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domingo, 16 de octubre de 2022

Otra ocasión en que la paciencia da sus frutos.


 1. De qué va todo.
 
     La tercera temporada de Stranger Things finalizó con al menos tres hechos que nos dejaron con el alma en un hilo y es que no solo sus héroes volvieron a enfrentarse al mal sobrenatural del “Otro Lado”, venciéndolo otra vez luego de grandes batallas (sin olvidar que, más encima, tuvieron que pelear en contra de un enemigo más “terrenal”), sino que la situación el grupo quedó remecida al parecer de forma permanente: en primer lugar, uno de sus integrantes adultos murió, supuestamente (¡Y vaya que sufrimos con ello!), luego la chica con poderes del equipo perdió sus habilidades extraordinarias (¿Qué pasaría cuando volvieran a abrirse los portales entre un mundo y otro, ahora que no contáramos con nuestra principal defensa?) y, por último, el resto del grupo sobreviviente terminó separándose, ahora que una de las familias de los chicos se fue a vivir a otra ciudad.   Todo esto lo supimos/vimos a mediados de 2019, nuestro planeta era otro y ni pensábamos que la pandemia del Covid iba a cambiar nuestras vidas; así que debido a cuarentenas y otras razones relacionadas con la emergencia sanitaria, pasaron más de dos años para que por fin nos reencontráramos con nuestros queridos personajes.
    Dentro del tiempo en el cual transcurre la serie que hoy nos reúne, los recordados años ochenta, es ahora 1986 y dos eventos hacen que los amigos se reúnan para volver a enfrentarse a los monstruos que han regresado, aunque esta vez todo se pone mucho más complejo, puesto que por fin conoceremos a la entidad detrás de todo lo que está ocurriendo; asimismo, dos de los adultos protagonistas deben realizar un viaje al extranjero, usando solo su ingenio y determinación para salvar a uno de sus seres queridos.
    Con 9 episodios, los que lejos duran mucho más que en temporadas anteriores, la mayoría con un metraje similar al de una película (el último de ellos dura lejos más de dos horas), la trama se divide en 5 mini arcos argumentales que ocurren de forma paralela y luego, como no, terminan convergiendo.
    En primer lugar, tenemos el recién mencionado mini arco, que sucede nada menos que en la Rusia comunista (uno de los principales enemigos ideológicos de los gringos de aquellos tiempos y que desde la temporada anterior, han sabido aprovechar para darle más “ambientación” a la serie), el cual tiene relación con la búsqueda que hacen dos de nuestros héroes más comunes y corrientes, de entre los que aquí encontramos, para salvar a uno de los suyos (y que supuestamente estaba muerto).   La dupla de oro que se produce al respecto, ejemplifica cuán maravillosamente pueden evolucionar los personajes (amparados por sólidos guiones y la excelente labor actoral de sus intérpretes), que gratas sorpresas se nos dan en especial sobre uno de sus integrantes y que ahora consigue ganarse nuestros corazoncitos sin vacilaciones.
    Luego tenemos todo lo que sucede con quien se suponía estaba muerto, el cual ha llegado a parar nada menos que a uno de esos infames gulag rusos, que tantas historias han dado para contar (entre reales y ficticias).  Y no estoy haciendo spoiler, puesto que, tras lo eventos de la temporada anterior, era de esperar cuál era su destino (y en especial tras la última imagen de dicha tanda de episodios).  Su precaria situación, y aun así con una fuerte voluntad de vivir, mantienen en todo momento la tensión y la expectación.  Desde que comenzó la serie hace ya todo un mundo atrás, es la primera vez que tenemos un escenario realista como este, que nos muestra el horror de la realidad.   Respecto a todo esto, la transformación física por la que pasa el susodicho, provocará varias satisfacciones entre sus admiradoras y admiradores.
     En cuanto a los chicos, tenemos dos grupos separados por razones varias.  Primero, tenemos aquellos que se han quedado en Hawkins, enfrentándose al mal que desde el Otro Lado está asolando nuestra realidad y que nos deja claro que todo lo que vimos anteriormente, era tan solo el anticipo del horror que se venía.  Amigos que se conocen desde hace años, entre adolescentes y muchachos que están entrando a la vida adulta, quienes nos darán lecciones de lealtad y valentía, que en más de una ocasión nos emocionarán.  De igual manera tenemos al segundo grupo, cuyas aventuras transcurren en California, donde se han ido a vivir algunos de los chicos, quienes han recibido la visita de uno de sus viejos compañeros y los cuales deben hacer su propio viaje de rescate, para salvar una vez al mundo.
    Por último, nos adentramos en los vericuetos del proyecto científico ultrasecreto que dio origen a Once y a mucho más de lo que creímos hasta ahora, que “1986” fue el año de las revelaciones y vaya que quedaremos sorprendido con todo esto.



2. Aportes.
 
    La cuarta temporada de Stranger Things, a mi humilde parecer, es la mejor de todas, partiendo por el hecho de que cada uno de sus episodios es una película en sí, puesto que cada uno supera con creces la hora de duración (el más breve alcanza los 64 minutos y el último dura nada menos que dos horas y media); de este modo, nos cuentan bastante entre una entrega y otra, más considerando que sus distintos arcos argumentales ocurren en varios lugares a la vez y de ese modo estamos atentos en lo que sucede entre un sitio y otro con gran expectación.
    Dos nuevos personajes entrañables se nos unen a la acción.  En primer lugar, tenemos al líder del Club Fuego Infernal (una de esas bandas de ñoños que nos habría encantado tener de chicos y más en los gloriosos años ochenta… ¡Si bien yo tuve algo parecido!).  El muchacho, proveniente de una familia disfuncional, no deja de conmovernos por su resiliencia y es parte de lo mejor de la temporada.   Asimismo, otro personaje varón y juvenil se agrega al show, el primer latino de la serie, quien nos hace reír bastante y le entrega una dosis de locura psicotrópica a este.
    En lo que concierne a los aspectos más humanitarios del programa y que se nos pueden hacer dolorosos, encontramos el tema del bullying, el cual es abordado en la figura de una de las protagonistas, tratado con dureza y realismo.  Esto mismo, nos demuestra que detrás de un drama fantástico y de terror como este, hay cabida para problemáticas como la mencionada, puesto que el terror nunca ha dejado de ser un vehículo para examinar tales asuntos (y si no, tan solo recuerden It de Stephen King, con su particular pandilla de amigos, título del cual este programa es un destacado heredero).
    Plausible viene a ser que hayan potenciado a la hermana menor de uno de los protagonistas, a quien conocíamos desde hace rato, pero que ahora nos llega a caer tan bien, que cada una de sus intervenciones es algo para disfrutar (su primera escena dentro de la temporada es de antología).
    Para los ñoños de “rancia tradición” como uno, la participación de un actor tan querido como Robert Englund (¡si no saben quién es, se merecen todas las caricias de Yog-Sothoth!) resulta ser más que un excelente guiño a lo mejorcito del cine de terror ochentero y que amamos con todo nuestro corazón.
    Por último, y dentro de lo más importante, tenemos al primer villano humanoide y/o inteligente de la serie, quien demuestra ser un personaje clave.  Asimismo, Vecna, que así le llaman los muchachos, resulta ser significativo, porque hacia el final de la temporada conocemos su génesis y con ello quedan explicado varios misterios de años anteriores (haciendo, de ese modo, su propia versión a uno de los tópicos de las historietas de las que se nutre este título: creamos nuestros propios enemigos).  Ligado al anterior, se profundiza en las investigaciones que tenían su sede en el pueblo y regresan dos personajes adultos, que esta vez son desarrollados de una manera más completa.
    ¡Atentos a la penúltima escena que nos adelanta el próximo proyecto de los Hermanos Duffer! (fíjense en el libro que le está leyendo uno de los chicos a su compañera).


jueves, 15 de octubre de 2020

Niños + Monstruos = La Mezcla Perfecta (II).

