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martes, 30 de marzo de 2021

¡Gracias, San Zack Snyder, por favor concedido!


 
    Millones de fanáticos deceistas esperamos con ganas el estreno del filme live action de la Liga de la Justicia, más sabiendo que su responsable era nada menos que Zack Snyder, el mismo artífice del inicio del llamado DCU (Universo Extendido DC Cinematográfico) con El Hombre de Acero y Batman versus Superman.  Las expectativas eran altas, pero el sueño de millones se derrumbó apenas se pudo ver el resultado de años de espera (en la práctica, desde la infancia de muchos que crecimos con estos cómics y sus personajes), puesto que el producto final dejó mucho que desear.
    Estrenada en 2017, la cinta tuvo varios problemas para ser terminada y entre ellos debido a que el cineasta abandonó el proyecto antes de realizar la postproducción y el montaje final, puesto que su hija Autumn se suicidó y como era de esperar no estaba en condiciones de dedicarse a dichas labores.  Fue así que se contrató a un artista incluso mucho más virtuoso que el propio Snyder: Josh Whedon. 
    Whedon, escritor/guionista, productor y director dio el salto a la fama cuando en los noventa tomó su guión de una pésima película juvenil, Buffy la Cazavampiros y la convirtió en una exitosa serie de televisión del mismo nombre, la que sin dudas hizo historia y hasta tuvo un quizás aún mejor spin-off en Angel.  Luego nos dio la series de ciencia ficción también de culto Firefly y Dollhouse, que lamentablemente no fueron tan longevas, si bien aún así se ganaron el corazón de millones y el aprecio de la crítica.  Entre medio vino su trabajo en una de las más celebradas etapas de los cómics de los X- Men (¡Si hasta el divo de Grant Morrison lo alabó en su libro Supergods por esta labor, considerándolo el único libretista que saltó de la pantalla chica a las viñetas de manera destacable! Sitial que compartía junto a nada menos que Michael Straczynski).  El momento más alto de su carrera estaría al dirigir y escribir la primera aventura hollywoodense de Los Vengadores de Marvel... Pero luego llegó La Era de Ultron, su segunda y última incursión en el universo marvelita, la cual no fue tan rentable como se esperaba y de ese modo se fue a la Distinguida Competencia.
    Con un curriculum como el de arriba (que ni siquiera mencioné todo), varios celebramos la llegada de Whedon, quien además le podía aportar el humor que al universo tan demasiado oscuro de la visión de Znyder le faltaba.  Y claro que hizo esta labor de aligerar el tono del filme, sin embargo se le pasó la mano, como luego pudimos comprobar y al final la cinta resultó ser un verdadero bodrio infumable, que buena parte del público (en especial los más ñoños) y la prensa detestaron. Lo que sucedió es que Whedon, presionado por los productores como el mismísimo Geoff Jhons (importante guionista de DC y hace rato peso pesado al mando de la empresa y de sus productos derivados como películas y series), recortó un montón de material filmado por su predecesor y grabó nuevas escenas, dándole giros argumentales distintos a la trama e incluso a las caracterizaciones de los personajes y las relaciones entre estos.  La película en sí se hizo aburrida y poco heroica, algo que no podíamos creer de la fusión Snyder/Whedon. Más encima, luego nos enteramos del maltrato que tuvo Whedon con las estrellas, conducta que venía desde su época en Buffy, ya que comenzaron a salir las denuncias en contra de él y de ese modo pasó a formar parte de la lista negra de Hollywood (si bien como dice mi amigo Ricardo Ruiz, es raro se hayan demorado tanto en denunciar todo esto y de manera conjunta más encima).
     Pasó el tiempo y algunas heridas sanaron, con ello llegó la posibilidad de que Snyder estrenara su versión de la Liga de la Justicia, de modo que comenzó todo un movimiento en redes sociales por parte de los frikis para que se concretara esta posibilidad.  Así fue como a principios del año pasado, se concretó el proyecto, concediéndosele al director varios millones para pulir su edición y que en una primera instancia, se iba a estrenar como miniserie de 4 episodios de una hora cada uno; ante esta noticia, quedaba más claro que nunca que la versión de Zack Snyder, difería mucho de lo que llegó a los cines en su momento.

El gran cambio de Steppenwolf entre una versión y otra.


     En el transcurso de este mes que ya termina, pudimos apreciar por fin la adaptación de la Liga de la Justicia, tal y como siempre la quiso su primer director.  Más encima, al final fue montada como filme, pese a su larga duración de 4 horas y como desde los inicios se prometió.  En la práctica todos quedaron fascinados, puesto que mejoró tanto la puesta en escena, que se trataba de una película aparte y lejos superior al "monstruo de Frankenstein", perpetrado por el otrora niño favorito de Hollywood.
     Muchas razones tenemos para querer ver y amar lo realizado por Snyder, pero antes de nombrar estos motivos es necesario hacer una aclaración: Sus superhéroes no corresponden a la imagen luminosa que tenemos de estos populares justicieros y solo Flash (en una versión que más nos recuerda al alegre Wally West, que al sobrio Barry Allen) aparece como alguien que mantiene cierta alegría inocente en su proceder; el resto, hasta la misma Wonder Woman y en un acto de dureza que no esperaríamos de ella en el clímax de la película, son demasiado graves y se nota cargan con mucho peso sobre sus hombros (Ciborg es un claro resentido y Aquaman solo gracias a su propio filme, recién se gana nuestros corazoncitos)... Y, sin embargo, no podemos dejar de aplaudir este verdadero espectáculo que se nos ha concedido.
     A ver, repasemos algunos de los aspectos positivos de este "Corte del Director", que en todo caso debo confesarles que me vi solo una vez la versión cinematográfica y me desagradó tanto que en la práctica la olvidé toda (salvo una graciosa escena relacionada con Aquaman y el lazo mágico de Wondy, que sin dudas era uno de los pocos ingeniosos aportes de Whedon).

"Papi" Darkeseid acompañado por Desaad y la Abuelita Buena.

 
1. En primer lugar esta vez el villano de la historia logra atraernos.  Steppenwolf es en la práctica un desconocido para la mayoría y comparado con los rivales de Loki, Ultron y Thanos a los que se enfrentan los Vengadores del cine, no tenía peso dramático dentro del guión en la encarnación anterior del filme. Sin embargo, ahora entendemos mejor sus motivaciones y esta vez su nuevo aspecto, muchos más aterrador y demoniaco es magnífico.  Sus diálogos y monólogos son casi shakespereanos.
 
2. Nos habíamos quedado con las ganas de ver al gran Darkseid por culpa de Whedon y demases, no obstante ahora sale que da gusto y queda constancia de que Steppenwolf es solo un emisario del Nuevo Dios Oscuro.  Para rematar y casi provocarnos más de un orgasmo de felicidad a los frikis, aparece harto Desaad y de paso incluso apreciamos a la mismísima Abuelita Buena (una de mis villanas favoritas).
 
3. El poco atlético (o más bien flacuchento) Flash del DCU me había parecido hasta ahora un verdadero payaso sin mayor atractivo, pero ahora nos lo humanizan tanto que no solo resulta ser un mero principiante cómico, sino que destacan en él sus deseos para hacer mejor la vida de los demás; por lo mismo, no duda en sacrificarse para conseguirlo y el heroísmo en él es conmovedor. Gracias a lo anterior logra sobresalir entre sus compañeros (bueno, difícil consiga ser tan carismático como la propia Diana de Themiscyra, aunque está muy cerca de ella). Así que ahora bien podemos esperar con ansias su largometraje en privado, que se sabe promete mucho.
 
