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domingo, 13 de septiembre de 2026

Una vez bastó para ganarte mi corazón

 


    El casi recién pasado 25 de agosto nos dejó Tim Curry.  Actor con una tremenda carrera a cuestas, tenía 80 años cuando se unió a la inmortalidad, junto a otros colegas suyos que también dejaron este plano de existencia (como no hace mucho el hermoso Sam Neill), que con gusto le agradezco toda la belleza que nos dio (incluyendo varios sustos).
    La verdad es que no he visto mucho de su filmografía y aún tengo pendiente la película que lo hizo famoso: The Rocky Horror Picture Show (1975) y a petición de mi sobrinito Amilcar, estuve a punto de saldar esa deuda con él, pero me pareció que aún mi niño no estaba preparado para ella (un juicio a priori, claro).  Acá hacía de un psicópata médico, creo, quien se vestía de Drag Queen, imagen icónica del histrión que se ha hecho entre las más populares del séptimo arte y no solo de las piezas de temática LGTB.  Era un rol osado para la época, interpretado por un actor-supongo-heterosexual, que muchos no se habrían atrevido a realizar por aquellos años.
    Debido a mis conocimientos sobre cine, siendo todavía un menor de edad, supe quién era el actor detrás de ese aterrador personaje de Pennywise, en la querida miniserie noventera (1990) que adaptó por primera vez It (la más famosa novela de Stephen King).  Todo un maestro a la hora de actuar tan maquillado, viéndose por completo irreconocible, así como haciendo papeles de lo más friki con mucha credibilidad, la mentada producción le concedió su rol más destacado, al punto de ganarse la admiración de millones de espectadores con el transcurso de cada año y década.  Su labor dentro de esta producción provocó miedo, placer y elogios por montones, convirtiendo a Pennywise en uno de los grandes monstruos de la televisión, rivalizando con los legados del cine coetáneos suyo como Jason Vorhees, Freddy Krueguer y Michael Myers.  Si el libro marcó mi adolescencia (el primero que leí del Tío Steve), la encarnación de Tim como la versión humanoide del monstruo-cambiaformas-come-miedo, se convirtió para mí en lo mejor de una adaptación que igual me defraudó en aquellos años (el libro me había hecho volar la imaginación, era muy joven en aquellos años y esperaba ilusamente que lograran plasmar las maravillas de sus páginas... ¡Algo que sí lograron con las películas!) y es que cada aparición suya era una delicia para los sentidos; algo que podía lograr el actor solo con su cuerpo y expresividad, sumado a su trabajo vocal para darle una voz tan siniestra, que resulta imposible oírlo sin que te ericen al menos unos cuantos vellos de tu cuerpo.


                                                                   Tim Curry en It

   Cabe mencionar que, por lo mismo de más arriba, me negué a la idea de que Pennywise fuese encarnado por otro artista.  El tiempo me demostró que estaba equivocado y me quedó claro que la versión más moderna, a cargo del igualmente respetable, no era mejor, sino que igual de buena y otro enfoque (tal vez solo posible gracias a la inspiración dada por su predecesor).
    Amo las dos versiones audiovisuales de ese payaso aterrador (y hasta una lonchera y un Funko Pop tengo del de Tim, sin olvidar la polera que me regalaron al cumplir el medio siglo de vida), pero siempre será la interpretación del artista al que hoy homenajeo, la que me marcó de por vida y me trae dulces recuerdos de mi adolescencia y juventud.  En la vida adulta también nos reencontramos y cuando le mostré la miniserie a mi "bebé", hace un par de años ya, este quedó fascinado; por lo mismo, apenas supo de su muerte me escribió por WhatsApp, pues lo adoraba también.
    Volviendo con la potente voz que poseía, la cual era capaz de cambiar a su antojo, el mes pasado no más me enteré de que fue considerado como la primera opción para ponerle la voz al Guasón en Batman: La Serie Animada (1992).  Sin embargo, el efecto resultó tan aterrador, considerando que se trataba de un cartoon family friend, que prefirieron darle el papel a Mark Hamill y eso dio pie a otra gran historia en la televisión.
    Hizo mucho trabajo para la pantalla chica, participando en un montón de producciones animadas de culto, que solo recién- que reviso su carrera para saber algo más de él, a la hora de dedicarle estas palabras- me doy cuenta de su aporte para programas que adoro: Desde la mencionada Batman: La Serie Animada (con otro personaje) a Batman del Futuro (1999), incluyendo Héroes Góticos (1995-1996, Gargoyles) y Justicia Joven (2012-2013).  Claro que yo siempre vi estos títulos doblados en español latino, por lo que nunca he tenido el gusto de oír su voz en ellos, seguramente "cambiada" para darle dramatismo a sus papeles, porque prefiero los cartoons en mi lengua materna.
   El otro papel suyo que tengo presente, viene a ser el de La Oscuridad, el demoníaco villano del clásico ochentero Leyenda (1985).  Es así que para esta producción Hollywoodense de fantasía, que en su momento fue un fracaso y hoy en día es, desde hace rato, toda una película de culto, aparece con uno de los maquillajes más impactantes del séptimo arte.  Bien se podría decir que este personaje, bajo su desempeño, es lo mejor de este filme (y feliz tendría a ese diablo en figura).   Claro que, tal como sucede con Pennywise, el buen de Tim aparece irreconocible.   Por cierto, su musculatura era envidiable y uno se pregunta ese era su cuerpo real o usaba algo así como una prótesis, que se veía todo muy realista.


