Mostrando entradas con la etiqueta Harry Potter. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Harry Potter. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de diciembre de 2024

Reconocimientos y despedidas varias (I)


 
    La séptima temporada moderna de Doctor Who fue especial y compleja.  Primero, porque se dividió en dos partes, las que abarcaron los años 2012 (primera entrega) y 2013 (segunda entrega).  Cabe mencionar que durante esta última parte se celebraron los cincuenta años del show, desde sus capítulos clásicos; por lo tanto, nuestro Undécimo Doctor estuvo lleno de celebraciones, que incluyeron varios especiales bastante gratificantes, incluyendo uno que se estrenó en cines (incluso acá en Chilito, si bien, creo en una pura sala y única función).
    Por otro lado, también significó esta temporada el cierre de las aventuras con los Ponds (que estuvieron incluso más que las recordadas Martha y la aún más carismática Donna) y la llegada de una nueva companion (tremendo personaje esta); asimismo, fue el final de Matt Smith como el Doctor, dando paso a una muy interesante nueva encarnación.
    Por ahora, echémosles un ojo a sus primeros episodios.
 
0- El Doctor, la Viuda y el Ropero:  El especial de Navidad de 2011 y anticipo a la séptima temporada (o bien su capítulo cero), tal como dice su nombre y se desarrolla la historia, es una alusión/homenaje a otro clásico literario de la literatura inglesa de fantasía.  Si la vez anterior tuvimos una reinterpretación de la popular historia navideña de Charles Dickens (Un Cuento de Navidad), esta vez es revisitado el primer libro de Las Crónicas de Narnia, obra de C.S. Lewis, conocido como La Bruja, el León y el Ropero.
   En esta ocasión el Señor del Tiempo visita la Inglaterra de la Segunda Guerra Mundial, donde/cuando conoce a una familia compuesta por la madre y sus dos hijos.  Una deuda de antaño con la mujer, lo hace regalarles una bella temporada lejos del peligro; pero como era de esperar, la verdadera aventura se produce cuando, tal como en el citado texto narrativo, todos ellos entran a través de un portal (disfrazado de objeto común y corriente, como el de la mentada novela) a un lugar lejano en pleno invierno nevado.  Allí se encontrarán con una rara especie alienígena y con la amenaza del progreso invasivo de los humanos, razón por la cual todos los viajeros deberán actuar como héroes.
    Preciosos diseños para la realeza y un emotivo epílogo, que hasta lágrimas me sacó.
 
1. El Manicomio de los Daleks: Los mayores enemigos del Doctor lo contactan y, de paso, también lo hacen con los Ponds.  Ignoro cuánto tiempo ha pasado para los humanos, desde la última vez que vieron al Señor del Tiempo, pero la vida de este matrimonio no se encuentra en su mejor momento; pese a todo, el trío se ve obligado a ir a un planeta donde los Daleks mantienen confinados a sus enfermos mentales, quienes ahora podrían ser un mayor peligro para su imperio.  Allí se encuentran con la única sobreviviente de una nave tripulada por humanos, la cual lleva tiempo tratando de escapar de los monstruos y los ayudará a salir ilesos.
    Un impresionante comienzo de temporada, otra vez escrito por Steven Moffat (¡Y pensar que yo lo encontraba ahí no más!), con un escenario impactante para mostrarnos el Consejo de los Daleks.  Por otro lado, el capítulo nos introduce a un nuevo personaje femenino, que será relevante para los próximos tres años aproximadamente.
 
2. Dinosaurios en la nave: Un gigantesco vehículo espacial amenaza con estrellarse en la Tierra y solo el Doctor puede salvarnos; para conseguir su propósito, lleva consigo a los Ponds, quienes no lo veían hace unos diez meses (detalle importante para lo que pasará más adelante) y al padre de Rori, quien se les une por accidente.  Más encima, van con ellos dos compañeros de viejas andanzas suyas, que desconocíamos hasta ahora: una famosa reina del antiguo Egipto (me guardaré su nombre) y un cazador que no sé si será otro personaje histórico o se lo inventaron para la serie. Dentro de la nave se encuentran, también, un sujeto de mala calaña, que ha llegado allí en condiciones poco gratas.
   Al ver un capítulo como este, con muchos efectos especiales y un decorado precioso, se nota que gastaron bastante dinero para este o bien subió considerablemente el presupuesto de la serie.  Lo anterior puede tomarse en cuenta, porque dentro de los artistas invitados se encuentran Arthur Darwill y David Bradley, par de veteranos actores que, entre sus papeles en muchas producciones, trabajaron en los filmes de Harry Potter (aunque no recuerdo si compartieron pantalla en aquel entonces).  El primero era el bonachón papá de los Weasley y esta vez hizo de un padre con similares características.  El segundo, en cambio, con su "cara de malo" es ideal para los papeles de si no villano, al menos un sujeto de malas pulgas (esto último, tal como su rol en Harry Potter); esta vez le tocó hacer de otro individuo de nefastos propósitos y vaya que se siente fuerte su presencia, recordándonos su labor como el traicionero señor culpable de la famosa Boda Roja, en la tercera temporada de Juego de Tronos.  Lo último, respecto a Bradley, es que, al año siguiente, 2013, haría del actor que interpretó al Primer Doctor, en un bello filme biográfico sobre el origen de la serie (Aventura en el Tiempo y el Espacio); con posterioridad, se repitió el papel más de una vez en el show, aunque como el personaje de ficción y no como el hombre "real".
    Del final, impacta la decisión del Doctor, a quien desde hace tiempo no veíamos haciendo justicia de manera punitiva; puesto que esta vez su rival llega a ser tan odioso, que hasta aplaudimos su decisión para con este.
    Por último, me agradó la personalidad de la reina egipcia y la de los dos robots del villano de la historia (estos con geniales diseños).


 
3. Un pueblo llamado Piedad: ¡Ya era hora que nos mostraran en esta etapa moderna del Doctor Who al fabuloso antiguo Oeste gringo! Y es asi cómo nuestros héroes visitan un pueblito de esos, bastante pequeño, aunque interesante.  Allí la gente vive amenazada por un ciborg alienígena, quien no los deja salir de los límites de su territorio ¿La razón? Tienen entre ellos a un hombre con el cual el asesino quiere ajustar cuentas.
    Un supuesto villano que va más allá de los estereotipos, un bondadoso hombre con matices de gris y un muy guapo y varonil sheriff de noble corazón (bien arquetípico este) completan esta historia que nos deja un bello mensaje: Nuestro pasado no nos define, sino nuestras decisiones actuales; así que sí existen las nuevas oportunidades, solo hay que saber aprovecharlas.
    Por otro lado, destacable el paralelismo que se hace entre el doctor y su "colega", un duro bofetazo al amor propio del Señor del Tiempo.
     Para terminar, si antes nos enteramos de que el Doctor hablaba "bebé", ahora sabemos que también sabe "caballo" y al respecto, muy gracioso el chiste del equino transgénero.
 