4. Un querido superhéroe, pilar de la Liga de la Justicia, tiene dos memorables escenas.  No diré quién es por si alguien que no se ha llenado de spoilers y aún no ve esta versión, desea descubrirlo por su cuenta. He aquí una poderosa razón para esperar el mejor de los futuros a esta franquicia cinematográfica.
 
5. La verdad es que no sé si sale en el montaje para el cine, pero otro personaje notable vemos en el corte de Zack Snyder, alguien muy ligado a Batman.  Más encima, está interpretado por un tremendo actor, ligado desde hace años a las adaptaciones del género (y lo mejor es que no cometieron la estupidez de cambiar su raza, para dárselas de políticamente correctos).
 
6. Dos secundarios de peso relacionados con Aquaman intervienen, realzando la calidad de esta cinta llena de sorpresas de lo más gratas.
 
7. Superman con su traje oscuro, que bien nos recuerda ese gran cómic de los noventa sobre su resurrección, se ve estupendo.
 
8. Un villano increíble sale también, con un monólogo para sacarse el sombrero y en una escena postapocalíptica que vendría a ser la antesala del gran filme que estamos esperando.  Después de esta intervención, con mayor razón no aceptaré que me ninguneen la versión de dicho criminal, presentada hace unos años atrás en otra de las películas de esta saga.
 
     ¿Se me olvida algo más? Solo me queda decir que me habría encantado ver en pantalla grande esta joyita y acompañado de mi sobrinito Amilcar, como de mis amigos más frikis, para luego celebrar en grande un espectáculo como este.


                                            El potente tráiler subitulado (y este no es puras promesas)

domingo, 19 de marzo de 2017

¡Pura mala suerte para los fanáticos de Josh Whedon!


     Pese al talento del guionista y director Josh Whedon, creador de la ya mítica serie Buffy la Cazavampiros, el resto de los programas salidos de su imaginación, de los que  no se puede negar la calidad de sus historias y aspectos artísticos, no han tenido tanta suerte.  Es así que ninguna de sus otras creaciones ha conseguido acabar su periodo en pantalla, tal como su creador lo tenía presupuestado originalmente; tan solo esto fue posible en el caso del mismo show que le dio la fama y que luego de 150 episodios repartidos en 7 temporadas, cerró de manera magnífica, escribiendo y dirigiendo él mismo su final.  Angel, el spin-off de la serie acerca de la “Cazadora” iba en lo mejor y ya había superado el centenar de capítulos, cuando se la cancelaron y nos dejaron a sus seguidores con la interrogante acerca del destino de sus queridos protagonistas.  Peor suerte tuvo su western espacial y futurista Firefly que no consiguió más de una temporada, siendo que sus 3 últimos episodios no se emitieron de inmediato en USA  y si no fuera gracias al apoyo de sus incondicionales, habría sido imposible efectuar la película para el cine que ayudó a acabar el ciclo de manera memorable.  En cuanto a Agentes de S.H.I.E.L.D., aún exhibiéndose, en realidad corresponde a un producto cocreado por él (debido a que fue el responsable de la cinta que permitió su nacimiento: Los Vengadores), pero que en su desarrollo poco feliz (o más bien simplón) a medida que el tiempo ha transcurrido, se nota que no posee la mano de este.   Y es cuando llegamos a Dollhouse
     Emitida entre 2009 y 2010, Dollhouse contó con 2 temporadas de 13 capítulos cada una. En el papel principal llamó a la bella Elisa Dushku, con quien trabajó en Buffy y Angel, quien hizo en estos otros dos dramas el rol de Faith, la otra Cazadora que pasó de antiheroína, a villana y por último a heroína, como uno de los personajes más queridos en el universo compartido de ambas producciones.  Cabe mencionar que el papel de la Dushku le calzó a medida para lucirse, quien ya era famosa en el medio cuando hizo este por entonces nuevo título (no hace mucho había protagonizado también lo llorada Tru Calling, la que por igual fue interrumpida en su segundo año).  No obstante pese a la simpatía de esta y todo lo que le tocó hacer en esta otra obra, que le exigía más que nunca un despliegue escénico que muchas veces variaba demasiado de una semana a otra, bien quedó disminuida ante el mayor talento de sus compañeros de actuación, como ya se explicará.
     No solo con la mencionada colaboradora de sus anteriores creaciones, contó Whedon en esta ocasión, si no que en total tuvo a otros 4 ya conocidos en Dollhouse (lo que evidencia sin dudas su lealtad con los histriones, puesto que no fue la primera vez en que hizo tal cosa y luego algo parecido pasó con algunas incorporaciones en Agentes de S.H.I.E.L.D.).  De este modo entre los secundarios, nos volvemos a encontrar con Amy Acker (Winifred Burkle / Illyria en Angel y quien sin duda ha dado su mejor trabajo como la ex mercenaria genio de la computación Samantha Groves "Root" en Person of Interest), Summer Glau (River Tam en Firefly), Alexis Denisof (Wesley Wyndam-Pryce en Buffy y Angel) y el guapo como también todo un camaleón de la actuación Alan Tudyck (Hoban "Wash" Washburne en Firefly).  Tan solo estos cuatro, en especial el último, lejos superan en su actuación a la actriz principal.
     
