Millones de fanáticos deceistas esperamos
con ganas el estreno del filme live action de la Liga de la Justicia, más
sabiendo que su responsable era nada menos que Zack Snyder, el mismo artífice
del inicio del llamado DCU (Universo Extendido DC Cinematográfico) con El Hombre de Acero y Batman versus Superman.Las expectativas eran altas, pero el sueño de
millones se derrumbó apenas se pudo ver el resultado de años de espera (en la
práctica, desde la infancia de muchos que crecimos con estos cómics y sus
personajes), puesto que el producto final dejó mucho que desear. Estrenada en 2017, la cinta tuvo varios
problemas para ser terminada y entre ellos debido a que el cineasta abandonó el
proyecto antes de realizar la postproducción y el montaje final, puesto que su
hija Autumn se suicidó y como era de esperar no estaba en condiciones de
dedicarse a dichas labores.Fue así que
se contrató a un artista incluso mucho más virtuoso que el propio Snyder: Josh
Whedon. Whedon, escritor/guionista, productor y
director dio el salto a la fama cuando en los noventa tomó su guión de una
pésima película juvenil, Buffy la Cazavampiros y la convirtió en
una exitosa serie de televisión del mismo nombre, la que sin dudas hizo
historia y hasta tuvo un quizás aún mejor spin-off en Angel.Luego nos dio la series de ciencia ficción
también de culto Firefly y Dollhouse, que
lamentablemente no fueron tan longevas, si bien aún así se ganaron el corazón
de millones y el aprecio de la crítica.Entre medio vino su trabajo en una de las más celebradas etapas de los
cómics de los X- Men (¡Si hasta el divo de Grant Morrison lo alabó en su libro Supergods
por esta labor, considerándolo el único libretista que saltó de la pantalla
chica a las viñetas de manera destacable! Sitial que compartía junto a nada
menos que Michael Straczynski).El
momento más alto de su carrera estaría al dirigir y escribir la primera
aventura hollywoodense de Los Vengadores de Marvel... Pero luego
llegó La Era de Ultron, su segunda y última incursión en el
universo marvelita, la cual no fue tan rentable como se esperaba y de ese modo
se fue a la Distinguida Competencia. Con un curriculum como el de arriba (que ni
siquiera mencioné todo), varios celebramos la llegada de Whedon, quien además
le podía aportar el humor que al universo tan demasiado oscuro de la visión de
Znyder le faltaba.Y claro que hizo esta
labor de aligerar el tono del filme, sin embargo se le pasó la mano, como luego
pudimos comprobar y al final la cinta resultó ser un verdadero bodrio
infumable, que buena parte del público (en especial los más ñoños) y la prensa
detestaron. Lo que sucedió es que Whedon, presionado por los productores como
el mismísimo Geoff Jhons (importante guionista de DC y hace rato peso pesado al
mando de la empresa y de sus productos derivados como películas y series),
recortó un montón de material filmado por su predecesor y grabó nuevas escenas,
dándole giros argumentales distintos a la trama e incluso a las
caracterizaciones de los personajes y las relaciones entre estos.La película en sí se hizo aburrida y poco
heroica, algo que no podíamos creer de la fusión Snyder/Whedon. Más encima,
luego nos enteramos del maltrato que tuvo Whedon con las estrellas, conducta
que venía desde su época en Buffy, ya que comenzaron a salir las denuncias en
contra de él y de ese modo pasó a formar parte de la lista negra de Hollywood
(si bien como dice mi amigo Ricardo Ruiz, es raro se hayan demorado tanto en
denunciar todo esto y de manera conjunta más encima). Pasó el tiempo y algunas heridas sanaron,
con ello llegó la posibilidad de que Snyder estrenara su versión de la Liga
de la Justicia, de modo que comenzó todo un movimiento en redes
sociales por parte de los frikis para que se concretara esta posibilidad.Así fue como a principios del año pasado, se
concretó el proyecto, concediéndosele al director varios millones para pulir su
edición y que en una primera instancia, se iba a estrenar como miniserie de 4 episodios de una hora cada uno; ante esta noticia, quedaba más claro que nunca
que la versión de Zack Snyder, difería mucho de lo que llegó a los cines en su
momento.
El gran cambio de Steppenwolf entre una versión y otra.
En el transcurso de este mes que ya
termina, pudimos apreciar por fin la adaptación de la Liga de la Justicia, tal
y como siempre la quiso su primer director.Más encima, al final fue montada como filme, pese a su larga duración de
4 horas y como desde los inicios se prometió.En la práctica todos quedaron fascinados, puesto que mejoró tanto la
puesta en escena, que se trataba de una película aparte y lejos superior al
"monstruo de Frankenstein", perpetrado por el otrora niño favorito de
Hollywood. Muchas razones tenemos para querer ver y
amar lo realizado por Snyder, pero antes de nombrar estos motivos es necesario
hacer una aclaración: Sus superhéroes no corresponden a la imagen luminosa que
tenemos de estos populares justicieros y solo Flash (en una versión que más nos
recuerda al alegre Wally West, que al sobrio Barry Allen) aparece como alguien
que mantiene cierta alegría inocente en su proceder; el resto, hasta la misma
Wonder Woman y en un acto de dureza que no esperaríamos de ella en el clímax de
la película, son demasiado graves y se nota cargan con mucho peso sobre sus hombros
(Ciborg es un claro resentido y Aquaman solo gracias a su propio filme, recién
se gana nuestros corazoncitos)... Y, sin embargo, no podemos dejar de aplaudir
este verdadero espectáculo que se nos ha concedido. A ver, repasemos algunos de los aspectos
positivos de este "Corte del Director", que en todo caso debo
confesarles que me vi solo una vez la versión cinematográfica y me desagradó
tanto que en la práctica la olvidé toda (salvo una graciosa escena relacionada
con Aquaman y el lazo mágico de Wondy, que sin dudas era uno de los pocos
ingeniosos aportes de Whedon).
"Papi" Darkeseid acompañado por Desaad y la Abuelita Buena.
1.
En primer lugar esta vez el villano de la historia logra atraernos.Steppenwolf es en la práctica un desconocido
para la mayoría y comparado con los rivales de Loki, Ultron y Thanos a los que
se enfrentan los Vengadores del cine, no tenía peso dramático dentro del guión
en la encarnación anterior del filme. Sin embargo, ahora entendemos mejor sus
motivaciones y esta vez su nuevo aspecto, muchos más aterrador y demoniaco es
magnífico.Sus diálogos y monólogos son
casi shakespereanos. 2.
Nos habíamos quedado con las ganas de ver al gran Darkseid por culpa de Whedon
y demases, no obstante ahora sale que da gusto y queda constancia de que
Steppenwolf es solo un emisario del Nuevo Dios Oscuro.Para rematar y casi provocarnos más de un orgasmo
de felicidad a los frikis, aparece harto Desaad y de paso incluso apreciamos a
la mismísima Abuelita Buena (una de mis villanas favoritas). 3.
El poco atlético (o más bien flacuchento) Flash del DCU me había parecido hasta
ahora un verdadero payaso sin mayor atractivo, pero ahora nos lo humanizan
tanto que no solo resulta ser un mero principiante cómico, sino que destacan en
él sus deseos para hacer mejor la vida de los demás; por lo mismo, no duda en
sacrificarse para conseguirlo y el heroísmo en él es conmovedor. Gracias a lo
anterior logra sobresalir entre sus compañeros (bueno, difícil consiga ser tan
carismático como la propia Diana de Themiscyra, aunque está muy cerca de ella).
Así que ahora bien podemos esperar con ansias su largometraje en privado, que
se sabe promete mucho. 4.
