Mostrando entradas con la etiqueta Tobe Hooper. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tobe Hooper. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de enero de 2022

Películas olvidadas sobre obras de Stephen King y que merecen ser redescubiertas 6: The Mangler.


1. El texto original.
 
    La Trituradora (The Mangler en su idioma original), es el quinto cuento que comprende la primera colección de historias breves de Stephen King, traducida a nuestra lengua como El Umbral de la Noche (The Night Shift, o sea, Turno Nocturno en español y que es así como se llama otro de los relatos que comprenden sus páginas).  Se trata de obras escritas en su mayoría antes de que alcanzara fama y fortuna, gracias a Carrie y a novelas posteriores; son cuentos que publicaba en revistas “para hombres” como Playboy y Cavalier, así como una que otra especializada.  Textos de terror puro en su mayoría, de tipo sobrenatural, salvo unos cuantos casos y también algunas de sus primeras incursiones en la narrativa más emocional, como  La Dama de la Habitación, que posteriormente fue adaptado en formato de cortometraje por un joven Frank Darabont y quien luego se haría su amigo, llevando al cine con tremendo talento sus obras La Redención de Shawshank, La Milla Verde y La Niebla.  Cabe mencionar que muchos de estos títulos se convirtieron en clásicos por cuenta propia e interesaron a muchos artistas a lo largo de los años, algunos de ellos iniciando sus primeros pasos como el mentado Darabont, gracias a los llamados Dollar Babies (que King les permitió realizar, pagándole la simbólica suma de un dólar, siempre cuando sus trabajos no tuviesen fines de lucro) y sin olvidar a los productores de Hollywood, que se atrevieron a adaptar estas historias, algunos con mejores resultados que otros, o adaptándolos para el formato televisivo. 
    La narración que nos reúne hoy, junto con el filme que lo adapta, nos cuenta sobre un curioso caso de posesión demoniaca y que en este caso se trata de una máquina, no de una persona.  Pues la Trituradora corresponde a una enorme planchadora industrial, que debido a muy singulares circunstancias provoca espantosas muertes entre quienes trabajan con ella.  Todo esto lleva a un agente de policía a investigar el suceso, quien poco a poco comienza a aceptar la idea de que lo sobrenatural existe y que solo él junto a un amigo son los únicos que pueden intervenir, para que el mal no siga haciendo de las suyas.
     Contado de tal manera, que el lector acepta premisas tan locas como la naturaleza sobrenatural del asesino, acá estamos frente a un ejemplo de ese escritor que a generaciones ha seducido con sus historias de terror sangriento, pavorosos en verdad, a través de los cuales lleva al mundo actual, la ruptura de su misma monotonía.  Y es que el llamado Rey del Terror, hace que lo extraordinario viole nuestro sentido de la realidad, el estatus quo al cual aceptamos y que nos tiene acostumbrados, de modo que la ruptura que se produce en la realidad, para exponernos a aquello que no conocemos, provocan la inseguridad y el miedo que “pagamos” voluntariamente.  El mundo viejo con sus monstruos, mitos y leyendas no está tan lejos de esta modernidad en la que nos encontramos y por eso mismo algo tan “normal”, como una máquina industrial, puede convertirse en la amenaza que aquí sale; por lo tanto, no podemos olvidar las antiguas tradiciones, ni lo espiritual, ya que el mundo de la ciencia no lo es todo en nuestras vidas.
     Por otro lado, como lo han hecho miles de artistas a través de los siglos, King se sirve de su propia experiencia para crear un escrito como este, puesto que él mismo en su juventud y primeros años de casado (ya padre), tuvo que laburar en una lavandería, como la que sale en La Trituradora, porque el sueldo de profesor no le alcanzaba (y apenas conseguía un dinero extra con la publicación de sus relatos).  De modo que la miseria de los trabajadores que salen en estas páginas, la conoció por sí mismo.

  
2. La película.
 
    Tobe Hopper, uno de los llamados Maestros del Terror, se hizo una reputación en el género audiovisual, en los setenta con La Gran Masacre de Texas (1974), cruda cinta sobre una familia desquiciada de psicópatas caníbales, que cambió para siempre el cine debido a su realismo; sin embargo, su fama entre el público masivo llegó en 1982, cuando apoyado por Spielberg filmó la en verdad maravillosa Poltergeist.  Entre medio de un título y otro, así como en sus obras posteriores, su obra fue dispar y si bien muchos otros de sus trabajos lograron hacer felices a los fanáticos de las historias macabras, a diferencia de colegas suyos como George Romero, John Carpenter o Wes Craven, no consiguió verdaderos éxitos comerciales, puesto que también casi todas sus producciones fueron de bajo presupuesto.  Sin embargo, su talento siempre estuvo ahí y por eso Spielberg lo volvió a llamar para que realizara el piloto de su miniserie Taken (2002), emotiva realización sobre 3 familias ligadas entre sí a la existencia de vida extraterrestre en nuestro planeta.
     Teniendo en cuenta el currículum de este artista, era de suponer que en algún momento su carrera se cruzaría con la de Stephen King y ello fue bastante temprano en la vida de ambos, ya que en 1979 Hooper se encargó de la miniserie de dos episodios que adaptó por primera vez su novela Salem´s Lot.  Este fue el debut del autor de Maine en la pantalla chica y fue la segunda adaptación de alguno de sus escritos, luego del éxito que fue Carrie en 1976.  En cuanto a lo hecho por el director, en verdad hizo una verdadera joya, que consiguió asustar a un montón de gente y en especial a quienes la vimos siendo niños, recordándola con mucho cariño, debido a sus pavorosas escenas.  Luego, debido al gran resultado de la fusión entre ambos genios del terror, era de obvio que sus seguidores querríamos más de esta dupla, pero el sueño tardó en llegar y ello solo fue posible en 1995.
     Así fue cómo Tobe Hooper realizó su versión de La Trituradora, filme muy de “clase B” y poco conocido,  aunque es tan divertido y realizado con amor a este tipo de películas, que es todo un placer verlo.  También estuvo a cargo del guión, junto a unas dos personas más, aprovechando al máximo el bizarro material original y agregando inteligentes elementos que consiguen dar con el tono del cuento del Tío Steve.  El relato tiene poco más de veinte páginas y el buen Hooper hizo una joyita menor que supera la hora y media, que nos recuerda las glorias del terror ochentero, con escenas bien gore como nos gusta a los regalones, interesantes personajes y buenas actuaciones.
     Desmenuzando un poco más el largometraje que hoy nos reúne, que ignoro si se exhibió en salas o salió directamente al video, debido a lo modesto de su presupuesto, cabe rescatar la intervención de una figura tan valorada por los amantes del terror, como lo es Robert Englund.  Exacto, el histrión detrás de Freddy Krueguer, de la saga de Pesadilla, hace acá del villano “humano” de la trama, un personaje inventado para esta adaptación que se roba la cámara cada vez que sale y es que la personificación de Englund (apoyado por el maquillaje y su extravagante indumentaria), hace de las delicias entre la audiencia.  Luego tenemos al protagónico, el mismo policía que aparece en el texto literario, si bien para la ocasión le otorgaron mayor dimensionalidad, dándole una atractiva personalidad e historia personal; cabe mencionar que este se encuentra interpretado por el varonil Ted Levine, quien consigue sacarnos de la cabeza al asesino serial Búfalo Bill, que lo hizo célebre en El Silencio de los Corderos (1991), sobre la novela homónima de Thomas Harris.  Si el anterior nos simpatiza sin problemas, su compañero, que corresponde a otro personaje salido del cuento de King, ahora abordado desde un punto de vista más llamativo (ya no es profesor y amigo del agente, sino que es su cuñado y se dedica al ocultismo), por igual resulta agradable.  Sumados a los anteriores, aparecen otros llamativos secundarios, muchos de ellos tampoco “inventados” para la película, pero sí con mayor participación en el argumento y entre ellos la sobrina del fáustico dueño de la lavandería y el empleado jefe de la empresa. 
    Considerando la introducción del villano encarnado por Robert Englund y toda la miseria que trae este a sus empleados, aunque se trate de una cinta sin pretensiones artísticas, ni discurso ideológico de por medio, podemos encontrar igual acá el tema del abuso de poder entre los “líderes” de una comunidad, quienes hacen y deshacen con los más humildes. De este modo, el “malo” de la historia es un ser por completo repugnante, al nivel más macabeo de su caracterización, ya que su propia maldad está exteriorizada por su apariencia monstruosa.  Luego, sus víctimas con mayor razón nos hacen sentir compasión y eso de dejando de lado las monstruosidades, de la criatura que le da nombre al filme.
    Destacable es cómo lograron poner en pantalla una historia secundaria, que sale en el cuento, todo muy bien hecho, así como el uso de algo de humor negro.  Asimismo, los efectos mecánicos están bien logrados, aunque los digitales (baratos y propios de la época) dejan mucho que desear.   Quizás por motivos presupuestarios, los trajes mismos que usan los policías en esta producción se ven tan falsos y raros, que para nada son como los que reconocemos en la vida real y en la mayoría de las cintas.
    Por increíble que parezca, esta pieza tuvo dos secuelas, una de ella con ese otro tremendo actor que es Lance Henricksen (el androide Bishop de Aliens y el protagonista de la serie de culto Millenium).  En español se llama en algunas ediciones como Alienza Macabra, ninguna maravilla de ingenio, aunque sí responde de manera exacta a buena parte de su guión.