4. El “It” de Dan Simmons.

 

     Cuando se ha leído la famosa novela de Stephen King (a estas alturas, sin dudas, su obra más conocida) y se adentra uno en este otro libro del género, resulta imposible no acordarse del Club de los Perdedores y de su enfrentamiento contra una fuerza sobrenatural tan aterradora como Pennywise; la verdad es que ya sea a propósito, de manera inconsciente o más bien por tratarse de un tema recurrente en títulos como estos, los puntos en común resultan ser bastantes entre una historia y otra.  Cabe recordar, en todo caso, que el libro de “Tío Steve” fue escrito y publicado la década anterior antes (1986 precisamente) que el texto al cual le dedicamos estas palabras, aunque la verdad tampoco hay tantos años entre el primer caso y el que hoy nos reúne (ya que la novela de Simmons data de 1991).

     Cabe mencionar que ambas narraciones se encuentran ambientadas en el pasado y lo más importante de ello, es que sus protagonistas corresponden a sendos grupos de amigos en los últimos años de su infancia o al principio de su adolescencia (según como queramos verlo) y, más encima, deben lidiar como pueden contra una fuerza siniestra sobrenatural por su cuenta, ya que no cuentan mayormente con el apoyo de los adultos para ello.  Asimismo, tanto el uno como el otro nos muestran un mundo de antaño y en el cual estos jóvenes héroes comienzan a despertar hacia la madurez, ya sea debido a las leyes naturales propias de los cambios físicos y psicológicos de su edad, como por las situaciones límites que les toca vivir; y sin embargo, pese a todo, pasan estos días en un entorno privilegiado donde los juegos al aire libre les permiten conocer un tipo de libertad, que solo quienes añoramos ese pretérito (o presente) sabemos apreciar.  En ese sentido, las vicisitudes a las que se enfrentan los protagonistas por muy fantásticas y aterradoras que son, corresponden a una metáfora de lo duro que significa crecer. Otro punto en común, es el amor que hay entre quienes componen ambos equipos de amigos, entre los cuales la lealtad está por sobre todo y lo mismo pasa con el compañerismo, siendo estos valores parte de sus principales armas para enfrentarse al mal que los asola a ellos y a su comunidad…Ah, y se me estaba olvidando, tanto en It como en Un Verano Tenebroso el argumento se centra en un pueblo pequeño, donde por lo general todos se conocen y el cual ha sido marcado por la fuerza maligna que deben derrotar los muchachos.

    Como puede evidenciarse en lo escrito arriba, hay harto en común entre tan magníficos relatos altamente recomendables los dos, pero nadie puede decir de manera tajante que Dan Simmons “copió” a su colega, puesto que claramente la manera de cómo se va desenvolviendo su trabajo lo hace valioso por sí misma…Además (y aquí un pequeño spoiler que me voy a permitir hacer), el autor luego de hacer que nos encariñáramos más que nunca con uno de los protagonistas, el que claramente llega a sobresalir por sobre sus compañeros, lo mata más o menos poco antes de llegar a la mitad de las páginas que comprenden esta obra (una terrible sorpresa que acentúa el dramatismo); por lo tanto, no hay concesiones con el lector y se está introduciendo, además, el tema de cómo los más pequeños enfrentan la muerte de un ser querido, tanto familiares como amigos (al respecto, bien recuerda esa otra joyita que es Boy´s Life de Robert McCammon, otra novela del género que posee muchos puntos en común con Un Verano Tenebroso e It).

     No olvidemos que este tipo de historias siempre van a estar presentes entre nosotros y si no recordemos el éxito de Stranger Things (show del cual, para pesar nuestro, no veremos hasta el año que viene su cuarta temporada…por culpa del Covid-19 y de su maldita pandemia), así que la idea de ver a un montón de chiquillos peleando contra monstruos es algo que no deja de ser atractivo (y al respecto, se me vienen a la memoria las primeras temporada de Buffy, otro de mis programas favoritos).

   Por último, para quienes sepan inglés y/o tengan mucha buena suerte y hayan quedado encantados con esta novela que ganó el prestigioso premio Locus de Terror, en 1990 Dan Simmons (o sea, un año antes de publicarla), sacó con una editorial independiente un librito titulado Banished Dreams.  Este volumen (que ignoro si ha tenido reediciones y de mayor tiraje) está compuesto por tres sueños de carácter profético que tuvieron algunos de los protagonistas de Un Verano Tenebroso; dichas narraciones por una u otra razón decidió sacarlas de la versión final de su novela y como cortesía a una pequeña librería, el escritor le concedió dichos textos para sacar tal preciado título…¿Habrá alguna posibilidad de poder disfrutar de tales relatos, tal como mucho del resto de Simmons que sus admiradores de habla hispana no hemos podido acceder?



5. Personajes.

 

Duane McBride: Mi personaje favorito de la novela (y de seguro de much@s otr@s lectores), es un muchacho gordo que vive en una granja, junto a su padre, un inventor muy ingenioso y alcohólico; ambos se llevan muy bien, lo mismo pasa con el único pariente que les queda, un tío y hermano del progenitor del muchacho.  Con estos dos hombres mayores, tiene conversaciones intelectuales y comparte el gusto por los libros y el ajedrez, que Mike es en la práctica mucho más inteligente que el promedio (entre sus contemporáneos y hasta buena parte de los adultos profesionales).  Cuando comienza la investigación sobre el misterio que hay en la zona, es él quien junto a su tío descubre la presencia de un objeto antiguo de poder místico y peligroso.

 

Mike O´Rourke: El único varón de al menos los 3 hijos de sus padres, es el otro chiquillo más carismático del grupo.  Católico como toda su familia, oficia de monaguillo para el cura del pueblo, con quien mantiene una estrecha amistad; además, ejerce uno que otro trabajo remunerado en sus tiempos libres, tal como repartir periódicos.  Adora a su abuela, a quien llaman Memo, quien debido a un problema de salud quedó postrada sin poder hablar y apenas moverse; no obstante, la cuida con devoción, dándonos momentos muy emotivos al respecto y como otro excelente ejemplo del amor en la familia, que Memo es su confidente y ambos han conseguido una hábil manera para comunicarse (la matriarca es el otro personaje adulto de peso en la historia, al igual que los parientes de Duane, que se presentan como verdaderos apoyos para sus chicos y en especial en esto de luchar contra las fuerzas del mal…y aunque no lo parezca considerándose la situación de la anciana).

 

Dale y Lawrance Stewart: Hermanos y los únicos hijos de sus padres, se llevan muy bien entre sí, pese a que en apariencia hay bastantes años de diferencia y al más pequeño aún le falta un buen resto de tiempo para acercarse a la adolescencia; sin embargo, los dos están integrados al grupo de juegos de los demás y Lawrance demuestra ser más ágil en algunas actividades pese a su corta edad. Cómplices entre ellos, da gusto la estrecha relación entre ambos; duermen en el mismo cuarto, en camas contiguas y uno de los momentos más aterradores del libro les toca pasarlo juntos en dicha habitación.

