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viernes, 31 de julio de 2026

Hasta pronto, queridos héroes

1. La trama
 
   El Metal Perdido (2022) es el nombre de la cuarta y última novela de la segunda saga de Nacidos de la Bruma, también conocida como Segunda Época o Ciclo de Wax & Wayne (que este subtitulo lo encuentro injusto, puesto que me parece machista, ya que ignora a su heroína Marassi e incluso a Steris, quien también merece ser considerada como tal o al menos como coprotagonista, al menos a partir del segundo volumen de esta serie).
   A diferencia de los otros libros de la colección, entre el anterior y el que hoy nos reúne, cuenta con una cantidad considerable de años en lo que se refiere a su propia cronología, puesto que han pasado seis años en la vida de sus personajes... Cabe mencionar que, en esa cantidad de tiempo, mucho ha pasado en la vida de todos ellos, en especial para Wax y Masai, quienes por fin se han casado y, más encima, son felices padres de un niño y de una bebé. Por otro lado, el vigilante ahora cumple un papel más importante dentro de la política de la ciudad y prácticamente está alejado de su vida como justiciero.  Por otro lado, tras los incidentes narrados en Brazales de Duelo, la situación en la ciudad y la llamada Cuenca se ha vuelto tensa; de modo que nuestro aristócrata ahora lídea en otro tipo de campo de batalla, puesto que aparte de los corruptos a los que debe enfrentar, sigue enfrentándose a gente de la peor calaña: el Grupo y cuyo plan es tan espantoso, que aparte de la ayuda de sus aliados, entre ellos su inteligente cónyuge y los amigos de siempre, será necesario que unos forasteros muy especiales intervengan para que la victoria sea posible. 
    Por lo tanto, en esta novela que cierra con broche de oro la historia de sus personajes, se realiza el enfrentamiento final entre los héroes y sus enemigos, lo que implica seguir siendo dueños de sus destinos (en caso de ganar los protagonistas) o sufrir el dominio del planeta, implicando esto la destrucción de Elendel e incluso nada menos que una invasión venida de otro mundo.
    Si en Brazales de Duelo nos enteramos de que existen otros continentes más allá del mar, incluyendo diferentes países y culturas, en esta ocasión la revelación es mucho más mayor: En el espacio exterior hay otros planetas, poblados por gentes civilizadas y algunos de sus habitantes se encuentran de incógnito en Scadrial.
 

2. Valores
 
    En primer lugar, Brandon Sanderson parte esta obra con unos Agradecimientos muy valiosos, puesto que en él nos cuenta algo de la génesis de esta segunda saga y de lo que nos espera a futuro con siguientes entregas, ambientadas en épocas posteriores del planeta.  El autor aprovecha de darles las gracias a quienes lo ayudaron en este proyecto, destacando los responsables de sus ilustraciones.  Como bien sucede con estos apartados, en los que el escritor aprovecha de hablar de su obra, del contexto en el que se llevó a cabo, el asiduo lector obtiene un material valioso y que se debe atesorar, porque no siempre logramos contar con las palabras del propio escritor, acerca de los "misterios" de sus trabajos.
    Dentro de los aspectos a destacar de este número final, podemos mencionar el Prólogo, que esta vez no está dedicado a Wax, sino que a Wayne.   Lo anterior contándonos de un conmovedor pasaje de su infancia junto a su madre, esta última alguien que, con solo unas páginas a cuestas, logra hacérsenos entrañable; por otro lado, nos lleva a entender varios aspectos de la personalidad del hombre, así como promueve la idea de cómo el amor y la presencia de alguien en nuestras vidas, más a tan temprana edad, además de tratarse de nada menos que la madre de uno, puede marcarnos lo suficiente como para condicionarnos hacia el bien.  Asimismo, este precioso pasaje aborda la importancia de las historias de ficción, sobre cómo estas nos inspiran, algo abordado en todos los libros de la segunda saga; sosteniendo, incluso, que los hechos reales antiguos, tras volverse leyendas, así como los acontecimientos de carácter más valioso para mucha gente, moldean el mundo (esto último, creando, incluso, religiones que le dan sentido a la vida de millones de personas).
    El presente libro que hoy nos reúne es, en muchos sentidos, superior a los demás y un maravilloso cierre de las aventuras que comenzaron con Aleación de Ley. Sumado a la aventura y al humor de esta pieza, podemos gozar de momentos de gran emotividad y heroísmo; que, más encima, al abrirse las posibilidades con la revelación a la cual ya hice referencia (que existen otros mundos), las posibilidades para otorgarle sentido épico al texto, aumentaron considerablemente: Es así que no solo conoceremos nuevos personajes extraordinarios, sino que nos deleitaremos con sus poderes y proezas, así como con batallas muy atractivas. Asimismo, cabe destacar la intervención de más de un dios en sus páginas (momentos formidables y con tremendos diálogos), aparte del descubrimiento sobre qué fue de los raptados del primer libro (a mi humilde parecer, uno de los mejores paisajes del tomo).
   Por cierto, tras leerme esta novela y no con tanto tiempo entre un volumen y otro, me he dado cuenta de que todos los animales que se mencionan en su interior, existen en nuestro propio mundo y lo que resulta raro, a la luz de que corresponde a otro planeta ¿Un desliz de Sanderson o corresponde a un detalle de simplismo a propósito suyo?
    Se me estaba olvidando: Muy emotivos los distintos epílogos que le concede el escritor a sus personajes, uno para cada uno; así como muy interesante saber que en Scadrial no hay luna.

 
3.  Nuestros héroes
 
  * Wax: Por primera vez desde que leemos sobre él, lo "vemos" verdaderamente feliz y es que su propia familia lo ha llevado a la plenitud, a tal punto que bien podría decirse que su labor como justiciero, ya no lo define y en cuanto a su papel como político, es solo una extensión de su preocupación por el bien común.  Es así que en esta última entrega, acuerda con su deidad, Armonía, cumplir solo una vez más con sus designios por el bien; para luego dedicarse por entero a gozar del retiro apacible (claro que, para ello, sus proezas finales implicarán enfrentarse no solo a su desquiciada hermana, si no a...).
    Se me estaba olvidando que cuando se narran estas aventuras, si edad corresponde a la de 50 años, justo la que tenía yo cuando comencé a leer este volumen (que igual me demoré un buen resto en acabármelo, je, porque tampoco deseaba despedirme de sus queridos personajes, así que lo acabé ya con 51 cumplidos).
 
* Wayne: Mi favorito (y sexy) nos concede momentos inolvidables, que, aparte del ya mencionado, tenemos de risa y lágrima, así como muchas proezas que dejan claro la verdadera calidad de su corazón.  Acá nos enteramos de su situación económica (un pasaje muy gracioso) y, por otro lado, conocemos mejor su enorme dolor espiritual, que lo lleva a ser cómo es.
    Por cierto: Para cuando suceden estos eventos, está por sobre los 30 años de edad, así que no era tan joven como yo creía (aunque "está como quiere).
 
* Marasi: De las dos féminas que hemos ido conociendo y adorando a lo largo de estas lecturas, es quien más consigue atención en el libro.  Por un lado, podemos contentarnos de que su relación amorosa va viento en popa y, por otro, volvemos a ser testigos de su heroísmo, que en su última misión le toca trabajar sin ninguno de sus compañeros habituales y lo que demuestra lo eficiente que es. Asimismo, destacable que haya logrado acaparar la atención del grupo que la contacta, para invitarla a sus filas, así como evidenciar su gran compañerismo con Wayne (una dupla tanto o más destacable que la del propio Wayne con Wax).
 
* Steris: Para mi pesar (y de seguro de hartos lectores más) esta mujer tan especial no interviene tanto en la presente ocasión; no obstante, su dedicación e inteligencia son vitales para salvar a Elendel del desastre.  No puedo dejar de mencionar que me alegra mucho su nueva vida junto a Wax y que su relación con Wayne haya mejorado.
 
 
4. Nuevos personajes
 
* VenDell: A este Kandra lo conocimos en el libro anterior, pero en este logra mayor desarrollo.  A diferencia de MeLaan y TenSoon no es un guerrero, aunque sí gracias a la capacidad de su especie para cambiar de forma, resulta ser un gran espía y un apoyo en general muy grande. Su personalidad es menos festiva y algo más aburrida que la de sus congéneres mencionados, aunque aún así resulta ser un sujeto fascinante.  Su participación en la acción es valiosa en la primera parte del libro.
 
* Luzdeluna: Una intrigante mujer venida desde el "espacio", para ayudar a nuestros héroes en contra de la guerra entre dioses que se está gestando.  Es ella a quien le corresponde entrar en contacto con Marassi, para volverla una de los suyos y con quien luego debe enfrentarse a los enemigos en una contienda muy entretenida.  Posee un bolso lleno de frascos con preparaciones tan sorprendentes, que en efecto parecen magia (una de ellas crea puertas donde no existen y otra cambia a una persona de identidad, apariencia y habilidades).
 
* AlmaDoble: Un venerable anciano de aspecto frágil y que es poseedor de una habilidad que nunca antes habíamos visto y que consiste en el contacto directo con su dios, que le permite producir objeto de un cristal muy duro (el cual, incluso, puede usar como exoesqueleto).  También proveniente del exterior, forma parte de la fuerza que ha llegado a para oponerse a Autonomía.
 
* Entrone: El principal nuevo villano, alcalde de la ciudad que visitan Wax y el resto.  En un principio solo se ve como un funcionario corrupto, cobarde y odioso, además de prejuicioso, para luego presentárnoslo como un sujeto aún más rastrero, por estar involucrado en un engaño atroz y en un complot cobarde.
 
