Mostrando entradas con la etiqueta John Byrne. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta John Byrne. Mostrar todas las entradas

domingo, 30 de junio de 2019

A mí me gustó… ¿Y qué?


I- Antecedentes.

     La saga de Fénix Oscura es una de las novelas gráficas o series de X-Men más famosas, al punto de que es recordada con mucho cariño por los comiqueros marvelitas, puesto que sus eventos fueron fundamentales para la continuidad de las aventuras de sus protagonistas.  Aparecida en 1980, fue orquestada por dos de los artistas más relevantes en la colección de la también llamada Patrulla-X (bueno, en España especialmente), el guionista Chris Claremont y el dibujante (como luego también destacado escritor) John Byrne… ¡Sí, la misma dupla que luego nos regaló esa hermosa historia que es Días del Pasado Futuro.  
     Como primera adaptación audiovisual de este relato, encontramos lo realizado en la hoy de culto serie animada de los X-Men, allá por los noventa; siendo bastante fiel respecto a la historieta en la que se basó.  Con posterioridad, el cierre de la trilogía original cinematográfica de estos personajes, X-Men: The Last Stand (2006) hizo su versión libre de este dicho argumental, que a los más fanáticos (o ñoños) puristas de las viñetas no gustó, considerándose esta cinta como la de menor calidad de tal ciclo.
     Luego de los eventos del filme sobre la mencionada Días del Futuro Pasado, que supuestamente cambió algunos aspectos de la primera línea temporal, correspondiente a la trilogía original, se dio paso a una nueva adaptación ahora con el elenco “más joven”, continuación directa de X-Men: Apocalipsis.  Con la mayor parte del elenco que ya llevaba tres cintas juntos y, como no, incorporando unos cuantos nuevos dentro del argumento, fue dirigida por Simon Kinberg, guionista y productor de varios títulos de la Casa de las Ideas para Hollywood, entre ellas unas cuantas de los largometrajes previos a este.  Las comparaciones con The Last Stand y con el resto de las producciones sobre los también llamados “Hijos del Átomo”, no se hicieron esperar…Las que lamentablemente no han sido muy positivas que digamos.
     Pero acá está su servidor para reivindicar esta película, que si bien no es la mejor del conjunto, tampoco podemos decir que es mala.

II- La trama.

     Tras los eventos mostrados en X-Men: Apocalipsis, donde quedó demostrado para todo el mundo cómo los “Hijos del Átomo” los salvaba, de la amenaza del primer mutante de la historia (dato ñoño que solo pueden manejar marvelitas como yo), estos por fin fueron considerados héroes para la opinión pública.  Es así que ahora Xavier cuenta con una línea directa con el Presidente de USA y accede a sus peticiones ante cualquier eventualidad que el resto de las fuerzas del país no puedan controlar.  Debido a todo esto, los viejos alumnos del llamado Profesor X, deben hacer un viaje al espacio y allí un fenómeno cósmico ataca a Jane Gray, quien supuestamente sale inmune de ello; no obstante, de vuelta comienza a tener trastornos en su temperamento, los que al final resultan ser un peligro para los suyos y el resto de quienes la rodean. Cabe mencionar que lo que está pasando con la pelirroja, comienza a preocupar más de la cuenta al gobierno, de modo que aquello ganado con tanto esfuerzo se encuentra pendiendo de un hilo (y esto último no puede dejar de ser una crítica al oportunismo y “mala memoria” de los políticos y el Estado, que utilizan como carne de cañón a sus soldados y fuerzas de seguridad, para muchas veces abandonarlos cuando los conviene; así como por igual vuelve a presentar el problema de la intolerancia pública y el populismo).
     Por otro lado, una crisis se está gestando entre los líderes de los X-Men, que ahora se puede decir que este es compartido por los únicos de los mutantes originales que quedan, de aquellos que conocimos por primera vez en su versión más joven gracias a Firts Class; pues junto al telépata más poderoso de la Tierra, se encuentran Raven (Mística) y Bestia. Y es que a la cambiaformas no le gusta cómo ha cambiado su viejo amigo, algo de lo que también se ha dado cuenta el buen Henry McCoy. 
    Una tercera fuerza en pugna entra en la trama: la de una raza extraterrestre, que desea hacerse con la entidad que se ha apoderado de Jane Gray, quienes están dispuesto a todo para ello.  Se trata de seres poderosos con sus propios planes y los primeros de su naturaleza alienígena, en salir dentro de uno de los filmes de la saga mutante. 


   Una maravilla ñoña: las voces originales del tráiler con imágenes de la mítica serie animada.

III-Para tener en cuenta.

a) Lo que me gustó.

    Podría decirse sin tapujos que esta película pretende no solo contar otra vez los acontecimientos de la mentada saga Fénix, si no que a su modo es un homenaje a The Last Stand y ello se puede ver por el atuendo que usa Jane Gray cuando pierde la cordura, por los actos heroicos de Cíclope hacia el clímax y que rememoran los de Wolverine en esa otra cinta, como a sí mismo la partida de ajedrez entre los viejos amigos/rivales Charles Xavier y Erik Lensherr, entre otros detalles que en estos momentos se me escapan.  
     Da gusto reencontrarse con alguien tan simpático como el velocista mutante Peter Maximoff (quien nunca es llamado acá como Quicksilver, su nombre de guerra, desde que tuvo su entrada dentro de estos largometrajes), pero su participación es bastante escasa en comparación con lo que vimos de él anteriormente…y tampoco es tan graciosa como nos tenía acostumbrados.  En cuanto a los personajes reintroducidos en la entrega que antecedió a esta, como era de esperarse salieran los jóvenes Tormenta y Nightcrawler (o Rondador Nocturno, si quieren llamarlo bajo su título en español), que el último tiene mayor participación. Eso sí, se extrañó a la adorable Jubilo en escena, que habría sido genial tenerla de nuevo por acá y ahora con más diálogos.  Por otro lado, el inesperado cameo de Dazzler, una mutante que fue muy popular cuando la música disco estaba en su cenit (de hecho, fue creada para aprovechar dicho éxito), viene a ser un agradable guiño para quienes conocemos algo del resto de los personajes que pululan entre estas viñetas.  
     Y si de personajes carismáticos estamos hablando, más si se trata de los principales de tal serie de cintas, no podía faltar otra vez la mención a Raven.  Cabe recordar que la versión que aparece en la tetralogía, interpretada por la talentosa Jennifer Lawrence (ganadora de un premio Oscar…y una de las mujeres que más me ha hecho llorar en la vida, je), viene a estar bastante alejada de aquella que sale en los cómics. Hacia la Mística de estas otras películas, es casi imposible no sentir aprecio e incluso admiración, en comparación a la asesina cruel, xenófoba y resentida que es en realidad dentro de las viñetas; puesto que a lo largo de los años, la hemos visto evolucionar y crecer como persona, al punto de pasar de antiheroína a cuasi villana y, por último, a superheroína por derecho propio, quien más encima se ha vuelto una inspiración para muchos…entre mutantes y humanos corrientes.  Por cierto, en los tráilers juraba que esta ya no aparecía interpretaba por la mencionada Lawrence, puesto que se ve bastante distinta respecto a las anteriores entregas…Supongo que será porque ahora está más mujer y cuando filmó Fist Class tenía solo 20 años.
      Y no podía dejarme en el tintero a su versión de Magneto, lejos mucho más humanizado que el de los cómics (si se le considera sus etapas más nefastas, como la de Grant Morrison), quien si bien aparece recién bastante avanzado el metraje, no deja de robarse la cámara y sacarle suspiros a más de un (a) espectador (a).  Da gusto ver también cómo Erick ha logrado su propia paz interior, luego de tanto odio y pena dentro de su corazón, que esta vez por fin lo vemos actuar con todo su poder, ya no motivado por esos sentimientos, sino que como alguien defendiendo a otros.  No hay manera de comparar el crecimiento espiritual que han tenido el Amo del Magnetismo y la chica azul, con la pérdida de su anterior equilibrio por parte de Charles Xavier…Sin dudas una interesante vuelta de tuerca.
     Para aumentar la carga dramática de esta película, quizás la última con tal elenco y que mantenga la continuidad que hemos seguido a lo largo de casi una década, muere uno de los personajes principales.  No diré de quién se trata, pero vayan preparándose.
    A todo esto, la banda sonora fue compuesta nada menos que por el connotado Hans Zimmer, así que bien se podría decir que posee si no la mejor de todas estas producciones (incluyendo las dedicadas a Wolverine), sí una de las más sobresalientes (y que es la que ahora mismo escucho, mientras escribo en estos momentos).  Épica y sinfónica, se suma a otras composiciones realizadas por el músico alemán sobre adaptaciones hollywoodenses, de cómics famosos, algo solo repetido en distintos casos por gente como Danny Elfman, Tyler Bates, Bryan Tyler y Cristopher Young (pues recordemos que Zimmer realizó la banda sonora para El Hombre de Acero, Batman versus Superman y El Sorprendente Hombre-Araña 2).


