miércoles, 23 de marzo de 2016

La Ucronía llega a la televisión.


      Se entiendo como ucronía al subgénero literario consistente en la elaboración de una historia supuestamente ambientada en nuestro mundo, no obstante sus acontecimientos y características demuestran que en realidad se trata de una realidad alternativa, ya que en ella los acontecimientos históricos han tomado un rumbo diferente a como los conocemos.  De este modo puede ser que en tales obras (y de seguro las hay), Colón nunca haya llegado a América, ni ningún otro europeo, de modo que las culturas aborígenes se hayan desarrollado por su propia cuenta; también podría ser que en el primer viaje tripulado a la Luna los astronautas se hubiesen encontrado con toda una civilización en dicho lugar, lo que habría significado toda una revolución sociocultural para los terrestres...La verdad es que las posibilidades son inmensurables, por cuanto cada acción que realizamos o la dejamos pendiente daría pie a un efecto por completo distinto; a su vez todo también depende de la absoluta originalidad en la creatividad de nuestros escritores.  A manera de ejemplos de este tipo de obras, basta con mencionar la preciosa colección de cuentos interconectados Pavana (1968) de Keith Roberts, donde se muestran los efectos de un mundo gobernado por la Iglesia Católica Romana; en dicha obra la reina Isabel de Inglaterra, quien se opuso a la expansión de sus enemigos españoles en el siglo XVI, murió asesinada y ello provocó que sus dominios fueran anexados por el imperio opositor.  Si bien esta literatura por lo general se enmarca dentro de la ciencia ficción blanda (no de corte científico, sino que orientada a trabajar con los temas más bien socioantroplógicos, psicológicos y otros), existen títulos suyos dentro de la llamada fantasía, tal como se puede encontrar en la saga de Alvin Maker (1987 a la fecha) del consagrado escritor Orson Scott Card, ambientada entre finales del siglo XVIII y principio del XIX, en un Estados Unidos que no ha logrado independizarse de los británicos; es así que tal como sucede en buena parte de la narrativa ucrónica, aparecen en los textos que conforman este ciclo varios personajes históricos, aunque en circunstancias diferentes.  Las novelas y cuentos de esta colección son propias de la fantasía, porque cada uno de los seres humanos en dicho mundo nace con un don especial de connotaciones mágicas y/o sobrenaturales.  Mientras tanto los chilenos hemos contribuido al subgénero con un libro bastante difundido en el extranjero, Synco (2008) y donde se imagina un Chile setentero en el cual el Golpe Militar de la derecha nunca tuvo efecto, de modo que el presidente Salvador Allende lleva ya casi una década en el poder de un país, que se ha transformado en un líder mundial debido a su sin par tecnología y administración.
     La ucronía más famosa viene a ser El Hombre en el Castillo (1962) del prolífico escritor Phillip K. Dick, quien en vida como muchos de sus pares apenas fue apreciado y no pudo gozar de la fama y fortuna de sus escritos, pero que tras morir se convertiría en uno de los autores de ciencia ficción más influyentes para el resto de su colegas; asimismo la originalidad de sus ideas surgidas en parte de su propia esquizofrenia, ha llegado a acaparar la atención de los productores de Hollywood, que lo han convertido en el autor de ciencia ficción más adaptado en la historia del cine (con más de una docena de versiones cinematográficas de su trabajo, entre cuentos y novelas).  Algunas de las cintas basadas en sus escritos hoy en día son verdaderos clásico y objetos de culto, entre ellas la considerada como una de las mejores películas del cine, Blade Runner (1982), las dos versiones de Total Recall (1990 y 2012) y Minority Report (2002), una de las últimas incursiones en el género de Steven Spielberg.   Cabe mencionarse que por lo general sus obras tratan acerca de sujetos que vacilan con respecto a su propia percepción de la realidad, de modo que siempre hay una duda acerca de qué es verdad y qué es ilusión, un viejo tema que parece a los gringos les gusta bastante; a lo que se le suma la crisis de identidad por la que pasan sus protagonistas, los que muchas veces no tienen claro quiénes son.
Phillip K. Dick en su juventud.
