martes, 19 de enero de 2016

Una obra de terror dosificado.


      El 11 de noviembre de 2014 Stephen King (el llamado Rey del Terror) publicó su novela Revival, la cual en la versión a la lengua de Cervantes se editó con su nombre original, sin traducirse, ni cambiarse por uno más cercano a la “mentalidad” hispana (tal como últimamente ha sucedido con varios de los últimos textos de este escritor: The Colorado Kid, Cell, Duma Key, Blockade Billy y Mr. Mercedes).  El libro se promocionó como el regreso del autor de Carrie, Salem`s Lot y Misery al horror sobrenatural que tanta fama le otorgó en el pasado y del cual en casi las dos últimas décadas se ha alejado, decantándose por narraciones menos fantásticas.   Esta promesa de recuperar esa faceta suya, tan echada de menos entre gran parte de sus lectores más acérrimos, y que crecieron leyendo sus títulos de antaño (entre quiénes se encuentra un servidor), solo en parte es recuperada en sus páginas; puesto que salvo una que otra idea de que su argumento tomará un rumbo de este tipo (según lo que logra adelantarnos su narrador protagonista), tan solo hacia el clímax llega a poseer estas características…Por lo tanto el fanático ávido del King de su primera época, bien puede quedar insatisfecho ante lo escaso del material ofrecido.  La publicidad, al menos en su edición española, promocionó esta novela como poseedora del final más “sorprendente, inquietante y oscuro de los que haya realizado Stephen King” (o algo así según la huincha que iba agregada a la tapa); sabido es por muchos que varias veces se le han criticado sus desenlaces, por considerarlos decepcionantes o francamente malos (a mi parecer el único que no le perdono es el de su último tomo de La Torre Oscura), sin embargo el de esta ocasión se acerca más al tipo de narrativa que pretendía homenajear en este caso y olvidándose de los finales pocos convencionales que en otras ocasiones ha llevado a cabo.  Empero para tantas páginas de desarrollo (por sobre las 400 en nuestro idioma), todo pareciera ser demasiado rápido y lejano al tono general del texto (¿Se podría decir que poco creíble, a sabiendas que se trata de un trabajo enmarcado dentro del terror sobrenatural y que ello exige la complicidad del lector para creer en lo extraordinario?). Por supuesto que el libro tiene sus buenos momentos, que necesariamente no tienen por qué ser solo de espanto, puesto que como es habitual en su obra el autor se permite desarrollar ideas y temas más profundos, que el puro susto y la truculencia fáciles; no obstante el resultado final puede parecer poca cosa para muchos y se puede afirmar que tampoco se trata de uno de sus mejores trabajos.  A continuación un análisis que pretende explicar lo afirmado en este párrafo introductorio.

     Primero que todo importante resulta ser conocer de qué trata esta historia, aunque, claro, no llegando al extremo de contarlo todo y quitarle con ello al futuro lector las varias sorpresas de su argumento.  Como siempre, basta con unos pocos detalles para entusiasmarse con esta novela.  Pues como bien acostumbra su autor, el libro está articulado en base a las memorias de su protagonista, quien ahora un hombre anciano recuerda casi toda su vida, pues el relato comienza desde que contaba con seis años de edad y termina cuando ya es un hombre hecho y derecho.  Este ha tenido todo tipo de experiencias e inclusa algunas que solo unos pocos (para su suerte) pueden llegar a decir que han pasado.  Pues cuando era un niño de aquellos cortos años, conoció a un hombre con el cual su existencia desde aquel momento estuvo profundamente ligada, para bien y para mal; con posterioridad se reencuentran en momentos decisivos, algunas veces con felices resultados y otros, en especial hacia el final, todo lo contrario.  De este modo la novela abarca la idea del paso del tiempo, en concreto sobre cómo el devenir nos afecta, a algunos haciéndonos más sabios y/o aprendiendo de nuestros errores, mientras que a otros convirtiéndolos en personas por completo distintas de lo que fueron, aunque ello en el peor sentido de la palabra.  Es así como los acontecimientos de esta obra muestran lo que el dolor puede llegar a provocar en los corazones humanos, teniendo distintos efectos según la persona y cómo elige enfrentar sus cuitas.  Por lo tanto el significado de su título en inglés, Renacimiento en español, atiende a las transformaciones por las que pasamos, llegando a ser nuevas personas, ya sea de manera positiva o convertidos en lo peor de nosotros mismos.
     Stephen King parte la trama ambientada en el añorado pasado de la infancia, cuando todo era más sencillo y la felicidad estaba a la vuelta de la esquina.  Es más, el lugar en el que vive el protagonista y su coprotagonista, resulta ser un sitio hasta cierto punto idílico; no obstante  poco a poco comienza a teñirse de la “realidad”, que todo ser humano debe asumir en el proceso de su crecimiento personal.   Al principio, cuando la vida de los dos personajes se unen, el mayor de los dos resulta ser sin dudas un hombre fabuloso: guapo, inteligente, alguien que siempre sabe qué decir según el caso lo requiera y que despierta con su figura y personalidad la confianza inmediata de los demás; por otra lado, trabaja sirviendo a Dios y a su rebaño, pues es un pastor de iglesia y, por último, posee una preciosa esposa y un hijo pequeño a los que todos adoran.  Luego de la triste despedida entre los dos amigos, el narrador lo vuelve a ver tres o cuatro veces más en su vida;  no obstante ya en la segunda ocasión, quien fuera su ídolo de infancia, se ha vuelto alguien por completo distinto al recuerdo que tenía de él.  Empero es ya casi hacia el final del camino juntos, que este otro ha perdido por completo la luz que anteriormente tuvo.  Stephen King lo describe a la manera manierista, pues se ha vuelto un sujeto consumido por sus propias obsesiones (lo que se revela sin dudas en su aspecto físico).   En el libro también destaca cómo un hombre religioso, una vez que pierde su fe, cambia su creencia en Dios para orientarse a algo por completo distinto, relacionado con los conocimientos de la ciencia humana y secreta (con todo lo que ello pueda significar).
      El escritor se permite trasladar su propia experiencia, entre sus pasiones y personal descenso a los infiernos, a esta obra suya.  Ello le otorga a sus páginas un carácter intimista muy especial, por cuanto el narrador protagonista recuerda mucho al mismísimo Stephen King (todo un avatar de este).  Es así como esta vez el protagonista deja de ser un escritor o un profesor, dos de las profesiones que lo identifican y en cambio es un artista de la música, un guitarrista de rock.  Bien sabido por sus lectores es que nuestro querido SK es un gran amante de tal estilo musical y que también gusta del guitarreo, habiendo participado de una banda de rock hasta no hace mucho.  No obstante como ya habrá quedado claro más arriba, la novela trata también acerca del problema del dolor y al respecto es que se encuentra el periodo en el que pasó el narrador sumido en el “flagelo” de la drogadicción.  Pues Stephen King sufrió todo esto y logró salir adelante, aunque para ello pasó por muchas penurias, lo que bien reflejó en este último personaje; de este modo su proyección literaria debe experimentar todas estas duras pruebas, antes de conseguir el anhelado equilibrio y la paz  interior.
      La novela posee su cuota de humor, tal como es recurrente en muchas de sus obras, siendo que los momentos de mayor carga emocional no faltan.  Asimismo, el narrador protagonista entrega una que otra reflexión acerca de lo que ha sido su vida, con lo cual King deja claro que su libro no solo pretende asustar o sorprender (si es que lo consigue hacia su mentado final), si no que más bien desea conmover, al desnudar una vez más el alma humana con toda la belleza y miseria que se puede descubrir en su interior.   Dentro de todo el cúmulo de emociones y acontecimientos que se transcurren en Revival, la primera parte dedicada al mundo de la infancia, resultaría para muchos la mejor parte de toda su extensión (si Stephen King lo hubiese dejado todo hasta ahí, a manera de novela corta, quizás el efecto sería mayor).  Luego cada vez en que el narrador se vuelve a encontrar con su “quinto en discordia”, como le gusta llamarlo, la narración recupera interés, ya que los interludios pueden resultar demasiado alargados y forzosos (quizás salvo cuando aparece la familia del protagonista).   Por otro lado, King una vez más convierte sus obras en el fragmento de un todo, al hacer que buena parte de sus títulos se encuentren en el mismo universo ficcional, como cuando aquí se mencionen lugares de otros trabajos suyos  (por ejemplo Castle Rock, que colinda con el hogar de infancia del narrador, sitio donde transcurren novelas clásicas como La Zona Muerta, Cujo y La Tienda; por otro lado, también se nombra el parque de atracciones que aparece en Joyland).
      El carácter de obra de terror de Revival, se anuncia en la sentida dedicatoria que le hace King a varios de sus maestros, todos ellos autores de antaño que lo influenciaron desde joven, salvo su amigo y colega Peter Straub (con quien ha escrito dos libros), contemporáneo que incluye en la lista al lado de todos estos nombres.  Dentro del tributo que hace el artista, destacan en especial Mary Shelley, H. P. Lovecraft y Robert Bloch.  La primera de ellos, la creadora de esa inolvidable novela epistolar que resulta ser Frankenstein, es una y otra vez homenajeada en este texto, en especial por el papel que toman en él los tópicos del científico loco, la soberbia, el complejo de Dios y muy particularmente la electricidad (que el futuro lector descubra por qué razón).  El segundo caso, porque nada menos en este libro King reinterpreta los llamados Mitos de Cthulhu, refiriéndose a ellos de manera directa e indirecta, usando por otro lado como cita textual una de sus más recordadas frases.  En cuanto a Bloch, uno de los libros que inventó este autor para sus cuentos ambientados en los Mitos, aparece acá y posee gran importancia.  No obstante SK a quien especialmente le dedica sus palabras, es a Arthur Machen, mencionando su obra más conocida El Gran Dios Pan, fuente de inspiración para él y que al parecer se relaciona con esta novela suya (como aún no he leído el dichoso relato, ignoro cómo ello puede ser posible).  Por último, Al ser una historia de terror, otro tópico destacado en este género es abordado con creces: la naturaleza del mal.  Sin embargo aparte de referirse a todo esto King como algo sobrenatural, también lo lleva a un plano más realista, al ser el resultado de la mismas debilidades humanas, muchas veces siguiendo la idea de que “El camino al infierno está plagado de buenas intenciones”; de este modo los seres humanos somos afectados por nuestra propia ineptitud y no necesariamente por el deseo de dañar a otros.