                                                                       En Leyenda

    Sé y recuerdo casi de manera automática, aunque carezco de detalles, que lo vi en Congo (1995), una peli basada en una de las novelas de Michael Crichton, cuando este se hizo popular para Hollywood.  En ella hacía de "malo", aunque más no puedo decir de esta producción.  De igual manera puedo nombrar su paso por Mi Pobre Angelito 2 (1992), en la cual interpretó a un amable empleado de un hotel (claro que dicho recuerdo, solo me vino cuando vi una foto suya como tal, luego de que se supo de su muerte).  Cabe mencionar que ambos títulos son un gran ejemplo de su versatilidad.
   En 2020, al comienzo de la pandemia del Covid, cuando muchos de nosotros estábamos encerrados por la cuarentana y no teníamos vida social "real", con unos amigos (todos varones) para recrearnos y compartir, aunque sea a distancia, nos juntábamos por videollamada; la idea era comentar una película, que veíamos días previos, gracias a la recomendación de uno de nosotros, a quien le tocaba elegir esa semana el filme para la siguiente tertulia.  Fue así que uno de mis amigos nos hizo conocer El Grito (1978), un raro, aunque atrapante, largometraje inglés.  Solo el culto del "Conde" sabía de su existencia y una vez apreciado su contenido, todos les dimos las gracias por su aporte a nuestra cultura cinéfila.  La verdad es que ni me acuerdo de qué se trataba, aunque puedo mencionar que entre sus actores estaba un joven Tim Curry, de lo cual solo recuerdo tenía un simpático rol secundario.  Lo que sí tengo claro, es que encontré bien atractiva y masculina su versión setentera.
   Lo último que vi de Tim fue el año pasado o quizás este, cuando revisando de una vez la serie Cuentos de la Cripta.  En una de sus tantas joyitas como capítulo, Death of some sales man (1995), me encontré con la historia de un guapísimo embustero, quien llega a una casa alejada en el campo y allí conoce a una familia compuesta por padre, madre e hija.  El patán desea quedarse con la fortuna de esa gente y termina acostándose/casándose, incluso, con el retoño de sus anfitriones, una mujer espantosa.  Cabe mencionar que el trío de consanguíneos fue interpretado por un solo artista y este fue justamente nuestro llorado Tim Curry.   Fue todo un gozo para mí contemplar sus escenas, en especial las más grotescas dedicadas a la libidinosa chica, que era espantosa (que su gestualidad y voz eran de antología).  Creo que tener este recuerdo más vívido de su versatilidad, fue un bello regalo para mi memoria, ahora que lloramos juntos su partida.
   Hace unos meses atrás me tocó ver una foto de los dos actores que interpretaron a Pennywise juntos: Bill Skargard en la plenitud de su vida, a su lado en una silla de ruedas Curry, que daba pena.  Se evidenciaba el respeto del actor más joven hacia el maestro, pero aún así fue duro contemplar a Tim en ese estado (se notaba ya que estaba enfermo).   Pero la imagen daba cuenta del legado de Tim, el cual ha seguido con dedicación su colega.
    Lindos recuerdos nos dejan gente como el artista al que hoy tributamos y le damos las gracias, porque detrás de ese horror ficticio hay verdadera belleza, la que solo puede brindarnos alguien como Tim Curry.
   Nos vemos en la Eternidad.


                                                                En Tales from the Crypt

jueves, 23 de julio de 2026

Sam, mi querido Sam...


    Conocí a Sam Neill siendo un niño.  Eran los años ochenta y en la tele, en esos "estrenos" nocturnos bastante atrasados de las noches dominicales (no se si es Grandes Eventos o Best Sellers, uno del canal del Gobierno y otro de la Universidad Católica), dieron por primera vez La Profecía III: El Conflicto Final (1981).  En dicha cinta, el actor hacia de nada menos que del Anticristo, Damien Thorn y quien era un importante político en el país más poderoso del mundo.  Así fue cómo se cruzaron nuestros destinos entre el actor y yo, al cual quiero homenajear hoy, pues no hace mucho nos dejó y vaya que me acompañó a lo largo de toda mi vida, en películas que han sido muy importantes para mí.
    Recuerdo que ya desde esa época encontré hermoso a Sam Neill, que desde entonces lo que me llamaba la atención en otro hombre eran sus rasgos masculinos y ni siquiera sabía lo que era ser gay, que ya a esa edad me era muy natural encontrar a otra persona de mi género atractiva (dentro de ciertos parámetros, claro, que los de rasgos femeninos nunca me atrajeron, en cambio las mujeres femeninas sí).  Claro que me guardaba mis opiniones, pues en esa época, lamentablemente, uno no podía llegar y compartir tales impresiones, menos siendo tan pequeño (menos de 10 años en mi caso).
   Creo que la siguiente ocasión en la que nuestro llorado histrión, dejó huella en mí fue en Jurassic Park (1993), quizás su cinta más famosa.  En esa época yo era un adolescente y, pese a ello, ya sabía harto de cine.  Conocía de sobra a Steven Spielberg y entonces era mi director favorito (hoy en día es Shyamalan, aunque sigo adorando a su colega).  En dicha célebre historia sobre dinosaurios clonados, Sam hacía de un experto en tales animales y quien junto a sus compañeros de viaje, se ve enfrentado al caos cuando se liberan las peligrosas criaturas.  Con posterioridad, el actor repitió el papel en la segunda secuela y luego, mucho, mucho tiempo después, ya bastante maduro, regresó para la tercera cinta de Jurassic World Dominion (2022, que reunió a todos los artistas de la primera saga y de la segunda, todo un evento cinematográfico para gozar).  De esta última cinta recuerdo, que ya con su buena cantidad de años se veía bastante bien, que bien yo quisiera estar tan estupendo con más de setenta años a cuestas.  Es increíble, pero tengo un recuerdo falso de él en la primera Jurassic Park: Salía con pantalón corto, mostrando sus varoniles piernas peludas, lo que, como no, me provocaba bastante morbo; sin embargo, no es así, pues en ningún momento pasa eso y qué raro tenga esa idea en la cabeza tan arraigada, yo que me la he repetido varias veces.


                                           Uno de sus momentos icónicos en Jusrassic Park

    Estaba aún en el colegio, cuando llegaron al cine dos cintas suyas dentro de las que puedo rememorar: Una era Terror a Bordo (1989), un thriller donde hacía de esposo de Nicol Kidman (como que se mantenía tan bien o, tal vez, envejecía lento, pese a no ser un "hombre de acción", era habitual darle una pareja femenina mucho más joven que él).  En esta cinta, que solo la aprecié una vez y tengo pendiente repetírmela, ambos deben vérselas con un apuesto psicópata que rescatan en pleno mar, sin saber sobre este.  La confrontación entre dos machos Alfas es notable (que el villano es interpretado por Billy Zane, otro hombre bello, claro que lejos me decanto por Sam).  Solo la pude ver ya de adulto, cuando la descargué en digital, gracias a mis primeros Torrent.
     Luego tenemos Un Grito en la Oscuridad (1988), otra joyita que solo contemplé en una pura ocasión y que recuerdo con cariño, que como trabajaba junto a Meryl Streep, a quien desde adolescente amé, le tenía muchas ganas.  Corresponde a un drama basado en un caso de la vida real, de connotaciones policiales, sobre un matrimonio mormón qué pierde a su bebé y lo culpan de pertenecer a una secta.  Una historia desgarradora, que tuve que arrendar en VHS para disfrutar.  Recuerdo que eran vacaciones de verano, yo estaba aún en el colegio y me juntaba con amigos a ver pelis, que las teníamos con nosotros todo el fin de semana tras ser arrendadas.
    Ahora les hablaré de mi primer año en la universidad, el comienzo de lo que yo llamo mi Edad Dorada.  Por aquella época, hacía lo posible por seguir la carrera por el Oscar y dedicaba harto tiempo al llamado cine-arte (el cual hoy en día no me interesa mucho, la verdad, que casi no veo filmes dramáticos actuales).  Y entre sus títulos más comentados llegó La Lección de Piano (1993). Conocía a todos sus artistas y entre ellos estaba nuestro querido Sam.  Se trata de un filme de época bellísimo, uno que está entre mis favoritos.  Amo su música, compuesta por Michael Nyman y que me transporta como pocas a lugares de ensueño, aunque no la escucho hace años.  En esta pieza el actor hace de un hombre que contrae matrimonio con una mujer a la que ni conoce, pues la contactó pie cartas, quien se va a vivir con él a Nueva Zelanda junto a su hija.  El tipo es un torpe con las mujeres o al menos en el terreno romántico y sexual no sabe cómo manejarse; de situación económica acomodada, vive en medio de un precioso ambiente natural, aunque agreste y le toca recibir a una mujer que no solo es muda, sino que posee el espíritu indómito y sensible del que él carece; no es alguien malvado, pero sí ignorante y pese a que aparte de él había otro sujeto de características similares, este otro contrastaba con el terratenientes, pues sí poseía el carácter más sensual que le faltaba al personaje de Neill, a la hora de brindarle a su cónyuge las atenciones que necesitaba (carnales y emocionales).  Llena de tremendas actuaciones, la del australiano fue conmovedora a su manera y prestándose incluso para una escena de erotismo tan sutil, que desde la primera vez que la vi, no ha abandonado mi memoria y manteniendo en mí la idea de Sam Neill como objeto de deseo (no se las contaré, que seguro quienes han visto esta cinta, saben a cuál me refiero y es que en ella, como pocas veces en el cine, apreciamos a un hombre maduro, sometido al control de una mujer y, más encima, debido a la incapacidad de este por dar rienda suelta a su propio lado salvaje).