     Volviendo a El Hombre en el Castillo, novela ganadora del prestigioso Hugo en 1963, esta trata acerca de un mundo en el cual el Eje ganó la Segunda Guerra Mundial.  Es así como Estados Unidos ahora derrotado, es dividido por nazis y japoneses, quienes dominan también gran parte del planeta; de este modo el argumento gira en torno a lo que sucede en las tierras del otrora país más poderoso del orbe, mostrándonos cómo es vivir en cualquiera de los dos territorios anexados.   Pues ante un escenario tan atractivo, era de esperar que los productores pusieran su atención en esta “pesadilla” fantacientífica, que como pocas mostraba a los del Tío Sam como perdedores (y cosa extraña, considerando lo chovinistas que son allá).  El sueño de ver este valorado libro llevado al drama audiovisual se concretó el año pasado, gracias a una serie de televisión que tras una primera temporada de solo diez episodios, dejó fascinados a todos.   El programa que mantiene el nombre de la narración que lo inspiró, fue llevado a la pantalla por Frank  Spotniz, guionista y director que nos dio algunos de los mejores momentos de Los Expedientes-X.  A su vez debe decirse que la elaboración de este show, posee la calidad cinematográfica a la que actualmente nos tienen acostumbrados hoy en día con los productos televisivos.  Si bien al menos en esta primera temporada no ocurren grandes eventos como podemos ver en otras ficciones para la TV, se aprecia un gran esmero por diseñar una ambientación convincente y hermosa (escenarios, exteriores, vestuario y efectos especiales).  Por otro lado, las actuaciones son de primer nivel, encontrándose entre sus intérpretes a gente de la talla de Rufus Sewell (actor de un montón de películas exitosas, entre ellas la cinta de culto Dark City, donde fue su heroico protagonista y al que hoy en las salas podemos ver en Dioses de Egipto, ambas de Alex Proyas, artista consagrado en este tipo de cine).  Asimismo se debe destacar su banda sonora compuesta por Henry Jackman (con varios soundtracks para filmes de éxito como Capitán América y el Soldado de Invierno) y Dominic Lewis, bastante emotiva y solemne, convirtiéndola sin dudas en una de las series con mejor música original de los últimos años.  Vale decir también que el programa es producido por nada menos que Ridley Scott y su productora, quien ya mucho tiempo atrás probó suerte con la narrativa de Phillip K. Dick, con la ya mencionada Blade Runner. De este modo teniendo a Spotniz y Scott involucrados en tal proyecto, amantes seguros de la ciencia ficción y experimentados en llevarla a las masas, la serie de El Hombre en el Castillo resulta ser toda una experiencia recomendable (más si se considera la intervención de guionistas de calidad para todos sus episodios, que al menos en su temporada debut no pierden potencia uno tras otro).
     Como ya de seguro quedó claro en el párrafo anterior, se le debe aplaudir a los responsables por llevar esta obra a los hogares, su preocupación por realizar algo lo más “artístico posible”; es así como otro punto a su favor resultan ser sus créditos de apertura, que de inmediato presentan el tono serio de esta serie, algo que se agradece en una época en la cual a muchos productores ya no les interesa contar con este detalle que caracteriza a tantos programas de antaño (¿Quién no recuerda con nostalgia las aperturas de clásicos como los de Star Trek, en cualquiera de sus títulos, Millenium o Babilonia 5?).  Pues en el caso de El Hombre en el Castillo vemos en tonos opacos varias imágenes relacionadas con figuras destacadas de la cultura gringa, tal como la Estatua de la Libertad, todas ellas marcadas por el influjo de la ocupación nazi-nipona; de este modo se evidencia la pérdida por la que aquí ha pasado este Estados Unidos alternativo, lo que acentúa la atmósfera opresiva en la que viven sus personajes. A todo esto se le suma una sentida canción a capela interpretada por una voz femenina, que se escucha a lo largo de la introducción, otro significativo detalle que nos dice que no esperemos humor, ni recursos facilistas para conseguir la venia del espectador, pues el programa es un drama de pura cepa.
    Tal como sucede en la novela de la que se nutre el show en el que nos detenemos hoy, el argumento transcurre en plena década de los sesenta, luego de dos décadas de la victoria del Eje.  A su vez la trama gira en torno a varios personajes, en la práctica los mismos del libro y quienes representan distintos estamentos de la sociedad conformada por este; de tal modo en su argumento nos encontramos con el protagonismo de miembros de la altas jerarquías nazi y japonesa, como también obreros y algunos otros mejor posesionados, entre mujeres y hombres, quienes viven en carne propia el hecho de ser ciudadanos de segunda en este extraño mundo.   Los personajes principales de El Hombre en el Castillo corresponden a los siguientes:

·    Juliana Crain: Una mujer que se ve envuelta en los vericuetos de la resistencia contra la ocupación, para terminar involucrándose por su propia cuenta en los planes para desarticular al enemigo.
·       Frank Frink: La pareja de Juliana, quien debido a las actividades de esta comienza a pasarla muy mal, lo que lo lleva a sacar una parte suya que quizás él mismo desconocía.
·        Joe Blake: Un supuesto nuevo recluta de la resistencia y el cual en realidad tiene otros planes, que necesariamente no son tan desinteresados.
·         Nobosuke Tagami: Un alto funcionario japonés.  Este comienza a sentir que lo realizado por su pueblo y en especial en lo concerniente a su alianza con Alemania, no es correcto.
·        John Smith: Importante miembro de la S.S, de origen estadounidense, que pretende ascender en la jerarquía de su organización a cualquier precio y que sin embargo se encuentra con varias dificultades al respecto.
·        Rudolph Wegener: Otro nazi, esta vez alemán, aunque en su caso se trata de alguien con más conciencia que su colega y amigo Smith.
·   Robert Childan: Elegante anticuario admirador de la cultura japonesa, quien comienza a decepcionarse de la gente a la cual por años ha servido con dedicación.

Portadas de distintas ediciones de El Hombre en el Castillo.

     Pues la mayoría de los de arriba comienzan a cruzarse en los caminos de los otros, con varios efectos inesperados y además entrando (por supuesto) otros agentes del destino en sus vidas.
     En la novela existe una novela bastante popular a nivel subterráneo (en especial entre los estadounidenses “autóctonos”), el cual trata de una realidad en la cual los Aliados fueron quienes ganaron la Segunda Guerra Mundial.  Este texto por supuesto es censurado por las autoridades, quienes ven como toda una amenaza dicha obra.  Pues al llevar todo esto a la televisión y para hacerlo todo más atractivo a los espectadores, de modo de otorgarle mayor dinamismo, se cambió lo del libro por películas, lo que por supuesto visualmente tiene más efecto en pantalla; de este modo los personajes se encuentran con una serie de filmes que muestran imágenes de la derrota de los vencedores (sacadas de reales grabaciones de la época).
     Para ser sinceros, pese a sus múltiples virtudes la adaptación televisiva de la célebre ucronía de K. Dick, no es un producto fácil de digerir, en especial en sus primeros capítulos, ya que para nada se trata del típico show de ciencia ficción lleno de acción, aventuras y tecnología futurista como se espera ver en la pantalla chica.  Es otro tipo de fantasía científica, una quizás solo apreciada en “la caja tonta” en algunas de las historias de La Dimensión Desconocida o The Outer Limits, que por mantener el carácter antológico de capítulos autoconclusivos, se podían dar el lujo de mostrar historias pertenecientes a los diversos subgéneros de la ciencia ficción.  Por ende, este nuevo programa no es para todo público, sino que está hecho para una audiencia de gustos más exquisitos, capaces de estar atentos a un guión más bien cerebral, con mucho diálogo e implicaciones filosóficas acerca del devenir de nuestra humanidad (y si más encima son lectores de esta literatura, mejor).  Por otro lado, las implicancias morales de lo que sucede en esta obra, también aumentan la dimensión más adulta que posee, ya que algo que es habitual en sus guiones es el cuestionamiento de las acciones, como también las decisiones personales y de la comunidad; luego ello lleva a los personajes a la búsqueda de soluciones con el propósito de cambiar para bien o para mal el curso de lo que está pasando.
    Por cierto, los impactantes minutos del final de temporada prometen bastante para lo que vendrá a continuación, con la implicancia de acontecimientos que de seguro serán revolucionarios para la tensión, que no obstante ya se estaba dando desde su primer capítulo.  Habrá que esperar no más a que se concreten nuestras esperanzas, de que lo mejores momentos de El Hombre en el Castillo están por llegar.