viernes, 15 de enero de 2016

El primer adiós del año.

David Bowie como Jareth el Rey de los duendes.
     Esta semana no más, el 10 de enero, nos dejó otros de esos grandes artistas que al menos en mi caso, desde niño, se adueñó de mi atención gracias a su talento y simpatía: Me estoy refiriendo a David Bowie.  Aunque el rock no es la música que me apasiona, sí le tengo un gran respeto en cada una de sus variantes, como en especial a sus cultures, así como igual a todos aquellos que gozan escuchando sus canciones.  Por lo tanto, no es la faceta de David como cantante la que de pequeño logró conquistarme, sino que fue debido a sus enormes dotes actorales que este hombre de imagen andrógina, se convirtió en uno de mis tempranos ídolos.  Eso sí, debo hacer un alcance a su música de modo de hacerle justicia y es que las pocas veces que lo oí cantar, siempre me pareció su voz algo precioso y evocador, casi de otro mundo; pero como ya dije, fue en la interpretación actoral que este se consiguió un espacio en mi corazoncito.  A su vez hay que reconocer que David Bowie era un artista integral, quien destacó a lo largo de su discografía y filmografía con canciones y filmes de culto (tanto para el cine, como para la televisión), dejando hoy en día un legado que ya está dando más de un tributo a lo largo del mundo.  De este modo, con estas palabras hago mi humilde homenaje a nuestro queridísimo Bowie.
    ¿Cuál es el primer recuerdo que poseo de este caballero del espectáculo? Creo que fue viendo en familia una noche por la televisión abierta, en plena década de los ochenta, su famosa cinta Merry Christmas, Mister Lawrance, conocida en estos lares como Furyo.  Este drama bélico ambientado en la Segunda Guerra Mundial, específicamente en un campo de concentración japonés, me provocó unas cuantas lágrimas en aquel entonces.  Retrocediendo en el tiempo, una vez durante aquella época, quizás cuando recién tomé conciencia de lo que significaba este nivel de compenetración con una historia, a tal punto de llegar a emocionarme de esa manera con una obra de arte, le pregunté a mi papá extrañado-y con los ojos aún húmedos por el filme que estaba presenciando- cuál era el motivo de que me pusiera a llorar con algo que ni siquiera me estaba pasando a mí.  Y entonces mi querido padre me dijo unas palabras que me marcaron para siempre: “Porque tú no tienes el corazón de piedra”.  De este modo, si mi memoria no me falla, esta cinta en la que más encima Bowie se encontraba en un verdadero duelo histriónico y pasional junto a otro gran músico, Ryuchi Sakamoto (su antagonista en la trama), me llegó hasta lo más profundo de mi ser infantil e hizo que me interesara en el trabajo de su intérprete (exacto, desde muy niño amé el cine y a las buenas historias en general, pudiendo deleitarme con más de una actuación pese a mi corta edad).   Pero hay un punto significativo para mí de este debut en mi existencia de David Bowie: fue la primera vez en mi vida en que vi a dos hombres besarse eróticamente hablando. ¿Y ello me causó revuelo considerando mi falta de experiencia y conocimientos? No, para nada, al contrario, me pareció algo de lo más natural, si bien igual me sorprendió la gran revelación de los motivos que llevaban al oficial japonés para humillar tanto a su prisionero (recordatorio para mí: ¡Debo volver a ver esta película, que la tengo hace años en mi colección y salvo esa vez, nunca más le he echado otra ojeada).  No me acuerdo qué les habrá parecido esta escena climática a mis padres, que nunca fueron muy vanguardistas que digamos.  Sin embargo creo que desde aquella ocasión, que se me confirmó que el verdadero amor no tiene fronteras para habitar en el alma de los seres humanos.
Parte de su suplicio en Merry Christmas, Mister Lawrence. 
     El largometraje arriba señalado lo vi en una función nocturna, un domingo en lo que se llamaba Grandes Estrenos o Best Sellers (según el  canal que lo haya dado aquella ocasión).  Por aquel periodo en la tarde, después de clases, emitieron una película suya mucho más antigua y que esta vez disfruté a solas: El hombre que vino de las estrellas… ¿Qué les puedo decir sobre ella? Pues la verdad que casi no la retengo en mi cabeza, además de que la encontré bastante rara; sin embargo me gustó y por entonces al contemplar a Bowie mucho más joven que en la cinta histórica, lo encontré hermoso, quizás también porque su papel acá era casi angelical, propio de un ser superior y sobrenatural.
      De niño apenas fui al cine, pues no tenía quién me llevara y mis progenitores tampoco veían este tipo de salidas como una gran alternativa para entretener a sus hijos (solo recién en la adolescencia, ya en los noventa, me atreví a salir con mis amigos, juntando toda la plata que lograba obtener para darme estos gustos). Sin embargo miraba fascinado en la tele todo lo que daban acerca de los nuevos títulos que se estrenaban, a través de programas como Séptimo Arte, que a veces emitían los detrás de cámara; también me quedaba como tonto mirando los afiches en el diario y en los cines cuando pasaba fuera de ellos, además de todas las imágenes posibles de sus escenas que estuvieran a mi disposición.  Fue en aquellos años de “precariedad cinematográfica”, que me prometí que cuando fuera más grande y contara con plata de mi bolsillo, saborearía todas las películas que quisiera.  Así fue como en aquel tiempo llegó a nuestras salas Laberinto, una mágica historia en la que Bowie se permitía tanto actuar como cantar, brillando como nunca frente a las cámaras.  Esta obra hecha por el estudio de Jim Hemson (¡El mismo de los Mauppets y Plaza Sésamo y que luego nos daría esa perla de la ciencia ficción televisiva que es Farscape!), presentó al artista en uno de sus roles más recordados.  Anhelaba verla con todo mi ser (lo mismo me pasó con La Historia sin Fin), pero pasaron años para poder concretarlo y así fue como a principios de la siguiente década, gracias a la ya desfasada tecnología del VHS,  la arrendé y por fin pude gozarla.  Debe haber sido genial contemplarla en pantalla grande en su momento.
      Cuando era un adolescente y me encontraba haciendo la enseñanza media, me dio por el llamado “cine arte” y de ese modo David Lynch se convirtió en uno de mis ídolos.  Fue cuando se exhibió en la televisión abierta su celebrada serie Twin Peaks, que se estrenó con bombos y platillos por acá, aunque lamentablemente debido a la escasa audiencia que provocó (pues claramente el público televisivo criollo, no estaba preparado para un producto tan elaborado como ese) la cambiaron de horario, cerca de la medianoche, y al final terminé “sacrificándome”, quedándome despierto hasta tarde (en aquel entonces me dormía temprano, más encima la daban los lunes, cuando aún me quedaban varios días de clases por delante) y de ese modo fui uno de los pocos en el país en seguir el programa completo.  Poco después Lynch hizo la precuela para el cine y no dudé en ir a verla, aunque no me quedó otra que asistir solo.  Gracias a unas revistas de cine que compraba en esa época, me enteré que Bowie realizaba un pequeño papel en ella.  Así es que tenía razones demás para mi cita con Laura Palmer y compañía.   Mucha agua ha pasado bajo el puente desde la última vez en que me repetí este filme, no obstante puedo rememorar la actuación de David, quien con solo su gestualidad (pues creo apenas tenía diálogos) logró transmitir bastante en la escena que tuvo a su cargo.  Por otro lado, el hecho de que haya sido llamado a las filas del experimental Lynch, dejó todavía más de manifiesto su virtud como celebridad y de grandes dotes para el espectáculo (no cualquiera iba a conseguir la atención de David Lynch ¿No?).
    
