Las ocupaciones y preocupaciones me han tenido alejado del blog, que pronto estará de aniversario. Hace rato que escribí sobre estas "experiencia oníricas" y ya era hora de contarles de ellas. He tenido varios sueños interesantes este tiempo, pero los he olvidado demasiado rápido, pues ni siquiera me ha dado tiempo para anotarlos apenas despertaba... A ver qué les parecen estos ya llevan una temporada guardados.
PRIMERO
Estaba muy enojado y sin temor a los maleantes, pero ni ellos, ni yo actuábamos con violencia física, ni verbal; en cambio sí hablábamos harto. Entre medio me di cuenta que la fémina tenía hijos pequeños y le decía que debía darles el ejemplo, no actuando de esa forma.
Los tipos hablan tirado mi billetera con el dinero a una piscina y yo trataba de rescatarla.
Me ofrecían devolverme cerca de doscientas lucas, que uno de los ladrones me entendía la mano con los billetes mojados, pero yo me negaba y les decía que quería todo.
Entonces me proponían ir a comprarles unas cervezas (chelas les llamaban) y así me entregarían el 100%. La ratera me iba a acompañar y yo accedía, sin embargo, la controlaba agarrándola de sus manos por detrás y así "esposada" nos adentrábamos en una especie de persa, donde unos locales eran regentados por carabineros como vendedores y con los cuales se suponía igual podía contar (una señora, en plena calle, me decía en qué sector estaban sus tiendas). Llegamos al sector y solo encontrábamos a un vendedor/carabinero muy guapo, rubio y con barba muy cuidada, quien nos decía que sus jefes andaban de colación.
SEGUNDO
Su antiguo amo antes de dejarlo me mostraba que lo alimentaba con su sangre, haciéndose unos pequeños cortes en sus dedos para que la criatura le lamiera el fluido.
Yo me compadecí de ese ser, aunque no me atrevía a darle mi sangre (se me venía a la cabeza la imagen de que me mordiera el cuello y así succionara algo para sobrevivir), aunque decidí llevármelo a mi casa y en el camino ver cómo me la arreglaba. En un momento pensé en dejarlo sobre un árbol e irme, no obstante, me había agradado el vampirito, con el cual la charla era muy amena.
En nuestro trayecto vimos a unas criaturas blancas parecidas a perros, jugando entre ellas, las que también poseían un aspecto humanoide. Mi nuevo amigo se asustó un poco al verlas, pues, le pareció que lo iban a atacar.
De un momento a otro el monstruito llevaba parte del torso al descubierto y me llamaba la atención que no tuviera pelos y fuese musculoso.
- Sí, con salchichas.
Me fuí corriendo hacia mi casa junto al vampirito, la cual veía a medida que me acercaba, cuando justo cruzando la calle venían dos adolescentes por igual poco amistosos y uno de ellos había sacado un spray y un encendedor, diciéndonos que nos quemaría vivos si no les dábamos el dinero.


Amigo, insisto que deberías compilarlo para hacer un libro onírico
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