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lunes, 10 de noviembre de 2025

Doctora... ¡Deme su medicina! (II)


    Y aquí termino, feliz, mi revisión personal de la duodécima temporada de Doctor Who.

7. ¿Puedes oírme?

   Un par de presencias aterradoras han estado manifestándose, una de ellas un monstruo (en el pasado lejano) y otra un hombre calvo de modus operandi bastante pesadillesco (en el presente).  Por otro lado, el buen Graham ha tenido visiones de una mujer atrapada, otro misterio que resolver.  Asimismo, cada uno de los actuales companions de la Doctora se dedica a estar en compañía de otros seres queridos, reencuentros muy significativos para ellos, mientras que nuestra Señora del Tiempo hace un viaje a solas, que la llevará a encaminarse hacia lo que está pasando, una nueva amenaza para la humanidad; debido a lo anterior, es que una vez más se une este grupo, que algunos de sus entorno se han visto expuestos al mal que se ha manifestado.
    Sorprendentes revelaciones acerca de la identidad de la mujer de las visiones de Graham y el pasado de Yaz, sumado a emotivas reflexiones acerca de cómo enfrentar nuestros miedos, la soledad y la certeza de que nunca estamos solos; sazonadas con una bella animación, recurso no antes agregada a un capítulo de live action.
   Por último, se vuelve a hacer mención a cierto niño, al que parece la Doctora le tiene miedo.

8. La Pesadilla de Villa Diodati

   La célebre reunión y tertulia literaria que unió a maestros ya consagrados del romanticismo inglés, como Lord Byron y Percyball Shelley, junto a otros personajes reales que luego cobrarían relevancia cultural como John Polydori y, en especial, Mary Shelley, cobra su particular interpretación en Doctor Who.  Semilla de tantos cuentos, novelas y películas, este suceso lleva a la Doctora y a su "familia" a hacerles una visita.  Allí se enteran de que hay una verdadera presencia aterradora entre ellos, la que resulta estar conectada con la advertencia hecha por el viajero amigo de la Doctora, hace unos capítulos atrás, a sus companions.
Preciosa ambientación, con una caracterización muy llamativa de tan queridos personajes históricos, además de una ingeniosa manera de jugar con los hechos que llevaron a la creación de un libro capitular como lo es Frankenstein.
   No olvidar el esperado regreso de uno de los mejores villanos del show.

¡Grandes nuevos villanos para esta temporada!

9. Ascensión de los Cybermen:

Tras los eventos en Villa Diodati, la Doctora y su familia viajan al futuro distante (que supongo no es la Tierra, por las condiciones en las que se encuentra), cuando la guerra entre humanos y Cybernen ha causado tales bajas que, supuestamente, solo quedan 7 personas vivas (quienes, al menos, están reunidos entre sí apoyándose).  Juntos deben defenderse en contra de Cybernen que conocieron en el pasado, el cual está acompañado por un par de los suyos.  Es así que terminan separándose en dos grupos, unos llegando a un planeta que podría ser la salvación para la humanidad y otros transportados al espacio; en ambos casos, grandes revelaciones les esperan.
   Paralelo a lo anterior, conocemos la historia de alguien cuya identidad nos tendrá en vilo, desde bebé hasta su ancianidad, transcurrida en el siglo XX, y quien de seguro tendrá que ver con todo lo que estamos viendo.
Cómo plus, sofisticadas naves espaciales del enemigo y el regreso de otro importante personaje recurrente del programa.

10.  Los Niños Atemporales (o mejor traducido como Los Niños fuera del Tiempo):

Cierre impresionante de una temporada maravillosa y, tal vez, superior a la que le precedió.
   Tras la última batalla con los Cybermen, en un escenario en el cual supuestamente apenas quedan humanos, la Doctora se reencuentra con su verdadero peor enemigo.  El anterior ha llegado a su mayor expresión de locura y maldad, provocando un verdadero genocidio; más encima, ha decido colaborar con los mismísimos Cybermen.  Las cosas están muy complicadas.
   Un tremendo final de temporada con sendas revelaciones acerca del origen de los poderes de los Señores del Tiempo y el pasado de nuestra Doctora... ¡Algo que nunca olvidaremos!
Luego de un cierre como este y la Doctora tan simpática y heroica, junto a su querida "familia", que desde un principio funcionaron estupendamente juntos, saber que estamos ad portas de que se separen, es algo para lamentar (aunque no niego que Ryan, de los 3 companions, es lejos el menos desarrollado como personaje).

* Especial de Año Nuevo 2020: La Revolución de los Daleks:

   Para algunos puede ser considerado como el capítulo 0 de la trigésimo temporada, pero yo más bien lo veo como el verdadero cierre de la duodécima ¿Por qué? Pues debido a que en esta muy divertida historia, nos despedimos de dos de los actuales companions de la Doctora, parte importante de la "familia" que ha logrado formar: Los buenos de Graham y Ryan... ¡Y obviamente ya saben a quién echaré más de menos!
Conectando con episodios anteriores de la era de esta Doctora, la trama se centra en las consecuencias de lo que vimos en el especial de Año Nuevo previo a este y que significó el regreso de los mismísimos Daleks (claro que para dicha ocasión, el enfrentamiento solo implicó a uno de estos, si bien basta con un puro miembro de la especie para provocar grandes desastres). Es así que nuevamente por "error humano" (o digamos, mejor, por soberbia), se libera sobre el planeta otra vez dicha plaga, aunque ello significa encontrarnos a un distinto nivel a tan infames rivales.
   Esta producción, además, nos regala el reencuentro prometido del personaje principal con un queridísimo amigo y un aliado de tremendo valor; asimismo, representa la vuelta de cierto millonario de conductas deplorables, aunque encantador a su manera (quizás por lo guapo y varonil, je), al cual conocimos en la duodécima temporada. 


Este episodio es un verdadero regalo para los amantes del gótico.


domingo, 16 de febrero de 2025

Miedos para querer


 
   Hace rato ya que falleció Roger Corman, el 8 de mayo del año pasado, a la longeva edad de 98 años.  Hace rato que estaba fuera de la vida pública, pero gente como yo lo recuerda con cariño y agradecimiento, que su producción fue grande e importante.  Por lo tanto, no podía dejar de homenajearlo con esta serie de recuerdos.  A ver qué les puedo decir de él...
   Corman fue un importante director de cine y productor, con un montón de títulos a su haber y dedicado al cine de terror como realizador.  Pero también es importante su labor como productor de filmes de clase B, o sea de bajo presupuesto, a través de los cuales le dio la oportunidad a importantes artistas para comenzar su carrera en el Séptimo Arte; filmes "de género", en general, y algunos verdaderas joyas como Piraña (Joe Dante, 1978) o clásicos "menores" tales como Batalla más allá de las Estrellas (1980) y Galaxia del Terror (1981, en la cual le dio trabajo a James Cameron para encargarse de los efectos especiales y a quien luego lo llamó al año siguiente para hacer Pirañas 2, su primera peli como director).  Claro que estos datos tendemos a manejarlos más los frikis como yo, los cuales son un valor agregado a la hora de evaluar el aporte de Roger Corman al mundo y los que yo encantado comparto con ustedes ahora.
     A Roger Corman le gustaban las piezas de época y los clásicos de la literatura; dentro de esto último nada menos que al gran Edgar Allan Poe.  Por eso realizó varias adaptaciones de sus obras en los años sesenta, potentes, hermosas y hechas con un gran cariño hacia su maestro; joyitas que hoy en día siguen siendo muy apreciadas y se ven con gusto.  Les estoy hablando de títulos como La Caída de la Casa de Usher (1960), El Pozo y el Péndulo (1961), Cuentos de Terror (1962, de carácter "antológico" y dedicado a tres relatos del mismísimo Poe), El Cuervo (1963), La Tumba de Ligeia (1964) y La Máscara de la Muerte Roja (1964).  En todas ellas trabajó con su actor fetiche, el gran Vincent Price, dando paso a un gran triunvirato cinematográfico: Poe-Corman-Price.
    De seguro vi varias de las cintas mencionadas de niño, aunque no las recuerdo y solo tengo un atisbo de El Cuervo, que me llamó la atención su uso del humor y personajes bizarros (más encima se trata de una obra inspirada en un poema de Poe, narrativo, claro, aunque estrujando al máximo la pluma del genio literario).
    Más fuerte, en cambio, es la memoria que poseo de El Pozo y el Péndulo, película suya que contemplé en mi adolescencia un domingo al anochecer, acostadito en mi cama y mientras llovía; la cual pedí prestada del videoclub que había entonces en mi casa y que atendía una hermana mía.  Aquella vez llovía (¿O ese es un detalle falso que se agrega a mi recuerdo, para ambientar mejor este momento?), así que estaban las condiciones aptas para disfrutar a concho un filme como este.  Nunca me he repetido esta adaptación, que la tengo en mi colección digital; sin embargo, le tengo un gran cariño.


