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lunes, 13 de julio de 2020

Volver a disfrutar del Doctor Strange.


1. A comenzar se ha dicho.

    Hace dos años que me leí el “omnibus”, integral o recopilatorio (llámenle como ustedes quieran) de la etapa original del Hechicero Supremo, escrita y dibujada por sus creadores Stan Lee y Steve Ditko, tomo que incluyó muchas historias más dibujadas luego por otros artistas, cuando Ditko abandonó Marvel.  Esta serie de historietas las disfruté mucho e incluso me atrevo a decir que muchos más que la era Lee-Ditko de Spider-Man; por esa misma razón deseaba saber qué había sido de él, luego de la última vez que pude gozar de sus aventuras en solitario y era solo cosa de disponerme a ello, ya que cuando compré el mencionado volumen, también adquirí al mismo tiempo otro sobre sus andanzas de los ochenta, escritas por un autor al cual ahora más que nunca le tengo un hondo respeto: Roger Stern.  Había más de una década de paréntesis desde que mi camino se cruzó con el suyo; no obstante, estoy enterado de que entre tanto usó durante un tiempo algo así como un disfraz de superhéroe (con la cara oculta para seguir la tradición del mismo Spidey) y luego formó el grupo de Los Defensores junto a Hulk, Silver Surfer, Namor y otr@s, pero sólo lo sé de puro ñoño, que aún no leo lo que tengo al respecto; pendientes me quedan mis volúmenes del grupo mencionado de justicieros y entre medio unos cuantos libritos de bolsillo de la Biblioteca Marvel en blanco y negro, que poseo desde hace rato, a ver si lleno mejor el vacío que tengo al respecto entre ese primer fascículo y el que ahora nos reúne…Mientras tanto les comparto mis impresiones sobre el compilatorio que ahora acapara nuestra atención.

2. El escritor: Roger Stern.

    Tuve el gusto de conocerlo gracias a la colección de Superman de Planeta De Agostini, que me compré ille tempore, la cual reunía un montón de números de sus revistas y novelas gráficas a partir del reinicio de John Byrne, luego de la mítica Crisis en las Tierras Infinitas y en las que este escribía aventuras suyas casi a la par del canadiense.  Luego me reencontré con él con las revistas sacadas por la extinta editorial mexicana Vid, que fui completando una buena cantidad de números y que contaban de sus aventuras posteriores a lo que tenía de la mencionada empresa española…Lo que no sabía, es que ya lo había leído de joven, poco después de salir del colegio, cuando me compré el tomo compilatorio que salió en los kioscos de La Muerte de Superman y un par más, Funeral para un Amigo y El Mundo sin Superman, en los cuales también venían guiones suyos; los recién mencionados títulos los tengo de la misma Vid, pero luego tuve la suerte de comprarme un montón de revistas en muy bello formato de la igualmente llorada Ediciones Zinco, de origen español, gracias a los cuales me actualicé con El Reino de los Supermanes y El Regreso de Superman una vez que este resucitó.  Así que por años el nombre de Roger Stern estuvo ligado para mí al “Azuloso” y vaya que me gustó este primer encuentro con su pluma

Nacido el 12 de septiembre de 1950, ha trabajado como muchos del medio tanto para Marvel como para DC y otras empresas.  En la llamada Casa de las Ideas estuvo a cargo en los ochenta de una de las revistas del Trepamuros, junto a uno de sus dibujantes estrellas, John Romita Jr., en los ochenta y con ello le otorgaron una de sus etapas más célebres,  creando entre ambos, además, a uno de sus villanos más recordados: El Duende (una especie de sucesor del Duende Verde, aunque en su caso acabó muy mal); asimismo, es co-creador de una importante alineación de los “Héroes más poderosos del planeta”: los Vengadores Costa Oeste.  Harto ha hecho para esta querida editorial, donde también ha firmado para Capitán América, Thor y Iron Man. Por mi parte tengo completa la legendaria etapa suya de nuestro Amistoso Vecino, en edición de lujo, aunque sin leer aún (si bien leí año atrás la revelación de la identidad secreta del Duende, ya que también cuento con varios tomitos chicos de la Biblioteca Marvel sobre Spidey).  De los Vengadores Costa Oeste tengo harto, aunque todos pendientes aún y no sé si algo de ello es lo realizado por Stern.
    Sobre su labor para la “Distinguida Competencia”, sus ya referidos trabajos para Superman son clásicos, habiendo escrito hasta 3 novelas sobre el personaje (una de ellas Muerte y Vida de Superman y de la que escribí para mi serie de posts Pecados de Omisión y una sobre la serie de televisión Smalville, acerca de la juventud de Clark Kent y que tengo, pero tampoco le he dedicado tiempo, más otra titulada Superman: The Never-Ending Battle).  También ha hecho por lo menos un par de novelas gráficas dedicadas al Hombre de Acero: Superman por la Tierra (de la que soy dueño de una linda versión de Ediciones Zinco, hace muchos años ya leída y Una Nación Dividida, un elseworld algo polémico ambientado en plena Guerra Civil usaca, que tuve el honor de comprarme en una muy buena tienda que ya no existe y justo cuando estaba por cerrar, esa en edición de la Vid). Asimismo, tuvo a su cargo el relanzamiento del Átomo post-crisis y creó a uno de los sucesores del Starman original, cuya etapa escribió, ambos casos en los ochenta.
    Su trabajo en Marvel y DC permitió que se encargara de un crossover de nada menos que de Hulk contra Superman… ¡Yo quiero tener y leer esa historia!


