1. Inicios y repasos
Estuve cerca
de dos meses leyendo una colección de cómics, que está entre lo más sublime que
me ha tocado disfrutar a lo largo de mi medio siglo de vida: Les estoy hablando
de Sandman, la obra maestra del noveno arte de Neil Gaiman,
aquella que lo hizo conocido y le concedió un montón de premios. Y es que el año pasado una de las mejores
inversiones que hice en materia de ñoñería, fue comprarme en 3 tomos y edición
de lujo en tapa dura todo lo que escribió el autor para Morfeo y los suyos.
Cerca de tres mil páginas, dibujadas por numerosos artistas visuales de gran
talento (salvo un par, cuyas viñetas francamente las encontré horribles y no sé
cómo consiguieron trabajar en una historieta tan importante).
Debería escribir sobre esta obra, dedicarle tiempo a cada una de sus miniseries, historias autoconclusivas y arcos argumentales, pero ya no lo hice y la tarea sería muy extensa; debí realizarlo a medida que iba avanzando en las historias, como lo hago con las colecciones de cuentos y algunas series con entregas autoconclusivas. Como ya no fue, al menos tengo esta otra oportunidad para saldar parte de mi deuda con dicha obra.
En 2025, por fin, se estrenó la segunda temporada de The Sandman, la adaptación de imagen real que produjo Netflix sobre las mentadas novelas gráficas. Pasó cerca de tres años para que recién se pudiese ver tal continuación y ello fue, más encima, anunciándose como la Temporada Final (de 12 episodios, más encima, el último una especie de "agregado"). Para cuando fue posible ver estos esperados capítulos (que la temporada anterior dejó la vara muy alta), el autor de las novelas gráficas, Neil Gaiman, ya había caído en desgracia al ser acusado por varias mujeres de abuso sexual. Pese a que no había pruebas y el escritor se defendió bastante bien - todavía en investigaciones su caso- Netflix y otras empresas le quitaron su apoyo y de ese modo cerraron varios de los proyectos que tenían con él, olvidando la máxima de que se es inocente hasta que se demuestre lo contrario (algo que se supone los gringos tienen muy claro). Debido a lo anterior, se desaprovechó un montón de material original para adaptar (y en especial las historias cortas, joyitas de tremenda calidad), así como se obvió su nombre durante la promoción de esta continuación (una tremenda falta de respeto ¿No?).
Debería escribir sobre esta obra, dedicarle tiempo a cada una de sus miniseries, historias autoconclusivas y arcos argumentales, pero ya no lo hice y la tarea sería muy extensa; debí realizarlo a medida que iba avanzando en las historias, como lo hago con las colecciones de cuentos y algunas series con entregas autoconclusivas. Como ya no fue, al menos tengo esta otra oportunidad para saldar parte de mi deuda con dicha obra.
En 2025, por fin, se estrenó la segunda temporada de The Sandman, la adaptación de imagen real que produjo Netflix sobre las mentadas novelas gráficas. Pasó cerca de tres años para que recién se pudiese ver tal continuación y ello fue, más encima, anunciándose como la Temporada Final (de 12 episodios, más encima, el último una especie de "agregado"). Para cuando fue posible ver estos esperados capítulos (que la temporada anterior dejó la vara muy alta), el autor de las novelas gráficas, Neil Gaiman, ya había caído en desgracia al ser acusado por varias mujeres de abuso sexual. Pese a que no había pruebas y el escritor se defendió bastante bien - todavía en investigaciones su caso- Netflix y otras empresas le quitaron su apoyo y de ese modo cerraron varios de los proyectos que tenían con él, olvidando la máxima de que se es inocente hasta que se demuestre lo contrario (algo que se supone los gringos tienen muy claro). Debido a lo anterior, se desaprovechó un montón de material original para adaptar (y en especial las historias cortas, joyitas de tremenda calidad), así como se obvió su nombre durante la promoción de esta continuación (una tremenda falta de respeto ¿No?).
Siguiendo con Estación de Nieblas, reencontrarme con Gwendoline Christine como Lucifer fue un tremendo gozo. Y es que cada vez que salía en pantalla, se robaba la pantalla, al punto de opacar a su colega, Tom Sturridge, cuando salían juntos.
Cabe mencionar que al final de esta pieza, se agregó la versión de El Sueño de una Noche de Verano, el gran homenaje de Gaiman a Shakespeare y que fue la primera historieta en ganar un certamen literario (el prestigioso Premio Mundial de Fantasía). La verdad es que esperaba con muchas ansias esta traslación a la pantalla, y, para serles sincero, las expectativas no fueron por completo satisfechas (pues el cómic está lleno de criaturas increíbles, lo que acá se abarató bastante con unos cuantos elfos, carentes de lo extraordinario de los seres de la historieta); además, ver a un rey Oberón negro me pareció patético, personaje que, más encima, fue desperdiciado en esta adaptación.
En cuanto al resto de cómo dramatizaron esta saga, en verdad le hace honor al cómic y cada uno de los dioses y criaturas sobrenaturales que visitaron al protagonista en su reino, estuvieron a la altura (hubo unos cuantos efectos de CGI que me parecieron poco logrados, sin embargo, se los perdono a la luz de las numerosas virtudes de esta adaptación). Otra cosa, antes de que se me olvide, se agrega una tontera woke más a la lista, cuando aparecen dos ángeles (a quienes, más encima, les quitaron su protagonismo) y ambos resultan ser negros (en cambio, mucho antes, en los sesenta, el gran Rod Serling en Galería Nocturna nos presentó de forma muy convincente a un ángel de color y eso fue osado, que en ese tiempo apenas se les daba espacio a los actores afroamericanos, en papeles que no fueran estereotipos, y todo ello cuando no existía esta fiebre de la inclusión forzada).
