viernes, 29 de junio de 2018

Pecados de omisión (tercera parte).



     Tanto que me gusta don Howard Phillips Lovecraft y ni siquiera me he leído la mitad de su obra publicada; para qué hablar de ese legendario detective londinense que es Sherlock Holmes, del cual todo lo que escribió su creador, Sir Arthur Conan Doyle, apenas he revisado 4 de sus libros (la primera colección de cuentos y 3 novelas suyas).  Otro pecado de omisión, que es solo cosa de ponerme en campaña para resarcirme con facilidad de ello , pues hace rato que tengo todos sus títulos…
     En abril se celebra en Chile (y supongo que en buena parte del mundo) el Mes del Libro, que con un solo día pareciera no alcanzar.  Es así que en la Plaza de Armas de Santiago, que data desde tiempos de la Colonia y está lleno de edificios centenarios, se lleva a cabo durante una semana o dos una pequeña feria del libro, a la que no dejo de asistir al menos un par de veces.  Pues resulta que en una ocasión, hace poco más de 6 años atrás, comenzaron a llegar por estos lares los libros de la llorada editorial La Factoría de las Ideas, que más encima no estaban tan caros que digamos.  Fue entonces que me encontré con un tomo muy especial: Sombras en Baker Street ¿Y de qué trataba este interesante título? Resulta que su premisa no podía ser más ingeniosa, ya que se trataba de contar nuevas aventuras del famoso sabueso de Scotland Yard, aunque de una manera muy especial; puesto que la idea era presentar relatos actuales escritos por varios autores, consagrados la mayoría, ambientándolos en escenarios lovecrafnianos.  Yo andaba con plata ese día y el tomo estaba barato (¡Solo 5 luquitas, para que vean lo tonto que fui!), no obstante una vez más me estupidicé y como que me dio algo así como una ataque de ponerme ahorrativo.  Creo que nunca más volví a verlo, al menos con un valor tan mínimo.  Cuando le conté todo esto a mi querido amigo Miguel Acevedo, casi me linchó:

      - ¡Cómo fuiste tan tarado, compadre!- Más o menos esa fue su reacción y la verdad es que yo estaba de acuerdo con él, je.  

      Vez que Miguelito se acuerda de tal afrenta, me recuerda como si fuera mi propio Pepe Grillo mi error.  En marzo de este año ambos hicimos un viaje dominical de compras ñoñas y nos encontramos con un nuevo local, bastante lindo, por cierto, dedicado a figuritas de acción, cómics y libros.  El dueño, muy amable él, tenía bien claro las joyitas que poseía a exhibición y tentación de su clientela; entre las tantas perlas que vendía, contaba con un ejemplar de Sombras sobre Baker Street… ¿A unas 30 lucas? (tal vez más). Miguel me miró otra vez con ojos asesinos y yo con humildad volví a aceptar mi cruz.
    Hace casi 3 años atrás estuve muy delicado de salud y casi me morí.  En esa época, el 5 de julio de 2015, cumplí los 40 con las pocas ganas en las que me tenía mi enfermedad y a los días después fui internado de emergencia. Pasé 2 semanas con muchos cuidados en una clínica y luego me  tocó alrededor de un mes y medio de recuperación, que si bien no exigía reposo absoluto, sí me obligó a tomarme una licencia médica (que para ser sincero, disfruté bastante, ahora que tenía todo el tiempo del mundo para hacer lo que más me gustaba).  Cuando volví de mi paso por la clínica, el mismo Miguel que ya conocen, me visitó en mi hogar ahora que estaba mejor.  Aquella vez, como un obsequio atrasado por el festejo que no pude realizar, me trajo Objetos Frágiles, una antología de cuentos de Neil Gaiman y que fue el primer libro de ficción que leí tras la nueva oportunidad que se me dio para vivir.  Queda claro que ese volumen es muy significativo para mí y que entre todo lo valioso que me es, se encuentra el detalle de que además su primer cuento, viene a ser nada menos que el cuento de Gaiman contenido en Sombras en Baker Steet.  Tras gozar tanto Estudio en Esmeralda, una vez más sentí esa culpa por no haber desembolsado, ille tempore, el poco dinero que me pedían por tan formidable antología.
      Aprovecho de contarles que al recordar lo de más arriba, se me humedecieron los ojos.

Este mismo tomo fue mi primera lectura de tan formidable saga.