Como Tesla en El Gran Truco.
Ya era un hombre hecho y derecho cuando fui al cine para presenciar The Prestige (que en Chilito se tituló El Gran Truco), la esperada nueva película de Christopher Nolan.  Y allí estaba una vez más Bowie, haciendo del mítico Nikola Tesla.   Recuerdo que una crítica cinematográfica que leí al respecto, se refería a él como “El camaleónico David Bowie” y en verdad que este aparece irreconocible en su caracterización, si bien cuando hizo de Tesla ya era alguien mayor.  Las pocas intervenciones de este en el filme, son en verdad memorables.  Ese día me acompañó mi amigo Marcelo López (amistad que felizmente he recuperado, después de diez meses alejado de él), otro amante del buen cine y quien  sí ama el rock; pues me acuerdo muy bien de su alegría cuando apareció en escena Bowie.  Pues ese es el efecto que provocaba en mucha gente, afecto y admiración de verdad, ya que no todos los artistas logran amalgamar a ese nivel sus variados talentos, dejando un legado imperdible para su público.    El año antepasado pude regalarme este título en blu-ray, reencontrándome una vez más con quien hoy deseo honrar.
     Más atrás hacia mi pasado,  cuando todavía era escolar, mientras leía la revista Cinegrama, me enteré de que existía un filme censurado en Chile, de principios de los ochenta y en la que actuaba Bowie haciendo de nada menos que de vampiro. La cinta era The Hunger (El Ansia) y recién cuando estaba en la universidad pude verla en VHS, aunque en una versión muy cortada.  Hace casi cinco años atrás más o menos, llegó a mis manos el DVD con el montaje integral de esta obra y en esta ocasión lo realizado por David y sus compañeros de reparto me dejó gratamente sorprendido.  Cuando el personaje de Bowie es condenado a pasar la eternidad como un monstruoso cascajo, de lo que alguna vez fue, llegué  a la convicción de que esta era  la actuación suya que más me había gustado.  Aquella vez, cuando la vi en DVD, también estaba Marcelo y de nuevo no dejó de expresar su reverencia ante la presencia de nuestro ídolo (de hecho, fue por medio de él que me enteré sobre esta triste pérdida).  El año pasado tras por fin haberme leído el libro de Whitley Strieber, que inspiró este largometraje, volví a revisar esta joyita y como nunca me maravillé de esta obra y en especial del desempeño actoral de su protagonista.   Años después hizo de anfitrión en la segunda temporada de la serie antológica The Hunger, inspirada en la película mencionada; lamentablemente aún no he tenido el honor de revisarla.
     El amor que despertaba (y todavía despierta) David Bowie entre sus seguidores, ha llegado a tal punto, que alguien como el escritor y guionista Neil Gaimam, cuando estaba realizando sus primeros cómics para The Sandman, se inspiró en su figura para representar a Lucifer; por lo tanto le encargó a los dibujantes que lo hicieran parecido a su cantante favorito.

Comparación entre David Bowie y su simil caricaturesco.

     Ahora solo me queda volver a repetirme sus películas que tengo, para deleitarme de sus interpretaciones y darle las gracias por tantos bellos momentos disfrutando de su trabajo. 

Bowie como el vampiro acabado de El Ansia (¡Maestro!).

miércoles, 13 de enero de 2016

La ficción enriquecida del universo batmaniaco.


