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lunes, 21 de junio de 2021

Pecados de Omisión XII.

 

1. Trilogía Viriconium (M. John Harrison):
 
    Al menos 3 de mis amigos frikis más cultos si llegan a leer estas palabras, Marlo, Leo y Miguelito, querrán colgarme de mis gónadas por este yerro (aunque lo más probable es que solo se entere el último de este singular triunvirato, pues los otros dos con suerte leen los encabezados de mis posts).  El tema es que hace rato que a Marlo y a Miguel les venía oyendo/leyendo alabanzas sobre este escritor, un destacado inglés que como muchos colegas suyos dedicados a la llamada “literatura de género”, ha incursionado con excelentes resultados en el terror, la fantasía y la ciencia ficción.  Fue así que un día Marlo, quien me llevó a la “fiebre” por comprar textos a través de internet, comenzó a adquirir obras de este autor, difícilmente encontrables por estos lares.  Luego, una vez en que nos juntamos en su caso y nos recibió a Miguelito y a mí para ñoñear juntos, se pusieron a hablar de este señor de quien nada sabía (supuestamente) y en particular ensalzaron esta trilogía de novelas en cuyo particular mundo, su autor también ha realizado unos cuantos cuentos.  Para suerte de Micky, el anfitrión le obsequió una de sus novelas de fantasía científica nuevecita, que tenía repetida y yo me quedé con penita en el corazón.
    En una de mis visitas al Persa Bío-Bío (palacio de las compras “informales”, al cual ya me he referido varias veces en esta serie de posts y otros de carácter autobiográfico), estaba visitando el puesto de mi querido caserito Don Julio (personaje de la vida real que también, por razones obvias, ha aparecido varias veces por acá) y en uno de los muebles donde pone a la exhibición los títulos que tiene a la venta, se encontraba en muy buen estado, usados (pero no importa), los 3 tomos en bellas ediciones.  Le pregunté por ellos, que casi me parecía algo propio de la magia y de la sincronicidad, de las cuales tanto me gusta hablar, puesto que no hace muchos los mencionados amigos me la habían recomendado y todo fue como tan cercano en el tiempo (aunque creo que ninguno de ellos la ha leído) y debo decir con sinceridad que mi caserito me pidió un valor más que aceptable por ellos (creo que unos $ 15.000 por los 3 volúmenes juntos).
 
      - ¡Tengo tantos libros aún sin leer! – Dije en voz alta
 
    Lo que me pasó fue en el transcurso del 2019, creo, antes de que visitar este tipo de lugares fuese algo que solo podríamos hacer durante los cortos periodos, cuando pudiesen funcionar tales comercios y uno estuviese dispuesto a “arriesgarse” por el maldito Covid-19.  Echo de menos esa libertad y me arrepiento de mi estupidez de aquella vez.  Al menos el año pasado, durante uno de los paréntesis en que los negocios volvieron a abrir, si bien esta vez en una librería, me compré por datos dados por Miguelito, en oferta Nova Swing de Harrison.
    Y ahora explico, eso de mi supuesto desconocimiento en el trabajo de este maestro, con quien estoy en deuda.  Hace muchos años, cuando yo era un adolescente en los noventa y me encontraba en el último año de mi Enseñanza Media, estaba yendo a un preuniversitario para prepararme para la universidad y dar una buena prueba de selección (en ese tiempo la Prueba de Aptitud Académica, PAA).  Cerca de este centro de estudios, había una tienda donde vendían artículos de escritorio y en las vitrinas exponían uno que otro libro a la venta, selladitos, y entre estos se encontraba una antología de terror con el “sugerente” nombre de Pesadillas (más tarde, supe de que se trataba de un ejemplo de esa espantosa manía que tenían los editores españoles, de dividir un mismo tomo en al menos dos para sacarle más plata y hasta poniéndoles distintos títulos); el asunto, es que este ejemplar llevaba en la fea portada el nombre de dos autores que me interesaban mucho, Stephen King y Clive Barker (a la fecha aún nada había leído de este, pero ya lo amaba gracias a las pelis de Hellraiser) y al resto de los autores ni los ubicaba… Pues me obsesioné con la idea de conseguir el dichoso libro, reuní la plata y lo conseguí.  La última historia de un tal…M. John Harrison, con el ominoso nombre de El Gran Dios Pan, que se llamaba igual que un clásico relato de Arthur Machen y era un claro homenaje a este; bien recuerdo que esta fue una de las piezas que más me gustó de esa colección, sin embargo, como tanto tiempo ha pasado y mi memoria es frágil para recordar ese tipo de detalles, no la recuerdo.  Solo en una de mis tantas charlas con Miguelito, vine a “cachar” que tenía algo de él antes de conseguirme el mentado Nova Swing.