                                           Varios momentos suyos en La Lección de Piano

   Independientemente de que me atrajera mucho como hombre quien hoy honro y de que fuera un gran actor, mi principal razón para adorarlo viene a ser por su cercanía y predilección por el cine fantástico, de ciencia ficción y de terror.  Justamente respecto a este último género, mi favorito, es que en los noventa filmó dos de los títulos que más adoro y ambos con interpretaciones muy distintas entre sí.  La primera de la que debo contarles es Event Horizon (1997, la cual llegó acá con el poco original nombre de La Nave de la Muerte) y la otra es In the Mouth of Madness (1994, cuyo nombre en español era más cercano al original: Al Borde de la Locura).  Las he visto y disfrutado un montón de veces, la primera de ellas junto a mi sobrinito regalón el año pasado, aunque la última la tengo pendiente desde hace un buen rato.  Imposible no sentir nostalgia cuando pienso en ellas, pese a que ha pasado tanto tiempo desde mi primera ocasión con ellas y durante mi Edad Dorada, de la que ya les hablé.  Y es que ambos largometrajes los vi junto a César, un amor ya perdido hace mucho y que me marcó para siempre (mucho de lo quien soy ahora se lo debo a él y pese al dolor que me significó perderlo, le estoy agradecido por los bellos momentos juntos y por su aporte a mi educación sentimental).  Pero mejor les cuento, ya, cómo Sam Neill terminó por volverse tan valioso para mí, por medio de las mentadas cintas:
    César trabajaba en un cine en Maipú, Showcase se llamaba la cadena, la cual ya no está en Chile.  Me dejaba entrar a las salas gratis, a veces junto a amigas en común y era costumbre que los sábados por la noche me fuera al cine y nos veíamos juntos alguna producción, a veces en la función de la medianoche.  Luego me iba a quedar a su casa.  Ese panorama me hacía muy feliz en todo su conjunto.  Así fue cómo nos encontramos con la historia de un genio de la ingeniería o similar, que diseña una nave espacial capaz de abrir agujeros de gusano, la cual en su primer viaje junto a su tripulación original se pierde y años después regresa sin su gente, todo en extrañas circunstancias.  Es entonces que mandan a su creador, junto a un grupo de expertos a recuperarlas y al llegar se desata un horror de proporciones dantescas.  Una joyita por donde se mire, en la cual Sam pasa por un periplo físico, emocional y espiritual inolvidable.  Cuando la catástrofe llega a su cenit, el histrión nos demuestra con creces por qué era un maestro del género.   Por supuesto que les estoy hablando de Event Horizon.
    Luego tenemos In the Mouth of Madness, la cual disfruté en compañía de ya saben quién un viernes en el desaparecido cine Gran Palace, un gigantesco teatro qué era el mejor en su tipo, cuando el centro de Santiago estaba lleno de salas antes de la llegada de las transnacionales.  Muchos lindos recuerdos tengo de ese lugar, que luego se volvió multisala y era uno de mis lugares favoritos.  En esa época los estrenos eran los viernes y con César íbamos casi todas las semanas a cumplir con ese rito, antes y después de su paso en el Showcase.  Dirigida por John Carpenter, está considerada entre sus mejores filmes, más, aterradores y con mejores efectos especiales.  En esta perla cinematográfica, Sam hace de un investigador que es contratado para encontrar a un escritor desaparecido, el autor vivo más popular, investigación que lo lleva a descubrir un espanto de dimensione colosales, en todo un homenaje a Lovecraft y a su novelette At the Mountains of Madness (En las Montañas de la Locura), que se leen/suenan parecidas y siendo ambas de horror cósmico.  Es así que en esta ocasión vemos a Neill, en otro registro actoral suyo de antología.


                                                 En Event Horizon doblegado por el mal
 
    También del género de miedo, forma parte de su extensa filmografía su paso por una poco conocida versión terrorífica del clásico cuento de Blanca Nieves.  Snow White: A Tale of Terror (1997) Solo una vez la tuve frente a mí, hace al menos dos décadas atrás, y me agradó.  No recuerdo si hacía del leñador o del rey.  Más encima, por lo general actuando junto a grandes actrices, incluso mayores estrellas que él: Esta vez le tocó compartir pantalla con su compatriota, la ídola Sigourney Weaver.  Hace poco me la descargué en digital, así que repetírmela de una vez, sería una buena manera de seguir haciéndole homenaje.
    Sé que muchas cintas hizo Sam Neill, que de seguro algunas muy buenas que ni en su momento se me escapan.  De hecho, solo repasando este texto antes de publicarlo, me acordé de un trabajo suyo para la televisión por cable que me gustó mucho: Les estoy hablando de la miniserie Merlín (1998), en la cual hizo del famoso mago.  Toda una preciosidad de producción, de cuando Hallmark hacia maravillas en este formato.  Más encima, siempre ligado a féminas de renombre, para esta ocasión le tocó compartir pantalla con Isabel la Rossellini, otra de mis predilectas.  Hace décadas que no vuelvo a disfrutar de esta pieza, que también poseo en digital para gozar cuando quiera y compartirla, que me encanta mostrarle a otros lo que me hace feliz.
    Casi una ironía, la penúltima película "nueva" que me vi suya fue Possesion (1981).  Mis amigos me habían hablado mucho de ella, pero ya con más de cuarenta años a cuestas, nunca la había disfrutado.  Hasta que una vez paseando por el Persa Bío-Bío, lugar de culto santiaguino y del cual les he hablado un montón de veces, donde puedes comprar de todo a buen precio (incluso encontrar verdaderas joyitas, que en el mercado tradicional no están ya a la mano), la pillé en blu-ray clonado; no dudé en adquirirla y al verla quedé impactado.  Si bien el peso de la actuación lo llevaba la preciosa y, además, muy talentosa Isabel Adjani, el trabajo de su compañero como el desafortunado amante de una mujer poseída, por una entidad que la somete a los peores vejámenes, no es para ignorar.  Por cierto, bien joven estaba entonces nuestro artista, demasiado delgado para mi gusto y lejos con la madurez se puso como el vino.
   Sam Neill abandonó este mundo el 13 de julio de este año en curso y tenía 78 años.  Su legado, como el de muchos, es algo para agradecerle de corazón.