Un querido superhéroe, pilar de la Liga de la Justicia, tiene dos memorables
escenas.No diré quién es por si alguien
que no se ha llenado de spoilers y aún no ve esta versión, desea descubrirlo
por su cuenta. He aquí una poderosa razón para esperar el mejor de los futuros
a esta franquicia cinematográfica. 5.
La verdad es que no sé si sale en el montaje para el cine, pero otro personaje
notable vemos en el corte de Zack Snyder, alguien muy ligado a Batman.Más encima, está interpretado por un tremendo
actor, ligado desde hace años a las adaptaciones del género (y lo mejor es que
no cometieron la estupidez de cambiar su raza, para dárselas de políticamente
correctos). 6.
Dos secundarios de peso relacionados con Aquaman intervienen, realzando la
calidad de esta cinta llena de sorpresas de lo más gratas. 7.
Superman con su traje oscuro, que bien nos recuerda ese gran cómic de los
noventa sobre su resurrección, se ve estupendo. 8.
Un villano increíble sale también, con un monólogo para sacarse el sombrero y
en una escena postapocalíptica que vendría a ser la antesala del gran filme que
estamos esperando.Después de esta
intervención, con mayor razón no aceptaré que me ninguneen la versión de dicho
criminal, presentada hace unos años atrás en otra de las películas de esta
saga. ¿Se me olvida algo más? Solo me queda
decir que me habría encantado ver en pantalla grande esta joyita y acompañado
de mi sobrinito Amilcar, como de mis amigos más frikis, para luego celebrar en
grande un espectáculo como este.
El potente tráiler subitulado (y este no es puras promesas)
Pese al talento del guionista y director
Josh Whedon, creador de la ya mítica serie Buffy la Cazavampiros, el resto de
los programas salidos de su imaginación, de los que no se puede negar la calidad de sus historias
y aspectos artísticos, no han tenido tanta suerte. Es así que ninguna de sus otras creaciones ha
conseguido acabar su periodo en pantalla, tal como su creador lo tenía
presupuestado originalmente; tan solo esto fue posible en el caso del mismo
show que le dio la fama y que luego de 150 episodios repartidos en 7
temporadas, cerró de manera magnífica, escribiendo y dirigiendo él mismo su
final. Angel, el spin-off de la
serie acerca de la “Cazadora” iba en lo mejor y ya había superado el centenar
de capítulos, cuando se la cancelaron y nos dejaron a sus seguidores con la
interrogante acerca del destino de sus queridos protagonistas. Peor suerte tuvo su western espacial y
futurista Fireflyque no consiguió más de una temporada, siendo que sus 3
últimos episodios no se emitieron de inmediato en USA y si no fuera gracias al apoyo de sus
incondicionales, habría sido imposible efectuar la película para el cine que
ayudó a acabar el ciclo de manera memorable.
En cuanto a Agentes de S.H.I.E.L.D., aún exhibiéndose, en realidad
corresponde a un producto cocreado por él (debido a que fue el responsable de
la cinta que permitió su nacimiento: Los Vengadores), pero que en su
desarrollo poco feliz (o más bien simplón) a medida que el tiempo ha
transcurrido, se nota que no posee la mano de este. Y es cuando llegamos a Dollhouse…
Emitida entre 2009 y 2010, Dollhouse
contó con 2 temporadas de 13 capítulos cada una. En el papel principal
llamó a la bella Elisa Dushku, con quien trabajó en Buffy y Angel,
quien hizo en estos otros dos dramas el rol de Faith, la otra Cazadora que pasó
de antiheroína, a villana y por último a heroína, como uno de los personajes
más queridos en el universo compartido de ambas producciones. Cabe mencionar que el papel de la Dushku le
calzó a medida para lucirse, quien ya era famosa en el medio cuando hizo este
por entonces nuevo título (no hace mucho había protagonizado también lo llorada
Tru
Calling, la que por igual fue interrumpida en su segundo año). No obstante pese a la simpatía de esta y todo
lo que le tocó hacer en esta otra obra, que le exigía más que nunca un despliegue
escénico que muchas veces variaba demasiado de una semana a otra, bien quedó
disminuida ante el mayor talento de sus compañeros de actuación, como ya se
explicará.
No solo con la mencionada colaboradora de
sus anteriores creaciones, contó Whedon en esta ocasión, si no que en total
tuvo a otros 4 ya conocidos en Dollhouse (lo que evidencia sin
dudas su lealtad con los histriones, puesto que no fue la primera vez en que
hizo tal cosa y luego algo parecido pasó con algunas incorporaciones en Agentes
de S.H.I.E.L.D.). De este modo
entre los secundarios, nos volvemos a encontrar con Amy Acker (Winifred Burkle
/ Illyria en Angel y quien sin duda ha dado su mejor trabajo como la ex
mercenaria genio de la computación Samantha Groves "Root" en Person of Interest), Summer Glau (River Tam en Firefly), Alexis Denisof
(Wesley Wyndam-Pryce en Buffy y Angel) y el guapo como
también todo un camaleón de la actuación Alan Tudyck (Hoban "Wash"
Washburne en Firefly). Tan solo estos
cuatro, en especial el último, lejos superan en su actuación a la actriz
principal.
Elisa Dushku como dominatrix...
¡La fantasía de much@s!
La historia trata acerca de una agencia
con intereses comerciales y políticos propios, que posee un servicio muy
exclusivo y que solo algunos pocos (los más adinerados y con mejores contactos
entre los poderosos) pueden acceder: contar con los llamados “Muñecos (a)s”, que son personas
programadas para que calcen perfectamente con sus deseos, durante el tiempo en
el que dura el contrato con Dollhouse (Casa de Muñecas en español). Esta gente “hecha a medida” corresponde a individuos que durante 5 años
trabajan para la empresa prestando sus cuerpos, de modo que sus personalidades
y recuerdes se guarden en disco duros externos y en cambio se puedan instalar en
sus redes neurales las personalidades requeridas por los clientes o lo que en
su momento necesita la misma Dollhouse; a ello se le suman también las más
inesperadas habilidades que entre un trabajo y otro varían bastante, entre
hablar distintos idiomas, ser expertos en un área especializada de algún
sofisticado conocimiento, lo que en suma los convierte entre un capítulo y otro
en una persona por completo nueva.
Cuando no están laburando, permanecen en un estado parecido a la
infancia, dóciles y sin instintos sexuales y supuestamente sin recuerdos de
tareas realizadas. Quienes toman estos
compromisos con la agencia, son por lo general personas que desean escapar de
sus problemas, olvidándose durante el periodo mencionado de ellos, para luego de
cumplido el plazo de sus servicios, cobrar una suma millonaria que les permita
vivir el resto de sus días holgadamente; eso sí, siempre son sujetos jóvenes de
entre los veinte y treinta años, siempre hermosos.
La premisa de esta serie de ciencia
ficción ambientada en el presente y que luego nos depara un tremendo sobresalto,
al mostrarnos nada menos que un futuro postapocalíptico cercano y en el que la
misma Dollhouse es la responsable, da para abordar varios temas de interés:
entre estos el más importante, viene a ser el que concierne a la definición que
le damos a la personalidad y por ende a lo que llamamos ser humano ¿Somos acaso
la suma de nuestras experiencias o las elecciones que hacemos en nuestro paso
por la vida? En este sentido, los argumentos que aparte de ser muy entretenidos
y estar llenos de emociones entre las que se encuentran los misterios de rigor,
la aventura, el humor y también varios momentos de mucha intensidad dramática y
belleza, ahondan en la naturaleza de nuestra humanidad. No obstante la idea más bien metafísica y/o
religiosa, sobre nuestra identidad como individuos en particular y especie en
general, no es el tono de este programa; aunque se podría decir que tal como
está representando en la trama central de Dollhouse, es más bien el principio
de la conciencia como característica intrínseca de nuestra humanidad, la que
aquí se defiende, en vez de la noción del espíritu o el alma. Y en todo esto, vienen a ser nada menos que
nuestras decisiones las que nos definen, algo que queda demostrado en los
personajes que aquí aparecen, tanto los que son “Muñecos (a)s”, como el resto
que los rodea y que también trabaja para la firma.