26 comentarios:

  1. He leído con mucho placer y entusiasmo este escrito sobre la serie inspirada en el libro del muy connotado escritor de ciencia ficción Phillip K. Dick, autor al que tengo en muy alta estima por sus grandes y magistrales aportes al genero de la Ciencia Ficción, he leído varios de sus libros, pero no he tenido la ocasión de poder leer esta obra puntual, aun cuando historiadores de la talla de Paine (Historia del Fascismo) hacen algunas alusiones a este libro y esto ha que más desee leerla. Felicito a usted Elwin por este muy buen escrito de calidad.

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    1. Mucho me alegra hayas leído y comentado este texto, de un tema que a ambos nos gusta harto. Apenas nos juntemos cuenta con esta serie dentro de las joyitas que te tengo para compartir.

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    2. Querido Elwin
      He podido ver la serie "El hombre en el Castillo" y paralelamente la Novela que baje. Debo decir que la palabra: "inspirada" tiene un peso monumental, me explico, la linea argumentativa de Dick es mucho más densa, partiendo del hecho que la victoria de Reich en el texto se ve como una realidad "buena" y el orden que debía ser, mientras que el libros de la posible victoria de los aliados se percibe como una alternativa de sueño o pesadilla, en ningún caso Dick nos dice que bueno que ganaran los aliados. La serie que se presenta trabaja muy bien la linea argumentativa de la Ucronia o sea que pasaría si hubiese ganado Alemania y Japón (hay escritores de ucronia que cambian tanto las posibles variantes históricas que dejan de ser ucronias propiamente tal), pero como buenos yanquis, no pueden dejar pasar la ocasión y entregar varios mensajes en el cual su estilo de vida (que impusieron e imponen) es la correcta y "buena", sobre todo el fin de temporada en el cual la serie tuvo un final vomitivo. En el libro de Dick esto no ocurrer, ya que el mundo es oscuro, ya que gane quien gane solo será un opresor el que lo haga.

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    3. ¡Qué genial hayas podido ver (y disfrutar) esta serie! Como mi memoria es frágil, no recuerdo muchos detalles del libro, de modo que te agradezco las observaciones que has hecho. Fíjate que a mí sí me gustó bastante el final de temporada, en especial con la hermosa escena de Nobosuke "descubriendo" la otra realidad.

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    4. No estoy de acuerdo completamente en la apreciación de Sardaukar. En la serie de TV se habla de esas cintas en las que hay "otra realidad" en la cual los nazis pierden y en principio, sus protagonistas lo perciben como algo deseable. Sin embargo, en la serie dejan caer algunos detalles muy relevantes que no indican precisamente eso. Por ejemplo, [SPOILER] el atentado contra el mandatario japonés es un equivalente al de Kenedy. Otro más como el comentario de la mujer cuando habla de "terminar con el sufrimiento" de los enfermos crónicos —aunque sin saber lo que ocurre con su hijo,una de las situaciones más impresionantes que he visto en una serie de TV—. Pero la cuestión es ¿es realmente mejor esa alternativa, que corresponde con la realidad que vivimos actualmente? Creo que aunque en la serie lo "maquillan" un poco, el trasfondo es realmente poner es duda si la victoria contra los nazis era suficiente para justificar el rumbo que se tomó a partir de entonces.

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    5. Bien una obra compleja como esta, ya sea en su versión original o en su adaptación, da mucho para hablar, comentar y analizar. Con humildad, creo que ningún tipo de régimen totalitario e imperialista puede ser aceptado como algo conveniente para quien se precie de amante de la libertad. Quizás el sentido que tiene todo esto, viene a ser justamente que ante cualquier curso que tome la historia, siempre quedarán cosas pendientes para que todo sea lo más plausible posible.

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    6. Hola Elwin. Naturalmente, la cuestión no es cuestionar si un régimen totalitario es deseable o no —está claro que no—. Lo que cuestionan en la serie es si hay otras formas de totalitarismo menos evidentes, más amigables en apariencia pero en el fondo, igual de corruptas y con consecuencias iguales o peores.

