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domingo, 22 de marzo de 2026

Adiós a una ídola

   Recién comenzábamos el año, cuando nos tuvimos que despedir de Catherine O' Hara, una actriz a la que muchos recordamos con cariño y agradecimiento, porque desde nuestra más tierna infancia, adolescencia o juventud nos concedió grandes momentos de diversión.
   Imposible no relacionarla con la despistada madre del niño-genio de Mi Pobre Angelito (Home Alone, 1990), en las dos películas originales con Macauly Culkin y quien, pese a ser la misma persona que dejó a su hijo pequeño "abandonado" por error, dos veces, nos resultó ser una mujer imposible de odiar (en la vida real algo así no vacilaríamos en censurar); lo anterior, solo gracias a la magia de un buen guión y a la mismísima Catherine, quien con su talento nos logró dar un personaje simpático y que, además, rebosaba maternidad.
    La verdad es que no recuerdo cuándo se dio mi primer cruce con la artista, a la que recién hoy despido junto a ustedes... Si fue en el caso anterior, obvio que sería con la primera de las dos películas.  Pero ha sido con su papel para Beetlejuice (1988) que siempre la he relacionado; pues esta fue su única cinta que vi en mi adolescencia en el cine (ya que las otras solo las contemplé en VHS, la 1, y solo décadas después la otra por streaming); de modo que su papel en dicho filme, se me quedó grabado para siempre en la memoria.  Cabe mencionar que en tal obra hace de una cómoda ama de casa, artista de dudosas capacidades; no se trataba de una persona malvada, aunque le trae varios problemas a los protagonistas.   Algunas de las mejores escenas de esta pieza de culto- a la que adoro- se las debemos a ella, que su capacidad para la comedia se desbordó en dicho título (nunca olvidaré la famosa coreografía alrededor de la mesa).
   Siguiendo con su trabajo junto a Tim Burton, la O' Hara también participó en El Extraño Mundo de Jack (The Nightmare before Chritsmas, 1993), claro que esa cinta no la hizo el primero, sino que la dirigió Henry Sellyck; pero la historia y los personajes eran de Burton (esto último hasta donde yo sé, que al menos sí tengo la seguridad de que, al menos, el protagonista es de su creación).  En todo caso, el diseño es absolutamente "burtiano".  El asunto es que nuestra Catherine le dio la voz a Sally, la encantadora enamorada de Jack.  Claro que no solo cumplió con dicta labor en los diálogos, sino que también la acompañó en los cantos y vaya que lo hizo bien, que da gusto escucharla; por mi parte, de todas las veces que me he visto este largometraje, que tanto me gusta, siempre lo he visto doblado en español (recuerdo con cariño cuando la vi apenas la estrenaron en los noventa, que ese día lo tengo grabado a fuego con muchos detalles), así que me tardé un poquito en escuchar la voz de Catherine en dicha pieza... Mi amiga Cecilia se había conseguido el casette original con la banda sonora y me lo grabó o prestó; estábamos juntos escuchando en mi casa el soundtrack y justo cuando "sonaba" una de las canciones más famosas de Sally, me dijo "Mira, qué linda".  Por mi parte, me fascina escuchar los temas cantados en su idioma original y siempre relaciono esta cinta y su preciosa banda sonora compuesta por Danny Elfman con la Ceci.


                                                                 ¡Grande, Catherine!