Elisa Dushku como dominatrix...
¡La fantasía de much@s!
La historia trata acerca de una agencia con intereses comerciales y políticos propios, que posee un servicio muy exclusivo y que solo algunos pocos (los más adinerados y con mejores contactos entre los poderosos) pueden acceder: contar con los llamados “Muñecos (a)s”, que son personas programadas para que calcen perfectamente con sus deseos, durante el tiempo en el que dura el contrato con Dollhouse (Casa de Muñecas en español).  Esta gente “hecha a medida”  corresponde a individuos que durante 5 años trabajan para la empresa prestando sus cuerpos, de modo que sus personalidades y recuerdes se guarden en disco duros externos y en cambio se puedan instalar en sus redes neurales las personalidades requeridas por los clientes o lo que en su momento necesita la misma Dollhouse; a ello se le suman también las más inesperadas habilidades que entre un trabajo y otro varían bastante, entre hablar distintos idiomas, ser expertos en un área especializada de algún sofisticado conocimiento, lo que en suma los convierte entre un capítulo y otro en una persona por completo nueva.  Cuando no están laburando, permanecen en un estado parecido a la infancia, dóciles y sin instintos sexuales y supuestamente sin recuerdos de tareas realizadas.  Quienes toman estos compromisos con la agencia, son por lo general personas que desean escapar de sus problemas, olvidándose durante el periodo mencionado de ellos, para luego de cumplido el plazo de sus servicios, cobrar una suma millonaria que les permita vivir el resto de sus días holgadamente; eso sí, siempre son sujetos jóvenes de entre los veinte y treinta años, siempre hermosos.
     La premisa de esta serie de ciencia ficción ambientada en el presente y que luego nos depara un tremendo sobresalto, al mostrarnos nada menos que un futuro postapocalíptico cercano y en el que la misma Dollhouse es la responsable, da para abordar varios temas de interés: entre estos el más importante, viene a ser el que concierne a la definición que le damos a la personalidad y por ende a lo que llamamos ser humano ¿Somos acaso la suma de nuestras experiencias o las elecciones que hacemos en nuestro paso por la vida? En este sentido, los argumentos que aparte de ser muy entretenidos y estar llenos de emociones entre las que se encuentran los misterios de rigor, la aventura, el humor y también varios momentos de mucha intensidad dramática y belleza, ahondan en la naturaleza de nuestra humanidad.  No obstante la idea más bien metafísica y/o religiosa, sobre nuestra identidad como individuos en particular y especie en general, no es el tono de este programa; aunque se podría decir que tal como está representando en la trama central de Dollhouse, es más bien el principio de la conciencia como característica intrínseca de nuestra humanidad, la que aquí se defiende, en vez de la noción del espíritu o el alma.  Y en todo esto, vienen a ser nada menos que nuestras decisiones las que nos definen, algo que queda demostrado en los personajes que aquí aparecen, tanto los que son “Muñecos (a)s”, como el resto que los rodea y que también trabaja para la firma.
      Ante el concepto de contratar de una manera tan increíble, a gente para que haga del objeto del deseo más íntimo de uno, hay por supuesto un fuerte elemento de fantasía sexual.  No obstante los guiones van más allá de este recurso, que podría ser un facilismo morboso y debido a esto en ocasiones los personajes son solicitados como amigos, profesionales y hasta como madres (que no todo se trata de sexo en esta vida, ejem).  Y es en este enorme abanico de posibilidades, que los artistas detrás de todo esto, demuestran de una manera muy divertida su capacidad para transformarse en alguien distinto cada vez.  Al respecto, las sorpresas son grandes, pues queda en evidencia el talento que poseen actores y actrices, quienes impactan a su público con un trabajo de estas características.  Por esto mismo, Elisa Dushku (y debo confesar que desde mi etapa de universitario es una de las dueñas de mi corazón) queda algo opacada por sus colegas, quienes en realidad “se roban la película”; no obstante la actriz hace lo mejor de sí y logra darle a la protagonista un gran carisma, a través de una identidad propia y que se convierte en uno de los mejores puntos de la serie.
      Desde el primer capítulo notamos que hay un gran arco argumental, que se va desarrollando de manera paulatina en el programa, el cual luego debido a la eminencia de su cancelación fue apurado y al menos fue cerrado en su conjunto de manera óptima hacia su desenlace.  Entre medio hay varios capítulos autoconclusivos, que por un lado exhiben lo que le toca pasar a Echo (la muñeca a cargo de la Dushku) y por otro a los demás personajes, que muchas veces poseen por su cuenta sus propias aventuras; en este último caso, dichos arcos narrativos o bien tienen que ver con la trama principal o bien sirven para definirlos mejor como entes autónomos y con sus propias motivaciones.
      Josh Whedon dirigió y escribió varios episodios de la primera temporada, sentando las bases para la rica mitología de la serie.  No obstante en su segunda temporada solo se encargó del primer capítulo, dejando como siempre la responsabilidad a otros escritores y directores el resto del programa.  Sus sucesores hicieron una estupenda labor, en especial en lo que tiene que ver con el cierre de los destinos de sus personajes y las repercusiones de la increíble tecnología de Dollhouse en el mundo; no obstante ante la ausencia de Whedon y la reducción de los mínimos 5 años que se suponía iba a durar todo, uno se pregunta cómo habría sido todo, si este no se hubiese desentendido del proyecto.

Luego de leer el listado de más abajo, adivinen quién es quién.

      Los protagonistas son:
Echo: El rol de Elisa Dushku es la más solicitada de todas las muñecas, quien llegó a Dollhouse como Caroline Farrell, una universitaria de fuertes intereses ideológicos, que se tropieza con las maquinaciones de Dollhouse y al querer descubrirla frente a la comunidad se ve envuelta en sus redes.  Como Echo, quizás debido tanto a su gran inteligencia como su fuerte personalidad, al poco tiempo después de firmar su contrato desarrolla una evolución, que la hace convertirse en una amalgama de todas las personalidades que han grabado en ella; de este modo, al saber como Caroline que la institución es mucho más de lo que aparenta y que sus propósitos son bastante siniestros en realidad, comienza a ayudar a que la verdad poco a poco vaya sabiéndose, influyendo con sus intervenciones en los que la rodean.
Sierra: Mi personaje favorito, además de que la exótica actriz de rasgos orientales que la interpreta (Dichen Lachman), de igual manera terminó por conquistarme, al regalarnos ambas algunos de los momentos más notables de todo el show.  Su pasado antes de convertirse de entrar a la compañía, viene a ser el más triste de todos.  En contra de lo previsto, en su calidad de “muñeca” llega a entablar un muy emotivo romance con uno de sus compañeros y el que luego a ambos termina por redimirlos, después de tantas penurias. A la Lachman la pudimos ver con posterioridad haciendo de villana en la segunda temporada de Agentes de S.H.I.E.L.D.
Victor: El muñeco pareja de Sierra, es un apuesto hombre que tan solo en el episodio 3 se descubre su identidad como tal, ya que antes estuvo en una misión programado por la propia Dollhouse, para sus fines particulares.  Interpretado por Enver Gjokaj, luego coprotagonista de Agente Carter, se vuelve uno de los amigos más cercanos de Echo/Caroline.  Su pasado, tal como el de Sierra, solo es revelado en la segunda temporada.
Adelle DeWitt: De nacionalidad británica, es quien está a cargo de la filial de Dollhouse gringa en la que transcurre la mayor parte de la historia (hay otra sede en Washington D.C.).  Fría en apariencia y desinteresada en mantener relaciones interpersonales, que no sean del tipo profesional, en realidad es una mujer que alberga su grado de dulzura, quien se preocupa por sus empleados y entre los que se encuentran los mismos muñecos.  Eficiente como ella sola, cuando se trata de dejar claro quién manda, se vuelve alguien de temer.
Paul Ballard: El masculino agente del FBI y luego empleado de Dollhouse, llegó a verse dentro de los vericuetos de esta empresa, cuando se obsesionó con averiguar acerca del paradero de Caroline Farrell.  De personalidad heroica y apasionada, su papel dentro de una temporada y otra varía bastante, aunque siempre dejando claro la nobleza de su corazón. Tahmoh Penikett, el actor que lo encarna, trabajó antes en un emotivo episodio junto a Elisa Dushku en Tru Calling.
Topher Brink: Genio de la tecnología, que con sus diseños e ideas revolucionó por completo los métodos de Dollhouse, es el predilecto de la DeWitt, quien siente por él un afecto mayor que por el resto y que los dignifica bastante (nada romántico, ni sexual en todo caso).  De gustos “ñoños”, supuestamente solo se interesa en él mismo y ve a lo(a)s “muñeco(a)s” como objetos; no obstante tal como pasa con el resto de los personajes, esconde a alguien sensible y gentil, quien en su reclusión subterránea en Dollhouse se siento solitario y por eso mismo ha llegado a sentir afecto por la gente con la que trabaja.
Boyd Langton: Hombre maduro de origen afroamericano, que llega a trabajar a Dollhouse en el episodio piloto, siendo primero el agente encargado de cuidar de Echo y luego el nuevo jefe de seguridad de Dollhouse.  En un principio desprecia  a Echo y a los que son como ella, hasta que se encariña con la “muñeca” y la protege más allá de lo previsto.  Hacia el final de la serie, se revela un gran secreto acerca de sus verdaderas intenciones.
     Los secundarios y recurrentes que hacen de esta serie algo más atractivo aún son:
Alpha: Uno de los primeros muñecos de Dollhouse, debido a varios elementos inesperados se convirtió en un psicópata y asesino serial, quien causó estragos de importancia en la institución y que luego en más de una ocasión vuelve a asolar a su gente.  Echo es más encima la principal fuente de sus obsesiones, ya que tiene un pasado con ella.  Es el personaje interpretado por Alan Tudyk.  
Dra. Claire Saunders: El rol de Amy Acker, es la única víctima que dejó viva Alpha, aunque con serias cicatrices físicas y psicológicas a cambio de su vida.  En Dollhouse debe velar por la salud de lo(a)s muñeco(a)s.  En su pasado también hay grandes sorpresas, lo mismo que en su futuro.
Mellie: La dulce vecina de Ballard, que tiene intereses románticos por este, cuando aún estaba investigando a Dollhouse, también nos depara un gran secreto acerca de su rol dentro de todo esto. 
Bennett Halverson: Es la programadora jefe de la subsidiaria en Washington D.C. de Dollhouse, quien conoció a Echo cuando era Caroline y alberga por ella sentimientos de venganza.  Cuando conoce a Topher, se sienten atraídos entre sí.  Aparece recién en la segunda temporada y es el papel que tuvo acá Summer Glau.
Senador Daniel Perrin: Introducido también en el transcurso de la segunda temporada, es un político que desea revelar al mundo las triquiñuelas de Dollhouse; no obstante en su camino se encuentra con terribles revelaciones, en la más increíble línea  de las teorías de la confabulación.  Está encarnado por Alexis Denisof.


