miércoles, 13 de junio de 2018

La otra saga de ciencia ficción de Orson Scott Card.


     La serie de fantasía científica Del Retorno corresponde a una demostración del multipremiado autor gringo y mormón, de que bien era capaz de crear otra saga del género, distinta a la que le otorgó la fama, la de Ender y aun así manteniendo la misma calidad literaria, que lo ha convertido en uno de los mejores autores vivos de su generación y estilos.  
     Su primera entrega corresponde a La Memoria de la Tierra, publicada en 1992, con la que comienza esta pentalogía ambientada en un futuro de millones de años en adelante y en el que la humanidad ha abandonado su planeta natal luego de una terrible guerra.  El planeta que se convirtió en el nuevo hogar de la sociedad recibe el nombre de Armonía, como una promesa de que ya nunca más volvería nuestra especie a caer en los mismos errores del pasado.  La idea era abandonar para siempre los impulsos violentos, eliminando de por sí los deseos de supremacía de una raza o comunidad sobre otra y, con ello, dejando de lado la creación y el uso de cualquier tecnología que se podría usar como armas genocidas.  
     Es entonces que durante una vasta cantidad de tiempo, hombres y mujeres han vivido prácticamente en paz gracias a estas condiciones, pese a que con la diáspora se formaron distintas naciones, cada una con sus propias costumbres y lenguas.  Del planeta original solo quedan unas cuantas historias a medias entre los mitos y las leyendas… ¿Y cómo fue posible llegar a este tipo de utopía? Pues resulta que fue diseñado a propósito una IA (Inteligencia Artificial, o sea una forma de vida inteligente y autónoma, nacida de las ciencias y tecnologías de la cibernética y/o computacional) tan sofisticada, que gracias a la manipulación genética de los seres humanos, esta IA es capaz de controlar los impulsos, pensamientos y recuerdos de las personas, con el objetivo de evitar que la humanidad vuelva a tropezar con la misma piedra.
      Encontramos en esta historia el uso de computadores, incluso personales, además del uso de una tecnología muy avanzada del magnetismo, como de otras comodidades propias del mundo moderno y de una obra de ciencia ficción que presenta artefactos maravillosos.  No obstante, teniendo en cuenta la influencia “protectora” bajo la que se hayan, no hay medios de locomoción de desplazamiento rápido, puesto que podrían utilizarse para sojuzgar a otros: automóviles, barcos y aviones, por no mencionar tanques, sin dudas que podrían servir a propósitos más mezquinos.  Por lo mismo no hay armas de fuego, ni uso de la energía nuclear, si bien por los mismos desperfectos que ha tenido la IA, esto ya está cambiando en significativos detalles.  Así que es necesario tomar medidas drásticas para salvar (otra vez) a la humanidad de su naturaleza.

