Mostrando entradas con la etiqueta Frank Miller. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Frank Miller. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de julio de 2020

Volver a disfrutar del Doctor Strange.


1. A comenzar se ha dicho.

    Hace dos años que me leí el “omnibus”, integral o recopilatorio (llámenle como ustedes quieran) de la etapa original del Hechicero Supremo, escrita y dibujada por sus creadores Stan Lee y Steve Ditko, tomo que incluyó muchas historias más dibujadas luego por otros artistas, cuando Ditko abandonó Marvel.  Esta serie de historietas las disfruté mucho e incluso me atrevo a decir que muchos más que la era Lee-Ditko de Spider-Man; por esa misma razón deseaba saber qué había sido de él, luego de la última vez que pude gozar de sus aventuras en solitario y era solo cosa de disponerme a ello, ya que cuando compré el mencionado volumen, también adquirí al mismo tiempo otro sobre sus andanzas de los ochenta, escritas por un autor al cual ahora más que nunca le tengo un hondo respeto: Roger Stern.  Había más de una década de paréntesis desde que mi camino se cruzó con el suyo; no obstante, estoy enterado de que entre tanto usó durante un tiempo algo así como un disfraz de superhéroe (con la cara oculta para seguir la tradición del mismo Spidey) y luego formó el grupo de Los Defensores junto a Hulk, Silver Surfer, Namor y otr@s, pero sólo lo sé de puro ñoño, que aún no leo lo que tengo al respecto; pendientes me quedan mis volúmenes del grupo mencionado de justicieros y entre medio unos cuantos libritos de bolsillo de la Biblioteca Marvel en blanco y negro, que poseo desde hace rato, a ver si lleno mejor el vacío que tengo al respecto entre ese primer fascículo y el que ahora nos reúne…Mientras tanto les comparto mis impresiones sobre el compilatorio que ahora acapara nuestra atención.

2. El escritor: Roger Stern.

    Tuve el gusto de conocerlo gracias a la colección de Superman de Planeta De Agostini, que me compré ille tempore, la cual reunía un montón de números de sus revistas y novelas gráficas a partir del reinicio de John Byrne, luego de la mítica Crisis en las Tierras Infinitas y en las que este escribía aventuras suyas casi a la par del canadiense.  Luego me reencontré con él con las revistas sacadas por la extinta editorial mexicana Vid, que fui completando una buena cantidad de números y que contaban de sus aventuras posteriores a lo que tenía de la mencionada empresa española…Lo que no sabía, es que ya lo había leído de joven, poco después de salir del colegio, cuando me compré el tomo compilatorio que salió en los kioscos de La Muerte de Superman y un par más, Funeral para un Amigo y El Mundo sin Superman, en los cuales también venían guiones suyos; los recién mencionados títulos los tengo de la misma Vid, pero luego tuve la suerte de comprarme un montón de revistas en muy bello formato de la igualmente llorada Ediciones Zinco, de origen español, gracias a los cuales me actualicé con El Reino de los Supermanes y El Regreso de Superman una vez que este resucitó.  Así que por años el nombre de Roger Stern estuvo ligado para mí al “Azuloso” y vaya que me gustó este primer encuentro con su pluma

Nacido el 12 de septiembre de 1950, ha trabajado como muchos del medio tanto para Marvel como para DC y otras empresas.  En la llamada Casa de las Ideas estuvo a cargo en los ochenta de una de las revistas del Trepamuros, junto a uno de sus dibujantes estrellas, John Romita Jr., en los ochenta y con ello le otorgaron una de sus etapas más célebres,  creando entre ambos, además, a uno de sus villanos más recordados: El Duende (una especie de sucesor del Duende Verde, aunque en su caso acabó muy mal); asimismo, es co-creador de una importante alineación de los “Héroes más poderosos del planeta”: los Vengadores Costa Oeste.  Harto ha hecho para esta querida editorial, donde también ha firmado para Capitán América, Thor y Iron Man. Por mi parte tengo completa la legendaria etapa suya de nuestro Amistoso Vecino, en edición de lujo, aunque sin leer aún (si bien leí año atrás la revelación de la identidad secreta del Duende, ya que también cuento con varios tomitos chicos de la Biblioteca Marvel sobre Spidey).  De los Vengadores Costa Oeste tengo harto, aunque todos pendientes aún y no sé si algo de ello es lo realizado por Stern.
    Sobre su labor para la “Distinguida Competencia”, sus ya referidos trabajos para Superman son clásicos, habiendo escrito hasta 3 novelas sobre el personaje (una de ellas Muerte y Vida de Superman y de la que escribí para mi serie de posts Pecados de Omisión y una sobre la serie de televisión Smalville, acerca de la juventud de Clark Kent y que tengo, pero tampoco le he dedicado tiempo, más otra titulada Superman: The Never-Ending Battle).  También ha hecho por lo menos un par de novelas gráficas dedicadas al Hombre de Acero: Superman por la Tierra (de la que soy dueño de una linda versión de Ediciones Zinco, hace muchos años ya leída y Una Nación Dividida, un elseworld algo polémico ambientado en plena Guerra Civil usaca, que tuve el honor de comprarme en una muy buena tienda que ya no existe y justo cuando estaba por cerrar, esa en edición de la Vid). Asimismo, tuvo a su cargo el relanzamiento del Átomo post-crisis y creó a uno de los sucesores del Starman original, cuya etapa escribió, ambos casos en los ochenta.
    Su trabajo en Marvel y DC permitió que se encargara de un crossover de nada menos que de Hulk contra Superman… ¡Yo quiero tener y leer esa historia!