Preciosos créditos de apertura de la primera temporada.

jueves, 26 de mayo de 2016

Un Capitán América Comiquero de Lujo.


     En el año de 2002 se lanzó la nueva colección de Marvel dedicada a uno de sus personajes más clásicos, nada menos que Steve Rogers, más conocido como Capitán América, llamado con mucho cariño por sus seguidores como “El Capi”.  Considerando que este superhéroe viene a ser todo un ícono dentro de la historieta y en especial en la dedicada a los superhéroes, ya que es tan antiguo como Batman y Superman por ser creado al comienzo de la Edad de Oro de los cómics (en 1941), ha pasado por numerosas etapas que evidencian los tiempos en los cuales fueron realizadas sus distintas historias; de tal modo un personaje como este, aparecido en plena Segunda Guerra Mundial, sin duda que tuvo un carácter chovinista y panfletario, para luego en el renacer de la Era Marvel (en los primeros años de los sesenta), tras su regreso, convertirse sin dudas en todo un paradigma de los viejos ideales gringos en contraposición a la nueva mentalidad de dicha década.  Es así cómo llegó a convertirse en el alma y la inspiración absoluta del superequipo de Los Vengadores y del resto de sus pares (si bien no fue uno de sus fundadores, ya que en la ficción fue “resucitado” de su sueño helado tiempo después de crearse este grupo).  Lo anterior se debe justamente a su personalidad, que sin duda representa lo mejor de los ideales de su nación, ya que siempre el viejo Capi mantuvo esa imagen de ser vestigio de un mundo “demasiado inocente”, tras estar inmerso en los vaivenes del devenir (luego bastante desfasado respecto a sus congéneres); de igual modo corresponde a un símbolo de esperanza frente al cinismo de los tiempos actuales.  Luego con el correr de los años, tanto en la ficción como en el mundo real, se hizo necesario que este veterano de mil batallas se actualizara para mantener la atención de los suyos y, en especial, de los lectores; por lo tanto con el inicio del volumen 4 de sus revistas, se quiso utilizar a una dupla de artistas que le devolvieran al viejo soldado el brillo y que según algunos había perdido tras las modas de personajes más “modernos”(violentos, erotizados y sufridos como nunca).
     Esta etapa corrió a manos de dos grandes artistas (si bien debo reconocer que del primero de ellos nada sabía, hasta que me leí este precioso tomo que hoy me inspira a escribir).  Pues a cargo del guion estuvo John Ney Rieber, escritor cuyos comienzos en el noveno arte fueron al amparo de nada menos que de gente de la talla de Ray Bradbury y Karl Edward Wagner, adaptando relatos de estos dos a la novela gráfica. Para el prestigioso sello Vértigo de DC, dedicado a obras dirigidas a un público de criterio formado y muy exigente en materia de calidad artística, suyos son un montón de títulos sobre la longeva serie de Los Libros de la Magia y que en el caso suyo incluyen nada menos que un par de crossovers con John Constantine/Hellblazer.  Para Marvel antes de dedicarse de lleno al Capi, firmó una aventura de otro de sus grandes, Wolverine. Algo más conocido en Chile resulta ser su compañero en esta empresa, encargado de la parte visual, John Cassaday y de quien en este blog se revisó su maravilloso trabajo para Astonishing X-Men, junto al hoy más famoso que nunca Josh Wheddon.  Pues mientras Rieber sacó provecho de su experiencia en cómics militares, gracias a su paso por G.I.Joe, Cassaday le otorgó un carácter entre realista y utópico a sus viñetas; por otro lado, en sus preciosas portadas copió el estilo de los afiches propagandísticos gringos de la Segunda Guerra Mundial, homenajeándolos sin duda.  De este modo debido a la química entre ambos, el lector se encuentra con una magnífica labor llena de elementos políticos, crítica social y un heroísmo que si bien a simple vista pareciera caer en el nacionalismo, en realidad pretende remover la conciencia de un pueblo marcado por su pasado y presente no muy luminoso (tal como quedará muy bien detallado en el transcurso de los seis primeros números, compilados por Panini y que tengo el gusto de poseer y haber gozado).  Por otro lado, los responsables realizaron su labor de tal manera, que gran parte de la trama es “contada” más bien a través de un dibujo fluido, de modo que son las imágenes las encargadas de narrar su historia, habiendo poco texto escrito entre las viñetas, sus diálogos y los cuadros de apoyo (de igual manera hay varias viñetas exentas de todo texto); de esta manera la experiencia de tener frente a los ojos sus páginas, resulta ser algo de rápida lectura.  No obstante, que quede claro que no se trata de una obra simplona y de solo divertimento, sino que es posible hallar en ella el propósito de hacer arte de verdad, aun cuando como cómic viene a ser una manifestación popular y de aparente escapismo.

     El llamado volumen 4 del Capitán América comienza con un evento histórico trágico y reciente para los Estados Unidos: el ataque a las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001. Es así como la primera aparición de nuestro protagonista, no es usando uno de sus trajes característicos, sino que llevando una prenda “común y corriente”, que lo iguala al hombre cotidiano; por lo tanto lo vemos llevando el atuendo correcto para realizar acciones de rescate, en medio de la devastación que impera en dicho lugar.  Por otro lado, la impotencia frente a la tragedia (y los mismos muertos que se reconocen en el dibujo) son una segura señal de que pese a la ostentación de tanto poder (ya sea como país y como superhéroe), todos estamos expuestos a las fuerzas del destino y del infortunio.  Estas primeras viñetas le dan su sentido al resto de lo que vendrá a continuación, ya que el resto de la trama no puede ser más político: la amenaza terrorista islámica a los Estados Unidos y en su propio territorio.  En contra de lo que pareciera en un vistazo rápido a esta trama, para nada se trata de la típica demonización barata del enemigo extranjero, pues no hay demagogia, ni proselitismo yanqui en los actos heroicos del Capi; sino que este mismo se llega a transformar en la conciencia de un país, que por culpa de sus gobernantes e ideología se ha ganado sus propios demonios. De tal modo lo que sucede en las páginas de esta recomendable obra, es la consecuencia de los propios pecados del pueblo estadounidense.  Por supuesto que lo cometido por los extremistas es reprochable y no obstante Rieber no vacila en humanizar a estos “monstruos humanos”, demostrando que a la larga muchos de ellos son víctimas de circunstancias que los superan (inolvidable resulta ser el encuentro de Capi con los más jóvenes de la célula terrorista a la que combate).  Gente cuyo odio y deseos de poder aún a costa de la vida de los demás hay en todas partes y eso lo sabe muy bien este gran superhéroe, quien descubre y repudia dicho mal tanto entre los invasores como entre sus compatriotas.  De igual modo se nos deja claro que tener sangre árabe y ser musulmán no es sinónimo de desprecio, tal como queda en evidencia cuando el Capi interviene a favor de un ciudadano estadounidense, al que los típicos racistas gringos lo acosan y en cambio reciben estos una dura lección del verdadero patriota.  Las imágenes que ilustran todo esto son potentes y hermosas gracias al perfeccionismo de Cassaday; de igual modo los diálogos que aquí hayamos son sobrecogedores. 
    Como se trata de una historieta de ese subgénero que tanto amamos, independientemente del trasfondo realista en el que se desenvuelve todo, hay igual varios elementos caros a ello: como la ciencia ficción, experimentos de modificación genética, armas ultrasofisticadas y la intervención especial de otro querido personaje marvelita, ligado profundamente a Steve Rogers.
     Tras leer este más que prometedor comienzo de las “nuevas” aventuras en solitario del Capitán América, uno bien quisiera tener acceso al resto de la colección, puesto que sin duda esta primera historia resulta ser una de las más satisfactorias, que he tenido la oportunidad de conocer.  

