viernes, 25 de septiembre de 2026

Una nueva mirada (2)

 

     Continúo con mi nueva revisión de Batman: La Serie Animada de hace solo unos meses atrás y que tanto disfruté.

4. Últimas temporadas.
 
    Las temporadas 2 a la 4 de Batman: La Serie Animada fueron emitidas entre 1993 y 1995 (que los últimos episodios recibieron el nombre de Las Nuevas Aventuras de Batman), resultan ser mucho más breves que la primera (que poseía sobre 60 episodios).  No obstante, su calidad siguió siendo maravillosa y entre su desarrollo tenemos muchas joyitas (ningún capítulo que nos decepcione).
   La segunda comienza con el debut de Batgirl, en una entretenidísima historia de dos capítulos y que se parece bastante a su origen clásico.  Cabe mencionar que Barbara Gordon, la Batgirl más famosa de todas las del cómic, había aparecido antes en la serie y desempeñando un papel bastante importante; de modo que todo ello fue un inteligente preámbulo, para hacer de esta el potente personaje femenino que sabemos que es, más al ver su evolución hasta que abraza el manto del Murciélago (y, además, por opción propia y es que, a diferencia de los Robin, se hizo justiciera antes de ser aceptada por el Cruzado Enmascarado).
   A partir de lo anterior, nos reencontramos con todos los villanos del Señor de la Noche ya presentados en la primera temporada, que cada capítulo es una perla para atesorar.  A estos se debe agregar Bane, quien hace su debut al comienzo de la tercera temporada (aunque, lamentablemente, fue desaprovechado y no volvió a salir hasta la siguiente etapa, correspondiente a Las Nuevas Aventuras de Batman).
    Solo otro gran personaje de DC aparece en esta etapa (la otra fue Zatanna, así bien aquí no la muestran como heroína) y este viene a ser nada menos que el honorable cazarrecompensas vaquero de Jonah Hex.  Todo esto en un gran capitulo donde Batsi no es el protagonista, sino que el mencionado Hex junto a Ras' al Ghul (una tremenda historia ambientada en gran parte en el siglo XIX y con elementos steampunks, o sea, mostrando tecnología "futurista" en una época antigua y con elementos de esos años).
    Otro elemento importante de estas 3 últimas temporadas, viene a ser que aprovecharon más la presencia de Robin, Dick Grayson, el primero y más famoso de todos sus acompañantes juveniles, para hacer que se convirtiera en el coprotagonista de la mayor parte de estos capítulos.  El compañerismo entre ambos llega a ser algo que le otorga ricas aristas a las historias, demostrándonos que Batman no es el solitario que muchos quisieran creer, más si se considera su igualmente fuerte lazo con Alfred (su mayordomo, amigo y padre putativo), así como con el mismísimo comisionado Gordon y como luego sucederá con Batichica. Además, no olvidemos, Bruce Wayne es el padre adoptivo de Dick y ambos son un gran ejemplo de maestro y alumno.
   Y en cuanto a relaciones sociales destaca, por igual, su relación con Harvey Bullock, el singular detective gordo, tosco y mano derecha de Gordon, quien recela del Cruzado Enmascarado y cuyos sentimientos hacia este (al menos en la versión que hoy volvemos a revisar juntos) no recordaba.  Por mi parte, desde que supe de él, y creo que fue justamente gracias a esta serie, que lo adoro y admiro.  Debido a lo anterior, lamento que este Harvey recele de mi superhéroe favorito, aunque luego, poco a poco, mejora su opinión sobre el Señor de la Noche. Por otra parte, una vez que comprueba la honradez del gordo come rosquillas, Batsi sí que llega a respetar sin condiciones al agente. Los diálogos y momentos de Bullock son maravillosos.
    Y ahora es cuando llego a mi aún más querida René Montoya, otro gran personaje salido de este cartoon y que luego fue incorporado al canon oficial del "universo batmaniaco".  Siempre la encontré hermosa, inteligente, valiente y simpática, siendo que me hace sentir orgullo que fuera latina (por esa época no habían muchos hispanos en las historietas de DC y menos tan potentes), pero al reencontrarme con Batman: La Serie Animada, para mi pesar, me di cuenta de que no sale mucho en sus capítulos; de hecho, una de sus mejores intervenciones resulta ser en la extensa primera temporada, de cuando era una policía con uniforme, de antes de su ascenso.  Luego, su otro mejor capitulo resulta ser una aventura navideña compartida con Bullock y Batichica, aunque esta pertenece a la continuación del programa (y que en las ediciones compilatorias, como la que poseo en DVD original, la incluyen junto al resto, considerada como la cuarta temporada). En todo caso, mi preciosa René evolucionó lo suficiente en las viñetas, como para convertirse en un importante personaje LGTB (lesbiana) y ser la segunda Question (aunque el primero fue un hombre).
   Por último, destacable la maternal presencia de la Doctora Leslie Thompkins, una de las pocas civiles en conocer la identidad secreta del vigilante y quien cuenta con toda su confianza.  Amiga por años de los padres de Bruce, es la segunda persona a la que recurre nuestro justiciero para mantener su legado familiar.  Cabe mencionar que la existencia de alguien como ella, en un espectáculo como este, es una clara señal de que no se trata de un título infantil y no por la violencia, ni por alusiones sexuales, sino por abordar de forma tan natural a personajes "comunes y corrientes" dentro de historias de Batman.