    La maestra trabajó bastante como actriz de voz, en un montón de animaciones.  Regresó al stopmotion en Frankenweenie (2012) de su amigo Tim Burton, la versión cinematográfica de su nostálgico cortometraje ochentero.  La verdad es que también solo la he visto en mi lengua materna, así que nunca oí al personaje hablar con su voz (y ni sé de quién se trataba, que hace años que no me la repito y hasta ni recuerdo de si tenía canciones).  Otros títulos que hizo de este estilo, aunque este hecho por CGI (claro que uno ya bastante "vintage") es la película de terror infantil Monster House (2006), la cual por igual recomiendo mucho; claro que como solo la he apreciado en mi lengua, ignoro qué papel tenía.  Y, se me olvidaba, también participó en Robot Salvaje (The Wild Robot, 2024).
    Ya en mi madurez me reencontré con la O' Hará en una serie de televisión dramática y magnífica (también hermosísima): Six Feet Under.  La saga de una familia dedicada a los funerales ganó un montón de seguidores, aplausos y premios, teniéndola entre sus grandes actores.  En esta producción tuvo a su cargo a uno de los personajes recurrentes, o sea no protagonista, apareciendo ya bien avanzado el programa.  La verdad es que no recuerdo de qué iba su rol, solo me acuerdo, más o menos, de que no era alguien muy agradable y me sorprendió cómo lograba vida a alguien tan distinto a los simpáticos papeles que le conocí.
   Hace casi un par de años atrás, Catherine nos dio una gran alegría, y lo hizo junto a buena parte del equipo de Beetlejuice, cuando por fin se hizo la esperada secuela.   Fue así que de la mano del mismísimo Tim Burton, no solo supimos qué fue del "bioexorcista", sino qué pasó con la chica interpretado en ese clásico ochentero por Winona Ryder, ahora convertida en mamá.  Pues en esta película, Beetlejuice, Beetlejuice (2014), la fenecida actriz retomó su papel de madrastra y lo hermoso de ello, fue que vimos a su personaje cambiado, no solo más maduro desde un punto de vista etario; sino que, vuelta ahora una mejor persona, tras las lecciones de humildad en su primer encuentro con lo sobrenatural... Y en verdad fue una grata experiencia, apreciar su capacidad para repetirse dicho rol, ro esta vez con dichos agregados.
    Tan solo el año pasado, disfruté de mi última cita con Catherine en un título diferente: The Last of Us.  Pues en la famosa serie de ciencia ficción postapocalíptica y de zombies, la actriz interpretaba a una experimentada psicóloga, la única profesional de su área, que había en un asentamiento que sobrevivía en las montañas y aislado, supuestamente, de la plaga del cordiceps.  Su conflicto con protagonista era algo muy interesante y la O' Hara lograba otorgarle una tremenda humanidad, a esta mujer amargada y, aun así, heroica a su manera.  Fue una bendición para mí despedirme con tan gran papel de la maestra, en otro trabajo suyo diferente tan destacado.  Cabe mencionar que fue su segundo y último trabajo junto a Pedro Pascal, luego de la preciosa Robot Salvaje, donde cada uno le prestaba su voz a uno de sus personajes y quien fue uno de sus compañeros que quedó prendado de su persona, dándole un sentido homenaje, junto a otros, en su ceremonia fúnebre.
    Catherine O' Hara nos dejó el 30 de enero, a la edad de 71 años y realmente la echaré de menos.  La encontraba hermosa y de una elegancia que me hacía fuese un gran placer mirarla, más cuando se trataba de apreciarla en pantalla; en suma, me parecía una mujer adorable.

 

                                                                    ¡Cómo no amarla!

domingo, 12 de octubre de 2025

Un retorno ansiado y logrado


 1. Una espera

    La primera temporada del show de ciencia ficción, horror, postapocalíptico y dramático para streaming The Last of Us, no solo se volvió en la mejor adaptación audiovisual de un videojuego, sino que consiguió calar hondo entre todos los espectadores, gracias a sus múltiples virtudes.  La odisea de un endurecido hombre ya maduro, un verdadero sobreviviente al Apocalipsis Zombie, junto a una niña, con la cual en un principio no tenía mayores compromisos emocionales, nos conmovió por la mezcla de actuaciones de primer nivel de sus protagonistas (Pedrito Pascal, ya convertido en toda una estrella de nivel internacional y Bella Ramsey, todo un descubrimiento, tras su breve, pero impactante, paso en Juego de Tronos), actores secundarios (por lo general "invitados", puesto que el peso dramático se centraba en los otros dos), guiones sólidos y una producción qué más de una vez nos dejó boquiabiertos, con tanta escena digna de la mejor película hollywoodense.  Y a lo anterior, se suman unos zombies como nunca antes vistos en la pantalla chica, en verdad espantosos y, pese a ello, de bellos diseños.  Fueron 9 episodios para gozar, agradecer y emocionarse.
   Pero para la continuación tuvimos que esperar dos años, que algunos le echan la culpa al último paro de guionistas; aunque resulta que ya hace rato, que tomaron la "mala costumbre" de dejar de pasar más de un año entre una temporada y otra, muchas veces con la excusa de los altos costos de hoy en día o por los otros compromisos de sus artistas.  Fue así que tan solo este año, pudimos apreciar la tan ansiada continuación, la que fue más corta que su predecesora, debido a poseer tan solo 7 capítulos y que, más encima, significaron importantes modificaciones en su historia (que a más de alguien lo sorprendieron).


