lunes, 20 de mayo de 2013

Los Monstruos que habitan dentro de nosotros mismos.



     Frank Darabont ya poseía su propio prestigio cuando en el 2007 estrenó su película The Mist, de la cual fue además de director, guionista y productor.  Éste filme fue el cuarto suyo tras las cámaras, si bien ya había probado suerte como guionista en filmes   de terror tales como Pesadilla en la Calle Elm 3, el remake de La Mancha Voraz, La Mosca II y Mary Shelley´s Frankenstein; en cuanto a las obras dirigidas por él mismo, la dos primeras están consideradas entre las mejores adaptaciones para el cine del trabajo literario de Stephen King: The Shawshank Redemption (conocida en español como Sueños de Fuga, Sueños de Libertad y Cadena Perpetua) y The Green Mile (traducida por acá como Milagros Inesperados).  No obstante las cintas recién mencionadas no fueron las primeras adaptaciones de Darabont de un texto de King, si no que fue a principios de los ochenta que aún estudiando cine, el futuro director y guionista profesional, realizó un cortometraje basado en su cuento La Dama de la Habitación, una historia bastante dramática y para nada de terror; fue así como esta proeza le consiguió acaparar la atención de los fanáticos del autor, de la crítica y del propio Stephen King (de quien luego se convirtió en un gran amigo).  Si bien tras su elogiado debut con el cortometraje recién mencionado, el director y guionista se dedicó a escribir para películas del género bastante efectivas, en el caso de sus propias obras (incluyendo The Majestic que sólo tangencialmente tiene relación con su escritor favorito, como más adelante se detallará acá), estas correspondían a claros dramas y se alejaban de lo fantástico y de la ciencia ficción; no obstante con todas ellas el artista sin duda logró emocionar hasta las lágrimas a los espectadores.  Empero al ser alguien que también gustaba de las historias de horror y sangre convencionales, Darabont sentía desde hace rato el impulso de filmar una de estas películas y resultaba más que obvio que su primera incursión en esta temática como director, sería al alero del mismísimo King (de quien contaba sin vacilación con sus bendiciones, para hacer lo que quisiera con su trabajo).
    Aparecida originalmente en la hoy clásica antología de terror Dark Forces en 1980, The Mist fue recogida por su creador para formar parte de su segunda colección de relatos personales, Skeleton Crew, en 1983.  The Mist es una potente novela corta de alrededor de 100 páginas donde el autor dio rienda suelta a su amor por las viejas películas de terror de monstruos (gigantes la mayoría), muchas veces producto de las mutaciones provocadas por la bomba atómica y sus consecuencias, los que se dispersan en medio de la población y se comen vivas a sus víctimas.  Frank Darabont quiso homenajear esta misma idea de Stephen King, pretendiendo filmar su nuevo largometraje en blanco y negro; no obstante el resto de los productores encontraron demasiado “osada” su propuesta audiovisual y debió estrenar el filme en color, aunque sí pudo sacar una versión para el DVD y el blu-ray tal y como en un principio pretendía mostrar a su público.
    Tanto el texto original como su versión fílmica, cuentan lo que sucede cuando un grupo de personas, quienes luego de una tormenta van a comprar a un supermercado, se ven obligados a refugiarse en este lugar al ser rodeados por una misteriosa niebla.  El fenómeno para nada resulta ser algo normal, ya que como bien estas personas lograron comprobar apenas ocurrió el suceso, algo extraño se oculta tras el vapor, criaturas pesadillescas que poco a poco irán haciéndose ver y cobrando la vida de los sobrevivientes.  En cuanto al origen de la niebla, los pocos datos que logran reunir los personajes, es que tiene que ver con un proyecto ultrasecreto científico militar, que se ha salido del control de sus responsables. 
     El grupo de individuos que se haya protegido hasta cierto punto de los monstruos, resulta ser bastante heterogéneo.  Todos estos, cual muestrario de la misma sociedad humana, responden a distintos arquetipos mentales, que bien demuestran en la interacción entre sí, cómo respondemos en masa al enfrentarnos a situaciones límites; de este modo se pone al descubierto lo mejor y lo peor de nuestra propia naturaleza.   Es así cómo a lo largo del par de días que les toca pasar juntos, se darán a desarrollar situaciones de hondo dramatismo, que demostrarán cómo cuando el ser humano pierde la seguridad de su vida cotidiana, saca a relucir o bien al troglodita que subyace en su interior, o bien al héroe latente dentro de sí.  De tal modo esta historia de terror, se constituye en una metáfora sobre la inclinación humana por sus instintos más bajos, ante cualquier hecho que signifique poner en peligro su cotidianeidad (además, estamos frente a un relato de claras reminiscencias lovecrafnianas, debido a las características de sus bestias que al parecer provienen de dimensiones infernales y que en su mayoría apenas se logran vislumbrar en su monstruosidad).
    Tal y cómo gusta a Stephen King en gran parte de su obra, la historia tiene como a protagonistas a hombres, mujeres y niños comunes que se enfrentan a lo extraordinario; de este modo en dicha obra nos encontramos con simples obreros, profesores, ancianos, trabajadores, dueñas de casa y niños, quienes responden como en la vida real a la irrupción de la eventualidad.  Mención especial corresponde al protagonista, un padre de familia pintor de profesión, protagonista típico de la obra de King, cuya condición de hombre capaz de trabajar con la imaginación, le otorga la virtud de sobrepasar lo racional para superar sus barreras y aceptar que la verdad está por sobre lo que dicen los rígidos estamentos de la sociedad (en otras palabras, solo los de mente amplia logran superar con dignidad algunas de las más duras pruebas de la vida misma).  Y tal cómo muestra muy bien Darabont con su soberbio guión, por supuesto tomado de las ideas centrales de Stephen King, las personas más insignificantes a primera vista, pueden llegar a ser las más exitosas a la hora de luchar contra la adversidad, sin importar su preparación intelectual o formal: todo porque radica en la fuerza del espíritu y la voluntad la capacidad para sobreponerse a la contingencia.
