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domingo, 21 de febrero de 2021

Una manera inaudita para cerrar espectacularmente una saga (II)


 4. Dramatis Personae.           
 
    Numerosos personajes integran esta novela, apareciendo solo dos de los ya conocidos de las entregas anteriores de la saga.  El problema para memorizar los nombres de todos estos otros (independientemente de mi mala memoria), es que el autor juega con la inclusión de un lenguaje rico en patronínimos, honoríficos, prefijos y sufijos propios de lenguas como el griego, ruso o el japonés, donde los nombres de las personas varían bastante según el significado que uno quiera darle y la importancia que las personas tengan en determinadas relaciones.  Sin embargo, antes de comenzar la narración, Card nos explica en un apartado cómo funciona esto dentro de la sociedad que nos muestra en su última entrega de la serie  El Retorno (que a mi parecer es confuso con tanta información, si bien de seguro más de alguien lo agradecerá).  Por mi parte, trataré de recurrir a los nombres más sencillos de los coprotagonistas de este libro, el cual posee un carácter coral como el resto de la serie y otros del mismo autor.
 
Akma: De niño vivió junto a su familia como esclavo, siendo sometido a varios vejámenes por parte de humanos y de “Gente del Suelo”, lo que lo llevó a volverse alguien resentido en especial con su padre, quien perdonó y luego acogió a sus antiguos opresores, como también con los representantes de la otra especie.  Nacido con el poder de influenciar en otros, ya adulto es el causante de un movimiento ideológico que provoca el gran conflicto al que se deben enfrentar los héroes.  Pese a todo, no es una mala persona y ama a su hermana menor Luet, quien más adelante será una de las personas necesarias para llevarlo por el buen camino.
 
Akmaro: Padre de Akma y de Luet, es un sabio y compasivo hombre que lidera a su gente, con la que comparte más de un periodo de sus vidas, al promover los ideales de integración entre las 3 especies inteligentes que hay en el planeta; esto les trae varias cuitas que solo gracias a la calidad de su espíritu logra sobrellevar con dignidad y al final termina por convertirse en el consejero del rey, que lo acoge a él y a sus seguidores.
 
Didul: El hermano líder de los Pabuli, los hijos del rey que atormenta a Akma y a su pueblo, pese a la primera apariencia que nos da como un muchacho cruel (al igual que sus hermanos), luego visto a través de los ojos de Akmaro y de la maternal esposa de este, logramos apreciarlo como quién es en realidad: otra víctima de la maldad de su progenitor.  Tras la buena influencia que cae sobre él y sus hermanos, logra convertirse en un gran hombre, famoso por la humildad que antes no poseía.
 
Mon: Uno de los príncipes del reino justo al que llegan Akma y su familia a vivir, tras escapar de la opresión a la que estuvieron sometidos por años.  Amable, pero inseguro con sus propias decisiones y acciones, puede saber de forma “natural” el grado de veracidad de aquello que le cuentan y observa.  Entre todos sus hermanos, es con su hermana Edhadeya con quien tiene mayor confianza y quien tal como sucede con la relación entre Akma y Luet, será fundamental para que cuando esta ya sea grande, pueda reparar sus equivocaciones cometidas junto al propio Akma, que tantos pesares les traen.
 
Bego: Bibliotecario del rey de los Nefai, el pueblo al que llegan Akma y su gente a vivir en libertad, es un casi anciano “ángel” muy inteligente y bastante considerado en la corte.  Educa a Mon y a sus hermanos varones, aunque es con el chico con quien tiene mayor cercanía; de modo que este viene a ser uno de los responsables del lío que se desarrollará con el pasar de los años y que solo gracias a la intervención positiva de varios podrá solucionarse.
 
Voozhum: La única Cavadora (Gente del Suelo) de relativa importancia en la novela, era una esclava que cuidaba de Edhadeya durante su infancia y a la que esta última adoraba y consideraba su mejor (y tal vez única) amiga.  La presencia de esta en la vida de la princesa, será fundamental no solo para ella.  Para grata sorpresa de la muchacha y de los lectores, muchos años después ambas mujeres se reencuentran, luego de que la Cavadora fuera puesta en libertad y abandonara el hogar de su antiguos amos.
 
Shedemei: La única de todos los personajes de los libros anteriores, vive en la nave conocida como Basílica, protegida por la avanzada tecnología que la mantiene joven y sana.  Conocida como “La Insepulta”, una figura mítica para los actuales habitantes de la Tierra, primero ve desde lejos los acontecimientos y apenas interviene, hasta que decide participar de manera directa en los eventos que se describen en este libro.
 
Alma Suprema: La inteligencia artificial que convive con la anterior, se supone que no está viva en realidad y que su simpática personalidad solo es el resultado de su desarrollo a lo largo de los siglos, que la ha hecho mejorarse a sí misma; sin embargo, sus chispeantes diálogos con Shedemei nos hacen considerarla como a una persona sin mayores problemas.
 
5. Observaciones finales (los niños de Card).
 
    Tras terminarse de leer completa una saga como esta, que bien está a la altura de otras de su autor, aunque por una u otra razón no es tan famosa y premiada como las de Ender y Alvin Macker, uno puede evidenciar ciertos rasgos característicos de su narrativa: dejando de lado el tema de la religión, que es fuerte incluso entre sus cuentos en cualquiera de los subgéneros que aborda, destaca el concepto de la familia tan fuerte en estos libros y en especial en la novela que estamos terminando por comentar; y es que al menos en Nacidos en la Tierra, tenemos dos grupos familiares que forman parte de los protagonistas, comunidades donde se respeta bastante las figuras de los padres y donde por lo general la hermandad entre los hijos de estos es muy estrecha; en contraposición a estos, nos encontramos con una tercera familia, si bien solo conocemos de ella a los hermanos varones, pero esta es importante para servirnos como punto de comparación con las otras dos, al ver cómo la forma en que los progenitores educan a sus retoños los marca considerablemente.
     Ligado a lo anterior, se encuentra la caracterización que hace el autor de sus personajes y donde destaca el papel que toman los niños, quienes en muchos casos son los verdaderos protagonistas o al menos están a la misma altura de relevancia que los mayores.  Ahora bien, estos chicos y chicas se hacen entrañables para el lector y cuando se trata de sagas como las mencionadas arribas, los vemos crecer de tal manera que da gusto (ya sea en un solo libro como es el caso de este o a lo largo de varios que componen la serie a la que pertenecen).  En el caso concreto de la saga de Ender, al ser los muchachos superdotados, es entendible que estos piensen con un nivel de madurez envidiable, así como posean una labia que muchos adultos quisieran tener; todo esto lo podemos aceptar sin reparos, sin embargo cuando luego vemos que el mismo tipo de pequeños salen en otras obras del autor, como bien es el caso de la novela que hoy nos atañe, podríamos considerar este detalle como una especie de autoplagio o bien como una incapacidad de Orson Scott Card para crear niños que sean cercanos a la realidad al, por ejemplo, hacerlos jugar con juguetes y darles verdaderas preocupaciones como gente de su edad (actividades y aspectos nunca tratados en su narrativa, al menos hasta donde yo he leído y puedo recordar).  Al respecto, me gustaría encontrarme con algún título suyo donde los chiquillos sean tan realistas, como aquellos que sí sabe definir gente como Stephen King… Bueno, nadie es perfecto, aunque no quede duda que leerse un ciclo como el que hoy acabamos por fin de revisar, resulta ser un cúmulo de horas de diversión sana, emociones variadas y reflexiones para uno, así como para compartir con los demás (tal como ahora he podido hacerlo con ustedes).




