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jueves, 15 de octubre de 2020

Niños + Monstruos = La Mezcla Perfecta (II).

4. El “It” de Dan Simmons.

 

     Cuando se ha leído la famosa novela de Stephen King (a estas alturas, sin dudas, su obra más conocida) y se adentra uno en este otro libro del género, resulta imposible no acordarse del Club de los Perdedores y de su enfrentamiento contra una fuerza sobrenatural tan aterradora como Pennywise; la verdad es que ya sea a propósito, de manera inconsciente o más bien por tratarse de un tema recurrente en títulos como estos, los puntos en común resultan ser bastantes entre una historia y otra.  Cabe recordar, en todo caso, que el libro de “Tío Steve” fue escrito y publicado la década anterior antes (1986 precisamente) que el texto al cual le dedicamos estas palabras, aunque la verdad tampoco hay tantos años entre el primer caso y el que hoy nos reúne (ya que la novela de Simmons data de 1991).

     Cabe mencionar que ambas narraciones se encuentran ambientadas en el pasado y lo más importante de ello, es que sus protagonistas corresponden a sendos grupos de amigos en los últimos años de su infancia o al principio de su adolescencia (según como queramos verlo) y, más encima, deben lidiar como pueden contra una fuerza siniestra sobrenatural por su cuenta, ya que no cuentan mayormente con el apoyo de los adultos para ello.  Asimismo, tanto el uno como el otro nos muestran un mundo de antaño y en el cual estos jóvenes héroes comienzan a despertar hacia la madurez, ya sea debido a las leyes naturales propias de los cambios físicos y psicológicos de su edad, como por las situaciones límites que les toca vivir; y sin embargo, pese a todo, pasan estos días en un entorno privilegiado donde los juegos al aire libre les permiten conocer un tipo de libertad, que solo quienes añoramos ese pretérito (o presente) sabemos apreciar.  En ese sentido, las vicisitudes a las que se enfrentan los protagonistas por muy fantásticas y aterradoras que son, corresponden a una metáfora de lo duro que significa crecer. Otro punto en común, es el amor que hay entre quienes componen ambos equipos de amigos, entre los cuales la lealtad está por sobre todo y lo mismo pasa con el compañerismo, siendo estos valores parte de sus principales armas para enfrentarse al mal que los asola a ellos y a su comunidad…Ah, y se me estaba olvidando, tanto en It como en Un Verano Tenebroso el argumento se centra en un pueblo pequeño, donde por lo general todos se conocen y el cual ha sido marcado por la fuerza maligna que deben derrotar los muchachos.

    Como puede evidenciarse en lo escrito arriba, hay harto en común entre tan magníficos relatos altamente recomendables los dos, pero nadie puede decir de manera tajante que Dan Simmons “copió” a su colega, puesto que claramente la manera de cómo se va desenvolviendo su trabajo lo hace valioso por sí misma…Además (y aquí un pequeño spoiler que me voy a permitir hacer), el autor luego de hacer que nos encariñáramos más que nunca con uno de los protagonistas, el que claramente llega a sobresalir por sobre sus compañeros, lo mata más o menos poco antes de llegar a la mitad de las páginas que comprenden esta obra (una terrible sorpresa que acentúa el dramatismo); por lo tanto, no hay concesiones con el lector y se está introduciendo, además, el tema de cómo los más pequeños enfrentan la muerte de un ser querido, tanto familiares como amigos (al respecto, bien recuerda esa otra joyita que es Boy´s Life de Robert McCammon, otra novela del género que posee muchos puntos en común con Un Verano Tenebroso e It).

     No olvidemos que este tipo de historias siempre van a estar presentes entre nosotros y si no recordemos el éxito de Stranger Things (show del cual, para pesar nuestro, no veremos hasta el año que viene su cuarta temporada…por culpa del Covid-19 y de su maldita pandemia), así que la idea de ver a un montón de chiquillos peleando contra monstruos es algo que no deja de ser atractivo (y al respecto, se me vienen a la memoria las primeras temporada de Buffy, otro de mis programas favoritos).