                                                 Tráiler de El Pozo y el Péndulo

    En cambio el año pasado, cuando me enteré del fallecimiento de Roger, me propuse hacerme una retrospectiva de su labor y comencé con La Caída de la Casa de Usher (aprovechando que tenía fresco el placer de la bella miniserie de Mike Flanagan de 2023, que homenajeaba a Poe) y fue un reencuentro muy satisfactorio.  En verdad como adulto, más preocupado ahora de los detalles estéticos, gocé mucho de esta perlita vintage.  Además que ver a un Vincent Price más joven, quien para mí siempre ha sido "viejo", fue impactante igual.  Lamentablemente no seguí con mi propósito y a la fecha sigo sin dedicarme a tal proyecto.  Discúlpame, Roger.
    La película que más amo del director, al cual por fin le rindo el homenaje que se merece (luego le toca a David Lynch y esta vez sí que no tardaré meses en hacerlo) viene a ser El Hombre de los Ojos de Rayos-X (1963).  Corresponde a uno de los tantos largometrajes que vi de niño junto a mis padres, en mi añorada década de los ochenta (por la cual siento predilección, agradeciendo a mis padres la bella infancia que tuve, aunque teniendo claro que fueron años duros para muchos compatriotas, debido a los crímenes de la dictadura militar de Pinochet); en esa época, ya al finalizar la jornada, contemplábamos obras como la mencionada, reunidos en el negocio que tenía la familia ¿Les he contado que de chico me sentaba arriba de un mueble, que usaba mi papá como vitrina (pues era hueco, pero de madera sólida y dentro suyo se exhibían algunos de los productos que vendía)?; frente a mi, a menos de cincuenta centímetros de distancia, estaba la tele y fue en una noche de esas cuando me encontré con esa pieza que tanto aprecio.  Entraba gente de vez en cuando a comprar algo, sin embargo, yo ni me inmutaba con el "ruido".  La pasé muy bien con la historia, aunque más tarde tuve pesadillas, pues para la mente de un pequeño inocente, como era yo en aquel entonces, su final era demasiado fuerte (desenlace que no contaré para no caer en el spoiler, aunque sí diré que circula una leyenda urbana, que dice que tenía una conclusión aún peor y que Corman tuvo que cambiarla por una más "suave”) ...
     ¡Todavía no les he dicho de qué trata este tremendo filme de horror y ciencia ficción! Un científico (interpretado por un actor famoso, que creo no acostumbraba participar en producciones de este tipo), desarrolla una fórmula que le permite mejorar su vista; el proceso es gradual y poco a poco comienza a ver primero bajo la ropa (lo que resulta gracioso y erótico), luego bajo la carne y asi sucesivamente, hasta llegar a extremos aterradores; su descenso a la desesperación, para alguien que como muchos osó superar a sus iguales y asemejarse a los dioses, está abordado de manera muy dramática ¿Ahora entienden cómo la culminación de todo esto me perturbó tanto?
    Por años y décadas recordaba El Hombre con los Ojos de Rayos-X con añoranza, pues nunca más se había vuelto a cruzar en mi vida ¿Por qué nunca la descargué, cuando ya había comenzado a hacerme mi colección digital? La respuesta es sencilla: Volvía a mi memoria en charlas con mis amigos ñoños y luego, en la soledad de mis aposentos, ya se me había ido de la cabeza.  Así fue hasta que un día que andaba solo por el Persa Bío-Bío, en un local dedicado a la venta de juguetes antiguos y figuritas de colección, tenían unas cuantas pelis en DVD clonadas y a muy buen precio; así que esa vez me llevé Plan 9 del Espacio Sideral (1959) y ya saben cuál era mi otra adquisición.  Volví a casa muy feliz con mis compras y me dispuse a reencontrarme con uno de mis miedos infantiles.  La peli no había envejecido y si bien ya no me aterraba, ahora no solo me divertía, sino que podía apreciarla de manera más madura y reconocer sus numerosas virtudes.  Esto último habrá sido hace casi 20 años atrás.


                                   Tráiler de El Hombre con los Ojos de Rayos-X

    Por cierto, gran amante de la literatura de terror, Corman se atrevió a realizar la que sería tal vez la primera adaptación de Lovecraft al celuloide (y tal vez de cualquier tipo de producción audiovisual sobre su obra); lo anterior fue posible gracias a The Haunted Palace (1963), una versión libre de la novelette El Caso de Charles Dexter Ward escrita por el Soñador de Providence.  Cabe mencionar unos cuantos detalles valiosos importantes sobre esta producción:  El guión estuvo a cargo del importante escritor Charles Beaumont, uno de los responsables de varios de los mejores episodios de La Dimensión Desconocida original y de un joven Francis Ford Coppola; asimismo, el filme supuestamente era otra entrega de sus adaptaciones de Poe, lo que era una tetra engañosa para conseguir la atención del público, que conocía lejos más a Poe que a Lovecraft ille tempore; y, por último, debido a lo anterior, Vincent Price se repitió el plato con el cineasta, creo que hasta recitando unos versos de Poe en una de sus escenas.
    Otra pieza que tengo en deuda con el realizador al cual hoy rendimos tributo, corresponde a la versión original de La Pequeña Tiendita del Horror.  Yo adoro el remake ochentero, tan maravilloso; si bien nunca le he dado la oportunidad a los orígenes de esta historia, hecha por Corman, y que tiene en el protagónico a un joven Jack Nicholson.  De seguro vale la pena, que por algo uno de mis amigos cinéfilos se la compró en DVD original, a principios de siglo, je.
    La última vez que un ya veterano Roger Corman, se puso detrás de las cámaras, fue para hacer su maravillosa interpretación de Frankenstein Desencadenado (1990), sobre la novela de Brian Aldiss y que tributa con tanto amor el clásico de Mary Shelley.  Fue una gran forma de otorgarnos su despedida como director, trabajando con artistas de la talla de Raúl Julia y John Hurt, otras estrellas que nos dejaron, más la preciosa Bridget Fonda.  Recuerdo que de adolescente el potente afiche me alucinaba, pero solo pude darme en el gusto con esta joyita ya de adulto, una vez que la dieron en la televisión abierta (de seguro cortada).  Recuerdo que me impactó el diseño de la Criatura, muy bello a mis ojos y que siempre han adorado a los "mostros".  Muchos años después, ya habiendo leído y gozado el libro que inspiró este largometraje, me la conseguí en digital en calidad 1080p y vaya que la disfruté.