      El primer libro transcurre específicamente en la ciudad de Basílica, un matriarcado, y sus alrededores, donde  la entidad que fue creada para velar por la especie humana recibe el nombre de Alma Suprema.  Todo iba bien hasta que este ser, considerado hasta cierto punto como un dios, se da cuenta de que tras millones de años dedicado a su labor, se está echando a perder, por lo que poco a poco va perdiendo su dominio sobre la gente.  Es así que ya han empezado a germinar los primeros impulsos belicosos, lo que implica que unos cuantos reinos entren en conflicto entre sí y comience la producción de instrumentos mortales o máquinas que podrían ser usadas con fines guerreros.  Ante esta situación que claramente se agravará, el Alma Suprema encuentra que la única manera de recuperar su funcionalidad en un 100% y volver a mantener a la humanidad bajo el pacifismo, es haciendo un viaje nada menos que a la Tierra.  Para lograr su proyecto es necesario la ayuda de unos cuantos humanos, a quienes debe revelarse la verdad de todo, lo que hace entrar en escena a buena parte de los protagonistas.
     Se supone que esta saga, tal como otras obras de Orson Scott Card, fiel creyente de su fe y quien nunca ha eludido el tema religioso en sus obras, viene a ser una  extrapolación del libro sagrado de Mormón.  Ignorante soy al respecto y la verdad es que no me interesa ahondar en los dogmas de su teología, que en todo caso respeto bastante (pese a que tengo mis rencillas con el mismo Card por su homofobia, que no sé hasta qué punto es propia de su iglesia), así que no puedo develar los paralelismos entre este libro, el resto de su ciclo literario y los relatos de su doctrina; no obstante, sí como cristiano puedo reconocer elementos propios del Antiguo Testamento: De este modo, nos encontramos con una familia escogida por su “dios”, para llevar a cabo su proyecto, elegidos por la divinidad debido a su superioridad moral respecto a las demás, tal cual lo que podemos encontrar en las historias de Moisés, Abraham y de Lot respectivamente (la que en todo caso no resulta ser tan ideal o perfecta a diferencia de los ejemplos bíblicos).  De la misma manera entre los protagonistas hay profetas que se “comunican” con el Alma Suprema, los sueños son importantes como manifestaciones divinas de la verdad, se puede hablar de ciertos  milagros y los ritos religiosos cumplen un rol fundamental dentro de su desarrollo; tampoco podemos olvidar el nombre de la ciudad donde transcurre esta novela: Basílica (más religioso no puede ser).
     En contra de lo habitual con respecto a otras obras de su autor, el tema de la sexualidad, que tiende a ser obviado en la narrativa cardiana, es bastante fuerte en este título.  No estamos hablando de un erotismo explícito, que eso iría en contra de la misma esencia que es la pluma de Card; no obstante, sí los personajes actúan lascivamente, refiriéndose en varias ocasiones al sexo de manera más hedonista, que de forma romántica.  Por otro lado, en muchos diálogos hay uso de metáforas sexuales.  Todo esto, quizás, tenga relación con el importante detalle de que la nación en la que viven los personajes, tiene en su cultura muy definido el papel de hombres y mujeres, cada género con sus costumbres propias y viviendo la mayor parte del tiempo separados entre sí, salvo en ciertas excepciones como en los matrimonios (que son contratos renovados o no por las féminas) y durante el proceso de educación de los niños y adolescentes.  Es así, entonces, que al ser las mujeres tan distantes con los varones, estos las vean con mayor deseo que si las relaciones interpersonales entre ambos géneros fuesen más espontáneas y menos ritualistas.  Y no obstante dentro de esta sociedad hay prostitución femenina, las mujeres “decentes” escogen a diestra y siniestra a sus amantes (que no pueden subyugarlas), así como hay una especie de mujeres sagradas (llamadas agrestes, que andan desnudas y viven en el desierto, conectadas más que el resto con el Alma Suprema), que sí pueden ser “tomadas” por los hombres con menos resguardos por estos, aunque no las pueden dañar.  Pese a la división tan tajante entre ambos géneros, pasando buena parte de su tiempo con los de su mismo sexo, “impensable” (y en la práctica algo inverosímil considerando nuestra naturaleza) viene a ser la existencia de la homosexualidad y el lesbianismo, lo que se explica en todo caso por la propia homofobia de su realizador. 
     Aun cuando se trata de otro planeta, bastante lejano de la Tierra, al menos en este libro no es posible encontrarse con una flora y fauna originaria de ese lugar; al contrario, en repetidas ocasiones aparecen mandriles y camellos, que igual podrían ser especies autóctonas, que fuesen llamadas así por una supuesta similitud con sus contrapartes terrestres.


    Un tema que destaca harto en este título y, como no, de seguro en el resto de la saga (en estos momentos ya estoy gozando el segundo tomo), viene a ser el de la familia.  Se trata de un aspecto caro a la literatura de Orson Scott Card, como un valor que más encima viene a ser bastante importante para los mormones practicantes.  Es así que en lo que concierne a este libro, nos encontramos con una familia protagonista, conformada por 5 varones, 4 hijos y su padre, quienes son los destinatarios del Alma Suprema para cumplir sus anhelos de salvación.  Por otro lado, debe saberse que en Basílica los esposos no siempre viven juntos y en cambio sí lo hacen con los hijos de su mismo sexo, que más encima son  fruto de los distintos matrimonios que han tenido, mientras duró el contrato de ambos; obviamente una vez que los hijos crecen y se independizan, abandonan el hogar materno/paterno.  Pero lo interesante de esta familia (acá no existen los apellidos), es que para nada se trata de un ejemplo de verdadero amor filial entre sus integrantes, que bastantes rencillas hay entre los hermanos y los dos mayores incluso tienen conflictos con el patriarca; de igual manera, la relación con sus madres, en el mayor de los casos, no es la mejor…Por otro lado, en lo que concierne al lenguaje para referirse a los progenitores, se habla de Padre y Madre (ambos con mayúscula), lo que acentúa el rol destacado que existe de estas figuras en la sociedad basilicana.  Y sin embargo, hay nobleza en la mayoría de todos estos, que por algo han sido elegidos por el Alma Suprema (que nadie es perfecto).
     Los personajes principales del libro son:

Nafai: Si bien el protagonismo se comparte en esta obra, la cual está llena de personajes que van cobrando importancia a lo largo de su desarrollo, con sus propios capítulos centrados en ellos, se podría decir que este muchacho viene a ser si no el principal, uno de los más relevantes y carismáticos.  Es el penúltimo hijo de los 4 vástagos varones de Volemak, prominente hombre en su tierra y quien también posee un papel transcendental en esta historia.  A sus 14 años se ve mucho mayor, debido a su aspecto fornido.  Casi por accidente se entera de los propósitos del Alma Suprema, con la que llega a tener la mayor conexión con esta, de entre todos los de su género (ya que por lo general son las mujeres quienes están más ligadas a ella), lo que lo lleva a ser un pilar fundamental para la concreción del plan de dicha IA.