2. Una nueva aventura


    Los dos protagonistas de The Last of Us, hasta ahora, Ellie y Joel, viven en el pueblito que lidera la esposa del hermano de este último (el que ya conocimos en la primera temporada); un bastión de compañerismo y esperanza  que se alza con orgullo entre la civilización devastada tras el Apocalipsis Zombie... Claro que este lugar se encuentra entre las montañas, bastante aislado de otras zonas, lo que trae sus pro y sus contras.  Han pasado 5 años desde que los vimos por última vez y cada uno se ha vuelto una persona valiosa para el resto del lugar; no obstante, algo que nos duele sucede entre estos dos: Ellie nada quiere de Joel, pese a que este no deja de demostrarle su enorme afecto. Solo capítulos después sabremos, en un impactante flashback, qué sucedió como para que Ellie tratara tan mal a su padre putativo.  La vida "ideal", en esta especie de santuario, lamentablemente se ve interrumpida y no por solo una amenaza, sino por dos... ¡Imposible no quedar impávidos como espectadores ante estos eventos desafortunados!  Con posterioridad uno de nuestros héroes, emprende un viaje muy personal, que nos permitirá conocer algo más de lo que ha pasado con el resto del mundo, que la humanidad o bien ha mantenido su naturaleza violenta y solo ha cambiado de aspecto, siendo la misma de siempre o bien ha retrocedido a conductas del pasado.



3. Aportes de la temporada.


    Un par de actores veteranos se integran al elenco como secundarios de peso.  Por un lado tenemos haciendo de una psicóloga a Catherine O'Hara, quien tendrá una relación muy especial con Joel (la misma actriz de Beetlejuice y un montón de otras joyitas) y luego a Robert John Burke como un endurecido barman (de quien puedo recordar con cariño su estupendo papel para Thinner).  Pero quien mayor relevancia tendrá en esta obra, viene a ser Isabella Mercer, joven y bella actriz, que ya se está haciendo una carrera muy interesante y quien parece tiene el buen gusto por la ñoñería, si consideramos su curriculum (Alien: Romulus y la muy simpática Hawkgirl, del último filme de Superman); cabe mencionar que su personaje estará intrínsecamente ligada a Elie, con lo que se da inicio a un interesante arco argumental.

    La cualidad, más o menos de episodios autoconclusivos de la temporada anterior, o más bien de mini arcos argumentales, se pierde en esta ocasión y toda la trama se hace progresiva.  Tendremos a una particular "villana", con unas motivaciones complejas, que es fácil de odiar, aunque luego sabremos que todo depende del punto de vista desde el que se ven las cosas.  Otro gran actor se suma al elenco y casi aparece irreconocible en pantalla (solo diré que me encantó su labor en Westworld, aunque no en The Batman).

    Hay muchos momentos para sobrecogerse en esta temporada, que la producción está increíble.  Hubiese preferido, eso sí, que no hubiesen sido tan fieles a los videojuegos que adapta este show, puesto que seremos testigos de una dura escena y sus consecuencias, difíciles de olvidar (aunque, supongo, les habría salido caro mantener el estatus quo... Quienes saben del tema me entenderán).

    Por último, me molesta toda esa serie de memes y fake news en contra de la estrella juvenil Bella Ramsey, lo que declara un irracional odio por su orientación sexual (si antes eran los gays y lesbianas, ahora les dio en contra de los transgéneros y los no binarios).  Ella es una tremenda actriz, ha hecho de este mundo algo más bello con sus aportes actorales y, en cambio, esas personas me pregunto qué tanto han hecho por nosotros... 



sábado, 6 de mayo de 2023

Sacando buenas ideas de todas partes.