                                       Mi actuación suya favorita: In the Mouth of Madness

domingo, 22 de marzo de 2026

Adiós a una ídola

   Recién comenzábamos el año, cuando nos tuvimos que despedir de Catherine O' Hara, una actriz a la que muchos recordamos con cariño y agradecimiento, porque desde nuestra más tierna infancia, adolescencia o juventud nos concedió grandes momentos de diversión.
   Imposible no relacionarla con la despistada madre del niño-genio de Mi Pobre Angelito (Home Alone, 1990), en las dos películas originales con Macauly Culkin y quien, pese a ser la misma persona que dejó a su hijo pequeño "abandonado" por error, dos veces, nos resultó ser una mujer imposible de odiar (en la vida real algo así no vacilaríamos en censurar); lo anterior, solo gracias a la magia de un buen guión y a la mismísima Catherine, quien con su talento nos logró dar un personaje simpático y que, además, rebosaba maternidad.
    La verdad es que no recuerdo cuándo se dio mi primer cruce con la artista, a la que recién hoy despido junto a ustedes... Si fue en el caso anterior, obvio que sería con la primera de las dos películas.  Pero ha sido con su papel para Beetlejuice (1988) que siempre la he relacionado; pues esta fue su única cinta que vi en mi adolescencia en el cine (ya que las otras solo las contemplé en VHS, la 1, y solo décadas después la otra por streaming); de modo que su papel en dicho filme, se me quedó grabado para siempre en la memoria.  Cabe mencionar que en tal obra hace de una cómoda ama de casa, artista de dudosas capacidades; no se trataba de una persona malvada, aunque le trae varios problemas a los protagonistas.   Algunas de las mejores escenas de esta pieza de culto- a la que adoro- se las debemos a ella, que su capacidad para la comedia se desbordó en dicho título (nunca olvidaré la famosa coreografía alrededor de la mesa).
   Siguiendo con su trabajo junto a Tim Burton, la O' Hara también participó en El Extraño Mundo de Jack (The Nightmare before Chritsmas, 1993), claro que esa cinta no la hizo el primero, sino que la dirigió Henry Sellyck; pero la historia y los personajes eran de Burton (esto último hasta donde yo sé, que al menos sí tengo la seguridad de que, al menos, el protagonista es de su creación).  En todo caso, el diseño es absolutamente "burtiano".  El asunto es que nuestra Catherine le dio la voz a Sally, la encantadora enamorada de Jack.  Claro que no solo cumplió con dicta labor en los diálogos, sino que también la acompañó en los cantos y vaya que lo hizo bien, que da gusto escucharla; por mi parte, de todas las veces que me he visto este largometraje, que tanto me gusta, siempre lo he visto doblado en español (recuerdo con cariño cuando la vi apenas la estrenaron en los noventa, que ese día lo tengo grabado a fuego con muchos detalles), así que me tardé un poquito en escuchar la voz de Catherine en dicha pieza... Mi amiga Cecilia se había conseguido el casette original con la banda sonora y me lo grabó o prestó; estábamos juntos escuchando en mi casa el soundtrack y justo cuando "sonaba" una de las canciones más famosas de Sally, me dijo "Mira, qué linda".  Por mi parte, me fascina escuchar los temas cantados en su idioma original y siempre relaciono esta cinta y su preciosa banda sonora compuesta por Danny Elfman con la Ceci.


                                                                 ¡Grande, Catherine!

    La maestra trabajó bastante como actriz de voz, en un montón de animaciones.  Regresó al stopmotion en Frankenweenie (2012) de su amigo Tim Burton, la versión cinematográfica de su nostálgico cortometraje ochentero.  La verdad es que también solo la he visto en mi lengua materna, así que nunca oí al personaje hablar con su voz (y ni sé de quién se trataba, que hace años que no me la repito y hasta ni recuerdo de si tenía canciones).  Otros títulos que hizo de este estilo, aunque este hecho por CGI (claro que uno ya bastante "vintage") es la película de terror infantil Monster House (2006), la cual por igual recomiendo mucho; claro que como solo la he apreciado en mi lengua, ignoro qué papel tenía.  Y, se me olvidaba, también participó en Robot Salvaje (The Wild Robot, 2024).
    Ya en mi madurez me reencontré con la O' Hará en una serie de televisión dramática y magnífica (también hermosísima): Six Feet Under.  La saga de una familia dedicada a los funerales ganó un montón de seguidores, aplausos y premios, teniéndola entre sus grandes actores.  En esta producción tuvo a su cargo a uno de los personajes recurrentes, o sea no protagonista, apareciendo ya bien avanzado el programa.  La verdad es que no recuerdo de qué iba su rol, solo me acuerdo, más o menos, de que no era alguien muy agradable y me sorprendió cómo lograba vida a alguien tan distinto a los simpáticos papeles que le conocí.
   Hace casi un par de años atrás, Catherine nos dio una gran alegría, y lo hizo junto a buena parte del equipo de Beetlejuice, cuando por fin se hizo la esperada secuela.   Fue así que de la mano del mismísimo Tim Burton, no solo supimos qué fue del "bioexorcista", sino qué pasó con la chica interpretado en ese clásico ochentero por Winona Ryder, ahora convertida en mamá.  Pues en esta película, Beetlejuice, Beetlejuice (2014), la fenecida actriz retomó su papel de madrastra y lo hermoso de ello, fue que vimos a su personaje cambiado, no solo más maduro desde un punto de vista etario; sino que, vuelta ahora una mejor persona, tras las lecciones de humildad en su primer encuentro con lo sobrenatural... Y en verdad fue una grata experiencia, apreciar su capacidad para repetirse dicho rol, ro esta vez con dichos agregados.
    Tan solo el año pasado, disfruté de mi última cita con Catherine en un título diferente: The Last of Us.  Pues en la famosa serie de ciencia ficción postapocalíptica y de zombies, la actriz interpretaba a una experimentada psicóloga, la única profesional de su área, que había en un asentamiento que sobrevivía en las montañas y aislado, supuestamente, de la plaga del cordiceps.  Su conflicto con protagonista era algo muy interesante y la O' Hara lograba otorgarle una tremenda humanidad, a esta mujer amargada y, aun así, heroica a su manera.  Fue una bendición para mí despedirme con tan gran papel de la maestra, en otro trabajo suyo diferente tan destacado.  Cabe mencionar que fue su segundo y último trabajo junto a Pedro Pascal, luego de la preciosa Robot Salvaje, donde cada uno le prestaba su voz a uno de sus personajes y quien fue uno de sus compañeros que quedó prendado de su persona, dándole un sentido homenaje, junto a otros, en su ceremonia fúnebre.
    Catherine O' Hara nos dejó el 30 de enero, a la edad de 71 años y realmente la echaré de menos.  La encontraba hermosa y de una elegancia que me hacía fuese un gran placer mirarla, más cuando se trataba de apreciarla en pantalla; en suma, me parecía una mujer adorable.