                                        Tráiler de Frankenstein Desencadenado

       Por cierto, tan solo con considerar el listado de piezas que he mencionado, una minúscula parte de su trayectoria como director, uno no solo evidencia lo prolífico que era, si no que también se puede sorprender cómo podía hacer tantos filmes en tan poco tiempo entre un caso y otro (a veces dos grandes producciones en un mismo año).  Eran otros tiempos, claro y la economía funcionaba diferente, algo impensable hoy en día para hacer productos de calidad como muchos de los suyos.
     Ya por terminar y sabiendo que se nos viene por fin un nuevo reboot de Los 4 Fantásticos en el cine, que esta vez parece que SÍ le dieron en el clavo, deben saber que Corman estuvo detrás de la primera versión en live action de la llamada Primera Familia de Marvel (como productor, claro, en 1994): Un bodrio que hizo historia y que nunca se estrenó, de factura precaria y resultados desastrosos y que, no obstante, se volvió una peli casi de culto.
     Por último, Hollywood supo reconocer los aportes de Roger Corman al Séptimo Arte y a su industria, otorgándole en 2009 un Oscar honorífico bien recibido.  No estuve físicamente presente para ovacionarlo de pie; no obstante, si desde mi casa me alegré mucho, cuando gracias a la magia de la tele pude contemplar tan bello momento.

 
             
Escenas de los filmes de Roger Corman sobre obras de Poe

domingo, 30 de septiembre de 2018

Pecados de omisión (cuarta parte).


     La historia que les voy a contar ahora ya la conocen en parte, pues me referí a ella cuando hice mi propio homenaje a Ursula K. Le Guin, al fallecer esta en enero del presente año. Pero ahora daré más detalles al respecto.  En una sucursal de una cadena de librerías que, gracias a Dios ha prosperado, de nombre TXT y en las que venden también música, películas y series (y hasta cafeterías tienen), hace más de 10 años que pillé entre sus ofertas la novela corta El Nombre del Mundo es Bosque; obra de ciencia ficción de la autora mencionada y no solo considerada una de sus mejores creaciones, sino que también ha sido  alabada por los críticos y los lectores, entre las grandes maravillas del género.   
     En aquel tiempo yo estaba cursando un diplomado en Literatura y en uno de mis paseos por dicha tienda me encontré con ese título y con Frankenstein Desencadenado de Brian Aldiss (quien nos dejó el año pasado no más).  La novela homenaje a la creación de Mary Shelley, calzaba justo con un trabajo que debía hacer sobre literatura gótica, así que no dudé con comprarla apenas tuve plata.  
      Me acuerdo que fue un viernes lluvioso de octubre, en el que corría el agua torrencialmente y aquella ocasión en el trabajo me dieron la tarde libre, pues era el Día del Profesor.  Contento me fui al Centro de Santiago, que luego de mi compra me pasaría al gimnasio, para después llegar más temprano que de costumbre a mi casa y descansar como bien me merecía.  Una vez dentro del local saqué de inmediato un ejemplar del texto que necesitaba y que deseaba leerlo desde que era un adolescente.  La verdad es que no recuerdo, si ya sabía de antes que también se encontraba la citada y galardonada narración de la Le Guin, pero sí tengo muy claro que cuando tuve en mis manos el otro libro, mis ojos se fueron hacia El Nombre del Mundo es Bosque, que me llamaba a poca distancia de donde había sacado Frankenstein Desencadenado.  El precio era el mismo en ambos casos, no obstante la narración de la escritora no era en tapa dura como la otra y además la encontraba tan cortita, que me “dolía” gastarme la plata en ella…Aún me remuerde la conciencia esta afrenta, a quien hoy en día es una de mis autoras favoritas, pues además no he tenido la suerte de volver a encontrarla.
      En 2017 por fin me leí El Exorcista de William Peter Blatty, relato que superó por completo mis expectativas, siendo de que se trataba de un drama que desde mi infancia había acaparado mi atención. Tuve el gusto de ir a ver al cine, en uno de esos programas dobles de antaño, El Exorcista III y que dirigió el mismo Blatty, adaptando su propia novela.   Era principios de los noventa y yo aún estaba en el colegio.  El filme original, el mejor de la trilogía (cuando ni se pensaba hacer todavía las dos precuelas) me gustó mucho, que gracias a la revista Fangoria y sus excelentes reportajes, me encontraba entusiasmado con dicho filme.  La verdad es que no recordaba mucho las pelis anteriores, que vi de niño ambas cortadas en la tele.
     Era la segunda mitad de los noventa, cuando ya era un universitario, cuando a la Librería Chilena y donde compro desde adolescente, debido a sus tremendos descuentos, le llegó por entonces la edición de Emecé de Legión, que así se llamaba la novela secuela directa del libro original y sobre el cual se hizo la citada cinta.  La verdad es que la menosprecié, que aunque disfruté harto el largometraje, no me pareció que valiera la pena tenerla.  Hoy en día daría mi reino por leer algo más de tremendo escritor. 
     Superman sin dudas que es uno de mis superhéroes favoritos.  No solo tengo en blu-ray todas sus películas (y originales más encima), desde la época del recordado Christopher Reeve, sino que también cuento con la bella serie animada de los noventa y todas sus pelis animadas que ha hecho DC a lo largo de los años...Para qué hablar de todos los cómics suyos que poseo, una verdadera colección que muchos me envidiarían (y les voy a confesar algo: Me dejo el rulo en la frente, o bien tratando de emular al kryptoniano o bien a su alter ego humano Clark Kent, je).
        Gracias a varias de las obras del Hombre de Acero que atesoro, conocí a Roger Stern, destacado guionista de historietas.  Pues resulta que también hace años ya, más o menos por el año 2000, tuve en mis manos una edición de bolsillo de una novela llamada Muerte y Vida de Superman.  Recuerdo su simple portada, con el escudo del Azuloso sangrante, como bien se popularizó con la famosa novela gráfica, en la que se enfrentaba a Doomsday por primera vez y en la cual moría al final de su épica batalla con él; además estaba tan barata, que no podía alegar que dinero no tuviera para adquirirla.  Muchas veces estuve a punto de llevármela y no lo hice, pese a que en los mismos noventa me compré el tomo compilatorio que sacaron los mexicanos de VID, de la saga de Dan Jurgens, una de las primeras historietas del género que tuve y disfruté enormemente.  Años después y no hace mucho, teniendo en cuenta cuando ahora mismo estoy escribiendo estas palabras, me encontré con la misma obra, aunque esta vez en tapa dura, que tampoco estaba tan cara que digamos; cuando esto último pasó, yo ya era un consagrado fanático del personaje y harto sabía de sus aventuras, que la ignorancia no podía ser ahora mi justificación como para desaprovechar esa oportunidad.  Cuando ahora me doy cuenta de mi error, me armo de esperanzas y pienso que tal vez podría conseguirme ese libro, que tal vez el librero que lo tenía (un señor muy pesado para atender) todavía lo podría mantener en su inventario.


