resulta ser bastante realista.  Todo este “gusto” por la violencia y el sexo gráficos es muy propio de obras audiovisuales que mientas más muestren, más pretenden acaparar la atención del espectador con capacidad de adquisición y por ello lograr más dividendos para los responsables del programa (no obstante en este caso concreto, sexo y violencia provienen de los mismos libros y en todo caso siempre en el programa se prepondera la historia y a los personajes, por sobre el abuso del morbo)
    También puede ser interesante el hecho de que a diferencia del primer libro de la saga al que corresponde esta temporada, el tema de la homosexualidad de Renly Baratheon sea aquí abordado de forma más directa (si bien tampoco abundan tanto las escenas de carácter homoerótico a diferencia de programas como Six Feet Under o series claramente gays como Queer as Folk).  Este acercamiento más explícito a la homosexualidad en un programa como éste, bien puede demostrar cómo en la actualidad la televisión comienza a darle su justo lugar a la comunidad LGBT (Lésbico, Gay, Bisexual y Transexual) con personajes que poseen una dignidad que no cae en la caricaturización homofóbica de antaño.
    Aún cuando en el primer libro de Canción de Hielo y Fuego el elemento sobrenatural sólo en ciertos momentos se muestra en todo su esplendor, habría sido magnífico que en esta temporada algunos de los acontecimientos más inolvidables del programa hubiesen sido mostrados de forma más detallada y no en un par de segundos y con apenas efectos especiales, como en este caso sucede: me estoy refiriendo al momento en el cual Jon Nieve se enfrenta a los cadáveres animados por los “Otros” y a cuando se realiza el sortilegio para devolverle la salud a Drogo.  Es de esperar que en las siguientes temporadas haya más espectacularidad a la hora de presentar este tipo de escenas.
    Para el lector de los libros especialmente, las personalidades de las hermanas Arya y Sansa Stark, quedan muy bien desarrolladas en su psicología, por cuanto ambas corresponden a personajes por completo diferentes en su carácter y propósitos; es así como en el programa esta oposición entre ambas herederas de la casa Stark, se muestra más aún al escoger para ambos personajes dos actrices que en su apariencia física son bien distintas:  Arya se ve como una niña que si bien nunca deja de sobresalir en sus abundantes virtudes morales y destreza física, acá resulta ser poco atractiva a primera vista y ante la belleza de la en un principio materialista de su hermana mayor, incluso fea; esta separación entre ambos personajes proporciona al espectador medio la herramienta necesaria como para comprender mejor quiénes son los protagonistas de la serie y lograr así una mayor compenetración con uno u otro de los héroes que abundan en ella.
    La temporada termina prácticamente igual que en el tomo que es su fuente de inspiración, si bien en el caso de la versión para la televisión, se permiten mostrar unas cuantas imágenes significativas que auguran mejor los acontecimientos que vendrán más adelante (esto en especial en cuanto al destino de Arya Stark).
   Es de esperar que como cada uno de los libros siguientes es mayor en volumen que el anterior, las siguientes temporadas sean más extensas y no sean de sólo diez “míseros” capítulos, puesto que en verdad el seguidor de la serie queda con gusto a poco ante una temporada tan breve.

3 comentarios:

  1. Buena crítica, estoy de acuerdo con tu visión de la serie si bien no leí la novela por lo tanto no puedo hacer la comparación se nota el esfuerzo por lograr una buena adaptación y acercarse al mundo que R. R. Martin imaginó.
    Espero veas pronto la segunda temporada para que escribas nuevamente o podamos comentar sus pros y contras.

    Saludos.

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  2. quiero leer el libro primero antes de ver la serie, quiza la saga copleta primero, puesto que me da la sensacion de que me pasará lo mismo que con the walking dead, que empece a leer el comic, y me di cuenta de que la serie que la adapta es malisima, la historia y los personajes pierden coherencia.

    Volviendo a Juego de tronos, igual he visto de forma desordenada uno que otro capitulo, lo que estoy de acuerdo contigo es que como produccion se preocuparon de los detalles hasta el mas minimo, creando un ambiete magico y magnifico en cada uno de sus capitulos.

    Atte. Fabian Ibarra.

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  3. Muchas gracias de nuevo, Fabián, por dedicarle tu tiempo al blog. En vedad esta serie es una obra de arte, pero debo decirte igual que en muchos aspectos la grandilocuencia de las novelas, acá está simplificada bastante; de hecho, creo lo dije en esta crítica o en la segunda temporada, que en 10 episodios no logran sacarle partido a los libros (igual hay que considerar que el grueso de la gente que ve el programa, en su puta vida se leería textos así de grandes, algunos con suerte libros condensados y por obligación para el colegio, así que ellos no pueden hacer la comparación). Por otro lado, me sorprende no te guste la serie de TWD, que yo la encuentro genial y apenas salga en dvd la preciosa edición chilena/argentina me la compraré y veré feliz.

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