   Por último, para quienes sepan inglés y/o tengan mucha buena suerte y hayan quedado encantados con esta novela que ganó el prestigioso premio Locus de Terror, en 1990 Dan Simmons (o sea, un año antes de publicarla), sacó con una editorial independiente un librito titulado Banished Dreams.  Este volumen (que ignoro si ha tenido reediciones y de mayor tiraje) está compuesto por tres sueños de carácter profético que tuvieron algunos de los protagonistas de Un Verano Tenebroso; dichas narraciones por una u otra razón decidió sacarlas de la versión final de su novela y como cortesía a una pequeña librería, el escritor le concedió dichos textos para sacar tal preciado título…¿Habrá alguna posibilidad de poder disfrutar de tales relatos, tal como mucho del resto de Simmons que sus admiradores de habla hispana no hemos podido acceder?



5. Personajes.

 

Duane McBride: Mi personaje favorito de la novela (y de seguro de much@s otr@s lectores), es un muchacho gordo que vive en una granja, junto a su padre, un inventor muy ingenioso y alcohólico; ambos se llevan muy bien, lo mismo pasa con el único pariente que les queda, un tío y hermano del progenitor del muchacho.  Con estos dos hombres mayores, tiene conversaciones intelectuales y comparte el gusto por los libros y el ajedrez, que Mike es en la práctica mucho más inteligente que el promedio (entre sus contemporáneos y hasta buena parte de los adultos profesionales).  Cuando comienza la investigación sobre el misterio que hay en la zona, es él quien junto a su tío descubre la presencia de un objeto antiguo de poder místico y peligroso.

 

Mike O´Rourke: El único varón de al menos los 3 hijos de sus padres, es el otro chiquillo más carismático del grupo.  Católico como toda su familia, oficia de monaguillo para el cura del pueblo, con quien mantiene una estrecha amistad; además, ejerce uno que otro trabajo remunerado en sus tiempos libres, tal como repartir periódicos.  Adora a su abuela, a quien llaman Memo, quien debido a un problema de salud quedó postrada sin poder hablar y apenas moverse; no obstante, la cuida con devoción, dándonos momentos muy emotivos al respecto y como otro excelente ejemplo del amor en la familia, que Memo es su confidente y ambos han conseguido una hábil manera para comunicarse (la matriarca es el otro personaje adulto de peso en la historia, al igual que los parientes de Duane, que se presentan como verdaderos apoyos para sus chicos y en especial en esto de luchar contra las fuerzas del mal…y aunque no lo parezca considerándose la situación de la anciana).

 

Dale y Lawrance Stewart: Hermanos y los únicos hijos de sus padres, se llevan muy bien entre sí, pese a que en apariencia hay bastantes años de diferencia y al más pequeño aún le falta un buen resto de tiempo para acercarse a la adolescencia; sin embargo, los dos están integrados al grupo de juegos de los demás y Lawrance demuestra ser más ágil en algunas actividades pese a su corta edad. Cómplices entre ellos, da gusto la estrecha relación entre ambos; duermen en el mismo cuarto, en camas contiguas y uno de los momentos más aterradores del libro les toca pasarlo juntos en dicha habitación.

 

Cordie Coocke: La única chica del grupo pertenece  a una de las familias más pobres del pueblo, viviendo junto a sus numerosos hermanos y padres en un basural.  De aspecto poco agraciado y vistiendo un feo atuendo casi en todo momento, su actuar violento y extrovertido hace que todo el mundo la tenga por loca, tanto adultos como demás niños, puesto que además tiene un historial de escándalos.  La desaparición de uno de sus hermanos justo el último día de clases, es la que lleva al resto de los chicos protagonistas a descubrir lo que en verdad se está cocinando.  De lenguaje directo y confrontacional, es una experta a su edad en el uso de armas de fuego y su ayuda será fundamental para enfrentarse a las monstruosidades y a sus seguidores humanos, consiguiendo de ese modo una inesperada amistad con los otros chicos. 