Luego de la anterior historia, le tocó el momento a Vidas Breves, oportunidad en la cual por fin conocernos en pantalla a Destrucción y el actor que hizo de él logró encarnarlo muy bien (además de ser bellísimo y muy varonil, tal cual el de los cómics). La trama acerca de la búsqueda del "Hijo Pródigo", quien hace siglos había abandonado su tarea y a su familia, por parte de Delirio y Sueño, mantuvo el nivel del show. Entremedio se adaptaron otras dos de las novelas gráficas autoconclusivas más alabadas y queridas de la colección: La Canción de Orfeo (sobre el trágico destino del único hijo de Sueño) y Thermidor (acerca de la misión que le da Morfeo a Lady Johanna Constantine en plena Revolución Francesa). De estos injertos, la última fue la que más me agradó, que el otro no decae, pero no me gustó que le quitaran uno de sus elementos más crueles. Me olvidaba: Para este arco ocuparon a un precioso personaje transgénero de Juego a ser Tú, una tremenda saga que, lamentablemente, no adaptaron para esta serie.
Con posterioridad le toca a Las Benévolas ser adaptado con maestría. Les estoy hablando de las tres mujeres que conocimos al principio de la serie, unas especies de oráculos que aparecen en varios momentos del cómic y en su adaptación, quienes en este arco argumental salen en su aspecto más terrorífico. Es así que luego de varios eventos que presenciamos a partir de la primera temporada, estas féminas van detrás de Sueño para castigarlo... Y les estoy hablando de una fuerza superior a la de los dioses, los Eternos y otras entidades cósmicas de ese universo ficcional.
Entre medio, de manera muy ingeniosa, incorporaron un par de pasajes sacados de Overtura, la precuela que Gaiman escribió mucho tiempo después del cierre de la colección regular (de ese modo fue un gusto reencontrarme con Rufus Sewell, un querido actor al que no veía desde El Hombre en el Castillo). Por cierto, nuevamente volvieron a otro personaje negro, aunque, tan vez, para justificar cambios estéticos ya apreciados en ocasiones mencionadas.
Asimismo, rescataron al personaje de Johanna Constantine, para darnos en el gusto a un montón de espectadores (en especial a los que amamos a su actriz, Jenna Coleman, desde que la conocimos por su adorable papel como la Chica Imposible/Clara Oswald en Doctor Who). También, debo decir, que me agrado bastante la relación que le dieron a esta con el Corintio II.
En cuanto al impactante final de esta historia para el cierre definitivo de todo, en verdad fue sublime y desde ya el programa inicia un camino, al cual no podemos dejar de transitar; la delicadeza con la que fue ejecutado todo esto y lo que vendrá a continuación, es una verdadera oda a Sandman, uno de los cómics para más bellos que se hayan escrito jamás.
Solo después de tantos sucesos extraordinarios, somos testigos de El Velatorio. Se debe acabar la historia de Morfeo y ello es llevado a cabo con una tremenda carga de emotividad e interviniendo la mayoría de los personajes, a los que conocimos desde el principio. Para quienes recién han tenido su encuentro con este final, todo está lleno de sorpresas y no resulta difícil sacar uno que otro lagrimón. Agregado a todo esto, tal como ya pasó antes en esta temporada, se consideraron elementos de otras novelas gráficas del personaje, como sucede con la despedida de Hob, el amigo humano de Morfeo (Domingo de Luto) y el último encuentro de Shakespeare con su mecenas (La Tempestad).
Por cierto, una vez que haya terminado este capítulo, esperen al final de los créditos, pues viene una larga y significativa escena, que le da bastante sentido a lo que hemos presenciado. En suma, un desenlace bello, poético y conmovedor.
Como nada es perfecto, el wokismo otra vez se hizo presente (como dice el dicho: El Diablo está en los detalles) al hacer que las dos guerreras escolta/protectoras de la reina Titania del reino de las hadas, duendes y similares sean negras; a estas dos últimas las muestran en primer plano, como los ángeles nombrados de Estación de Nieblas, una evidente declaración de principios woke ¿No?
Por cierto: Cuando me enteré de que habían cambiado la edad del coprotagonista de esta pieza, de ser un adolescente amargado a un adulto desilusionado, me decepcioné harto. Pero les salió tan bien el arreglo, que se entendía debido a lo complicado desde el punto de vista moral, que ya no eché de menos esa versión.
Tras esta revisión, solo queda mirar atrás y dar gracias por tanto que nos dieron sus artistas, a ver si en un futuro cercano volvemos a ver a Morfeo y a compañía en pantalla.
Para terminar: Magnífico lo que hicieron, aparte de todo lo mencionado, con secundarios recurrentes como el cuervo Mathew (que Gaiman aún nos debe contarnos con lujo de detalles su origen), Mervyn Cabeza de Calabaza (solo hace poco me enteré de que su voz en inglés la puso el gran Mark Hamill) y Gilbert/El Campo del Violín (uf, otro tremendo de la actuación a su cargo, el gran Stephen Fry y que, en verdad, aquí aparece excelentemente caracterizado como el gran homenaje a Chesterton que es). Cada vez que aparecía cada uno de estos tres, como me pasaba con mi igualmente querido Lucien, disfrutaba mucho. Y tampoco puedo dejar de lado a Caín y Abel, esos hermanos bíblicos, a los que Neil sacó casi del olvido de los viejos cómics de terror de DC, otorgándoles una nueva vida maravillosa en sus historias y que en la versión de Netflix nos hicieron gozar mucho junto al resto de su equipo del Ensueño, todos al servicio del gran Morfeo.
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