2. Odisea en Marte (Stanley G. Weinbaum).
 
    Durante las décadas de los veinte y treinta del siglo pasado, los llamados pulps, revistas de corte temático hechas con papel de muy baja calidad y que se vendían muy baratas en kioscos como “literatura de masas y escapista”, en tiempos de crisis económica en Estados Unidos, una gran cantidad de escritores importantes publicó numerosas obras de “género”; con posterioridad lograron convertirse en autores de culto, al valorarse con los años su aporte literario.  Uno de ellos es el artista cuyos cuentos fueron compilados en este volumen, que tuve en mis manos hace años ya y que lo vendía baratito en mi amada (buen, no solo para mí tan apreciada) Librería Chilena.  Tengo entendido que su cuento que titula el volumen, también traducido a nuestra lengua como Una Odisea Marciana, es uno de los más bellos de su época, siendo un claro ejemplo de las locas ideas de los prosistas de aquellos años, quienes aún creían que en Venus, Marte y otros planetas de nuestro Sistema Solar había vida extraña y hasta civilizaciones.  Sucede que no me gustaba la portada (¡No juzgues un libro por su tapa! dice el sabio adagio) y este título que contenía varios otros escritos de Weinbaum, se agotó como pan caliente, cuando el público habitual del local le hizo saber a sus conocidos de la joyita que había llegado; de seguro más de alguien de mi círculo lo tiene orgulloso en su colección. 
    Tiempo después de la omisión anterior, en la misma Librería Chilena adquirí una maravillosa enciclopedia sobre la ciencia ficción y, como no, en ella hablaban estupendamente de Weinbaum y en especial de su célebre cuento; mi arrepentimiento fue mayor.


3. La Cuarta K (Mario Puzo).
 
    El famoso escritor italonorteamericano, a quien le debemos la inolvidable historia de los Corleone (El Padrino, tremenda trilogía cinematográfica) y varias novelas en verdad recomendables, además de su guión para la película de culto, que llevó por primera vez a Superman a volar en la pantalla grande, redactó este libro y del cual solo supe que se trababa de una amenaza terrorista en Gringolandia.  En una linda edición de la llorada Editorial Grijalbo (¡Pucha que sacaba buenos libros!), tenían esta obra, que como muchas de las que llegan a esta tienda “de saldos”, estaba disponible en muchos ejemplares; varias veces lo puse en el montón  de títulos que me entusiasmaban, de todas las veces que iba para allá seguido en aquellos tiempos, pero al final me quedaba solo con los textos de corte ñoño y de ese modo perdí la oportunidad de tener otra de las obras maestras del gran Puzo (al menos mandé a hacer a más de un alumno, cuando tenía mi propia “sala temática”, una mesa dedicada a este escritor, con su imagen, nombre en grande y las portadas a todo color de varios de sus trabajos).
 
4. Invernáculo (Brian Aldiss).
 
    A este inglés sí que lo conocía hace rato y algunas cositas suyas me había leído por ahí, cuando en una librería que no sé si aún sigue existiendo, llegó a mis manos una edición de bolsillo de esta novela.  A menos que me equivoque, yo ya estaba haciendo clases, así que ya ganaba mi platita, aunque venía de la universidad no sé por qué asunto (¿Quizás viendo el tema de mi Memoria para titularme de profesor?).  El libro estaba en oferta (a estas alturas, ya sabrán que es costumbre mía comprar, por lo general, solo títulos que estén a bajos precios) y lo estuve mirando detenidamente, que había al menos otro texto que me interesaba, de los que se encontraban en el exhibidor dedicado a las rebajas.   La verdad es que no recuerdo qué pasó al final, de si me llevé algo conmigo aquella ocasión; no obstante, sí tengo muy claro que la novela de Aldiss no se vino conmigo y eso que me complacía, también, que se tratara de una edición de Minotauro, la reverenciada editorial dedicada a los géneros que tanto me gustan.  A veces creo que me “piqué”, porque hace rato que estaba detrás del tomo que me faltaba, de la trilogía de esta autor llamada Heliconia y de la cual compré a “precio de huevo”, en lujosos tomos de tapa dura y sobrecubierta, los volúmenes Primavera y Verano (aún sin leer, aunque ha pasado más de una década desde tal inversión); y tras creer que aunque se trataba de una edición más “humilde”, luego darme cuenta de que no era el tan deseado Invierno (obviamente leí a la rápida el nombre y me confundí por ser una palabra con la misma raíz semántica), opté por ignorarlo… ¡Puras tonteras mías!

 

miércoles, 27 de enero de 2016

El aporte literario de Mario Puzo.