 3. El dichoso tomo.       

    Cuando destinaron a Roger Stern la colección del Hechicero Supremo, se suponía que lo acompañaría en el dibujo el por entonces “niño bonito” de Marvel, la superestrella Frank Miller, puesto que este se encontraba en su cenit tras el éxito de su labor en la cabecera de Daredevil.  Incluso se realizó un afiche publicitario dibujado por el propio Miller, anunciando en las revistas de la empresa la próxima etapa que se avecinaba para el Doctor Strange; no obstante, todo quedó ahí, ya que las demás obligaciones del artista no permitieron que esto se concretara y de ese modo Roger Stern se quedó solo o mejor dicho, fue apoyado por un montón de otros dibujantes, puesto que a lo largo de sus casi 5 años (entre 1981 y 1985) escribiendo para este personaje, por una razón u otra fue imposible que le consiguieran un compañero constante.  Es así que al leer y gozar del tomo que hoy nos reúne, nos vamos a encontrar con varios estilos en el dibujo, unos muy buenos y otros más bien mediocres o poco cuidados, siendo Marshall Rogers quien más intervino en estas historias y este sí que realizó una labor preciosa.  
    En aquellos años la colección del Doctor Strange estaba al borde de la cancelación y hace rato que se llevaba publicando de manera bimensual; solo gracias al tremendo aporte de Roger Stern esta se salvó y es que en verdad realizó argumentos memorables, muchos de ellos con largos arcos que se desarrollaban en números consecutivos; además lo hizo intervenir de manera directa en el universo marvelita, teniendo como invitados a varios de los personajes más famosos y curiosos de la Casa de las Ideas.  Por lo tanto, en estas páginas veremos desfilar nada menos que a Nick Fury y los Comandos Aulladores, a los 4 Fantásticos, el Hermano Vudú, los Vengadores, el Caballero Negro, los Defensores, Blade y… ¡Drácula! ¿Se me escapa alguna estrella más?
    El punto de partida para todo, viene a ser la escisión de la relación amorosa de Stephen Strange con su discípula venida de otra dimensión, la cada vez más poderosa Clea (y a la que nos presentaron en su momento los mismísimo Stan Lee y Steve Ditko); sin embargo eso no significaba que el amor entre ambos acabese, sino que sus caminos tomaran rumbos diferentes y ello resulta ser por dos hechos muy especiales: la llegada de otra fémina, la escritora Morgana Blessing, de personalidad muy distinta a la pariente de Dormammu y cuyo destino está unido al protagonista de una manera muy especial (y bella), tal como nos lo rebela el autor; y, por otro lado, porque Clea debe cumplir con su destino en la Dimensión Oscura, su hogar…Empero sus vidas se reencontrarán y de manera épica, tal como detalla la última parte de la etapa de Roger Stern.
    La primera gran saga en la que se desenvuelve este particular superhéroe, implica un viaje en el tiempo, oportunidad que le da al guionista para hacer un recorrido por algunos momentos clásicos de la Era Marvel (década de los sesenta); luego llega una aventura en la que el mismo Doctor Strange, se vuelve el artífice de un evento importante dentro de la continuidad marvelita: la desaparición de los vampiros como especie y ello durante años en las historietas de la empresa (supongo que este hecho no incluía a Morbius, ya que este no debe su vampirismo a razones mágicas, a diferencia del resto de sus congéneres ¿No?).  Por último, entre una cuantas historias autoconclusivas o de continuidad más breve y muy divertidas entre medio, se encuentra el nuevo viaje del justiciero a la Dimensión Oscura, para participar de manera directa en la revolución que se está orquestando… ¡Ah y se me estaba olvidando! Presten atención al hermoso homenaje a los creadores de nuestro protagonista.
     Cabe mencionar la simpática intervención de Wong, el leal sirviente del buen Doctor, un sabio personaje que fue introducido en las revistas mucho después del primer tomo que mencioné más arriba (así que poco sé de cómo llegó al Sancto Sanctorum de Greenwich Village, salvo uno que otro flashback por ahí) y su administradora, la morena Sara Wolfe, una mujer “común y corriente” contratada para llevar las cuentas y ser su nexo con el resto del mundo.
     Mención especial para las únicas historias de este volumen que no fueron escritas por Stern, sino que sus artífices fueron en el primer caso Carl Potts y quien también se encargó del dibujo en ese número, como luego Anne Nocenti, una aclamada escritora del medio que tuvo una muy recordada etapa en Daredevil.  Ambas obras resultan ser muy emotivas, la primera corresponde a una reflexión sobre el dolor y la venganza, mientras que la segunda (lejos la mejor de las dos) aborda los límites entre locura y genialidad artística.
    Aparte de la colección bimensual de nuestro Hechicero Supremo favorito, se incluyen tres magníficas historias más orquestadas por Roger Stern, en distintos periodos: El Duelo (1983), que apareció en una revista antológica de Marvel y donde queda de manifiesto la sabiduría que posee este personaje tan entrañable, a través de una trama que nos deja una moraleja cuando es necesario reconocer nuestras propias debilidades; luego viene la mayor joya, quizás, de todo el volumen, Doctor Strange y Doctor Doom: Triunfo y Tormento (1989), en la cual Stephen Strange tiene una memorable aventura junto a nada menos que el infame soberano de Latveria y logramos conocer a este último en un plano humano como no creíamos (cabe mencionar que el dibujante resulta ser nada menos que Mike Mignola: sí, el genio detrás de Hellboy); y, por último, Esa vieja casa (2011), un relato que se remonta al pasado del Doctor Strange, gracias al cual logramos saber cómo fue que tomó posesión de su hogar en New York.
    En suma: Más de 700 páginas de cómics de primera calidad, incluyendo valiosos agregados como sabe darnos Panini.  Aventura, heroísmo, romance, todo tipo de monstruos, viajes a mundos extraordinarios, destacadas estrellas invitadas, humor y sensibilidad por montones encontrarán quienes se aventuren a leer el libro que ahora recuerdo con dicha y nostalgia.



martes, 20 de noviembre de 2018

El Daredevil televisivo en su crisis más grande (hasta ahora).