viernes, 13 de mayo de 2016

Otra etapa memorable de los X-Men: Grant Morrison.

      

      
      En el 2000 irrumpieron en el cine los X-Men, famosos personajes del cómic creados a principios de los sesenta por los demiurgos Stan Lee (en el guión) y Jack Kirby (en el dibujo) para Marvel.  A partir de esa fecha gracias a una película que encumbró más que nunca el subgénero de superhéroes en la pantalla grande, una vez al año comenzaron a llegar nuevas cintas basadas en las franquicias de la llamada Casa de las Ideas y de su eterna competidora DC (si bien la empresa marvelita ha sido la que ha tenido mayor cantidad de adaptaciones…y éxitos).  Debido a lo realizado por el director Brian Singer, los ejecutivos de Marvel se dieron cuenta de que ya era hora de plasmar el nuevo siglo con historias modernas y un cambio radical de imagen de sus protagonistas, tal como lo hizo el alabado largometraje.  Fue así que ni tontos ni perezosos, decidieron contratar a todo un experto en materia de renovar y potenciar historietas de rancio origen: el escocés Grant Morrison.
     Luego de haber rescatado del olvido a Animalman en los ochenta, un personaje secundario de DC, llevándolo a convertirse en uno de sus mejores caballitos de batalla para su línea adulta Vértigo, se encargó de llevar en los noventa a un nuevo nivel a la famosa Liga de la Justicia y a la que le devolvió el esplendor de sus mejores tiempos.  Fue así que Marvel no se resistió a trabajar por primera vez con este artista, famoso entre otras cosas por sus guiones que si bien no dejaban de tributar a sus ídolos de antaño del cómic, demostrando además su gran conocimiento acerca de la historia del medio, abordando tramas que en muchas ocasiones escapaban a las convenciones de la historieta promedio que se hacía por aquel entonces (esto es historias que ahondaban en los recovecos más oscuros de los superhéroes, como sus “paisajes” interiores del subconsciente, poniendo énfasis además en el mundo onírico y las ideas más estrafalarias y/o innovadoras posibles…Algo tan solo visto en gente como Alan Moore o Neil Gaiman cuando se trataba de “tebeos” del género).  Pues Morrison aceptó el reto, pero antes de comenzar a realizar su labor creó un manifiesto o más bien un decálogo, acerca de cómo pensaba retratar a los Hombres-X; luego, por supuesto que su propuesta tuvo la mejor acogida posible entre sus nuevos jefes, quienes le permitieron en la práctica hacer lo que se le antojara con estos justicieros.  Fue así que durante cuarenta y un números, que incluyeron un anual, los X-Men consiguieron una de sus mejores etapas (quizás solo igualada a la longeva a cargo de Chris Claremont y posteriormente a la de Joss Whedon), la que se editó originalmente entre mayo de 2001 y marzo de 2004.
     El guionista tal como lo hizo con la Liga de la Justicia, en la que reunió al equipo original de su primera formación, quiso tener como protagonistas a la crème de la crème de los mutantes, centrando cada arco argumental en algunos de los más famosos personajes de estas narraciones.  Es así que cada una de las sagas realizadas por Morrison, les otorgan especial protagonismo al Profesor X, Bestia, Cíclope y Jean Gray, de entre sus miembros más antiguos; luego, al canadiense Wolverine, el más popular de todos los mutantes y que se unió a las filas del equipo durante la internacionalización de este en los setenta; por último, agregó a Emma Frost, quien hasta no hace mucho había sido su acérrima enemiga miembro del Club Fuego Infernal.  Por otro lado, el guionista creó varios nuevos reclutas para el grupo, algunos de ellos de gran impacto entre los lectores, tales como Ángel Salvadore (una chica afroamericana con alas de mosca y muy resentida, quien apareció en la elogiada cinta X-Men Orígenes: La Primera Generación de 2011), los Cuclillos de Stepford (quintillizas con poderes mentales que actúan como una sola persona, la mayoría de las veces y que en su apariencia y personalidad conjunta corresponden a un homenaje del escritor a la película El Pueblo de los Malditos de 1960, basada en la novela de John Wyndham Los Cuclillos de Midwich), Pico (un monstruoso, pero dulce adolescente con problemas de autoestima) y en especial Xorn (un hombre que posee de cabeza…¡Una pequeña, aunque poderosa estrella! Lo que lo convierte en un ser con la capacidad de ser tanto en un peligro viviente, como en un sanador milagroso), quien tendrá una destacada relevancia dentro de estos cómics.  No obstante quizás aún más genial puede resultar su creación de Fantomex, misterioso mercenario mutante supuestamente de origen francés, quien se encuentra ligado a nada menos que Wolverine y al famoso proyecto de Arma X.  Este último personaje resulta ser el gran tributo del guionista a Fantomas, oscuro protagonista de varias historias galas homónimas.

Fantomex según...¡Igor Kordey!