     Justo por las fechas en las que desprecié el libro arriba mencionado, entre la enorme cantidad de títulos que llegaron a estos lares de Ediciones B y a costo muy económico, se encontraba Majestic de Whitley Strieber.  Yo ya sabía quién era este señor, que como conté en el primer post que le dediqué, cuando me leí de él Comunión me horroricé a tal punto, que me daba miedo apagar la luz de mi cuarto para dormir (bueno, tenía 18 años en aquel entonces y era mucho más impresionable que ahora, je).  Sabía que la premisa de esta novela suya era muy interesante para mi gusto, pues jugaba con una leyenda urbana que me atrae harto: la supuesta existencia de una agencia secreta de EE.UU., que oculta la información de su gobierno sobre extraterrestres y ovnis (los llamados Hombres de Negro).  Como todavía no me leía El Ansia, ni Gato Mágico (que me fascinaron ambos), solo me quedaban mis recuerdos de sus supuestas memorias, sobre las abducciones que sufrió en reiteradas ocasiones, para entusiasmarme a comprarme esta otra obra suya.  La verdad es que sabía que valía la pena solo desembolsar “luquita”, como decimos acá los chilenos (para que mis compatriotas vean lo barato que estaba) y, sin embargo, de todas las veces en que estuve a punto de llevármelo conmigo, al final nunca lo hice.  En la actualidad solo 2012 he podido conseguir de Strieber, que más encima aún no leo; pues en la práctica no es un autor del que llegue mucho, que digamos, a estos confines del mundo.


      Como bien pasó con la historia de la niña poseída por el demonio, la historia de Los Usurpadores de Cuerpos, sobre unos alienígenas que copiaban a personas para hacerse pasar por ellas, desde chico que me tenía muy interesado.  La culpa la tuvo un especial de televisión que vi de niño en los ochenta, llamado Los Amigos de E.T. y que me repetí todas las veces en que lo emitieron por acá, en una época en las que apenas iba al cine y el tevecable ni siquiera era una promesa propia de la ciencia ficción.  Y, sin embargo, nunca me he visto el primer filme que se hizo sobre la novela de Jack Finney; no obstante, sí he gozado en varias ocasiones la adaptación de Abel Ferrara que realizó en los noventa; mientras que las películas de los setenta y la década pasada, solo 1 vez las he contemplado (que la que tiene a Leonard Nimoy y Donald Sutherland de protagonistas, sí que es una joya, mientras que la otra…su final dulzón no puede ser más decepcionante).
     Fue justamente gracias a la mentada revista Fangoria, a la que tanto le debo, que logré enterarme de que tan terrorífica ficción provenía de un libro.  Me dispuse a comprármelo, apenas lo hallara por ahí, pero pasaron al menos 2 décadas como para que ello fuese posible (…y bien deben saber que no leo literatura, ni cómics, en formato digital).  El profesor que hizo el curso electivo de ciencia ficción, que tomé en la universidad, en una de nuestras conversaciones me dijo que Finney era un autor menor, lo que no dejó de impactarme; pues si ya a la fecha se habían hecho 3 versiones del libro, debía ser por algo más que casualidad, supuse; me guardé para mí descontento con la opinión de mi maestro, Juan Espinoza, al que admiraba y quería mucho.
     El año pasado estaba de visita en una de las dos sucursales de mi tienda de libros favorita, la Librería Chilena y en la que compro desde mi época de escolar (¿Ya les he contado al respecto, no?) y entonces se cumplió mi sueño largamente aplazado…Mas no lo compré ¿Por qué me dirán? La respuesta fue que aquella vez, me dije que como tenía tantos libros, para qué iba a gastar más plata y acumulando otro volumen para mi ya gargantuesca colección.  Cuando me arrepentí de mi estupidez, que al final no dejo de agregar un título tras otro a mi biblioteca (por no hablar de los cómics que sigo adquiriendo) y volví unos meses después al mismo local, ya no estaba ¡Imagínense cómo me reté, a mí mismo, por tan mala decisión!
      Al peso de mi culpa se sumó, que tras leer el formidable ensayo de Stephen King, Danza Macabra, entre febrero y marzo de este año, me tropecé con un apartado en dicho libro dedicado a la novela de Jack Finney; pues resulta que mi escritor favorito adora dicho texto y lo quiso poner como ejemplo, en su estudio dentro de lo más recomendable de la literatura de terror contemporánea.  King no podía estar equivocado.
     El viernes pasado, no más, estaba en la misma sucursal de la Chilena con mi amigo Marcelo López y le conté de mi pesar sobre Los Usurpadores de Cuerpos.  “Marlo” me animó a preguntar si les quedaba algún ejemplar, que ya antes lo había hecho con tristes resultados.  No obstante, en esta ocasión el vendedor que nos atendió, se tomó la molestia de revisar el listado de existencias en el computador de la tienda y me dijo que sí quedaban tomos; se puso a buscar en las estanterías y nada encontró, que los 2 compradores compulsivos igual intentamos ayudarle (o más bien, ayudarnos a lo que ambos queríamos).  Cuando la pesquisa se hizo infructuosa, decidimos abandonar el lugar con la cabeza gacha y eso que nos llevábamos con nosotros otros libros que no dejamos de adquirir.  Y entonces, con un verdadero grito, nuestro héroe nos dijo “¡Los encontré!” (o algo parecido).  Por supuesto que los dos amantes de la ciencia ficción y del terror (bueno, en este último subgéner, yo soy lejos más lector que la pareja de mi comadrita Ledda), sacamos nuestras billeteras de nuevo y ahora sí que salimos a la aventura del último día de Vacaciones de Fiestas Patrias, con sendas sonrisas en nuestros rostros de querubines.  
     Como ya se habrán dado cuenta, ya me resarcí de mi pecado de omisión con Los Usurpadores de Cuerpos, así que nunca hay que perder las esperanzas.  Además, por si no se han enterado leyendo las actualizaciones de mi blog, de igual manera me redimí con Robert McCammon, que me compré gracias a la magia de Internet Baal y Huida al Sur, que al primero ya le dediqué un post, mientras que el segundo libro todavía lo estoy disfrutando.  Es solo cosa de armarse de paciencia, que el que la busca la consigue.


domingo, 3 de septiembre de 2017

3 partidas, 3 pérdidas (primera parte).



     Entre el 19 y el 26 de agosto recién pasado el mundo del arte tuvo que hacerse a la idea de no tener más entre nosotros a más de una importante personalidad del siglo XX y que aún podíamos tener por acá hasta bien entrado el actual milenio.  A una avanzada edad y con una carrera que se extendió por décadas, fallecieron Brian Aldiss, Tobe Hooper y Jerry Lewis en ese orden, artistas que en mi caso forman parte de mis recuerdos y a los que ahora mismo deseo homenajear con estas palabras.  Si bien en su vida estuvieron ligados a diferentes tipos de ficciones (el primero de ellos la ciencia ficción, el segundo el terror- aun cuando también incursionó en el otro género mencionado- y el último en las comedias), de algún modo todos ellos formaron parte de la historia del cine.  Pero mejor vamos por parte, que con cada uno de estos genios tengo una deuda.
      Originalmente esto iba a ser un post para subirlo todo de seguido, no obstante me quedó mucho más extenso y decidí dividirlo en dos, pues al final tenía mucho que contarles sobre mis remembranzas sobre estos tres artistas.  Pero del tercero de ellos, tengo mucho más que hablar, así que lo dejaré para dentro de un par de días.

 I- Brian Aldiss (18 de agosto de 1925-10 de agosto de 2017).