4. El Poder de Tres: El año de la "Invasión Lenta", tal como le llama Amy Pond, quien oficia de narradora de esta historia.  El buen Doctor pasa una larga temporada con sus amigos, para proteger a la humanidad, luego de que millones de pequeños cubos negros se han materializado en todo el mundo.  Nadie sabe de qué se trata, pero hay quienes se preocupan de ello y la cordura de tales personas se hará valer.
    El Señor del Tiempo hace lo posible por acostumbrarse a una vida "humana" y eso es gracioso; pero, por otro lado, su inmenso amor por nuestro mundo y especie, sumado a lo que siente por sus compañeros, es loable.
   Interesante resulta ser cómo esta vez se manifiesta mejor la crisis por la que están pasando los Pond, quienes desde hace rato están cuestionándose su vida junto al Doctor y su necesidad ya de "establecerse".
    Tenemos el gusto de volver a encontrarnos con el agradable papá de Rory.
 
5. Los Ángeles se toman Manhattan: El Doctor y los Ponds vuelven a Estados Unidos y allí esta vez deben enfrentarse nada menos que a los Ángeles Llorones (otra vez). Un librito sobre una detective se revelará como mucho más que un pasatiempo, mientras que una vieja amiga volverá a aparecer.
   Steven Moffat, quien ha tomado con mano firme hace rato el relevo, tras la ida de Russsel T. Davies, recupera a los grandes villanos sin personalidad y que creó con orgullo para el show; sin embargo, también nos golpea bajo, al obligarnos a despedirnos, en tan duras circunstancias, de la pareja de companions que hemos aprendido a adorar... ¡Así que a preparar los pañuelos!
 
6. Los Hombres de Nieve: En un momento del siglo XIX, en Inglaterra, un hombre acaudalado mantiene contacto con una inteligencia extraterrestre malvada, que lo ayuda a controlar unas criaturas monstruosas, con forma de hombres de nieve. Tres figuras del bien se le oponen y corresponden a Madame Vastra (la preciosa silurian a la que conocimos tiempo atrás), su esposa humana Jenny Flint y el simpático comandante Strax (un sontaran, raza por lo general enemiga de nuestro héroe mayor); una encantadora institutriz se les une ¿Pero qué pasa con el Doctor que está viviendo en este periodo y nada hace? Pues resulta que, tras sus últimas pérdidas, lleva un tiempo sin involucrarse, tal como lo afirma la "detective" (y lleva un buen periodo sin involucrarse, según dicen por ahí, quizás cuánto).
    No solo regresan el trío ya mencionado, sino que volveremos a encontrarnos con quien luego será llamada La Chica Imposible, una de las grandes ideas de Moffat.
    Por otro lado, aquí tenemos el Especial de Navidad de 2012, el cual antecede a la segunda parte de la séptima temporada, lejos mejor que la anterior.  Mucha diversión y emoción en este especial, que les recomiendo bastante.

 

martes, 3 de diciembre de 2024

Adiós, gracias y hasta pronto: Maggie Smith


    89 años tenía Maggie Smirh cuando nos dejó este 27 de septiembre, toda una vida dedicada a maravillarnos con su presencia en pantalla.  Esta tremenda actriz británica fue capaz de superar la burla de sus propios padres, cuando les contó a lo que deseaba dedicarse, quienes le dijeron que con su (feo) rostro nunca llegaría a acaparar la atención.  Pese a la mala disposición de sus progenitores, trabajó en un montón de obras de teatro, películas y programas de televisión; por ello, cosechó por montones ovaciones, premios y distinciones.  Fue tanta su contribución como artista, que forma parte de muchos de nuestros recuerdos, gozando de una buena historia, un gran personaje y, mayor aún, una tremenda actuación.  No puedo rememorarlas todas; pero de seguro disfruté en su momento de más trabajos suyos, que aquellos que hoy puedo rescatar.
    Solo la tengo en mente como una mujer ya de avanzada edad, de rasgos duros y mirada inteligente.  Pese a los que dijeron de ella sus propios desnaturalizados padres, era bella y muy elegante.  Cada intervención suya me conmovía, sin saber cuándo la descubrí en mi niñez y juventud, que me regalaría, mejor dicho, que nos concedería a millones en todo el mundo, la encarnación de uno de los los grandes personajes femeninos de Harry Potter.
    Era un infante cuando fui con tres de mis hermanas (¿o fui con cuatro?) y una sobrina a ver Furia de Titanes (1981) en la llorada sala Cinerama del Santa Lucía.  Me asusté mucho con los fabulosos monstruos creados por mi adorado Ray Harryhausen y, pese a ello, gocé como loco de esa maravilla mitológica, que ya tan pequeño este tipo de historias eran lo mío.  No tenía idea de que la actriz que hacía de la diosa Tetis, era la misma Maggie Smith, a quien solo vendría a individualizar ya de adolescente; no obstante, alguien como ella tenía que serme significativa, considerando su versatilidad y mi amor por el cine. Lo que quiero decirles es que, sin saberlo en ese tiempo, Maggie llegó a mi vida para quedarse.
    Tuve un par de amigos que eran hermanos, con quienes inicié una estrecha y ñoña amistad al final de nuestra infancia; luego me distancié con uno de ellos y el otro, el menor, apareció y desapareció de mi vida más de una vez hasta no hace mucho.  Era la primera etapa de nuestra fraternidad, cuando me contaron que iban a juntarse en el Centro con su mamá, luego del trabajo de esta, acompañados por su hermana menor; iban ir a ver juntos la última película de Steven Spielberg de aquel entonces: Hook (1991).  En aquel tiempo mis veces en un "teatro" eran contadas con una mano y esa fue nuestra salida número uno de muchas entre nosotros.  Solo tenia paa pagar la entrada, pero la mamá de mis compañeros tiernamente me compró a mi también unas cuantas cosas ricas para comer. Conocía a Spielberg de Tiburón, Encuentros Cercanos del Tercer Tipo, ET. y las pelis de Indiana Jones, así que ya me fascinaba... ¡Ver algo suyo en pantalla grande era algo que no me podía perder!