     Mario Puzo (1920-1999) fue un escritor estadounidense de ascendencia italiana, que tan solo con doce novelas dejó un importante legado para las letras de la lengua inglesa contemporánea, su país y el mundo.  Su obra más importante, El Padrino (1969) le otorgó la consagración definitiva, en especial cuando el director de cine Francis Ford Coppola la llevó al cine en una trilogía que sin dudas hizo historia; además encargó a Puzo que hiciera el guión sobre su libro para las tres cintas.  Los filmes de El Padrino se estrenaron entre 1972, 1974 y 1990, ganando un montón de premios, considerándose entre las mejores películas del séptimo arte (en especial la I  y la II, las cuales ganaron sendos Premios Oscar a la Mejor película en sus años respectivos, además de concederle al mismo Puzo este codiciado galardón por su guión adaptado). Cabe mencionarse que los dos primeros títulos de esta trilogía toman como material el respectivo libro, mientras que el último corresponde a la colaboración completamente original de su autor.
     La mayor contribución que hizo este artista a la literatura fue otorgarle una dimensión literaria a la mafia italonorteamericana, específicamente proveniente de la isla de Sicilia, que es posible identificar no solo en El Padrino, sino que de igual modo en otros trabajos suyos como bien lo son El Siciliano (1984), El Último Don (1996) y Omertà (1999).  Si bien en un país tan violento como USA personajes de esta calaña han abundado desde sus orígenes, como además ya antes habían sido representados por otros novelistas, en el cine y la televisión, gracias a Mario Puzo fueron humanizados al punto de convertirse en sujetos carismáticos e incluso románticos (por no decir idealizados).  Pues en las miles de páginas que les dedicó a todos estos, los describió de tal manera que aún con tantas muertes a cuestas, se perfilan como individuos sensibles, capaces de grandes muestras de compasión y amor; en otras palabras los gánsteres de Puzo, son fieles representantes de la dicotomía de nuestra especie, que envuelta por su propia naturaleza apasionada se mueve entre el bien y el mal.
     El talento de Mario Puzo, que lamentablemente no dio tantos títulos como bien quisiéramos muchos de sus lectores, se vio recompensado cuando  Hollywood lo llamó a sus filas, tal como ya se dijo más arriba.  No obstante la trilogía mencionada no fue su única contribución al medio, pues entre sus trabajos al respecto destacan de igual modo su guión para una de las “madres” de todas las películas de desastre: Terremoto (1974).  También se puede mencionar su otra sociedad junto a su amigo Coppola, Cotton Club (1984), otra manera de abordar el tema de la mafia, aunque esta vez desde el punto de vista de los tiempos de la Ley Seca, cuando en E.E.U.U. estaba prohibido el alcohol y ello dio paso a grandes mafias dedicado a su tráfico (¡Solo a los gringos se le ocurre ese tipo de censuras!).  De igual modo recordado es lo que hizo sobre su propia novela El Siciliano (1984), cuya adaptación se estrenó en 1987. 
     Sin embargo dentro de su carrera como guionista de cine, merece por completo destacarse su libreto para nada menos que la primera película de alto presupuesto sobre Superman (1978), que no ha perdido vigencia y que hoy en día sigue deleitando a grandes y chicos, con la nostalgia de los primeros por ser el filme que “nos hizo creer que un hombre podía volar”.   Lo más insólito respecto a que Puzo haya sido el encargado de tal empresa, es que este no era un lector de cómics y nunca antes había tomado en sus manos una historieta del Azuloso.  Pues tal como contó en una entrevista, se puso de lleno a leer historias sobre el personaje y encontró en su génesis antecedentes propios de la tragedia griega y la mitología comparada, de modo que se decidió a enfrentar el argumento de tal manera de otorgarle tal magnífico corpus y/o carácter al superhéroe.

Mis mayores respetos para Don Mario Puzo.
     
