martes, 18 de agosto de 2015

Adentrándose en la literatura breve de Neil Gaiman (segunda parte).

    Y es el momento de continuar y terminar con mi entrada dedicada a este fabuloso libro...

11- Recuerdo de familia y otros tesoros: En lo que va de la colección, corresponde al primer cuento carente de elementos fantásticos, no obstante Gaiman no deja de crear una ficción donde los misterios brillan y es así como aquí habla de una antiquísima cultura de la que pocos saben y que guarda celosamente sus más preciados bienes.  El protagonista, quien nos cuenta su vida y la del hombre para el que trabaja, es un sujeto nacido y criado en la violencia, de lenguaje grosero pese a haber obtenido un título universitario, cuyas labores al servicio de su jefe dejan claro que ninguno de los dos es un desecho de virtudes y moral.  El relato parte con el narrador en primera persona, quien sin ápice de emoción confiesa varias mueres de las que es responsable, para luego dedicarle tiempo a su amo, un sujeto mucho más intrigante que él.  El texto aun en su propia ficcionalidad, no deja de reflejar la existencia real de un mundo donde la vida y la dignidad de las personas valen nada, para aquellos que solo se preocupan de satisfacer sus impulsos más egoístas; no obstante aún en medio de toda esta miseria, es posible que la belleza e incluso el amor, algo distorsionado eso sí, den calidez a las sombras.

12- Los niños buenos merecen favores: Otra historia bastante corta y que con su final inesperado lo deja a uno extrañado (y quizás puede ser que a algunos decepcionados); sin embargo es en esta vuelta de tuerca tan “gaimiana”, que la sana ironía del inglés queda muy bien ejemplificada...Pues cuando el lector cree que algo extraordinario pasará, nada sucede y el arte por muy maravilloso que sea, imita sin duda a la realidad.  Pareciera que este cuento tiene algo de autobiográfico (¿¡Quién sabe!?), pues además está articulado en base a un recuerdo de infancia como muchos de los ya comentados y su narrador-protagonista bien pareciera ser su propio autor.  La historia en sí es sencilla: las experiencia de un niño pequeño con su instrumento de música favorito, sin embargo aunque esto parezca algo de lo más aburrido, Gaiman lo cuenta todo como una verdadera aventura (y sin duda para un pequeño lo es, pues se trata de sus primeras vivencias significativas y que de seguro lo ayudarán a definir quién será más adelante)

13- La verdad sobre el caso de la desaparición de la Señorita Finch: En lo que va del libro, bien se podría decir que este el cuento más entretenido (¿Y el mejor?) después del correspondiente homenaje a Conan Doyle y su más célebre creación literaria.  Incluso el texto está desarrollado de tal manera, que deja de lado esos finales tan “extraños” propios del autor, pese a que la narración comienza por el final de la historia y luego aborda todo lo que ocurrió antes.  Un escritor y guionista de películas es invitado por un matrimonio amigo a visitarlos y de paso ayudarlos a entretener a una rara mujer de la que también son anfitriones.  Esta, la señorita Finch, en apariencia es una mujer demasiado grave y poco atractiva, no obstante a medida que todo va desarrollándose, demuestra ser una persona apasionada en lo que hace.  Su lado más “sensual”, será en parte el responsable de su inaudita desaparición.  Este incidente ocurre, porque antes de que la señorita Finch abandone a sus compañeros, todos visitan un extraño circo, apto solo para gente con criterio formado, pues sus espectáculos escapan a lo antes visto en cualquiera de estos lugares.  Por cierto, considerando que Gaiman de entre los tres escritores a los que dedica este libro, menciona al gran Ray Bradbury, a través de esta historia una vez más le rinde tributo al seguir como él la vieja tradición de contar historias sobre circos muy especiales (basta con recordar su famosa novela La Feria de las Tinieblas, sobre un circo más bien aterrador).  A continuación una cita para hacerse una mejor idea de lo que lo espera a uno en este espectáculo:

    “La Primera Sala

En la primera sala había una sonriente rubia que iba ataviada con un bikini de lentejuelas y que tenía marcas de agujas en los brazos. Entre el tío Fester y un jorobado encadenaron a la rubia a una enorme rueda.
La rueda giraba lentamente mientras un tipo gordo disfrazado de cardenal iba lanzando los cuchillos. A continuación, el jorobado le vendó los ojos al cardenal, que lanzó los tres últimos cuchillos bordeando la cabeza de la mujer. El cardenal se quitó la venda de los ojos, desencadenaron a la mujer, la bajaron de la rueda y los tres se inclinaron para saludar. Les aplaudimos.
Entonces, el cardenal cogió un cuchillo trucado que llevaba en el cinturón y le cortó el cuello a la mujer. La sangre brotó de la hoja del cuchillo. Se oyeron gritos ahogados entre el público, y una chica un tanto asustadiza gritó, mientras sus amigas se reían.
El cardenal y la mujer de las lentejuelas saludaron por última vez y las luces se apagaron. Seguimos la luz de las linternas por un pasadizo con paredes de ladrillo”.