5. Unas pocas palabras finales
 
  A finales de 2025 me leí las dos primeras novelas de esta Segunda Época y este 2026 me dediqué a las dos siguientes.  Menos de un año entre Aleación de Ley y El Metal Perdido.  Preciosas ediciones en tapa dura con sobrecubierta y lacito de tela para marcar la lectura, disfrutadas en diferentes periodos de mi vida y que me hicieron muy feliz (siento nostalgia de mi tiempo durante esos dos tomos iniciales).
    No creo que regrese a la narrativa de Sanderson por un tiempo, al menos durante esta temporada; sin embargo, sí estoy seguro que mi reencuentro con el autor ha sido magnífico y se agradece.
    Espero con ansias las adaptaciones de Nacidos de la Bruma, que parece no serán en el formato de serie de televisión, sino de películas.
   Este lunes por fin comienzo nuevo libro y será otro pendiente hace un rato ya, algo de mi autor favorito.


viernes, 22 de mayo de 2026

Un mundo mucho más ancho y ajeno


1. Qué se nos vino
 
    En el transcurso de 2016 apareció publicado por primera vez Brazales de Duelo, la séptima entrega de la famosa saga de fantasía Nacidos de la Bruma de Brandon Sanderson y, asimismo, la tercera entrega de la segunda etapa de esta, dedicada a la dupla de Wax y Wayne (y compañía).
    Han pasado cerca de seis meses desde los trágicos eventos de Sombras de Identidad y el buen agente y aristócrata Waxillium Ladrian ha vuelto a demostrar su capacidad de resiliencia, luego de un periodo tan breve tras una tragedia y un duelo impactantes... Y es que, gracias a las divinidades, sigue acompañado por el cuarteto de aliados que ya le conocimos.   Es así que su vida sigue dentro de la "normalidad", hasta que le hacen una muy complicada petición: descubrir qué se está cocinando más allá de los confines conocidos y es que todo apunta a una rebelión, que llegará a estremecer la a ciudad y sus alrededores.  Pero también hay algo más que agregar: Una misión tanto o más importante que la anterior, consistente en hallar una reliquia que se un poder como nunca antes se hubiese manejado.
   Lo anterior implicará un viaje por otras zonas del planeta, Scadrial, que nos dejará claro dos cosas: Primero, que Elendel es solo una ciudad o reino entre otros de dicho lugar; la urbe central o más poderosa de todas, entre otras polis que viven bajo su sombra y que ello no les es muy de su agrado (no como víctimas de una dictadura, aunque sí desfavorecidos en cuanto a los beneficios que la otra posee).  Y, segundo, hay otras culturas y civilizaciones más allá de lo que saben ellos mismos y de lo que nos habían mostrado en todos estos libros.
   Considerando lo anterior, dentro de las gratas sorpresas que nos otorga esta entrega, tenemos la revelación de que más allá de los límites geográficos, que se habían mostrado hasta el momento dentro de la saga, hay un mundo mucho más complejo que el visto hasta ahora: Uno en el cual existen otras naciones, con sus propias costumbres, idiomas y hasta con una tecnología superior a la que manejan en Elendel y sitios aledaños... Es así que, a partir de este momento, considerando un detalle tan importante como este, que la narración tomará ribetes más épicos que nunca y se vuelve la promesa de un próximo episodio que, de seguro, superará a sus predecesores.
    Esta entrega posee mucho más humor, con situaciones muy jocosas e incluso unos cuantos momentos de picardía sexual; sumado a la conversión de un personaje secundario, en un miembro de la comunidad LGTB (algo que no esperaríamos de un autor mormón como Sanderson - bueno, mucho antes había tenido personajes como estos Orson Scott Card, aunque luego hizo comentarios prejuiciosos, que le provocaron el rechazo de mucha gente - y, en el último caso, todo con mucha dignidad).
    Como ya sucedió con Sombras de Identidad, el escritor nos regala con un prólogo dedicado a la juventud de Wax, aunque esta vez retrocedió más el reloj, situando la narración en la preadolescencia de nuestro héroe.  Bastante se llega a disfrutar de este preámbulo y dan ganas de que fuese más extenso, así como que escribiera más acerca de dicho periodo (destacando la abuela de ambos "hermanitos", personaje que llamó poderosamente la atención desde su debut en la entrega anterior y que ojalá vuelva con mayor participación para cerrar este ciclo). También agregó nuevas páginas de periódicos de ficción, los que ayudan a darle forma a este mundo, con textos de ingeniosa publicidad, noticias y narraciones anexas.
 

2. Quiénes intervienen
 
    A ver qué sucede con nuestros héroes, villanos y demases en estas páginas.
 
Wax: El pasado reciente, pese a todo y como es de suponer, ha dejado huellas en su alma.  Asimismo, su posición en la sociedad, tanto en su rol como noble, tal como en su papel de justiciero, lo han convertido en alguien más valioso que nunca.  No obstante, ha sido la presencia de su prometida, quien hace rato ya no es solo una mera conveniencia social en su vida, la mayor dicha de su actual existencia (y, por lo mismo, seremos testigos de emotivas demostraciones de ello).
 
Wayne: El ingenioso muchacho se vuelve con cada entrega más querido para mí, lejos mi favorito (y siempre me lo imagino muy guapo y atractivo).  Es así que en esta novela consiguió hasta hacerme llorar, algo que pocas veces me ha pasado con una lectura.   Cada vez que interviene, es todo un gozo (que de seguro más de alguien piensa como yo) y, asimismo, su relación con Marassi bien nos puede llegar a creer que "algo" podría haber entre ambos.   Tampoco puedo dejar en el tintero su humor de grueso calibre, con comentarios pícaros que a más de alguien pueden incomodar y que lo convierten en el sujeto más extrovertido de los que le he conocido al escritor.
 
Marassi: La muchacha, que bien posee su buena dosis de inseguridad, ha demostrado su valía en más de una ocasión y con creces.  Su autonomía para tomar decisiones rápido, ante tantos momentos difíciles y de gran importancia, la llevan a alcanzar mayores cuotas de heroísmo y hasta a tener uno de los momentos más impactantes de esta novela.
    Asimismo, por fin la tendremos en una situación favorable (algo que muchas veces deseamos para quienes apreciamos y que no siempre es posible), puesto que tras tanto hacer el bien para otros, es justo que la vida le devuelva el favor ¿No?
   Esta agente es un ejemplo tremendo de lo estupendas que le salen los personajes femeninos a Sanderson: Creíbles, de personalidad férrea y sin perder sus rasgos más sensibles.  Me resulta difícil no encariñarme con ella, también, y a estas alturas bien puedo decir que es mi tercera favorita dentro de la saga.
 
Steris:  De todos los protagonistas de esta segunda etapa de Nacidos de la Bruma, la novia de Wax resulta ser quien más ha evolucionado como sujeto; de ser una persona mojigata y fome, a volverse alguien por quien fácilmente podemos sentir aprecio y admiración.  Y es que esta mujer, nos ejemplifica cómo las presencias de las personas adecuadas en nuestras vidas pueden cambiarnos para mejor y desprejuiciarnos.
   Como su media hermana, también cuenta con su cuota de temores personales, aunque en su caso llega a minusvalorarse más de la cuenta; sin embargo, es alguien con muchas dotes y su aporte a la vida de quienes la rodean es grande, en verdad (incluso sus manías son beneficiosas, y no solo para ella, que más de una vez sacará de aprietos a los suyos).
    También la paso muy bien casa vez que sale a "escena", tanto con sus acciones, como con sus diálogos.
    Supongo que ya se habrán dado cuenta, de que es mi segundo personaje favorito de estas novelas.


 
MeLaan:  La dicharachera y gran guerrera "inmortal" ha sido una grata sorpresa para el lector, desde su llegada en el tomo anterior.  En esta segunda ocasión, bien se podría decir que su aporte a la trama es mayor, dándonos exquisitos detalles acerca de la naturaleza extraordinaria de su especie.  Su condición no-binaria resulta muy interesante, más si se considera - otra vez - el supuesto tradicionalismo heteropatriarcal de la iglesia a la que pertenece el escritor.  Atentos a cierto pasaje suyo, junto a mi querido artista del engaño.
 
Ranette: La experta armera aparece solo una vez en este volumen y lo hace solo para humanizarla más, así como para concedernos ese pasaje tan emotivo del que ya les mencioné.  Ojalá vuelva con más participación en el volumen que nos estaría quedando.
 
Elegante (Edwarn): Un villano magnífico, de una maldad tremenda, que destaca por su espíritu maquiavélico, su elocuencia y motivos para ser así.  Creo que este título es en el que más "aportes" posee hasta el momento y vaya que también se disfrutan.
   Cabe mencionar que, si bien todos los protagonistas del libro son bastante inteligentes, la capacidad Intelectual de este sobresale por cómo las utiliza, puesto que se regodea en ello y manipula a la gente para sacar provecho en todo.   Su crueldad es atroz.
   En la vida real Donald Sutherland habría sido un estupendo Elegante, ya que el me recuerda mucho al presidente Snow de Los Juegos del Hambre por tantos elementos en común entre sí.
 
Telsin:  Desde Aleación de Ley que estuvimos "escuchando" hablar de ella, puesto que se trata de la hermana mayor de Wax, quien supuestamente estaba muerta y luego nos enteramos que seguía viva, aunque cautiva.
   Al comienzo de la presente novela por fin nos encontramos con ella, aunque en su versión adolescente y, aun así, en unas pocas páginas logra interesarnos.  Luego, no solo para sorpresa de su pariente, la tendremos, por fin, de vuelta y su personalidad dura nos dejará pasmados. Voluntariosa y sin miedo a actuar con violencia, se vuelve un tremendo aporte a la historia.
 
