domingo, 13 de agosto de 2017

El placer de las historias cortas (primera parte).


     Quienes conocen a Stephen King, incluso entre quienes nunca lo han leído, saben que en su larga carrera ha escrito un montón de libros, muchos de ellos llevados al cine, a la televisión e incluso al cómic…con dispar resultado.  Asimismo la mayor parte de esta gente tiene claro que sus novelas por lo general son bastante extensas, acusándole muchas veces injustamente de “inflar” a propósito sus historias para sacar más provecho económico de ello.  No obstante lo que dicen estas malas lenguas se queda en puros prejuicios, cuando se obvia la inmensa cantidad de obras cortas de este autor, quien escribe de manera periódica entre un volumen más largo y otro, publicando sus relatos en numerosas revistas y colecciones prestigiosas, lo que le ha conseguido varias reconocimientos a nivel mundial, como uno de los grandes cuentistas de la actualidad.  Es así que a la fecha desde su ya mítico recopilatorio El  Umbral de la Noche (1978), King ha dado a sus “lectores constantes” nada menos que 10 tomos de este tipo hasta la fecha.   Pues al creador de clásicos como Carrie y Salems`Lot le gusta escribir historias y no solo lo hace por dinero, pues tal como lo demuestran estas antologías, lo que más le fascina es contarnos una buena narración para entretenernos, sobrecogernos y no solo aterrarnos, tal como queda demostrado en el tomo del cual ahora les hablaré.
       El Bazar de los Malos Sueños apareció en el transcurso de 2015, pero recién a comienzos de este año tuvimos el gusto de que saliera la edición  a nuestra lengua.  Mucho más extensa que la colección que le precedió, Antes del Anochecer, llega casi a las 600 páginas, que incluyen en esta ocasión no solo cuentos, sino que al menos 2 novelas cortas y además 2 poemas narrativos en un total de 20 textos.  Como es su costumbre desde su segunda colección de relatos breves (Different Seasson, que los editores españoles tuvieron la odiosa idea de publicar en dos tomos con nombre diferente y solo años después lo sacaron “como Dios manda”) el artista comienza el tomo con una introducción, la que es tan valiosa como sus obras narrativas (que en cuanto a su lírica, no es muy de mi gusto leer poesía y menos “traducida”, sin embargo por mucho que me guste el señor King, debo afirmar que me parece que este formato literario no es su fuerte); además, en este caso el escritor usa una muy bella metáfora para referirse a su propia actividad  como autor de historias de terror: la de un vendedor nocturno de objetos muy especiales.
      De igual manera ante cada historia (y en ambos poemas), tenemos la suerte de conocer el origen de estas obras, de modo que través el ejercicio de la memoria que hace su realizador, se nos conceden varios datos sabrosos de su biografía: recuerdos significativos de su pasado, juventud y madurez, como también varias anécdotas muy graciosas. En ocasiones nos llega a sorprender con su propia sinceridad, como cuando sin tapujos se refiere a su periodo de adicción a las drogas.
      Sin embargo antes de todo esto se encuentra la Nota del Autor, en la que Stephen comienza a dirigirse de manera directa a sus seguidores, para quienes deja de manifiesto que son estos escritos.  La Nota termina con las siguientes palabras:

      “Hay algo que más que quiero que sepas, Lector Constante: me alegro mucho de que los dos sigamos aquí.  Genial ¿No?”.

y debo decir que personalmente ello me llegó a lo más hondo, pues de inmediato sentí como si me lo hubiese dicho a mí mismo, ya que tal como hace unos años atrás mi autor favorito casi murió tras ser atropellado, yo mismo hace un par de años estuve a punto de dejar este mundo.  Así que razones hay de sobra para estar agradecido y por eso mismo este libro es toda una celebración a la vida para su creador, quien todavía sigue con nosotros dándonos estas inolvidables historias (así como yo me puedo sentir dichoso por esta nueva oportunidad que se me ha dado).
     El libro está conformado por:


1- Área 81: Luego de una obra tan potente como esta, en la práctica toda una novela corta, el llamado “lector constante” de Stephen King, quien más encima ha seguido su carrera por años y ya tiene bastante claro cuáles son las razones de que se le considere el Rey del Terror, queda más que enganchado a esta última antología suya.  Y es que esta obra es nada menos que un título correspondiente al estilo que tanta fama le ha dado a su autor, ya que se trata de una historia de terror puro y de un monstruo más encima (debe saberse que varios de sus mejores relatos de tipo sobrenatural poseen criaturas horrorosas y mortales, que están entre algunos de sus obras más destacadas, tales como La Niebla y sus cuentos La Caja y La Balsa).  Por otro lado, la truculencia y el elemento gore en general no deja de estar presente aquí.  Teniendo en cuenta esta manera tan soberbia de comenzar la colección fácilmente uno bien podría creer que el resto del volumen seguirá en general en la misma línea, sin embargo esto no es así y ello bien puede provocar más de una decepción.  En todo caso debe saberse que esta no es la única narración de este tipo, pero sí destaca entre las demás por sus características.
    Contada a través de capítulos nombrados por medio del nombre de los personajes y del modelo del auto que estos usan, trata acerca de una criatura que se “disfraza” de uno de esos vehículos para conseguir a sus víctimas, las que por supuesto se las come.   Todo un acierto resulta ser que la narración va dando protagonismo a cada uno de los que tienen la mala suerte de cruzarse con tal ser, llegando sin duda a agradar al lector, para luego sentir verdadera compasión ante su destino.  Pero, por otro lado, de todos los que se encuentran con este devorador de personas, es en la figura de nada menos que de 3 niños de distintas edades que la historia se detiene de manera muy especial, otorgándoles ciertos  rasgos heroicos, que aumentan la dosis de emoción a la obra.
     El automóvil como un elemento tan presente en la vida cotidiana de los seres humanos, que tal cual sucede con las casas representan en la literatura una metáfora de nuestra misma psiquis y/o cuerpo (o una extensión de ambos), vuelve acá a aparecer en la narrativa kingniana, luego de clásicos suyos como Christine y Buick 8.  De igual manera el valor que le otorga el autor a la inocencia y la valentía infantil, nos hace recordar en su conjunto, al “tío Steve” que muchas veces sus Lectores Constantes extrañamos de vez en cuando.

2- Premium Harmony: Un relato por completo distinto al anterior, que nos trae a un Stephen King ya más actual y que escribe ahora más que nunca con soltura otro tipo de historias, aunque nunca perdiendo su capacidad para impactarnos y hasta conmovernos.
     Si bien este título se enmarca por completo dentro de cierto realismo contemporáneo y para nada se acerca al lado más macabro que le conocemos, sí vuelve a abordar de una manera muy especial acá un tema que es recurrente en su carrera: la muerte o, mejor dicho, la manera de cómo nos enfrentamos a la pérdida de un ser querido.   Es así que el escritor nos pone a la vista una vez más al dilema de nuestra mortalidad o más bien de quienes nos importan, deteniéndose en las reacciones que podemos llegar a tener frente a ello.  El dolor, la desesperación y la irracionalidad que puede llevarnos a sentir algo como esto, están descritos de manera magistral por este otro King (no menos valioso que el autor de historias de terror), ya que nos demuestra qué tan bien conoce como artista el alma de sus semejantes y es capaz de reflejarlo con tanta humanidad en una ficción como esta.
      Al girar la trama en torno a un matrimonio con problemas conyugales, trata también la dificultad del amor entre los adultos, pues según queda de manifiesto en este cuento, cuesta mantener el equilibrio en una empresa como esta.   Sin querer caer en el spoiler, lo sucedido acá sin dudas que nos remueve, sin tener que caer en el uso de monstruosidades o psicópatas para ello.

3- Batman y Robin tienen un altercado: Un nombre como este no puede ser más llamativo e intrigante, puesto que lo primero que se le viene a la mente a uno vienen a ser los cómics de famoso Dúo Dinámico.  Debe saberse además que el mismísimo Caballero de la Noche es el superhéroe favorito de nuestro autor y quien incluso realizó una bastante recomendable introducción, para la novela gráfica que a mediados de los ochenta cerró la etapa Pre Crisis del Murciélago.  De igual manera debe tenerse en cuenta que de seguro DC ni le cobró derechos por usar sus marcas registradas, gracias a la “publicidad gratuita” que le hizo, lo que en el caso de alguien menos popular no habría sido así.
     Pues su argumento sigue dentro de la línea más intimista que hayamos en el texto anterior, profundizando a su manera tan particular en las maravillas y miserias de nuestra sociedad, esta vez acerca de las relaciones padre-hijo.  Es así que sus protagonistas son un hombre ya maduro (quien rodea la cincuentena de edad) y su padre anciano con Alzheimer, quienes deben enfrentar juntos la entropía del paso del tiempo y sin embargo pese a todas las dificultades, se mantiene por sobre cualquier cosa el fuerte lazo que los une.   A su vez, está presente  en la narración el tema de la violencia y cómo esta nos idiotiza, algo que tan bien sabe abordar King.