    Omertà fue la última novela que llegó a escribir por completo, puesto que pocos días después de acabarla falleció a raíz de un paro cardiaco.  De este modo fue la primera de sus dos obras publicadas póstumamente; a la recién mencionada le siguió la narración histórica de Los Borgia (2001), realizada en colaboración con su pareja Carla Gino (de tal modo que a través de esta obra, trató acerca de la primera gran familia mafiosa en la historia de Italia).
      La palabra Omertà se refiere al pacto de honor de los miembros de la mafia siciliana, para guardar en secreto todo lo concerniente a ella, por lo que nadie que esté fuera de ella puede saber sus misterios y en especial los miembros de la ley y el orden.  Pues en este libro un sujeto rompe dicha prohibición y ello gatilla buena parte de los acontecimientos de la novela.
     Tal como sucediera con su título más destacado, El Padrino y por lo mismo en El Último Don, Puzo desarrolló con lujo de detalles la historia de toda una familia dedicada durante generaciones a la ilegalidad, primero en Italia y luego en Estados Unidos, la nueva patria y cuna de sus últimos vástagos.  En este caso son los Aprile los protagonistas del libro, si bien aparece uno que otro Corleone, los mismos de su obra cumbre.   La novela comienza describiendo al líder de los Aprile, Don Raymonde, quien desea terminar con su imperio mafioso para vivir al amparo de la ley y dejando completamente fuera a sus hijos de los negocios ilícitos en los que estuvo por décadas dedicado.  Justo cuando pareciera que el escritor iba a repetir la trama de El Último Don, sobre la lucha de un anciano patriarca por acabar con su antigua vida, enfrentándose a la resistencia de su propia descendencia que se niega a abandonar la criminalidad, Puzo nos sorprende y cambia por completo el foco de la historia, centrándolo en varios otros protagonistas y en especial en el hijo adoptado (a quien el Don llama su sobrino), el cual desde pequeño lo tuvo como su real heredero y aún por sobre sus propios consanguíneos.  No obstante todo se complica cuando un correcto agente del FBI, jura destruir por completo a todas las mafias de su país y debido a ello se embarca en un verdadero complot junto a otros sujetos, de modo de hacerse con lo que queda del tesoro de los Aprile. Lo que nadie sabe es que otras fuerzas operan en las sombras y desean conseguir lo mismo que el agente, sin embargo estos corresponden a personas por completo inescrupulosas y ruines, de modo que el personaje principal debe vérselas con todos ellos para cumplir con los propósitos del hombre que adoraba y así salvar a los suyos
    La prosa de Puzo es exquisita y su capacidad para narrar uniendo a la perfección cada una de las subtramas que componen este libro, es digna de una gran escritor como él.  Pues el argumento va de un personaje a otro de manera constante, a veces a través de largos capítulos dedicados a estos y en otras haciendo referencia a eventos del pasado que permiten conocerlos mucho mejor.  Un narrador omnisciente abre la mente y el corazón de los personajes al lector, para quien es revelado todo un mundo de seres complejos, demostrando que no existen blancos y negros, cuando se trata de representar el alma humana; esto mismo debido a que se presentan muchos personajes ligados al submundo de la criminalidad, quienes no dejan de ser capaces de tener actos de heroicidad, lealtad a prueba de balas y hasta ternura.  Es cierto que al lado de todos estos seres llenos de matices, también hay otros que sin dudas son dignos de rechazo público, no obstante el autor los describe como personas tan engañosas, que en apariencia resultan encantadores; por lo tanto en el desarrollo del argumento queda claro que la maldad humana tiene sus grados, como para no aventurarse a hacer juicios de valor a la primera.
     La mafia siciliana del libro es abordada como una sociedad distinta a la que uno conoce, pues posee sus propias tradiciones y reglas, las que llegan a ser la pauta de sus integrantes de una conducta aún irreprochable pese a todo y que deben tener entre ellos mismos para mantener sus más rancias costumbres.  Los valores de la familia y el honor son sagrados para estos hombres y mujeres, quienes además son temerosos de Dios, ya que consideran que es el único que realmente puede perdonar los pecados (pues en ningún momento dejan de reconocer sus propias debilidades, por los mismos actos que ellos han cometido).  Son católicos en su fe y respetan a su iglesia en los más mínimos detalles.  De carácter alegre pese a todo, nunca perjudicarían a los más pobres, sino que al contrario acostumbran ayudar a su gente (es decir, a los campesinos de su pueblo).  Aun cuando se trata de enemigos, tienen por norma hablarse con respeto y cordialidad.  La venganza (la llamada vendetta) es otro de los pilares principales de su sistema de vida, puesto que no llevarla a cabo es un acto de deshonor y cobardía.
     Por medio de este libro es posible reconocer una crítica directa e indirecta a las fuerzas públicas y gubernamentales del orden, pues aparecen en sus páginas como instituciones donde abunda la corrupción, con representantes maquiavélicos, violentos y faltos de empatía. 
   Otro tema destacable en el libro, es el de la búsqueda de la redención y en especial cuando se trata de conseguir vivir en paz y alejado del mundo turbulento.  Esto se haya bajo las figuras de Don Aprile y Astorre Viola, quienes terminan optando por la sencillez, una vez que han conseguido ordenar sus destinos y los de su familia.
    A continuación una lista de los personajes principales de esta recomendable novela:

·         Raymonde Aprile: Destacado cabecilla de la mafia siciliana en USA, quien se encuentra cansado de su papel y deseando lo mejor para sus tres hijos, por lo que decide mantenerlos apartados de sus responsabilidades como Don.  Es un hombre bastante sabio, quien considera que ya ha conseguido casi todo en la vida, en especial para su familia, de modo que ya es el momento de formar parte completamente de la sociedad norteamericana como ciudadanos de respeto.  En todo lo que ha llegado a vivir, le ha tocado guardar varios secretos de importancia, los que poco a poco van siendo revelados en el libro.
·         Astorre Viola: El sobrino adoptado de Don Aprile es un hombre que desde pequeño brilló por su inteligencia y encanto.  Poseedor de múltiples dones, entre los que se encuentran una apuesta figura, voz melodiosa y una elocuencia seductora, es un hombre que se debate entre sus obligaciones para con la familia Aprile y su enorme corazón.  A su manera es un héroe entre los de su tipo.  Resulta muy interesante en él la tranquilidad y astucia con la que realiza el encargo de su tío, así como sus otros deberes, sin caer en la crueldad para los enemigos, pese a que oportunidades no le han faltado para hacer uso de su talento para la violencia.
·         Kurt Cilke: Es el único representante del FBI que aparece en estas páginas como alguien idealista y de fiar, quien cree a tal punto en su trabajo, que ha tenido que realizar acciones que van en contra de sus ideales, al tener que obedecer a sus jefes.  Lideró el exterminio casi completo del poder de la mafia y ahora solo le queda acabar con los Aprile, que se le escaparon en su anterior cruzada, además de lograr encerrar al hombre que fue el responsable de violar la omertà y quien sigue haciendo de las suyas desde su supuesta inmunidad. Es un gran devoto de su familia.
·         Franky y Stace Sturzo: Gemelos inseparables que a sus cuarenta años aparentan mucho menos por su aspecto atlético, además de ser ambos bastante guapos.  Bajo su imagen intachable, ya que son exitosos empresarios y realizan varias actividades de apoyo a la comunidad, se oculta su trabajo como asesinos a sueldo, en lo que cobran grandes cifras por su eficacia.  Es así cómo son contratados por los enemigos de los Aprile y se ven envueltos en las redes de este verdadero laberinto de pasiones.
·         Nicole Aprile: La única hija del Don, es una exitosa abogada poseedora de su propio estudio jurídico. Dedica buena parte de su tiempo a defender gratuitamente a los sentenciados a la pena de muerte, incluyendo asesinos, ya que considera que nadie tiene derecho a matar a otras personas.  Como sus dos hermanos varones, le cuesta creer en la vida de mafioso de su padre, ya que nunca antes tuvo pruebas fehacientes de ello, hasta que ocurren los eventos que llevan a su querido primo a actuar y solicitar su ayuda. 
·         Aspinella Washington: Preciosa agente del FBI afroamericana corrupta y famosa por su carácter violento y lenguaje soez.  Posee un alto puesto en la agencia debido a sus dotes profesionales, pero luego movida por el resentimiento social cayó en desgracia.  Tiene poco aprecio hacia el sexo masculino.  Pese a todo, como muchos otros personajes de este libro, se siente muy apegada a su sangre y en este caso a su única hija.
·         Rosie Conner: El gran amor de Astrorre desde su juventud, es una exquisita mujer que destaca no solo por su belleza y femineidad, quien seduce a buena parte de los hombres, sino que además posee varios intereses intelectuales y académicos; es así como ha usado sus talentos para conseguir el favor de varios varones poderosos, a los que en todo caso trata como la mejor de las amantes.  No obstante Rosie guarda otros secretos.  Pese a lo que siente por ella Astorre, decide acudir hasta su persona para salir victorioso de su empresa como albacea de la familia Aprile.
·          John Heskow: Es el hombre que trabaja para el grupo de criminales que desea hacerse con los bancos de los Aprile, organizando los trabajos sucios como el contrato de sicarios para conseguir sus fines.  De origen italiano, prefirió renunciar a sus orígenes, cambiándose el apellido por uno que lo hiciera pasar como descendiente de alemanes, aprovechándose de su aspecto propio de tal raza.  Es un hombre astuto que sabe sacar provecho de cualquier situación, un verdadero “sobreviviente”.  Tal como otros de la especie, su mayor debilidad es su familia, siendo en su caso su único hijo la persona a quien más adora.
·         Inzio Tulippa: De todos los criminales que aparecen esta esta novela, es el que más se parece a la idea de un hombre malvado 100%, puesto que no solo busca atesorar dinero a costa del sufrimiento de los demás, sino que además carece de los detalles que hacen del resto personas con cierto carisma.  De raíces indígenas y latinoamericano, se aprovecha de su inmunidad diplomática para sacar partido de su posición, en especial de las drogas dura que produce y llegando a tal extremo que públicamente es un defensor de su uso (¡Si hasta da conferencias alrededor del mundo haciendo proselitismo, por las cuales le pagan más encima!).  Junto con Aspinella es uno de los personajes más detestables de esta obra  (no obstante es en este detalle que se haya la virtud literaria de Puzo, al ser capaz de crear entes tan diversos, complejos y verosímiles, dentro de un universo ficcional lleno de gente dedicada a la profesión del mal).


miércoles, 13 de enero de 2016

La ficción enriquecida del universo batmaniaco.