      Otro autor del que me quejo que no lleguen, al menos por acá, nuevas ediciones de sus libros y sea igualmente difícil encontrar versiones antiguas de estos al español, es Fritz Leiber.  Autor que tuve el gusto de conocer en mi adolescencia, cuando era socio del Instituto Chileno-Alemán, al encontrarme en una de sus estanterías con uno de esos bellos tomos amarillos de la colección Fantasy, de su ciclo de “Espada y Brujería” de Fafhrd y el Ratonero Gris.  Recuerdo que llegué feliz al colegio a mostrarle feliz el volumen que me había traído a casa, a querida profesora de Castellano, quien me dijo que no le gustaba mi lectura.  Puro prejuicio, de quien nada sabía que se trataba de un escritor de renombre y multipremiado.  
     Aluciné con mi primer acercamiento a este narrador y a medida que corrió el tiempo, pude comprarme unos cuantos fascículos de la saga que he mencionado; además tuve la dicha de conseguirme Esposa Hechicera, una inolvidable novela de terror que juega con la idea de que...¡Todas las mujeres son brujas! Debo mencionar que fue un reportaje en la recordada revista Starlog (cuando a principios la sacaba Ediciones Zinco, bajo el nombre de StarFicción), dedicado a Leiber, el texto que terminó por despertar mi aprecio a tan gran autor.
     Al menos más de una década de mi vida, había pasado desde la última vez en que me leí algo de este maestro de la narrativa, cuando un día paseando por la Plaza Diego de Almagro (de la que ya les he contado) hallé a solo una luquita o dos, su novela El Milenio Verde.  Era una bella edición usada, muy bien cuidada, de esas que bien sabía que ya no quedaban otros ejemplares, salvo en bibliotecas privadas.  Dinero no me faltaba y sin embargo otra vez mi inteligencia bajó considerablemente en segundos ...No he vuelto a tener otra de sus obras en mis manos.  
     Pareciera que por muy «viejo» que uno se ponga y que crea que ha crecido como persona en la vida, a larga se cometen los mismos errores de siempre.
     Ahora que he escrito sobre todos estos yerros, espero al recordarlos tener más claro que se deben aprovechar a como de lugar, oportunidades como las que he dejado pasar.
    El que esté libre de pecado, que lance la primera piedra.

No encontré la portada de la traducción de El Milenio Verde, así que por eso puse esta otra (que me encantó).
Tal vez mi memoria me falle y a lo mejor el libro de aquella ocasión era otro (puede ser que El Planeta Errante).

14 comentarios:

  1. Mi amigo, que grato ver lo importante que soy en estos recuerdos.
    Ya encontraremos por ahí Sombras sobre Baker Street.

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    1. Son demasiados años de amistad, querido amigo, por ello mismo tienes un papel destacado en mi historia personal. Gracias por ser mi amigo.

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  2. Que tal Elwin, gracias por compartir tus "pecadillos", yo de momento del que me acuerdo fue una edición de la saga Rama de C. Clarke, el primer volumen Cita con Rama, lo vi en la libreria, pensando que mi papá lo tenía me fui, deje pasar un tiempo eso sí, después cuando le pregunte, me dijo que de rama no tenía nada, y en mi siguiente visita a la librería, ya no estaba el tomo, de hecho casi toda la ciencia ficción desapareció, al menos pude conseguir dune.

    Saludos.

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    1. Hace demasiados años que no leo a Clarke y tengo unos cuantos libros suyos pendientes (incluso "El Espectro del Titanic" me espera hará casi 20 años).

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  3. Más que Pecadillos, yo diría, muy buenos y Gratos Recuerdos Literarios..... Mi Querido Elwin.... Hay historias muy Interesantes.

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    1. Gracias, querido amigo, por compartir conmigo este post tan importante y que otros amigos ni siquiera le han dado su oportunidad.

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  4. Del Sombras sobre Baker Street sólo he leído 2-3 relatos. Muy buenos todos, por cierto. El de Gaiman no es el mejor, pero si el más original, desde mi punto de vista. Aparte de los de Lovecraft, no conozco a los otros que mencionas. Por cierto, te cuento que comencé a leer El misterio de Salem's Lot, de SK. Muy bueno hasta ahora. Pero apenas lo estoy iniciando y voy a ritmo de caracol.

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    1. Pues estás leyendo tremenda novela. Yo hace años le escribí una crítica y que puedes encontrar por acá. Disfruta el libro.