      Si bien Morrison articuló sus historias en base a los personajes ya nombrados y otros más con los que completa el complejo dramatis personae de su etapa, no se resistió a otorgarle cierto protagonismo a cuatro célebres mutantes, que intervinieron como invitados en sus páginas.  El primero de ellos corresponde a Dominó, sexy dama que se convierte en uno de los principales apoyos cuando el equipo debe viajar a Oriente en otra una de sus peligrosas misiones.  Luego aparece la Bruja del Clima Tormenta, quizás uno de los personajes afroamericanos más queridos por el público lector, si bien su rol acá deja con gusto a poco por lo breve que resulta su papel; esta es acompañada por Quicksilver, uno de los tres poderosos hijos de Magneto, el antiguo contrincante de los X-Men.  En cambio mucho más importante viene a ser la labor realizada por el también moreno Bishop, viajero del tiempo proveniente de un futuro apocalíptico, quien acá ayuda a descifrar nada menos que un asesinato dentro del mismo Instituto Xavier para Jóvenes Talentos.
      En cuanto al resto del panteón marvelita, que no sea un llamado homo superior, ni siquiera son mencionados en sus miles de páginas.
      Las historias creadas por Morrison se leen sin necesidad de conocer la extensa continuidad de décadas de historietas, centrándose además en la ciencia ficción y en las relaciones interpersonales de sus personajes, en cuanto a lo que significa trabajar y mantener la confianza entre gente tan dispar; no obstante otro tema que caracteriza estas novelas gráficas, vienen a ser los mismos conflictos interiores de uno mismo, que se traducen en toda una dura prueba, en comparación a los desastres titánicos a los que deben enfrentarse como justicieros.  Se trata de cómics para nada infantiles, aunque tampoco hechos exclusivamente para un público adulto.  En ellos podemos encontrar humor, cierto erotismo, mucha acción y emociones, donde el lirismo va de la mano con algunas de las más grandes sorpresas que nos puede regalar el escocés.
      Algunos de los mejores cómics corresponden a una labor compartida entre un buen guión y un dibujo excepcional, lo que hace para el público que la experiencia de leerlos sea toda una caricia para la imaginación y la vista.  Pues como es habitual con alguien de la talla de Grant Morrison, se hizo acompañar de algunos de los mejores talentos del medio, empezando por su amigo Frank Quitely, con quien en el pasado había hecho varios números de la colección Vértigo de Los Invisibles y Flex Mentallo, además de su actualización (para la época, claro) del Sindicato del Crimen con JLA: Tierra 2 (una de las más recordadas aventuras de la Liga de la Justicia a su cargo y que inspiró una muy buena cinta animada). La contribución de Quitely a los Nuevos X-Men de Morrison, abrió esta etapa y luego es posible encontrarla en otras de las sagas que la componen.  Cabe mencionarse que el estilo de este dibujante, a veces caricaturesco en cuanto a los rostros que dibuja, destaca por los detalles que pueden ir descubriéndose con cada nueva revisión de sus ilustraciones.  El segundo maestro con el que colaboró el escritor, viene a ser Ethan van Sciver, quien con un trazo más realista y por igual preciosista, mantiene la misma calidad de su colega (aunque con estilos diferentes, por cierto).  El siguiente ilustrador corresponde a Igor Kordey, cuyas líneas toscas en muchos de sus personajes hace extrañar el virtuosismo de los anteriores, puesto que muchas veces lo que hace parece sin duda “feo”, de rasgos grotescos o acabado de manera apurada.  Por otro lado,  John Paul Leon firmó dos historias de entre todas las que podemos hallar en esta colección, aportando sus imágenes casi cubistas y que nos enseña otra forma de representar a nuestros queridos superhéroes, aunque sin dejar el preciosismo que le falta a Kordey (de Leon ya se “habló” en el Cubil debido a su bello trabajo para Tierra X).  Phil Jimenez viene a ser mi caricaturista preferido de todos los que participaron en este proyecto, con una técnica pulcra a medias entre Quitely y van Sciver.  Otros que dieron su granito de arena fueron Keron Grant, Tom Dernick y Leinil Francis Yu, todos ellos bastante correctos y con viñetas que le hacen honor a la magnitud de la empresa en la que se embarcaron, si bien cada uno con su propia marca (el uso de las sombras destaca en lo realizado por el último de este trío).  Otro que dejó su impronta en uno de los arcos argumentales al más puro estilo del ciberpunk, viene a ser Chris Bachalo, de trazos gruesos y toscos, pero no llegando al feísmo de quien ya saben; sobresalen también en su estética las gruesas líneas negras con las que marca los contornos de personajes, objetos y demases, todo haciendo uso de formas angulosas y en especial en los rostros.  Por último, el arco argumental con el que cierra Morrison su (casi en un 100%) glorioso ciclo con los mutantes marvelitas, tuvo de dibujante a Marc Silvestri, dueño de una técnica que recuerda a lo mejor y lo peor de los noventa (o más bien muy del sello dejado por Image en esa década), con cuerpos y rostros estilizados…y mucho músculo.
Una de mis portadas sexys favoritas...
de la mano de Phil Jimenez
(¡Me encantan sus mujeres!).
     La etapa de Morrison comienza de inmediato con gran fuerza, enganchando a su público desde las primeras viñetas.  Pues con E de Extinción (saga de tres partes, además de un epílogo) introduce a una nueva villana, tan cruel y potente como poc@s...Cassandra Nova, una mujercita que se convierte en una de las peores pesadillas de los mutantes.  Por otro lado, acá el escritor consigue que tan solo en unas pocas viñetas, aunque con una gran repercusión para “los hijos del átomo”, que la nación isleña y utópica de Genosha sufra la más grande tragedia desde su fundación.  Asimismo, es debido a la febril imaginación suya que la Bestia toma esa apariencia tan felina, que de un momento a otro comenzó a vérsele en las historietas.  Tampoco se puede olvidar que fue por medio de este inolvidable debut suyo en Marvel, que la otrora malvada Emma Frost se va al bando de los “buenos”, llegando a convertirse gracias a Morrison en uno de sus personajes más destacados (y, por qué no, en la fantasía libidinosa de un montón de sus lectores).
    Luego le sigue Generación sin Gérmenes (compuesta también de tres actos), donde podemos encontrarnos con una de las mejores y más morbosas ideas de este autor para los X-Men: los Hombres-U, un enfermizo culto de seres humanos que desea evolucionar de manera artificial, matando mutantes para quitarles sus órganos e implantárselos a ellos mismos.  Estos nocivos sujetos con posterioridad vuelven a aparecer en otros arcos argumentales del autor.
      A lo anterior se agrega el especial correspondiente al recordado “mes mudo”, con el cual todos los cómics Marvel se sumaron en diciembre de 2001.  En esta ocasión una vez más fue ayudado por la maestría de Frank Quitely, quien usando solo imágenes y símbolos supo representar a la perfección lo que nos quería contar su compañero: La especial odisea que realizan las dos telépatas del equipo, dentro de la mente de un catatónico Charles Xavier para salvarle la vida; mientras tanto en el proceso se revelan impactantes detalles sobre este.  Sin duda toda una joyita.
     El Anual de ese mismo 2001 viene a ser otro experimento visual, al disponer de las viñetas y sus páginas de una forma distinta a la acostumbrada.  Aquí hace su debut Xorn, quien de inmediato se gana el corazón de uno, pues cada intervención suya en la colección resulta ser memorable.  Por otro lado, este depara una sorpresa final que viene a ser uno de los puntos más álgidos de todo lo hecho por Morrison al respecto.
     Imperial (saga de cinco números) corresponde a la trama de corte cósmica escrita por el escocés, quien aquí utiliza a los conocidos miembros del Imperio galáctico Shi`ar, quienes pese a sus simpatías con sus aliados y amigos mutantes, deben batallar contra estos para evitar la destrucción de su sociedad, cuando se les hace creer que serán la causa de su perdición.  Entremedio se encuentra involucrado un enemigo maquiavélico, quien maneja los hilos de la acción con inteligencia luciferina.
      Volviendo a Xorn, este llega a tener su propio número centrado en él, que bien puede ser la historia más emotiva de todas las que encontramos en los cuadernos escritos por Grant Morrison para la ocasión.
      Después podemos leer otra trilogía, en la cual cada número posee su propio título y donde hace su aparición el mencionado Fantomex, quien tanta significancia tendrá para saber más acerca del desconocido pasado de Logan.  En esta saga se explica que el nombre de Arma X dado a Wolverine, en realidad corresponde al número diez de una serie de experimentos que continuó desarrollándose (puesto que la letra en realidad se refería al número romano); de este modo nuestros protagonistas deben vérselas con una nueva generación de máquinas vivas asesinas.
       Los comienzos de la tormentosa relación amorosa entre Cíclope y Emma Frost, cuando el primero aún estaba casado con Jane Gray, son abordados de manera muy singular en un número en solitario. 
       Por otro lado, en otro número único, la visita a las ruinas de Genosha homenajea artísticamente el desastre de las Torres Gemelas.  A este le sigue uno más de tipo unitario, que sirve como epílogo algo atrasado a Imperial y que además deja las semillas dispuestas para lo que vendrá más adelante.
       Chicos Omega y Revuelta en la Escuela de Xavier lleva las vicisitudes de nuestros (super) héroes a otro nivel, cuando esta vez la crisis que puede llegar a tener catastróficas consecuencias ocurre dentro de las mismas paredes de su hogar…Todo porque un grupo de descontentos jóvenes mutantes deciden dejar de lado los pacifistas intentos del Profesor X, para que humanos y mutantes puedan vivir en armonía, optando por la filosofía violenta del fallecido Magneto.  Todo se complica debido a la existencia de una droga, que se está haciendo popular entre los mismos estudiantes de nuestros protagonistas.  De este modo Morrison vuelve a uno de los temas que más le interesan: el uso y abuso de drogas, con la repercusión que ello significa para quienes la consumen (lo que necesariamente en alguien como Morrison, un ferviente cultor de estas sustancias, no es algo para ser demonizado).  El antagonista que aquí aparece, líder de los rebeldes, viene a ser otro gran personaje creado por nuestro escritor.
      Con Asesinato en la Mansión (de igual modo compuesta de tres números) el guionista incursiona en las historias policiales, para poder desentrañar quién es el verdadero culpable de nada menos que de la muerte de uno de los personajes principales.  Como era de esperarse, la revelación sobre la identidad del culpable resulta sorprendente.
      Asalto a Arma Plus (escrita en cuatro entregas) rescata a Fantomex, quien junto a Wolverine y Cíclope visita un extraño lugar al más puro estilo de la ciencia ficción japonesa y del escritor William Gibson, pues en ella la realidad virtual toma un papel muy significativo. Es acá donde nos llegamos a enterar de otro increíble secreto sobre el más célebre de los X-Men.
      Impresionante, sorpresivo e impactante son adjetivos que sin lugar a dudas designan lo que se desarrolla en el arco argumental titulado Planeta X.  Una traición muy dolorosa queda al descubierto y un viejo enemigo reaparece, en uno de los giros dramáticos más aplaudidos de esta etapa mutante que ya está a punto de terminar.
     Cuando todo se veía tan “redondito” con lo hecho hasta el momento por Grant Morrison, quien no había caído en sus habituales lapsus bizarros y que muchas veces dejan a sus lectores con más de una duda acerca de qué pasó en realidad, se termina su visión de los mutantes marvelitas de forma decepcionante (si se quiere ser duro con él) o de una manera poco convencional y que bien no tiene por qué ser del gusto de todo el mundo (como ya sucedió con quien aquí escribe).  Pues Bienvenidos al Mañana (realizada en cuatro partes) realiza un salto a ciento cincuenta años en el futuro, para mostrarnos un nuevo mundo devastado y el que pese a todo se puede revertir (su evidente guiño al clásico Días del Pasado Futuro).  Este decepcionante desenlace a algo, que pese a todo en su conjunto viene a ser una verdadera obra maestra, puede ser omitido dentro de la memoria de quien lo haya leído, ya que lejos la anterior saga cierra con broche de oro esta etapa. 