    Al atardecer comenzó a llover copiosamente, como bien me gusta (fue antes del calentamiento global, así que imaginen cómo caía el agua), lo que marca muchos de mis recuerdos más queridos.  Esa ocasión me encontré con la historia de un Peter Pan, que por amor había renunciado a su legado.  Entre sus personajes estaba Wendy, aunque ya no era la dulce niña que conocía; sino que ahora se trataba de una adorable anciana, que debía asumir el paso del tiempo (y con dignidad), tal como su viejo amigo de la infancia, a su manera, se adaptaba a la idea de crecer por igual.  Esta Wendy envejecida, aunque sabia estaba a cargo de Maggie.  La bondad que transmitía era evidente y también tenía algo de trágico; en ese sentido, imposible no detenerme en ella, a diferencia de su Tetis que pasó desapercibida para mi yo niño.
     Seguía cursando la Enseñanza Media (lo que en otros países llaman la Secundaria), cuando estrenaron Cambio de Hábito (1992).  Esta vez se trataba de una comedia musical y en la que mi también querida Whoopie Goldberg, hacía de una cantante de shows nocturnos que debía hacerse pasar por monja, para evitar que la encontrara un mafioso.  La Madre Superiora del convento al que iba a refugiarse, estaba interpretada por Maggie Smith y era una mujer que si bien se mostraba demasiado "correcta" (fome), podía ser lo suficientemente flexible, como para aceptar a alguien como la cabaretera entre ellas.  Otro bello personaje de la Smith, que volvió en 1994 con la secuela.
     Mi bebé, hoy de quince años, era chiquitito cuando le mostré la hermosa cinta El Jardín Secreto (1993); yo la había visto de joven y me gustó mucho, pero (típico en mí) no la recordaba mucho.  Esta vez Maggie era una severa institutriz, que cuidaba con recelo al niño enfermo de una acaudalada familia; la llegada de una alegre chica a la casa cambia la vida de todos ellos, incluso el de la supuesta mujer amargada que era esta señora.  La humanidad de los personajes representados por la actriz, a la que por fin despido y/o deseo honrar, era enorme.
    Pero para este humilde servidor y para millones, incluso para mi sobrinito Amilcar, Maggie será siempre la profesora Minerva Mcgonogall, a cargo de la casa de Grtffyndor en los ocho filmes de Harry Potter (2001 a 2011).  Es imposible no pensar en ella, si no es trayendo a nuestra mente la imagen de esa mujer seria, pero noble y valiente, protectora y leal, muchas de ellas virtudes que valoro demasiado.  Cada vez que salía a escena, era para deleitarse, atesorando esos momentos (como me pasa con muchos de sus colegas, incluyendo el llorado hace rato Alan Rickman).
    Maggie se unió a otros artistas veteranos de Harry Potter, que dejaron este plano de existencia, aparte del mentado Rickman (los dos Dumbledore y Hagrid).
    En 2022 se estrenó el emotivo documental Harry Potter 20 Aniversario: Regreso a Hogwarts y la eché de menos ahí.  Ignoro por qué no salió, a diferencia de otros actores y actrices de estos filmes; ya debía estar muy viejita como para salir aunque sea unos minutos para regocijo de sus admiradores.
    Y por último, lo que es la vida, se hizo reconocida y querida por millones en el mundo a una avanzada edad, justo en un papel que no era muy de su agrado.
 

                                                     Gracias por tanto, Maggie

domingo, 24 de marzo de 2019

Su mejor aventura…Hasta ahora.


1. Artemis Fowl: El Cubo B.

     De 2003 data la tercera novela de la saga de Artemis Fowl, el personaje creado por el irlandés Eolin Colfer y que en inglés se titula Artemis Fowl: The Eternity Code y que como el libro anterior en su traducción al español, tuvo un pequeño cambio en su nombre para la versión a nuestra lengua.  Con unas cuantas páginas más que su predecesora (la versión en bolsillo que poseo tiene 440 páginas exactamente), viene a ser un salto argumental y de estilo más grande que los dos primeros libros de la saga, puesto que ahora que están más desarrollados los personajes y el mundo creado por su autor, es posible jugar más con sus caracterizaciones, así como con el estilo narrativo y, de paso, profundizar más en los temas abordados ahora que (se supone) sus lectores originales son mayores.  Lo anterior, como no, permite encontrarnos con una mejor y más entretenida novela que las anteriores.
      La narración comienza más o menos un año y medio luego de los eventos del primer tomo, cuando Artemis tiene 13 años aún, contraviniendo lo que el lector hubiese pensado de que transcurría alrededor de un año entre una nueva aventura y otra (como bien sucede con las entregas originales de Harry Potter, saga de fantasía con la que de forma injusta han comparado esta serie; como si se tratara de una versión más oscura o en tono de humor negro, de las andanzas del aún más popular personaje de J. K. Rowling).
     El libro comienza con nuestro antihéroe a punto de completar uno de sus mayores planes, para ganar un montón de dinero: extorsionando a un poderoso empresario de la tecnología. al enseñarle su último invento y consistente en un pequeño aparato, el llamado Cubo B, capaz de meterse dentro de cualquier sistema de seguridad y otras maravillas.  La “oferta” del pequeño genio es sencilla: el otro hombre de negocios le entregará una suma considerable y él durante un año no usará su nuevo artefacto, de modo que así su contrincante puede prepararse para no perder más dinero, para cuando entre en funcionamiento el aparato.  No obstante, lo que no se espera Fowl es que el mucho más experimentado y verdadero villano, no teme en cruzar varias líneas y le quita el artilugio, dejándolo a él y a su leal Mayordomo en más de un aprieto.  Como el último invento de nuestro protagonista es una fusión de la ciencia de los “elementos del subsuelo”, lamentablemente una vez que el aparato es activado, estos quedan involucrados y de ese modo una vez más la capitana Canija y compañía, deben volver a trabajar junto al “fangoso”, para gusto o disgusto de todos ellos.

