martes, 1 de noviembre de 2011

¿Una verdadera colección de terror?

Una de las peores y menos artísticas portadas que  he visto
 para un libro de Stephen King, siendo que ésta
se corresponde 100% con la edición original USA.
   Tener en las manos una nueva colección de cuentos de nuestro escritor favorito, es para muchos una cita ansiada durante largo tiempo. Aquellos que ya hemos disfrutado sus narraciones cortas, sabemos que su fuerza narrativa y originalidad a la hora de abordar lo siniestro, radica de forma más clara en sus historias breves (y esto sin menosprecio de muchas de sus grandes novelas), puesto que en ellos la economía de palabras ayuda a que el susto y la repulsión repentinos se vengan rápidamente.
     Después del Anochecer corresponde a su quinta antología de cuentos, habiendo dejado las primeras de ellas (en especial la anterior a ésta, Todo es Eventual) la vara bien alta a la hora de disfrutar este tipo de historias. Era de suponer que tras la evolución o “cambio” en la labor de Stephen King desde ya al menos unos diez años, se evidenciara su supuesta madurez literaria en estos 13 relatos. Para algunos su supuesta “seriedad” a la hora de abordar sus nuevas temáticas es un aliciente en cuanto a valorar más “académicamente” sus últimos trabajos; en cambio para otros, lo último que ha escrito y/o publicado el llamado “Rey de Terror” durante estos años, o bien ha perdido calidad o bien es una demostración de la “domesticación” de King, quizás para agradar a otros públicos. No quisiera perder mi encanto por Stephen King, pero me parece que esto último se adecua más al fruto final que es Después del Anochecer. Tengo la esperanza de que sus obras que están por venir o las que aún no leí de él (como Duma Key[1] y Under the Dome) me demuestren lo contrario.
    Por otro lado, es evidente (basta sólo leer las opiniones de muchos de los que publican en INSOMNIA) que un gran número de personas han gozado enormemente la colección que ahora me permito analizar y no en vano ya ha ganado prestigiosos premios, como lo es el Bram Stoker Award y otros. Dejo abierta la puerta de que puede ser que tal vez uno se haya acostumbrado demasiado a sus historias sangrientas, gráficas y llenas de monstruosidades de antaño y como al menos en este libro (como también en La Historia de Lisey, Blaze y The Colorado Kid) ya no abundan, fácilmente uno hecha de menos ese otro King y se enceguece para apreciar su nueva faceta. Sin embargo, sí están el suspenso, la aventura, los personajes atroces y enfermizos, como también la gran carga humana y emocional que igualmente caracteriza a nuestro King… pero igual se siente ese vacío que queda ahí pendiente.
    Mejor hagamos un recorrido cuento por cuento de Después del Anochecer, para indagar mejor en qué va la narrativa corta actual de su autor.

1 - Willa: Cuando un relato abre una colección de historias, y más si supuestamente son historias tenebrosas, uno espera que el primer bocado que nos darán, nos deje con ese sabor metálico de la sangre y del miedo; pero lamentablemente, y tal como reconoce el propio King en sus notas para este cuento al final del volumen, éste no es uno de los mejores cuentos del libro. Yo me atrevería a afirmar que es de lo peor que ha escrito, aburrido y sin misterio. Lo que sí le reconozco, es que está bien escrito, pero todos ya sabemos que el autor sabe muy bien cómo contarnos algo.
    El tema de la vida después de la muerte y de los muertos que no saben que lo están es un tópico reiterativo no sólo dentro de la literatura de terror. Stephen King ya lo había abordado con anterioridad y con maestría en obras tales como Cementerio de Animales (bueno, en este caso mismo destaca más bien el tema de la muerte misma y sus diferentes connotaciones para el ser humano). La descripción que hace King de un lugar letárgico, una especie de limbo donde quedan deambulando los muertos, no es ninguna novedad; si no basta con mencionar el clásico mexicano de Pedro Páramo de Juan Rulfo. El muerto que se queda encadenado a la vida que conoció, condenado a repetirse una y otra vez (y aquí me permito parafrasear con ello a la película de Guillermo del Toro, El Espinazo del Diablo) son subtemas que se encuentran presentes en lo que me parece es lo peor de este libro.