 

Cordie Coocke: La única chica del grupo pertenece  a una de las familias más pobres del pueblo, viviendo junto a sus numerosos hermanos y padres en un basural.  De aspecto poco agraciado y vistiendo un feo atuendo casi en todo momento, su actuar violento y extrovertido hace que todo el mundo la tenga por loca, tanto adultos como demás niños, puesto que además tiene un historial de escándalos.  La desaparición de uno de sus hermanos justo el último día de clases, es la que lleva al resto de los chicos protagonistas a descubrir lo que en verdad se está cocinando.  De lenguaje directo y confrontacional, es una experta a su edad en el uso de armas de fuego y su ayuda será fundamental para enfrentarse a las monstruosidades y a sus seguidores humanos, consiguiendo de ese modo una inesperada amistad con los otros chicos. 

 


jueves, 1 de agosto de 2019

¡Mucho mejor que la segunda temporada!

1. La historia.

     Luego de 2 años de espera, por fin este pasado 4 de Julio (¡Un día antes de mi cumpleaños no más, así que una razón de más para esperar esta fecha!), se estrenó la tercera temporada de Stranger Things. El show ochentero de terror centrado en un grupo de niños, perdón, ahora adolescentes, volvió a contarnos una nueva historia de intromisión del "Otro lado" en el pueblito de Hawkins; y como ya es habitual dentro de la serie, los acompañan unos cuantos adultos que ya conocemos y queremos, como sus hermanos mayores que ya están por ingresar a la vida adulta. Por otro lado, la trama transcurre en plenas vacaciones de verano, cuando los chicos debían estar disfrutando de su merecido descanso, pero como ya sabemos para los héroes no hay verdadero descanso.
     En esta ocasión tenemos un nuevo monstruo que, la verdad, logra superar en apariencia, peligrosidad y truculencia al recordado demogorgon de las temporadas pasadas. Más encima, la criatura va pasando por numerosas etapas y/o evoluciones, hasta su forma final y que se conecta con eventos ya pasados en el show. La manera que tiene la entidad de alimentarse, si bien quizás no sea original del programa, resulta ser tanto interesante como horripilante.
     Se suma a lo anterior, "humanos infectados" por el ser, especies de zombies que potencia aún más el grado de terror de la trama (idea, que en parte, se relacionó con el homenaje a George Romero, que sus seguidores podemos reconocer en uno de los capítulos).

2. Nuevos temas.

     Al lugar donde viven los protagonistas, no solo llegan monstruosidades de otro mundo, sino que también la modernidad. Es así que podemos ver el impacto que produce en la aislada y pequeña localidad de Hawking, la creación de nada menos que un mall o centro comercial, con lo que se revoluciona todo el lugar. Impacto no solo comercia,l que se nota está devastando a los negocios pequeños, como aquel en el que trabaja el personaje de Winona Ryder; sino que cultural, al centrarse buena parte de la vida pública en este sitio, que viene a ser el mercado del mundo postmoderno y capitalista, que un programa como Stranger Things nos representa por medio de los “gloriosos ochenta de Ronald Reagan”.
     Por otro lado, nos encontramos con nuevos villanos de parte de los humanos. De los científicos malvados y maquiavélicos, que aprendimos a tener desde el principio de este título, los creadores de nuestro querida serie pasan ahora a uno de los mayores temores y preocupaciones del mundo de aquellos años (y en especial de los gringos): la llamada Amenaza Roja, propia de la Guerra Fría, en la que vivía un entonces polarizado planeta y donde justamente USA era el centro del hemisferio de derecha. Todo esto se hace ver con gran espectacularidad y entretención para el espectador, hasta cierto punto de forma maniquea, con "malos" por completo fríos a la hora de matar y usar a sus subordinados y, no obstante, nos dan la grata sorpresa de que hay gente bondadosa en todas partes (incluso entre los "comunistas rusos").
      Asimismo, tal como dice el viejo dicho:

"En pueblo chico, infierno grande".

      Que el cuadro de todo esto se completa, con la introducción de un tema recurrente en las grandes narraciones y, como no, lamentablemente presente en la vida real (que no olvidemos, el arte es y debe ser reflejo del mundo en el que vivimos): la corrupción política. De este modo, se introduce un "pequeño" villano local, que cumple con estas características.
      Por otro lado, se introduce otro leiv motiv recurrente en las facturaciones gringas: el periodismo. Y es que personajes dedicados al llamado "Cuarto Poder" abundan y más en las historias relacionadas con la fantasía (tan solo recordemos que Clark Kent y Peter Parker son fotógrafo y periodista respectivamente, también conocidos como Spider-Man y Superman). Es así que dos de los protagonistas, los hermanos mayores de un par de los chicos de la pandilla, trabajan en el periódico del pueblo, lo que da origen a subarcos argumentales bastante interesantes y a que estos se involucren por su cuenta, en el conflicto mayor de la trama central.
      Y no se puede dejar de lado que en cuanto a temáticas y subgéneros, que vienen a ser abordados dentro del argumento de esta temporada, podemos reconocer un tópico caro a las obras del vampirismo: el lacayo humano del monstruo mayor que acecha en las sombras y al que se le ha concedido una que otra habilidad extraordinaria, para ayudar a su maestro a conseguir sus fines. Pues esto, lo podemos reconocer en uno de los personajes secundarios, introducidos en la temporada anterior, hecho que a la trama ayuda a hacerla más atractiva y compleja.
 


3. Evolución de los personajes.

      El tiempo pasa rápido y ello se hace notar en especial con los menores de edad, que cabe recordar los mejores personajes del programa y/o los más destacados (pese a la presencia de una estrella reconocida como Winona Ryder, a estas alturas de la vida ya toda una veterana), corresponde al grupo de amigos con los que comenzó la historia hace 4 años atrás. Y es que los hemos visto crecer, que sus mismos actores también lo han hecho y uno de ellos hasta fue protagonista de un éxito del cine hollywoodense, como lo es It, al punto de que esta cuarta temporada ya no los tiene como infantes, sino como adolescentes en los primeros años de esta etapa de sus existencias. De este modo, podemos ser testigos de su despertar sexual, a través de sus primeros romances, ya sea por los primeros besos y caricias (en un par de ellos) o por un aún más ingenuo interés, más bien de tipo intelectual (y hasta "ñoño", je).
      A lo anterior, se suman los conflictos con los pares, debido a los típicos celos hacia los amigos, que ya no pasan tanto tiempo con sus viejos camaradas y en vez de eso, prefieren pasar más tiempo con su pareja. A esto se le suma un significativo detalle: la posibilidad de no compartir la misma orientación sexual de la mayoría (veremos más adelante, si en verdad se atreven a tratar este tema en futuras temporadas y con protagonistas menores de edad).
     Luego uno de estos romances, justamente el más importante de los dos que aparecen, tiene otro tipo de consecuencias: el problema con los padres, que se preocupan de que sus hijos estén yendo más allá de lo que ellos querían en sus relaciones amorosas; de este modo, no encontramos con el miedo natural de los progenitores a perder la atención de sus hijos y su error cuando caen en la sobreprotección... ¿Y en quién vemos este tipo de dilemas? Pues nada menos que en el bueno de Hooper, quien ahora ya lleva tiempo como padre adoptivo de Once y se encuentra, debido a todo su historial como padre que ya perdió una hija, ante este dilema.
      No podemos olvidar a la abnegada madre a cargo de la Ryder, quien cada vez se ve más segura de sí misma, si se considera el sufrimiento por el que pasó en la primera temporada. Toda una mujer de acción viene a ser este simpático personaje, quien demuestra que los cuarenta son una edad aún con mucha vitalidad por delante y que las madres siempre serán verdaderas heroínas.
      Y regresando a Hooper, pues a este lo vemos más como civil que con uniforme y lo que se estuvo suponiendo desde las temporadas anteriores, ahora en plan romántico y con quien era de esperarse desde hace rato, por fin se concreta. Por otro lado, un gracioso guiño a los ochenta se presenta en su figura, al aparecer de bigote y con camisa tropical, emulando a un popular personaje televisivo de aquellos años (por cierto, no deja de llamar la atención lo goooordo que está en esta temporada, el guapo David Harbour, quien lo interpreta, que llega a estar mórbido...toda una decepción para sus admiradores/as, que quedaron fascinad@s con él al conocerlo gracias a la primera temporada. No obstante, habría que averiguar si su sobrepeso se debió a exigencias del papel o no, puesto que luego de filmar  esta temporada, que al parecer estuvo sin estrenar cerca de un año, fue el nuevo Hellboy para el cine y por ello adelgazó y entrenó bastante).
      Por igual, habiendo ya dos muchachas en el grupo, es posible abordar el tema de la amistad femenina y ello presente entre Once y Max. Esta variante de las relaciones fraternales, completa el cuadro en el que los chicos, que llevan el mayor peso dramático del guión, nos los hace aún más cercanos a gente de generaciones mayores: al verlos como un reflejo, de lo que en nuestra época llegamos a ser y a tener, mientras éramos como ellos.

