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sábado, 13 de febrero de 2021

Mi primer animé para adultos.

1. Húmedos recuerdos de infancia.
 
     Entre los años 87 y 88 del siglo pasado, se exhibió en la franja infantil del mediodía, de lunes a viernes, una serie de animación japonesa que marcó a toda una generación de ñoños chilenos: Super Agente Cobra.  Emitida en un principio por el Canal 7, la red estatal de la televisión nacional (en aquellos tiempos pensar en TV Cable, acá en el culo del mundo, era algo propio de la ciencia ficción), de inmediato acaparó la atención de todo el mundo y no solo de los más pequeños, tanto debido a sus formidables guiones en plan de space opera, como en especial por sus espectaculares mujeres en poca ropa e incluso haciendo varios desnudos casi completos, por no dejar de mencionar los altos grados de violencia y la presencia de personajes propios del “género negro”, entre ellos mafiosos, ladrones, chantajistas, policías corruptos, vedettes y otros… Por mi parte, tuve la suerte de verla tanto en esa primera emisión y creo que completa, como en la segunda cuando la compró Canal 5 de la Universidad Católica de Valparaíso, para darla en uno de sus segmentos de Pipiripao, el famoso programa infantil de antaño, puesto que debido a una polémica como era de suponer, no faltó quién reclamó por la osadía e ignorancia de los de Canal 7 al presentar este show a los más pequeños y de ese modo lo sacaron de pantalla; pero como ya saben, al final volvió en otro horario y casa televisiva., para gusto de sus seguidores y de seguro para la audiencia mayorcita (en especial hombres heterosexuales), que ahora luego del trabajo podía ver ese título del cual les habrían hablado.
     Pasó el tiempo y era imposible no recordar una serie como esta, algo inaudito en la historia de la pequeña pantalla criolla, cuando aún faltaba un buen resto de años como para que se asumiera de forma generalizada de que el concepto de dibujos animados, necesariamente no implicaba algo de carácter infantil; así que cuando esos muchachos de antaño crecimos, apenas se masificó el mercado de la animación japonesa, primero por medio de VHS piratas (que las empresas legales acá no se interesaban en este rubro) y luego con la llegada del DVD y la masificación de internet, buscamos de inmediato este título que tan buenos recuerdos nos traía (y, de seguro, las primera fantasías eróticas de muchos de sus fanáticos).  Lo mejor es que este reencuentro, nos permitió apreciar ahora con ojos más críticos una obra que bien merece la pena, ha envejecido muy bien y la verdad no ha perdido su frescura, que desde un principio se trató de una excelente puesta en escena, tanto en el nivel técnico, como en el artístico. 
      No está de más decir que hoy en día se puede ver Space Adventure Cobra (su verdadero nombre, que el protagonista y quien se llama así para nada es un agente, si bien de “super” tiene mucho) por medio de Amazon, incluyendo la estupenda película de 1982, anterior a la serie y de la cual pienso escribir próximamente (que aún no me la repito).
 
2. El manga y la serie.
 
     Creado por Buichi Terasawa, apareció publicada entre 1978 y 1984 en una de las tantas revistas de manga de su país, abarcando 18 volúmenes compilatorios, tras su encarnación original serializada. Pues se trata de una historia de ciencia ficción inspirada en un principio nada menos que en el cuento We Can Remember It for You Wholesale (traducido en algunas ocasiones en nuestra lengua como Podemos recordarlo todo por usted) de Phillip K. Dick, el mismo que inspiró las dos películas para el cine tituladas como Total Recall (El Vengador del Futuro en Latinoamérica), sobre un pirata espacial de buen corazón y seductor, quien vive un montón de aventuras ya sea en busca de tesoros que robar (por lo general a los mafiosos) o escapando de sus enemigos y de paso convirtiéndose en una fuerza del bien debido a su código ético (algo así como un Conan el Bárbaro, aunque menos agreste que este, en plan futurista).
     Cobra es un apuesto hombre que a simple vista parece alguien torpe, aunque en realidad es un prodigio de destreza física, casi inmortal, quien debido a sus hazañas del pasado se hizo enemigo de la peligrosa mafia que domina buena parte de la galaxia, tuvo que cambiar su apariencia y borrar sus recuerdos, viviendo ahora una vida pacífica de modo de estar tranquilo; sin embargo una situación muy especial lo lleva a recuperar su anterior existencia, algo que en todo caso lo acepta sin mayores problemas y es así que de ahora en adelante le tocará vivir un montón de nuevas aventuras, ya sea solo, o bien acompañado por su fiel amiga Lady Armanoid (una comprensiva ciborg muy sexy también) o los compañeros del pasado con los que se reencuentra, como con aquellos más recientes amigos que irá haciendo, además de un montón de preciosas chicas a las que no tarda en conquistar con facilidad.  Dentro del último grupo mencionado, destaca la por igual maravillosa Domique Royal, una agente de la Patrulla Galáctica, a la que conoce durante la saga más famosa del cómic y de su adaptación televisiva (que en todo caso, el filme animado para cine fue la primera vez que versionó esta misma historia) y de la cual llega a enamorarse, pasando varias otras peripecias juntos.
      Si seguimos refiriéndonos al protagonista y sus singularidades, no podemos olvidarnos de su célebre psicoarma, un cañón que posee escondido en uno de sus brazos y el cual usa siempre con éxito, ya que nunca desacierta; cabe mencionar que cuando ocupa este aparato, las consecuencias son espectaculares y bien recuerdan las demostraciones de agilidad de los héroes del Lejano Oeste gringo y de los llamados Spaguetti Western (vaqueros).  También tiene un puro que lleva en la boca, el cual le sirve para varias eventualidades; como por igual no podemos olvidar su pistola clásica, que corresponde a un viejo modelo de la Tierra (nada menos que una Colt Python).