     Para alegría de quienes seguimos las andanzas del también llamado “Hombre sin Miedo” en la pantalla chica, hace poco más de un mes no más se estrenó la esperada tercera temporada de Daredevil.  Es así que el show original de Netflix, en unión con Marvel Studios, volvió a contar con 13 episodios para narrarnos lo que sucedió con sus protagonistas, liderados por Matt Murdock, como el Diablo de Hell´s Kitchen, luego de los eventos narrados en Los Defensores.
     La verdad es que nos habíamos reencontrado con los igualmente queridos Karen Peige en la primera temporada de El Castigador y con Foggy Nelson, en el transcurso de la segunda temporada de Luke Cage, así que algo sabíamos de ambos (la vida siguió para estos, tras la aparente muerte de su amigo ciego…que bien sabíamos aún seguía en el reino de los vivos, luego de la impactante escena final de la citada miniserie, en la cual este despertaba en una cama y aparentemente en una especie de sanatorio).  Ahora ya era el momento de saber cuál era el destino final de nuestro Diablo Guardián y de que este se reencontrara con sus compañeros.
     Una vez que despierta de su coma, Murdock comienza un proceso de aceptación de haber perdido a su amada Elektra, decidiendo vivir en el anonimato, aislado de casi todo el mundo.  No obstante, cuando su némesis Kingpin es liberado de prisión (primero sale bajo una especie de arresto domiciliario) y amenaza la vida de su gente, este opta por seguir su carrera de justiciero, aunque desde las sombras y así evitar que el mafioso consiga sus objetivos.
     Mientras permanece oculto Matt, se queda en la iglesia católica y sus dependencias, donde fue criado tras el fallecimiento de su padre.  Allí cuenta con el apoyo del sacerdote que sabe su secreto y que desde la primera temporada ha sido uno de sus mayores aliados, además de su confesor y consejero.  Al sabio cura se le une una muy especial monja, la hermana Maggie, una dura, pero bondadosa mujer que conoce también desde pequeño a nuestro justiciero y quien por igual conoce su alter ego.  La estrecha relación entre el superhéroe y la religiosa, le otorga a esta temporada algunos de sus momentos más sublimes, llegando a su cenit cuando se revela la verdadera identidad de la mujer y su lugar en la vida de nuestro abogado.  La impronta que deja este nuevo personaje dentro de la serie, quien llega a emocionarnos más de una ocasión, se lo debemos tanto a la actriz a cargo de ella (Joanne Whalley), como su caracterización original, por medio de una de las novelas gráficas más aclamadas de Daredevil: Born Again de Frank Miller, en el guión y David Mazzucchelli en los lápices.  Hace rato que estábamos esperando que saliera la hermana Maggie y su debut en la pantalla no dejó descontento a nadie.
     Por otro lado, la reaparición de Wilson Fisk, alias Kingpin, se convirtió sin dudas en uno de los puntos más fuertes de esta aplaudida tercera temporada.  El trabajo de un camaleónico Vincent D´Onofrio como este villano, no puede dejar de impactarnos.   Estamos hablando de un malvado con tales rasgos de humanidad, que lo hacen estar por sobre muchos de sus pares, tanto en los cómics donde aparece, como en esta adaptación.  Sus tretas para volver a dominar el bajo mundo de New York, son dignas de Maquiavelo, llegando incluso a llevar al Diablo Guardián a estar por debajo de él muchas veces; no obstante, este último tampoco está solo, así que Kingpin debe vérselas con los nombrados Karen y Foggy, enemigos jurados a los que debe destruir si en verdad quiere hacerse dueño “de su ciudad”.
     Como mano derecha para lograr sus criminales planes, Kingpin tiene nada menos que a Benjamin Poindexter, un agente del FBI al que corrompe, aprovechándose de su inestabilidad emocional y de sus habilidades extraordinarias; este hombre viene a ser un arma mortal en persona, puesto que es capaz de convertir con su certera puntería, cualquier cosa en una herramienta para provocar la muerte o gran daño de sus adversarios.  Con posterioridad, en lo que sería la cuarta temporada, dicho sujeto tendría que hacerse llamar Bullseye, siendo uno de los mayores rivales de Daredevil (y responsable de algunas de sus mayores preocupaciones, tal cual Kingpin, en las viñetas); a ver si además a futuro usa su traje de batalla que lo caracteriza.  En el filme para el cine sobre Daredevil (2003), este apareció interpretado por Colin Farrell, aunque bajo un cariz más superficial a diferencia del dramatismo con el cual sale en esta serie; es así que su trastorno psiquiátrico al ser abordado desde su infancia, incluyendo el tema de su soledad como adulto, convierte a este peligroso sujeto, en alguien por quien incluso podríamos llegar a sentir simpatía, pese a las atrocidades que llega a cometer.  El pasado de los personajes, entre los “buenos” y los “malos”, una vez más lleva a darles múltiples dimensiones a estos, haciéndolos tan entrañables.

Contraste entre el famoso cómic y la serie.

     Si seguimos con el tema del pasado de los protagonistas, no se puede dejar de lado el episodio en el que sale a la luz la juventud de Karen, dedicado a su peor momento; justo cuando esta pisó tan bajo, que debió tener su propia epifanía para llegar a convertirse, poco a poco, en la mujer que llegamos a querer.  La dureza de sus viejos errores, mostrados en esta ocasión de manera descarnada, no solo nos muestra a una persona por completa distinta a la Karen que conocemos, sino que permite volver a tratar un tema caro a esta serie tan religiosa y católica: el de la redención (y algo similar sucede con la mencionada hermana Maggie, por cierto).  Pues tal como queda claro en este show y otros de la misma factoría, entre ellos Jessica Jones, no importa qué tanto te caíste, si posees la capacidad suficiente como para ponerte de pie y avanzar por un mejor camino, que el que antes seguiste, aún es tiempo para enmendar tus errores. 
     Otro gran personaje nuevo que se introduce en esta ocasión, es el agente del FBI Ray Nadeem.  Corresponde este a un profesional de fuertes convicciones, hombre de familia, que sin querer se ve involucrado en las artimañas de Kingpin y por eso mismo llega a conocer al Diablo de Hell´s Kitchen.  Sin dudas podría decirse que es uno de los personajes más trágicos del todo el programa y alguien que se gana el afecto de los espectadores.  Su origen indio permite, además, abordar la diversidad étnica tan habitual en la actualidad en las producciones gringas.
    No hay invitados especiales esta vez, que ni siquiera nuestra enfermera favorita, Claire Temple, aparece.  Sin embargo, esta ya inolvidable tercera temporada tiene de todo (o casi todo) y no deja de sorprender gratamente a sus seguidores.  Debe saberse que Matt vuelve a usar su simulacro de traje negro, poniéndose simbólicamente un pedazo de género sacado de la prenda de una monja, para taparse el rostro (¿De la misma hermana Maggie tal vez?) y en ningún momento lo volvemos a ver, por ahora, con su indumentaria de Daredevil.  En cambio, como es habitual en el género, uno de sus enemigos se hace pasar por él para desacreditarlo.
     Otro tópico recurrente en este tipo de historias y que está muy bien desarrollado a lo largo de la temporada, viene a ser cuando la identidad secreta de Daredevil es descubierta por…Lo que da pie a varios acontecimientos, que complican más que nunca la misión del vigilante, amenazando a sus seres queridos, preocupación extra y de fuerza mayor.
    No debe dejarse de lado el relevante papel que tienen la fe y la religión en este programa.  Cabe recordar que en Luke Cage tuvimos a un pastor evangélico, quien destacó tanto por su personalidad, como por sus intervenciones y diálogos; siendo además alguien muy importante para que Powerman, lograra encontrar su centro, en medio de todas las vicisitudes que le toca pasar a lo largo de la segunda temporada.  Cage en ningún momento ha dejado de creer en Dios, así como Murdock, también educado bajo la fe, aunque la católica, tampoco ha perdido dichas creencias.  En el caso de Daredevil, el padre Lanton y la hermana Maggie son fundamentales para que este no pierda su humanidad.  Por otro lado, que en series como estas, dirigidas a un público adulto y basadas en personajes de la “cultura de masas” como las historietas de superhéroes, se le dé tan relevancia a estos temas, no deja de ser algo plausible, cuando se considera la fiebre por desacreditar importantes instituciones de este calibre.
     Momentos gloriosos hay por montones, todos ellos dramatizados con una calidad cinematográfica.  Al respecto, no se puede olvidar una larga escena que ya de seguro debe estar entre las más comentadas y que corresponde a cuando el protagonista visita una cárcel y allí debe vérselas con un montón de criminales que solo quieren linchárselo.  Como nos tienen acostumbrados, las coreografías de las peleas son asombrosas y a su vez es casi imposible que uno no lamente tanta golpiza que soporta el pobre Matt, quien lejos es el que más sangra y sufre heridas a diferencia de sus colegas…Y es justamente este aspecto suyo, mucho más frágil que gente como Luke Cage o Iron Fist, aquello que lo hace tan admirable.  En el mismo tono que la batalla en la cárcel, destacables son la invasión del “doble maligno” de Daredevil, a las oficinas del periódico en el que trabaja Karen y la confrontación entre Poindexter y el Diablo Guardián en la iglesia.
     Ahora solo nos queda armarnos de esperanza y paciencia, para que haya una cuarta temporada…¡Y ojalá el año que viene!


miércoles, 24 de octubre de 2018

¡Así los pille Nyarlathothep!