   


                                                                              Tráiler.

domingo, 3 de septiembre de 2017

3 partidas, 3 pérdidas (primera parte).



     Entre el 19 y el 26 de agosto recién pasado el mundo del arte tuvo que hacerse a la idea de no tener más entre nosotros a más de una importante personalidad del siglo XX y que aún podíamos tener por acá hasta bien entrado el actual milenio.  A una avanzada edad y con una carrera que se extendió por décadas, fallecieron Brian Aldiss, Tobe Hooper y Jerry Lewis en ese orden, artistas que en mi caso forman parte de mis recuerdos y a los que ahora mismo deseo homenajear con estas palabras.  Si bien en su vida estuvieron ligados a diferentes tipos de ficciones (el primero de ellos la ciencia ficción, el segundo el terror- aun cuando también incursionó en el otro género mencionado- y el último en las comedias), de algún modo todos ellos formaron parte de la historia del cine.  Pero mejor vamos por parte, que con cada uno de estos genios tengo una deuda.
      Originalmente esto iba a ser un post para subirlo todo de seguido, no obstante me quedó mucho más extenso y decidí dividirlo en dos, pues al final tenía mucho que contarles sobre mis remembranzas sobre estos tres artistas.  Pero del tercero de ellos, tengo mucho más que hablar, así que lo dejaré para dentro de un par de días.

 I- Brian Aldiss (18 de agosto de 1925-10 de agosto de 2017).

     Se trata de un importante escritor británico que en su juventud perteneció a la llamada Nueva Ola (New Wave), de la también conocida como fantasía científica, que en la década de los sesenta irrumpió con fuerza en el mundo literario con un novedoso estilo de narraciones, que alejadas de la ciencia ficción “dura” (la de tipo más científico como las hechas por gente como Isaac Asimov y Arthur C. Clarke), veló por abordar temas de tipo social y ciencias como la psicología y las socioantropología. 
     Con más de 20 novelas y casi una decena de antologías de sus cuentos, más otros libros de su autoría, en realidad no me he dado el tiempo de leerlo tanto como a algunos de sus colegas y eso que desde hace años que tengo de él su colección de relatos La Estrella Imposible y sus dos primeros libros de la trilogía de Heliconia (estos dos últimos en dos preciosas ediciones en tapa dura e inmensos volúmenes), todos ellos aún sin sacarlos de mi biblioteca para pasar el tiempo con ellos.
     Sin embargo sí no dudé en devorarme con avidez otros dos de sus trabajos: Frankenstein Desencadenado y Los Superjuguetes duran todo el verano.  Leí primero el segundo que menciono en esta corta lista, pero supe de su homenaje a la obra magna de Mary Shelley siendo un adolescente, aún sin conocer el nombre del autor de esta novela, gracias a la preciosa adaptación que hizo a principios de los noventa Roger Corman. Estaba en el colegio cuando en una función nocturna de la TV chilena, tuve el gusto de por fin verme esta cinta; no obstante ya era un adulto cuando recién me conseguí el libro, en otra maravillosa edición en tapa dura de la editorial especializada Minotauro (no puedo olvidar la alegría que me embargó aquella ocasión, un viernes con una lluvia tormentosa, justo para el Día del Profesor).  Mi compra coincidió justo para un trabajo que estaba haciendo para mi Diplomado en Literatura, para el cual decidí analizar el impacto de la tragedia sobre Victor Frankenstein y su Criatura en la moderna literatura.
     ¿Y de qué trata esta historia? Pues en pocas palabras nos cuenta  sobre un científico del futuro, quien crea una máquina a la que considerada su máxima contribución a la Humanidad; no obstante dicho aparato se le va de las manos y provoca un agujero en el espacio-tiempo (o en la realidad), transportándolo a finales el siglo XVIII, a la ciudad de Ginebra, en Suiza, precisamente.  En el viaje conoce a gente como Mary Shelley y lord Byron y se entera de que los acontecimientos en torno a Frankenstein y su Monstruo son verdad.  Aldiss fue tal vez el primer especialista en este tipo de literatura, en defender la idea de que el texto de la Shelley viene a ser la obra seminal del género de la ciencia ficción misma; de este modo a través de este tributo suyo, a tan destacado título, presentó su mejor argumento para defender tal postura.  Tan solo a principios de este año me reencontré con la versión fílmica de la novela y esta vez la encontré mejor que nunca, gozando las actuaciones de sus intérpretes como John Hurt (quien desgraciadamente falleció ese mismo mes de enero) y Raúl Julia, entre otros.
      Mi historia con el otro libro suyo de los dos que le he leído es distinta.  Desde niño me he sido un admirador del cine de Steven Spielberg, a quien generaciones le debemos algunas de las fantasías cinematográficas y televisivas más recordadas desde los ochenta (incluyendo Encuentros cercanos del Tercer Tipo, que es de finales de los setenta).  Inteligencia Artificial (2001) fue su regreso al cine que lo hizo famoso en todo el mundo, luego de dos cintas de carácter histórico y realista, si bien para esta ocasión optó por dirigirse a un público más adulto, pese a tratarse de una especie de nueva versión del clásico de Pinocho.  Cuando vi por primera vez este filme no dejé de emocionarme (mi llorómetro subió harto esa vez y todavía hoy en día sigue activándose cada ocasión en que me la repito), pero más me entusiasmé cuando me enteré de que estaba basada en un cuento de Aldiss, quien ya no me era un extraño.  Saber, además, que un perfeccionista como Stanley Kubrick se había interesado en llevar a la pantalla grande el relato de su compatriota y que hasta hizo un guión, material que luego fue utilizado por Spielberg y su gente, me motivó más que nunca a conseguirme el dichoso escrito. De igual manera, que se llamara Los Superjuguetes duran todo el verano, no podía ser más atrayente para mí, así que apenas tuve la suerte de encontrarlo en oferta (en la Librería Chilena, en cuyas dos sucursales compro desde el siglo pasado a precios en realidad sorprendentes), me lo conseguí junto a otras narraciones breves de su mismo autor.  No puedo dejar de mencionar que la edición que poseo es feísima, con cero preocupación por hacer una portada atrayente y/o artística; no obstante en ella sale destacado en letras negras que contiene el cuento que inspiró a Spielberg y a Kubrick en su momento…Pero como dice el dicho “No juzgues un libro por su tapa”.  Por último, esta misma edición posee dos cuentos más relacionados con la historia que dio pie a Inteligencia Artificial.