2 - La Chica de Pan de Jengibre: ¡Qué extraño nos resulta este título a los lectores latinoamericanos, quienes apenas conocemos el cuento infantil que inspira este nombre (El Hombre de Jengibre). Luego del pobre bocado recién reseñado, encontrarse con esta historia, resulta un verdadero regalo que hace recordar al King de sus mejores tiempos.
    Esta historia es en realidad una muestra de lo mejor de King a la hora de contar un hecho intenso, siniestro, morboso, pero además cargado de un hondo drama humano, tal como es el que le toca vivir a la protagonista. La narración es violenta cuando corresponde y cargada de una atmósfera claustrofóbica y tensa.
    Desde mi punto de vista Stephen King logra crear personajes femeninos muy vivos y carismáticos, y en el caso de Emily, no hay excepción. El sentimiento de pérdida por el que pasa este personaje y el deseo de evadirse luego del trauma que le toca vivir, hacen imposible no identificarse con la historia de una mujer que por una simple casualidad de la vida se ve en manos de un psicópata. La protagonista pasa por una nueva experiencia límite que la lleva a luchar por su vida cuando no hasta hace poco había perdido sentido para ella.
    No ahondaré más en la trama de esta fabulosa narración. Si diré que a ratos recuerda a esa fabulosa novela del propio King como los es El Juego de Gerald o su increíble cuento En la Habitación de la Muerte.
    Espero ver prontamente convertido La Chica de Pan de Jengibre en una película o algo parecido.

3 - El Sueño de Harvey: King tiene unas cuantas narraciones que bien podrían estar aptas para un capítulo más de La Dimensión Desconocida y es así como la historia que ahora nos atañe muy bien calza dentro de ellas.
    La trama es sencilla, un anciano tiene un extraño sueño, algo de carácter premonitorio y ello pone nerviosa a su esposa. La historia en sí posee ese sentido de extrañeza cuando no queda claro el límite entre el sueño y la vigilia, muy bien descritos acá, sin embargo el cuento no logra despegar y lo que uno espera será una gran revelación, resulta más bien una decepción más para el lector.

4 - Área de Descanso: ¿Quién no ha querido alguna vez en su vida intervenir en una pelea de pareja, porque le parece que la mujer está siendo realmente violentada y desea luego quedar como un héroe? Esta es en parte la premisa con la que parte Área de Descanso, un relato que sí resulta ser entretenido y eficaz y que nuevamente demuestra esa idea tan kingniana de que personajes comunes y corrientes están más que propensos a vivir experiencias extraordinarias y pavorosas. Por otro lado, este relato bien ejemplifica aquello de que dentro de nosotros existe una faceta oscura que en cualquier momento puede salir a flote y sorprendernos.
    En suma, un cuento de lectura rápida y atractivo.

5 - La Bicicleta Estática: Bien es sabido que los artistas tiene otra forma de ver las cosas, una sensibilidad que muchas veces muestra que genialidad y locura se encuentran bien poco diferenciadas. Lovecraft ya había trabajado este tema con El Modelo de Pickman y el propio King con La Historia de Lisey o Duma Key, por no mencionar otros, ya había hecho de lo suyo para mostrar que esta gente está expuesta a extrañas circunstancias.

    El protagonista de esta historia por recomendación de su médico se ve obligado a adquirir una bicicleta estática, de modo de bajar de peso y no sufrir problemas de colesterol. Para amenizar el cuarto donde realiza sus ejercicios pinta un paisaje en una muralla, el cual comienza a cobrar vida… hasta que unos extraños personajes aparecen en él. Esto de los cuadros que son portales a otra realidad, ya había sido tratado en El Retrato de Rose Madder del propio King, pero acá el mundo dentro del cual se ve involucrado el protagonista, no resulta ser una realidad fantástica y ominosa como la de la novela, sino que más bien corresponde al propio paisaje mental e interno de la vida de su creador.
    Una obra literaria de valor, y más tratándose de una de corte fantástico, debe otorgarle verosimilitud, o sea, credibilidad a las palabras para que el lector llegue a confiar y crea que la fantasía sea posible. Sin embargo acá (es mi humilde opinión) King no lo logra y la historia puede parecer ridícula a muchos, incluso absurda. Como las historias fantásticas de finales del siglo XIX queda la incertidumbre de si todo ocurrió o sólo es fruto de la imaginación febril del personaje.
    Hasta el momento en lo que va del libro, se van alternando los cuentos malos con los de real calidad. Este es el tercero olvidable. Habrá que ver cuáles son los que predominan más en este tomo.

