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miércoles, 5 de abril de 2023

Shyamalan no deja de conmovernos.

I. Una nueva fantasía.
 
    A principios de este año se estrenó la nueva película del director M. Night Shyamalan, titulada Llaman a la puerta (Knock at the cabin).  No hace mucho, en 2021, nos había vuelto a sorprender con Viejos (Old) y por medio de la cual, otra vez por medio de esos giros típicos suyos en la trama, demostró su vigencia y talento (¡Por algo es uno de mis directores favoritos!).  En cuanto a película que hoy nos reúne, es un ejemplo de varios elementos caros a su cinematografía, aunque no se trata de una mera repetición de estos y/o un desgaste de su típica fórmula; si no que viene a ser otra historia original suya, sobre varios temas aterradores y preocupantes desde hace rato, que Shyamalan toma para hacerlos suyos con maestría.
 
II. Otra pesadilla.
 
    Cuatro desconocidos, dos mujeres y dos hombres, llegan hasta una cabaña aislada en medio de un paraje idílico; allí se encuentra un matrimonio junto a su hija de vacaciones.  La inesperada "visita" del cuarteto, sacará a sus obligados anfitriones de su relajo, tras mantenerlos prisioneros en el lugar; pues solo serán liberados una vez que les cumplan un deseo y bastante espantoso, por cierto.  Pero lo que pareciera fruto de la locura compartida de los intrusos, poco a poco comienza a revelarse, como algo que podría responder a un plan mayor, en el cual podrían estar involucradas fuerzas superiores; además, los supuestos desquiciados no actúan como personas malévolas, sino que en ellos se evidencian sentimientos como la dulzura y la compasión.
 
III. Qué hay detrás de las apariencias.
 
    Alguien llama a la Puerta trata de varias cosas, pesadillas y sueños que nos asolan desde los albores de los tiempos, intereses que podemos apreciar prácticamente en todo el cine de su realizador (unos más potencidos que otros, según cada caso y con diferentes aspectos y resultados); de este modo, en la cinta que hoy nos reúne encontramos los siguientes tópicos:
 
1. Familia.
 
    Los cuatro extraños que "llaman a la puerta", visitan a un matrimonio y a su única hija, de a lo más 10 años (bastante despierta eso sí).  Solo el amor incondicional, que se tienen entre sus miembros, les permite enfrentar las duras pruebas que les han tocado y, por lo mismo, conseguir superarlas cuando pareciera que esto fuese imposible.
    A lo largo de su carrera Shyamalan, con la sensibilidad que lo caracteriza, nos ha mostrado que el concepto de familia es mucho más complejo que la visión heteropatriarcal tradicional (padre proveedor, madre dueña de casa e hijos).  Es así que en su primer éxito internacional, Sexto Sentido, nos presentó a una valerosa madre separada junto a su hijo; así como en Señales, tuvimos a un padre viudo protegiendo a sus dos retoños pequeños; mientras que en El Protegido, nos mostró a una pareja al borde de la separación (pero siempre cuidando de su pequeño) y en Después de la Tierra (cinta injustamente vapuleada y a la que los animo a revisar dejando de lado todo prejuicio, para apreciar sus virtudes  sí pudimos encontrar al menos un núcleo familiar más "típico"... Y entonces, de la manera más natural del mundo, le otorga coprotagonismo a una familia homoparental, formada por dos hombres y su hija adoptiva.  Shyamalan, siendo heterosexual, no cae en ningún discurso proselitista, respecto a la condición de la mentada familia; aunque queda claro, que, al darle dichas características, nos está demostrando que el verdadero amor no tiene fronteras, porque todos estamos llamados a hacer comunión con otros y conseguir la plenitud.
    Respecto a lo anterior, celebro que Shyamalan no haya caído en recursos facilistas, al escoger a una familia homoparental "habitual", dejando de lado la opción de exhibir dos mujeres y tampoco incurra en el estereotipo de la pareja hombre masculino/hombre femenino (que si bien ello forma parte del mundo gay, no todas las parejas son así, tal como por años lo han representado los medios).
    Por último, para humanizar a los supuestos villanos de la historia, el realizador hace que una de las mujeres que "invade" el descanso de la familia, sea madre... Imposible no sobrecogerse con un dato así, tal como nos lo escenifica el director cuando se revela la verdad de todo.


 
2. Fe/Religión/Dios/Mundo sobrenatural.
 
    La creencia firme en que hacen lo correcto, mueve a los 4 intrusos y quienes, más encima, suponen que sirven a una fuerza superior.  Ideas como las visiones, el Juicio Universal y el Apocalipsis, cobran vital importancia dentro del argumento.  Lo extraordinario vuelve a estar presente en un filme del artista, quien no vacila en hacernos testigos de un drama acerca del pecado, el castigo, el perdón, el autosacrificio y la redención; todo cargado de un ambiente de misticismo, caro a la iconografía cristiana.
 
3. Destino.
 
    La idea de que todos y todas tenemos un papel que cumplir en la vida y en el cosmos, de que nada es azar (incluyendo los reencuentros con gente de nuestro pasado) y, por lo mismo, la única manera de que logremos el equilibrio es asumiendo ese rol que nos ha tocado (el Gran Teatro del Mundo de Calderón de la Barca, donde nosotros somos los actores de la obra escrita por Dios), es otro recurrente en el cine shyamalano.  Ojo, no estamos hablando de una noción fatalista propio del Mundo Antiguo (en la que los dioses juegan con la vida de los mortales o estos últimos se encuentran ante un destino inexorable y al que no pueden torcer, por más que lo intenten) o de la predestinación como la vieja idea calvinista (de que nuestra salvación o condenación ya está escrita de antemano por Dios), sino que el principio del Libre Albedrío (uno de los pilares dogmáticos del catolicismo, fe que abraza el director), es lo que siempre está en sus tramas y de la que dependen sus personajes.  Por lo tanto, si bien está claro que estamos en esta tierra por algo, para contribuir/cumplir con nuestro destino, tenemos la opción de elegir siempre qué haremos con la libertad que se nos da: optamos por lo más fácil para no complicarnos la existencia o bien tomamos las riendas del devenir, incluyendo el sacrificio que ello implique, lo que al final nos otorgará la verdadera felicidad y/o plenitud.  Así sucede con cada uno de los personajes de esta hermosa cinta, aun cuando no todos los finales son felices.
 