b) Lo que podría haber sido mejor.

     Dentro del Universo Marvel, los mutantes o bien son una evolución de la especie humana o corresponden a una especie paralela a la de los homo sapiens; se puede entender que con todos los poderes que tienen, envejezcan más lento, pero puede resultar algo inverosímil, que algunos de ellos se mantengan casi iguales a como los conocimos en los sesenta en Fist Class (en especial los cuatro personajes que provienen de esta cinta, entre los que se incluye Magneto).  Bien sabemos que Wolverine envejece más lento (quien, por cierto, no aparece en este filme, puesto que se supone que al menos Hugh Jackman nunca más volverá a interpretarlo) y se supone que Magneto e incluso Mística/Raven también poseen cierta juventud extendida…¿Pero el Profesor X? Y es que salvo que acá sale calvo, como en los cómics (cambio suyo que se explicó de forma muy original hacia el final de Apocalipsis), se ve en la práctica igual a como estaba, cuando lo vimos por primera vez bajo dicha encarnación.  
     Cada entrega de esta segunda continuidad (si se considera como primera, la de la trilogía con la que comenzó todo) transcurre en una década diferente: sesenta, setenta, ochenta y noventa… ¡Pero esta, a diferencia de Capitana Marvel y que también está ambientada en dicho decenio, no se nota mucho que suceda durante esos años! Y es que no se ve mucha tecnología y moda de tal era, que digamos.
      No he leído mucho de las aventuras de estos incomprendidos superhéroes, ni tampoco conozco tanto el lado más cósmico de las historietas marvelitas, pero al menos sí tengo claro que a la hora de hablar de “marcianitos” relacionados con la saga Fénix, es el Imperio Shi’Ar el que acá posee tremendo protagonismo.  Por lo que acabo de ver en Wikipedia, sí salen de forma parcial los D’Bari, aunque no son relevantes dentro de la cronología de la Casa de las Ideas.  Ahora bien, entiendo que hayan usado a estos como los malos de la trama, por una cuestión de economía, que ver a Lilandra y compañía habría sido muy costoso…Aunque soñar no cuesta nada ¿No?


                                               Tráiler 3 de la película que hoy nos reúne.

domingo, 1 de octubre de 2017

Despedirse de Len Wein o Regreso al Mundo de Watchmen. Octava parte: Dollar Bill.


1- Palabras por Len Wein.

     En marzo de este año no más nos tocó enterrar a Berni Wrighson, el famoso dibujante de cómics e ilustrador, cocreador de ese personaje tan emblemático de DC como lo viene a ser la Cosa del Pantano.    Su compañero en tal labor fue otro maestro de las historietas, Len Wein, quien realizó el guión de tal obra.  Al comenzar mi serie de posts dedicados a las novelas gráficas llamadas Antes de Watchmen, ya en la primera entrega mencioné al escritor, dedicándole posteriormente varios párrafos en mi entrada a la novela gráfica sobre Ozymandias…Pues cuando hice mi investigación sobre este último artista, de inmediato me di cuenta de su tremenda impronta en el mundo editorial, recordando además (en especial) cuánto disfruté de su trabajo para la colección de Hulk en los setenta (bueno, al menos de lo que he leído de ella); pues aparte de que en esa misma década nos dio al ya mencionado elemental de la Tierra, también dio origen a nada menos que Wolverine, para Marvel, justamente en la revista sobre el Coloso Esmeralda.  Es así que tengo el gusto de poseer tan histórico número, en uno de los tomos de la Biblioteca Marvel de Panini (no niego que me encantaría ser dueño de una edición mejor, ojalá a color y en tapa dura, pero peor es nada ¿No?).  De igual manera hace años, cuando solo de vez en cuando me compraba historietas y por lo general solo a muy bajo costo, gracias a unos compilatorios con los que comenzó la editorial Unlimited (made in Chile), adquirí una antología de bolsillo sobre los X-Men y entonces creo que fue de ese modo que me leí por primera vez algo de este señor…Pues venía nada menos que el también célebre Giant Sise X- Men, en el que el profesor Xavier reúne a un grupo de mutantes internacionales para rescatar a sus primeros alumnos de las garras de la isla viva de Krakoa…¡Otra verdadera joyita!
      Resultaría injusto dejar en este pequeño homenaje a la memoria de Len Wein, su contribución para la Mujer Maravilla de principios de Post Crisis, si bien fue ideada y dibujada por George Pérez, a finales de la década de los ochenta.  Y es que cuando su compañero empezó a escribir los primeros arcos argumentales, Wein se encargó de los diálogos y con ello logró realzar de ese modo la calidad literaria del cómic.  Una vez que esta nueva Diana de aquel entonces consiguió estabilizarse dentro de este universo DC, recién George Pérez pudo tener la independencia necesaria como para tener pleno control de la colección.
      No he pasado tanto tiempo con Len Wein como yo quisiera y de seguro cuando no sabía aún tanto sobre autores destacados del llamado noveno arte, me habré leído de seguro alguno que otro de sus trabajos sin tener conocimiento de ello.  Debo admitir que de todo lo que hizo, que fue bastante a lo largo de sus 69 años (¡Qué temprano se nos fue!), lejos me encantaría tener y disfrutar su paso por X-Men y Batman, sin dudas considerados entre sus mejores labores (aparte de sus dos grandes creaciones y a las que ya me he referido).  En otras palabras, me queda mucho por leer de este señor, por quien tengo un gran respeto, puesto que justamente de todas las miniseries de Antes de Watchmen, es nada menos que su historia para Ozymandias la que más me agrada.
       La semana pasada no más tuve el gusto de por fin comprarme la miniserie Legendas de DC, correspondiente al primer evento anual de la compañía, tras el reinicio de la mayoría de sus cómics tras la gloriosa Crisis en las Tierras Infinitas.  Importante trama que viene a ser responsable de la actualización que se hizo en aquellos años de varios personajes clásicos deciístas, como el villano Darkseid, el superhéroe Shazam (por aquel entonces conocido como Capitán Marvel) y el grupo de justicieros juveniles de los Teen Titans, yo sabía que contaba con maestros de la talla de John Byrne en el dibujo (el mismo del relanzamiento de Superman en esa misma época, sin dudas de lo mejorcito del Azuloso) y John Ostrander (quien nos concedió su Escuadrón Suicida en esta misma miniserie y luego se encargó de su propia serie, otro verdadero hito en las historietas)…Sin embargo grande fue mi sorpresa cuando me enteré de que los diálogos los había escrito Len Wein y que según el editor de tal evento, Mike Gold y quien luego hizo una muy interesante Introducción para el tomo compilatorio, había sido escogido debido al enorme conocimiento de este acerca de tales personajes.  Por supuesto que llegué a mi casa feliz con mi reciente adquisición, que por años tenía pendiente leerla (y, bueno, aún no lo hago, je).