El equipo central de este serie de elogiados cómics bajo la pluma del sensei Frank Quitely:
Xorn, Bestia, Wolverine, Jane Gray, Profesor X, Emma Frost y Cíclope.

jueves, 5 de noviembre de 2015

El Universo Cinemático Marvel llega a la TV.


      Tras el éxito de las películas de Marvel Studios unidas entre sí, dedicadas a varios personajes por separado y que luego han convergido en los dos filmes dedicados a Los Vengadores, era de suponer que sus responsables además de proyectar nuevos filmes de la franquicia, explotarían la gallina de oro hasta los mayores extremos posibles.  Es así como concibieron la idea de proyectarse hacia la pantalla chica, claro no usando a sus estrellas principales de las cintas (Iron Man, Capitán América, Thor, Hulk, Viuda Negra y compañía), pero sí aprovechando el rico universo que ya habían logrado definir audiovisualmente y utilizando a sus secundarios, como a otros nuevos que bien calzaran dentro de su mundo ficticio.   Ante el propósito de llevarlo a los hogares, en una serie de imagen real con un capítulo semanal, era de suponer que el público debía tener al menos un personaje principal ya conocido gracias a los largometrajes y con el cual quedara más claro que nunca la continuidad y/o relación entre este nuevo programa y los blockbusters que lo inspiraron.  Y a quien le tocó desempeñar este papel, fue al simpático agente de S.H.I.E.L.D Phillip Coulson.
    Sin ser un personaje que haya nacido en las historietas (a diferencia de Nick Fury y la Viuda Negra), fue creado originalmente para las adaptaciones audiovisuales. Así fue como la primera vez que apareció Coulson en escena, fue en la película inicial de Iron Man, donde se le vio siempre serio e impecable y solo luego con la siguiente cinta dedicada a Tony Stark, Coulson cobraría una personalidad más amistosa, incluyendo su sentido humorístico.  A su vez antes de su protagonismo en Agentes de S.H.I.E.L.D, el programa hecho para que su actor desarrollara mejor al personaje que lo hizo famoso (y de paso ganar nuevas divisas aprovechando las posibilidades económicas marvelitas), también se le pudo ver en el debut cinematográfico de Thor y en un cortometraje muy entretenido, que acompañó a una de las ediciones en blu-ray de esta serie de películas.  Es así como bien se puede decir que todo lo anterior, hasta antes de su proyección a la pantalla chica, terminó con su importante rol dentro del largometraje estreno de Los Vengadores.  De este modo en tal cinta, este cobró un papel que hasta antes no tenía, puesto que su participación aquí fue esencial para conseguir que todos sus (super) héroes, lograran superar sus diferencias y trabajar por fin como un grupo unido. 
     Cuando ya se suponía que de Coulson no se volvería a saber, regresó en gloria y majestad gracias al show televisivo mencionado.  Pero el agente aparte de la importante misión que se le concedió, a manera de justificación de sus nuevas aventuras, trajo consigo un misterio de características ominosas; luego tras ser revelado todo esto en parte, ya bien avanzada la serie, tuvo sus propias consecuencias y que además ayudaron a que el programa se pusiera mucho más atractivo, de lo que hasta el momento era (puesto que no se puede negar que el comienzo de la serie, pese a su notable producción que no escatimó gastos, fue bastante floja y tuvieron que pasar varios episodios para que todo mejorara).  Es así como en un principio es posible ver a Coulson como a un sujeto positivo, hasta cándido (siempre con una sonrisa amable), no obstante una vez que llega a conocer los antecedentes de su “regreso”, su personalidad se pone algo más oscura y se vuelve alguien más complejo e interesante como protagonista.
    Desde su origen, el programa corrió a la par de los eventos del Universo Cinemático Marvel, razón por la cual lo ocurrido en estos filmes tuvo su repercusión en la serie.   Ello en especial con respecto a los efectos de la invasión alienígena del filme Los Vengadores y la infiltración de Hydra en S.H.I.E.L.D., conocida gracias a Capitán América y el Soldado de Invierno. Por lo tanto varios episodios giraron en torno a todo esto, en especial hacia la segunda mitad de la temporada, en la cual Coulson y su gente, tuvieron que sobrevivir a la caída de su agencia.  Es al respecto que uno de los puntos fuertes de esta primera temporada, fue la aparición de personajes ya reconocidos por el público a través de las películas: entre ellos la preciosa agente María Hill y sus compañeros Blake y Jasper Sitwell; asimismo también estuvo la “diosa” asgardiana Sif (en uno de los mejores capítulos de este año);  pero el “invitado” que lejos destacó por toda la importancia y su carisma correspondiente, fue Nick Fury, quien apareció sorpresivamente en dos episodios.
    Considerando la riqueza de la Casa de las Ideas, la primera temporada de esta serie no aprovechó al máximo sus elementos, centrándose más en la vieja rivalidad entre S.H.I.E.L.D. con Hydra, que en usar la inmensa gama de personajes ya con décadas a cuestas, entre sus numerosos villanos y superhéroes.  Es en este sentido que solo a manera de prueba, tal vez, solo se ocuparon dos viejos personajes de su inmenso panteón: la manipuladora de hombres asgardiana Lorelei y el ciborg Deathlok.  La dama fue vista solo al final de un capítulo y al siguiente fue la amenaza a la que se enfrentaron los protagonistas, luego tras su ajustamiento no se volvió a saber de ella…hasta el momento.   No obstante fue Deathlok, lejos el personaje marvelita de mayor trascendencia dentro de los cómics, que destacó en esta ocasión; puesto que la serie misma partió con él antes de su transformación y a lo largo de su desarrollo pudo verse el proceso por el que pasó, hasta convertirse en el ser poderoso y atormentado con el cual terminó por caracterizarse (solo que bien podrían haberle hecho un mejor diseño a su armadura, que lejos un cosplayer habría conseguido algo mejor).
 