     La presente maldición lovecrafniana va para los ejecutivos de Netflix o a quienes corresponda, responsables o irresponsables de que hayan cancelado la serie de televisión Iron Fist (Puño de Hierro), sobre el famoso superhéroe marvelita, maestro de las artes marciales místicas.  Pero vamos por parte, mejor.
     Siendo que se trata de todo un clásico de la Casa de las Ideas, si bien no tan conocido o popular por estos lares como Spidey o el Capi, su primera temporada dentro de la propuesta programática del servicio de streaming fue la verdad decepcionante (por no decir francamente mala); más encima, comparada con sus predecesoras (las series del “Diablo Guardián”, Jessica Jones y la de “Power Man”), salió lejos perdiendo por la vara muy alta que dejaron para los fanáticos de este tipo de historietas.
     Pero ese mismo año, o sea el recién pasado, se vino la miniserie de Los Defensores y con ella volvió el llamado Arma Viviente, ahora en compañía de sus colegas.  La verdad es que esta vez los guionistas lo hicieron lucirse y con ello, poco a poco, se fue mejorando esta versión de imagen real y para la pantalla chica del superhéroe.
     Y entonces se estrenó este 2018, que ya no falta mucho para que se acabe, la magnífica segunda temporada de Luke Cage.  Como era de esperarse, ahora que Danny Rand y el justiciero de Harlem ya se habían conocido y hecho amigos, luego de los eventos de la miniserie nombrada, era más que justificable que el primero apareciera (puesto que la dupla conformada por ambos, sin dudas que viene a ser una de las parejas más famosas de los cómics).  No está demás decir que la participación del heredero de K'un L'un, brilló más que nunca; que dichas intervenciones apoyadas por su compañero, demostraron que un personaje como él no podía desperdiciarse y que solo bastaba una buena historia. para que valiera la pena verlo en escena.
      Luego del desastre de su primera temporada, nadie creyó que habría una continuación, pero Netflix se la jugó por su propuesta (por supuesto que apoyados por Disney/Marvel) y le dio una segunda oportunidad en solitario.  Estrenada el 7 de septiembre del presente año, sorprendió gratamente a los espectadores (entre los que me cuento), con una trama lejos superior a la primera temporada y un desarrollo de personajes enriquecedor y que sacó lo mejor de sus talentosos actores.  Ahora bien, solo fueron 10 episodios, en vez de los 13 que han tenido los otros programas de la empresa, para los superhéroes marvelitas; pero quizás con ello no hubo desperdicio y no se extendió más de la cuenta un argumento que no cayó en rellenos innecesarios.  Podría parecer que esta reducción de la temporada fue por motivos presupuestarios, puesto que a lo mejor no quisieron gastar más dinero en ella y arriesgarse por sobre lo conveniente (que tampoco se ven muchos efectos especiales que digamos); no obstante, estos son solo detalles insignificantes, puesto que el resultado artístico sin dudas que fue sobresaliente.  
    La trama de Iron Fist esta ocasión fue la siguiente: Danny Rand ha tomado con mayor responsabilidad que nunca su papel como paladín, al punto que ha llegado a obsesionarse con ello y se ha ido resintiendo, hasta cierto punto, la relación con su pareja Colleen Wing. Todo se complica, cuando 2 personas de su pasado vuelven para vengarse de él, si bien cada uno de ellos posee sus propias razones; más encima contratan a una especie de detective privada, que en realidad resulta ser mucho más de lo esperado y por ello mismo puede considerarse tanto como un nuevo peligro (para todos), como una valiosa aliada (y claramente no es Jessica Jones).  Paralelo a todo esto, 2 triadas (mafias chinas) se disputan New York y hay que lidiar con ellas.  
       Como otro ejemplo de un tema caro a los cómics del género, Danny pierde sus poderes (en circunstancias muy especiales, más encima) y ello permite que este se afiance más como sujeto y pilar de la serie, al mostrarnos mejor al hombre detrás del Puño de Hierro.  Es verdad que ya lo conocíamos desde hace rato, pero ahora que debe luchar para recuperar lo que ha perdido y se reafirma como sujeto, recién comienza en entender su papel en el mundo.  Por supuesto que la espectacularidad de las habilidades extraordinarias de individuos como este, son las delicias de los fanáticos (que esta vez sí vemos harto al respecto); no obstante, algo que debemos tener claro, es que al superhéroe no lo hacen sus capacidades especiales e incluso su llamativo traje (por mucho que me duela reconocer esto último), sino que ello se debe al talante de su corazón.   
      Si se compara al protagonista con sus colegas de estos programas, llama la atención su personalidad mucho más positiva, siempre creyendo en la bondad detrás de las personas, pese a que hayan cometido los peores actos y motivados por sus bajas pasiones; hay sabiduría oriental detrás de Danny/Iron Fist y una amabilidad en general, que lo hace tan distinto de amigos suyos como Matt Murdock/Daredevil y el propio Luke Cage.  Esta caracterización es tanto fruto del trabajo de los guionistas, que supieron sacar del personaje de papel tales rasgos, como del actor que lo encarna.  Por otro lado, ahora Danny despierta más respeto en la pantalla, que se ve más imponente, más “hombre”, que ya no está tan delgado como antes y por eso mismo, nos recuerda en mayor medida al Puño de Hierro que siempre debió ser.
Esta pareja por fin logró conquistarme.
      Esta inolvidable segunda (y última según bien parece) temporada, no solo Danny consiguió definirse más que nunca, gracias a guiones elaborados con mayor dedicación que su predecesora; sino que también la coprotagonista, Colleen, se desarrolló tanto, que sin dudas se podría decir que en esta ocasión, el protagonismo fue compartido por ambos personajes.  Estamos hablando de un carácter femenino que desde las viñetas ya era solvente y que ahora por fin ha sido aprovechado, al punto de llevar en repetidas ocasiones la batuta dentro de la historia.  Es así que la muchacha posee su propio arco argumental, ligado a la búsqueda de su identidad como persona y como defensora de los más débiles.  Su interacción junto a otros que se cruzan en dicho camino, entre amigos y enemigos, aporta varios momentos más que interesantes al programa.  Por otro lado, esta guerrera nos ofrece tales coreografías en sus peleas, que incluso se podría decir son más sorprendentes que las llevadas a cabo por su pareja.  Por supuesto que todo esto es posible, gracias a la actuación de la bella actriz a cargo, Jessica Henwick, quien logra opacar a Finn Jones, Danny Rand/Iron Fist, repetidas veces.
      Dentro de los personajes ya conocidos que fueron potenciados esta ocasión, se encuentran Joy y Ward Mitchun, los hermanos putativos de Danny y cada uno con un destino distinto.
     Joy vuelve cambiada, puesto que ahora es una mujer que guarda un gran rencor que la carcome, el cual dirige por completo a sus 2 hermanos.  Ya no es la persona más o menos de fiar que vimos con anterioridad y tal como otros en la serie, debe superar varias pruebas, para conseguir el tipo de equilibrio que requiere para ser feliz.
     Ward sí que es otra persona.  Sus errores del pasado, que le han dado nuevas cargas sobre sus hombros, en las que la culpa y el deseo de superarse tienen mucho que ver, lo han convertido en alguien por quien por fin podemos sentir simpatía.  Se ha acercado bastante a Danny, aunque la relación con su hermana ya no es la mejor.  Este hombre tiene mucho que caminar, aún para estar a gusto consigo mismo, si bien las intenciones para salir adelante no le faltan y por eso mismo es su propio héroe.
      El mayor villano de esta historia resulta ser el conocido Davos, cuya conexión con Iron Fist es tan profunda, que no solo abarca años desde su infancia, sino que ahora por fin la conocernos en profundidad y de ese modo el rival queda humanizado al punto de entenderlo (que no justificarlo)...Y es que los grandes villanos marvelitas no son unidimensionanales, al contrario, como este poseen tantas facetas, que se hacen en verdad entrañables.
      Gracias al pasado de Danny y Davos, llegamos a saber más de la legendaria tierra de  K'un L'un, con sus tradiciones y reglas: otro detalle valioso y mejorado esta segunda temporada, que se echó de menos en la anterior.  Es así que, por fin, podemos ver a Danny con su traje de las historietas o al menos uno parecido, que para nada mal se ve (una lástima hayan prescindido de toda esta parafernalia en el show, que no solo hace todo más vistoso, sino que realza el carácter superheroico a la trama, que si no podría ser cualquier otra historia de tipo fantástico y/o maravilloso).  Los conflictos entre ambos amigos/enemigos, también es un tópico clásico de cómics como este, tema con una rancia tradición y que fortalece con tal arco argumental, de esta ya valiosa temporada.
      Otro personaje conocido y querido por los espectadores (como por los lectores de los cómics), viene a ser la igualmente admirable detective de policía Misty Knigth.  Presentada dentro de estas producciones televisivas a través de Luke Cage, en Los Defensores se trabajó su estrecha amistad con Colleen Wing, la cual fue otra vez abordada en la segunda temporada dedicada al vigilante afroamericano.   En Iron Fist la relación entre ambas llega a fortalecerse, al punto de ser fundamental esta fraternidad para la evolución de la historia de este año.  Hay una evidente química entre las actrices que las interpretan y, por su parte, la Knigth de Simone Missick continúa robándose el corazón a sus seguidores.  El divertimento y éxito que significa verlas a ambas en sus escenas juntas, podría justificar sin dudas una serie sobre ambas, bajo el nombre de Las Hijas del Tigre (tal como en los cómics).
      Y es cuando llegamos al gran personaje introducido en esta temporada: Mary Walker, conocida en las viñetas como María Tifoidea.   Se trata de un personaje con al menos 3 personalidades múltiples y que acá aparece en cierto sentido simplificado, respecto a su versión original, aunque pese a ello no deja de “robarse la película” con sus distintas intervenciones en la serie.   Una vez más estamos frente a una actuación femenina de calidad, que Alice Eve hizo un trabajo plausible, al ser capaz de interpretar con verosimilitud a una mujer dividida entre dos identidades: Una dulce y sensible, Mary, y otra agresiva y con habilidades extraordinarias para la lucha cuerpo a cuerpo y con armas de todo tipo, Walker. El personaje aparece primero en su faceta de Mary y luego nos sorprende como la peligrosa Walker, que le trae más de un dolor de cabeza a Rand y compañía; no obstante como se trata de alguien complejo, luego su papel dentro de la historia va tomando un rumbo inesperado.  Por otro lado, la mujer rota que viene a ser este personaje, posee su propio pasado turbio, que también va descubriéndose a lo largo de la temporada. Como tal vez quedará claro, alguien como María Tifoidea viene a ser uno de los grandes aportes al show de este año. En pantalla se le ve como alguien con trastorno de personalidad de cuidado, al cual muy bien podríamos encontrar en la vida real.  No tiene la apariencia de los cómics, como a muchos nos gustaría que poseyera, puesto que tampoco cuenta con los superpoderes de la María Tifoidea de las historietas, no obstante qué se le va a hacer: ahorran dinero y priman la actuación por sobre todo, en medio de una adaptación que pareciera desea ser “realista”, pese a la cuota de fantasía que hay de por medio….Así ha sido desde Jessica Jones y alternativas como esta han logrado funcionar y hacernos felices pese a ello.