     Los cómics de Batman hace rato que destacan por contar con algunos de los mejores secundarios y/o personajes de apoyo de un superhéroe.  Este detalle ha llegado a tales cuotas de atractivo para los lectores, que hoy en día muchos de ellos ya poseen sus propias revistas mensuales, miniseries, one-shots y especiales.  Es así como algunos de estos títulos vienen publicándose desde la década de los setenta, como fue el caso de la colección dedicada nada menos que al Guasón o incluso antes, en los sesenta, cuando un infantil primer Robin, Dick Grayson (el Ricardo Tapia de la versión hispanoparlante) se unió a otros side-kicks para formar el famoso equipo de Los Jóvenes Titanes.  Con el paso del tiempo, el tercer Robin, Tim Drake, consiguió su longeva cabecera; luego le siguió Batgirl (en más de una encarnación), Batwoman, Nigthwind, la Cazadora (en su versión postcrisis como Helena Bertinelli y en la de los llamados Nuevos 52, como Helena Wayne, sacada de su primera personificación, precrisis), Catwoman (también con una gran cantidad de números) y así ha sucedido con muchos más de los integrantes de la llamada Familia Batman. 
      Tal como el ya mencionado Príncipe Payaso del Crimen, varios criminales de la exótica galería de villanos del Murciélago han conseguido sus títulos aparte; ello gracias a sus complejas personalidades, que los hacen destacar entre muchos otros aparecidos en las historietas de DC, tal como sucede con la popular Harley Queen (en su revista como “solista” o en sus andanzas con su amiga Hiedra Venenosa, por no dejar de mencionar su trabajo en el Escuadrón Suicida). 
      No obstante hay otro grupo de personajes que han conseguido la atención y el cariño de los lectores y que no se encuentran dentro de los grupos correspondientes a superhéroes y a los villanos: los miembros de la policía de ciudad Gótica., con otro tipo de héroes, más realistas y a quienes los guionistas les han otorgado verdadero realce.  Entre estos últimos el más destacable resulta ser James Gordon (uno de los mejores amigos del Señor de la Noche), líder de los policías de ciudad Gótica.  A este se le suman otros nombres tan carismáticos como Harvey Bullock, René Montoya y Sarah Essen,   Todos estos y algunos más poseen sus propias andanzas en novelas gráficas tales como Gotham Central, ganadoras de importantes premios y lecturas obligadas para los amantes de la continuidad relacionada con el Caballero Oscuro.
     Pero también encontramos otro grupo de personajes de enorme importancia y peso dramático, dentro de estas viñetas y que está compuesto por  gente como el mismísimo Alfred Pennyworth, Lucius Fox y la doctora Leslie Tompkins, personas sin poderes o habilidades superiores, aunque gente de confianza para Bruce Wayne y cuyo apoyo les resulta de vital importancia en su cruzada.
    Pues ante tanta serie dedicada a Batman, por lo menos en el formato animado, aparte de sus películas para el cine y considerando la imposibilidad de hacer un programa actual dedicado a él… ¿Por qué no aprovechar su inmensa gama de personajes arriba señalados?...Así es como nació Gotham, la actual serie que ya va en su segunda temporada y que ha causado sensación entre muchos espectadores.
     Este programa tiene como personaje principal a nada menos que James Gordon, la cabeza de las fuerzas policiales de la ciudad, quien en esta versión es un hombre joven en la treintena de su vida y que en el episodio piloto acaba de llegar a ciudad Gótica.  Es así que tomando elementos de la clásica novela gráfica Batman: Año Uno de Frank Miller y David Mazzucchelli, se nos muestra sus primeros pasos en tal lugar, enfrentándose a la corrupción entre sus mismos colegas, su desprecio y envidia, siendo que muchos de ellos hacen vista gorda a la mafia, ya sea porque están vendidos, como por temor a sus represalias; por otro lado, también algunos de sus superiores, incluyendo el alcalde, carecen de escrúpulos.  De este modo el aguerrido Gordon debe abrirse paso entre la miseria de su gente, ganándose poco a poco el respeto y ayudando a convertir la metrópolis en un lugar más seguro o al menos donde los policías nuevamente sean sinónimo de verdadera justicia.
     A quien más adelante tendría que ser el famoso comisionado Gordon, primordial aliado de Batman desde el lado de las fuerzas de seguridad “formales” y/o gubernamentales, se le suman otros agentes de la ley de gran relevancia en la serie, todos ellos personajes sacados de las mismas historietas.  Lo mismo sucede con otros aparecidos en los cómics, incluyendo civiles y los esperados villanos, algunos de ellos en sus comienzos como tales.  Considerando que todo ocurre décadas antes de la aparición de Batman, muchos de estos secundarios son aún menores de edad, de modo que gracias a los guiones, es posible ver los “orígenes secretos” de todos ellos y conocer mejor qué los llevó a convertirse en Gatúbela, Hiedra Venenosa y el Espantapájaros (al menos solo ellos aparecen en la primera temporada).
     El programa no puede comenzar de manera más espectacular y prometedora: Pues en sus primeros minutos vemos al joven Bruce Wayne junto a sus padres, recreando con maestría las famosas viñetas de la novela recién mencionada y de otras tantas, en las que sus padres mueren frente a sus ojos.  De este modo en paralelo a los primeros pasos de Gordon como detective, la trama de Gotham le otorga gran protagonismo a este muchacho, quien ya desde su adolescencia empieza a perfilarse como el gran hombre que  llegará a ser.  Además a partir de este primer episodio, se unen los destinos entre ambos personajes, iniciándose la entrañable amistad de los dos, pese a su enorme diferencia de edad.
     La serie cuenta con una producción de lujo, digna de una película hollywoodense de alto presupuesto, lo que bien se puede notar en la calidad de sus escenarios y la dirección de arte.  La ciudad si bien no deja de mantener su aspecto más sofisticado y lujoso, queda retratada por igual en su submundo y donde el crimen, la violencia y la pobreza también proliferan; por lo tanto, es posible encontrarse con sets que retratan esta Ciudad Gótica tan conocida por los lectores.  Aparte de los sitios de carácter marginal que son exhibidos con bastante credibilidad en los episodios, destacan nada menos que el Asilo Arkham y el edificio de la policía de Ciudad Gótica, los que se ven inmensos (en especial el primero) y que se convierten en lugares esenciales para entender el carácter de la serie.  Abundan los tonos grises y “sucios”, los cielos llenos de nubes, los días de lluvia y tormenta, todo lo que le otorga esa atmósfera mediamente siniestra y propia del noir, tan habitual en los cómics del Murciélago.
     El programa cuenta con su pequeña cuota de humor, puesto que en realidad prima en él lo dramático, sin hacer asco a la intriga, la acción y la aventura.   Posee su nivel de sangre, aunque no a los extremos de programas más gores.  Si bien mantiene cierto esquema actual de los shows de televisión, de capítulos continuados, se agradece aquí la presencia de líneas argumentales secundarias y a manera de casos policiales, que se desarrollan en un capítulo o más hasta que se resuelven.  Los guiones están hechos para dejar claro que la serie trata sobre lo que es vivir en Ciudad Gótica, de modo que sus crímenes, delincuentes, gánsteres y psicópatas no dejan de recordarnos a los cómics que inspiraron a sus creadores.  Es así como, por ejemplo, ya en esta primera temporada aparece uno de los asesinos seriales a los que se enfrenta Batman: Víctor Zsasz, muy bien caracterizado, quien en esta adaptación ya es un adulto.  De igual modo, podemos ver a más de un “científico loco”, tema recurrente en este tipo de historias.
      A continuación el listado de rigor de personajes aparecidos en la primera temporada y que en general poseen una destacada relevancia dentro de su argumento:

·       Oswald Cobblepot, el Pingüino: La serie nos permite ser testigos de sus comienzos como el típico “hombre de los mandados” (o similar), de una de las jefas del crimen organizado de ciudad Gótica.  No obstante gracias a su inteligencia y codicia, rápidamente va escalando en la jerarquía delictiva, para transformarse en el villano sofisticado que los lectores de los cómics de Batman conocemos.  Es así como su carrera en la villanía, se fundamenta en el asesinato y la traición, actos que comete sin culpa.  Y pese a todo,  sin duda viene a ser (quizás) lejos el mejor de todos los personajes que componen este show televisivo.  De hecho, bien se puede llegar a afirmar que el peso dramático del programa gira en torno a cuatro protagonistas, dos en el lado del bando de los “buenos” (por supuesto Jim Gordon y Bruce Wayne) y dos villanos, siendo el primero de ellos este y  el que a continuación se mencionará.   No obstante al tratarse de una historia contada en el actual estilo de las historietas del género, esta versión del Pingüino lo caracteriza como a un sujeto complejo (o sea, no un sujeto ruin por el puro gusto de serlo y/o unidimensional).  De este modo, resulta ser alguien que incluso puede causar simpatía en el espectador, debido a varias facetas suyas, tales como lo son su astucia y en especial el amor incondicional que siente hacia su madre; además destaca dentro de su carisma, la relación que tiene con el propio Gordon, por quien siente tal admiración, que lo hace desear su amistad (contrastando la apariencia del primero, retorcido y grotesco hasta cierto punto, con el segundo, de recio porte varonil y virtuoso).  El Pingüino de esta adaptación, como bien sucede en muchos de los cómics, es un hombre de gran inteligencia, de elevada elocuencia, quien se regodea en la violencia y que muchas veces comete con sus propias manos; asimismo tal como los gánsteres de las historias clásicas, busca no solo el poder del bajo mundo, sino que por igual el respeto de sus pares e incluso de aquellos ciudadanos sometidos a la legalidad.   La interesante fusión de versiones de este importante rival del Señor de la Noche, recuerda en su dimensión mafiosa, con sus rasgos de asesino frío y necesitado de afecto, a aquel visto en esa preciosa novela gráfica que viene a ser Pingüino: Dolor y Prejuicio. Por cierto, interesantísimo resulta ser la “explicación” de su célebre apodo.
·       Fish Mooney: Personaje inventado para la serie y que aquí toma el papel de la gran villana femenina dentro del universo batmaniaco (cabe destacar que dentro de las viñetas del Murciélago, han aparecido varias femme fatales destacadas), al menos en este punto de la trama o de la cronología aquí retratada.  Fish es una atractiva mujer afroamericana, quien trabaja para uno de los dos mafiosos que se disputan la urbe; no obstante, esta dama del crimen no se encuentra contenta con su rol, razón por la cual no vacila en pasar a llevar a su jefe, si esto significa conseguir mejores beneficios para su persona.  A diferencia de Oswald (quien dependía de ella), demuestra gran coraje y un carácter vengativo aún mayor que este.  Si la labor del actor que interpreta al Pingüino resulta increíble, la realizada por la bellísima Jada Pinkett Smith, la convierte en toda una preciosa bestia salvaje de cuidado; es así como logra acaparar, sin dudas,  la atención de buena parte de público en cada una de sus muchas intervenciones.
·  Alfred Pennyworth: El mayordomo de Bruce Wayne, es lejos uno de los personajes más emblemáticos y conocidos de las revistas dedicadas al Caballero Oscuro.  Pues el programa lo muestra mucho más joven, a diferencia del acostumbradamente visto en los cómics, lo que permite presentarlo como a un hombre activo y con enormes dotes en la defensa personal, además de su reconocida ironía y enorme devoción hacia su “amo” Bruce.   La serie no deja lugar a dudas, sobre el papel paternal que cumple este recio inglés para el adolescente Wayne.  A su vez la caracterización escogida para Alfred, remite bastante a la del cómic Batman: Tierra 1, en especial por su masculinidad y aire marcial.
·      Harvey Bullock: Quien fuera otro de los personajes más queridos por los lectores y de los mejores delineados dentro de las historias del universo batmaniaco, comienza primero retratándose como un sujeto corrupto y no muy virtuoso que digamos; no obstante la influencia de su nuevo compañero y amigo, Jim Gordon, logra sacar en este detective sus facetas más benignas, al punto de convertirse en otro protagonista atractivo para los televidentes.
·      Selyna Kyle: La muchachita que a futuro se transformará en la singular Gatúbela, acá es alguien que vive en las calles del robo y que ya demuestra sus dotes de sobreviviente, hábil gimnasta y ladrona de buen corazón, con cierto código de honor.  La serie desarrolla una temprana amistad entre ella y Bruce Wayne, uno de los puntos clave de su trama.  La joven actriz que hace de ella, recuerda bastante a Michelle Pfeiffer en el mismo papel realizado para el filme Batman Vuelve.  Por otro lado, la vestimenta que lleva en la mayoría de los episodios de esta primera temporada, está hecha a propósito para emular a la actual Gatúbela de las historietas.
·         Edward Nygma: Resulta ser nada menos que el mismísimo Acertijo antes de asumir tal identidad.   Acá toma un giro muy interesante, pues los creadores de la serie lo hacen ser un miembro de las fuerzas policiales de Ciudad Gótica, quien cumple la labor de forense para descubrir pistas en los escenarios del crimen; de este modo, desde su debut en el programa es mostrado como un hombre curioso, obsesionado con los acertijos y de personalidad tímida, que lo hace carecer de las dotes adecuadas para sociabilizar adecuadamente (si bien se esfuerza por caerle bien a la gente).  Sus rasgos son ya de un freak, tal como sucede con Oswald Cobblepot.  Pese a su actitud errática, posee una faceta graciosa, que al igual que el Pingüino, le otorga un grado de simpatía y con quien también comparte el interés por conseguir el beneplácito de James Gordon.
·         Leslie Tompkins: La doctora amiga de los padres de Bruce y que resulta ser más adelante una de las pocas personas en saber que él es Batman, es abordada en la serie como una mujer aún joven y hermosa, quien además mantiene un romance con Gordon.  No obstante sobre su relación con los Wayne, al menos en esta primera temporada no se ha abordado nada al respecto.  Aparece en la serie recién llevados varios capítulos, justamente cuando entre en escena nada menos que el Asilo Arkham.  Cabe mencionar que la actriz encargada de interpretarla, es la verdadera belleza trigueña Morena Baccarin, en un registro por completo distinto al que nos otorgó cuando trabajó en Firefly y el remake de V.
·         Barbara Kean: La esposa de Jim y quien a futuro será la madre de Barbara Gordon, Batichica, es una preciosa mujer rubia llena de inseguridades, hija de una familia acaudalada con la cual no se siente a gusto y que entra en crisis debido a lo peligroso que significa la carrera de su marido (razón por la cual luego se aleja de este, vuelve  a su dependencia a la bebida y a los brazos de un amor de antaño, lo que motiva el romance de Jim con la Tompkins).
·     Renee Montoya: La primera mujer de armas de tomar al servicio de la ley que destaca en Gotham, es en realidad un personaje que tal como el que a continuación se mencionará, en realidad pertenece a tiempos muy posteriores a los que corresponden al programa (puesto que su llegada al Departamento de Policía de la ciudad, es cuando Jim Gordon ya es comisionado, luego de años en su trabajo y cuando Batman ya ha hecho su debut público); no obstante su uso como personaje para los guiones, es un ejemplo del interés de los responsables por sacar mayor provecho del repertorio comiquero, incluso si ello significa jugar con la continuidad.  Cuando llega Gordon al lugar, sospecha de él, pues cree que es uno más de los oficiales corruptos que abundan en la metrópolis; sin embargo, luego de unos cuantos conflictos entre ellos, se da cuenta de que puede contar con Jim para limpiar la zona.   Uno de sus aspectos más interesantes, resulta ser su lesbianismo, que es abordado con naturalidad en los capítulos, si bien este aspecto da más de una sorpresa para la audiencia.
·     Sarah Essen: Quien en las historietas se transforma en la segunda esposa de Jim Gordon, ya en plenos tiempos de Batman, acá es representada con unos cuantos cambios, como bien sucede que en esta adaptación es una dama morena y de aspecto latino o mestizo (en contraposición por la platinada Sarah de las viñetas).  No obstante mantiene los rasgos virtuosos de su versión original, si bien aquí es la jefa de Gordon, convirtiéndose en una de sus grandes aliadas.
·    Harvey Dent: Este corresponde al futuro villano Dos Caras, quien acá es todavía un idealista abogado,  aunque ya se muestran algunos de sus rasgos caracterizadores, tales como su famosa moneda (que gusta de lanzarla al aire) y sus arrebatos de ira.  Los guionistas también adelantaron su ingreso a la trama, siendo que acá viene a ser un futuro amigo de Jim (por el momento solo su socio en la defensa del bien común), en vez del gran amigo de Bruce Wayne, hasta que la transformación que termina convirtiéndolo en uno de los grandes villanos de Ciudad Gótica (y en uno de los más peligrosos).
·     Carmine Falcone: Mafioso de orígenes italianos, quien debe lidiar con Salvatore Maroni, otro señor del crimen organizado de la polis y cuya confrontación “respetuosa”  es esencial dentro de la trama general de esta temporada.  Puede ser tanto un hombre de grandes actos de violencia, como un sujeto de honor y sensible, razón por la cual encarna al gánster clásico italonorteamericano, propio de las obras literarias de Mario Puzo.  Data de la mencionada novela gráfica Batman Año Uno, teniendo además otra destacada participación en El Largo Halloween de Jeph Loeb y Tim Sale.