     Los cómics de Batman hace rato que destacan por contar con algunos de los mejores secundarios y/o personajes de apoyo de un superhéroe.  Este detalle ha llegado a tales cuotas de atractivo para los lectores, que hoy en día muchos de ellos ya poseen sus propias revistas mensuales, miniseries, one-shots y especiales.  Es así como algunos de estos títulos vienen publicándose desde la década de los setenta, como fue el caso de la colección dedicada nada menos que al Guasón o incluso antes, en los sesenta, cuando un infantil primer Robin, Dick Grayson (el Ricardo Tapia de la versión hispanoparlante) se unió a otros side-kicks para formar el famoso equipo de Los Jóvenes Titanes.  Con el paso del tiempo, el tercer Robin, Tim Drake, consiguió su longeva cabecera; luego le siguió Batgirl (en más de una encarnación), Batwoman, Nigthwind, la Cazadora (en su versión postcrisis como Helena Bertinelli y en la de los llamados Nuevos 52, como Helena Wayne, sacada de su primera personificación, precrisis), Catwoman (también con una gran cantidad de números) y así ha sucedido con muchos más de los integrantes de la llamada Familia Batman
      Tal como el ya mencionado Príncipe Payaso del Crimen, varios criminales de la exótica galería de villanos del Murciélago han conseguido sus títulos aparte; ello gracias a sus complejas personalidades, que los hacen destacar entre muchos otros aparecidos en las historietas de DC, tal como sucede con la popular Harley Queen (en su revista como “solista” o en sus andanzas con su amiga Hiedra Venenosa, por no dejar de mencionar su trabajo en el Escuadrón Suicida). 
      No obstante hay otro grupo de personajes que han conseguido la atención y el cariño de los lectores y que no se encuentran dentro de los grupos correspondientes a superhéroes y a los villanos: los miembros de la policía de ciudad Gótica., con otro tipo de héroes, más realistas y a quienes los guionistas les han otorgado verdadero realce.  Entre estos últimos el más destacable resulta ser James Gordon (uno de los mejores amigos del Señor de la Noche), líder de los policías de ciudad Gótica.  A este se le suman otros nombres tan carismáticos como Harvey Bullock, René Montoya y Sarah Essen,   Todos estos y algunos más poseen sus propias andanzas en novelas gráficas tales como Gotham Central, ganadoras de importantes premios y lecturas obligadas para los amantes de la continuidad relacionada con el Caballero Oscuro.
     Pero también encontramos otro grupo de personajes de enorme importancia y peso dramático, dentro de estas viñetas y que está compuesto por  gente como el mismísimo Alfred Pennyworth, Lucius Fox y la doctora Leslie Tompkins, personas sin poderes o habilidades superiores, aunque gente de confianza para Bruce Wayne y cuyo apoyo les resulta de vital importancia en su cruzada.
    Pues ante tanta serie dedicada a Batman, por lo menos en el formato animado, aparte de sus películas para el cine y considerando la imposibilidad de hacer un programa actual dedicado a él… ¿Por qué no aprovechar su inmensa gama de personajes arriba señalados?...Así es como nació Gotham, la actual serie que ya va en su segunda temporada y que ha causado sensación entre muchos espectadores.
     Este programa tiene como personaje principal a nada menos que James Gordon, la cabeza de las fuerzas policiales de la ciudad, quien en esta versión es un hombre joven en la treintena de su vida y que en el episodio piloto acaba de llegar a ciudad Gótica.  Es así que tomando elementos de la clásica novela gráfica Batman: Año Uno de Frank Miller y David Mazzucchelli, se nos muestra sus primeros pasos en tal lugar, enfrentándose a la corrupción entre sus mismos colegas, su desprecio y envidia, siendo que muchos de ellos hacen vista gorda a la mafia, ya sea porque están vendidos, como por temor a sus represalias; por otro lado, también algunos de sus superiores, incluyendo el alcalde, carecen de escrúpulos.  De este modo el aguerrido Gordon debe abrirse paso entre la miseria de su gente, ganándose poco a poco el respeto y ayudando a convertir la metrópolis en un lugar más seguro o al menos donde los policías nuevamente sean sinónimo de verdadera justicia.
     A quien más adelante tendría que ser el famoso comisionado Gordon, primordial aliado de Batman desde el lado de las fuerzas de seguridad “formales” y/o gubernamentales, se le suman otros agentes de la ley de gran relevancia en la serie, todos ellos personajes sacados de las mismas historietas.  Lo mismo sucede con otros aparecidos en los cómics, incluyendo civiles y los esperados villanos, algunos de ellos en sus comienzos como tales.  Considerando que todo ocurre décadas antes de la aparición de Batman, muchos de estos secundarios son aún menores de edad, de modo que gracias a los guiones, es posible ver los “orígenes secretos” de todos ellos y conocer mejor qué los llevó a convertirse en Gatúbela, Hiedra Venenosa y el Espantapájaros (al menos solo ellos aparecen en la primera temporada).
     El programa no puede comenzar de manera más espectacular y prometedora: Pues en sus primeros minutos vemos al joven Bruce Wayne junto a sus padres, recreando con maestría las famosas viñetas de la novela recién mencionada y de otras tantas, en las que sus padres mueren frente a sus ojos.  De este modo en paralelo a los primeros pasos de Gordon como detective, la trama de Gotham le otorga gran protagonismo a este muchacho, quien ya desde su adolescencia empieza a perfilarse como el gran hombre que  llegará a ser.  Además a partir de este primer episodio, se unen los destinos entre ambos personajes, iniciándose la entrañable amistad de los dos, pese a su enorme diferencia de edad.
     La serie cuenta con una producción de lujo, digna de una película hollywoodense de alto presupuesto, lo que bien se puede notar en la calidad de sus escenarios y la dirección de arte.  La ciudad si bien no deja de mantener su aspecto más sofisticado y lujoso, queda retratada por igual en su submundo y donde el crimen, la violencia y la pobreza también proliferan; por lo tanto, es posible encontrarse con sets que retratan esta Ciudad Gótica tan conocida por los lectores.  Aparte de los sitios de carácter marginal que son exhibidos con bastante credibilidad en los episodios, destacan nada menos que el Asilo Arkham y el edificio de la policía de Ciudad Gótica, los que se ven inmensos (en especial el primero) y que se convierten en lugares esenciales para entender el carácter de la serie.  Abundan los tonos grises y “sucios”, los cielos llenos de nubes, los días de lluvia y tormenta, todo lo que le otorga esa atmósfera mediamente siniestra y propia del noir, tan habitual en los cómics del Murciélago.
     El programa cuenta con su pequeña cuota de humor, puesto que en realidad prima en él lo dramático, sin hacer asco a la intriga, la acción y la aventura.   Posee su nivel de sangre, aunque no a los extremos de programas más gores.  Si bien mantiene cierto esquema actual de los shows de televisión, de capítulos continuados, se agradece aquí la presencia de líneas argumentales secundarias y a manera de casos policiales, que se desarrollan en un capítulo o más hasta que se resuelven.  Los guiones están hechos para dejar claro que la serie trata sobre lo que es vivir en Ciudad Gótica, de modo que sus crímenes, delincuentes, gánsteres y psicópatas no dejan de recordarnos a los cómics que inspiraron a sus creadores.  Es así como, por ejemplo, ya en esta primera temporada aparece uno de los asesinos seriales a los que se enfrenta Batman: Víctor Zsasz, muy bien caracterizado, quien en esta adaptación ya es un adulto.  De igual modo, podemos ver a más de un “científico loco”, tema recurrente en este tipo de historias.
      A continuación el listado de rigor de personajes aparecidos en la primera temporada y que en general poseen una destacada relevancia dentro de su argumento:

·       Oswald Cobblepot, el Pingüino: La serie nos permite ser testigos de sus comienzos como el típico “hombre de los mandados” (o similar), de una de las jefas del crimen organizado de ciudad Gótica.  No obstante gracias a su inteligencia y codicia, rápidamente va escalando en la jerarquía delictiva, para transformarse en el villano sofisticado que los lectores de los cómics de Batman conocemos.  Es así como su carrera en la villanía, se fundamenta en el asesinato y la traición, actos que comete sin culpa.  Y pese a todo,  sin duda viene a ser (quizás) lejos el mejor de todos los personajes que componen este show televisivo.  De hecho, bien se puede llegar a afirmar que el peso dramático del programa gira en torno a cuatro protagonistas, dos en el lado del bando de los “buenos” (por supuesto Jim Gordon y Bruce Wayne) y dos villanos, siendo el primero de ellos este y  el que a continuación se mencionará.   No obstante al tratarse de una historia contada en el actual estilo de las historietas del género, esta versión del Pingüino lo caracteriza como a un sujeto complejo (o sea, no un sujeto ruin por el puro gusto de serlo y/o unidimensional).  De este modo, resulta ser alguien que incluso puede causar simpatía en el espectador, debido a varias facetas suyas, tales como lo son su astucia y en especial el amor incondicional que siente hacia su madre; además destaca dentro de su carisma, la relación que tiene con el propio Gordon, por quien siente tal admiración, que lo hace desear su amistad (contrastando la apariencia del primero, retorcido y grotesco hasta cierto punto, con el segundo, de recio porte varonil y virtuoso).  El Pingüino de esta adaptación, como bien sucede en muchos de los cómics, es un hombre de gran inteligencia, de elevada elocuencia, quien se regodea en la violencia y que muchas veces comete con sus propias manos; asimismo tal como los gánsteres de las historias clásicas, busca no solo el poder del bajo mundo, sino que por igual el respeto de sus pares e incluso de aquellos ciudadanos sometidos a la legalidad.   La interesante fusión de versiones de este importante rival del Señor de la Noche, recuerda en su dimensión mafiosa, con sus rasgos de asesino frío y necesitado de afecto, a aquel visto en esa preciosa novela gráfica que viene a ser Pingüino: Dolor y Prejuicio. Por cierto, interesantísimo resulta ser la “explicación” de su célebre apodo.
·       Fish Mooney: Personaje inventado para la serie y que aquí toma el papel de la gran villana femenina dentro del universo batmaniaco (cabe destacar que dentro de las viñetas del Murciélago, han aparecido varias femme fatales destacadas), al menos en este punto de la trama o de la cronología aquí retratada.  Fish es una atractiva mujer afroamericana, quien trabaja para uno de los dos mafiosos que se disputan la urbe; no obstante, esta dama del crimen no se encuentra contenta con su rol, razón por la cual no vacila en pasar a llevar a su jefe, si esto significa conseguir mejores beneficios para su persona.  A diferencia de Oswald (quien dependía de ella), demuestra gran coraje y un carácter vengativo aún mayor que este.  Si la labor del actor que interpreta al Pingüino resulta increíble, la realizada por la bellísima Jada Pinkett Smith, la convierte en toda una preciosa bestia salvaje de cuidado; es así como logra acaparar, sin dudas,  la atención de buena parte de público en cada una de sus muchas intervenciones.
·  Alfred Pennyworth: El mayordomo de Bruce Wayne, es lejos uno de los personajes más emblemáticos y conocidos de las revistas dedicadas al Caballero Oscuro.  Pues el programa lo muestra mucho más joven, a diferencia del acostumbradamente visto en los cómics, lo que permite presentarlo como a un hombre activo y con enormes dotes en la defensa personal, además de su reconocida ironía y enorme devoción hacia su “amo” Bruce.   La serie no deja lugar a dudas, sobre el papel paternal que cumple este recio inglés para el adolescente Wayne.  A su vez la caracterización escogida para Alfred, remite bastante a la del cómic Batman: Tierra 1, en especial por su masculinidad y aire marcial.
·      Harvey Bullock: Quien fuera otro de los personajes más queridos por los lectores y de los mejores delineados dentro de las historias del universo batmaniaco, comienza primero retratándose como un sujeto corrupto y no muy virtuoso que digamos; no obstante la influencia de su nuevo compañero y amigo, Jim Gordon, logra sacar en este detective sus facetas más benignas, al punto de convertirse en otro protagonista atractivo para los televidentes.
·      Selyna Kyle: La muchachita que a futuro se transformará en la singular Gatúbela, acá es alguien que vive en las calles del robo y que ya demuestra sus dotes de sobreviviente, hábil gimnasta y ladrona de buen corazón, con cierto código de honor.  La serie desarrolla una temprana amistad entre ella y Bruce Wayne, uno de los puntos clave de su trama.  La joven actriz que hace de ella, recuerda bastante a Michelle Pfeiffer en el mismo papel realizado para el filme Batman Vuelve.  Por otro lado, la vestimenta que lleva en la mayoría de los episodios de esta primera temporada, está hecha a propósito para emular a la actual Gatúbela de las historietas.