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    7. Hola Elwin. Debo confesar que no esperaba una respuesta tan pronta de tu parte a mi último comentario y aprovecho de responder a Lino. Dick en su libro nos presenta una ucronia que tiene un sentido muy lógico, ya que con una critica al totalitarismo germano y militarismo japonés (en la serie de televisión también la muestra), nos presenta como la mentalidad de occidente hubiese girado, tendríamos una idea totalmente diferente de los valores humanos, es en este punto que uno solo puede decir que Dick es un genio. Pero luego la línea argumentativa del libro se dirige a que la realidad alternativa (el triunfo aliado) que podría representar la gran alternativa contra estas ideologías del mal, no es tan correcta, la pluma de Dick nos hace contemplar como un espejo nuestra realidad un solo imperio imponiendo por la fuerza a todo el mundo que es el bien o el mal subyugando a la esclavitud la verdadera libertad humana, en otras palabra el triunfo de los totalitarismo esta bien, pero el mundo que surgió después lo es bueno, ese es el punto en que debemos meditar. La serie que esta muy bien realizada desde el punto de vista estético y argumental, peca de esta última parte nos presenta el mundo oscuro de los totalitarismo y sus secuelas en la sociedad, pero aparece la esperanza del ccambio, concuerdo con lido que tiene ciertos giros que uno podría decir es excelente esto, las ideas de corrupción, las grandes maquinaciones políticas, la bestialidad de los servicios de inteligencia, pero luego lo normal en un norteamericano la necesidad de lo maniqueo, esa esperanza, ese mundo con sol brillante es el ministro de comercio observa, creo y espero que la segunda temporada la serie se acerque más al espíritu del libro a la realidad del cuestionamiento ético que existe de tras de la obra de Dick.

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    8. Hola Sardaukar. Estamos de acuerdo casi al 100%. Es cierto que en la realidad alternativa del final de la serie hay "luz", es una realidad en apariencia, mejor que el deliberadamente gris y pesimista en la que se vive en la serie, pero el punto fundamental que me impacto es cuando mira al suelo y ve una de la portadas de un periódico de la realidad alternativa: el asesinato de Kenedy. Esta equivalencia con el asesinato del mandatario japonés es fundamental y creo que es ese punto que coincide con la visión que nos das de la obra literaria en el aspecto de ¿es la realidad que vivimos tan buena realmente, o es el constante uso de compararla con otro tan evidente peor como el nazismo lo que nos hace creer que es estupenda y legitimamos sus abusos ?

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    9. A través de las palabras de Sardaukar y de Lino se me hace evidente más que nunca el poder de las grandes historias no solo para divertirnos, sino para inspirarnos e invitarnos a la reflexión y el diálogo. A ver qué nos depara a futuro esta serie.

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    10. El detalle que menciona Lido sobre la lectura del periódico es interesante, pero debo realizar una corrección, no habla sobre el asesinato de Kennedy sino del Bloqueo a la isla de Cuba (la crisis de los misiles), pero si lo pienso podría darnos una pista sobre dos grandes imperios que se están combatiendo, que ambos ganaron la guerra y ahora son buenos enemigos, en la serie y libro seria Japón y Alemania, ese seria un detalle muy interesante.

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    11. Hola Elwin y Lido

      Por cierto concuerdo en todo lo demás que dice Lido creo que hemos sido tan bien manipulados que no podemos ver que solo cambiamos un imperio por otro. Una pregunta para Lido ¿Tu escribiste un interesante texto sobre Star War o solo es un alcance de nombre?

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    12. Efectivamente ese excelente texto es de Lino, así como muchos otros más de su autoría que puedes leer a gusto en su blog "Al Final de la Eternidad" y que está entre los enlaces que recomiendo. Lamentablemente no publica con la regularidad que muchos quisiéramos.

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    13. Bueno, gracias Sardaukar y Elwin lo primero, por vuestras amables palabras. Tengo en efecto un par de artículos sobre Star Wars, uno de ellos lo compartí hace poco en el grupo de Facebook sobre el tema, y parece que ha gustado. Hay previstos al menos, uno o dos más.