     Se trata de un importante escritor británico que en su juventud perteneció a la llamada Nueva Ola (New Wave), de la también conocida como fantasía científica, que en la década de los sesenta irrumpió con fuerza en el mundo literario con un novedoso estilo de narraciones, que alejadas de la ciencia ficción “dura” (la de tipo más científico como las hechas por gente como Isaac Asimov y Arthur C. Clarke), veló por abordar temas de tipo social y ciencias como la psicología y las socioantropología. 
     Con más de 20 novelas y casi una decena de antologías de sus cuentos, más otros libros de su autoría, en realidad no me he dado el tiempo de leerlo tanto como a algunos de sus colegas y eso que desde hace años que tengo de él su colección de relatos La Estrella Imposible y sus dos primeros libros de la trilogía de Heliconia (estos dos últimos en dos preciosas ediciones en tapa dura e inmensos volúmenes), todos ellos aún sin sacarlos de mi biblioteca para pasar el tiempo con ellos.
     Sin embargo sí no dudé en devorarme con avidez otros dos de sus trabajos: Frankenstein Desencadenado y Los Superjuguetes duran todo el verano.  Leí primero el segundo que menciono en esta corta lista, pero supe de su homenaje a la obra magna de Mary Shelley siendo un adolescente, aún sin conocer el nombre del autor de esta novela, gracias a la preciosa adaptación que hizo a principios de los noventa Roger Corman. Estaba en el colegio cuando en una función nocturna de la TV chilena, tuve el gusto de por fin verme esta cinta; no obstante ya era un adulto cuando recién me conseguí el libro, en otra maravillosa edición en tapa dura de la editorial especializada Minotauro (no puedo olvidar la alegría que me embargó aquella ocasión, un viernes con una lluvia tormentosa, justo para el Día del Profesor).  Mi compra coincidió justo para un trabajo que estaba haciendo para mi Diplomado en Literatura, para el cual decidí analizar el impacto de la tragedia sobre Victor Frankenstein y su Criatura en la moderna literatura.
     ¿Y de qué trata esta historia? Pues en pocas palabras nos cuenta  sobre un científico del futuro, quien crea una máquina a la que considerada su máxima contribución a la Humanidad; no obstante dicho aparato se le va de las manos y provoca un agujero en el espacio-tiempo (o en la realidad), transportándolo a finales el siglo XVIII, a la ciudad de Ginebra, en Suiza, precisamente.  En el viaje conoce a gente como Mary Shelley y lord Byron y se entera de que los acontecimientos en torno a Frankenstein y su Monstruo son verdad.  Aldiss fue tal vez el primer especialista en este tipo de literatura, en defender la idea de que el texto de la Shelley viene a ser la obra seminal del género de la ciencia ficción misma; de este modo a través de este tributo suyo, a tan destacado título, presentó su mejor argumento para defender tal postura.  Tan solo a principios de este año me reencontré con la versión fílmica de la novela y esta vez la encontré mejor que nunca, gozando las actuaciones de sus intérpretes como John Hurt (quien desgraciadamente falleció ese mismo mes de enero) y Raúl Julia, entre otros.
      Mi historia con el otro libro suyo de los dos que le he leído es distinta.  Desde niño me he sido un admirador del cine de Steven Spielberg, a quien generaciones le debemos algunas de las fantasías cinematográficas y televisivas más recordadas desde los ochenta (incluyendo Encuentros cercanos del Tercer Tipo, que es de finales de los setenta).  Inteligencia Artificial (2001) fue su regreso al cine que lo hizo famoso en todo el mundo, luego de dos cintas de carácter histórico y realista, si bien para esta ocasión optó por dirigirse a un público más adulto, pese a tratarse de una especie de nueva versión del clásico de Pinocho.  Cuando vi por primera vez este filme no dejé de emocionarme (mi llorómetro subió harto esa vez y todavía hoy en día sigue activándose cada ocasión en que me la repito), pero más me entusiasmé cuando me enteré de que estaba basada en un cuento de Aldiss, quien ya no me era un extraño.  Saber, además, que un perfeccionista como Stanley Kubrick se había interesado en llevar a la pantalla grande el relato de su compatriota y que hasta hizo un guión, material que luego fue utilizado por Spielberg y su gente, me motivó más que nunca a conseguirme el dichoso escrito. De igual manera, que se llamara Los Superjuguetes duran todo el verano, no podía ser más atrayente para mí, así que apenas tuve la suerte de encontrarlo en oferta (en la Librería Chilena, en cuyas dos sucursales compro desde el siglo pasado a precios en realidad sorprendentes), me lo conseguí junto a otras narraciones breves de su mismo autor.  No puedo dejar de mencionar que la edición que poseo es feísima, con cero preocupación por hacer una portada atrayente y/o artística; no obstante en ella sale destacado en letras negras que contiene el cuento que inspiró a Spielberg y a Kubrick en su momento…Pero como dice el dicho “No juzgues un libro por su tapa”.  Por último, esta misma edición posee dos cuentos más relacionados con la historia que dio pie a Inteligencia Artificial.


Trailer internacional de Inteligencia Artificial.

2- Jerry Lewis (16 de marzo de 1926-20 de agosto de 2017).

      Era un niño en la década de los ochenta, cuando junto a mis papás me vi gracias a la televisión un montón de cintas de este llorado comediante en varias sesiones seguidas (¿a razón de una por semana?), en el negocio que en aquel entonces tenían en lo que ahora es el living.  Las gozábamos en familia y luego las comentábamos (dentro de lo posible y considerando las posibilidades de mis propios padres, claro, que tampoco eran muy dados a la charla intelectual; no obstante gracias a ellos me transformé en quien soy).
       Los canales en ese periodo daban casi puras cintas “antiguas” y solo las noches dominicales estrenaban algo más reciente, por lo general muy cortado y tampoco estamos hablando de largometrajes que hayan sido producidos ese mismo año o el anterior.  En mi inocencia ignoraba de qué se trataban de obras que ya tenían su buena cantidad de años; no obstante para mí eran la novedad misma y no paraba de pasarla bien con ellas.  
       Vi un montón de las que hizo junto a Dean Martin, a tal punto que en determinado momento cuando comenzaron a exhibir las que luego Lewis realizó en solitario, me resistí un poco ¿Y dónde está el guapo Dean me pregunté? La verdad es que pese a que me entretenían mucho las películas de esta pareja, me molestaba que siempre Dean fuese el galán, inteligente más encima o avispado de los dos, mientras que Jerry Lewis hiciese no solo del gracioso, si no que de alguien idiota. 
      Tenía sentimientos encontrados con Lewis, pues para ser sinceros no encontraba gracioso eso de que se hiciera pasar por bizco (lo que en mi país llamamos turnio), pues yo mismo sufría de estrabismo en mi ojo izquierdo y bastante que sufría (no tanto por las burlas, sino por lo mal que me hacía sentirme cuando me pasaba esto, por lo general cuando me ponía nervioso o estaba muy agotado), de modo que para nada me parecía cómico este estado.  Además algunos de mis parientes más cercanos y conocidos me decían Jerry Lewis, ya sea por afecto o para molestarme y ello por supuesto que no me agradaba; de tal modo que paralelamente a la diversión que me provocaba este artista, también tenía un aspecto negativo para mí.  Tuvo que pasar un buen tiempo, ya llegado a la adultez para que me quitara este estigma, gracias a que por un lado me operaron de la vista y, por otro, desarrollé cierta personalidad (¿Y tal vez cierta “presencia física”?) para que se olvidaran de mi apodo.
       Siempre he dicho que mi memoria es frágil, pues olvido por lo general las historias (o sus detalles) muy rápido; lo que la verdad considero más bien una bendición, de modo que puedo volver a disfrutarlas como si fuera la primera vez.  Por lo tanto, solo recuerdo de todas estas películas de Jerry Lewis apreciadas en mi infancia a la llamada El Circo de 3 Pistas (1954), que vez que la pasaban en la tele me la repetía contento.  Me acuerdo de que no solo me hacía reír, sino que también llorar.  Y es que tenía una escena que para la edad que tenía y con mi corazoncito sensible, era muy dolorosa: un payaso borracho, celoso por el éxito del cándido artista interpretado por Lewis, lo humilla frente al público, golpeándolo una y otra vez... ¿Se acuerdan de esa poderosa imagen? Aunque nunca más he vuelto a ver esa cinta, todavía la tengo presente.
       De chico veía el show animado de Jerry Lewis, que ahora que lo traigo a la memoria puedo afirmar que era bastante surrealista, por no decir “lisérgico”.  En este cartoon Lewis era el protagonista y vivía rodeado de su familia, que estaba conformada por tipos tan raros como esta versión suya animada, cada uno de sus integrantes feos y caricaturescos, que en la práctica eran clones suyos.  De estos verdaderos freaks solo recuerdo a su tío inventor, que una vez hasta una máquina del tiempo hizo y lo llevó a la época de los dinosaurios.  Con mis hermanas gozábamos bastante de esta serie.
      Solo una de sus muchas películas tuve el gusto de ver en pantalla grande, Sueños en Arizona (1993), del director de “culto” Emir Kusturica, en plena época universitaria mía.  En tal época veía mucho “cine arte” e iba solo o con mis amigos de aquel entonces al cine Normandie, una sala fea que solo daba reestrenos, pero a la que le tengo mucho cariño.  Si bien esta obra posee un humor muy especial, fue todo un reencuentro para mí con este actor, pues su papel era más bien de tipo dramático, aunque quedaba de manifiesto en su guión que por parte de Kusturica estaba la intención de hacerle un tributo en vivo a tal leyenda viviente.  Esta preciosa obra estuvo entre las más apreciadas y comentadas por los circuitos intelectuales en aquellos años y me alegro de haber participado de la apreciación que se le hizo en su momento.
      Terminaré contando que Jerry Lewis sirvió de inspiración para la Teletón, importante iniciativa benéfica que desde 1978 vela por rehabilitar a niños y adolescentes en todo el territorio chileno, que tengan algún tipo de discapacidad física.  Pues fue en su país, USA, que el actor apoyó esta cruzada desde la década de los cincuenta, motivando a alguien como Mario Kreutzberger, más conocido como don Francisco, a fundarla y mantenerla gracias a las campañas que se hacen en el país casi todos los años.  De este modo para quienes sabemos de este activismo suyo social, difícil resulta no relacionarlo con esta organización, que en persona he aprendido a valorarla más que nunca, porque ha atendido gratuitamente a dos de mis sobrinos (uno de ellos a mi amado Brunito).