 

                                                                    ¡Cómo no amarla!

jueves, 26 de febrero de 2026

A cuatro hombres hermosos...(segunda parte y final)



     Dentro de la gente que me lamenté su partida el año pasado, me quedaban pendiente dos actores de esos "clásicos" y que aún seguían con nosotros hasta el momento su deceso.  Tremendos artistas que demostraron que su belleza no era lo más valioso de sus respectivas personas, sino que poseían un enorme talento en el escenario y que tenían mucho más que ofrecernos.
   El primero del que les hablaré viene a ser Richard Chamberlain, un inglés de porte aristocrático y al que relaciono mucho con mi infancia y con mi mamá. Lo primero, porque de niño me vi junto a mi familia la miniserie Shogun (1980), un impactante drama de época que emitieron a principios de los ochenta y que emitieron en la tele durante varios domingos seguidos, y en la noche, considerado como un enorme espectáculo digno de la franja destinada a las grandes producciones cinematográficas (por lo general de Hollywood).
    Nunca he vuelto a ver la mentada miniserie que hizo conocido, al menos para mi, al llorado Chamberlein y de la cual hace un par de años se hizo una multipremiada nueva versión (la verdad es que remake no es, pues se trata de un libro en el que se basó dichas obras), pero la recuerdo con mucho cariño y agradecimiento.  Y es que en esa época, siendo tan pequeño, fue gracias a esas ficciones televisivas que aprendí muchas cosas: Con Raíces supe sobre las atrocidades de la esclavitud y el racismo, Shaka Zulu me enseñó acerca de la historia africana, Norte y Sur respecto a la Guerra Civil gringa, Capitán Futuro de ciencia varía, Érase una vez acerca de historia "universal" (ese chovinismo tonto de considerarnos los únicos seres inteligentes de este plano de realidad), Crónicas Marcianas me enseñó el valor de la ciencia ficción y Shogun me educó respecto a Japón, los samurái y su código de honor... Temas que adoro desde entonces.   Respecto a de qué va Shogun, solo puedo recordar que cuenta de un británico (aristócrata o militar) que en el siglo XVIII o XIX llega a Japón, siendo el único occidental en dichas tierras y ganándose con el sudor de su frente el respeto de los "nativos", quienes no veían con buenos ojos a un "demonio blanco" como él.   Recuerdo que veía con mucha devoción junto a mi familia cada entrega, que desde antes de los 10 años tenía la capacidad para mantener la atención en tandas largas, en alguna peli o serie (al igual que mi sobrinito Amilcar, quien se crió conmigo viendo series y pelis); pero aún seguía siendo un niño y por eso cada vez que oía hablar de Mario-san me moría de la risa.  Por cierto: En los cines se estrenó una especie de versión condensada de Shogun, mucho antes de que terminara la miniserie en la televisión; así que fue mucha gente, porque solo quería saber su desenlace y por el morbo de apreciar las supuestas escenas censuradas en la pantalla chica local.
   Años después, ya en mi adolescencia, salió en VHS la miniserie El Pájaro canta hasta morir (1983), también de carácter histórico y basada en una novela.  Fue un éxito de los arriendos a principios de los noventa, porque debido a su temática "polémica", ningún canal se atrevía a exhibirla, ya que versaba sobre un sacerdote que se enamoraba y eso, como no, le traía serios problemas por su voto de castidad... ¡Y adivinen quién interpretaba al acomplejado protagonista! Pues nada menos que nuestro querido Richard Chamberlain.  Por mi parte nunca la vi y eso que estuve varias veces tentado de hacerlo.  A todo esto, como en esa época había un videoclub en mi casa, que le arrendaban a mis papás el espacio para ello, yo podía sacar todas las películas que quisiera, pues una hermana mía atendía el local y como mi mamá era devota del actor, creo que no se aguantó las ganas y le dedicó su tiempo a ello.
    Pero si me aprecié Casanova (1987), una película para la tele y de época con Chamberlain y en la que interpretaba al famoso seductor.  No tengo mayor memoria de esa producción, salvo que la disfruté mucho.  También me acuerdo de lo feliz que me puse cuando llegó a mis manos.
    La última vez que me encontré actuando a nuestro desaparecido artista, fue en un episodio de Nip/Tuck, el drama médico que tanto me gusta y del que ya les he hablado.  Su papel fue muy significativo en ese capítulo, ya que hacía de un gay ya anciano, bastante desagradable el hombre, quien mandaba a su amante mucho más joven para hacerse una cirugía plástica, con el objetivo de que este se viera más "aristocrático" (en otras palabras, hacía de un sugar daddy, un hombre que mantiene económicamente a otro mucho más joven que él y con quien lleva una relación amorosa y/o sexual) ... El tema es que, en su juventud, como muchos otros en el pasado, se vio obligado a esconder su homosexualidad para no arriesgar su carrera y por pura ironía se volvió la razón romántica de un montón de mujeres.  Por mi parte, nunca fue de mi gusto, pues siempre he sido de intereses más masculinos (aunque he visto unas fotos suyas de los sesenta y para entonces era más de mi tipo).
   Richard Chamberlain nos dejó el 29 de marzo de 2025 a la edad de 90 años.



