sábado, 22 de julio de 2017

Lágrimas de sangre, tripas desparramadas y cerebros mordidos por Romero (segunda parte).


       En un momento Romero sostuvo la idea de dirigir dos más películas de zombies para cerrar su saga, no obstante al final lo que hizo fue realizar junto a Marvel Comics una novela gráfica de 15 números llamada Empire of the Dead (2014-2015), que bien puede ser reconocida como su último legado a la temática que él mismo convirtió en uno de los temas favoritos de la gente.
       Pero la filmografía de este verdadero Maestro del Terror no solo dio a su público historias sobre muertos vivientes, tal como ya ha quedado demostrado en la primera parte de este homenaje a su persona.  Pues en lo que concierne al resto de su trabajo, se debe mencionar su otra película de ciencia ficción, terror y catástrofe llamada The Crazies.  En ella un experimento militar (ultrasecreto como bien es habitual en este tipo de argumentos) se desbanda y ello provoca que la población civil cercana al lugar del proyecto, al ser infectada se entregue a una orgía de asesinatos sangrientos…La verdad es que nunca he contemplado esta obra, sin embargo sí vi con gran placer su remake de 2010, producida por el propio Romero, la cual en su momento recibió excelentes críticas, además de muy buenos resultados en taquilla.
      De 1978 data Martin, su propia interpretación del tema del vampirismo, si bien alejada de los aspectos sobrenaturales.  Es así que el argumento aborda esta dependencia por la sangre humana desde el punto de vista de la psiquiatría, a través de un joven de personalidad errática que siente el deseo de beber tal sustancia, cometiendo crímenes para conseguirla; por lo tanto estamos frente a un caso de trastorno de personalidad.  Asimismo la trama aborda el erotismo ligado a la figura de estas criatura de la noche, aspecto que acá se entiende en el caso del muchacho incapaz de mantener una relación sana con mujer alguna, de modo que su despertar a la sexualidad se relaciona con las fantasías propias de alguien que está experimentando este aspecto suyo, pero llevado a un terreno escabroso.  En su metraje el propio Romero se permitió interpretar a uno de los personajes, mientras que el ya mencionado Tom Savini, hizo acá su primera colaboración con su amigo de toda la vida.  Si bien esta película es supuestamente la favorita de su autor y además ha tenido críticas sobresalientes, la única vez en que la vi, me aburrió como una ostra, quizás porque en aquellos tiempos era demasiado cerebral para una adolescente inexperimentado como lo fui en su momento (así que tendré que echarle un nuevo vistazo).





















     

     Poco antes del filme con el cual tuve mi primer encuentro con Romero, Creepshow, apareció Los Caballeros de la Motocicleta (1981), toda una rareza en la carrera de este y de la que sin embargo guardo muy buenos recuerdos de la única vez en que la vi, durante mi etapa escolar.  Eran plenas vacaciones de verano y había prendido la tele para dedicarle tiempo al cine de trasnoche, cuando me encontré con esta pieza bizarra de carácter melodramático, sobre un grupo de motoqueros que realiza espectáculos al aire libre, simulando las leyendas artúricas.  Uno de los dos momentos que tengo persistentes en la memoria es la conversación entre dos varones, bien “machos” ambos, en la casa rodante que al parecer compartían y donde uno de ellos le dice al otro que si todo sale bien, de ahora en adelante serían pareja (o algo así); fue una de las primeras ocasiones en las que vi una historia que abordaba la homosexualidad y sin embargo, para la mentalidad de un chico de esa edad, ver la naturalidad con lo que pasaba eso (sin caer en los arquetipos caricaturescos de la feminización generalizada de los gays), fue algo revelador.   Por otro lado, cuando hace un breve papel nada menos que Stephen King, como un burdo hombre del público, sentí gozo al reconocer a mi ya por entonces escritor favorito (por tanto si ya sabía bien quién era este señor, debía estar a semanas de cursar el tercero o cuarto medio, con 16 ó 17 años de edad).
      1987 fue el año en el que apareció Creepshow 2, que si bien no dirigió Romero, sí coescribió el guión junto a su compañero Stephen King.  A diferencia de la entrega anterior, esta la vi por primera vez en una función nocturna de TV un día viernes, sorpresa que pillé en la pantalla chica a manera de premio tras una semana completa de clases como escolar.  Su afiche tan en el estilo de los cómics de la añorada editorial EC, lo recordaba de habérmelo encontrado en los diarios de más pequeño y en especial el spot publicitario, que los tenía ambos en la retina y con grandes deseos de verla.   Si bien no llega a los niveles de excelencia de la primera cinta, la historia del medio (ya que esta vez se compone de solo 3 fragmentos), es sin dudas de antología por ser una adaptación que le hace honores a uno de los “cuentos de monstruos” más famosos del señor King.  De igual manera la trama que enlaza a los tres episodios, de un niño que se quiere vengar de los muchachos que lo acosan, mezclando la imagen real con la animación a la más pura estética de los cómics EC, resulta de lo más entretenida y bien lograda.


    Monos Diabólicos (1988) es el nombre que se le dio acá a Monkey Shines, sofisticada historia de terror de carácter psicologista y que está valorada entre lo mejor de su autor (si bien no se encuentra entre mis predilectas), otorgándole importantes premios internacionales especializados.   A diferencia de otros trabajos suyos, esta obra no es ni una historia original suya, ni está relacionada con la narrativa de Stephen King y sin embargo sí está basada en una “desconocida” novela del género de un tal Michael Stewart.  Su argumento gira en torno a un apolíneo atleta y estudiante de derecho, quien tal como comienza el filme tenía un pasar idílico, hasta que un absurdo accidente de tránsito lo deja en silla de ruedas, sin poder utilizar cualquiera de sus extremidades.  El hombre como es de suponer entra en depresión, hasta que un amigo suyo científico que experimenta con primates tratando de aumentar su inteligencia, le pone a su servicio a una mona.  El animal es entrenado por una bella mujer, involucrándose románticamente ambos.  Por otro lado, cuando todo parecía ir bien, resulta que debido a los químicos suministrados a la bestia se produce una especie de lazo telepático entre amo y mascota, proyectándose las frustraciones del humano en la criatura, la cual comienza a actuar de manera violenta y mortal.  No puede ser más interesante la manera de cómo se aborda a través de la relación entre el protagonista y su animal, el tema del dominio de los instintos por sobre la razón, que pese a millones de años de evolución en nuestra especie aún siguen dominándonos.  Destacable es también la actuación de Jason Begue, quien logra inspirarnos lástima y simpatía en su rol de discapacitado, el que interpreta con una credibilidad impactante, y que con aun manteniendo su belleza física, no deja de representar la fragilidad humana (me fue imposible no recordar al también fallecido Cristopher Reeve, quizás el Superman cinematográfico más querido en la historia, quien debido a otro lastimoso incidente quedó postrado de por vida en una silla de ruedas…Un hombre tan imponente y hermoso como el mismo Begue).  Teniendo en cuenta la temática de este título, hayamos a su vez la vieja noción moralista de los límites de la ciencia, debido al supuesto actuar poco profesional del amigo del protagonista, quien incluso se ha hecho adicto a la misma sustancia que inocula a sus cobayas.  La dirección de Romero es sin dudas soberbia, demostrándonos acá su talento para trabajar en las condiciones que implicaba el guión (con animales y un actor haciéndose pasar por un cuadripléjico), de tal manera que lo que podría haber parecido falso o ridículo, salió perfecto en su realización.


Trailer de Creepshow 2.
      
       En 1990 fue cuando se unieron tras las cámaras dos grandes del cine de horror como vienen a ser George Romero y Dario Argento, quienes al menos desde la ya lejana época de El Amanecer de los Muertos que no trabajaban juntos.  En esta ocasión inspirados en otro maestro de las historias espeluznantes, si bien literarias, Edgar Allan Poe, realizaron cada uno de ellos una muy personal adaptación de uno de sus cuentos clásicos: el italiano veló por hacer su versión de El Gato Negro, mientras que su colega optó por trasladar a la pantalla grande El Extraño Caso del Señor Valdemar.  Romero se dio el gusto de volver a trabajar con Adrienne Barbeau, protagonista de una de las historias de Creepshow.  El acompañamiento musical de otro genio ligado al terror, como lo es Pino Donaggio (responsable, entre otros grandes trabajos, de la increíble partitura de la primera versión audiovisual de Carrie, dirigida por Brian de Palma y también de otras memorables cintas de este otro gran artista), otorgó sin duda una de las mejores bandas sonoras en un filme de Romero.
    