Ante el concepto de contratar de una
manera tan increíble, a gente para que haga del objeto del deseo más íntimo de
uno, hay por supuesto un fuerte elemento de fantasía sexual. No obstante los guiones van más allá de este
recurso, que podría ser un facilismo morboso y debido a esto en ocasiones los
personajes son solicitados como amigos, profesionales y hasta como madres (que
no todo se trata de sexo en esta vida, ejem).
Y es en este enorme abanico de posibilidades, que los artistas detrás de
todo esto, demuestran de una manera muy divertida su capacidad para
transformarse en alguien distinto cada vez.
Al respecto, las sorpresas son grandes, pues queda en evidencia el
talento que poseen actores y actrices, quienes impactan a su público con un
trabajo de estas características. Por
esto mismo, Elisa Dushku (y debo confesar que desde mi etapa de universitario
es una de las dueñas de mi corazón) queda algo opacada por sus colegas, quienes
en realidad “se roban la película”; no obstante la actriz hace lo mejor de sí y
logra darle a la protagonista un gran carisma, a través de una identidad propia
y que se convierte en uno de los mejores puntos de la serie.
Desde el primer capítulo notamos que hay
un gran arco argumental, que se va desarrollando de manera paulatina en el
programa, el cual luego debido a la eminencia de su cancelación fue apurado y
al menos fue cerrado en su conjunto de manera óptima hacia su desenlace. Entre medio hay varios capítulos
autoconclusivos, que por un lado exhiben lo que le toca pasar a Echo (la muñeca
a cargo de la Dushku) y por otro a los demás personajes, que muchas veces
poseen por su cuenta sus propias aventuras; en este último caso, dichos arcos
narrativos o bien tienen que ver con la trama principal o bien sirven para
definirlos mejor como entes autónomos y con sus propias motivaciones.
Josh Whedon dirigió y escribió varios
episodios de la primera temporada, sentando las bases para la rica mitología de
la serie. No obstante en su segunda
temporada solo se encargó del primer capítulo, dejando como siempre la
responsabilidad a otros escritores y directores el resto del programa. Sus sucesores hicieron una estupenda labor,
en especial en lo que tiene que ver con el cierre de los destinos de sus
personajes y las repercusiones de la increíble tecnología de Dollhouse en el
mundo; no obstante ante la ausencia de Whedon y la reducción de los mínimos 5
años que se suponía iba a durar todo, uno se pregunta cómo habría sido todo, si
este no se hubiese desentendido del proyecto.
Luego de leer el listado de más abajo, adivinen quién es quién.
Los protagonistas son:
Echo: El rol de Elisa
Dushku es la más solicitada de todas las muñecas, quien llegó a Dollhouse como
Caroline Farrell, una universitaria de fuertes intereses ideológicos, que se
tropieza con las maquinaciones de Dollhouse y al querer descubrirla frente a la
comunidad se ve envuelta en sus redes.
Como Echo, quizás debido tanto a su gran inteligencia como su fuerte personalidad,
al poco tiempo después de firmar su contrato desarrolla una evolución, que la
hace convertirse en una amalgama de todas las personalidades que han grabado en
ella; de este modo, al saber como Caroline que la institución es mucho más de
lo que aparenta y que sus propósitos son bastante siniestros en realidad, comienza
a ayudar a que la verdad poco a poco vaya sabiéndose, influyendo con sus
intervenciones en los que la rodean.
Sierra: Mi personaje
favorito, además de que la exótica actriz de rasgos orientales que la
interpreta (Dichen Lachman), de igual manera terminó por conquistarme, al
regalarnos ambas algunos de los momentos más notables de todo el show. Su pasado antes de convertirse de entrar a la
compañía, viene a ser el más triste de todos.
En contra de lo previsto, en su calidad de “muñeca” llega a entablar un
muy emotivo romance con uno de sus compañeros y el que luego a ambos termina
por redimirlos, después de tantas penurias. A la Lachman la pudimos ver con
posterioridad haciendo de villana en la segunda temporada de Agentes
de S.H.I.E.L.D.
Victor: El muñeco pareja
de Sierra, es un apuesto hombre que tan solo en el episodio 3 se descubre su
identidad como tal, ya que antes estuvo en una misión programado por la propia
Dollhouse, para sus fines particulares.
Interpretado por Enver Gjokaj, luego coprotagonista de Agente Carter, se vuelve uno de los amigos más cercanos de Echo/Caroline. Su pasado, tal como el de Sierra, solo es
revelado en la segunda temporada.
Adelle DeWitt: De nacionalidad
británica, es quien está a cargo de la filial de Dollhouse gringa en la que
transcurre la mayor parte de la historia (hay otra sede en Washington D.C.). Fría en apariencia y desinteresada en
mantener relaciones interpersonales, que no sean del tipo profesional, en
realidad es una mujer que alberga su grado de dulzura, quien se preocupa por
sus empleados y entre los que se encuentran los mismos muñecos. Eficiente como ella sola, cuando se trata de
dejar claro quién manda, se vuelve alguien de temer.
Paul Ballard: El masculino
agente del FBI y luego empleado de Dollhouse, llegó a verse dentro de los
vericuetos de esta empresa, cuando se obsesionó con averiguar acerca del
paradero de Caroline Farrell. De
personalidad heroica y apasionada, su papel dentro de una temporada y otra
varía bastante, aunque siempre dejando claro la nobleza de su corazón. Tahmoh
Penikett, el actor que lo encarna, trabajó antes en un emotivo episodio junto a
Elisa Dushku en Tru Calling.
Topher Brink: Genio de la
tecnología, que con sus diseños e ideas revolucionó por completo los métodos de
Dollhouse, es el predilecto de la DeWitt, quien siente por él un afecto mayor
que por el resto y que los dignifica bastante (nada romántico, ni sexual en
todo caso). De gustos “ñoños”,
supuestamente solo se interesa en él mismo y ve a lo(a)s “muñeco(a)s” como
objetos; no obstante tal como pasa con el resto de los personajes, esconde a
alguien sensible y gentil, quien en su reclusión subterránea en Dollhouse se
siento solitario y por eso mismo ha llegado a sentir afecto por la gente con la
que trabaja.
Boyd Langton: Hombre maduro de
origen afroamericano, que llega a trabajar a Dollhouse en el episodio piloto,
siendo primero el agente encargado de cuidar de Echo y luego el nuevo jefe de
seguridad de Dollhouse. En un principio
desprecia a Echo y a los que son como
ella, hasta que se encariña con la “muñeca” y la protege más allá de lo
previsto. Hacia el final de la serie, se
revela un gran secreto acerca de sus verdaderas intenciones.
Los secundarios y recurrentes que hacen de
esta serie algo más atractivo aún son:
Alpha: Uno de los
primeros muñecos de Dollhouse, debido a varios elementos inesperados se
convirtió en un psicópata y asesino serial, quien causó estragos de importancia
en la institución y que luego en más de una ocasión vuelve a asolar a su
gente. Echo es más encima la principal
fuente de sus obsesiones, ya que tiene un pasado con ella. Es el personaje interpretado por Alan Tudyk.