6 - Las Cosas Que Dejaron Atrás: De vez en cuando Stephen King escribe una historia donde el dolor, el real, ese que te quema por dentro, no el de una mordida de vampiro, se siente desde la primera página de lectura. Ya en La Chica de Pan de Jengibre el sentimiento de pérdida estaba presente, así como el peso de la fragilidad humana, naturaleza que pese a toda adversidad llega a ser también lo más maravilloso. Al respecto, me es imposible no recordar obras tales como El Cuerpo, La Milla Verde o Rita Hayworth y la Redención de Shawshank y muchas otras más. Bueno, ésta es una historia de ésas.
     Por otro lado, si no me equivoco, Las Cosas Que Dejaron Atrás fue la primera o al menos una de las primeras narraciones de un escritor de renombre en USA que publicó un texto de ficción respecto al atentado a las Torres Gemelas. Ahora bien, lo que aquí hace King va más allá de contarnos cómo a alguien le tocó sufrir ese atentado, o lo que sucedió con los que sobrevivieron a dicho desastre. Lo que realiza acá Stephen King es hablarnos acerca del sentimiento de culpa de un funcionario de una de las Torres Gemelas, que al parecer por simple capricho no fue ese día a trabajar y debido a ellos (gracias a ello), se salvó de una muerte casi segura. El sentimiento de culpa que conlleva esta decisión, el recuerdo de la gente que conoció, muchos de ellos amigos suyos, que perdieron la vida ese día, le pesa terriblemente. Hasta que entonces un día comienzan a aparecer a la puerta de su casa una serie de objetos que resultan ser posesiones de aquellos que murieron en el atentado. ¿Qué hay que hacer entonces? ¿Se está volviendo loco? No contaré qué pasa, sin embargo sí me atrevo a decir que esta emotiva historia enlaza los sentimientos de pérdida y culpa, con los de la responsabilidad y la certeza de que la memoria es algo que no podemos dejar de lado. Que como dice el famoso dicho, parafraseándolo, aquel que olvida su pasado, está obligado a repetirlo una y otra vez.
    Este es el King que me gusta (no sólo el de los “monstruos”).

7 - Tarde de Graduación: Puede que éste sea el primer o segundo cuento real de terror de esta selección (si consideramos dentro de la temática de “psico thriller” el de La Chica de Pan de Jengibre). No obstante Tarde de Graduación resulta ser un texto flojo, que no produce mayor expectación y al que tal vez si King le hubiese dado mayor espacio con un desarrollo más amplio, obtendría mayor logro.
    El tópico del Apocalipsis también ya es tanto frecuente en otros autores, como en King (The Stand y El Final del Desastre, por no mencionar otros). Acá nuevamente lo aborda, pero como ya dije, con pobres resultados. Al principio de la historia, uno no tiene idea de para dónde va el relato, pues el tono apocalíptico ocurre recién con el clímax de la historia.

8 - N.: Creo que este, junto con Las Cosas Que Dejaron Atrás, es el cuento más esperado para el llamado “Lector Constante” de King, si se consideran las alabanzas que produjeron ambos cuentos una vez publicados, siendo que además esta historia fue originalmente adaptada en un curioso formato animado digital y ahora al cómic. Lo mejor, es que la obra en sí misma no decepciona.
    Sabido es que King es admirador de la obra de Howard Phillips Lovecraft, el creador del llamado “Horror Cósmico” y en el cual antiguas y horrorosas criaturas acechan en la oscuridad (para resumir el concepto en pocas palabras). Ahora bien, en este cuento King además adopta el tono propio de Lovecraft, al entregarnos una narración en primera persona, con la incorporación de textos supuestamente verídicos, como cartas y transcripciones de grabaciones. Estos recursos estilísticos King los ha sabido utilizar muy bien, desde ya su clásico Carrie.
    La historia trata sobre un hombre que sufre del llamado “Desorden Obsesivo Compulsivo”, un mal psiquiátrico consistente en realizar una acción de forma reiterativa e incontrolada, a raíz de una experiencia traumática donde el protagonista logra atisbar a una de estas criaturas. El hecho le provoca tal terror, que su vida no vuelve a ser la misma y es así que a lo largo de la narración, nos damos cuenta de que tal evento posee características cósmicas que muy bien pueden repercutir en el resto de la humanidad.
    King le da además a su relato un aspecto cuasi policial, por cuanto se transforma en una investigación la indagación de la verdad por parte de otros personajes. A su vez existe en N. un matiz moralizante, puesto que juega con la idea de que “la curiosidad mató al gato”, algo que ya viene de lejanos relatos orales como mitos, fábulas y cuentos de hada.