      Y es cuando por fin llego a la película que más me gusta de nuestro director, siendo además mi cinta de terror predilecta de entre todas las que he visto en mi propia existencia: La Mitad Siniestra (1993).   Sabido ya por quienes conocen de antemano la vida y obra de este cineasta (como por los que se han tomado el tiempo de leer este texto), la fuerte fraternidad entre Romero y Stephen King.  Pues el nivel de aprecio y admiración del escritor hacia su amigo es tan grande, que le dedicó una de sus novelas más emblemáticas: Christine; de igual manera su predilección por La Noche de los Muertos Vivientes ha llegado a tales niveles, que no solo ha escrito al respecto en varias ocasiones, sino que su única novela sobre zombies (bueno, su reinterpretación del tema), Cell, viene a ser su mayor tributo para la película de Romero.  Pues volviendo a la película en cuestión, fue la primera cinta que vi de este director en pantalla grande y luego solo tuve tal gusto con la ya mencionada Tierra de los Muertos.  Justamente supe de la existencia de esta cinta gracias a la misma revista Fangoria, que le dedicó extensos reportajes y los que atesoré como todos sus textos que tuvieran que ver con mi narrador favorito.  Creo que habrá pasado al menos poco más de un año para que se estrenara en las salas acá, puesto que cuando la revista escribió al respecto, el largometraje estaba con problemas de distribución, ya que el estudio que la produjo quebró y por ello se atrasó su exhibición.  Está sellado en mis memorias más significativas la ocasión en que estando a solas con mi abuelito Daniel (el papá de mi madre), a semanas de su fallecimiento (puesto que se encontraba en cama y yo lo visitaba para charlar y leerle, además de escuchar música juntos), le conté entusiasmado sobre mis deseos de ir a su estreno.

      - Abre ese cajón- Me dijo. Lo hice sin saber lo que me esperaba.- ¿Cuánto cuesta la entrada?
       - Mil pesos- Qué increíble lo “barato” que eran las cosas en el pasado.
       - Saca entonces lo que necesites.
      
        La verdad es que no me esperaba tal gesto.  Nunca antes que yo recordara mi abuelito había sido tan dadivoso conmigo y en ningún momento fue mi propósito manipularlo para que lo hiciera.  Era un día jueves y en aquel tiempo daban por primera vez las películas nuevas los viernes.  Con el corazón henchido acudí a mi cita con tal fantasía oscura.
              El argumento de La Mitad Siniestra (solo vine a tener el libro y leérmelo un par de años después), gira en torno a un escritor al que el espíritu de su hermano gemelo, que nunca llegó a nacer, lo acosa con el propósito de conseguir su supuesto derecho a vivir y a costa de su vida.  La novela en la que se basa es una de las más violentas de su autor y en ese sentido la adaptación realizada por Romero no se queda atrás.  Hay mucho amor hacia lo hecho por King en esta adaptación.  Lo sobrenatural está muy bien trabajado, así como las salvajadas perpetradas por el ente maligno, interpretado muy bien por Timothy Hutton, quien hace ambos papeles (los dos hermanos).  La historia en sí aborda un popular tema ya clásico: el doble maligno, también llamado doppelgänger de la lengua alemana y entre cuyos antecedentes literarios se incluyen clásico como El Extraño Caso del Doctor Jeckyll y Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson; no obstante también es una obra que hace referencia al desdoblamiento del artista a través de su obra y del impacto positivo o negativo que puede llegar a tener esta, así como hacer referencia a la genialidad de los creadores, muchas veces a un paso de la locura.  Pese a ser una historia de terror tan gráfica, llega a ser hermosa en su puesta en escena y a la suma de toda esta maravilla se debe agregar la gran banda sonora realizada  por Christopher Young, destacado músico de otros filmes de terror tan notables.


Trailer The Dark Half.

      Si bien voy a dejar en el tintero 3 filmes de la década de los setenta de Romero, no puedo terminar este tributo y repaso su obra, sin mencionar El Rostro de la Venganza (quizás la única cinta de Romero en cambiar tanto su nombre al llegar a Latinoamérica, puesto que en realidad de llama Bruiser, o sea, Matón).  En esta ocasión el director-guionista regresó al terror de tipo psicológico, volviendo a dejar de lado el gore que tanta gloria le dio, para sí retomar la crítica social que había dejado de lado en sus últimas producciones.  De este modo la película en cuestión, es nada menos que una ácida mirada al mundo de los empresarios y en especial a la publicidad, al representar acá la frialdad y competitividad a través de una agencia de modelos femeninas, dirigidas por un tipo hedonista y egoísta que no puede ser más desagradable.  La pérdida del valor al respeto humano y desenfreno total (no dejar de apreciar los excesos de cierta fiesta de Halloween, en la que incluso hay al menos un menor de edad en tal evento), son objeto de la acción punitiva de uno de sus antiguos victimarios y quien aprovecha una ocasión muy especial para ello.  El simbolismo detrás de la máscara con la que amanece el protagonista, así como de la nada o más bien a manera de una proyección de su deseo de liberarse de sus frustraciones, lo llevan a cometer las acciones que bajo su propia identidad habría sido incapaz de realizar.

Una curiosidad: afiche japonés de Bruiser.

jueves, 20 de julio de 2017

Lágrimas de sangre, tripas desparramadas y cerebros mordidos por Romero (primera parte).


       Con tanto zombie por ahí en las películas, los videojuegos, los cómics y las series de TV (¿Quién no conoce en la actualidad The Walking Dead?), el común de los mortales ignora que el responsable de todo este boom de los muertos vivientes comedores de carne huma fresca, George Romero, nos dejó hace solo 4 días atrás.  Nacido el 4 de febrero de 1940 y muerto a los 77 años, fue un importante cineasta dedicado al género del terror que dejó tal legado, que tal como ya se expresó en las primeras palabras de este párrafo, introdujo uno de los monstruos más famosos dentro de la cultura popular.
       En varias ocasiones me he referido a este hombre en varios post y que desde adolescente he admirado profundamente,  de hecho hace rato que le dediqué una etiqueta dentro del extenso listado de temas que tengo en el blog, pero nunca (salvo ahora) me había referido en exclusiva a su obra… Y ahora es el momento adecuado.
      Si bien desde niño me han gustado las historias de terror, no obstante a este artista solo lo vine a conocer ya de adolescente, gracias a la querida colección de la revista Fangoria que empecé a comprar.  Fue así que en uno de sus tantos reportajes y textos varios, apareció su nombre, haciendo primero referencia a la proeza que le significó realizar cuando aún no cumplía 30 años, la obra que le otorgó fama para la posteridad: La Noche de los Muertos Vivientes (1968).  Y como toda una guía para los amantes de las historias de horror, gracias a esta revista me fui enterando de su filmografía, deseando adentrarme cada vez más en las profundidades de sus pesadillas.
     Pero años antes de que llegara a mis manos tan especializada publicación, ya era un consumado fanático de este tipo de historias, si bien de más pequeño luego pagaba el precio de mis obsesiones con las pesadillas que me provocaban y el miedo a la oscuridad.  Llevo mis recuerdos a alrededor de 1989 ó 1990, cuando el VHS reinaba en las funciones caseras de todo tipo de películas.  Mi papás no me comprarían mi primera máquina reproductora de estas cintas hasta diciembre del 90, razón por la cual debía conformarme viendo películas en un videoclub cerca de mi casa y en el cual si uno pagaba el coste de un arriendo, podía ver la cinta que quisiera (los dueños interesados en ganar dinero, no tenían inconvenientes en que menores de edad gozasen títulos para mayores,  siempre y cuando pagaran la cuota respectiva; claro que no sé si eso pasaba en el caso de solicitar una porno). De este modo me ponía de acuerdo con mis amigos para juntar los $500 pesos que en ese entonces salía este beneficio.  Y así fue que me encontré con varias cintas por primera vez, muchas de ellas verdaderas joyas de la cinematografía fantástica tales como Robocop y El Resplandor.  Por lo general iba los sábados, siendo durante un largo tiempo esta mi única instancia para darle en el gusto a mi amor por el cine, ya que fue más entrado en la adolescencia que me dispuse a ir a los teatros por mi cuenta con mis pares.
      Y en una de estas funciones privadas me encontré con Creepshow (1982). La verdad es que no sé si para aquella época ya sabía quién era Stephen King, el cual se entretuvo un montón adaptando para su amigo George Romero, algunos de sus cuentos para este filme de 5 historias autoconclusivas y con un hilo conductor, homenajeando los viejos cómics de terror de la desaparecida editorial EC.  La idea principal de esta producción fue entretener, nada de crítica social, ni temas complejos, solo sustos, monstruosidades y efectos gore al más puro estilo de las historietas que esta dupla y el resto de sus amigos quisieron tributar.  Aquella vez salí de la exhibición con esa alegría que solo un niño puede llegar a tener, cuando se han encontrado con algo tan formidable, por ser novedoso para la mente de alguien inexperimentado y que por eso en lo único que piensa es en conseguir más y más de lo mismo (bueno, para ser sincero cuando uno es grande, obsesivo y ñoño, de vez en cuando se vuelve a este estado, je).  Como datos adicionales acerca de este trabajo, puedo contarles que cuenta con la participación de varios actores consagrados, algunos de ellos al principio de su carrera, pero ya en aquel entonces notables (como Ed Harris y Ted Danson); se pueden mencionar además la participación de Leslie Nielsen, Adrienne Barbeau y John Colicos, entre otros. Mención aparte es la breve, aunque entretenida intervención de Tom Savini, otro gran amigo de Romero, que apareció en varias de sus películas y que además es también un consagrado director y maquillador de efectos macabros.  Por otro lado, el mismo Stephen King fue protagonista de la primera historia, demostrando su versatilidad a la hora de pasar a otro campo artístico. Asimismo su música electrónica es sin dudas soberbia, a cargo de John Harrison, quien además de compositor ha trabajado como director en algunos de los episodios de la serie Tales from the Darkside, creada por el mismo Romero y luego hizo para la pantalla chica las miniseries de Dune (2000) e Hijos de Dune (2003), sobre los aclamados libros de ciencia ficción de Frank Herbert.   Por último, no se puede olvidar que la adaptación al cómic de esta perla del séptimo arte fantástico fue hecha por otro maestro, Berni Wrightson (quien también nos dejó este año, así que espero que ambos artistas se reencuentren en el más allá).