Trailer internacional de Inteligencia Artificial.

2- Jerry Lewis (16 de marzo de 1926-20 de agosto de 2017).

      Era un niño en la década de los ochenta, cuando junto a mis papás me vi gracias a la televisión un montón de cintas de este llorado comediante en varias sesiones seguidas (¿a razón de una por semana?), en el negocio que en aquel entonces tenían en lo que ahora es el living.  Las gozábamos en familia y luego las comentábamos (dentro de lo posible y considerando las posibilidades de mis propios padres, claro, que tampoco eran muy dados a la charla intelectual; no obstante gracias a ellos me transformé en quien soy).
       Los canales en ese periodo daban casi puras cintas “antiguas” y solo las noches dominicales estrenaban algo más reciente, por lo general muy cortado y tampoco estamos hablando de largometrajes que hayan sido producidos ese mismo año o el anterior.  En mi inocencia ignoraba de qué se trataban de obras que ya tenían su buena cantidad de años; no obstante para mí eran la novedad misma y no paraba de pasarla bien con ellas.  
       Vi un montón de las que hizo junto a Dean Martin, a tal punto que en determinado momento cuando comenzaron a exhibir las que luego Lewis realizó en solitario, me resistí un poco ¿Y dónde está el guapo Dean me pregunté? La verdad es que pese a que me entretenían mucho las películas de esta pareja, me molestaba que siempre Dean fuese el galán, inteligente más encima o avispado de los dos, mientras que Jerry Lewis hiciese no solo del gracioso, si no que de alguien idiota. 
      Tenía sentimientos encontrados con Lewis, pues para ser sinceros no encontraba gracioso eso de que se hiciera pasar por bizco (lo que en mi país llamamos turnio), pues yo mismo sufría de estrabismo en mi ojo izquierdo y bastante que sufría (no tanto por las burlas, sino por lo mal que me hacía sentirme cuando me pasaba esto, por lo general cuando me ponía nervioso o estaba muy agotado), de modo que para nada me parecía cómico este estado.  Además algunos de mis parientes más cercanos y conocidos me decían Jerry Lewis, ya sea por afecto o para molestarme y ello por supuesto que no me agradaba; de tal modo que paralelamente a la diversión que me provocaba este artista, también tenía un aspecto negativo para mí.  Tuvo que pasar un buen tiempo, ya llegado a la adultez para que me quitara este estigma, gracias a que por un lado me operaron de la vista y, por otro, desarrollé cierta personalidad (¿Y tal vez cierta “presencia física”?) para que se olvidaran de mi apodo.
       Siempre he dicho que mi memoria es frágil, pues olvido por lo general las historias (o sus detalles) muy rápido; lo que la verdad considero más bien una bendición, de modo que puedo volver a disfrutarlas como si fuera la primera vez.  Por lo tanto, solo recuerdo de todas estas películas de Jerry Lewis apreciadas en mi infancia a la llamada El Circo de 3 Pistas (1954), que vez que la pasaban en la tele me la repetía contento.  Me acuerdo de que no solo me hacía reír, sino que también llorar.  Y es que tenía una escena que para la edad que tenía y con mi corazoncito sensible, era muy dolorosa: un payaso borracho, celoso por el éxito del cándido artista interpretado por Lewis, lo humilla frente al público, golpeándolo una y otra vez... ¿Se acuerdan de esa poderosa imagen? Aunque nunca más he vuelto a ver esa cinta, todavía la tengo presente.
       De chico veía el show animado de Jerry Lewis, que ahora que lo traigo a la memoria puedo afirmar que era bastante surrealista, por no decir “lisérgico”.  En este cartoon Lewis era el protagonista y vivía rodeado de su familia, que estaba conformada por tipos tan raros como esta versión suya animada, cada uno de sus integrantes feos y caricaturescos, que en la práctica eran clones suyos.  De estos verdaderos freaks solo recuerdo a su tío inventor, que una vez hasta una máquina del tiempo hizo y lo llevó a la época de los dinosaurios.  Con mis hermanas gozábamos bastante de esta serie.
      Solo una de sus muchas películas tuve el gusto de ver en pantalla grande, Sueños en Arizona (1993), del director de “culto” Emir Kusturica, en plena época universitaria mía.  En tal época veía mucho “cine arte” e iba solo o con mis amigos de aquel entonces al cine Normandie, una sala fea que solo daba reestrenos, pero a la que le tengo mucho cariño.  Si bien esta obra posee un humor muy especial, fue todo un reencuentro para mí con este actor, pues su papel era más bien de tipo dramático, aunque quedaba de manifiesto en su guión que por parte de Kusturica estaba la intención de hacerle un tributo en vivo a tal leyenda viviente.  Esta preciosa obra estuvo entre las más apreciadas y comentadas por los circuitos intelectuales en aquellos años y me alegro de haber participado de la apreciación que se le hizo en su momento.
      Terminaré contando que Jerry Lewis sirvió de inspiración para la Teletón, importante iniciativa benéfica que desde 1978 vela por rehabilitar a niños y adolescentes en todo el territorio chileno, que tengan algún tipo de discapacidad física.  Pues fue en su país, USA, que el actor apoyó esta cruzada desde la década de los cincuenta, motivando a alguien como Mario Kreutzberger, más conocido como don Francisco, a fundarla y mantenerla gracias a las campañas que se hacen en el país casi todos los años.  De este modo para quienes sabemos de este activismo suyo social, difícil resulta no relacionarlo con esta organización, que en persona he aprendido a valorarla más que nunca, porque ha atendido gratuitamente a dos de mis sobrinos (uno de ellos a mi amado Brunito).


