Mostrando entradas con la etiqueta The Switch. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta The Switch. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de julio de 2018

¡A brillar!


     Luego de más de 2 años de haberse producido la primera temporada de la versión chilena del concurso de talentos The Switch, que busca encontrar al mejor transformista “integral” (o sea, que no solo se trate de un hombre que se viste de mujer, para realizar un show artístico, profesionalmente, sino que también actué, baile, cante, doble, etc.), por fin se estrenó en la televisión.  Pues luego de su exitoso debut que cambió para siempre la historia de la pantalla chica nacional, al abordar de manera tan espontánea el tema de las minorías sexuales, consiguiendo al final su primer ganador/ganadora (Sebastián Aguirre/Luz Violeta) y con ello permitiendo expandir más nuestra mentalidad respecto a la diversidad, de inmediato sus responsables se pusieron en campaña para su continuación.
    No pasó ni un año cuando comenzaron a filtrarse en la prensa imágenes e información sobre las sorpresas que nos depararía su regreso, puesto que ahora el programa tendría el subtítulo de Desafío Mundial, al contar esta vez con participantes extranjeros.  Pues, la verdad, que ya en su primera versión contó con 3 artistas internacionales, 2 argentinos y 1 uruguayo, no obstante en esta ocasión su cantidad fue lejos mayor y vinieron de varias partes más del orbe.  Ante una propuesta tan novedosa y sugerente, era obvio que sus seguidores esperaríamos con ansias su estreno; no obstante el tiempo fue pasando y cuando ya parecía que no se concretaría su emisión al público, en marzo de este año nos sorprendieron saldando la deuda pendiente.
    A la hora de preguntarse por qué tanta demora en lanzar a la pantalla The Switch 2: El Desafío Mundial, uno puede hacerse muchas interrogantes y encontrarse con varias teorías a manera de respuestas.  Los rumores abundan, pero hay algo cierto a cuando comenzaron a emitirlo: que el filme chileno Una mujer fantástica haya ganado el Oscar a la Mejor Película Extranjera.  Obvio que el reconocimiento de un certamen internacional como este (que aunque no el mejor en su rubro, aunque sí el más popular), motivó a sus productores para no dejar pasar esta oportunidad, para aprovechar el interés nacional por el tema LGTB (ganando bastantes divisas con ello, que esto nunca deja de ser lucro).  Solo gracias a la dichosa cinta, quienes esperábamos hace tiempo esta segunda temporada, salimos ganando (les reconozco, que incluso hasta pensé que había soñado que se venía esta “nueva” realización).


    No deja de ser grato haberse encontrado con muchas caras conocidas entre los participantes criollos, buscando otra oportunidad para disputarse la corona, en esta segunda ocasión.  Es así que volvieron mucho de nuestros/as queridos/as participantes, cada uno/a con sus propias virtudes, para demostrarnos que su regreso estaba justificado.  Personalmente me dio gusto disfrutar una vez más del talento y la simpatía de gente a la que admiro y aprecio, como Luna di Mauri, Laura Bell, Arianda Sodi y, por último, aunque argentina, pero ya “de la casa”, Sofía Camará “Sabelo”.  No voy a negar el profesionalismo de otras figuras como Fernanda Brown y Luz Violeta, pero sus personalidades conflictivas hicieron que no fuesen “santos de mi devoción”; igual es cierto que quienes tenían mi apoyo incondicional, tampoco son angelitos, que el choque de egos era tremendo en la llamada “Academia”, no obstante al menos las encuentro más auténticas (aunque la “Sabelo”, hacia el final, se estuvo poniendo demasiado venenosa con lo de sus evidentes envidias y celos con sus colegas extranjeros/as).
    Junto con los transformistas volvieron a The Switch su “coaches”, es decir, especialistas en distintas áreas y cuya labor era la de apoyar a los/as concursantes a lo largo del certamen. Tal como sucede con los mismos artistas, estos “coaches” pueden ser tanto del agrado como no de la gente, que de igual manera tienen su propia personalidad bastante marcada: Patricia Maldonado, Ingrid Cruz, Nicanor Bravo y Nicole Gaultier, siendo esta última la transformista uruguaya, que gracias a dedicarse al mismo arte, de entre todo el resto mejor conoce lo que significa este oficio y que más de una vez demostró con creces su empatía con los/as colegas…En todo caso nadie es perfecto y no pueden olvidarse, tampoco, el favoritismo que pareció tener por al menos 2 de los concursantes, lo que provocó hartas polémicas al respecto.