4. Otros personajes.

      Dos secundarios regresan en gloria y majestad, llegando a tener un protagonismo mayor que antes y en el caso de uno de ellos, convirtiéndolo ahora en un personaje principal: me estoy refiriendo al chiquillo de la primera temporada, que primero conocimos como un patán y Don Juan, quien ahora ya maduro cobra verdaderos ribetes de héroe juvenil. Este realmente nos resulta ahora más simpático que nunca, que lo vemos junto a uno de los grupos en los que se subdivide la historia, hasta que todos convergen hacia el clímax. Gracioso y enternecedor aparece este joven, ya convertido en alguien que está dando sus primeros pasos a la adultez.
     Luego, nos reencontramos con el teórico de la conspiración que conocimos la temporada anterior y quien ahora tiene un papel tan divertido, que ahora, sin dudas, acapara nuestra atención.
      Por otro lado, tenemos a dos personajes femeninos nuevos, ambas caracterizadas como mujeres inteligentes y valientes, que da gusto el aporte que le hacen a la historia. Una de ellas una compañera de trabajo, del mismo chico al que me referí más arriba y que en contra de lo esperado para las convenciones propias de este tipo de obras, mira a su colega con ojos diferentes al de la muchacha típica. La otra es una niña de carácter muy fuerte, que incluso puede resultar molestosa, pero que luego cuando se nos sorprende, convirtiéndola en una de los secundarios de relevancia, consigue simpatizarnos y es que, la verdad, tiene bastante en común con la tropa que nos conquistó desde el principio del show.

5. Lo que podemos disfrutar.

      A las aventuras de cada uno de los grupos que conforman esta serie, no les puede faltar su buena dosis de gore, terror y humor; de igual manera no faltan los momentos de acción y ciencia ficción, que serán la delicia de los más ñoños de la casa, cuando aparecen los superpoderes y nos encontramos frente a la eterna lucha del bien contra el mal. Asimismo, hay uno que otro momento emotivo, que estamos hablando de personajes entrañables y que ya tienen sus seguidores hace rato, tan bien caracterizados, que resulta imposible no sentir en carne propia sus alegrías y penas.
      Queda claro, espero, que estamos hablando de una temporada superior a su predecesora, si bien para mucho la mejor es la primera (quizás más bien por la novedad, que significó en su momento, que esta otra tiene hartas virtudes a su haber como para hacerla inolvidable). Igual habría sido genial, volver a ver a la hermana de Once y al grupo de esta; quizás en un futuro cercano, podríamos tenerla de vuelta y donde se pudiera profundizar, el tema de los chicos con superpoderes.
       Por último, si no se habían dado cuenta o aún no ven esta temporada: tras los créditos viene una importante escena, que da luces sobre el verdadero destino de uno de los protagonistas.


                                                                Tráiler de la tercera temporada.

martes, 5 de diciembre de 2017

Otra vez más en Hawkins.


       Luego de ver y disfrutar la exitosa y elogiada primera temporada de Stranger Things, el show revelación de Netflix del año pasado y a caminos entre el terror y la ciencia ficción, con nostalgia ochentera más encima, era obvio que sus ahora fieles seguidores esperaríamos con ansias su regreso.  Es así que la compañía, ni corta ni perezosa, no podía negarse a la solicitud de su público, aprovechando por supuesto de seguir lucrando con este título.   Por lo tanto para el pasado Halloween, nos dieron en el gusto al lanzar completa la segunda temporada, que como si se tratara de la secuela de una de las tantas películas de aquella época, fue nombrada como Stranger Things 2.  Además, para contento de uno, extendieron a un episodio más esta entrega, de 8 a 9, si bien lo ideal sería que hubiesen hecho más para esta ocasión.
        Ha transcurrido alrededor de un año tras los acontecimientos ya conocidos y en muchos aspectos la vida para su grupo de protagonistas ha mejorado.  Por un lado, los 4 niños varones amigos siguen con su vida felices, pese a todo lo que tuvieron que pasar en el pasado, pues el grupo se ha unido más que nunca y, por otro, han ganado en amor propio tras demostrarle a todo el mundo la calidad de sus corazones.  Es cierto que supuestamente perdieron a su única amiga, pero aún son demasiado jóvenes como para volverse cínicos y amargados (en otras palabras, se han adaptado a los nuevos tiempos).  Cada uno de ellos tiene una razón particular para estar a gusto y dentro de poco la llegada de una nueva vecina y compañera de estudios (de su misma edad), les dará otro giro importante a sus vidas.
        Los adolescentes protagonistas de esta obra, por su parte, están cada vez más cerca de la adultez, pues las consecuencias de sus últimos actos sin duda que los han hecho cambiar, al punto de que ahora los vemos más seguros que nunca.  El descubrimiento del verdadero amor, como de la responsabilidad ante las decisiones tomadas, hace que a los 3 héroes adolescentes de esta historia, los conviertan en personajes tanto o más entrañables que sus compañeros de menor edad.  Se mantiene en parte el triángulo amoroso de la primera temporada, pero este poco a poco comienza a diluirse, cuando los destinos de estos terminan por definirse.
       En cuanto al mundo de los adultos, quizás la vida de los dos principales para la trama ha sido la que más ha cambiado, por cuanto se supone que niños y adolescentes podrían adaptarse mejor a situaciones extraordinarias (por tener menos experiencias previas y prejuicios), por lo tanto les ha resultado un mayor esfuerzo abrazar la existencia de lo sobrenatural y/o raro.  Y sin embargo, pese a todo, la valerosa madre y el sheriff se aprecian mucho más felices que antes, ya que la primera al haber recuperado a su hijo menor ha conseguido la estabilidad que le faltaba, mientras que el otro ha ganado una hija y con ello obteniendo un nuevo sentido para su existencia.
      La temporada parte con un grupo de personajes desconocidos, quienes en una escena de persecución que llena la pantalla de acción y promete otros misterios que resolver, los introduce dentro de la historia, como un capítulo olvidado del pasado de nada menos que de Once.   Estos nuevos integrantes del elenco no vuelven a aparecer hasta varios episodios más, para por fin sacarnos de la duda acerca de sus propósitos e identidad.   No obstante luego nos encontramos con la principal trama de este año, concerniente a una poderosa entidad que viene desde El Otro Lado, de la cual el chico que antes estuvo  atrapado en ese lugar, es el único que está consciente de su deseo de llegar hasta nuestra realidad; y es que el muchacho ha desarrollado la capacidad de ver/entrar a dicha zona.  Es así que deben evitar que un mal como este llegue a nuestro mundo, de modo que ahora no solo tenemos un solo monstruo, sino que esta vez los hay por montones, aparte del principal.
      Dentro de todo lo que pasa en esta segunda temporada, cabe destacar que por un lado Once lleva su vida aparte de la de sus amigos (si bien en contra de los deseos de estos 5 compañeros), lo que mantiene expectante al público de cuándo y cómo se volverán a cruzar los destinos de nuestros personajes favoritos.  No obstante, a falta de la presencia femenina de la jovencita con superpoderes, excelente resulta la incorporación de una nueva chiquilla al grupo: conocida como Mad Max (un genial homenaje a la famosa saga postapocalíptica del mismo nombre), resulta ser un personaje juvenil memorable más, quien para nada resulta una copia o sucedáneo de la otra niña.  Y es que Mad Max posee una personalidad por completo diferente y aun así tiene el tipo de virtudes que uno llega a apreciar en este tipo de pequeños (inteligente, ingeniosa, osada, “ñoña”, independiente y muchas, muchas otras cosas más).  A su vez, la llegada de esta jovencita nos lleva al desarrollo de otro triángulo amoroso, algo claramente entre sus pares, que se da de manera por completo distinta a la de los personajes adolescentes.  
     Mad Max llega acompañada de su supuesto hermano mayor, un adolescente del tipo “Soy rebelde-me gusta ser malo-y por eso soy macho”, quien de inmediato aparece como el antagonista humano más odiado de la temporada.  Su hosca personalidad contrasta con la del resto de sus coetáneos.  Los guionistas juegan con el público, al plantearnos que hay un gran secreto entre la muchacha y el vándalo, cuya naturaleza se mantiene velada hasta bien entrada la temporada.