14- Niñas extrañas: Dentro de lo más bizarro de esta colección de relatos y poemas, esta serie de “microcuentos”, que incluso carecen del acostumbrado desenlace sorpresivo de dicho subgénero, se encuentran estas breves historias de mujeres y cuya génesis que explica Gaiman en la Introducción, ayuda a entender al lector una rareza como esta.  A mi parecer, bastante prescindibles para disfrutar de verdad este libro.

15- Corazón de arlequín: Otros de los textos inclasificables de Neil Gaimam (y que para ser sincero no recomendaría a quien quisiese adentrarse en su narrativa breve, pues a menos que guste de los relatos de este tipo, bien se puede hacer una mala imagen de él).  El protagonista es un ser mágico que por siglos ha buscado mujeres a las que amar y gastando bromas a los demás.  Los eventos transcurren en un Día de San Valentín, en el cual este personaje anda detrás de su último amor platónico.  Bien podría considerarse esta obrita, como una muy particular manera de abordar el amor en algunas de sus aristas más curiosas.  Lo más extraño de todo esto, es la reacción de la dama ante las acciones de su enamorado.  Increíblemente esta historia tan bizarra posee una adaptación al cómic. 
Viñetas de la versión en cómic del cuento recién comentado (no se puede negar la belleza de su dibujo)..


16- Rizos: Un poema que revisita el clásico Ricitos de Oro en su versión original (que pocos conocen) y lo alterna con su versión más actual, suavizada y popular.  Escrito a manera de diálogo en algunos de sus versos, es una interesante mirada a la distinción entre literatura oral y literatura escrita, con la consiguiente correspondencia entre una y otras, las alteraciones provocadas por el tiempo de los textos antiguos y los aportes hechos a los clásicos de estas revisiones modernas.

17- El problema de Susan: Sin duda uno de los mejores relatos del libro y que a muchos lectores llegará directo a su corazón.  Se trata de un trabajo que si bien lleva a un contexto adulto un clásico de la literatura infantil, se lee sin mayores contratiempos (o sea, de que es de Gaimam lo es, pero no llega a los niveles más inusuales de otros de sus relatos).  Se puede afirmar que esta historia es una especie de continuación de la famosa saga de fantasía Las Crónicas de Narnia, ya que su protagonista no es otra que Susan Pevensie, la única de los 4 hermanos que aparecen en varios de estos libros, que se quedó en nuestro plano de la realidad y no regresó para siempre a la mágica tierra de Narnia, debido que al crecer renegó de tal lugar.  De este modo la narración muestra su soledad cuando ya es una anciana, quien ahora cree que todo lo vivido de niña y adolescente fue solo una fantasía.  No obstante Susan tendrá una nueva oportunidad para ser feliz de nuevo en dicho lugar y junto a quienes perdió.  Para quienes leyeron estos inolvidables textos y en especial de pequeños (como yo), siempre quedó esa “mancha” en el recuerdo de uno, ante el cruel destino de quien fuese la bella reina Susan de Cair Paravel; de este modo Neil Gaiman nos permite no solo reencontrarnos con ella, si no que aliviar el peso de esa memoria, al otorgarle esta posibilidad de redención al personaje.  No hay que olvidar eso sí que este es un cuento para adultos, aunque claramente pensado en quienes nos deleitamos con tales escritos en el amanecer de nuestras vidas, razón por la cual hay unos pasajes del cuento que incluyen nada menos que mucha más violencia que la que aparecía en las obras de C. S. Lewis y un erotismo de corte zoofílico que uno no se habría esperado.