 
5. Grandes historias
 
   Mucho podría hablar de los capítulos de antología que encontramos en esta etapa y solo me referiré a algunos.  En todo caso, no hay ninguno que desperdicie.
   Los Hombres Preocupados viene a ser una de las más ingeniosas formas de usar a uno de mis villanos predilectos de Batsi (ese salido de una famosa novela "infantil" inglesa) y donde unos muñequitos, que se hacen muy populares entre la gente pudiente, causan unos estragos bastante interesantes.
   Hogar y Jardín retoma a Hiedra Venenosa con una humanidad desgarradora, dándole un sentido de fatalidad a la trama que, para sorpresa muestra, nos hace sentir lástima por esta mujer tan desquiciada y malvada.
   Sideshow es otra joyita, que tiene a Killer Croc como antagonista, en una preciosa variación del tema de los espectáculos de "rarezas humanas", que nos muestra en una faceta más amable, hasta cierto punto, al hombre-lagarto.  Una reflexión a la que nos invita esta pieza, es que la verdadera monstruosidad abunda en el corazón y no en el exterior.
   El Juicio es lejos uno de los 10 mejores episodios de este gran programa y en el cual los locos de Arkham deciden hacer "justicia" con Batman, culpándolo de sus desdichas.  Un placer de principio a fin.  Por otro lado, esta gran entrega resulta ser todo un tributo a Batsi, ya que su argumento nos deja claro por qué razón es un personaje tan potente y admirable, encumbrándose sobre las miserias de sus enemigos y sobre sus propias debilidades como mortal.
   Día de Fiesta de Harley hace que amemos desde sus inicios a esta loca linda y cuyo guión adelantó su capacidad para dejar la senda del mal, en una trama que, además, la muestra como alguien independiente de su enfermizo amor.
   La Segunda Oportunidad nos presenta otra vez el drama cuasi shakespeariano de Dos Caras enfrentando su trauma, por medio de la posible solución para revertir sus taras.
   Muñequita es otra perla que merece estar entre lo más graneado del show.   La introducción de una inolvidable villana, creada para este programa, evidenciando una vez más el corazoncito del Murciélago. Humor y drama detrás de un capítulo inolvidable.
  Haciéndolos reír es una forma muy ingeniosa de hacer que el Guasón intervenga en su lado más gracioso, ridículo e inesperado.  Un trío de afamados comediantes está actuando muy raro y adivinen quién está involucrado, De los anteriores, dos nuevos personajes bizarros que merecían volver para futuras tramas, ya sea en pantalla o en el papel.
    Deep Freeze (traducido en Latinoamérica con el "ingenioso" nombre de Doctor Frío), nos muestra al poderoso villano de habilidades congelantes en una disyuntiva, que mantiene la imagen más "amable" que nos hemos hecho de él. Todo esto, cuando un excéntrico millonario le ofrece cumplir su sueño a cambio de que satisfaga sus caprichos.  Un "final" de lo más heroico para un archicriminal tan bien abordado, gracias al talento de Bruce Timm y Paul Dini.
   Una Bala para Bullock ahonda en él pasado del mentado agente y ayuda a que este tenga una mejor imagen del vigilante, quien sido mucho más tolerante que él a la hora de hacerse una imagen del otro.