 


domingo, 27 de septiembre de 2020

Niños + Monstruos + Terror = Una fórmula perfecta (I)


 1. Otro tópico de peso dentro de la literatura de miedo.
 
   Desde los clásicos cuentos de hadas, podemos encontrar historias donde abundan ejemplos con los ingredientes mencionados.  Se trata de una mezcla que no solo entretiene, sino que atiende a un montón de miedos a los que responden tanto los mismos niños, como los adultos: Y es que en ambas edades, es posible sentir temor ante cualquier cosa que se aleje de la "normalidad" y/o que atente en contra de nuestra seguridad; luego, tener a menores de edad expuestos a peligros de tipo sobrenatural o al menos a algo extraordinario, no deja de llegarle a la médula al adulto, tanto por el deseo de proteger a los indefensos, como por recordarnos nuestros propios miedos de infancia y que muchas veces aún mantenemos con el paso de los años.  Por lo tanto, un buen narrador de relatos de terror, que se precie de conocer los temores de sus lectores y jugar con ellos para asustarlos, al menos escribirá un par de textos en los que se presente la nomenclatura que titula nuestro post de esta ocasión...Y un maestro como Dan Simmons, no podía dejar pasar una oportunidad como esta; de modo que entre sus mejores obras del género y/o más famosas, se encuentra la que hoy revisamos: Un Verano Tenebroso (Summer of the Night, 1991) de Dan Simmons.
 
2. Una novela para disfrutar y no olvidar.
 
    Ambientada en el verano de 1960 en un pueblito campestre de Estados Unidos, nos cuenta de un grupo de amigos preadolescentes (6 varones y una niña), quienes poco después de terminar el periodo escolar y cerrar supuestamente para siempre sus puertas el colegio donde iban, descubren la existencia de una confabulación de tipo satánica para apoderarse no solo del lugar.  Como es de esperarse en este tipo de títulos, ellos serán los únicos que pueden detener lo que se avecina, puesto que... ¿Qué adulto les va a creer respecto a lo que está pasando en las sombras?
   Unas cuantas semanas pasan a lo largo del libro, que nos atrapa desde principio a fin, donde el temor y rechazo al mismo colegio de muchos chicos se lleva a límites ingeniosos y lo mismo que el miedo hacia los adultos extraños, en lo que viene a ser toda una tradición del género y donde el mejor antecedente (y con un ambiente igualmente rural) puede ser La Feria de las Tinieblas de Ray Bradbury.
     Acá nos encontramos con un interesante misterio de supuesto carácter histórico, que la estupenda prosa de Simmoms en verdad nos hace creer en los datos que nos entrega, como si hubiese pasado lo que uno de los protagonistas descubre y donde una vez más se detalla la existencia de un mal antiquísimo, al que no le faltan adeptos humanos deseosos de poder y gloria. Por lo tanto, seremos una vez más testigos de la eterna lucha entre el bien y el mal, donde solo la fe, la lealtad y el compañerismo enarbolados por un grupo de muchachos comunes y corrientes es nuestra única defensa.
    La novela posee lo elementos habituales a la narrativa de terror, rescatando varios de ellos que resultan ser atractivos de los lectores: Sociedades secretas, muertos que regresan de la tumba y unos monstruos espantosos que responden a nuestras fobias más primitivas.  No dejan de estar presentes las descripciones explicitas de las atrocidades, lo que implican muertes en circunstancias muy del gusto de quienes esperan gore; de igual manera, hay verdaderos momentos de horror, que como ya sabemos los niños frente al mal en cualquiera de sus manifestaciones no deja de sobrecogernos y más si ello despierta los propios miedo a la oscuridad y a aquello que acecha en medio de las tinieblas (aprovecho de contarles que les leí un pasaje al respecto a mis alumnos en una de mis videoclases y les impactó bastante).
     En tapa dura y de dimensiones considerables (que es la edición que este servidor posee), son poco más de 600 páginas.  Hay un montón de personajes, muchos de ellos carismáticos y así como los niños son caracterizados con credibilidad, sin mencionar a varios adultos que por igual nos resultan simpáticos, pudiendo identificarnos con uno u otro sin mayores problemas.