domingo, 7 de febrero de 2021

Una manera inaudita para cerrar espectacularmente una saga (I)


 1. La larga espera ha terminado.
 
    Entre mayo y agosto, más o menos, de 2018 emprendí la tarea de leerme de una vez todos los libros de La Saga del Retorno de Orson Scott Card, la que poseía desde al menos hace una década y estaba pendiente en mi biblioteca; sabía que en determinado momento me iba a quedar corto, al no contar con el último tomo, llamado de manera muy significativa Nacidos en la Tierra (1995) y siendo este el quinto de la pentalogía.  Cabe mencionar que en comparación con sus series de Ender, La Sombra y Alvin Macker, esta que hoy nos reúne es casi desconocida y no se edita tanto como las otras, al menos en español; fue justamente esta razón la que me impulsó a conocer tal faceta de mi segundo escritor favorito (¿A ver cuál es el primero), a quien le perdono su homofobia por tanta belleza en sus obras y es que nadie está libre de pecado, ni es perfecto, por no mencionar el detalle que puedo separar al autor de su obra y contextualizar sus fallas como sujeto.
     Busqué en Internet dónde comprar la novela, que si bien estaba en inglés sin mayores problemas, tan solo pude descargarla en PDF en mi lengua materna; no obstante, como no me gusta leer en digital, me aguanté y si bien de vez en cuando preguntaba en alguna librería si la tenían, con el tiempo ya me olvidé de hacerlo… Entonces la cuarentena más rigurosa por el Covid-19 se levantó y de ese modo abrió el famoso Persa Bío-Bío, comercio informal de la ciudad en la que vivo y donde me gusta ir a comprar de vez en cuando, que allá se encuentra de todo, barato e incluyendo muchas cosas que ya están descatalogadas (los extranjeros que leerán estas palabras, háganse una idea de una especie de mercado inmenso, con vendedores dedicados a todo tipo de productos, que los llamados “persas” o “ferias” en Chile son muy populares y por mi parte me fascinan desde pequeño).  Ese día fui con mi sobrinito regalón, Amilcar, hace rato mi compañero de viajes a ese lugar y me encontraba “vitrineando” de manera distraída cuando me paré frente a un puesto: ante mis ojos estaba el objeto tan preciado, que ni siquiera pretendía buscarlo; estaba barato, en una preciosa edición que ya no sale y no dudé en pagar por ello.
     Me prometí que sería mi próxima lectura antes de finalizar el 2020, pero ya era noviembre, el tiempo se fue volando y solo en enero, plenas vacaciones de verano que aún disfruto (encerrado, pese a todo), me lo leí de un tirón.  Así que ahora ya es el momento de compartirles mis impresiones al respecto, que disfruté mucho de este texto, si bien no recordaba mucho en qué había quedado todo y en especial a sus mismos personajes que se me borraron en su mayoría de los recuerdos.
 
2. La historia.       
 
     En contra de lo esperado y tras haber llegado por fin los viajeros al viejo planeta madre, donde entraron en contacto con dos especies inteligentes autóctonas, que evolucionaron por sí mismas durante la ausencia de los seres humanos a lo largo de miles de años, han pasado nada menos que 500 años; todos los personajes que conocimos murieron hacen rato, salvo una de las heroínas de los volúmenes anteriores y quien se mantiene joven gracias al llamado “manto”, un objeto con el que la inteligencia artificial conocida como el Alma Suprema la protege, para mantener así el legado correspondiente, conseguir el verdadero propósito del retorno a casa y velar por los descendientes de quienes venían desde el planeta Armonía a cumplir su misión.
      En la Tierra se han creado distintas comunidades que mantienen sistemas políticos monárquicos y patriarcales, separados entre sí y muchos de ellos enemistados entre ellos; algunos por completo separatistas y otros conviviendo con las especies no humanoides que hace rato habitan en el mundo.  Han habido varias guerras entre medio y revoluciones internas, que parece que la naturaleza del ser humano sigue su curso hacia la autodestrucción y la violencia, sin haber aprendido de sus errores; y es que todo lo que ocurrió antes y se nos contó en los otros libros, es para ellos historia antigua, convertida en mitos y leyendas, formando parte de su religión; puesto que además no conservan el conocimiento científico y tecnológico que tenían sus antecesores, salvo un par de objetos que veneran como si se tratara de reliquias mágicas. 
     En medio de este escenario, debido a la intercesión de “fuerzas superiores”, un grupo de esclavos humanos realiza un éxodo a otro reino para liberarse del yugo y allí con el pasar de los años florecen hasta formar parte de dicha sociedad algunos y otros como grupo independiente en las afueras de la ciudad.  Es cuando los mismos defectos de las personas, entre los que se incluyen algunos de los mismos “ángeles” (las criaturas aladas que se han unido a los hombres), despierta un nuevo conflicto religioso y político que está por socavar la paz conseguida con tanto sacrificio.  Por lo tanto, le toca a la llamada “Insepulta” intervenir de manera más directa para evitar el desastre, que entre medio hay varios interesantes personajes que están metidos en este conflicto; los momentos más emocionantes de todo este drama, se irán venir a cada momento de la lectura, en un libro que cierra con broche de oro, una saga que merece ser conocida y apreciada por lo amantes de la mejor ciencia ficción “humanista”.



 
3. Temas.        
 
3.1. La guerra.
 
    Varios conflictos bélicos se han desarrollado a lo largo del periodo, que ha transcurrido a lo largo de los 500 años que pasaron desde la última vez que supimos de los viajeros provenientes de Armonía, una vez que aterrizaron y comenzó a desarrollarse una nueva población humana, acompañada por “Gente del Cielo” y de la “Gente de la Tierra” … Pero, si bien recordamos, ya habíamos asistido a una guerra poco después de empezada esta nueva etapa (así que no solo esperanza venía con los elegidos por la versión original del Alma Suprema).
    No hay guerra justa a la luz de lo que nos cuenta el escritor por medio de esta fábula, ni siquiera usando todas las justificaciones que se les ocurren a los personajes; que tal como queda demostrado, estas son motivadas por la ignorancia y el miedo, sin olvidar el odio propio de corazones rígidos que no ven en el otro a su semejante.  Es por esto que estamos frente a la problemática de la OTREDAD, tan ligada a los temas que a continuación se mencionarán y que dará paso a otras formas de conflicto, que, aunque supuestamente menos destructivas, siguen horadando la posibilidad de conseguir la plenitud como comunidad.
    Como en otras obras de Card, aquellos dispuestos a hacer la guerra quedan marcados como sujetos menos evolucionados que los héroes, quienes buscan una manera pacífica de conseguir que todo el mundo quede contento y sin necesidad de derramar sangre. Cabe mencionar la historia de una antigua civilización humana, sobre la que se cuenta en la novela, de la cual prácticamente casi no queda registro, debido a su propia ineficacia para superar sus instintos violentos.
 