                                   
                                                                                   Opening.

      Entre 1982 y 1983 se exhibió en la tele nipona la serie clásica animada (que con posterioridad, ya en este siglo, se realizó recién otra), la cual consta de 31 episodios.  Con una estética inspirada en Star Wars (en especial tal como se puede apreciar en la imagen del gran villano de la saga final), puesto que encontramos tanto una serie de extraterrestres de la más curiosos, muchos de ellos usando máscaras como bien sucede en los filmes de la franquicia hollywoodense, apareciendo varias cantinas llenas de sujetos de los más curiosos y de la peor calaña (como en la primera cinta de George Lucas).  Por otro lado, la acción transcurre en varios planetas, que implican civilizaciones ya desaparecidas, monstruos de todo tipo y en un capítulo unitario muy divertido, la presencia de nada menos que de un genio mágico al más estilo de Las Mil y Una Noches. Además, a lo largo del desarrollo de este show, altamente recomendable, encontraremos capítulos independientes y otros unidos por una trama en especial, donde la acción está en todo momento, con abundante humor y sensualidad de por medio, sin faltar el dramatismo propio de las producciones japonesas (ya que asistimos a la muerte de más de un personaje importante); dentro de todo esto, destaca la primera gran saga dedicada al tesoro que incluye tres preciosas hermanas, el viaje a un planeta donde existe una extraña raza de espadas inteligentes, la amenaza de un robot gigantesco capaz de devastar al mismo universo y al propio Cobra infiltrado en nada menos que una red de estupefacientes (¡Y esto vimos los pequeños inocentes en la gloriosa era de nuestra infancia, je).
     No podemos olvidar la singular nave que conducen Cobra y su fiel amiga Lady Armanoid, la Tortuga, llamada así de forma irónica por su rapidez, la cual puede tomar una forma alargada para ser aún más ágil y hasta es capaz de enrollarse alrededor de un edificio como si fuera una especie de gigantesca serpiente mecánica.  Asimismo, sobresale toda una serie de criminales desalmados a los que se enfrente nuestro antihéroe, con apariencias y habilidades bastante llamativas, como los aterradores Cristalino (un ciborg con piel transparente) y Tarvage, un mercenario de naturaleza vegetal que infecta con su semilla a sus víctimas, para dominarlas antes de que estas mueran por la infección a las que son sometidas. Por otro lado, también veremos unas cuantas femmes fatales, otro arquetipo habitual de uno de los subgéneros de los que se nutre el show, incluyendo mujeres con el corazón más ruin.
     Entre medio de todo esto, nos encontramos con el tema de la fraternidad masculina, donde llama la atención que al ser justamente Cobra un sujeto que vive fuera de la ley (si bien solo mata- y sin culpa- a criminales de sangre y no vacila en ayudar a quién esté desamparado), no tiene problemas en lidiar con variados tipos del mundo marginal y con los cuales llega a tener una férrea amistad, a veces trabajando juntos y en otras ganándose su respeto luego de demostrarles su lugar como “macho alfa”.  Igual siendo el personaje todo un seductor con las mujeres, quien además es bastante agraciado y posee un cuerpo envidiable (acostumbra usar un ajustado traje que modela bastante bien su bien formado cuerpo y donde no deja de destacarse su trasero, como también sucede con las féminas que pululan en el programa), en un momento del capítulo final hay una escena que sugiera una relación homosexual con uno de sus amigos (cabe mencionar, que el resto de los varones de la serie por igual, en muchos casos, tienen un aire bastante sensual).
     Por último, cabe destacar el estupendo doblaje en español realizado en Latinoamérica, el mismo con el cual llegó a España y en contra de lo acostumbrado, ya que en dicho país hacen sus propios doblajes usando su acento y terminologías; pues los de mi generación crecimos escuchado las mismas voces en varios dibujos animados, entre gringos y orientales, pudiendo reconocer varias de ellas en otros clásicos como La Pequeña Lulú o Capitán Futuro, por no mencionar otros por si me confundo (je).  Igual, respecto a este tema, llama la atención que los mismos actores de doblaje interpretan a varios personajes a lo largo de estos 31 estupendos episodios.

La sugerente escena de la que les hablaba (Cobra semi desnudo hablándole con
naturalidad a su amigo y ambos a solas en un cuarto de hotel).

miércoles, 1 de junio de 2016

Entrevista a mi amigo el escritor Miguel Acevedo


Lectura pública del autor de uno de sus libros en medio de la plaza del histórico y bello Barrio Yungay. 
     El siguiente texto corresponde a una entrevista exclusiva que mi amigo, promisorio escritor y veterano bloguero, Miguel Acevedo me concedió para el blog.  Gracias a sus palabras es posible conocer en buena medida al autor de los libros Cartelera de Cine y Espejos, ambos publicados el año pasado.  Sus respuestas francas y amenas como es habitual en él, dejan clara señal de provenir de alguien con una gran sensibilidad, de todo un amante de la literatura y las buenas historias, lo que bien ha sabido proyectar en su primer libro y el segundo realizado a cuatro manos con Paz Correa. Vuelvo a darle las gracias por darme la oportunidad de compartir con otros el rico mundo de su interioridad a través de sus propias palabras.  
      Por supuesto que estaré atento a sus próximos trabajos.

