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sábado, 20 de mayo de 2023

¡Juntos de nuevo y por fin!


    No tuvimos show propio de nuestro mandaloriano favorito y de su adorable compañero, durante más de un año, pero al menos los pudimos ver como invitados en la propia serie de Boba Fett (donde, como no, terminaron por "robarse la película"). Hasta que este año volvieron para nuestro placer, siempre dejándonos con gusto a poco, porque 8 capítulos es muy poco para sus seguidores acérrimos, aunque peor es nada.
     Más encima, nos trajeron a varios de los viejos conocidos y que también habían conquistado nuestros corazoncitos; no obstante, cierta mujerona grandota, que nos caía bien, ya no volvió, porque para pesar de muchos cancelaron a su actriz solo por pensar distinto (la dictadura de los políticamente correctos, de las minorías y de la bien llamada Generación de Cristal).
     A falta de la anterior, tuvimos a la hermosa Bo-Katan (me alegro de que muestre su bello rostro seguido, porque amo a la actriz desde que nuestros caminos se cruzaron en Battlestar Galactica) y quien, en la práctica, se vuelve para esta ocasión en coprotagonista de la historia.  Gracias a lo anterior, tan buen personaje (¿Acaso hay alguien que desperdicie en estos maravillosos shows live-action de Star Wars?) inicia, ahora más que nunca, su propio proceso de redención y el que implica, nada menos, asumir como corresponde su papel de heredera del otrora reino de Mandalore- caído en desgracia por culpa del Imperio- y reunificar a su pueblo disperso por las estrellas... ¡Así que, para placer nuestro, tendremos a un montón de tipos y tipas con cascos y jetpacks, volando frente a nuestros ojos!
    Alguien que también vuelve para nuestro regocijo, es el ahora honorable Greef Karga, quien nos cae agrada con facilidad y el cual, esta vez, tiene un papel significativo para el futuro de nuestros queridos Din Djarin y Grugu; más encima, el mismo actor que lo interpreta dirige uno de lo episodios y vaya que lo hace bien.
     De igual manera, tenemos de vuelta a nuestra mecánica favorita, aunque no sale en pantalla tanto como quisiéramos.  A la anterior, se le suman unos oscuros personajes, que no pensábamos que estarían otra vez entre nosotros y quienes en la práctica son los protagonistas de un capítulo decisivo, para lo que se está cocinando: el resurgimiento del mal en la galaxia.  Se trata de un potente episodio, lleno de intriga, que más encima nos entrega supuestamente al primer personaje no-binario de la saga.
    Y a todo lo anterior, debemos agregar el también retorno del mayor villano (hasta ahora) de The Mandalorian.  Si han visto las temporadas anteriores, ustedes mismos pueden deducir de a quién me refiero.  Solo diré al respecto, que siempre es un placer ver a su actor frente a la cámara (¡Y pensar que vino el año pasado a Chile para la Comic-Con! Aunque no tuve el placer de verlo en vivo, porque había que pagar para ello); lo mismo, respecto a tener de nuevo entre nosotros a tan tremendo personaje.
    Como actores invitados, otro actorazo como Jack Black aparece de invitado, acompañado por Rizzo, una rapera de la que nada sabía y quien junto al anterior interpretan a un simpático matrimonio. A los dos recién mencionados, debemos agregar a otro ídolo de la actuación, al veterano Cristopher Loyd, quien nos concede un nuevo papel suyo digno de aplausos (¿Serán estos 3, acaso, fanáticos de Star Wars, pues contar con ellos y para el mismo capítulo, igual saldría caro en circunstancias normales?)
    Mención aparte los efectos especiales "retro" para Grogu y otras criaturas, que me traen lindos recuerdos.
    Por último, si bien me divertí mucho con la temporada y una que otra lagrimita derramé en el último episodio, me parece que esta última tanda del show, fue la menos buena o que no llegó a los niveles de encanto de las que le precedieron (pese a su espectacularidad visual) ¿La razón? La trama principal a ratos me pareció algo latera.
     Y antes que se me olvide, para pesar de much@s, Pedrito Pascal en ningún momento se saca el casco.


                     Hace un par de semanas atrás me compré, supuestamente en oferta, este peluche
                     de Grogu, pensando que era un animatrónico.  Al final lo devolví, porque más
                     encima no tenía patas.  La foto me la saqué tristón por la decepción, antes de devolverlo.

domingo, 5 de junio de 2022

Lo mejor de Star Wars está aquí.