Junto a mis regalones, Brunito y Amilcar, más mi joyita aquí mencionada.
2- Dollar Bill.  El Dibujate: Steve Rude.

     Nacido el 31 de diciembre de 1956 en USA (¡Qué fome la fecha, justo cuando la gente anda desfinanciada por Navidad y, por otro lado, en plenas vísperas de Año Nuevo!),  corresponde a otro importante artista visual con una larga trayectoria en muchas editoriales, trabajando en las aventuras de un montón de destacados personajes como Batman, Hulk y Spiderman.
      Además de su paso por un montón de títulos como ya ha quedado claro, es reconocido por ser el cocreador de Nexus, junto al guionista Mike Baron, siendo esta una historieta de ciencia ficción y llena de algunas de las razas alienígenas más curiosas del medio.  Aparecida a principios de los ochenta, ha pasado por varias editoriales de las manos de sus creadores y a través de varias miniseries, justamente por tener estos el control absoluto de dicha marca (lo que lamentablemente casi no sucede con sus colegas).
       Su estilo cuidado lo ha convertido en un gran portadista, al usar una técnica propia de la publicidad clásica, a través de imágenes en tonos pasteles y en poses heroicas, como también idealizadas de los personajes, lo que bien se puede apreciar en la preciosa imagen que hizo para su propia versión de la portada de Dollar Bill (que también como otras de Antes de Watchmen, contó con al menos dos alternativas, como una de Jim Lee y otra de Daryn Coocke), que atendiendo al origen del superhéroe rememora los famosos carteles nacionalistas de propaganda del Tío Sam.
       Pese a su ya mencionado estilo, para este one-shot optó por una estética más cercana a la de los cartoon, que ya vimos en la primera miniserie, dedicada a los Minutemen, quizás por el hecho de que su argumento ocurre en la misma época dorada de estos vigilantes y también debido al regreso del humor en el guión hecho por Lein, luego del dramatismo de al menos las dos anteriores entregas (Dr. Manhattan y Rorschach).
        Destacados galardones ha recibido Rude en numerosas ocasiones, entre ellos el Kirby, el Eisner y el Harvey, premios otorgados por su pincel que está considerado entre los grandes del cómic (si bien no es tan prolífico como otros artistas y en mi caso, hasta antes de esta historia no lo ubicaba de nombre).


3- El cómic.

        Narrado en primera persona por parte de su mismo protagonista, William Benjamin Brady, más conocido como Dollar Bill, es la historia de sus “orígenes secretos”, incluyendo su auge y particular caída.  Si bien quienes conocemos de antemano la obra original en la que aparece este sujeto, el final de su carrera como Minutemen es bastante conocido (el que dio lugar a un muy inolvidable homenaje/parodia en Los Increíbles de Pixar), siendo además uno de sus miembros más desconocidos, el enfoque dado por Len Wein lo convierte en este solo número en alguien entrañable...Cabe mencionar antes de referirse de lleno a su historia, la manera de cómo el guionista rompe con la realidad, al hacer que un Dollar Bill “extracorpóreo” sea quien nos cuenta su vida, todo desde un punto de vista ya lejano y con los ojos de cierta sabiduría luego de haber pasado por una existencia que en una primera instancia se podría considerarse como banal; pues este hombre reflexiona frente a lo pasado, tanto acerca de lo que fue su existencia, como sobre quienes lo rodearon (destacable viene a ser cuando emite sus juicios moralistas, debido a los intereses amorosos de su compañera Silueta, propios de la época hasta cierto punto y aun así es capaz de valorar otros aspectos sobre ella, por sobre su estrecha visión de mundo).
         Dollar Bill se nos presenta como el típico jovencito iluso e inexperto de muchas ficciones gringas, que se deja llevar por devenir de los acontecimientos (deportista que tuvo su momento de gloria, como muchos superhéroes arquetípicos) y quien debido justamente al azar llega a convertirse en el representante de una cadena de bancos que simula ser un justiciero.  Luego en un intento de darle a su vida un sentido más trascendente, decide unirse a los Minutemen y con lo que se enriquece esta pequeña (aunque valiosa) novela gráfica, al permitirnos conocer desde sus propios ojos lo que significa ser uno de ellos.  Por otro lado, resulta considerable el cambio espiritual por el que pasa el muchacho, al decidir abrazar el ideal superheroico, en medio de sujetos que en realidad no todos son elogiables y que gracias a lo hecho por los autores él sí aparece como alguien respetable.  Debido a todo esto, el cómic se adentra en la búsqueda de una persona imperfecta (como todos nosotros), haciendo que en poco más de 20 páginas consiga volverse alguien mejor.
        Siendo esta la última de las entregas de Antes de Watchmen sobre sus superhéroes (nos estarían quedando dos más, una de ellas también escrita por Len Wein, aunque con una orientación diferente como ya quedará claro en sus respectivos posts), no dejan de intervenir el resto de los vigilantes creados por Moore y Gibbons, lo que hace de su breve lectura algo aún más grato.

domingo, 11 de junio de 2017

Antes de Watchmen. Sexta parte: Dr. Manhattan.


6.1. El Dibujante.

      Adam Hughes (Estados Unidos, 1967) es un dibujante con un estilo preciosista y minucioso, que se podría catalogar como perfeccionista y que bien nos puede recordar al de J. G. Jones, de quien ya me referí en mi post sobre El Comediante (sin embargo las mujeres de Hughes, lejos resultan ser mucho más despampanantes y hermosas que las de su colega).   Pese a tan connotadas virtudes, que lo han hecho estar entre los artistas más respetados y solicitados de su rubro (o más bien quizás debido a ello), desde  finales del siglo pasado se ha dedicado más al trabajo de portadista, que de caricaturista; es así que podemos encontrar sus bellísimas ilustraciones para las series regulares de las dos féminas más importantes de DC: Wonder Woman y Catwoman, en las que estuvo 5 y 4 años respectivamente, creando verdaderas imágenes hoy consideradas entre la iconografía más importante de estas dos.
Autoretrato de Adam Hughes.
       Marcado desde su infancia por el arte de Jack Kirby y de John Byrne, como muchos de sus colegas se sintió a temprana edad impulsado a hacer sus propios dibujos, gracias a tantos cómics que leía y coleccionaba (su condición de ser hijo único hizo, según sus propias declaraciones, que se sintiera acompañado por sus historias y personajes). 
        Fue a finales de los ochenta, cuando casi por casualidad al comienzo de su carrera profesional, fue contratado por DC para realizar el apartado gráfico de todo un clásico de los cómics superheroicos: Liga de la Justicia Internacional, lejos una de las mejores etapas de este importante equipo, que gracias a los divertidísimos guiones de Keith Giffen y J. M. DeMatteis, se ha convertido en una de las favoritas de muchos (incluyéndome).
        El resto de su labor a cargo de los lápices de “interiores” como se le llama, ha sido al alero mayormente para DC, si bien haciendo páginas sueltas o historias cortas (one-shots o miniseries).  Dark Horse, Image, Wildstorm y, por supuesto, Marvel han contado con unos pocos aportes suyos, aunque significativos, entre otros estudios.  En el sello Vertigo de DC también posee unos cuantos trabajos destacados.
         También ha incursionado como escritor de guiones, afirmando que tiene facilidad para crear los diálogos de sus historietas, encontrándose en este apartado un recordado guión que realizó para el crossover de Superman y Gen13 (una recordada serie de los noventa del sello Wildtstorm, creado por Jim Lee, primero al alero de Image Comics y que luego pasó a ser editado por DC, hasta incorporarse a su multiverso gracias al reseteo que significaron los Nuevos 52).
         La miniserie de Antes de Watchmen: Dr. Manhattan, escrita nada menos que por Michael Straczynski, vino a ser su regreso magistral como dibujante de una obra completa, aunque como dice el dicho “Una golondrina no hace verano”; pues luego de esta labor que ya posee más de 5 años, apenas se le ha vuelto a ver realizando labores de este tipo.  No obstante nos quedan sus numerosas portadas, que le han concedido premios tan relevantes como el Eisner en 2003.

