domingo, 2 de noviembre de 2014

La batalla por la memoria: “El Vigía”.


     Marvel Comics se pude jactar sin problemas de poseer un grupo de personajes realmente notable, atractivo y a tal punto que hasta se podría decir que hace rato ya que le ganó en popularidad y complejidad a DC (¡Lo siento, me gusta más esta última compañía, pero no puedo negar la superioridad artística de su competidora!).  Eso sí considerando que DC es mucho más antigua que Marvel por varias décadas, el universo marvelita no vaciló en copiar varios de los elementos más llamativos de su predecesora: es así como Peter Parker, Spiderman, trabaja en un diario al igual que ClarkKent/Superman, Daredevil es un justiciero nocturno de aspecto amenazador tal cual Batman, el villano Kingpin es un calvo millonario e inteligentísimo como Lex Luthor, el Hombre Cosa corresponde al avatar vegetal del planeta Tierra como bien sucede con la más conocida Cosa del Pantano de DC y los Vengadores son el equipo de superhéroes que reúne a los más poderosos del planeta, con diferentes formaciones según el paso de los años, tal como pasa con la Liga de la Justicia; por otro lado, tanto en Marvel como en DC hay un Capitán Marvel (si bien el origen de sus poderes y aspectos son completamente diferentes) y así podemos seguir con un largo etcétera (se obvian en este listado los nombres del Namor marvelita y Acuaman de DC, ambos gobernadores de la ciudad submarina de Atlantis, puesto que el primero data de los inicios de la llamada Edad de Oro, el año de 1939, siendo un personaje de Timely, la empresa que años después se transformaría en Marvel; de este modo Acuaman viene a ser la versión y/o copia de DC del primero).  No obstante pese a esta carrera competitiva entre la una y la otra, se debe reconocer que cuando despegó Marvel a principios de los sesenta, sus guiones y diseños de personajes lograron ser lejos mucho más convincentes que los de su predecesora.  Empero pese a todas estas similitudes que en muchos casos caen en el plagio más que en la inspiración, Marvel nunca tuvo un personaje de connotaciones tan extraordinarias como el mismísimo Superman (bueno, más bien como el Superman de la Edad de Plata, que tanto poder llegó a tener, por lo que en la práctica era un dios)…Todo esto hasta que llegó el Vigía (Sentry en inglés), quien se convirtió en la adaptación marvelita del primer y más grande superhéroe de la historia de los cómics.
    Entre los años 2000 y 2001 salieron los 5 números de la miniserie que lanzó al estrellato a un “nuevo” paladín de la justicia; y la palabra “nuevo” va destacada porque en un principio, según la información que se manejó de manera pública en aquellos años, era que este personaje correspondía a una historia del propio Stan Lee anterior a la creación de Los 4 Fantásticos y que por razones misteriosas no vio la luz hasta entonces (no obstante todo esto fue una estratagema publicitaria para potenciar al Vigía entre los medios y sus potenciales seguidores).  A su vez dentro de la misma ficción de esta premiada novela gráfica, según cuenta la historia su protagonista llevaba años de gloriosos enfrentamientos contra el mal y siendo además todo un líder entre sus colegas, hasta que por razones insospechadas el recuerdo de su paso por el mundo desapareció.  De este modo la serie limitada titulada simplemente como El Guardián, trata acerca de su regreso y que, como era de esperar, se encuentra lleno de misterios, sorpresas y nuevos entuertos (tanto para él como para el resto del mundo, una vez que se redescubre su existencia).
   