 
    La última trilogía de Star Wars fue un fiasco para muchos y muchas, incluyendo gente entre los seguidores más acérrimos de la saga cinematográfica; todo ello al punto de que no faltaron quienes, como ñoños jihadistas que son, propusieron obviarla de la cronología oficial (hay que reconocer que su primera entrega, El Despertar de la Fuerza, es una descarada copia en muchos aspectos a Una Nueva Esperanza).  Solo Rogue One, una historia anexa dedicada a eventos anteriores al Episodio IV y posteriores a La Venganza de los Sith, consiguió acaparar los aplausos del público general, fanáticos y la crítica, quienes pensaron que con esta oleada de nuevas cintas dedicadas a los personajes secundarios y a arcos argumentales paralelos, se vendría una seguidilla de nuevos filmes de la saga de igual calidad o superior; entonces llegó la película dedicada nada menos que al icónico Han Solo, sobre su juventud, y  el sueño dorado se vino abajo, de tan mala que era (que el actor elegido para hacer del antihéroe no dio la talla- más parecía vampirito de CrespusCULO, que un macho alfa como el que conocimos con Harrison Ford y ni la dirección de Lawrence Kasdan- guionista de El Imperio Contraataca- logró salvarla del repudio e inmediato olvido).
    Frente a casos como los mencionados más arriba, la trilogía precuela llegó a ser revalorada como algo lejos superior a esta última partida, bastante criticada en su momento (aunque, por mi parte, pobre de quién ose hablar mal en mi presencia del Episodio III).
    Tenía que llegar a Disney- que fagocitó por completo Marvel y Fox- alguien como John Favreau (hoy uno de los santos de mi devoción absoluta), para que, con una creatividad impresionante, lograra resucitar (nada menos que para la pantalla chica) lo mejor de la franquicia.  Es así cómo nació The Mandalorian, un show del cual esperamos con ganas su tercera temporada.  Más encima, para disfrute de viejos y nuevos adeptos del universo de Star Wars, Favreau nos trajo de vuelta en la segunda temporada a Boba Fett, el famoso cazarecompensas que inspiró a la figura del buen Mando, dejándonos con la promesa de un título dedicado por completo al viejo guerrero.
    El Libro de Boba Fett se estrenó el año pasado en Disney+, el streaming de la casa de Mickey y sus amigos, dándonos solo 7 episodios, aunque nada de relleno y puro filete al estilo de los mejores blockbusters gringos y las recordadas matinées de género. Con el retorno del varonil Temeura Morrison como el renacido mercenario, no solo cuenta su historia, a partir de la impactante escena de post créditos de la segunda temporada de The Mandalorian; sino que nos revela, qué fue de él luego de que supuestamente lo vimos morir en El Regreso del Jedi.  Es así que somos testigos del emotivo proceso de su viaje interior, junto a una comunidad muy singular que lo acoge y lo marcará para el resto de su vida (el episodio 2, centrado en su vida junto a esta gente, en verdad es uno de los capítulos más hermosos que he visto en una serie live action... ¡Y he visto muchos!); por otro lado, el uso de estos individuos dentro de la trama, que conocimos solo como un "horror" más del desierto de Tatooine, es un ejemplo más de cómo se puede aprovechar de la mejor manera, el bestiario de una magna obra como lo es Star Wars.
     Por otro lado, la trama nos cuenta qué pasó luego de que Boba Fett consiguiera- en circunstancias muy particulares- cierto nivel de autoridad en su planeta de adopción; de ese modo, su proceso de redención se nos va definiendo mucho mejor, más ahora que sabemos qué lo hizo en realidad cambiar y descubrimos que- tal vez- nunca fue un verdadero villano.  Luego, su enfrentamiento con los verdaderos malvados de la historia nos dará un arco argumental que nos deparará un montón de gratas sorpresas.
     A lo anterior debemos agregar la presencia de Fennec Shand, la ex asesina mercenaria que se ha convertida en su compañera (no amante) y quien, tal como Boba Fett, se encuentra en su propio camino a la autorealización y redención.   No está de más decir que esta fémina es, quizás, el mejor personaje femenino de este universo de Star Wars televisivo (de los creados por el buen Favreau, que la jedi Ashoka Tano proviene de relatos mucho más antiguos).
     Nuevos personajes maravillosos nos regala el programa, entre ellos un gracioso burócrata y un hosco asesino Wookie (otra inolvidable recreación de la iconografía propia de este universo) ... Aunque quien lejos conseguirá nuestra atención, va a ser un viejo conocido del protagonista y cuya presencia recalca, más aún, el tono de western espacial del programa.
    Asimismo, completan este delicioso plato ñoño varios nombres del pasado, con numerosos reencuentros que harán de nuestras delicias y, con mayor razón, conseguirán que amemos Star Wars según San John Favreau.
    Si bien el precioso tema de los créditos pertenece a Ludwig Goränson, el mismo de The Mandalorian, el resto del acompañamiento musical corresponde a Joseph Shirley, quien logra hacer más épico todo gracias a sus acordes.  Por otro lado, la mayor parte de los capítulos fueron dirigidos, por un talento ñoño tan versátil como lo es Robert Rodríguez, lo que es para celebrar también... ¡Y no olvidar los preciosos dibujos de los créditos finales!
   Ahora a esperar regrese pronto Boba Fett y compañía, que por el momento Din Djarin y Baby Yoda estarán antes, de nuevo, por estos lares.

