domingo, 16 de octubre de 2016

La Mujer Maravilla de George Pérez (segunda parte).


     La nueva etapa de la Mujer Maravilla Post Crisis, comienza de una manera realmente poética e impactante: una mujer de las cavernas embarazada intenta consolar a su hombre que ha regresado al hogar herido y cuando este siente que su virilidad ha sido mancillada por las atenciones femeninas, la mata sin remordimientos.  Entonces el alma de esta inocente víctima y el de su hija nonata, llegan a  parar al Hades por largo tiempo (siglos, milenios), a un sitio donde yacen otras almas de mujeres que han sido víctimas de la bestialidad masculina.  Para todas ellas un grupo de dioses del Olimpo, seis mujeres y un hombre, tienen planes y las regresan a la vida para crear la raza de las amazonas, a las que conceden sus valiosos dones.  De este modo antes de Diana y su maravilloso nacimiento, como su obtención del papel de la representante de su gente frente al mundo patriarcal, lo primero que llegamos a conocer es el origen mítico de su pueblo.
      Un verdadero carácter épico posee el primer número de la miniserie de cinco tomos, que reintroduce a nuestra superheroína a mediados de los ochenta (en 1987 para ser más específicos), contando primero la historia de su legado amazona y en el que tal como en las viejas historias griegas, no puede faltar el elemento trágico: pues llegamos a conocer el ascenso, la caída y la posterior oportunidad de la redención de estas valerosas guerreras, quienes tras ser engañadas por los semidioses Heracles y Teseo, junto a sus hombres, se alzan en armas como venganza y manchando con ello las intenciones de sus dioses tutelares, matan a la mayoría de estos; luego como castigo son enviadas a la isla de Themyscira, ahora alejadas durante largo tiempo del resto del mundo.  No obstante sus dioses que las aman, nunca han dejado de mantener el pacto con sus hijas y es así que a la reina Hipólita le conceden una hija, cuya alma viene a ser del mismo bebé que iba a tener cuando era una mortal, nacida simbólicamente del barro que ella le dio forma.
     Como todo héroe (o en este caso mejor dicho “heroína”) de la más añeja tradición literaria oral y escrita, Diana debe pasar por una serie de pruebas para llegar a convertirse en alguien respetable, o sea, debe pasar por un rito de iniciación.  Pues todo esto es representado en el cómic de manera muy especial, destacando cuando le toca enfrentarse…nada menos que a las balas de una pistola, arma que no proviene de Themiscyra, sino que llegó a este lugar proveniente del exterior (solo luego de esta miniserie será posible saber cómo llegó este artefacto a tal lugar). 
      Tal como en el origen de la Edad de Oro, Wonder Woman debe hacer su primer viaje al mundo patriarcal para llevar al piloto militar Steve Trevor, quien por accidente llegó a su hogar.  Es así que Trevor se convierte en el primer hombre que conoce la amazona, siendo que en las historias más clásicas se convierte en su interés amoroso.  No obstante en esta versión los autores hacen un interesante giro argumental, al dejar de lado el romance entre los dos, pues en realidad el militar ama a una colega suya, si bien entre él y Diana nace una estrecha amistad.  Por otro lado, luego se revela tras unos cuantos números más de la revista, el verdadero nexo entre Steve y las amazonas, algo que va muy de la mano con la vieja idea del destino, tal y como la entendían los antiguos griegos.
      El primer gran enemigo al que se enfrenta Wonder Woman en esta miniserie, viene a ser nada menos que el dios Ares, Señor de la Guerra, quien ha orquestado todo un plan (que incluye un culto de los humanos a sus ideales belicosos), para que nuestra especie acabe su civilización con el más grande de los holocaustos.  De tal modo la oposición entre Diana y este, viene a ser la lucha entre dos visiones completamente distintas entre sí: no solo el bien, sino que el orden y la paz que representan los principios que rigen la vida de las amazonas (por muy guerreras que sean), en contra del mal propio del caos de la violencia gratuita y el odio bajo la figura de Ares.  La confrontación entre ambos resulta impresionante y como era de suponer, el dios tiene bajo su mando unos cuantos soldados, entre los que se encuentran los demonios Fobos y Deimos, representados de manera no solo bastante gráfica, sino que caracterizados en su personalidad como verdaderas manifestaciones del miedo y el terror de la contienda.  A estos se les suma el monstruo Decay, la primera monstruosidad femenina o villana, de una larga serie de rivales de su mismo sexo que tendrá esta Mujer Maravilla Post Crisis.  Cabe mencionarse que una aún principiante princesa Diana, enfrentada nada menos que a uno de los dioses más poderosos de su panteón, bien difícil la tenía como para derrotarlo; no obstante el cómic resuelve esto de una manera bastante inteligente, tal cual si fuese sacada la solución de los viejos mitos en los que se inspira esta saga, quedando demostrado el valor de la inteligencia y la elocuencia por sobre la fuerza bruta.
       Bastante relevante dentro de la nueva vida de Diana, viene a ser la amistad que desde esta miniserie llega a hacer con dos mujeres mortales: la profesora de origen griego Julia Kapatelis y la hija adolescente de esta, Vanessa.  Ambas se transforman en su nueva familia en este nuevo mundo que comienza a conocer, pasando varias aventuras juntas, entre alegrías y penas, en lo que viene a ser esta etapa de los cómics (la de George Pérez), llegando a aparecer durante décadas en sus historias como personajes de apoyo.
      Interesante también resulta ser el hecho, de que cuando Diana escoge quedarse en un lugar para vivir en nuestro mundo, lo hace en una ciudad “real”, Massachusetts (en USA, por supuesto), en vez de las típicas urbes ficticias que abundan en los cómics de DC.  Dicho detalle le otorga un carácter especial a los argumentos de la superheroína, quien perteneciendo al mundo mítico y sobrenatural, mantiene este significativo lazo con este otro plano de la realidad; de ahí a que muchos de los guiones de estos cuadernillos realizados por George Pérez, resalten temas de tipo social como la política, el impacto de la publicidad y las telecomunicaciones, las relaciones familiares, la tolerancia religiosa, la corrupción y el suicidio, tal como irá quedando detallado a lo largo de esta serie de post sobre la Mujer Maravilla.
      Tras ser conocida públicamente la amazona, luego de su batalla contra el dios Ares y sus huestes, así como intervenir en los eventos de la saga conocida como Leyendas y que por primera vez la reunió junto a otros superhéroes, su despampanante figura la hizo quedar en la mira del mundo.  Pues ante el reconocimiento del mundo mortal de su persona, George Pérez, ahora a cargo total del argumento de la serie, tuvo la genial idea de introducir al complejo personaje de la publicista Mindy Mayer.  Contratada por la misma princesa Diana para que la ayude a difundir los principios de la filosofía de las amazonas, fundada en el respeto mutuo, el amor y la paz, a partir de este punto va desarrollándose el impacto que tiene para la gente común alguien como la Mujer Maravilla; las repercusiones al respecto resultan tanto positivas como negativas para la humanidad.  Por otro lado, la personalidad de la Mayer, una mujer de su época y de nuestro mundo, materialista y con varios esqueletos en el armario, contrasta bastante con la de la amazona y pese a ello ambas llegan a tener una amistad.  No está demás decir que Wondy también consigue dejar su huella en el corazón de la publicista, lo que da al cómic algunos de los momentos más emotivos de este.
     
