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domingo, 31 de octubre de 2021

Pecados de Omisión XIV: EDICIÓN HALLOWEEN


 1. El Sirviente de los Huesos.
 
   Cuando era estudiante, escolar y luego universitario, en Alameda a la altura de la estación del metro  República (quizás la más grande en aquella época pretérita, que solo después este siglo y con la aparición de las otras líneas de dicho servicio de tren subterráneo, aparecieron otras, incluso mucho más gigantescas) se ponía sobre el pavimento un "caserito" de esos que encima de una lona o mantel, distribuyen su mercancía para ser exhibida ante los curiosos y voraces ojos de los potenciales clientes.  Este señor (o señora, que mucho tiempo ha pasado y ya no recuerdo su identidad) se dedicaba al fino comercio de libros, entre textos originales nuevos, usados y piratas.  Siempre que pasaba por ahí, en especial cuando iba en dirección al preuniversitario donde me preparaba para dar la extinta P.A.A. (Prueba de Aptitud Académica), para postular luego a una carrera universitaria (Año del Señor de 1993 y entonces no eran tan fácil cursar estudios superiores), me encontraba con las maravillas que vendía esta persona, lamentando no contar con el dinero suficiente para adquirir algo; solo una vez desembolsé plata de mis escuetos ahorros y me di un gusto gracias a dicho puesto: Los Cuentos de Eva Luna de Isabel Allende, que luego supe era una copia pirata, la única que he comprado en mi vida (pues no me gustan esas feas versiones) y que años después perdí (mucho tiempo después, gracias a una económica colección que salió en los kioscos, pude comprar ese valioso libro en tapa dura y con sobrecubierta).
    Disculpen, que harto me he extendido y todavía no llego al punto que nos reúne primero... Resulta que entre esos libros que se exponían en plena Alameda y a la intemperie (aunque muchos de ellos forrados), el único título que recuerdo con detalle viene a ser El Sirviente de los Huesos de Anne Rice.  Una de las pocas novelas de la autora independientes, que no pertenece a sus sagas de las Crónicas Vampíricas, ni a la de Las Brujas de Mayfair o a cualquier otro de sus ciclos que luego creó; solo sé que trata sobre un espíritu vengador, creo que de las antiguas Babilonia o Mesopotamia, que presencia un asesinato en la actualidad y decide ajusticiar al homicida a su manera.  Les hablo de la era antes de Internet y, por extensión, de Wikipedia, así que solo gracias a este "puestecito" supe de la existencia de tal obra.  Me gustó de inmediato su título y su portada, pero vez que tenía efectivo conmigo lo gastaba en otro texto.  Ignoro en qué momento desapareció este vendedor de tal lugar, ojalá se haya ido a otro para deleitar con sus joyitas.
   Cabe mencionar que esta novela hoy en día está discontinuada en español o al menos no la pillo desde hace años.  A ver si algún día la incorporo a mi biblioteca (y me la leo, claro).


2. Caricias de Horror.
 
    Los ochenta y los noventa son décadas prodigiosas en lo que se refiere a la aparición de antologías de terror; tengo el gusto de poseer varias de ellas y me las devoré hace rato (pregúntenme si me acuerdo de más de 5 relatos contenidos en sus páginas); algunas de ellas son verdaderas perlas que están entre lo más valioso del formato y se consideran títulos relevantes a la hora de estudiar/leer con seriedad narrativa corta del género.
    De entre los susodichos libros, se encuentra Caricias de Horror 1 y 2, dos selecciones que tuve en mis manos cuando cursaba en la universidad, puesto que llegaron muy baratos de la mano de la extinta editorial argentina Emecé, que trajo la Librería Chilena, la empresa con dos locales en Santiago de la que ya les he contado bastante.
     Creo que es el primer tomo el que trae un famoso cuento de Ray Bradbury, otro muy destacado de Clive Barker (Jacqueline Ess: Su voluntad y su testamento) y uno de Stephen King, del cual solo he leído su versión incorporada a la novela Los Tommykcnockers (La Pasión de Becka Paulson).  El tema es que nunca me compré ninguno de los dos, aunque sí adquirí un ejemplar del primer volumen, para regalárselos en Navidad a un par de hermanos que tenía de amigos en aquel tiempo.  Recuerdo que se los dediqué (era mi costumbre escribir un mensaje, a quien le obsequiaba un libro en aquellos años) y en algún momento, estando en su casa, me leí la introducción que era bien buena.
    De puro tonto no me agencié estos tomos.


 
3.  Lori.
 
    Un autor al que reverencio desde antes de leerlo, o sea, desde que era un adolescente y ya conocía algo de escritores de terror, viene a ser el maestro Robert Bloch.  Supe de su existencia cuando vi por esa época por primera vez Psicosis, basada en su novela Psycho, que claramente me gustó mucho.  Luego me leí el maravilloso ensayo de Rafael Llopis sobre Los Mitos de Cthulhu, que durante mi primer año en la universidad disfruté ahora completo, en la magnífica antología sobre estos relatos que sacó Alianza Editorial, puesto que se trataba de nada menos que su Introducción; de esta manera supe más del escritor y tuve el placer de gozar un par de cuentos suyos.
   Una vez llegó a la mentada Librería Chilena su novela Lori, con una muy fea portada de Plaza y Janés.  Cabe mencionar que difícilmente llegan acá títulos de este narrador, de quien es más fácil pillar cuentos suyos en antologías varias.  Varias veces estuve tentado de comprar esta obra, que solo puedo traer a la memoria sobre su argumento de que es de terror sobrenatural; sin embargo, nunca lo hice y solo ahora sé que perdí una oportunidad de oro, porque tal como dije antes, con suerte es traducido en la actualidad al español y eso que su bibliografía es extensa.
    Yo no era socio de ninguna biblioteca, salvo del Instituto Chileno-Alemán y si bien en la universidad tenía acceso a una inmensa biblioteca, nunca indagué para ver si tenía algo de mis temas de interés; así que todo lo que me leía o era bien lo que lograba conseguir para mi naciente colección o se trataba de lo que me prestaban los amigos, que comencé a hacer a partir de entonces.  Fue cuando una profesora del colegio donde estudié y con la que comencé a hablar recién ya salido yo de enseñanza media (pues era profe de Básica y nunca me hizo clases), ya que de pura nostalgia visitaba este centro educacional, que comencé a prestarme libros con su hijo; de edad similar a mí y alguien que tenía los mismos intereses literarios que su servidor, no contaba con alguien para compartir sus gustos.  Internet era algo de ciencia ficción, así que nos escribimos unas cuantas cartitas cortas, que intercambiábamos gracias a su madre y luego comenzamos a hablar por teléfono.  Fue así que uno de los libros que me mandó con la "Tía Yanira", fue Lori, el que leí feliz, aunque como ya dije, no tengo memoria de qué va. Por otro lado, solo una vez me junté con Manuel, pues fui invitado a su casa y harto bien que la pasé (llevé en VHS Army of Darkness de Sam Raimi, para que la viéramos juntos); tristemente esa protoamistad no fructiferó, porque el mismo Manuel no demostró mayor interés y yo me quedé con las ganas de compartir más juntos.
 