 3. El dichoso tomo.       

    Cuando destinaron a Roger Stern la colección del Hechicero Supremo, se suponía que lo acompañaría en el dibujo el por entonces “niño bonito” de Marvel, la superestrella Frank Miller, puesto que este se encontraba en su cenit tras el éxito de su labor en la cabecera de Daredevil.  Incluso se realizó un afiche publicitario dibujado por el propio Miller, anunciando en las revistas de la empresa la próxima etapa que se avecinaba para el Doctor Strange; no obstante, todo quedó ahí, ya que las demás obligaciones del artista no permitieron que esto se concretara y de ese modo Roger Stern se quedó solo o mejor dicho, fue apoyado por un montón de otros dibujantes, puesto que a lo largo de sus casi 5 años (entre 1981 y 1985) escribiendo para este personaje, por una razón u otra fue imposible que le consiguieran un compañero constante.  Es así que al leer y gozar del tomo que hoy nos reúne, nos vamos a encontrar con varios estilos en el dibujo, unos muy buenos y otros más bien mediocres o poco cuidados, siendo Marshall Rogers quien más intervino en estas historias y este sí que realizó una labor preciosa.  
    En aquellos años la colección del Doctor Strange estaba al borde de la cancelación y hace rato que se llevaba publicando de manera bimensual; solo gracias al tremendo aporte de Roger Stern esta se salvó y es que en verdad realizó argumentos memorables, muchos de ellos con largos arcos que se desarrollaban en números consecutivos; además lo hizo intervenir de manera directa en el universo marvelita, teniendo como invitados a varios de los personajes más famosos y curiosos de la Casa de las Ideas.  Por lo tanto, en estas páginas veremos desfilar nada menos que a Nick Fury y los Comandos Aulladores, a los 4 Fantásticos, el Hermano Vudú, los Vengadores, el Caballero Negro, los Defensores, Blade y… ¡Drácula! ¿Se me escapa alguna estrella más?
    El punto de partida para todo, viene a ser la escisión de la relación amorosa de Stephen Strange con su discípula venida de otra dimensión, la cada vez más poderosa Clea (y a la que nos presentaron en su momento los mismísimo Stan Lee y Steve Ditko); sin embargo eso no significaba que el amor entre ambos acabese, sino que sus caminos tomaran rumbos diferentes y ello resulta ser por dos hechos muy especiales: la llegada de otra fémina, la escritora Morgana Blessing, de personalidad muy distinta a la pariente de Dormammu y cuyo destino está unido al protagonista de una manera muy especial (y bella), tal como nos lo rebela el autor; y, por otro lado, porque Clea debe cumplir con su destino en la Dimensión Oscura, su hogar…Empero sus vidas se reencontrarán y de manera épica, tal como detalla la última parte de la etapa de Roger Stern.
    La primera gran saga en la que se desenvuelve este particular superhéroe, implica un viaje en el tiempo, oportunidad que le da al guionista para hacer un recorrido por algunos momentos clásicos de la Era Marvel (década de los sesenta); luego llega una aventura en la que el mismo Doctor Strange, se vuelve el artífice de un evento importante dentro de la continuidad marvelita: la desaparición de los vampiros como especie y ello durante años en las historietas de la empresa (supongo que este hecho no incluía a Morbius, ya que este no debe su vampirismo a razones mágicas, a diferencia del resto de sus congéneres ¿No?).  Por último, entre una cuantas historias autoconclusivas o de continuidad más breve y muy divertidas entre medio, se encuentra el nuevo viaje del justiciero a la Dimensión Oscura, para participar de manera directa en la revolución que se está orquestando… ¡Ah y se me estaba olvidando! Presten atención al hermoso homenaje a los creadores de nuestro protagonista.
     Cabe mencionar la simpática intervención de Wong, el leal sirviente del buen Doctor, un sabio personaje que fue introducido en las revistas mucho después del primer tomo que mencioné más arriba (así que poco sé de cómo llegó al Sancto Sanctorum de Greenwich Village, salvo uno que otro flashback por ahí) y su administradora, la morena Sara Wolfe, una mujer “común y corriente” contratada para llevar las cuentas y ser su nexo con el resto del mundo.
     Mención especial para las únicas historias de este volumen que no fueron escritas por Stern, sino que sus artífices fueron en el primer caso Carl Potts y quien también se encargó del dibujo en ese número, como luego Anne Nocenti, una aclamada escritora del medio que tuvo una muy recordada etapa en Daredevil.  Ambas obras resultan ser muy emotivas, la primera corresponde a una reflexión sobre el dolor y la venganza, mientras que la segunda (lejos la mejor de las dos) aborda los límites entre locura y genialidad artística.
    Aparte de la colección bimensual de nuestro Hechicero Supremo favorito, se incluyen tres magníficas historias más orquestadas por Roger Stern, en distintos periodos: El Duelo (1983), que apareció en una revista antológica de Marvel y donde queda de manifiesto la sabiduría que posee este personaje tan entrañable, a través de una trama que nos deja una moraleja cuando es necesario reconocer nuestras propias debilidades; luego viene la mayor joya, quizás, de todo el volumen, Doctor Strange y Doctor Doom: Triunfo y Tormento (1989), en la cual Stephen Strange tiene una memorable aventura junto a nada menos que el infame soberano de Latveria y logramos conocer a este último en un plano humano como no creíamos (cabe mencionar que el dibujante resulta ser nada menos que Mike Mignola: sí, el genio detrás de Hellboy); y, por último, Esa vieja casa (2011), un relato que se remonta al pasado del Doctor Strange, gracias al cual logramos saber cómo fue que tomó posesión de su hogar en New York.
    En suma: Más de 700 páginas de cómics de primera calidad, incluyendo valiosos agregados como sabe darnos Panini.  Aventura, heroísmo, romance, todo tipo de monstruos, viajes a mundos extraordinarios, destacadas estrellas invitadas, humor y sensibilidad por montones encontrarán quienes se aventuren a leer el libro que ahora recuerdo con dicha y nostalgia.



jueves, 24 de octubre de 2019

La ficción está mucho más cerca de la realidad: La película “Guasón”. PRIMERA PARTE


1- El protagonista de toda esta historia.

    El archienemigo de Batman, Guasón para buena parte de los hispanoparlantes (que en algunas ediciones en nuestra lengua fue llamado Comodín) y Joker en su idioma original inglés, es desde hace rato un personaje tan popular como lo es el propio Señor de la Noche y un montón más de nombres salidos de las revistas de DC y Marvel; incluso aquellos que en su vida se habrán leído algunos de estos cómics, gracias a las películas y series en las que ha salido, y más encima al filme que cuenta su origen estrenado tan solo hace poco, pueden identificarlo sin problemas y conocen un buen resto de sus características.
    Cabe mencionar que el llamado Príncipe Payaso del Crimen, debutó nada menos que junto a su rival, Batman, en el histórico número 1 de la colección de este último en 1940 y de la mano de los creadores del célebre vigilante, Bill Finger (guión) y Bob Kane (dibujo).  Desde entonces mucho ha pasado con este psicópata, que representa el caos y la locura total en contraposición de todo lo que representa su opuesto (el orden y la cordura, por no mencionar ser el cúmulo de un montón de virtudes humanas, que lo convierten en uno de los hombres más inteligentes y disciplinados del universo DC); de este modo, el antisocial, que es casi tan inteligente como su némesis, ha aparecido en un montón de historias destacadas e intervenido en muchos de los sucesos más relevantes de la cronología del superhéroe: interviniendo de tal manera en su vida y en la de quienes lo rodean, para mala suerte de todos estos, que fue el asesino del segundo Robin (Jason Tood) y de la esposa embarazada del Comisionado Gordon (Sarah Essen), además de dejar inválida a Batichica (Barbara Gordon).
     Tremendos artistas han realizado obras con él como protagonista y es así que basta con nombrar unas cuantas pocas de ellas, como para darse cuenta de que muchos de los mejores cómics del Señor Oscuro giran en torno a su rivalidad con este genio criminal: El Regreso del Caballero de la Noche (Batman: The Dark Knight Returns, 1986) de Frank Miller y que fue llevada al cine de animación con soberbios resultados, La Broma Asesina (The Killin Joker, 1988) de Brian Bolland (dibujo) y Alan Moore (guión), de la cual no hace mucho se realizó una estupenda versión animada, Amor Loco (Mad Love, 1994) de Paul Dini (guión) y Bruce Timm (dibujo), adaptada genialmente para la última temporada de Batman: La Serie Animada y Joker (2008) de Brian Azzarello (guión) y Lee Bermejo (dibujo)…Que la lista podría hacerla mucho más grande, pero mejor que futuros lectores puedan descubrirlo por su cuenta.
    Teniendo en cuenta todo lo dicho, que no es nada comparado a todo lo que representa un personaje como este dentro de la cultura popular (por muy nocivo que viene a ser su modus vivendi) y al curso que últimamente están tomando, por fin las cintas de DC en su afán de competir con los éxitos del llamado UCM.  Lo anterior, puesto que los productores hollywoodenses apostaron por hacer la primera cinta multimillonaria, basada enteramente en un villano de cómic y con los resultados que ahora revisaremos.