9 - El Gato del Infierno: El título ya nos dice harto. Esta es una narración de terror puro, que a su vez corresponde a una historia por muchos años pendiente en la obra completa de su autor. Stephen King la escribió hace muchos años y hasta antes de ahora sólo había sido publicada en unas cuantas revistas, aparte de la adaptación que se hizo para la versión cinematográfica de la serie de televisión de Cuentos del Lado Oscuro.
    A su vez el cuento en sí mismo es un homenaje más de King a su otro maestro, el genial Edgar Allan Poe y su famoso cuento El Gato Negro. La historia trata sobre un acaudalado y anciano hombre que contrata a un eficaz asesino… ¡para que mate a su gato! Y lo que parece un trabajo sencillo gracias al capricho de un viejo chocho, resulta ser una macabra vivencia.
    En suma, es uno de esos cuentos a la usanza del viejo King, gráfico y asquerosamente divertido.

10 - The New York Times A Un Precio De Ganga: Sabido es que los creadores de la serie Lost son fanáticos de Stephen King, así como que el propio King admira dicho show. Es por esta razón que me parece que en este cuento, el autor le hace su personal homenaje a Lost. Es así que acá el protagonista es un supuesto sobreviviente de un accidente aéreo y que como los personajes de la serie, no tiene idea de dónde se encuentra. Hasta que entonces logra comunicarse con su esposa por teléfono.
    Ahora bien, el relato en sí para nada resulta ser original, es más, recuerda mucho al guión de No Se Equivoca de Número, que King publicó en su colección Pesadillas y Alucinaciones (esta historia originalmente la escribió para filmarse como episodio de la serie Cuentos del Lado Oscuro, por eso sólo se publicó en este formato).
    En suma, ningún aporte a la obra literaria de Stephen King.

11 - Mudo: Me parece que junto con el último relato de esta colección, éste resulta ser el más original, teniendo además otro atractivo: ese humor negro tan propio de King que se extrañaba en el resto de los cuentos ya reseñados.
    La historia trata sobre un tipo que constantemente viaja en su auto para hacer ventas, dejando a su familia sola. Un día en la carretera se encuentra con un extraño hombre haciendo autostop y al que acepta llevar. Su improvisado compañero resulta ser mudo y sordo, sin embargo ello no impide que el vendedor aproveche de descargarse y contarle sus penurias sobre su fracaso matrimonial. Es entonces que este hecho toma una dirección inesperada para el protagonista y los suyos.
    El giro final de la historia es increíble y King acá saca lo mejor de sí. El extraño pasajero resulta intrigante, como también esa sensación de no saber hasta el final de qué es de lo que se siente realmente culpable el protagonista.

12 - Ayana: Quizás el cuento más extraño de todo el libro, si bien corresponde a esa serie de relatos que King escribe de vez en cuando que casi resultan inclasificables. Podría estar dentro del lote al que corresponde el mismo El Sueño de Harvey, o cuentos mejor logrados como los antiguos El Atajo de la Señora Todd o La Dedicatoria; sin embargo esta historia con cierta carga emocional, resulta mejor que  El Sueño de Harvey.
    La historia es una confesión, digamos que uno de esos secretos largamente guardados, no por vergüenza o miedo, si no por lo extraño de su naturaleza. El padre del narrador sufre de una enfermedad terminal y un día llega a su habitación en el hospital una rara niña y luego de su visita el hombre mejora considerablemente. Este hecho extraordinario, se constituye en un medio para que King nos haga reflexionar acerca de la posibilidad de los milagros y el papel que cumple en nuestra vida la fe.
    El cuento en sí no es malo y tiene momentos claramente emotivos, pero al menos a mí no me logró conquistar.

13 - Un Lugar muy Estrecho: Lo reconoceré de inmediato, este es el cuento que más me gustó de todo el libro y es porque considero que en él el señor King muestra con genialidad su inventiva y capacidad fabuladora a la hora de crear un cuento extenso en una situación que a nadie más se le habría ocurrido; es más, lo hace todo tan creíble, que el lector sólo quiere saber más y más acerca de la espantosa aventura de su protagonista.
    Un tema bastante popular en la literatura, ya sea de terror, como en el propio romance o en las tragedias shakesperianas (en otras obras) es la venganza. Es así como King, que ya lo hizo en su clásico El Cadillac de Dolan, vuelve a homenajear a Poe y su Barril del Amontillado, con una historia donde un desagradable personaje deja encerrado al protagonista en… ¡un baño químico! La víctima hará hasta lo imposible para salir de su prisión y es así como King hará gala de toda su maestría a la hora de narrar asquerosidades que tanto se echaban de menos en la mayoría de estos relatos.

