1. El tiempo corre...
El año pasado
terminó el famoso show de ciencia ficción y terror Stranger Things. Con 5 temporadas y episodios, rescató la
nostalgia por los ochenta, en especial para los privilegiados que tuvimos la
dicha de vivir nuestra infancia y adolescencia en ese singular periodo: Pues su
cultura popular nos marcó y lo mejor de ese periodo se quedó en nuestra memoria
para el resto de nuestros días.
La historia comienza en 1983 y acaba en 1988 y nos muestra a un grupo de amigos, en un principio niños, enfrentándose a un mal venido de otro mundo; junto a ellos, también participan unos cuantos adolescentes y unos tantos adultos, entre familiares, amigos y conocidos, todos ellos unidos por la llegada de lo sobrenatural a sus vidas. Sumado a lo anterior, un secreto programa científico-militar está involucrado en todo esto, de carácter gubernamental, más encima, lo que incluye experimentos con niños al muy puro estilo de Stephen King (autor por quien los creadores de este show, los Hermanos Duffer, verdaderos kinglovers, han llenado su programa de referencias directas e indirectas) ... Por lo tanto, nuestros héroes no solo deben enfrentarse a un mal de carácter sobrenatural, sino que también a la maldad terrenal.
La cuarta temporada, quizás la mejor, terminó con la certeza de que el verdadero culpable de todos los males venidos del Otro Lado (una dimensión alternativa, que es una especie de versión negativa de la nuestra) no ha sido derrotado por completo y que este volverá con más fuerza y rabia, contra quienes lo han derrotado más de una vez. Es así que la quinta temporada, nos muestra a la pequeña ciudad de Hawkins custodiada por los militares, en lo que se supone ser una alerta sanitaria, aunque bien sabemos que lo que quieren es controlar los recursos provenientes del Otro Lado. Sin embargo, nuestros héroes han ideado toda una resistencia para acabar de una vez con su peor enemigo y ello a escondida de los uniformados. Pero no es tan fácil, pues el mismísimo Vecna tiene su propio plan, uno que incluye atraer a otros pequeños y engañándolos para cambiar el mundo a su antojo.
La historia comienza en 1983 y acaba en 1988 y nos muestra a un grupo de amigos, en un principio niños, enfrentándose a un mal venido de otro mundo; junto a ellos, también participan unos cuantos adolescentes y unos tantos adultos, entre familiares, amigos y conocidos, todos ellos unidos por la llegada de lo sobrenatural a sus vidas. Sumado a lo anterior, un secreto programa científico-militar está involucrado en todo esto, de carácter gubernamental, más encima, lo que incluye experimentos con niños al muy puro estilo de Stephen King (autor por quien los creadores de este show, los Hermanos Duffer, verdaderos kinglovers, han llenado su programa de referencias directas e indirectas) ... Por lo tanto, nuestros héroes no solo deben enfrentarse a un mal de carácter sobrenatural, sino que también a la maldad terrenal.
La cuarta temporada, quizás la mejor, terminó con la certeza de que el verdadero culpable de todos los males venidos del Otro Lado (una dimensión alternativa, que es una especie de versión negativa de la nuestra) no ha sido derrotado por completo y que este volverá con más fuerza y rabia, contra quienes lo han derrotado más de una vez. Es así que la quinta temporada, nos muestra a la pequeña ciudad de Hawkins custodiada por los militares, en lo que se supone ser una alerta sanitaria, aunque bien sabemos que lo que quieren es controlar los recursos provenientes del Otro Lado. Sin embargo, nuestros héroes han ideado toda una resistencia para acabar de una vez con su peor enemigo y ello a escondida de los uniformados. Pero no es tan fácil, pues el mismísimo Vecna tiene su propio plan, uno que incluye atraer a otros pequeños y engañándolos para cambiar el mundo a su antojo.
Mucho tenemos para disfrutar con estos 8 episodios, la mayoría con la duración de una película... En primer lugar, que no se me puede olvidar, Stranger Things en este último año suyo nos concedió dos grandes retornos de estrellas para los amantes del cine: Por un lado, tenemos a Linda Hamilton, la recordada Sarah Connor original de las dos primeras entregas de Terminator, claro que esta vez haciendo de villana (¡Y vaya que le salió estupenda!) y luego, lo que más me hizo feliz a mí, que Frank Darabont volviera a dirigir, luego de que dejara el cine y la televisión tras su labor como creador de la adaptación televisiva del cómic The Walking Dead (y eso fue en). Debemos recordar que ambos artistas, están ligados a Stephen King, la primera actuando en su juventud en la primera adaptación de Los Hijos del Maíz para Hollywood (muy buena cinta de clase B ochentera, realizada poco antes de que la actriz consiguiera el estrellato) y el segundo responsable de estar detrás de tres de las mejores cintas basadas en novelas del Rey del Terror: La Redención de Shawshank, La Milla Verde y La Niebla. Cabe mencionar que Darabont estuvo detrás de las cámaras en dos capítulos de esta despedida y su paso por el espectáculo se hizo notar (con homenaje a La Torre Oscura incluido, aunque ello bien pudo ser resultado del guión escrito por el artista a cargo de dicho episodio).
