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miércoles, 24 de noviembre de 2021

El mundo de la ciencia ficción vuelve a estar de luto.


    Ayer nos dejó a la edad de 73 años el escritor, traductor, ensayista y connotado especialista en fantasía científica español Miquel Barceló (no confundir con el pintor del mismo nombre).  Les estoy hablando de alguien de gran impronta para el género en lengua hispana, ya que dedicó su vida a difundir como pocos el amor y respeto hacia este en su vertiente literaria, dejándonos un legado que los lectores de habla hispana le debemos con creces.
    Conocí primero, desde el punto de vista intelectual, a este admirable señor gracias a sus magníficas presentaciones para la colección Nova, la prestigiosa serie de títulos publicados por Ediciones B, que comencé a leer y adquirir a partir de la década de los noventa.  Dirigida por este, quien al parecer seleccionaba con pinzas los títulos a los que se fueron sumando por años autores de gran calibre, siendo quien en muchos casos "descubrió" a la lengua de Cervantes a autores como Dan Simmons y Brandon Sanderson, se encargaba de realizar cuidadas "presentaciones" de los suyas y de su obra, con cuidados análisis que hacen todo un gusto leer dichos aperitivos; por igual, al final del texto literario en sí, agregaba una biografía y bibliografía del autor en cuestión, toda una guía para quien luego quisiese profundizar en el resto de las obras de este.
     A finales del siglo pasado, me tocó hacer un trabajo para el último ramo de la universidad que tuve sobre literatura española, consistente en "Analizar cualquier novela de la postguerra civil" de dicho país.  Cuando dijo tal cosa la profesora, doña Gilda Pandolfi (una señora "antigua" y muy dogmática en más de un sentido), de inmediato le pregunté si podía ser un título de ciencia ficción y quedé muy contento cuando me respondió que sí; fue entonces que me conseguí con el Tío Lucho, nuestro propio Miquel Barceló criollo (Luís Saavedra para el resto de los mortales), la novela Consecuencias Naturales de Elia Barceló (alcance de apellido solamente), la que comparé con el clásico El Sí de las Niñas de Moratín, analizando antes de que se volvieran "temas de moda", el planteamiento de los roles de género y el lenguaje inclusivo que muy inteligentemente la autora abordó en esta recomendable historia sobre "primer contacto" con extraterrestres.  Era la época cuando Internet apenas estaba al alcance de uno (por mi parte, apenas sabía de ella y me era más propia de estas ficciones) y, por supuesto, que para realizar mi labor de la manera más completa posible, necesitaba información sobre la vida y obra de la artista; fue entonces que descubrí en la Librería Chilena (sitio al que ya me he referido varias veces, en mi serie de Así era en mis Tiempos), una edición de bolsillo de Nova de la colección de cuentos (más una novela corta) Sagrada, de la misma Barceló (Elia, no Miquel, je); le pedí plata a mis papás "para un trabajo de la universidad" y me hice con el tomo, de ese modo gracias a Miquel pude hacer mi propia introducción a la narrativa de su no-familiar.  Estaba orgulloso del fruto de mi esfuerzo, que vez que podía llevaba el mundo de la ñoñería a las aulas, cuando recién se le estaba otorgando su lugar merecido en los centros de estudios superiores nacionales (quiero creer que soy uno de los precursores al respecto) ... Cuando me entregaron mi nota, con horror me enteré que era un 3,5 y yo necesitaba mínimo un 4,0 para aprobar el ramo; al preguntarle a la profesora la razón de su calificación, expresándole mi desconcierto, puesto que estaba seguro de la calidad propia de mi trabajo, con desprecio me dijo:
 
“Esa microliteratura ni siquiera merece un análisis”.
 
    Le recordé que ella misma, me había asegurado que podía hacer la tarea sobre un título de ciencia ficción y luego ya derechamente molesto le exigí que me diera razones de peso para demostrarme por qué me merecía, al parecer, dicha nota.  La profe se negó a atenderme y yo actuando de manera tal, que hoy en día lo encuentro inconcebible, no le repliqué más y acepté mi desgracia.  Hoy en día, no dejo que nadie cometa tales atropellos con aquello que es valioso para mí y repruebo todo tipo de abuso de este tipo.  Por cierto, aquella vez me quedó constancia de que la señora Pandolfi no se había leído mi trabajo. Lamento no haber guardado mi texto, como no haber ido hasta una autoridad mayor para exigir una revisión seria de mi análisis.
     Volviendo a Miquel Barceló, debido a su persona se creó el galardón más importante de la ciencia ficción hispánica: el UPC.  Llamado así en atención a la Universidad Politécnica de Cataluña, la que da año a año este reconocimiento desde 1991 en numerosas categorías, ha premiado a autores y figuras tanto de habla castellana, como de extranjera.  Asisten a sus eventos personalidades tales como Jasper Flolde, Lois McMaster Bujold, entre otros y luego los textos finalistas han sido compilados en numerosas selecciones cuidadas de parte del propio Barceló, siendo publicadas en la mentada colección Nova (por mi parte, hace tiempo que poseo dos de estos tomos, pero aún los tengo pendientes).
    También debido a Miquel Barceló, mi compatriota Jorge Baradit se hizo reconocido en el extranjero.  Esto fue cuando se le concedió el primer lugar a Novela Corta por Trinidad y luego incluyó dicha obra al volumen del UPC de dicho año.  Era 2005 (¿o 2007?) y se lanzó dentro de la colección Nova la ópera prima de Baradit, Igdrasil, una obra barroca como ella sola y para cual el propio editor acuñó el concepto de ciberchamanismo, refiriéndose a la bizarra mezcla de elementos esotéricos con tecnología de punta que aparece en su narrativa.  Fue así que para la FILSA (la más importante feria internacional del libro de Santiago y tal vez de Chile), vino de invitado y, como no, los ñoños de acá nos volvimos locos de felicidad.  El maestro dio una charla en dicho evento, a la cual por supuesto no falté; sé que medio de la multitud, cuando comenzaron las preguntas luego de su exposición, le declaré públicamente mi admiración y le hice una consulta ¿Qué fue? ¡Ya no me acuerdo! El año pasado, creo, recién me enteré que luego de este acto, un grupo de ñoños "de elite" asistieron a una cena junto a Barceló, para la cual pagaron una suma pequeña; a ella asistieron unos cuantos amigos y nadie me dijo nada hasta entonces.  Las fotos que atestiguaron todo esto, me hicieron maldecir a mis amistades por haberme negado tal placer.
     Por último, cabe mencionar que Miquel escribió unas cuantas novelas junto a Pedro Jorge Romero y una de estas estuve a punto de comprármela barata para un Ciberday este 2021, la tenía en el carro y al final la saqué para darle cabida al montón de cómics que me llevé como loco (¡Mea culpa!).  Asimismo, su Guía de la Ciencia Ficción, que tiene una versión revisada, me parece, es un tomo que todo fanático del género debería tener (otro pecado de omisión, sorry).



miércoles, 18 de septiembre de 2019

Otra pesadilla "baraditiana".