 
3. Valores del libro.
 
   Tal como ya se esbozó más arriba en pocas palabras, corresponde a un libro que habla acerca de las maravillas de la infancia y no solo de los años juntos a los amigos y familiares en cualquier ambiente, sino que ello ocurre en el campo.  Todo esto en 1960, en los albores de una década que se va a caracterizar por sus convulsas revoluciones sociales y de lo que algo se detalla en medio de sus páginas, cuando se menciona la carrera espacial entre Rusia y Estados Unidos.  Pero más allá de eso, los protagonistas viven su mundo (que poco a poco irá siendo invadida su normalidad infantil, por las fuerzas siniestras, tal como en el caso del niño de la cinta de tal época: Invasores de Marte) en una zona privilegiada y hasta idílica a simple vista: juegan al aire libre, practican deporte y se dedican a quehaceres que los preparan para la vida adulta (como ayudar con las cosechas, cuidar a los hermanos menores o repartir periódicos); algo que hoy día menos jóvenes conocen desde su propia experiencia y donde los artilugios de la computación los tienen frente a una pantalla atontados y gordos con tanta comida chatarra...Ahora bien, tampoco se trata del lugar perfecto, que hayamos delincuencia juvenil, corrupción, alcoholismo en la familia y hasta abandono paterno-filial; no obstante, estos pequeños héroes cuentan con ellos mismos y la propia calidez de sus corazones para salir adelante frente a esto (las mismas virtudes que les ayudarán a enfrentar y superar a los "malos" de la historia).
     Luego está, como no, el tema de la amistad.  En este caso, volvemos a la noción de la fraternidad entre varones y donde aparece una chica (en muchos sentidos distinta al resto), cada uno con sus propias cualidades diferenciadoras y donde pesan más los puntos en común que los unen que sus singularidades.  Al respecto, el escritor sabe llegarnos al corazón y encontrarnos acá momentos de gran emotividad y coraje, en especial cuando para sorpresa nuestra hace que uno de ellos muera a mitad de la novela y luego "veamos" cómo cada uno de ellos pasa por el luto a tan temprana edad.
    También destaca el tema del amor familiar y donde podemos hayar varios ejemplos sublimes, que si bien en general los adultos cumplen un papel pasivo frente a lo que está pasando (salvo los villanos y un puñado de mayores que sobresalen como aliados de los héroes), se pueden mencionar la misma relación entre los dos hermanos que forman parte del grupo protagonista, la presencia de un tío como figura paternal, el amor no verbalizado entre un padre y su hijo pese a las debilidades del primero y la tierna adoración hacia una abuela.
    Asimismo, uno de los protagonistas, pese a su pequeña edad, es un católico practicante y de ese modo buena parte de sus actividades relacionadas con ello se describen de manera amena y aun así sin caer en el proselitismo.  El mundo de la fe religiosa desde el punto de vista de los laicos es abordado con naturalidad.  Luego, al ser esta una obra que describe la existencia de un horror sobrenatural, será justamente este tipo de creencias una de las armas para enfrentársele.  Respecto a todo esto, cabe destacar la figura de un joven sacerdote católico, con quien el chiquillo en cuestión tiene una férrea amistad; es en esta relación, que resulta plausible cómo se desarrolla y que nos sirve de ejemplo para retratar una fraternidad en estas condiciones y cuando en una época como en la que vivimos, por culpa de algunos depravados no falta quienes sospechan de cualquier religioso católico.
    Por otro lado, no deja de estar presente el tema de la madurez, puesto que la novela hace que chicos enfrentados tanto a dilemas de la vida cotidiana como a los particulares villanos que se les cruzan en su camino, vayan creciendo y madurando.  De hecho, algunos de ellos resultan ya bastante maduros, pese a que mantienen sus gustos por los juegos y razonen de cierta manera en determinadas circunstancias.  La cercanía a la idea de la mortalidad propia y de los seres queridos, resulta ser primordial en la vida real y por ello la literatura no deja de retratarlo; por igual, el comienzo de la cercanía hacia la sexualidad no deja de estar presente, que en sus páginas habrá al menos un episodio que por mucho que pueda resultar “fuerte” para algunos lectores, tampoco se trato de algo inusual cuando estamos hablando de las mismas historias que nos podríamos contar sobre nuestros últimos años de infancia.

lunes, 31 de agosto de 2020

Una serie y un autor que sin dudas deben tener en consideración.