Cabe mencionar varios otros tributos de Stranger Things que se hicieron notar, tanto al mentado Esteban Rey, como a otras piezas de la cultura general: El Señor de los Anillos, It, Alien, Pesadilla y The Matrix, entre lo que puedo recordar por ahora.
El argumento central de este quinto año, nos enseña que hay un lugar incluso peor que el Otro Lado (el cual habíamos visto la temporada anterior, aunque sin saber de qué se trataba). Asimismo, nos podemos deleitar con sendos diseños mejorados para Vecna y los demogorgon.
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| Referencia a Cujo del Tío Steve |
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| Clara alusión a Ella-La-Araña de El Señor de los Anillos y, por extensión, a It. |
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| Solo quienes hemos leído y disfrutado de La Torre Oscura logramos captar este homenaje. |
Para disfrutar más del final de Stranger Things, y de paso refrescar la memoria, comencé a verme desde el principio la serie, que ya solo recordaba uno que otro detalle. En efecto, fue una excelente decisión y ello me permitió no solo reencontrarme con tan queridos personajes y gran historia, sino que pasar mejor el tiempo durante una licencia médica por estrés laboral (increíblemente, cuando me vi por primera vez la temporada inicial, también estaba con reposo médico y eso fue luego de dos semanas de hospitalizarme. por riesgo vital; así que tengo razones de sobra para amar este programa y sentir nostalgia cuando lo recuerdo, porque en dos ocasiones contribuyó a mi sanación).
Podemos darnos cuenta de muchas cosas en una segunda o posteriores revisiones de una historia, además de gozarla con mayor razón, tras evidenciar que esta no ha envejecido, de modo que ahora podemos encontrarle más virtudes. Si antes, a medida que iban avanzando las temporadas, comprobé que cada año las amenazas eran mayores (de pasar a un solo monstruo, luego a varios más, en cuanto a niveles de peligro), así como que cada una incorporó nuevos personajes que adorar (algunos para quedarse por el resto del espectáculo y otros solo por ese año), esta vez se me revelaron dos detalles más:
En primer lugar que, a lo largo de cada temporada, los amigos pasan buena parte de ella separados, por razones que escapan a su deseo de estar juntos; de modo que les toca enfrentar, en pareja o pequeños grupos, los desafíos que son solo para ellos y no más al final vuelven a reunirse.
Y, en segundo lugar, siempre debe morir un personaje importante (bueno, en la primera temporada estamos hablando de un secundario, que duró solo unos episodios, como sucedió con otros más adelante). En cualquiera de ambos casos, dichos acontecimientos resultan ser impactantes y en algunos casos dolorosos... Así es que, teniendo en cuenta esto último, estaba intrigado sobre quién iba a fallecer en la última temporada y la verdad es que lo que pasa al respecto, es algo que me guardaré para no caer en spoilers.
Me habría gustado que salieran algunos de los personajes secundarios que conocimos en temporadas anteriores, bastante carismáticos todos ellos, que se siente la ausencia en especial de uno en concreto y bastante importante para su cronología. No obstante, si toma relevancia otro y de quien no sabíamos desde la segunda temporada, cuya presencia sirve para contrastar el destino de Once con el suyo; pues hablamos de cómo las personas correctas en nuestras vidas, el amor y la verdadera felicidad, pueden hacer de nuestra existencia una bendición. Esto último una reflexión cierta, aunque dolorosa, si tenemos en cuenta lo poco dichosos que son muchos por las mismas razones.
Para terminar, que me he extendido más de lo previsto con esta revisión personal, debo decirles que me gustó mucho el final de la serie, lo encontré redondito, lloré mucho (mi amiga María Elena me había dicho que eso me pasaría) y encontré muy significativo el rol que le dieron a Joyce, cuando correspondió hacer el ajuste de cuentas final.
Por último, que hubiera un largo epílogo luego del intenso climax, centrado en cada uno de los subgrupos que forman parte de esta historia, fue otra gran alusión a Stephen King y quien gusta tanto de este recurso en sus libros.
También debo decirles que para los huérfanos de Stranger Things hay algo así como un spin-off animado de los mismos personajes, ambientado entre la segunda y tercera temporada. Pero no he querido verlo, pues me desagrada su estética CGI tosca, que me recuerda la de What If? que tanto desprecio.

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