1. Preliminares.

    Tras terminarme el cuarto libro correspondiente a mi "autoreto", de leer solo a autores nacionales y latinoamericanos este semestre o más bien en lo que queda del año, creo que he podido evidenciar cierto estilo, obsesiones o tópicos recurrentes en su autor: Jorge Baradit.  Y es que su, asimismo, cuarta novela en publicar y la tercera suya en ser leída por este humilde servidor, ha sido casi un parto para mí debido a sus particularidades...
    Pero para justificar mis últimas palabras del párrafo anterior, vamos por parte mejor, como bien dijo Jack el Destripador.

2. De qué va.

     Sin ánimos de quitarles la sorpresa de descubrir por ustedes mismos los giros argumentales de esta historia, el texto trata sobre las cuitas de Fernando Camargo, un joven universitario de familia chilena y santiaguina más o menos acomodada.   El chico fue criado por su abuelo, un recio ex militar que se transformó en su verdadera figura paterna, pese a que también vive con su padre directo; aunque este último más bien ha resultado ser demasiado lejano en la vida del protagonista, debido a su actitud pusilánime.  Su existencia cambia, cuando se entera que su ídolo estuvo involucrado de manera directa, nada menos que en la tortura, asesinatos y desapariciones de un montón de gente durante la dictadura de Pinochet.  Empero la revelación sobre el pasado oculto de su familiar no es nada, cuando de pronto entra en conocimiento de la existencia de una cinta que tiene una grabación real espantosa y que no solo demuestra las atrocidades cometidas durante el gobierno militar, sino que deja constancia de la existencia de fuerzas sobrenaturales, capaces de asolar la realidad tal y como lo entendimos.
    Más de alguien anda detrás de la información que tiene en sus manos el chiquillo, quien debe escapar junto a su mejor amigo y a otros aliados, entre ellos un inesperado agente de la PDI (Policía de Investigaciones), a ver quién logra controlar lo que se avecina y que demuestra que el mundo se rige de una manera mucho más dura y cruel de lo que se suponía.  
    A medida que va transcurriendo la historia, se van desplegando capas y capas de datos; hasta que se confunde qué es lo que en verdad está pasando y donde pasado, presente y futuro se mezclan.  Nada es lo que parece, ni siquiera las personas que a uno lo rodean, ni los recuerdos que mantenemos, ni siquiera nosotros mismos.



Ilustraciones hechas por Martín Cáceres para la edición original serializada semanalmente en el diario La Segunda.

3. La manera de cómo está escrito el libro.

    La novela parte como una narración convencional, contada en primera persona por parte de su mismo protagonista y a través de un suceso que sin dudas logra enganchar al lector; ciertamente Baradit sabe cómo cautivar desde las primeras líneas a sus seguidores, más todavía cuando se trata de llevar a una ficción fantástica y horrorosa, la historia real del pueblo chileno y que un lector compatriota suyo ubica lo suficiente como para apreciar este juego.  Luego va acrecentándose la intriga a medida que la lectura avanza y van incorporándose elementos a ella, donde el peligro acecha desde todas partes y ya nadie puede estar seguro…
     …Sin embargo cuando ya está armado un escenario, sobre el cual podemos sostener nuestra atención, el autor comienza a enredar todo y las múltiples aristas se vuelven caóticas, a tal punto que cuesta tener claro qué está pasando y cuál es el papel de los personajes.  Uno llega a preguntarse si Baradit hizo esto a propósito, para reflejar un mundo en el cual todo se está desmoronando, de modo que por ello el relato mismo ha perdido cohesión o bien la historia se le fue de las manos y no supo cómo terminarla de forma coherente o, muy probablemente, su argumento fue reescribiéndose mientras el artista se encontraba alcoholizado o en estado de drogadicción (algo probable, si se considera lo que ha pasado con muchos de sus colegas que le precedieron, como Maupassant- que en todo caso se volvió loco producto de la sífilis-, Poe o Stephen King en sus peores momentos).  
    Puede que los cambios por los que va pasando la narración, a muchos lectores les entusiasme, pero al menos en mi caso no disfruto de este modo de contar las ficciones.
    Considerando que muchos de los personajes son jóvenes, si bien educados y otros no muy sensibles que digamos (entre militares y personas toscas dedicadas a la ley y el orden, que no estamos hablando de los sofisticados agentes del FBI, como nos tienen acostumbrados los gringos), hay bastante garabateo, o sea, uso de lenguaje grosero y de términos propios del hablar informal y/o chilenismos.  Ahora bien, ello le otorga verosimilitud al texto, que los diálogos en general están realizados con soltura, además de la misma narración en primera persona de personaje principal, quien hace sus propios comentarios sobre aquello que está pasando.