1-      Cuéntanos, por favor, cómo fue tu acercamiento y enamoramiento con el mundo de la literatura.

       En primer lugar, muchas gracias por esta entrevista, estimado amigo y bloguero.
    Mi enamoramiento con la lectura primero, partió en mi lejana infancia, cuando descubrí las revistas de cómics gracias a mi padre y mi abuelo. “Turok”, “Superman”, “Batman”, “Tarzán” y “Kaliman” me hicieron enamorarme de sus viñetas y de sus aventuras. No puedo dejar de mencionar que los primeros cuatro títulos los conocí en las ya legendarias Ediciones Novaro, de México. Y aunque recuerdo varios libros de mi adolescencia, creo que me enamoré de la literatura en tercero medio, gracias a las librerías de la calle San Diego, y los libros que me recomendaban amigos que estaban en la misma sintonía que yo, como Mario Del Castillo. Y ahí comencé a leer desde Parra y Neruda, hasta Poe y Lovecraft, sin olvidar a los autores del llamado Boom latinoamericano, como Julio Cortázar. Partí con la ciencia ficción y el horror, eso sí. Un rol destacado en esta pasión por los libros, la tuvieron en mi juventud las bibliotecas públicas, como la Biblioteca nacional, la Biblioteca municipal de Providencia y la Biblioteca 4, de calle Dieciocho.

2- En tu primer libro “Cartelera de Cine” el séptimo arte es la gran estrella de tus textos… ¿Qué papel cumple en tu vida esta expresión artística?

     También es un amor que viene de la niñez. Mi madre en primer lugar, nos llevaba al cine a mí y a mi hermano, a ver las películas que nosotros queríamos, de dibujos animados o de ciencia ficción, teniendo un espacio destacado las animaciones japonesas y el kaiju eiga Estamos hablando de los años 70, cuando se estrenaban en los cines cintas de la Toho o animaciones de la Toei, hechas en Japón en la década anterior. Mi padre también nos llevaba al cine, y luego en la adolescencia comenzamos a ir solos con mi hermano, o yo empecé a ir con mi pandilla de amigos de esa época, también con algunos compañeros del liceo, o simplemente disfrutaba con ir solo. Un rol destacado lo tuvo el balneario de Cartagena, donde íbamos en familia a veranear religiosamente cada año, y eran infaltables las idas a los cines Central y Francia. Cómo ya lo he señalado en más de una ocasión, es de lamentar que tantos cines del litoral central y de Santiago hayan desaparecido con la modernización capitalista de las últimas décadas en Chile. Y no falta el cínico que, con lenguaje de periodista, dirá que “son los costos de progreso”.
     Y al hablar del séptimo arte, no puedo olvidar la influencia del cine arte en mis gustos, y en mis preocupaciones estéticas. Es de esperar que las pocas salas que se especializan en cine arte e independiente, no sucumban ante las grandes cadenas.

3- Eres un escritor de crónicas, cuentos, microcuentos (o nanocuentos como te gusta llamarles) y poemas… ¿Cuál de todos estos géneros y/o subgéneros te agrada más a la hora de escribir? (explica tu preferencia)

     Los cuentos son lo que más me gusta escribir. Es un género que de joven me ha apasionado, tanto para leerlo como para cultivarlo. Te confieso que mis primeros intentos de escribir cuentos datan de la enseñanza media, pero desgraciadamente no conservé ninguno de ellos. El más antiguo que logré salvar es “Comunicación Unilateral”, pero ese lo escribí cuando tenía unos 18 ó 19 años. Creo que es un género de narrativa que puede entregar mucho, en pocas páginas. Y debe ganarte por K. O. como señalaba Julio Cortázar. De todas maneras, me gustan los cuentos que no sólo terminen de forma impactante, sino los que tienen aires poéticos, o una fuerte carga emotiva. Se me viene a la cabeza el nostálgico relato de ciencia ficción “30 días tenía septiembre”, de Robert F. Young. O esos relatos breves de una gran profundidad y que te presentan un pequeño universo que te atrapa y frente al que tus sentidos no tienen defensas posibles, como el extraordinario “Sredni Vashtar”, de Saki, muy recomendado por mi amigo Astarajael, otro bloguero a tener en cuenta.
      Ahora, como desafío personal, me gustaría mucho escribir una novela. Típico que en la juventud comencé una, que no avanzó mucho, pero me reservo el nombre por si alguna vez reintento esa empresa. Aquí debo confesarte la sana envidia que siento por mi amigo Teobaldo Mercado, destacado escritor de ciencia ficción, quien ya ha autoeditado varios libros, uno de ellos una novela de space opera.

4- ¿Por qué razón decidiste que tu segundo libro fuese en colaboración con otra persona?

     Considero muy interesante el trabajo literario en equipo, pero cuando tienes afinidad con la otra persona. La lectura y la escritura son actividades bastante solitarias, y eso me gusta de ellas, pero escribir algo en coautoría, puede enriquecer bastante el asunto.

5- ¿Qué significa para ti el título “Espejos” que junto a Paz Correa le pusieron al libro editado juntos?

     En realidad, ese título fue sugerido por nuestra querida amiga y editora, Alejandra Pallauta, de GatoJurel. A ella le gustó mucho “El vendedor de Espejos”, del que vienen dos versiones al inicio del libro, y así fue surgiendo el título de esta breve recopilación.

Miguel en otro evento de la FLIA, en esta ocasión en el Centro Cultural Cine Alameda.
6- ¿Por qué motivo Paz Correa y tú decidieron no indicar en su libro juntos a quién corresponde cada texto de los que aparecen en dicha colección?