El genial opening de la serie de la que les he contado.

miércoles, 19 de abril de 2017

Mis películas favoritas sobre fantasmas (cuarta parte): Beetlejuice.


Su director: Tim Burton.

       El tener este título entre mis películas favoritas sobre fantasmas, me permite por fin referirme a uno de mis directores favoritos, Tim Burton, considerado entre los mejores cineastas de hoy en día (si bien para algunos hace rato que ya pasó su mejor etapa creativa).
     Nacido en 1958, oficia no solo de director, sino que también como diseñador, guionista y productor tanto de sus propias películas, como de otros realizadores y a los que no duda en respaldar con su nombre hoy en día famoso y sinónimo de calidad.  Su filmografía destaca por el interés hacia lo fantástico, que incluye una estética cuidada que limita entre lo claramente gótico y lo surrealista, de modo que en general sus títulos resultan ser un verdadero bocado para los amantes de este tipo de cine.  No obstante dichos detalles no hacen que los argumentos de sus obra pequen de escapistas, pues bien encontramos en ellas retratados los grandes interesantes de la humanidad, tal como nuestro papel en el mundo, la fraternidad, la vocación personal, la confrontación entre los sueños y la realidad…
      En sus muchas cintas abundan los personajes estrafalarios (y bastante llamativos) y el humor, destacando en el primer caso los primeros, que en muchos casos se han convertido en algunos de los más famosos en la historia del cine: tales como el fantasma Beetlejuice, el “hombre artificial” Edward Manos de Tijera, el amo del País de Halloween Jack Skeleton y su versión del famoso personaje del Sombrero Loco, salido de la obra literaria de Lewis Carroll.
       Ha hecho tanto cine de imagen real (lleno de efectos especiales la mayoría de las veces), como de animación tipo stop-motion (su cortometraje Vincent, la película The Nigthmore Before Christmas que escribió, produjo y diseñó, pero no dirigió, además de El Cadáver de la Novia y el remake de su propio corto Frankenweenie), siendo esta una técnica que desde pequeño admiró.  De igual manera siguiendo sus pasiones desde la infancia, ha filmado en más de una ocasión en blanco y negro, tratándose de su enorme gesto de amor al cine de antaño que lo inspiró.
       Asimismo acostumbra trabajar con actores recurrentes, siendo que en muchos casos ha logrado convocar gracias a su reputación a algunos de los mejores actores en la historia del cine.  Es así que quienes han estado en la mayoría de sus cintas, son su esposa Helena Bonham Carter y su amigo Johnny Deep; quienes a lo largo de su carrera juntos, han demostrado su versatilidad para interpretar los más diversos y distintos personajes.  Otros actores de primer nivel, con enormes trayectorias y premiados desde mucho antes de filmar junto a él, son los llorados Vincent Price, Christopher Lee y Alan Rickman, también Danny De Vito, Jack Nicholson, Michelle Pfeiffer y Winona Ryder, entre muchos más.
       De igual manera se debe destacar su labor junto al compositor Danny Elfman, gran amigo suyo y destacado músico, compositor de una inmensa gama de cintas, que ha hecho la banda sonora para todos sus trabajos, salvo tres (Ed Wood, Sweeney Tood y Miss Peregrine y los Niños Peculiares).  Cabe mencionarse que algunos de los temas que ha hecho Elfman para el cine de Burton, hoy en día son también verdaderos clásicos, tales como sus temas para La Gran Aventura de Pee-Wee Herman, Batman y El Joven Manos de Tijera.
       En la actualidad tiene casi una veintena de filmes a su haber, sin contar todos los otros títulos que él mismo ha producido, siempre apoyando las producciones de tipo fantástico y hasta experimental.  Un repaso rápido por su impresionante carrera como director comprende los siguientes títulos (usaré los nombres con los cuales fueron conocidos en mi país):

Tim Burton.
·         La Gran Aventura de Pee-Wee Herman (1985): Basada en un popular personaje de la televisión humorística gringa, es la historia de un hombre adulto que actúa como un verdadero niño (leiv motiv recurrente en su filmografía), quien inicia un muy particular viaje y en el que pasa por las más disparatadas experiencias.  Sencillamente deliciosa, con su debut para la pantalla grande de inmediato sentó las bases de su universo cinemático (antes había hecho dos cortometrajes para Disney, Vincent y Frankenweenie, que no dejaron de llamar la atención y muy recomendables).
·         Batman (1989): Su segunda colaboración con Michael Keaton y la primera con Jack Nicholson, fue el sueño hecho realidad de millones de fanáticos del popular personaje de DC, de hacer una versión de imagen real con presupuesto millonario sobre sus andanzas.  Gracias al éxito de esta película los superhéroes tuvieron una nueva oportunidad en el cine, luego de la desastrosa última entrega de Superman con Cristopher Reeve, siendo que además impulsó a la creación de uno de los mejores cartoons jamás hechos: Batman: La Serie Animada.  El Guasón interpretado por Nicholson sin dudas que se “robó la película” en esta oscura y lúdica adaptación de las historietas sobre el Murciélago.
·         El Joven Manos de Tijera (1990): Valorada entre sus mejores cintas, corresponde a su poética, hermosa y entrañable versión de los cuentos de hadas.  Sin embargo no se trata de una historia para adultos, debido a su dosis de violencia; pues aunque pequeña en comparación con otras obras, resulta significativa dentro del contexto de este filme, acerca de un amor imposible, la inocencia y la maldad inherente en el corazón humano (en especial dentro de nuestra propia sociedad tan moderna y prejuiciosa). Además, posee algunas de las escenas más memorables de la cinematografía de Burton, como la llamada “danza de la nieve” de la coprotagonista e interpretada por una entonces hermosa Winona Ryder.