4. Constantes varias.

     Una vez más nos encontramos con el llamado ciberchamanismo, concepto con el cual el estudioso y experto de la ciencia ficción español Miguel Barceló, bautizó a la literatura bizarra de Jorge Baradit, cuando hace años publicó en su destacada colección Nova la novela Ygdrasil de este autor.  Y es que el escritor vuelve a mezclar conceptos propios de la ciencia ficción y en especial del ciberpunk (en especial tal y como aparecen en las fantasías científicas del manga y el anime japoneses), a través de los artefactos biorgánicos más estrafalarios (donde aparatos espantosos se fusionan con los cuerpos de personas vivas…y muertas, algunos de ellos hasta mutantes) y del folclor mapuche, como de otras comunidades originarias de esta zona del mundo…Todo ello al punto de que ya visto en una tercera ocasión (si se considera su mencionada opera prima y su ucronía Synco), la novedad que fue en su momento esta fusión ya llega a cansar, con tanto barroquismo por el lenguaje y los recursos utilizados y reciclados.
     No obstante, debe saberse que el presente tomo que hoy nos reúne, viene a ser la tercera parte de una trilogía comenzada por su primer libro publicado y la novela corta Trinidad; de modo que la repetición de su ambientación, responde a la pretensión de crear un mismo universo ficcional.  Lo dicho recién hace que incluso los sucesos de Synco converjan a esta saga, puesto que al final nos encontramos con la existencia de realidades alternativas y/o un Multiverso visionado por él.
     Por otro lado, no falta el elemento religioso judeocristiano, que Jesús y Dios, así como construcciones tales como las iglesias, aparecen y queda de manifiesto que no son meras invenciones sociales; sin embargo, como estamos hablando de una obra donde nada es tan “bonito” como bien querríamos, su presencia solo sirve para aumentar la dosis de pesadilla en la que se sumerge todo.
     La existencia de entidades monstruosas, apenas vislumbradas por ojos mortales, con su deseo de entrar a nuestra realidad y dominarla, no deja de recordarnos los textos propios de los Mitos de Cthulhu, diseñados por Lovecraft y compañía.  De tales nociones ya se había servido con antelación Baradit, algo que se aprecia una vez más dentro de estas páginas.
    Siendo su cuarta novela, nos volvemos a encontrar con una obra de título corto y de nombre atractivo, pegajoso y relacionado con lo indígena, como con las mitologías y la religión.  Del vocablo nórdico de Ygdrasil a Trinidad (su novela corta que le concedió el prestigioso premio especializado UPC en España), pasando por Synco, posteriormente Kulfukura y por último esta otra, Lluscuma.


5. La chilenidad como interés de nuestros narradores.

     Jorge Baradit ha encontrado el filón de oro, explotando los hechos más supuestamente oscuros de las crónicas nacionales, entre las más antiguas y otras más recientes a través de sus hasta ahora 5 entregas de Historia Secreta de Chile y al punto de que desde 2012 que no publica otra novela suya (salvo su colección de cuentos del año antepasado La Guerra Interior, que tengo, aunque esperaré a leerla en un futuro incierto).  De este modo, ha profitado de figuras nacionales y hechos de nuestra patria como ha querido, que allá él con lo que hace para mantenerse activo y convertirse en referente para muchas personas, interesadas solo de los chismes, que de leer ficción de calidad (hoy en día Baradit es gracias a estas obras, una figura mediática que siguen personas en la televisión, diarios y radio sus intervenciones y que de seguro no han leído sus otros libros y menos leerían a autores más consagrados).
    Me sirvo del párrafo anterior para demostrar cómo la ficción baraditiana (¿alguien antes había utilizado este adjetivo? Si no, oso cobrar derechos de autor) presenta esta faceta  donde desfilan muchos de los personajes reales de la historia nacional, por no mencionar hechos relevantes de nuestro país; que en esta novela no todo se remite a Pinochet y a su dictadura, con su siniestra organización de la DINA  (la cual llevó a cabo un montón de asesinatos y violaciones contra los derechos humanos, durante el gobierno militar) y los campamentos de prisioneros políticos.  Y es que acá no faltan las menciones a la Guerra del Pacífico, a los Presidentes Balmaceda y Pedro Aguirre Cerda, la brujería chilota y mapuche, así como otros datos sacados de la imaginería criolla.   Al respecto, también cumple un papel destacable el célebre caso del Cabo Valdés, un suceso periodístico de los setenta sobre un supuesto rapto extraterrestre, que el escritor aquí retoma y lo transforma lo suficiente como para adecuarlo a los acontecimientos de su libro. 
    Como esta historia transcurre más o menos en la actualidad, ello queda evidenciado gracias a varios personajes ficticios y películas donde el autor nos demuestra su ñoñería: las series Robotech, Batman Beyond (Batman del Futuro) y Los Expedientes-X, entre lo que puedo recordar; también se habla de Godzilla y de uno de los tantos filmes de Batman…Pero de igual manera todo esto sucede en calles, poblaciones y zonas propias del Santiago actual y demás regiones de Chile, desde el norte al sur más recóndito; la geografía del país toma un papel fundamental dentro de la novela, donde la nación está siendo trastornada por lo eventos que se están desarrollando.  
     En lo que concierne a la ambientación típica chilena de esta obra, con lo que el tema de la chilenidad (o sea, aquello que nos da identidad como pueblo chileno) destaca la mención del famoso y popular Persa Bío-Bío, un extenso sitio ubicado en pleno Santiago y dedicado a la venta de todo tipo de cosas…Personalmente me llegó bastante la parte del libro que transcurre en este sitio y es que ya hace más de una década atrás, que con amigos habíamos llegado a la conclusión de que este lugar es lejos lo más ciberpunk de nuestro país: puesto que allí uno puede acceder a la tecnología más avanzada o que en otras circunstancias costaría bastante caro conseguir, en medio de un paisaje modesto y muchas veces feo (en cuanto a las construcciones donde se vende); no obstante, el lugar tiene un enorme atractivo para mucha gente como yo, que ya en otras ocasiones me he referido a este comercio informal en anteriores post…Es así que Baradit lleva las particularidades de este sitio al servicio de su pesadilla ficcional y para convertirlo en un mercado de los horrores, que a ojos de los lectores de otros países, costaría pensar que se trata de algo que sí existe en el mundo real, aunque nunca con las cualidades siniestras que le da el autor.  Igual uno puede llegar a preguntarse, si este escritor tiene alguna especie de inquina personal con el Persa, que lo describió con lujo y detalles con tantas características bizarras.