Dra. Claire
Saunders: El
rol de Amy Acker, es la única víctima que dejó viva Alpha, aunque con serias cicatrices
físicas y psicológicas a cambio de su vida.
En Dollhouse debe velar por la salud de lo(a)s muñeco(a)s. En su pasado también hay grandes sorpresas,
lo mismo que en su futuro.
Mellie: La dulce vecina de
Ballard, que tiene intereses románticos por este, cuando aún estaba
investigando a Dollhouse, también nos depara un gran secreto acerca de su rol
dentro de todo esto.
Bennett Halverson:
Es
la programadora jefe de la subsidiaria en Washington D.C. de Dollhouse, quien
conoció a Echo cuando era Caroline y alberga por ella sentimientos de
venganza. Cuando conoce a Topher, se
sienten atraídos entre sí. Aparece recién
en la segunda temporada y es el papel que tuvo acá Summer Glau.
Senador Daniel
Perrin: Introducido
también en el transcurso de la segunda temporada, es un político que desea
revelar al mundo las triquiñuelas de Dollhouse; no obstante en su camino se
encuentra con terribles revelaciones, en la más increíble línea de las teorías de la confabulación. Está encarnado por Alexis Denisof.
Preciosos créditos de apertura de la primera temporada.
En el año de 2002 se lanzó la nueva
colección de Marvel dedicada a uno de sus personajes más clásicos, nada menos
que Steve Rogers, más conocido como Capitán América, llamado con mucho cariño
por sus seguidores como “El Capi”.
Considerando que este superhéroe viene a ser todo un ícono dentro de la
historieta y en especial en la dedicada a los superhéroes, ya que es tan antiguo
como Batman y Superman por ser creado al comienzo de la Edad de Oro de los
cómics (en 1941), ha pasado por numerosas etapas que evidencian los tiempos en
los cuales fueron realizadas sus distintas historias; de tal modo un personaje
como este, aparecido en plena Segunda Guerra Mundial, sin duda que tuvo un
carácter chovinista y panfletario, para luego en el renacer de la Era Marvel
(en los primeros años de los sesenta), tras su regreso, convertirse sin
dudas en todo un paradigma de los viejos ideales gringos en contraposición a la
nueva mentalidad de dicha década. Es así
cómo llegó a convertirse en el alma y la inspiración absoluta del superequipo
de Los Vengadores y del resto de sus pares (si bien no fue uno de sus
fundadores, ya que en la ficción fue “resucitado” de su sueño helado tiempo
después de crearse este grupo). Lo
anterior se debe justamente a su personalidad, que sin duda representa lo mejor
de los ideales de su nación, ya que siempre el viejo Capi mantuvo esa imagen de
ser vestigio de un mundo “demasiado inocente”, tras estar inmerso en los
vaivenes del devenir (luego bastante desfasado respecto a sus congéneres); de igual
modo corresponde a un símbolo de esperanza frente al cinismo de los tiempos
actuales. Luego con el correr de los
años, tanto en la ficción como en el mundo real, se hizo necesario que este
veterano de mil batallas se actualizara para mantener la atención de los suyos
y, en especial, de los lectores; por lo tanto con el inicio del volumen 4 de
sus revistas, se quiso utilizar a una dupla de artistas que le devolvieran al
viejo soldado el brillo y que según algunos había perdido tras las modas de
personajes más “modernos”(violentos, erotizados y sufridos como nunca).
Esta etapa corrió a manos de dos grandes
artistas (si bien debo reconocer que del primero de ellos nada sabía, hasta que
me leí este precioso tomo que hoy me inspira a escribir). Pues a cargo del guion estuvo John Ney
Rieber, escritor cuyos comienzos en el noveno arte fueron al amparo de nada
menos que de gente de la talla de Ray Bradbury y Karl Edward Wagner, adaptando
relatos de estos dos a la novela gráfica. Para el prestigioso sello Vértigo de
DC, dedicado a obras dirigidas a un público de criterio formado y muy exigente
en materia de calidad artística, suyos son un montón de títulos sobre la
longeva serie de Los Libros de la Magia y que en el caso suyo incluyen nada
menos que un par de crossovers con
John Constantine/Hellblazer. Para Marvel
antes de dedicarse de lleno al Capi, firmó una aventura de otro de sus grandes,
Wolverine. Algo más conocido en Chile resulta ser su compañero en esta empresa,
encargado de la parte visual, John Cassaday y de quien en este blog se revisó
su maravilloso trabajo para Astonishing X-Men,junto
al hoy más famoso que nunca Josh Wheddon.
Pues mientras Rieber sacó provecho de su experiencia en cómics militares,
gracias a su paso por G.I.Joe, Cassaday le otorgó un
carácter entre realista y utópico a sus viñetas; por otro lado, en sus
preciosas portadas copió el estilo de los afiches propagandísticos gringos de
la Segunda Guerra Mundial, homenajeándolos sin duda. De este modo debido a la química entre ambos,
el lector se encuentra con una magnífica labor llena de elementos políticos,
crítica social y un heroísmo que si bien a simple vista pareciera caer en el
nacionalismo, en realidad pretende remover la conciencia de un pueblo marcado
por su pasado y presente no muy luminoso (tal como quedará muy bien detallado
en el transcurso de los seis primeros números, compilados por Panini y que
tengo el gusto de poseer y haber gozado). Por otro lado, los responsables realizaron su
labor de tal manera, que gran parte de la trama es “contada” más bien a través
de un dibujo fluido, de modo que son las imágenes las encargadas de narrar su
historia, habiendo poco texto escrito entre las viñetas, sus diálogos y los
cuadros de apoyo (de igual manera hay varias viñetas exentas de todo texto); de
esta manera la experiencia de tener frente a los ojos sus páginas, resulta ser
algo de rápida lectura. No obstante, que
quede claro que no se trata de una obra simplona y de solo divertimento, sino
que es posible hallar en ella el propósito de hacer arte de verdad, aun cuando como
cómic viene a ser una manifestación popular y de aparente escapismo.
El llamado volumen 4 del Capitán América
comienza con un evento histórico trágico y reciente para los Estados Unidos: el
ataque a las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001. Es así como la
primera aparición de nuestro protagonista, no es usando uno de sus trajes
característicos, sino que llevando una prenda “común y corriente”, que lo
iguala al hombre cotidiano; por lo tanto lo vemos llevando el atuendo correcto
para realizar acciones de rescate, en medio de la devastación que impera en
dicho lugar. Por otro lado, la
impotencia frente a la tragedia (y los mismos muertos que se reconocen en el
dibujo) son una segura señal de que pese a la ostentación de tanto poder (ya
sea como país y como superhéroe), todos estamos expuestos a las fuerzas del
destino y del infortunio. Estas primeras
viñetas le dan su sentido al resto de lo que vendrá a continuación, ya que el
resto de la trama no puede ser más político: la amenaza terrorista islámica a
los Estados Unidos y en su propio territorio.
En contra de lo que pareciera en un vistazo rápido a esta trama, para
nada se trata de la típica demonización barata del enemigo extranjero, pues no
hay demagogia, ni proselitismo yanqui en los actos heroicos del Capi; sino que
este mismo se llega a transformar en la conciencia de un país, que por culpa de
sus gobernantes e ideología se ha ganado sus propios demonios. De tal modo lo
que sucede en las páginas de esta recomendable obra, es la consecuencia de los
propios pecados del pueblo estadounidense.