Paul Jenkins.
Escrita por Paul Jenkins y con los bellísimos dibujos neogóticos de Jae Lee, la trama de esta obra corresponde a una adulta puesta en escena del papel del superhéroe, la significancia que conllevan sus decisiones y su particular estilo de vida, como también del impacto que acarrea su presencia en la vida de los demás (entre el resto de los comunes mortales y sus propios compañeros de labor).  No obstante debe recordarse que en la realidad los hombres y mujeres con superpoderes no existen, pero sí los héroes como figuras importantes dentro de cada cultura; de tal modo su encarnación más moderna no viene a ser más que una extrapolación del propio virtuosismo humano, por lo que sus historias permiten abordar los grandes temas que siempre han preocupado a la humanidad: como lo es la soledad de los poderosos, la certeza de que el poder  corrompe y la búsqueda de la felicidad (por mencionar algunos y que bien podemos hallar en esta misma obra).
    Antes de referirse más al argumento y análisis de este título, es bueno abordar algo acerca de sus autores.  Sobre el guionista, Paul Jenkins, se puede contar que es uno de los tantos autores británicos que como Alan Moore, Neil Gaiman, Grant Morrison, Garth Ennis y Warren Ellis, entre otros, ha insuflado de innovadoras ideas al mercado del cómic estadounidense.  Entre sus trabajos destaca lo hecho para distintas colecciones de Spiderman, sus novelas gráficas sobre Hulk y en especial su labor en Wolverine: Origen, todo ello para Marvel.  No obstante su desempeño creando argumentos fabulosos y de gran peso dramático empezó en DC, para su línea adulta Vértigo y en nada menos que la colección de Hellblazer; en ella contó las aventuras y desventuras de su carismático protagonista hechicero John Constantine, donde llegó a firmar la más que elogiable suma de 40 cuadernillos para este cazador de demonios.  Si Jenkins se puede considerar sin duda un autor de peso, cuyos argumentos van lejos mucho más allá del típico enfrentamiento entre héroes y villanos, Jae Lee no se queda atrás.  Con una estética visual que lo hace estar entre los grandes del dibujo actual en el mundo de las historietas, junto con gente como Alex Ross, Lee Bermejo y J. G. Jones, destaca por su técnica preciosista y detallada, que escapa de la ilustración habitual para este tipo de arte; a sus personajes los retrata con rostros angulosos y cuerpos estilizados, como a su vez es habitual en él hacer mucho uso de las sombras para acentuar la belleza misma de sus trazos.   Este artista norteamericano de origen coreano ha realizado un montón de trabajos para varias editoriales, creando incluso dibujos para ediciones especiales de libros como Drácula y La Torre Oscura: El Viento en la Cerradura, la esperada novela 4.5 de la famosa saga de Stephen King (asimismo entre sus títulos que más notoriedad le han dado, se encuentra su paso por los primeros números de la adaptación a historieta de la mencionada serie de libros de King).  Con Paul Jenkins tuvo su primera colaboración en una obra sobre Los Inhumanos, uno de los tantos grupos de superhéroes de Marvel.
Jae Lee.