IV. Otros valores a destacar.
 
   La película está armada de preciosos flashbacks, que nos muestran el pasado del matrimonio de esta historia; ellos nos ayudan a construir el camino que han llevado juntos, hasta llegar al lugar en el que se encuentran y tal como afirmé más arriba, no existen las coincidencias (así tal como están unidas todas las vidas, de los protagonistas de Glass, otro gran ejemplo del cine shyamalano).  En cambio, el pretérito del resto de los personajes, solo lo conocemos por lo que ellos mismos nos cuentan, tal como es tradición en el teatro.  Sin embargo, el puzle de todo se completará con una de las escenas más emotivas, cuando por fin podamos comprobar toda la verdad aceca de los forasteros.
    La única estrella del largometraje viene a ser Dave Batista, quien tras comenzar en la lucha libre ha conseguido demostrarnos su talento como actor, tras obtener en un principio pequeños papeles en filmes de acción, hasta incursionar en la comedia y, por último, en roles dramáticos como este y de una manera bastante convincente (a mi parecer LEJOS mucho mejor actor que Daywne Johnson y John Cenna, de "humildes" comienzos como el suyo).
     Para terminar, como es también habitual en el cine de Shyamalan, al menos en un caso vuelve a trabajar con un mismo actor o mejor dicho con una actriz: Nikki Amuka-Bird, quien actuó junto a él por primera vez en Viejos y que en esta segunda ocasión tuvo un papel mucho más intenso y emotivo.
     Por último... ¿Qué cameo realizó esta vez Shyamalan dentro de su película?


                                                                         Tráiler N° 2

domingo, 10 de marzo de 2019

Su homenaje a los cómics de superhéroes. Tercera parte (y final): Glass


I- El cierre de la trilogía.

     Luego de que Shyamalan nos sorprendió al final de Split al conectar este filme con Umbrekeable, era solo cosa de esperar que pronto viéramos al villano y al superhéroe juntos, en una lucha entre el mal y el bien como acostumbramos a ver en este tipo de historias.  La pregunta era cuándo iba a ser ello posible, teniendo en cuenta la enorme cantidad de años que se tomó para continuar esta saga, tras comenzarla a finales de los noventa…De ese modo, todo un regalo para sus seguidores fue que solo poco más de un año pasara, para que viniera este verdadero enfrentamiento, tercera y, también, última parte de su trilogía.  Se tenía que apurar, claro, que Bruce Willis ya tiene sus buenos años (si bien se ve mucho mejor que varios más jóvenes que veo por ahí), que tampoco, supongo, quería a un justiciero decrépito ¿No?
     La cinta nos muestra que David tras su primera intervención como paladín en la cinta capitular, inició una verdadera carrera secreta protegiendo a la gente de criminales, que supuestamente los agentes institucionalizados no hubiesen reducido.  Es así que tras el correr de los años logró convirtió en toda una leyenda, admirado por muchos y considerado por otros como una amenaza a la justicia y/o un loco.  En su misión lo secunda su propio hijo, quien le ayuda a localizar en la Red y usando medios tecnológicos avanzados a estos antisociales; de esa manera Dunn logra dar nada menos que con Kevin, o mejor dicho con La Horda y como consecuencia de ello ambos tienen su primera batalla. Tras finalizar la pelea, ambos son neutralizados y llegan nada menos que a un centro para enfermos mentales, donde tienen celdas o cuartos especialmente acondicionados para ellos y evitar que puedan usar sus poderes. Por otro lado, en ese mismo sitio se encuentra el primer villano al que se enfrentó nuestro superhéroe: El Señor Vidrio (Mr. Glass) y de ese modo inevitable resulta ser que el camino de estos tres, se crucen con las consecuencias más impactantes que alguien como Shyamalan nos podría dar.

II- El verdadero protagonista de esta historia.

    Si en la primera obra que comprende esta saga, el personaje principal es el superhéroe o, más bien, su temática trata sobre la génesis de este (con todo lo que implica, incluyendo la relación estrecha con su némesis); la segunda aborda la historia del villano sobrenatural o con superpoderes (¿Una mutación quizás?); así que esta tercera parte gira en torno a quien le da su nombre, Mr. Glass, ya que en contra de todo lo que pensábamos, luego de casi una hora de metraje, nos damos cuenta de que el genio criminal ha movido los hilos con maestría para conseguir su secreto propósito.
     He ahí una de las genialidades de este filme, que injustamente ha sido vilipendiado por ahí entre algunos críticos y páginas de cine, pero como ya he dicho varias veces: No me quedo con la opinión de esta gente, que me basta con mi propia impresión y si a mí me ha logrado cautivar algo, eso es lo primordial para mí.  Tampoco voy a pedir que los demás piensen como yo, aunque al menos cumplo con transmitir mis apreciaciones por este medio y en vivo, que cada uno asume su propia opinión en materia de estética.  Bueno, siguiendo con el curso de pensamiento con el que comencé este párrafo, Shyamalan realiza uno de sus famosos giros argumentales, al hacer que el personaje interpretado por el siempre maestro Samuel L. Jackson, comience a llevar la batuta de la trama, al convertirse en el momento menos previsto en el impulsador del siguiente encuentro entre David Dunn y la Horda (o la Bestia, según como quieran llamarlo)…Solo tras el impactante clímax, viene el aún más revelador largo epílogo o desenlace y donde todas las piezas comienzan a encajar para que conozcamos cuál era el plan de este tan especial sujeto.
       Cuando volvemos a ver al Señor Vidrio en pantalla, aparece en un estado deplorable, una piltrafa humana que se aleja por completo del hombre que conocimos en el pasado.  No obstante todo es un engaño suyo y luego se convierte en una máquina imparable para quien su fragilidad no le impide hacer sus fechorías y aliarse con el otro prisionero de extremo peligro del recinto.  Por mucho que el guión y la cámara dediquen sus buenos minutos al coprotagonismo de los personajes interpretados por Willis y McAvoy de manera respectiva, esta mente-maestra se roba la pantalla una y otra vez y aunque sea un asesino frío no puede dejar de simpatizarnos.  Luego, cuando el círculo se ha cerrado, uno puede decir sin vergüenza: ¡Es un genio! y hasta podemos llegar a admirarlo sin sentimiento de culpa.  Puesto que desde que se abrió este ciclo, se nos plantea que no todo es blanco y negro, sino que hay matices y aún dentro de la oscuridad como la que habita en gente como el Señor Vidrio y la Horda, hay luz y la humanidad se hace presente.

III- Los secundarios también regresan.