¿Cómo te gusta más María Tifoidea?: ¿Una ternurita o una perra?

     Así que la segunda temporada fue genial: La historia es lejos mejor y los personajes en general están aprovechados que da gusto.  Por otro lado, las escenas de artes marciales no dan respiro, que se nota esta vez sí se nota que estamos hablando de un programa sobre Iron Fist; claro que se trata de adaptación que se toma sus licencias u omite elementos más espectaculares propios de las viñetas, aunque nunca perdiendo la calidad vista en general en estas producciones.  
      Tras lo anterior, público y crítica quedaron satisfechos y se supone que eso hizo que la serie no fuese ignorada por los suscritos a Netflix, con las correspondientes ganancias para la empresa… ¿Y entonces por qué la cancelaron? Algunos seguidores suyos están haciendo campaña para que revoquen tal decisión y se haga una cuarta temporada (o al menos una miniserie o película como ya pasó con Sense8); a ver cómo les va.  No obstante, si se considera que no pasó ni una semana de que se supiera esta mala noticia, fue anunciado que además habían cancelado Luke Cage, que lejos ha tenido más éxito que esta otra.   Ello nos hace pensar que, en el mejor de los casos, la intención detrás de todo esto sea hacer una serie sobre las aventuras de Iron Fist y Luke Cage en conjunto, tal como sucede en sus cómics bajo el nombre de Héroes de Alquiler.  Habrá que esperar con fe que estas sospechas sean ciertas, aun cuando si esto se concreta, signifique que perderíamos un show tras la fusión de los 2 mencionados.
      El desenlace no puede ser más emocionante, que es tanto lo que se esperaba en muchos sentidos, como sorpresivo.  Luego de lo anterior, viene un largo epílogo, que cierra la historia personal de varios de los personajes coprotagonistas y/o secundarios.  Tras lo acontecido, la crisis sufrida por Danny lo lleva a un importante viaje, del que seguro volverá cambiado (otra vez).  Somos testigos de todo esto y por eso mismo, difícil no quedarse con las ganas de saber qué pasará a continuación.