Allik: Otro nuevo personaje para la serie, es un joven reo que vive una espantosa experiencia a manos de Elegante y los suyos, siendo rescatado por nuestros héroes.  Perteneciente a una de las culturas extranjeras, de las cuales hasta hace poco no sabían de su existencia, destaca por ser el primero en dar señales de extrañas costumbres y de una tecnología superior a la manejada en Elendel.  Su cercanía a Marassi es un detalle, que agrega un nuevo subarco argumental de interés a estas obras.
 
Jordis: La líder del anterior, es una mujer madura y de voluntad férrea, prejuiciosa, aunque no inflexible.  Aparece solo en la última parte de esta entrega; no obstante, su apoyo será de vital relevancia para ganar la batalla de esta guerra y que se encuentra aún en ciernes.
 
Armonía: El dios al que "sirve" Wax solo sale una vez y cuando lo hace es impactante.  Destacable es mencionar que cuando se lo "encuentra" el justiciero, tenía hacia él cierto rechazo, luego de los eventos de Sombras de Identidad.  Esto último ocurre en pleno clímax del libro y en medio de un pasaje que emula algunos de los momentos más sublimes de la narrativa de fantasía, tal como sucede con el último tomo de Harry Potter (dentro de lo que puedo recordar).  Una muy significativa conversación y un momento en la cronología de Wax que no podremos olvidar.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Otra entrega, otra oportunidad para gozar


    En 2015 aparece Sombras de Identidad, la quinta novela de la saga de fantasía de Nacidos de la Bruma y la segunda correspondiente al ciclo de Wax & Wayne, todos bajo la mano de Brandon Sanderson.  Como siempre, el prolífico escritor no deja de complacernos, con una historia y unos personajes que nos envuelven desde el principio, convirtiéndonos en verdaderos adictos a su pluma y dejándonos con ganas de más de sus héroes (bueno, aún nos quedan 2 novelas de esta serie, así que tan solo estamos en la mitad y cada volumen es mayor que el anterior)
    El argumento transcurre cerca de un año después de los eventos de Aleación de Ley y la vida de los protagonistas han seguido su curso, tras haber derrotado al villano involucrado en los robos que asolaban a la ciudad; de este modo, sus existencias han cambiado para bien, cada uno según su caso, claro que manteniendo sus servicios para la seguridad de la comunidad.  Es así que ahora tendrán que enfrentar una nueva amenaza, mucho más grande que la anterior, puesto que busca minar por completo el orden de las cosas e implica la presencia de un ser con habilidades mayores que las de los justicieros, a la par que una crisis social está provocando un serio descontento entre la población.
    La novela posee un comienzo magnífico, ambientado en el pasado de Wax, de cuando este se encontraba en los Áridos.  El prólogo nos cuenta de cómo se conocieron el vigilante y su pareja de entonces, la también justiciera Lessie.  Este apartado nos obliga a sentir mayor simpatía hacia la fémina, lamentar su destino y desear que ojalá el autor escribiese relatos exclusivos, acerca de este período de la vida de sus personajes.
    En cierto sentido el libro es mucho más violento que el anterior, así como posee momentos de mayor intensidad dramática, a la par de que incorpora nuevos personajes, muy interesantes, que no solo enriquecen la trama, sino que en todo su conjunto nos entregan un texto superior al que le precedió.  Por otro lado, los diversos conflictos de esta obra, bastante complejos y realistas (ya sean personales, como sociales), hacen de la presente entrega una pieza más madura, que abarca temas como el dolor y las segundas oportunidades.  Todo el conjunto hace de su lectura, una novela que será muy del agrado de quienes nos detenemos en esos detalles de humanidad (por esto mismo, muy emotivo y digno de aplaudir, resulta ser la última escena en que vemos a Wax antes de cerrar dicho tomo).
    Cabe mencionar que el nombre de esta entrega, Sombras de Identidad, es mucho más significativo que el de otros libros de Brandon Sanderson que he leído; puesto que se trata de una metáfora, que va más allá de los roles a los que se ven obligados cumplir muchos de sus personajes, ya sea por presión social o debido a una condición que se han autoimpuesto para regular sus vidas (atentos al verdadero sentido de este libro, el cual solo quedará claro en su potente clímax).
    ¡Se me estaba olvidando! Este libro habla de forma directa de Cosmere, el universo al que pertenecen todas (o la mayoría) las narraciones de Brandon Sanderso.  Un detalle intrigante, puesto que quizás qué sorpresas nos dará en el futuro o tal vez ya haya sido aclarado en otros títulos del escritor.

 
Personajes:
 
Maxillium "Wax" Ladrian: Su matrimonio por conveniencia está a punto de celebrarse, aunque los últimos eventos y el mayor tiempo compartido con su prometida, lo han llevado a mirar con ojos más amables a esta y valorar mejor su compañía (de hecho, se llevan bastante bien y podemos comprobar verdadera confianza entre ambos).
     Tras los eventos del libro anterior, se ha vuelto una especie de oficial del orden autorizado en la polis; aunque sin participar de su jerarquía, ya que es noble y debido a sus propias habilidades extraordinarias, por lo que no le debe rendir cuentas a nadie.  Asimismo, su condición como aristócrata ha mejorado considerablemente, si bien este sigue siendo un aspecto de su vida que no le gusta mucho.
    La presente novela indaga más acerca de su pasado y lo lleva a enterarse de mucha información valiosa, que será de gran impacto (tanto para él... ¡Como para nosotros los lectores!).
 
Wayne: Mi personaje favorito de estas novelas, nos ofrece al menos dos momentos inolvidables al principio de esta; la primera cuando él sólito persigue a un delincuente y la segunda, al presenciar su trámite mensual para redimirse de su mayor error.   Como ya lo vimos en la primera entrega, su apoyo es fundamental para resolver los entuertos.  Me encanta su humor, que le da tremendos diálogos e intervenciones en general.
 
Marasi Colms: La joven que tanto ayudó en el caso anterior, gracias a ello ahora posee un cargo fundamental en la fuerza policial de la ciudad, convirtiéndose en una persona de confianza de su jefe; esto último ha provocado el rechazo de muchos de sus compañeros, quienes le tienen envidia.  En un principio Wax no se comporta muy bien con ella, lo que no fue muy de mi agrado, pero luego ese detalle se corrigió de manera bien interesante.   Por cierto, su inteligencia y capacidades como detective, están entre los mejores puntos de la saga.
 
Paalm/Sangradora: La gran antagonista de la novela, perteneciente a los Kendra, una antigua raza que puede vivir cientos de años e imitar a personas y animales a la perfección.  Tiene motivos de peso, según ella, para provocar tantos infortunios.  De gran peligro para todo el mundo (que dicen por ahí que está loca), demuestra un interés especial por Wax, lo que nos deparará la mayor sorpresa de esta obra.
 
Steris Harms: La futura esposa por conveniencia de Wax, ahora logra simpstizarnos, pues es capaz de tener verdaderos detalles de gentileza (por lo mismo, una lástima que Wayne no la vea con buenos ojos).
 
Armonía: Uno de los dioses más importantes de ese mundo, quien es capaz de comunicarse directamente con Wax.  Pese a su divinidad, su trato es muy espontáneo. En el pasado lo conocimos como Sazed, que me estoy refiriendo a la trilogía original de Nacidos de la Bruma (que nada recuerdo de él), un ser humano que luego ascendió para convertirse en un inmortal.
 
MeLaan: Una kendra muy simpática que, mandada por Armonía, presta su valioso apoyo a Wax y compañía.  Muy amistosa y talentosa, entabla una relación de cuasi amistad con Wayne.
 
TenSoon: Otro kendra, masculino en este caso, al cual también conocimos de la trilogía original.  Wax lo conoce en un viaje muy peligroso que hace; el encuentro entre ambos resulta muy interesante, debido a la forma de cómo este lo aborda.  Su ayuda también se vuelve fundamental para enfrentar a Sangradora.
 
Reddi: Un oficial que trabaja junto a Marasi, quien la desprecia, porque considera que esta es una privilegiada y no merece el puesto que ha ganado, el cual debía ser suyo.  Pese a todo, es muy capaz en lo que hace y un hombre de principios.
 
Aradel: El mandamás de los agentes entre los que trabajan Marasi y Reddi.  Es un hombre mayor y serio. Tan solvente en lo que hace, que le pidieron saliera de su retiro, para liderar la protección de la ciudad, en tiempos de conflicto social.  Confía mucho en Marasi, de quien reconoce sin dudas su valía.  A diferencia de otros en cargos como el suyo, es un plebeyo, pues no tiene sangre aristócrata (lo que evidencia el ambiente jerarquizado de este mundo).
 