El genial opening de la serie de la que les he contado.

martes, 29 de agosto de 2017

Entretenida, pero no por ello deja de ser una gran decepción.


ADVERTENCIA: Escribí esta entrada especialmente para aquellos que han leído la saga de LTO de nuestro querido Stephen King, que para quienes no lo hayan hecho o poco interés tienen en este autor, estas palabras les pueden parecer poco atractivas.

     Las palabras que dan título a este post las pensé bastante a la hora de ponerme a escribir acerca de mis impresiones sobre un filme que esperé, que esperamos por décadas los seguidores de Stephen King, y en especial quienes adoramos su famosa saga épica de fantasía oscura conocida como La Torre Oscura.  Pues mucho tuvo que pasar para que se concretara el proyecto largamente aplazado de llevar a la pantalla grande (o a la chica) esta serie de libros, que está considerada entre las obras más importantes de su creador.  Fue así que se bajaron en el camino importantes nombres como J. J. Abrams (director y guionista), Ron Howard (director y quien al final quedó como productor) y Javier Bardem (actor principal), para que al final nos encontráramos con una obra que pareciera salió demasiado rápido  y que más encima pertenece a un cineasta desconocido para la mayoría (Nikolaj Arcel), que por muchos premios internacionales que haya recibido, al parecer no se siente muy a gusto en el género al que corresponde una obra como esta…
      …Pero vamos por partes mejor…
      ¿¡4 guionistas nada menos que para armar una historia “alternativa” de poco más de una hora y media!? Me cuesta creerlo, más cuando entre ellos está alguien que respeto como Akiva Goldsman, uno de los artífices de esa  joya de la televisión que es Fringe (a excepción de su última temporada, claro).  Y es que habiendo tanto material original para sacarle provecho, pareciera que los responsables no supieron qué hacer con ello, nunca se pusieron de acuerdo con qué tomar y al final solo se quedaron con las migajas de una tremenda historia, que apenas llegaría al 10% de lo que ideó Stephen King por casi medio siglo de su vida.  Pues debe saberse en pocas palabras que para quienes esperábamos la traslación al séptimo arte de estas narraciones, ya sea del primer libro editado (El Pistolero) o de su precuela (Las Pequeñas Hermanitas de Eluria) o de los varios flashbacks entre medio de sus múltiples entregas, en realidad esto nunca sucedió y al final lo que llegamos a tener frente a nuestros ojos es una obra por completo distinta a lo que conocemos.  Así que hay que pensar mejor que la cinta no se hizo pensada para nosotros, sino que para el resto del público, que por supuesto apenas sabe de estos escritos o que para nada se ha leído algunas de sus entregas.

      Lo que más me molesta es que hay grandes filmes o películas hechas para la televisión y hasta miniseries e incluso series que toman sus propios rumbos y que hacen sus grandes cambios a la hora de ser adaptaciones de una ficción kingniana y  de las que nadie puede negar su calidad estética.  De tal modo dentro del primer apartado podemos mencionar verdaderas joyitas como lo son El Resplandor de Kubrick, Carrie de Brian de Palma, Misery de Rob Reiner o cualquiera de los tres largometrajes que ha hecho Frank Darabont de los textos de su amigo (La Redención de Shawshank, La Milla Verde  y La Niebla), mientras que en el segundo encontramos Salem`s Lot del recientemente fallecido Tobe Hooper (ya se viene post dedicado a este) y la más reciente 22/11/63 del mencionado J. J. Abrams; mientras que programas como La Zona Muerta y Haven ya son de culto. Razón por la cual tampoco pido una copia calcada a las páginas leídas, que para algo uno tiene imaginación, sin embargo sí pido respeto a nosotros los lectores constantes y en especial a la materia prima de la que se nutren superproducciones como esta.  Sé muy bien que un filme es una obra autónoma en sí, en cuanto a que cuando está basada en una historia previa; no obstante en el caso concreto de la película que hoy nos reúne, estamos hablando para ser exactos de una versión tan libre del material original, que me cuesta no sentirme traicionado.
      ¿Y a Stephen King le gustó este filme? Yo creo que solo fue caballeroso en quienes depositó su confianza y de paso siguieron engrosando su cuenta bancaria (que además le prometieron secuelas y hasta series de TV relacionadas); aunque tampoco tengo que estar por completo con lo que dice y hace mi escritor favorito, que para nada es ley en mi vida todo lo relacionado con él.
    Mucho me costó hacerme a la idea de un Rolando negro, que en todo caso racista no soy (pues entre mis personajes favoritos de ficción hay hartos de color, tal cual Tormenta de los X-Men, así como entre mis actores predilectos hay unos cuantos como Morgan Freeman o Samuel L. Jackson), pues ya me había ilusionado con alguien como Bardem haciendo del último del linaje de los Eld y bien tengo claro que cuando King creó a este personaje se inspiró en nada menos que Clint Eastwood (además de haberme acostumbrado a las distintas ilustraciones hechas para los libros y los cómics). Pues algo que me molesta mucho en estos gringos es lo extremistas que son y ello se ve hasta en el mundo de la ñoñería, donde ahora por dárselas de pluralistas llegan a exagerar con eso de ser políticamente correcto, como ya pasó con la igualmente decepcionante Spider-Man: Regreso a Casa (¿Asgardianos afros? Nunca voy a olvidar la sorpresa de Heimdall con tales atributos, interpretado por el mismo Idris Elba en la saga de Thor cinematográfica). Sin embargo opté por no ponerme tan dogmático e intransigente, además de que encuentro un buen actor a Elba…
No me aguanté las ganas de sacarme
una foto con este Rolando "alternativo",
que su traje fue lo que lejos más me gustó.
     Pero cuando llegué a ver la “dichosa” cinta, a medida que su cortísimo metraje se fue desarrollando, me encontré con un montón de detalles que me molestaron: En primer lugar le dieron una caracterización por completo distinta a su villano, el Hombre de Negro, acá bajo el trabajo de Matthew McConaughey, convirtiéndolo más en un mafioso, que en el sujeto misterioso del texto literario (ello obviamente para “enganchar” con el auditorio masivo).  Esta idea del gánster queda clara al otorgársele toda una organización de monstruosidades a su disposición para conseguir su objetivo; además trataron de convertirlo en un villano “simpático” con sus fechorías y diálogos, carente de la sublimidad que posee en la obra de King.  De igual manera no dejaron de darle demasiada relevancia a este villano, olvidándose de que el viaje emprendido por nuestro héroe va más allá de enfrentarse a este una y otra vez. 
      Luego tenemos lo que pasa con Jake, el niño que se ha convertido en el nuevo compañero del pistolero.  El filme comienza teniéndolo como centro del argumento y solo después aparece el verdadero protagonista.  Además hacen que sea este chiquillo quien termina por hacer que cambie Rolando, de pasar de una supuesta idea absoluta de venganza, a la gran cruzada que en realidad emprende para salvar a la Torre Oscura y con ello proteger el multiverso.  A través de esto me parece que le quitan valor a un arquetipo como Rolando, quien pierde heroicidad en esta adaptación, para convertirse en antihéroe, al no empezar con la determinación mesiánica que el resto le conocemos.  Al final terminan por centrar todo en la relación de padre-hijo entre el hombre y el muchacho, obviando un momento tan memorable en el primer libro, como cuando Rolando, obsesionado con su misión, decide sacrificar al chico.  De este modo se dejaron de lado varios de los momentos más recordados de la novela primigenia.
       De que entretiene este filme lo hace, pero se trata de una historia ligera, que no tiene gran espectacularidad que digamos.  Tiene buenos diseños, aceptables actuaciones, una agradable banda sonora y en general un trabajo técnico de calidad; no obstante teniendo en cuenta todo esto, ello fácilmente lo encontramos hoy en día en cualquier producto más barato (como cualquier episodio de alguna serie actual que nos guste, como Juego de Tronos).
       Originalmente tras salir de la sala de cine quedé satisfecho y me hice la idea de que iba a escribir una entrada alabando, pese a todo, esta Torre Oscura; no obstante he tenido tiempo para meditar al respecto y bien les digo a sus responsables…¡Así los pille Nyarlathothep!  Las versiones gráficas son lejos mucho más satisfactorias que este constructo mal orquestado.  En su momento pensé que con una versión extendida de la película se podían arreglar tantos entuertos; sin embargo ya no me siente muy dispuesto, que digamos, a dedicarle mi “valioso” tiempo a este bodrio.
        Espero no se me caigan también con It.