3.2. La xenofobia.
 
    La convivencia entre 3 especies inteligentes en apariencia tan diferentes entre sí hace difícil, aunque no imposible, que todo resulte sin mayores complicaciones. Es así que nos encontramos con atroces manifestaciones de racismo, donde quienes abrazan una ideología de este tipo se niegan a aceptar la igualdad de derechos de los “otros”.  El paralelismo con la historia real de la xenofobia en esta última entrega es evidente, encontrando momentos desgarradores relacionados con la esclavitud, la propaganda engañosa y los crímenes de odio que no dejarán indiferentes a los lectores de buen corazón; asimismo, la novela nos retrata de manera convincente lo fácil que podemos llegar a caer en estos errores, cuando más de un personaje noble, impulsado por su propia debilidad se deja llevar por los eventos de este tipo.
 
3.3. La religión.
 
     A sabiendas de que Orson Scott Card es un mormón practicante y que acostumbra no desatender los temas de la fe y de la religión institucionalizada en buena parte de sus títulos, lo que incluye además un fuerte discurso moralizante en ellos, llama la atención que en el caso de la presente saga que hoy terminamos de revisar, la teología no se vea como algo ligado al mundo metafísico; bueno, estamos hablando del género de la ciencia ficción, razón por la cual la existencia de fuerzas superiores más tiene que ver con elementos racionales, que sobrenaturales, tal como queda demostrado a lo largo de estas páginas. 
     La historia “real” se ha vuelto parte de la religión de los individuos que aparecen en el libro, donde una mujer que es la única que tiene acceso a una tecnología super avanzada, se ha convertido en una entidad mística (cuando llegamos al esperado clímax de todo esto, no puede ser más certera la manera de cómo Card juega con esta idea de que, tal como dijo alguna vez Arthur C. Clarke, la magia no es otra cosa que ciencia sofisticada y desconocida al común de los mortales).
     Pese a que a través del libro estamos presentando dogmas ficticios revelados en toda su verdadera naturaleza al lector, su desmitificación no es percibida como una manera de descubrir el engaño de la clase religiosa, sino como el nutriente que permite a un pueblo a tener su identidad y conseguir la tradición suficiente como para que se logre el desarrollo cultural de dicho pueblo. 
      No solo los humanos tienen su propia fe, tal como queda demostrado en el libro y los puntos en común entre las especies corresponden al carácter ecuménico de buena parte de la literatura cardiana, que nos invita a no despreciar a ideología de los otros, sino que a valorar su sabiduría y fundar de ese modo los acuerdos que nos permitan crecer todos juntos en paz.
 
3.4. El machismo y el empoderamiento femenino.        
 
    El sujeto más poderoso de esta obra es una mujer (al menos entre los orgánicos), quien ha tenido una vida plena como persona al poder desarrollarse en todas sus capacidades y habiendo superado las trabas impuestas por otros hace rato ya (si recordamos bien lo acaecido en los tomos precedentes).  Con posterioridad, esta fémina será quién permitirá que todo termine de la mejor manera, que sin su ayuda el final habría sido otro.
     Por otro lado, el libro nos muestra una cultura donde las mujeres cumplen un rol propio de sometimiento al “macho”, queridas y respetadas, aunque nunca como iguales de los varones que llevan las riendas del destino de sus congéneres; con posterioridad asistimos a la revolución pacífica, que nos muestra los cambios positivos por los que pasa una sociedad, cuando la mujer va cobrando el valor que se merece y se convierte en parte esencial de dicha comunidad.  Es acá donde destaca las figuras de mujeres claves en este proceso, incluso brillando por sobre muchos hombres de poder, quienes con su presencia y acciones permiten que se consigan estos logros.  En contraposición a todo esto, las expresiones de machismo que encontramos en el libro, resultan ser esclarecedoras tanto como el “amor a la guerra”, de la naturaleza retrasada de estos sujetos trogloditas.
 
3.5. El perdón y la redención.      
 
      El amor es el primer sentimiento que impulsa las acciones de los héroes cardianos, aquello por lo cual se encumbran estos, al conseguir tocar hasta los corazones más endurecidos, cuando les hacen ver a sus antagonistas que están equivocados.  Es en medio de todo esto, que una vez más el autor nos conmueve al narrarnos la conversión de muchos de estos villanos, que más que haber adorado el mal, estaban cegados por su propia humanidad que los hizo errar; más de un personaje en esta situación aparece en la novela, quienes tienen la oportunidad de resarcir sus yerros y de eso modo conseguir por fin la verdadera felicidad.  Ahora bien, para que todo esto se consiga, no pueden faltar los personajes capaces de orientar a los descarriados, sin condenarlos y amándolos sin condiciones, solo esperando que ellos mismos se den cuenta de cuál es el camino correcto a la plenitud.




miércoles, 29 de mayo de 2019

Pecados de Omisión. SEXTA PARTE.


1- Visiones Nocturnas: Martínez Roca fue una editorial española que en los noventa publicó preciosos tomos de ciencia ficción, fantasía y terror, de grandes autores. Dentro de lo mejor de su propuesta, estaban sus coloridas y llamativas portadas, hechas exclusivamente para el lector de habla hispana y que seguían la rancia tradición gringa de atraer al posible lector con dibujos llamativos (algo que de manera lamentable, las empresas del rubro española y latinas tienden a evitar, ya sea para no pagar a los artistas que se dedican a ello o por creer de forma errónea que algo así rebaja el nivel artístico de la obra en sí).
      Durante esa época gloriosa, MR (sus siglas) sacó un montón de antologías, muchas de ellas premiadas. Solo cuando ya tuve cierto poder adquisitivo, una vez que me hice independiente, pude adquirir algunas de estas joyitas; aunque ello cuando se acercaba ya el declive de la empresa. Fue así como a mi querida Librería Chilena (en la que compro desde que era adolescente), llegó una tremenda partida de varios de sus títulos. Mi amigo Marcelo López, de quien ya me he referido varias veces por acá (aunque el muy desgraciado apenas me lee y mucho menos me comenta), me dio el dato y nos fuimos juntos a ver qué les había arribado...¡Era como para tener un orgasmo de pura dicha! De inmediato le eché el ojo a unos tres títulos y a lo más me alcanzaba como para llevarme uno no más. Pero Marcelo (Marlo para los más cercanos), mucho mayor que yo y quien ya ganaba su sustento, tuvo el bello gesto de prestarme dinero y de ese modo me pude ir muy contento. 
       Pero había quedado una antología que preferí dejar para otra ocasión y eso que conocía desde hace un tiempo a los tres autores que contribuyeron para sus páginas: George R. R. Martín, Dan Simmons y, mi predilecto, Stephen King. Yo ya sabía de ese volumen gracias a mi preciada revista Fangoria, que compraba desde mi etapa escolar; a su vez no me era desconocido el nombre del antologista, el estudioso Douglas E. Winter, de quien aún estando en el colegio adquirí otra valiosa colección. Y, sin embargo, dejé pasar el tiempo en conseguírmelo, hasta que inexorablemente desapareció de estos lares.
      La lista de textos que comprenden dicho volumen, incluye cuentos y novelas cortas por cada autor, siendo que de King dos de sus narraciones de allí no se encuentran en otras ediciones en castellano (¡Más encima una de ellas trata el tema de los universos paralelos, de entre mis favoritos!). Uno de los cuentos de Simmons fue adaptado para la serie televisiva Monsters, que nunca he logrado ver y en cuanto a la novela corta del "perro" de Martín (¿Hasta cuándo nos va a tener esperando los dos últimos tomos de Canción de Hielo y Fuego?), creo que se trata de una obra de licantropía magnifica.