Reptar Innate: El gobernador de la ciudad, es un sujeto de difícil trato y a quien deben proteger nuestros héroes, pues es el primero en la lista de Sangradora para provocar su particular revolución.   Se sospecha que es corrupto, pero aun así deben velar por él; no obstante, cualquier duda sobre su persona, ni se compara con la gran revelación hacia el desenlace.

jueves, 20 de noviembre de 2025

Retomando el Cosmere


1. Unas palabritas antes que todo

    La actual literatura de fantasía posee entre sus autores más destacados a Brandon Sanderson, un escritor tan prolífico, que resulta increíble ver cómo año tras año pública más de un libro (y muchos de ellos bastante extensos, que cada volumen de El Archivo de las Tormentas, una de sus tantas sagas, posee más de 1000 páginas). Es así que en 20 años publicando, ya lleva al menos unos 30, los que no solo han ido ganando lectores a lo largo del mundo, sino que también varios premios que evidencian la calidad de su prosa. Los últimos años, además, ha incursionado en la ciencia ficción, por igual con óptimos resultados, aunque por mi parte nada he leído al respecto y tan solo sé que, al menos, una de sus tantas series de novelas pertenece a dicho género.
    Ignoro si son todos sus textos o, al menos, la mayoría de ellos pertenecen a un mismo universo ficticio: El llamado Cosmere. Les estoy hablando de un montón de títulos que, si bien transcurren en diferentes lugares y planetas, comparten elementos en común (que aún ignoro específicamente qué) y que, tal vez, en determinado momento sus historias y/o personajes se cruzarán, como bien sucede con muchos libros de Stephen King (los de La Torre Oscura, por ejemplo). Lo que sí puedo decir de los libros del Cosmere, que he tenido el gusto de leer (los cuatro primeros de Nacidos de la Bruma, Elantris y El Camino de los Reyes), más el primer tomo de la novela gráfica Arenas Blancas, es que sus personajes de algún modo poseen poderes extraordinarios.
     En el caso de la novela que hoy nos reúne, Aleación de Ley, estamos hablando de la cuarta entrega de Nacidos de la Bruma, una serie ambientada en el mundo de Scafrial. En este lugar mucha gente nace con algún tipo de habilidad extraordinaria, la cual solo se manifiesta si ingieren y metabolizan algún metal en concreto (en una pequeña cantidad, claro). Los eventos de este libro, ocurren unos tres siglos después de la trilogía que compone la primera parte de esa serie y corresponden a una obra que se puede leer de manera independiente, respecto a tales textos (si bien al final de esta pieza, en lo que vendría siendo el epílogo, el autor nos regala la genial intervención de un personaje de estos otros títulos).


2. Un western fantasioso

    La novela está ambientada en un mundo que nos recuerda micho al del lejano oeste gringo, puesto que los protagonistas, y también el antagonista, provienen de una zona llamada los Áridos. El anterior es un lugar más o menos fronterizo, al límite de las urbes civilizadas y en el cual impera la ley del más fuerte. Solo los valientes logran hacer valer la justicia allí, usando pistolas para oponerse a los delincuentes, en verdaderos duelos de habilidad en contra de sus rivales. A lo anterior, se le suma el uso de caballos y de trenes para movilizarse, que si bien recién están apareciendo los primaros automóviles y solo ahora se está usando electricidad, el clima de la novela nos recuerda esa época legendaria... ¡Incluso cuando la mayor parte de la trama transcurre en la ciudad de Elendil!
    La historia nos muestra a un ex justiciero de esta especie de Lejano Oeste, en el cual cobró gran fama, defendiendo a los desvalidos y luchando contra los villanos, quien se ve obligado a regresar a la ciudad para recuperar su antigua vida como aristócrata. Justo cuando cree que está casi adaptado, una serie de robos lo hace interesarse en ellos, hasta que asiste a una fiesta que termina estrepitosamente y a partir de entonces su vieja vida lo llama a ser el de antes.
    Desde antes de la pandemia que no me reencontraba con tamaño talento. Pese a que no recordaba mucho de estas novelas, comprobar la inteligente manera de cómo Sanderson hacia pasar el tiempo y demostrarlo a través de los avances tecnológicos, manteniendo los elementos heroicos y épicos, ha sido toda una satisfacción lectora, que me han dejado claro que me he perdido tremendos textos.


3. Grandes protagonistas

* Wax: El personaje principal, con quién comienza todo (pero no termina). Luego de una experiencia bastante desgarradora y con sentimiento de culpa, a regañadientes, vuelve al lugar del que emigró porque no se sentía cómodo. De vuelta en Elendil (¿Su nombre será, acaso, un homenaje a El Señor de los Anillos, que así es cómo también llaman a Aragorn, el famoso héroe de la trilogía), se ve obligado a asumir su papel como pilar y único miembro de una importante familia aristocrática, teniendo que realizar labores de las cuales había escapado. En la urbe ya no es la persona "importante" que era antes y es calificado como un ave raris; pero pronto todo va a cambiar bastante. Su nombre completo es Maxillium y su apellido Ladrian y, antes que se me olvide, se encuentra en la cuarta década de su vida. Uno de sus dos poderes, ya que es un "Nacido Doble", o sea, posee dos habilidades naturales extraordinarias, es la de controlar su peso; de modo que puede hacerse más liviano o más pesado a gusto, lo que le da grandes ventajas.

Wayne: Antiguo compañero de Wax en los Áridos, es mucho más joven que él, puesto que está en los primeros veinte de su vida. De bajo estatura, delgado, pero musculoso, es dado a hablar mucho e inquieto. Wax lo conoció cuando iba en malos pasos y le dio la oportunidad de redimirse, la que aprovechó y se volvió su compañero, sobresaliendo como vigilante. También es un "Nacido Doble", aunque sus poderes en conjunto se ven más sorprendentes que los de su amigo: Pues puede "almacenar salud", lo que significa que puede recuperarse inmediatamente de todo tipo de herida, si pasa ciertos tiempos previos como enfermo (locuras y genialidades de la literatura de Sanderson); además, puede crear burbujas de tiempo, que le permiten a quien está dentro de una ellas aprovechar el tiempo, mientras afuera todo corre más lento. Le gusta usar sombreros y, más encima, es un gran actor, el cual puede imitar con facilidad cualquier acento, lo que al disfrazarse y maquillarse con gran destreza, le permite cumplir el papel de espía encubierto. Es mi segundo personaje favorito del libro.

Marasi: Una muchacha que debe estar cerca de los veinte, algo así como una estudiante universitaria y que estudia una profesión parecida a la criminalística, sabiendo mucho de teoría y la que logra aplicar muy bien a la realidad. Experta tiradora, en apariencia es alguien tímida, aunque más bien corresponde a una mujer decidida y valiente. Se interesa en la carrera de Wax y Wayne, siendo que el destino la hará tener una gran aventura con ambos. Se le describe como una mujer atractiva, menuda y esbelta. Muy inteligente y locuaz, sintiendo atracción por Wax, quien le corresponde, si bien su relación es casi imposible. Ella es lejos mi personaje predilecto del libro.

Steris: Prima de la anterior, es la única heredera de una importante familia, que se ve obligada a comprometerse con alguien como Wax, para conseguir prestigio; a su vez este conseguirá de su enlace el dinero que le falta. Mujer práctica y no muy interesante, hasta que tras el clímax descubramos facetas más simpáticas suyas. Su verdadero nexo con Marasi es un detalle magnífico.

Tillaume: Mayordomo de Wax, quien sirve a su familia desde hace mucho tiempo. Su caballerosidad servicial y trato más cercano con su amo, con el cual acostumbra tener charlas edificantes, recuerda mucho a Alfred Pennyworth y su familiaridad con Bruce Wayne/Batman. Tiene un gran secreto.

Miles: El gran villano de esta historia, es quien lidera a los ladrones a los que persiguen los héroes. Conoce a Wax y a Wayne desde su época en los Áridos, pues como ellos fue uno de los encargados de velar por la
ley y habiendo cobrado fama como uno de los mejores, así como de los más implacables. En determinado momento decidió delinquir, claro que ello debido a un propósito muy determinado, puesto que no le interesan los beneficios económicos. También es un nacido doble, uno con una fuerza descomunal y con una capacidad mayor de sanar, algo que prácticamente lo ha vuelto inmortal. De apariencia imponente, carece de todo humor y de sentimentalismos por el prójimo, siendo un hombre orgulloso y con aires mesiánicos.

Ranette:
Una experta creadora de pistolas, quien emigró de los Áridos a Elendil; conoce desde esa época a Wax y Wayne, quienes acuden a ella por armas especiales para enfrentarse a los ladrones. Cascarrabias, Wayne siente interés amoroso por ella.

Señor Elegante:
Quien está detrás del apoyo a Miles y de los hombres que trabajan con este. Es un hombre "mayor" bien conservado, el cual hace de vocero de otros como él, de seguro gente acomodada y corrupta, siendo el nexo con el ex guardián. En todo caso, la relación entre la mente intelectual y el ejecutor es tensa, pues no hay verdadera confianza. Hacia el final del libro nos dará una tremenda sorpresa. 

jueves, 29 de octubre de 2015

Una fantasía literaria juvenil chilensis.