   Y ahora es cuando debo hablarles de uno aún más grande que el anterior: Robert Redford.  Actor, director y productor, de seguro muchas otras cosas más en el mundo del espectáculo y de la cultura, fue como el anterior otro galán de antaño, aunque de imagen más varonil que su colega (si bien tampoco era del tipo de "acción" como otras estrellas viriles de esos años (Charlton Heston, Clint Eastwood o John Wayne, por nombrarles algunos).
    La verdad es que creo no haber visto mucho de Redford de sus años mozos, ni siquiera de su madurez.  No obstante, como amante del séptimo arte que soy, desde que tengo memoria ha estado presente en mi cabeza, porque sabía de él y de su importancia/fama; a lo anterior se debe sumar su papel como creador del Festival de Sundance, dedicado al cine independiente y que ha sido valioso para promover a un montón de artistas y sus creaciones.   Revisando Wikipedia me acabo de acordar que vi de él África Mía (1985) y Héroes por Azar (1992), que sé las disfruté mucho (en especial la primera, debido a su música tan preciosa y a que salía Meryl Streep, a la que siempre he adorado), si bien no mantengo mayores memorias al respecto.
   De lo que he visto de Redford para la pantalla grande, solo puedo mencionar otros dos títulos: Primero la cinta noventera Un Propuesta Indecente (1993), pieza que en esa época fue muy popular y que causó revuelo debido a su premisa: Un hombre acaudalado y madurón le ofrece un millón de dólares a un matrimonio joven, a cambio de acostarse una sola vez con la mujer de esta pareja; la oportunidad de ganar tal suma de manera "fácil", provoca una crisis entre marido y mujer.  Recuerdo que se debatió entre el público sobre quienes estarían dispuestos a algo así, afirmando muchas féminas de que si se trataba de alguien como Robert Redford, ni lo dudarían.
    Muchos años después, ya en mi madurez y convertido en un ñoño de "rancia tradición", me reencontré con él en una de las mejores entregas del UCM: Les estoy hablando de Capitán América: El Soldado de Invierno (2014) y donde hacía de un alto miembro de Shield ¿O era del gobierno gringo? que era en realidad un infiltrado de Hydra, la famosa agrupación militar y terrorista de extrema derecha marvelita.  En aquel tiempo el actor ya tenía sus buenos años y pese a ello se seguía manteniendo estupendo.
   Creo haber apreciado algo de lo que dirigió, aunque no puedo acordarme de ello.  No obstante, hay una actuación suya que para mi resulta ser muy significativa: Les estoy hablando de su participación en uno de los episodios más hermosos y emotivos de La Dimensión Desconocida, en su versión original de los sesenta.  Es así que en Nada en la Oscuridad (1963), le tocó interpretar nada menos que a la Muerte, esta caracterizada como una persona de apariencia atractiva y de trato amable, como también compasivo, con los seres humanos.  Su labor para esta historia es conmovedora, aunque cada vez que veo este capítulo, lo hago con la versión doblada al español latino, que me agrada demasiado y lo encuentro muy efectivo.  Cada vez que veo esta historia, lloro ante tanta belleza detrás de ella, la cual también está contenida en la presencia de Robert Redford, quien exuda una hermosura capaz de sobrecogernos.  Posiblemente Neil Gaiman vio este capítulo y pensó en él cuando creó su propia versión de la hermana mayor de Sandman.
    Redford dejó este mundo el 16 de septiembre de 2025 y contaba con 89 años.


                                                              Chamberlein en Shogun



                                                     Redford en La Dimensión Desconocida

domingo, 1 de febrero de 2026

Esas preciosas melodías que nos diste...


    2025, el año en que nos sentimos más viejos que nunca (al menos los de mi generación), porque durante su transcurso se fueron un montón de artistas que formaron parte de nuestras vidas a lo largo de décadas.  Uno de los anteriores fue Mark Snow, un compositor de música para series y películas que se volvió uno de mis favoritos.  Solo el tema principal que hizo para la hoy, desde hace rato, mítica serie de The X-Files (que se conoció en Chilito como Los Archivos Secretos-X) lo ubicó entre los maestros que crearon acordes inolvidables para un show televisivo, el cual podemos escuchar de forma independiente y que sin haberla visto, incluso, bien podemos reconocerlo o trasladarnos acústicamente a la ensoñación (como Alexander Courage con el tema para la Serie Original de Star Trek, Ron Grainer y Delia Derbyshire con su composición para Doctor Who o Marius Constant con su música para La Dimensión Desconocida).
    Muchos de los recuerdos más queridos que tengo de mi llamada "Época de Oro", durante los noventa, cuando estaba estudiando en la universidad y la vida me era mucho más sencilla (solo tenía que estudiar y no tenía mayores preocupaciones/obligaciones) están relacionados con su música, ya sea viendo feliz los capítulos sobre los agentes Scully y Mulder (los protagonistas de la mentada serie que le dio la fama) o escuchando de manera independiente su banda sonora.   Cabe mencionar que Snow hizo toda la música para la serie, incluyendo sus dos películas para el cine y sus dos últimas temporadas, estas dos realizadas muchos años después de lo que considerábamos su finalización/cancelación.
    Para The X-Files usó sintetizadores, creando temas de gran belleza, los cuales ayudaban a crear la atmósfera ideal para un programa como ese.   Los temas aterradores, así como otros evocadores del misterio o el drama (incluso algunos muy nostálgicos) son frecuentes, en lo que para mí viene a ser uno de los programas con mejor banda sonora que he disfrutado en mis 5 décadas de vida (y he visto muchos, que no cualquiera de ellos posee tal virtud y de ellos solo puedo nombrar títulos como Babylon 5, Buffy y Angel). Sin embargo, para los filmes de la pantalla grande usó una tremenda orquesta, lo que le salió sublime.