Trailer de Creepshow.
     Como ya saben, el título anterior fue mi primer encuentro con George Romero, no obstante la segunda vez en que pude disfrutar con una de sus cintas, fue con su debut.   Quienes no conocen esta joya del séptimo arte, que lejos sobrepasa el género al que pertenece, deben saber que cuando la realizó su creador no hace mucho que había salido de la universidad y tras conseguir algo de experiencia y dinero filmando comerciales, se puso de acuerdo con unos amigos para realizar una obra de miedo.  Con un presupuesto ínfimo, excelentes actuaciones y más encima un guión potente a cargo del propio Romero, como también una fotografía en blanco y negro cuidada, que ayuda a mantener la atmósfera pesadillesca de todo, el filme se convirtió en un verdadero semillero para realizar nuevas historias al respecto.  Las escenas de masacre zombie, en especial cuando estas criaturas aparecen comiendo carne, según se cuenta fueron posible gracias a la contribución de carniceros amigos, que no vacilaron en hacerse publicidad de esta extraña manera y de paso contribuir al arte (je).


Trailer de La Noche de los Muertos Vivientes.

      Solo los prejuiciosos y quienes nada saben de la ópera prima de Romero, ignoran el transfondo de esta y que en clave de ciencia ficción postapocalíptica (pues antes de ella los zombies solo aparecían como entidades de carácter sobrenatural, debido a la magia y al vudú), aborda el tema de la desarticulación de la sociedad civilizada ante las catástrofes; en otras palabras, muestra cómo el ser humano ante cualquier circunstancia que mine su seguridad, de inmediato actúa usando su instinto y deja de lado su racionalidad.  Pues la violencia tal como está demostrada en esta obra, no solo viene de los cuerpos revividos (que en realidad pueden ser comparados con las bestias que atacan tan solo para comer y no por un acto de maldad inherente), sino que de los vivos que tal como se muestra hacia el final de esta tragedia, actúan regocijándose en la miseria en la que se encuentran.
      Otro punto destacable de tan capital largometraje, es que fue una de las primeras películas gringas en tener de protagonista a un afroamericano, siendo el resto de los personajes principales y secundarios blancos.  Es así que este hombre aparece con dotes heroicas frente a la adversidad, con una regia estampa llevando un traje de corbata y dejando con todo esto más que claro, el papel importante que hace rato ya poseía esta minoría étnica en la comunidad de su país. 
      Siendo que por razones de error de su distribución este filme es de dominio público, han aparecido fragmentos suyos en un montón de otras producciones, siendo homenajeada y parodiada muchas veces.  Al respecto, se puede mencionar el único episodio de Halloween de la serie Medium, en el que la protagonista se ve inmersa dentro de esta cinta, la que es recreada de manera sorprendente, a la par de que usaron también imágenes reales de la película. 
      En 1990 se realizó un remake por parte de Tom Savini, el colega amigo de Romero ya mencionado.  Los resultados hicieron honor al original, pues contaron con la producción del propio director de la cinta primigenia, quien además cambió en algunos aspectos el guión para mejorar lo que le pareció era necesario.  No obstante en 2006 y 2015 se realizaron otras versiones, estas sin considerar a Romero dentro de su realización.
     5 son en total las secuelas directas de La Noche de los Muertos Vivientes, todas ellas llevadas a cabo por el propio Romero, si bien en distintas épocas.  Al respecto hay que mencionar la que viene a ser la trilogía original, completada entre los años 1978 y 1985 respectivamente.  La primera de ellas lleva el nombre de El Amanecer de los Muertos Vivientes y está ambientada nada menos que en un centro comercial, al que llegan un grupo de sobrevivientes a refugiarse, convirtiendo este templo al consumo en su santuario (ironías por parte del director).  Sin embargo pese a toda la seguridad que supuestamente había en este lugar, aun así no logran ser capaces de derrotar a las hordas de muertos caníbales, para quienes al parecer el centro comercial les trae recuerdos de cuán felices fueron gastando su dinero en dichas dependencias.  La escena de desmembramiento a una de las víctimas aún viva, es sin dudas una de las más famosas del cine de terror.  En 2004 tuvo su remake, bastante elogiado por cierto, dirigido por Zack Snyder, hoy famoso (y despreciado por algunos) por sus adaptaciones cinematográficas de cómics DC.



      La tercera parte de la llamada trilogía original zómbica de Romero se llama El Día de los Muertos.  En esta entrega se abordan dos temas caros a la ciencia ficción más crítica: primero la presencia de mad doctors (científicos locos), en la figura de un especialista que desea “amaestrar” a los muertos vivientes y se obsesiona con ello, olvidando en parte de sociabilizar con sus congéneres; a la larga como sucede en la vida real y en estas historias ficticias, el progreso humano queda reducido a nada, porque nuestra especie nunca logra ser más fuerte que la naturaleza misma. Luego, siendo el director-guionista un ideólogo antisistema gringo de fuertes convicciones, no podía dejar pasar en este filme una sentencia en contra del militarismo y el fascismo hasta cierto punto; es así que en la cinta en cuestión vemos a un grupo de uniformados, que pese a la devastación en la que se encuentra todo, trata de controlar lo que sucede; pero más que para salvaguardar a la humanidad, como otro intento de conseguir poder bajo sus propias directivas y no a través del concenso.  Lejos más sangrienta que sus predecesoras, de seguro a su mayor presupuesto y a las posibilidades técnicas de la época, es considerada no obstante por muchos como la menos lograda de esta primera trilogía.   En 2008 se estrenó un remake a cargo de otro director especializado en el terror, Steve Miner, que se estrenó directamente al mercado hogareño; lamentablemente no tuvo buenas críticas.
      En 2005 George Romero sorprendió a sus seguidores a lo largo del mundo, al regresar al cine que lo hizo famoso y al que él mismo ayudó a hacer popular, con una nueva entrega de su saga y que se puede considerar como la primera parte de una segunda trilogía: Tierra de los Muertos.  Pese a que en términos económicos, este nuevo episodio en su serie no puede ser considerada como una producción de alto presupuesto (pues no alcanzó a costar los 20  millones de dólares), el buen uso de los recursos a su disposición permitió la realización de una cinta en verdad notable; en este sentido se debe apreciar la participación de varios actores de renombre, muchos de ellos ya con toda una carrera de consagración dentro del cine de terror: Dennis Hooper, John Leguizamo y Asia Argento (la hermosa hija de Dario Argento, también amigo de Romero y el que le produjo El Amanecer de los Muertos y con quien codirigió Los Ojos del Diablo).   La película nos muestra un mundo en el cual ya son pocos los humanos que quedan, habiéndose extendido la plaga zombie al punto de que los vivos deben vivir en ciudades fortificadas, para no convertirse en comida de los muertos vivientes.  Y es en medio de una de estas últimas utopías (en realidad toda una distopía), que radica la mirada incisiva de nuestro amado director, al dejar constancia de la corrupción en los llamados líderes del pueblo, en la figura del mandamás de la ciudad en la que transcurre la historia y quien a la larga resulta mucho más pernicioso que los mismos monstruos.  Personalmente debo decir sobre esta obra, que para mí tiene un valor muy importante, ya que ha sido la única de la serie que he podido ver en el cine, pues cuando estrenaron las anteriores o bien no había nacido (en el caso de la primera) o bien era demasiado pequeño (y ni sabía que existían); en el caso de las que le siguieron, para pesar de muchos nunca las exhibieron en mi país en el circuito comercial.
     El siguiente capítulo dentro de las películas de zombies de Romero corresponde a El Diario de los Muertos (2007), que en cierto sentido más que una secuela, se puede considerar como que su argumento transcurre en paralelo a los acontecimientos de la cinta original; puesto que cuando suceden, recién está comenzando el apocalipsis zombie.  Su guión cuenta de un grupo de jóvenes universitarios de la carrera de cine, quienes ante lo que está pasando, filman cámara en mano todo lo que ocurre, en una especie de reality show.  Es en todo esto que resalta la crítica a los medios de comunicación masivos, en especial la televisión, que profita de las desgracias ajenas, a través de estos muchachos que actúan con una falta total de empatía y aprovechando la morbosidad para conseguir notoriedad.  A diferencia del resto de otros filmes de la saga, su autor incorporó el humor negro para convertir este título en toda una parodia al espectáculo de la violencia gratuita, que venden los supuestos profesionales del “cuarto poder”.