     Junto a los 3 ya mencionados, el realizador nos da la más que grata sorpresa, al incluir dentro del guión a varios secundarios ya conocidos, de las películas anteriores.  Más encima, todos estos vuelven a ser interpretados por los mismos artistas de los otros dos filmes.  Es así que tenemos con nosotros al ya mencionado hijo de David, su único aliado en la tarea salvadora que se ha autoimpuesto y que ha pasado de ser un dulce niño, a un hombre hecho y derecho.  Interesante viene a ser, al respecto, de cómo se repite en un plano más adulto, la idea del socio incondicional y mano derecha del justiciero que se mantiene entre el personaje y este protagonista.
     Por otro lado, la dulce madre del Señor Vidrio igualmente está de vuelta, en el presenta una anciana que no ha dejado de amar a su hijo, pese a saber de los crímenes que ha cometido. El poder de su amor es esencial para demostrarnos que Eliah, no es un monstruo por completo.
     Por último, nos volvemos a encontrar con Casey, la única adolescente que sobrevivió al secuestro triple que había hecho con anterioridad la Horda y quien ahora ha llegado a entablar un tipo de fraternidad con Kevin, al reconocerse el uno en el otro a un par, como sobrevivientes de una infancia traumática.
     Estos tres son las personas más valiosas para los protagonistas y a lo largo del filme se evidencia no solo el papel de testigos de primera mano, que tienen sobre la vida de sus cercanos, sino que luego nos vamos dando cuenta de que tienen su propio destino dentro del plan del Señor Vidrio (algo que solo llegan a saber igual que el resto, una vez que se consuma todo).

IV-Otros temas recurrentes de los cómics que recrea Shyamalan.
  
      David Dunn es un vigilante maduro que trabaja “desde las sombras”, sin contar con la bendición del sistema de justicia legal y, sin dudas; con resultados mucho más eficientes que el de las autoridades que lo consideran más bien una amenaza, que un aliado.  Cabe mencionar que esta representación del justiciero que aborda su trabajo “fuera de la ley”, tiene antecedentes famosos en las historietas que el realizador ha querido homenajear: casos como el famoso Castigador y el mismísimo Batman en algunas de sus continuidades, vienen a ser los referentes y paralelismos, que podemos encontrar en el filme que ahora nos reúne.
     Por otro lado, la figura de Joseph Dunn como principal apoyo de su padre, haciendo uso de la tecnología de las telecomunicaciones para ayudarlo a combatir a los criminales, recuerda a personajes clásicos como Micro, el compañero del ya mencionado veterano de guerra, convertido ahora en enemigo acérrimo de los criminales; pero también nos puede recordar a Oráculo, la segunda identidad secreta de Barbara Gordon, luego de que el Guasón (me cuesta llamarlo Joker) la dejara inválida y pese a ello se convirtiera en una agente destacada de la lucha contra el mal, socorriendo con sus conocimientos al Murciélago y a otros.
    Luego tenemos lo de la institución a la que van a dar los tres protagonistas de esta historia, un manicomio especialmente acondicionado para tratar con gente como ellos y que más encima cuenta con los medios para neutralizarlos según sea cada caso y sus propias debilidades.  En Marvel y DC hay muchos lugares como este, entre prisiones de alta seguridad y centros para criminales superpoderosos locos, como el célebre Asilo Arkham.
     No se puede dejar de lado el importante detalle de la revelación pública de gente como el trío protagonista, que desde la segunda película de la trilogía fue abordado como una evolución de nuestra especie; por lo tanto, el impacto que puede tener esto en la humanidad, es otra de las interesantes aristas que se nos presentan, teniendo uno de sus mejores ejemplos en nada menos que los X-Men marvelitas (que no diré más, para no spoilear tanto).
     Por último, a menos que se me escapen otros detalles (que de seguro puede ser así), está el tema de las sociedades o grupos secretos, con sus agendas ocultas y que buscan supuestamente el bien de la comunidad y/o la especie humana normal.  En Marvel tenemos a los Iluminati (elite conformada por algunos de las mayores mentes entre los seres evolucionados en la Tierra, donde están Pantera Negra, Namor, Mr. Fantástico, Iron Man, Doctor Strange y Rayo Negro, de los Inhumanos). En cuanto a DC, por el momento no se me ocurre nada, je.  

V- Más sorpresas.

    Bien sabido es que a M. Nigth Shyamalan le gusta aparecer en sus filmes, por lo general en breves escenas y con unos cuantos diálogos…Pues en esta ocasión hace otra cosa memorable: Retoma de una manera muy particular a su oscuro personaje de El Protegido, para mostrarlo ahora en otra etapa de su vida y que pese a trata a través de ello el tema de la redención (tópico recurrente en su cinematografía), nos saca al menos una risa por el buen humor con el que se da su intervención…Por otro lado, muchos años han pasado desde aquella otra intervención suya, que el tiempo no pasa en vano, tal como lo podemos ver en los casos de los Dunn (nadie puede negar que Bruce Willis ha envejecido con más que dignidad y que el otrora infantil Spencer Treat Clark, Joseph Dunn, se ve bastante bien ahora convertido en todo un hombre).
    Asimismo, nuestro director rescata nada menos que un par de escenas eliminadas de la primera cinta que compone este tríptico, las que bien pudimos ver dentro del material adicional de la edición en DVD (y supongo que también en blu-ray) de ella; al respecto, innegable decir es que ambas calzan muy bien, como importantes recuerdos que ayudan a definir a los personajes, en especial en lo que concierne a la estrecha relación entre el Señor Vidrio y su madre.
    El final puede ser inesperado, en lo que corresponde al destino del trío protagonista y tal vez se aleje de happy end en el que habría caído algún artista más convencional… Recordemos que esta trilogía se basa en los cómics que tanto amamos y donde muchas veces el (super) héroe debe llegar hasta las últimas consecuencias para conseguir su fin, aunque ello signifique sacrificar todo o que en la contienda muchas veces hay bajas de ambos bandos.  No obstante, las últimas escenas son, sin dudas, un aliento de esperanza, que “el camino sigue y sigue” y ahora les queda al resto continuar adelante y es así que vemos con emoción cómo tres otros personajes se han encontrado entre ellos, para compartir todo lo que tienen entre común.


                                                                         Tráiler.

lunes, 4 de febrero de 2019

Su homenaje a los cómics de superhéroes. Segunda parte: Split.


I- La trama.

     En 2017 M. Nigth Shyamalan estrenó Split (Múltiple en la Madre Patria y Fragmentado por estos otros lares), una película de suspenso que está a caballo entre la ciencia ficción y el género fantástico, puesto que las extraordinarias habilidades de quien le da el nombre al filme, pueden justificarse según como el espectador opte por aceptarlas (si bien uno de los personajes de la cinta, una científica más encima, nos da una explicación racional y bastante aceptable de ello).
    Esta obra trata sobre tres niñas que son raptadas y llevadas a una especie de refugio, con un propósito que solo bien avanzada la historia se descubre.  Han sido llevadas a ese lugar para ser purgadas de sus pecados, pero no del típico psicópata o enfermo mental, sino que de uno que en apariencia sufre de personalidades múltiples y que en su caso son muchas; luego nos enteramos de que en realidad estas entidades son seres independientes, que viven dentro de una misma persona, las que conviven en un mismo cuerpo y dialogan entre ellas, turnándose para salir a la luz pública.  Con posterioridad este colectivo nos dará muchas, muchas sorpresas.
    El coprotagonismo gira en torno a otros dos personajes, una de las chicas adolescentes prisioneras y una mujer anciana y psicóloga, especialista en el también llamado trastorno disociativo.  Ambas son dos tipos de heroínas diferentes, que deben lidiar con Kevin y sus compañeros; la primera en sus intentos para escapar y la segunda como quien trata al supuesto enfermo mental, hasta que comienza a sospechar de sus fechorías y lo sigue para descubrir qué pasa en realidad.  En cuanto a la chica, varios flashbacks nos revelan su pasado que la convirtió en una especie de paria para sus semejantes, aunque a diferencia del también traumado desde niño Kevin, no se convirtió en un monstruo.