4. La Serpiente y el Arcoiris.
 
    De los ochenta data una de las mejores cintas de Wes Craven (o al menos una de mis más queridas de este realizador): The Serpent and the Rainbow.  Llegada a estos lares con el comercial nombre de La Maldición de los Muertos Vivientes, es la única peli de zombies "mágicos" moderna y seria de la que tengo conocimiento.  Cuando se estrenó en nuestras salas, correspondió a una de las tantas pelis que deseé ver en pantalla grande y que solo en VHS pude hacerlo, ya en los noventa; antes de eso, fue uno de los tantos filmes que me contó mi hermana Mabel cuando éramos chicos y que ella vio en el colegio, en esas sesiones de cuando se daban "funciones de video" para juntar fondos (otro título de estos que me relató fue Poltergeist).  Así fue que habiéndome visto por fin esta obra de adolescente, me llamó la atención el detalle de que estaba basada en un libro; luego supe de que no era una novela, sino que una especie de ensayo, del mismo tipo que aparece como protagonista en dicha obra (creo que era un antropólogo, al menos el de la vida real).
   Nunca pensé en encontrar un texto como ese por acá, no obstante gracias a la gente de la Librería Chilena ello fue posible.  La verdad es que solo supe de que estaba a la venta, porque un amigo me había pasado el dato, que no había reconocido esta obra con su nombre en español: La Serpiente y el Arcoíris.   En ese tiempo era joven y mucho más ignorante que ahora, así que dejé pasar una oportunidad de oro para poseer y leer un documento como ese.  Supongo también está descatalogado ¿Se lo habrá comprado Guillermo?

domingo, 13 de septiembre de 2020

Pecados de Omisión. DÉCIMA PARTE.


1. Novela de Mars Attacks.

      Una de mis películas favoritas de Tim Burton es Mars Attacks, filme que vi solito allá en los noventa en uno de esos cines que desapareció ya hace tiempo, tal como escribí al comienzo de este mes.  Les estoy hablando de cuando el director estaba en pleno apogeo de su carrera y se le ocurrió hacer esta graciosa cinta en homenaje a las láminas homónimas que coleccionaba de chico y a todas esas cintas bizarras de ciencia ficción desechable que se hacían más o menos en esa misma época o antes (cincuenta y sesenta del siglo pasado).
     La idea de los extraterrestres cabezones, verdes y flacuchentos malosos "desde adentro", ya llevaba un largo tiempo en la cultura popular gracias a esa paranoia transmitida por el Hollywood de esos años; así que no era difícil sintonizar con esa comedia del director, a la que además llenó de estrellas y de un humor corrosivo que hace de las delicias del adulto sediento de parodia y sátira.
    No recuerdo si fue a finales de los noventa o a principios de este siglo (¡Qué rápido se pasa el tiempo!), pero a veces cuando recorría los kioscos de libros y revistas que antes habían alrededor del terminal de buses Alameda, varias veces me encontré con un bello tomo de portada bien colorinche, tal como las estampitas a las que quiso homenajear Burton con su filme. Se trataba claramente de una novela sobre esos "adorables" hombrecitos verdes, que más encima salía barata y estaba nueva (que en esos lugares vendían usados en su mayoría).  El nombre del texto y el de su autor no los recuerdo para nada y lo más probable es que en su momento nunca me fijé en aquellos detalles, así que tendré que googlear para averiguar más (que seguro hay más de un libro al respecto).
     Tuve dicho volumen en mis manos más de una vez y nunca me la llevé de puro tonto que soy.  Desde que le mostré la peli a mi sobrinito Amilcar, que le gustó harto como muchas de las de Burton que ha visto (dentro de las que puede contemplar a su edad), me arrepiento con más ganas de no haberla adquirido y es que tal vez cuándo la leería; no obstante, al menos la tendría dentro de mis curiosidades literarias ñoñas, tal como las novelas de Star Trek, de The X-Files, de Smalville, la novelización hecha por Chris Claremont de la tercera peli de los X-Men y las realizadas por Alan Dean Foster de Star Trek: The Motion Picture y Star Wars.


2. El Imperio del Sol de J. G. Ballard.

    Ballard es uno de los escritores británicos de ciencia ficción más amados y valorados entre la crítica y los lectores.  Para mis amigos fanáticos de la ciencia ficción si es que está entre sus favoritos, al menos se encuentra junto a los que más respetan; lo último, quizás, debido a sus novelas sesudas y de fuerte crítica social, que por mi parte no me interesa mucho leer (y ello marcado por mi único acercamiento a su narrativa, cuando entusiasmado me conseguí un libro de cuentos suyos cuando yo era aún un universitario y no pude terminar de leerlo, debido al tedio que me provocó su pluma).
    Sin embargo, la historia suya que sí acapara por completo mi atención, viene a ser su autobiografía sobre sus años de infancia en un campo de concentración japonés, durante la Segunda Guerra Mundial. 
     Filmada con gran sensibilidad por parte de Steven Spielberg durante los ochenta, la versión cinematográfica de El Imperio del Sol la aprecié a muy temprana edad (en VHS, que ojalá hubiese sido en el cine) y desde el primer instante me sobrecogió, sacándome un montón de lágrimas, efecto que se ha repetido todas las otras veces en que la he revisitado.  Fue así, que al saber de que se trataba de un libro y luego ya mayor me enteré que su autor era un connotado escritor de fantasía científica, que me hice la idea de comprarme el libro... Y entonces llegó un día durante la década pasada, en el que me encontraba en mi tienda favorita del rubro, la Librería Chilena y de la que ya les he contado harto en estas series de memorias (¡Como extraño ir para allá, que supe que hace poco volvió a abrir, ahora que levantaron- para bien o para mal- la cuarentena en el lugar donde están ubicadas sus dos sucursales!).  Aquella vez les había llegado todo un cargamento de títulos de la editorial especializada Minotauro, en tapa dura y blanda, a precios muy económicos.  Ese día me llevé varios títulos y entre los que tomé para llevarme conmigo, estaba la edición en tapa dura y con portada de la película más encima, de El Imperio del Sol; fue entonces que me acordé de mi desastroso primer encuentro con el Ballard literario y al final dejé en el mesón el ejemplar que había agarrado.  Cuando me arrepentí de mi error, pocos días después, ya se había agotado dicho título.


3. El Noveno Clon de Wes Craven.

    El "papá" de Freddy Krueguer es uno de los directores y guionistas de terror que más respeto y por quien más cariño siento; lo anterior, puesto que viene a ser para mí uno de los realizadores del género, que en mi adolescencia me concedió algunos de mis mejores momentos contemplando filmes de miedo, tripas y monstruosidades varias.
   En una época que no tengo clara con precisión (si en los noventa o en el transcurso del presente siglo), ediciones B publicó en español su novela El Noveno Clon, que solo gracias a Google vengo a saber sacó otros libros.
A estos lares llegó tanto en tapa dura y con sobrecubierta, como también en bolsillo; muchas veces me la encontré en ambas versiones, siempre barata más encima.  Años ya han pasado desde que nos dejó este artista y de vez en cuando pienso, como ahora, que sería genial (como orgulloso admirador suyo) tener en mi colección dicho libro, pese a que no tengo idea de qué trata.