¡Yo quiero tener esta colección completa! (y la de su serie hermana: Liga de la Justicia de Europa).

6.2.  El Cómic.

          En solo 4 números Straczynski y Hughes profundizan en la mente de un personaje tan complejo (e “inhumano”) como el Dr. Manhattan.  Debe saberse al respecto, que el escritor en esta ocasión saca a relucir su faceta más seria o críptica, ya que su guión se aleja de la aventura y el humor, que hicieron de su participación en la miniserie sobre Búho Nocturno algo mucho más fácil de leer y divertido.  Me atrevo incluso a decir que de todos los especiales que comprenden estas precuelas, de la obra maestra de Moore y Gibbons, la presente fue la que menos me satisfizo (que mala no es, solo que me parece demasiado lenta y/o “contemplativa”).
          Dentro de lo dicho en el párrafo anterior, la primera portada realizada por Hughes promete algo que lamentablemente no se cumple en esta historieta: la participación como coprotagonista de Espectro de Seda, la segunda pareja conocida de este superhombre/dios.  Pues siguiendo los lineamientos del cómic original, el escritor optó por utilizar el estilo en tono de memorias por parte del Dr. Manhattan, quien comienza a hacer un repaso a su vida, esta vez desde su infancia.  Las remembranzas van saltando desde un periodo a otro, desde eventos ya mostrados en Watchmen, hasta acabar de manera sorpresiva (y única vez en esta serie de novelas gráficas) tiempo después de lo narrado en el título de los ochenta.  En este sentido más que ser una verdadera precuela, esta novela gráfica transcurre en paralelo a los hechos del título primigenio, ya que parte todo desde un momento clave del mismo Watchmen.
          Un ser tan poderoso y hasta omnipotente como este superhéroe (que no perfecto, sino que todo un dubitativo existencialista), se plantea varias cosas a lo largo de las páginas que comprenden esta historieta, ya sea su propia razón de ser, como sus acciones y las de sus mismos compañeros.  Debido justamente a su condición de criatura única, que sin dudas está por sobre el resto de quienes los rodean (pues en la práctica es un inmortal y ha dejado de ser un humano), a través de su persona nos encontramos con el tema de la soledad de los poderosos o de los sujetos que por una u otra razón se encuentran apartados del resto de la sociedad.  A diferencia de individuos como el Comediante y Ozymandias, quien en el primer caso, con su psicopatía carece en gran parte de la capacidad de mantener relaciones interpersonales sólidas y en el segundo caso, por sus aires de mesianismo se cree superior, el Dr. Manhattan ha llegado por accidente a estar apartado de los demás. 
          Tal como lo muestran los artistas detrás de la obra, esta deidad en la Tierra apenas es capaz de comprenderse así mismo, razón por la cual está en plena búsqueda de su papel en los acontecimientos y por ello mientras no sepa la respuesta, tampoco será capaz de convivir en plenitud con otros seres pensantes.  Dentro de todo esto, la miniserie resulta ser una interesante manera de adentrarse en la mente de alguien, que ya no piensa como nosotros y por eso mismo tal como queda demostrado en sus viñetas, el espacio-tiempo, las dimensiones en sí, funcionan de una manera por completo distinto en su circunstancia.
           Resulta atractivo que con todo el potencial que posee alguien como este ser, el cómic se adentra en algunos recursos narrativos caros a la ciencia ficción y en especial este arte gráfico: las realidades alternativas y la modificación de la supuesta línea temporal original, para originar una nueva y debido a una intervención en el curso normal de los hechos.  Ello, puesto que acá el Dr. Manhattan en un momento llega a intervenir en todo esto, en lo que podemos ver el deseo de conseguir la felicidad y/o la plenitud, que incluso él mismo pretende lograr; no obstante luego en un acto de heroísmo, renuncia a lo anterior cuando se ha dado cuenta de que lo hecho, causa efectos apocalípticos para todo el mundo.
           El detalle de la herencia judía del Dr. Manhattan, quien, como nos demuestra esta historieta, sufrió como buena parte de su pueblo los abusos del régimen nazi, viene a ser un detalle digno en el que detenerse: pues considerando lo que significó la Segunda Guerra Mundial, en la que se llevó a cabo por parte de los gringos los genocidios de Hiroshima y Nagasaki en Japón, por medio de sendas bombas atómicas, viene a ser un judío (emigrante en tierras estadounidenses más encima) quien se convierte en el avatar de todo este inmenso poderío nuclear.  ¿Un antiguo oprimido que se vuelve alguien extraordinario y a tal nivel en este tipo de historietas? Ese ya es un leiv motiv en los cómics superheroicos, como bien pasa con la figura de Spider-Man (quien pasaba bullying en el colegio antes de convertirse en nuestro Amistoso Vecino) y Luke Cage (el cual pasó por los típicos abusos racistas, por ser afroamericano, previamente a volverse Power Man), entre otros.
           Pese a la decepción que uno se puede llevar respecto a la ausencia de Espectro de Seda, al menos como secundaria en sus acontecimientos, sí participan otros de los emblemáticos Watchmen.  Es así que destaca el ya mencionado Ozymandias, quien tan relevante resulta en el clímax del cómic que originó todo esto (y en especial en su relación con el propio Dr. Manhattan) y que los autores de esta miniserie rescatan para profundizar en ello. 
Una de las preciosas viñetas de Hughes para este cómic,
 que sin dudas llegan a ser varias de ellas surrealistas.