      En el mundillo de los escritores, incluso entre los que no son del mainstream y buscan la edición a través de las editoriales independientes, hay mucho ego, un ego a veces más grande que la calidad literaria. El libro “Espejos” ya venía con nuestros nombres, que en el caso de Paz es su nombre literario; entonces, ¿para qué poner la firma respectiva al final de cada cuento? No vimos que fuera algo necesario, no por lo menos para nosotros.

7- ¿Qué representa para ti el acto de ver editadas tus obras?

     Ver mis humildes publicaciones en las actividades de las editoriales independientes, gracias al empeño de GatoJurel Ediciones, ha sido una gran satisfacción personal. Y un aliento para seguir escribiendo y publicando, en formato digital o en el papel impreso.

8- ¿Qué autores te inspiran a la hora de crear tus propios trabajos literarios?

     Una pregunta que da para alargarse bastante, ¿no? Te cuento que los primeros autores que me marcaron fueron el lírico Ray Bradbury, y luego el horror cósmico de Lovecraft, autor de ficción extraña que me hizo descubrir a su círculo, y ahí comencé con Robert Bloch, August Derleth y Robert Howard, por nombrar a algunos de los autores pulp que se hicieron legendarios gracias a los Mitos de Cthulhu. Luego un tiempo me gustó bastante Stephen King, pero fue un enamoramiento que no pasó de mi adolescencia. Luego descubrí a los escritores de ciencia ficción de la Nueva Ola, donde destaco sobre todo a Philip K. Dick, Harlan Ellison y el genial Roger Zelazny. Y nunca hay que olvidar a los grandes autores latinoamericanos, como Julio Cortázar y Jorge Luis Borges. Y de los chilenos, actualmente los autores que más tengo en consideración son Pablo de Rokha, Winnet de Rokha, Manuel Rojas, Rodrigo Lira y el imprescindible Roberto Bolaño, sin olvidar que en Chile hay toda una estirpe de escritores de fantasía y ciencia ficción. Actualmente estoy leyendo literatura negra, por la influencia de los gustos de mi compañera Ximena, como el sueco Stieg Larsson, y he descubierto a autores como James Ellroy o Nic Pizzolatto, el creador de la notable serie de televisión “True Detective”.
    Ahora, al escribir lo más importante es la originalidad y el sello propio, ¿no? Pero mis inspiraciones directas a la hora de escribir relatos, son los temas y atmósferas de los autores del Círculo de Lovecraft, y de cultivadores modernos del horror cósmico, como Thomas Ligotti.

9- ¿Por qué razón tienen los gatos tanta participación en “Espejos”?

     Sencillamente, cuando comenzamos a preparar los microcuentos y nanocuentos de “Espejos”, nuestros amados felinos comenzaron a ser protagonistas de algunas de las narraciones. Incluso en algunas de esas brevísimas historias en que el protagonista es algún gato o gata, el origen es una anécdota de la vida real. Además no me pueden dejar de fascinar estos animales, que el hombre comenzó a “domesticar” hace unos pocos miles de años atrás, y que siguen siendo unas pequeñas bestias salvajes.

10- ¿Qué les puedes decir a tus posibles nuevos lectores para que se acerquen a conocer tu trabajo?

    Simplemente que estoy tratando de dar lo mejor de mí al escribir, y que me gustaría mucho que leyeran mis artículos, cuentos y poemas, sea en papel o en mi blog “Le dicen poesía”. Y que espero que esta entrevista difundida en “El Cubil del cíclope”, ayude a ello.

11- Quienes tenemos la suerte de conocerte desde hace años, bien sabemos lo importante que es tu padre para ti… ¿De qué manera Miguel Acevedo el escritor está en deuda con él?

     Primero que nada, señalar el amor incondicional que siempre he tenido de mi madre, lo que hasta el día de hoy es algo importante para mí. Ella se ha puesto muy contenta al ver mis libros, y también los de mi hermano por supuesto.
     A mi padre querido le debo muchas cosas, y una de ellas es la pasión por la lectura, y sobre todo por la ciencia ficción. Cuando niño, recuerdo perfectamente sus libros de bolsillo de Bruguera, de ciencia ficción, con autores de nombres anglosajones, que en realidad eran españoles. O sus decenas de libros y revistas sobre la Segunda Guerra Mundial.
    Y mi pasión por el cine de CF también viene de él, recuerdo cómo veíamos juntos en familia películas como “La Guerra de los Mundos” o “El día que paralizaron la Tierra”, cintas que mi papá vio cuando niño en el cine, en las salas de barrio que existían por San Pablo, por ejemplo. También mi papá escribía algunas cosas por ahí, de las que desgraciadamente no conservo casi nada, pues él mismo nunca se preocupó de guardar sus breves y discontinuos escritos.

12- ¿Algún próximo proyecto editorial? (cuéntanos algo al respecto)

     Mi estimado, ojalá esos proyectos avancen rápido. Te cuento que en lo inmediato pretendo junto a Paz Correa y una naciente editorial digital, difundir una versión electrónica de “Espejos”, de descarga gratuita. En el papel, hace rato que estoy puliendo algunos poemas y escribiendo otros nuevos, para sacar un libro de poesía, ojalá con el apoyo de mis amigos de GatoJurel. Y también, pensando en el mediano plazo, mi deseo más querido ahora es publicar un libro de cuentos.
    Y hace rato que le estoy dando vueltas al proyecto de escribir un libro de recuerdos personales y familiares, sobre el golpe militar de 1973.