      Sobre el asunto que aquí nos concierne, la verdad es que no recuerdo exactamente el texto exacto y ahora mismo no puedo certificar, pero estoy seguro de que es como dices. En cualquier caso, todos sabemos lo que acabó pasando con este presidente ¿verdad?. La cuestión es que no es una portada aleatoria, sino que escoge una que nos evoca que en nuestra realidad hay guerras, hay engaños políticos y manipulaciones y también, asesinatos... por desgracia. Si, creo que es muy interesante.

      ¡Saludos!

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    14. Hola Lido

      Tienes razón con respecto a la manipulación de que somos por parte del imperio norteamericano. Espero como dije antes que la serie retome el espíritu del libro Dick merece que sus ideas, criticas y exposiciones sean bien representadas. Con relación a tu blog, lo voy a visitar, yo leí el articulo de Star War con relación al lanzamiento de la última película y deberás disculpar mi ignorancia, no sabía que pertenecía a un blog, no soy muy bueno para navegar.

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  2. Estimado, se puede decir tanto sobre Philip K. Dick, pero me quedo con esta cita de Stanislaw Lem:"Un visionario entre charlatanes". Uno de mis pecados de omisión es no haber leído aún "El Hombre en el Castillo", y tengo pendiente ver esta adaptación televisiva, una alegría que se produzcan obras así entre tanta basura... habrá que ver. Hablando de las ucronías de Dick, te recomiendo mucho el cuento (que quizá ya has leído) "La fe de nuestros padres", donde en un mundo futuro cercano, los EEUU perdieron la Guerra de Vietnam contra los vietnamitas y China Popular (fue escrito en los 60, te aclaro), y una dictadura maoísta gobierna el planeta entero. Y sobre adaptaciones de su obra, recomiendo la peli del 2011 "Los Agentes del destino", con Matt Demon, la bella Emily Blunt y el siempre buen actor Terence Stamp, basada en su cuento "The Adjustment Bureau". Ah! y Roberto Bolaño, que apreciaba mucho la obra de K. Dick, decía que la hermosa cinta "Underground" de Kustirica, estaba muy inspirada en la novela "La penúltima Verdad", otra obra de este increíble escritor que nunca tendrá todos los reconocimientos que se merece y que es de los que derrumban los argumentos de los que afirman que la SF es un "género menor". Saludos.

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    1. Qué sorpresa que tú y Sarsaukar sean justamente los dos primeros en honrarme con sus palabras en esta entrada...Bien sabes que cuando quieras no más te paso esta serie y otras, además de pelis que bien sé son de tu gusto.
      Leí esta novela hace años gracias a Marcelito López, pero la verdad me decepcionó algo (demasiado cerebral para mí). El relato que mencionas me fascinaría leerlo, que las ucronías me encantan.
      Lo que cuentas de Bolaño es un dato que Sardaukito lo atesoraría, que ya me lo ha mencionado en más de una ocasión en el blog.
      Como siempre valoro mucho tus recomendaciones, que siempre me han dado más que gratas satisfacciones y fíjate que hace pocos días no más bajé la peli que mencionas. Por lo tanto me la veré en un rato más.

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  3. PD: obviamente estas hablando de ucronías y por eso imagino que nombras entre los ejemplos la novela "Synco", pero comparar a Baradit con P. K. Dick, creo que es como mucho...

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    1. No osaría a compararlos, no obstante lo menciono como ucronía que he leído y que para mí además es valiosa por la cercanía y porque fue un libro que me acompañó durante mi enfermedad y convalecencia, de modo que le tengo un especial afecto.

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  4. La obra literaria no la he leído, pero si que he visto la adaptación a TV, y creo que es de las mejores obras de Dick llevadas a la pantalla. El resto de obras de este autor están algo sobrevaloradas precisamente al llegar a un público más amplio, con un criterio literario más limitado y seguramente más influenciable por las ideas políticas pesimistas y obsesivas de su autor. Este repite una y otra vez los mismos temas y obsesiones. Es cierto no obstante, que es imprescidible tenerlo en cuenta ya que es prácticamente el único que habla de ciertos temas. En este caso, repite una vez más el asunto de los universos paralelos, pero está mejor aprovechado en cuanto a la clase de crítica social y política que realiza.