2- La película.

    Estrenada nada el 31 de agosto de este año, nada menos que en el Festival de Venecia, se trata de un filme que tal como dice su nombre tiene de protagonista al Guasón (o Joker para los más puristas), cuyo nombre civil acá corresponde al de Arthur Fleck, retratándolo de una forma nunca antes vista en el cine u otra adaptación audiovisual donde este apareciera; de este modo, con una humanidad tal que llegamos a sentir incluso compasión por este, puesto que en ningún momento lo llegamos a ver como el malvado de la historia, sino como una víctima más de la miseria humana y de las injusticias de la sociedad, el guión va mostrándonos su progresivo descenso en la locura…Hasta convertirse en su alter ego o, más bien, en la versión definitiva de su persona.
    Ambientada en Ciudad Gótica, el hogar de nuestro querido Batman y de un montón de personajes de estos títulos deceístas, nos presenta a Arthur como un hombre que apenas sobrevive junto a su madre, solos ambos, siendo más encima un sujeto con serios problemas psiquiátricos y que pese a ello intenta llevar junto a su única pariente una existencia “digna”.  Paralelamente a ello, la polis está pasando por una crisis de carácter social y económica que, quiérase o no, también termina por envolver al personaje.  Pero el protagonista, tiene sus esperanzas cifradas en el programa televisivo de farándula más exitoso de su comunidad, que en verdad cree podría triunfar como comediante.  No obstante, tal como en la vida real, una cosa son los sueños y otra lo que nos pasa, puesto que la maldad humana puede llegar a destruir todo lo bueno que puede haber en el corazón humano.


3- Virtudes de la película.

    Uno de los primeros detalles, que a un espectador interesado en disfrutar la mayor cantidad de sus distintas aristas puede apreciar, viene a ser su particular ambientación y que nos recuerda bien finales de los setenta o los primeros ochenta; su fotografía de tonos oscuros y que nos muestra una ciudad sucia, así como pobre de áreas verdes, ayuda a crear esa ambientación propia de clásicos del cine como Taxi Driver (1976) de Martin Scorcese; puesta tal como en el título recién nombrado, en esta obra que ahora nos reúne, no hay mayor espacio para el amor y la felicidad, mucho menos para la fraternidad, de modo que en la práctica todos están solos.
    Por otro lado, si bien no aparece en la cinta Batman, que se nos deja claro esto sucede mucho antes de que el justiciero comenzara su carrera, sí sale la familia Wayne y en especial Thomas, el padre de Bruce. El médico filántropo, por igual aparece caracterizado de una manera poco habitual para cómo estamos habituados a verlo y su rol dentro del guión está ligado al mismísimo futuro Guasón, tal como luego su hijo tendrá que estarlo.  Por otro lado, de igual manera llegamos a conocer al joven (o niño) heredero de la familia más importante de Ciudad Gótica, de modo que en los últimos minutos del largometraje, de una manera en verdad formidable, unen el nacimiento de los dos personajes y que vienen a ser, en cierta medida, el Yin y el Yang.
    Si bien la gran estrella de esta película, lo es sin lugar a dudas Joaquin Phoenix como Arthur Fleck/Guasón, la incorporación dentro de los secundarios de todo un grande los  actores de Hollywood, como lo es Robert de Niro, claramente enaltece esta producción y que ya nos tiene contentos no solo a los más ñoños de la casa; verlo actuar es siempre un placer y cuando cerca del clímax salen ambas estrellas por segunda vez juntos, estamos frente a una escena inolvidable.
    Por cierto, también tiene un pequeño papel la hermosa morenaza Zazie Beetz, siendo esta su segunda excursión en una película basada en algún cómic del género (si bien cabe recordar, que este largometraje aun cuando toma a personajes y lugares de una historieta de superhéroes, deja de lado toda la parafernalia de sus viñetas para hacerla lo más realista posible), ya que antes pudimos contemplarla a gusto como Dominó en Deadpool 2 (en un rol y una producción por completo diferentes).
    Se supone que el filme en cuestión no está basado en ninguno de los cómics que tratan el origen del Guasón, que en todo caso quienes hemos leído algunas de estas obras bien nos damos cuenta de ello; sin embargo, los más conocedores del personaje y de estas historietas, podemos llegar a reconocer algo más que un guiño a esa joyita que es la mencionada novela gráfica realizada por Frank Miller.  No voy a dar más detalles al respecto, que mejor es que cada fanático se entere por sí mismo…En todo caso, plausible viene a ser que se atrevieran a hacer este homenaje, tan sangriento y cruel como el de las viñetas que inmortalizó hace tiempo, un maestro del llamado noveno arte como lo es Miller.
    El filme es violento, como también bastante atrapante por su conjunto, que nos cuenta una historia que a nadie puede dejar indiferente, entre los ñoños lectores de estas revistas y aquellos que buscan solo divertirse, por no mencionar quienes disfrutan del buen cine, que es capaz de artísticamente abordar los grandes temas y preocupaciones que nos afligen: Los males de la sociedad que corrompe a los débiles de corazón y mente, la criminalidad, la soledad, la necesidad de amor, entre otros.  Por cierto, pese al tono más oscuro de esta versión del Guasón, igual encontramos algo de humor que más que servir de simple escape a la tragedia de la vida o un chiste fácil, muestra lo ridículo que venimos a ser en ocasiones.
    La cinta no se encuentra dentro del llamado Universo extendido DC, así que olvidémonos de la idea de que este Gausón salga en futuras pelis más comerciales, como la pronta a estrenar Aves de Presa.  Para recalcar el carácter más serio de esta producción, antes de comenzar no se ve la animación por GGI que antecede otros títulos audiovisuales de la compañía, con un montón de superhéroes en escena; más encima, las letras de Warner Brothers van con el logotipo antiguo, de modo de seguir con la estética retro del resto del largometraje.
    Guasón fue dirigida por Todd Phillips, quien coescribió también el guión.  Este realizador antes se había especializado en comedias y siendo el responsable de esa trilogía de culto que es ¿Qué pasó ayer? (The Hangover, 2009, 2011 y 2013).  Pues teniendo en cuenta estas cintas y todas las otras que realizó, viene a ser una grata sorpresa este salto suyo a un cine mucho más dramático y artístico; por lo tanto, cabe esperar que otras perlas del cine nos puede llegar a dar, que a la fecha ya ganó el León de Oro en Venecia a la Mejor Película y su labor es candidata a varios otros certámenes en numerosas especializaciones.
    Y a todo esto, la popularidad de este filme ha llegado a tal punto, que no han faltado los memes, caricaturas, parodias y homenajes que han invadido todas las redes sociales; hasta nuestro personaje de cómic más famoso y hace rato internacionalizado, que hasta película animada tiene hecha en GGI, Condorito, ha posado como este Guasón.  Y hasta una pseudo leyenda urbana nació al respecto, debido a una foto trucada que apareció por ahí, con un cartel en un cine o anuncio en la vía pública de España, donde supuestamente la película se iba a llamar El Bromas; es así que hoy en día los detractores del presidente Piñera, de mi país, que hoy en día está cada vez más en bajada y en lo que a aprobación de la población se refiere, es llamado no solo “Piraña”, sino que también “El Bromas” y han fotochopeado sus imágenes para hacerlo parecer al Guasón.