4- La Duna: Volvemos a la narrativa de terror y de carácter sobrenatural más encima.   Como sucede con el subgénero, trata además de un misterio y del cual nunca llegamos a saber por qué suceden acontecimientos como este (tal como en la vida real con el azar), que si su realizador hubiese concluido todo explicando acerca del origen de las fuerzas extraordinarias que aquí aparecen, la habría pifiado.
     Tal cual sucede en el caso anterior, su protagonista rememora su vida, que los recuerdos siempre son importantes en las ficciones para conocer a fondo a los personajes y explicar quiénes son ahora en su presente, así como en la vida real a través de nuestros recuerdos podemos mantener la esencia de quienes somos.  Esta vez su protagonista es nada menos que un anciano ya jubilado, un juez más encima, quien debido a su experiencia profesional y vivencial se supone conoce bastante bien a sus semejantes, en especial la que concierne a la oscuridad que guardamos.
     Cuando Stephen King está ya dentro de la llamada “tercera edad”, pareciera que se siente cada vez más identificado con sus coetáneos, que este anciano no es el único que toma protagonismo en uno de los cuentos del libro.  En todo caso el examen de conciencia que realiza el protagonista, se equipara en parte al que realiza el propio King cuando nos cuenta acerca de la génesis de cada uno de estos relatos.

5- Niño Malo: Sin dudas que uno de los mejores textos que componen esta antología, tratándose de otra historia de terror, aunque esta vez más dentro del terreno del psicológico, pese a sus aspectos sobrenaturales.  Asimismo nos volvemos a encontrar con la presencia de los recuerdos, tan valiosos para darle un corpus dramático a la ficción y que esta vez nos vuelven a impresionar por todo lo que se nos cuenta.
     Su argumento gira en torno a un hombre que está por morir con la inyección letal por haber cometido un asesinato a sangre fría en plena calle, contra un menor de edad y bajo la mirada horrorizada de un montón de testigos.  El sujeto durante toda su reclusión permanece casi en silencio, incluso con su abogado defensor, hasta que se encuentra a horas de que se cumpla su sentencia y entonces le cuenta al leguleyo qué lo llevó a cometer tal acto.  Su narración es sin duda impresionante, tanto para su receptor como para nosotros, ya que en pocas palabras nos revela un rostro acerca del mal en estado puro inolvidable: bajo la apariencia de un niño bizarro, que tal como en las narraciones más tradiconales, juega con el engaño para cobrar sus víctimas.  Desde su infancia el protagonista vive acosado por este verdadero demonio y al que le debe más de una desgracia en su vida.
      Este cuento refleja muy bien lo que la maldad (y no solo humana) puede llegar a manchar de todo lo bello que hay en el mundo: la inocencia, la amistad, la esperanza y el amor.  A su vez aborda otro tópico importante dentro de este tipo de obras, el de la justicia, pues tal como se presenta al principio del relato, una cosa es la idea de justicia que posee una sociedad civilizada, con sus leyes, tal cual le toca conocer al protagonista en carne propia debido al crimen que supuestamente ha cometido…Y otra la que tiene que ver con conceptos más antiguos como la venganza, que ante un relato con estas características incluso llega a tomar ribetes cercanos a la justicia divina, ya que el niño malo que aquí aparece sin dudas que es un ser infernal que debe ser devuelto al agujero de donde salió.  Asimismo como estamos frente a fuerzas desconocidas o mejor dicho de naturaleza sobrenatural, queda de manifiesto que ni todo el poder o la voluntad del ser humano, puede contra estas mismas potestades extraterrenas; en otras palabras, somos poca cosa en comparación con la inmensa vastedad del universo.
    No se puede dejar de lado que por medio de este relato, King regresa a otra temática que maneja bastante bien: el drama carcelario.  Pues si bien esta parte de la ambientación no es lo primordial en su desarrollo, sí nos hace recordar ese otro tipo de clásicos suyos como Rita Hayworth y la Redención de Shawshank y La Milla Verde, obras en las que nos transporta sin dudas a esas claustrofóbicas construcciones y la verdad de la miseria de quienes se hayan confinados en sus paredes. 
     Luego de  Área 81, sin dudas que de lo mejor en lo que va de este libro.