      De 2010 data Survival of the Dead (ocupo el título en inglés, debido a que nunca la pillé por estos lares en una edición para Latinoamérica), la última parte de la serie y, para pesar nuestro, la despedida de George Romero como director.  Teniendo en cuenta el argumento del largometraje que le antecedió, este otro viene a ser en cierto sentido su secuela directa, ya que también estamos aquí en los comienzos de la epidemia zombie.  Los protagonistas son tanto un grupo de militares, como dos familias enemigas entre sí, siendo que estos dos grupos habitan una isla aislada del resto de la población y a tal lugar llegan los uniformados, para desestabilizar en parte con su presencia invasiva la aparente armonía del lugar.  Una vez más aparece en la trama, la idea de domesticar a los muertos vivientes, lo que como era de esperar no trae los resultados positivos esperados.

lunes, 17 de julio de 2017

El primer Spider-Man (segunda parte).

La misma colección que estoy comentando, pero esta editada por Forum (Planeta de Agostini).
I- “El Hombre”.

     Antes de comentar el primer volumen, historia por historia, de la edición en 3 tomos de Panini en su colección Best of Marvel Essentials para la etapa original de Spidey, aprovecho de contarles acerca de uno de sus cocreadores: el simpar Stan Lee.
     Nacido el 28 de diciembre de 1922 en USA (¡Es admirable la vitalidad de este hombre!), aún hoy a los 94 años lleva activo en la vida pública y artística, tras comenzar bastante joven en el mundo editorial comiquero.  Su nombre original corresponde a Stanley Martin Lieber, pero tras hacerse conocido internacionalmente gracias a su pseudónimo decidió por oficializarlo de manera legal. 
     Cercano a los 18 años, recién salido del colegio (de la secundaria como le llaman en algunos lados), llegó a trabajar a la empresa que por entonces se llamaba Timely, la que luego sería rebautizada como Marvel.  En aquel entonces el aún muchacho Stan apenas era un humilde ayudante, oficiando en lo que se le necesitaba, hasta que un par de años después de ingresar a esta editorial, se le permitió escribir un breve relato de dos páginas de nada menos que del Capitán América y al que luego ya convertido en el guionista estrella, él mismo años después “resucitaría” del olvido a principios de los sesenta, con el surgimiento de la llamada Era Marvel de los Cómics.
     Una vez convertido en guionista de la por entonces Timely Comics, trabajó realizando todo tipo de historias que por aquel entonces eran populares: westerns, de ciencia ficción (en especial las de mad doctors y monstruos, que tanta influencia tendrían en el subgénero superheroico), humorísticas, de aventuras adolescentes y hasta románticas.  Todas estas temáticas mezcladas y otras más, en la que bien se curtió en su juventud y demostró con ello además su versatilidad, para crear verdaderas narraciones de calidad literaria, llenas de elementos propios de los grandes clásicos, en sus posteriores invenciones y de las que justamente su serie del Hombre-Araña resulta un gran ejemplo.
      Según cuenta la leyenda (o lo dijo el mismo Stan), ya estaba cansado de los argumentos por encargo que le hacían sus jefes y deseaba alejarse por completo del mundo editorial comiquero, cuando su esposa (que en paz descanse, ya que nos dejó tan solo el pasado 6 de julio) le dio la formidable idea de que antes de tomar dicha decisión se diera un gusto y realizara el tipo de historieta que en verdad lo entusiasmara.  Fue así que nacieron nada menos que los 4 Fantásticos, apoyado en el dibujo por otro grande como lo es Jack Kirby; tuvieron su debut en 1961 y a partir de ese momento su carrera artística despegó, moviendo por completo los cimientos de la industria de los cómics y causando tal impacto en la cultura popular, que hoy en día su legado ha pasado a otras áreas y el mismo Stan Lee es reconocido hasta por quienes no leen este tipo de arte.
Stan Lee ahora como el abuelito que tantos adoramos.
       La lista de personajes creados por Stan Lee supera los 300, varios de ellos están entre los superhéroes más famosos.  Aparte de los mencionados se pueden nombrar a Hulk, los X-Men (Profesor X, Jean Grey, Ángel, Cíclope, Bestia y Hombre de Hielo, los mutantes originales), Hombre-Hormiga, Avispa, Ironman, Silver Surfer, Daredevil, Pantera Negra (el primer superhéroe de raza negra), Doctor Strange, Nick Fury y muchos, muchos más. No se puede olvidar sus formidables reinterpretaciones a tono para estas historias, de los héroes mitológicos de Thor y Hércules.
        Su labor en Marvel ha pasado por ser redactor jefe, hasta convertirse en uno de sus figuras esenciales, al punto de que si bien ahora solo escribe ocasionalmente, casi no hay cómics marvelitas que no lleven el texto que dice Stan Lee presenta.  También ha oficiado de productor de gran parte de las adaptaciones audiovisuales que se han hecho de obras de la compañía, tanto de los personajes que salieron de su imaginación, como de otros autores.  Asimismo inolvidables son sus cameos y pequeños papeles en varias de estas producciones, entre cartoons, series y filmes de imagen real.
      A la hora de analizar las características de su trabajo al ser el responsable de que despegara la llamada Edad de Plata (si bien algunos sostienen que esta comenzó en los cincuenta) o que iniciara la ya citada Era Marvel, viene a ser el hecho de que tal vez por primera vez en los cómics de superhéroes, gracias a Stan Lee estos dejaron de ser los seres perfectos que hasta el momento se habían visto y que de ese modo a través de sus por entonces “nuevos” justicieros estos comenzaron a poseer defectos.  En otras palabras, Lee veló por hacerlos más humanos y gracias a ello pudo abordar no solo la aventura como eje de las tramas de sus historias, sino que además desarrolló temáticas sociales y el impacto emocional de su cruzada en la vida de estos vigilantes (siendo en este sentido, Peter Parker, nuestro queridísimo Spidey, un gran ejemplo de ello).  De igual manera destacable es su uso del humor que en más de una ocasión es capaz de sacarle risas a los lectores, a la par del melodrama habitual de sus argumentos, muchas veces al nivel de algunas piezas teatrales que bien hacer recordar a autores como Shakespeare (guardando las proporciones, claro); en este último sentido, el uso de un lenguaje grandilocuente, a veces en los diálogos, otras en los cartuchos narrativos, que en varias ocasiones incluyen lenguaje informal o alusiones a la cultura popular de la época (como cantantes, actores de cine, etc.).
      Si bien toda su vida artística ha estado ligado a Marvel, debe destacarse su pequeño “flirteo” con DC (a la que muy irónicamente puso en su momento Distinguida Competencia).  Es así que en 2001 participó del “rupturista” proyecto llamado Just Imagine Stan Lee…, a través del cual realizó nada menos que 13 one-shots, en los que reinterpretó el origen de varios de sus superhéroes más famosos, tramas que luego desencadenaron en una muy particular visión de la Liga de la Justicia.  Para esta labor fue acompañado de artistas tan consagrados como él, entre ellos Jim Lee, Joe Kuberth, John Buscema, Dave Gibbons, John Byrne y Jerry Ordway, entre otros.  Entre su visiones para estos otros clásicos (bastante rupturistas todas ellas, por cierto, ya que además no mantuvo el nombre de los personajes originales) encontramos a Superman, Batman, Wonder Woman, Robin, Acuaman y Linterna Verde, entre otros.

Spider-Man y sus papis.

II- Las historias.