4. La Noche de los Trekkies Vivientes.

   Desde niño que soy un trekker de corazón, ello gracias en especial a la serie animada que me veía una y otra vez cada ocasión que la pasaban en la tele.  Así que sigo con gusto todas las series y películas que salen de la franquicia y además de adquirir de vez en cuando, una que otra cosita que puedo conseguir dentro de todo el merchandising que hay por ahí.
    El año pasado estaba haciendo mi visita de rigor a la ya mencionada Librería Chilena, cuando me encontré en unos de sus estantes-mostradores el curioso libro del cual les cuento ahora.  Con un nombre como el suyo, más la portada que mostraba a un Spock zombificado, era imposible que no me llamara la atención...Por otro lado, ese tipo de productos no llega mucho por acá y en especial traducidos a nuestra lengua, así que se trataba de la oportunidad ideal para un trekkie amante de la lectura adquiriese (o trekker, que uso más bien esa palabra).
    La novela está coescrita por Kevin J. Anderson, lo que llamo un novelista "mercenario", ya que trabaja prácticamente por encargo y ello lo ha llevado a firmar novelas de Star Wars, de The X-Files y recientemente continuar la saga de Dune de Frank Herbert, junto al hijo de este, Brian Herbert.  La verdad es que tengo prejuicios con este narrador, que ignoro qué tanto habrá escrito por su cuenta y sin tratarse de solo hacer negocios con su talento; solo ahora en que investigaba para referirme a esta novela, me he enterado de que ha ganado importantes premios. He aquí la verdadera razón de por qué no compré esta parodia.
     Durante estos meses de pandemia y cuarentena, en los cuales solo el guasap y las videoconferencias me permiten mantener contacto con mis amigos, uno de ellos y con los que formé parte en los noventa de un fan club de Star Trek, habló estupendamente de dicha obra; hasta la compartió con el grupo en PDF (por cierto, yo no leo en digital) y así fue cómo me llegó el remordimiento por este pecado de omisión, con la cual termino esta entrega de mis recuerdos al respecto. Quién sabe, quizás la próxima vez que vaya a la Chilena (a estas alturas el 2021, que fe no me falta), aún queden existencias y pueda redimirme al respecto.

martes, 5 de septiembre de 2017

3 partidas, 3 pérdidas (segunda parte).





3- Tobe Hooper (25 de enero de 1943-27 de agosto de 2017).


Nota: Se suponía que era un solo post para honrar la memoria de Brian Aldiss, Jerry Lewis y Tobe Hooper, quienes nos dejaron recientemente.  No obstante sobre este último tenía mucho que decir (quiérase o no, ha sido más importante en mi vida que los otros dos, sin desmedro de lo anteriores) y por eso he dejado aparte esta otra entrada...¡Y para que no me acusen de hacer textos tan extensos, je!

       No hace muchos meses atrás que le dediqué un post a la que tal vez su mejor película (y también la más famosa), Poltergeist y la verdad es que no pensé que este mismo año volvería a referirme a su director de manera directa en una de mis entradas.  De hecho, creo que su muerte es lejos la que más lamento de entre estas 3 muertes que hoy nos reúnen.  Pues a diferencia de los otros 2, este ha estado más presente en mi vida y justamente por mi amor hacia el cine de terror.  Como ya hablé bastante de mi experiencia con el filme sobre fantasmas mencionado, haré un repaso por otras de sus obras que para mí han sido significativas.
            Mi historia con Tobe Hooper comienza desde mucho antes que supiera de su nombre, que solo lo conocí como tal cuando era un adolescente y comencé a comprar mis queridas revistas Fangoria, gracias a un excelente reportaje acerca del cine de terror de los setenta.  Pero volvamos más atrás en el tiempo, cuando en esos mismos años ochenta con su programación televisiva anterior al cable y aún mucho antes de que existieran maravillas como Netflix, en la primera mitad de esa década dieron (no sé si por primera vez acá) La Noche del Vampiro.  Pues con este nombre se conoció en Latinoamérica la adaptación que hizo Hooper en 1978 de Salem`s Lot, la célebre novela de Stephen King.  Pues tampoco sabía quién era King, sin embargo sí tenía muy claro que deseaba ver esta miniserie.  No obstante no me dejaron verla, porque era obvio que me produciría pesadillas.  Solo casi una década después, cuando ya era un adolescente, tuve la suerte de poder verla en dos noches consecutivas…y esta vez ya sabía bastante del autor de la novela, ya que me había leído algunas de sus narraciones por esas fechas.  Recuerdo con mucha nostalgia todo esto, pues más encima las dieron en pleno invierno, temporada que siempre me ha sido ideal para apreciar este tipo de historias.  Solo diré al respecto, que la encontré soberbia y aún la sigo considerando una obra maestra, ya que posee escenas memorables que supieron aprovechar no solo un buen guión y unas actuaciones de primera, sino que todos los medios técnicos que tenían (humildes en comparación con lo que se puede hacer hoy en día) y que permitieron desarrollar por parte de Hooper una atmósfera enrarecida.
       Volviendo a la revista Fangoria y al artículo que salió en su segundo número de la primera época que tuvo en español, gracias a ella supe de una película llamada La Gran Masacre de Texas (1974), que fue prohibida en muchos países y luego supe que supuestamente en Chile también la censura no permitió que se exhibiera acá. Así fue que pasaron muchos años como para que recién pudiera verla.  Sé que fue en los noventa que por fin cumplí mi deseo, aunque no recuerdo si todavía estaba en el colegio o ya en la universidad; solo tengo presente que cuando por fin tuve en mis manos la edición en VHS de esta cinta de culto, estaba muy expectante y me preguntaba si sería capaz de verla entera…Y bien pude, que me gustó bastante.  No obstante debo decir antes que primero tuve mi cita con  su secuela, también de la mano de Hooper, que llegó primero a estas tierras en el formato recién mencionado.  Esta segunda parte tiene mucho de humor negro, razón por la cual el elemento más duro de la película original se pierde…Recuerdo muy bien esa ocasión, pues bautizaron a mi sobrino Alonso y nos vinimos a celebrar a casa.  Era un día sábado y estaba junto a mi concuñado Julio Yañez, quien por aquel entonces era mi mejor amigo.  Arrendamos varias pelis de terror y una de ellas fue esta.  El padrino de Alonso fue el mismo cura que lo bautizó, un tipo muy “choro”, como decimos en Chile, o sea, muy extrovertido y agradable.  Como Julio y yo estábamos encerrados en mi pieza en nuestra función de cine casero, entró para preguntarnos si estábamos viendo pornos; cuando supo que no era así se quedó más tranquilo, que las sangres y las tripas parece que para algunas personas son más aceptables que el sexo explícito.  Ninguna de las dos las he vuelto a ver, razón por la cual teniendo en cuenta que ya no tenemos entre nosotros a su realizador, tengo razones de peso para reencontrarme con ellas.   Hay una tercera parte que no la he visto, así como un remake, una precuela y creo que también una secuela de esta otra continuidad; las dos primeras las conozco y son verdaderas joyas.
      Otra vez llevando mis recuerdos a los nostálgicos ochentas, en las tardes de los domingos daban un programa sobre cómo se hacían algunas producciones hollywoodenses, lo que para este servidor era toda una oportunidad que no podía desaprovechar, pues no me llevaban al cine y todavía estábamos a años de que los videoclubes se popularizaran.  Estoy hablando de 1985, justo cuando nos visitaba otra vez el cometa Halley al año siguiente y aprovechando el interés por este acontecimiento, Tobe Hooper se encargó de llevar a cabo la versión cinematográfica de una novela de ciencia ficción y terror, que trababa acerca de una raza de vampiros muy singular, que estaba en suspensión en una nave espacial hallada en la cola del cometa por unos astronautas terrestres. El nombre del filme es Fuerza Vital.  Colin Wilson, un autor del cual lamentablemente solo he leído un puro cuento (lovecrafniano más encima…y que me gustó mucho), escribió la novela, aunque no le gustó lo que hicieron con su material, que terminó por convertirse en todo un clásico.  Recuerdo que mi profesora jefe de cuarto básico de aquel entonces (de la que estaba enamorado a la manera de los niños que admiran a sus maestros a tan temprana edad), la fue a ver y nos contó a todo el curso su argumento (omitiendo claramente sus partes más escabrosas).  Ya adulto recién la vine a ver y luego salió en DVD una versión extendida, todo un regalo para los más ñoños de la casa, que recomiendo mucho.  Mathilda May paseándose desnuda en buena parte de su metraje, chupando…la energía de sus víctimas, originó todo un panegírico de uno de mis amigos y que versaba sobre por qué era de vital importancia apreciar este largometraje.