      En el año de 2011 apareció en el naciente mercado juvenil literario chileno, una novela titulada El Atormentador de la Torre de los Nigromantes de James Valkan, pseudónimo de Alan Alarcón (16 de junio de 1992) y el cual corresponde al primer fruto de sus inclinaciones literarias.  Este libro se promocionó como la entrega inicial de una saga, no obstante a la fecha no ha aparecido su continuación y quién sabe si algún día quienes hayan leído esta ópera prima, sepamos que sucedió con sus personajes, tras su desenlace que quedó al más puro estilo del cliffhanger de las seriales gringas (o sea, en “continuará”).
     El libro en cuestión corresponde a una obra de fantasía épica tradicional (con brujos, caballeros justicieros y una respectiva orden que los rige, reyes, dragones, razas varias entre las que se encuentran elfos y elementales, demonios, una guerra entre el bien y el mal y otros elementos propios del subgénero), de corte juvenil, ya que sus personajes principales son en primera instancia adolescentes y luego tras transcurrido su argumento, podemos encontrarlos en los albores de su adultez.  Por otro lado, la novela aborda el tema del crecimiento personal luego de una serie de pruebas, gracias a que sus dos protagonistas y algunos de sus compañeros, deben sortear dichas experiencias de la mejor manera posible, si en realidad desean llegar a convertirse en sujetos plenos.  Todo esto sazonado con abundantes aventuras y peligros habituales en este tipo de obras, por medio de los cuales, además, es posible dejar en conocimiento para el lector qué tipo de individuos resultan ser sus héroes (y antihéroes) de turno.
     La narración se encuentra articulada a manera de montaje, ya que la acción gira en torno a sus dos protagonistas, alternándose los capítulos entre uno y otro, puesto que en sus páginas se van entregando detalles acerca de ambos sujetos, que si bien apenas se conocen y corresponden a bandos por completo distintos, queda claro desde un principio que sus vidas se encuentran irremediablemente unidas.   Por lo tanto, los acontecimientos y los escenarios, se suceden en el libro cubriendo según sea el caso, lo que sucede con uno y otro personaje, a través de los saltos respectivos en el punto de vista con el que se enfoca el narrador.  Por un lado está Altair, un nigromante que apenas resulta ser un muchacho, pero quien a su corta edad llega a ser un poderoso miembro de sus huestes (dedicadas al mal) y el que además guarda consigo un inmenso poder del que apenas tiene conocimiento.  Como muchos de los suyos, desde pequeño que vive en el detestable hogar de los nigromantes, aprendiendo sus oscuras artes y en medio de un sitio donde está prohibido todo acto de nobleza; sin embargo este no se encuentra por completo a gusto con todo ello y al final su “rebeldía” le trae los respectivos problemas, que lo llevan a convertirse en un prófugo entre el resto de los habitantes de la Torre.  En tanto, en el otro lado de esta guerra que se efectúa entre los nigromantes y las fuerzas de la luz, se encuentra el también pequeño Iván, quien desde que tiene uso de razón, desea seguir los pasos de su heroico padre como paladín, nombre que se le da a quiénes sirven en la orden caballeresca, entre los cuales su propio progenitor ha destacado.  Una vez que Iván logra su cometido, tras la triste pérdida  de dos sus seres más queridos, se ve embarcado en la aparente confrontación final entre los dos bandos, que se disputan la supremacía del mundo.
    En cuanto a la personalidad de ambos protagonistas, el primero, Altair, corresponde a alguien que carga con el resentimiento de haber sido arrancado siendo muy niño de su familia, recordando el amor que conoció, lo que lo lleva a cuestionarse su propio papel como nigromante.  Es debido a todo esto que no disfruta de matar y si puede lo evita, manteniendo además su propio código de honor que lo enaltece entre el resto de los nigromantes.  Para su suerte conoce a otra hechicera de la Torre, con quien llega a entablar una verdadera amistad, ya que esta misma demuestra guardar iguales resquemores que él acerca del camino en que han llevado sus vidas.  Sin embargo Altair es un personaje ambiguo moralmente, lo que tal vez se deba a su corta edad, ya que no vacila en usar sus habilidades en la nigromancia (consistente en manipular cadáveres humanos y osamentas mágicamente) y en al menos un momento del libro, ello lo hace verse sin duda como alguien indigno; asimismo no vacila en unirse a una banda desalmada de ladrones y a trabajar de verdugo.
    Con respecto a Iván, en muchos aspectos resulta ser la contrapartida del otro, puesto que mientras hay ambivalencia en el nigromante, en el paladín se puede observar un espíritu puro y sin ápice de mácula.  Por esta misma razón Iván resulta ser un personaje mucho más plano que Altair, debido a que carece de la complejidad psicológica del otro protagonista.  No obstante pese a este aspecto suyo tan perfecto, se vuelve más interesante cuando demuestra poseer un lado más proactivo, que incluso lo hace ir por sobre las órdenes de sus superiores, aunque siempre con el propósito de hacer lo correcto.  Pese a lo anterior, el muchacho llega a ser menos interesante que su contrapartida.
     Hay al menos unos cuantos personajes más de relevancia en la trama y que consciente o inconscientemente el autor los ubica entre los amparados al margen de la ley.  Y esto porque los compañeros de Iván llegan ser insulsos en su beatitud, comparados con la personalidad más atractiva de estos otros, quienes de seguro en una nueva entrega sobre ellos podrían dar gratas sorpresas al lector.  El primero de tal grupo corresponde a Fausto, un dragón creado por la nigromancia y que pertenece a Altair; a diferencia de otros de su especie, Fausto nació con autoconciencia, siendo una criatura inteligente y locuaz…No obstante el escritor desperdicia su figura y lo hace desaparecer de la narración cuando se esperaba más de él.  En cambio mejor suerte posee en su tratamiento el también ex nigromante Zarath, quien ya anciano ha amasado fortuna en varios negocios y recoge al propio Altair como una especie de protegido, pues queda claro que se siente reflejado en las miserias de este cuando se encuentran por primera vez.  Zarath es a sí mismo sabio a su manera y un gran aliado frente a la adversidad.  Por otro lado se encuentra Valencia, la lideresa del grupo de ladrones con el que trabaja Altair y a quien llegó a conocer gracias a la intervención de su nuevo maestro; Valencia viene a ser el personaje femenino mejor desarrollado de todo el libro, si bien no aparece tanto en él como se quisiera.  Existe un cuarto personaje atractivo, aunque tan desaprovechado como el mencionado dragón, Arlequín, igualmente llamado Joker, una especie de demonio etéreo de las arenas, con quien se encuentra el mismo Altair en uno de sus viajes.  
    El insinuante título del libro es explicado sin vacilaciones, en uno de los momentos de acción, no obstante ello pareciera ser forzado o bien le faltó mayor trabajo a este concepto dentro de la narración, de modo que todo resultara más espontáneo.  En todo caso, de seguro el autor se habrá guardado para más adelante el verdadero origen del llamado Atormentador de la Torre de los Nigromantes.
    Uno de los elementos más ingeniosos de la novela, resulta ser la existencia de una especie de ángeles femeninos, quienes son enviadas por la divinidad, para ayudar a los paladines en su cruzada justiciera.  Estas entidades son llamadas valkirias y existen al menos tres, cada una de ellas con sus propios nombres y atributos.  Por supuesto que dichas entidades intervienen en la lucha contra el mal, si bien una de estas, llega a tener una pésima suerte al cruzarse con el mayor villano de la novela.
    Al existir una edificación consagrada al mal, como bien corresponde a la Torre de los Nigromantes, además de estos mismos como grupo dedicado a la magia negra y con sus respectivos propósitos egoístas, era de suponer que hubiera un cabecilla detrás de todo esto…Y es acá donde aparece la figura de Caín (nombre bien elegido, que como otros usados en la narración, trae claras reminiscencias de viejas y clásicas historias), quien encarna en esta obra toda la maldad que puede haber en el corazón humano y el cual pese a sus grandes habilidades, que han superado a su misma muerte, debe doblegarse ante poderes superiores a él en el reino del mal; es al respecto, cuando aparece una de estas fuerzas malignas superiores, que queda claro en el texto que su autor tiene al menos en mente, un universo ficcional mucho más rico y complejo, que el que logra avistarnos en esta obra.
    Un lector ya versado en el género, al que se adscribe este primer acercamiento de James Valkan en el arte de la fabulación, puede fijarse en un detalle bastante especial: En determinado momento de la trama se mencionan máquinas voladoras, a manera de nueva invención propia de la ciencia y la tecnología, en vez de la magia…Frente a este hecho uno puede llegar a preguntarse… ¿Acaso habrá leído este juvenil artista a Brandon Sanderson y su trilogía de Nacidos de la Bruma? Pues tanto este libro juvenil como la famosa saga de Sanderson, sorprenden por tratarse de títulos ambientados en un mundo donde existe la magia y en los cuales es posible la presencia de estos elementos, algo que resulta ser toda una novedad en la literatura de este tipo.
    A la hora de leerla, El Atormentador de la Torre de los Nigromantes se disfruta con rapidez (poseyendo poco más de 300 páginas, que incluyen ilustraciones hechas por su propio escritor).   Por otro lado, teniendo en cuenta que Valkan la escribió siendo bastante joven, se puede apreciar el entusiasmo con el cual realizó tal labor, dando forma a una obra claramente inspirada en arquetipos propios de este tipo de historias.  Por cierto, si se toma como un temprano debut al respecto (su redacción y publicación fueron mientras el escritor tenía 17 y 18 años), se le pueden perdonar sus errores, que más pueden considerarse como aspectos a mejorar en una próxima entrega o, no sería malo, en una reescritura del libro, una vez concientizados los aspectos a mejorar; en este último sentido la novela saldría ganando bastante y el lector más todavía, al encontrarse con un trabajo superior y más maduro.  Por lo tanto no se mencionarán aquí los defectos de la novela, por cuanto debe evaluársela como una especie de prueba, valerosa, de su autor en el mundo de la fantasía literaria.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Después de la victoria vienen las verdaderas pruebas.


