domingo, 15 de febrero de 2026

Belleza pura


1. Inicios y repasos
 
   Estuve cerca de dos meses leyendo una colección de cómics, que está entre lo más sublime que me ha tocado disfrutar a lo largo de mi medio siglo de vida: Les estoy hablando de Sandman, la obra maestra del noveno arte de Neil Gaiman, aquella que lo hizo conocido y le concedió un montón de premios.  Y es que el año pasado una de las mejores inversiones que hice en materia de ñoñería, fue comprarme en 3 tomos y edición de lujo en tapa dura todo lo que escribió el autor para Morfeo y los suyos. Cerca de tres mil páginas, dibujadas por numerosos artistas visuales de gran talento (salvo un par, cuyas viñetas francamente las encontré horribles y no sé cómo consiguieron trabajar en una historieta tan importante).
   Debería escribir sobre esta obra, dedicarle tiempo a cada una de sus miniseries, historias autoconclusivas y arcos argumentales, pero ya no lo hice y la tarea sería muy extensa; debí realizarlo a medida que iba avanzando en las historias, como lo hago con las colecciones de cuentos y algunas series con entregas autoconclusivas.  Como ya no fue, al menos tengo esta otra oportunidad para saldar parte de mi deuda con dicha obra.
   En 2025, por fin, se estrenó la segunda temporada de The Sandman, la adaptación de imagen real que produjo Netflix sobre las mentadas novelas gráficas.  Pasó cerca de tres años para que recién se pudiese ver tal continuación y ello fue, más encima, anunciándose como la Temporada Final (de 12 episodios, más encima, el último una especie de "agregado").   Para cuando fue posible ver estos esperados capítulos (que la temporada anterior dejó la vara muy alta), el autor de las novelas gráficas, Neil Gaiman, ya había caído en desgracia al ser acusado por varias mujeres de abuso sexual.  Pese a que no había pruebas y el escritor se defendió bastante bien - todavía en investigaciones su caso- Netflix y otras empresas le quitaron su apoyo y de ese modo cerraron varios de los proyectos que tenían con él, olvidando la máxima de que se es inocente hasta que se demuestre lo contrario (algo que se supone los gringos tienen muy claro).  Debido a lo anterior, se desaprovechó un montón de material original para adaptar (y en especial las historias cortas, joyitas de tremenda calidad), así como se obvió su nombre durante la promoción de esta continuación (una tremenda falta de respeto ¿No?).

 
2. Continuación
 
    A medida que iba avanzando en los cómics y ya cuando llegué a lo abordado en la segunda temporada de Netflix, me propuse de una vez vérmela; aunque me repetí antes la primera temporada, para evaluar mejor lo que habían hecho con las historias que en ella se consideraron.  Mejoró mi apreciación de lo hecho por los "traicioneros" (ojo: Los productores, que no los artistas involucrados en tan bella serie), aunque sí me quedó claro más que nunca que Netflix es tanto o más woke que Disney o BBC en la actualidad.  Respecto a lo anterior, siendo yo mismo parte de una minoría como gay que soy, puedo tolerar hasta cierto punto la inclusión forzada (pues una cosa es mostrar la diversidad de forma espontánea, otra volver a un personaje famoso, real o ficticio, parte de una minoría cuando originalmente no lo es); no obstante, lo que sí me molesta es el revisionismo histórico y las ideas que atentan contra el sano juicio (como  los absurdos dichos por la escritora argentina de terror Mariana Henríquez, quien afirmó que una villana no puede ser una anciana, tal como sucede en Weapons, o que no se puede asesinar a homosexuales, tal como pasa en Halloween Kills).  Es así que en The Sandman (en el cómic es solo Sandman, sin el artículo) hay gente de color cuando no corresponde (como millonarios negros y de poder en el mundo occidental de principios del siglo XX) y volvieron de tez oscura a todos los que pudieron (como a Muerte y a Lucien, quienes, en todo caso, salieron estupendos en su caracterización).  Y en cuanto a los personajes LGTB que aparecen en pantalla, en efecto son los mismos de las historietas, que estos abundan en una pieza como Sandman y ello se muestra de lo más "normal" como corresponde en una obra actual (claro que este título comenzó a escribirse en los ochenta, de modo que su creador fue bastante visionario, cuando incorporó con tanta credibilidad todos esos personajes).
 