Como ya ha pasado, el trailer ofrece más de lo que da la película.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Mis películas favoritas sobre fantasmas (tercera parte): Poltergeist


       Estrenada en 1982 y dirigida por uno de los “Maestros del Terror”, Tobe Hooper, este filme sobre fantasmas resulta ser mucho significativo en mi vida que las otras dos cintas,de las que me he referido anteriormente en esta serie de posts.  En este caso no por estar hablando de una película tan profunda y con la calidad humana y artística de Sexto Sentido de Shyamalan o El Espinazo del Diablo de Guillermo del Toro, sino que debido al recuerdo intenso de cuando era aún un niño, cuando la vi por primera vez…
       Era otra época, a mediados de los ochenta, cuando en los colegios se estilaba por parte de las autoridades o de los alumnos y/o apoderados que deseaban juntar plata, hacer funciones de cine.  En su tiempo era a través del ya apenas recordado formato Betamax y luego de su “descendiente” el VHS (yo mismo me vi por primera vez en mi entonces corta existencia, un montón de títulos en estos eventos, además de organizar unos cuantos por mi cuenta) que era posible hacer esto.  Es así que mi hermana Mabel, quien es mayor que yo por alrededor de 5 años, se vio antes que este servidor varias obras en su escuela y la mayoría eran de terror.  Pues como no tenía otro medio para gozarlas, no me quedaba otra que optar porque la Negra Curiche (como le puse cariñosamente) me las contara…y en especial de noche.  Así fue cómo supe de qué se trataba Poltergeist y vaya que mi hermana sabía cómo hacer entretenidos sus relatos orales.   Tiempo después la dieron en la tele, en televisión abierta en “Grandes Estrenos” (para que vean lo atrasados que estaban acá los canales, que demoraban años en emitir estas producciones…y cortadas más encima).  Me acuerdo que esperé con ansias esa noche de un día domingo invernal y cuando la vi, me aterré lo suficiente como para tener nuevas razones para andar con miedo al anochecer.  Como todos esos filmes que uno llega a adorar, me la he repetido un montón de veces y hace un par de años no más me la compré en blu-ray, de tal manera de tenerla en la mejor calidad posible.
        Con respecto a sus antecedentes, se debe destacar que esta cinta se encuentra producida y coescrita por nada menos que Steven Spielberg, su primer acercamiento a las historias de espanto luego del telefilme Duelo (1971, conocida en español como El Diablo sobre Ruedas, sobre un cuento y un guión de Richard Matheson) y Tiburón (1975).  La participación del llamado Rey Midas de Hollywood, permitió que su realización fuese del tipo “clase A”, o sea, de alto presupuesto y lo que se puede evidenciar por sus exteriores, como por los efectos especiales innovadores para la época que fueron hecho por ILM (la empresa de George Lucas, siempre a la vanguardia de estas técnicas).  Cabe mencionar, que la intervención de Spielberg en este proyecto, se puedo bien observar además porque los exteriores usados para esta obra, en cuanto al barrio residencial donde transcurre todo, es el mismo de su película ET., del mismo año en que se estrenó la cinta de Tobe Hooper.
       Por otro lado, también se debe destacar la presencia de alguien como Jerry Goldsmith, en lo que concierne a su banda sonora, la cual está considerada entre sus mejores trabajos y que en su hermoso tema coral con voces de niños, le otorga a esta historia una mayor atmósfera sobrenatural; además esta composición resulta ser bastante conocida y utilizada hasta en comerciales y la televisión.


Tema de Poltergeist por Jerry Goldsmith.