    “Aquella noche volvió a tener el mismo sueño.
     En el sueño, ella está de pie en el extremo del campo de batalla, con sus hermanos y su hermana. Es verano, y la hierba es de un verde brillante e insólito: un verde vital, como el de un campo de criquet o la primera ladera de los South Downs, según subes hacia el norte desde la costa. Hay cadáveres tendidos en la hierba. Pero no son cadáveres humanos; a su lado hay un centauro con la garganta cortada. Su mitad caballo es de color castaño. La piel de su mitad humana está tostada por el sol. De pronto, se da cuenta de que está mirando el pene del caballo, preguntándose cómo harán los caballos para aparearse, se imagina recibiendo un beso de esa cara barbuda. Inmediatamente, desplaza su mirada hacia la herida de la garganta y el charco rojinegro que la sangre ha formado alrededor de su cabeza, y se estremece.
     Las moscas revolotean sobre los cadáveres”.

18- Instrucciones: Otro poema que de seguro a muchos no los entusiasme y que en este caso explica qué hacer luego de visitar el País de las Hadas y/o de la Fantasía.  Entre sus versos hay una alusión directa a los meses del año, tal como aparecen en el cuento La presidencia de Octubre.

19- ¿Cómo crees que me siento?: Otro extravagante cuento de fantasía ambientado en el mundo “real”, tal como le agrada a su autor, si bien no deja de mantener al lector atento, para luego darle otro final del tipo gaimiano.  Un hombre casado y con dos hijas gemelas mantiene una aventura amorosa, que lo ha llevado a enamorarse de su amante y estar dispuesto a dejar a su familia.  Como al final sus planes no resultan como los esperaba, primero se desmoraliza y luego su vida cambia con el paso de los años; en todo esto último cumple un rol muy singular una pequeña figura que hace con plasticina, la noche en que es despechado. 

20- Mi vida: Un monólogo de lo más insólito y que corresponde a un hombre cuya existencia sin vacilaciones, se encuentra llena de acontecimientos que escapan a todo lo racional y normal.  El humor propio de este autor destila sin duda en este curioso texto.

21- Quince cartas de un tarot vampírico: Corresponde a una serie de microcuentos basados en distintas cartas del tarot y donde según la que corresponda, el escritor cuenta algo donde el vampirismo se manifiesta de alguna forma.  Algunas de estas pequeñas piezas resultan más acabadas y aceptables que otras, que más bien son meros bosquejos de algo que pudo ser mejor (y que por supuesto Neil Gaiman dejó así a propósito).

El cuento sobre la Srta. Finch
también posee su propia historieta.
22- Alimentadores y alimentados: El único cuento de horror propiamente tal del volumen, que no deja de impresionar y que posee un remate que solo alguien como Neil Gaiman podría realizar.  Muy en la línea de este, en contar una historia dentro de otra, dejando siempre presente la importancia del arte de la narración, trata sobre un hombre acabado que le cuenta a otro (que lo conoció en la plenitud de su vida) cómo fue que llegó a convertirse en la ruina ambulante que ahora es.  Antes de su desgracia era  apuesto, varonil y fornido, de modo que acaparaba con facilidad la atención de todo el mundo, en especial de las damas que no temían en acercarse a él…Hasta que la mala suerte lo llevó a conocer a una singular anciana sola, a la que se vio obligado a estar ligado hasta el final de sus días.  Se trata de un relato de miedo sobrenatural, que retoma varios viejos temas y que bajo la mirada del escritor, demuestran su vigencia en un mundo donde aparentemente la lógica, la razón, la ciencia y la tecnología imperan.  Posee una pizca de erotismo y unas cuantas descripciones gráficas que al menos a mí (ya todo un veterano en las historias de terror) me hicieron llevarme una mano a la boca por el asco y el espanto de sus imágenes.  El siguiente fragmento ilustra muy bien lo siniestro que se haya en él.

     “Entonces hizo una pausa que duró casi un minuto. Se puso a rascar una gota seca que había chorreado por el cuello de la botella de ketchup. Tenía la forma de un tomate de pera. Luego, continuó hablando:
    —Lo que no me cabía en la cabeza era que aún estuviera vivo. Pero el caso es que lo estaba. Al menos, desde las patas delanteras en adelante, porque sus patas traseras y sus costillas parecían la carcasa de un pollo. No eran más que huesos. Y eso otro, ¿cómo se llama?, ¿tendones? Entonces levantó la cabeza y se me quedó mirando.
     »Puede que fuera un gato, pero yo sabía muy bien lo que quería. Lo vi en sus ojos. Quiero decir —hizo una pausa— que, de algún modo, lo supe sin más. Jamás había visto unos ojos como aquéllos. Tú también habrías sabido inmediatamente lo que quería, todo lo que quería, sólo con mirarle a los ojos. Tendrías que haber sido un monstruo para no verlo.
    —¿Y qué hiciste?
    —Usar mis botas —pausa—. No hubo mucha sangre. La verdad es que no. Simplemente lo pisoteé, le pisoteé la cabeza hasta dejarlo hecho un amasijo irreconocible. Si te hubiera mirado como me miró a mí, créeme, habrías hecho exactamente lo mismo que yo”.