Este año en la Comic Con me tocó estar junto a Amílcar en un Record de Guinnes:
La mayor cantidad de gente disfrazada de Once,

     Luego está el mundo de los adultos, siendo que al reencontrarnos con Winona Ryder, como la abnegada madre de los chicos Byers, da gusto encontrarla mucho más “mejorada” que el año pasado, cuando se le veía entonces demasiado demacrada y envejecida (¿Efectos de su renacimiento como actriz tras el éxito de Stranger Things o ello tiene relación con la misma verosimilitud de su propio personaje, que ahora tiene un mejor pasar?).  En este sentido, importante viene a ser la presencia de su novio, interpretado por otro actor bastante querido por los nostálgicos, el carismático Sean Astin (recordado por su papel protagónico en el clásico ochentero infantil de Los Goonies y por ser el adorable hobbit Sam de la trilogía de El Señor de los Anillos la década pasada); de conducta por completo ñoña, que lo acerca sin duda a los chicos y en especial al hijo menor de su amada, viene a ser todo un bálsamo para la dama, como un guiño más a esos gloriosos años ochenta que pretende emular esta serie (a ver quién se da cuenta del diálogo hecho por su personaje, cuando hace referencia indirecta al filme que le dio la fama).
      Si en la primera temporada tuvimos como villano al científico desalmado interpretado por Mathew Modine (otra estrella juvenil de los ochenta), miembro importante además de la oscura organización científica responsable de las mutaciones artificiales de Once y de que se hayan abierto los portales entre este plano y su versión negativa, en esta ocasión aparece otro investigador a cargo de dichos experimentos.  Lo interesante de este hombre, es que se trata de un sujeto mucho más humano que el anterior, lo que de inmediato hace que uno lo compare con su predecesor; de este modo, se deja de lado el recurso facilista de demonizar a toda la gente de ciencia, sorprendiéndonos además con este cambio entre los integrantes de dicha organización.  
          También cabe destacar la inserción de un periodista, quien anda buscando desnudar la responsabilidad de la misma organización científica, en los desastres del año pasado.  De personalidad irónica, responde a un estereotipo caro a historias como estas: la del investigador de la prensa que se involucra ideológicamente en descubrir la verdad, como una especie de héroe que no ceja en ir detrás de los poderosos corruptos.  Uno de los mejores momentos de esta temporada, los tiene este sujeto, junto a dos viejos conocidos.
     A mi parecer este segundo año del programa no es malo, no obstante no llega a ser tan entretenido y/o tan bien realizado como en su debut.  Quizás lo anterior se deba a que cuando se estrenó, la novedad y la nostalgia ochentera hizo que a uno le pareciera TAN FORMIDABLE y luego esperando su regreso, nos dejó con las más altas expectativas; luego, a menos que el guión fuese en verdad sobresaliente, difícil la tendría para contentar a todo el mundo.  Puede que parezca menos sangrienta, pese a que como ya se dijo más arriba, esta vez monstruosidades hay por montones.  No obstante la dirección de arte es preciosa, cuando se trata de mostrar El Otro Lado y a su vez el mencionado gran mal al que se enfrentan, no deja de recordarnos en parte a las pesadillas lovecrafnianas.  Asimismo volvemos a tener sus buenas dosis de humor, romance, referencias a la cultura pop de aquellos años, mucha aventura e intriga y harta emoción.  Por último, la estupenda banda sonora electrónica compuesta por Kyle Dixon y Michael Stein, acompañada por un montón de canciones de la época, ayudan a que ver y disfrutar de Stranger Things 2 sea algo para comentar con tus pares.

Icónico momento de los chicos vestidos como los Cazafantasmas en Halloween.

                                      La espectacular intro (pese a su sencillez) de la serie.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Ahora sí que podemos descansar en paz (por el momento, claro).