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  5. Elwin..... uhhh, se me había pasado esta tercera parte. Que buena serie de artículos, ¿habrá más? Nunca he leído nada de Leiber, pero siempre me ha llamado la atención. Tampoco tengo ningún libro del él en físico, aunque sí en digital. Pero habrá que leerlo, no? Algo me estoy perdiendo...

    Saludos
    RICARDO

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    1. Leer a Fritz Leiber es encontrarse con otro de los grandes. Mucho te lo recomiendo, en especial sus novelas de Fafhrd y el Ratonero Gris.

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  6. Un saludo amigos.

    Ustedes hablando de tantas librerías me han recordado los buenos tiempos. Aquí en Barquisimeto hasta se han acabado las librerías...

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    1. ¡Qué gusto volver a saber de ti! Claro que es una lástima lo que nos cuentas. Hoy mismo voy a un mall, en día domingo, a cambiar un libro que me regalaron para mi cumple, pues no me interesa leerlo. Por cierto, ojalá volvieras con la Semana Freak, que con ella bien ayuda a difundir otras páginas.

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  7. Saludos Elwin, aquí murinus2009.

    Algo he escuchado de:
    -Sombras sobre Baker Street, crossover entre Sherlock Holmes y los mitos de Cthulhu parece que te perdiste un buen libro.
    También me suena la Factoría de Ideas hace años creo que llegue a ver libros de esa editorial en alguna librería que visito.
    Anotare también en los pendientes
    -Objetos Frágiles, de Neil Gaiman.
    Algo he leído de aquel mal que casi nos deja sin Elwin Alvarez Fuentes, por fortuna saliste adelante y aquí estas trayéndonos material al cubildelciclope buen detalle de Miguel Acevedo regalarte ese libro.

    Fritz Leiber.
    Creo que es primera vez que lo escucho mencionar, apuntare lo que mencionas de el:
    -Fafhrd y el ratonero gris.
    -Esposa Hechicera y...
    -El Milenio verde.

    Mi aportación a los pecados de omisión de esta vez:

    -3001 Odisea final, de Arthur C. Clarke.
    Estuvo en venta por todos lados hace unos 20 años, no lo compre porque me faltaban las otras 2 partes de la tetralogia, desde esas épocas no lo he vuelto a ver.

    -2010 El Año que Hacemos Contacto. también de Arthur C. Clarke
    Esta la vi en un puesto de libros callejero cerca de mi casa, pensé pasar al otro día y...ya no estaba el puesto, pensé que volvería en una semana, pero no, ya no volvió, no he vuelto a ver el libro.

    Lo que me consuela un poco es que nunca he visto:
    -2060.
    la tercera parte.
    Espero un día leer esta tetralogia de Clarke.

    -Antología de H.P. Lovecraft.
    No recuerdo el titulo de los relatos, leí uno que trataba sobre una momia que es encontrada, data de los tiempos de la Atlantida y Lemuria poco a poco se va revelando el misterio de quien era esa momia y... algo mas... que no diré para evitar spoiler.
    lo vi en un supermercado aunque podía pagarlo, pensé en volver después por el, cuando fui, ya no estaba.


    El otro es uno de escaso interés salvo para mi:

    -Portaaviones, de Patrick Robinson.
    Es de genero techno thriller, trata sobre un portaaviones de EEUU que es hundido por un enemigo no identificado era futurista vi el libro en 1999 y estaba ambientada en... 2001.
    No lo compre porque no me alcanzaba, después ya no lo tenían.

    Parare aquí para evitar que Blogger no me publique por exceso de caracteres.

    Gracias Elwin y hasta pronto.


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    1. Debo contarte, querido amigo, que la famosa saga de Clarke es una tetralogía, puesto que el último libro se llama "3001". En mi caso, solo he leído el primer libro de esa saga, que lo hice de adolescente.
      En cuanto a la antología que mencionas, esa es una joya y viene a ser muy relevante para los lectores de habla hispana de Lovecraft, ya que fue una de las primeras traducciones en nuestra lengua de dicho maestro. Editado por la prestigiosa Alianza Editorial, posee un serio estudio preliminar hecho por el erudito Rafael Llopis. El cuento que mencionas me gusta mucho y se llama "Reliquia de un mundo olvidado" y fue escrito por una dama...¡Y por supuesto que tengo ese libro!

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