II- Los personajes y sus actores.
    La gran estrella de esta película y cuyo nombre se promociona en el afiche, como también en sus tráilers, viene a ser James McAvoy, a estas alturas convertido en un actor de talento muy cotizado y todo ello gracias a su enorme versatilidad (no olvidemos que es el Profesor X “joven”, en la saga cinematográfica de X-Men).  Lo afirmado queda expresado por el puro hecho de cómo el histrión nos da, quizás, en esta ocasión su mejor trabajo frente a la pantalla ¿Y cómo es posible esto? Cada “personalidad” de Kevin es tan diferente entre sí, no solo por su conducta, sino que se consigue por la manera de cómo el artista encarna a cada una de estas “personas”; pues no solo la ropa que usa por cada sujeto diferencia a uno del otro, sino que la voz, gestualidad y en especial en lo que concierne a su expresividad facial, nos hace creer que en verdad estamos frente a alguien distinto, pese a usar el mismo cuerpo; uno llega a dudar si este efecto es resultado de la genialidad del actor o el supuesto cambio en su rostro se encuentra apoyado por maquillaje o GGI (pero sea una cosa o la otra, imposible no quedar sorprendido).  Además, también McAvoy cambia el tono de voz, la manera de hablar e incluso su acento y eso, no cabe duda es algo propio de él y su destreza.  Es así que tenemos a un niño de 9 años, a una dominante mujer, a un tipo obsesionado con la limpieza, a un artista de la moda gay, en total 23 personalidades; pero la peor de todas es la Bestia, una criatura con destreza animales y que implica un cambio físico, que McVoy, no sé hasta qué punto apoyado por los efectos especiales, nos asombra más que nunca.
     Kevin de niño sufrió de la violencia perpetrada por su madre, lo que de inmediato lo conecta de honda manera con una de sus tres víctimas, su coprotagonista.  Casey es una chica retraída y cuyas razones de su forma de ser van siendo presentadas en unos cuantos saltos a su pasado y que poco a poco van dando detalle del drama, detrás de esta hermosa e independiente muchacha (la niña que hace de ella cuando niña, posee tal aspecto angelical, que es imposible no enternecerse con ella, quien además desempeña con mucha credibilidad su rol).  He ahí un paralelo con Kevin más que interesante, puesto que ambos sufrieron demasiado durante su infancia y quedaron marcados; no obstante, es en la manera de cómo cada uno enfrentó la adversidad, creando sus propias defensas para enfrentrala, que plausible resulta ser la opción de Casey: una joven heroína femenina, quien se ha hecho fuerte sin caer en escapismos facilistas como drogas y otros vicios, siendo autosuficiente y capaz de defenderse por su cuenta, al punto de sobresalir entre sus dos compañeras de infortunio (acostumbradas a tener todo en bandeja).  Duro es el tema de los niños abusados y más si es sexualmente, por lo que Shyamalan fue valiente al abordarlo de la manera en cómo lo hizo; mostrándonos dos tipos diferentes de consecuencias en sus víctimas, independientemente de que una está “disfrazada” como una habilidad extraordinaria y, donde destaca la capacidad de resiliencia de la chiquilla (y he aquí otro tópico y tipo de personaje que me fascina: la heroína, que como ya he dicho en varias ocasiones, sobre el cual tengo debilidad desde pequeño, je).
     Luego nos encontramos con la doctora Karen Fletcher, una activa anciana que vive sola en su hermoso departamento y una eminente psiquiatra, que ha logrado entablar una relación bastante cercana con su especial paciente y cada una de sus personalidades (al menos las que ella conoce).  El trato que tiene con Kevin y los demás que habitan en él, nos representa a una profesional de esta área que va más allá de los límites de su rol y se muestra abierta y comprensiva, con un trato humano que muchas veces no llegamos a ver en los especialistas de la salud.  Otro aspecto positivo muy valioso de este personaje, es que representa a una persona de su edad activa y miembro valioso en la comunidad; demostrándonos que envejecer no significa necesariamente estancamiento, que todo depende del espíritu joven que podemos llegar a mantener.


III- Las inesperadas conexiones con El Protegido.

     En apariencia Fragmentado es un filme independiente, de suspenso y tan bien realizado como aquello a lo que nos tiene acostumbrado su director: primando la atmósfera atrapante gracias a un excelente guión, actuaciones de primer nivel y una fotografía impresionante por sobre los efectos especiales (bueno, esperemos que la única excepción de su filmografía, sea ese bodrio de El Último Maestro del Aire, je).  De este modo, podríamos reducir la temática de la película a los llamados psycho trillers (historia sobre psicópatas), aunque en este caso con ciertos elementos sobrenaturales.  El gran aporte de Shyamalan es que se aleja de los héroes típicos, relacionados con figuras de autoridad como policías y detectives, para hacer que personajes más comunes como la mencionada Casey y una “adulta mayor”, nos den ejemplo de valor.
    Es entonces que se produce una breve escena que a muchos se les puede escapar y donde una de las personalidades de Kevin deposita un ramo de flores frente al vagón de un tren (Quizás hayan otras pistas como esta, sin embargo es la única que logré reconocer, luego de verme por segunda vez el largometraje que hoy nos reúne)…Pues resulta que tras el clímax de esta obra, en un bar vemos a un hombre que está sentado frente a una televisión, viendo la cobertura del caso de las niñas raptadas; es cuando nos damos cuenta de que se trata de nada menos que de David Dunn, el vigilante o superhéroe de El Protegido.  Mientras sucede todo esto, de fondo se escucha el emotivo tema del personaje compuesto por James Newton Howard, que ayuda a darle su carácter épico a esta escena, pese a su ambientación urbana y cotidiana.
     A Kevin y a sus compañeros le han puesto “La Horda”, como se acostumbra apodar a los asesinos seriales y psicópatas; no obstante, también dicho tipo de nombres es habitual en los cómics que nuestro cineasta ha querido honrar a través de estos filmes y es así que ya sabemos que en una próxima cinta ambos personajes se encontrarán y enfrentarán.  
     Queda por decir que la conexión entre una historia y otra gratamente nos sorprende, luego de más de 15 años de estrenado la primera película, así que no se puede negar que se trata de una tremenda jugada de este maestro del séptimo arte.