5. Películas
 
   Dos son los filmes que hicieron siguiendo la cronología de Batman: La Serie Animada, ambos muy potentes y el primero considerado como uno de los mejores del superhéroe (incluyendo los de imagen real).
   El primero de ellos corresponde a La Máscara del Fantasma (1993), una obra maestra, que tan solo con su comienzo, que incluye un majestuoso coral compuesto por Shirley Walker (inspirado en el tema hecho previamente por Danny Elfman), logra acaparar toda nuestra atención.  Este nos cuenta sobre el origen del justiciero y acerca de su torcida relación con una interesante mujer.   Tomando elementos de tres novelas gráficas destacadas del Cruzado Enmascarado, como lo son Año Uno, Año Dos y La Broma Asesina, la trama incluye mafiosos y nada menos que al Guasón (que, más encima, se "atrevieron" a explicar la identidad de este).
   Cabe mencionar, también, el grado de realismo, o bien su tono más adulto, que mostró por primera vez a Batman y otros personajes sangrando.  Asimismo, acá el Príncipe Payaso del Crimen no solo se limita a intoxicar con su gas de la risa a sus víctimas o a dejarlos locos (temporal o permanente), sino que los mata sin dudarlo (como bien ocurre en los cómics).
   Cabe mencionar que esta ha sido la única cinta de Batman: La Serie Animada y posteriores cartoons del Señor de la Noche, en estrenarse en cines, si bien de forma limitada.
    Luego tenemos Batman y Mr. Freeze: SubZero (1998), una historia que viene a ser la continuación directa del capítulo ya mencionado más a arriba, en el cual Míster Freeze estuvo a punto de cumplir su sueño.   En esta producción, vemos que el "buen villano" sobrevivió a los eventos de la última vez que supimos de él y ahora, por fin, ha conseguido la paz que su alma mortificada necesitaba (y, tal vez, que bien deseábamos para él); no obstante, como bien dice el dicho, todas las cosas buenas deben acabar y la interrupción de un grupo de hombres (sin proponérselo, eso sí) lo lleva a abrazar de nuevo la locura y de ese modo regresa al "mundo" con una sed de venganza atroz... Y ya sabemos quién es el único que puede detenerlo.
   En cuanto al final de esta otra joyita, bastante memorable y emotivo (el cual tendrá su propia impactante continuación, en la "secuela" de este programa).


         Para esta etapa el show pasó a llamarse Las Aventuras de Batman & Robin, 
modificó su intro y cambió su tema por otra bella pieza musical creada por Shirley Walker.


domingo, 13 de septiembre de 2026

Una vez bastó para ganarte mi corazón

 