                                                                Tráiler N° 1 subtitulado.

martes, 20 de noviembre de 2018

El Daredevil televisivo en su crisis más grande (hasta ahora).


     Para alegría de quienes seguimos las andanzas del también llamado “Hombre sin Miedo” en la pantalla chica, hace poco más de un mes no más se estrenó la esperada tercera temporada de Daredevil.  Es así que el show original de Netflix, en unión con Marvel Studios, volvió a contar con 13 episodios para narrarnos lo que sucedió con sus protagonistas, liderados por Matt Murdock, como el Diablo de Hell´s Kitchen, luego de los eventos narrados en Los Defensores.
     La verdad es que nos habíamos reencontrado con los igualmente queridos Karen Peige en la primera temporada de El Castigador y con Foggy Nelson, en el transcurso de la segunda temporada de Luke Cage, así que algo sabíamos de ambos (la vida siguió para estos, tras la aparente muerte de su amigo ciego…que bien sabíamos aún seguía en el reino de los vivos, luego de la impactante escena final de la citada miniserie, en la cual este despertaba en una cama y aparentemente en una especie de sanatorio).  Ahora ya era el momento de saber cuál era el destino final de nuestro Diablo Guardián y de que este se reencontrara con sus compañeros.
     Una vez que despierta de su coma, Murdock comienza un proceso de aceptación de haber perdido a su amada Elektra, decidiendo vivir en el anonimato, aislado de casi todo el mundo.  No obstante, cuando su némesis Kingpin es liberado de prisión (primero sale bajo una especie de arresto domiciliario) y amenaza la vida de su gente, este opta por seguir su carrera de justiciero, aunque desde las sombras y así evitar que el mafioso consiga sus objetivos.
     Mientras permanece oculto Matt, se queda en la iglesia católica y sus dependencias, donde fue criado tras el fallecimiento de su padre.  Allí cuenta con el apoyo del sacerdote que sabe su secreto y que desde la primera temporada ha sido uno de sus mayores aliados, además de su confesor y consejero.  Al sabio cura se le une una muy especial monja, la hermana Maggie, una dura, pero bondadosa mujer que conoce también desde pequeño a nuestro justiciero y quien por igual conoce su alter ego.  La estrecha relación entre el superhéroe y la religiosa, le otorga a esta temporada algunos de sus momentos más sublimes, llegando a su cenit cuando se revela la verdadera identidad de la mujer y su lugar en la vida de nuestro abogado.  La impronta que deja este nuevo personaje dentro de la serie, quien llega a emocionarnos más de una ocasión, se lo debemos tanto a la actriz a cargo de ella (Joanne Whalley), como su caracterización original, por medio de una de las novelas gráficas más aclamadas de Daredevil: Born Again de Frank Miller, en el guión y David Mazzucchelli en los lápices.  Hace rato que estábamos esperando que saliera la hermana Maggie y su debut en la pantalla no dejó descontento a nadie.
     Por otro lado, la reaparición de Wilson Fisk, alias Kingpin, se convirtió sin dudas en uno de los puntos más fuertes de esta aplaudida tercera temporada.  El trabajo de un camaleónico Vincent D´Onofrio como este villano, no puede dejar de impactarnos.   Estamos hablando de un malvado con tales rasgos de humanidad, que lo hacen estar por sobre muchos de sus pares, tanto en los cómics donde aparece, como en esta adaptación.  Sus tretas para volver a dominar el bajo mundo de New York, son dignas de Maquiavelo, llegando incluso a llevar al Diablo Guardián a estar por debajo de él muchas veces; no obstante, este último tampoco está solo, así que Kingpin debe vérselas con los nombrados Karen y Foggy, enemigos jurados a los que debe destruir si en verdad quiere hacerse dueño “de su ciudad”.
     Como mano derecha para lograr sus criminales planes, Kingpin tiene nada menos que a Benjamin Poindexter, un agente del FBI al que corrompe, aprovechándose de su inestabilidad emocional y de sus habilidades extraordinarias; este hombre viene a ser un arma mortal en persona, puesto que es capaz de convertir con su certera puntería, cualquier cosa en una herramienta para provocar la muerte o gran daño de sus adversarios.  Con posterioridad, en lo que sería la cuarta temporada, dicho sujeto tendría que hacerse llamar Bullseye, siendo uno de los mayores rivales de Daredevil (y responsable de algunas de sus mayores preocupaciones, tal cual Kingpin, en las viñetas); a ver si además a futuro usa su traje de batalla que lo caracteriza.  En el filme para el cine sobre Daredevil (2003), este apareció interpretado por Colin Farrell, aunque bajo un cariz más superficial a diferencia del dramatismo con el cual sale en esta serie; es así que su trastorno psiquiátrico al ser abordado desde su infancia, incluyendo el tema de su soledad como adulto, convierte a este peligroso sujeto, en alguien por quien incluso podríamos llegar a sentir simpatía, pese a las atrocidades que llega a cometer.  El pasado de los personajes, entre los “buenos” y los “malos”, una vez más lleva a darles múltiples dimensiones a estos, haciéndolos tan entrañables.

Contraste entre el famoso cómic y la serie.