6- Una muerte: Sabido por los lectores más acérrimos del señor King, es que este es un ferviente admirador de las historias ambientadas en el Lejano Oeste, siendo la mejor prueba de ello sus novelas de La Torre Oscura.  De este modo el presente texto viene a ser otro de sus homenajes a este escenario que tanto ama y conoce, demostrándonos su versatilidad para pasar de un estilo a otro y aun así mantenerse fiel a su pluma. 
     En esta ocasión vuelve a abordar el viejo tema de la justicia, que por supuesto tiene que ver con la presencia del mal en nuestras vidas, aunque a diferencia del cuento que le antecede, este se presenta a un nivel humano; de igual manera el bien, en esta caso la justicia humana, se encuentra en una figura constante en las historias gringas y las del propio King: el representante legal de la ley, que en este caso es nada menos que un sheriff de pueblo y quien debe hallar al despiadado que mató y violó a una niña inocente.

7- La iglesia de huesos: Empezaré este comentario acerca del primero de los dos poemas agregados a esta selección, diciéndoles que por mucho que me guste “Esteban Rey”, su lírica me aburre, puesto que además este género es el que menos me gusta de los tres grandes de la literatura (cabe recordar que los otros dos son el narrativo y el dramático, o sea, el teatro); además cuando se lee un poema traducido, se pierde mucho del original, que a diferencia de otro tipo de textos la lírica solo se aprecia por completo cuando el lector la aprecia en su lengua materna.
     De este poema de carácter narrativo, con un nombre tan ominoso y que no deja de mantener el característico tono macabro de buena parte de la obra de King, solo diré que trata sobre un grupo de personas que hace un viaje por un paisaje, sin dudas que dantesco.

8- La moral: Ahora viene otro de esos relatos en los que su autor se luce como uno de los mejores narradores de su generación y de la actualidad.  Pues sin ser una obra de terror, no deja de abarcar los grandes temas ligados a este género, como lo vienen a ser la oscuridad que anida en el corazón humano y/o la inclinación natural de las personas al mal (o al pecado, como podría verse a través de una mirada de tipo religiosa, que el nombre del cuento atiendo sin dudas a esta dimensión, aunque de manera indirecta).
      En cierto sentido esta historia recuerda a un filme de los noventa que en su momento provocó polémica, Una Propuesta Indecente, en la que un millonario ya entrado en años le ofrece a un matrimonio joven una suma increíble de dinero a cambio de acostarse con la mujer; por supuesto que esta oferta le trae varias consecuencias a la pareja, que llevan al espectador a más de un debate.  Es así que en este cuento, sin vacilaciones entre lo más destacado del tomo, usa una base parecida, al girar en torno a marido y mujer que son tentados por un anciano para cometer un “pequeño” acto de maldad.  Una vez cometido el trabajo por encargo, una serie de situaciones va demostrando lo fácil que se pueden desmoronar nuestros principios, si accedemos a dejarnos corromper por los demás.
      El atropello cometido por el matrimonio es sin duda deplorable y se mantiene al lector expectante a saber qué en realidad se le ha pedido para conseguir su “premio”; sin embargo radica en la mente retorcida del supuesto hombre de actitud intachable, que podemos encontrarnos con una exacta imagen de la idea de que nunca llegamos a conocer a los demás y que cualquiera de nosotros puede albergar los sentimientos más mezquinos. 
       La degradación por la que pasa cada uno de los personajes principales no es para ignorar, que al final nos queda la certeza de que solo depende de nuestra propia fuerza de voluntad, para mantener la dignidad frente a lo que llamamos el “pecado”.

9- Más allá: Junto con La Duna, puede ser considerado dentro de lo menos valorable en este libro (que por mi falta de “juicio poético”, dejo de lado los dos poemas que aquí se hayan).  La trama posee sus virtudes, pero la verdad encuentro esta historia una pieza demasiado menor en comparación con lo mejorcito de su autor. 
     Tal como dice su nombre, trata acerca de la vida después de la muerte, por lo que la narración recoge ideas clásicas al respecto, como ciertas representaciones del purgatorio, la reencarnación y el mito del eterno retorno. 
      Su protagonista es un hombre del cual nos vamos enterando que si bien no es un villano, tampoco es un derroche de virtudes (quien esté libre de pecados que lance la primera piedra), quien al fallecer se encuentra en una especie de oficina y tiene una muy interesante charla con quien lo atiende.
      Considerando los elementos de este relato, su dimensión moral (tan habitual en el género del terror y en autores con una educación religiosa como Stephen King) nos lleva al terreno de las consecuencias que tienen nuestros actos en los demás, como en nosotros mismos; de este modo al igual que en esa joyita que es La Moral (que al lado de este otro cuento hace que Más Allá pierda frente a tan buen ejemplo), se nos plantea el papel que cumple el libre albedrío en nuestras vidas y que no podemos ignorar si en realidad nos importan los demás y deseamos quedar con la conciencia tranquila.