7. Comentarios finales.

    El libro en cuestión no es tan extenso, que posee menos de 300 páginas, dimensión en la cual se encuentra el resto de los títulos baraditianos.  Comienza a leerse de forma ágil, pero luego con la introducción de todos los barroquismos y roturas espacio-temporales a los que ya hice referencia, puede tornarse un texto agreste y que al menos para mí hizo que lo único que deseaba era terminarlo, para tener una idea más completa y acabar con una narración que se me puso odiosa.
    Igual no está mal escrito y lo recomiendo, aunque no como para comenzar a ahondar en la narrativa de su creador, que si fuese así tal vez llegaría a alejar al lector principiante de otros textos suyos más divertidos.  En todo caso, me parece que este desapego al libro se debe a sus personajes, que en general me parecieron detestables, por tratarse de sujetos marcados por el odio, el resentimiento y violentos.  Pueden haber uno o dos poseedores de algún atractivo positivo, como la lealtad y el deseo de justicia; sin embargo, ello queda anulado por el ambiente de miseria humana, en el que se desenvuelve todo, que termina por fagocitar toda luz de esperanza (bueno, la verdad es que el mismo final de la novela me pareció tan confuso, que a estas alturas ya no sé si la historia terminó con la victoria o la derrota). 
      Los juegos de poderes están en perpetua lucha (se habla de una Guerra Secreta), en la que políticos, militares y civiles se disputan la supremacía sin respetar la vida de sus semejantes o como meros peones; es así que el mismo protagonista se vuelve un sujeto despreciable, cobarde y misógino, saliendo de su puño y letra (fruto de sus sentimientos y opiniones) algunas sentencias espantosas que de seguro harían a las feministas más acérrimas vomitar (por cierto, hace poco se acusó a Jorge Baradit de machista, debido a unos cuantos tuiteos suyos y otras manifestaciones de este tipo en las redes sociales, con algunos amigos suyos artistas). Más encima no hay ningún personaje femenino destacable en la novela, que las pocas féminas que aparecen apenas tienen relevancia.
    Esta obra ganó en 2014 el Premio Municipal de Literatura de Santiago, a la novela juvenil, galardón que considerando las características de esta obra (independientemente del valor estético que pueda tener) me parece inmerecido…Y es que hasta donde entiendo, una obra perteneciente a la narrativa juvenil no solo debe ser de lectura ligera, sino que además al estar dirigida a un público adolescente y todavía sin criterio formado, tendría que promover el acto de leer entre los más jóvenes y, además, incentivarlos a valorar las virtudes morales a través de un protagonista heroico.  Pues como ya habrá quedado claro, esto no sucede con el libro en cuestión, bastante denso y violento, donde el mismo protagonista ve a su pareja como a un objeto sexual, es cobarde, considera el aborto como un medio para escapar a su responsabilidad como padre, es desleal, entre otros aspectos negativos de su persona; además la novela trata sin tapujos sobre tortura, violaciones y otras fechorías que para nada recomendaría en toda su crudeza a un lector de esta edad.  Por lo tanto, bien puedo decir que de seguro Lluscuma ganó este premio solo por la fama de su autor, que el libro no es “malo”, aunque tampoco es una narración juvenil como lo son textos de la talla de La Isla del Tesoro de Robert Louise Stevenson y las sagas de Harry Potter y Artemis Fowl, que no dudaría en promover entre mis estudiantes.
    Por cierto, Baradit se menciona a sí mismo como personaje dentro del libro y hay algo de autobiográfico al hacer que el protagonista y sus compañeros, estudien comunicación audiovisual, tal como él lo hizo antes de dedicarse a la escritura.

Portada de la nueva edición en español.

jueves, 22 de junio de 2017

La ciencia ficción bizarra e híbrida de Jorge Baradit.


       Antes de que el “divo” de la ciencia ficción chilena más mediática que haya existido hasta el momento, Jorge Baradit, se transformara en record de ventas con sus dos tomos de Historia Secreta de Chile, al punto de ser pirateado para ser vendido a un precio más barato en las cunetas de las calles y el comercio informal, este autor que hasta antes de dar en el clavo con estos “libritos” para la masa, solo era conocido por los ñoños en Chile (entre los que se encuentra un servidor) y en sus “humildes” inicios publicó un libro del cual no voy a negar su calidad literaria: Ygdrasil (2005).  No voy a ocupar/gastar tiempo en leer sus ostentaciones de historiador de pacotilla, que se adentra en los chismorreos de nuestra crónica nacional, pues no me interesa adentrarme en el supuesto ocultismo de nuestros próceres y otros datos de escasa veracidad.  Si en vez de lo anterior hubiese creado una ficción sin disfrazarla de verdad, demás que acapararía mi atención;  no obstante a Baradit le encanta hacer uso  del recurso facilista del amarillismo y la sobreexposición de su misma persona, tal como lo ha hecho desde que consiguió cierto renombre (y, bueno, de algo tiene que vivir el hombre, que en Chile nadie se ha hecho millonario como escritor).  Es así que se ha ganado el desprecio de varios verdaderos expertos y profesionales sobre la historia nacional, tal como lo pueden observar en los siguientes enlaces de mis amigos Miguel Acevedo y Roberto Díaz, quienes sin dudas que sabe más de historia que él.  Pues lo mío es el goce estético y no los “cahuines” como decimos en Chile, razón por la cual opto por quedarme con lo mejor de este escritor (según mi humilde opinión) y por eso ahora mismo les traigo a colación esta novela suya.   El resto se lo dejo al “pueblo” (¡Qué elitista sonó! Je).
        Tengo el bello recuerdo de haber asistido a la conferencia que hizo el especialista y escritor de ciencia Miquel Barceló, encargado de la prestigiosa colección de ciencia ficción y fantasía Nova de Ediciones B, cuando vino a Chile en noviembre a la FILSA (Feria Internacional del Libro de Santiago) en 2006 para el lanzamiento internacional de la opera prima de Jorge Baradit.  Pues tal como lo declaró en esa ocasión y lo pone de manifiesto en su presentación al libro en el tomo dedicado a este, encontró bastantes virtudes en tan singular obra y por esa razón se atrevió a incluirla dentro de una colección en las que por lo general solo están los más “grandes” como Orson Scott Card, Brandon Sanderson y Dan Simmons, siendo uno de los pocos narradores de habla hispana en considerarlo para esta colección.  Aquella vez más estaba interesado en conocer a tan prominente español, que al elogiado y de puro tonto no me conseguí un autógrafo suyo.  La plata que tenía no quise gastarla en el título en cuestión y eso que me interesaba, razón por la cual recién el año pasado (y en la misma FILSA) lo encontré muy barato, casi escondido entre otros volúmenes; así que tuvo que pasar más de una década para que por fin lo pudiera disfrutar…
       Y estas son mis impresiones al respecto.
       Con Ygdrasil estamos frente a un tipo de ciencia ficción literaria, que se nutre de varias fuentes y las que quedan expuestas al lector conocedor de todos los recursos ficcionales de los que hace uso Baradit, para crear un subgénero dentro de la también llamada fantasía científica: el ciberchamanismo, como bien acuñó el propio Barceló en su presentación a esta novela y que sería el estilo tan propio (si bien heredero de múltiples fuentes) de este autor.  El horror  cósmico de Lovecraft y su bien llamado Círculo de Cthulhu (sus colegas y amigos que lo ayudaron a definir su particular mitología a través de otros textos, usando los mismos parámetros creados por este), la sexualidad monstruosa y las criaturas larvarias de las historias de Clive Barker, las sofisticadas máquinas del ciberpunk en su formato japonés a través de manga y el anime, además de una buena parte de la imaginería esotérica y mitológica de un montón de pueblos (entre los que destacan los de tipo orientalista y sudamericanos), convergen en esta obra a través de una prosa recargada, que puede ser tanto satisfactoria para muchos, como vomitiva para otros (por ejemplo, una muy querida amiga mía, gran lectora de ciencia ficción y fantasía, Vale, fue incapaz de llegar a las 100 primeras páginas de su novela Synco).  Pues hay que ser sinceros, el Baradit que encontramos en este libro no es para cualquiera, ya que en esta ocasión quizás por un intento de ser más auténtico y sincero con su público (o tal vez menos “populista”, que lo que bien sucede con sus dos entregas de Historia Secreta de Chile), la narración se vuelve bastante barroca y para entenderla hay que ser un receptor culto, que pueda entender buena parte de los conceptos e ideas que mete entre medio del argumento.  Por otro lado, hay mucho de sugestión en la novela, de modo que uno debe imaginar las cosas más dispares, a medida que va avanzando en sus alrededor de 250 páginas.  Sin embargo si se es seguidor y/o interesado de los autores y recursos mencionados, el entretenimiento es algo garantizado y se hace ligera la lectura.