Por supuesto que lo cometido por los extremistas es reprochable y no
obstante Rieber no vacila en humanizar a estos “monstruos humanos”, demostrando
que a la larga muchos de ellos son víctimas de circunstancias que los superan
(inolvidable resulta ser el encuentro de Capi con los más jóvenes de la célula
terrorista a la que combate). Gente cuyo
odio y deseos de poder aún a costa de la vida de los demás hay en todas partes
y eso lo sabe muy bien este gran superhéroe, quien descubre y repudia dicho mal
tanto entre los invasores como entre sus compatriotas. De igual modo se nos deja claro que tener
sangre árabe y ser musulmán no es sinónimo de desprecio, tal como queda en
evidencia cuando el Capi interviene a favor de un ciudadano estadounidense, al
que los típicos racistas gringos lo acosan y en cambio reciben estos una dura
lección del verdadero patriota. Las
imágenes que ilustran todo esto son potentes y hermosas gracias al
perfeccionismo de Cassaday; de igual modo los diálogos que aquí hayamos son
sobrecogedores.
Como se trata de una historieta de ese
subgénero que tanto amamos, independientemente del trasfondo realista en el que
se desenvuelve todo, hay igual varios elementos caros a ello: como la ciencia
ficción, experimentos de modificación genética, armas ultrasofisticadas y la
intervención especial de otro querido personaje marvelita, ligado profundamente
a Steve Rogers.
Tras leer este más que prometedor comienzo
de las “nuevas” aventuras en solitario del Capitán América, uno bien quisiera
tener acceso al resto de la colección, puesto que sin duda esta primera
historia resulta ser una de las más satisfactorias, que he tenido la
oportunidad de conocer.
En el 2000 irrumpieron en el cine los
X-Men, famosos personajes del cómic creados a principios de los sesenta por los
demiurgos Stan Lee (en el guión) y Jack Kirby (en el dibujo) para Marvel. A partir de esa fecha gracias a una película
que encumbró más que nunca el subgénero de superhéroes en la pantalla grande,
una vez al año comenzaron a llegar nuevas cintas basadas en las franquicias de
la llamada Casa de las Ideas y de su eterna competidora DC (si bien la empresa
marvelita ha sido la que ha tenido mayor cantidad de adaptaciones…y éxitos). Debido a lo realizado por el director Brian
Singer, los ejecutivos de Marvel se dieron cuenta de que ya era hora de plasmar
el nuevo siglo con historias modernas y un cambio radical de imagen de sus
protagonistas, tal como lo hizo el alabado largometraje. Fue así que ni tontos ni perezosos,
decidieron contratar a todo un experto en materia de renovar y potenciar
historietas de rancio origen: el escocés Grant Morrison.
Luego de haber rescatado del olvido a
Animalman en los ochenta, un personaje secundario de DC, llevándolo a convertirse
en uno de sus mejores caballitos de batalla para su línea adulta Vértigo, se
encargó de llevar en los noventa a un nuevo nivel a la famosa Liga de la
Justicia y a la que le devolvió el esplendor de sus mejores tiempos. Fue así que Marvel no se resistió a trabajar
por primera vez con este artista, famoso entre otras cosas por sus guiones que
si bien no dejaban de tributar a sus ídolos de antaño del cómic, demostrando
además su gran conocimiento acerca de la historia del medio, abordando tramas
que en muchas ocasiones escapaban a las convenciones de la historieta promedio
que se hacía por aquel entonces (esto es historias que ahondaban en los
recovecos más oscuros de los superhéroes, como sus “paisajes” interiores del subconsciente,
poniendo énfasis además en el mundo onírico y las ideas más estrafalarias y/o
innovadoras posibles…Algo tan solo visto en gente como Alan Moore o Neil Gaiman cuando se trataba de “tebeos” del género). Pues Morrison aceptó el reto, pero antes de
comenzar a realizar su labor creó un manifiesto o más bien un decálogo, acerca
de cómo pensaba retratar a los Hombres-X; luego, por supuesto que su propuesta
tuvo la mejor acogida posible entre sus nuevos jefes, quienes le permitieron en
la práctica hacer lo que se le antojara con estos justicieros. Fue así que durante cuarenta y un números,
que incluyeron un anual, los X-Men consiguieron una de sus mejores etapas
(quizás solo igualada a la longeva a cargo de Chris Claremont y posteriormente
a la de Joss Whedon), la que se editó originalmente entre mayo de 2001 y marzo
de 2004.
El guionista tal como lo hizo con la Liga
de la Justicia, en la que reunió al equipo original de su primera formación,
quiso tener como protagonistas a la crème
de la crème de los mutantes, centrando cada arco argumental en algunos de
los más famosos personajes de estas narraciones. Es así que cada una de las sagas realizadas por
Morrison, les otorgan especial protagonismo al Profesor X, Bestia, Cíclope y
Jean Gray, de entre sus miembros más antiguos; luego, al canadiense Wolverine,
el más popular de todos los mutantes y que se unió a las filas del equipo
durante la internacionalización de este en los setenta; por último, agregó a
Emma Frost, quien hasta no hace mucho había sido su acérrima enemiga miembro
del Club Fuego Infernal. Por otro lado,
el guionista creó varios nuevos reclutas para el grupo, algunos de ellos de
gran impacto entre los lectores, tales como Ángel Salvadore (una chica
afroamericana con alas de mosca y muy resentida, quien apareció en la elogiada
cinta X-Men Orígenes: La Primera Generaciónde 2011), los Cuclillos
de Stepford (quintillizas con poderes mentales que actúan como una sola persona,
la mayoría de las veces y que en su apariencia y personalidad conjunta
corresponden a un homenaje del escritor a la película El Pueblo de los Malditos de
1960, basada en la novela de John Wyndham Los Cuclillos de Midwich), Pico (un
monstruoso, pero dulce adolescente con problemas de autoestima) y en especial
Xorn (un hombre que posee de cabeza…¡Una pequeña, aunque poderosa estrella! Lo
que lo convierte en un ser con la capacidad de ser tanto en un peligro
viviente, como en un sanador milagroso), quien tendrá una destacada relevancia
dentro de estos cómics. No obstante quizás
aún más genial puede resultar su creación de Fantomex, misterioso mercenario
mutante supuestamente de origen francés, quien se encuentra ligado a nada menos
que Wolverine y al famoso proyecto de Arma X.
Este último personaje resulta ser el gran tributo del guionista a
Fantomas, oscuro protagonista de varias historias galas homónimas.
Fantomex según...¡Igor Kordey!
Si bien Morrison articuló sus historias
en base a los personajes ya nombrados y otros más con los que completa el
complejo dramatis personae de su etapa, no se resistió a otorgarle cierto
protagonismo a cuatro célebres mutantes, que intervinieron como invitados en
sus páginas. El primero de ellos
corresponde a Dominó, sexy dama que se convierte en uno de los principales
apoyos cuando el equipo debe viajar a Oriente en otra una de sus
peligrosas misiones. Luego aparece la
Bruja del Clima Tormenta, quizás uno de los personajes afroamericanos más
queridos por el público lector, si bien su rol acá deja con gusto a poco por lo
breve que resulta su papel; esta es acompañada por Quicksilver, uno de los tres
poderosos hijos de Magneto, el antiguo contrincante de los X-Men. En cambio mucho más importante viene a ser la
labor realizada por el también moreno Bishop, viajero del tiempo proveniente de
un futuro apocalíptico, quien acá ayuda a descifrar nada menos que un asesinato
dentro del mismo Instituto Xavier para Jóvenes Talentos.
En cuanto al resto del panteón marvelita,
que no sea un llamado homo superior,
ni siquiera son mencionados en sus miles de páginas.