                                     Los muy famosos créditos de apertura de ya saben qué
                                                          
    Para un cumpleaños, una persona que fue muy valiosa para mí y que ya no está en mi vida, me regaló como sorpresa el CD Songs in the Key of X. Cuando lo recibí, mi dicha fue tremenda y más sabiendo de quién venía el obsequio (uno "personalizado" como bien me gusta decirles a esos detalles que son pensados especialmente en uno y sus gustos) .... Claro que el disco no era, para ser precisos, dedicado a las composiciones de Mark Snow, sino que contenía canciones de diversos artistas y estilos que aparecieron en sus tres primeras temporadas y otras inspiradas en dicho show; bueno, igual me gustaron y, como no, venía el dichoso tema de la serie, que, más encima, en la última pista venía "escondido" otra versión suya, está hecha por un músico diferente (no sé si rockero o dedicado a la música electrónica). Googleando, y gracias a Wikipedia, después de décadas, me he enterado de que posee otro tema sorpresa antes del primero (el cual pretendo escucharlo, por primera vez en mi vida, hoy mismo apenas llegue a casa).   Por cierto, el disco trae una advertencia por tener letras de contenido explícito, lo que, supongo, significa que en países de habla inglesa no se vendía a menores de edad (y, en mi caso, como no conozco la lengua de Shakespeare, no tengo idea de lo que dicen, si bien por Internet podría saber de qué van).  Asimismo, uno de los temas trae un monólogo de nada menos que William Burroughs, un importante escritor de la contracultura, hace rato fallecido, pero que para esa época era un veterano aún vivito y coleando, así que en sí este álbum es todo un documento histórico.
    Por esa misma fecha salió The Truth and the Light, el primer disco en poseer composiciones de Mark para The X-Files y, si no me equivoco, salía más caro acá que el anterior (ambos estaban en la desaparecida Feria del Disco, pero el de las canciones, por lo que recuerdo, estaba en oferta y su carátula era lejos más llamativa y formaba un pequeño póster).  El "problema" con este disco, o más bien si característica principal (si quieren ser más amables con el "genio" que lo diseñó) es que los temas traen intercalados diálogos de la serie (en inglés, claro) y estos no dejan apreciar los temas completos y/o en todo su esplendor; es cierto que le dan su toque de misterio, no obstante, mejor no lo hubieran hecho.   Por mi parte, gracias a unos amigos que en esa época ya ganaban su platita, pude sacarle una primera copia en cassette y, años después, en CD.
   Para cuando se estrenó la primera peli, Golpe al Futuro, a mi sobrino Alonsito sus papás le regalaron un disco con las canciones que se supone salían en ella y/o inspiradas en esta.   Tristemente este álbum nada trae de Mark Snow y no debe confundirse con otro que sí contiene en exclusiva su banda sonora orquesta.  En muchas versiones (como en la que tenía mi pariente) trae un precioso tema de Mike Oldfield, uno de mis compositores favoritos, en el cual realiza una bellísima interpretación del famoso tema de los créditos de apertura.
   Con el paso de los años, gracias a la magia de Internet y las descargas por Torrent, pude conseguirme no solo las bandas sonoras de ambas cintas cinematográficas, sino que al menos 3 compilatorios con varios discos de los hermosos temas, que tanto deseaba oír a mi gusto desde mi juventud.
    Mark Snow realizó más trabajos para Chris Carter, el creador de The X-Files.  El primero de estos otros, o el más destacado, fue componer toda la banda sonora de Millenium, una serie que también está entre mis predilectas.  Ambientada en el mismo universo de The X-Files, aunque con personajes en exclusiva creados para ella, contó con acordes incluso más hermosos que los de su show hermano (al menos eso me parece a mí).  Recuerdo, como si fuera ayer, la vez que estaba con mis amigos de Zona Neutral, el fan club de Star Trek al que pertenecí en los noventa, y algunos de ellos, mientras estábamos reunidos alrededor de una mesa ñoñeando, se referían a ese nuevo espectáculo; entonces alguien se refirió a sus preciosos créditos de apertura, con un nuevo tema de Snow, en el que destacaban los violines... Tengo la memoria, de la cual no estoy seguro de si es real o falsa, de que ese día vimos juntos dichos créditos, ya sea por la televisión por cable o de una descarga que hizo uno de mis compañeros, en esos tiempos pretéritos del Internet y que para mí era algo propio de la ciencia ficción.   Largo, largo tiempo después, me conseguí en mp3 un disco doble con temas de la serie y durante años usé como rington el tema de Millenium (una vez estaba en un Consejo de Profesores y se me olvidó dejar en No Molestar el celular, justo sonó y a un colega le llamó bastante la atención su "música").
    Siguiendo con el universo compartido ya mencionado, estuvo a cargo del soundtrack de Los Pistoleros Solitarios (The Lone Gunmen), el spinoff sobre los amigos teóricos de la conspiración de Scully y Mulder, que fue un fracaso y solo tuvo una temporada.  Como no me gustó y no me la repetí, no retengo en mi cabeza su sonido; salvo que el tema de los créditos de apertura, era un arreglo más o menos rockero del himno nacional de USA.
    Snow hizo la música para otros shows ñoños: Como bien sucede con mi también amada Smalville, acerca de la juventud de Clark Kent y antes de que tomara la identidad de Superman.  Eso sí, como la intro era una canción muy pegajosa, hecha por una banda pop, el músico solo hizo los temas para acompañar los episodios y los créditos finales.  Y a menos que me equivoque, no estuvo en todas las temporadas (que fueron 10 y tuvo más de 200 capítulos).
    Asimismo, realizó la banda sonora para un espectáculo que pretendió ser un derivado del anterior: Aves de Presa (Birds of Prey).   Basado en el cómic del mismo nombre, sobre el grupo de superheroínas de Gotham, fue una tremenda decepción y, por igual, otro fracaso de una sola temporada.
   El año pasado ¿O fue el anterior? Por fin me vi Dolly Dearest (1991), una cinta de horror sobrenatural de clase B.  Supe de esta producción por la llorada revista Fangoria y que, en el segundo número de su edición española, venía con un especial dedicado a las mujeres en el terror.  Este filme era dirigido por una mujer, quien también hizo el guión y la impactante imagen principal de la portada de ese número, traía a la aterradora muñeca que le daba el nombre.  Además de que actuaba Denise Crosby, preciosa ella y a la que adoro gracias a su paso por Star Trek: The Next Generation, descubrí aquella vez que su banda sonora era de Mark Snow.  La peli tenía su encanto, filmada/ambientada en México, pero no era gran cosa y solo lo ya mencionada le daba su plus; lamentablemente, no le presté mayor atención a la música, realizada poco antes de que lograra la fama con The X-Files.
   Era el 4 de julio de 2025 cuando nos dejó (un día antes de que su servidor cumpliera el medio siglo de vida), a los 78 años de edad. Como se pueden dar cuenta, Snow ha estado presente en gran parte de mi vida y lo va a seguir estando, pese a que nos dejó físicamente.  Se une a otros compositores como James Horner, Angelo Badalamenti y Vangelis, que ahora componen para la Música de las Esferas.


                                  La bellísima intro de la segunda temporada de Millenium


lunes, 12 de enero de 2026

Últimas y/o primeras lágrimas


    El 14 de diciembre del año recién pasado se nos fue otro de los grandes: El director de cine, actor, productor y activista por los derechos civiles (este último aspecto de su legado lo ignoraba, hasta ahora) Rob Reiner.  Un realizador tan maravilloso, que, con solo mencionar unas 4 películas suyas, nos queda la certeza de todo lo que le debemos.
    Supe de su existencia gracias a mi querida revista Fangoria (que como ya he contado otras veces por acá, de su primera edición en español saqué el nombre para este blog).  Ello gracias a cuando salió un reportaje sobre Misery (1990), la tremenda película suya que adaptó la novela homónima de Stephen King; esto último fue en 1992, cuando llegó a muestras tierras ese número (que aparecía con atraso por estos lares), pero la cinta en cuestión databa de 1990 y no recuerdo si la primera vez que la vi fue en el cine o arrendada en VHS (aunque sí tengo muy presente en la memoria, de que la revista de Errol's, una cadena de videoclubes chilena que fue muy famosa, sacó un póster de regalo con el afiche de esta producción y que me quedé con ganas de tenerlo).  El largometraje me impresionó mucho, que solo tiempo después me leí el libro, una vez que lo pude comprar.  La manera de cómo logró hacer esta joya, consiguiendo convertir a Kathy Bates de una "desconocida" a una consagrada (haciendo que su personaje la enfermera psicópata Annie Wilkes, se volviese uno de los villanos más populares del séptimo arte) y el ya célebre James Caan volviese a brillar con una de sus interpretaciones más memorables, es un hito a considerar en la historia de Hollywood.  Misery, que está llena de escenas memorables, es, además, recordada por tener uno de los momentos más impactantes del séptimo arte (si vieron esta joyita, saben a cuál me refiero). Y era obvio que me he repetido un montón de veces esta pieza.  Más encima, la poseo original en DVD, pues un muy querido amigo que tuve me la regaló para un cumple y me hizo muy feliz con ello.