                                                                           Tráiler. 

domingo, 27 de enero de 2019

Su homenaje a los cómics de superhéroes. Primera parte: Umbreakable.


I. Primeras palabras.

      Hace rato que quería escribir sobre El Protegido, que es como le pusieron por acá a la película de M. Nigth Shyamalan que hoy nos reúne y es que, como siempre, otros menesteres me han tenido alejado de ello…Hasta ahora.  El reciente estreno del cierre la trilogía de este afamado director (entre mis predilectos), a través del cual nos demostró su cariño hacia el subgénero de los superhéroes y al llamado noveno arte, me impulsó a dedicarme de una vez por todas a esta labor.  Espero honrar, pese a mi propia incapacidad para escribir algo a su altura, no solo este filme que tanto me gusta, sino que los otros dos que conforman la saga, puesto que a cada uno le dedicaré su respectivo post.
    La peli de la que hoy les hablaré es muy significativa para mí y por eso vez que la veo, no puedo dejar de pensar en mi propia historia personal con ella y las circunstancias que me relacionan con ella (solo un dato les compartiré al respecto: su DVD fue el último regalo que me hizo la única persona a la que he amado).  Así que me es imposible mirarla con amor y nostalgia.

II. Las pretensiones de un artista.

     Cuando en el año 2000 Shyamalan lanzó su segundo filme en grande, luego de su exitazo Sexto Sentido, lo hizo con la intención de realizar su propia reinterpretación de las historietas que desde niño lo fascinaban.  La idea siempre fue hacer una trilogía, aunque para poder cumplir su anhelo, tuvieron que pasar más de 15 años; así es que recién ahora podemos disfrutar de los resultados de tantos años preparando este evento.
    Al ser la cinta que inicia todo esto, el realizado gringo de origen indio nos mostró en ella el “origen secreto”, del particular superhéroe que tendría que enfrentarse a los villanos y defendiendo a los inocentes de amenazas, que al menos en su debut serían algo de tipo local; no obstante, tal cual al final quedaría demostrado, si no hubiese estado él ahí, podría haberse convertido en algo mayor y en una amenaza global (que hay superhéroes que luchan contra amenazas relativamente pequeñas y maleantes más del tipo mafioso o asesinos, como Flecha Verde y otros contra villanos superpoderosos como Silver Surfer…Siendo que el de esta obra pertenece al primer tipo). Cabe mencionar que la estrecha relación entre justiciero y su némesis, queda de inmediato expresada en esta cinta, importante elemento a lo largo de todo su metraje, que viene a ser uno de los grandes guiños del autor a las convenciones de este tipo de historias.
     La verdad es que la película posee dos protagonistas o, mejor dicho, un par de coprotagonistas, cuyas historias se va contando en paralelo y están tan ligadas, que uno existe en función del otro (en otras palabras, son distintas caras de una misma moneda).  Es así que por un lado, tenemos a David Dunn, un hombre padre de familia que vive una existencia casi sin sentido, al punto de que su propio matrimonio está al borde de la ruptura (no así sucede con su único hijo, quien lo adora por sobre cualquier cosa); todo cambia de manera inexorable, cuando se convierte en el único sobreviviente de un horrible accidente ferroviario y se va dando cuenta de que a lo largo de su vida entera ha sido alguien en la práctica invulnerable.  La revelación le llega por intermedio de un misterioso hombre, que le hace ver que tiene un papel único en el mundo: ser un superhéroe. Por otro lado, tenemos a Elijah Price, quien nació padeciendo una enfermedad que ha llevado a sobrecuestas y anteponiéndose a las adversidades, alejado del resto de las personas y aun así dándole una voluntad de hierro; es este quien, gracias a su amor por las historietas de superhéroes, descubre que Dunn es la encarnación en el mundo real, del justiciero tantas veces retratado en las historias que admira.  

Dupla de oro: David/Willis y Elijah/Jackson.
III. Los cómics de superhéroes.

     A medida que se va desarrollando la trama, se van revelando los antecedentes del superhéroe y del villano, que en todo caso hay dos de estos en la película, si bien cada uno de ellos con distintas características y niveles de importancia.  El tema del superhéroe es retratado, en todo caso, de una manera más o menos realista, que el guión del propio Shyamalan se aleja de la espectacularidad visual de las viñetas (no hay trajes ajustados y vistosos de colores chillones, ni habilidades tan impresionantes como las propias de Superman, un Linterna Verde o Hulk, menos monstruosidades y todo tipo de rarezas de esas que abundan en sus páginas); de este modo, David Dunn es en apariencia un hombre común, hasta que comienza a darse cuenta de que no lo es tanto como él cree y que su organismo actúa de forma distinta a los estímulos que se le ponen por delante, cuando por fin llega a asumir lo que esto significa.
     Quien da su título al filme, que en inglés traducido a nuestra lengua viene a ser Irrompible, David Dunn, viene a ser propio de los protagonistas de los cómics del género, usando la misma letra o sonido al principio de su nombre y apellido (como Clark Kent, Bruce Banner, Peter Parker y muchos más); su extraordinaria cualidad es la antítesis de su peor enemigo, llamado justamente Señor Vidrio, que suena tanto ominoso, como atiende a su debilidad física. Pero es en el gran monólogo del inolvidable clímax de esta obra, que queda verbalizado el nexo entre uno y otro, sacado de uno de los leiv motivs más caros a este tipo de historietas: el mejor amigo del superhéroe es su mayor rival (Profesor X de los X-Men versus Magneto, Mister Fantástico de los 4 Fantásticos versus Doctor Doom, entre los casos que no puedo recordar ahora).  Por otro lado, Dunn posee su propio Talón de Aquiles o Kryptonita (y fíjense que al haber usado la expresión sacada de la narración mitológica, de inmediato conecto a estos personajes con los héroes de la Antigüedad, nada menos que los antecedentes de los superhéroes); así mismo, no solo es una figura protectora, como la persona más amada para su propio hijo, sino que este último viene a ser su mayor aliado y confidente, algo así como su sidekick (cuyo mayor ejemplo es Robin para Batman).  Además, en más de una ocasión se le ve usando una especie de capucha, que le da su toque majestuoso y que en determinado momento esconde su identidad civil.  Y no se puede olvidar que como Spider-Man, posee cierto sentido arácnido.  
    En cuanto a la pareja de villanos, ambos usan su propia variante realista de traje propio de alguien con sus características, siendo que el Señor Vidrio incluso tiene su guarida, además de que le gusta “monologar” con elocuencia, tal como muy bien parodiaron en el largometraje animado de Los Increíbles. Pero hay un detalle aún mucho más valioso en este malo, que a diferencia de su colega está tan humanizado, que resulta difícil no sentir compasión o simpatía por él (tal cual los mejores “malos” trágicos de las novelas gráficas); de igual manera  es dueño de una personalidad avasalladora, que incluso podría catalogarse de mesiánica (como Lex Luthor, Ras´al Ghul o Thanos, tal como aparece este último en Avengers: Infinity War).  Los dos, en todo caso, son distintos tipos de criminales, que uno es un psicópata y asesino sin conciencia y el otro un genio que usa su inteligencia para urdir sus planes malévolos, una mente maestra.
     A lo largo de la película hay muchas alusiones directas e indirectas a aspectos propios del cómic, tal cual son su papel dentro de la sociedad (antecedentes históricos, mensajes y virtudes), características y hasta si miramos bien, podemos hallar una alusión al nombre de la colección en la que debutó Superman, a través de una portada que dice “Active Comics” en vez de “Action Comics” y usando el mismo tipo de letra que la famosa revista; a su vez, aparecen varios títulos reconocidos en una comiquería y una galería de arte: Spider-Man, Thor, el Castigador, Superman e incluso el manga de los Caballeros del Zodiaco.