1. Dan Simmons.

    Hace años, prácticamente hace casi un década desde que poseo mi propio blog, que estaba con la idea de escribir sobre Dan Simmons, un tremendo escritor del cual he leído y disfrutado unas cuantas historias que considero entre lo mejorcito del terror y la ciencia ficción contemporáneos; solo ahora me dispongo a llevar a cabo esta tarea, luego de que por fin me vi la adaptación televisiva de su novela El Terror, que me impactó demasiado e incluso más que el libro y que leí hace ya tanto tiempo, que no recuerdo si ese fue mi último libro de Simmons, o lo fue su novela El Hombre Vacío.  Lo bueno de todo esto, es que me he animado a retomarlo, por fin, y ayer no más comencé de una vez a adentrarme dentro de las páginas de su libro Un Verano Tenebroso, considerada entre sus mejores obras largas de “miedo”…Así que pronto volverán a encontrarse con otro post mío dedicado a este artista, al que bien le debía una presentación para esta página que revisan ahora mismo.
    Solo unas palabras más mencionaré respecto a mi experiencia como lector de Dan Simmons: Lo conocí gracias a la edición española noventera de la revista Fangoria, de la llorada Ediciones Zinco y que comencé a comprar cuando era un adolescente y estaba cursando el tercero medio, allá por 1992 (¡Qué nostalgia!).  Recuerdo haber leído la entrevista que se le hizo, cuánto me llamó la atención lo que se decía y dicho texto…¡Que más encima mencionaba a Stephen King! y en especial las preciosas y llamativas portadas de libros, que los gringos sí que conocen del arte de embellecer con ilustraciones inmejorables sus tapas. Después de tanto tiempo he vuelto a leer la entrevista, correspondiente al N° 5 de esta colección, que aún guardo completa como uno de mis mayores tesoros… ¡Gracias, Fangoria y en especial a su equipo hispano detrás de la colección que duró 35 números entre junio de 1991 y diciembre de 1994! (en especial mis más sinceros reconocimientos a los desaparecidos Luis Vigil y Domingo Santos).