3.  La temporada paso a paso
 
    La segunda temporada comenzó a lo grande, contando una de los arcos argumentales más celebrados de Sandman: Estación de Nieblas.  Su trama nos muestra a Morfeo viajando de nuevo al Infierno para saldar una deuda de milenios.  Gaiman nos engañó y justo cuando creíamos que el argumento iba para un lado, resulta que nos sorprende haciendo que todo vaya a otro y de la mejor manera.    Respecto a esta secuencia de episodios, por fin conocemos al resto de los Eternos: Destino fue una decepción, que acá es, según el woke Netflix, negro; pero eso es un pelo de la cola, considerando la pésima actuación del actor a cargo de tal rol (carece de la sublimidad del hermano mayor de Morfeo).  No obstante, me gustó mucho Delirio, claro que para hacerla más "pasable" la embellecieron, tal como sucedió con Desesperación, a quien le quitaron su aspecto repulsivo.  En cuanto a Deseo, lo/la amo y mis mayores respetos para el artista no-binario que lo interpreta (tuvo el gusto de conocer a Mason Alexander en el live action de Cowboy Bebop y desde entonces me sorprende gratamente su talento). Y en cuanto a Muerte, esa morenaza es dueña de mi corazón.
   Siguiendo con Estación de Nieblas, reencontrarme con Gwendoline Christine como Lucifer fue un tremendo gozo.  Y es que cada vez que salía en pantalla, se robaba la pantalla, al punto de opacar a su colega, Tom Sturridge, cuando salían juntos.
   Cabe mencionar que al final de esta pieza, se agregó la versión de El Sueño de una Noche de Verano, el gran homenaje de Gaiman a Shakespeare y que fue la primera historieta en ganar un certamen literario (el prestigioso Premio Mundial de Fantasía).  La verdad es que esperaba con muchas ansias esta traslación a la pantalla, y, para serles sincero, las expectativas no fueron por completo satisfechas (pues el cómic está lleno de criaturas increíbles, lo que acá se abarató bastante con unos cuantos elfos, carentes de lo extraordinario de los seres de la historieta); además, ver a un rey Oberón negro me pareció patético, personaje que, más encima, fue desperdiciado en esta adaptación.
   En cuanto al resto de cómo dramatizaron esta saga, en verdad le hace honor al cómic y cada uno de los dioses y criaturas sobrenaturales que visitaron al protagonista en su reino, estuvieron a la altura (hubo unos cuantos efectos de CGI que me parecieron poco logrados, sin embargo, se los perdono a la luz de las numerosas virtudes de esta adaptación).  Otra cosa, antes de que se me olvide, se agrega una tontera woke más a la lista, cuando aparecen dos ángeles (a quienes, más encima, les quitaron su protagonismo) y ambos resultan ser negros (en cambio, mucho antes, en los sesenta, el gran Rod Serling en Galería Nocturna nos presentó de forma muy convincente a un ángel de color y eso fue osado, que en ese tiempo apenas se les daba espacio a los actores afroamericanos, en papeles que no fueran estereotipos, y todo ello cuando no existía esta fiebre de la inclusión forzada).



   Luego de la anterior historia, le tocó el momento a Vidas Breves, oportunidad en la cual por fin conocernos en pantalla a Destrucción y el actor que hizo de él logró encarnarlo muy bien (además de ser bellísimo y muy varonil, tal cual el de los cómics).  La trama acerca de la búsqueda del "Hijo Pródigo", quien hace siglos había abandonado su tarea y a su familia, por parte de Delirio y Sueño, mantuvo el nivel del show. Entremedio se adaptaron otras dos de las novelas gráficas autoconclusivas más alabadas y queridas de la colección: La Canción de Orfeo (sobre el trágico destino del único hijo de Sueño) y Thermidor (acerca de la misión que le da Morfeo a Lady Johanna Constantine en plena Revolución Francesa).  De estos injertos, la última fue la que más me agradó, que el otro no decae, pero no me gustó que le quitaran uno de sus elementos más crueles.  Me olvidaba: Para este arco ocuparon a un precioso personaje transgénero de Juego a ser Tú, una tremenda saga que, lamentablemente, no adaptaron para esta serie.
   Con posterioridad le toca a Las Benévolas ser adaptado con maestría.  Les estoy hablando de las tres mujeres que conocimos al principio de la serie, unas especies de oráculos que aparecen en varios momentos del cómic y en su adaptación, quienes en este arco argumental salen en su aspecto más terrorífico.  Es así que luego de varios eventos que presenciamos a partir de la primera temporada, estas féminas van detrás de Sueño para castigarlo... Y les estoy hablando de una fuerza superior a la de los dioses, los Eternos y otras entidades cósmicas de ese universo ficcional. 
    Entre medio, de manera muy ingeniosa, incorporaron un par de pasajes sacados de Overtura, la precuela que Gaiman escribió mucho tiempo después del cierre de la colección regular (de ese modo fue un gusto reencontrarme con Rufus Sewell, un querido actor al que no veía desde El Hombre en el Castillo).  Por cierto, nuevamente volvieron a otro personaje negro, aunque, tan vez, para justificar cambios estéticos ya apreciados en ocasiones mencionadas.
    Asimismo, rescataron al personaje de Johanna Constantine, para darnos en el gusto a un montón de espectadores (en especial a los que amamos a su actriz, Jenna Coleman, desde que la conocimos por su adorable papel como la Chica Imposible/Clara Oswald en Doctor Who).  También, debo decir, que me agrado bastante la relación que le dieron a esta con el Corintio II.
     En cuanto al impactante final de esta historia para el cierre definitivo de todo, en verdad fue sublime y desde ya el programa inicia un camino, al cual no podemos dejar de transitar; la delicadeza con la que fue ejecutado todo esto y lo que vendrá a continuación, es una verdadera oda a Sandman, uno de los cómics para más bellos que se hayan escrito jamás.
   Solo después de tantos sucesos extraordinarios, somos testigos de El Velatorio.  Se debe acabar la historia de Morfeo y ello es llevado a cabo con una tremenda carga de emotividad e interviniendo la mayoría de los personajes, a los que conocimos desde el principio.  Para quienes recién han tenido su encuentro con este final, todo está lleno de sorpresas y no resulta difícil sacar uno que otro lagrimón.  Agregado a todo esto, tal como ya pasó antes en esta temporada, se consideraron elementos de otras novelas gráficas del personaje, como sucede con la despedida de Hob, el amigo humano de Morfeo (Domingo de Luto) y el último encuentro de Shakespeare con su mecenas (La Tempestad).
    Por cierto, una vez que haya terminado este capítulo, esperen al final de los créditos, pues viene una larga y significativa escena, que le da bastante sentido a lo que hemos presenciado. En suma, un desenlace bello, poético y conmovedor.
    Como nada es perfecto, el wokismo otra vez se hizo presente (como dice el dicho: El Diablo está en los detalles) al hacer que las dos guerreras escolta/protectoras de la reina Titania del reino de las hadas, duendes y similares sean negras; a estas dos últimas las muestran en primer plano, como los ángeles nombrados de Estación de Nieblas, una evidente declaración de principios woke ¿No?
 