       “Ella.
        Ella clavada a una pared en el centro de un campo arado.
        Ella sabe que bajo la pared hay un elefante enterrado de pie. Ese elefante es el que evita el desplome del mundo. Un ladrido sale de los ojos de ella y la multitud huye despavorida, porque en el ladrido hay cosas que nadie quiere saber. Un pez atraviesa la escena y sabemos que en realidad todo ocurre bajo el mar.
         Ella. De pie frente a un ser muy extraño.
        – ¿Cómo te sientes? –le pregunta él de improviso–. Soy quien te rescató desde el fondo del río. Entré para ver tu estado. Intenta descansar; tu recuperación tardará un par de semanas más.
        Mariana lo miraba con asombro mientras aquello se transformaba sucesivamente en una mujer, una carta de tarot, un campo de margaritas, un caballo árabe, el cielo estrellado de esa mañana en Tlatelolco, una voluta de humo de su primer cigarro de marihuana.
        –Todo está muy raro desde que aparecieron los selknam –se dijo, mirándose a los ojos.
        Un escarabajo entró por su nariz resonando como un viejo reloj de cuerda y muchas hormigas cubriendo la córnea del cielo.”

Una edición limitada que me gustaría
tener, pero ignoro de qué tan especial es.
       La trama de esta obra en pocas palabras es la siguiente: Mariana es una mercenaria muy cotizada por las misiones a las que está dispuesta a ofrecer sus servicios, las que incluyen sus especialidades como hacker, asesina y espía.  De nacionalidad chilena, es contratada por una facción del gobierno mexicano para conseguir los secretos (bastante espantosos, por cierto) de una especie de cofradía, que desea conseguir el dominio del planeta a un nivel cósmico, pues incluye la manipulación de manera metafísica de todo lo posible.  En su camino se encuentra con inesperados aliados, quienes la ayudan a enfrentarse a cada uno de los horrores que hay en su camino. 
         Ambientada en un incierto futuro que no queda claro que tan lejano o cercano está respecto a nuestro presente, nos muestra un mundo en el que la humanidad ha conseguido superar las barreras de la manipulación de la física a través de la ciencia (con la creación de biomáquinas bastante pesadillescas), pero que además es capaz de hacer uso de los conocimientos de tipo espiritual y/o mágico, creando una tecnología mestiza con estos dos tipos de saberes.  Sin embargo como todos los personajes que pululan en estas páginas, pertenecen a una alta jerarquía o son simple carne de cañón de sus superiores, estos increíbles adelantos son presentados como algo a lo que solo pueden acceder los diversos poderes fácticos, mientras que el hombre “común y corriente” (que no hay de estos en la novela) supuestamente no tiene acceso a ellos. 
            Con respecto a lo expuesto en el párrafo anterior, queda de manifiesto que la sociedad en la que transcurre esta historia, se encuentra en un perpetuo juego de quién controla a quién y llevando a los extremos más inauditos el tema de la manipulación maquiavélica, todo lo que está a disposición para conseguir el anhelo de ser quien gane el premio mayor.  Militares, políticos y líderes religiosos no salen bien parados en esta obra, sin salvarse ninguno a la hora de ejemplificar lo peor del ser humano; de igual manera esta naturaleza mezquina, se encuentra en algunas entidades que se encuentran más allá de nuestro propio entendimiento y naturaleza mortal.  Cabe destacar que Baradit recoge la idea de la religión mezclada con la política como algo nefasto, donde tal como ha quedado demostrado a lo largo de la historia de la humanidad, buena parte de los sujetos que hacen uso de esta mezcla para sus fines, solo acceden a ello para conseguir sus propios deseos egoístas, sin importarles la manera de cómo usan la fe de quienes confían en ellos.
          Teniendo en cuenta lo ya afirmado, resalta el hecho de que el mundo en el que se desarrolla el argumento es un sitio en el cual no existe el amor, la compasión, la belleza, la amistad y todo aquello que para la gente de corazón noble es necesario para ser felices.  Esto se entiende si se toma en cuenta el tipo de personajes retorcidos que protagonizan la novela, siendo que solo entre Mariana y uno de sus compañeros, es posible hallar algo de las virtudes que se tiende a encontrar entre quienes podemos considerar como héroes o al menos individuos a los que uno pueda llegar a admirar o sentir algún tipo de identificación.  Y sin embargo pese a todo, buena parte de estos entes de ficción están tan bien delineados, que        fácilmente uno puede llegar a encontrarlos interesantes. 

Jorge Baradit (el barbón a la izquierda) haciéndole publicidad a su novela afuera de la FILSA.

              Tampoco se puede dejar de lado el detalle, de que considerando las poderosas fuerzas a las que se enfrentan los personajes son tan inconmensurables, estamos frente a una cosmogonía de características cuasi lovecrafnianas y que tras haber leído este título de manera integral, se puede encontrar la vieja idea de que el conocimiento humano es algo insignificante en cuanto a la vastedad del mismo universo; de tal modo las mezquinas luchas de poder que hay en este pequeño mundo, no son nada al compararlas con lo que en realidad hay más allá de nuestra pobre comprensión (y dominio) de la realidad.
             Un detalle que puede ser interesante en la manera de cómo está articulada esta novela, viene a ser los arcaizantes títulos a manera de resumen que anteceden a cada uno de sus capítulos.  La inclusión de este recurso estilístico va de la mano con la narrativa ornamentada que es tan del gusto de su autor.