La mayoría de los "machos" detrás de divas y reinas (bueno, unos más machos que otros, je...¿O no, Fernanda?).

    Tal como se ha dicho en los primeros párrafos, la segunda temporada contó con varios artistas internacionales que se incorporaron a la Academia, en pos de conseguir el ansiado triunfo por sobre sus compañeros/as.  Si antaño este arte fue todo un descubrimiento para quienes nada o poco sabían al respecto, ahora con la llegada de los/as extranjeros/as, mayor ha podido ser el disfrute de sus maravillas.  Desde Brasil, México, Puerto Rico, España, Francia e incluso Japón, llegó gente para participar de este evento, cada una de estas personas con tantas capacidades, por lo que los veteranos/as compatriotas se vieron en serio peligro…Y es que el nivel de estos/as nuevos/as concursantes fue tan grande, que casi terminando el concurso solo un/a chilena/a llegó a semifinales (y de manera inmerecida según este servidor), que nadie de acá quedó para cerrar el show y fue un/a extranjero/a quien consiguió el primer lugar (y en este caso, no quepa la menor duda que su victoria fue ganada con justicia).
    Entre la gente nueva también apareció un juez bastante singular: el compositor y productor musical Oscar Mediavilla…Sin dudas la persona más odiada (o menos estimada) de todos los “aparecidos” de este segundo año.  Encargado de calificar a los/as participantes en lo que respecta a canto, la dureza e ironía de sus palabras, más de una vez provocó ronchas entre quienes enjuiciaba y, como no, entre el público.  Si la llamada “Tía Pati” (Patricia Maldonado) no tiene pelos en la lengua para decir lo que piensa, Mediavilla le lleva ventaja en cuanto a lo de ser desagradable, que al menos la más conocida por estos lares figura de la televisión, consiguió tener algún tipo de lazo emocional con los transformistas.  Quizás el papel de Oscar era ser así, pero sinceramente se le pasó la mano en casi todas las ocasiones en que le tocaba emitir su opinión.  Si es que hubiese una tercera temporada (¡Ojalá!), es de esperar que este hombre no se encuentre, que la verdad no importan su trayectoria y triunfos, alguien como él amarga bastante con sus palabras.  Quizás ni siquiera debería haberle dedicado unas palabras en este post, no obstante, quiérase o no, formó parte de esta temporada y dejó su huella en ella.
    La presencia de los/as extranjeros/as permitió además trabajar más que nunca el tema de la diversidad, lo que bien podría abordarse en la figura de 3 de estos/as artistas: En primer lugar nos encontramos con la presencia de Marie Laveau, Noel García de Puerto Rico, cuya propuesta estética ambigua de mujer con barba, dio paso a reacciones encontradas en más de una persona; la androginia y el contraste entre los elementos de cada género, era sin dudas algo por completo diferente a lo realizado por sus colegas y a uno mismo como espectador, podía resultarle curioso o chocante este tipo de transformismo.  Luego podemos mencionar a la oriental Gia Gunn, Gia Ichikawa y, sin dudas, una de las concursantes más llenas de creatividad, aunque una persona tan complicada de tratar por su megalomanía, que entre su ingenio y su difícil genio, dio harto que hablar.  Por último, cabe destacar el aporte de alguien como Diva Houston, Felipe Marques de Brasil y el cual con su evidente sobrepeso demostró lejos a todo el mundo, que la belleza y el talento no responden a estereotipos; por otro lado, su humildad y carisma como persona más de uno/a de sus compañeras/os, deberían hacerlo parte de sí mismos/as para volverse mejores personas.
    Cabe destacar también la creatividad para hacer que los transformistas demostraran cuán “integrales” eran, haciendo del programa toda una delicia ante sus exhibiciones de profesionalismo y virtudes escénicas.  Ya sea en medio de la academia, en un teatro o incluso en la calle ante gente “común y corriente”, todos/as los/as participantes fueron dignos/as ejemplos de que su arte merece el mayor de los respetos.  Al respecto, solo hay que mencionar pruebas tan divertidas y exitosas como convertir a hombres heterosexuales y muy machos en sus “madres”, la elaboración de un matinal, versiones transformistas de Miss Universo y de superhéroes y/o íconos masculinos del cine y la televisión, la realización de un cortometraje de temática vampírica, su participación en el clásico musical chileno La Pérgola de las Flores, etc., etc.  Estas pruebas fueron realizadas de forma individual, otras en dupla o en equipo.