·         Batman Vuelve (1992): La esperada secuela de su primer blockbuster, es sin dudas lejos superior a esta otra película, lo que se debe en parte a una mejor y más divertida trama, como también al añadido en esta ocasión de nada menos que otros dos famosos personajes de DC (el villano Pingüino y la antiheroína Gatúbela).  La participación de los actores a cargo de los nuevos protagonistas, interpretados por Dany De Vito, Michelle Pfeiffer y Christopher Walken, una vez más logró opacar el desempeño de Keaton como Batman/Bruce Wayne, pese al buen trabajo de este último.
·         Ed Wood (1994): Su primer largometraje más o menos de corte intimista hasta la fecha, corresponde a la biografía de Ed Wood Jr., cineasta considerado como el peor de todo Hollywood.  Que un director tan prestigioso como este, fuese capaz de usar con credibilidad a este colega suyo y bastante despreciado por los grupos más elitistas del medio, se convirtió sin dudas en una defensa al espíritu creativo; de igual manera, este filme viene a ser uno de sus mayores legados cinematográficos.  Por otro lado, su recreación de los sets y escenas de las cintas clase Z de Ed Wood y la genial caracterización de los actores bizarros con los que trabajó este, evidencian como nunca el talento de Tim Burton para jugar con la realidad y la fantasía.  Asimismo, la labor de Marin Landau haciendo de un crepuscular Bela Lugosi (el recordado Drácula de los filmes de los años treinta de la Universal), otorgó al séptimo arte algunos de sus momentos más gloriosos.
·      ¡Marcianos al Ataque! (1996): Infravalorada por muchos intelectualoides y amada por montones que la consideran una verdadera obra de culto, corresponde a una comedia de ciencia ficción y que realizó Burton con el propósito de homenajear los filmes de barata factoría del género, de entre los cincuenta y los sesenta, más las películas de desastres de los setenta. Para llevar a cabo esta empresa, acerca de una muy irrisoria invasión de cabezones, flacuchentos y enanos extraterrestres provenientes del llamado Planeta Rojo, contó con el mayor reparto estelar en toda su trayectoria.  La idea genial de esta obra, le nació de su amor por una serie de tarjetas con el mismo nombre de su cinta, que se vendían antiguamente y que él las coleccionaba de pequeño.  Las situaciones absurdas y jocosas se suceden una y otra vez en este título.



        La Leyenda del Jinete sin Cabeza (1999): Su primera película de terror, si bien no exenta de su habitual humor, viene a ser su tributo a las producciones de la factoría inglesa Hammer, que en el pasado dio tantos clásicos a los amantes del género; esta pasión suya por tales obras, se vio aún más potenciada por el hecho de poder trabajar por primera vez con Christopher Lee, actor de renombre de muchas de estas cintas y quien gracias al propio Burton, regresó al cine tras años de retiro.  Basada ligeramente en un famoso cuento de Washington Irvin, La Leyenda de Sleepy Hollow, es sin dudas uno de sus trabajos más gore.
·         El Planeta de los Simios (2001): Considerada por un montón de gente como una película por encargo, debido a lo distinta que resulta ser en su estética (respecto al resto de sus trabajos), vino a ser un intento de actualizar la famosa serie de películas de ciencia ficción de los sesenta y setenta, que tantas divisas le dio a Hollywood en su momento.  Su reinterpretación de este planeta Tierra gobernado por primates inteligentes, que tienen a su merced a los humanos y quienes son nada menos que esclavos de los primeros, resulta ser bastante impecable; destaca, por otro lado, en especial el maquillaje usado acá y que difirió bastante de las cintas de la saga original.  No obstante pese a sus aciertos, es tenida en cuenta como un capítulo menor en su carrera.
·         El Gran Pez (2003): Para muchos nada menos que su mejor filme, bastante personal e intimista.  Trata acerca del reencuentro entre un hombre joven con su anciano padre, un hombre acostumbrado a otorgarle a los relatos sobre su vida personal, varios elementos maravillosos.  Con muchas escenas inolvidables, cargadas de momentos llenos de magia y emotividad, le concedió varias nominaciones a distintos premios.
·         Charlie y la Fábrica de Chocolates (2005): La segunda versión de la famosa novela infantil de Roal Dhal, es nada menos que su regreso al cine infantil, tras su recordado debut en la pantalla grande (obviando El Extraño Mundo de Jack, que no dirigió).  Sus coreografías, canciones, inolvidables personajes y graciosas escenas, que retratan esta visita a la fabulosa fábrica del estrafalario Willy Wonka, otorga al espectador tanto pequeño como adulto un montón de diversión.  La interpretación de Johnny Deep como el dueño de la empresa de golosinas, corresponde, además, a una de las actuaciones más elogiadas de este camaleónico artista.
·         El Cadáver de la Novia (2005): Por primera vez hasta la fecha, estrenó dos películas el mismo año, siendo también un nuevo musical de carácter familiar.  Se trata de otra muy particular historia de amor, que en esta ocasión trata acerca del encuentro entre el mundo de los vivos y el de los muertos.  La manera alegre de retratar el Más Allá, que lejos contrasta con el oscuro y pesimista mundo de los vivos, resulta ser uno de los puntos más altos de esta comedia que significó su regreso al stop-motion.