2. La evolución de los personajes y de su relación entre sí.

     Luego de los acontecimientos de Encuentro en el Ártico, nos encontramos con un Artemis Fowl mucho más “evolucionado” y/o humanizado que como lo pudimos ver en la primera entrega de la saga; al respecto, bien podríamos decir que este ahora que es más grande ha madurado, puesto que las pasadas experiencias le han demostrado que no estamos solos y que ni siquiera él mismo está necesitado del afecto de quienes lo rodean.  Además, ya no solo ha recuperado a su madre, sino que también gracias a la intervención de las criaturas mágicas, por fin ha logrado tener otra vez a su padre con él; a su vez,  su progenitor en esta novela tiene un valioso papel, al transmitirle su propio cambio en la manera de ver la vida y, de ese modo, llevarlo a comenzar un proceso más profundo de espiritualización.
     Queda claro que ahora Artemis por igual ha llegado a admitir que Mayordomo es alguien importante para él y no solo por ser un eficiente guardaespaldas, siendo que también ha llegado a valorar a la elfa e incluso a gente como Mantillo y Potro.  Si el gigantón al servicio suyo viene a ser una particular figura paterna, Holly se ha transformado en lo más parecido a una amiga, un par suyo a la que no solo admira, sino a la que junto con el resto considera que disfruta mucho de las aventuras juntos.  Por otro lado, en el enano claramente ve a alguien que le recuerda bastante a él mismo, debido a su amor por el dinero y los lujos, además de que ambos son dos patanes de buen corazón, a los que les gusta la adrenalina de trabajar en la ilegalidad.  Asimismo, imposible que no se sienta identificado con el centauro, cuya inteligencia y experticia en la tecnología es tan grande como la suya…De este modo, cada uno de los mencionados completan y complementan al chico, por tratarse de importantes aspectos de su persona que lo convierten en alguien integral.
     En cuanto a Holly Canija, la coprotagonista de esta serie que cada vez me está gustando más, queda de manifiesto que en contra de su voluntad ha llegado a apreciar al pequeño criminal, lo mismo que al ladronzuelo de Mantillo; todo esto, puesto que aunque la oficial de la PES sea alguien que ha hecho un juramento para respetar la ley, guarda dentro de sí por igual un espíritu inquieto y deseoso de ir más allá de los límites impuestos por la sociedad; puesto que tal como ha quedado demostrado en las varias ocasiones, en las que se ha saltado las reglas, a veces es necesario tomar otras medidas para llevar a cabo las misiones y no todo se trata de ser “correcto” 100% en la vida.
    Con respecto a Mantillo Mandíbulas (imposible que no te llegue a caer bien, que nunca ha sido un tipo malvado, en realidad), la soledad a la que le ha llevado la vida que ha escogido, poco a poco ha ido remitiendo, ahora en que por primera vez ha escogido  llevar a cabo actos desinteresados por otros  y ello permite que se establezca una real fraternidad con Artemis; además, su propia relación con Canija y hasta con la hermana menor de Mayordomo, resulta ser menos conflictiva, ya que comienza a nacer un verdadero aprecio entre estos tres.

3. Los nuevos villanos.

    En esta ocasión el mal viene por parte de los humanos, que nos encontramos con unos cuantos tipos amorales, tanto o más bellacos que los presentados en el libro anterior; cada uno de ellos con sus propias particularidades y muy bien delineados.
    El primero de ellos viene a ser Jon Spiro, un hombre de negocios que tal como Cudgeon y Kobol, solo piensa en su propio bienestar (y he aquí algo interesante al respecto, que viene a ser la idea de que antes así era más o menos Artemis, hasta que sus vivencias y la gente de su círculo lo hicieron cambiar para mejor), sin importarle cómo conseguir sus mezquinos objetivos.  Se trata de un hombre que contrasta además con Fowl por su edad y apariencia, que tendría por sobre los cincuenta años, de aspecto delgado y seco, quien menosprecia la compañía de los demás y solo cuenta con empleados, gente que le sirve solo por temas de dinero.  Por otro lado, vemos en él a alguien que por ser más viejo, tiene más experiencia que el supuesto novato y por eso se siente orgulloso de ello, menospreciando a su competidor; a su vez, considerando el mensaje ecológico de estas novelas, es un tipo al que no le importa el medio ambiente, de modo que entre sus varias infracciones está el ser responsable de muchos atentados contra la naturaleza.
     Luego tenemos a Brutus Blunt, que si el anterior corresponde a lo más parecido a una némesis para Fowl, este otro viene a ser la contrapartida maligna del honorable Mayordomo.  Años más joven que Domovoi (en efecto, por fin se nos revela su nombre de pila), es el propio guardaespaldas del villano Spiro y quien manda sobre otros musculines descerebrados que llevan a cabo más fechorías para el millonario.  A lo largo de la novela, ambos protectores tienen su propia rencilla entre sí, un atractivo subarco argumental dentro de la historia y que ayuda a darle mayor complejidad a esta, como al propio Mayordomo (el desenlace del enfrentamiento entre ambos es, sin dudas, bastante ingenioso).
     Además encontramos a la pareja de cabezas de músculo de Pex y Chips, dos tipos que trabajan para Spiro y que de tanto torpes que son, le otorgan algunos de los mayores momentos de humor a la trama.  Ambos son individuos de inteligencia subnormal, que solo saben usar su cuerpo para enfrentarse a la vida y que una y otra vez son superados por Artemis y compañía.  
    No se puede dejar de lado al violento y acomplejado Mocasines McGuire, una especie de sicario o mercenario que si bien no aparece tanto en la narración, se convierte en uno de los mejores nuevos personajes de esta.  De baja estatura y lleno de tatuajes, le toca ser el gran oponente de Mantillo en esta obra, puesto que originalmente a ambos les toca trabajar juntos.  
    Como espero haya quedado demostrado con lo afirmado en cada caso, sin querer caer en el desagradable spoiler, todos estos sujetos de conducta reprobable funcionan de manera distinta a la hora de cometer sus fechorías.  Es así que claramente Spiro es el cabecilla, quien hace uso de su inteligencia y su dinero para hacer y deshacer a su antojo, mientras que Brutus (y fíjense en su significativo nombre, heredado del traicionero personaje histórico asesino de su tío, el César del Imperio Romano) es un hombre también artero, pero que se apoya más en sus habilidades mortales físicas.