    Respecto a lo abordado en el párrafo anterior, resulta interesante ver el caso de dos personajes que destacan en la novela corta y la cinta, si bien no lo hacen como ejemplos de lo mejor de nuestra especie: Tenemos por un lado al abogado Brent Norton, un tipo con cierto poder y de personalidad rígida, racionalista, soberbia y conflictiva, quien se niega a aceptar la realidad pese a lo que los hechos demuestran; éste actúa con violencia cuando se le pide su cooperación y lo único que hace es esperar a que la vida siga funcionando cómo acostumbra que sea, sin que él tenga que hacer algún sacrificio para ello.  En este sentido el sujeto responde al estereotipo del hombre de ciencias obcecado, sin un ápice de espiritualidad y cuya rigidez mental es su propia condenación. Demás está decir que la labor actoral del afroamericano Andre Braugher, le otorga a su complejo personaje un cariz humano, que logra provocar empatía por alguien que bien podría resultar odioso. En contraposición a éste, aunque igualmente con un carácter negativo, se encuentra la fanática religiosa fundamentalista de la Señora Carmody, verdadero peligro para la cordura y la seguridad de quienes lo rodean; ésta en su afán de ver los eventos como una demostración de que el Apocalipsis bíblico ha llegado, provoca otro nudo de tensión en el grupo que se ha formado en el supermercado.  Por supuesto que la mujer representa al dogmático religioso o en general ideológico que basa su vida en el temor, el odio, la intolerancia y no en el amor y que con sus creencias arrastra a las mentes más susceptibles a la perdición (personajes que como Rasputín, Hitler y muchos más en la historia, han sacado provecho del pueblo en los momentos de crisis espiritual).  Ante un personaje de estas características, el desempeño actoral de Marcia Gay Harden, quien logra recrear con realce a uno de los mejores personajes locos de la literatura de King, otorga con sus intervenciones algunos de los mejores momentos del filme.
Una de las grandes escenas de "ataque monstruoso"
de la película.
    Como hombre de fe y grandes conocimientos religiosos, King apoya su texto con numerosas citas bíblicas y referencias a la creencia en Dios, todas por parte de varios personajes y no sólo de la boca de la ya nombrada Carmody; en el filme Darabont hace uso de estos elementos para hacer calzar las referencias muy bien con los hechos que muestra.  Al respecto resulta interesante cuando uno de los personajes, un “motokero”, como le llamamos en Chile (motorista), de apariencia arisca y que al final resulta ser un hombre valeroso y agradable, le refriega en su cara a la Carmody que él también cree en Dios, pero en uno amoroso, no vengativo y cruel como ella sostiene.  Por otro lado (y he aquí todo un spoiler dentro de este texto), cuando otro de los grandes personajes de la historia (un “simple” cajero de supermercado, quien tiene algunos de los mejores diálogos y monólogos en la película, muy acertados en sus análisis psicológicos) mata a la fanática religiosa, el director muestra esta escena como una verdadera ejecución salida o bien de un pasaje de la biblia, o bien de un western; ideario donde el mal (aquí por supuesto representado en la figura de la loca mujer) es destruido sin vacilaciones por las fuerzas del bien (y les aseguro que hace aplaudir a más de un espectador con este acontecimiento).
     Continuando con el análisis de los personajes de la historia, los militares que aparecen en ella, quienes se suponen deberían proteger y liderar como nadie a los demás, en el filme se muestran como inútiles y cobardes; por ende, las grandes decisiones y acciones las toman aquellos de quienes menos se espera lo hagan.
     Volviendo a los detalles técnicos de la película, una vez más Frank Darabont demuestra su talento.  Es así cómo acá realiza algunas de las mejores tomas cinematográficas en las distintas escenas de su cinta, las que le otorgan en su conjunto un efecto dramático que acentúa la calidad artística de ésta: por ejemplo, cuando ubica la cámara de tal modo que podamos apreciar los acontecimientos desde el punto de vista de un personaje o las pocas veces en que hace uso de la cámara lenta.  Con todo esto, Darabont logra un mayor compromiso emocional del receptor con la historia que nos está contando; lo mismo ocurre cuando ilustra en los primeros planos del rostro de los personajes, el efecto que provocan en ellos los hechos que están ocurriendo.
    Ligado a lo de arriba, una vez más Darabont logra reunir a un increíble reparto de grandes actores para trabajar con ellos, muchos de ellos de su total confianza; dentro de estos se encuentran Laurie Holden, Jeffrey DeMunn y William Sadler, quienes ya habían laborado con éste y en el caso de los dos primeros, fueron llamados de nuevo para su proyecto televisivo de The Walking Dead.   Todas las actuaciones en el filme resultan ser más que convincentes, destacando además de los ya mencionados Brauguer y la Harden, el trabajo hecho por el protagonista Thomas Jane (segunda participación suya en una obra para el cine de King, luego de Cazador de Sueños, siendo que muchos de los otros actores de la cinta ya habían participado en otras adaptaciones del trabajo del escritor), quien le otorga a su personaje una humanidad que logra conmover como pocos al público y en especial en el impactante desenlace de la película que da que hablar incluso hoy en día, conclusión creada por el director y guionista que va más allá del final abierto escrito por King (superándolo incluso, como ya lo hizo antes con Sueños de Fuga); Jane es un actor versátil que ha logrado interpretar personajes tan dispares entre sí, en numerosos géneros, demostrando no solo ser uno de los actores más apuestos y sexys de Hollywood, si no que de los mejores de su generación (y que no necesita salir por completo a torso desnudo para acaparar la atención de la gente).  Por otro lado, cabe destacar al niño Nathan Gamble como el hijo del personaje interpretado por Thomas Jane; el chico realiza un papel impresionante, logrando ser convincente a tal punto de que uno llega a creer que en verdad el infante está pasando por una crisis  (tanto su sonrisa, como su llanto, logran conmover al espectador).