            “De cómo el selconamo se ha apercibido de los padecimientos de la mujer Mariana y de los hechos de Pedro el ermitaño según testigos de gran veracidad.”

             Cabe destacar además que el hecho de que Mariana sea chilena y trabaje para los mexicanos, habiendo además toda una proliferación de elementos indigenistas en la narración, resalta las mismas características de una ciencia ficción latinoamericana que al parecer pretende representar Baradit (por mucho que haya negado en más de una ocasión que escribe este tipo de obras) y que para nada intenta imitar la manera de cómo autores de otras culturas (en especial anglosajones) hacen ciencia ficción; de este modo estamos hablando de una fantasía científica original y que muy bien podría dar paso a toda una nueva forma de contar historias.
             Por último, los personajes que destacan en esta recomendable novela son:

·         Mariana: La protagonista absoluta de esta obra es una mujer dura, quien ha tenido que hacerse a sí misma tras haber nacido en una de las peores circunstancias que uno podría imaginar.  Acostumbrada a usar un lenguaje grosero, es lo más cercano que aquí podemos encontrar de alguien con cierta nobleza de corazón, pese a que es una persona solitaria y de muy malas pulgas.  Su nombre de connotaciones religiosas (por la Virgen María) se entiende mejor una vez que llegamos al impactante clímax de esta historia. 

       “»–Un 11 de junio, mi padre me desencadenó para lavarme la espalda y fumigar el colchón. Algo estalló en mi interior y me abalancé sobre él entre alaridos inhumanos. Él no había notado que yo había crecido bastante, casi a la par que mi odio. Me aferré a su rostro y hundí los pulgares en sus ojos. Empezó a gritar, buscando la puerta, pero yo la había cerrado. Con el atril del suero le di un golpe seco en los testículos. Le quité el cuchillo que se ceñía en el cinturón y le abrí el estómago. Le corté las orejas, la nariz, los dedos, e introduje todo por la herida del abdomen, incluida la bolsa de suero y algunos trozos de madera. Le abrí la tráquea, le corté el pene y se lo metí por la garganta. Luego me bañé con su sangre, devoré con recogimiento sus testículos y lloré hasta perderme.
                   »Tres días dormí acurrucada junto a su cadáver. La sangre había cuajado, el olor era insoportable, pero yo seguía abrazada a él. No recuerdo muy bien, pero creo que fue uno de mis clientes habituales quien me sacó de ahí. Me vistió, me alimentó y me cuidó con mucha compasión; huí después de matarlo y esparcir sus restos por toda la calle.
       »Luego rodé de pueblo en pueblo hasta llegar a Ciudad de México. Conseguí un espacio en el subterráneo y me hice un nombre al matar pública y salvajemente al Jarocho. El pobre solo quería agarrarme una teta, y terminó con sus manos dentro del estómago. Entre el público había un hampón colombiano que se impresionó con mi acto y comenzó a protegerme a cambio de pequeños favores. A los dieciséis años me volví adicta al maíz, y desde entonces todo se vuelve difuso. Día y noche nos consumíamos en una tormenta de fuego, y en la niebla de mi inconciencia mataba a uno o dos enemigos del colombiano. Me volví adicta al odio y a la carne masculina.”

·         Günther: Joven soldado alemán, apenas un muchacho apenas por entrar a la vida adulta, quien fue muerto en el campo de batalla durante la Segunda Guerra Mundial.  Pese a su condición, en espíritu trabaja para los hombres que han contratado a Mariana, siendo su trabajo entrar en contacto con ella para poseer su cuerpo y aprovechar con esto sus conocimientos técnicos.  El diálogo entre este y la mercenaria llega a convertir la relación entre ambos en la única señal de amor presente en el libro; sin embargo no estamos hablando de un romance, sino que el ingenuo espíritu despierta en la dura mujer un inesperado lado maternal, quien incluso llega a llamarlo cariñosamente Guty.
·         Reche: Una de las dos criaturas bizarras protagonistas de este libro, a la que en la narración se le llama Selknam (en atención a una extinta tribu del sur de Chile, famosa por los bellos y raros diseños de los dioses masculinos de su mitología), de modo que el lector conocedor de esta cultura bien puede hacerse más o menos una idea del aspecto de este ser.  Reche es lejos el aliado más poderoso que tiene la protagonista, siendo capaz de desplazarse en el tiempo a gusto para intervenir en la vida de la gente.  Se supone que su deber es proteger el orden del universo, labor que este cumple de manera despiadada, sin un ápice de sentimientos.  Mariana recela de él y siente rechazo hacia una entidad tan inescrutable y rara como esta.

        “La mujer no pudo evitar sonreír. El selknam estaba ahí enfrente, pero de alguna   manera estaba también hablándole unos minutos hacia adelante en el futuro. Y también a sus espaldas, aunque su voz... parecía provenir desde la mano izquierda de Mariana.
        La mujer sacudió la cabeza y alzó la voz:
        –Y qué tengo que ver yo con todo esto.
        Pero el selknam no se encontraba hacia donde ella hablaba. De pronto vio que siempre había estado sentado en posición de loto, suspendido a veinte centímetros del suelo, y a veinte metros de distancia. No tenía boca, y junto a él se vio a ella misma durmiendo abrazada a otras dos Marianas, una de color rojo y otra de color negro. Se tomó la cabeza y cerró los ojos, pero seguía viendo la escena.”

Los selknam de la vida real.

·         Imbunche: Sin dudas el mejor personaje de toda esta obra, quien además corresponde al gran villano de la historia, quien está inspirado en un famoso monstruo de la mitología chilota (también del sur de Chile).  También conocido bajo la grafía de invunche, el ser mitológico corresponde a un hombre al cual los brujos raptaron de niño o bebé y retorcieron su cuerpo por completo para que les sirviera (debe saberse que el guionista Alan Moore usó a esta criatura en su famosa saga American Gotic, durante su etapa para los cómics de la Cosa del Pantano de DC y que luego apareció una variante suya en la serie de TV Constantine).  Pues siguiendo la idea de un sujeto monstruoso y desfigurado (acá no solo en su imagen esperpéntica, sino que también en su personalidad sádica a los niveles más extremos), se trata de un villano memorable y que anda buscando el mismo fin valioso que los patrones de la mercenaria.

Representación clásica del imbunche chilote.