Algunas de las extranjeras como nuestra célebre huasita Carmela de La Pérgola de las Flores.

    Luego de cada eliminación en las galas, fue posible acceder a través de la página Web de Megavisión (el canal que emitía el show) a muy interesantes entrevistas a los/as eliminados/as (supuestamente recién salidos del certamen).  Realizadas por la periodista Eugenia Lemos, quien a veces hizo de jueza en una que otra competencia, estos agregados permitieron conocer más en profundidad a los/as participantes, haciendo un repaso por su labor dentro de The Switch y dándoles la oportunidad de “descargarse” tras su eliminación con los jueces y sus compañeros/as.  Para quienes han disfrutado del programa, estas entrevistas que se llaman The Switch íntimo, vienen a ser un material que no se pueden perder y que hasta el momento aún se pueden ver on line.
    Este año The Switch se alejó del formato reality show, para dedicarse más a las distintas pruebas artísticas, considerando la mayor cantidad de gente que estaba dentro de la Academia.  Sin embargo sí fue posible conocer en su lado más humano a los integrantes, por medio de las cámaras y micrófonos, que llevaban registro de lo que pasaba dentro de sus paredes.  Como ya afirmé más arriba, la confrontación de los distintos egos fue bastante fuerte, en especial porque en las primeras semanas se hizo competir a chilenos/as contra extranjeros/as, lo que dejó constancia de cómo los/as dueños/as de casa se sentían invadidos hasta cierto punto, por estas nuevas caras que más de una lección les dieron.  Pese a todo igual nació la amistad entre ambos bandos, que luego se dejó de lado esta política de separación, para reunirlas ahora en Divas versus Reinas, conformación que iba variando semanalmente y con integrantes de distinta nacionalidad.  Así que no hubo melodrama tipo reality show 100%, aunque igual no faltaron momentos bastante emotivos: como cuando la más “mayorcita” Luna di Mauri, sufrió otra vez en problemas de salud y se desmayó en pleno escenario (con serias consecuencias para su participación); o la vez en que Gia Gunn confesó que intentó suicidarse en una ocasión; de igual manera cuando Marie Laveau tuvo que renunciar a su barba, lo que para ella se trataba de algo muy importante dentro de su intimidad; o cuando Diva Houston fue eliminada por primera vez y tuvo un homenaje de parte Nicole Gaultier ante el público y sus colegas (luego gracias al repechaje tuvo una segunda oportunidad que le fue mucho más favorable); tampoco se puede dejar de mencionar a Laura Bell despidiéndose del arte del transformismo, ocasión en que le dio un tremendo discurso de descargo a su antigua maestra, Nicole Gaultier; o cuando la ex primera ganadora, Luz Violeta, renunció al concurso en plena gala; así como los padecimientos físicos que pasó la “Sabelo” ante el estrés del concurso y pese a ello demostró su voluntad para seguir adelante.  Todos estos momentos y muchos más, se quedarán en el recuerdo de uno que otro televidente; que, por supuesto, dejan claro que detrás de todo el glamour de las pantallas, hay sujetos con un tremendo mundo interior.
    Por ahora solo queda recordar este The Switch 2, terminó de emitirse el domingo 15 de julio, justo al comienzo de mis anheladas vacaciones de invierno y por ello una significativa manera de abrir este periodo de descanso.  De puro tonto no disfruté con mis queridos amigos Rosita Sepúlveda y Marcelo Brito, otros incondicionales del programa, su espectacular cierre (tal como lo hicimos con una rica comilona al final de la primera temporada). A ver si vamos juntos a ver uno de los shows de nuestros queridos artistas, que al parecer solo ahora que ya sabe quién ganó, por fin pueden presentarse en otros escenarios bajo esta marca registrada y aprovechando el éxito en pantalla.


                           Uno de lo momentos más sublimes de The Switch 2, Sofía Camará
                                             con este gran homenaje a todas las mujeres.

domingo, 24 de enero de 2016

La comunidad LGTB se toma la pantalla chica chilena.