¡Tanto que gocé con esta temporada de Iron Fist, me dieron ganas de leer sus historietas!

viernes, 27 de julio de 2018

El peso de la responsabilidad.


     Justo cuando estaba terminando el primer semestre de este año, se estrenó completa la segunda temporada de Luke Cage en Netflix, para contento de sus seguidores y que esperábamos algo tan bueno, como el resto de su intervención en la pantalla chica hasta ahora.  Considerando que  la primera temporada fue sin dudas soberbia, la siguiente no podía quedarse atrás y por ello sus responsables la tenían difícil.  Para ser sinceros su regreso como protagónico (recordemos que en Los Defensores compartió la pantalla con otros personajes marvelitas y al mismo nivel de importancia dentro de su argumento) no fue tan maravilloso como se habría querido, aunque ello no significa que el show hubiese perdido calidad, dramatismo y entretención: que en esta segunda entrega igual hay varios detalles valiosos, así como momentos inolvidables, sin olvidar que su desenlace fue increíble y digno de las mejores historietas de la Casa de las Ideas (polémico, incluso, se podría decir).
    Esta historia comienza con nuestro justiciero urbano, convertido en el símbolo por excelencia de lo mejor de su orgullosa y esforzada comunidad, como su protector.  Uno de los suyos, salido de su gente y que los entiende como nadie, porque él mismo pasó por muchas de las cuitas que le toca corregir.  Las amenazas que le competen no son extraterrestres, monstruos, ni frutos de la magia más sorprendente, sino que se trata de mafiosos y sujetos que aunque puedan poseer como él algo de extraordinarios, no por ello dejan de tener características realistas y por eso mismo representan toda la violencia y corrupción que podemos hallar en el mundo real. De este modo la identidad con su gente, viene a ser uno de sus mayores logros, aunque también una de sus más grandes debilidades, tal como quedará claro en esta segunda temporada. Por lo mismo Luke Cage se nos hace tan entrañable, que más encima perfecto no es, razón por la cual su heroísmo resulta ser verosímil y admirable, al tener que luchar contra sus mismas inseguridades.
    Una vez presentada esta consolidación del vigilante afroamericano, como hijo ilustre de Harlem, vemos que todo esto ha incidido en  sus propias relaciones personales, específicamente en su vida amorosa con la muy agradable de Claire (¡Un gusto volver a ver a la valiente enfermera, tras su ausencia en la primera temporada de El Castigador y la segunda de Jessica Jones!)  Luego tras la crisis íntima entre los dos, comienzan a gestarse las nuevas dudas de Luke y que tienen que ver con la interrogante sobre cuál es su verdadero papel como protector de su gente y cuánto le compete hacer para no sobrepasar los límites, sin perder su propia identidad, que su labor salvadora ya le ha costado harto. 

Luke y Danny, los dos amigos del alma.

    La vida de un justiciero como “Power Man” (que recordemos así se llamaba antes en las historietas) sería de lo más fácil, si solo se tratara de delincuentes de poca monta.  No estaríamos hablando de una obra del género, si no tuviera su némesis y su propia galería de villanos.  Es aquí cuando nos detenemos, primero, en un personaje tan potente como la jefa de la mafia negra de Harlem, Maria Dillard, una rival tan potente en su caracterización, complejidad e interpretación a manos de la veterana Alfred Woodard (¡Ídola!), solo comparable al Kingpin personificado por el camaleónico Vincent D´Onofrio en Daredevil.  Cabe recordar que aquí estamos hablando de una mujer con aires mesiánicos, en cierto nivel de su personalidad;  una de esos mafiosos que se muestran a la sociedad como pilares de esta, pero para los cuales esto es solo una careta, para esconder a un depredador que no pretende otra cosa que poder.  Es así que luego de su descenso al mundo de la criminalidad, durante la primera temporada, ahora la vemos convertida en toda una reina del hampa y pese a la aparición de otros 2 grandes malacatosos, su presencia en la vida de Luke Cage lo define como nadie.  Sin dudas que algunos de los mejores momentos de la temporada se los debemos a esta arpía.
    Luego tenemos el regreso de otro estupendo personaje de alma rastrera, Shades, el gánster de origen latino al que también nos habían presentado antes y que ahora mantiene una relación muy estrecha con la mencionada Mariah.  Interesante resulta ser que tal como su compañera, este ha evolucionado a tal punto, que tras ser opacado por quién él mismo sacó a flote su lado oscuro, ahora ha frenado hasta cierto punto sus impulsos; de igual manera su fraternidad con Comanche, un antiguo socio suyo desde la época de su infancia, nos lo humaniza, demostrándonos que el amor puede existir incluso entre los más viles.
     Y es acá cuando nos encontramos con el nuevo supervillano de este año: Bushmaster.  Si los dos anteriores representan la maldad que puede habitar en cualquier hombre o mujer “corriente”, una vez que ha optado por renunciar a la nobleza en pos de sus deseos egoístas, este otro viene a ser lo que un sujeto extraordinario como el propio Luke Cage sería, si usara sus poderes para la venganza y el beneficio propio; pues posee poderes idénticos a los de Power Man, correspondientes a super fuerza e invulnerabilidad, si bien su origen se debe a uno distinto de lo que pasó con nuestro superhéroe.  Líder de una pandilla de jamaicanos, a diferencia de los otros villanos mencionados, posee cierto código de honor que le da una nobleza que los otros no tienen; quizás en esto último se pueda encontrar presente la presencia de un sabio tío suyo que le sirve de conciencia y freno (llamado más encima Anansi, como el dios africano de las arañas y que conocimos gracias a Neil Gaiman en Dioses Americanos), lo que lo acerca a su rival, quien primero contó con el apoyo del llorado Pop y luego tuvo al igualmente entrañable Boby Fish, para ayudarle a ser una mejor persona.
¡Grande Misty!
     Para satisfacción de quienes también pudimos conocer en la primera temporada a la valiente policía Misty Knigth, quien ahora es una de las mayores aliadas que tiene Luke, acá la vemos lucirse como nunca.  Cabe recordar que tras los eventos de Los Defensores, esta aparece en los primeros episodios lisiada, que perdió un brazo cumpliendo su rol de justiciera y que luego, tal como en los cómics originales donde surgió el personaje, consigue un brazo artificial que le otorga destrezas sobresalientes.  Misty es sin dudas uno de los 4 personajes femeninos más destacados en la serie, al punto de que hay todo un subarco argumental dedicado a ella, que la convierte más o menos en la coprotagonista del show.  Por otro lado, además aquí se aborda su amistad con Coleen Wing, la pareja de Puño de Hierro, quien sale como invitada en un episodio.
     Y en lo que concierne a otros personajes Marvel ya vistos gracias a Netflix, de igual manera tenemos el gusto de reencontrarnos en dos episodios con Foggy Nelson, el mejor amigo de Matt Murdock, Daredevil…No obstante es en la aparición del mismísimo Puño de Hierro, que da gusto ver cómo esta serie de programas marvelitas de Netflix están tan bien conectados, al igual que las películas producidas por Disney, sobre historietas de la Casa de las Ideas. Luego, al contar con la colaboración de este maestro de las artes marciales místicas, se continua con el desarrollo de la férrea amistad entre estos dos “machos” de la historieta y que de seguro tendrá mayores frutos más adelante, así como en la segunda temporada de la serie sobre Puño de Hierro que se avecina (¿Quién lo iba a creer, considerando lo decepcionante que fue su debut el año pasado?).  Por otro lado, desde comienzos de esta segunda tanda de capítulos sobre Luke Cage, comenzó a “jugarse” con la idea de que este cobrara por sus servicios como superhéroe, así que muy bien en un momento podrían llegar a la noción de Héroes de Alquiler, que es como luego se hicieron llamar ambos justicieros al trabajar juntos.
     En lo que concierne a los “grandes temas de la vida”, abordados en esta segunda temporada, cabe destacar el igualmente emotivo hincapié que le hicieron a la noción de la familia, algo que ya en la segunda temporada de Jessica Jones estuvo trabajado de una manera sublime.  Pues en el caso del programa sobre nuestro guardián de Harlem, vemos por un lado cómo la familia puede marcar de forma nociva a alguien, llenándolo de odio y castrándolo para el amor, como pasa con la malvada Mariah; asimismo, al conocer ahora a la única hija de lacriminal, podemos darnos cuenta una vez más de lo complicadas que son las relaciones familiares.  Por otro lado, el tema de la venganza, al más puro estilo shakespereano que abunda en las historias marvelitas, se presenta en el caso de Bushmaster, con respecto a cómo el dolor provocado a su familia lo lleva a convertirse en un paria.  Luego tenemos a nuestro querido Luke Cage, al que primero vimos separado de su núcleo familiar y que en esta ocasión logra acercarse a su padre, de una manera muy singular; es así que su nuevo trato con este, a quien además llegamos a conocer en profundidad esta vez, le otorga otro transfondo humano al programa.  
     El hecho de que el progenitor de Luke sea un pastor evangélico, permite además adentrarnos dentro de otro aspecto importante y que lamentablemente este tipo de obras rehúyen: la religiosidad.  Pues el mismo Cage es un creyente y se agradece que tal como Daredevil es católico, este otro sea por igual un cristiano, quien pese a su poder sobrehumano llega a asumir lo que tiene como una misión y/o una bendición (o al menos eso le es planteado por su padre).  Con todo esto, difícil resulta no ver cómo la noción del libre albedrío se presenta, que una vez que el reverendo Lucas le dice lo anterior a su hijo, este se da cuenta con mayor medida que la vida está llena de decisiones y que si bien Dios tiene un plan para nosotros, es cada uno quien escoge cómo dirigir sus propios pasos.