     Para terminar, me gustaría aprovechar esta tribuna para decir lo importante que ha sido para mí mi amiga y compañera Ximena, quien me ha apoyado decididamente a la hora de publicar estos humildes trabajos literarios.


De nuevo en la FLIA en Centro Cultural Cine Alameda, esta vez junto a Pablo, uno de los artífices de GatoJurel.

miércoles, 23 de marzo de 2016

La Ucronía llega a la televisión.


      Se entiendo como ucronía al subgénero literario consistente en la elaboración de una historia supuestamente ambientada en nuestro mundo, no obstante sus acontecimientos y características demuestran que en realidad se trata de una realidad alternativa, ya que en ella los acontecimientos históricos han tomado un rumbo diferente a como los conocemos.  De este modo puede ser que en tales obras (y de seguro las hay), Colón nunca haya llegado a América, ni ningún otro europeo, de modo que las culturas aborígenes se hayan desarrollado por su propia cuenta; también podría ser que en el primer viaje tripulado a la Luna los astronautas se hubiesen encontrado con toda una civilización en dicho lugar, lo que habría significado toda una revolución sociocultural para los terrestres...La verdad es que las posibilidades son inmensurables, por cuanto cada acción que realizamos o la dejamos pendiente daría pie a un efecto por completo distinto; a su vez todo también depende de la absoluta originalidad en la creatividad de nuestros escritores.  A manera de ejemplos de este tipo de obras, basta con mencionar la preciosa colección de cuentos interconectados Pavana (1968) de Keith Roberts, donde se muestran los efectos de un mundo gobernado por la Iglesia Católica Romana; en dicha obra la reina Isabel de Inglaterra, quien se opuso a la expansión de sus enemigos españoles en el siglo XVI, murió asesinada y ello provocó que sus dominios fueran anexados por el imperio opositor.  Si bien esta literatura por lo general se enmarca dentro de la ciencia ficción blanda (no de corte científico, sino que orientada a trabajar con los temas más bien socioantroplógicos, psicológicos y otros), existen títulos suyos dentro de la llamada fantasía, tal como se puede encontrar en la saga de Alvin Maker (1987 a la fecha) del consagrado escritor Orson Scott Card, ambientada entre finales del siglo XVIII y principio del XIX, en un Estados Unidos que no ha logrado independizarse de los británicos; es así que tal como sucede en buena parte de la narrativa ucrónica, aparecen en los textos que conforman este ciclo varios personajes históricos, aunque en circunstancias diferentes.  Las novelas y cuentos de esta colección son propias de la fantasía, porque cada uno de los seres humanos en dicho mundo nace con un don especial de connotaciones mágicas y/o sobrenaturales.  Mientras tanto los chilenos hemos contribuido al subgénero con un libro bastante difundido en el extranjero, Synco (2008) y donde se imagina un Chile setentero en el cual el Golpe Militar de la derecha nunca tuvo efecto, de modo que el presidente Salvador Allende lleva ya casi una década en el poder de un país, que se ha transformado en un líder mundial debido a su sin par tecnología y administración.
     La ucronía más famosa viene a ser El Hombre en el Castillo (1962) del prolífico escritor Phillip K. Dick, quien en vida como muchos de sus pares apenas fue apreciado y no pudo gozar de la fama y fortuna de sus escritos, pero que tras morir se convertiría en uno de los autores de ciencia ficción más influyentes para el resto de su colegas; asimismo la originalidad de sus ideas surgidas en parte de su propia esquizofrenia, ha llegado a acaparar la atención de los productores de Hollywood, que lo han convertido en el autor de ciencia ficción más adaptado en la historia del cine (con más de una docena de versiones cinematográficas de su trabajo, entre cuentos y novelas).  Algunas de las cintas basadas en sus escritos hoy en día son verdaderos clásico y objetos de culto, entre ellas la considerada como una de las mejores películas del cine, Blade Runner (1982), las dos versiones de Total Recall (1990 y 2012) y Minority Report (2002), una de las últimas incursiones en el género de Steven Spielberg.   Cabe mencionarse que por lo general sus obras tratan acerca de sujetos que vacilan con respecto a su propia percepción de la realidad, de modo que siempre hay una duda acerca de qué es verdad y qué es ilusión, un viejo tema que parece a los gringos les gusta bastante; a lo que se le suma la crisis de identidad por la que pasan sus protagonistas, los que muchas veces no tienen claro quiénes son.
Phillip K. Dick en su juventud.
     Volviendo a El Hombre en el Castillo, novela ganadora del prestigioso Hugo en 1963, esta trata acerca de un mundo en el cual el Eje ganó la Segunda Guerra Mundial.  Es así como Estados Unidos ahora derrotado, es dividido por nazis y japoneses, quienes dominan también gran parte del planeta; de este modo el argumento gira en torno a lo que sucede en las tierras del otrora país más poderoso del orbe, mostrándonos cómo es vivir en cualquiera de los dos territorios anexados.   Pues ante un escenario tan atractivo, era de esperar que los productores pusieran su atención en esta “pesadilla” fantacientífica, que como pocas mostraba a los del Tío Sam como perdedores (y cosa extraña, considerando lo chovinistas que son allá).  El sueño de ver este valorado libro llevado al drama audiovisual se concretó el año pasado, gracias a una serie de televisión que tras una primera temporada de solo diez episodios, dejó fascinados a todos.   El programa que mantiene el nombre de la narración que lo inspiró, fue llevado a la pantalla por Frank  Spotniz, guionista y director que nos dio algunos de los mejores momentos de Los Expedientes-X.  A su vez debe decirse que la elaboración de este show, posee la calidad cinematográfica a la que actualmente nos tienen acostumbrados hoy en día con los productos televisivos.  Si bien al menos en esta primera temporada no ocurren grandes eventos como podemos ver en otras ficciones para la TV, se aprecia un gran esmero por diseñar una ambientación convincente y hermosa (escenarios, exteriores, vestuario y efectos especiales).  Por otro lado, las actuaciones son de primer nivel, encontrándose entre sus intérpretes a gente de la talla de Rufus Sewell (actor de un montón de películas exitosas, entre ellas la cinta de culto Dark City, donde fue su heroico protagonista y al que hoy en las salas podemos ver en Dioses de Egipto, ambas de Alex Proyas, artista consagrado en este tipo de cine).  Asimismo se debe destacar su banda sonora compuesta por Henry Jackman (con varios soundtracks para filmes de éxito como Capitán América y el Soldado de Invierno) y Dominic Lewis, bastante emotiva y solemne, convirtiéndola sin dudas en una de las series con mejor música original de los últimos años.  Vale decir también que el programa es producido por nada menos que Ridley Scott y su productora, quien ya mucho tiempo atrás probó suerte con la narrativa de Phillip K. Dick, con la ya mencionada Blade Runner. De este modo teniendo a Spotniz y Scott involucrados en tal proyecto, amantes seguros de la ciencia ficción y experimentados en llevarla a las masas, la serie de El Hombre en el Castillo resulta ser toda una experiencia recomendable (más si se considera la intervención de guionistas de calidad para todos sus episodios, que al menos en su temporada debut no pierden potencia uno tras otro).
     Como ya de seguro quedó claro en el párrafo anterior, se le debe aplaudir a los responsables por llevar esta obra a los hogares, su preocupación por realizar algo lo más “artístico posible”; es así como otro punto a su favor resultan ser sus créditos de apertura, que de inmediato presentan el tono serio de esta serie, algo que se agradece en una época en la cual a muchos productores ya no les interesa contar con este detalle que caracteriza a tantos programas de antaño (¿Quién no recuerda con nostalgia las aperturas de clásicos como los de Star Trek, en cualquiera de sus títulos, Millenium o Babilonia 5?).  Pues en el caso de El Hombre en el Castillo vemos en tonos opacos varias imágenes relacionadas con figuras destacadas de la cultura gringa, tal como la Estatua de la Libertad, todas ellas marcadas por el influjo de la ocupación nazi-nipona; de este modo se evidencia la pérdida por la que aquí ha pasado este Estados Unidos alternativo, lo que acentúa la atmósfera opresiva en la que viven sus personajes. A todo esto se le suma una sentida canción a capela interpretada por una voz femenina, que se escucha a lo largo de la introducción, otro significativo detalle que nos dice que no esperemos humor, ni recursos facilistas para conseguir la venia del espectador, pues el programa es un drama de pura cepa.
    Tal como sucede en la novela de la que se nutre el show en el que nos detenemos hoy, el argumento transcurre en plena década de los sesenta, luego de dos décadas de la victoria del Eje.  A su vez la trama gira en torno a varios personajes, en la práctica los mismos del libro y quienes representan distintos estamentos de la sociedad conformada por este; de tal modo en su argumento nos encontramos con el protagonismo de miembros de la altas jerarquías nazi y japonesa, como también obreros y algunos otros mejor posesionados, entre mujeres y hombres, quienes viven en carne propia el hecho de ser ciudadanos de segunda en este extraño mundo.   Los personajes principales de El Hombre en el Castillo corresponden a los siguientes:

·    Juliana Crain: Una mujer que se ve envuelta en los vericuetos de la resistencia contra la ocupación, para terminar involucrándose por su propia cuenta en los planes para desarticular al enemigo.
·       Frank Frink: La pareja de Juliana, quien debido a las actividades de esta comienza a pasarla muy mal, lo que lo lleva a sacar una parte suya que quizás él mismo desconocía.
·        Joe Blake: Un supuesto nuevo recluta de la resistencia y el cual en realidad tiene otros planes, que necesariamente no son tan desinteresados.
·         Nobosuke Tagami: Un alto funcionario japonés.  Este comienza a sentir que lo realizado por su pueblo y en especial en lo concerniente a su alianza con Alemania, no es correcto.
·        John Smith: Importante miembro de la S.S, de origen estadounidense, que pretende ascender en la jerarquía de su organización a cualquier precio y que sin embargo se encuentra con varias dificultades al respecto.
·        Rudolph Wegener: Otro nazi, esta vez alemán, aunque en su caso se trata de alguien con más conciencia que su colega y amigo Smith.
·   Robert Childan: Elegante anticuario admirador de la cultura japonesa, quien comienza a decepcionarse de la gente a la cual por años ha servido con dedicación.

Portadas de distintas ediciones de El Hombre en el Castillo.