      La más clásica enemiga de la Mujer Maravilla viene a ser la mortífera Cheetah, una mujer vestida como la felina que le tiene odio jurado a esta.   Pues el número 9 de esta etapa, las  pone frente a frente por primera vez dentro de esta continuidad, en una dura pelea de la que Wondy apenas logra salir victoriosa.  Por otro lado, Pérez cambia en parte el aspecto de la villana, haciéndola mucho más sexy y femenina, al hacer que mantenga la cabellera larga de su faceta humana, la doctora Barbara Minerva (en la Edad de Oro y la de Plata otras mujeres fueron quienes llevaron el manto de la criatura), dándole además una naturaleza mágica y salvaje como nunca antes vista.  En la modernización hecha por el artista, la acompaña un fiel servidor, el anciano pigmeo Chuma, quien la sirve con devoción (solo muchos números después, como sucede con otros personajes de esta historieta, se nos descubre los orígenes de esta criminal y de su relación con el hombrecillo).
     Entre los números 10 hasta el 14, se incluye la segunda miniserie de esta Mujer Maravilla, en una saga de gran importancia dentro de tal cronología: El Desafío de los Dioses.  En ella las amazonas representadas por su miembro más célebre, por supuesto que Diana, deben enfrentar una dura prueba que en el caso de que su campeona la rinda positivamente, una nueva era de plenitud conseguirán por parte de sus deidades; por otro lado, la misma princesa podrá conocer las profecías que desde tiempos inmemoriales guardan su destino.  Un aspecto interesante de todo esto, es que tal desafío se debe al despecho de Zeus, quien engañado por un suplantador en pleno Olimpo, quiso hacer de Diana a una de sus tantas consortes (conocida es su lujuria en la mitología, que lo hizo “yacer” junto a un montón de mujeres), de tal modo que solo gracias al control benigno de su esposa Hera (una de las diosas que crearon a las amazonas) no destruyó a la amazona, a su madre y a sus hermanas.  Debe saberse que todo esto además enlaza con la saga de Millenium, en la que cada superhéroe de DC se enfrentó a un impostor entre sus conocidos (he ahí la trampa en la que cae el libidinoso Zeus).  Es así que muy en la línea de las misiones, a las que se vieron enfrentados muchos héroes de la mitología, tal como Jason y el propio Heracles, Wonder Woman se enfrenta acá a un montón de monstruos famosos de tales historias (tales como el Minotauro, el cíclope Polifemo y muchos más, a los que Pérez se da el gusto de dibujar con esmero). 

     Entremedio de estos acontecimientos, sucede uno de los pasajes más hermosos de toda esta etapa del personaje: conoce a la mujer, una mortal, de quien en su honor recibió su nombre e insignias de su armadura (con su característica w doble).  El encuentro entre las dos ocurre en pleno inframundo y está lleno de emociones, porque además revela el papel del rubio Steve Trevor en todo esto.  El final del Desafío, permite además el reencuentro con un recordado personaje del comienzo de esta colección, en otro momento de gran intensidad dramática y donde dos antiguos enemigos logran darse una nueva oportunidad, gracias al poder del amor.
Preciosa portada del último número de El Desafío de los Dioses
(adivinen quién es el afortunado único varón entre todas estas bellas mujeres).

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