     Para quienes desconocen el significado del acrónimo LGTB, este corresponde a la agrupación de las palabras Lésbico (o lesbiana), Gay, Transexual y Bisexual.  Ello en atención a las llamadas “minorías sexuales” y su derecho a respetarse su identidad y dignidad,  lo conlleva también a todo lo relacionado con su inserción dentro del resto de la sociedad.  Es así como hoy en día se habla de arte con temática LGTB, en especial literatura y cine, cuando se trata de obras cuyos personajes pertenecen a alguno de estos cuatro grupos y/o se aborda en sus argumentos lo que significa vivir como tales; en todo caso, para escapar a los estereotipos y las caricaturas, sus títulos procuran abordar la historia con naturalidad, pese a que nunca falta el discurso de denuncia social y el proselitismo de vez en cuando (al final todo depende de su autor y las intenciones que hay detrás de su trabajo).
      Dentro de la sociedad chilena el tema con la comunidad LGTB ha sido bastante complejo, como bien ha sucedido con la mayoría de los países latinoamericanos, que tan solo en los últimos años han ido dejando de lado los prejuicios moralistas y se han abierto a aceptar la diversidad sexual; no obstante esta “apertura de mente” es más propia de las nuevas generaciones, gracias al impacto de las telecomunicaciones (léase “internet” mayormente y todo lo que ello conlleva, así como la televisión y el cine, fuertes medios de comunicación masivos e insertados hoy en día en el diario vivir de todos nosotros).  Es así como desde la década pasada, han ido apareciendo en la televisión nacional figuras destacadas de la comunidad LGTB, entre personajes públicos y entidades de ficción; los primeros como animadores y “opinólogos”, mientras que lo segundos en teleseries de factoría criolla, aunque hasta el momento estos últimos han seguido con la vieja tendencia de otorgarles características humorísticas y/o afeminadas (puesto que se trata siempre de personajes masculinos).  No obstante ya ha habido pequeños cambios a la hora de presentar el tema y es así como el año pasado se realizó una miniserie sobre el famoso caso Zamudio, acerca del joven homosexual que hace unos cuatro años atrás murió víctima de la homofobia de otros muchachos (por lo cual poco después se instauró la llamada Ley Zamudio, que penaliza todo acto de discriminación); sin embargo la producción no tuvo tanto revuelo al parecer.  También hay una que otra película para el cine más seria en sintonía con estos tópicos, pero lamentablemente su exhibición ha sido bastante limitada y al final solo unos pocos han llegado a conocerlas y verlas. 
     Sin embargo, la sociedad chilena mucho antes de su destape que mantiene una relación singular con la comunidad LGTB, una en la cual pese a su mentalidad estrecha de antaño, la homosexualidad masculina era aceptada dentro de ciertos círculos, aunque de una manera muy particular (el lesbianismo al parecer era mucho más subterráneo y mal mirado, por ser este un país tradicional de corte machista).  En todo caso debe saberse que ya en la sociedad mapuche precolombina, era aceptado la homosexualidad y el travestismo masculino, habiendo machis de este tipo y que eran valoradas sin problemas por su gente (las machis son figuras de autoridad religiosa femeninas y que además poseen conocimientos en medicina natural, entre otros). Es así como podemos encontrar en nuestra historia nacional, el famoso prostíbulo y/o salón de eventos “solo para caballeros” de la Tía Carlina.  Pues en una antigua casona ubicada en una comuna céntrica de Santiago, a mediados del siglo pasado, la Tía Carlina atendía a su numerosa clientela, entre obreros, diplomáticos y turistas, quienes se deleitaban no solo con las atenciones de sus “niñas alegres”, si no que disfrutaban de los espectáculos de bailes y humor de su exclusivo grupo de travestis (quienes también trabajaban en el viejo oficio de la prostitución).  La leyenda de la Tía Carlina y sus chicos llegó a implantarse a tal punto dentro de la memoria chilena, que a comienzos de la década de los noventa se realizó una exitosa obra de teatro musical con transformistas, basada en su historia (titulada justamente como Los Años Dorados de la Tía Carlina); al poco tiempo después y aprovechando el naciente mercado de los videos para renta en VHS, se hicieron dos versiones para este formato, con lo cual se popularizó como nunca la figura de esta mujer y su compañía. 