     Pues la mayoría de los de arriba comienzan a cruzarse en los caminos de los otros, con varios efectos inesperados y además entrando (por supuesto) otros agentes del destino en sus vidas.
     En la novela existe una novela bastante popular a nivel subterráneo (en especial entre los estadounidenses “autóctonos”), el cual trata de una realidad en la cual los Aliados fueron quienes ganaron la Segunda Guerra Mundial.  Este texto por supuesto es censurado por las autoridades, quienes ven como toda una amenaza dicha obra.  Pues al llevar todo esto a la televisión y para hacerlo todo más atractivo a los espectadores, de modo de otorgarle mayor dinamismo, se cambió lo del libro por películas, lo que por supuesto visualmente tiene más efecto en pantalla; de este modo los personajes se encuentran con una serie de filmes que muestran imágenes de la derrota de los vencedores (sacadas de reales grabaciones de la época).
     Para ser sinceros, pese a sus múltiples virtudes la adaptación televisiva de la célebre ucronía de K. Dick, no es un producto fácil de digerir, en especial en sus primeros capítulos, ya que para nada se trata del típico show de ciencia ficción lleno de acción, aventuras y tecnología futurista como se espera ver en la pantalla chica.  Es otro tipo de fantasía científica, una quizás solo apreciada en “la caja tonta” en algunas de las historias de La Dimensión Desconocida o The Outer Limits, que por mantener el carácter antológico de capítulos autoconclusivos, se podían dar el lujo de mostrar historias pertenecientes a los diversos subgéneros de la ciencia ficción.  Por ende, este nuevo programa no es para todo público, sino que está hecho para una audiencia de gustos más exquisitos, capaces de estar atentos a un guión más bien cerebral, con mucho diálogo e implicaciones filosóficas acerca del devenir de nuestra humanidad (y si más encima son lectores de esta literatura, mejor).  Por otro lado, las implicancias morales de lo que sucede en esta obra, también aumentan la dimensión más adulta que posee, ya que algo que es habitual en sus guiones es el cuestionamiento de las acciones, como también las decisiones personales y de la comunidad; luego ello lleva a los personajes a la búsqueda de soluciones con el propósito de cambiar para bien o para mal el curso de lo que está pasando.
    Por cierto, los impactantes minutos del final de temporada prometen bastante para lo que vendrá a continuación, con la implicancia de acontecimientos que de seguro serán revolucionarios para la tensión, que no obstante ya se estaba dando desde su primer capítulo.  Habrá que esperar no más a que se concreten nuestras esperanzas, de que lo mejores momentos de El Hombre en el Castillo están por llegar.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Un Chile distinto y que pudo ser.



I- Sobre quién lo imaginó:

     Jorge Baradit es un autor chileno en la cuarentena de su vida (11 de junio de 1969), cuya carrera literaria se ha orientado hacia los caminos de la ciencia ficción, la fantasía y el terror (muchas veces mezclando estos tres subgéneros).  Siendo que en Chile solo ahora recién está surgiendo una horneada de escritores dedicados en exclusiva a estos temas, por años Baradit y los suyos estuvieron relegados a los talleres literarios y la publicación casera en fanzines (revistas autopublicadas, por lo general en papel fotocopiado o impreso desde las casas de sus colaboradores, si bien también existen ahora las versiones en digital).  Cuando antes el único artista nacional del área que fue capaz de salir de nuestras fronteras y conseguir cierto reconocimiento internacional fue Hugo Correa (creador de esa fabulosa novela que es Los Altísimos y las recomendables colecciones de cuentos Cuando Pilatos se opuso y Los Títeres, lo que le consiguió elogios de nada menos que del gran Ray Bradbury; como también conseguir un número dedicado en exclusiva a sus escritos, en la ya mítica revista especializada española Nueva Dimensión), Baradit ha logrado hacerse conocido en otras partes del mundo; ganar premios de prestigio como el especializado UPC de la Universidad Politécnica de Cataluña en España y ser editado por el maestro Miguel Barceló en la colección que dirige para ediciones B llamada Nova, cuyo listado incluye a solo consagrados como Isaac Asimov, Orson Scott Card y Brandon Sanderson.  Cabe decir que Baradit forma parte de una generación que se crió en Chile con el impacto de las animaciones japonesas, los videojuegos y la cultura  de masas mediática, lo cual se refleja claramente en su literatura heredera de todo esto; tampoco se puede dejar lado el hecho de que como muchos de sus pares, este miembro del Freak Power (grupo intelectual de escritores al que pertenece Baradit, con quienes comparte los mismos intereses como ñoño o nerd), se han nutrido de un buen número de escritos, novelas, cómics, películas y series de estos géneros, lo que se evidencia en su literatura que mezcla todos sus elementos para crear un producto híbrido o mestizo.  Lamentablemente el propio Baradit en parte reniega de ser un lector y un escritor de género, siendo que sin duda su literatura es parte de todo esto; es así como algunos (y entre ellos quienes lo han conocido), lo acusan de divo y posero, pues incluso en la breve biografía suya que aparece en la contratapa de Synco (editada por Ediciones B) para nada hay mención a sus lecturas de ciencia ficción y como haciéndose el intelectual nombra entre sus escritores predilectos a Borges, Blake, Swedenboerg (¿Quién diablos es este tipo?) y Artaud.  No obstante independientemente de si Jorge Baradit es un apóstata postmodernista de las lecturas que lo llevaron a escribir lo que hoy en día lo ha hecho famoso, negar su talento resulta ser tanto o más absurdo que esta imagen suya de “estrella de rock literaria” y/o autor que nada le debe a sus precursores en la ciencia ficción, respecto a la fuente de inspiración de sus más delirantes narraciones. 
     Desde que Baradit acaparó la atención del citado Miguel Barceló, ha llegado a publicar unas cuantas novelas (la mayoría en la colección Nova), varios cuentos junto a su grupo de amigos del Freak Power en Norma, como en otras editoriales, y la versión en novela gráfica de uno de sus primeros cuentos, Policía del Karma.  Respecto a las características de buena parte de su ficción, como ya se dijo arriba, su obra posee un interesante corte mestizo, al incluir en sus historias elementos de tecnología al más puros estilo ciberpunk (con referencia a la realidad virtual y tecnología computacional de punta), elementos del llamado steampunk (ciencia ficción retro, en la cual se ven avances científicos de un supuesto pasado, de modo que pese a ser adelantados para nuestra realidad se describen como algo “antiguo” a nuestros ojos) y una fuerte dosis de conceptos metafísicos de varias culturas indígenas, orientales y occidentales (uso de drogas alucinógenas para provocar estados alterados de la conciencia, presencia de curanderos aborígenes con poderes, esoterismo nazi, reencarnación, cábala, etc.).  Al fruto de todo esto Miguel Barceló lo llamó en su momento ciberchamanismo, término que curiosamente no le gustó al propio autor, pero que sin duda calza muy bien con lo que hace.