4. Otros aspectos a tener en cuenta.


     En primer lugar cabe destacar que junto a la narración central, se incorporan páginas de nada menos que el diario de vida o las notas privadas de Artemis Fowl.  De esa forma, nos es posible conocer de primera mano cómo piensa este y lo que significan para él las demás personas.  Queda claro que este viaje por su interioridad, le otorga una mayor dimensión humana y que ahora más que nunca nos lo convierte en alguien agradable.
     Por otro lado, se rescata a un personaje que tuvimos el gusto de conocer en la primera entrega de la serie y a la que en su secuela solo se le mencionó de pasada: Juliette, la hermana menor de Mayordomo.  Desde su aparición la chica, de entonces 16 años, fue descrita como alguien simpático; sin embargo, es en esta ocasión que se profundiza en su personalidad, con capítulos dedicados a ella, que la muestran como alguien por completo distinta a su hermano y aun así heredera de la hidalguía de corazón de su familia.  Por otro lado, su mayor protagonismo nos ayuda a conocer más acerca de la rancia tradición a la que pertenecen ella y su hermano; extendiendo, de ese modo, aún más el ancho mundo ficticio que en cada volumen de la saga, va siendo descubierto con placer por parte de los lectores.
     Cabe destacar que el principal villano de esta historia sea nada menos que... ¡Un gringo! Si para las criaturas mágicas sus humanos favoritos son los irlandeses (recordemos que el autor es irlandés), aquí vemos cómo un representante del poderoso país de Estados Unidos, encarna buena parte de lo peor de este pueblo: un capitalista empedernido y falto de corazón, una criatura depredadora que fagocita a los demás y que está tan consumido por sus propios deseos, que su propio aspecto no es muy saludable que digamos. ¿Podríamos decir que todo este detalle es una crítica/sátira velada a la gente del norte? Muy probable y tan solo contar con un patán como este, en una mera "novelita" juvenil, nos demuestra cómo ha subido la calidad artística de la saga.
     Si bien Julius no aparece tanto en este tercer libro, si volvemos a contar con la presencia de alguien tan carismático como Portillo. Al respecto, imposible no disfrutar cuando este, coludido con Artemis, engaña al villano haciéndose pasar por... (mejor descúbranlo por ustedes mismos), claramente uno de los mejores aciertos de la novela.
      El tomo posee más ciencia ficción que sus predecesores, que el llamado Código de la Eternidad que titula la novela en inglés es una idea muy inteligente, quizás por el valioso hecho de que la mayor parte de su desarrollo transcurre en la superficie (a diferencia del anterior, que en su mayoría está ambientado en el subsuelo).  Es así que buena parte del libro se traslada, como no, a USA y además nos muestra a otra famosa mafia de tantas historias reales y ficticias: la italonorteamericana.  Con esto último, se nos incorpora una nueva villana, quien tan solo en un par de apariciones suyas, se vuelve atractiva para el lector y que ojalá vuelva a salir en próximos títulos.
     Tras el emocionante clímax, muchas páginas antes de acabar la narración, como broche de oro viene un emotivo desenlace y algo tan intenso que no hubiésemos esperado de estos libros.  No voy a contar al respecto, pero una vez cerrado el libro, imposible no desear leerse de inmediato el siguiente, para saber cómo logra arreglarse lo sucedido en este desenlace tan impactante, en especial para Artemis Fowl.

Portada de la adaptación al cómic de la novela que hoy nos reúne.

jueves, 5 de abril de 2018

El otro Gaiman de Vertigo (segunda parte): La Cruzada de los Niños.


   El nombre de esta novela gráfica hace referencia a un oscuro episodio de la Edad Media, que pese a su carácter de leyenda, en realidad en toda su crudeza corresponde a un verdadero hecho que ocurrió durante el siglo XIII.  En pocas palabras, se trata de un intento más de rescatar la llamada Ciudad Santa de Jerusalén (por ser en ella donde nació, vivió, murió y resucitó Jesús para la cristiandad) a manos de los musulmanes; no obstante, en esta ocasión un gran número de menores realizaron un gran viaje desde Alemania y otras zonas de Europa, navegando por el mar con la intención de lograr lo que las armas no pudieron, que según uno o más supuestos niños “santos” afirmaron que el mismísimo Cristo les había revelado que ese era el medio para lograr la rendición.  Sin embargo, la mayor parte de los chicos murió en el camino y los que sobrevivieron el viaje por mar fueron vendidos como esclavos.  Así de triste.
     Era el año de 1993, cuando el ya prestigioso sello para adultos de DC, Vertigo, llevaba cosechando varios éxitos de crítica y público.  Dirigido por una dama con altura de miras, Karen Berger, se les ocurrió a sus responsables realizar algo nunca antes llevado a cabo en sus oficinas y siguiendo el ejemplo de las colecciones más clásicas de la editorial: anuales en las cuales sus series se unieran a través de una historia en común, de modo que sus personajes pudiesen interactuar entre sí.  Fue la única vez en que se hizo tal hazaña en todo Vertigo, encomendándose la tarea a Neil Gaiman, quien orquestó otra obra inolvidable, que no deja de plasmar muchas de las características de su prosa: una rica cultura general e ingenio para usar sus conocimientos al respecto como materia prima de sus ficciones, herederas de la más rancia fantasía inglesa y tradicional en general, un emotivo lirismo, humor, uno que otro agregado macabro y personajes memorables. 
     Este proyectó se orquestó hasta cierto punto para hacerlo colaborativo, no solo por el hecho de que, como era de suponer, el apartado gráfico estaría a cargo de un dibujante que fuese lo suficientemente capaz como para plasmar en imágenes los sueños y pesadillas del inglés, siendo en este caso Chris Bachalo, sino porque se invitó a otros dos guionistas, Alisa Kwitney (hija de nada menos que del famoso escritor de ciencia ficción Robert Sheckley y que posteriormente también fue editora de Vertigo), el connotado guionista Jamie Delano (que por entonces llevaba la cabecera de Hellblazer, uno de los mayores éxitos de la empresa) y el dibujante Peter Snejbjerg.  Los tres últimos participaron en la segunda parte de la saga y/o novela gráfica conocida como, justamente, La Cruzada de los Niños, ya que Gaiman solo se encargó de llevar a cabo la primera parte y escribió unos cuantos momentos de la segunda.