23- Crup del hipocondriaco: Una vez más Gaiman agrega a Objetos Frágiles un texto inclasificable y que pone a prueba el amor y/o incondicionalidad de sus lectores por lo que hace.  En este caso se trata de la descripción y sintomatología de una enfermedad imaginaria.

24- Al final de los tiempos: Otra “curiosidad” gaimiana, que en su cortísima extensión corresponde a la versión de su autor sobre el Génesis y el Apocalipsis bíblicos.  Nada más que decir.

25- Goliat: El único cuento de ciencia ficción y a su vez una obra que puede considerarse como otros de los grandes aciertos de este tomo (aun considerando la especial manera de narrarlo de su autor).  Un detalle que puede ser muy interesante para el lector (y el cinéfilo), resulta lo que hay detrás de las palabras aclaratorias del propio Gaiman, sobre cómo fue que llegó a escribirlo y que sin querer hacer mayores spoilers, tiene que ver con una importante película del género.  Su trama es acerca de un hombre cuya vida no había sido gran cosa, hasta que le toca ser aparentemente el único testigo de algo así como una reacomodación de la realidad, salvo un extraño tipo con el que se encuentra más de una vez hasta el último de sus días.  Tras varias alteraciones de lo que pasa a su alrededor, todas ellas bastante drásticas, el protagonista descubre que tiene un rol muy importante dentro de todo lo que está pasando, si bien ello significa unos cuantos sacrificios.  El extracto que aquí se agrega explica mejor lo que he querido decir.

      “— ¿Qué es lo que está pasando? —le pregunté—. ¿Lo sabes?
       — Un misil enemigo ha hecho impacto contra una de nuestras unidades centrales de proceso —me explicó—. Doscientas mil personas conectadas en paralelo han salido volando por los aires y se han quedado destrozadas. Naturalmente, disponemos de un espejo, y empezará a funcionar de manera inmediata. Durante un par de nanosegundos, mientras arreglamos la unidad de proceso de Londres, seguirás flotando en mitad de la nada.
        — ¿Eres Dios? —le pregunté. Nada de lo que acababa de contarme tenía ningún sentido para mí.
        — Sí. No. En realidad, no —respondió—. No en el sentido que tú le das a esa palabra, en cualquier caso.
        Y entonces, el mundo dio una sacudida y otra vez eran las nueve de la mañana y yo acababa de llegar al trabajo y me estaba sirviendo una taza de té. Fue el déjà vu más largo y más extraño que he tenido nunca. Durante veinte minutos supe de antemano todo lo que los demás iban a hacer o decir. Y después se acabó, el tiempo volvió a transcurrir normalmente; un segundo después de otro, como debe ser”.

26- Fragmentos de un diario encontrado en una caja de zapatos olvidada en un autobús de línea en algún punto entre Tulsa, Oklahoma y Louisville, Kentucky:   Otra muestra de la escritura menos convencional de Neil Gaimam, así como no del gusto de la mayoría.   Corresponde a un diario de vida de una persona que anda detrás de una mujer, al parecer por despecho amoroso; para esto inicia un viaje sin provecho que implica varios lugares de USA.  Un texto olvidable, la verdad, y más a la luz de otros de este libro, que a su manera dejan la vara bien alta en cuanto a calidad literaria y entretención.

27- Cómo hablar con las chicas en las fiestas: Un precioso cuento de fantasía por completo original y con esa prosa poética que se echaba de menos en buena parte de este volumen, tan de su autor. Aquí se vuelve al recurso de la remembranza, que abunda bastante en estas páginas, a la memoria de nuestros primeros años de vida.  En este caso concreto se trata de dos adolescentes que en plena efervescencia hormonal, deciden llegar de improviso a cualquier fiesta que encuentren donde abunden las chicas, de modo de practicar sus dotes de galanes…Es así que cuando todo parece ir bien, para la sorpresa de ambos, descubren que sus compañeras no son en realidad lo que son y sin embargo al protagonista, una de ella le deja la sombra de un recuerdo que atesorará por siempre.