lunes, 13 de febrero de 2017

75 Años de Historia Gráfica.


      El título que encabeza este post corresponde al nombre de un precioso y maravilloso libro de arte, que tal como dice su nombre retoma esta cantidad de tiempo en la publicación de cómics, por parte de la famosa empresa Marvel.  A diferencia de otros tomos grandes dedicados a la llamada Casa de las Ideas y a su enorme cantidad de personajes, en esta ocasión el libro procura más centrarse en la apreciación de la estética de sus portadas y la evolución de estas con el paso de los años, en vez de centrarse en la cronología de sus revistas como bien sucede con el volumen Spider-Man de Tom de Falco y Crónica Marvel.  Es así que para apreciar mejor el aporte de sus numerosos artistas, este texto posee una mayor dimensión en cuanto al largo de sus páginas, correspondiente a 34,0 x 25,2 centímetros.   El tamaño justamente de esta edición, permite que muchas de estas portadas puedan ser vistas con lujo de detalles (a veces abarcando una página completa o incluso dos), con una calidad innegable gracias a la calidad del papel y a las reproducciones; algo que en los originales y las versiones en revistas o compilatorios, muchas veces apenas podía ser posible: verdaderas obras de arte que se constituyen dentro de lo mejor de esta expresión artística, que otrora era mal mirada como solo un producto comercial y negándosele su virtuosismo estético.
      Como en otros libros de este estilo, la obra que viene en tapa dura y reproduce por delante y por detrás memorables portadas, viene dentro de un hermoso estuche, que también nos permite tener en formato grande otros dos clásicos diseños de tales historietas.  En lo que concierne a la tapa, donde se encaja el libro, viene nada menos que la conocida portada del debut de Wolverine en las páginas de Hulk, allá por principios de los setenta; mientras que por el otro lado, tenemos un ejemplo del arte más reciente a través de un número de los Vengadores.  Si bien en esta última imagen sale el Capitán América, otro de los íconos de la empresa, la aparición de los mismísimos Hulk y Wolverine sirven para contrastar el cambio en el estilo para representar a estos personajes y la misma evolución en cuanto la gráfica y técnicas para realizar dichos dibujos. 
      Luego en el volumen mismo, nos encontramos con la que vendría siendo la portada más memorable en la historia de Marvel, esto es el número en plena Edad de Oro (década de los treinta) en el que debutó la primera Antorcha Humana y que bien muestra la estrecha relación entre novelas gráficas y las revistas pulps, que tan en boga estaban esos años (una más que interesante característica en común entre estas dos expresiones del arte popular y que con los años tantas joyitas darían cabida para la posteridad); pues no cabe duda en que las revistas baratas literarias de aquella época, inspiraron a estos otros artistas para crear sus propios personajes y mundos de maravilla.  Al dar vuelta, hayamos la reproducción de tal vez la más famosa portada de la serie El Guantelete del Infinito, de principios de los noventa, la que involucró a un enorme grupo de superhéroes en la lucha cósmica contra el titán loco Thanos; lo que nos demuestra en todo su esplendor la belleza de este arte y cómo sus artífices en una sola imagen logran contarnos tanto con su capacidad de síntesis e ingenio.
      Luego, al abrir el libro, seguimos disfrutando la dedicación que le pusieron sus autores en el diseño y compaginación…En primer lugar se pueden reconocer cientos de portadas marvelitas que forran el interior de las tapas del tomo, las que acá se ven en pequeño y tonos grises, pero en muy buena impresión.  Por otro lado, en la ya autoimpuesta tradición de estos formatos dedicados a Marvel o a DC, dentro de una especie de bolsa (de un rojo intenso y con el logotipo actual de la empresa destacado al medio) adosada a la contratapa, vienen dos láminas gigantes de regalo, en un papel aún más lujoso que las páginas del interior y que corresponden a la reproducción del primer número de las revistas de Spider-Man, con el hermoso dibujo hecho por Jack Kirby (dibujo tantas veces homenajeado y parodiado a lo largo de las décadas); la otra imagen corresponde a una de las portadas de la miniserie Extremis de los cómics de Iron Man, realizada por Adi Granov.  La elección de estos dos trabajos por sobre miles de otros de Marvel y las por sobre quinientas portadas que podemos hallar adentro no es gratuita: como bien sucede con las otra cuatro comentadas más arriba, se trata de caricaturas relevantes en la cronología de estos superhéroes y, como no, dentro de los mismos cómics Marvel; por otro lado, que sean de distintas época continua con la misma idea de evidenciar el cambio de estilo, no solo entre un autor y otro, sino en el transcurso del tiempo.


       Ya entrando de lleno a su interior, no podía faltar el prólogo y que en este caso en vez de recaer en Stan Lee, como es costumbre en estos productos marvelitas, fue hecho por el recién mencionado Granov.  Pues al tratarse de un trabajo más bien dedicado al aspecto gráfico que al argumental de las historietas, ya que se trata de destacar algunas de sus mejores portadas, así como de sus artistas, era obvio que en este caso un profesional del dibujo se encargara de ello.  La introducción le compete a Alan Coswell, el autor de este magnífico libro, quien hizo las selecciones de las ilustraciones (tarea complicada si se considera la enorme cantidad de todas las que hay al respecto), agregando además una breve presentación por cada una, dando el número y la fecha de la portada e incluyendo un análisis estético de la manera de cómo el artista en cuestión, dispuso los distintos elementos en su dibujo.
     La presentación de las portadas se encuentra dividida de manera cronológica, separada en cuatro periodos: Edad de Oro (1938-1956), Edad de Plata (1956-1970), Edad de Bronce (1970-1986) y Edad Moderna (1986-2014).  La división entre estas edades, en especial por los años que comprenden, puede resultar para muchos arbitraria, ya que en general se considera que la Edad de Oro de los cómics abarca solo las décadas de treinta al cuarenta y la de Plata del cincuenta a los sesenta, mientras que la de Bronce de los setenta a parte de los ochenta, tal como lo podemos ver en otro tomo de este tipo, aunque de DC, claro: DC Comics, Crónica Visual Definitiva.
      Coswell a lo largo del libro dedica según cada Edad algunas de las portadas más célebres de los personajes y grupos más emblemáticos marvelitas: Los 4 Fantásticos, el Hombre Araña, X-Men, Wolverine, los Vengadores, Capitán América, Iron Man, Thor, Hulk y muchos más.  En el caso de todos estos, encontramos varias ilustraciones seguidas sobre ellos, que dan noción de cómo varios ilustradores han ayudado con su pincel a convertirlos en las estrellas actuales; de igual manera estos apartados ejemplifican mejor que nada la evolución el arte del portadismo.  De igual manera, hay espacio en estas páginas para varias series y miniseries que han hecho historia no solo en Marvel, sino que a los cómics en general como verdaderos clásicos de la talla de Secrets Wars, Guerra Civil o Invasión Secreta, más otras sobre personajes en concreto como Machine Man y Ojo de Halcón, que no pueden ser más hermosas y bien demuestran la verdadera naturaleza artística de esta expresión cultural  (que no porque sea “popular” debe ser mirada en menos, que el arte no tiene que ser necesariamente aburrido y solo para la elite).
      Por último, no podían dejarse de lado a los artistas más destacados en el diseño gráfico, que hicieron su contribución para Marvel durante el periodo en el que trabajaron para esta empresa.  Es así que el autor destaca a varios de estos con apartados exclusivos, tales como Jack Kirby, Steve Ditko, Sal y John Buscema y John Byrne, además de John Romita Padre e Hijo.   Las páginas dedicadas a tales nombres prestigiosos, regalan al lector los bocetos originales de estos para algunas de sus portadas más famosas, permitiendo además ver el proceso en el cual fueron terminadas una vez agregadas las tintas y el color.
     En suma, toda una delicia tanto para el fanático marvelita, como para todo aquel que valora el llamado noveno arte.  Sin dudas un regalo ideal a la hora de hacer feliz al niño que llevamos dentro, como al esteta apreciador de este tipo de arte.

sábado, 8 de octubre de 2016

La Mujer Maravilla de George Pérez (primera parte).

La Mujer Maravilla a través de los años, con cada uno de sus trajes y sus personajes recurrentes.
Ilustración hecha por George Pérez al cumplirse los cincuenta años de su aparición en los cómics.