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    1. Apenas he leído a este escritor y la verdad que no me atrae mucho hacerlo. No obstante en general me gustan mucho las versiones que hacen de su obra, salvo "A Scannrer Darkly" que me aburrió bastante, que en todo caso sé que toman solo las ideas principales y el resto es la típica parafernalia gringa que tanto nos entretiene. En cuanto a "El Hombre en el Castillo", por lo que recuerdo del libro, resulta ser mucho más fiel que las de culto "Blade Runner" y "Total Recall".

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  5. Pasaba por este lugar y no pude evitar leer el comentario muy acertado de Miguel sobre Phillip K. Dick y su obra, y él tiene toda la razón al decir que Kustirica en "Underground" se inspiro en el libro "el hombre del castillo", de hecho lo menciono en una rueda de prensa. Pero, yo entregare otro dato más sobre Dick reconoció que tuvo mucha influencia de Frank Kafka sobre todo de tres de sus novelas "La Metamorfosis, EL Castillo y El Proceso", novelas que hablan por sí mismas. No cabe duda que este autor nos pudo entregar más, mucho más. Elwin creo que debes cumplir tu Karma: leer las novelas de Roberto Bolaños, es uno de los grandes escritores de Chile y Latinoamérica.

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    1. Aún no veo "Underground" que hace años tengo y eso que hay tres filmes de su director que me encantaron. Te cuento que ha sido una grata sorpresa para mí que a tu vaca sagrada (¡Uy, hazle un queque!) le haya gustado la ciencia ficción.

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    2. El hombre que toda Latinoamérica respeto como un grande de la literatura y para introducirte ve el capitulo de "Una Belleza de Pensar" sobre Roberto Bolaños, tienes toda la razón es una Vaca Sagrada. Comienza con los "Detectives Salvajes".

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  6. La serie de TV, no la he visto, aunque leí la novela hace años. La encontré notablemente buena, pero... es Philip K. Dick, y eso significa que prácticamente toda la premisa está sometida a una ambigüedad prácticamente ontológica. Lo pesadillesco de Dick es que nunca llega a saberse de verdad lo que está pasando, si lo que estamos leyendo es real o es alguna simulación de alguna clase (realidad virtual, universo alternativo, memorias implantadas, etcétera). Con todo, creo que el propio Dick superó la premisa de esta novela llevándola hasta su extremo lógico con "La fe de nuestros padres", que además es mejor porque es un cuento, y un buen cuento es siempre mejor que una buena novela porque es más breve. Pero de aquí a que veamos una adaptación...

    Por cierto, discrepo de que la Ucronía sea un subgénero de la Ciencia Ficción. En lo personal estimo que la Ucronía es un género narrativo aparte por derecho propio. Que puede solaparse con la Ciencia Ficción o con la Fantasía, pero no necesariamente así. Por ejemplo, puedo escribir una novela en donde la máquina a vapor no fue inventada en Inglaterra sino en Rusia durante el siglo XVIII, y entonces a partir de ese punto de inflexión, escribir una novela de Ciencia Ficción (por ejemplo, la cercanía de Rusia con el petróleo del Medio Oriente les hizo progresar más rápido tecnológicamente, hasta librar una Primera Guerra Mundial Steampunk), o una novela fantástica (por ejemplo, tal o cual elemento folclórico ruso en realidad es un meme cosmológico que abre un portal hacia otro mundo en donde existen hadas y elfos, etcétera), o una novela que aparte de su premisa es completamente realista (por ejemplo, los rusos obtuvieron la máquina de vapor, pero aparte de eso la tecnología siguió como en nuestro mundo, y si no fuera por ese detalle, tendríamos un escenario de novela costumbrista a lo Chéjov). Aunque la cuestión es debatible, por supuesto, como todo lo que tiene ver con crear categorías narrativas.

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    1. Considerando tus palabras, la verdad es que la ucronía es un subgénero en sí que bien se puede amoldar a la ciencia ficción, como a la fantasía, incluso a la literatura de terror, pues da para mucho.
      Por cierto...¿Qué esperas a verte esta genial serie? Ya espero con ansias su segunda temporada, que promete tanto.
      Te seré sincero...Por mucho que me encantan las obras basadas en la narrativa de Dick, no me atrae mucho leerlo (ni gastar plata en él), quizás por ser demasiado cerebral o paranoico para mi gusto.

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