      Antes de ir de lleno al primer tomo de la etapa de Spider-Man, debe saberse que a manera de “regalo” este compilatorio que sobrepasa las 300 páginas, incluye unas breves historias dibujadas por ese otro maestro que es Jack Kirby.  Por lo tanto a lo largo de este repaso también mencionaré dichos agregados, que todo coleccionista de seguro atesoraría.  En total son 16 relatos, que abarcan más de un año entre agosto de 1962 y mayo de 1964.
      Es así que aquí nos encontramos con:

1- Amazing Fantasy Nº 15 (agosto de 1962): El debut de Spidey tantas veces revisitado, en el cual se narran sus “orígenes secretos”, de cuando Peter Parker adquiere sus poderes y tras sentirse responsable por la muerte de su querido tío Ben, asume como lema suyo esas hoy archiconocidas palabras de Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad.  La potencia de esta obra genérica solo posee 11 páginas de extensión.

2-The Amazing Spider-Man Nº 1 (marzo de 1963): Dividida en tres partes, muestra la aparición de su primer villano clásico, el Camaleón y el cual responde a los típicos estereotipos de las historias de espías, en plena Guerra Fría, debido a la capacidad de este para disfrazarse y ser además de nacionalidad rusa.  Aquí el antisocial se hace pasar por el Trepamuros, cometiendo fechorías al falsear su identidad, lo que inicia toda la mala fama que luego consigue nuestro Amistoso Vecino entre buena parte de la opinión pública.  Sin embargo al embuste del Camaleón se suma la presencia de un secundario tan importante dentro de las historias del superhéroe, como lo es J. Jonah Jameson, el editor de Daily Bugle, el diario al que después se va a trabajar Parker como fotógrafo freelance; debe recordarse que Jameson se declara desde un principio enemigo jurado del Cabeza de Red, por desconfiar de quien anda enmascarado (prejuicios que sin embargo no tiene con otros justicieros), razón por la cual aprovecha cualquier instancia para basurearlo a través de su periódico.  A este divertido primer número de su revista, se suma la visita inesperada de Spidey al Edificio Baxter, donde tienen sus oficinas los 4 Fantásticos con la intención de unírseles para ver si puede conseguir alguna remuneración trabajando con ellos; este encuentro inicial entre todos ellos, da pie a varias situaciones jocosas y no sale bien que digamos, aun cuando se convierte en la semilla de la posterior gran amistad entre el Arácnido y la Antorcha Humana.



Selección de infaltables cameos de Stan Lee.

3-The Amazing Spider-Man Nº 2 (mayo de 1963): Contiene dos historias, siendo la primera de ellas nada menos que la aparición original del Buitre, otro de los villanos clásicos del protagonista, si bien no tan poderoso si se le compara con otros de su calaña.  A través del primer encuentro del adolescente justiciero con este esperpéntico criminal, queda de manifiesto uno de los leiv motivs más brillantes de sus cómics y que corresponde a que no siempre gana este sus batallas; no obstante una de sus mayores fortalezas viene a ser que el joven (y todavía inexperto) Parker se levanta de su propia derrota, para con todo su ingenio lograr capturar al antisocial.  En cuanto a la segunda historia, introduce al Chapucero, inventor de sofisticados aparatos que usa con fines malignos, siendo que luego este sujeto no vuelve a aparecer en las viñetas del Hombre-Araña por todo el resto de su etapa de Lee y Kirby; por otro lado, esta segunda aventura del tomo es la primera y única vez en la época de esta dupla en la que aparecen… ¡Extraterrestres!

4-The Amazing Spider-Man Nº 3 (julio de 1963): Número dedicado en exclusiva al surgimiento del que sería quizás (aparte de Venom, según algunos) el más importante rival de Spidey, Otto Octavius, más conocido como Doctor Octopus y Doc Ock.  A diferencia del número anterior y lo sucedido con el Buitre, aquí sí que se cuenta el origen de la maldad del brillante científico, dejando de manifiesto esa vieja sentencia que dice que el poder corrompe.  En las páginas de esta entrega, además, vuelve a aparecer la Antorcha Humana, con lo que se va perfilando más la futura fraternidad entre ambos adolescentes superpoderosos, que antes de que madure, da para varias desavenencias entre los dos.

5-The Amazing Spider-Man Nº 4 (septiembre de 1963): El estreno en sociedad del Hombre de Arena, villano que como el anterior por tantas evoluciones pasará a lo largo de las historias del Cabeza de Red (incluyendo el hecho de convertirse en un valioso aliado y/o superhéroe en proceso de redención).  De seguro la portada de este número, que reproduce en cuatro viñetas el primer enfrentamiento con el criminal, debe ser una de las más famosas de la colección. 

6-The Amazing Spider-Man Nº 5 (octubre de 1963): En lo que va de las aventuras de nuestro Amistoso Vecino, se podría considerar que esta es hasta el momento la más entretenida de las que han realizado sus autores.  La afirmación radica en la suma de los elementos que componen sus argumento, como que en primer lugar en esta ocasión a su protagonista le toca enfrentarse a un verdadero villano de los grandes, puesto que hasta el momento todos los que han salido y seguirán apareciendo durante un buen tiempo son principiantes como él: nada menos que el Doctor Doom.  A ello se le suma la comedia que tan bien le sale a Stan Lee, cuando el bravucón de corazón dulce de Flash Tompson (quien desprecia a Parker, pero admira con amor incondicional a Spidey, sin saber la verdad acerca de su identidad), se hace pasar por él, lo que provoca unos cuantos enredos graciosos.  Y a lo anterior se le agrega la segunda aparición de los 4 Fantásticos, cuyo enemigo acérrimo viene a ser el mismo Doctor Doom.  Sin duda toda una delicia para leer. 

7- Strange Tales Annual Nº 2 (1963): El primer gran trabajo en conjunto, también llamado en el mundo de los cómics como team-up, entre los dos superhéroes adolescentes marvelitas favoritos de aquel entonces: Spider-Man y la Antorcha Humana.  Pues en esta ocasión deben vérselas entre los dos contra una banda de ladrones de poca monta, que para tipos con sus habilidades pocas dificultades les presentan, solo que antes deben superar sus diferencias de ego, lo que en chicos inmaduros como ambos es un buen obstáculo que sortear.

8-The Amazing Spider-Man Nº 6 (noviembre de 1963): Otro nuevo rival de peso para el Arácnido, siendo este el primer “monstruo” al que se enfrenta, pues se trata de nada menos que del Lagarto.   Interesante resulta ser la reinterpretación que hace Stan Lee del clásico literario de El Extraño Caso del Doctor Jeckyll y Mister Hyde de Robert Louise Stevenson, pues es un drama similar de un genio científico cuyos experimentos se van fuera de control.  Si bien algo similar pasó antes con el Doctor Octopus, acá resulta todo más trágico por tratarse de un sujeto que en su faceta “normal” es alguien dulce y amable, que nunca buscó transformarse en la bestia que viene a ser tamaño reptil humanoide.

9-The Amazing Spider-Man Nº 7 (diciembre de 1963): El esperado regreso del Buitre, quien va perfilándose como un villano de temer, pese a que su apariencia cercana a la ancianidad engaña haciéndolo ver como un criminal de segunda.  Es justamente esta gran diferencia de edad entre ambos contrincantes, uno maduro y amargado, mientras que el otro en la flor de la vida y en muchos aspectos inexperto, aunque también feliz, que se desarrolla una interesante oposición entre estos dos.  De igual manera se debe destacar el hecho de que es en esta historia, que surge el muy especial romance entre Peter Parker y Betty Brand, la secretaria del irascible Jameson.

10-The Amazing Spider-Man Nº 8 (enero de 1964): Un número muy singular en el que el Trepamuros no se enfrenta a ningún maleante y que sin embargo está lleno de humor y situaciones memorables.  Acá vemos cómo un duelo entre “machos” perpetrado por Flash Tompson para burlarse una vez más de Parker, lo hace quedar en ridículo, pues por supuesto que su contrincante lejos logra superarlo; sin embargo alguien noble como Peter, logra contenerse una vez más y es en dicho detalle que radica buena parte de sus virtudes.  A todo esto se agrega la presencia de un robot que se descontrola; por cierto, llama la atención su burda imagen, que responde mucho a la estética que se daba en los tiempos en los que se publicó esta historia a dichas máquinas (tan de portada de pulp).A todo esto se le agrega una pequeña pieza narrativa, de otra simpática disputa entre la Antorcha Humana y Spidey, quienes pese a todo su poder y bondadosas personalidades, no pueden ser más infantiles en sus rivalidades y que llevan a otro nivel las mismas disputas que hay entre Flash y Peter.
                                                           
11-The Amazing Spider-Man Nº 9 (febrero de 1964): La introducción de Electro, enemigo de respeto y poseedor de un llamativo disfraz que luego en su versión Ultimate cambiaría tanto.  Por otro lado, no se puede obviar la parte más dramática de este número, que tiene relación con los problemas de salud de la anciana y dulce tía May, que tantas preocupaciones le provocan a su atribulado sobrino, dando pie a varios episodios como este y memorables a lo largo de la cronología de Spider-Man.