     Para ser una película de bajo presupuesto (su director lo quiso así), tan “solo” 18 millones de dólares, The Mist demuestra que basta con un gran equipo artístico y técnico, para llegar a entregar una verdadera obra de arte de la cinematografía.  En este sentido una vez más vuelven a maravillar los efectos especiales diseñados por KNB (Greg Nicotero y Howard Berger con todo su equipo), responsables de este tipo de trabajo en varias cintas famosas del género y series de televisión.  Fue así cómo que para esta cinta diseñaron algunas de las criaturas más aterradoras e impactantes del séptimo arte, las que si bien poseían una que otra característica con animales reales (pulpos, saltamontes, arañas y pterodáctilos, entre otros), fueron creados de tal forma que en su conjunto se veían espeluznantes (como los bichos voladores y las arañas con cabezas parecidas a cráneos humanos).   Algunos de estos seres se pudieron ver en el filme con nitidez, mientras que otros para acentuar su aire grotesco, apenas pudieron vislumbrarse y aún así lograban despertar más pavor que el resto en el público.
     Mención especial merece la música compuesta por el consagrado Mark Isham, quien comenzó su carrera haciendo trabajos del estilo new age bastante hermosos; Isham luego se dedicó también al cine, realizando bandas sonoras para todo tipo de películas, en diversos estilos, alternando entre lo sinfónico, lo electrónico y lo coral.  En el caso de este filme hizo unos pocos temas, a los que puso más que significativos títulos como Tentáculos, Bichos y Arañas.  En cuanto al tema musical del final de la cinta, justo en su intenso e inolvidable clímax, corresponde a una ominosa, pero aún preciosa composición del dúo Dead can Dance, con la bella voz de su integrante Lisa Gerard y titulado The Host of Seraphin.
    Como gusta hacer a su creador, Frank Darabont, la película le hace unos cuantos homenajes al cine y a Stephen King mismo en varios momentos.  Por ejemplo, al principio de la cinta se observa pintando un cuadro al protagonista y éste resulta ser una hermosa ilustración de Rolando de Gilead, personaje central de la saga de La Torre Oscura de King; a su vez el rostro del Rolando retratado es claramente parecido al de Clint Eastwood, actor y director en el cual el escritor se inspiró para crear a su héroe (Darabont ya le había hecho un tributo a Rolando y a su saga de novelas en su filme The Majestic, al hacer que los personajes vean un filme cuyo protagonista heroico y con apariencia de pistolero, se llama nada menos que Rolando).  Por otro lado en esta misma escena se ven cuadros de la película española El Laberinto del Fauno y The Thing (siendo que en otra escena se ve a un monstruo corriendo en llamas tal como en la clásica película  de John Carpenter).  En otro momento, en el supermercado, se ve una estantería con libros de King.  Por último, en la misma escena tributo a The Thing hay un homenaje a Aliens cuando se ve cómo de un moribundo salen numerosas criaturas de su cuerpo.  Por último la farmacia donde se ven las imágenes de los monstruos ya mencionadas acá, se llama La Farmacia de Stephen (el origen del nombre no puede quedar en duda ¿No?).
     La película logra asustar a sus destinatarios y no sólo por sus monstruos, si no que por las mismas situaciones límites en las que se encuentran sus protagonistas, donde muchas veces el peligro viene de entre ellos mismos; a su vez resulta imposible no quedar indiferentes frente al drama humano de los personajes, quienes se encuentran tan bien caracterizados tanto en sus particulares psicologías, como en especial por la dedicación de los actores a la hora de darles vida.
     