        Ante el éxito de este largometraje, de inmediato tuvo dos secuelas, las que contaron con gran parte de su reparto original en ambos casos (una de 1986 y otra de 1988).  No obstante de estas dos solo la primera es de calidad, aunque tampoco llega a los niveles de su precursora, si bien posee varias ideas de interés, tales como explicar el origen de los fantasmas que acosan a la familia protagonista e introducir un espíritu maligno (Kane), el cual es representado como un anciano esquelético y fanático religioso, líder de una secta pseudocristiana fundamentalista y apocalíptica.
        Considerando la popularidad de este título, era de suponer que tuviera su remake, pensando en especial en las nuevas generaciones y con la excusa de usar efectos especiales más “modernos”.  Pues en 2015 tuvo su oportunidad la nueva versión, aunque no fue del gusto de muchos, pese a que fue un éxito comercial; quizás las críticas negativas que recibió, se debieron más bien a la nostalgia de quienes al tener presente el filme original, se quedaron con la imagen de la sorpresa de su argumento y que ya visto en esta reinterpretación se pierde con las injustas comparaciones.
        El impacto que tuvo esta película entre el público y la cultura popular ha sido tan grande, que muchos sin saberlo se refieren en el lenguaje coloquial al término Poltergeist, una palabra alemana que significa “espíritu burlón” y que se refiere a manifestaciones sobrenaturales, que provocan espanto con sus intervenciones en el mundo físico (luces espectrales, ruidos, movimiento de muebles, objetos perdidos, etc.).  Debido a este motivo de su repercusión, en las novelas de Harry Potter de J. K. Rowling aparece un personaje llamado Peeves, el cual fue obviado en las películas. De igual modo, en el primer Especial de Halloween del popular cartoon de Los Simpons, podemos hallar un gracioso homenaje/parodia al final de esta película.
        En pocas palabras el argumento de esta cinta trata sobre una familia integrada por la madre, el padre y sus tres hijos (una chica adolescente y sus dos hijos pequeños, un niño y una niña, siendo esta última la menor y uno los personajes principales de la historia), quienes llegan a su nuevo hogar en lo que parece ser un idílico lugar.  No obstante el sueño de encontrar la llamada “Tierra Prometida” se pierde, cuando varias entidades espectrales comienzan a manifestarse, primero de una manera que parece juguetona y luego de un modo terrorífico y que claramente atenta contra la vida de esta familia.  Sin embargo es en la figura de Carol Anne, la dulce e inocente hija más chica, que los fantasmas se interesan, puesto que la muchachita posee insospechadas habilidades de médium y por ello los espíritus la ven como una especie de puerta entre nuestro mundo y el más allá.
La dulce Carol Anne.
       Dentro de los aspectos más interesantes de su guión y que de seguro a más de alguien se le habrá escapado, está la presencia de un grupo de científicos universitarios, que trata de ayudar desde sus escasos conocimientos del espectro metafísico a los Freelings.  La ineptitud, pese a la buena voluntad de estos investigadores, deja presente la idea de que ni con toda nuestra ciencia y tecnología más avanzadas, podemos llegar a entender en un sentido racional el mundo paranormal.  De este modo cuando aparece el segundo (¿o mejor?) personaje de la saga, la espiritista enana Tangina Barrons (interpretada con mucha humanidad y gran carisma por Zelda Rubinstein), nos encontramos en contraposición a la lógica moderna, con la certeza de que es en la fe (y en el amor) que radica la respuesta para superar la dura prueba en la que se hayan todos.  De este modo solo cuando todos se dignan a aceptar que existe algo más allá de lo evidente, es posible encontrar una salida al problema que los aflige.
      También resulta considerable tener en cuenta la importancia que le da su argumento a los fuertes lazos familiares, puesto que tal como queda demostrado en especial en la figura de ambos padres (con mayor significancia por parte de la mamá), el amor que hay entre los Freelings les permite ser más fuertes que la influencia de los poltergeists.  Con respecto a los esfuerzos de los progenitores, sus sacrificios heroicos llegan a sobrecoger; pues no importa quién sea el enemigo y el tipo de adversidad que se presenta, estamos hablando de un tipo de amor incondicional capaz de las mayores proezas.
       De igual manera nos encontramos con el tema de la inocencia perturbada por el mal (si bien como queda demostrada en determinado momento de la cinta, en realidad estos fantasmas no son malvados, salvo en el caso del mencionado Kane, que aparecerá a partir de la segunda cinta), que se puede observar en la fijación que tienen los espíritus con Carol Anne y quien a su corta edad, como por ser esta su primera experiencia con las entidades, apenas entiende lo que pasa y hasta considera como normal su intromisión.  Por lo tanto en su ingenuidad puede ser manipulada por estas fuerzas.  Luego la misma relación entre Tangina y ella, viene a ser uno de los puntos fuertes de la trama, ya que la médium mayor también se caracteriza como una persona candorosa, al punto de que entre las dos surge un estrecho afecto, que a medida que avanza la serie se va desarrollando con mayor intensidad.
       
Tangina, una verdadera heroína dentro de estos filmes.
     La oración ¡Ya están aquí!se convirtió quizás en una de las citas textuales más célebres del cine, en especial por la escena en la que la dice Carol Anne, cuando los fantasmas hacen su primera aparición espectacular y en la cual nada menos que un televisor (un objeto del mundo contemporáneo, tan relevante en la vida de la gente hoy en día, detalle no gratuito dentro del guión) se convierte en el portal para que lo fantástico cobre mayor fuerza; es así que dicho aparato doméstico, queda simbolizado como esta puerta entre la ficción y el mundo real, que en la actualidad no es tan común.  Esta escena no puede ser más icónica, con una mano casi eléctrica saliendo de la pantalla de la TV y la pequeña arrodillada frente a ella mirando con atención (tal como queda detallado en su afiche).  Hay muchos otros momentos notables en esta obra, como el ataque del árbol monstruoso al único hijo varón o la aparición de una criatura albina cuadrúpeda, que escapa a los típicos fantasmas del género.
        La fama de este largometraje ha llegado a puntos inesperados, por el hecho de que buena parte de los actores que intervinieron en sus tres entregas, han muerto de manera trágica, incluso desde poco después de estrenada esta primera película.  Es así que hay una leyenda negra respecto a la saga, que dice que está maldita, debido a que supuestamente los esqueletos que se usaron en el filme de Tobe Hooper eran reales, entre otros rumores. La primera en morir de sus histriones fue la adolescente actriz que interpreta a la hermana mayor, quien en la vida real fue asesinada por su novio; luego les tocó pasar a mejor vida, a dos de los actores varones que participaron en la segunda parte (uno de ellos, el mismo que hizo de Kane); por último, en plena sala de operaciones, poco antes del estreno de Poltergeist III, abandonó este mundo la joven Heather O'Rourke, quien hiciera de Carol Anne, para pena de muchos y que hasta le concedieron premios en su corta carrera como actriz infantil.


Trailer vintage de este memorable película.

lunes, 22 de agosto de 2016

Regreso a la nostalgia de los ochenta.



      El 15 de julio Netflix estrenó el que sería uno de sus programas originales más alabados a la fecha, Stranger Things (Cosas Extrañas), serie de ciencia ficción y terror ambientada en plenos años ochenta y que solo en ocho episodios acaparó el favor de la crítica y los televidentes (en especial aquellos que vivieron su infancia y juventud durante esta época, además de gozar de su cine de género al cual esta obra homenajea).
     Considerando que su historia está llena de referencias directas e indirectas a los íconos populares de aquel tiempo, quien la ve y sabe al respecto puede gozar encontrando cada uno de estos detalles donde directores, personajes de ficción y reales, filmes y otros aparecen entre medio como gestores de toda una generación.   Es así que entre los protagonistas nos encontramos con alguien apellidado Hooper (como el director Tobe Hooper de La Gran Masacre de Texas y Poltergeist, película mencionada en uno de los diálogos), quien a sí mismo cuenta que en su adolescencia se acostó con una tal Carpenter (de John Carpenter, la mano detrás de Halloween y The Thing, cinta que además aparece tributada en al menos tres momentos del guión); de igual modo uno de los niños que aquí aparecen se llama Lucas (por George Lucas, el creador de Star Wars, saga que una y otra vez tiene sus guiños en el transcurso de sus capítulos; asimismo que a uno de los personajes sus amigos lo llaman Lando Calrissian, por razones más que obvias para quienes saben de esta saga)…
       …Y así nos encontramos con varios otros casos más, como los afiches de Tiburón, Evil Dead y The Dark Crystal, más uno de Tom Cruise.  De igual manera se nombra a Carl Sagan y a su mítica serie documental de Cosmos.  Además uno de los capítulos se llama La Loca de la Calle Maple, en atención a uno de los episodios más famosos de la celebrada serie de televisión La Dimensión Desconocida (titulado Los Monstruos de la Calle Maple); que si bien en su primera versión se emitió en los sesenta, en los ochenta mantenía su impronta, debido a la versión que en esta otra década se emitió.  Por otro lado, en una escena se ve una especie de huevo monstruoso similar al de los Aliens.  Cabe mencionarse que el monstruo de esta serie con su cuerpo recuerda mucho a la criatura vista en Pumkinhead y su cabeza sin rostro al abrirse para tragar a sus presas, resulta ser sin dudas sacada de la grotesca forma de flor de la recordada escena de los perros de The Thing.
       Stephen King es recordado varias veces, ya sea de forma explícita como por medio del argumento de esta historia, más uno que otro detalle.  Por ejemplo, en un momento se ve a un personaje incidental leer uno de sus libros, lo que se reconoce por el hecho de que en su contratapa aparece su foto en grande (de cuando usaba una frondosa barba) y luego nos enteramos de que el texto en cuestión es nada menos que Cujo.  De igual manera uno de los temas o leiv motivs más destacados en la serie, viene a ser el de los niños con poderes mentales, específicamente con el de la telequinesis (como en su primera novela publicada Carrie); aparte que la chica que posee esta habilidad, que no es la única que tiene, es producto de los experimentos de una oscura agencia gubernamental secreta y militar gringa, debido a la manipulación con drogas tipo LSD, tal cual lo que aparece en Ojos de Fuego.  Aparte, la tipología en rojo que corresponde a los créditos del programa, es propia de los nombres de los libros de King, tal como se acostumbraba en sus ediciones pasadas (de hecho, si bien escrita a principios de los noventa, Needful Things de este autor, pareciera ser el modelo exacto para el nombre y la estética de los créditos del programa).
      