     Si seguimos con el tema del pasado de los protagonistas, no se puede dejar de lado el episodio en el que sale a la luz la juventud de Karen, dedicado a su peor momento; justo cuando esta pisó tan bajo, que debió tener su propia epifanía para llegar a convertirse, poco a poco, en la mujer que llegamos a querer.  La dureza de sus viejos errores, mostrados en esta ocasión de manera descarnada, no solo nos muestra a una persona por completa distinta a la Karen que conocemos, sino que permite volver a tratar un tema caro a esta serie tan religiosa y católica: el de la redención (y algo similar sucede con la mencionada hermana Maggie, por cierto).  Pues tal como queda claro en este show y otros de la misma factoría, entre ellos Jessica Jones, no importa qué tanto te caíste, si posees la capacidad suficiente como para ponerte de pie y avanzar por un mejor camino, que el que antes seguiste, aún es tiempo para enmendar tus errores. 
     Otro gran personaje nuevo que se introduce en esta ocasión, es el agente del FBI Ray Nadeem.  Corresponde este a un profesional de fuertes convicciones, hombre de familia, que sin querer se ve involucrado en las artimañas de Kingpin y por eso mismo llega a conocer al Diablo de Hell´s Kitchen.  Sin dudas podría decirse que es uno de los personajes más trágicos del todo el programa y alguien que se gana el afecto de los espectadores.  Su origen indio permite, además, abordar la diversidad étnica tan habitual en la actualidad en las producciones gringas.
    No hay invitados especiales esta vez, que ni siquiera nuestra enfermera favorita, Claire Temple, aparece.  Sin embargo, esta ya inolvidable tercera temporada tiene de todo (o casi todo) y no deja de sorprender gratamente a sus seguidores.  Debe saberse que Matt vuelve a usar su simulacro de traje negro, poniéndose simbólicamente un pedazo de género sacado de la prenda de una monja, para taparse el rostro (¿De la misma hermana Maggie tal vez?) y en ningún momento lo volvemos a ver, por ahora, con su indumentaria de Daredevil.  En cambio, como es habitual en el género, uno de sus enemigos se hace pasar por él para desacreditarlo.
     Otro tópico recurrente en este tipo de historias y que está muy bien desarrollado a lo largo de la temporada, viene a ser cuando la identidad secreta de Daredevil es descubierta por…Lo que da pie a varios acontecimientos, que complican más que nunca la misión del vigilante, amenazando a sus seres queridos, preocupación extra y de fuerza mayor.
    No debe dejarse de lado el relevante papel que tienen la fe y la religión en este programa.  Cabe recordar que en Luke Cage tuvimos a un pastor evangélico, quien destacó tanto por su personalidad, como por sus intervenciones y diálogos; siendo además alguien muy importante para que Powerman, lograra encontrar su centro, en medio de todas las vicisitudes que le toca pasar a lo largo de la segunda temporada.  Cage en ningún momento ha dejado de creer en Dios, así como Murdock, también educado bajo la fe, aunque la católica, tampoco ha perdido dichas creencias.  En el caso de Daredevil, el padre Lanton y la hermana Maggie son fundamentales para que este no pierda su humanidad.  Por otro lado, que en series como estas, dirigidas a un público adulto y basadas en personajes de la “cultura de masas” como las historietas de superhéroes, se le dé tan relevancia a estos temas, no deja de ser algo plausible, cuando se considera la fiebre por desacreditar importantes instituciones de este calibre.
     Momentos gloriosos hay por montones, todos ellos dramatizados con una calidad cinematográfica.  Al respecto, no se puede olvidar una larga escena que ya de seguro debe estar entre las más comentadas y que corresponde a cuando el protagonista visita una cárcel y allí debe vérselas con un montón de criminales que solo quieren linchárselo.  Como nos tienen acostumbrados, las coreografías de las peleas son asombrosas y a su vez es casi imposible que uno no lamente tanta golpiza que soporta el pobre Matt, quien lejos es el que más sangra y sufre heridas a diferencia de sus colegas…Y es justamente este aspecto suyo, mucho más frágil que gente como Luke Cage o Iron Fist, aquello que lo hace tan admirable.  En el mismo tono que la batalla en la cárcel, destacables son la invasión del “doble maligno” de Daredevil, a las oficinas del periódico en el que trabaja Karen y la confrontación entre Poindexter y el Diablo Guardián en la iglesia.
     Ahora solo nos queda armarnos de esperanza y paciencia, para que haya una cuarta temporada…¡Y ojalá el año que viene!


domingo, 18 de junio de 2017

Despidiendo al Cruzado Enmascarado.


       Nunca fuí un seguidor de la psicodélica serie de imagen real de televisión de los sesenta que se hizo de Batman, en la que un panzón Adam West interpretaba en una muy caricaturesca versión a mi superhéroe favorito…Y sin embargo, pese a ello, le tengo respeto a sus actores y en especial al impacto cultural que este programa ha conseguido aún a más de medio siglo de su estreno (de hecho, les contaré un secretito mío: uso como tema de alarma para despertarme su famoso tema característico, que tanto me gusta).
        Hace poco más de una semana, exactamente el 9 de junio, falleció a la avanzada edad de 88 años el artista detrás de este Batman más alegre, que aquel al que los más puristas del cómic estamos acostumbrados.  Con él se fue otro importante episodio del siglo XX y por todo lo que significó su labor a la hora de posesionar al Señor de la Noche dentro de la cultura popular (yo mismo conocí a este justiciero gracia a la popularidad de este show), no puedo dejar de sentir con pesar su partida y por esa razón ahora le rindo este tributo con todo mi aprecio.
         Los chillones colores, la llamativa caracterización de sus personajes (entre héroes y villanos), sus surrealistas diálogos y situaciones, fueron el sello propio de este programa que duró tres temporadas, a través de 120 episodios, una película para el cine y que tuvo hasta una serie animada con la participación de sus actores originales en las voces en inglés.  Con posterioridad en 1979 West y su compañero Burt Ward, quien interpretaba a Dick Grayson/Robin, volvieron a enfundarse sus ajustados trajes para la bizarra producción televisiva de solo dos episodios llamada como La Leyenda de los Superhéroes; una obra menor, que de seguro muchos no saben de su existencia y que mostró a una llamativa Liga de la Justicia que incluía a varios de sus más destacados miembros como Shazam, Flash, Linterna Verde, la Cazadora, Hombre Halcón y muchos más.


La maravillosa intro de la serie.