·         Sweeney Todd (2007): Basada en un popular musical de Broadway, es sin dudas su largometraje más sangriento.  Trata acerca de dos asesinos en serie, un barbero que mata a sus clientes y una mujer que con los cadáveres, cocina pasteles de carne que venden a sus incautos clientes.  El negocio de ambos prospera, hasta que poco a poco sus atrocidades van enredando todo.
·         Alicia en el País de las Maravillas (2010): Su reinterpretación del clásico literario de Lewis Carroll, es nada menos que una muy especial continuación de la novela de este inglés, llevando a una ahora adulta Alicia de vuelta a dicho mágico lugar.  Esta película en la que Burton retoma el cine de tipo familiar, se encuentra también llena de momentos inolvidables y de personajes sobresalientes, entre los que destacan el ya mencionado Sombrerero Loco, la Reina de Corazones y la Reina Blanca.  Pese al carácter supuestamente infantil de su argumento, el realizador supo insuflarle del verdadero sentido crítico y satírico, bajo el que Carroll escribió su obra, al abordar una vez más (y de una forma muy lírica) la figura del artista y el choque de estos con la gente de mentalidad estrecha.  Por otro lado, con esta cinta, el director se permitió aprovechar la nueva tecnología en 3D; de tal modo, dicho título es una de las pocas películas que en realidad vale la pena ver en este formato.
·         Sombras Tenebrosas (2012): Una vez más gracias a esta cinta, Tim Burton llevó a cabo su personal visión de algunos de los hitos audiovisuales, que desde joven adoraba: en esta ocasión la longeva serie de televisión homónima de los setenta y que trataba de uno de los vampiros más famosos de la pantalla, Barnabas Collins. No obstante esta vez volvió a decantarse por la comedia negra, obviando el estilo más dramático del programa, aunque procurando hacer una impecable ambientación setentera y que abogara por la nostalgia hacia esta época.  Pese a todo su esfuerzo, no consiguió ser muy del gusto del público y la crítica.
·         Frankenweenie (2012): Extendiendo la historia central, de uno de los dos cortometrajes que le permitieron iniciar su carrera, es la muy singular historia del amor de un ingenioso niño por su perro; además lleva a una nueva dirección la joya literaria de Mary Shelley, sobre el científico Victor Frankenstein y su Monstruo.  Llena de homenajes al cine de terror, que incluso llega a las cintas niponas de estilo kaiju (específicamente las de Gamera), resulta ser toda una joya y en especial para los amantes del cine que inspiró esta obra.  Fue realizada en stop-motion  y en un impecable blanco y negro.
·         Ojos Grandes (2015): Su segunda película de carácter biográfico, tras la inolvidable Ed Wood, aborda nuevamente el proceso creativo de los artistas y la manera singular de cómo estos perciben el mundo.  En esta ocasión trata acerca de un matrimonio, que se dedicaba a pintar extraños cuadros, de niños con ojos de mayor tamaño a la realidad.  Como es la única cinta de Burton que aún no veo, pues nunca se estrenó en mi país, no me aventuro a hablar más de ella para no “autoespoilearme” (ahora mismo la estoy descargando, para disfrutarla en lo posible esta semana, je)
·         Miss Peregrine y los Niños Peculiares (2016): Sobre una famosa serie de novelas de terror sobrenatural góticas para niños (¡Qué interesante mezcla!), es la historia de la dama del mismo nombre, quien alberga a un grupo de chicos con habilidades extraordinarios en su hogar; la casa en que habitan es una especie de santuario, inubicable para el resto de los mortales y en especial para un grupo de criaturas malignas que se alimentan de esta gente.  Algo que puede sorprender de esta película, puede ser que siendo una obra “familiar”, posee varias escenas espantosas, debido en especial a los monstruos que en ella aparecen.

La Película.

       De entre todas las cintas de fantasmas a las que me he referido hasta ahora en esta serie de post, es la primera que en realidad no es de miedo; puesto que en realidad se trata de una comedia bastante hilarante, si bien de humor negro y que juega con los estereotipos del género, entre ellos los mismos fantasmas, monstruos y la vida después de la muerte.
       Estrenada en 1988, siendo la segunda incursión para el cine de Tim Burton, corresponde además a la primera ocasión en la que trabajó junto a Michael Keaton, por entonces dedicado solo al humor y lo que bien demuestra en esta obra, al lograr sacar bastante risas con la interpretación suya de este “espíritu burlón” (en la práctica todo un poltergeist). 
       Su trama comienza con un joven e idílico matrimonio (Gena Davis y Alec Baldwin en los por entonces promisorios comienzos de sus respectivas carreras), quienes tan solo apenas inicia el filme mueren en un muy tonto (y gracioso) accidente.  Como es habitual en este tipo de historias acerca de fantasmas, regresan a su hogar sin haberse dado cuenta de que habían pasado a mejor vida.  No obstante como estamos además frente a un muy buen ejemplo del cine fantástico, nos encontramos con que el Más Allá cuenta con una especie de oficina para asesorar a los nuevos muertos, de modo que puedan gozar en plenitud su nuevo estado (ingenioso, por ejemplo, resulta ser la idea de que haya incluso una guía para los muertos, con la que se encuentra este matrimonio tras volver de su “trágico” viaje en auto). Como el tiempo pasa distinto en el mundo de los vivos, deben sufrir el que una nueva familia haya tomado posesión de su bella casa; los nuevos inquilinos resultan ser por completo distintos a ellos. La consultora que los atiende  (interpretada nada menos que por la veterana Bette Davis, en su último papel completo en una película), les recomienda que tengan fe en sus propias capacidades para espantar a los “intrusos”; no sin antes advertirles que para nada se les ocurra solicitar los servicios de Beeteljuice, quien se hace llamar “bioexorcista” y asegura con su rara publicidad que puede deshacerse de sus molestias.

En la sala de espera de los nuevos muertos.
        Como era de suponerse, los Maitland resultan ser incapaces para lograr asustar a los Deetz y a sus desagradables amigos (su desastroso intento, otorga una verdadera escena de antología y por supuesto que uno de los mejores momentos de este filme), razón por la cual no dudan en pedirle a Beeteljuice que les eche una mano.  La intervención del fantasma, les causa a todo el mundo más de un problema, entre vivos y muertos; de tal modo que no les queda otra a los Maitland, que asumir su responsabilidad con lo que está ocurriendo.
       Interesante resulta ser la contraposición entre las dos familias que aquí aparecen, pues mientras los primeros resultan ser una pareja perfecta, en cuanto al amor que se tienen, de gustos sencillos y dulces, el otro matrimonio (años mayores que ellos), son presentados a primera vista como gente cínica, materialista y para nada románticos.  El marido posee una hija de su primer matrimonio, puesto que enviudó, la que es una adolescente depresiva y gótica, si bien la personalidad de la chica es abordada de manera cómica, siguiendo la temática de esta película (interpretada además por Winona Ryder, antes de sus grandes éxitos y posterior caída en la ignominia).  Es respecto a esta última y los dos fantasmas benignos, que resalta el hecho de que la chiquilla, logra llenar sus propios vacíos afectivos con su ayuda.
      El humor y las varias situaciones extraordinarias que suceden frente a la pantalla, están enfocados de tal manera, que recuerda mucho al de los cartoons cómicos y clásicos de la misma Warner Brothers, la empresa que produjo esta cinta (con sus shows de Bugs Bunny, el Pato Lucas, Porky y compañía); puesto que al presentarnos un Más Allá, distinto a la imagen común que se le otorga a este lugar (si no sublime, sí terrorífico), todo es posible y de tal modo lo caricaturesco abunda a cada momento.  Las criaturas y paisajes que aquí aparecen son sin dudas alucinantes, llenas de colorido y las formas más increíbles, en lo que viene a ser el verdadero comienzo del universo de fantasía de Tim Burton.
      No se puede olvidar al propio Beetlejuice, un diablillo que en realidad no es malvado, aunque sí lujurioso (abundan los chistes de carácter sexual en esta obra) y por completo impredecible en su extravagancia.  Cada vez que surge a escena, es un momento para gozar, pues las risas no faltarán.
      El éxito de este largometraje y su impecable factura artística y técnica, le concedió varias nominaciones a distintos certámenes; en especial por su maquillaje y efectos especiales que para la época en la que fueron concebidos, eran bastante novedosos.  Por otro lado, no se puede olvidar que a partir de esta película, se realizó una tal vez aún más exitosa serie animada.   Centrada en las aventuras de Beetlejuice junto a Lydia, la chica de los Deetz y que acá es su fiel amiga, duró 4 temporadas, con 83 episodios y ganando varios premios.  El programa se convirtió en una pieza de culto, debido a su humor y que siguió sin dudas con el estilo de Tim Burton; a sus virtudes se le suma una cuidada estética, que además incorporó los primeros segmentos de GGI, en una serie animada para la televisión.  No se puede dejar de lado, al respecto, que su tema central musical fue compuesto por el mismo Danny Elfman, arreglando el que hizo para la película original.


Trailer de la película.


Créditos de apertura de la serie animada.
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