Contraste entre el Deathlok comiquero actual y el televisivo.
    
     Teniendo en cuenta que Josh Whedon fue quien dirigió y escribió el exitazo de Los Vengadores y tiempo después filmó su precuela Los Vengadores: La Era de Ultron, era de esperar que estuviera su mano, detrás del proyecto de llevar a la pantalla chica este llamado Universo Cinemático Marvel (al menos el relacionado con las películas ya mencionadas, puesto que lo hecho por Netflix, y comenzado con Daredevil, posee su propia continuidad).  Pues para los conocidos de Whedon, este resulta ser un veterano en las lides televisivas, siendo el creador de verdadera joyitas del medio, programas de culto como Buffy, Angel, Firefly y Dollhouse, los cuales lograron su propia red de seguidores, gracias su labor en la dirección y escritura de sus episodios, a través de argumentos complejos (con múltiples lecturas) y personajes inolvidables.  No obstante en al menos esta primera temporada, se evidencia su alejamiento respecto a Agentes de S.H.I.E.L.D, ya que el show no fue ideado por completo por él (pues compartió su creación con otras dos personas, entre ellas su hermano Jed) y tan solo dirigió acá su piloto, coescribiéndolo; luego de ello, aparte de su labor como productor, a lo más compartió la escritura del guión en un par de episodios más.  De seguro si hubiese estado más directamente ligado a la serie, su tono (por lo menos en la temporada debut) habría sido mejor.
    Para terminar respecto a Whedon, habitual en él es volver a trabajar con actores que estuvieron en sus anteriores producciones, y esto al menos se ha mantenido aquí, puesto que quien interpreta al mencionado ciborg Deathlock, resulta ser J. August Richards, recordado por su papel en Angel; a su vez Ron Glass, quien estuvo en Firefly, también posee un rol medianamente recurrente; mientras que la talentosa Amy Acker, también conocida gracias a Whedon por Angel y hoy estrella en Person of Interest, estuvo en un capítulo y en una de esas vuelva a aparecer más adelante.
    Y si de actores se trata, debe destacarse la aparición hacia la segunda mitad de la temporada, de un actor con una larga trayectoria en cine y en la TV, Bill Paxton.   Pues acá el artista interpreta un personaje que bien resulta simpático, desde su primera aparición y quien luego se convierte en toda una sorpresa para los protagonistas y el espectador.
    Volviendo a la importancia de Hydra como némesis de S.H.I.E.L.D y recordando su infiltración dentro de las filas del grupo liderado por Nick Fury, era de esperarse una traición (o tal vez dos, quizás más) por parte de alguien del equipo de Coulson…Y pues bien sucede esto, una vez llegados al momento más álgido de la tensión y del complot orquestado por Hydra, convirtiéndose su revelación en uno de los puntos fuertes de la temporada, puesto que más de uno de los personajes fue puesto en la mira como posible traidor.
    En cuanto al agente Coulson, habrá quedado claro en este texto hace rato, que considerando su papel como personaje principal, sin dudas se transformó en líder del equipo a su cargo; pues como era de suponer en los grupos de este tipo de historias, sus distintos miembros bien responden a sujetos con diversas personalidades y habilidades, quienes deben aprender a vivir en armonía entre sí, cohesionándose y transformándose en una especie de familia.   Por lo tanto ya es hora de (re)conocerlos:

·         Melinda May: Recia agente de origen oriental, quien conoce desde hace años a Coulson, siendo su amiga y principal persona de confianza, como además su mano derecha en el grupo.  Es una experta luchadora de artes marciales y en el manejo de todo tipo de armas.  De aparente personalidad grave, es una mujer que tuvo un episodio más o menos trágico en su carrera como agente, lo que le otorgó el apodo de La caballería y el cual no es muy de su agrado.
·           Grant Ward: Es el galán de esta primera temporada, quien viene a ser algo así como la contrapartida masculina de May.  No obstante también posee sus propios secretos y demonios personales, llegando a sentir más que amistad por una de sus compañeras y evidenciando con ello un lado suyo más sensible.
·         Skye: Brillante hacker y técnica computacional autodidacta, entró al grupo por “accidente”, siendo que en un principio era una supuesta enemiga, hasta que rápidamente consiguió el respeto del resto de su gente y logró su propia insignia como agente de S.H.I.E.L.D.  Es una mujer dulce y alegre, pese a que tal como los otros, lleva consigo varios recuerdos tristes.  Mantiene con Coulson una relación cercana, muy en el tono de protegida y/o hija putativa.  Detrás de ella existe un gran misterio, que en esta primera temporada es esbozado dejando grandes interrogantes.
·         Leo Fitz: Joven superdotado británico, quien entró y se graduó a muy temprana edad de la academia de S.H.I.E.L.D.  Su especialidad es la tecnología de punta, manejándose sin problemas en aquella de tipo desconocido (como la extraterrestre).  Es un tipo amistoso y hasta cierto punto tímido, quien es muy apegado a una de sus colegas, por la que no se atreve a declararle su amor.
·         Jemma Simmons: También británica, es una experta bióloga y química, la cual junto a Leo estuvo en la academia, haciendo una indiscutida pareja como los dos niños genios del lugar.  De igual manera bastante joven tal como su amigo, es una persona por igual de trato fácil y dulce.


    Por cierto, el programa hoy en día va en el comienzo de su tercera temporada y por lo poco visto de la segunda, ha ido mejorando en calidad y espectacularidad (cabe recordar que el comienzo de la misma Buffy y de Arrow, tampoco fue despampanante, mejorando considerablemente una vez conseguido cierto desarrollo argumental). 

Los protagonistas de la primera temporada.  De izquierda a derecha: Simmons, Skye, Fitz, Coulson, May y Ward.
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