    El Pozo de la Ascensión es el título de la segunda novela de la saga Nacidos de la Bruma del escritor estadounidense Brandon Sanderson.  Publicada en el año de 2007, corresponde a la continuación “casi directa” de El Imperio Final (puesto que entre un título y otro ha pasado más de un año su desenlace).  En esta secuela es posible saber qué pasó una vez que los valerosos protagonistas de la revuelta contra el terrible Lord Legislador lograron derrocarlo y derrotarlo, consiguiendo por fin dar término a mil años de su rígido control; a su vez pudiendo acabar gracias a ello con el avasallamiento de parte de los nobles, como también de los llamados obligadores y los inquisidores, al humilde pueblo de los skaa.  De este modo, a los héroes en cuestión, o sea, a sus líderes mismos, les toca ahora aprender a gobernarse a sí mismos, de manera tal que cada uno de los estamentos que formam parte de la gran ciudad de Luthadel, logren vivir en armonía en este nuevo estado de las cosas…  Muchas historias épicas de este tipo, algunas medianamente realistas y otras más fantasiosas, llegaban hasta el punto de retratar la esperada victoria de quienes alguna vez fueron oprimidos ¿Pero qué venía después de todo esto? ¿Iba a ser todo tan fácil ahora o acaso se trataba del comienzo de otro tipo de empresa, que requería que se siguiera luchando ahora en un escenario distinto? Sobre todo esto trata esta igualmente entretenida, compleja, emotiva y recomendable novela, que hace que el lector de su predecesora la mire como a un trabajo lejos superior a esa joyita que es El Imperio Final.
     Si el primer tomo de la serie poseía un fuerte cariz político, en esta segunda entrega el tema del papel que cumplen las figuras de autoridad (políticas y religiosas) en una comunidad, en especial en los inicios de una nueva era y de verdaderos cambios sociales, toma un papel relevante y en especial al verse a través de la figura de varios de sus personajes.  Es así que esta mirada crítica mayoritariamente recae en gente como Elend y Vin, quienes vienen a ser los líderes políticos y religiosos respectivamente, ya que gran parte de la narración se detiene en ilustrar cómo cada uno de ellos va asumiendo su cargo, ya no como sujetos que deben encontrarse a sí mismos, si no que como individuos que para el resto vienen a ser la inspiración que los llevará a todos a conseguir el bien común; asimismo su sola presencia y ejemplo como sujetos extraordinarios, llega a convertirse en el punto clave que permite que muchos otros tomen las riendas de su vida y den su propia contribución para que el siguiente nivel en la revolución se dé.  Sin personas como estas, cabecillas y seguidores, como a su vez gente que propague entre el resto las nuevas tendencias, resulta imposible superar la desigualdad social (y más todavía si ello significa acabar con siglos de rígida tradición y un sistema rayano en la inmovilidad social).   Cabe recordar que al desarrollarse estos acontecimientos, los recordados Lord Legislador y Kelsier ya no se encuentran entre los suyos.  No obstante la carga del papel que cumplieron ambos en su mundo, no deja de hacerse presente, razón por la cual todavía siguen siendo importantes como dictador/dios y mesías; por lo tanto cada uno de estos serán las sombras, bajo las que se comparará a los más recientes líderes.
    El libro comienza cuando el reciente gobierno, mezcla entre democracia y monarquía, ve con horror que nuevos enemigos están al acecho; por esta misma razón es que todo se complica aún más cuando luego de que un ejército hostil se ubica fuera de las murallas de Luthadel, no sólo uno más, si no que dos nuevos se suman al asedio y con la intención de conseguir los supuestos tesoros de la ciudad.  Hace rato que ya no hay rebelión, puesto que el pueblo ya consiguió acabar con la antigua opresión, pero sí ahora se presenta una triple amenaza que llevará a las personas a encontrarse en un nuevo estado de intranquilidad y que hará cuestionarse a más de uno acerca de la validez real de haber acabado con el antiguo gobierno… ¿Habrán saltado de la sartén para caer en el fuego? Esa es una interrogante válida para muchos que a lo largo de casi 800 páginas intentarán responder (se) y además buscar la mejor solución para superar sus más recientes tribulaciones.
    Esta obra cobra a diferencia de su predecesora un tono coral, al centrarse los acontecimientos ahora en al menos cinco personajes (siendo no todos de un mismo bando, si no que de grupos contrarios), por lo que es posible conocer mejor lo que está sucediendo en lo que otrora fue conocido como el Imperio Final.  Es así que tanto estos personajes principales, como los secundarios, se encuentran tan bien desarrollados, que logran convertirse en entes entrañables y que aún en sus mismas flaquezas, no pierden sus humanidad que los lleva a ser, quizás, algunos de los mejores héroes y/o villanos de la literatura actual del género de fantasía (en otras palabras, son seres de ficción sin dudas llenos de aristas y tan llamativos, que bien el lector quisiera verlos personificados por grandes actores en una posible versión audiovisual).
    La novela nos regala a su vez dos especies fantásticas y maravillosas propias de este género, dedicándoles varios de los mejores momentos de la narración misma: por un lado se encuentran los monstruosos y grotescos koloss, seres a los que el narrador describe con premura y cuyas intervenciones se convierten en la delicia de los lectores ávidos de criaturas fabulosas (y de pesadilla); su especial naturaleza y anatomía los hace en verdad aterradores, si bien no dejan de causar curiosidad para quien desee saber más acerca de estos.  Con un papel mucho más neutral (o tal vez ambiguo desde el punto de vista moral) se encuentran los kandra, seres de casi desconocida configuración original y con la capacidad de tomar la forma de los seres humanos de quienes se comen sus cadáveres (y de otros seres vivos como se demostrará en el texto); estos cumplen un papel aún mucho más relevante en la trama, en especial porque uno de ellos se convierte en uno de sus personajes secundarios de mayor significancia; por otro lado, su misma sociedad se encuentra mejor detallada en sus páginas y posee aspectos que resultan más que interesantes y les otorga una sublimidad de la que carecen los mismos koloss.  A continuación un fragmento dedicado a estos últimos:

    “En la punta del árbol, Sazed decantó su mentestaño. Los bordes de su campo visual se nublaron, como siempre, pero con la visión aumentada pudo distinguir detalles del gran grupo.
      Tenía razón: era un ejército. Pero no de hombres.
      —Por los dioses olvidados... —susurró Sazed, tan sorprendido que casi perdió el equilibrio. El ejército estaba organizado de la manera más simple y primitiva. No había tiendas, ni vehículos, ni caballos. Sólo cientos de grandes hogueras para cocinar, cada una rodeada de figuras.
      Y esas figuras eran de color azul. Variaban en tamaño: algunas apenas medían un metro treinta, otras eran gigantescas masas de tres metros o más. Pero pertenecían a la misma especie, Sazed lo sabía. Eran koloss. Las criaturas, similares a los hombres en lo básico, nunca dejaban de crecer. Continuaban haciéndose más grandes a medida que envejecían, creciendo hasta que su corazón ya no podía soportarlo: morían debido al exagerado crecimiento de su cuerpo.
      Antes de morir, sin embargo, se hacían muy grandes. Y muy peligrosos.
      Sazed se bajó del árbol, haciendo su cuerpo lo suficientemente liviano para caer al suelo con suavidad. Buscó rápidamente en sus mentecobres. Cuando encontró la que quería, se la colocó en el antebrazo izquierdo y volvió a subir al árbol.
      Buscó un índice. En alguna parte había tomado notas de un libro sobre los koloss... Lo había estudiado intentando decidir si las criaturas tenían alguna religión. Había hecho que alguien le repitiera las notas, para poder almacenarlas en la mentecobre. Había memorizado también el libro, por supuesto, pero pasar tanta información en su mente hubiese deteriorado...
     Aquí están, pensó, recuperando las notas. Las decantó de la mentecobre, llenando su mente de conocimiento.
     La mayoría de los cuerpos koloss cedían antes de cumplir los veinte años de edad. Las criaturas más «ancianas» solían medir seis metros y eran fuertes y rechonchas. Sin embargo, pocos koloss vivían tanto, y no sólo porque les fallara el corazón. Su sociedad, si podía llamarse así, era extremadamente violenta.
     Más emocionado de pronto que aprensivo, Sazed decantó de nuevo estaño para poder ver, buscando entre los miles de humanoides azules, tratando de encontrar pruebas visuales de lo que había leído. No fue difícil detectar peleas. Los encontronazos alrededor de las hogueras eran habituales y, lo más interesante, siempre se producían entre koloss de casi el mismo tamaño. Sazed amplió su visión aún más, agarrándose con fuerza al árbol para vencer la náusea, y echó su primer buen vistazo a un koloss.
      Era una criatura de las pequeñas, quizá de metro ochenta. Tenía forma de hombre, con dos brazos y dos piernas, aunque su cuello era difícil de distinguir. Era completamente calva. El rasgo más extraño, de todas formas, era su piel azul, que colgaba en pliegues. La criatura parecía un hombre gordo al que hubieran quitado toda la grasa sin tensarle luego la piel.
      Y esa piel no parecía demasiado... sujeta. Caía bajo los ojos rojos e inyectados en sangre de la criatura, revelando los músculos faciales. Lo mismo sucedía alrededor de la boca: la piel caía unos centímetros por debajo de la barbilla, dejándole los dientes inferiores y la mandíbula completamente al descubierto.
      Era una visión repulsiva, sobre todo para un hombre que ya estaba mareado. Las orejas de la criatura colgaban, doblándose junto a la línea de su mandíbula. Su nariz era informe y suelta, sin cartílago que la sujetara. La piel le colgaba en bolsas en los brazos y las piernas, y su única ropa era un burdo taparrabos.
      Sazed se volvió y escogió para estudiarla a una criatura mayor, del unos dos metros y medio. La piel de aquella bestia no estaba tan suelta, pero seguía sobrándole. Tenía la nariz torcida en un ángulo extraño, aplanada contra el rostro, en una cabeza alargada que se apoyaba en un grueso cuello. La criatura se volvió para enseñar los dientes a un compañero, y una vez más la piel alrededor de su boca pareció no encajar del todo: los labios no se cerraban por completo, y los agujeros alrededor de los ojos eran demasiado grandes, así que revelaban los músculos de debajo.
     Como... una persona que llevara una máscara de piel, pensó Sazed, tratando de dominar su repulsión. Así que... ¿el cuerpo continúa creciendo pero la piel no?
     Su idea quedó confirmada cuando una bestia koloss enorme de tres metros de altura se acercó al grupo. Las criaturas más pequeñas se dispersaron y el recién llegado se acercó a la hoguera, donde estaban asando varios caballos.
     La piel de la criatura más grande estaba tan tensa que empezaba a rasgarse. La piel azul sin pelo se había roto alrededor de los ojos, en las comisuras de la boca y alrededor de los enormes músculos del pecho. Sazed vio hilillos de sangre roja manando de las costillas. Incluso donde la piel no estaba rasgada estaba tensa: la nariz y las orejas eran tan planas que casi no se distinguían de la carne que las rodeaba”.