     Tras el injusto recibimiento de la crítica y del público de la adaptación de Cell, la reinterpretación de las historias de zombies de Stephen King, el año pasado y la lamentable versión para el cine de La Torre Oscura estrenada hace menos de un par de meses aproximadamente, los “lectores constantes” del llamado Rey del Terror ciframos nuestras esperanzas en It como la respuesta a nuestras plegarias… ¡Y así ha sido gracias a Dios!
     Largo tiempo ha pasado desde que un proyecto cinematográfico sobre la narrativa de nuestro autor predilecto, no causaba tal sensación, de la mezcla perfecta entre arte y éxito de taquilla y crítica, siendo que luego de The Mist (2007), hace exactamente una década, que no se hacen buenas obras para la pantalla grande acerca de su narrativa.  En cambio la televisión sí nos ha dado una mejor dosis audiovisual sobre sus ficciones, con series como Haven y la miniserie de 22/11/63, pero eso es otra historia.
Precioso fanart para un afiche estilo vintage 
      A la hora de evaluar lo conseguido por este filme, el primero de los dos que componen el díptico cinematográfico acerca de una de las novelas claves del autor, resulta imposible no traer a la memoria la miniserie de más de 3 horas de duración (indiscutidamente todo un clásico), que por años fue el único referente audiovisual acerca de su aterrador monstruo Pennywise, el ancestral ser que se alimenta del miedo y que en dos ocasiones fue vencido por un grupo muy especial de amigos.  Pues por mucho que nos guste este producto televisivo, hay que ser sinceros, y la miniserie con su escaso presupuesto no consigue hacerle completo honor al libro de más de mil páginas.  El tema no solo se debe al escaso presupuesto con el que contó, sino que también a que en aquel tiempo los productores de la tele y la mentalidad de la gente, aún no estaban preparados para hacer algo tan gore y chocante como lo que en la novela aparece.  Sin embargo con justica debemos decir que esta pieza, pese a todo, es maravillosa y todavía sigue encantando.
       Dirigida por el argentino Andrés Muschietti (quien cobrara fama internacional por su otra película producida por Hollywood,  Mama), es una obra de más de dos horas de duración.  Sus protagonistas corresponden al llamado Club de los Perdedores, un equipo compuesto por una niña y seis varones.  La trama se centra solo en los capítulos del libro que transcurren en el pasado.  En cambio la segunda parte, que sucede en la actualidad, cuando sus chicos ya son adultos, recién se estrenará en el transcurso de 2019 y también será dirigida por Muschietti.  Es así que gracias a la decisión de haber dividido el argumento de esta manera, se pudieron desarrollar mejor varios elementos, que en la miniserie quedaron demasiado reducidos o ignorados por completo.  En todo caso debe decirse que esta nueva adaptación igual se toma varias libertades con respecto al material original, en especial en lo que concierne al clímax y en el que los niños, todos unidos, terminan derrotando (por el momento) al mal que acosa a la ciudad de Derry.  No obstante todo está tan bien orquestado, que quien haya leído no queda decepcionado, pues el guión y su puesta en escena, están llevados a cabo con mucho amor hacia la ficción de Stephen King.
       Hay quienes afirman que esta actual It le debe mucho al éxito de la serie de terror Stranger Things y si es así, qué bien, ya que el programa de Netflix sobre un grupo de chicos (también con una sola dama en el equipo) que se enfrentan a su propio monstruo de pesadilla, en verdad que hizo escuela…No obstante lo que la gente no puede olvidar, es que este otro título en todo momento quiso homenajear al mismísimo Stephen King, de modo que una y otra fantasía se nutren entre sí para cobrar mayor interés (de hecho, uno de los jóvenes actores que interviene en el éxito de Netflix, interpreta a uno de los personajes principales de este largometraje).   Quizás el detalle en el que más se detienen quienes afirman esta deuda con Stranger Things, tiene relación con el hecho de que en vez de transcurrir los acontecimientos de esta primera parte en los sesenta, tal como en la novela original y en la miniserie, todo suceda en los años ochenta.  Sin embargo hay otra lógica a la hora de considerar este cambio de una época por la otra y que tiene relación con que muchos de los adultos que en su momento leyeron el libro (como un servidor), pasaron su niñez en estos recordados ochenta, con lo cual el recurso de la nostalgia se convierte en un mayor aliciente para atraer al público que paga por las entradas y luego por volver a verla (ya sea en el cable u otro medio), además de comprarla en DVD, blu-ray o descargándola; asimismo, tampoco se puede obviar que mucha de esta misma gente es la que luego gasta en su merchandising, pues quiérase o no, una parte importante de quienes ahora controlan el mundo y poseen suficiente poder adquisitivo…No dejan (no dejamos) de identificarnos con estos chiquillos, que pasaron su infancia en tal década.
      Entre los puntos fuertes de esta cinta se haya sin duda su poderoso comienzo, uno de los mejores comienzos de uno de las tantas novelas escritas por Stephen King.  Filmada de manera hermosa y aterradora, con una genial fotografía que en realidad nos hace creer que estamos en medio de una lluvia tormentosa, el comienzo es una promesa cumplida de que estamos frente a un excelente ejemplo del cine de terror actual.  Cuando queda de manifiesto la intensa relación entre los dos hermanos, Bill y Georgie respectivamente, y luego aparece Pennywise (aterrador, “simpático” y luego más aterrador que nunca), nos damos cuenta de inmediato que se han tomado con seriedad la responsabilidad de hacer una adaptación memorable…Además, no escatimaron con la crudeza que aparece en el texto literario, pues en It los niños no solo corren peligro, sino que son atacados con fiereza por un monstruo que no tiene piedad con ellos; por lo tanto, la violencia a la que se enfrentan los pequeños no es algo sugerido acá, al contrario, es algo que se presenta de manera explícita.  En otras palabras, los responsables de esta cinta fueron valientes y se comprometieron con King, su libro y en especial con su público, que esperábamos este nivel de dramatismo.
      También cabe destacar lo pequeños que se ven los protagonistas de este filme, o sea, el hecho de que el llamado Club de los Perdedores se aprecie sin duda como una comunidad compuesta por niños y/o preadolescentes.  Salvo al personaje de Beverly, todo el resto del grupo aún conserva el cuerpo andrógino de alguien de su edad y si la muchacha aparece como alguien mayor, ello responde tanto al hecho de que las mujeres se desarrollan antes de tiempo, como al papel que le toca representar dentro de la historia: de ser tanto alguien que por desgracia le tocó madurar antes de tiempo, como por constituirse en el centro del despertar amoroso y sexual de los suyos.  Al respecto, valiosa viene a ser la escena en la que los amigos disfrutan de una tarde veraniega, refrescándose con unos cuantos chapoteos, pues lo que sucede y se muestra en tal momento del metraje, evidencia sin vacilaciones lo afirmado.
Mi foto de rigor con el afiche.
       Siendo que esta película se centra en la infancia de sus protagonistas, bien puede decirse que la trama que gira en torno al monstruo que viene a ser It (o Eso) y en especial a cómo los seres humanos (o mejor dicho niños), enfrentamos el temor en cada una de sus manifestaciones, así como el mismo dolor y la soledad ante las injusticias de la vida,  es acá llevada al extremo por dejar de lado el punto de vista de los adultos.  Es más, vez que aparecen mayores y estos tienen diálogos, salvo 3 de los padres que aquí vemos, salen como progenitores abusadores y si bien los de Bill no caen en este defecto, si comparten el carácter de faltos de empatía para con sus retoños.  Por lo tanto el mundo de los adultos es apreciado en esta cinta como algo tan extraño y hasta nocivo, como lo es la criatura que se hace llamar Pennywise.  Esta separación tajante entre pequeños y grandes, aumenta el dramatismo de la cruzada de los niños, quienes tal como queda expresado en la cinta, solo se tienen a sí mismos para enfrentarse al mal que los acosa.
         Para muchos de quienes vimos y disfrutamos la citada miniserie sobre la famosa novela de Stephen King, quizás lo mejor de ella sea la interpretación del veterano Tim Curry como Pennywise, quien hace de este de un manera magistral y que sin dudas se “roba la película” en sus intervenciones.  Pues debido a ello, el joven Bill Skarsgård (de solo 26 añitos) sin dudas que la tenía difícil con tan gran antecedente…y menos mal que salió bien librado.  Ahora bien, su payaso es por completo distinto al de la pantalla pequeña, tanto en su presencia, como en su personalidad: usando un traje propio de un tony más bien “retro”, posee un rostro en el que destaca su pintura, que exagera su sonrisa como la del Guasón de los cómics de Batman, con lo que queda de manifiesto su naturaleza macabra; de igual manera llama la atención el detalle de su enorme frente resquebrajada, lo que da la idea de algo muy viejo y descompuesto por debajo de la superficie.  No obstante lo que más se debe valorar, creo, de este nuevo Pennywise, viene a ser el hecho de que se alejaron de la idea de un payaso-monstruo cómico y/o que hiciera uso del humor negro, para optar por un ser dentro de lo posible lo más aterrador, algo así como una bestia salvaje comehombres (o “comeniños”). Vez que sale en pantalla este más actual Pennywise, a mucha gente logra provocarle más de un susto y un grito (como una dama que gritó de lo lindo en una butaca detrás de mío en el cine).
         Por supuesto que dan ganas de ver una y otra vez este largometraje, que la próxima ocasión deseo hacerlo en su lengua original (que en todo caso el doblaje “latino” está soberbio).  Ojalá cuando salga en blu-ray tenga una versión extendida.  Habrá que esperar a la segunda parte, que lamentablemente nos queda harto para ello y que todos deseamos sea tanto o más buena que esta primera parte.