Precioso afiche retro con spoilers incluidos.


lunes, 1 de febrero de 2021

El Camino así es.

 


    Tras un memorable estreno, el primer show televisivo de imagen real del universo Star Wars, The Mandalorian, consiguió lo que la nueva trilogía para el cine y su vapuleada película independiente dedicada a Han Solo no lograron: Llevarse todos los elogios y no sólo de los fanáticos acérrimos, sino que también los aplausos del público poco entusiasmado con la franquicia (como este servidor) y la crítica.  Fue así que en octubre del año pasado, a manera de otro bálsamo para pasar la actual pandemia y cuarentena, llegó la segunda temporada y que bien podemos decir sin vergüenza es superior a su predecesora, nos emocionó bastante y con solo 8 episodios otra vez nos dejó con ganas de más y más.
    La serie continuó las andanzas del ahora heroico Din Djarin, el otrora solitario Mandaloriano interpretado por el actualmente chileno más querido a nivel internacional (je) Pedro Pascal, quien debe cumplir su obligación como hombre de honor para llevar al adorable Baby Yoda (del cual ahora sabremos su verdadero nombre y que sin haber hablado en las dos temporadas es, sin dudas, una presencia aún más poderosa que el propio “Mando”) a donde los suyos y de ese modo salvarlo de los villanos representantes del Imperio que pese a su derrota en la trilogía original de los filmes, trata de levantarse de sus cenizas. 
    El programa mantiene la idea de las historias autoconclusivas en buena parte de sus entregas, si bien cada una de estas minitramas ayudan a desarrollar el argumento central, que en determinado momento toma un giro inesperado (y doloroso), hasta el espectacular final que significará muchas cosas para nuestro protagonista y el futuro de la serie. 
    Si en su mencionada primera temporada con tan “poco” material, logró hacerse tan entrañable este título, al aprovechar de manera inteligente la rica mitología del universo de Star Wars, esta vez se reforzó todo más que nunca al hacer aparecer nada menos que 5 personajes icónicos de la franquicia, un par de ellos salidos de los cartoons ya bastante populares y el resto verdaderos clásicos de los filmes hollywoodenses (imagínense la experiencia casi orgásmica de los seguidores y, por otro lado, la de quienes como yo nos criamos viendo las viejas películas).  Por otro lado, tras haber creado varios personajes originales, que con facilidad se ganaron más que nuestros respetos (entre héroes, aliados y villanos), aunque muchos de ellos hayan salido solo una vez, para gusto nuestro buena parte de estos volvieron a salir e incluso algunos tuvieron un coprotagonismo muy acertado.  Cabe mencionar la evolución por la que pasan muchos de ellos, con una humanidad destacable, donde el tema de la redención está presente en varios de tales casos y, pese a todo, no faltan los villanos increíbles que aun cuando sean desalmados, se encuentran construidos con credibilidad.
     No hay capítulo malo, si bien algunos destacan sobremanera y en ello está el esfuerzo de los responsables para mantener la calidad y, tal como ya se afirmó más arriba, darnos un producto superior a lo anterior.  Los efectos especiales de primer nivel, solo son la comparsa de aventuras en medio de paisajes hermosos naturales y escenarios artificiales que nos llevan a mundos inolvidables, algunos de ellos recordados con cariño gracias a las viejas cintas.
     Grandes artistas nos acompañan en esta ocasión y ojalá vuelvan a salir en el futuro cercano, destacando una artista de la talla de Rosario Dawson (con una tremenda carrera en cine, televisión y animaciones, que no solo las últimas muestran su interés hacia el mundo de la ñoñería, como su recordado papel de la enfermera Claire Temple en las producciones Marvel de Neflix), un ya maduro y aun así regio Michael Biehn (actor fetiche de las producciones de James Cameron ochenteras, como Terminator, Aliens y The Abyss), la preciosa Katee Sackhoff (a quien tuvimos el gusto de conocer, cuando hizo el papel de Starbuck en el remake de la serie televisiva Gallactica) y me reservo el regreso al universo de Star Wars de otros dos grandes actores, para no quitarle la sorpresa a quien aún no ve (y disfruta) esta temporada.
     El humor está muy bien utilizado y es capaz de sacarnos más de una carcajada sin que se pierda el sentido más sublime de la trama, que en más de una ocasión nos llevará a las lágrimas (y no digo porque estemos frente a algo doloroso, sino debido a que hay momentos de verdad emotivos en la serie, claramente preparados para un público más adulto y exigente, que los niños que ven la serie tan solo por su espectacularidad visual y carácter entretenido). Puede llamar la atención que para darle cierta naturaleza “familiar” al programa, pese a sus guiones sofisticados y dramatismo, la violencia esté trabajada de tal manera que apenas se ve sangre y eso que los muertos caen por montones… Por esto y lo anterior, no quepa duda de que con The Mandalorian estamos frente a un show que ya está haciendo historia.
     Por último, atención especial al homenaje a ese otro clásico de la ciencia ficción (y también del terror) que es Alien.  Lo mismo, no olviden quedarse a la escena de postcréditos, que sirve como prólogo a la próxima serie de imagen real de Star Wars, que se estrenaría este año.