Un koloss según un brillante artista.
     En El Pozo de la Ascensión vuelve a mencionarse la llamada Profundidad, entidad de la que apenas se sabe en El Imperio Final, si bien se adelanta que ésta es más bien maligna y que una vez que desaparezca el Lord Legislador, ella podrá hacer de las suyas una vez ya nadie pueda controlarla.  Pues bien, en esta segunda entrega del ciclo de Nacidos de la Bruma, se realiza toda una investigación para saber más acerca de lo que en realidad es y ello además, porque una serie de hechos fatales se han ido dando en lo que parece que tal entidad es la responsable.  No obstante de seguro esta fuerza de la naturaleza y/o nuevo contrincante de los protagonistas, tendrá recién un rol preponderante en el tercer libro de la saga.
      Si en la primera novela de la colección Brandon Sanderson sorprendió a su público con la muerte de un personaje principal, incluso antes de su sorprendente clímax, en su secuela hace lo mismo.  El efecto dramático de tal evento le otorga a la serie un cariz adulto aún cuando la saga no llega a los niveles subidos de tono en violencia y sexo, como sucede con la famosa saga de George R. R. Martin de Canción de Hielo y Fuego; de este modo hasta cierto punto Nacidos de la Bruma comparte uno que otro elemento con la famosa obra de Martin, lo que va más allá del hecho de pertenecer ambas al mismo tipo de literatura, entre ello en ciertos acontecimientos y en las relaciones entre los personajes (esto específicamente en lo que concierne al complicado parentesco entre Elend  Venture y su retorcido padre Straff, familiaridad que recuerda a Tyrion Lannister y a su progenitor Tywin)
      Siguiendo la línea del primer tomo de la saga, en éste es posible la lectura de los fragmentos de otro viejo códice, cuyo contenido posee gran significancia para los sucesos que se están desarrollando en la novela.  Siendo un texto algo anterior al manuscrito incorporado en el libro uno, guarda un estrecho parentesco con este otro y a su vez se traduce en un elemento clave para los nuevos misterios que acaparan la atención de varios de los protagonistas.  Un detalle curioso de este documento, es que se encuentra escrito nada menos que en metal, sustancia tan importante para alománticos y ferruquímicos y la cual en cada una de sus tipos moldea de forma especial el universo ficcional de esta serie.
      Relacionado a lo anterior, es que el papel de las artes de la alomancia y la ferruquimia vuelven a ser fundamentales dentro de sus acontecimientos.  Cabe recordar que la primera consiste en la capacidad de unos pocos sujetos, de adquirir poderes especiales gracias a la ingestión de uno que otro metal, de modo que según sea el metabolizado por la persona y las virtudes de cada uno, que estos se manifestarán según su propia naturaleza; en cuanto al segundo caso, éste consiste en el conocimiento de almacenar recursos como fuerza, memoria, velocidad y otros en joyas metálicas, para usarlas cuando sea pertinente y entregándoles a sus usuarios las capacidades aumentadas según sea el metal ocupado.   Es así que a lo largo de esta obra, alomancia y ferruquimia se ocupan de las formas más diversas, destacando su aprovechamiento para las batallas más espectaculares; por otro lado, que muchos de los protagonistas del libro formen parte de estos selectos grupos de sujetos, permite hacer este título más intenso al hacerlos mucho más admirables y que en la condición de seres especiales,  sea posible además acentuar sus mismas fortalezas como debilidades.
      Considerando que durante gran parte del libro los héroes y el lector, esperan con inquietud que de una vez por todas algunos de los ejércitos que asolan Luthadel la invadan, una vez  sucede esto, el clímax de la novela se desarrolla de una manera increíble.  Sanderson se esmera en mostrar distintos campos de batalla de forma alternada, dándoles a sus distintos personajes su papel correspondiente, como para que cada uno de ellos contribuya a este hito tan importante.  La acción y el suspenso llegados a este punto se hacen trepidantes y el drama que significa luchar hasta las últimas consecuencias contra una enemigo implacable, defendiendo tanto la vida de uno mismo, como la de otros,  convierten este episodio en uno de los mejores momentos de los dos primeros libros; héroes, villanos y personajes comunes y corrientes brillan en este apartado y sin embargo todo pareciera suceder tan rápido, tal cual en la vida misma la fatuidad y muchas decisiones se dan con espontaneidad.  Las pérdidas humanas son mucho más dolorosas que en el tomo anterior y por esta misma razón es que el carácter épico de quienes sobreviven, se hace más admirable.  Tras todo esto viene un largo anticlimax o epilogo,  el cual en todo caso no se encuentra exento de grandes revelaciones, las cuales por supuesto sirven de antesala al cierre de la trilogía original que era Nacidos de la Bruma (hasta que apareció un cuarto libro a manera, tal vez, de colofón o de historia autoconclusiva, para visitar una vez más el ya querido mundo del Imperio Final).   La cita que se agrega ahora ilustra tanto parte de la fabulosa invasión a Luthadel, como la manera en que se usa la ferruquimia:

   “Sazed agarró a su oponente por la garganta y empujó hacia atrás el rostro rugiente y distorsionado. La piel de la bestia koloss estaba tan tensa que se había abierto por el centro de la cara, revelando músculos ensangrentados sobre los dientes, alrededor de los agujeros de la nariz. Respiraba con ronca rabia, escupiendo gotitas de saliva y sangre sobre Sazed en cada exhalación.
     ¡Fuerza!, pensó Sazed, decantando su mentepeltre para conseguir más poder. Su cuerpo se volvió tan enorme que temió que su propia piel fuera a desgarrarse. Por fortuna sus mentes de metal habían sido fabricadas para ceder, los brazaletes y anillos estaban abiertos. Con todo, su masa era impresionante. Probablemente no habría sido capaz de andar ni maniobrar con semejante tamaño... pero no importaba, porque el koloss ya lo había derribado al suelo. Todo lo que necesitaba era un poco de fuerza añadida en la mano. La criatura le arañó un brazo con una mano y tanteó con la otra, agarrando su espada...
     Los dedos de Sazed aplastaron por fin el grueso cuello de la bestia. La criatura trató de rugir, pero no emitió ningún sonido y se agitó frustrada. Sazed luchó por levantarse y luego lanzó a la criatura contra sus compañeros. Con tanta fuerza sobrenatural, incluso un cuerpo de más de tres metros parecía ligero. Chocó contra un montón de koloss que atacaban, derribándolos.
     Sazed esperó, jadeando. Estoy agotando mi fuerza demasiado rápido, pensó, liberando su mentepeltre, y su cuerpo se desinfló como un odre de vino. No podía continuar decantando demasiado sus reservas. Ya había agotado la mitad de sus fuerzas... fuerzas que había tardado décadas en acumular. Aún no había utilizado sus anillos, pero sólo tenía atributos para unos pocos minutos en cada uno. Sólo los usaría en caso de emergencia.
      Y a eso me enfrento ahora mismo, pensó con temor. Todavía conservaban la plaza de la Puerta de Acero. Aunque los koloss habían franqueado la puerta, sólo unos pocos podían cruzarla a la vez... y sólo los más enormes parecían capaces de saltar la muralla.
     Sin embargo, el grupito de soldados de Sazed se hallaba en una situación apurada. Había cuerpos tendidos por todo el patio. Los fieles skaa del fondo habían empezado a arrastrar a los heridos a lugar seguro. Sazed oyó sus gemidos.
     Los cadáveres de los koloss cubrían también la plaza y, a pesar de la carnicería, Sazed no pudo dejar de sentir orgullo por cuánto les estaba costando a las criaturas abrirse paso por aquella puerta. Luthadel no iba a caer fácilmente. En absoluto.
     Los koloss parecían contenidos por el momento, y aunque en el patio continuaba habiendo algunas refriegas, un nuevo grupo de monstruos se estaba congregando ante la puerta.
     Ante la puerta, pensó Sazed. Las criaturas habían conseguido abrir sólo una de las enormes puertas, la de la derecha. Había cadáveres en la plaza, docenas, tal vez centenares, pero los koloss habían despejado buena parte del camino para entrar en el patio.
Tal vez...
     No tuvo tiempo para pensar. Echó a correr, decantando de nuevo su mentepeltre, dándose la fuerza de cinco hombres. Lanzó el cadáver de un koloss pequeño por la puerta. Las criaturas de fuera rugieron, dispersándose. Seguía habiendo cientos esperando una oportunidad para entrar, pero tropezaron con los muertos en su prisa por apartarse de su proyectil.
     Sazed resbaló con la sangre mientras agarraba un segundo cadáver y lo lanzaba.
     —¡A mí! —gritó, esperando que quedaran hombres que pudieran oírlo y que pudieran responder.
     Los koloss advirtieron demasiado tarde lo que estaba haciendo. Apartó otro cadáver, se abalanzó contra la puerta abierta y decantó su mentehierro, extrayendo el peso acumulado. Inmediatamente se volvió mucho más pesado, y con todo su peso chocó contra la puerta cerrándola de golpe.
     Los koloss corrieron hacia la puerta desde el otro lado. Sazed la empujó, apartando cadáveres, obligando la enorme hoja a cerrarse. Decantó más su mentehierro, apurando su preciosa reserva a un ritmo alarmante. Se volvió tan pesado que notó que su propio peso lo aplastaba contra el suelo, y sólo su fuerza aumentada consiguió mantenerlo en pie. Los frustrados koloss golpearon la puerta, pero él aguantó. Los contuvo, con las manos y el pecho apretados contra la áspera madera, le dedos de los pies engarfiados en el irregular empedrado. Gracias a su mentelatón ni siquiera notaba el frío, aunque la nieve, la ceniza y la sangre se mezclaban a sus pies.
     Los hombres gritaban. Algunos morían. Otros lanzaron su propio peso contra la puerta, y Sazed se permitió mirar atrás. El resto de los soldados establecieron un perímetro dentro de la ciudad, protegiendo la puerta de los koloss. Los hombres luchaban con valentía, con la espalda contra la puerta, pero sólo el poder de Sazed impedía que ésta se abriera.
     Y sin embargo, luchaban. Sazed lanzó un grito de desafío. Los pies le resbalaban pero aguantaba la puerta mientras los soldados mataban a los koloss que quedaban en el patio. Entonces, un grupo de ellos llegó corriendo con un gran tablón de madera. Sazed no sabía de dónde lo habían sacado, ni le importaba, mientras lo colocaran en lugar de la barra que cerraba la puerta.
    Su peso se agotó, vacía su mentehierro. Tendría que haber almacenado más, a lo largo de los años, pensó con un suspiro de agotamiento, desplomándose ante la puerta cerrada. Le había parecido mucha cantidad hasta que se había visto obligado a usarla con demasiada frecuencia, para mantener a raya a koloss o similares.
    No solía almacenar peso más que para hacerme más liviano. Me parecía la forma más útil de usar hierro.
     Liberó peltre, y sintió que su cuerpo se desinflaba. Por fortuna, hincharlo de aquella forma no le dejaba la piel descolgada. Regresó a su aspecto habitual con una terrible sensación de cansancio y una leve incomodidad. Los koloss continuaban golpeando la puerta. Sazed abrió los ojos, cansado, tendido en la nieve y la ceniza, prácticamente desnudo. Sus soldados lo rodeaban solemnemente”.