Luet: Uno de los mejores personajes del libro corresponde a una niña de 13 años y que cuenta con la capacidad de tener sueños proféticos.  Su propio lazo estrecho con el Alma Suprema, la une de manera crucial al destino de Nafai y su familia.  En muchos aspectos es mucho más madura que el chico, con quien en especial consigue su propia conexión significativa.

Issib: Otro de esos personajes que se hacen queribles y admirables gracias al talento de Card, viene a ser el hermano menor de Nafai, un chico inválido y muy inteligente, como culto, que usa una silla especial flotadora para trasladarse de un lugar a otro y mantener su independencia.  Tal como sucede con la relación entre los 4 hijos de Volemak, este y Nafai no se llevaban bien, hasta que las circunstancias los convierten en aliados, así como en mejores hermanos entre sí, al descubrir el más pequeño lo que hacía el Alma Suprema con sus congéneres. 

Volemak: El padre de Nafai, Issib y los dos hermanos mayores de estos, fue el primero de su familia en tener visiones y/o sueños provenientes del Alma Suprema, que le decían acerca de los tiempos aciagos que se venían.  Al ser un ciudadano importante y respetado por la gente de Basílica, hubo muchos que no dudaron de sus palabras, aunque no faltaron quienes pusieron en tela de juicio su cordura, entre ellos sus 2 hijos mayores.  Conocido por su sabiduría, ostenta el cargo de líder de su clan, uno de los grupos ancestrales y poderosos de varones que hay en la ciudad-reino, rol que en todo caso siempre ha sabido llevar con justicia.

Rasa: La actual esposa de Volemak es sin duda su contrapartida femenina, siendo una dama inteligente y muy valorada entre mujeres y hombres. Es la madre de Nafai e Issib, a quienes ama heroicamente, al igual que al padre de estos dos.  Posee una destacada casa de estudios en la ciudad, bajo cuya supervisión se encuentran numerosas pupilas.  Tuvo un primer matrimonio con Volemak, su alma gemela, y luego de terminar su “contrato” con él, tras pasar un corto periodo con otro hombre y al que ella misma “desechó” tras darse cuenta de su bajeza moral, volvió a casarse con Volemak, renovando año a año la relación. 

Husbidh: La hermana mayor de Luet, tal como esta es una niña (o más bien una adolescente) que posee ciertos poderes, si bien su talento especial es otro y por ello recibe el título de “Descifradora”.  Esto último consiste en ver las conexiones invisibles que hay entre las personas, sus acciones y los acontecimientos, de manera de encontrar respuestas a aquellos que está velado a los demás, pero que es importante manejar para que todo funcione correctamente.  Ambas muchachas nunca conocieron a su madre, una “Agreste” y fueron acogidas como pupilas de Rasa, quien luego las adoptó en lo que aquí llaman  “sobrinas”.  Como Luet es muy inteligente y bondadosa.  Además ambas hermanas son muy respetadas entre las mujeres por sus capacidades.

Elemak: El hijo mayor de Volemak, único descendiente suyo con otra mujer, es un tipo irascible que solo quiere poder y desprecia a sus 3 hermanos, a quienes nunca trata con dulzura (luego en el segundo libro de la saga, nos enteramos de que antes sí era alguien alegre y hermanable).  Obedece a su padre solo para conseguir su herencia y por todo esto, siente su orgullo mancillado cuando los dos menores de la familia se vuelven imprescindibles, tras los últimos acontecimientos.  Es violento, no de fiar y en general se le podría tildar como a alguien despreciable. 

Mebbekew: El segundo hijo de Volemak, también fruto de otro matrimonio suyo, al igual que el anterior no es una persona noble.  De oficio actor, gusta de las mujeres y posee bastante buena fama como amante entre estas.  Se deja controlar sin mayor resistencia por Elemak, tampoco tratando muy bien a sus hermanos menores.  Tal como Elemak, no cree en los vaticinios de su padre. 

Gaballufix: El gran villano de la novela, está emparentado en varios aspectos con la familia protagonista, pues en primer lugar tiene a la misma madre que Elemak, aunque no al padre, razón por la cual acá son considerados hermanastros; a su vez estuvo casado durante un breve tiempo con Rasa, quien le dio 2 hijas.  Por otro lado, es el segundo sujeto más importante en el clan donde está Volemak, deseando desde hace rato su cargo, lo que lo hace confabular contra este, ya que busca el poder completo en Basílica.  Cuando Rasa se dio cuenta del tipo de hombre que era, inmediatamente anuló su contrato con este.  Ha involucrado a ambos hijos mayores de su “enemigo” en sus planes, incitándolos a traicionar a su padre.


2 comentarios:

  1. Que tal Elwin.

    Como siempre haciendo un gran aporte para promover la literatura, no conocia este autor, se ve interesante esta "variante" de fantasía científica.

    Saludos

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    Respuestas
    1. Gracias de nuevo, querido amigo, por acá. Este no es el primer post que tengo dedicado a Car, que bien es mi segundo autor favorito. Te aseguro que te gustarán mucho sus obras.

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