Dan Simmons.
    Y ahora sí, adentrándonos en la narrativa de Dan Simmons (Estados Unidos, 1948) propiamente tal, nos encontramos con un afamado autor de novelas y cuentos, por medio de las cuales ha incursionado con bastante éxito de crítica y público lector, en los géneros de la ciencia ficción y el terror; luego, bien avanzada su carrera, abarcando nada menos que el policial a través de una trilogía de novelas.  Fruto de la fama que cobró se ha convertido en un nombre habitual en numerosas antologías y entre ellas varias destacadas (y eso que estuvo a punto de abandonar su sueño de convertirse en escritor, tras recibir numerosos rechazos de los editores, hasta que el veterano Harlan Ellison lo leyó y alentó a no perder la fe en su talento).
   Cabe mencionar, además, que al leerlo nos encontramos con un autor bastante culto, puesto que en sus textos se puede evidenciar un gran conocimiento de los temas que aborda, especialmente en lo que concierne a la ambientación histórica o los datos que maneja para desarrollar sus trabajos con gran credibilidad y transportándonos a escenarios pasados o exóticos sin problemas; lo anterior bien lo podemos reconocer en ejemplos tales como su cuento Todos los Hijos de Drácula y donde se refiere a la dictadura comunista de Nicolai  Ceaușescu en Rumania, cuando utiliza la mitología hawaiana en Los Fuegos del Edén o en su novela revisionista del vampirismo Los Vampiros de la Mente, con varios pasajes relacionados a los campos de concentración nazi; y me estaba olvidando de lo concerniente a La Canción de Kali, donde utiliza tanto las creencias religiosas del hinduismo, como la verdadera situación de la pobreza de la India, para aterrorizarnos con gran efecto.
     Por otro lado, también es destacable su claro amor hacia los clásicos de la literatura, tanto en lo que concierne a autores, como a obras.  Es así que en su saga más famosa, la que corresponde a la tetralogía de novelas de ciencia ficción llamada Los Cantos de Hyperion, los poetas románticos Percival Shelley y John Keats hasta se transforman en personajes, además de encontrar claros homenajes a su obra; más encima, el primer libro del ciclo, claramente está inspirado en el texto medieval Los Cuentos de Canturbery de Geoffrey Chaucer, tanto en el tema del viaje y en el importante detalle de los compañeros de camino, que se cuentan historias para entretenerse (todo esto en el formato antiguo llamado “relato enmarcado” y donde dentro de una historia central, hay varias más dentro como si se tratara de una muñeca rusa); de igual manera realiza un bello homenaje a la novela de fantasía infantil El Mago de Oz de Frank L. Baum, al hacer que sus protagonistas realicen su periplo para que se les conceda un deseo muy especial.  Por otro lado, tampoco podemos dejar de lado su díptico Illion y Olympo, que reinterpreta la Guerra de Troya, incluyendo a las deidades griegas y hasta rescatando al demoniaco Calibán de la obra de Shakespeare La Tempestad.
    Dentro de la producción literaria de Dan Simmons, cabe destacar su colección de cuentos y novelas cortas Prayers to the Broken Stone (1990), que contiene tanto nuevas historias independientes, como otras que forman parte de su saga de Los Cantos de Hyperion; asimismo,  en sus páginas se hayan los textos originales que luego convirtió a libros de mayor volumen, tal como su primera versión de Los Vampiros de la Mente; lamentablemente este valioso tomo suyo, el primero de otros donde ha reunido su narrativa más breve, se encuentra inédito en español y es algo bastante lamentable, considerando que no muchos autores actuales siguen cultivando este formato de manera habitual.
    En español de su producción, al menos podemos encontrar sus 4 libros que comprenden los mencionados Cantos de Hyperion: Hyperion (1989), La Caída de Hyperion (1990), Endymion (1996) y Ascenso de Endymion (1997), que primero salieron en humildes versiones de bolsillo y luego en otras con solapa, hasta que la Colección Nova de Ediciones B las reeditó también en unos preciosos tomos en tapa dura con sobrecubierta y la tradicional telita roja para marcar la lectura.
    También es posible conseguir en la lengua de Cervantes su primera novela, La Canción de Kali (Song of Kali, 1985), sobre un culto milenario a la diosa hindú de la muerte de la destrucción y que para su mala suerte descubre un gringo cuando visita el antiguo país de la India, libro por el que ganó nada menos que el Premio Mundial de Fantasía; por igual tradujeron Los Vampiros de la Mente (Carriom Confort, 1989), voluminosa obra que obtuvo tanto el Locus, como el Bram Stoker, dos igualmente cotizados trofeos especializados; también salió para el público hispanoparlante su novela “realista” Fases de Gravedad (Phases of Gravity, 1989), una a mi parecer muy decepcionante y aburrida obra, acerca de las vicisitudes existenciales de un astronauta que visitó la Luna y que los pillos de Ediciones B “vendieron” como un texto de terror en su engañosa sinopsis; para sacar el mal sabor de boca de los lectores, tras el repaso de la reciente novela mencionada, están sus libros Un Verano Tenebroso (Summer of Night, 1992), premio Locus y de la que hablaré en profundidad apenas me lo termine, como Los Fuegos del Edén (Fires of Eden, 1994, que retoma a uno de los personajes de Un Verano Tenebroso…¡Y es divertidísima!).  La mayoría de estos textos, ignoro si han tenido nuevas impresiones o se encuentran por completo descatalogados; pero sí puedo afirmar que su novela a medias entre el terror y la ciencia ficción. El Hombre Vacío (The Hollow Man, 1992), sobre un telépata, sigue reeditándose con éxito en la Madre Patria y sus novelas de miedo con elementos históricos y personajes reales El Terror (The Terror, 2007) y La Soledad de Charles Dickens (Drood, 2009) ya han tenido numerosas reediciones.   Cabe mencionar que su thriller El Bisturí de Darwin por igual salió en castellano.
     Ilion (Ilium, 2003), que le concedió otra vez el Premio Locus y su secuela Olimpo (Olimpos, 2005) poseen numerosas ediciones para los hispanoparlantes, así que no hay problema; si bien en un principio los capitalistas españoles dividieron cada libro en dos tomos y solo después cuando los sacaron en ediciones de lujo, fue posible tener cada novela en su formato original.
      En cuanto a su trilogía policial de Joe Kurtz, compuesta por Hardcase (2001),  Hard Freeze (2002) y Hard as Nails (2003), sus dos primeras entregas fueron traducidas bajo los nombres de Frío como el Acero y Fría Revancha, por La factoría de Ideas; pero como tristemente se fue a la quiebra esta editorial, que tantas maravillas sacó en español, quedó pendiente el último volumen y quizás qué otra empresa se interese por conseguir los derechos de tales títulos (por no mencionar los textos más interesantes del autor, que no han salido por estos lares para gozo de sus seguidores).



2. “El Terror”, la novela y la serie.