    El casi recién pasado 25 de agosto nos dejó Tim Curry.  Actor con una tremenda carrera a cuestas, tenía 80 años cuando se unió a la inmortalidad, junto a otros colegas suyos que también dejaron este plano de existencia (como no hace mucho el hermoso Sam Neill), que con gusto le agradezco toda la belleza que nos dio (incluyendo varios sustos).
    La verdad es que no he visto mucho de su filmografía y aún tengo pendiente la película que lo hizo famoso: The Rocky Horror Picture Show (1975) y a petición de mi sobrinito Amilcar, estuve a punto de saldar esa deuda con él, pero me pareció que aún mi niño no estaba preparado para ella (un juicio a priori, claro).  Acá hacía de un psicópata médico, creo, quien se vestía de Drag Queen, imagen icónica del histrión que se ha hecho entre las más populares del séptimo arte y no solo de las piezas de temática LGTB.  Era un rol osado para la época, interpretado por un actor-supongo-heterosexual, que muchos no se habrían atrevido a realizar por aquellos años.
    Debido a mis conocimientos sobre cine, siendo todavía un menor de edad, supe quién era el actor detrás de ese aterrador personaje de Pennywise, en la querida miniserie noventera (1990) que adaptó por primera vez It (la más famosa novela de Stephen King).  Todo un maestro a la hora de actuar tan maquillado, viéndose por completo irreconocible, así como haciendo papeles de lo más friki con mucha credibilidad, la mentada producción le concedió su rol más destacado, al punto de ganarse la admiración de millones de espectadores con el transcurso de cada año y década.  Su labor dentro de esta producción provocó miedo, placer y elogios por montones, convirtiendo a Pennywise en uno de los grandes monstruos de la televisión, rivalizando con los legados del cine coetáneos suyo como Jason Vorhees, Freddy Krueguer y Michael Myers.  Si el libro marcó mi adolescencia (el primero que leí del Tío Steve), la encarnación de Tim como la versión humanoide del monstruo-cambiaformas-come-miedo, se convirtió para mí en lo mejor de una adaptación que igual me defraudó en aquellos años (el libro me había hecho volar la imaginación, era muy joven en aquellos años y esperaba ilusamente que lograran plasmar las maravillas de sus páginas... ¡Algo que sí lograron con las películas!) y es que cada aparición suya era una delicia para los sentidos; algo que podía lograr el actor solo con su cuerpo y expresividad, sumado a su trabajo vocal para darle una voz tan siniestra, que resulta imposible oírlo sin que te ericen al menos unos cuantos vellos de tu cuerpo.


                                                                   Tim Curry en It

   Cabe mencionar que, por lo mismo de más arriba, me negué a la idea de que Pennywise fuese encarnado por otro artista.  El tiempo me demostró que estaba equivocado y me quedó claro que la versión más moderna, a cargo del igualmente respetable, no era mejor, sino que igual de buena y otro enfoque (tal vez solo posible gracias a la inspiración dada por su predecesor).
    Amo las dos versiones audiovisuales de ese payaso aterrador (y hasta una lonchera y un Funko Pop tengo del de Tim, sin olvidar la polera que me regalaron al cumplir el medio siglo de vida), pero siempre será la interpretación del artista al que hoy homenajeo, la que me marcó de por vida y me trae dulces recuerdos de mi adolescencia y juventud.  En la vida adulta también nos reencontramos y cuando le mostré la miniserie a mi "bebé", hace un par de años ya, este quedó fascinado; por lo mismo, apenas supo de su muerte me escribió por WhatsApp, pues lo adoraba también.
    Volviendo con la potente voz que poseía, la cual era capaz de cambiar a su antojo, el mes pasado no más me enteré de que fue considerado como la primera opción para ponerle la voz al Guasón en Batman: La Serie Animada (1992).  Sin embargo, el efecto resultó tan aterrador, considerando que se trataba de un cartoon family friend, que prefirieron darle el papel a Mark Hamill y eso dio pie a otra gran historia en la televisión.
    Hizo mucho trabajo para la pantalla chica, participando en un montón de producciones animadas de culto, que solo recién- que reviso su carrera para saber algo más de él, a la hora de dedicarle estas palabras- me doy cuenta de su aporte para programas que adoro: Desde la mencionada Batman: La Serie Animada (con otro personaje) a Batman del Futuro (1999), incluyendo Héroes Góticos (1995-1996, Gargoyles) y Justicia Joven (2012-2013).  Claro que yo siempre vi estos títulos doblados en español latino, por lo que nunca he tenido el gusto de oír su voz en ellos, seguramente "cambiada" para darle dramatismo a sus papeles, porque prefiero los cartoons en mi lengua materna.
   El otro papel suyo que tengo presente, viene a ser el de La Oscuridad, el demoníaco villano del clásico ochentero Leyenda (1985).  Es así que para esta producción Hollywoodense de fantasía, que en su momento fue un fracaso y hoy en día es, desde hace rato, toda una película de culto, aparece con uno de los maquillajes más impactantes del séptimo arte.  Bien se podría decir que este personaje, bajo su desempeño, es lo mejor de este filme (y feliz tendría a ese diablo en figura).   Claro que, tal como sucede con Pennywise, el buen de Tim aparece irreconocible.   Por cierto, su musculatura era envidiable y uno se pregunta ese era su cuerpo real o usaba algo así como una prótesis, que se veía todo muy realista.