      Luego de que el universo DC se reinició a mediados de los años ochenta, debido a los eventos de la magistral y ya clásica saga de Crisis en las Tierras Infinitas, los personajes que lograron sobrevivir a este evento de connotaciones cósmicas, tuvieron que ser actualizados.  De este modo en el caso de los más importantes, se destinó a nombres ya consagrados tal misión, para así asegurarse tanto la mejor calidad artística, como el éxito ante la crítica y el público por tales relanzamientos.  Es así que en el caso de la llamada “Trinidad deceísta” (compuesta por Superman, Batman y la Mujer Maravilla) no se vaciló en llamar a sus filas a los más grandes entre los grandes de tal época.  Por lo tanto para el Azuloso se contrató a John Byrne, quien con su miniserie titulada El Hombre de Acero, realizó sin duda una de las mejores novelas gráficas dedicadas al más “grande de los superhéroes”; de igual modo Frank Miller con Año Uno, nos regaló otra de esas historias de un preciosismo tal, que resulta difícil quitarse de la cabeza su origen para el Caballero Oscuro como la obra definitiva sobre su génesis (y aún todavía luego de lo hecho por los llamados Nuevos 52)…Y para la Princesa Amazona pudimos contar con George Pérez, quien solo se encargó del dibujo en el primer arco argumental y luego tras finalizar este,  tuvo a su cargo tanto el dibujo como el guión.
      Pérez estuvo detrás del éxito de Wondy, algo que nunca hasta antes de su llegada a las viñetas de Diana de Themyscira, se había conseguido a tales niveles durante años.  Su etapa comenzó a principios de 1987 y culminó en 1991 con sesenta y dos números, más especiales.    El primer arco argumental compuesto de cinco números, con unas cuantas páginas más que los habituales cómics de una serie regular (de veinticuatro a poco más de treinta,) fue escrito por Greg Potter.  Con posterioridad si bien el argumento corrió a cargo de Pérez, los diálogos fueron hechos por otro veterano de las historietas, Len Wein (cocreador de la Cosa del Pantano y de Wolverine, entre otros grandes trabajos y personajes con los cuales ha intervenido); luego a partir del número diecisiete el resto corrió a cuenta suya.
Un ejemplo más del inconfundible arte de Pérez:
la estilizada portada del primer Anual de Wondy.
      Desde la portada del primer número, es posible ver el carácter inmensamente épico que se le otorgó a la colección, con la elaboración de ilustraciones bellísimas y donde el caricaturista dejó sin dudas clara su marca propia: su facilidad para trabajar con un sinnúmero de personajes dentro de la misma viñeta (todo con lujo de detalles).  Asimismo cabe destacar la belleza de sus mujeres (en especial la protagonista), con rostros muy expresivos y gran gestualidad corporal.  Teniendo en cuenta además el carácter mitológico de las aventuras de esta inmortal, Pérez se esmeró en recrear algunos de los más fabulosos monstruos de estas antiquísimas historias, así como en inventar otros que bien responden a los arquetipos caros a estas ficciones.  De igual manera es posible reconocer todo un trabajo esmerado de investigación, en cuanto al aspecto gráfico, al apreciar en los peinados, trajes, armaduras, armas y edificaciones el estilo propio de la Grecia antigua que quiso recrear este artista.
      Lamentablemente a partir del número 27 de la colección, tal vez agobiado por su trabajo en la también popular serie de Nuevos Titanes (también de DC), cedió su puesto como dibujante a Chris Marrinan, quien lamentablemente no supo ser un fiel heredero a su predecesor; pues con su trazo irregular, hizo que se lamentara demasiado la ausencia del pincel más fino de Pérez.  No obstante sus rostros a veces acabados a la rápida y muchas veces claramente toscos (por no decir feos), al menos fueron mejorando a medida que pareciera fue cobrando seguridad.  Sin embargo luego la llegada de otros como Romeo Thangal en el apoyo visual, permitió que la serie recobrara parte del perfeccionismo visual que había perdido.  En todo caso pese a estos cambios, Wonder Woman no perdió el interés de su público y así junto a George Pérez llegó a cumplir sus cincuenta años.   De igual manera mientras se dio este impase con los dibujantes reemplazantes, siguieron apareciendo las preciosas portada de Pérez.
      En cuanto a lo que concierne al corpus narrativo en el que se estructura esta etapa de Wonder Woman, un papel fundamental viene a tener su transfondo mitológico, de modo que bien se puede afirmar que al menos dentro de las historias que posee en solitario la amazona, se prima esta faceta más tradicional que una más del tipo “superheroico”.  De este modo los llamados team-ups habituales en el subgénero y que son la delicia del fanático al poner juntos a sus personajes favoritos en un mismo contexto, solo es posible hallarlos en los crossover de las grandes sagas de DC de aquellos años, como Legendas y Millenium.  Por lo tanto el cariz de los guiones durante estos años se centró en darle un protagonismo absoluto a Wondy como justiciera, teniendo en cuenta su lugar como la principal heroína deceísta.    Tampoco se puede olvidar que lo mágico y lo sobrenatural, vienen a ser los elementos habituales en sus aventuras.   Asimismo al destacarse el protagonismo femenino dentro de estas páginas, el cual no solo corre de parte de Diana, sobresalen sus carismáticos secundarios del mismo género; a su vez sus mayores enemigos son también mujeres (como la clásica Cheetah y la muy, pero muy malvada Circe).
      Si bien la Mujer Maravilla destacó por si sola dentro de estos primeros años Post Crisis (por ahí hubo un intento de incorporarla a las filas de la alineación europea de la Liga de la Justicia), tuvo su rol primordial en los eventos relacionados con la saga La Guerra de los Dioses (1991), orquestada por el propio Pérez y que incluyó los típicos ti-ens en las cabeceras de varios otros superhéroes como Firestorm y Halcón y Paloma. Cabe mencionarse que molesto porque DC no le dio la importancia necesaria a esta miniserie (en atención al otro megaevento de ese año: Armaggedon 2001), el artista dejó la empresa y cedió el paso a William Messner-Loebs en el guión y a Mike Deodato en el dibujo, quienes llevaron a nuestra amada Wondy a nuevos momentos de gloria.
      Como de sus compañeros de la Liga de la Justicia y otros apenas llegamos a saber en la colección propia de Diana de Themyscira, sí cumplen un papel fundamental tres tipos de secundarios que son desarrollados de manera bastante compleja.  Para la configuración de estos, se dejó de lado cualquier estereotipo unidimensional y maniqueo, con lo cual convertirse en un apoyo a la hora de definir a esta Mujer Maravilla, que por casi un cuarto de siglo la actualizó dándole más realce que nunca en el universo DC.  Pues por un lado tenemos el legado divino, del que proviene tanto Diana como el resto de las amazonas, es decir, los dioses griegos que tanta preeminencia tienen dentro de la vida de estas mujeres.  Estamos hablando de sus divinidades, a las que respetan y aman.  Además un pequeño grupo de estos seres, fue responsable  de la creación de esta magnífica raza de féminas guerreras (tal y como lo cuenta de manera muy hermosa el primer número de la miniserie)  De este modo las deidades, como bien sucede en los viejos escritos, aparecen interviniendo directamente en las vidas de nuestra superheroína favorita y de sus semejantes.  Cabe mencionarse que un papel fundamental viene a tener el dios Hermes, quien se involucra más de la cuenta en la existencia Diana y los demás.  El mismísimo Olimpo viene a ser un escenario destacado al menos en los primeros cómics de este periodo, siendo retratado por Pérez con su habitual preciosismo, llamando la atención su particular manera para representar la idea de un lugar donde las reglas de la realidad y las dimensiones, no son las nuestras.  La idea anterior se refuerza mostrando a sus habitantes en diferentes ángulos dentro de la misma viñeta (o sea, no hay un arriba, ni un abajo, pues para los dioses no hay- supuestamente- límites).

Tomo compilatorio que reúne los cinco primeros números de esta etapa.
El dibujo destaca al gran villano de esta miniserie: el dios Ares.