Trailer de Lifeforce (Fuerza Vital).

      En el mismo programa del que ya les conté, también dedicaron uno de sus episodios a otra producción de ciencia ficción y horror de Hooper, Invasores de Marte (1986), el remake de una película de culto del mismo nombre de 1953.  Por mucho que me atrajeran los vampiros desde pequeño, al ser un niño el protagonista de esta otra historia, me sentí lejos mucho más interesado por ver esta otra, que creo nunca la estrenaron acá.  Solo gracias a los posteriores arriendos en VHS me fue posible ver este título también, que por años desee hacerlo.  Sinceramente la encuentro maravillosa y posee uno de los finales más aterradores que conozco, que luego de que me vi hace casi un año atrás la versión original, supe que era calcado a la peli más antigua; además creo que Hooper logró hacerle justicia, apoyado por un mayor presupuesto y los excelentes efectos especiales y el maquillaje que posee (de igual manera la escena de la profesora infectada o controlada por los marcianos, comiéndose una rana, que no está en la primera cinta, es de antología). 


       La Noche del Vampiro (también conocida como La Hora del Vampiro y El Misterio de Salem`s Lot) no fue el único acercamiento de Tobe Hooper a la narrativa de Stephen King.  Es así que en 1995 realizó la adaptación de uno de sus primeros cuentos, La Trituradora, contenido en su excelente antología El Umbral de la Noche.  Se trata de una historia bizarra acerca de la planchadora industrial de una lavandería… ¡Poseída! En el papel la ficción llega a ser, pese a todo, convincente y en la pantalla esta obra menor del director puede ser ridícula, pero es muy, muy divertida.  Gore como bien le gustaba hacer sus trabajos al cineasta, la recomiendo mucho, pues aunque no la me he repetido, la recuerdo con cariño y en especial por la dicha que sentí cuando la arrendé (y luego cloné) en DVD ya la década pasada. 
       Debo admitir que no he contemplado todas las producciones de este artista y ya es hora de hacerlo, para poder hacerme un juicio más completo de su labor; además de hacerme una segunda opinión con otras a las que nunca les volví a dar una nueva oportunidad, como Combustión Espontánea.
       En televisión también tuvo un papel destacado, aparte de la miniserie ya mencionada. Es así que se debe mencionar sin duda que fue quien tuvo el “honor” de encargarse del primer episodio de Las Pesadillas de Freddy. Estrenada en 1988, como un producto televisivo para explotar el éxito de la saga de películas sobre este personaje creado por Wes Craven, tuvo en total 2 temporadas y nada menos que 44 episodios.  Robert Englund volvió a hacer del asesino sobrenatural que le dio fama, siendo que al ser realizado el citado piloto por Hooper, actor y director se reencontraron tras haber trabajado juntos en Eaten Alive (1977) y con quien luego haría dos filmes más, Terrores Nocturnos  (1993) y la ya mencionada La Trituradora; así que bien se podría decir que ambos eran amigos, puesto que no dudó en llamarlo para su primera contribución a Maestros del Horror: Danza de la Muerte.
     Dentro de este apartado se debe mencionar también su participación en un interesante proyecto para la pantalla pequeña de su amigo y colega John Carpenter: Bolsa de Cadáveres (1993).  La idea era que esta producción de terror y humor de carácter antológica y con 3 historias en su metraje, fuese el piloto de un nuevo programa de este estilo para la cadena de Showtime.  Lamentablemente la idea no fructiferó, pero bien podría decirse que tal vez fue para mejor, pues años después al siglo siguiente la empresa realizó verdaderas joyitas de historias del género: Maestros del Horror, para la cual ambos directores hicieron una entrega para cada una de sus dos temporadas.  Sin embargo me estoy adelantando y mejor vuelvo a este otro programa.  En este el mismo Carpenter hace de un muy gracioso presentador, pese a su naturaleza macabra, al más puro estilo de Guardián de la Cripta.  Las dos primeras historias tuvieron a su colega tras las cámaras, mientras que la tercera contó con la colaboración de Hooper, titulada Ojo y en la cual actúa nada menos que Mark Hamill, el recordado Luke Skywalker de la saga cinematográfica de Star Wars.  Asimismo Tobe Hooper se reservó un cameo humorístico, haciendo de uno de los dos médicos forenses, que se encargan del cadáver hablante interpretado por Carpenter.
     Siendo que Steven Spielberg quedó bastante contento de su labor con Poltergeist, filme de horror sobrenatural que escribió y produjo, lo quiso para la preciosa miniserie de ciencia ficción que creó en 2002: Taken.  La saga épica sobre 3 familias ligadas entre sí a lo largo de medio siglo por la presencia de los extraterrestres de Roswell, tuvo un espectacular comienzo gracias a la maestría de Hooper, quien también llevó a cabo su primer episodio.  De igual manera en 1987 el llamado “Rey Midas del Cine”, ya la había vuelto a contratar, para que filmara el último episodio de su serie antológica Cuentos Asombrosos (sobre un relato de Richard Matheson, Miss Stardust, el mismo escritor para el adaptó otro de sus relatos en Maestros del Horror).
     Con posterioridad en 2006, hizo su segunda contribución a Maestros del Horror con La Cosa Maldita, una potente versión del clásico cuento de miedo de Ambrose Bierce.
     De igual manera estuvo en otros shows televisivos como Cuentos de la Cripta y Dark Skies, puesto que si bien su cine era errático a la hora de, tal vez, mantener la misma calidad de sus mejores obras o realizar de manera más continua nuevas cintas, nadie podría discutir su enorme legado para Hollywood y el cine de terror mundial y por esa razón era satisfacción garantizada contar con él en la pantalla chica.   
      Su último largometraje corresponde Djinn (2013), una producción estadounidense-árabe sobre la rica mitología de este último pueblo…y que lamentablemente aún no veo.
      Sinceramente vamos a extrañar a este verdadero artesano de las pesadillas audiovisuales. 