                                                                       En Leyenda

    Sé y recuerdo casi de manera automática, aunque carezco de detalles, que lo vi en Congo (1995), una peli basada en una de las novelas de Michael Crichton, cuando este se hizo popular para Hollywood.  En ella hacía de "malo", aunque más no puedo decir de esta producción.  De igual manera puedo nombrar su paso por Mi Pobre Angelito 2 (1992), en la cual interpretó a un amable empleado de un hotel (claro que dicho recuerdo, solo me vino cuando vi una foto suya como tal, luego de que se supo de su muerte).  Cabe mencionar que ambos títulos son un gran ejemplo de su versatilidad.
   En 2020, al comienzo de la pandemia del Covid, cuando muchos de nosotros estábamos encerrados por la cuarentana y no teníamos vida social "real", con unos amigos (todos varones) para recrearnos y compartir, aunque sea a distancia, nos juntábamos por videollamada; la idea era comentar una película, que veíamos días previos, gracias a la recomendación de uno de nosotros, a quien le tocaba elegir esa semana el filme para la siguiente tertulia.  Fue así que uno de mis amigos nos hizo conocer El Grito (1978), un raro, aunque atrapante, largometraje inglés.  Solo el culto del "Conde" sabía de su existencia y una vez apreciado su contenido, todos les dimos las gracias por su aporte a nuestra cultura cinéfila.  La verdad es que ni me acuerdo de qué se trataba, aunque puedo mencionar que entre sus actores estaba un joven Tim Curry, de lo cual solo recuerdo tenía un simpático rol secundario.  Lo que sí tengo claro, es que encontré bien atractiva y masculina su versión setentera.
   Lo último que vi de Tim fue el año pasado o quizás este, cuando revisando de una vez la serie Cuentos de la Cripta.  En una de sus tantas joyitas como capítulo, Death of some sales man (1995), me encontré con la historia de un guapísimo embustero, quien llega a una casa alejada en el campo y allí conoce a una familia compuesta por padre, madre e hija.  El patán desea quedarse con la fortuna de esa gente y termina acostándose/casándose, incluso, con el retoño de sus anfitriones, una mujer espantosa.  Cabe mencionar que el trío de consanguíneos fue interpretado por un solo artista y este fue justamente nuestro llorado Tim Curry.   Fue todo un gozo para mí contemplar sus escenas, en especial las más grotescas dedicadas a la libidinosa chica, que era espantosa (que su gestualidad y voz eran de antología).  Creo que tener este recuerdo más vívido de su versatilidad, fue un bello regalo para mi memoria, ahora que lloramos juntos su partida.
   Hace unos meses atrás me tocó ver una foto de los dos actores que interpretaron a Pennywise juntos: Bill Skargard en la plenitud de su vida, a su lado en una silla de ruedas Curry, que daba pena.  Se evidenciaba el respeto del actor más joven hacia el maestro, pero aún así fue duro contemplar a Tim en ese estado (se notaba ya que estaba enfermo).   Pero la imagen daba cuenta del legado de Tim, el cual ha seguido con dedicación su colega.
    Lindos recuerdos nos dejan gente como el artista al que hoy tributamos y le damos las gracias, porque detrás de ese horror ficticio hay verdadera belleza, la que solo puede brindarnos alguien como Tim Curry.
   Nos vemos en la Eternidad.