2- Observadores del Pasado: La Redención de Cristóbal Colón de Orson Scott Card: Por estas fechas está de cumpleaños otro amigo "histórico", Iván Piñeyro, específicamente el 2 de junio. Como un socio más en ñoñerías y en especial con quien comparto el amor por la literatura de ciencia ficción, vez que me toca saludarlo por "el Día de su Nombre", hago lo posible por obsequiarle un buen libro u otro detallito que podría gustarle.
       Me encontraba yo en mi primer par de años laborando como profesor y aunque la paga no era muy buena, atesoraba mucho lo que ganaba...Así que cada cosa que compraba era doblemente valiosa para mí, en especial si lo hacía para dárselo a alguien que para mí fuese importante. Aquella vez estaba de nuevo de vuelta en la mentada Librería Chilena, el lugar ideal para muchos de mi círculo, a la hora de conseguir a buen precio un libro valioso y que uno sabe que su destinatario lo sabrá apreciar. Yo ya antes había gozado en demasía mi primera lectura de El Juego de Ender, así como vi en la fascinante colección de mi amigo varios otros facsímiles de Card, en Inglés eso sí, que él siempre me estuvo recomendando. Pues no dudé en llevarme conmigo esa novela sobre viajes en el tiempo (otro tópico que me agrada demasiado), aunque no para mí. Se trataba de una bella edición de la Colección Nova, el prestigioso catálogo de ciencia ficción y fantasía dirigido por el maestro Miguel Barceló, el cual además acostumbraba acompañar sus títulos con pulcra presentaciones de los autores y aclarantes análisis del libro según correspondiera, siempre de forma amena (quien para pena nuestra, dejó de llevar en sus manos tal proyecto no hace mucho, no sé por qué razón). Creo que fue una de las pocas ocasiones en que no pedí dos ejemplares, el otro para mí; algo que dejé de hacerlo, tras perder esa oportunidad única de tener también para mí dicho libro. Nunca más tuve entre mis manos tal texto, de quien hoy en día considero mi segundo escritor fetiche.


3- Hellboy, Casos Aún Más Insólitos: ¡Tanto que adoro al diablo rojo de buen corazón y enemigo acérrimo de las fuerzas de la oscuridad sobrenaturales y apenas he leído historias suyas! Tengo en mi colección unos pocos cómics donde aparece y en su mayor parte lo que más he disfrutado suyo, han sido sus dos primeras películas de imagen real y sus dos filmes de animación (con pena digo, que no alcancé a ver en el cine su rebot, que acá duró menos que un candy). Sin embargo, pude ser dueño de un pequeño tomo, aunque significativo, de cuentos suyos realizados por varios autores, uno de ellos nada menos que Frank Darabont (¡Sí, el mismo realizador detrás de algunas de las mejores adaptaciones para la pantalla grande de la literatura de Stephen King, entre ellas Sueños de Fuga y La Niebla!). 
      Este "librito" que alcanza a poco más de 250 páginas, posee ilustraciones nada menos que del creador del personaje: Mike Mignola. Ille tempore lo tuve en mis manos y pude pagar por él, que estaba en una pequeña repisa junto a otros títulos de la colección de la Editorial Norma, que lo había sacado a la lengua de Cervantes; pero vez que iba a la Librería y Distribuidora Antiyal (sitio que ya ha sido mencionado por mí, al menos una vez en esta serie de posts), era para gastarme la plata en historietas y solo una o dos veces ocupé lo que tenía en una obra literaria; por lo tanto los libros quedaban en segundo plano para mi durante esas excursiones.
       Como ya ha pasado en ocasiones de este tipo, el tomo fue descatalogado y me quedé con el deseo frustrado de hacerlo mío.