12-The Amazing Spider-Man Nº 10 (marzo de 1964): Los villanos tipo gánster poseen un papel bastante significativo dentro de las historietas del Arácnido, siendo este un justiciero que por sobre todo es un paladín urbano, de modo que una de sus mayores inquietudes es impedir que las calles de su amada ciudad sean asoladas por el crimen organizado.  Es así que entre sus viñetas destacan sujetos tales como Kingpin y Cabeza de Martillo, grandes representaciones comiqueras de los mafiosos que tan fuerte raigambre poseen en la tradición ficticia (y real) de USA.  Sin embargo antes de estos dos surgieron en sus páginas el curioso trío compuesto por los Forzadores, cada uno con su particular aspecto y habilidad para el crimen y que a diferencia de otros villanos del género, no poseen superpoderes y no obstante no dejan de ser atractivos gracias a la configuración que les dieron sus creadores.  A todo esto, se suma el importante debut de un secundario tan destacado en las historias de Spidey, como lo viene a ser el periodista del Daily Bugle Frederick Foswell, un hombre que se mueve de una manera muy especial en los colores grises del mundo.

13-The Amazing Spider-Man Nº 11 (abril de 1964): Sin dudas que esta corresponde a la narración más dramática de todo el tomo, demostrando que en aquellos “tempranos tiempos” en la que fue realizada, el impactante giro tomado por sus acontecimientos. resulta plausible por escapar de los recursos infantiloides para otorgarle a todo un cariz más grave…Y es que en este número muere un personaje, lo que trae serias consecuencias para el futuro de Spidey y algunos de los suyos (consecuencias que en todo caso se irán dando de manera gradual, a gusto de los guionistas que se irán sucediendo en la colección y con lo que queda clara la genialidad de estos al no olvidar las historias más antiguas, para ir conectándolas a las más recientes).  Pues todo esto pasa gracias a la reaparición de Doc Ock, quien debido a esta intervención suya queda sin dudas consignado como uno de los tres mayores enemigos del Cabeza de Red.  El maleante rapta a Betty Brand, de modo que al más rancio estilo de los clásicos,  el (super) héroe debe ir en pos de la inocente y desprotegida mujer a la que ama.


14-The Amazing Spider-Man Nº 12 (mayo de 1964): Continuación directa de la trama anterior, que implica un espectacular enfrentamiento digno de las mejores historias de acción, entre los dos oponentes en un parque de atracciones.  El título de esta obra no puede ser más sugerente: Desenmascarado por el Doctor Octopus.  Sus páginas poseen una de las imágenes más célebres en tantos años de historietas de Spidey (¡Adivinen qué muestra esta ilustración bellamente realizada por Steve Ditko!).   Por otro lado, tras el combate púgil entre Flash Tompson y Peter Parker en el número 8 de la serie, vemos las secuelas de la vergonzosa derrota del guapo atleta a manos de quien consideraba un alfeñique, lo que provoca que otro gran secundario de estas historias, la hermosa rubia platinada Liz Allen, comience a ver con otros ojos a quien antes ninguneaba y con ello se arme una especie de triángulo amoroso (con muchos celos por parte de Thompson) entre los tres compañeros de instituto (Liz, Flash y Peter).

15-The Amazing Spider-Man Annual Nº 1 (1964): Complemento a la inolvidable historia contenida en el primer anual de Spidey, que contiene el segundo volumen de esta colección dedicada a la etapa original del superhéroe.  El nombre de este agregado lo dice todo y corresponde a Cómo Stan Lee y Steve Ditko crearon a Spider-Man.  En solo 3 páginas y de manera muy divertida, los autores nos cuentan cómo surgió tan destacado personaje, usándose a ellos mismos de protagonistas para demostrarlo (hay que averiguar qué grado de verdad hay en la manera humorística en la que nos presentan todo esto).

16-The Fantastic Four Annual Nº 1 (1963): Otro complemento a un anual, en este caso al primero de los 4 Fantásticos.  Esta vez se cuenta de manera más compleja el primer encuentro entre nuestro Amistoso Vecino y la familia marvelita por excelencia.  Dibujada por Jack Kirby, quien por entonces llevaba los pinceles de la revista de este grupo, se encuentra llena de diversión que deja claro que pese al talento de los 4 Fantásticos, un principiante solitario como Spidey no deja de sorprender por su ingenio y capacidad para sortear los lastres que se le ponen en el camino.


viernes, 14 de julio de 2017

Los blogueros que admiro. Tercera parte: Entrevista a Mauro Vargas de “Léase a Plena Noche”.


     Quienes me conocen bien saben que a la hora de escoger una buena historia, lejos mis favoritas son las de terror (incluso más que las de superhéroes).  Sin embargo como me he vuelto “exquisito” con el pasar de los años, ya no veo y leo tantas de este tipo como antes, pues me acostumbré a solo dar mi tiempo a los mejores.  Muchas horas y demasiados recuerdos valiosos para mí les debo a todos esos autores y títulos, que se han quedado prendado en mi corazón: Edgar Allan Poe, Lovecraft, Stephen King, Anne Rice, Robert Mc Cammon, Fredy Kruegger, John Carpenter, Stuart Gordon y un largo etcétera han tenido en más de una ocasión un lugar en mi blog. 
      Fue justamente debido a esta pasión que desde niño albergo por las narraciones espeluznantes, que tuve la dicha y el honor de que Mauro Vargas se fijara en mi página, algo muy valioso para mí, ya que en materia de “sustos”, mi colega colombiano lejos sabe mucho más que yo.  Adentrarse en su página es profundizar como en ninguna otra parte que conozco de la blogósfera, en la opinión de un experto sobre estas ficciones y a veces acerca del horror real que se haya a la vuelta de la esquina.  Además Mauro escribe con una perfecta mezcla de sencillez y erudición, propia de alguien culto y humilde, que vez que me paso por su “casa” es difícil no tentarme con todo el material que posee; sus recomendaciones son ley para mí.
      Un detalle muy significativo para mí, viene a ser el hecho de que a ambos, en distintas partes del planeta, nos marcó la revista Fangoria, de la cual saqué el nombre de mi blog (de una de sus secciones durante su primera etapa en español).  Solo gracias a esta entrevista he llegado a saber tan delicioso punto en común más.
      Por cierto, espero tener pronto en mis manos los números de su genial revista, que me encantaría y para mostrarles a mis ami@s mis humildes colaboraciones en ella.

Mauro y su compañero de oficina ¿Quién es quién?

 
1- Preséntate en no más de 200 palabras

Nací en Cali, Colombia, en el 92, y resido en Bogotá desde hace catorce años. Fanático de las historias de terror. Colecciono a los autores de la segunda mitad del siglo XX y a veces tengo el descaro de despreciar algunos clásicos. Doy la vida por la salsa y demás géneros tropicales. La música es mi gran pasión. Los libros, un fetiche, un vicio irremediable. La escritura, un gusto adquirido que me quita el sueño.