                                                    La intro de la serie...¡Tan retro!

jueves, 24 de mayo de 2018

Diferente…¡Pero aun así muy “güena”!



     El 8 de marzo de este año Netflix por fin subió a su parrilla programática, la ansiada segunda temporada de su segundo show de imagen real, basado en personajes de Marvel: Jessica Jones.  Basta recordar que su reinterpretación de las novelas gráficas tituladas Alias de Brian Michael Bendis y Michael Gaydos, cosechó los suficientes elogios y seguidores que le valieron el éxito seguro, de modo que tras reencontrarnos con su protagonista el año pasado en Los Defensores, volver a tenerla como la protagonista de su propio show (si bien los secundarios volvieron a ganarse su lugar en la pantalla…Otra vez), ha sido toda una delicia para la audiencia.  Ahora bien, tampoco faltan los que no han quedado contentos con el giro dramático de este año; pero a un servidor le ha parecido genial lo que han hecho con la acomplejada antiheroína, que en serio se fueron hacia lugares inesperados en cuanto a cómo llevar la trama, relacionados con el pasado de Jessica y potenciando como nunca a 3 de sus personajes de apoyo.  Veamos cómo les quedó todo.
     La vida continúa igual para nuestra detective privada con superpoderes, tras haber salvado a New York del desastre perpetrado por La Mano, junto a sus inesperados compañeros justicieros (adivinen quiénes).  Solo sus más cercanos saben del papel que cumplió en lo anterior, pero a esta no le interesa el reconocimiento de los demás, que ya hace rato solo busca “sobrevivir” el día a días, tras su experiencia dramática con Kilgrave, el Hombre Púrpura.  Es así que todo sigue sin mayores contratiempos, hasta que un tipo que pareciera ser un loco más se acerca hasta ella y le demuestra estar emparentado con las mimas personas que experimentaron con ella de pequeña y le dieron sus extraordinarias habilidades.  El comienzo de la investigación la llevará por un regreso sin retorno hacia su pasado, el que implicará momentos en realidad memorables y dramáticos (cual las tragedias griegas clásicas, que la Casa de las Ideas tan bien ha sabido actualizar…desde los sesenta), que incluyen el regreso de nada menos que de alguien importante para Jessica…y que todos estábamos seguros había “pasado a mejor vida”.
     Luego de haber tenido a un villano tan potente como el ya mencionado Kilgrave, era de esperarse que el que viniera ahora a hacerle más complicadas las cosas a la Jones, fuese igual o más increíble.  No obstante es en este punto, acerca de la supuesta necesidad de tener un archicriminal para justificar una historia de este tipo y potenciar la personalidad (super) heroica del protagonista, que este programa nos sorprende, al no tener en realidad en la segunda temporada a alguien con estas características.  No obstante sí aparece en escena alguien lo suficientemente poderoso, y más que la misma Jessica, que le remueve el piso a todo el mundo (incluyendo al público).