IV- La manera de cómo está filmado todo.  

     Ver la película que hoy nos reúne, para el espectador preocupado de fijarse en los detalles y más si es amante de las historietas, es todo un placer audiovisual: pues Shyamalan filmó cada escena con cuidado, simulando viñetas de los cómics que aquí quiso honrar, por medio de ángulos habituales en estas historias, que nos muestran lo ocurrido de una manera distinta al cine habitual.
    Por otro lado, si uno se fija bien, en determinado momento vemos un claro homenaje a la ya clásica película Superman (1978) de Richard Donner, de cuando el kriptoniano lleva a volar por primera vez a volar a su enamorada Loise Lane; es así, que de forma muy bella, acá vemos a un triunfante David Dunn, ya por fin asumido de su verdadero rol en la vida, llevando a su hermosa esposa en brazos por las escaleras, hacia “el cielo” del reencuentro amoroso entre los dos, luego de una crisis matrimonial que estuvo a punto de costarles la separación.
      Tampoco se le puede escapar al espectador atento, la en verdad épica escena del enfrentamiento con uno de los dos villanos de esta película, que incluye la liberación de sus inocentes víctimas (nada menos que dos indefensos niños) y la pelea contra el enemigo, sumamente física.  Todo lo anterior acompañado por la heroica música de James Newton Howard, hace que uno llegue a aplaudir cuando nuestro particular superhéroe está luchando y al final gana su batalla, aun cuando ello signifique ser juez y verdugo de su rival.  También se nos queda en la retina, cuando logra salir Dunn de una trampa mortal, emergiendo como todo un dios, mientras los niños que salvó lo miran con admiración.  Así asistimos, sin vacilaciones, a uno de los momentos más gloriosos de esta hermosa cinta.

V- La familia, siempre la familia.

Afiche realizado mucho tiempo después de
su estreno, simulando portada de cómic.
     La filmografía completa de Shyamalan, nos muestra a la institución de la familia como algo primordial en la vida de los seres humanos (bueno, tal vez su gran “caída”, El Último Maestro del Aire, no lo haga, pero mejor la obviamos de nuestra lista); en otras palabras, el realizador siempre nos dice que son estas personas en nuestras vidas, las primeras con las que podemos contar, fieles e incondicionales y quienes nos llevan a convertirnos en mejores personas gracias a su amor y ejemplos.  No se trata de núcleos familiares idealizados (madre-padre-hijos), sino que desde Sexto Sentido hemos podido contemplar familias con un solo padre (hombre o mujer), donde cierta orfandad de los niños es evidente y pese a ello se les ve felices y llenos de amor, por parte del padre o madre que les queda y sus hermanos cuando los tienen.
     Tal como ya se dijo de forma sucinta más arriba, el matrimonio del protagonista no está en su mejor momento y ello se hace notar en varias escenas claves de este filme: David duerme con su hijo y no con su esposa, apenas hay contacto físico entre marido y mujer, el personaje principal estuvo flirteando con otra mujer, etc.  No obstante, estamos hablando de personas de buena voluntad, que aún se aman pese a todo y donde la presencia de un amoroso hijo, permite que el lazo entre los esposos no se rompa fácilmente.  
      David tiene otro motivo para convertirse en un justiciero o un vigilante, su hijo que lo adora y que siempre lo ha mirado como una figura de respeto y admiración.  Por todo esto, nos encontramos con el prototipo del superhéroe casado y con su propia descendencia, que vive entre dos mundos, que son el de su vida pública y privada, siendo que luego de enfrentarse a los villanos y luchar “por el bien y la justicia”, llega a casa para disfrutar del calor hogareño (basta recordar a figuras como Animal Man de DC, para darnos cuenta de lo que significa para un sujeto como estos, contar con gente así en su vida).
     Tampoco podemos olvidarnos al respecto, de la dulce madre que viene a ser la que tiene el solitario Elijah: una mujer que sola logró sacar a su unigénito adelante, convirtiéndolo en un hombre independiente y brillante, pese al terrible mal congénito con el que nació. Además… ¿No les resulta admirable una mamá que incentiva a su retoño, a salir de su agujero emocional leyendo cómics de superhéroes? ¿Quién no querría una mamá así?

VI- Las actuaciones y los personajes.