Uno de los momentos más recordados de la versión de Salem`s Lot hecha por Tobe Hooper.

martes, 1 de marzo de 2016

El esperado regreso de Ash y Evil Dead.


     En 1981 el hoy famoso director de cine estadounidense Sam Raimi, era un completo desconocido cuando estrenó su primer largometraje.  Tras hacer unos cuantos cortos junto a un grupo de amigos, logró reunir algo de dinero y con mucho ingenio y ganas realizó uno de los filmes más importantes del género de terror de la década: Evil Dead.  La cinta demostró que no era necesario un presupuesto millonario, para contar una historia con estupendos efectos especiales, utilizando además una trama atractiva (si bien homenajeando varios temas antiguos como la brujería y los mitos de Cthulhu de Lovecraft) y por último innovando con nuevas técnicas en el uso de la cámara (de creación propia).  En la película trabajó el mismo equipo con el cual comenzó su carrera, muchos de ellos compañeros de universidad, entre los que se encontraba Bruce Campebll el protagonista absoluto de la que con los años sería una trilogía de culto.  La obra ganó rápidamente popularidad, consiguiendo varios premios especializados de su país e internacionales, si bien en muchas partes del mundo los censores se escandalizaron por la excesiva violencia y truculencia, que por aquellos años no era habitual como hoy en día; razón por la cual fue prohibida o exhibida con metraje cortado en algunos de esos lugares.  Mientras tanto el famoso novelista Stephen King la alabó públicamente, al igual que muchos críticos que no dejaron de aplaudir sus varias virtudes. 
     Para ser sinceros, la trama de esta película es bastante sencilla y/o convencional, no obstante su mayor atractivo radica en la manera de cómo Raimi quiso contarla: mezclando el horror sobrenatural de magia negra, demonios y zombies con un gore como poco antes se había visto en el cine (quizás incluso superando lo hecho hasta el momento por George Romero y sus dos primeras películas sobre muertos vivientes, Tobe Hooper con La Gran Masacre de Texas, los primeros trabajos de Wes Craven y tal vez otras cineastas que se me escapan del listado).  En otras palabras se podría decir que la innovación de Raimi, consistió en realizar un trabajo donde lo grotesco cargado de los más asquerosos fluidos y criaturas, se sumaban a un humor muy negro, rayano en lo propio de las caricaturas.

      El argumento de Evil Dead se puede resumir de la siguiente manera: Un pequeño grupo de universitarios llega hasta una cabaña en un desolado bosque y allí se encuentran con un libro encuadernado aparentemente en piel humana, lleno de oscuros sortilegios, pues se trata nada menos que del infame Libro de los Muertos. Además hayan en la construcción una grabación de audio, que como bien sucede en este tipo de historias, los curiosos muchachos escuchan, sin saber que con ello dan pie a que fuerzas siniestras vengan desde el Inframundo para convertir sus vacaciones en toda una pesadilla.  Uno a uno los personajes mueren de formas bastante macabra, incluyéndose a su tormento la posesión infernal (nombre dado en España a esta obra).  Solo uno de ellos queda vivo, quien demuestra su enorme capacidad para enfrentar los peligros y una resistencia a prueba de fuego, pese a que le toca pasarla bastante mal; este corresponde a Ash, el hoy célebre protagonista de la trilogía original en que se  transformó la franquicia, más la serie de televisión estrenada el año pasado y que corresponde a una secuela directa a esta primera película.
     En 1987 gracias al significativo hecho de poder contar con más presupuesto, debido a la atención que recibió de la crítica y el público, Sam Raimi se dispuso a realizar un remake de la obra que tantas divisas le otorgó; no obstante por esas decisiones de los artistas inexplicables para uno, la tituló como Evil Dead II, tal cual si se tratara de una continuación directa de la cinta original.  En el nuevo filme se cambiaron unos cuantos aspectos de su predecesora, además de procurar un aspecto técnico y artístico más refinado, aunque no por ello renunciado a los elementos bizarros de la primera cinta, sino que incluso superándolos.  Fue con esta segunda entrega, que el Libro de los Muertos pasó a ser nada menos que el mismo Necronomicon de  los textos lovecrafnianos, como también apareció la genial idea de que Ash tras perder su mano, tuviera la ocurrencia de usar una motosierra en el muñón, gracias a la cual se podría defender mejor de sus enemigos; por último, como se repitieron varios de los actores de Evil Dead I, Bruce Campbell volvió a interpretar al héroe (o antihéroe) que le dio la consagración, demostrando además su habilidad para las morisquetas y todo tipo de proezas físicas dignas de algunos de los mejores comediantes.
     Como la segunda cinta de la saga terminó con un final abierto, en el cual Ash quedó atrapado en plena Edad Media, en 1991 de nuevo Raimi pudo darse el gusto de regresar a su obra más querida, contándonos qué pasó con Ash tras su forzado viaje al pasado.  Una vez más con Bruce Campbell como la estrella de su cinta, esta no recibió el nombre de Evil Dead III, si no que especialmente considerando los acontecimientos mostrados en su nuevo trabajo, recibió el aún más sugerente título de Army of Darkness (o Ejército de las Tinieblas en la lengua de Cervantes).  Mucho más entretenida que las anteriores, con bastante acción, aventuras, romance, humor y muchos, muchos monstruos (que implican un muy inolvidable doppelganger, también conocido como gemelo maligno, del mismo Ash), esta película consiguió aún muchos más galardones que Evil Dead y un mayor número de seguidores.  Cabe mencionar además que la cinta cuenta con un especial carácter épico, no antes visto en el cine de Raimi.