El genial director y guionista de esta joyita del cine de terror.

4 comentarios:

  1. Elwin, es sensación mía o los efectos especiales son tradicionales, es decir no generados por ordenador? Al menos en las fotos tienen un aspecto excelente.
    En verdad un presupuesto de 18 millones de dólares se puede considerar serie B para los USA (qué maravillas haría un cineasta español o chileno con ese dinero) pero no siempre por tener más presupuesto se hace mejor cine, y desde luego ésta parece una película más que interesante, y los efectos tradicionales tienen un encanto innegable. "La niebla" es una asignatura pendiente que tengo. Nos leemos.

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  2. Hola, Tomás, respecto a tu pregunta, efectivamente los monstruos del filme fueron creados usando la clásica técnica de la animatrónica (salvo en unas cuantas excepciones); también te puedo contar que para todas las criaturas alguien hizo sus respectivas esculturas, luego de diseñarlas.

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  3. Me gustó mucho el titulo que le pusiste por que creo que encapsula uno de los tópicos más importantes que quiere abordar el film. Como también se ha visto en otras obras incluso más apocalípticas que esta en situaciones desesperadas el hombre muestra sus verdaderos colores y puede sacar a relucir lo peor de él.
    Creo que en la niebla se lleva muy bien a cabo el desarrollo de personajes y llega a ser un tanto complicado para el espectador definir quién tiene la razón (o quién es el "bueno") si bien el personaje principal tiene rasgos heroicos puede que sus juicios no sean los acertados (como queda claro al final de la película). La película presenta momentos donde los personajes deben lidiar con qué es más fuerte, su instinto de supervivencia o su miedo, nos muestra personajes con sus(como lo llaman en psicología) "mecanismos de defensa" intentan lidiar con la situación y así quizás involuntariamente llevando al grupo humano al conflicto. Esos momentos están muy bien llevados a cabo en la peli por lo cual se gana mi admiración. Mi escena favorita es como tu me comentaste alguna vez que ahí es donde finaliza la novela, es cuando aparece este monstruo gigante(evidentemente basado en el Cthulhu) donde los personajes toman conciencia de que la situación va más allá de su entendimiento. Respecto al final, es ... impactante y muy triste por lo que me gusta quedarme con la dualidad entre novela y película respecto a un final incierto y uno cerrado(?).

    Saludos Elwin, gran texto como de costumbre.

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  4. Luciano, como siempre tus inteligentes comentarios me deslumbran y honran mi humilde blog, además me ayudas a apreciar de forma más completa aquello que me digno a analizar (por muy simplones que me puedan resultar mis apreciaciones). Me doy cuenta de que como tú y yo, mucha gente no deja de apreciar esta peli, que en mi particular caso es una de mis tres favoritas del género (por algo me la compré en dvd y después en blu-ray para por fin verla en blanco y negro).

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