     Umbreakable corresponde a la segunda colaboración de M. Nigth Shyamalan con Bruce Willis, tras haber triunfado juntos en la citada historia de fantasmas.  El galán de antaño de tantas películas de acción se volvió a lucir esta vez, mostrándonos a un hombre primero destruido por no encontrarle sentido a su vida, hasta que luego va saliendo a flote el papel que le corresponde y que tiene que ver claramente con la idea del destino que lo tocaría vivir (es el estereotipo del superhéroe, que se origina por derecho de nacimiento, algo que comparte con personajes como el mencionado Superman, Acuaman y Wonder Woman).  Willis no destiñe y cuando filmó este largometraje estaba en sus mejores momentos, los años noventa, demostrándonos una vez más su versatilidad.  Apuesto y varonil, no deja de verse como una figura protectora en más de una ocasión y considerando los atributos físicos que tenía Willis cuando hizo esta película, más teniendo en cuenta el carácter del personaje de superhéroe, en ningún momento lo mostró a torso desnudo (lo que sería un recurso facilista o típico de una obra más comercial); sino que al contrario, a veces aparece desaliñado, como queriendo darle un mayor realismo a su versión del justiciero.
     Luego tenemos a la hermosa Robin Wrigth Penn como la esposa del protagonista, una mujer que hace lo posible por mantenerse con dignidad frente a la crisis familiar, nunca tratando mal a su marido, ni negándole las atenciones a su pequeño.  Hay fortaleza en ella, pese a su sensibilidad y eso los exuda la actriz cada vez que sale en pantalla, pese a que varias veces la percibamos como alguien frágil y al borde del llanto. No quepa duda de que uno de los dos pilares fundamentales, para que David pueda convertirse en alguien pleno.  
     El niño, Spencer Treat Clark, completa el trío familiar, conmoviéndonos tanto como otros chicos de los filmes de Shyamalan y es, sin dudas, la mejor razón que tiene David Dunn para convertirse en el héroe que ve en su persona.  Pues fe que tiene hacia su padre es decisiva, para que este no flaquee y, además, se dé otra oportunidad para salvar su matrimonio.
      Charlayne Woodard hace de la madre de Elijah, quien viene a ser uno de los primeros personajes que conocemos en esta cinta, por medio de una escena desgarradora que nos da antecedentes importantes del coprotagonista (aunque también, si estamos atentos, podemos aprender sobre la situación en la que se encontraba la comunidad afroamericana, durante los sesenta en USA).  Solo tres veces la vemos salir en pantalla y siempre se nos muestra como una madre ejemplar, que como muchas en la vida real, por sí sola logra darle la mejor vida posible a su hijo.
     Y llegamos al, tal vez, mejor personaje de la historia, que nadie puede poner en duda que se trata de la actuación más sobresaliente de este filme: Elijah, interpretado por el siempre magnífico Samuel L. Jackson (uno de mis actores favoritos).  Su nombre, sacado de uno de los profetas del Antiguo Testamento, va muy de la mano con este hombre de fuerte carácter, pese a su debilidad física, la cual además resalta la naturaleza distorsionada que hay en él.  Este es un hombre incompleto, quien toda su vida ha buscado encontrar su lugar en el mundo y por eso cuando conoce a David, por fin puede estar en paz consigo mismo y aceptarse: ahora tiene un papel que cumplir entre los demás.  Cada intervención de este es para gozarlo y no olvidemos el importante detalle de que el moreno actor, es un fanático de los cómics de superhéroes, siendo esta, además su primera participación en un filme del subgénero (que luego haría varias veces de Nick Fury, en el Universo Cinemático Marvel y le pondría la voz a Frozono en ambas películas de Los Increíbles).


                                                              Su potente tráiler.

jueves, 27 de julio de 2017

Mis películas favoritas sobre fantasmas. Séptima parte: Los Otros.


7.1. El Director: Alejandro Amenábar.

       Nacido el 31 de marzo de 1972 en Santiago de Chile, apenas tenía un año de edad cuando sus padres decidieron trasladarse a España debido a los vaivenes políticos del país americano, que dieron paso a la dictadura militar de Pinochet.  Debido a ello, el resto de su vida (o al menos buena parte de ella hasta su madurez) la ha desarrollado en la Península Ibérica, pese a que mantiene la doble nacionalidad chilena-española.  Con el tiempo se transformó en un importante director de cine, ejerciendo además de guionista, productor y hasta compositor de la banda sonora de sus propias cintas.  Ante el enorme despliegue audiovisual de su trabajo, a medias entre el de tipo más artístico y el comercial, como bien ha sucedido con muchos de sus colegas no yanquis, que como él comenzaron a filmar en su propia tierra, recibió el llamado de Hollywood para realizar cintas en lengua inglesa; no obstante pese al apoyo de los productores usacas, siempre ha estado ligado al cine independiente.  Lamentablemente pese a su talento, es de esos cineastas que no se caracterizan por ser muy prolíficos, pese a un montón de premios que posee y a los seguidores que ha conseguido a lo largo de todo el mundo, expectantes al estreno de nuevos títulos de su autoría.  Si bien el filme suyo agregado a esta serie de post sobre películas de fantasmas, posee hasta cierto punto elementos de terror (con varios sustos entre medio), destaca más por otras características de su filmografía, las que implican el elemento dramático de sus personajes que se ven superados por la tragedia que es superior a sus débiles fuerzas y la atmósfera de suspenso que agrega al argumento una carga angustiante a la historia misma.
      Su filmografía comprende los siguientes largometrajes:


Tesis (1996): Su ópera prima que le hizo creer a buena parte del público y la crítica que estábamos frente al nuevo sucesor de los grandes del séptimo arte de terror y suspenso, pero que lamentablemente solo fue así en sus comienzos, ya que luego se decantó por tramas de corte más intimista.   Es la historia de una joven estudiante de cine que mientras realiza una investigación acerca de la violencia audiovisual, se tropieza nada menos que con una red de películas snuff (filmes que graban asesinatos en vivo).  Ante tan atractivo debut los aplausos le llegaron de inmediato, y con ello sus primeros galardones, mientras que los gringos, como no, quisieron sumarse ante el interés por historias similares, filmando en Hollywood 8MM con Nicholas Cage (que en todo caso no es mala), aunque con casi 3 años de atraso.
Abre los Ojos (1997): Su única incursión hasta la fecha en el género de la ciencia ficción, llegando sin dudas a superar con este trabajo el éxito y la calidad artística de su primera obra.  Por otro lado, en la época en la que realizó esta película, Amenábar le dio en el clavo, al abordar de una manera muy ingeniosa (y además tan hispana) un tópico que recién estaba cobrando interés en la pantalla grande (en especial gringa, si bien los japoneses ya estaban abordándolo hace rato a través de sus animes), la realidad virtual, el cual en todo caso posee antecedentes de clásicos literarios españoles como La Vida es Sueño de Calderón de la Barca  (Johnny Mnemonic, 1995, Dark City, 1998 y The Matrix, 1999).  En su historia un chico mujeriego y orgulloso de su dinero y buena facha, ve su vida convertida en una verdadera pesadilla, cuando debido a un accidente del cual es responsable queda horriblemente desfigurado.  Una vez más USA no se pudo resistir y en 2001 se estrenó el obligado remake, Vanilla Sky, que para muchos resulta inferior a la cinta original y pese a los buenos artistas involucrados en ella.
Mar Adentro (2004): A partir de esta cuarta cinta suya Amenábar comienza a alejarse cada vez más en el tipo de cine que le vio nacer, si bien no por ello pierde fuerza su labor (muy por el contrario).  Esta vez estamos hablando de una llamada bioepic, o sea, de un largometraje basado en la vida de una persona real.  En este caso trata acerca de un hombre que lleva alrededor de 3 décadas postrado en vida en su cama, tras quedar tetrapléjico muy joven y quien solo desea acabar con su vida a través del llamado suicidio asistido.  Su deseo de que alguien lo ayude a conseguir su objetivo por razones morales y legales se convierte en toda una odisea.  El caso causó conmoción en su momento y lo mismo sucedió con esta cinta al estrenarse.  Los premios esta vez le llovieron más que nunca al director/guionista.  El rol protagónico de Javier Bardem, todo un camaleón español de la actuación, no dejó indiferente a nadie ante tal despliegue escénico. 
Ágora (2009): Su filme español más caro a la fecha se trata de una obra de carácter histórico, ambientada entre los siglos IV y V, en los primeros tiempos del Cristianismo en Alejandría.  Trata acerca de Hipatia, una filósofa y mujer de ciencias que debido a sus creencias y a sus enseñanzas, se gana primero el desprecio y luego la condenación por parte de las autoridades cristianas.  Si bien en el guión Amenábar se toma varias licencias históricas y ficticias, su obra que bien para muchos es considerada como algo netamente anticristiano, en realidad puede más bien ser vista como una defensa a la libre expresión y a la tolerancia.  Pese a tratarse de una película pagada por dineros españoles, se encuentra hablada en inglés y tiene como protagonista a la hermosa y notable actriz británica Rachel Weisz; además cuenta con otros artistas hollywoodenses.
Regresión (2015): Corresponde a su segundo trabajo hecho por encargo para Hollywood y para el cual contó con varias estrellas,  tales como Ethan Hawke y Emma Watson.  Si bien no he tenido el gusto de ver esta producción (prometo hacerlo pronto), ya que no se estrenó por estos lares, sé que puede considerarse como su regreso al cine de suspenso ¿Y de terror tal vez? Trata acerca de un culto satánico que es descubierto por un detective y por un psicoanalista.