      En 2013 apareció un videojuego de ciencia ficción postapocalípico, que rápidamente consiguió la atención de todo el mundo (me estoy refiriendo a jugadores y la gente relacionada con este tipo de entretenimiento): The Last of Us.  Su trama transcurre en un futuro cercano y en el cual los protagonistas deben escapar de la devastación provocada por nada menos que un hongo.  La mencionada forma de vida ha infectado a la mayoría de la población mundial, convirtiéndola en una especie de zombies caníbales y muy agresivos.  Pese a que en primera instancia pareciera una historia más de “lo mismo”, su propuesta logró superar a otros títulos de características similares, debido más bien a su trama original, que iba más allá del tema de los muertos vivientes.  Y es que el videojuego prima el dramatismo digno de un buen filme del género y sus propios aspectos técnicos, como artísticos, fueron lo suficientemente sofisticados como para otorgarles un montón de premios, además de seguidores y, como no, ganancias millonarias.  Incluso la gente que no ocupa su tiempo a estos productos, como su humilde servidor, supo de su existencia y en mi caso concreto al informarme de que su banda sonora, compuesta por Gustavo Santaolalla, bien valía la pena ser escuchada, me la descargué hace tiempo ya y de ese modo pude comprobar que era cierto lo que decían de ella (aunque reconozco que hay videojuegos con mejores soundtracks o que al menos a mí me han gustado mucho más).  Sin embargo, no supe de qué iba su trama hasta recién el año pasado…
    HBO anunció que iba a llevar a la pantalla chica el susodicho título, con la alta calidad que acostumbra a su programación original, lo que provocó altas expectativas entre los fanáticos de Last  of Us y su secuela, así como de los amantes de este tipo de historias (en este último grupo, ya saben quién, je).  Más encima, cuando se supo que el protagónico masculino principal estaría a cargo de mi compatriota Pedro Pascal (el chileno vivo más amado en el planeta), los más ñoños tuvimos un motivo mucho más fuerte, para querer apreciar esta adaptación. 
    Cabe mencionar, que llevar a la pantalla chica o grande un videojuego, es algo bastante complicado, puesto que se trata de modalidades muy distintas entre sí y tan solo en el último tiempo se han conseguido resultados dignos de aplaudirse (uno de ellos, la recordada serie animada de Castlevania, la última película live action de Mortal Kombat, así como los dos filmes sobre Sonic y, ahora mismo, el super exitazo que ha sido Super Mario Bross).  No obstante, The Last of Us tenía las de ganar desde el principio, puesto que detrás del material primigenio del videojuego, hay bastantes elementos dramáticos que aprovechar.
    Estrenada a principios de este año (¡Plenas vacaciones de verano para mí!), nos cuenta de una singular pareja de protagonistas, un hombre de unos cincuenta años y una chica de 14, quienes se unen en circunstancias muy curiosas y viajan por un Estados Unidos sumido en la miseria tras la propagación del Cordyceps, el hongo “inteligente” que ha provocado la ruina de la civilización tal como la conocíamos (cabe mencionar que esta criatura sí existe e infecta a varios tipos de insectos a lo largo del mundo, convirtiéndolos en verdaderas monstruosidades manipuladas por el huésped).  Ambos personajes son sobrevivientes y saben cómo enfrentar los peligros que los rodean y que no solo corresponden a los mutados, aunque claramente Joel (el hombre), lleva más tiempo y su experiencia que implica su vida antes de la pandemia, lo ha convertido en toda un “arma mortal”.  La convivencia entre estos dos al principio resulta bastante forzada, puesto que hay desconfianza y sus mismas pérdidas recientes los han vuelto personas difíciles de llevar; no obstante, a lo largo que van avanzando los 9 episodios que comprenden la temporada debut, la relación entre ambos se estrecha, al punto de sobrecogernos con el afecto que ha nacido entre los dos (y la misma química entre los actores, resulta bastante bien conseguida).  Asimismo, Ellie, la chica que se ve obligada a depender de un desconocido, para recorrer el ahora peligroso Estados Unidos, con un propósito de características heroicas, es junto a su protector un personaje potente y quien de inmediato se gana nuestros corazoncitos ¡Y en verdad que sufrimos con lo que le pasa a esta pareja no tan dispareja! También gozamos con esos pequeños momentos de dicha, por los que pasan estos dos.  

Uno de los "mostros" de la serie.