Trailer Nº 1 subtitulado.

viernes, 2 de junio de 2017

Mi primera vez...en la Comic Con.


      Voy a comenzar este mes de junio, justo a mitad del año de 2017, con un post algo diferente (bueno, la verdad no tanto), pero sí se trata de un texto que no tenía pensado en escribir y que se me ocurrió sobre la marcha, tan solo este recién sábado pasado.  Dejaré para el fin de semana a Lemebel, que desde hace tiempo que deseo volver a dedicarle una entrada en mi Cubil.  Lo siento, Pedro, pero mi faceta ñoña es mucho más fuerte que la literata.
      El último fin de semana se celebró, creo que por sexta vez, la Madre de todas las convenciones frikis en nuestro país, la Comic Con, marca registrada que reúne en todo el mundo a los seguidores de cómics, libros, seriales, películas, videojuegos, juegos de cartas y de rol, y todo lo que tenga que ver con el llamado fandom, que haga que grandes y chicos alucinemos con alguna de sus ficciones y/o personajes.  Es así que a estos eventos se invita (pagados eso sí) a la mayor cantidad de exponentes al respecto, entre artistas de toda índole (actores, guionistas, escritores, dibujantes…) para que den charlas, participen en foros, firmen autógrafos y se saquen fotos con sus seguidores (quienes en muchas ocasiones deben pagar aparte de la entrada, el valor adicional de obtener tal “honor”, tal como al menos pasa en Chilito); asimismo, una serie de stands que promocionan las marcas más importantes y entre las que se encuentran las sagas más famosas de este “submundo” de la cultura de la entretención y, por qué no, del arte popular, comparten el lugar con las tiendas especializadas, que se instalan para tentar al público con sus supuestas ofertas.  Sin embargo, donde quizás hayamos uno de los elementos más gratificantes para los asistentes, viene a ser que quien quiera puede cumplir su fantasía de vestirse/disfrazarse/emular a sus personajes favoritos, paseándose por toda la zona y convirtiéndose por esas horas en una estrella más de todo esto; pues no faltan (no faltamos) los que quieren sacarse fotos con estos valientes, que muchas veces los atuendos de estos cosplayers resultan ser magníficos.  El cuadro no puede dejar de completarse sin los concursos de rigor, entre los que están los mismos cosplayers y quienes deben preparar hasta un show, para demostrar quién cumple mejor con el sueño de parecerse a sus ídolos.
      En suma, una Comic Con o convención similar, es una verdadera instancia para que quien ame todo esto, como también se sienta en el cielo entre sus pares…Y solo he mencionado unas cuantas de las actividades que acá podemos encontrarnos.
      Quienes me conocen, en más de una ocasión me han preguntado año a año “¿Vas a ir a la Comic Con?”, a  lo que por lo general les respondía negativamente, pues como se tiende a hacerla a fin de mes, ya me he gastado la plata como para asistir (no solo teniendo para comprar la entrada, sino que  como para no andar con los bolsillos vacíos).  Y luego de ver las fotos de las nuevas convenciones, siempre me decía “Este próximo año iré”, lo que se repitió ya de manera cíclica por más de media década.  Por otro lado, la idea de gastar en algo que estaba acostumbrado a acudir de manera gratuita (claro que nunca al nivel masivo de la Comic Con), también me era un argumento de peso para no frecuentar esta “fiesta de la ñoñería consumista”… ¡Ella, la austera!
       Hace unos años atrás junto a mi amigo Miguel Acevedo (sí el mismo del blog Le Dicen Poesía y los libros Cartelera de Cine y Espejos), asistimos a lo que tenemos la duda ambos fue la primera Comic Con chilena.  La reunión se hizo en el Centro Cultural Mapocho, un hermoso edificio centenario restaurado de la capital, que hoy en día ha sido utilizado en todo tipo de actividades masivas.  Pues resulta que ambos acudimos con todas las ganas del mundo de pasarla bien, en especial esperando encontrarnos con algo, que al menos se acercara en esta versión criolla a lo que habíamos visto en tantas películas y seriales frikis.  Recuerdo que hasta pagamos entrada, si bien tampoco era tanto, que se suponía el gasto valía la pena.  Sin embargo cuando entramos, nos dimos cuenta que las exposiciones ocupaban una mínima parte de la construcción, una zona justo donde se encuentran los baños y que es como un largo pasillo; el resto de la Estación Mapocho estaba sin ocupar.  Los pocos stands que habían daban pena y no había ninguna marca registrada que apoyara todo esto con su presencia.  La verdad es que en la práctica he olvidado casi todo lo concerniente a esa vergonzosa exposición, que uno en menos de 10 minutos recorría.  Todavía con Miguel nos preguntamos qué era en realidad ese simulacro de convención.
         Sin embargo, poco tiempo después comenzaron en el país las Comic Con “como Dios manda”, con harta publicidad, mucha plata involucrada y con invitados famosos, entre nacionales e internacionales.  Estas comenzaron a hacerse en la misma Estación Mapocho, un lugar además de fácil acceso para todo el mundo, gracias a la buena locomoción colectiva con la que además cuenta (por otro lado, tampoco me queda tan lejos que digamos y me muevo bastante bien por sus alrededores).  Luego tuvieron la pésima idea de hacerla en el más “sofisticado” Espacio Riesco, un edificio más moderno y que queda ubicado en una zona más opulenta de la ciudad, rodeado de empresas, parques y barrios residenciales. La excusa, según algunos, de este cambio de lugar, es que el otrora hogar de la Comic Con era ya demasiado chico, como para dar a vasto con lo que ahora se había transformado.  Entonces tuve una nueva excusa para seguir perdiéndomela, que la verdad no me animaba viajar a este lado de Santiago tan a trasmano.
        A menos que me equivoque, fue en marzo de este mismo año cuando mi amiga Angélica (de los Galpincheros), nos ofreció entradas de la Comic Con por “guasap” a todos los del grupo y a más de 60% de descuento.  Al final solo 3 nos interesamos. Era una oportunidad que no podía desaprovechar y sin dudarlo le pedí cuatro, para asistir sábado y domingo, un día con mi sobrinito Amilcar (de 7 años) y otro con mi amigo Luciano, quien de seguro demás que querría acompañarme. Pasó su buen tiempo para que llegara el momento esperado.
        En un principio me había hecho la idea de que con Amilcar iríamos los dos disfrazados, él de Robin y yo de Batman.  “Yo quiero ir de Batman” me dijo.  “Bueno, yo iré de Batman y tú de Batmito ¿Te parece?” le propuse.  La idea le fascinó.  Se me ocurrió esto tras recordar lo bonito que se veía con un traje, que le compré a los 3 años, del Murciélago en el estilo clásico azul y gris, para un cumpleaños mío que fue con temática de superhéroes. Fue mi amigo Marcelo López, quien afirmó que se parecía al también llamado Batiduende.
        Mis intenciones de mandarnos a hacer a medida los disfraces quedaron en pura buena voluntad, pues no ahorré para ello y cuando llegó la fecha de ir juntos al evento, Amilcar terminó por usar un atuendo más humilde de Spider-Man negro.  Pero el niño estaba feliz y yo orgulloso de tener a mi lado a ese pequeño admirador de los justicieros. 
         Me puse de acuerdo con Vale y con Nelson para juntarnos en una estación del metrotren y llegar todos a la Comic Con.  Así que le dije a Amilcar que tendríamos que esperar a los tíos un ratito.  Cuando llegaron nuestros compañeros de viaje, mi regalón dijo con voz fuerte y con esa franqueza inocente que caracteriza a los pequeños “¡Creía que eran jóvenes!”.  No paramos de reírnos, en especial Vale que encontró magnífico el comentario.
          Como era de suponer, Amilcar apenas llegamos comenzó a pedirme que le comprara cosas, lo que por supuesto me negué, pues si le daba en el gusto, lo estaría mal acostumbrando a ser más consumista de lo normal, je.  Al principio hizo una pataleta, pero luego se le quitó solo y de manera rápida, lo que me alegró, ya que la idea era pasarla bien todos juntos y en especial Amilcar, que por primera vez iba a una actividad de este tipo. 
          Llegamos tipo 4 de la tarde y la enorme cantidad de personas me abrumó, además del ruido ambiental que para mi gusto era demasiado (por razones similares, no me gustan los discos y pubs).  Fue algo extraño para mí, ya que incluso pensé en abandonar lo más pronto posible el recinto.  No obstante como sucede en estos casos, sin que me diera cuenta mis sentidos al rato se acostumbraron a la sobrecarga de estímulos y de ese modo junto a Amilcar y mis amigos pude pasearme por los alrededores con placer.  No dudé en sacarme todas las fotos que pude, ya sea junto a Amilcar o a solas, siempre con los cosplayers que más nos interesaran, además de visitar casi todos los stands que había.   Cuando veíamos con mi sobrinito algún disfraz que nos gustaba, le decía a Amilcar que le pidiera a la persona por el nombre de su personaje, si podía fotografiarse con él y a lo que ni corto ni perezoso se acercaba y le decía, por ejemplo, “¿Doctor Strange, puedo sacarme una foto contigo?”.  Todos muy amables y encantados por ese chiquitito, que con tanta personalidad les hacía la solicitud, accedían.  Por otro lado,  mi “clon” (como dicen algunos que lo conocen), no vacilaba en posar en gestos claramente inspirados en Spidey.  Con mucha ternura recuerdo que a un tipo muy dulce, vestido del Hombre del Saco de El Extraño Mundo de Jack, le dijo “Eres bien bonito”, lo que emocionó a su interlocutor, quien lo abrazó; asimismo, al Agente Venom le confesó que él era su hermano.