7.2. La película: Los Otros.

      Difícil tarea tengo a la hora de referirme a esta cinta de fantasmas al más puro estilo de Sexto Sentido (en cuanto a su trama dramática y emotiva) y a su final sorpresivo, elementos a través de los cuales se ve un clara influencia de la cinta de Shyamalan, sin contar la gran revelación hecha hacia su inolvidable clímax. A ver cómo me sale todo esto…
      Realizada en 2001, corresponde al tercer largometraje de Alejandro Amenábar y al primero llevado a cabo con dineros gringos.  La cinta cuenta con la notable actuación de Nicole Kidman (siendo que su por entonces marido Tom Cruise, ejerció de uno de los productores), demostrando una vez más con su participación que a su belleza admirable lejos la supera su propio talento, en lo que es considerado entre sus mejores papeles.  Respecto a esta labor de la Kidman, resalta el hecho de que si bien fue acompañada por unos pocos más histriones, el peso de la historia recalca en su personaje y que es debido justamente a la fuerza interpretativa de esta mujer, que la película en cuestión posee algunas de sus virtudes; ya que solo ante las emociones de su papel (soledad, frustración, dolor y miedo), el espectador es incapaz de no sentir empatía hacia esta fémina. 
      El argumento gira en torno a una familia que vive aislada en una hermosa isla perteneciente a Gran Bretaña, poco después de la Segunda Guerra Mundial.  Solo una madre y sus dos hijos pequeños habitan una enorme mansión, ya que todos los sirvientes se han ido y el marido/padre nunca volvió tras irse al frente de batalla.  Hasta que un día llegan 3 nuevos empleados a tomar las vacantes, una mujer y un hombre ya ancianos, más una muchacha muda.  Por otro lado, los niños se quejan de la presencia de espíritus que no los dejan tranquilos, a lo que su progenitora actúa con incredulidad, siendo que además comienza a sospechar de sus nuevos sirvientes. 
      Aparte de la protagonista destaca en el argumento la dulce ama de llaves, a cargo de la igualmente consagrada Fionnula Flanagan, quien se muestra tanto aquí maternal como alguien engañosamente confabuladora (pues es evidente que ella y los suyos guardan un gran secreto).  De igual manera se debe destacar la breve, aunque significativa participación de otro actor famoso, Christopher Eccleston como el esposo y padre, quien vuelve a su hogar como un hombre destruido por las crudas vivencias del conflicto bélico. 
      El director-guionista hace que en la práctica casi todo el metraje transcurra dentro de las paredes de la casa, otorgándole a un lugar tan hermoso como este un carácter claustrofóbico (en la práctica una verdadera prisión para sus dueños) y para lo que la fotografía se convierte en todo un apoyo, ya que permite la introducción de lo sobrenatural a través de los tonos oscuros y grises.  Pues en este caso no estamos frente a un guión que requiere de efectos especiales, sino que más bien se sostiene en lo que se sugiere.
      Por otro lado, un título como Los Otros, que no deja de ser tan ominoso e invitarnos al misterio y el temor  a lo desconocido, atiende a la idea primigenia del miedo hacia el Más Allá, en especial en lo que concierne a la posibilidad de una vida después de la muerte y que sin duda puede ser aterradora.  Por supuesto que los fantasmas son los Otros, pero… ¿Qué tan siniestro pude llegar a ser ese nivel de la realidad, que sobrepasa nuestros propios conocimientos? De este modo su realizador juega con la idea de que nada es lo que parece, que vivimos engañados y que solo somos capaces de aceptar la lógica de lo que queremos ver.  En cierto sentido el argumento es una reelaboración del mito de la caverna de Platón, ya que en especial es la madre quien al negarse salir de la aparente protección de las paredes, ha limitado su propia felicidad y la de quienes ama.
       Cabe hacer notar además el profundo catolicismo que rodea a la familia en cuestión, quienes por ser ingleses sería más comprensible fuesen anglicanos.  Puede ser que el elemento religioso tenga que ver con las mismas raíces hispanas de Amenábar, pero si bien la madre a cargo de la Kidman, confía en su fe como un medio con el cual se siente a salvo ella y su familia, el poder que hay detrás de la figura de la Virgen María y Cristo que aquí aparecen, más que verse como principios redentores, más bien tienen que ver con la culpa, que sin dudas recae sobre esta mujer; pues la fe tal como es presentada en este filme más que orientarse a un credo apoyado en el amor y la alegría, tiene que ver con el mismo temor hacia todo aquello que supera los límites de lo humano, de modo que la teología misma (que bien puede dar explicaciones acerca de lo que conlleva a la muerte), tiene sin dudas relación con esos otros, que tanto temen estos personajes.
       Una anécdota antes de terminar: Para hacer publicidad al eminente estreno de esta película en mi país, los distribuidores pusieron a lo largo del territorio varios afiches, habiendo varios de ellos en paraderos, malls y otros sitios públicos; sin embargo en esta vez hicieron una pequeña modificación en la imagen promocional o mejor dicho en el texto que la acompañaba.  Es así que pusieron “Del director chileno-español…”.  Pues resulta que como se fue tan pequeño a España este, no tuvo mayor relación con mi país y sin embargo en un arranque de chovinismo barato, apelaron a ello para interesar más al posible público.


Trailer.
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