2- Cuéntanos acerca del origen de tu página

La primera reseña que publiqué en internet fue en el blog de la librería de un amigo. Escribí algunas más y las compartí en redes. Pronto otro amigo, gran coleccionista de Stephen King que para ese momento ya tenía su blog, me invitó a crear el mío. Y así lo hice. La idea de abrir un espacio y diseñarlo me parecía divertida. Primero se llamó Pulp Terror y publicaba textos sobre cine y literatura muy variada. Luego me di cuenta de que necesitaba enfocarlo dado el título, así que eliminé la sección de cine y me dediqué de lleno a los libros de terror. Pero entonces advertí que no toda la literatura que allí reseñaba era pulp, así que me senté a pensar. Rebauticé el blog como Friki Mortis (Nótese mi poca habilidad con los títulos) y seguí adelante, más cómodo con el aspecto de sitio, escribiendo sobre literatura de horror.
Estaba estudiando literatura en la universidad y pese a que mi rama era la creación, la edición me llamaba poderosamente la atención. En ese momento tenía gran interés en las publicaciones de comienzos de siglo, revistas como Weird Tales, Amazing Stories y los cómics de Creepy y Tales from the Crypt. Y sumado a esto, adquirí en la librería siete revistas Fangoria de números variados que iban de los ochenta a los noventa. Fue una de las mejores compras de mi vida. La diagramación, los colores, las fotografías, la seriedad con la que se abordaba la escena del cine y la literatura del género, los artículos. Todo eso me fascinó y me llenó de muchas ideas porque combinaba lo que yo quería escribir en el blog con el formato impreso.
Por esos años, junto con dos amigos de la universidad, nos lanzamos a publicar una revista de cuentos de géneros populares llamada El tintazo, un intento de emular a las revistas anteriormente mencionadas. El proyecto solo llegó a dos números impresos y a un tercero inexistente que iba a ser un especial zombi. La cosa no funcionó, pero con ella maté mis demonios: esa revista me enseñó a qué hacer y qué no hacer, a tener criterio, a tomar malas decisiones y saber evadirlas, y aprendí aspectos editoriales a punta de equivocaciones y sentido común. El proyecto fue valioso, una gran escuela, pero no había podido hacer lo que en verdad quería: una Fangoria propia, un espacio que hablara sobre el horror en todos sus ámbitos.
Con el pasar de los días decidí volver a renovar el blog. El título que tenía ya no me gustaba, no lo sentía acorde a la temática, así que comencé a pensar de nuevo. Una noche, de regreso a casa en el bus, encontré la clave. Sería un homenaje a una de las antologías de Hitchcock que más me había gustado, Historias para leer a plena luz. Comencé a jugar con el título y llegué al nombre actual: Léase a plena noche, un nombre que representaba todo lo que siempre quise transmitir.
Y como estaba dispuesto a satisfacer mi sueño de crear mi propia Fangoria, adquirí el dominio, me puse a experimentar con diferentes plantillas y códigos HTML, y sumé a las reseñas de libros otras de cine y algunos artículos. Luego decidí volver al campo de la edición imprimiendo la revista que lleva el mismo nombre y que ha tenido gran aceptación entre los lectores. Y los proyectos que tengo en mente no dejan de crecer, así que continúo explorando y renovando. El blog ha sido un camino hacia un sueño que se sigue construyendo.

¡Armando el nuevo número de la revista!

3- ¿De qué trata tu blog?

Es un espacio en el que comparto puntos de vista sobre el horror en general a través de artículos y reseñas. Lo que me motiva es hablar de obras que han sido olvidadas o poco comentadas, especialmente de la era pop del género. No me gusta hablar de los clásicos porque ellos ya están por encima del bien y del mal. ¿Para qué otro artículo u otra reseña sobre Edgar Allan Poe intentando resaltar una genialidad de la que toda la humanidad es consciente? Prefiero, y me parece más valioso, hablar de la novela que inspiró la película de Wes Craven Deadly Friend, escrita por una desconocida Diane Henstell.
Cuando escribo, no me gusta hacerlo en clave de recomendaciones, porque no soy nadie para decir qué vale la pena y qué no. En realidad, creo que pretender hacerlo es un atrevimiento. Así que trato de mantenerme en la subjetividad total, sin querer buscar verdades absolutas, inexistentes en cualquier ámbito artístico. Cuento, además, con escritos de amigos tanto de mi país como del exterior. Elwin ha tenido la amabilidad de compartir un par de sus textos, no solo para la revista impresa sino para la página. Justo ahora, la página funciona como complemento de la revista. Quisiera poder abrirle más campo a la literatura y cine de terror latinoamericanos, entrevistar autores, directores, tener algunas primicias, convertir el proyecto en esa Fangoria latinoamericana que tanto deseo.
Algunos habrán visto que he cambiado de diseño muchas veces; se debe a que el proyecto ha sido desde su inicio una constante búsqueda de algo que ya parece ver su forma definitiva. Ahora lleva el nombre de LA PLENA NOCHE, el sello bajo el que se cobijarán los actuales y nuevos proyectos que tengo planeados. Pero es un proceso largo que comenzó sin querer hace cinco años y que ha ido trazando su propio camino. Alcanzar la meta con este proyecto requiere inversión de tiempo y económica y debe hacerse despacio, dejándolo crecer al ritmo adecuado.

 4- ¿Qué satisfacciones te ha traído lo que haces?

El blog ha sido un caballito de batalla. Me mantiene activo con la escritura y con el aprendizaje sobre estos géneros. Me exige una disciplina necesaria para no fracasar en este oficio de la creación. Me invita a investigar, a tener los oídos y ojos siempre atentos.  Ha sido una gran escuela no solo en el desarrollo de un estilo para organizar y transmitir ideas, sino que me ha llevado a asumir el desafío del trabajo editorial con seriedad y proponérmelo como un compromiso vital. Me ha llevado a intentar, fracasar, aprender y volver a intentarlo, y me demuestra que el potencial de este proyecto sigue latente, pues en lugar de estancarse sigue evolucionando y evocando ideas muy atractivas para materializar. No puedo estar más agradecido con el blog.

 5- ¿Cuál es la cercanía de tu gente (pareja, familia, amigos…) con tu labor en el blog que posees?

En esta ciudad en la que llevo catorce años he estado siempre al lado de mis padres. Sin mucho escándalo me han apoyado siempre con mis proyectos. Ahora que el blog ha entrado en una etapa productiva que requiere más esfuerzo —seleccionar textos, escribir más, editar, diagramar, imprimir, distribuir— ellos siempre han estado allí, creyendo en lo que hago. A veces pienso que su fe en el éxito de estos proyectos excede a la mía.
Su amigo Alejandro Torres leyendo su propio texto.
     Mis amigos han sido invaluables también. Debo agradecer, especialmente, a toda esa familia tan variopinta que se ha construido en «Árbol de tinta», mi librería de cabecera. Su dueño, Alejandro Torres —otro entusiasta del horror—, además de ser el primero en invitarme a escribir una reseña para su blog, ha estado enterado siempre de mis proyectos, me ha animado a seguir adelante, me abrió un espacio en sus anaqueles para los primeros y pocos ejemplares de la revista que salieron a la venta hace dos años, me dio su opinión sincera sobre el resultado de cada ejemplar y me ha regalado sus textos para incluirlos en cada número. Debo a gradecer también al resto de clientes que nos hemos vuelto familia alrededor de ese pequeño e invaluable espacio en el centro de la ciudad. Todos han tenido que ver con la revista, muchos de ellos publican también allí, y me empujan siempre a continuar creciendo con el proyecto.
No podría estar mejor respaldado.

6- ¿Cómo es el proceso que tienes por lo general para escribir tus entradas?

Yo soy un procrastinador confeso. Escribir todo de una sola sentada me ha funcionado siempre. Cada trabajo de la universidad lo hice a última hora y siempre salí bien librado. No puedo dosificar el trabajo. Si comienzo algo no puedo parar hasta terminarlo. Cada ejemplar de la revista lo diagramo en dos jornadas extensas que me obligan a estar despierto hasta el amanecer, pero ya no tengo remedio. Pero el blog, así como la escritura de ficción, me han obligado a dejar esos vicios cuando se requiere.
Cuando termino de leer un libro, dejo pasar un par de días antes de sentarme a escribir. De igual manera hago con las películas, aunque siempre hay ocasiones en que una obra me deja tan satisfecho y entusiasmado que la escritura no da espera. Para los artículos, justo cuando descubro un tema interesante para escribir, dejo que se macere en mi cabeza varios días. Solo me siento a escribir cuando creo que todos los elementos están dispuestos y tengo entre manos una primera oración suficientemente atractiva para comenzar a redactar. Odio sentarme a pensar frente a la pantalla.

 7- ¿Cómo equilibras el resto de tu vida y tu tiempo con tu trabajo en la página?

Siempre trabajo en las noches. Y como si de una obra de Coelho se tratara, el universo ha conspirado para poder funcionar cómodamente en esas jornadas vampíricas. Desde que escribí mi tesis —hace dos años— me levanto al mediodía y me acuesto al amanecer. Ahora estoy haciendo una especialización en escritura para productos audiovisuales en la noche. Aquello no pudo ser mejor regalo, pues al llegar a casa me puedo permitir trabajar hasta las tres o cuatro de la madrugada sin problemas. Mi jornada nocturna sigue siendo esencial.
Ahora estoy haciendo lecturas múltiples. Por la tarde antes de ir a clase y en la madrugada, leo novela. En el transporte público leo cuentos. Y trato de mantener el ritmo para escribir en el blog y actualizarlo con frecuencia (el manejo de las redes sociales me vuelve loco. Soy muy olvidadizo). Veo cine cuando me queda algún tiempo libre, a veces en rachas de una película diaria, o en dosis de dos o tres los fines de semana, sin mencionar los descubrimientos televisivos haciendo zapping en las madrugadas.

8- ¿Qué autores lees? Expláyate lo que quieras.