            
            Vale y Nelson no duraron mucho en la Comic Con y a lo más estuvieron una hora y media, pero con Amilcar no dejamos por ello de disfrutar de ese bello momento juntos.  En realidad la paso muy bien junto a él, quien además se siente muy dichoso de interactuar con otros adultos y de estar con su tío Elwin.   Nunca pensé que iba a amarlo tanto.
            Ya cerca del anochecer, nos encontramos con la sorpresa de que en medio de todo esto se iba a querer conseguir romper un record de Guinnes, al tener la mayor cantidad de disfrazados de Eleven, una de las heroínas infantiles de la serie de culto Stranger Things. Pese a que Amilcar por razones obvias no la ha visto (“Solo la verás cuando tengas pelo en el pecho” le observé, como todas las pelis y otros programas para adultos cuando me pregunta al respecto), de inmediato se interesó por el show respectivo y se quedó atento mientras se llevaba a efecto este “momento histórico”.  Fue algo muy cómico ver a algunas de esas Eleven alternativas, con las piernas peludas y barba.


             Antes de que pasara lo anterior, presenciamos un certamen de cosplayers sobre héroes y villanos.  Los jueces estaban igualmente caracterizados y uno de ellos era una imponente Hiedra Venenosa, la célebre archivillana del Señor de la Noche, quien desde lejos se veía muy guapa.  La animadora, le pidió a Hiedra Venenosa que dijera unas palabras al público y entonces se escuchó… ¡Una voz de hombre! Estaba lleno y nadie reaccionó de manera burlesca, lo que me fue muy satisfactorio.  Creo que la mentalidad respecto a la diversidad sexual en mi país, está cambiando positivamente en materia de tolerancia y lo que como profesor lo he podido comprobar en nuestras nuevas generaciones.   Cuando ya nos estábamos yendo con Amilcar, nos encontramos con la susodicha (¿o el susodicho?) y le pregunté a Amilcar si deseaba sacarse una foto con ella, a lo que dijo al tiro que sí.  Me encantó lo afectuosa que fue Hiedra Venenosa con mi bebé.  Por supuesto que no dudé en tener mi propio recuerdo junto a tan grata persona.  Al otro día fue la animadora de otro de los concursos, aunque en esta ocasión vestida como pirata.
             Por supuesto que Amilcar quería volver a ir conmigo al día siguiente, pero le contesté que no, porque esta vez iba a visitar stands para adultos.  Es que me había quedado con las ganas de entrar a la “zona zombi”, como le puse, y que estaba dedicada al exitoso show de The Walking Dead.  Este apartado de la Comic Con era sin dudas uno de los más grandes de la convención.  Luciano no quiso entrar, menos hacer la fila, así que ingresé solo a esos “devastados y violentos territorios”, sin dejar de fotografiarme junto a unos cuantos muertos vivientes y a la valiente Michonne. 
             Ir esta vez prescindiendo de mi papel de tío, me permitió andar más a mis anchas por todo “Espacio Rasca”.  Luciano es un excelente compañero de ñoñerías y fue genial tenerlo a mi lado, en mi segundo día de Comic Con (en realidad era la tercera jornada de este año, no obstante no asistí el primer día, o sea, el viernes).  Tuvo la paciencia de sacarme todas las fotos que le pedí, yo lejos más viejo que él y aun así al parecer actuando como un verdadero cabro chico ya cuarentón. 
             Otro stand que no dejé de visitar, fue el que promocionaba nada menos que la primera de las dos cintas que adaptan It de Stephen King, pronto a estrenar.  Posé con el impermeable amarillo y el globo rojo del afiche; aunque lo mejor, fue que obtuve más de una foto junto a su versión de Pennywise, que ahora ya me convence.  Sin embargo luego me encontré con un Pennywise de la miniserie de los noventa, lo que me hizo aún más feliz.
             No había querido comprar nada, hasta cuando ya justo íbamos retirándonos Luciano y yo, pues los precios estaban exorbitantes.  Fue entonces que me di cuenta de que el puesto de Unlimited, la más importante editorial chilena de cómics, estaba liquidando ya cerca del cierre a mitad de precio lo que le quedaba.  De ese modo me llevé conmigo unos cuantos títulos. 
            Ya ha pasado una semana completa desde que pasó la última Comic Con y ahora mismo recuerdo con nostalgia tantas emociones y buenos momentos compartidos junto a mi sobrinito y a mis amigos.  A ver si para la próxima se concreta lo de asistir los dos, Amilcar y este servidor, convertidos en verdaderos cosplayers. 



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