         No es mi ánimo hacer un repaso por la carrera de este fallecido actor, ni hacer un análisis del título en el que más brilló, que para eso les recomiendo mucho la hermosa entrada que mi amigo Miguel Acevedo en su blog Le dicen Poesía publicó y que pueden leer haciendo click en este enlace. Sin embargo sí les contaré de cómo personalmente este artista estuvo ligado a mi propia existencia.
          Pues volviendo a mi infancia más temprana, en la que la citada serie estuvo muy presente, puedo recordar a mi papá viéndola de manera atenta, pese a que bien decía que eran “puras fantasías”.  Y sin embargo aun así se divertía mucho con esta y con El Hombre Increíble (aquella sobre Hulk que yo tanto detestaba), además de la setentera del Hombre Araña, que a mí era la única de este tipo que me atraía (bueno, además de una que había de Shazam).  No puedo dejar de mencionar que quien si tenía mi atención en esta producción sesentera, era su más famosa Gatúbela, la encarnada por la bellísima Julie Newmar, que creo fue la responsable de que a tan temprana edad enganchara con esta antiheroína.
          Fue durante mi adolescencia que Tim Burton estrenó la cinta que le dio la consagración (si bien aún faltaba un resto para que llegaran sus verdaderas obras maestras): Batman (1989).  No la pude ver en el cine, pues en aquel tiempo los adultos alrededor mío apenas me llevaban a este tipo de eventos y me tuve que conformar con verla en VHS como un año después de su estreno.  Una vez leyendo la prensa de aquellos años me enteré de que West estaba molesto, porque no lo llamaron a él para volver a interpretar al Caballero Oscuro y para ser sinceros lo encontré tan idiota de su parte… ¿Un Batman ya decrépito me dije? Si bien mis impresiones se sostenían en la falta de verosimilitud, que sería tenerlo enfundado el famoso ya bastante mayorcito, aparte de que iría contra la intención del director de mostrar de manera seria a un Batman en la plenitud de su vida, en mi ignorancia de entonces no sabía de la existencia de esa preciosa novela gráfica que es El Regreso del Caballero de la Noche de Frank Miller (donde aparece nuestro superhéroe predilecto para nada como un jovencito).  Es así que tras leer esta obra, solo ahora puedo afirmar que si se hubiese realizado un filme de imagen real al respecto, mientras aún Adam West estaba disponible,  habría hecho algo digno.  Lo mismo habría sido genial disfrutarlo como el viejo Bruce Wayne de Batman del Futuro ¿No?
          Ya era un adulto, estudiando en la universidad para recibirme de profesor de Castellano, cuando vi varios episodios de la que es considerada como la mejor versión para la pantalla chica del Murciélago: Batman: La Serie Animada (1992-1998), que tuvo 4 temporadas y un total de 85 episodios, más 3 películas.  Pero fue ya tiempo después que por fin pude gozarla completa y emocionarme bastante con ella, al poder comprármela de manera integral en unas preciosas ediciones en DVD (con agregados incluidos).  Fue entonces que aprecié un nostálgico episodio de su primera temporada: Cuidado con el Fantasma Gris.  En esta historia Batman/Bruce Wayne, se encuentra con un superhéroe de fantasía de su infancia…y resulta que la voz a este personaje (de verdaderas connotaciones pulps, como todo un homenaje a los cómics de la Edad de Oro, de los que proviene el mismo vigilante de Ciudad Gótica) en su versión en inglés tiene la voz de West.  Pues debe saberse que aparte de haberlo elegido para este papel, que no puede ser otra cosa que un guiño cariñoso a este mismo actor, ello responde a que tras quedar encasillado el histrión por su rol como Batman, consiguió hacer una destacada carrera como actor de doblaje en varias animaciones, incluyendo las ya nombradas y en la recordada Los Superamigos de Hanna-Barbera (que yo sí seguía ávido de sus historias y que ahora encuentro demasiado ingenuas para mi gusto). 


Adam West en Batman: La Serie Animada.

          Por supuesto que tuvo intervenciones en otros cartoons, pero salvo su cómica intervención en un episodio de Los Simpsons, no he visto más de él al respecto y donde se interpretó a sí mismo (como en Bob Esponja y Padre de Familia, si bien en otros papeles).  Fue mientras que investigaba (o más bien googleaba) para este escrito, que me enteré que también contribuyó poniéndole la voz a nada menos que Thoman Wayne, el padre de Bruce, en un capítulo de otra de mis series animadas favoritas: Batman el Valiente… ¡Qué honor! ¿Verdad?
          El año pasado no más tuve dos importantes acercamientos a este actor.  Primero, disfruté mucho de su participación en el emotivo episodio Nº 200 de The Big-Bang Theory y donde una vez más hizo de él mismo, esta vez como invitado sorpresa al cumpleaños (también sorpresa) de Sheldon.  No lo voy a negar, lloré durante ese memorable momento, pues… ¿A qué ñoño no le gustaría conocer a Batman? (o mínimo a uno de los actores que lo han interpretado, bueno, salvo a Val Kilmer).  Dicho programa que tanto me gusta, pese a que algunos amigos míos han renegado de este, por considerar que ha perdido fuerza luego de tantas temporadas, lo he visto solo o con amigos, pero nunca con mi sobrinito Amilcar, quien aún está demasiado pequeño para ello; no obstante sí compartí con él y con mucho entusiasmo El Regreso de los Caballeros Cruzados, una película animada inserta dentro del estilo del show que le dio la fama a West.  Recuerdo que mi regalón me dijo “Batman se ve como viejo”, pues su estética era por completo distinta a lo que hasta ese momento había contemplado junto a mí.  Y sin embargo estuvo a mi lado hasta que terminó, riéndose casi en las mismas escenas que yo, si bien en su inocencia no comprendía los diálogos autoparódicos que hacían mofa de las ridiculeces de la serie y entre ello de la supuesta relación gay entre maestro y discípulo de la que la acusaron en su momento.  Esta producción bellamente realizada y que recomiendo mucho, tuvo a Adam West por última vez “haciendo” del personaje que lo consagró; asimismo en ella Burt Ward volvió a prestar su voz para “el Chico Maravilla”, además de que la Newmar (también octogenaria) regresó en su papel de Gatúbela.


Trailer en inglés del filme que es el último legado de West
 y en inglés para que aprecien su voz.

      El amor hacia este actor es tan grande en su país (por no mencionar en el resto del mundo), que en la ciudad de Los Ángeles se le despidió de una manera, que de seguro quedará marcada para la historia: activando la Batiseñal una noche sobre uno de sus edificios, acto rendido por la policía de tal lugar, ante la mirada atenta de un gran público.  Solo los grandes consiguen que se desvié (aunque sea por un breve momento) la rutina de siempre y sin dudas que Adam West era uno de estos mismos colosos.


Noticia con el bello momento dedicado a la memoria de Adam West.

domingo, 5 de marzo de 2017

El Arrowverse se expande.