Mi escritor de cabecera es Stephen King. Es el único autor que leo con pasión, al que sigo fielmente con cada obra que publica. De resto, acepto en mi biblioteca a cualquier autor de terror del siglo XX. Me gusta mucho Dean Koontz —del que estoy comprando cada libro que encuentro—, John Saul, Ray Bradbury y Robet McCammon. Admiro mucho también a Mario Mendoza, autor colombiano de novela urbana, una rareza de la literatura popular en un país que ha sido tan godo con sus escritores (no, Gabo no es santo de mi devoción). En un ejercicio ocioso que estoy haciendo en aras de rescatar del olvido a best Sellers de antaño (tengo en mente un blog dedicado a estas grandes SOBRAS de la literatura universal), he descubierto la increíble capacidad de contar historias de Irving Wallace. De resto, leo cualquier cosa que merezca la pena leer. Creo que, con el tiempo, cuando uno se descubre «lector», se pierde la disposición a aventurarse y sorprenderse. Comienzas a seguir a ciertos autores o géneros y los compras a ciegas, sin detenerte ya en la sinopsis y decidir si vale la pena o no leer cada historia. Te pierdes de un universo rico de historias que están fuera de tu zona de confort. Así que intento no perder eso, dejándome seducir por historias atractivas que me inviten a leerlas, sin importar quién las escribe, si es o no un clásico, a qué género pertenecen o si son avaladas o despreciadas por la crítica.

 9- ¿Qué películas y/o series recomiendas? Danos tus razones.

Quisiera ser más cinéfilo de lo que soy, pero me cuesta. No hablaré de los clásicos, porque esos ya son buenos por sí solos.
Si he de recomendar cine, nombraré a Brian de Palma, uno de mis directores favoritos. Pese a que es famoso por su tríptico del crimen —Los intocables, Carlito’s Way y Scarface—, yo prefiero exhortar a que les den un vistazo a dos películas fantásticas, dos thrillers soberbios: Vestida para matar y Doble cuerpo.
Recomiendo el cine de Paul Verhoven, especialmente Total Recall —una de mis obsesiones cinematográficas—, por la precisa combinación de acción, gore y una ciencia ficción mesurada, sin tanta grandilocuencia (detesto la ciencia ficción estilo Star Wars o Star Trek).
El cine de acción de John McTiernan con Depredador y Duro de matar (y su segunda parte), uno de esos cineastas que capturaron todo el espíritu de su década, redefiniendo varios de los lugares comunes de este género.
Como películas individuales, la inmortal Matilda de Danny de Vito, un alegato a la adultez y la pérdida de la inocencia a la que conlleva. Una oda al delicioso privilegio de la lectura.
Breakdown, con Kurt Rusell, un thriller explosivo, desbordante de suspenso, injustamente olvidado.
Killer Joe, un drama y thriller dirigido por William Friedkin, para gozar de la dirección de este realizador eternamente conocido por El exorcista. Desasosegante, sucio, violento, con un fantástico Matthew McConaughey haciendo de policía corrupto.
Los niños invisibles, de Lisandro Duque Naranjo, una película colombiana que de alguna manera define cómo debería manejarse la fantasía en Latinoamérica (está gratis en YouTube).
Misery y Buscando a Forrester, dos títulos preciosos sobre el acto de escribir.
Deep Rising y las dos primeras partes de The Mummy de Stephen Sommers, uno de los pocos que sabe combinar el horror con la acción sin que se vuelva una parodia.

En materia se series soy un tipo muy descuidado. Me puede gustar The X-Files de la misma manera como me gusta ¿Quién da más? O El precio de la historia. Si es televisivo, lo veo todo con el mismo encanto. Pero intentaré disparar algunos recomendados:
Escalofríos y ¿Le temes a la oscuridad?, porque son los culpables de que la generación de los noventa seamos adictos al terror. Dos series inmortales, con un legado importantísimo para el género.
American Crime Story: nunca me gustó la propuesta de terror de sus creadores (American Horror Story y Scream Queens), pero este retrato criminal sobre el caso de O. J. Simpson es simplemente asombroso. Está filmado con una precisión milimétrica que evoca la década de los noventa a la perfección, además de poseer fantásticas interpretaciones de aquel elenco de primera línea (destaco especialmente el soberbio papel de Sara Paulson).
Tres comedias perfectas: Seindfeld, Mad About You y Will and Grace, porque sus guiones son obras maestras de la escritura televisiva.

 10- ¿Algún post favorito que poseas? ¿Por qué?

Ninguno en particular. Trato de que el próximo sea mejor que el anterior.

11- Cuéntanos acerca de la revista en papel que diriges.

Yo deseaba saciar las ganas de hacer una revista estilo FANGORIA y desde junio hasta octubre de 2015 imprimí los cinco primeros números. Fueron muy variados: incluí entrevistas, artículos, reseñas, cuentos e ilustraciones. Decidí comenzarla con un tiraje pequeño, pero mes a mes se agotaban más rápido, así que tuve que comprar una impresora exclusiva para el proyecto y pasar de imprimir veinte o treinta a cincuenta. Hicimos lanzamiento en una de las librerías y cada número se vendió. Me sorprendió la aceptación que tuvo.
Es difícil comenzar un proyecto así, porque si haces convocatoria puede que no lleguen suficientes textos, o que los que lleguen no valgan la pena. Quisiera pagarle a quienes han escrito, pero el dinero te alcanza para financiar el mismo proyecto. Por eso me di a la tarea de cazarlos y reunirlos, contando siempre con la buena voluntad de los colaboradores. Varios amigos participaron de cada número. Sin embargo, el tiempo es implacable. Cuando imprimes mensualmente, no has terminado de distribuir una y ya necesitas tener lista la siguiente. Para el sexto número ya no tenía material.
El proyecto estuvo detenido hasta junio de 2016. Decidimos retomar la revista lanzando un especial sobre El Diablo. Junto con Alejandro, mi amigo librero, planeamos replantear el enfoque de la revista, sacando números monotemáticos y solo cuando hubiera material que valiera la pena publicar, sin someternos a una periodicidad. Las portadas comenzaron a salir a color y poco a poco la revista fue adquiriendo su propia identidad. Queríamos que cuando la gente la viera, supiera que se trataba de Léase a plena noche. Tiene una estética que recuerda a las publicaciones pulp, a dos columnas y una diagramación clásica que combina texto e imagen, toda en blanco y negro. La revista ha ido creciendo mucho más. Los lectores se han multiplicado y la están coleccionando. Esos primeros ejemplares, ahora descatalogados, se han vuelto blancos de los coleccionistas. Cada vez debo imprimir más ejemplares. El número más reciente es el nueve, dedicado a los asesinos que fabricaban objetos con sus víctimas, y estamos en un momento crucial no solo preparando el décimo número, sino mirando cómo ampliar la distribución, llegar a otras ciudades del país y, por qué no, a otros territorios del continente. Hay mucho trabajo por hacer.

La revista...En el tomo dedicado a "It" hay un texto mío ;-)

 
12- ¿Por qué el terror y no otro tipo de historias?

Es una pregunta que me hago a veces y no logro sistematizar los caminos que me llevaron al género. Sencillamente había algo atractivo en el misterio y el miedo. La televisión es la gran culpable de esa seducción. Series como Scooby Doo dónde estás, Coraje, el perro cobarde y Escalofríos (al igual que los libros en los que se basa), así como las películas enlatadas que pasaban en canales locales como IT, Leprechaun y Payasos asesinos del espacio exterior, al igual que las de más tarde en la noche y que intentaba ver luchando contra el sueño, despertaron gran interés en mí. Y no es por la necesidad de pasar miedo. Disfruto el horror en otros planos estéticos: las atmósferas, las historias que yacen bajo los sustos, los personajes. Me gustan los universos donde habita el miedo. Me parecen atractivos. Y ahora, cuando soy más consciente de este gusto particular, descubro que el horror es necesario para poder convivir con las preguntas que no podemos responder. Es un escape a la detestable realidad en la que vivimos, pero también un distanciamiento que nos permite examinarla desde otro ángulo y nos invita a explorar los sentimientos oscuros del espíritu, porque es allí donde se originan los males de nuestra especie. Solo en el horror podemos exaltarlos y examinarlos y quizás comprenderlos. Además, nos hace conscientes de que el mal no se puede evitar ni remediar, sino que debemos aprender a combatirlo y convivir con él, porque hacen parte de nuestra naturaleza. Siempre estará entre nosotros.

13- Para finalizar… ¿Qué le dirías a tus futuros lectores para animarlos a adentrarse en tu espacio en la blogósfera?

Como le dijo Drácula a Jonathan Harker: bienvenidos a mi morada. Entren libremente, bajo su propia voluntad, dejen un poco de la felicidad que poseen.

Con sus amigos de Árbol de Tinta.
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