      Tras el éxito de Evil Dead en sus tres incursiones cinematográficas hasta el momento, se realizaron las habituales adaptaciones al cómic, que incluyeron unas cuantas miniseries e incluso un crossover con nada menos que los Marvel Zombies.  También se realizaron unos cuantos videojuegos para varias consolas.
      Muchos años pasaron, incluyendo la llegada del nuevo siglo, cuando en el transcurso del 2013 llegó a las salas de los cines el esperado remake “moderno” de Evil Dead, tras haberle tocado a varias otras cintas del género de antaño ser revisitadas por Hollywood (unas con más suerte que otras).  La película fue dirigida por el uruguayo Federico Álvarez, quien fue seleccionado por el propio Raimi para tal proeza, luego de ver su efectivo cortometraje ¡Ataque de Pánico!, una obra de ciencia ficción que el mismo Raimi se propuso a financiarlo para que lo rehiciera como largometraje.  Pues lo más interesante de esta efectiva y aterradora nueva versión del clásico ochentero, es que prescindieron de los elementos cómicos de la trilogía original, para representar su trama actualizada, pero en un tono muy adulto y dramático; asimismo la sangre y todo lo correspondiente al universo de Evil Dead. fueron llevados a su máxima expresión con esta más reciente producción.  Por supuesto que hubo otros más cambios, algunos bastante inesperados en la trama, aunque sin dejar las constantes referencias y homenajes al material que inspiró todo.  Seguramente hoy en día las viejas películas de la saga no asustan, si bien entretienen mucho, no obstante este remake sí que puede provocar pavor en su público: gracias a un ambiente de lo más tétrico, que implica la cabaña misma donde transcurre buena parte de la historia y sus alrededores (un bosque bastante ominoso), además de un sentimiento de angustia pesimista que se hace notar bastante.
     Tras probar suerte dando a conocer a las nuevas generaciones el concepto de Evil Dead, gracias al remake del 2013 y a las ediciones en blu-ray de los filmes antiguos, Raimi llevó a nuevas sendas su obra maestra creando una serie de televisión basada en esta.  El programa recibió el nombre de Ash vs Evil Dead y tuvo su debut tan solo el año pasado, contando con diez episodios; mientras tanto, se espera para este año una segunda temporada.  Producida por su creador, quien oficia además de guionista y se encargó de dirigir el primer capítulo, cuenta además con el protagonismo del ya mencionado Bruce Campbell, quien retoma acá su papel más recordado, puesto que se trata de una secuela directa de Evil Dead II, ya que lamentablemente tomaron la (pésima y triste) decisión de obviar Army of Darkness  (si no hubiese sido así, habrían podido aprovechar todo el rico material conseguido con esta tercera parte del ciclo).  Pues la serie parte con un Ash cincuentón que tras su experiencia de juventud, vive una existencia monótona como vendedor, alejado de las grandes responsabilidades y entre ellas de sociabilizar de manera más adulta junto al resto de la gente.  Se trata de un hombre que en apariencia lo único que lo motiva es seducir jovencitas, quien en una de sus aventuras de faldas, por dárselas de interesante con su última conquista, tiene la tonta ocurrencia de leer en voz alta unos pocos párrafos del Necronomicon que guarda consigo desde hace años (pues se suponía había optado por proteger al mundo de los males ocultos en sus páginas).  No obstante,  su irresponsable acto lo hace desatar los poderes detrás de tal volumen, razón por la cual Ash debe volver a enfrentarse a lo que tanto tiempo quiso olvidar, puesto que además bien sabe que la culpa de lo que está pasando es por completo suya.  Sin embargo como se trata de alguien algo “extrovertido”, digamos, tampoco se pone grave a la hora de enfrentar las consecuencias de sus actos.  En el transcurso de su viaje para derrotar al mal, se le unen tres nuevos personajes: dos jóvenes compañeros de trabajo y una agente de policía que anda detrás de él, pues cree que Ash es malvado y controla a las criaturas con las que se ha encontrado.  Por otro lado, aparece una misteriosa mujer relacionada con su pasado, cuyas verdaderas intenciones solo quedan claras hacia el final de la temporada.
      En el programa de vez en cuando, a manera de muy breves flashbacks, es posible ver imágenes de Evil Dead II,  para explicar con ello las circunstancias en las que se haya su protagonista.  No obstante la serie está articulada de tal manera, que un espectador que nunca haya contemplado dicho filme, la puede seguir sin mayores complicaciones.
      A cargo de quien anda detrás de Ash y desde el principio se sabe que bien conoce cómo lidiar con los espíritus malignos, está nada menos que la preciosa Lucy Lowless, quien cobrara fama como la heroína de connotaciones mitológica Xena, en Xena la princesa guerrera.  Pues esta talentosa actriz ha conseguido una genial carrera en la televisión (de hecho, aun siendo más joven que el propio Campbell, su carrera ha sido mucho más regular y exitosa que la de este) y en esta serie su participación promete bastante; no obstante si bien su nombre aparece en los créditos al final de los episodios, solo se le pudo apreciar recién en el tercero de ellos y luego su intervención dejó con gusto a poco, ya que su rol solo se vino a desarrollar más hacia el término de la temporada (haciendo grandes revelaciones acerca de ella, en todo caso).
      Ash vs Evil Dead es sin dudas una serie para un público adulto, pues en ella el grado de violencia, el uso de lenguaje grosero y las alusiones sexuales es bastante alto; de hecho las horribles muertes que se escenifican, incluyen a un menor de edad, quien se transforma en una víctima más y de una manera bastante gráfica.  Por otro lado, los monstruos que aparecen gracias a las actuales efectos de maquillaje, son más aterradores que sus parientes fílmicos (imposible no recordar un particular demonio invocado por Ash y compañía, que hace de las suyas en más de un capítulo).   Sin embargo todo este despliegue usado en el programa, se desperdicia con una trama pobre, ya que a la larga lo único hacen Ash y su equipo es destruir zombies y/o poseídos (que aquí les llaman deadites), salvo uno que otro acontecimiento especial (no obstante de igual modo estos no van más allá de lo anecdótico).  Asimismo de todos los personajes nuevos aparecidos en la historia, Pablo, el latino que se hace amigo del protagonista, viene a ser el más trabajado desde un punto de vista dramático; pues con el resto, tal como se dijo con el rol hecho por la Lowless, no llegan a sacar partido.  Por lo tanto, es de esperar que para la siguiente temporada, el programa se vea beneficiado con un mejor trabajo en sus guiones, pues recursos no le faltan.

Afiche del  remake de 2013 claramente homenajeando al de la cinta original.

domingo, 1 de noviembre de 2015

The Twiligth Zone (televisiva, cinematográfica y literaria).


    Conocida en gran parte de América Latina hispanoparlante como La Dimensión Desconocida y en la Madre Patria como En los Límites de la Realidad, The Twiligth Zone (en inglés La Zona Crepuscular) corresponde a uno de los programas más populares de la televisión, siendo conocido incluso por aquellos que bien no vieron su versión original de los sesenta (pero sí sus versiones posteriores) o que en ningún momento han tenido algún acercamiento directo con ella.   Creada por Rod Serling, quien escribió la mayoría de sus 156 episodios, duró cinco temporadas que abarcaron los años 1959 y 1964.  Considerando la época en la cual se emitió por primera vez esta serie ya clásica y por completo de culto, se le puede celebrar, entre otras cosas, que haya sido uno de los primeros shows televisivos hechos con seriedad y una factura impecable, que hasta el día de hoy han hecho que sus capítulos no pierdan la frescura y su vigencia.  Debe saberse que Serling oficiaba además de presentador de sus episodios, primero poniendo su voz en off y luego apareciendo en ellos mismos como anfitrión.  La temática de sus historias, emitiéndose una por cada semana durante sus años de existencia, corresponden a los géneros de ciencia ficción, fantasía y terror, poseyendo además estas un carácter autoconclusivo, ya que en cada una de sus nuevas transmisiones el televidente se encontraba con una trama completamente nueva.  Aquellos que no fueron escritos por su creador, contaron con la colaboración de grandes maestros al respecto, encontrándose gente como Ray Bradbury, Richard Matheson y Charles Beaumont, entre otros, sobre textos suyos o de otros narradores de prestigio y escritos con anterioridad.  Semana a semana se entregaba al auditorio un solo cuento, de media hora de metraje, salvo en la cuarta temporada donde se extendió la duración del capítulo a una hora (por supuesto que ello implicaba tandas publicitarias). Filmada en un impecable blanco y negro, su tema musical de entrada hoy característico, por completo una invitación al misterio, resulta ser tan famoso tal cual el de programas como la serie clásica de Star Trek, la primera Galactica o Los Expedientes-X; asimismo todo ello fue apoyado por una cita respectiva, como la siguiente y que corresponde a su quinta y última temporada:

     “Abramos esta puerta con la llave de la imaginación. Tras ella encontraremos otra dimensión, una dimensión de sonido, una dimensión de visión, la dimensión de la mente. Estamos entrando en un mundo distinto de sueños e ideas. Estamos entrando en la dimensión desconocida”.