     El éxito de la serie sobre el Arquero Esmeralda de DC, Flecha Verde, titulada simplemente como Arrow, dio pie a la creación de un spin-off basado en un personaje aún más popular de la compañía: Flash.  Ni tontos ni perezosos los responsables de ambos programas, al darse cuenta de que la fórmula de estas versiones actuales en imagen real de los superhéroes deceistas estaba funcionando, decidieron aventurarse aún más allá y dar pie a un cuarto programa de este estilo: DC` Legends of Tomorrow (pues el tercero dentro de este universo expandido viene a ser nada menos que Supergirl, el cual…aún no veo).  Cabe mencionarse que a este universo compartido entre todas estas series, se le denominó Arrowverse, por haberse iniciado justamente con el título dedicado a las andanzas de Flecha Verde, Arrow.
      Estrenada a principios del año pasado, corresponde a la primera serie de imagen real que está dedicada por entero a un grupo de superhéroes del cómic, ya que otros shows basados en personajes de historietas (tanto de DC o Marvel) son acerca de justicieros solitarios.  No obstante el equipo que aquí aparece resulta ser uno “inventado” para la tele, tomando personajes de las ya consagradas Arrow y The Flash, más otro sacado de las viejas revistas.  Lo curioso de todo esto, es que además agregaron a dos populares villanos, quienes acá ofician de antihéroes, haciéndolos formar parte de este grupo que más encima debe realizar viajes temporales para salvar a la Tierra de un futuro apocalíptico.
      La mezcla del equipo formado por metahumanos (entre seres supuestamente mágicos y otros cuyos poderes funcionan en base a la ciencia), más personas comunes y corrientes que tienen acceso a tecnología muy avanzada, quienes entre todos visitan varios periodos históricos, a simple vista es todo un deleite para el espectador (y más si es fanático de las viñetas del género).  No obstante en lo que respecto a la primera temporada, los guionistas no se esmeraron mucho  que digamos y desperdiciaron un montón de posibilidades, entre ellas hacer uso del vasto panteón deceísta; es más, apenas aparecieron dos personajes clásicos invitados, Per Degaton y Jonah Hex, siendo solo este último el que más se asemeja a su versión original y que en su intervención logra dejar contentos a quienes esperaban más de sus cómics favoritos.  En cuanto a Degaton, más libre no puede ser su versión que aquí aparece, de este villano de la Edad de Oro de las novelas gráficas.
      Ante el éxito de esta serie, que en su primera temporada solo posee 16 episodios y a diferencia de los más de 20 de los programas que le preceden, uno se pregunta qué mierda pasa con los gringos, quienes fueron incapaces de darle otra oportunidad a esa verdadera joyita incomprendida que es Constantine; pues en términos artísticos el show basado en Hellblazer de la línea adulta Vértigo de DC, viene a ser sin dudas mucho más depurado que este otro…En fin, ya sabemos que los criterios usacas pueden ser de lo más arbitrarios.
      Como trama central de esta serie nos encontramos con lo siguiente: En el siglo XXII el planeta vive un régimen dictatorial gobernado por el inmortal Vándalo Salvaje, quien mata sin escrúpulos a la esposa e hijo de Rip Hunter, un Señor del Tiempo.   Hunter pertenece a una organización que vela por mantener que la línea temporal se mantenga incólume, de modo que nada ni nadie pueda alterarla y para evitar ello y la intrusión de infractores, contando con sofisticadas máquinas que les permiten saltar a su gusto en cualquier época.  Pues ante la  negativa de sus superiores y pares para evitar el desastre cometido por el tirano, el autoproclamado Capitán Rip se revela y se roba una poderosa nave que además posee una inteligencia artificial; su objetivo, reclutar a un grupo de personas que lo puedan ayudar a derrotar a Vándalo Salvaje.  De este modo el argumento de la primera temporada, gira en torno a la lucha de esta gente para conseguir que el imperio de este villano se alce y no importa que en su camino tenga que matarlo (una y otra vez).
      Teniendo en cuenta de qué trata el programa y las características de sus protagonistas, esta tiene dos detalles en los que me quiero detener:
      Primero, teniendo en cuenta lo que ya se afirmó más arriba acerca del motivo que reúne a sus protagonistas, debiendo matar una y otra vez a su gran enemigo para ver si logran deshacerse de él, nos encontramos de que a diferencia de lo estipulado en las otras series de superhéroes DC y sus cómics, estos otros SÍ matan.  Y estamos hablando de personajes más o menos icónicos en este multiverso, como lo son Hombre y Chica Halcón, además de Atom y Firestorm, que o bien sin tapujos causan la muerte “momentánea” de Vándalo Salvaje o bien no mueven un dedo para evitar que sus compañeros sí lo hagan (y sin sentimiento de culpa, que digamos).  Además no hay que olvidar a los “criminales” Capitán Frío y Onda de Calor, los dos miembros de esta sociedad que no comparten los mismos idealismos de los otros, para quienes matar no es algo tan reprobable.   Por lo tanto, queda claro que este hecho otorga a la serie un cariz más adulto, ya que hay un grado de violencia que si bien no es totalmente gráfico, sí marca un precedente que nos muestra una faceta más oscura del universo DC.  Y tampoco se puede olvidar al respecto que este programa se toma muchos más libertades que los que le preceden, respecto a los cómics que lo inspiran.
      Segundo, al tener un carácter coral en cuanto a que ningún personaje sobresale por sobre los otros, en lo que concierne a sus protagonistas, las historias están escritas de tal manera que en todos los capítulos aparece el equipo completo. Esto sucede de la siguiente manera: Las tramas de los episodios, que en todo caso poseen cierto carácter autoconclusivo, si bien con un arco argumental extenso que se desarrolla a lo largo de toda la temporada, centran la historia en dos o tres subgrupos que les toca pasar juntos un hecho en concreto.  Dichas aventuras están relacionadas entre sí con el suceso principal abordado en el capítulo y al final todo converge a un mismo punto.
      
      También se puede mencionar el detalle “ñoño” de que la nave que capitanea Rip Hunter, se llama nada menos que Waverider, lo que corresponde a un guiño a los cómics de los noventa, época en la que era popular un superhéroe con ese mismo nombre y con el poder de viajar en el tiempo. 
       De igual modo se debe mencionar la aparición de varios personajes invitados de las series Arrow y The Flash en varios episodios, destacando mayormente los del programa sobre el Arquero Esmeralda (y en ese sentido, rescatable resulta ser cuando en un futuro cercano y apocalíptico, nos encontramos con un Oliver Queen que resulta ser un claro homenaje a la versión manca de este superhéroe en una de las mejores novela gráficas de Batman: El Regreso del Caballero de la Noche de Frank Miller).   Por lo tanto es de esperarse que en la segunda temporada, hayan verdaderos crossover entre esta más reciente serie y las otras que permitieron su nacimiento.
        En cuanto al villano de este primer año, Vándalo Salvaje, si bien resulta interesante cómo está abordado y además interpretado por el actor que lo encarna, al menos para un servidor, resulta ser carente del carisma que poseen los grandes malvados que se han enfrentado a Flecha Verde y Flash en sus respectivos shows.  Pues otros como Merlyn, Deathstroke, Ra`s al Ghul o Reverso Flash en realidad llegan a simpatizar al público, porque además son presentados como personas que aunque cometen actos crueles y criminales, no dejan de poseer un componente humano muy fuerte, de tal modo que uno disfruta cada una de sus intervenciones.  En cambio este inmortal carece de elementos como el humor y la capacidad de amar, pese a que dice estar enamorado de Kendra (Chica Halcón) y que  además en esta temporada conocemos a su hija (otro personaje también sacado del cómic).
        El final de temporada, más bien el último par de minutos, resulta ser toda una promesa para quienes aún no vemos lo que le sigue… ¡Pues aparece alguien que dice ser miembro nada menos que de la Sociedad de la Justicia! Así que a ver cómo trabajarán en la segunda temporada, la existencia de este importante equipo de superhéroes deceístas.  Algo así, la introducción de más superhéroes y otros íconos de DC en los argumentos, de seguro que puede mejorar esta serie.
        De entre quienes conforman el grupo “medianamente” liderado por Rip Hunter, encontramos a:

Canario Blanco: Personaje inventado para esta serie, si bien viene a estar tomado de nada menos que de Sarah Lance/Canario Negro I de Arrow.  A mi humilde parecer uno de los mejores personajes de acá, siendo que en su mayoría los demás me parecen insulsos, salvo los dos villanos reclutados para formar este equipo.  La lucha interna de esta mujer con su oscuridad que la mantiene al filo del sadismo, la hace ser toda una heroína y alguien a quien se puede admirar.  Su personalidad compleja y de chica “difícil”, le permite sin dudas poder confraternizar fácilmente con los ex enemigos del Velocista Escarlata, que también aquí aparecen.
Atom: Ray Palmer, el superhéroe original de DC con la capacidad de hacerse microscópico en el universo DC, al igual que la anterior también llegó desde Arrow para formar parte de este otro casting.  Pues este mantiene una relación amorosa con bastantes tropiezos nada menos que con Chica Halcón, quien se supone por milenios solo ha estado destinada a otro hombre…Carter Hall, el Hombre Halcón.  Respecto a cómo abordan en la serie al personaje, sin ánimos de hacer spoiler, debo decir que me parece de lo más ridículo cuando hacen que este desarrolle una tecnología que le permite… ¡Hacerse gigante! Algo claramente copiado del Hombre Hormiga marvelita y para competir con este otros superhéroe mucho más exitoso, gracias a sus intervenciones en pantalla grande; por otro lado, debe saberse que en las historietas Atom (en ninguna de sus encarnaciones) ha tenido esta capacidad para aumentar su tamaño.
Firestorm: En este caso viene a ser la versión II del superhéroe con poderes nucleares, conformado por la fusión de dos seres humanos, el profesor Martin Stein y Jefferson Jackson.  La dicotomía entre el primero, un científico de mente racional y maduro y el otro un muchacho recién salido de la adolescencia mucho más impulsivo e inexperto, resulta ser un detalle interesante que da al programa algunos de sus más emotivos y mejores momentos.  Por cierto, este Firestorm corresponde al de apariencia afromaericana, debido a la presencia de Jax (el muchacho).  En este programa mejoraron su traje para hacerlo más parecido al de las historietas, sin embargo no sé qué manía tienen contra los cascos, que este tampoco lleva Firestorm II a diferencia de su símil comiquero (otro aspecto calcado a las cintas marvelitas, que le quitaron el famoso casco a Thor y a Ojo de Halcón).  La conformación de esta segunda fusión que da origen al justiciero, proviene del programa dedicado a Flash, en el transcurso de su segunda temporada.


Chica Halcón: Kendra Summer, quien sin duda junto a su compañero el Hombre Halcón tienen los mejores trajes superheroicos de DC` Legends of Tomorrow, no logra convencerme (quizás sea la actriz, que para mi gusto no es tan “bonita” como quisiera y nunca fue de raza negra en los cómics; aunque se puede entender hasta cierto punto este cambio, debido a que como egipcia en su origen, tal detalle  resulta verosímil).   Quizás lo más atractivo de cómo está planteado este personaje, viene a ser su dilema entre responder a su pasión por Ray Palmer, en choque con su destino con el amante suyo por eras, Carter Hall; pues la mujer se niega a tener que seguir con lo que considera un esquema preestablecido y mil veces prefiere hacer uso de su derecho al libre albedrío, que en este caso sería estar con Atom.  No obstante, la Chica Halcón animada de la ya clásica Liga de la Justicia de la década pasada (y por supuesto de su continuación Liga de la Justicia Ilimitada), me parece lejos mejor realizada (si bien esta otra corresponde a la Chica Halcón II, la alienígena thanagariana Shayera Hol).
Hombre Halcón: A diferencia de su pareja este es “blanco” y recuerda más al superhéroe de las viñetas en el que se inspira, por su personalidad retraída y el carácter bastante masculino que posee.  Debido a las circunstancias de la serie misma, en cuanto a cómo se transcurren en ella los acontecimientos más relevantes, viene a ser el personaje menos desarrollado en todo el programa; por lo tanto no se puede decir mucho de este y a ver si más adelante podemos llegar a conocerlo mejor.  Este y Chica Halcón fueron introducidos en la segunda temporada de The Flash.
Capitán Frío: Uno de los mejores y más queridos (aunque suene contraproducente) enemigos del Velocista Escarlata, viene a ser Leonard Snart y que en esta versión acaparó de inmediato la atención desde su primera aparición en la actual serie The Flash.  Retratado como un ladrón con un muy particular código ético, se trata de un hombre capaz de verdaderos actos de nobleza y lealtad, que dejan claro de que no es un villano megalomaniaco y que se regodee en hacer sufrir a los demás.  De pasado más o menos trágico que lo llevó al crimen, su cambio en esta serie a la que pasó a tener mayor protagonismo es notable.   Su único amigo fue por muchos años Onda de Calor y quien sin embargo es su opuesto no solo por usar uno el hielo y el otro el fuego como armas, hasta que su tiempo junto a los demás tripulantes de la Waverider termina por redimirlo.  Debo reconocer que este es mi favorito de toda la serie.
Onda de Calor: El hermano putativo y compañero de Snart, Mick Rory, es un pirómano que al igual que el anterior tiene una “historia triste”, que lo llevó a convertirse en lo que es; solo gracias a esta serie, por igual tal como pasa con Capitán Frío, nos es posible entenderlo mejor.  La evolución de Rory como sujeto es impactante, pues pasa de ser un tipo de pocas luces e impulsivo (casi puro instinto con el ardor de su personalidad), a alguien lejos mucho más inteligente y locuaz, luego de cierto acontecimiento crítico para él y el resto.  En lo que concierne a su papel dentro de la serie, nos da bastantes sorpresas.  Es interpretado por el guapo y versátil Dominic Purcell, en un registro dramático por completo distinto al que le dio la fama también en televisión, como el protagonista de la llorada John Doe; pues si en la primera se resaltaba su belleza angelical, acá con más masa muscular y un rostro con un rictus por lo general duro, aparte de una voz grave que da miedo escucharlo, hacen sin duda que creamos que se trata de otra persona.  Interesante resulta ser el “dato freack” de que este histrión y Wentworth Miller, su socio, habían trabajado juntos como hermanos en la también recordada Prision Breack.
      Para terminar, con respecto a Arthur Darvill, el histrión a cargo de Rip Hunter, curioso es el dato de que este se hizo famoso para el mundo ñoño como uno de los dos companion (compañero de viaje) del Undécimo Doctor en Doctor Who, de la BBC.  Pues en esta otra famosa serie de ciencia ficción británica, también era un viajero del tiempo, si bien en esta ocasión era el Doctor el Amo del Tiempo (claro que con una historia diferente de por medio) y ahora en la actualidad le toca a él serlo.


Trailer de la primera temporada con introducción y presentando a sus protagonistas.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...