4- Marfil de Mike Resnick: Creo que les he contado en ocasiones anteriores, de mi antiguo grupo ñoño de Acronía, una especie de club informal del cual fui uno de sus fundadores y que originalmente pensábamos sacar algún tipo de publicación dedicada a la ciencia ficción y géneros hermanos. Al final la amistad prevaleció durante años y los únicos proyectos que concretamos fue juntarnos para ver alguna peli o serie de nuestro gusto, además de comer algo rico. Hoy en día de esa gente, de los que conocí para cuando se gestó todo, solo me quedan mi amigo Marcelo López, de quien ya saben bastante ¿No?; como también Leonardo Navarro, a quien creo estaba destinado ser su amigo, pues antes nos pillamos en varias actividades de este estilo (de hecho, ahora que recuerdo bien, fue cuando por esos días fui a ver Entrevista con el Vampiro al cine, que me encontré de nuevo con el "Hobbit-Panzón-Austral", como me gusta llamarle, quien me dio el dato de la cita).
       Estábamos en el Centro Cultural de España un día de diciembre de 1995, poco después de terminar mi segundo año en la universidad, en un evento ñoño que por aquellos tiempos era casi lo único de su tipo que hacía por estos lares (la Comic Con era algo de lo que solo sabían los más sofisticados, o sea, quienes por lo general habían vivido en el extranjero o viajado allá). Recuerdo que había terminado una mesa redonda o conferencia, ya no sé de qué y nos quedamos charlando unos cuantos del público, junto a uno o dos de los conferencistas. De allí salió la idea de reunirnos fuera, para charlar más sobre los temas que nos apasionaban y uno de los presentes, Rodrigo Yuri (al que no veo desde, creo, el siglo pasado) ofreció su casa para celebrar la junta. Para que me reconocieran, dije que iba a llevar conmigo un tomo en tapa dura, Sueños de Robots de Isaac Asimov, que nos juntamos en una estación del metro. Estaba comenzando las vacaciones de verano, que era principios de enero, y, de ese modo, comencé unas de mis mejores temporadas estivales y de ocio de mi vida; junto a nuevos y valiosos amigos, que se irían agregando ese mismo año.
      Yo entonces apenas conocía unos cuantos autores de ciencia ficción y, en cambio, Rodrigo Yuri era ya toda una eminencia. Este de uno de los escritores que más nos habló, fue de Mike Resnick, quien se notaba lo tenía por completo encandilado y al punto de traducir él mismo algunos de sus cuentos para un fanzine en el que colaboraba. Supuestamente dicho artista, ni siquiera había sido llevado de manera profesional a nuestro idioma.    
       La verdad, es que ignoro cuánto tiempo pasó desde aquella ocasión, pero unos años después en la Librería Universitaria me encontré una bella edición de lujo y a un precio increíble (por lo barato, digo) la novela Marfil de este señor. Se trataba de uno de los últimos títulos, que sacó la hoy extinta editorial española Ultramar, la cual sacó un montón de obras del género y de puros artistas consagrados más encima (de esa colección es que yo tengo Duna, que mi papá me compró por aquel entonces cuando cursaba el último año del colegio...Pues yo le dije que debía leerlo para la clase de Castellano, je). 
      No tengo idea de qué se trata el mentado texto, pero lo que sí tengo muy claro, es que aquella ocasión fue otra de las veces en la que me puse más tonto de lo acostumbrado y siendo que me alcanzaba la plata para comprármelo, no lo hice...Y aquí me tienen ya cerca de mis 44, haciendo otro mea culpa de uno de mis tantos Pecados de Omisión.
      Ahora en que fuerzo más mis recuerdos, puedo traer la imagen de Rodrigo contándonos de que sus obras (desconozco si todas, aunque sí puedo decir que una buena parte de ellas, según nos afirmó nuestro anfitrión) trataban sobre tribus africanas...¡Viviendo en otros planetas! O algo así. Ante una premisa como esa, que resultaba totalmente novedosa para alguien como yo, que solo sabía de anglosajones y japoneses en el futuro, se trataba de una propuesta que no podía ser más atrapante; además, la pasión con la que Rodrigo exponía, con facilidad lograba transmitirte su aprecio por estas historias.
       Por cierto... ¡Nunca he leído a ese escritor!
      Tanto ejercicio de la memoria, para decir unas pocas palabras del libro en cuestión; aunque no voy a negar, que ha sido un bello paseo por los vericuetos de mi pasado.

sábado, 6 de abril de 2019

Pecados de Omisión (quinta parte).


     Hace casi un año que comencé esta serie de escritos, en la que recuerdo todos aquellos libros que en diferentes épocas de mi vida no me compré, más que por falta de dinero, de puro tonto; que con posterioridad me he arrepentido, pues luego no los he vuelto a encontrar, al estar discontinuados en la actualidad.  Hoy en día retomo estas remembranzas, que forman parte de mi vida…y mis vergüenzas de coleccionista (compulsivo), je. 
    Les voy a contar, eso sí, que desde que realicé la última parte de las memorias que he compartido con ustedes, gracias a Buscalibre he podido conseguirme algunos de los títulos que me pesaban sobre la conciencia y es así que ya tengo y me leí Las Cuatro Después de la Medianoche de Stephen King y Huida al Sur, como también Baal, ambos de Robert McCammon; así que como podrán darse cuenta, todo tiene solución (salvo la muerte, como bien dicen por ahí).

1. La Flecha Negra de Robert Louise Stevenson.

    En primera de mis entregas sobre estas compras culposas que nunca hice, me referí a la colección Biblioteca de Oro de la Ciencia Ficción de Ediciones Orbis, que siendo muy “cabro” (joven) en mi adolescencia y primeros años de adultez, desaproveché de adquirir a precio de huevo.  Pues resulta que en una librería que hoy en día no existe, no solo tenían varios de sus números, sino que también se encontraban muchos ejemplares de una colección paralela de esta editorial, una dedicada a la aventura y de tapas blancas, en vez de las azules que eran aquellas sobre fantasía científica.  Se trataba de La Flecha Negra, de Robert Louise Stevenson, autor que me gusta bastante y al que ya a temprana edad había disfrutado con su clásico El Extraño Caso del Doctor Jeckyll y Mister Hyde, además de algunos cuentos suyos de terror como El Diablo en la Botella.
    Varias veces tuve el tomo en mis manos, que el valor que cobraban era casi ridículo y como en ese tiempo no existía la magia de Internet al menos para mí, así como tampoco tenía mucha gente con la que hablar de literatura, digamos, me había hecho la idea de que se trataba de una historia de indios, tipo Lejano Oeste.  Solo hace un par de años, conversando vía chat Gmail con mi amigo Roger Senra (gran admirador de este autor inglés) me enteré de que se trata de una novela histórica y que debido a sus acontecimientos puede recordarnos mucho a Juego de Tronos de George R. R. Martin.
     Con el tiempo he llegado a valorar más que nunca a este autor, un narrador que me ha dado muchas satisfacciones y que solo ahora puedo entender por qué es tan respetado por la crítica y amado por los lectores de las grandes narraciones de todo estilo.
     A finales de enero de este año, me encontraba en la Feria del Libro Usado de la Universidad Mayor y a la que acostumbro a ir con mi amigo Miguel Acevedo.  Fue la primera vez desde que asisto a dicho evento, en que no me compro nada, que si bien vi unas cuantas joyitas por ahí, nada me convenció lo suficiente como para desembolsar dinero (y ojo, que allá se encuentran muchos títulos en la práctica nuevos, que no todo allá está “usado”). Pues entre los volúmenes que me llamaron la atención estaban las Obras Completas de Robert Louise Stevenson, de esas encuadernadas en cuero negro y papel de biblia, tomos 1 y 3, creo, que muy baratos estaban los dos si uno los compraba juntos… ¡Y no me los llevé! Me merezco el desprecio de ustedes ¿No?