     Luego viene el otro gran grupo de secundarios: nada menos que la madre y las hermanas de Diana, el resto de las amazonas.   Partiendo por uno de los secundarios más atractivos dentro de la cronología de Wondy, su madre Hypolita, la reina de su raza y quien llega a tener su propio protagonismo en las historias de este universo Post Crisis (pues luego de los eventos de Hora Cero, que cambió en unos cuantos detalles más su continuidad, se reacomodó todo para hacer que la soberana fuese la Wonder Woman de la Edad de Oro, junto a sus compañeros y amigos de la Sociedad de la Justicia; de igual manera con posterioridad siguió teniendo sus propias aventuras).   Varias son las otras amazonas que pululan entre las páginas de esta colección, cada una con su personalidad claramente definida.  Todas estas bellas y magníficas mujeres son las que le otorgan a Diana no solo su primera idea de hogar y de familia, sino que su identidad y los valores morales que luego la convierten en la persona maravillosa que todos conocemos.   Por otro lado, la isla de Themyscira se presenta como un lugar de belleza y cultura, donde además no solo se conoce de las artes de la guerra, sino que también de la paz y de la diplomacia.  Es un sitio rodeado de una naturaleza prodigiosa, por algo en algunas versiones a nuestra lengua se le llama Isla Paraíso.
     El tercer grupo corresponde al mundo de los humanos.   Como ha sucedido con las aventuras de quien en español antes era llamada Marvila (¿Se acuerdan de la serie vintage de Hanna-Barbera Los Superamigos?), desde su aparición a principios de los cuarenta, bien sabido es que tras un largo periodo en el matriarcado de su isla se va a vivir al llamado “mundo de los hombres”; pues en lo que respecta a esta serie, Diana se hace amiga de hombres y mujeres de este lado del planeta, entre civiles y militares, personas de distintas áreas de este nuevo mundo que comienza a abrirse para ella.   Todos estos “simples mortales” consiguen no solo ganarse, en la mayoría de los casos, el corazón de la amazona, sino que humanizarla más al enseñarle el valor del espíritu humano,  De este modo a través de su ejemplo y lo que logra sacar  de los otros dos grupos que la marcan, Wonder Woman llega a configurarse como una persona de una integridad tal, que la convierte en todo un paradigma dentro del subgénero.

Viñetas del arco argumental inicial donde Diana se enfrenta al primer gran reto de su vida.

domingo, 3 de abril de 2016

¿Un sueño ñoño hecho realidad?


     Las producciones cinematográficas Marvel, hace ya rato que dejaron atrás a los responsables de llevar al cine las historietas de su eterna competidora, DC, pese a los varios éxitos de esta última en la pantalla grande (la trilogía de Batman y la última cinta dedicada a Superman, más unos cuantos proyectos suyos relacionados con el sello Vértigo); puesto que desde que tomaron la iniciativa de formar un grupo de superhéroes para el estreno de Los Vengadores y relacionar todos sus filmes, han cumplido los deseos de sus seguidores uniendo a sus personajes en grandes producciones hollywoodenses (bueno, salvo los pertenecientes a la Fox, que corresponden a otra continuidad argumental, como los de la saga X-Men, si bien a Deadpool la ubicaron dentro de este mismo universo ficcional).   Pues ante todo esto, los de DC han querido aprovechar el cada vez mayor interés del público por el tema y debido a ello fin se pusieron las pilas, por lo que ya han estrenado Batman versus Superman: El Origen de la Justicia.  Es así como esta última cinta reúne no solo a los justicieros mencionados en su título, sino que lo hace por completo con la llamada Trinidad deceísta; de este modo se les une al Caballero de la Noche y al Hombre del Mañana nada menos que Wonder Woman, la guerrera heredera amazona Diana de Temiscyra.  Por otro lado, lo que viene a dar la pauta para el inicio de toda una serie de futuros filmes con superhéroes de esta compañía, se traduce además en la génesis de un esperado largometraje dedicado a la Liga de la Justicia; de este modo a lo largo de su extenso metraje (alrededor de dos horas y media), aparecen brevemente varios otros miembros de este célebre equipo, de modo de prometernos su inclusión en la cinta que está por venir.
      El reciente estreno de esta mencionada obra, corresponde además a la continuación directa de El Hombre de Acero (2013), dirigida por Zack Snyder, quien vuelve a tomar al kryptoniano para mostrarnos nuevas aventuras suyas en esta ocasión, encargándose además de sus dos compañeros.  El guión una vez corrió a manos de David S. Goyer, guionista de cómics, cine y también director con largo tiempo ligado a DC e incluso a Marvel (puesto que estuvo detrás de la primera entrega del proyecto de Christopher Nolan sobre el Murciélago, Batman Inicia y en el anterior trabajo de Snyder dedicado a Superman).  Y siguiendo con los nombres que se repiten para contentar a los fanáticos y asegurar dar lo mejor de sí, otra vez en el apartado musical podemos encontrarnos con Hans Zimmer, creando sus épicos y emotivos acordes para nuestros superhéroes.  Asimismo Henry Carvill vuelve a hacer de Clark Kent/Kal-El, reunido con la mayoría del reparto de su primera pretérita incursión, de modo que también volvemos a ver a Loise Lane, Perry White, Martha Kent y una que otra sorpresa bajo el talento de los grandes actores que se le unieron en el pasado.
      Ahora bien, el Bruce Wayne y Batman que hayamos acá, corresponde a lo que se dio inicio con la mentada El Hombre de Acero, puesto que lo correspondiente a la trilogía de Nolan sobre el Señor Oscuro pertenece a su propia continuidad (ya cerrada en todo caso); por lo tanto una vez más el mayor guardián de ciudad Gótica posee un nuevo rostro y se vuelve a contar su historia desde cero (si bien esto último solo se aborda acá ligeramente, ya que esta vez no es importante conocer los orígenes del personaje, sino que contar cómo fue que comenzó su amistad y colaboración con Superman y Wonder Woman).  Es así que un actor ya ducho en el género como lo viene a ser Ben Aflleck (puesto que había participado otrora en Hollywoodland, como el malogrado actor de televisión que hizo de Superman para la pantalla chica, George Reeves y asimismo hizo de nada menos que de Daredevil en la única película sobre el llamado Hombre sin Miedo), quedó a cargo de nuestro justiciero, otorgándole frescos matices, entre ellos el hecho de contrastarlo aún más con su colega al ser un sujeto cuarentón y (tal como se menciona en la película), con ya veinte años en su carrera como paladín (puesto que su contrapartida aquí todavía es un veinteañero en apariencia y es algo inexperto en su papel como superhéroe).  A la potente figura que aquí llega a tener Batman, se le suma la de su fiel mayordomo Alfred Pennyworth, quien  ya en la mencionada trilogía fue caracterizado por un actor de la talla como Michael Caine; pues en esta ocasión corrió a cargo de otro grande: Jeremy Irons.  Cabe  decir que este último actor, de igual modo realiza un Alfred levemente distinto al ya visto con anterioridad, mucho más joven e irónico que sus símiles cinematográficos.
           Ante la proeza de reunir a estos tres íconos de las viñetas deceístas, uno bien puede llegar a preguntarse qué amenaza podía requerir que trabajaran por primera vez juntos.  Es así como vuelve a salir Lex Luthor en escena, como si fuese el único villano capaz de orquestar tan colosales desastres (puesto que ya nos tiene aburridos con su participación en tantos otros filmes del Azuloso ¿No?).  No obstante este Lex resulta ser toda una novedad para el espectador y en especial para el lector de cómics, puesto que se trata de un Luthor mucho más joven que lo visto en el pasado; además pese a su intelecto privilegiado es dueño de una personalidad esquizoide y bien hace recordar al Guasón con su histeria.  El trabajo realizado aquí por   Jesse Eisenberg como este criminal, sin dudas supera al de Kevin Spacey en Superman Vuelve (pese a mis mayores respetos para con este último), ya que su diálogos y monólogos, más los constantes tics del sujeto, logran “robarse la película” más de una vez.
       Redondeando lo que corresponde a la unión en pantalla de Batman con Superman (ya que por el momento obviaré a nuestra “Wondy”, para seguir el curso de las ideas que ahora deseo exponer), las circunstancias que los llevan a conocerse remiten a dos hechos en concreto: primero el caos provocado por las incursiones de Zod, tal y cómo lo pudimos apreciar en El Hombre de Acero.  Pues en esta reciente película vemos lo que originalmente fue una batalla épica para los ojos del público, como toda una pesadilla, si se llega a apreciar sus efectos desde el punto de vista del hombre común y corriente.  Todo ello porque a la larga la contienda exhibida en el citado filme, no viene a ser otra cosa que la lucha entre seres superiores y que con su accionar pasan a llevar a quienes los rodean, convirtiéndose en todo un peligro; de este modo el guión hace acá algo inesperado (si bien lógico en la dirección que toma), al centrarse en los sujetos “normales”, quienes se transforman en meras víctima de todo este poder desatado.  De este modo alguien como Batman, quien viene a representar el ideal de hombre encumbrado sobre sí mismo, se erige  en la voz que condena a estos seres superpoderosos (ya que solo un simple mortal puede llegar a comprender la impotencia, de estar sometido a la voluntad de dioses indolentes a  su fragilidad). Es así como resulta memorable este nuevo enfoque de las colosales peleas de Superman contra Zod.  Por ende, originalmente Batman va en pos de Superman para evitar nuevos entuertos de este tipo, al más puro estilo Castigador.  Esta inicial enemistad entre uno y otro, se vuelve más radical porque el mismo alienígena ve en el humano a otro criminal y al cual desea llevar ante la justicia; dicho propósito suyo debido a que sus métodos para con los malhechores, no le parecen adecuados y serían más bien propios de otra mente desquiciada (de hecho, este Batman resulta lejos ser el más “aterrador” de todos los que le precedieron en el séptimo arte).   Ahora bien, estos malentendidos entre uno y otro, no son nuevos a la hora de referirse a ambos superhéroes, pues bien recuerdan a lo que se puede apreciar en la ya clásica miniserie El Hombre de Acero y con la cual John Byrne contó el primer encuentro entre estos dos a mediados de los ochenta (historieta que sentó los precedentes para el universo DC post Crisis). En este título Superman va a ciudad Gótica, con ninguna otra intención más que atrapar a quien cree ser un villano más.  Tal idea que enjuicia el actuar de los superhéroes o de quienes se autocatalogan de tales, en su defensa de los oprimidos a cualquier costo, toma ribetes de juicio moral y políticos en la trama, algo nunca antes visto en este tipo de películas (no obstante en pocos meses más lo veremos en el universo Marvel, con la Guerra Civil, gracias al próximo estreno dedicado al Capitán América) y que acá se complica cuando una senadora de los Estados Unidos se involucra en la discusión (soberbiamente ejecutada en los hombros de Holly Hunter, a quien hace años no teníamos el gusto de ver actuar).  Por ende, detrás de todo esto una vez más se pone en tela de juicio las acciones de quienes nos representan, enarbolando nuestra bandera y las armas (en el mundo real: policías, detectives y fuerza armadas; políticos de igual manera) ¿Quién está en lo correcto con su proceder como justiciero? ¿Superman? ¿Batman? Pues hay que ahondar en la psicología de cada uno para comprender mejor sus argumentos.  No obstante algo que sí queda claro en el guión, es la manera en que estos dos son proyectados como sujetos, que por muy buena intenciones que tengan para con el prójimo, resultan estar alejados de la comunidad debido a sus distintas naturalezas y ello los convierte hasta cierto punto en anomalías frente al resto (el primero por su naturaleza especial que lo convierte en un dios y el segundo por la oscuridad que guarda dentro de sí y que lo convierte en un espanto más para la gente).