lunes, 2 de marzo de 2020

La salvación de Star Wars.


1. ¿Qué está pasando con la franquicia?

      Hoy en día, ya terminando la segunda década del siglo XXI, quien no conoce de Star Wars, sus películas y personajes (por no mencionar la inmensa carga mediática que estos títulos poseen, que rivalizan con otros títulos populares gringos salidos de Disney, DC y Marvel), es definitivamente un ave raris y es que nadie es una isla, menos en los tiempos actuales; por esta razón, no voy a dedicarme a hablar de sus orígenes y de qué va este universo, sus características y nombres más famosos (además, por mucho que tengo bellos recuerdos al respecto, desde mi más tierna infancia, no soy un fan devoto al respecto).
     Hartos años y hasta décadas pasaron como para que la Trilogía Original de Star Wars (Episodios IV, V y VI) tuviera sus nuevas entregas, ello recién en la segunda mitad de los noventa con la siguiente trilogía, a manera de precuela (Episodios I, II y III respectivamente). Hubo entre tanto dos filmes infantiles sobre los Ewoks (esos ositos exquisitos- lo siento, me encantan- que debutaron en el Episodio VI, El Regreso del Jedi), creo para la televisión y ahora olvidados; a los que les siguió una serie animada y también otro programa de dibujos animados dedicado a los droides R2-D2 y C-3PO. Si bien la segunda trilogía fue dirigida por el propio George Lucas, el creador de la franquicia, esta estuvo llena de críticas y mucha gente quedó con el sabor amargo en la boca y el corazón.
     Más de una década, ya en el nuevo milenio, transcurrió para que volviera a los cines Star Wars, por medio de una tercera trilogía, los Episodios VII, VIII y IX; se suponía que gracias a ellos, se recobraría lo mejor de esta saga en la pantalla grande, no obstante esto no fue así, pese al regreso de varias de sus estrellas icónicas de los mejores tiempos de la serie.
     Hay que ser justos, en todo caso, y al menos pudimos ver en la tele mejores nuevas historias sobre los Jedi, el Imperio, los rebeldes y todo eso; todo hecho a partir de la segunda trilogía. Asimismo, se realizó una cinta en GGI para el cine, ubicada entre los        Episodios II y III, pero esta pasó sin pena, ni gloria.
     Tuvo que llegar Rouge One a las salas (una precuela al Episodio IV), prácticamente al nivel del Episodio V, El Imperio Contraataca, para que por fin los millones de amantes de Star Wars a lo largo del mundo, compartieran junto a la crítica una opinión más que favorable. Fue así que en efecto había "una nueva esperanza" en el horizonte, de que la calidad y originalidad de estas obras en el cine podían mejorar. Empero, apareció otra "Historia de Star Wars", como le pusieron genéricamente a estos largometrajes a manera de spin-off, aquella dedicada a la juventud de uno de los personajes más famosos de estas ficciones: Han Solo. Su factura tan falta de espíritu (por no ocupar palabras más duras, que al menos a mí me entretuvo, si bien no volvería a ocupar mi tiempo en dicho título), demostró que si un guión es "malo", poco puede hacer un director como el versátil Ron Howard para sacarle provecho (y eso que esta obra fue escrita por Lawrance Kasdan, el hombre detrás de esa joya que es El Imperio Contraataca).
     El poco "feliz" cierre de la nueva trilogía el año recién pasado, dejó muy por debajo el futuro de Star Wars en su formato audiovisual. Pero una luz apareció para alentarnos al respecto y es así cuando por fin llego al punto que hoy nos reúne.