Comparación entre el título del libro
de King y el de esta serie.
      No se puede dejar de lado el hecho de que dentro de los tres grupos de protagonistas de esta serie, destaca el compuesto por  niños, que lejos se convierten en los héroes favoritos de los espectadores.  Se trata de chicos “ñoños”, amantes de la ciencia ficción, la fantasía y el terror, para nada deportistas e interesados en la ciencia y la tecnología, razón por la cual no son los más populares de su entorno, pero sí los más inteligentes y lo más aptos para enfrentarse a las “extrañas” circunstancias en las que se ven envueltos todos, apenas intervienen los elementos que los sacan de la normalidad.  Pues esta idea de los niños extraordinarios y aventureros, aunque los típicos “perdedores” para el resto de la gente y en especial de sus pares, resulta ser preponderante en el cine ochentero de corte infantil y juvenil, quienes además llegan a salvar el día gracias a su valentía (tal como puede verse en verdaderos clásicos como The Goonies, Exploradores, The Monsters Squad y Cuenta Conmigo).  Del mismo modo el propio Stephen King en dos de sus obras clave de la época, It y El Cuerpo (novela corta que fue llevada al cine como la mencionada Cuenta Conmigo por Rob Reiner y considerada entre las mejores versiones para el cine de su literatura), ha utilizado este tópico, de modo que se puede considerar este hecho otra idea sacada de su obra en tono vintage de Stranger Things.
       A la vez, el juego de rol de Calabozos y Dragones cobra vital importancia dentro del guión, debido a que los niños protagonistas son fanáticos acérrimos de este y se dedican en varias ocasiones a tal actividad.  Además terminan llamando al monstruo igual que a una de las bestias de dicho juego, Demogorgon, así como se encuentran con la existencia de un universo paralelo (tipo reflejo siniestro del nuestro), tal cual sucede no solo con muchas ficciones, sino que muy al estilo de las mismas jugadas de Calabozos y Dragones.
      Los cómics de igual manera tienen un lugar dentro del guión, en especial en lo que concierne a los personajes infantiles y quienes sin duda se roban el corazón del público.  Pues estos chicos son lectores de las historietas de nada menos que de los X-Men y en más de una ocasión mencionan al Profesor X, en especial debido a su contacto con la muchacha con poderes similares a este; también Linterna Verde es mencionado, con lo que queda de manifiesto una vez más la cualidad de este programa, que lo hace tan atractivo para quienes disfrutamos este tipo de fantasías.
      La música toma un papel destacable en esta más que recomendable serie, partiendo por su tema de entrada hecho usando sintetizadores, muy al estilo de las bandas sonoras de los filmes de los ochenta y que bien recuerda a los trabajos del propio John Carpenter para sus cintas, también destacado compositor aparte de director y guionista; de este modo el acompañamiento musical incidental original de este programa, nos lleva aún más a estos recordados años y a lo que se suman los estupendos temas rockeros populares que incluyen a talentos como Toto, Peter Grabriel, The Clash y The Bangles, entre otros.  A su vez se  incluyen algunas melodías electrónicas de Tangerine Dream y Vangelis.
      Luego de identificar la ambientación retro de esta serie, ya es hora de referirse a su argumento que si bien recoge mucho de los clásicos ochenteros, hace su revisión de estos a través de sus propios aportes y la actualización de los mismos.  Cabe mencionarse que a diferencia de muchos títulos de aquellos años que eran de corte familiar, en especial en lo que concierne al uso de protagonistas infantiles y adolescentes, estamos hablando de un show hecho en exclusiva para adultos; por esta misma razón el argumento no deja de ser maduro, ni cae en convencionalismos facilistas de ese tipo de cine que desea homenajear (tal como quedará detallado en las líneas que vendrán a continuación)…Y ello no solo tiene que ver con el elemento gore, que en todo caso tampoco es exagerado.
      Todo comienza con un niño perdido, miembro del grupo de amigos frikis y a quien se lo ha llevado nada menos que un monstruo. Se trata de un ser que por lo que se va sabiendo a medida que transcurre la temporada, tiene que ver con una serie de experimentos secretos para crear un arma en contra de la “amenaza roja” soviética, que tanto le preocupaba a los estadounidenses en aquellos años (recordemos que estamos en plena Guerra Fría y el gobierno de Ronald Reagan y su sistema de defensa contra los rusos llamado Guerra de las Galaxias, tal cual la película de George Lucas).  Por otro lado, aparece una misteriosa niña, aparentemente muda, tras de quien andan detrás los científicos y militares culpables de que el monstruo haya logrado llegar a nuestro mundo; la chica se une a los amigos del chiquillo desaparecido, quienes lo andan buscando, así como su familia y las autoridades del pueblo en el que viven todos.  Es así que los destinos de nuestros protagonistas se cruzan con el de los villanos de esta historia, sujetos que representan esa figura malvada del propio gobierno de USA, dispuestos a cualquier cosa con tal de continuar con su visión del mundo blanco y negro.
      La trama se centra en cuatro grupos de personajes, los tres primeros correspondientes a los héroes, divididos según su edad (lo que implica personalidad, gustos y experiencias en común, como bien sucede entre pares) y el cuarto a los villanos.  Como el monstruo aparece siempre solo y es un peligro para todos, podemos dejarlo aparte, ya que en realidad no es el verdadero antagonista, si no que viene a ser el elemento final que otorga a la trama uno de sus mayores elementos de ciencia ficción y horror.
     Los niños se encuentran conformados por cinco pequeños, todos ellos de personalidad dulce y corazón noble, además de poseer las cualidades ya nombradas más arribas (ñoños e “impopulares”).  Son cuatro varones y una niña, siendo esta última la muchacha escapada del laboratorio gubernamental ultrasecreto:

La nostalgia ochentera en su máxima expresión...¡Un VHS de este programa!