    Ellie es interpretada por la hoy estrella juvenil Bella Ramsey, a quien podemos recordar por su papel en las últimas temporadas de Juego de Tronos ¡Y pensar que el mismo Pedro Pascal, también actuó para el programa sobre la saga aún inconclusa de George R. R. Martin, aunque antes este y su actual colega de reparto, nunca estuvieron juntos en escena! Cabe mencionar que, salvo la Ramsey y Pascal, ningún otro artista comparte el protagonismo, puesto que el argumento gira en torno al viaje entre los dos, quienes sin proponérselo se han convertido en una familia.  Sin embargo, sí aparecen un par de recurrentes, entre ellos una dura mujer interpretada por Anna Torv, a quien aprendimos a adorar gracias a la hace rato cancelada Fringe y quien aparece en los primeros episodios irreconocible, gracias al maquillaje y a su formidable interpretación.  Conoceremos a otros personajes que harán su aporte durante un episodio, contándonos historias más o menos autoconclusivas, las que le darán mayor dramatismo al show; ninguna de estas es mero relleno y todas nos logran tocar las fibras más sensibles, aunque aquella que nos muestran en el tercer episodio, bien puede ser la favorita de muchos, puesto que se encuentra tan bien contada, al punto que los mismos protagonistas apenas salen en ella (no quiero contar más al respecto, para que no me acusen de hacer spoilers, si bien diré que mi sobrinito de 13 años lloró un montón con este capítulo, que yo no lo hice porque sentí “envidia sana”, por no tener una historia de amor personal tan bella como esa).
    La ambientación es increíble, que los exteriores de las ruinas y los paisajes naturales en los cuales se ve el deterioro de la ciudad y los pueblos, fagocitados por la vida silvestre que está tomándose de nuevo el resto del planeta, nos transportan con facilidad a esta realidad de pesadilla.  Por otro lado, por mucho que se trate de un programa “de zombies” (bastante sui generis, por cierto), hay capítulos en los que estos ni siquiera aparecen y la verdad es que ni se les echa de menos ¿La razón? Los guiones priman los conflictos de los personajes, muchas veces relacionados con su pasado (se les dedica bastante metraje a los flashbacks, sobre lo ocurrido antes de que Ellie y Joel se unan), así como los conflictos que van surgiendo al conocer a nuevas personas (todo se ha vuelto más complicado, desde que la gente se vio obligada a “sobrevivir” y no a vivir con los lujos de antaño, de ahí lo difícil de poder contar con otros como aliados, sin arriesgarse a ser traicionado o convertido en víctimas de los más fuertes y/o sin culpa alguna).  No obstante, cuando las criaturas aparecen, son bastante siniestras, que hay unos cuantos subtipos de ellas y sus diseños resultan muy interesantes.   Por cierto, Gustavo Santaolalla vuelve a componer la banda sonora, primando en ella las cuerdas (y en especial la guitarra acústica, tal como en el videjuego) y para sus preciosos créditos iniciales (sencillos, aunque muy simbólicos), repite uno de los temas más famosos del videojuego; no obstante, tampoco se trata de una música que pueda considerar como algo magnífico, que hay shows televisivos con mejores temas (como The X-Files, Buffy, Andor o The Flash), pero al menos se deja escuchar.  A su vez, debo decir que la violencia está muy bien abordada, que, si bien es bastante gráfica, es realista por cuanto se justifica en medio de esa sociedad que ha sacado lo peor y lo mejor de la gente.
     Por cierto, Pedro Pascal no solo se ha vuelto una estrella top del momento (desde hace años la verdad), sino que ha conseguido estar al aire al mismo tiempo, nada menos que en dos exitosos programas televisivos de distintas cadenas.  Solo porque ahora las series tienden a poseer pocos episodios y no retienen tanto a sus actores como antaño, Pascal ha hecho casi en paralelo la tercera temporada de The Mandalorian y esta primera de The Last of Us.  Y el maquillaje que lo hace verse envejecido, más bien marcado por tanto dolor, es asombroso; así como plausible es lo bien que le sale este personaje, tan diferente al heroico Din Djarin del universo de Star Wars, entre otros que le hemos apreciado interpretar.   En todo caso, pese a que se trata de historias muy distintas entre sí, con públicos objetivos diferentes, hay temáticas en común entre ambas producciones y no podemos negar que la odisea emprendida por el endurecido Joel para proteger a Ellie (quien le ayuda a redescubrir su lado más dulce, que por años creyó había muerto), recuerda mucho al propio periplo físico e interno por el que pasa el otrora solitario “Mando”, desde que Grogu fue ganándose su corazoncito.  Y es que ambas producciones tratan acerca de la redención, de la posibilidad de reparar nuestros errores del pasado, del poder que tiene el amor para transformarnos, algo que por mi parte me llega mucho.



Créditos de apertura.
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