28- El día de los platillos volantes: De entre los poemas que forman parte de este libro, el penúltimo que se incluye acá, es el que más ha agradado a un humilde servidor.  Y es que tal como dice su curioso título, trata sobre dicho evento, el cual a su vez para mala suerte de la gente, sucede en la misma fecha en que otras catástrofes de todo tipo se vienen sobre la humanidad.  Un texto lleno de humor e ingenio, como se espera encontrar en la mayoría de las obras de Neil Gaiman.

29- El pájaro del sol: Aún con tanto cuento y poema extravagante en este libro, los que de seguro no tienen por qué ser del gusto de todo el mundo, un relato como este hace que uno sienta más que justificado haberle dedicado su tiempo a estas páginas; pues esta historia es sin duda una de sus perlas y más “redondas” de toda la colección.  Aquí Gaimam hace su propia interpretación de un cuento “moral”, que invita a la reflexión y deja una moraleja, con el consiguiente castigo para sus retorcidos personajes; no obstante cuando todo pareciera ir por completo en esa dirección, remata con otro final para no olvidar.  La narración trata acerca de un pequeño y muy selecto grupo de individuos, que siguiendo la tradición de sus antepasados, se reúne de tanto en tanto para comer los animales más inusuales; su intención es la de probar de todo y para ello carecen de todo remordimiento, si ello significa ser responsable de la extinción de alguna especie.  De entre todos los momentos geniales que posee esta narración, se puede destacar la descripción que hace de sus personajes, tan “gaimiana”, y que no deja de señalar la oscura naturaleza de los comensales (que en todo caso son humanos, razón por la cual resulta tan impactante todo ello, ya que sin dudas existen personas como estos):

     “Augustus DosPlumas McCoy; que era tan grande como tres hombres, comía como cuatro y bebía como cinco. Fue precisamente su bisabuelo quien fundó el club Epicúreo con el dinero recaudado por medio de una tontina que planeó y gestionó con gran esmero para asegurarse de que no se le escapara ni un solo penique.
     El profesor Mandalay; un tipo pequeño, nervioso y gris como un fantasma (incluso puede que fuera un fantasma; cosas más raras se han visto), que no bebía más que agua y comía como un pajarito de platos tan grandes como platillos volantes. Sin embargo, el entusiasmo no es imprescindible en un buen gastrónomo, y Mandalay siempre llegaba al corazón de cada plato.
     Virginia Boote, crítica gastronómica y de restaurantes, que fue una mujer de extraordinaria belleza en el pasado, y que ahora no era más que una distinguida y esplendorosa ruina (de lo cual, además, presumía sin complejo alguno).
      Y también Jackie Newhouse, descendiente (por la rama menos agraciada) del gran amante, violinista y duelista Giacomo Casanova. Al igual que su célebre antepasado, Jackie Newhouse podía presumir de haber roto muchos corazones y de haberse dado muchas buenas comilonas a lo largo de su vida.
      Finalmente, estaba Zebediah T. Crawcrustle, que era el único epicúreo que no tenía donde caerse muerto: llegaba a las reuniones del club arrastrando los pies y sin afeitar, con media botella de matarratas envuelta en una bolsa de papel marrón, sin sombrero, sin abrigo y, muy a menudo, con la camisa desabrochada y por fuera del pantalón. Pero, sin duda, comía con más apetito que cualquiera de sus colegas”.

    Estos cinco sujetos emprenden un viaje para conseguir un ejemplar del mítico pájaro del sol, instante en el cual el autor realmente nos trasporta a un mundo exótico y qué más encima existe, demostrándonos una vez más su erudición en materia de mitología; por otro lado, no quedan dudas sobre su correspondiente habilidad para tomar estos temas clásicos y dejar claro, por un lado, que siguen vigentes y, por otro, dotarlos de vida nueva para las actuales generaciones.

30- Inventando a Aladino: Tal como el poema anterior a este, mucho menos críptico y denso que los casos anteriores, se trata de una obra poética narrativa, que de seguro a la mayoría de los lectores gustará (¡sí, sí, a mí me encantó, lo que no me sucede mucho con este género literario!).  El texto es otra expresión de afecto de su autor por el arte de narrar y de la reverencia que siente hacia todos aquellos que alguna vez han iluminado las vidas de la gente con sus creaciones.  A su vez se trata de una manera muy particular de retomar al legendario personaje de Sherezada, la gran contadora de cuentos de Las  mil y una noches, a quien humaniza con gran ternura este heredero suyo.