·         Edward Nygma: Resulta ser nada menos que el mismísimo Acertijo antes de asumir tal identidad.   Acá toma un giro muy interesante, pues los creadores de la serie lo hacen ser un miembro de las fuerzas policiales de Ciudad Gótica, quien cumple la labor de forense para descubrir pistas en los escenarios del crimen; de este modo, desde su debut en el programa es mostrado como un hombre curioso, obsesionado con los acertijos y de personalidad tímida, que lo hace carecer de las dotes adecuadas para sociabilizar adecuadamente (si bien se esfuerza por caerle bien a la gente).  Sus rasgos son ya de un freak, tal como sucede con Oswald Cobblepot.  Pese a su actitud errática, posee una faceta graciosa, que al igual que el Pingüino, le otorga un grado de simpatía y con quien también comparte el interés por conseguir el beneplácito de James Gordon.
·         Leslie Tompkins: La doctora amiga de los padres de Bruce y que resulta ser más adelante una de las pocas personas en saber que él es Batman, es abordada en la serie como una mujer aún joven y hermosa, quien además mantiene un romance con Gordon.  No obstante sobre su relación con los Wayne, al menos en esta primera temporada no se ha abordado nada al respecto.  Aparece en la serie recién llevados varios capítulos, justamente cuando entre en escena nada menos que el Asilo Arkham.  Cabe mencionar que la actriz encargada de interpretarla, es la verdadera belleza trigueña Morena Baccarin, en un registro por completo distinto al que nos otorgó cuando trabajó en Firefly y el remake de V.
·         Barbara Kean: La esposa de Jim y quien a futuro será la madre de Barbara Gordon, Batichica, es una preciosa mujer rubia llena de inseguridades, hija de una familia acaudalada con la cual no se siente a gusto y que entra en crisis debido a lo peligroso que significa la carrera de su marido (razón por la cual luego se aleja de este, vuelve  a su dependencia a la bebida y a los brazos de un amor de antaño, lo que motiva el romance de Jim con la Tompkins).
·     Renee Montoya: La primera mujer de armas de tomar al servicio de la ley que destaca en Gotham, es en realidad un personaje que tal como el que a continuación se mencionará, en realidad pertenece a tiempos muy posteriores a los que corresponden al programa (puesto que su llegada al Departamento de Policía de la ciudad, es cuando Jim Gordon ya es comisionado, luego de años en su trabajo y cuando Batman ya ha hecho su debut público); no obstante su uso como personaje para los guiones, es un ejemplo del interés de los responsables por sacar mayor provecho del repertorio comiquero, incluso si ello significa jugar con la continuidad.  Cuando llega Gordon al lugar, sospecha de él, pues cree que es uno más de los oficiales corruptos que abundan en la metrópolis; sin embargo, luego de unos cuantos conflictos entre ellos, se da cuenta de que puede contar con Jim para limpiar la zona.   Uno de sus aspectos más interesantes, resulta ser su lesbianismo, que es abordado con naturalidad en los capítulos, si bien este aspecto da más de una sorpresa para la audiencia.
·     Sarah Essen: Quien en las historietas se transforma en la segunda esposa de Jim Gordon, ya en plenos tiempos de Batman, acá es representada con unos cuantos cambios, como bien sucede que en esta adaptación es una dama morena y de aspecto latino o mestizo (en contraposición por la platinada Sarah de las viñetas).  No obstante mantiene los rasgos virtuosos de su versión original, si bien aquí es la jefa de Gordon, convirtiéndose en una de sus grandes aliadas.
·    Harvey Dent: Este corresponde al futuro villano Dos Caras, quien acá es todavía un idealista abogado,  aunque ya se muestran algunos de sus rasgos caracterizadores, tales como su famosa moneda (que gusta de lanzarla al aire) y sus arrebatos de ira.  Los guionistas también adelantaron su ingreso a la trama, siendo que acá viene a ser un futuro amigo de Jim (por el momento solo su socio en la defensa del bien común), en vez del gran amigo de Bruce Wayne, hasta que la transformación que termina convirtiéndolo en uno de los grandes villanos de Ciudad Gótica (y en uno de los más peligrosos).
·     Carmine Falcone: Mafioso de orígenes italianos, quien debe lidiar con Salvatore Maroni, otro señor del crimen organizado de la polis y cuya confrontación “respetuosa”  es esencial dentro de la trama general de esta temporada.  Puede ser tanto un hombre de grandes actos de violencia, como un sujeto de honor y sensible, razón por la cual encarna al gánster clásico italonorteamericano, propio de las obras literarias de Mario Puzo.  Data de la mencionada novela gráfica Batman Año Uno, teniendo además otra destacada participación en El Largo Halloween de Jeph Loeb y Tim Sale.

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