     Volviendo a El Vigía, en este texto se cuenta lo que sucede cuando Robert Reynolds  se entera una noche de que en realidad no es un sujeto normal (su nombre y apellido continúan la tradición clásica, de que la primera letra de ambas palabras sean la misma, como bien sucede con muchos personajes famosos del noveno arte).  Alcohólico reformado y con algo de sobrepeso, siente la presencia de que su némesis, El Vacío, está por volver a la Tierra y para ello no le queda otra alternativa que recuperar su antigua vida; sin embargo ello significa nada menos que arreglar uno que otro tema pendiente: entre lo que se encuentra averiguar quién fue el responsable de haber borrado su existencia de la cotidianeidad y de la memoria de todos, así como además conseguir el apoyo de otros superhéroes, aunque estos recelen de él, porque apenas saben quién es.
     Detalles atractivos de esta novela gráfica altamente recomendable, son, por ejemplo, que a medida que uno la va leyendo, se encuentra con varias viñetas que hacen referencia a la vida pasada de su protagonista, cuando era un justiciero reconocido y admirado por todos; en estos apartados se cambia la estética propia de Jae Lee por otras de estilo más antiguo, variando según sea el momento correspondiente y de este modo es posible encontrarse con distintas encarnaciones del superhéroe, como si se tratara de un recorrido por la evolución de sus cómics a través del tiempo. 
     Por otro lado, considerando que según la trama de esta obra el Vigía llevaba años trabajando por el bando de los buenos (digamos que desde la Edad de Plata de los cómics), como era habitual en los títulos de antaño, poseía un compañero juvenil en sus andanzas.  De este modo es posible verlo tanto en sus aventuras de antaño, como al momento de recuperar sus recuerdos y poderes el protagonista.  No obstante el destino de quien otrora fuese un aguerrido muchacho, al presente del despertar del Vigía, se le ve con un destino lamentable, aunque no definitivo. 
     También formando parte este superhéroe del universo Marvel, le toca codearse con los grandes de su panteón, entre los que se encuentran Hulk, los 4 Fantásticos, el Profesor X, Spiderman, Thor, Capitán América y Iron Man (¿Se me escapa alguno?); es así que teniendo en cuenta la magnitud de los poderes del Vigía y la importancia que había llegado a tener para cuando fue su última lucha con el Vacío, en este cómic se puede apreciar su rol destacado entre los demás superhéroes, llegando incluso a ser un verdadero confidente para nada menos que Hulk y el mejor amigo de Mr. Fantástico. 
El Vigía en una de sus versiones "retro"
     Entre todas las características que reúne el Vigía, las cuales atienden en parte a un claro homenaje a los cómics del ayer, siendo en todo caso una adulta puesta en escena sobre sus demás personajes, es posible encontrar otros elementos suyos sacados de la más añeja tradición superheroica: Entre ellos está el hecho de que no solo posee numerosas habilidades como la de volar y de fuerza divina, sino que también se le representa como un hombre de inteligencia superior y de ciencias.  Como Batman, Superman y los 4 Fantásticos, tiene su propia guarida y que en su caso corresponde a una ciclópea torre con una inteligencia artificial.  Además sus poderes derivan de un suero, un intento más para tratar de copiar la fórmula secreta que dio creación al Capitán América.  Lo interesante respecto a este último punto, es que al tratarse de una historieta más bien dirigida a un público mayor (si bien seguidor acérrimo marvelita), en el argumento se plantea su necesidad de esta sustancia, como una verdadera dependencia propia de los drogadictos y alcohólicos; es por esta misma razón que cuando comienza su trama, se le presenta como a un tipo que acaba de pasar por una crisis  y alguien hasta cierto punto patético.  Por ende la obra presenta al superhéroe de forma humanizada, quien dentro de toda su notoriedad no deja de poseer debilidades reales, que no son la kryptonita, la madera, ni el color amarillo, si no que se trata de sus propios miedos internos y que a la larga en su propia lucha espiritual lo dignifican, por su capacidad para salir victorioso de entre los escombros de su vida (lo que bien puede suceder con nosotros mismos).
     Por último, en el nombre de este particular superhéroe se haya la significancia y el gran alcance de su simbolismo: el Vigía, o sea, el que vigila.  Por lo tanto su papel como guardián del bien e incluso de líder entre sus pares, no puede quedar mejor declarado gracias a tan potente designación.  Y si de carga semántica se trata, el nombre que ostenta su mayor enemigo, el Vacío (quien se presenta como una oscuridad antropomorfizada), hace alusión a todo lo que implica la carencia de vida, a la destrucción y a la negación de un porvenir; es por esta misma razón que al comienzo de la novela gráfica y durante buena parte de ella, la memoria del Vigía se haya negada a este mismo y a los demás, motivo por el cual luego la recuperación de la identidad y de los recuerdos, se convierte en una lucha mítica contra este mal que viene a ser el malvado de turno.  En un mundo como el, donde se han erradicado tantas enfermedades y se han logrado contrarrestar numerosos males físicos gracias a la medicina y los avances tecnológicos, el Alzheimer se mantiene como uno de las mayores preocupaciones y fuentes de dolor para millones de personas; es así que esta enfermedad que borra todo rastro de la historia personal de quienes la sufren, incluyendo su personalidad y lugar entre quienes los rodean, se encarna en el mismo Vacío y del cual debe encargarse el Vigía, quien también ha sufrido en su persona la maldición del olvido.
     El Vigía termina dejando a su lector con ganas de más y es así que existe otra miniserie sobre tan magnifico individuo; ella de igual modo escrita por Jenkins, aunque esta vez ilustrada por John Romita Jr., otro artista de renombre, aunque de pinceles más bien toscos.  Luego de su paso por estas historias salidas de su cocreador, se le incorporó a las filas de Los Nuevos Vengadores, donde se le vio con el pelo largo.  Además ha tenido un destacado protagonismo en varias sagas Marvel.
    Y para terminar, no se le debe confundir con otros 3 personajes de Marvel que han recibido el mismo nombre, aunque de naturaleza por completo diferentes.  A su vez volviendo a la “eterna” copia de ideas entre una compañía y otra, pese a lo extraordinaria que puede llegar a ser esta miniserie, parte de su premisa principal no es 100% original; ya que mucho antes de ser escrito y dibujado El Vigía, apareció una historia de la Liga de la Justicia donde se refería a otro superhéroe olvidado y que según contaba la trama, fue el verdadero forjador de esta agrupación…hasta que fue borrado de la existencia ¿Copia descarada o es que simplemente las ideas se encuentran flotando por ahí, a la espera de que alguien las atrape en un momento de inspiración? 

Una de las preciosas portadas de Jae Lee para esta miniserie.

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