Un nuevo año ha llegado para el Cubil del Cíclope, que
ya son quince en total y mucho ha pasado entre medio. Puedo recordar los años de gloria, los
primeros, la nostalgia de una comunidad bloguera que existía y me hacía feliz,
así como el interés de mucha gente en lo que yo hacía (entre ellos mis propios
amigos, que se notaba su paso por estos lares).
Es cierto que cada ocasión que puedo me quejo de lo mismo, pero es
inevitable que no se me vengan a la cabeza dichas cosas.
Pese a que ahora tengo menos tiempo (la pega y el pololeo), así como las pocas ganas que a veces me embargan, he continuado con este proyecto que no ha dejado de ser valioso para mí. Desde la última vez que estuve de "celebración", he publicado un total de 52 entradas y eso no me parece moco de pavo (antes escribía mucho más, pero al menos no he desistido como otros, que hace rato dejaron de lado sus páginas). Sigo escribiendo gran parte de mis trabajos mientras estoy fuera de casa, cuando voy de viaje o, mayormente, en el gym, entre un ejercicio y otro (tal como ahora mismo lo estoy haciendo, que, más encima, acá está llenísimo).
Hay muchos textos que me han sido muy valiosos este tiempo, que bien me gustaría compartirlos con más gente; no obstante, ante la falta de interés en este tipo de plataformas, no consiguen la popularidad que bien quisiera; no obstante. Pese a todo me hace muy feliz poder comunicarme sobre temas que me importan y estoy orgulloso de ellos: Dentro de lo que puedo mencionar ahora, y que se me viene a la memoria, se encuentran mis revisión de la última parte de Los Thundercats, un show animado gringo ochentero que de niño me fascinaba y que en la adultez me dio mayores satisfacciones, tras comprobar cuán magníficos y adultos son sus guiones; un cariño, aún mayo, r tengo hacia mis dos posts dedicados a sendas novelas de Stephen King (Elevación y Después), mi autor favorito, libros que disfruté tanto, que al redactar estas palabras me dan ganas de leerme de una vez sus otros dos textos que hace rato tengo pendientes; de igual manera, tras haber visto en el cine, con tanta alegría, los nuevos reboots de Superman y Los 4 Fantásticos, la pasé muy bien escribiendo acerca de ellos; lo mismo me pasó cuando compartí mis impresiones sobre la segunda temporada de The Sandman, que tanto esperé ver, luego de leerme todos los cómics originales (pues tenía esa deuda con la magna obra de Neil Gaiman y, al menos, la pagué dedicándome a su inolvidable adaptación); de igual manera, fue significativo para mí poder contarles qué me pareció ver, por fin, completa Tales from the Crypt, un show de horror al que recordaba con cariño desde mis años mozos; tampoco puedo dejar de lado, lo encantado que estuve al volver a leer a Brandon Sanderson, que el año pasado me dispuse a volver a disfrutar, de una vez, de su prosa (con las novelas Aleación de Ley y Sombras de Identidad); y, por supuesto, que no voy a olvidar todo lo que hice respecto a Doctor Who, show que dentro de poco terminaré de ver y si bien todavía me falta escribir sobre su temporada 14 (de la Serie Moderna, claro), le diré adiós por lo menos de aquí a la próxima Navidad, cuando recién regrese el personaje a la pantalla chica.
Pese a que ahora tengo menos tiempo (la pega y el pololeo), así como las pocas ganas que a veces me embargan, he continuado con este proyecto que no ha dejado de ser valioso para mí. Desde la última vez que estuve de "celebración", he publicado un total de 52 entradas y eso no me parece moco de pavo (antes escribía mucho más, pero al menos no he desistido como otros, que hace rato dejaron de lado sus páginas). Sigo escribiendo gran parte de mis trabajos mientras estoy fuera de casa, cuando voy de viaje o, mayormente, en el gym, entre un ejercicio y otro (tal como ahora mismo lo estoy haciendo, que, más encima, acá está llenísimo).