Rod Serling y La Dimensión Desconocida original.
     Cuando apareció la propuesta artística de Rod Serling, Estados Unidos se encontraba en una etapa muy especial de su existencia: en los comienzos de los revolucionarios años sesenta, cuando acabó la inocencia de los años anteriores y el ciudadano medio se encontró con la revolución de los hippies (que abogaban por un estilo de vida por completo diferente al del conservadurismo gringo), la Guerra Fría, la defensa de los derechos civiles y en especial de la minoría negra, la persecución contra los supuestos enemigos “rojos” y comunistas (lo que incluyó toda una nueva “caza de brujas”, hacia los intelectuales de izquierda), la censura, la guerra de Vietnam y la resistencia de buena parte de la comunidad a ello, etc…Pues siendo Serling un hombre de fuertes convicciones sociales, usó su programa para abordar gracias a la extrapolación de este tipo de obras, los temas que en aquel tiempo poca gente se atrevía a denunciar, dramatizando de una manera muy dura, aunque sin dejar de lado su dimensión estética, los problemas de su nación que pasaba por un periodo de gran intolerancia, miedo, falta de libertad, manipulación de la verdad y corrupción por parte de sus líderes, entre otros flagelos tan caros a la sociedad misma y que en el caso particular de USA se aprecian bastante.   De este modo la crítica social fue uno de los elementos más fuertes en la primera Dimensión Desconocida.
      A su vez el programa fue el semillero de varios actores de talento, que pocos años después lograron gran notoriedad y entre los que se pueden nombrar, William Shatner (el famoso capitán Kirk de Star Trek), Elizabeth Montgomery (la protagonista de La Hechizada), Buster Keaton (bueno, este ya llevaba años de gloria desde sus trabajos en el cine mudo), Charles Bronson (uno de los “duros” del cine de acción de antaño), Dennis Hooper (multifacético actor y director de cine, quien años después filmaría la película de culto Busco mi Destino), Peter Falk (el mismo que cobraría fama como el detective televisivo Columbo), Burt Reynolds (uno de los galanes más varoniles del séptimo arte), Leonard Nimoy (nuestro querido Señor Spock), Robert Redford (otro galán de otrora e importante director y productor, a quien le debemos la creación del importante festival de cine independiente de Sundance)  y Donald Pleasence (actor de varios de los primeros filmes de John Carpenter), entre muchos otros más.
Afiche de la versión ochentera.
     Considerada sin vacilaciones como uno de los grandes aportes de la televisión a la cultura popular y como un verdadero vehículo para la transmisión de ideas de peso, que llevaran al espectador no solo a la entretención pura y sana, sino que a una honda reflexión, el programa contó con dos remakes hechos en distintas épocas y con resultados por completo diferentes.  El primero de ellos corresponde a la versión ochentera (gracias al cual un servidor pudo conocerla, siendo un niño en aquel entonces) y que estuvo al aire entre los años 1985 y 1989, con 65 episodios distribuidos en 3 temporadas.  Tal como su predecesora, tuvo entre sus guionistas a autores de peso, destacando en esta ocasión Harlan Ellison, Rock S. O´Bannon y George R. R Martin.  Entre las historias que mostró,  dramatizó cuentos del mismo Ellison, como nuevamente de Ray Bradbury, así como de gente de la talla de Stephen King y Robert McCammon.  El recién fallecido Wes Craven dirigió varios de sus capítulos.  Entre los actores que aparecieron en ella y que luego cobraron fama y fortuna, se encuentran Bruce Willis y Morgan Freeman, entre otros.   Este primer relanzamiento televisivo de la franquicia, tuvo episodios de treinta minutos y de una hora, incluyendo comerciales entre medio, de modo que en los más largos se emitían dos o tres historias distintas el mismo día. Debe saberse al respecto, que entre sus capítulos es posible ver nuevas versiones de algunos de la serie original. 
    Muchos años después de la producción ochentera, ya en el siglo XXI, en el año de 2002 se realizó la tercera versión para la pantalla chica y que lamentablemente solo duró una temporada de 22 episodios, con dos relatos diferentes por entrega.  En esta última ocasión el celebrado actor afroamericano Forest Withaker, hizo de “anfitrión” en todos sus capítulos.  A diferencia de las dos versiones anteriores, esta no contó entre sus guionistas con escritores de renombre, si bien uno de sus productores y guionistas principales fue Ira Steven Behr, quien estuvo detrás del éxito de las primeras temporadas de Medium y de Viaje a las Estrellas: La Nueva Generación, como también de Viaje a las Estrellas: Abismo Espacial 9.   Todos sus guiones fueron por completo originales, salvo aquellos dos que correspondieron a sendos remakes de episodios clásicos escritos por Rod Serling, siendo a su vez algunos de los mejores momentos de este más reciente programa.  Dentro del apartado sobre lo más álgido de La Dimensión Desconocida 2003, se encuentra la inesperada secuela de una de las historias más aterradoras de su época de mayor gloria, Es una Buena Vida, que contó con el protagonismo de Bill Mumy, quien salió como niño en dicho capítulo y ahora pudo verse ya adulto; asimismo el actor realizó un cameo para la película cinematográfica sobre este programa, específicamente en su segmento inspirado en esta misma historia (Mumy desde aquellos años ha estado ligado al mundo de la ciencia ficción, pues además fue el niño de la familia de Perdidos en el Espacio e interpretó a un importante personaje alienígena en la serie también de culto Babilonia 5).  Ningún cuento famoso fue adaptado en esta ocasión, siendo ello, además de la ya mencionada falta de guionistas con una larga carrera literaria a cuestas, un probable motivo por el cual no logró el impacto deseado en la audiencia.
     Años ante de las mencionadas series basadas en la creación de Serling, el éxito de La Dimensión Desconocida y la huella que dejó en posteriores cultores de la ciencia ficción, la fantasía y el terror, hizo que un grupo de cineastas dedicados a ello, quisiera hacerle su tributo por medio de una película para el cine, que adaptara (o más se inspirara) en algunos de sus episodios más recordados.  Fue así como en 1983 se estrenó La Dimensión Desconocida: La Película.  En ella se hicieron nuevas versiones de 4 de sus viejos capítulos, a lo que se agregó un prólogo y un epílogo por completos originales.  Fue producida y dirigida en uno de sus segmentos por Steven Spielberg, quien había comenzado su carrera tras las cámaras gracias al propio Rod Serling, el cual lo llamó para filmar una de las historias más memorables, del episodio piloto de su segunda serie antológica: Galería Nocturna y realizada en plena década de los setenta.  En este proyecto estuvieron involucrados otros tres directores interesados por este tipo de obras, correspondiendo a John Landis, Steve Miner y Joe Dante, quienes por su parte han hecho sus propios aportes al séptimo arte orientado a estos géneros.  El filme tuvo muy buena acogida y contó con una banda sonora hecha por el maestro Jerry Goldsmith, quien durante su juventud contribuyó haciendo la banda sonora para algunos de los episodios de la vieja serie.  Por cierto, una triste tragedia sucedió durante la filmación de esta adaptación cinematográfica, puesto que durante el rodaje del segmento hecho por Landis, un accidente del helicóptero que aparece en él, provocó la muerte de su actor principal y de nada menos que de dos niños que también intervenían aquí. 
   