domingo, 3 de enero de 2016

El cómic de superhéroes llevado a su máxima expresión.

Ilustración completa para la portada del volumen 1 de Kingdom Come. 
     Durante el transcurso de 1996 se publicó primero en cuatro partes y posteriormente en un solo tomo, la novela gráfica Kingdom Come (en español La Llegada del Reino), obra perteneciente a DC Comics, escrita por Mark Waid y dibujada por Alex Ross.  Apenas salió a la venta su primer número, causó sensación, tanto entre la inmensa legión de seguidores deceistas, como de la crítica, quiénes no tardaron en darle la categoría de (si no la mejor) una de las más bellas y perfectas historias del género superheroico; ello gracias tanto a la calidad de su argumento, como a la de su dibujo. 
     Como de Alex Ross ya me referí en este anterior texto, ahora le dedicaré unas cuantas líneas a Mark Waid, el otro artífice de esta joyita que no deja de emocionarme tras haberla releído recientemente, luego de mi primera lectura de este título, allá por los primeros años de mi época universitaria (ahora más viejo y, por ello, menos ignorante, como también más sensible que antes):
     Waid (Estados Unidos, 1962) está considerado hoy en día como uno de los grandes escritores del cómic.  Es así como una característica de las historias de su invención, resulta ser el interés que posee hacia la ciencia, usando todo tipo de referencias a ella, ya sea reales, como ficticias; es así como que desde niño es un ferviente lector de ciencia ficción, teniendo nada menos que a Harlan Ellison como a uno de sus autores preferidos.  Por esta misma razón, por lo general los personajes que ha tomado en sus manos tanto en DC como en Marvel, han estado fuertemente ligados a lo científico y la fantasía científica, ya que como él mismo ha declarado no se siente a gusto con la fantasía pura.  En DC su etapa a cargo de Flash es considerada como una de las mejores del personaje, siendo el artífice del apogeo del tercer Velocista Escarlata, Wally West; asimismo en su revista creó el concepto hoy tan importante de la Speed Force, una especie de energía extradimensional, responsable de los poderes de todos los velocistas de DC.  Por otro lado, en Flash introdujo al popular personaje de Impulso, el nieto del futuro de Barry Allen, el segundo Flash y del cual luego se encargó de guionizar su propia revista.  A su vez estuvo detrás del argumento de Superman: Legado, una de las mejores historias del Azuloso y en especial de las que han revisitado sus orígenes y primeros años, tomando además como novedad elementos de la serie de televisión Smalville, tan exitosa por aquellos años y todo con el objetivo de actualizar al superhéroe.  Por parte de Marvel, célebre es su periodo a cargo de nada menos que de los 4 Fantásticos y en el presente destaca lo que ha hecho con Daredevil, lo cual le ha otorgado nuevos premios a la compañía y a él mismo; es así como gracias a su labor, el llamado Hombre sin Miedo, continúa siendo uno de los personajes más rentables y alabados en el medio.   En DC también son recordados con aprecio sus trabajos para la Legión de Superhéroes, mientras que en Marvel  bien considerada es su contribución a las andanzas del Capitán América.

Ilustración completa de Alex Ross para la portada del volumen 2.
     ¿Y de qué trata Kingdom Come precisamente? Pues este título de claras reminiscencias religiosas y en especial bíblicas (además de apocalípticas, en el sentido más estricto de la palabra) trata acerca del fin del ficticio mundo DC.  No obstante ello no significa necesariamente  la destrucción del planeta Tierra y del universo, sino que más bien se refiere al paso de un mundo nuevo, tras la crisis correspondiente y que da origen a este nuevo periodo de esplendor.  Entremedio, como bien corresponde a toda historia que se prime de apocalíptica, encontramos el agregado épico que implica un gran despliegue de personajes, entre representantes del bien y del mal, donde además no puede faltar la presencia de una fuerza superior (divina), digamos, incluso por sobre los mayores superhéroes y villanos del orbe.  Por lo tanto el “reino” esperado según el título de esta obra y su argumento, se refiere a la idea de un mundo mejor y en clara alusión al concepto cristiano del término, al regreso de Jesús a la Tierra (el Salvador, que en este caso se encuentra representado por lo antiguos miembros de la Liga de la Justicia). 
     Es en este aspecto religioso de una obra tan “gringa” como esta, siendo que los superhéroes nacieron en Usaca misma, que llama la atención esta preciosa novela gráfica de redención, llena de citas textuales provenientes de la Biblia y donde uno de sus mayores protagonista viene a ser un hombre común y corriente, en concreto, un pastor de iglesia (temática que por lo general es poco abordada en este tipo de obras, quizás debido a su carácter masivo, que las hace descomprometerse de cualquier ideología teológica).  Pues es bajo la figura de un sujeto como este, alguien que además a su manera también ha servido a la luz como los justicieros de trajes y nombres rimbombantes, que radica el juicio “universal” al que se enfrenta en sus páginas la humanidad.  En otras palabras, lo que nos lleva a reflexionar sus viñetas es a preguntarnos qué tiene de valioso y trascendente nuestra especie, qué merece o no permanecer en el tiempo; una pregunta que tantos hombres de fe (incluso alguno no tanto) se han hecho a lo largo de las eras.
      La trama comienza con un anciano nostálgico acerca de lo que ya fue, cuando todo era más sencillo y todavía abundaba la creencia en Dios, mientras tanto que la línea divisoria entre héroes y villanos estaba clara…Pues ahora una nueva generación de supuestos justicieros se ha propagado por todos lados y hacen tanto de juez como de ejecutor, provocando más violencia y muerte que los criminales que persiguen; de hecho, los hombres y mujeres sin ápice de habilidades extraordinarias, son meros peones en las constantes batallas entre los poderosos, mientras el resto libra sus batallas ignorando qué les sucede a los demás y que tienen la mala suerte de cruzarse en su camino.  En cuanto a los viejos superhéroes y que alguna vez fueron el ápice del valor de la raza humana, se han retirado cada uno a sus cuarteles, tras desencantarse  del pueblo, cuando este recibió con aplausos a héroes menos virtuosos. 