    Pero mucho antes de que la Tía Carlina volviera a la vida en las tablas y la pantalla chica, en plena dictadura militar de Pinochet, en la década de los ochenta, en la costera ciudad de Valparaíso nació el Circo Show de Timoteo.  Este espectáculo que surgió humildemente como circo pobre, con una vieja carpa remendada que llevaban sus artistas a las poblaciones más populares entre cerro y cerro, desde sus inicios ya contaba con sus artistas que en la mayoría oficiaban el transformismo.  Sus números se caracterizan por contar con baile y canto, además de un humor “subido de tono”, con mucho garabateo y alusiones sexuales; de este modo no es un circo para toda la familia, sino que dirigido a la gente de criterio formado (¿o deformado?).  Querido por la gente, debido a la humildad y simpatía de quienes lo conforman, al punto de que el fallecido escritor Pedro Lemebel le dedicó una sentida crónica, poco a poco fue ganando fama, gracias a sus giras por el resto del territorio nacional.  Entre sus personajes más celebrados se encuentra la Loca de la Cartera, quien acostumbra a lanzar este implemento a las galerías del público, sobre las piernas de algún varón sorprendido, y sentarse encima de él, lo que los demás celebran con risas estrepitosas y tirando su cartera, de tal modo que otro sea el “afortunado” en contar con sus atenciones.   Tal como en el caso de la dramatización sobre la Tía Carlina, en los noventa aparecieron un par de videos para arriendo sobre este espectáculo, lo que ayudó a su consagración.  Hoy en día el Circo Show de Timoteo (cabe mencionar que Timoteo es su anfitrión clásico, quien viste como campesino al salir frente al público, aunque en la actualidad debido a su avanzada edad ha dejado tal cargo a su sucesor) ha mejorado su economía y cuenta con verdaderas temporadas artísticas promocionadas en todos los medios posibles. Hace un par de años atrás se estrenó en los cines una producción que muestra parte de sus actos, como también a manera de documental, cuenta algo de su historia.
      Ya se ha hablado bastante de travestis y transformistas en este texto… ¿Pero qué diferencia el travestismo del transformismo? Pues ahora una pequeña aclaración, ya que es importante tenerlo claro, para presentar de una vez el programa televisivo que inspiró la entrada que ahora acapara nuestra atención.   Travesti es el hombre que se viste de mujer por un tema de orientación sexual, puesto que de esa manera se siente más a gusto consigo mismo, aunque ello no significa que renuncie a su condición viril; no obstante en el mayor de los casos el travesti actúa de manera afeminada, ya sea vestido como hombre y en especial en su faceta travestida.  Asimismo en la prostitución masculina abundan los travestis.  El transformista en cambio es un artista que toma una identidad ficticia, un alter ego, bajo la figura de un personaje del otro sexo, sin ser necesariamente gay; siendo que bajo esta caracterización el artista canta a la manera femenina, hace imitaciones, baila y actúa, emulando en varios casos y a manera de tributo a grandes figuras de la canción, el cine y otras expresiones artísticas.  Cabe mencionarse que también existen mujeres transformistas, aunque son muchas menos a diferencia del transformismo masculino.
     Es entonces cuando podemos hablar sin equívocos de The Switch, un programa tipo concurso de talentos y con elementos del reality show, estrenado el año pasado en el canal nacional de televisión abierta Megavisiòn y terminado (en lo que se espera solo sea su primera temporada)  la semana pasada.   Pues The Switch es la versión local de un programa estadounidense, de modo que sigue las pautas de este último.  En pocas palabras lo que pretende este show, es encontrar al llamado TRANSFORMISTA INTEGRAL, o sea, quien sea capaz de cantar, bailar, actuar e imitar lo mejor posible en el escenario.  Por lo tanto los jueces buscan encontrar al mejor representante de este tipo, que destaque por sobre los demás al poseer todas estas habilidades.