2. Asimov y sus Amigos en Torno a la Fundación.

     El “Buen Doctor” como gustan llamarle a Isaac Asimov es uno de mis autores favoritos, si bien en mi vida adulta no lo leo hace años y tengo harto suyo guardado aún en mi biblioteca pendiente.  Fue uno de los primeros escritores de ciencia ficción que leí cuando comencé en el colegio a degustar ese tipo de literatura, junto con H. G. Wells, Julio Verne, Ray Bradbury y Stanislaw Lem (¡Tremendo grupito!) y con posterioridad hice mi memoria para titularme en la universidad sobre su versión de los robots…Así que grande es mi deuda con ese señor.
     Fue justo cuando recibí mi primera paga como profesor, de un reemplazo de solo 6 horas a la semana en el mismo colegio que estudié y a través del cual estuve cubriendo justamente a una maestra que me hizo clases en la enseñanza básica (una persona no muy amable, por cierto).  No era mucho dinero, pero para mí, aún bastante joven, se trataba de una suma muy valiosa desde el punto de vista simbólico; me la gasté en una torta para celebrar y puros libros.  
     Como buen fanático de Stephen King me di el gusto y me compré la edición integral de bolsillo de La Milla Verde y en tapa dura Pesadillas y Alucinaciones e Insomnia.  Era el año 2000 si no me equivoco.  Todas estas adquisiciones las hice en una librería que es muy significativa para mí, la Mundilibros, siempre con grandes ofertas.  Los tomos de Asimov eran de la Grijalbo, una empresa que desapareció hace años, pero creo que volvió o al menos han vuelto a sacar títulos con su sello.  Se trataba de unos tomos inmensos y pesados y los habían otros de igual volumen, aunque en tapa blanda, siempre con portadas bellísimas y a veces hasta con relieve.  
      La plata que tenía en mi poder la estrujé lo suficiente como para llevarme lo que más me entusiasmaba y tuve que dejar de lado una antología única: Asimov y sus Amigos en Torno a la Fundación, donde se tributaba a este maestro por medio de escritos de muchos de sus colegas, por los cuarenta años del cierre de su mítica trilogía de Fundación (también conocida como Trilogía de Trantor).  El libro en cuestión es una joya imprescindible para los amantes de la ciencia ficción clásica, que además cuenta con un prefacio de Ray Bradbury, una verdadera consideración por parte de este otro pilar de dicha literatura hacia su par.  La verdad es que no sé cómo no fui al mes siguiente a buscar esta selección, que ya desapareció de las estanterías.
     Muchos años después, a mediados de 2014 y gracias a la primera colección de cuentos y novelas cortas de Orson Scott Card, Mapas en un Espejo, pude disfrutar de El Originista, una especie de precuela del primer libro de Fundación.

3. Horror.

     Así como Grijalbo dejó una imborrable impronta con sus títulos entre los ñoños, Martínez Roca fue otra editorial española que en especial en los noventa sacó tantas perlas de la ciencia ficción, el terror y la fantasía, que es difícil que quien no fuese de mi generación y gustara de tales tipos de historias, no tuviera al menos un par de sus ejemplares.  Entre sus colecciones estaba la serie de Gran Super Terror, también de gran tamaño (aunque nunca en tapa dura) y con unas portadas coloridas que incluían ilustraciones bastante llamativas, además de información para que el lector enganchara con facilidad y no dudara en comprarlos.  Fue así que muchas antologías salieron gracias a su iniciativa, las que pertenecían a distintos compiladores, aunque los españoles les pusieron el nombre genérico de Horror y llegaron a sacar 7 en total bajo ese título; yo solo pude comprar una de dichas selecciones, la número 5, aunque en la versión más modesta de bolsillo. 
     Ya estaban casi desaparecidos los preciados libros de Martínez Roca en todas sus colecciones, cuando un día me encontraba haciendo compras en Estación Central (una zona de Santiago famosa por su mercado variado y a la que voy seguido desde pequeño, debido a que me llevaba mi papá por ser comerciante), cuando en un kiosco dedicado a libros y revistas por lo general de segunda mano, me encontré con el primer número de Horror.  Era el comienzo del siglo en que nos encontramos y ya era muy difícil pillar algo de la mítica editorial, cuando me detuve en dicho puestecito que estaba en un pasaje junto a otros locales de ese tipo; recuerdo que pregunté por el precio, que era el único ejemplar existente y bien podría haber desembolsado el dinero como para poder llevármelo conmigo…Más no fue así, que en aquellos años todavía no había hecho de una ley mía, la idea de no desaprovechar las oportunidades como esas.  
     El escritor de fantasías terroríficas Charles L. Grant, se encargó de juntar un montón de narraciones de varios de sus colegas, entre los que se encuentran el mismo Stephen King y Robert Bloch, dos maestros indiscutidos.


4. Sacrilegio de Witley Strieber.

     El autor de esa tremenda novela de vampiros que es El Ansia, es uno de los artistas a los que feliz leería más, aparte de aquellas dos novelas que he gozado suyas (bueno, además de su aterrador libro de memorias Comunión y su extraño cuento La Piscina); la verdad es que aún tengo impoluto 2012, de su autoría, que me conseguí hace más o menos un par de años. 
    Cuando escribí sobre mi pecado de omisión con Majestic de tal señor, en la última entrega de esta serie de posts, había olvidado que tenía otro libro suyo sobre mis culpas: la novela de terror sobrenatural Sacrilegio.  Se trata de un texto que, a menos que me equivoque, fue uno de los últimos números de la mencionada colección de Gran Super Terror.  Poseedora de una de sus portadas más que llamativas, la tuve en mis manos no recuerdo bien si a finales de los noventa o durante la década pasada.  Solo una vez la vi por estos lares y fue en la Librería Antiyal, tienda de cómics en la que compraba de forma regular, hasta que su agradable dueño (“El Tío Manga” le pusieron unos amigos míos, ex alumnos) se puso muy carero.  Uno que otro libro venden allá, por lo general a muy buenos precios y así pasaba con este volumen del que les hablo, que también desaproveché la oportunidad de agregarlo a mi colección.  De puro gil no más, que quizás cuándo pille algo más de este escritor en español. 

domingo, 12 de agosto de 2018

La saga en su mejor momento.