Las historias creadas por Morrison se
leen sin necesidad de conocer la extensa continuidad de décadas de historietas,
centrándose además en la ciencia ficción y en las relaciones interpersonales de
sus personajes, en cuanto a lo que significa trabajar y mantener la confianza
entre gente tan dispar; no obstante otro tema que caracteriza estas novelas
gráficas, vienen a ser los mismos conflictos interiores de uno mismo, que se
traducen en toda una dura prueba, en comparación a los desastres titánicos a
los que deben enfrentarse como justicieros.
Se trata de cómics para nada infantiles, aunque tampoco hechos exclusivamente
para un público adulto. En ellos podemos
encontrar humor, cierto erotismo, mucha acción y emociones, donde el lirismo va
de la mano con algunas de las más grandes sorpresas que nos puede regalar el
escocés.
Algunos de los mejores cómics
corresponden a una labor compartida entre un buen guión y un dibujo
excepcional, lo que hace para el público que la experiencia de leerlos sea toda
una caricia para la imaginación y la vista.
Pues como es habitual con alguien de la talla de Grant Morrison, se hizo
acompañar de algunos de los mejores talentos del medio, empezando por su amigo
Frank Quitely, con quien en el pasado había hecho varios números de la
colección Vértigo de Los Invisibles y Flex
Mentallo, además de su actualización (para la época, claro) del
Sindicato del Crimen con JLA: Tierra 2 (una de las más
recordadas aventuras de la Liga de la Justicia a su cargo y que inspiró una muy
buena cinta animada). La contribución de Quitely a los Nuevos X-Men de Morrison,
abrió esta etapa y luego es posible encontrarla en otras de las sagas que la
componen. Cabe mencionarse que el estilo
de este dibujante, a veces caricaturesco en cuanto a los rostros que dibuja,
destaca por los detalles que pueden ir descubriéndose con cada nueva revisión
de sus ilustraciones. El segundo maestro
con el que colaboró el escritor, viene a ser Ethan van Sciver, quien con un
trazo más realista y por igual preciosista, mantiene la misma calidad de su
colega (aunque con estilos diferentes, por cierto). El siguiente ilustrador corresponde a Igor
Kordey, cuyas líneas toscas en muchos de sus personajes hace extrañar el
virtuosismo de los anteriores, puesto que muchas veces lo que hace parece sin
duda “feo”, de rasgos grotescos o acabado de manera apurada.
Por otro lado, John Paul Leon
firmó dos historias de entre todas las que podemos hallar en esta colección, aportando
sus imágenes casi cubistas y que nos enseña otra forma de representar a
nuestros queridos superhéroes, aunque sin dejar el preciosismo que le falta a
Kordey (de Leon ya se “habló” en el Cubil debido a su bello trabajo para Tierra X). Phil Jimenez viene a ser mi
caricaturista preferido de todos los que participaron en este proyecto, con una
técnica pulcra a medias entre Quitely y van Sciver. Otros que dieron su granito de arena fueron
Keron Grant, Tom Dernick y Leinil Francis Yu, todos ellos bastante correctos y
con viñetas que le hacen honor a la magnitud de la empresa en la que se
embarcaron, si bien cada uno con su propia marca (el uso de las sombras destaca
en lo realizado por el último de este trío).
Otro que dejó su impronta en uno de los arcos argumentales al más puro
estilo del ciberpunk, viene a ser Chris Bachalo, de trazos gruesos y toscos,
pero no llegando al feísmo de quien ya saben; sobresalen también en su estética
las gruesas líneas negras con las que marca los contornos de personajes, objetos
y demases, todo haciendo uso de formas angulosas y en especial en los
rostros. Por último, el arco argumental
con el que cierra Morrison su (casi en un 100%) glorioso ciclo con los mutantes
marvelitas, tuvo de dibujante a Marc Silvestri, dueño de una técnica que
recuerda a lo mejor y lo peor de los noventa (o más bien muy del sello dejado
por Image en esa década), con cuerpos y rostros estilizados…y mucho músculo.
Una de mis portadas sexys favoritas...
de la mano de Phil Jimenez
(¡Me encantan sus mujeres!).
La etapa de Morrison comienza de inmediato
con gran fuerza, enganchando a su público desde las primeras viñetas. Pues con E de Extinción (saga de tres partes,
además de un epílogo) introduce a una nueva villana, tan cruel y potente como
poc@s...Cassandra Nova, una mujercita que se convierte en una de las peores
pesadillas de los mutantes. Por otro lado,
acá el escritor consigue que tan solo en unas pocas viñetas, aunque con una
gran repercusión para “los hijos del átomo”, que la nación isleña y utópica de
Genosha sufra la más grande tragedia desde su fundación. Asimismo, es debido a la febril imaginación
suya que la Bestia toma esa apariencia tan felina, que de un momento a otro
comenzó a vérsele en las historietas.
Tampoco se puede olvidar que fue por medio de este inolvidable debut
suyo en Marvel, que la otrora malvada Emma Frost se va al bando de los
“buenos”, llegando a convertirse gracias a Morrison en uno de sus personajes más
destacados (y, por qué no, en la fantasía libidinosa de un montón de sus
lectores).
Luego le sigue Generación sin Gérmenes (compuesta
también de tres actos), donde podemos encontrarnos con una de las mejores y más
morbosas ideas de este autor para los X-Men: los Hombres-U, un enfermizo culto
de seres humanos que desea evolucionar de manera artificial, matando mutantes
para quitarles sus órganos e implantárselos a ellos mismos. Estos nocivos sujetos con posterioridad
vuelven a aparecer en otros arcos argumentales del autor.
A lo anterior se agrega el especial
correspondiente al recordado “mes mudo”, con el cual todos los cómics Marvel se
sumaron en diciembre de 2001. En esta
ocasión una vez más fue ayudado por la maestría de Frank Quitely, quien usando
solo imágenes y símbolos supo representar a la perfección lo que nos quería
contar su compañero: La especial odisea que realizan las dos telépatas del
equipo, dentro de la mente de un catatónico Charles Xavier para salvarle la
vida; mientras tanto en el proceso se revelan impactantes detalles sobre
este. Sin duda toda una joyita.
El Anual de ese mismo 2001 viene a ser
otro experimento visual, al disponer de las viñetas y sus páginas de una forma
distinta a la acostumbrada. Aquí hace su
debut Xorn, quien de inmediato se gana el corazón de uno, pues cada
intervención suya en la colección resulta ser memorable. Por otro lado, este depara una sorpresa final
que viene a ser uno de los puntos más álgidos de todo lo hecho por Morrison al
respecto.
Imperial (saga de cinco números)
corresponde a la trama de corte cósmica escrita por el escocés, quien aquí
utiliza a los conocidos miembros del Imperio galáctico Shi`ar, quienes pese a
sus simpatías con sus aliados y amigos mutantes, deben batallar contra estos para
evitar la destrucción de su sociedad, cuando se les hace creer que serán la
causa de su perdición. Entremedio se
encuentra involucrado un enemigo maquiavélico, quien maneja los hilos de la
acción con inteligencia luciferina.
Volviendo a Xorn, este llega a tener su
propio número centrado en él, que bien puede ser la historia más emotiva de
todas las que encontramos en los cuadernos escritos por Grant Morrison para la
ocasión.
Después podemos leer otra trilogía, en la
cual cada número posee su propio título y donde hace su aparición el mencionado
Fantomex, quien tanta significancia tendrá para saber más acerca del
desconocido pasado de Logan. En esta
saga se explica que el nombre de Arma X dado a Wolverine, en realidad corresponde
al número diez de una serie de experimentos que continuó desarrollándose
(puesto que la letra en realidad se refería al número romano); de este modo
nuestros protagonistas deben vérselas con una nueva generación de máquinas
vivas asesinas.