   La figura del Héroe de las Eras toma un papel preponderante en la novela, si bien lo hace de una forma sutil, como una vieja profecía que a lo largo del texto comienza a cobrar fuerza, hasta que una vez llegados al desenlace éste pareciera por fin aparecer.  Es así que el nombre de la tercera entrega de la saga es justamente El Héroe de las Eras.  Al respecto es que la naturaleza religiosa de a quien le corresponde dicho título, tiene relación con un tema caro a la literatura teológica: las profecías.  Dicho elemento recurrente en este tipo de historias, fundamental para muchos dogmas, se encuentra ligado a la misma figura del Mesías y el Apocalipsis, conceptos que desde el inicio de la saga se encuentran presentes, si bien en el último caso (el Apocalipsis) éste tendría que ver con la ya mencionada Profundidad, que al menos hasta este segundo volumen aún no logra manifestarse por completo.  En relación a esto el título del libro, El Pozo de la Ascensión, corresponde al mítico lugar donde primero el Lord Legislador adquirió sus impresionantes poderes, el mismo sitio del cual se supone surgirá nada menos que el Héroe de las Eras; es así que esta especie de centro magnético es mencionado una y otra ves y luego buscado con insistencia por la propia Vin: puesto que el citado Pozo será esencial para el destino de todo y de todos. 

     A continuación un listado de los personajes más sobresalientes, con una breve descripción de su desempeño a lo largo de esta obra:

    Vin: Si duda el personaje más relevante de la novela, siendo además la “heredera” de su coprotagonista en el tomo que precede a éste, el ya mítico Kelsier.  La muchacha quien ahora entra a la vida adulta, se ha convertido en poco tiempo en el humano más poderoso de todos los conocidos hasta el momento, de modo que mientras para algunos es digna de reverencia y respeto, para unos es una aliada de gran valor, así como alguien muy querido, en tanto que para otros su sola existencia resulta ser un motivo de temer.  En el transcurso de esta obra, Vin comienza a cuestionarse varias cosas, entre ellas su propia relación con el hombre que ama y en especial su rol dentro de la nueva religión que ha ido gestándose a su alrededor y en la cual ella misma es una figura significativa.  Si en el libro anterior Vin aprendió a valorarse a si misma y a apreciar la compañía de los demás, en este segundo volumen de la saga continua su educación, aunque ahora en otros planos, es decir, en lo que respecta a descubrir qué idea tiene acerca de lo que es su propia felicidad (y la cual tiene que ver con lo que siente por Elend).
     Elend: Al inicio de este volumen es nada menos que el rey de Luthadel, haciendo todo lo posible por llevar a cabo todas sus ideas políticas, de cómo gobernar con rectitud un pueblo que por tanto tiempo estuvo dividido.  Cuando su cargo comienza a cuestionarse y su permanencia en él peligra, el joven noble, recién comienza a darse cuenta de la verdadera importancia que tiene su rol dentro de los sucesos que se están desarrollando en Luthadel y es entonces cuando lo mejor de Elend empieza a surgir (a su vez es cuando éste mismo llega a crecer más que nunca como sujeto y luego como figura de autoridad entre los suyos); de este modo en las sucesivas páginas dedicadas a él, el hijo del codicioso Straff Ventura se transformará en un personaje mucho más complejo que lo que fue en sus primeras apariciones, dejando de lado el prototipo de romántico idealista, para convertirse en su propia especie de héroe y verdadero líder.
      Sased: De seguro uno de los protagonistas más queridos por los lectores, debido a su carismática personalidad, el terrisano gran amigo de Vin y de muchos otros personajes, tiene en El Pozo de la Ascensión un mayor papel (de modo que además se puede decir que se transforma en el tercero más destacado del libro).  Al comienzo del libro Sazed realiza un viaje que no lo tiene muy feliz, pero que será vital para que luego pueda prestar su inmejorable ayuda a los suyos; en él Sased se entera de información que no puede ser ignorada y que implica tomar acciones de inmediato (es por esta razón que luego se dedica a la investigación para conseguir la verdad más absoluta respecto a lo que está pasando).  Mientras trabaja en lo suyo, un reencuentro con alguien de su pasado lo hace reconocer una parte de su persona que ignoraba o que al menos había relegado hasta ese momento.  Por otro lado, a través de éste es posible para el lector identificar aspectos muy interesantes sobre la cultura de los terrisanos y la técnica de la ferruquimia.
     Oreseur: Perteneciente a los kandra, estuvo de “incógnito” durante gran parte de El Imperio Final, hasta que hacia su final se supo de su existencia.  En esta secuela su participación es mucho mayor, cobrando esta vez una personalidad propia que termina por acaparar el interés del lector y haciendo sus intervenciones memorables; muchos de estos momentos corresponden a los diálogos que tiene con Vin, a quien se encuentra profundamente ligado.  En un principio la relación “obligada” entre estos dos resulta incómoda para ambos, hasta que un hecho decisivo los une como nunca y los hace valorar en verdad la compañía del otro; es así que debido a esto el kandra, quien en la novela debe llevar una muy singular apariencia para cumplir con su cargo, llega a sobrepasar lo que se espera de él, si bien en determinado momento se descubre un inesperado secreto sobre su persona.
     Tindwyl: Personaje por completo nuevo para la saga, es una terrisana de aspecto imponente y grave, quien como muchos de los demás protagonistas esconde mucho más de lo que aparenta.  Ferruquimista como Sased, el objeto de sus estudios es la historia militar y de las grandes figuras de ésta, de modo que llega hasta Luthadel para ofrecerle sus servicios al novicio rey Elend; sus enseñanzas resultan de gran ayuda y lo marcan por completo.  De triste pasado, mantiene una dignidad a prueba de fuego y demuestra en más de una ocasión ser una persona sorprendente y poseer cierta dulzura inesperada en ella.
     Zane: El otro Nacido de la Bruma de este volumen, mantiene un rol bastante ambivalente dentro de esta novela.  De un poder casi al nivel de la misma Vin, se obsesiona con ella y se le acerca tanto para ayudarla, como para atormentarla.  Supuestamente está loco, ya que oye la voz de “Dios” con quien a ratos conversa, en especial cuando éste lo instiga a matar a quienes lo rodean.  Sirve a su manera a Straff, con el cual tiene más de una deuda (algo similar le pasa con Elend, si bien éste último es por completo inocente acerca de lo que siente por él Zane).  Pese a su condición anómala, en realidad no es malvado, si no que es un alma más dañada, que anda en busca de una oportunidad para en realidad ser feliz y escapar a la condenación que es su misma vida.
     Allrianne: Hija de Lord Cett, uno de los tres nobles que intentan con sus propios ejércitos conquistar y dominar Luthadel, pues suponen que la metrópolis es rica en el escaso y valioso metal conocido como atium.  Es la hermosa y joven enamorada de Brisa, uno de los hombres de confianza de Elend y que formaba parte del grupo de la resistencia formado por Kelsier.  Aparentemente es una mujer de poco seso, ya que frente a muchos actúa de manera alocada, mas eso no es así y sus propósitos resultan ser propios de alguien de una mente privilegiada.
Preciosas ilustraciones basadas en Nacidos de la Bruma: Dos versiones diferentes de Inquisidores.

Vin contra un brumoso.

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