      Luego de un libro algo más pausado que los anteriores, Las naves de la Tierra, la Saga del Retorno de Orson Scott Card en su cuarta entrega, llega a un punto que pareciera nos otorga el libro más logrado de ella…Y es que  Retorno a la Tierra se encuentra tan llena de emociones, que el lector sin dudas se sentirá por completo a gusto, con todas las sorpresas que esta obra le deparará.
     La vez pasada en la que estuvimos pendientes de lo que pasaba con sus protagonistas, mejor dicho de sus héroes, que más encima tienen entre sus enemigos a algunos de sus mismos familiares, nos quedamos en la antesala del gran viaje por el espacio, para llegar por fin a planeta que por millones de años la humanidad abandonó.  
     El libro está dividido en 2 partes, la primera Si despierto antes de morir, la cual trata acerca de los preparativos finales para cruzar el espacio y lo que sucede en el intertanto en que llegan a la Tierra (esto último, uno de los episodios más emocionantes de la obra y tal vez de la saga) y la segunda bajo el nombre de Descenso, que transcurre luego de un tiempo indeterminado desde que los personajes se han asentado en su nuevo hogar, formando en la práctica sino una ciudad, sí una aldea o un pueblo.  Pero esta última mitad de la narración, más encima, aborda además su contacto con otras dos especies inteligentes, autóctonas del lugar, ya que tras eras desde que los hombres dejaron su cuna, evolucionaron y desarrollaron su propia cultura.
     Desde la segunda parte de esta pentalogía, La llamada de la Tierra, los protagonistas comenzaron a tener extraños sueños con unas criaturas más o  menos monstruosas: unas parecidas a grandes ratas y a las que llamaron cavadores y otras aladas que recibieron el nombre de ángeles. Su naturaleza benigna o maligna estaba incierta hasta el momento, lo que ya en este volumen se aclara, puesto que la trama le dedica unos cuantos pasajes a sujetos claves de esta especie y quienes serán fundamentales para que se logre la comunicación entre sus comunidades y la de los Antiguos, como bien llamaban a los humanos desde antes que estos volvieran a la Tierra ¿Y cómo es posible este conocimiento previo? Mejor descubrirlo por propia cuenta de uno.
      La primera parte de la novela ya nos muestra la importancia que tendrán dentro de esta y la que viene, las nuevas generaciones, es decir, los hijos del grupo original salido de Basílica para cumplir con los propósitos del Alma Suprema. Es así que personajes ya conocidos como Oykib y Chveya, quienes más encima acá se hacen pareja y tienen su propia descendencia, consiguen convertirse en personajes entrañables y vitales para los acontecimientos.  En un principio vemos cómo las divisiones entre los mayores, que más bien responden a los egoísmos de algunos pocos (como bien sabemos), no ha trastornado a que los por entonces pequeños puedan establecer relaciones fraternales entre sí  (si bien igual se describe el juego de poder entre los menores de edad); sin embargo, luego queda consignado que algunos vástagos han sido “contaminados” por sus padres, tal como sucede con el primogénito de Elemak (cómo no), quien hereda lo peor de este. 
      Luego de tantas veces en que han sido perdonados villanos, como el recién mencionado Elemak y Mebbekew, más como un acto de amor que de piedad por parte Nafai y el resto, estos dos no pueden parecernos más desgraciados llegados a este punto de la saga.  El primero ha llegado al punto de humillar a su propio padre de manera espantosa, orquestando además los peores complots contra su gente; mientras que el segundo, incluso nos parece mucho más maldito que el anterior, pues por pura cobardía sigue a su hermano mayor y ante su incapacidad para ser autónomo (salvo para acostarse con todas las mujeres que pueda), se permite justificar muchos actos deleznables de su parte, tal como el intento de asesinato (una vez más) de gente de su propia sangre. La violencia orquestada por estos dos, tiene su peor momento en un crimen pasional que sucede una vez asentados en la Tierra, en uno de los episodios más sangrientos de esta serie de libros.
    Si continuamos con la impronta negativa que poseen en la historia los 2 hijos mayores de Volemak, nos volvemos a encontrar con el tema del sexo, como una pasión desbordante que entre los individuos más deplorables expresa justamente su naturaleza más bestial.  Si un homosexual reprimido como Zdorab, ha aprendido a inhibir sus impulsos, con lo que queda de manifiesto su personalidad heroica, gente como Elemak, Mebbekew, Kokor y Sevet (recordemos a estos otros personajes), las igual conflictivas hijas de Rasa con el ya fallecido villano Gaballufix, ostentan lo peor de sí a través de su erotismo desbordante.   Entonces, casi como si se tratara de una visión moralista, Card nos muestra el sexo en poder de personas como ellos, a manera de arma para manipular a los demás, así como de una demostración de posesión de sus parejas (ya que nunca los ven como a sus iguales); en cambio, nuestros héroes mantienen su sexualidad en privado, como una verdadera manifestación de su ternura y amor por quienes les acompañan.  Luego podemos seguir hilando fino, que nos pareciera que Card censura el adulterio y pese a ser mormón, no está de acuerdo con los matrimonios en los que los hombres, tenían bastantes esposas en su religión antiguamente; cabe recordar que de las costumbres de Basílica (en la que los enlaces duraban hasta que las mujeres anulaban sus contratos conyugales), se pasó a la idea de familias más nucleares y que es bien sabido en sus obras, este aspecto es fundamental en su obra. 
    También con respecto al tema central, destaca el empoderamiento que toma la figura de la mujer a lo largo de estas novelas y en especial en la que ahora mismo nos reúne.  Es así como en esta ocasión cabe mencionar la evolución por la que han pasado personajes tales como Eiadh, la esposa de Elemak: pues quien antes fuese visto como una fémina superficial, ahora ya convertida en una madre responsable, exhibe grandes dotes de heroísmo, al enfrentar a su manera al cada vez más odioso de su esposo.  De igual manera, la ocasión en la que esta sacrifica sus propios deseos para beneficio mayor de la comunidad, cuando recibe los agradecimientos de las otras de su género, representa sin dudas la nobleza anónima de todas aquellas que en la vida cotidiana, deben enfrentar atrocidades como las de su marido y aun así manteniéndose con la frente en alto.
     Continuando con el lugar de las mujeres dentro de esta entrega, viene a ser la científica genetista Shedemey, quien nos brinda por igual uno de sus mejores pasajes: cuando se enfrenta ella sola, a las huestes liderados por el gran villano de las últimas dos novelas de la saga, Elemak (¿Quién otro más?).  Distinta en muchos sentidos al resto de héroes que ya conocemos, la vemos optar por su propio camino, ahora que sus hijos han crecido.  Resulta por un lado triste y, por otro, admirable su nueva opción de vida, la que la convierte sin dudas en otros de esos poderosos personajes creados por Orson Scott Card.  Junto a ella no podía dejar de estar Zdorab, su esposo con el cual posee tan especial relación, quien también obtiene en estas páginas sus propios actos heroicos.

     En lo que concierne a las dos razas y culturas con las que se encuentran los viajeros y posteriores colonos de Armonía en la Tierra, llama la atención el contraste que encontramos entre ángeles y cavadores.  Es así que los primeros se muestran, tal como dice su nombre, como una especie pacífica y de carácter más o menos matriarcal; a estos mismos los cavadores los llaman reses del cielo, ya que se los comen.  En cuanto a los otros, denominados como demonios por sus víctimas, resultan ser más bien belicosos y con un sistema patriarcal.  No obstante a lo largo de esta obra, nos vamos dando cuenta de que ambas sociedades están emparentadas más allá de ser roedores evolucionados, lo que tiene que ver con su origen y costumbres que otorgan varias sorpresas más a los lectores.  Ninguna de ambas especies sabe o considera a la otra como sujetos pensantes y sintientes, hasta que entran en contacto con los humanos y con quienes los lazos luego se estrechan bastante, hasta convertirse ello en uno de los pilares argumentales de esta novela.  Luego, la intervención de los seres humanos, quienes son considerados como dioses entre estos, nos lleva al tema del impacto negativo o no, que pueden tener civilizaciones más avanzadas en otras, una vez que estas llegan a un lugar con estas características e intervienen en el curso normal de sus vidas; por lo tanto el impacto de este encuentro es abordado en la novela, aunque siempre bajo la mirada más optimista hacia nuestra naturaleza.  Tampoco se puede olvidar el papel que cumple la religión dentro de todo esto, puesto que el detalle de que los humanos sean dioses para los autóctonos y cómo se usa este conocimiento para controlarlo, viene a ser otro ejemplo de cómo un cruce de este tipo, deja su huella en los pueblos que están en estas condiciones.
     Entre los mencionados “autóctonos” cabe mencionar a 3 (o más bien 4) individuos:
     Desde las filas de los cavadores se encuentra otro personaje femenino destacable, la igualmente heroica Emezeem, quien significativamente entre los suyos posee una apariencia diferente y que por ello ha sido despreciada; es así que quien era considerada una paria, luego se vuelve líder entre su gente, con lo que a través de ella podemos darnos cuenta que ser distinto no significa ser menos que otros y que, al contrario, cualquiera nos puede sorprender con todo lo bello que puede haber dentro de sí.  