                                                                En Tales from the Crypt

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Sueños 8

                                                                          PRIMERO
 
     Soñé con Pabla, mi ex profesora de Castellano desde segundo a cuarto medio y quien fue una amiga muy cercana hasta 2020 (casi 30 años de amistad).
  Nos juntábamos e íbamos caminando por un sector comercial y en un local vimos a unos ancianitos (mujer y hombre) muy dulces que administraban unas camas en las que dormían varios adolescentes encada una y cuyo interior podíamos apreciar desde fuera, porque la entrada, que creo tenía cortinas de tela suspendidas en el umbral, estaba expuesta al público.  Pabla me dijo que quería usar ese servicio, que permitía visitar la plaza y echarse a nadar a la laguna, además de que nos daban aperitivos (todo muy surrealista).
    Supongo que para conseguir lo anterior, pasarnos a una especie de tienda atendida por dos damas jóvenes, de unos veinte años, y quienes arrendaban vehículos unipersonales, más bien parecidos a juguetes.  Nosotros los necesitábamos para movilizarnos y mi amiga deseaba usar una especie de pelotas, a las que uno se subía sobre un disco que las rodeaba y luego saltaba con ellas presionando los pies para sujetarlas y así darse impulso (esos objetos existieron por acá en los ochenta y yo deseaba uno, pero no me fue posible).  No era mi intención ocupar la que me pasaron, porque me daba miedo caerme, pero para darle en el gusto a mi antigua maestra me senté en el suelo para "ponerme" el objeto entre los pies.  Entonces una de las dependientas nos dijo que ese modelo no se pasaba a adultos, lo que me alegró, aunque sí había otra alternativa para nosotros: Recuerdo que había una especie de bote en el que incluso podían caber dos personas, que llevaban unos pedales en el centro. para desplazarse por la calle y veredas, aunque al final nos quedamos con esas saltarinas de antes.   Yo iba en mi propia pelota, cuando caí dentro de una piscina y salí todo mojado.  Un tipo con pinta de ejecutivo fue testigo de mi "accidente" y se puso a reír; estaba junto a una mujer hermosa, su pareja y Pabla enojada por su actitud conmigo se acercó a ambos y les cuchicheó algo a oído, que no sé cómo yo sabía que decía que el hombre engañaba a su novia con otra.  Entonces la mujer indignada lo miró con ojos de odio y al rato me di cuenta de su barba de un par de días, pues en realidad era un travesti. Su pareja trataba de que ella/él lo perdonara, quien, pese a todo, lo tenía cogido contra sí tomado por la cintura con un brazo.
   Seguimos nuestro camino, aunque ahora caminando y entre medio de la gente mi compañera se quedó rezagada.  El lugar era Vicuña Mackenna, más o menos en La Florida, por donde vivía mi amiga, y se apreciaban pasar muchos autos y micros.  Entonces escuché una voz femenina que gritaba y apareció caminando por la calle una universitaria (cura identidad yo sabía solo porque sí) quemándose viva, el fuego salía hermoso y aterrador a la vez de su cuerpo y rostro, el cual asemejaba una calavera, quien exclamó muy molesta "¡Ladrones malditos!" en referencia a una autoridad (otra cosa que sabía solo de forma automática).  El fuego comenzó a apagársele y ella volvía poco a poco a la normalidad. Al rato pasó algo así como una Van, llena de otros estudiantes quemándose dentro y con fuego dispersado por su estructura, aunque se les veía tranquilos, casi felices y conversando.