10- Ur: Debo reconocer que por mucho que me haya gustado Área 81, este cuento (o novela corta considerando su extensión) es lejos mi favorito de todo este muy especial Bazar de los Malos Sueños.  ¿La razón? Pues que en pocas palabras es una historia inserta dentro de la saga que adoro de Stephen King, conocida como La Torre Oscura, o al menos tiene estrecha relación con varios de sus elementos: mundos paralelos, la misma Torre…y los Hampones con Chaqueta Amarilla (esos sujetos monstruosos que ya habían aparecido anteriormente en otras obras del “tío Steve”).
     Su argumento tiene que ver con un profesor universitario de literatura (otro de los tantos alter ego del propio King), quien en la práctica toda su vida ha sido un sujeto común y corriente, sin mayores detalles que lo hagan ser alguien extraordinario.  Un día decide comprarse un Kindle, o sea, uno de esos tantos aparatitos para leer libros en digital.  No obstante es por medio de este objeto propio de la modernidad, que se abre la posibilidad para encontrarse con la invitación a la aventura que significaría tener un objeto que en realidad no se trata de un avance de la tecnología (al menos en este caso), sino que se trata de un artefacto mágico.  El Kindle le permite acceder primero a un listado de obras hechas por los grandes autores de la literatura (como Shakespeare, Hemingway y mi compatriota Roberto Bolaño, quien es mencionado dos veces en este relato, lo que no dejó de admirarme), que no existen en nuestro mundo, aunque sí en otros.  Sin embargo todo se complica cuando accede a una función muy singular de la maquinita, que le permite leer noticias de nuestro futuro y decide evitar una tragedia a toda costa.
     El papel de la literatura en nuestras vidas queda más que manifestado en este entretenidísimo cuento, como también la existencia de las maravillas con las que nos podemos encontrar y que si bien difícilmente serán como este Kindle, sí pueden hacer de la existencia de uno algo mucho más bello.  De igual manera, tal como le pasa al personaje principal, queda expresado que dentro de cada uno de nosotros también habita un héroe…Solo hay que aprender a sacarlo a flote.

Preciosa portada...No sé en qué idioma.

4 comentarios:

  1. Parece que este es uno de los mejores libros que ha publicado últimamente. Es evidente que King ha madurado como autor. Sus preocupaciones son cada vez más trascendentales.
    Espero la segunda parte. Un saludo, Elwin.

    -Mauro Vargas.

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    1. La verdad es que no es mi antología suya favorita (ese papel está entre "El Umbral de la Noche", "Las 4 Estaciones", "Todo es Eventual" y "Todo Oscuro sin Estrellas"), pero de que está bueno el libro, bueno está.

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  2. Excelente análisis Elwin. Espero ansioso la segunda parte. Stephen King es de defender mucho al cuento como forma de expresión literaria. Y es uno de los pocos autores de estos géneros que tanto nos gustan que sigue editando antologías propias. Después... es como todo, según el gusto de cada uno.. habrá relatos buenos, malos y mas ó menos. Pero que siempre es un placer leer al King de los cuentos, no hay duda. Estoy de acuerdo en que El Umbral de la Noche es un antología genial, de lo mejor del género. Pero el King de las novelas cortas que podemos encontrar en Las 4 Estaciones, Todo Oscuro Sin Estrellas y (me permito agregar) Cuatro Después de la Medianoche, es sencillamente impresionante. Un abrazo.

    RICARDO
    www.stephenking.com.ar

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    Respuestas
    1. Para mí siempre me es una gran dicha compartir estos textos sobre King con otro admirador de su obra (tal cual nuestro compañero Mauro)...
      Fíjate que uno de mis "pecados de omisión" que más me pesan, es no haberme comprado "Cuatro Después de la Medianoche" cuando pude hacerlo y a un buen precio. Fue hace años y luego nunca más pillé edición alguna completa. Luego la partición que hicieron de esta obra los editores españoles (un verdadero atentado), nunca la he encontrado en sus dos tomos.
      Espero para finales de semana publicar la última parte dedicada a tan maravillosa antología.

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