    
       No faltan quienes sostienen que esta es una obra irregular, debido justamente al cambio entre la primera y la segunda parte de sus escritores.  No obstante, para este humilde servidor la pérdida de calidad en la obra, más se debió al cambio de dibujante entre una parte y otra; y es que si bien considero que al arte de Bachalo no es muy de mi agrado, por los extraños rostros que dibuja, entre otros detalles que a veces pareciera lo hiciera todo muy rápido, su sucesor sí que tiene un trazo que cae en lo verdaderamente feo en muchas viñetas y que no es lo que uno esperaría para obra como esta.  Sin embargo, frente a la idea masiva de que La Cruzada de los Niños está incompleta por faltarle cierta cohesión, no hace mucho, en 2015 (hartos años después de que saliera publicada esta novela gráfica por primera vez), se le agregó nuevo material para llenar los supuestos vacíos en su argumento.   Esta versión “mejorada” tuvo el aporte de los guionistas Toby Litt, y Rachel Pollack, quienes contaron con los dibujos de Al Davison.  Para esta ocasión se realizó un tercer capítulo intermedio, de modo de hacer de nexo entre las partes originales y se redondeó el final.  Esta reedición del cómic que hoy nos reúne se llama El País Libre: un relato de la cruzada de los niños.
     El argumento de la obra que hoy nos reúne, que corresponde además a la segunda novela gráfica contenida en el primer volumen de Leyendas del Abismo, dedicada en su conjunto a algunos títulos escritos por Neil Gaiman para Vertigo, fuera de su trabajo en la serie de The Sandman, trata de lo siguiente: En un pequeño pueblo inglés han desaparecido todos los niños, quedando tan solo una muchachita que por fortuna cuando sucedió esto se encontraba de visita en otro lugar.  La niña con esa inocencia dulce que caracteriza a los de su edad (sí, Gaiman sin dudas también es capaz de construir personajes infantiles de gran verosimilitud), llega hasta lo que parece una casa abandonada, donde otros dos menores tienen su supuesta oficina de detectives privados para pedirle que encuentren a su hermano menor.  Los chicos a los que acude resultan ser mucho más que dos simples infantes, que juegan a ser como Sherlock Holmes (la historia ocurre en Inglaterra y el famoso detective creado por Sir Arthur Conan Doyle, no es el único de los investigadores literarios famosos en ser mencionados por el curioso par de amigos), quienes en efecto logran dar con el paradero del chiquillo y, como no, de los demás.  Es entonces que se descubre de una manera muy especial lo que en verdad pasó, llegando nuestros héroes a un mundo fronterizo entre nuestra realidad y otras, llamado el País Libre.

Algunas de las viñetas (de entre las bellas) de Chris Bachalo.

     Gaiman recrea de una manera muy especial el clásico cuento del Flautista de Hamelín, otorgándole a su origen un tono tétrico e incluso terrorífico, en una historia que para nada está dirigida a los más pequeños, puesto que como se trata de un cómic de Vertigo, hay violencia y muertes espantosas (sí, de niños, como no).  También el mismo País Libre nos recuerda bastante al País de Nunca Jamás, que aparece en las historias de Peter Pan, ya que se trata de un lugar habitado en exclusiva por menores de edad y donde estos viven sin la supervisión de adultos, libres de las preocupaciones de la vida “normal”.  En este sentido, una vez que se instala en la trama el conflicto entre volver a no a donde los adultos, donde sin duda muchos de los chicos sufrieron las injusticias cometidas por los mayores, resulta difícil que un lector crítico no vea detrás de esto un llamado a valorar la infancia y la negación a crecer (esta misma idea, hasta cierto punto, la veremos en su novela de terror infantil-esta vez sí escrita pensando en lectores pequeños- Coraline).
     La mencionada Cruzada de los Niños entra en escena, debido a que muchos de los chicos que en estas páginas aparecen estuvieron involucradas en ella.  Es así que en pequeños agregados se cuentan por separados las vicisitudes de varios de ellos, con una crudeza y también belleza que no dejan de impactar.
     En esta obra intervienen varios personajes infantiles de las colecciones Vertigo, que en esos momentos se estaban editando, partiendo por Charles Rowland y Edwin Paine (¡Casi tocayo mío!), los dos jóvenes detectives a quienes el propio Gaiman creó para uno de los arcos argumentales de The Sandman.  Asimismo, aparece Suzy, el retoño más pequeño de Orquidea Negra, junto a Timothy Hunter, protagonista de la igualmente famosa serie de Los Libros de la Magia (de quien se dice es una copia y/o inspiración el Harry Potter de J. K. Rowling), todos ellos salidos de la imaginación de nuestro querido escritor.  De igual manera. podemos encontrarnos con otros dos personajes infantiles más o menos famosos de las series Vertigo: Maxine Baker, nada menos que la hija del superhéroe Animal Man, Dorothy Spinner, miembro de La Patrulla Condenada y Tefé de La Cosa del Pantano.

viernes, 5 de enero de 2018

Bienvenidos al Multiverso.