Arte del DVD de la más reciente versión.
Como es habitual en Gringolandia, con respecto a sus producciones hollywoodenses, se hizo una adaptación literaria (en este caso concreto, una adaptación de una adaptación) de la película en cuestión.  Consideradas como una modalidad menor del arte de narrar, estas versiones a libros de películas y seriales de éxito, han tenido sus  puntos altos; entre estos se pueden contar los cuentos escritos por James Blish, sobre los episodios de nada menos que de la serie original de Star Trek y la novelización de la cinta El Secreto del Abismo de James Cameron, hecha por un autor de ciencia ficción aún mucho más consagrado que el propio Blish, Orson Scott Card.  Pues para La Dimensión Desconocida se contó con el trabajo de otro connotado fabulador, en este caso alguien más ligado al terror, Robert Bloch, escritor de Psycho, novela sobre la cual Alfred Hitchcock realizó una de sus películas más populares: Psicosis.  Bloch realizó su labor teniendo poca información sobre el filme, puesto que cuando se le dio el encargo, no tenía idea de los segmentos correspondientes al prólogo y el epílogo (los que por supuesto no aparecen en el libro); a su vez solo llegó a ver dos de sus episodios y sin embargo hizo un trabajo que sin duda honró el material primigenio.  En primer lugar el mayor aporte que hizo este narrador, fue el de otorgarle a los protagonistas un mayor desarrollo psicológico, puesto que el lector puede llegar a conocer indirectamente los pensamientos de estos mismos y también saber acerca de su pasado, de modo que se explica mejor las circunstancias en las que se encuentran y quiénes son en realidad tales personajes.  Cada capítulo lo tituló con el nombre de sus protagonistas, Bill, Valentine, Helen y Bloom, con lo cual dejó en claro la importancia que le otorgó en su adaptación, al punto de vista de todos estos, con respecto a su ingreso a la llamada Dimensión Desconocida.  Asimismo tuvo que serle leal a los colegas suyos, responsables de escribir los guiones de la película, George Clayton Johnson y el ya citado Richard Matheson, “reescribiendo”  textos que ya años antes se encontraban editados (como es el caso de Pesadilla a 10.000 pies de altura de Matheson y que en la versión de Bloch se llama Valentine), según como aparecían dramatizados en el filme, aunque sin perder ese aire clásico de las historias del programa sesentero. 
     Bill es el nombre del primer relato, el cual trata acerca de un hombre xenófobo, quien molesto con su vida por la cual le echa la culpa a medio mundo (en especial a los extranjeros), se ve saltando en distintas ´épocas y en las cuales le toca vivir la intolerancia racial.  Su trama corresponde a la típica historia de La Dimensión Desconocida, en la cual el protagonista sufre algún tipo de “castigo  divino” por sus culpas, demostrando con ello la inferioridad humana frente a la idea del destino, el azar o la existencia de poderes sobrenaturales.  Este fue el segmento de la película, en el cual sucedió la tragedia de la que ya se habló más arriba.
     Valentine le sigue al cuento anterior, siendo sin duda la historia más recordada de la película, como por igual del programa que quiso tributar este filme.  Trata sobre un especialista en computación que sufre de un miedo patológico a volar, quien para su mala suerte se entera de que su fobia no es solo fruto de su cobardía, sino que tiene un origen “real”.  Usando el humor negro, su argumento juega con el nombre del protagonista, una variación de la palabra valiente, al hacer que un sujeto histérico como este, se comporte para nada de acuerdo a como se llama.  Por otro lado, se puede destacar el detalle de que aquí se confronta la racionalidad del mundo supuestamente seguro de hoy en día, con el de los mitos y las leyendas, lo sobrenatural, al hacer que un individuo quien se supone representa al ciudadano moderno y lógico (no olvidemos su especialidad), arriba de uno de los orgullos de la tecnología contemporánea, se sienta amenazado por los monstruos del pasado.   Este fue el texto que Bloch contó a su manera, de la famosa historia original escrita y luego guionizada por Richard Matheson.
    Tras las dos narraciones que se enmarcan dentro del terror, con sus propios matices en todo caso, llega Helen, la única del libro (y el filme) en centrarse en un personaje femenino.  Su protagonista es una mujer, quien ha dejado su antigua vida como profesora, madre y hermana protectora y servicial, tras la muerte de su progenitora.  En medio del viaje que realiza escapando del vacío de su existencia, se encuentra con un niño al que ve desvalido en primera instancia, pero quien resulta ser un ser con el poder de manipular la realidad a su antojo y quien ha sometido a un grupo de personas a vivir desgraciadamente.  No obstante por mucho que el muchacho pareciera un verdadero monstruo, Helen descubre en él a alguien tan solitario y carente de afecto como ella.  La narración alterna el horror con las situaciones dignas del teatro del absurdo, poseyendo en especial hacia su final, una honda emotividad gracias a la humanidad, con la que se retrata la miseria y luego la nueva oportunidad que se le concede a sus personajes.   Tal como años después sucedería en La Dimensión Desconocida 2002, el episodio clásico que aquí fue revisitado corresponde a Es una Buena Vida.
    Bloom  cierra el volumen con una obra que se aleja del espanto, para abordar una historia de fantasía y maravilla.  A un asilo de ancianos que pasan el resto de sus vidas en la más absoluta monotonía, llega un nuevo residente, quien haciendo uso de una magia muy especial, les da la oportunidad de recuperar la alegría y vitalidad que habían perdido.  El escritor se esmera más que nunca en esta ocasión, en describir con maestría los acontecimientos que aquí se suceden, ahora alejado por completo del género que lo hizo famoso; es así que su talento como narrador queda de manifiesto, al ser capaz de otorgarle ahora a una mayor gama de personajes centrales (a diferencia de los otros cuentos), un cierto grado de realismo, convirtiéndolos en depositarios de los sueños y pesadillas del ser humano de carne y hueso.

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