    Ahora bien, considero que otra virtud de esta narración, consiste en cómo su autor logra acaparar la atención del lector en un lugar tan pequeño como lo es el baño químico. Esta es una proeza literaria que ya había conseguido en otras obras maestras, tales como Misery y El Juego de Gerald o el mismo Cujo, donde durante páginas y páginas los personajes se encuentran encerrados en lugares pequeños y la descripción sobre todo lo que hacen mientras tratan de escapar es notablemente soberbia.
    Altamente recomendable; eso sí, una historia sólo para firmes de estómago.

Conclusión.

    Luego de hacer esta ronda por todos los cuentos que conforman Después del Anochecer, la suma total de cuentos que a mi parecer valen en verdad la pena leer y son muestra del talento de su autor son 7: La Chica de Pan de Jengibre, Área de Descanso, Las Cosas Que Dejaron Atrás, N., El Gato Infernal, Mudo y Un Lugar muy Estrecho. Queda en veremos Ayana, debido a la curiosidad de abordar sus temas. Las razones de por qué cada cuento es valioso o no, espero haberlas dejado claras, si bien admito esta es una crítica literaria de corte personal y por ella subjetiva, por lo que corresponde a cada uno hacerse su propia opinión una vez que se hayan leídos los cuentos.
    No se puede dejar de lado el tema pendiente al subtítulo de este artículo (¿Una verdadera colección de terror?), pues aquí si creo ser objetivo a la hora de señalar que de terror en sí, sólo La Chica de Pan de Jengibre, Tarde de Graduación, N. y El Gato del Infierno, son sin duda obras de terror. Pero quizás Un Lugar muy Estrecho bien podría sumársele al grupo, al considerarse sus antecedentes dignos de Poe.
    Entonces sí el libro en cuestión posee 13 relatos, sólo 5 son de terror, abordando todos ellos diferentes manifestaciones del género: psicópatas, fin del mundo, monstruos y horror cósmico, nuevamente monstruos y la idea de ser enterrado vivo respectivamente. Si el análisis arroja este resultado… ¿entonces por qué se le da a esta colección de cuentos el erróneo título de antología de cuentos de terror? ¿Será acaso una manipulación de parte de las editoriales que se quieren aprovechar del título de Stephen King de “Rey del Terror”? ¿O es el propio King quien nos engaña? Es esta ambigüedad la que me deja insatisfecho, pues si me dicen que lo que compré es una colección de cuentos de terror, es porque eso es lo que deseo leer y no que me engañen.
    ¿Se entiende mi posición?
    Hay otros relatos realmente buenos en esta colección, pero hubiese preferido que no me vendieran el libro completo con el título de “cuentos de terror”.



[1] Este texto lo escribí en febrero del 2010 y fue publicado en la Insomnia en mayo de ese año.  Cuando leí este libro, aún no había leído Dumma Key, pero meses después tuve el gusto de comprarme y disfrutar realmente de este libro.

2 comentarios:

  1. Leí tu entrada hasta la mitad, porque llegué hasta la mitad del libro en cuestión. Tengo pendientes los cuentos que vienen después de "N". De esa primera mitad que leí, son pocos los que se salvan. Mis preferidos fueron "Willa", sin duda uno de los mejores cuentos que he leído con el truco en cuestión con el muerto; el otro fue "Área de descanso", en donde King retoma la doble personalidad al estilo "The Dark Half" y del cual tengo escrito un guion.
    Por otro lado, "Las cosas que dejamos atrás"estuvo bien con lo melancólico del estilo, pero el tema de las torres gemelas me pareció detestable y patético. Mucho peor me resultó "tarde de graduación", un mero relleno ¿metafórico, tal vez? que nos refriega en nuestras narices ese el otro miedo gringo a que los exterminen con una bomba atómica o alguna otra paparrucha bélica y apocalíptica.
    Tengo que retomar este libro en breve por tres razones de peso: odio dejar libros sin leer por completo, "El New York Times a precio de ganga" ha recibido muy buenas críticas y debo leer "El gato del infierno" para poder verme de una vez por todas "Tales From the Dark Side".

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  2. Este libro es muy decepcionante para mi la verdad y creo que dentro de lo mejor que tiene está "N", "El Gato del Infierno"; "La Chica de Jengibre" y "Un Lugar muy Estrecho", en suma, sus pocos cuentos de terror. Ojalá te termines pronto el libro para que te hagas una imagen más completa de él (en todo caso es su peor antología).

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