      Aparte del mencionado cómic de John Byrne, existen otras referencias  sacadas de varios otros títulos de los cómics.  Es así como para variar se sacaron ideas y/o conceptos de El Regreso del Caballero de la Noche de Frank Miller, capital obra de la que se nutre buena parte de la oposición entre Batman y Superman, lo que incluye la armadura que aquí usa el Murciélago para enfrentarse al krpyptoniano y que es igualita a la que aparece en esta novela gráfica; a su vez las particulares heridas que sufre el Hombre de Acero en determinado momento, con su correspondiente regeneración, también son propios de esta obra.  Por otro lado, no solo Zod y Lex Luthor asolan al mundo , puesto que para sorpresa de muchos y por fin para deleite de quienes sí sabemos de cómics, aparece otro famoso villano; pues cuando irrumpe en la cinta, trae a la memoria uno de los momentos más recordados en toda la cronología de Superman.  No voy a hacer spoiler al respecto, no obstante sí diré que ello le da a la trama un giro imprevisto y abre caminos insospechados para que lo vendrá más adelante.  Regresando a Wonder Woman, pues acá se deja claro que llevaba largo tiempo como superheroína; no obstante no supieron aprovechar este detalle y cuando ello es revelado, si bien aparece junto a unos supuestos compañeros justicieros, estos podrían haber sido más parecidos a la Sociedad de la Justicia (un antiguo grupo de superhéroes en cuyas filas esta dama se encontró). Empero tal detalle hace referencia directa o indirecta, a que ya antes habían sujetos con características superheroicas.
      El gran problema de todos estos elementos reunidos en una sola película, viene a ser la saturación de información y que en especial para quienes apenas se manejan en el tema, bien los puede confundir con tanto personaje, secuencia de acontecimientos y toda la parafernalia entregada.  Es respecto a todo esto, que lo correspondiente a los otros miembros de la Liga de la Justicia, en los pocos segundos que se les dedican (pues en la práctica son solo cameos) resulta casi innecesario, ya que todo parece apresurado y de lo más bien que la película funcionaría sin estas “pinceladas” del resto del universo DC…Otra cosa sería si les hubiesen dedicado más metraje (¿Tal vez en una versión extendida o corte del director?).  Para ejemplificar esto, basta con mencionar solo de manera escueta cierta pesadilla o alucinación que en un momento llega a tener  Bruce Wayne ¿De qué se trata todo eso? ¿Quiénes son los que aparecen en tales imágenes? Se preguntan de seguro muchos y sin embargo ello tiene relación con lo que vendrá a posterioridad.  No obstante ello resulta raro al espectador general,  porque una vez más aquí es posible encontrar otro guiño a los cómics, siendo precisamente algo sacado de Crisis en las Tierras Infinitas.  Si al menos hubieran hecho todo esto con el tiempo que se dieron los de Marvel, quienes como bien sabemos fueron haciendo distintas películas para cada uno de sus personajes, antes de juntarlos a todos; de tal modo todo sería mucho mejor y no nos veríamos frente a algo que llega a cansar de vez en cuando.  Pero DC quiere subirse al carro de las ganancias que Marvel le lleva hace rato aventajando, razón por la cual no pueden darse el lujo de hacer todo de la misma manera que su compañía rival.  De este modo habrá que esperar a evaluar los resultados, una vez que se estrene El Escuadrón Suicida dentro de poco y que ya se conecta con este actual cinta en varios aspectos (específicamente en lo que concierne a la presencia oculta del Guasón en la vida de Batman y con la noticia pública de la existencia de metahumanos, que desde la aparición de Superman, se convirtió en un tema de preocupación dentro de esta nueva continuidad para el cine).
     Así que darle tiempo al tiempo, para dimensionar mejor las últimas decisiones de DC con respecto a sus proyectos para el cine.  Por lo menos la amenaza (cósmica) que se supone asolará el mundo, deja a los conocedores de las historietas con la esperanza de que lo mejor aún está por venir.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...