31- El monarca de la cañada: Por partida triple esta obra resulta ser muy especial: En primer lugar, porque corresponde a la “esperada” continuación de la novela más importante (para muchos) de Neil Gaiman: La ya mencionada Dioses americanos.  En segundo lugar, el autor no solo recupera a su taciturno antihéroe Sombra, sino que además nos permite reencontrarnos en especial para quienes hemos leído Objetos Frágiles, con los dos protagonistas de otro de los mejores textos que lo comprenden: los señores Smith y Alice, quienes desde su primera aparición en Recuerdo de familia y otros tesoros, logran acaparar la atención del lector.  Y la tercera razón de todo esto, es que debido a su extensión que supera a la de todos las otras narraciones del libro, se trata en realidad de una novela corta, lo que permite disfrutarla más.  Su argumento ocurre un par de años después más o menos de los eventos de Dioses americanos.  Sombra anda de viaje por Escocia y en la posada donde se queda, le ofrecen un trabajo por el fin de semana que se supone le será muy fácil, así como le permitirá ganar una considerable suma de dinero.  Entre medio conoce a una mujer bastante especial, quien una vez que todo llega a su increíble clímax, deja claro ser uno de los mejores personajes de esta obra y de todas las que comprenden esta colección.  Como ya es habitual con Gaiman, justo cuando uno cree que todo va hacia un punto determinado, nos sorprende otra vez con sus innovaciones argumentales, consiguiendo diversión pura (y admiración), para quien tiene la dicha de tener a mano esta historia.  Por último, como ya ha pasado en casos anteriores, los viejos mitos son revisitados por este artista de una manera sublime.

III- Palabras finales.

    Siendo Objetos Frágiles un libro que en su versión en español “apenas” alcanza las 450 páginas de extensión, por el hecho de poseer tantos cuentos y poemas en él, a la hora de comentarlos su post me salió mucho más largo de lo que pretendía (pido las disculpas del caso).  No obstante ese es un detalle menor, cuando se trata de disfrutar de la literatura de uno de los autores de fantasía más importantes de la actualidad.  Y como hay quienes dicen que la mejor manera de adentrarse en los mundos ficticios de un escritor, cuando apenas se le conoce, son sus textos breves, contenidos en selecciones como estas, siendo el medio ideal para saber si su trabajo es del gusto de uno o no…Y recién pasada la prueba de fuego, aventurarse a tomar una de sus narraciones mayores. La verdad es que todo esto depende de uno mismo, no obstante tampoco es malo ir “de a poco” en la degustación de un nuevo autor.   A su vez tomar una decisión como esta, al comparar un escrito con otro de la misma persona, permite conocer mejor su evolución como escritor, ya que sus escritos al pertenecer a distintas épocas de su producción, evidencian sin duda su desarrollo estético.
     Hay que ser sinceros, este no es un libro para niños, ni adolescentes; ello no solo por las descripciones de tono elevado que posee, de hecho el mismo hecho de ser Gaiman un escritor “culto”, hace que no cualquier lector se sienta a gusto con su particular forma de escribir y pueda comprender a cabalidad su narrativa más extraña, como también la constante intertextualidad de sus títulos.  O sea, Neil Gaiman (al menos el de esta antología) no es el adecuado si cualquiera desea disfrutar de una obra ligera o de aventura pura, sin mayores pretensiones intelectuales; no obstante para aquel que esté dispuesto a adentrarse en sus fantasías algo retorcidas, será de seguro toda una joya a la que atesorar en su memoria.

4 comentarios:

  1. Excelente guía para conocer a este gran autor, muchas gracias Elwin

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    1. Qué bueno, Cidroq, que veas este texto como tal. Yo feliz de hacer mi pequeño aporte con el blog.

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  2. Me encanta Gaiman! No conocía este texto. Excelente guía con un poquito de spoilers eso sí!! Jejeje

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    1. Yo tampoco lo conocía y solo fue posible gracias a la amabilidad de nuestro amigo Miguel, quien me regaló este maravilloso libro. Me alegra que hayas leído lo que escribí sobre él, pues a menos que me equivoco tú has disfrutado más que yo de su obra (al menos en el formato literario). En cuanto a los spoilers, se hace lo que se puede sin caer en resumir todo, pues sino contase algo de qué se tratan las historias, sería imposible realizar un texto como este.

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