Los comienzos de la tormentosa relación
amorosa entre Cíclope y Emma Frost, cuando el primero aún estaba casado con
Jane Gray, son abordados de manera muy singular en un número en solitario.
Por otro lado, en otro número único, la
visita a las ruinas de Genosha homenajea artísticamente el desastre de las
Torres Gemelas. A este le sigue uno más
de tipo unitario, que sirve como epílogo algo atrasado a Imperial y que además deja
las semillas dispuestas para lo que vendrá más adelante.
Chicos Omega y Revuelta en la Escuela de Xavier lleva
las vicisitudes de nuestros (super) héroes a otro nivel, cuando esta vez la
crisis que puede llegar a tener catastróficas consecuencias ocurre dentro de
las mismas paredes de su hogar…Todo porque un grupo de descontentos jóvenes
mutantes deciden dejar de lado los pacifistas intentos del Profesor X, para que
humanos y mutantes puedan vivir en armonía, optando por la filosofía violenta
del fallecido Magneto. Todo se complica
debido a la existencia de una droga, que se está haciendo popular entre los
mismos estudiantes de nuestros protagonistas.
De este modo Morrison vuelve a uno de los temas que más le interesan: el
uso y abuso de drogas, con la repercusión que ello significa para quienes la
consumen (lo que necesariamente en alguien como Morrison, un ferviente cultor
de estas sustancias, no es algo para ser demonizado). El antagonista que aquí aparece, líder de los
rebeldes, viene a ser otro gran personaje creado por nuestro escritor.
Con Asesinato en la Mansión (de igual
modo compuesta de tres números) el guionista incursiona en las historias
policiales, para poder desentrañar quién es el verdadero culpable de nada menos
que de la muerte de uno de los personajes principales. Como era de esperarse, la revelación sobre la
identidad del culpable resulta sorprendente.
Asalto a Arma Plus (escrita en
cuatro entregas) rescata a Fantomex, quien junto a Wolverine y Cíclope visita
un extraño lugar al más puro estilo de la ciencia ficción japonesa y del
escritor William Gibson, pues en ella la realidad virtual toma un papel muy
significativo. Es acá donde nos llegamos a enterar de otro increíble secreto
sobre el más célebre de los X-Men.
Impresionante, sorpresivo e impactante
son adjetivos que sin lugar a dudas designan lo que se desarrolla en el arco
argumental titulado Planeta X. Una traición
muy dolorosa queda al descubierto y un viejo enemigo reaparece, en uno de los
giros dramáticos más aplaudidos de esta etapa mutante que ya está a punto de
terminar.
Cuando todo se veía tan “redondito” con lo
hecho hasta el momento por Grant Morrison, quien no había caído en sus
habituales lapsus bizarros y que muchas veces dejan a sus lectores con más de
una duda acerca de qué pasó en realidad, se termina su visión de los mutantes
marvelitas de forma decepcionante (si se quiere ser duro con él) o de una
manera poco convencional y que bien no tiene por qué ser del gusto de todo el
mundo (como ya sucedió con quien aquí escribe).
Pues Bienvenidos al Mañana (realizada en cuatro partes) realiza un
salto a ciento cincuenta años en el futuro, para mostrarnos un nuevo mundo
devastado y el que pese a todo se puede revertir (su evidente guiño al clásico Días del Pasado Futuro). Este
decepcionante desenlace a algo, que pese a todo en su conjunto viene a ser una
verdadera obra maestra, puede ser omitido dentro de la memoria de quien lo haya
leído, ya que lejos la anterior saga cierra con broche de oro esta etapa.
El equipo central de este serie de elogiados cómics bajo la pluma del sensei Frank Quitely:
Xorn, Bestia, Wolverine, Jane Gray, Profesor X, Emma Frost y Cíclope.
Tras el éxito de las películas de Marvel Studios unidas entre sí,
dedicadas a varios personajes por separado y que luego han convergido en los
dos filmes dedicados a Los Vengadores, era de suponer que sus responsables
además de proyectar nuevos filmes de la franquicia, explotarían la gallina de
oro hasta los mayores extremos posibles.
Es así como concibieron la idea de proyectarse hacia la pantalla chica,
claro no usando a sus estrellas principales de las cintas (Iron Man, Capitán
América, Thor, Hulk, Viuda Negra y compañía), pero sí aprovechando el rico universo
que ya habían logrado definir audiovisualmente y utilizando a sus secundarios,
como a otros nuevos que bien calzaran dentro de su mundo ficticio. Ante el propósito de llevarlo a los hogares,
en una serie de imagen real con un capítulo semanal, era de suponer que el
público debía tener al menos un personaje principal ya conocido gracias a los
largometrajes y con el cual quedara más claro que nunca la continuidad y/o
relación entre este nuevo programa y los blockbusters que lo inspiraron. Y a quien le tocó desempeñar este papel, fue
al simpático agente de S.H.I.E.L.D Phillip Coulson.
Sin
ser un personaje que haya nacido en las historietas (a diferencia de Nick Fury
y la Viuda Negra), fue creado originalmente para las adaptaciones
audiovisuales. Así fue como la primera vez que apareció Coulson en escena, fue en
la película inicial de Iron Man, donde se le vio siempre serio e impecable y
solo luego con la siguiente cinta dedicada a Tony Stark, Coulson cobraría una
personalidad más amistosa, incluyendo su sentido humorístico. A su vez antes de su protagonismo en Agentes
de S.H.I.E.L.D, el programa hecho para que su actor desarrollara mejor
al personaje que lo hizo famoso (y de paso ganar nuevas divisas aprovechando
las posibilidades económicas marvelitas), también se le pudo ver en el debut
cinematográfico de Thor y en un cortometraje muy entretenido, que acompañó a
una de las ediciones en blu-ray de esta serie de películas. Es así como bien se puede decir que todo lo
anterior, hasta antes de su proyección a la pantalla chica, terminó con su importante
rol dentro del largometraje estreno de Los Vengadores. De este modo en tal cinta, este cobró un
papel que hasta antes no tenía, puesto que su participación aquí fue esencial
para conseguir que todos sus (super) héroes, lograran superar sus diferencias y
trabajar por fin como un grupo unido.
Cuando ya se suponía que de Coulson no se volvería a saber, regresó en
gloria y majestad gracias al show televisivo mencionado. Pero el agente aparte de la importante misión
que se le concedió, a manera de justificación de sus nuevas aventuras, trajo
consigo un misterio de características ominosas; luego tras ser revelado todo
esto en parte, ya bien avanzada la serie, tuvo sus propias consecuencias y que
además ayudaron a que el programa se pusiera mucho más atractivo, de lo que
hasta el momento era (puesto que no se puede negar que el comienzo de la serie,
pese a su notable producción que no escatimó gastos, fue bastante floja y
tuvieron que pasar varios episodios para que todo mejorara). Es así como en un principio es posible ver a
Coulson como a un sujeto positivo, hasta cándido (siempre con una sonrisa
amable), no obstante una vez que llega a conocer los antecedentes de su “regreso”,
su personalidad se pone algo más oscura y se vuelve alguien más complejo e
interesante como protagonista.