     Luego de dos exitosas temporadas en pantalla, que le merecieron la ovación del público (y en especial de los más ñoños) y de la crítica, ganando un montón de premios, la puesta al día a la televisión en imagen real del superhéroe velocista llamado The Flash, la tenía difícil para seguir en pantalla con la misma calidad…Y resulta que tras acabar de verme su tercera temporada, puedo afirmar que vaya qué sus responsables consiguieron tal hazaña.  Quizás no sea la mejor de las 3 emitidas hasta el momento, pero sí han conseguido hacer un show memorable y lleno de momentos sorprendentes, que, sin dudas, logran atender muy bien a toda la maravilla detrás de sus más de 70 años de existencia en los cómics.
     Cabe recordar que tras los eventos de su segunda temporada, Barry viajó hacia atrás en el tiempo para salvarle la vida a su madre y así cambiar la historia a su favor, pese a que ello significara cambiar por completo el orden de las cosas.  Es así que el primer episodio corresponde a nada menos que a una reinterpretación de la famosa saga conocida como Flashpoint, en la que este superhéroe por el mismo motivo creó sin proponérselo una realidad alternativa y en la cual el mundo DC dejó de ser por un tiempo el que conocemos, para transformarse en una pesadilla apocalíptica.  Pues como era obvio, toda la complejidad y oscuridad de Flashpoint se modificó para hacerlo más accesible al público familiar del programa, reduciéndolo todo a solo el primer episodio y luego abordando las consecuencias de las decisiones del protagonista en el resto de la temporada.
     Como una serie de este tipo trata, entre otros temas morales, acerca del libre albedrío y de la responsabilidad de nuestros actos, luego de lo mostrado en el citado primer episodio nos encontramos con el hecho de que la línea temporal se ha restablecido,  aunque quedan unos cuantos resabios de ello y Allen tendrá que vivir la carga sobre sus hombros.  Víctimas inesperadas vienen a ser sus amigos, quienes se ven obligados a vivir con estos pequeños y aun así significativos cambios.  Al respecto, un caso especial viene a ser la fuerte rencilla entre el protagonista y uno de sus compañeros, que se hace sentir en varios episodios, hasta que menos mal se arregla.
      Ya antes en este título habíamos llegado a vislumbrar la existencia del Multiverso, gracias a sus emisiones anteriores; sin embargo, en esta ocasión más que nunca llegamos a darnos cuenta de la impronta de estos numerosos universos dentro de las ficciones deceístas. Pues ahora no solo llegamos a conocer al Harrison Wells de Tierra-2 y a unos cuantos villanos de su mundo, además de a Jay Garrick, el Flash de Tierra-3, sino que además aparece sin dudas el que sería uno de los mejores nuevos personajes de la tercera temporada: H.R., un doppelgänger muy singular de Wells y quien a diferencia de los otros 2 ya vistos anteriormente, posee una personalidad bastante distinta, por no ser científico y pese a ello ser muy carismático, gracias a su particular humor.  Este personaje es interpretado por el mismo actor que hizo de Harrison en sus anteriores encarnaciones, demostrando así  Tom Cavanagh su versatilidad para encarnar nada menos que a 3 sujetos distintos, con el mismo rostro y cuerpo, aunque diferentes personas.  Por cierto, H.R. pertenece a Tierra-9.
     Sin embargo el llamado Multiverso no solo está presente a través de estos casos mencionados, sino que además lo encontramos en esta tercera temporada por medio de la presencia de un personaje casi al mismo nivel de popularidad que Flash: Supergirl.  Como casi al final de la primera temporada del mismo show dedicado a la prima de Superman, el Velocista Escarlata se encontró con la kryptoniana, con posterioridad esta fue invitada en el propio programa protagonizado por Barry Allen, apareciendo nada menos que en 2 episodios (bastante especiales ambos).  Ahora bien, en la versión del Multiverso de estos programas pertenecientes al llamado Arrowverse, Kara Zor-El (también conocida como Linda Danvers) no pertenece a la misma Tierra (y o realidad o universo) en que están ambientados Arrow (que comenzó con esta franquicia televisiva), ni The Flash o DC´ Legends of Tomorrow; es así que mientras las series mencionadas ocurren en Tierra-1, la de Supergirl transcurre en Tierra-38.  Y tal como sucede en los cómics, por una u otra razón es posible viajar entre una Tierra y otra.   

Un afiche que promete mucho.

     La tal vez segunda superheroína más famosa de DC (Adivinen cuál es la primera) no es la única que aparece en esta temporada de The Flash, sino que también nos podemos encontrar con otra justiciera, si bien una de menor rango: Gypsy.  Habiendo debutado en 1984 y con más de 30 años a su haber en las viñetas en la Liga de la Justicia de América, ha pertenecido a varios equipos de superhéroes.  Sin embargo la versión que vemos en el programa al que ahora revisamos, tanto en apariencia como en poderes, mayormente solo mantiene el nombre y su relación estrecha con Vibe, otro superhéroe con el que nos veremos a partir de este año ¿Y qué tiene que ver Gypsy con el Multiverso? Pues que en este programa, proviene de Tierra-9, la misma de la que llegó H. R., siendo capaz de viajar de un lugar a otro gracias a sus propios poderes.  Es así que esta versión televisiva de la superheroína (que acá es más bien una especie de policía interdimensional) se transforma en un personaje recurrente y de seguro en posteriores temporadas continuará con sus gratas intervenciones.
     Tierra-2, la patria de Harrison Wells y de su adorable hija Jessie, es visitada para adentrarnos en nada menos que Ciudad Gorila.  De este modo por fin llegamos a conocer la civilización de estos primates super avanzados, que apenas llegamos a vislumbrar en la temporada anterior.  Pues esta metrópolis extraordinaria a la que fue enviado Gorilla Grod, ahora se convierte en una nueva amenaza para Flash y sus amigos, así como para el resto de la humanidad.  En 2 capítulos sobre esto, los responsables deñ show nos obsequian con algunos de los mejores momentos de la temporada.
     Otros 3 superhéroes tienen su debut en esta ocasión: el mencionado Vibe y los velocistas Jessie Quick y Flash Kid.  El primero proviene de la misma época de Gypsy, también en las páginas de la Liga de la Justicia de América, siendo ambos creados por un maestro de antaño como lo es Gerry Conway (guionista).  Siendo Vibe otro personaje de segunda o de tercera como su mencionada compañera, fue reintroducido en el actual Universo DC con los llamados Nuevos 52, teniendo incluso una serie propia tras ser potenciado.  Un detalle muy interesante en lo que viene a ser la serie The Flash, es que el personaje originalmente se llama Francisco Ramon y le llaman “Cisco”…Al igual que el mejor amigo del Barry Allen de esta versión televisiva; de este modo queda claro que desde antes de que el científico, luego de adquirir sus poderes y tomara su nombre de guerra de Vibe en esta tercera temporada, los responsables del show (en realidad un guionista estrella como Geoff Jhons, al escribir la primera intervención de estos personajes en la segunda temporada de Arrow), se tenía pensado evolucionarlo hasta convertirlo en el aspirante a superhéroe que llega a ser acá nuestro genio ñoño favorito (bueno, la verdad es que Felicity, del show sobre el Arquero Esmeralda, también me conquista bastante, je).   Si bien sus poderes difieren bastante del que le encontramos en las historietas, el bello traje que usa Cisco cuando decide hacer de Vibe, resulta ser una bella interpretación del traje original del justiciero en sus tiempos.
     Luego está Kid Flash, que cuando se introdujo al hermano menor de Iris West en la segunda temporada y se vio expuesto a la energía que posteriormente lo convirtió en metahumano, era más que obvio que le tocaría convertirse en este otro emblemático velocista (si bien una versión afro y de edad mayor que en las viñetas).  Aparte de que el personaje está muy bien trabajado en los guiones, nadie puede negar que el traje que le hicieron aparte de parecerse mucho al de los cómics, es sin dudas uno de los más hermosos de todo el llamado Arrowverse.  Y si seguimos con los superhéroes que hacen uso de la llamada Fuerza de la Velocidad, no podía faltar la interesante reinterpretación de Jessie Quick, quien acá es nada menos que hija de Harrison Wells de Tierra-2 y la cual adquiere sus habilidades en el mismo incidente que Wally (en el programa, claro); ahora bien, en cuanto a su atuendo corresponde a una versión femenina del traje de Flash, que salvo en los colores no se parece al más hermoso y sexy de las novelas gráficas.
      Y en lo que concierne al apartado de los paladines de la justicia, no podía faltar un personaje tan querido como lo es Jay Garrick, acá interpretado por un maduro y aún regio John Wesley Shipp, quien hizo en los noventa del Velocista Escarlata en la ya clásica serie de imagen real, si bien en esta otra primero hizo del padre de Barry.  Cuando se supo que el actor trabajaría en este show actual, era de suponer que como un tributo le tocaría hacer de Garrick, no obstante  solo llegamos a verlo haciendo del corredor en el último episodio de la segunda temporada (cabe recordar que Jay es de Tierra-3, mientras que nuestro Barry vive en Tierra-1).  Todo un momento esperado y de antología viene a ser cuando por fin se enfunda el bello traje que le hicieron, con algo de armadura en el pecho para simular musculatura y aun así es casi un calco de la versión original de los cómics.  Con posterioridad, tal como se esperaba, Garrick en sus intervenciones en la tercera temporada aparece como un hombre sabio, que se convierte sin duda en uno de los guías del más joven Flash.