    La novela corresponde en parte al género de la narrativa histórica, al estar ambientada en un periodo específico del pasado, describir con lujos de detalles dicho periodo, a mediados del siglo XIX e incluyendo a personajes reales y detallándonos un interesante hecho de la época, que se ha transformado en uno de los mayores misterios de las últimas centurias: la inexplicable desaparición de la expedición de dos barcos ingleses al Polo Norte,  con el objetivo de encontrar un paso más rápido hacia las Indias y para orgullo del entonces poderoso Imperio Británico.  Los viajeros saben que la tienen difícil, pero son hombres valientes, patriotas y están seguros que conseguirán su objetivo… Sin embargo una cosa es lo que el hombre propone y otra lo que Dios (o los dioses) dispone (n).  Bien podemos decir que las cosas se van de control y todo se vuelve un verdadero desastre.
     No solo la región es inhóspita debido al frío, al hielo y a la soledad, sino que algo se esconde en medio de todo ello: un depredador del que lo único que llegan a saber, es por medio del conocimiento de una muchacha esquimal, aunque no les sirve de mucho y ello debido a la ineptitud de los hombres civilizados, que creen lo saben y pueden todo.  Por lo tanto, estamos frente a una obra que trata acerca de la soberbia humana, si bien sumado a ello se encuentran el miedo y la discordia, otros aspectos propios de nuestra naturaleza, que dejarán claro que el peor enemigo somos nosotros mismos.
    Lo mejor es no saber mucho de qué va esta historia, llevada tan magistralmente a la pantalla chica en 10 potentes episodios que no dan respiro al espectador y cada uno resulta ser un verdadero espectáculo, que nos hace desear verlo todo de una vez, para saber qué pasará con sus desafortunados protagonistas. 
     No encontramos sujetos perfectos e idealizados en esta historia, sin embargo muchos de ellos se comportan como verdaderos héroes dentro de sus posibilidades; por lo tanto, el ímpetu con el que luchan en contra de la adversidad, nos entrega varias las escenas que no dejan de sorprendernos.  Respecto a lo anterior, es fácil empatizar con estos hombres que luchan no solo se empecinan en sobrevivir, sino que dan todo lo que pueden por mantenerse firme en sus ideales y seguir siendo dignos pese a las circunstancias.  Por lo mismo, aún cuando hay mucho de cobardía en algunos, en general brillan los valores del compañerismo, la lealtad y el honor.  Hasta quien luego podría considerarse como el villano, detrás del giro argumental más impactante de la obra, resulta ser un hombre que por el cual podemos llegar a “entender” sus acciones.
    La recreación del mundo polar es impresionante, que en verdad llegamos a sentir frío cuando vemos los exteriores, que si bien sabemos que existen en esta tierra, parecen alienígenas; asimismo, el interior de los barcos y todo lo relacionado con las actividades de los marinos, está representado con cuidado y belleza.  En todo caso, hay unos cuantos flashbacks que nos muestran la vida en Inglaterra, tan distinta a la zona donde transcurre en su mayoría esta obra; dichos saltos al pasado ayudan a definir en parte a los personajes, en especial a dos de aquellos más significativos para la trama.  De igual manera, hay espacio para el pueblo de los ya mencionados esquimales, quienes cumplen un papel relevante dentro de este drama sobre la miseria humana y la vastedad del mundo que creemos conocer.
     Las actuaciones son de primera y en general cuesta decidirse por quién trabaja mejor, que más encima en uno de los protagónicos se encuentra el veterano Ciarán Hinds (la imagen suya con el rostro compungido por el mismo terror, es una de las imágenes icónicas de este programa).  Y a esto se le suma un trabajo técnico y artístico de primera, con momentos muy gores, estupendos efectos especiales y una banda sonora que ayuda bastante a crear la atmósfera que nos atrapa de principio a fin.
     En cuanto al final y lo que podríamos llamar el epílogo, les prometo que los impactará, que escapa de todo convencionalismo y eso es para aplaudir en verdad.
     Por último, el propio Dan Simmons ejerció de productor de esta serie (al menos en su primera temporada, que la segunda cuenta una historia por completo diferente, en una época y lugar distintos).  Ya era hora que los productores hayan puesto su atención en la bibliografía de este autor, largamente ignorado en lo que a adaptaciones audiovisuales se refiere y es que salvo un episodio de la serie antológica Monsters (de principios de los noventa y que el mismo escribió sobre su cuento Metástasis), antes no habíamos podido ver nada más al respecto; es de esperar que pronto podamos disfrutar de otro trabajo suyo llevado a la pantalla chica o grande.



                                          Cortitos, pero preciosos créditos de apertura. 

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