Desde
su origen, el programa corrió a la par de los eventos del Universo Cinemático
Marvel, razón por la cual lo ocurrido en estos filmes tuvo su repercusión en la
serie. Ello en especial con respecto a
los efectos de la invasión alienígena del filme Los Vengadores y la
infiltración de Hydra en S.H.I.E.L.D., conocida gracias a Capitán América y el Soldado de Invierno. Por lo tanto varios episodios giraron en torno a todo esto,
en especial hacia la segunda mitad de la temporada, en la cual Coulson y su gente,
tuvieron que sobrevivir a la caída de su agencia. Es al respecto que uno de los puntos fuertes
de esta primera temporada, fue la aparición de personajes ya reconocidos por el
público a través de las películas: entre ellos la preciosa agente María Hill y
sus compañeros Blake y Jasper Sitwell; asimismo también estuvo la “diosa”
asgardiana Sif (en uno de los mejores capítulos de este año); pero el “invitado” que lejos destacó por toda
la importancia y su carisma correspondiente, fue Nick Fury, quien apareció
sorpresivamente en dos episodios.
Considerando la riqueza de la Casa de las Ideas, la primera temporada de
esta serie no aprovechó al máximo sus elementos, centrándose más en la vieja
rivalidad entre S.H.I.E.L.D. con Hydra, que en usar la inmensa gama de personajes
ya con décadas a cuestas, entre sus numerosos villanos y superhéroes. Es en este sentido que solo a manera de
prueba, tal vez, solo se ocuparon dos viejos personajes de su inmenso panteón:
la manipuladora de hombres asgardiana Lorelei y el ciborg Deathlok. La dama fue vista solo al final de un
capítulo y al siguiente fue la amenaza a la que se enfrentaron los
protagonistas, luego tras su ajustamiento no se volvió a saber de ella…hasta el
momento. No obstante fue Deathlok,
lejos el personaje marvelita de mayor trascendencia dentro de los cómics, que
destacó en esta ocasión; puesto que la serie misma partió con él antes de su
transformación y a lo largo de su desarrollo pudo verse el proceso por el que
pasó, hasta convertirse en el ser poderoso y atormentado con el cual terminó
por caracterizarse (solo que bien podrían haberle hecho un mejor diseño a su
armadura, que lejos un cosplayer
habría conseguido algo mejor).
Contraste entre el Deathlok comiquero actual y el televisivo.
Teniendo
en cuenta que Josh Whedon fue quien dirigió y escribió el exitazo de Los Vengadoresy tiempo después filmó su precuela Los Vengadores: La Era de Ultron,
era de esperar que estuviera su mano, detrás del proyecto de llevar a la
pantalla chica este llamado Universo Cinemático Marvel (al menos el relacionado
con las películas ya mencionadas, puesto que lo hecho por Netflix, y comenzado
con Daredevil,
posee su propia continuidad). Pues para
los conocidos de Whedon, este resulta ser un veterano en las lides televisivas,
siendo el creador de verdadera joyitas del medio, programas de culto como Buffy,
Angel,
Firefly
y Dollhouse,
los cuales lograron su propia red de seguidores, gracias su labor en la dirección
y escritura de sus episodios, a través de argumentos complejos (con múltiples
lecturas) y personajes inolvidables. No
obstante en al menos esta primera temporada, se evidencia su alejamiento
respecto a Agentes de S.H.I.E.L.D, ya que el show no fue ideado por
completo por él (pues compartió su creación con otras dos personas, entre ellas
su hermano Jed) y tan solo dirigió acá su piloto, coescribiéndolo; luego de
ello, aparte de su labor como productor, a lo más compartió la escritura del
guión en un par de episodios más. De
seguro si hubiese estado más directamente ligado a la serie, su tono (por lo
menos en la temporada debut) habría sido mejor.
Para terminar respecto a Whedon, habitual en
él es volver a trabajar con actores que estuvieron en sus anteriores
producciones, y esto al menos se ha mantenido aquí, puesto que quien interpreta
al mencionado ciborg Deathlock, resulta ser J. August Richards, recordado por
su papel en Angel; a su vez Ron Glass, quien estuvo en Firefly,también
posee un rol medianamente recurrente; mientras que la talentosa Amy Acker,
también conocida gracias a Whedon por Angel y hoy estrella en Person of Interest, estuvo en un capítulo y en una de esas vuelva a aparecer
más adelante.
Y si de actores se trata, debe destacarse la
aparición hacia la segunda mitad de la temporada, de un actor con una larga
trayectoria en cine y en la TV, Bill Paxton.
Pues acá el artista interpreta un personaje que bien resulta simpático,
desde su primera aparición y quien luego se convierte en toda una sorpresa para
los protagonistas y el espectador.
Volviendo a la importancia de Hydra como némesis de S.H.I.E.L.D y
recordando su infiltración dentro de las filas del grupo liderado por Nick
Fury, era de esperarse una traición (o tal vez dos, quizás más) por parte de
alguien del equipo de Coulson…Y pues bien sucede esto, una vez llegados al
momento más álgido de la tensión y del complot orquestado por Hydra, convirtiéndose
su revelación en uno de los puntos fuertes de la temporada, puesto que más de
uno de los personajes fue puesto en la mira como posible traidor.
En cuanto
al agente Coulson, habrá quedado claro en este texto hace rato, que considerando
su papel como personaje principal, sin dudas se transformó en líder del equipo
a su cargo; pues como era de suponer en los grupos de este tipo de historias,
sus distintos miembros bien responden a sujetos con diversas personalidades y
habilidades, quienes deben aprender a vivir en armonía entre sí, cohesionándose
y transformándose en una especie de familia.
Por lo tanto ya es hora de (re)conocerlos:
·Melinda May: Recia agente de origen oriental,
quien conoce desde hace años a Coulson, siendo su amiga y principal persona de
confianza, como además su mano derecha en el grupo. Es una experta luchadora de artes marciales y
en el manejo de todo tipo de armas. De
aparente personalidad grave, es una mujer que tuvo un episodio más o menos
trágico en su carrera como agente, lo que le otorgó el apodo de La caballería y el cual no es muy de su
agrado.
·Grant Ward: Es el galán de esta primera
temporada, quien viene a ser algo así como la contrapartida masculina de
May. No obstante también posee sus
propios secretos y demonios personales, llegando a sentir más que amistad por
una de sus compañeras y evidenciando con ello un lado suyo más sensible.
·Skye: Brillante hacker y técnica computacional
autodidacta, entró al grupo por “accidente”, siendo que en un principio era una
supuesta enemiga, hasta que rápidamente consiguió el respeto del resto de su
gente y logró su propia insignia como agente de S.H.I.E.L.D. Es una mujer dulce y alegre, pese a que tal
como los otros, lleva consigo varios recuerdos tristes. Mantiene con Coulson una relación cercana,
muy en el tono de protegida y/o hija putativa.
Detrás de ella existe un gran misterio, que en esta primera temporada es
esbozado dejando grandes interrogantes.
·Leo Fitz: Joven superdotado británico, quien
entró y se graduó a muy temprana edad de la academia de S.H.I.E.L.D. Su especialidad es la tecnología de punta,
manejándose sin problemas en aquella de tipo desconocido (como la
extraterrestre). Es un tipo amistoso y
hasta cierto punto tímido, quien es muy apegado a una de sus colegas, por la
que no se atreve a declararle su amor.
·Jemma Simmons: También británica, es una experta
bióloga y química, la cual junto a Leo estuvo en la academia, haciendo una
indiscutida pareja como los dos niños genios del lugar. De igual manera bastante joven tal como su amigo,
es una persona por igual de trato fácil y dulce.
Por
cierto, el programa hoy en día va en el comienzo de su tercera temporada y por
lo poco visto de la segunda, ha ido mejorando en calidad y espectacularidad
(cabe recordar que el comienzo de la misma Buffy y de Arrow, tampoco fue despampanante,
mejorando considerablemente una vez conseguido cierto desarrollo argumental).
Los protagonistas de la primera temporada. De izquierda a derecha: Simmons, Skye, Fitz, Coulson, May y Ward.