                                                                      Tráiler de Misery

   Pero el título de arriba no fue la primera incursión de Reiner en la literatura del Tío Steve, puesto que en los ochenta realizó la igualmente memorable Cuenta Conmigo, (1986, Stand by me), verdadera perla de culto sobre la novellete El Cuerpo y que forma parte de la colección de novelas cortas Different Seasons.  Con actores adolescentes, que luego cobrarían gran fama, entre ellos el llorado demasiado pronto River Phoenix (quien alcanzó a realizar un montón de joyas en su corta vida), Will Wheaton (Star Trek: La Nueva Generación y The Big Bang Theory), Corey Feldman (de muchas cintas adoradas de esa década, tal cual Generación Perdida) y Jerry O´Conell (protagonista con posterioridad de Sliders, serie de ciencia ficción noventera), trata sobre un grupo de amigos y su último viaje juntos a la aventura, antes de separar sus caminos y dar paso a la madurez.  Cabe decir que estaba llena de nostalgia y fue muy conmovedora.   No tuve la oportunidad de conseguirla en video, hasta que un sábado por la noche la dieron en la tele.  Tengo no solo presente las ansias que me embargaban esperando ese día, sino porque horas antes de su emisión, me pasó a ver mi fenecida amiga Alicia Urbina, quien ese día andaba toda bella caracterizada de payasita, un recuerdo ya compartido por acá y que creo puede ser los haya fusionado, por puro mezclar dos momentos muy valiosos para mí.  El primer DVD original que me compré, fue el de esta obra y me sentí bastante realizado; lamentablemente el material adicional que traía, no venía subtitulado al español, así que salvo el videoclip de la canción, no lo pude disfrutar; años después, lo adquirí en blu-ray, también original, que se veía estupendo y ahora todo venía con subtítulos (enterarme de los problemas de drogas de algunos de sus artistas adolescentes, ya en esa época mientras lo filmaban, fue algo horroroso, y en ese documental el mismo Ron dialogaba amistosamente con Wheaton y Feldman, ya adultos, recordando ille tempore).  Volviendo a la preciosa canción del filme y su videoclip, siempre me emocionan bastante.  En 2024 le mostré esta pieza a un curso al que quería mucho, el 1° B, y quedaron fascinados; luego los chicos hicieron una investigación y análisis de ella, para posteriormente exponer sobre su trabajo; fue una hermosa experiencia para todos nosotros.


                                                              Tráiler de Cuenta Conmigo

    Reiner era muy versátil como realizador, al punto de incursionar con mucho éxito en numerosos géneros, que en todos en los que hizo pelis salió victorioso.  Al respecto, les puedo hablar de uno de sus trabajos más queridos, otra pieza de culto, la película de fantasía La Princesa Prometida (1987).  Me refiero a de uno esos títulos que marcaron los recordados ochenta, que me habría gustado disfrutar de niño en su momento en pantalla grande, pero que, aunque llegó algo tarde a mi vida (no recuerdo si lo vi por primera vez ya adolescente o en los primeros años de mi adultez), lo tengo en mi memoria plasmado a fuego.  Esta historia en tono de caja china, o sea, de un relato dentro de otro, también está llena de grandes artistas y fue genialmente homenajeado en Érase una vez un Deadpool, versión familiar de la secuela cinematográfica dedicada al llamado "Mercenario Bocazas" y en la que Fred Savage, el actor infantil del clásico de antaño, se interpretaba a sí mismo ahora adulto, debido a las manías del mutante que lo raptaba.
    De 1989 data otro filme del director que por fin honro, que les estoy hablando de Cuando Harry conoció a Sally, una comedia romántica que está entre las mejores de su tipo.  La historia de una pareja "destinada" a estar junta, pese a dos desafortunados encuentros previos y a lo largo de los años, cuenta con otra de las escenas más famosas del cine: La de un orgasmo fingido.  Creo que no la he revisitado desde hace al menos dos décadas y definitivamente merece ser repetida.
    Tengo un poquito más presente en la memoria Cuestión de Honor (1992), largometraje que recibió varios premios y que al parecer es la única obra del director que aprecié en el cine; esa vez fuí con mi cuñado Fabián, con quien iba harto a las salas cuando era adolescente en mi juventud.  Era lindo salir con él, quien después me invitaba a servirme alguna cosita rica y era el único adulto con el que salía en esos años al cine; además la charla siempre era gratificante.  Hace un par de veranos atrás me la repetí, ahora gozando la calidad de mi tele 4K; gocé como nunca de la actuación de Jack Nicholson, quien solo con 3 escenas en esa peli nos dio para enloquecer.  También se ven estupendos en tal filme Tom Cruise y, en especial, Demi Moore, otros dos artistas muy queridos por mí y que por medio de esta pieza nos mostraron su versatilidad.


                                                      Tráiler de La Princesa Prometida

    La última cinta de Rob Reiner que puedo comentar es Nuestro Amor (1999, que en inglés viene siendo La Historia de Nosotros o Nuestra Historia).  Solo la vi una vez, poco después de que salió en VHS.  Su trama aborda los vaivenes de un matrimonio a lo largo de varios años, desde su juventud hasta la época de su madurez.  Dos histriones muy apreciados por mí, Michelle Pfeiffer y Bruce Willis, interpretan a sus protagonistas y me fascinaron con este registro algo alejado de lo que conocía de ellos.  Nunca más volví a ver esta producción, en la cual el propio Reiner se reservó un papel pequeño, muy gracioso por lo poco que puedo retener de ella; pero la recuerdo con cariño y es que, además de gustarme, aquella vez la disfruté junto a una persona que fue muy valiosa para mí y la cual ya hace rato que no está en mi vida (fueron nuestras últimas vacaciones de verano juntos y meses después mi existencia cambió mucho para siempre).
    Tengo unos cuantos nombres pendientes del año pasado, dentro de los que puedo recordar, que me son importantes a la hora de traer a la memoria su fallecimiento ese año.  2025 fue duro en ese sentido y, como ya he dicho antes, experimenté el paso de la muerte en carne propia.  Rob Reiner es, a menos que me confunda, el último artista significativo para mí que se fue durante ese periodo; asimismo, es el primero de esa tanda que tributo este 2026.  Por lo menos me quedan unos 3 más de los que hablar.
   Y ya me estaba olvidando de que fue uno de los fundadores de Castle Rock, una importante productora de cine y televisión.  Cabe mencionar que el nombre mismo es un homenaje a Stephen King, pues es el mismo de la famosa ciudad ficticia de sus historias (el mismo lugar donde transcurre Cuenta Conmigo).  Entre sus títulos tiene, justamente, The Shawshank Redeption, La Milla Verde y Dolores Claiborne, tres de las mejores adaptaciones de la narrativa kingniana.  Por mi parte, cada vez que veo el faro prendido representativo de esta productora, me regocijo.
   Su fallecimiento fue atroz, ya que dejó este mundo por la mano de uno de sus propios hijos, un drogadicto que llevaba tiempo viviendo en las calles (algo trágico, casi salido de una de sus películas).  Hay mucho suyo que aún desconozco y que, tal como ya mencioné, merece su oportunidad... Por todo esto y más, siempre lo recordaré con mucho cariño y agradecimiento.


                           La famosa escena del orgasmo fingido en Cuando Harry conoció a Sally

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