     “La madre de Emeez la llevó a la caverna sagrada cuando tenía seis años. Era un lugar milagroso porque era subterráneo pero no lo había cavado la gente. Así era su forma, un regalo de los dioses; ellos lo habían creado, así que ahí llevaban a los dioses para adorarlos. 
      La caverna era extraña, áspera y húmeda, no seca y lisa como los túneles de la ciudad. Un agua lodosa goteaba por doquier. Su madre le explicó que el agua dejaba una diminuta cantidad de limo con cada gota, y que con el tiempo formaba las macizas columnas. Pero ¿cómo era posible? ¿Acaso las columnas no sostenían el techo de la caverna? Si las columnas se formaban con el goteo del agua durante tantos años, ¿cómo se había sostenido el techo en un principio? Pero su madre le explicó que esta caverna estaba hecha de piedra.
       —Los dioses abren agujeros en las montañas así como nosotros arrancamos trozos de piedra para nuestras espadas. Pueden sostener un techo de piedra tan ancho que no llegas a ver el otro lado, ni siquiera con la antorcha más brillante. Y ningún viento, por fuerte que sea, puede arrancar el techo del túnel de los dioses. 
      Por eso son dioses, supongo, pensó Emeez. Había visto los efectos de una tormenta en la parte alta de la ciudad, donde había derribado tres árboles-techo de modo que la lluvia y el sol entraban en lo que antes eran cuartos de juegos y salas de reunión. Tardaron días en sellar los pasajes y crear nuevos túneles para reemplazar el espacio perdido, y durante ese tiempo dos primos y tres primas se habían quedado con ellos. Su madre se había vuelto loca, y a Emeez poco le había faltado. Eran gente reservada y tranquila, y no sabían vérselas con esos fisgones entrometidos. ¿Qué es esto, aprendemos a tejer a tan corta edad? Oh, sin duda ya te has fijado en algún joven apuesto que acaba de salir en su primera cacería, cosa pequeña y bonita. Una mentira. Porque Emeez no era una cosa pequeña y bonita. No era bonita. 
     No era pequeña. Y por cierto no era una cosa, aunque mucha gente la tratara como tal. Por lo pronto, era demasiado velluda. A los hombres les gustaban las mujeres de vello sedoso, no oscuro y tosco como el de ella. Y su voz no era atractiva. Trataba de hablar como su madre, pero Emeez no tenía esa musicalidad.”


      Luego destacan como ángeles pTo y Poto, ambos hermanos gemelos (que en realidad dentro de su especie son mucho más que ello, ya que están ligados de una manera más estrecha de lo que podamos imaginar), quienes son los primeros de entre los suyos en acercarse a los humanos, superando con ello su temor y respeto a quienes consideran deidades.  Su encuentro con los también llamados “antiguos”, resulta ser mucho más conmovedor que en el caso de la cavadora, como una muestra increíble de amor filial y nobleza; luego, cuando se conocen con la familia de nuestro querido Nafai, bien se puede decir que se trata de uno los pasajes más bellos de la saga.   En todo caso, je, no puede dejar de ser gracioso el nombre de estos personajes para los lectores chilenos, ya que acá al trasero (o culo como le dicen en España) le llamamos poto.

      “Un hombre joven tenía muchas cosas que hacer, había muchas tareas que la comunidad le exigía, aunque ya estuviera casado, y con una mujer notable como Iguo. Dado el extraordinario progreso de pTo, los demás querían emularlo, esperaban de él que fuese un modelo para los jóvenes. 
      Pero no todos. Muchos sólo lo consideraban un chasco, un escándalo en el peor de los casos. Era demasiado joven. Iguo sólo se había casado con aquel chiquillo porque su bisabuela Upua había hecho lo mismo con Kiti. Casarse con un hombre joven se había convertido en tradición familiar para las mujeres de ese linaje, y pTo no era Kiti, como muchos se apresuraban a señalar. 
      —Tú no eres Kiti —dijo Poto, el otro-yo de pTo. 
      —Mejor para ti que no lo sea —comentó pTo—. Su otro-yo murió el año en que él hizo su escultura y fue escogido por Upua. 
      —No puedes ir por ahí haciendo locuras. No van a perdonarte nada. Si eres brillante, dirán que eres altanero. Si titubeas, dirán que te habías excedido en tus ambiciones. Si eres cordial dirán que eres condescendiente. Si eres orgulloso dirán que eres soberbio. 
      —Entonces da lo mismo que haga lo que quiera. 
      —Sólo recuerda que también arrastrarás mi nombre por el lodo. Si tú eres un lunático, ¿qué soy yo? 
      —Una pobre víctima de mi locura —respondió pTo—. Quiero ir a la torre. 
      Descansando en la gruesa rama de un árbol, vigilaban un rebaño de gordos pavos. Los pavos eran bastante dóciles, demasiado tontos para saber qué les deparaba el destino. El peligro eran los diablos, pues les gustaba robar los rebaños de la gente. Los diablos eran criaturas haraganas que nunca hacían su propio trabajo, salvo cavar horribles agujeros en el suelo y tallar el corazón de los árboles. Durante la temporada de partos, acudían en gran número, y a veces robaban hasta un tercio de los neonatos de ese año. Por eso tanta gente había perdido a su otro-yo. Durante el resto del año, en cambio, perseguían bandadas y rebaños. 
      —Estamos de guardia —dijo Poto. —Estamos vigilando lo que no debemos —insistió pTo—. Los Antiguos de la torre son las criaturas más importantes del mundo.”

      Asimismo, un nuevo villano entra en escena, el cavador Fusum y quien pretende quitarle su poder a Emezeem, valiéndose para ello de sus engaños.  En cierto sentido este viene a ser la contrapartida entre los suyos del por igual hambriento de poder Elemak, con quien se asocia para cada uno sacar provecho de esta complicidad; no obstante, la asociación entre los dos se sostiene más en la necesidad, que en el aprecio mutuo (y habrá que ver luego cuál de los dos es más astuto y logra superar al otro).
     En cuanto al desenlace de esta novela, no puede dejar de recordarnos al episodio bíblico de la salida de los judíos de Egipto, liderados por Moisés; claro que en esta obra la huida, o más bien el periplo de los personajes, se realiza de una manera menos dolorosa que en el texto bíblico y que implica la muerte de los inocentes primogénitos.  Como siempre la pluma magistral de Card logra cautivarnos, con instantes inolvidables, que incluso le dan la oportunidad a varios de los protagonistas para brillar frente a nuestros ojos.


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