 
                                                                            SEGUNDO
 
     A ver qué tanto recuerdo de este sueño, que ya ha pasado medio día o más desde que desperté, pero como este me era más personal que otros y respondía a mi sentir actual, logró quedarse más instalado en mi corazón y mi memoria.
   Visitaba la casa de mi mejor amiga, a quien no veo desde mayo, y fui con mi pololo. Su hogar estaba lleno de familiares suyos, con los que he compartido por décadas; también se encontraba su pareja, otra de mis fraternidades desde el comienzo de mi vida adulta.  Ambos no fueron a mi cumple en julio, dándome explicaciones que me parecieron solo excusas y ello se los dije en medio de nuestra reunión onírica; asimismo, les saqué en cara que dejaran pasar tanto tiempo para dignarse a verme, que había muchas cosas que quise compartir con ellos en todo ese transcurso y que ni siquiera eran capaces de comunicarse por WhatsApp o llamar.  Ningún meaculpa por parte de ambos.  Mientras pasaba esto, mi pareja estaba apartado, sentado en un sillón y sumido en jugar con su celular.
    En la vigilia me había preguntado Ledda si tenía Los Testamentos de Margaret Atwood, supongo que para regalármelo para mi festejo.  Tras expresarles mi malestar, me entregaron el primero de sus obsequios y que era, justamente, una edición del mentado libro: En tapa dura y con una cubierta negra, con una especie de manchas azules, tipo nubes.  No voy a negar que eso me hizo feliz.  Habían dos regalos más y uno era un volumen con dos novelas cortas de Richard Lymon (un escritor de terror), el cual tuve hace al menos dos décadas en mis manos y nunca lo compré, lo que lamento no haberlo hecho y es que hoy en día esta discontinuado; recuerdo que me puse a hojearlo y que me llamaba la atención que en la parte inferior de las páginas, tuviera imágenes contenidas en recuadros (a razón de tres de ellos por página y estos eran en blanco y negro, de un estilo minimalista) . El otro era una novela de Shirley Jackson, aunque ignoro su título (del anterior nunca me aprendí su nombre).  Su portada mostraba una cabaña en medio de un nevado paisaje.  Ambos textos eran en formato de bolsillo.
    - Estos dos últimos presentes me los recomendaron el Tío Lucho (un amigo en común) y... (uf, no recuerdo su nombre). - Me dijo Marcelo.
    Al rato, el anterior me mostró una enciclopedia, de unos cinco tomos, sobre ciencia ficción.  Tapa dura y de empaste blanco, con varias imágenes icónicas del género dispersadas en sus portadas y ninguna se repetía (como naves, robots, monstruos, etc.).  Me contó que la había comprado por Internet y desde Estados Unidos (como estaba en español, me propuse comprármela también).
   Los anfitriones viven en Peñaflor y allí trabajé 5 años en un cole donde fui muy feliz, hasta que me despidieron de forma muy ingrata.  Supongo que considerando estos detalles, encontramos la conexión entre un escenario y otro respecto a lo que viene a continuación.  Pues ahora estaba en una especie de hall, muy bello y hasta lujoso, con unos enormes ventanales que dejaban entrar una luz matinal que daba gusto.  Junto a mí charlaba gente a la que no conocía, sentada sobre cómodos muebles de cuero blanco, rojo y café.  Pero la única persona que acaparaba mi atención, era una guapa mujer de unos cuarenta, muy elegante y quien hablaba animosamente (y se notaba en sus ojos que se daba cuenta, de que acaparaba la mirada del resto, lo que disfrutaba).  Yo sabía quién era, pues se trataba de la Directora del susodicho establecimiento, por quien por igual tenía resentimientos.  Al observarla pensaba en lo simpática que me parecía cuando trabajé con ella y lo traicionera que fue conmigo (por cierto, en la vida real, ella no era esa belleza del sueño).



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