     Y volvamos al detestable Hombre Púrpura…Bien sabemos que este lleva rato “criando malvas” y que una ficción como Jessica Jones, pese a su origen de los cómics de superhéroes, mantiene un alto grado de realismo; no obstante cuando tenemos buenos guiones, es posible hacerlo volver de una manera verosímil.  Dejo a quienes aún no han visto esta temporada, descubrir cómo es posible ello, sin regresos después de la muerte milagrosos.  No obstante detrás de esto, además de hacernos gozar de nuevo con la soberbia interpretación de David Tennant, se encuentra un muy importante motivo: dejarnos claro de que para bien o para mal, somos la suma de quienes han pasado por nuestras vidas, de que debemos aprender las lecciones dejadas por quienes fueron lo suficientemente importantes para dejarnos su huella (incluso con los más nocivos para nuestro pasado).
     Los secretos sobre quiénes estaban detrás de la naturaleza intervenida de Jessica, ahora se develan abriendo una verdadera Caja de Pandora.  No obstante nada es simple, que no estamos hablando de una trama maniqueista, sino que como en una buena obra que intenta imitar a la vida, se nos refriega en la cara aquella verdad de que el camino al Infierno está hecho de buenas intenciones.  Por ende, a lo largo de los 13 episodios que conforman esta nueva tanda del show, queda de manifiesto de que por mucho que nos esforcemos por hacer algo bien y con toda la mejor voluntad de uno, las cosas se nos salen de nuestro control y ahí empiezan los verdaderos problemas.  Lo anterior implica relaciones amorosas, familiares, fraternales y proyectos personales, como profesionales; que los personajes del programa (tal como nosotros mismos), tienen que saber sobrellevarlo de la manera más dura (y realista), quizás, vista hasta el momento en estas producciones marvelitas de Netflix.
     Pero no todo es puro dolores de cabeza para Jessica, que también entra este año a su existencia un nuevo romance, distinto al que tuvo antes con Luke Cage (y aún más diferente, por no decir más maduro, que el que se nos revela en un impactante capítulo ambientado en la juventud de esta).  Es así que a través de esta relación, llega la promesa de la estabilidad que una persona con tantas cicatrices emocionales como Jessica (más encima con una tremenda nobleza, detrás de esa estampa de dura que posee), bien se merece para acercarse lo mejor posible a la idea de la felicidad.
     Asimismo, un tema bastante fuerte en esta segunda temporada, viene a ser el relacionado con el sentido de la familia ¿Qué es esta importante institución en la sociedad y en la vida personal de cada uno? ¿Supera el lazo de consanguineidad? Pues tal como dicta la propia experiencia y lo deja presente la serie, por supuesto que a la familia la hacen los afectos y la convivencia, la que se forma entre sujetos que comparten estos dos elementos.  No obstante, también es cierto que “La sangre es más espesa que el agua y que arrastra”, algo que con nuestra heroína y su mejor amiga/hermana Trish Walker, se nos dejará claro con el desarrollo argumental dedicado a sus propias familias consanguíneas.

Un premio para el que me diga correctamente quién es quién en esta fotografía.

     Teniendo en cuenta lo anterior y el resto de las relaciones interpersonales abordadas en profundidad en esta serie, que, como queda claro son difíciles de llevar para conseguir la plenitud, las desavenencias entre los individuos requieren de un importante acto para mejorar: el Perdón.  Bella palabra, pero difícil muchas veces de llevar a cabo con la acción y sinceridad requeridas.  Es así que a lo largo de esta segunda y potente temporada, veremos una y otra vez cómo los personajes deben aprender a perdonar a sus seres queridos, si en verdad desean lograr cierta armonía con ellos y con sí mismos (después de todo, primero hay que perdonarse uno para luego hacerlo con el resto).  No obstante, en relación a todo esto, vemos que el amor incondicional cumple un rol importante en lo que viene a ser el perdón…Al menos en la mayoría de los casos.  Quedarán pendientes (tal como nos pasa a menudo) algunos conflictos, que ello será material para seguir enriqueciendo la continuidad de este programa.
     Y ahora es el momento de revisar qué tan grande es el salto que dan los secundarios en Jessica Jones:
     Patricia Walker, Patsy, comienza a acercarse más y más al desarrollo y/o evolución de su clásico personaje, retomado de los cómics románticos y de humor de los cuarenta y en los que apareció originalmente; puesto que esta luego se convierte en superheroína por cuenta propia, recibiendo el nombre de Gata Infernal. Ahora bien… ¿Cómo es posible que la Trish que conocemos, de actriz adolescente, cantante juvenil y locutora radial ya adulta, pase a ser una justiciera? Pues sus propias investigaciones sobre quiénes están detrás de poderes de Jessica, la llevan hacia ese otro mundo, cuyo camino, claro, no será fácil, ya que le costará varios nuevos conflictos.
     El otro gran amigo de Jessica, el ex drogadicto Malcom Ducasse (y quien gracias a la intervención de esta, logró salir a flote tras su propia temporada en el infierno), comienza a trabajar junto a ella en la agencia de detective, descubriendo con ello su propia habilidad como investigador, entre otras cosas que hablan bien de la inteligencia que posee.  Con posterioridad sus mismas capacidades le hacen ganar varios puntos a favor, entre ellos en lo que concierne al plano amoroso (¡Y adivinen con quién!).  Llama la atención también cómo potenciaron en este personaje su lado más sexy, lo que incluyen unos cuantos desnudos parciales, cambios de imagen y otros detalles que demuestran a través de esta ficción, cómo uno puede cambiar con el paso de tiempo y convertirse en alguien mucho más interesante.
    Con respecto a la abogada Jeryn Rogarth, puede decirse que posee quizás el arco argumental secundario más interesante de toda la temporada (casi tanto o más impactante que la trama central en torno a Jessica Jones).  Es así que esta otra dura mujer (una especie de reflejo de la propia Jones, mayor de edad, con sus propios “poderes” como abogada-ave-de-rapiña y sin el código moral de Jessica) tiene su propio acercamiento a la gente inmiscuida en los experimentos, que dieron sus habilidades a Jessica; luego, por medio de esta verdadera cruzada personal suya, terminamos por conocerla en una dimensión más humana y en realidad impactante.  
     A manera de concesión a los lectores de los cómics de Alias, en los que está basado esta serie, en determinado momento aparece la reproducción de la primera portada de esta colección y ello de una manera muy especial.  De igual manera para satisfacción de los seguidores de estas producciones Netflix relacionadas, aparece un muy querido personaje, en una escena con unos cuantos diálogos a su haber.  Por otro lado, el mismo Stan Lee hace su propio cameo.
      Teniendo en cuenta que el protagonismo del programa se encuentra sobre los hombros de una fémina, que de los 3 secundarios ya mencionados 2 son mujeres, no se puede dejar de lado (sin caer en el maldito spoiler) que otras 3 damas cumplen papeles relevantes dentro de esta temporada, sobresaliendo 2 por todo el peso dramático que le otorgan a los acontecimientos (una específicamente ligada a la trama central y la otra relacionada con uno de los personajes secundarios).  Por lo tanto, queda de manifiesto que el show viene a ser una celebración a la figura de la mujer, como pilar de las grandes historias y del mundo actual.  No hay que olvidar que quien está detrás de la creación de esta serie es otra dama (Melisa Rosenberg), así como que quienes son responsables de los guiones y la dirección de los capítulos son igualmente del mismo sexo.  Por todo esto y más, resulta significativo que la primera temporada haya sido estrenada un día 20 de noviembre, próximo al 25 del mismo mes y en que se celebra el Día Internacional contra la Violencia de Género; así como la segunda temporada, haya sido liberada el 3 de marzo, previamente al 8 de ese mes y en que se conmemora el Día Internacional de la Mujer.


Créditos.


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