Hay muchos textos que me han sido muy valiosos este tiempo, que bien me gustaría compartirlos con más gente; no obstante, ante la falta de interés en este tipo de plataformas, no consiguen la popularidad que bien quisiera; no obstante. Pese a todo me hace muy feliz poder comunicarme sobre temas que me importan y estoy orgulloso de ellos: Dentro de lo que puedo mencionar ahora, y que se me viene a la memoria, se encuentran mis revisión de la última parte de Los Thundercats, un show animado gringo ochentero que de niño me fascinaba y que en la adultez me dio mayores satisfacciones, tras comprobar cuán magníficos y adultos son sus guiones; un cariño, aún mayo, r tengo hacia mis dos posts dedicados a sendas novelas de Stephen King (Elevación y Después), mi autor favorito, libros que disfruté tanto, que al redactar estas palabras me dan ganas de leerme de una vez sus otros dos textos que hace rato tengo pendientes; de igual manera, tras haber visto en el cine, con tanta alegría, los nuevos reboots de Superman y Los 4 Fantásticos, la pasé muy bien escribiendo acerca de ellos; lo mismo me pasó cuando compartí mis impresiones sobre la segunda temporada de The Sandman, que tanto esperé ver, luego de leerme todos los cómics originales (pues tenía esa deuda con la magna obra de Neil Gaiman y, al menos, la pagué dedicándome a su inolvidable adaptación); de igual manera, fue significativo para mí poder contarles qué me pareció ver, por fin, completa Tales from the Crypt, un show de horror al que recordaba con cariño desde mis años mozos; tampoco puedo dejar de lado, lo encantado que estuve al volver a leer a Brandon Sanderson, que el año pasado me dispuse a volver a disfrutar, de una vez, de su prosa (con las novelas Aleación de Ley y Sombras de Identidad); y, por supuesto, que no voy a olvidar todo lo que hice respecto a Doctor Who, show que dentro de poco terminaré de ver y si bien todavía me falta escribir sobre su temporada 14 (de la Serie Moderna, claro), le diré adiós por lo menos de aquí a la próxima Navidad, cuando recién regrese el personaje a la pantalla chica.
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| Ser o no ser... |
También durante este periodo me ha tocado despedirme de un montón de gente que abandonó este mundo, quienes forman parte de mis recuerdos desde hace décadas y a las que les debo mucho. Por lo general escribo sobre escritores, actores y dibujantes de cómics, a veces sobre músicos, puesto que se trata de los temas que me interesan desde que tengo uso de razón (nunca sobre deportistas o políticos, por ejemplo). Sus partidas también son una señal de que no solo el tiempo ha pasado, sino que yo mismo me voy haciendo viejo; puesto que, en la mayoría de los casos, se trataba de artistas que ya eran adultos, hace rato, cuando los conocí en mi infancia o juventud.
Echo de menos la comunidad de blogueros que había, de cuando nos escribíamos entre colegas y nos nominábamos a premios honoríficos; mucha de esa gente no solo abandonó sus páginas, sino que las sacó de Internet. Un caso especial es para mí Cidroq, mi amigo mexicano que falleció prematuramente y quien era todo un apasionado en lo que hacía (no es la primera vez que lo menciono por acá, como muchas de las cosas que ya he dicho, pero es que viene al caso). Yo creo que Eduardo, a diferencia de otros, no habría desistido de continuar con su proyecto. Extraño mis conversaciones en tiempo real con él, que charlábamos harto por el chat de Gmail.
El año pasado, entre octubre y noviembre, estuve con licencia médica durante un mes y medio por estrés laboral; ese periodo me devolvió algo que extrañaba: El placer de escribir sin apuros, todo lo que yo quisiera, en casa más encima, puesto que no tenía mayores obligaciones (a veces en vacaciones, al menos durante los últimos años, hago tantas cosas que no me dedico como antes al blog). Fue toda una terapia para mí, ocupar ese tiempo en textos sobre títulos que por esos días me hicieron muy feliz (como mi reencuentro con The Orville).
Cabe mencionar que este año comencé a publicar acerca de mis sueños, los que he estado registrando desde 2025. Cuando puedo recordarlos, por lo general en la mañana o dentro de las primeras horas del día, los dejo registrados; sin embargo, esto es posible en pocas ocasiones, ya que la jornada laboral intensa me lleva a olvidarlos fácilmente. Al menos ya llevo 6 compartidos por acá, lo que ha sucedido a lo largo de 3 meses consecutivos. Me gusta mucho mantener estos registros.
Me dan ganas de retomar secciones clásicas del blog, las que me han dado muchas satisfacciones... Les estoy hablando de Pecados de Omisión (sobre los libros que no me compré y que ahora están descatalogados, por lo que me arrepiento de mi pésima decisión de entonces y que hace rato deseo incorporar cómics a estas listas); lo mismo me pasa con Así era en mis Tiempos (sobre mis memorias de cómo funcionaba el mundo, otrora en mi infancia y juventud, en especial en lo que concierne a la tecnología, que se me ocurre podría hacer algo sobre Messenger); por último, me dan ganas de rescatar Lugares que nos Hablan, acerca de esos sitios que frecuentaba seguido y ya no están, que, ahora que lo pienso bien, nunca he escrito acerca del Café Colonia, del cual tengo preciosos recuerdos y añoro). También podría volver a las entrevistas (pienso que podría hacérsela ea una amiga de mi adolescencia, hoy actriz de cine y de cierto éxito.
Ya es el momento de acabar con este post de Aniversario y no puedo dejar de agradecer a los Únicos Lectores constantes que me quedan: Mis amigos Eduardo Gacitúa y Ricardo Ruiz; menciono en especial a Martín, quien vez que me escribe me deja muy contento con sus comentarios inteligentes, que he aprendido harto de él.
A ver cómo se viene la próxima temporada.




Muchas gracias amigo por las palabras, creo que en realidad la gente a derivado a otros medios en dónde seas más audiovisual... Por cierto que buena foto con la calaca
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