Barry, Jay y Wally.

      En cuanto a materia de villanos, bien sabido es que en las historias de nuestro protagonista estos abundan, quedando aún muchos por salir en las futuras temporadas de The Flash.  Al respecto, en el primer episodio nos reencontramos con Eobard Thawne/Flash Reverso, quien no puede ser más mortal y aterrador, además de un nuevo velocista malvado conocido como El Rival, sacado de las mismas historietas de la Edad Dorada en la que fue el primer Flash Reverso y enemigo acérrimo de Jay Garrick.  No obstante ninguno de estos dos viene a ser la verdadera némesis de Flash en este año.  Luego nos hacen creer que el verdadero gran malo será otro malhechor clásico del Velocista Escarlata, el Doctor Alquimia.  No obstante, el sujeto malvado que en realidad lleva a nuestro héroe al límite esta vez, viene a ser el también velocista Savitar.  Se trata de un personaje más reciente en las viñetas que los anteriores, puesto que data de 1995 cuando Mark Waid (el mismo de esa joyita que es Kingdom Come) estuvo a cargo de una de las más celebradas etapas de Flash (claro que cuando el colorín Wally West era en aquel entonces el protagonista).  Si los ya mencionados El Rival y el Doctor Alquimia se ven siniestros con sus respectivos trajes, con Savitar hicieron un cambio completo de su apariencia, transformándolo nada menos que en un verdadero monstruo gigante y cuya verdadera identidad luego se vuelve en una de las grandes sorpresas de esta memorable tercera temporada.
     No obstante estos no son los únicos criminales a los que se enfrentan Barry y los suyos, pues esta vez hacen su debut otros grandes de entre la famosa galería de villanos de Flash: Trompo, el Amo de los Espejos, Abra Kadabra, Magenta y Music Meister.  Si bien en general sus participaciones resultan gratificantes, se lamenta que casi como si les pareciera ridículo, no les otorgan trajes propios de este tipo de cómics (a diferencia de los superhéroes y de los otros villanos mencionados en el párrafo de arriba); así que parecen “personas normales”, salvo por sus habilidades extraordinarias. ..Y respecto a la mayoría de los trajes que vemos...¿Qué les pasa con el cuero que creen es la única alternativa "adulta" para escarpar del "mal ñoño"?...¡Ya parece un desfile sadomaso!
      Siguiendo con el papel que toman los malandras en los episodios, se debe destacar a alguien como Killer Frost, que en esta temporada ya no se trata del doppelgänger de Caitlin Snow de Tierra-2, sino que por fin hace su aparición en la versión de Tierra-1.  Como el alter ego maligno de la queridísima amiga de Allen y los demás, otorga al show varios momentos inolvidables y cargados, además, de hondo dramatismo, por tratarse de la lucha interna de un personaje que originalmente conocimos como alguien de bien.
    No se puede dejar de lado la incorporación de un nuevo personaje secundario, en la figura de Julian Albert, especialista en metahumanos y quien trabaja junto a Barry Allen en el Departamento de Policía.  Interpretado por Tom Felton (a quien da gusto volver a verlo, interpretando ahora a alguien por completo distinto a Draco Malfoy, el chico aspirante a villano en la saga cinematográfica de Harry Potter), nos depara por su parte varias otras sorpresas esta temporada.
     Y si de grandes momentos de la tercera temporada se trata, en el episodio 8, titulado como ¡Invasión!, comienza el memorable cross-over que incluye a Arrow, DC´ Legends of Tomorrow y Supergirl, teniendo la historia su continuación en la serie sobre el Arquero Esmeralda y terminando luego en el capítulo sobre los viajeros en el tiempo.  Debe saberse que esta trilogía viene a estar inspirada en una recordada saga de los ochenta de DC, llamada justamente Invasión y en la que varias razas alienígenas invaden a la Tierra, de modo que los superhéroes deben unirse para combatirlos (tal como sucede en estos programas).  Es así que al menos en los 3 shows ambientados en Tierra-1, salvo por la presencia de la kryptoniana, es la primera vez en la que salen extraterrestres.  Por otro lado, la apariencia de los malignos Dominadores y sus naves, están realizadas con esmero.
     Volviendo a la presencia de Kara Zor-El en The Flash, el episodio 17, Dueto, viene a ser nada menos que un musical y que incluye a 2 invitados especiales entre los viejos conocidos.  Por otro lado, la amistad entre el Velocista Escarlata y Supergirl, sin dudas que viene a ser aún mucho más entrañable que la que hay entre Barry y el endurecido Oliver Queen, dejándonos con ganas de futuros team-ups entre ambos sujetos de corazones tan nobles y dulces.
      No se puede dejar de lado el hermoso homenaje a una figura como Carmine Infantino, importante dibujante en lo que viene a ser la Edad de Plata con Flash, cuando se revitalizó al personaje pasando de Jay Garrick a Barry Allen.  No contaré en qué consiste el homenaje, a ver si el resto del público se da cuenta.
      De igual manera, la labor musical del compositor Blake Neely e n la banda sonora incidental, hace que este show conjuntamente con el resto de las series de Arrowverse de las que se encarga, sea una de las que actualmente poseen mejor música original.
      El final de la temporada, en pocas palabras, viene a ser una promesa más de que lo que se viene (que ya lo están emitiendo en todo caso) es pura diversión de calidad.

      

                       A falta de una intro como bien se merece el actual The Flash televisivo, 
                                                        recordemos la de show  de 1990.                      
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...