Algunos de los concursantes junto a los dobles de sus alter egos
(en uno de los capítulos más divertidos de la temporada, cuando actores de teatro
heterosexuales tuvieron que personificarlos con su apoyo).

     The Switch en su año de debut tuvo en total diecisiete participantes, la gran mayoría chilenos, habiendo entre sus filas dos argentinos y un uruguayo.  Entre los participantes se encontraban personas que ya llevaban años en la carrera del transformismo, así como otros con poca experiencia.  No obstante cada uno de sus integrantes el enfrentarse a las distintas pruebas (bastante creativas y con grados de dificultad en crescendo, a medida que el tiempo fue transcurriendo), tuvo la oportunidad de crecer como profesional en el medio, de modo que los veteranos pudieron incursionar en facetas que antes no habían probado en un escenario, mientras que los novatos pudieron aprender más acerca de lo suyo, aprendiendo todos a realizar un trabajo de la mayor calidad posible.  Para conseguir los objetivos deseados de evolución artística, los transformistas contaron con el apoyo de cuatro destacados nombres en las distintas áreas relacionadas con su labor; es así como entre estos expertos tuvieron a una actriz, una cantante, un diseñador de modas y un transformista, todos ellos con largo tiempo de carrera exitosa.  Cabe señalar también que para la prueba final de cada episodio, los concursantes eran evaluados por otro cuarteto de especialistas, entre los que se repetían dos de los llamados coaches (la actriz y el transformista).
     El programa comenzó a emitirse a principios de octubre y desde un principio en horario nocturno, teniendo una duración de aproximadamente una hora y quince minutos sin comerciales.  En una primera instancia se exhibía solo los días jueves, no obstante luego debido a su alto rating, a partir del episodio 4, estrenó episodios nuevos también los domingos.   En total fueron 24 capítulos.
    Cada uno de los participantes de The Switch posee su nombre artístico, resaltando gente como Yume Hime, Sofia Camará, Luz Violeta, Luna di Mauri, La Yoyi, Laura Bell y Botota Fox.  Aquellos que más brillaron y permanecieron mayor cantidad de tiempo en la competencia, fueron quienes tanto lograron definir más su personaje, como igualmente consiguieron perfeccionarse en el transcurso del desarrollo del programa.
     Además de las distintas competencias de cada episodio, se presentó la vida de todos los participantes, por medio de semblanzas biográficas, como entrevistas a la gente de su entorno; de igual modo se filmaron a manera de docureality, algunos momentos claves de la intimidad de los concursantes.   Es en este punto que destaca la humanización que logró este programa respecto a la comunidad LGTB, a través de un show para toda la familia y permitiendo conocer a buena parte de la población nacional un mundo muchas veces ignorado; de igual modo se pudo desnudar quién estaba detrás de todos estos personajes de fantasía, para dejar de lado el prejuicio y/o ignorancia respecto los gays (en otras palabras, dejar claro que la homosexualidad no es sinónimo de degeneración, ni de que todos los homosexuales son afeminados).  De este modo los episodios se centraron además en las alegrías y penas de los participantes, quienes se mostraron tal y como son al espectador; puesto que se dedicaron espacios a lo sucedido tras las bambalinas, al grabarse las conversaciones entre ellos mismos y sus coaches e invitados especiales, además de lo proyectado sobre su vida diaria.  Por supuesto que hubo uno que otro encontrón (en realidad varios) debido al ego de muchos de los participantes, pues era obvio que entre ellos se encontraran verder@s div@s, como también personas más humildes y de fácil trato.  No obstante destacó el tema de la fraternidad entre muchos de ellos, puesto que sin dudas llegaron a apreciarse, pese a las diferencias, así como bastantes lograron volverse personas mucho más tolerantes y sencillas. Varios fueron los momentos emotivos de The Switch, que de seguro a uno que otro espectador hizo llorar, así como también abundó la risa, gracias al buen humor de todos aquellos que intervinieron en el programa.
     Nunca antes se había expuesto de esta manera, que mezclara lo artístico con lo personal, el mundo LGTB a la población nacional.  Quiénes veían el programa, obreros, profesionales, estudiantes, padres de familia, por supuesto la mayoría de ellos heterosexuales, no dejaban de comentar los nuevos episodios, dar sus opiniones y aventurar quiénes serían eliminados y quiénes merecías ser finalistas.  Es así como esta especie de experimento sociocultural, consiguió no solo hacer que muchos de sus concursantes pudiesen demostrar su arte a un público lejano a ello, sino que conseguir el afecto y la admiración de millones de personas, que hoy en día han aprendido otras importantes lecciones para apreciar la diversidad.


El elenco (casi completo) de The Switch.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...