Ilustración completa de Alex Ross para la portada del volumen 3.

     Es entonces que hasta la presencia de este pastor llega nada menos que el Espectro, personaje tradicional de DC y que desde su creación en plena Edad Dorada de los cómics, representa nada menos que la ira de Dios, enjuiciando a los malvados y castigándolos con atroces tormentos.  Pues este ser de connotaciones divinas (o más bien angelicales), le pide al pastor que lo ayude en su labor de saber si la humanidad merece o no una nueva oportunidad.  De este modo ambos comienzan un viaje por el plano espiritual, a través del cual son testigos de lo que está sucediendo con este actual orden.  Mientras ello sucede, aprovechan de dar su punto de vista acerca de lo que está pasando y el actuar de quiénes vigilan. Así es como los lectores nos enteramos en qué va el acontecer del universo DC, en esta realidad perteneciente a los llamados elseworlds y donde se nos muestra a sus personajes viviendo en un escenario distinto al de la continuidad tradicional.
     El periplo de este hombre junto al Espectro, revisando escenas claves en la conformación del actual mundo, recuerda a todo un clásico de la literatura como resulta ser Un Cuento de Navidad de Charles Dickens. Ello justamente al tipo de viaje que hacen ambos, un ser humano normal y un espíritu superior que lleva al primero a revisar la historia para identificar las causas del presente, sin intervenir supuestamente en el curso de las cosas, mientras ambos analizan lo que ha pasado.  No está demás decir que para el pastor de este cómic, un anciano como Ebenezer Scrooge, todo esto se transforma en una verdadera revelación y/o epifanía.
     Al poseer una magnitud operística el argumento, con todo un desfile de los personajes deceistas más emblemáticos (si bien la mayoría de ellos algo diferentes, tras tratarse de sus versiones ya “mayores,” respecto a cómo los conocemos normalmente), buena parte de la acción se centra en la llamada Trinidad: Superman, Batman y Wonder Woman.  Cada uno de estos ha seguido su existencia por separado tras el actual orden, tal cual los otros paladines de antaño; no obstante cuando los eventos los llevan a unirse de nuevo, una vez más se transforman en los cabecillas de la paz y la justicia.  Un cuarto superhéroe del pasado toma un rol preponderante en todo esto, el Capitán Marvel, si bien su destino en apariencia se distancia de quienes fueron antiguamente sus aliados.
      Como bien se decía en el párrafo de arriba, cada miembro de la Trinidad tuvo sus motivos para abandonar la vida pública, siendo Superman lejos el más afectado con su pasado.  Pues en esta historieta, dicho episodio apenas fue esbozado (si bien quedó más que claro su sentido dramático), lo que muchos años después de aparecida la obra original, en 2009,  fue por fin retratado en el one shot (tomo único) JSA Kingdom Come Special “Superman”, hecho por completo por Alex Ross (ya que hace rato que se había enemistado con Mark Weid).  
     Asimismo tras el agridulce final de Kingdom Come, se quiso cerrar la historia con un Epílogo que fuese más esperanzador y ello se logró con creces al incorporarlo en la edición compilatoria, que sus mismos autores hicieron para esta nueva edición.  Cabe mencionar (sin querer hacer spoilers al respecto, para que la gente disfrute por su cuenta este emotivo agregado) que en el lugar que aquí aparece, se hace un sinnúmero de homenajes a los cómics antiguos de DC, mostrando de manera muy inteligente algunas de las portadas más recordadas de esta editorial (¡A ver cuántas llegan a reconocer!).
     Volviendo al año 2009, se incluyó en Justice Society of America - Vol.2 - No.22 un segundo epílogo, transcurrido tiempo después del anterior, esta vez coescrito por Geoff Jhons y Alex Ross.  Todo esto, puesto que al final se incorporó la realidad de esta novela gráfica al llamado Multiverso DC, correspondiendo este a la Tierra 22 y fue así como el Superman de dicha obra llegó a cruzarse con los personajes de la Sociedad de la Justicia.
     Retrocediendo en el tiempo, en 1999 Mark Waid trató de hacer una secuela directa de Kingdom Come, no obstante se encontró con la negación de Ross para participar en el proyecto, por lo que se avocó a terminarlo junto a otros dibujantes en una miniserie de 8 números.  Dentro de los artistas que dieron su aporte a esta miniserie, lejos los que más destacaron son Frank Quitely (habitual colaborador de Grant Morrison) y Ariel Olivetti.  Sin embargo la técnica preciosista de Alex Roos se echó de menos, al comparar su estética de con la de sus colegas, que quedaron opacados por lo hecho con anterioridad. La recepción de dicho trabajo no fue demasiado buena y al final se decidió considerarla como una obra aparte (si bien relacionada) con aquella que la inspiró.  Esta novela gráfica recibió el nombre de The Kingdom.
     Como dato curioso, hay una segunda lectura detrás de la obra maestra de Waid y Ross, pues en aquella época el mundo del cómic superheroico estaba siendo remecido por una seguidilla de historietas más violentas, en las que primaba el dibujo por sobre los argumentos sólidos (según la opinión de muchos expertos en el tema).  Todo ello fue causado por la creación del sello Image de Todd McFarlane y compañía, del cual su personaje más popular lejos ha sido el atormentado Spawn; pues de esta editorial y de su sello Wildstorm, salieron varios títulos subidos de tono y ante su fenómeno DC y Marvel respondieron creando sus propios personajes de ese estilo u otorgándole a otros más antiguos y en esa variante, mayor protagonismo.  Es así como en DC apareció Hitman, mientras que durante un tiempo tomó el manto del Murciélago (es decir, hizo de Batman) otro justiciero de personalidad desquiciada (hasta que luego en su propia revista logró el equilibrio y la redención) Azrael; a su vez se potenció a Deathstroke y a quien se le dio también propia colección.  En tanto en Marvel fue la oportunidad del clásico Castigador de estrenar serie, lo mismo que del mutante Cable, por no mencionar el surgimiento del popular Deadpool, entre otros.  Eran años de superhéroes y antihéroes de rictus duro, músculos hipertrofiados y dispuestos a todo con tal de hacer su justicia, una especie de Far West postmoderno.  Por lo tanto, Kingdom Come fue la respuesta de los superhéroes clásicos a toda esa generación ultraviolenta y cínica, ya que al final de sus páginas quedó sin dudas clara la supremacía de los viejos ideales comiqueros.

Ilustración completa para la portada del volumen 4. 

viernes, 1 de enero de 2016

El regalo ideal para los fanáticos de Spidey.