4. Final
 
    Pero The Sandman tuvo algo así como un epílogo, un especial dedicado a uno de sus personajes más queridos y es que les estoy hablando de la hermana mayor de Sueño.  Es así que veremos para deleite nuestro la adaptación de Muerte: El alto costo de la vida, la primera miniserie dedicada a esta Eterna.  Con mucho respeto y amor hacia la novela gráfica y aprovechando el talento de la actriz que hacía de Muerte, haciéndonos olvidar por completo de su cambio de color, se nos cuenta lo que sucede cuando Muerte pasa un día como mortal (lo que hace una vez cada cien años para conocer bien a los humanos).  Es así que conoce a un hombre con deseos de suicidarse y con él pasa el resto de sus horas durante ese día y su noche.  Bien podría ser este el capítulo más hermoso de toda la serie, en el cual no suceden hechos de gran magnitud como en el resto de la serie.  No obstante, su tono reflexivo e intimista nos llega al corazón, mostrándonos no solo la calidez de esta Muerte tan cercana a nosotros, sino una serie de facetas propias de nuestra naturaleza, que son importantes tener presentes para comprendernos mejor.  Una bella reflexión para quedarse dentro de cada uno, tras acabar este viaje juntos y vn el cual esa adorable loca de Hettie tiene un rol muy especial que cumplir.   ¿Y hay elementos woke? En efecto otra pareja negra, pero les perdono esto y el resto, solo porque el conjunto y el resultado de The Sandman ha superado muchas de las expectativas que tenía.
   Por cierto: Cuando me enteré de que habían cambiado la edad del coprotagonista de esta pieza, de ser un adolescente amargado a un adulto desilusionado, me decepcioné harto.   Pero les salió tan bien el arreglo, que se entendía debido a lo complicado desde el punto de vista moral, que ya no eché de menos esa versión.
   Tras esta revisión, solo queda mirar atrás y dar gracias por tanto que nos dieron sus artistas, a ver si en un futuro cercano volvemos a ver a Morfeo y a compañía en pantalla.
   Para terminar: Magnífico lo que hicieron, aparte de todo lo mencionado, con secundarios recurrentes como el cuervo Mathew (que Gaiman aún nos debe contarnos con lujo de detalles su origen), Mervyn Cabeza de Calabaza (solo hace poco me enteré de que su voz en inglés la puso el gran Mark Hamill) y Gilbert/El Campo del Violín (uf, otro tremendo de la actuación a su cargo, el gran Stephen Fry y que, en verdad, aquí aparece excelentemente caracterizado como el gran homenaje a Chesterton que es).  Cada vez que aparecía cada uno de estos tres, como me pasaba con mi igualmente querido Lucien, disfrutaba mucho.   Y tampoco puedo dejar de lado a Caín y Abel, esos hermanos bíblicos, a los que Neil sacó casi del olvido de los viejos cómics de terror de DC, otorgándoles una nueva vida maravillosa en sus historias y que en la versión de Netflix nos hicieron gozar mucho junto al resto de su equipo del Ensueño, todos al servicio del gran Morfeo.


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