       Esta obra forma parte de una trilogía compuesta además por una novela corta llamada Trinidad (2007), que es una precuela a Ygdrasil y que también tiene de protagonista a Mariana.  A este relato le sigue Lluscuma (2012), novela basada en un famoso supuesto caso de rapto extraterrestre nacional y que dentro del orden cronológico de esta trilogía también antecede a lo descrito en este post.

miércoles, 23 de marzo de 2016

La Ucronía llega a la televisión.


      Se entiendo como ucronía al subgénero literario consistente en la elaboración de una historia supuestamente ambientada en nuestro mundo, no obstante sus acontecimientos y características demuestran que en realidad se trata de una realidad alternativa, ya que en ella los acontecimientos históricos han tomado un rumbo diferente a como los conocemos.  De este modo puede ser que en tales obras (y de seguro las hay), Colón nunca haya llegado a América, ni ningún otro europeo, de modo que las culturas aborígenes se hayan desarrollado por su propia cuenta; también podría ser que en el primer viaje tripulado a la Luna los astronautas se hubiesen encontrado con toda una civilización en dicho lugar, lo que habría significado toda una revolución sociocultural para los terrestres...La verdad es que las posibilidades son inmensurables, por cuanto cada acción que realizamos o la dejamos pendiente daría pie a un efecto por completo distinto; a su vez todo también depende de la absoluta originalidad en la creatividad de nuestros escritores.  A manera de ejemplos de este tipo de obras, basta con mencionar la preciosa colección de cuentos interconectados Pavana (1968) de Keith Roberts, donde se muestran los efectos de un mundo gobernado por la Iglesia Católica Romana; en dicha obra la reina Isabel de Inglaterra, quien se opuso a la expansión de sus enemigos españoles en el siglo XVI, murió asesinada y ello provocó que sus dominios fueran anexados por el imperio opositor.  Si bien esta literatura por lo general se enmarca dentro de la ciencia ficción blanda (no de corte científico, sino que orientada a trabajar con los temas más bien socioantroplógicos, psicológicos y otros), existen títulos suyos dentro de la llamada fantasía, tal como se puede encontrar en la saga de Alvin Maker (1987 a la fecha) del consagrado escritor Orson Scott Card, ambientada entre finales del siglo XVIII y principio del XIX, en un Estados Unidos que no ha logrado independizarse de los británicos; es así que tal como sucede en buena parte de la narrativa ucrónica, aparecen en los textos que conforman este ciclo varios personajes históricos, aunque en circunstancias diferentes.  Las novelas y cuentos de esta colección son propias de la fantasía, porque cada uno de los seres humanos en dicho mundo nace con un don especial de connotaciones mágicas y/o sobrenaturales.  Mientras tanto los chilenos hemos contribuido al subgénero con un libro bastante difundido en el extranjero, Synco (2008) y donde se imagina un Chile setentero en el cual el Golpe Militar de la derecha nunca tuvo efecto, de modo que el presidente Salvador Allende lleva ya casi una década en el poder de un país, que se ha transformado en un líder mundial debido a su sin par tecnología y administración.
     La ucronía más famosa viene a ser El Hombre en el Castillo (1962) del prolífico escritor Phillip K. Dick, quien en vida como muchos de sus pares apenas fue apreciado y no pudo gozar de la fama y fortuna de sus escritos, pero que tras morir se convertiría en uno de los autores de ciencia ficción más influyentes para el resto de su colegas; asimismo la originalidad de sus ideas surgidas en parte de su propia esquizofrenia, ha llegado a acaparar la atención de los productores de Hollywood, que lo han convertido en el autor de ciencia ficción más adaptado en la historia del cine (con más de una docena de versiones cinematográficas de su trabajo, entre cuentos y novelas).  Algunas de las cintas basadas en sus escritos hoy en día son verdaderos clásico y objetos de culto, entre ellas la considerada como una de las mejores películas del cine, Blade Runner (1982), las dos versiones de Total Recall (1990 y 2012) y Minority Report (2002), una de las últimas incursiones en el género de Steven Spielberg.   Cabe mencionarse que por lo general sus obras tratan acerca de sujetos que vacilan con respecto a su propia percepción de la realidad, de modo que siempre hay una duda acerca de qué es verdad y qué es ilusión, un viejo tema que parece a los gringos les gusta bastante; a lo que se le suma la crisis de identidad por la que pasan sus protagonistas, los que muchas veces no tienen claro quiénes son.
Phillip K. Dick en su juventud.
     Volviendo a El Hombre en el Castillo, novela ganadora del prestigioso Hugo en 1963, esta trata acerca de un mundo en el cual el Eje ganó la Segunda Guerra Mundial.  Es así como Estados Unidos ahora derrotado, es dividido por nazis y japoneses, quienes dominan también gran parte del planeta; de este modo el argumento gira en torno a lo que sucede en las tierras del otrora país más poderoso del orbe, mostrándonos cómo es vivir en cualquiera de los dos territorios anexados.   Pues ante un escenario tan atractivo, era de esperar que los productores pusieran su atención en esta “pesadilla” fantacientífica, que como pocas mostraba a los del Tío Sam como perdedores (y cosa extraña, considerando lo chovinistas que son allá).  El sueño de ver este valorado libro llevado al drama audiovisual se concretó el año pasado, gracias a una serie de televisión que tras una primera temporada de solo diez episodios, dejó fascinados a todos.   El programa que mantiene el nombre de la narración que lo inspiró, fue llevado a la pantalla por Frank  Spotniz, guionista y director que nos dio algunos de los mejores momentos de Los Expedientes-X.  A su vez debe decirse que la elaboración de este show, posee la calidad cinematográfica a la que actualmente nos tienen acostumbrados hoy en día con los productos televisivos.  Si bien al menos en esta primera temporada no ocurren grandes eventos como podemos ver en otras ficciones para la TV, se aprecia un gran esmero por diseñar una ambientación convincente y hermosa (escenarios, exteriores, vestuario y efectos especiales).  Por otro lado, las actuaciones son de primer nivel, encontrándose entre sus intérpretes a gente de la talla de Rufus Sewell (actor de un montón de películas exitosas, entre ellas la cinta de culto Dark City, donde fue su heroico protagonista y al que hoy en las salas podemos ver en Dioses de Egipto, ambas de Alex Proyas, artista consagrado en este tipo de cine).  Asimismo se debe destacar su banda sonora compuesta por Henry Jackman (con varios soundtracks para filmes de éxito como Capitán América y el Soldado de Invierno) y Dominic Lewis, bastante emotiva y solemne, convirtiéndola sin dudas en una de las series con mejor música original de los últimos años.  Vale decir también que el programa es producido por nada menos que Ridley Scott y su productora, quien ya mucho tiempo atrás probó suerte con la narrativa de Phillip K. Dick, con la ya mencionada Blade Runner. De este modo teniendo a Spotniz y Scott involucrados en tal proyecto, amantes seguros de la ciencia ficción y experimentados en llevarla a las masas, la serie de El Hombre en el Castillo resulta ser toda una experiencia recomendable (más si se considera la intervención de guionistas de calidad para todos sus episodios, que al menos en su temporada debut no pierden potencia uno tras otro).
     Como ya de seguro quedó claro en el párrafo anterior, se le debe aplaudir a los responsables por llevar esta obra a los hogares, su preocupación por realizar algo lo más “artístico posible”; es así como otro punto a su favor resultan ser sus créditos de apertura, que de inmediato presentan el tono serio de esta serie, algo que se agradece en una época en la cual a muchos productores ya no les interesa contar con este detalle que caracteriza a tantos programas de antaño (¿Quién no recuerda con nostalgia las aperturas de clásicos como los de Star Trek, en cualquiera de sus títulos, Millenium o Babilonia 5?).  Pues en el caso de El Hombre en el Castillo vemos en tonos opacos varias imágenes relacionadas con figuras destacadas de la cultura gringa, tal como la Estatua de la Libertad, todas ellas marcadas por el influjo de la ocupación nazi-nipona; de este modo se evidencia la pérdida por la que aquí ha pasado este Estados Unidos alternativo, lo que acentúa la atmósfera opresiva en la que viven sus personajes. A todo esto se le suma una sentida canción a capela interpretada por una voz femenina, que se escucha a lo largo de la introducción, otro significativo detalle que nos dice que no esperemos humor, ni recursos facilistas para conseguir la venia del espectador, pues el programa es un drama de pura cepa.
    Tal como sucede en la novela de la que se nutre el show en el que nos detenemos hoy, el argumento transcurre en plena década de los sesenta, luego de dos décadas de la victoria del Eje.  A su vez la trama gira en torno a varios personajes, en la práctica los mismos del libro y quienes representan distintos estamentos de la sociedad conformada por este; de tal modo en su argumento nos encontramos con el protagonismo de miembros de la altas jerarquías nazi y japonesa, como también obreros y algunos otros mejor posesionados, entre mujeres y hombres, quienes viven en carne propia el hecho de ser ciudadanos de segunda en este extraño mundo.   Los personajes principales de El Hombre en el Castillo corresponden a los siguientes:

·    Juliana Crain: Una mujer que se ve envuelta en los vericuetos de la resistencia contra la ocupación, para terminar involucrándose por su propia cuenta en los planes para desarticular al enemigo.
·       Frank Frink: La pareja de Juliana, quien debido a las actividades de esta comienza a pasarla muy mal, lo que lo lleva a sacar una parte suya que quizás él mismo desconocía.
·        Joe Blake: Un supuesto nuevo recluta de la resistencia y el cual en realidad tiene otros planes, que necesariamente no son tan desinteresados.
·         Nobosuke Tagami: Un alto funcionario japonés.  Este comienza a sentir que lo realizado por su pueblo y en especial en lo concerniente a su alianza con Alemania, no es correcto.
·        John Smith: Importante miembro de la S.S, de origen estadounidense, que pretende ascender en la jerarquía de su organización a cualquier precio y que sin embargo se encuentra con varias dificultades al respecto.
·        Rudolph Wegener: Otro nazi, esta vez alemán, aunque en su caso se trata de alguien con más conciencia que su colega y amigo Smith.
·   Robert Childan: Elegante anticuario admirador de la cultura japonesa, quien comienza a decepcionarse de la gente a la cual por años ha servido con dedicación.

Portadas de distintas ediciones de El Hombre en el Castillo.

     Pues la mayoría de los de arriba comienzan a cruzarse en los caminos de los otros, con varios efectos inesperados y además entrando (por supuesto) otros agentes del destino en sus vidas.
     En la novela existe una novela bastante popular a nivel subterráneo (en especial entre los estadounidenses “autóctonos”), el cual trata de una realidad en la cual los Aliados fueron quienes ganaron la Segunda Guerra Mundial.  Este texto por supuesto es censurado por las autoridades, quienes ven como toda una amenaza dicha obra.  Pues al llevar todo esto a la televisión y para hacerlo todo más atractivo a los espectadores, de modo de otorgarle mayor dinamismo, se cambió lo del libro por películas, lo que por supuesto visualmente tiene más efecto en pantalla; de este modo los personajes se encuentran con una serie de filmes que muestran imágenes de la derrota de los vencedores (sacadas de reales grabaciones de la época).
     Para ser sinceros, pese a sus múltiples virtudes la adaptación televisiva de la célebre ucronía de K. Dick, no es un producto fácil de digerir, en especial en sus primeros capítulos, ya que para nada se trata del típico show de ciencia ficción lleno de acción, aventuras y tecnología futurista como se espera ver en la pantalla chica.  Es otro tipo de fantasía científica, una quizás solo apreciada en “la caja tonta” en algunas de las historias de La Dimensión Desconocida o The Outer Limits, que por mantener el carácter antológico de capítulos autoconclusivos, se podían dar el lujo de mostrar historias pertenecientes a los diversos subgéneros de la ciencia ficción.  Por ende, este nuevo programa no es para todo público, sino que está hecho para una audiencia de gustos más exquisitos, capaces de estar atentos a un guión más bien cerebral, con mucho diálogo e implicaciones filosóficas acerca del devenir de nuestra humanidad (y si más encima son lectores de esta literatura, mejor).  Por otro lado, las implicancias morales de lo que sucede en esta obra, también aumentan la dimensión más adulta que posee, ya que algo que es habitual en sus guiones es el cuestionamiento de las acciones, como también las decisiones personales y de la comunidad; luego ello lleva a los personajes a la búsqueda de soluciones con el propósito de cambiar para bien o para mal el curso de lo que está pasando.
    Por cierto, los impactantes minutos del final de temporada prometen bastante para lo que vendrá a continuación, con la implicancia de acontecimientos que de seguro serán revolucionarios para la tensión, que no obstante ya se estaba dando desde su primer capítulo.  Habrá que esperar no más a que se concreten nuestras esperanzas, de que lo mejores momentos de El Hombre en el Castillo están por llegar.

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