Precioso afiche onda retro y emulando las cintas de spaguetti western (que este programa tiene mucho de ese tipo de cine).
2. No solo de Darth Vader viven los ñoños.

    Presentado en el citado Imperio Contraataca, el mercenario enmascarado y misterioso Boba Fett, se transformó de inmediato en uno de los personajes más populares entre el público. Esta fama suya llegó a tal punto, que en el recordado Especial de Navidad para la tele de Star Wars (1978), tuvo hasta un cortometraje animado y de ese modo quedó claro que los personajes de estas películas, contaban con tal sello que bien podían tener su propia vida en historias autónomas y donde ellos fuesen los protagonistas principales.
    Fue así que en el Episodio II, El Ataque de los Clones, se jugó con este deseo del regreso de Boba Fett (idea para potenciar más la cinta, con un villano memorable que ayudara a levantar más la moral de la saga, luego de la mala crítica que tuvo la entrega anterior, La Amenaza Fantasma); sin embargo, el que apareció como uno de los tantos rivales a los que se enfrentaban los héroes, era en realidad su padre, Jango Fett, si bien un pequeño Boba también salió en escena.
     Teniendo en cuenta el atractivo del mencionado mercenario y lo alicaído que para estas fechas estaba la franquicia en materia de producción "live action", se atrevieron a crear una serie para la televisión que rescatara lo mejor de Star Wars y entre ello la figura del susodicho personaje. Fue así como nació The Mandalorian.

Mando y algunos de sus geniales compañeros.
3. Cómo una "humilde" serie de solo 8 episodios, puede superar casi todo visto desde las dos últimas décadas.

    Creada por un artista al cual cada vez le rindo más pleitesía, John Favreau, actor, director, productor y también guionista, quien se valió del misterio detrás de Boba Fett y su padre para tener como antihéroe/héroe a otro enmascarado y con una apariencia similar a estos dos (recordemos parte de su exitosa filmografía, aparte de dirigir filmes tan divertidos y bien hechos como Zathura y Elf; luego fue el responsable de dirigir el primer filme de Ironman, dando inicio al Universo Cinemático Marvel y donde además hizo del simpático Happy Hogan, guardaespaldas y mejor amigo de Tony Stark; volviendo a dirigir y a actuar en la secuela y saliendo en otros filmes del UCM, incluyendo los dos filmes en solitario del actual Spider-Man; por no mencionar su trabajo para la serie de ciencia ficción The Orville y sus películas El Libro de la Selva y El Rey León, sobre los clásicos animados de Disney)
     Los mandalorianos son una secta hermética y todos sus miembros usan máscaras, que nadie puede ver el rostro de su gente. Muchas interrogantes nos quedan sobre esta religión, aunque al menos ya sabemos de dónde viene Boba y su padre. La historia ocurre poco después de la caída del Imperio, luego del emotivo final de El Regreso del Jedi, el Episodio VI. El protagonista ha sido contratado para "rescatar" un valioso objeto, del cual nada sabe y entregarlo a su empleador. En el camino descubre parte de la verdad sobre este bien preciado y decide recuperarlo luego de que en una primera instancia cumplió con su trato. Es así que se convierte en un fugitivo, siendo perseguido por sus antiguos compañeros mercenarios, por lo que no le queda otra que escapar y enfrentarse a sus perseguidores cuando no le queda otra.  Poco sabemos acerca de la intimidad de quien en realidad se llama Din Djarin, si bien apenas usa su nombre y a muy pocas personas se los ha dado; solo los breves flashbacks sobre su infancia, nos pueden dar alguna pista al respecto sobre su identidad.
     La serie está llena de guiños a lo que hemos visto en Star Wars, los cuales nos pueden hacer sonreír en más de una ocasión y admirarnos; como también ayudarnos a que nos demos cuenta, del respeto con el que se trató el material previo a esta producción y para demostrarnos que este universo sí se aprovecha bien, puede darnos verdaderas perlas como esta.
     Hay humor, aventura y acción por montones, aunque sin caer en absurdos infantiles y/o populistas; pero es en los momentos de sublimidad, donde el heroísmo del protagonista y otros personajes, con su humanidad abordada de manera tan sobrecogedora, que el espectador más sensible (y ñoño) se da cuenta que está frente a una maravilla de serie. Pues uno de los grandes temas de este programa es el de la redención, el cual no solo es algo para su carismático protagonista, puesto que vemos cómo uno y otro de los rostros que pasan por la pantalla, se enfrentan a la adversidad con honor y aún así con una alegría y una paz interior que los hace admirables. No son personas perfectas, eso sí, que la duda forma parte de un personaje bien construido; sin embargo, nos resulta fácil encariñarnos con ellos por todo eso y más.