      Poco tiempo antes de que se estrenara la primera cinta de la trilogía de Spider-Man dirigida por Sam Raimi, de 2002, aprovechando el interés masivo hacia el personaje, durante el transcurso del año anterior se editó por primera vez por parte de Marvel Spider-Man: La Versión Definitiva (The Amazig Spider-Man: The Ultimate Guide).  En pocas palabras corresponde a una enciclopedia dedicada en exclusiva al Trepamuros, llena de imágenes a todo color sacadas de un sinnúmero de sus historietas y con textos explicativos preparados por un especialista en el tema, de modo de conocer lo mejor posible la carrera de este.  Se trata de un volumen grande en tapa dura, de alrededor de 30 centímetros de largo por 26 de ancho aproximadamente y de más de 180 páginas.  Con posterioridad en el año de 2007 salió una versión revisada y ampliada (la que en inglés le agrega a su nombre las palabras Update Edition), que incluyó eventos hasta el año de 2006 y esa misma es la edición que poseo, he leído, disfrutado y que  hoy quiero compartir con ustedes, en este Nuevo Año, en que se nos avecinan un montón de esperadas películas de superhéroes…
     El libro fue escrito por Tom DeFalco, guionista que desde la década de los ochenta lleva escribiendo historietas para nuestro Amistoso Vecino, en varios de sus títulos y siendo el artífice de algunos de sus momentos más relevantes de estos últimos años (cabe mencionar que el Cabeza de Red posee más de una revista, por no mencionar miniseries y que aquella de la que se encargó este autor corresponde a Amazing Spider-Man).  Es así como DeFalco estuvo detrás de los primeros pasos de la etapa del traje negro alienígena (el que luego tantos problemas le daría a este justiciero, tras dar origen a Venom, uno de sus mayores rivales), gestionó la saga de los clones y creó a nada menos que a uno de los personajes femeninos más populares de la llamada Casa de las Ideas: Spider-Girl, la hija de Peter Parker y Mary Jane que en la continuidad oficial marvelita desapareció y/o está muerta, mientras que en un universo alternativo tiene sus propias aventuras que a la fecha suman cientos de números en su propia revista, entre especiales y su colección mensual.   Por lo tanto, tras tanto tiempo escribiendo sobre Spider-Man y su gran número de personajes de apoyo, este tomo resulta ser la guía adecuada para saber más de quién tantas horas, desde nuestra niñez, nos ha dado algunos de los mejores momentos de ocio, aventuras y emociones.
     Pues como era de suponer, hay que rendir tributo a los maestros y ello se hace evidente al comenzar esta obra nada menos que con un Prólogo de Stan “El Hombre” Lee, el mismísimo cocreador de Spidey y cabecilla detrás del éxito de Marvel desde comienzos de los sesenta.  Pues en este Prólogo, el guionista nos cuenta un sabroso episodio acerca de la génesis del superhéroe, conocido de seguro por sus seguidores más acérrimos, aunque en palabras suyas resulta interesante, por el análisis que hace de su éxito entre los lectores.
Portada de la primera edición en español.
     Luego el propio Tom DeFalco hace su Introducción, entregándonos más datos sobre los primeros tiempos del personaje, en lo que respecta a su impacto editorial, así como a sus características básicas y que lo han convertido en un superhéroe tan querido. 
     Como era de suponer, tras el Prólogo y la Introducción, el libro empieza describiendo al joven Peter Parker y a sus tíos Ben y Mary, tan primordiales dentro de su historia.  Luego se dedican páginas al resto de los secundarios (algunos de ellos elevados luego a la categoría de personajes principales, según la etapa correspondiente), entre amigos y novias.  Mary Jane, con quien más adelante se casaría Peter, posee su capítulo aparte como bien se merece.  En este primera parte Spider-Man es abordado en varios aspectos significativos, entre ellos el origen de sus poderes, la aclaración de sus distintos poderes, los trajes que ha utilizado, sus aliados más destacados y la vital importancia que posee en su cronología el Daily Bugle, diario en el que trabaja desde su adolescencia Peter y donde llega a conocer a una enorme cantidad de otros personajes relevantes.
     Tras lo anterior, la enciclopedia se preocupa de revisar década por década (desde los años sesenta hasta los noventa) al personaje, dejándonos conocer su evolución de una manera bastante clara y divertida, en especial porque gracias a la información que entrega, uno puede llegar a conocer sus grandes hitos; todo esto permite luego, dentro de lo posible, conseguirse aquellas aventuras que le sean más atractivas (además que con tantos años de historietas, resulta difícil conocer todo, llegar a tenerlo y/o leérselo por completo).  Cada década comienza con la reproducción de algunas de sus portadas más famosas y una breve síntesis de los hechos acaecidos en tales números, además de resumir en unas cuantas palabras lo que caracterizó a dicho periodo.   Posteriormente comienzan a mencionarse a los villanos aparecidos durante aquellos años, así como a otros personajes que luego se convirtieron en amigos de Spidey, los que tienen en su mayoría dos páginas completas para referirse según sea el caso.   A partir del apartado sobre la década de los setenta, se incluyen los acontecimientos que hicieron historia dentro de las viñetas del superhéroe, como lo son la muerte de Gwen Stacy (la llorada novia de Peter Parker), su boda con Mary Jane, su etapa “cósmica” (¡Primera vez que sé de ella!), los fallecimientos de la tía May y de Harry Osborn (su mejor amigo y…uno de sus mayores enemigos), su crisis de identidad (otra etapa suya que desconocía hasta haberme leído este Guía) que significó la creación de varios alter egos superheróicos para Peter y el llamado relanzamiento en los noventa, que fue el primer intento de volver a contar desde cero las andanzas del Cabeza de Red.
     Con posterioridad se abarca lo concerniente al siglo XXI sobre Spider-Man y donde sus versiones Ultimate y 2099 resultan significativas.  Dentro de lo que corresponde a la actualización del año 2007 de este libro, se incluyen páginas que mencionan su trabajo dentro del equipo de los Nuevos Vengadores, su periodo como Iron Spider (con el traje creado por Tony Stark) y lo relativo a la Guerra Civil, acontecimiento en el que Peter reveló al mundo su identidad secreta, entre otros hitos destacados.
     Ya en las últimas páginas un mapa muestra las andanzas de Spider-Man a lo largo del mundo, con exquisitos detalles.  También se incluye un verdadero trabajo minucioso por parte del autor, quien entrega un listado de la primera aparición de los personajes más destacados relacionados con Spidey, indicando en qué colección tuvieron su debut.
     El Epílogo permite a Tom DeFalco revelar cómo fue la gestación de este trabajo suyo y dar los agradecimientos respectivos a quienes lo ayudaron en el proceso de ello.
      Ya ha pasado casi una década desde esta segunda versión de la Guía y mucho ha sucedido en las viñetas sobre el Trepamuros, que por razones obvias no ha podido ser agregado a sus páginas (como las sagas de Un Nuevo Día y el Superior Spider-Man, con el famoso Doctor Octopus suplantándolo).  Sería genial que en una próxima versión de este libro, se incluyeran las distintas adaptaciones audiovisuales del personaje, entre series animadas, películas e incluso las de imagen real de los setenta y hasta el bizarro programa japonés; lo mismo como un apartado sobre sus autores más destacados, como los propios Stan Lee y Steve Ditko, ambos John Romita (padre e hijo), Roger Stern, Peter David, Todd McFarlane y, por supuesto, Tom DeFalco…No obstante mientras tanto, si puedes acceder a tener en tus manos y colección este tomo tal y como está, no dudes en ello.
     Y por cierto… ¡Un feliz y próspero Año Nuevo 2016! 

Unas de las páginas del interior.
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