·       Will Byers es el niño extraviado, sobre de quien casi todo lo que llegamos a saber, es a través de varios flashbacks dedicados a su pasado.
·     Lucas Sinclair de ascendencia afroamericano, es tal vez el más serio de su grupo, autónomo y/o crítico. 
·      Dustin Henderson, quien con su apariencia dulce (acentuada por la falta de sus dientes delanteros que aún no le han crecido y su frondoso pelo ensortijado), es en realidad un chico muy racional y locuaz, que hace de la conciencia de los suyos.
·      Mike Weeler viene a ser el chico más importante dentro de la trama, tanto porque es quien se desarrolla más a medida que esta avanza, como porque su familia es una de las dos que toman real coprotagonismo (si bien más bien debido a la figura de su hermana mayor, que a la de sus padres).
·  Once (“Eleven” en inglés), llamada por sus amigas como Ce, quien se une por las circunstancias inesperadas a estos chicos, siendo una aliada de peso tanto para ellos, como para los demás “buenos”.  Ella y Mike llegan a tener una especie de romance propio de su edad.

      Como bien sucede en la vida real y las historias típicas acerca de escolares, los cuatro chicos varones sufren del acoso de compañeros de colegio abusivos y quienes contrastan por completo con estos, debido a sus antivalores.  La subtrama acerca de la enemistad con estos maleantes de pacotilla, otorga otro punto de interés al conjunto que viene a ser Stranger Things.
      Justamente por ser una serie actual y realizada para un público con criterio formado, lo que también implica la preocupación por hacer verosímil a los personajes, pese a tratarse de un guión de ciencia ficción, estos muchachos dicen groserías (en su justa medida, claro, que igual son educados), algo que solo podemos encontrar en Cuenta Conmigo,  por ser menos edulcorada y más realista que los otros ejemplos citados.
    Luego vienen los adolescentes, quienes en este programa se ven realmente de la edad que representan y no corresponden a los típicos “modelitos” gringos con cuerpos ya maduros (o sea, demasiado bien formados y ejercitados) que encontramos habitualmente en las producciones gringas.  Los más relevantes correspondientes a esta edad, vienen a ser hermanos mayores de dos de los niños de arriba, si bien pertenecientes a familias distintas:
·         De este modo nos encontramos por un lado con Nancy Wheeler, la hermana mayor de Mike y quien ya entrada a esta edad más avanzada, como bien sucede con muchos casos en las familias, deja de interesarse en el pequeño y sus amigos, hasta que se sensibiliza con la tragedia de los Byers y se involucra por completo en todo ello.  Está enamorada de uno de los patanes de su colegio, pero debido a lo sucedido con el chico perdido, llega a entablar amistad con el hermano mayor de este y ello le provoca un verdadero remezón en su vida. 
·         Jonathan Byers es el heroico hermano mayor de Will, un muchacho con alma de artista que gusta de la fotografía y que solo desea lo mejor para su familia, llegando a ser un hijo y un hermano modelo.  Junto con Nancy cuando se entera de que la existencia del monstruo es cierto, realiza su propia campaña para deshacerse de la criatura.  Por otro lado, su naciente relación con la joven, le trae unos cuantos dolores de cabeza con su supuesto novio y la pandilla con la que este se junta.
·         Steve Harrington viene a ser el objeto amoroso de Nancy, quien resulta ser el típico adolescente que gusta de las emociones fuertes, aun cuando ello signifique jugar con lo que es inaceptable y comportarse como todo un bellaco.  No obstante pese a sus malas juntas y originalmente pésima actitud, el chico viene a ser más de lo que aparenta.
      Una vez más teniendo en cuenta esta puesta al día de los convencionalismos ochenteros, en el caso de los adolescentes se aborda un tema tabú en las cintas de la época y que en todo caso resulta ser algo habitual en la vida real: el sexo.  Pues ello es presentado de una manera bastante atractiva, si bien no cayendo en el exhibicionismo, aunque sí de una manera impactante para muchos que no se habrían esperado tal orientación dentro del argumento.
     De igual manera, en el extenso epílogo o anticlímax que sigue al desenlace, una vez más los guionistas impresionan a la audiencia cuando hacen que estos mismos jóvenes tomen un rumbo por completo distinto, a lo que se habría esperado de ellos.
      Los adultos protagonistas representantes del bando de los “buenos”, corresponden a solo dos:
·         Joyce Byers es la sufrida madre de Will y Jonathan, quien viene a representar todo lo de positivo que hay en una matriarca y la que pese a que tenga que luchar por su propia cuenta para lograr lo mejor por sus hijos, no vacila en jugársela por el todo.  En la serie es interpretada nada menos que por Winona Ryder, estupenda actriz que tuvo sus años de gloria entre finales de los ochenta y los noventa, hasta que cayó en desgracia por motivos ajenos a su talento y fue relegada a papeles menores tras haber conseguido el estrellato en un montón de filmes notables.  Acá se le ve avejentada a tal punto, que uno llega a preguntarse si en realidad ello se debe al duro papel que le toca encarnar (el de una mujer pobre y sufrida que hace lo posible por levantar de la miseria a sus vástagos), de modo que todo sería producto del maquillaje y de su transformación camaleónica…O si en realidad la mala vida le ha pasado la cuenta a la ex niña prodigio de Hollywood.  No obstante en cualquiera de los casos, su interpretación viene a ser una de las mejores de esta serie, a la par de los niños protagonistas.   Ojalá que el éxito de este programa le devuelva la luz de antaño.
·         Jim Hooper es el guapo y varonil sheriff del pueblo en el que se desarrolla la historia.  Corresponde a un hombre solitario, pese a sus relaciones amorosas intermitentes, quien tal como Joyce está marcado por la tragedia.  Su dolor se puede observar en el hecho de que pese a ser la mayor autoridad legal de Hawkins, su apariencia (con algo de panza), con barba descuidada y la casa destartalada en la que vive, denotan su pasado infeliz.  No obstante es un fiero sabueso y un hombre de fiar.  Se toma a pecho no solo profesional, si no personalmente lo que está ocurriendo con la gente que ha jurado proteger.
      Los villanos están liderados por el doctor Martin Brenner, un silencioso científico que mientras Ce estuvo a su cuidado, la engañó haciéndola creer que en realidad la amaba; de este modo es un sujeto manipulador, frío y maquiavélico, obsesionado con el poder y conseguir sus propósitos a toda costa.   Acá corre a cargo de Matthew Modine, ex jovencito de muchas películas ochenteras de culto y con lo que se vuelve a traer al recuerdo, esta etapa dorada de la existencia de muchos de nosotros.
      Tras el impactante y heroico final, se deja la puerta abierta a una segunda temporada, una promesa que sus ya millones de seguidores esperamos con ansias que se cumpla.

Otro hermoso fan-art basado en esta hoy ya serie de culto.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...