Supuesto cómic vintage como los que sacaba Marvel en los setenta de Star Wars.
4. Otros valores a destacar.

      El papel principal corre por parte de mi compatriota Pedro Pascal, a quien tuvimos el gusto de ver en Juego de Tronos haciendo de Oberyn Martell. Su talento queda demostrado por el valioso detalle de cómo es capaz de demostrar tanto usando su lenguaje corporal, sin mostrar su rostro (salvo el breve momento en que se saca el casco). Por supuesto que su tono de voz e inflexiones ayudan bastante para caracterizar su rol, de modo que quien le toca doblarlo en versiones para otras lenguas, debe realizar una labor igual de maravillosa.
      Por otro lado, nos encontramos con artistas de la talla de Nick Nolte (que en todo caso, no sé si solo puso la voz, puesto que bajo todo ese maquillaje que usa, bien podría estar realizando otra persona la labor física) y el legendario Werner Herzog (más conocido como director de cine) en papeles muy atrayentes, entre héroes y villanos; que con su presencia enaltecen bastante este show y que rápidamente se ha convertido en un referente para millones de personas en todo el mundo. A los anteriores artistas veteranos y de primer nivel, se suman otros que merecen nuestros respetos: Carl Wheaters (¡Vaya que ha envejecido bien ese hombre!) y Taika Waititi, quien hace poco recibió el Óscar por el guión adaptado del filme que dirigió y coprotagonizó Jojo Rabbit (y no olvidar que antes estuvo detrás de las cámaras en Thor: Ragnarok y donde también tuvo un muy gracioso papel). Asimismo, este fue el tercer trabajo actoral durante mis vacaciones de verano, en el que vi a Giancarlo Exposito demostrar su valía y vaya que lo hace bien (los otros dos, en Materia Gris, la primera historia con la que parte Creepshow y la otra en la segunda temporada de Westworld); su villano incluso supera al realizado por el maestro Herzog y además, para gusto de muchas personas, de seguro volverá a salir al menos en la siguiente temporada.
     Entre los secundarios o recurrentes, destaca una bella guerrera, que bien podría hacerse personaje principal a futuro. No obstante, es la gran sorpresa de esta serie, el adorable "Baby Yoda", que ni siquiera tiene diálogos, el que lejos se roba la cámara cada vez que sale. No diré qué papel cumple acá, para que quien aún no ha visto este título lo descubra por su cuenta y goce tanto como uno está revelación...Solo les confesaré que sin ser fanático de la franquicia, que queda claro estoy fascinado con este producto suyo, si hubiera de tener alguna figurita de su merchandising, feliz sería un peluche o el animatrónico que ya salió de esta "cosita rica".
     Para terminar (que el post me salió mucho más largo de lo que me esperaba), celebro que si bien este programa posee una trama central que se desarrolla a lo largo de su extensión, posee capítulos autoconclusivos que cuentan otras historias memorables; entre estas, cabe mencionar ese hermoso episodio en tono homenaje al clásico de Akira Kurosawa Los 7 Samuráis (que ya los gringos antes habían tributado con el western Los 7 Magníficos).
    Y antes que se me olvide, si bien la serie no tiene créditos de apertura, al menos posee algo parecido muy bello a manera de presentación del universo Star Wars.  Por otro lado, al terminar cada capítulo, aparecen algunas de sus escenas más icónicas a manera de ilustración y ellas hechas con una exquisitez que da gusto verlas; de este modo, el carácter épico de la serie queda de manifiesto en tan valioso detalle.



                    Tráiler teaser y vaya que está bien hecho y engancha al futuro espectador.
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