Jorge Baradit.
   El primer libro de Baradit en aparecer en la colección Nova, corresponde a Ygdrasil (2005).  Su lanzamiento fue avalado en Chile por la visita del mismísimo Miguel Barceló, quien asistió como conferencista a la FILSA (Feria Internacional del Libro de Santiago), quien alabó sin complicaciones a Baradit durante la charla que dio para promover esta publicación; en 2009 apareció una versión corregida y de lujo de su debut en formato profesional.  Para el año 2007, Jorge consiguió el Premio a la Novela Corta de los UPC, con Trinidad, una precuela a su ópera prima y que es posible leerla en Premio UPC 2007, en la misma colección Nova, junto a otros autores y a una más que interesante conferencia que dio el afamado escritor de fantasía Brandon Sanderson.  En 2008 aparece Synco nuevamente al alero de Ediciones B y de su longeva colección de ciencia ficción y fantasía, libro al cual se le dedicará un espacio mayor dentro de este texto, por ser el motivo por el cual hoy día me encuentro escribiendo; esta novela tuvo hasta su propio tráiler y banda sonora, como si de una película se tratara, así como también se ha hablado de hacer una serie de televisión sobre ella (lo que al menos en el caso de Chile resulta ser toda una utopía, si se considera que en nuestro país la ciencia ficción nacional no tiene cabida en la pantalla grande y menos en la chica). En 2009 aparece su novela de corte juvenil Kalkufura y a la que le sigue el cómic ya referido acá, Policía del Karma, con dibujos de Martín Cáceres.  En el transcurso del año de 2012 en un importante diario santiaguino, Baradit se avocó a la publicación por entregas de una nueva novela suya, titulada Lluscuma, en la cual volvió a contar con la colaboración de Cáceres en la parte gráfica; un año después, de nuevo bajo ediciones B, lo sacó en formato de libro y con una que otra revisión por parte de su autor.  Este año, tan solo hace unas pocas semanas, apareció el más reciente de sus títulos, Historia Secreta de Chile, esta vez al alero de Editorial Sudamericana y el cual ha sido todo un éxito en el país (a tal punto que es la primera obra de este tipo nacional en ser “pirateada” y vendida en las calles en el comercio informal de nuestro país); a ver cómo le va con ella en el resto del mundo.

II- De lo que se imaginó:

     Synco parte tan engañosa para el lector como para su protagonista, pues poco a poco va descubriendo que el Chile alternativo de sus páginas es mucho más que la supuesta utopía tecnológica que aparenta ser…Pues esta novela corresponde al atractivo subgénero de la ucronía, consistente en la elaboración de una ficción donde los grandes sucesos de la historia, ocurrieron de manera distinta a la realidad (tal como la típica idea de que la Segunda Guerra Mundial la ganó el EJE y no los Aliados, lo que bien aborda la celebrada novela El Hombre en el Castillo de Phillip K. Dick y que tiene su propio homenaje en esta obra).
    Jorge Baradit con valentía y creatividad, “recrea” el Chile de principios de los setenta, cuando en aquel entonces la nación estaba en los primeros años de la dictadura militar derechista de Augusto Pinochet; tema que por su cercanía cronológica, aún crea bastantes conflictos en el pueblo chileno, ya que todavía varios de los personajes de ambos bandos relacionados con este gobierno, siguen vivos y aún en la mirada pública, sin olvidarse de todos aquellos inocentes que sufrieron el yugo de las atrocidades fascistas.  Para quienes no conocen nuestra historia, el 11 de septiembre de 1973 el gobierno socialista del Presidente Salvador Allende (primer gobierno de este tipo elegido democráticamente en todo el mundo), terminó de manera abrupta cuando grupos de derecha, alentados por el respaldo de Estados Unidos, se unieron a las fuerzas militares y llevaron a cabo el llamado “Golpe Militar”; en el cual se bombardeó la sede del gobierno, la colonial Casa de la Moneda y Allende murió heroicamente defendiendo sus ideales a mano armada.  Hay que ser sinceros para descubrir a los amigos extranjeros y a las nuevas generaciones de compatriotas este triste episodio de Chile, pues en realidad no fue la peor de las dictaduras latinoamericanas que por aquellos años abundaron; no obstante los miles de detenidos desaparecidos, torturados y sus demás víctimas, han quedado como huellas imborrables de la inhumanidad de sus responsables (muchos de ellos menores de edad, mujeres embarazadas e incluso que ni siquiera eran miembros de los partidos socialista y comunista, siendo sus integrantes los más perseguidos por los seguidores de Pinochet).  Pues bien, en Synco el proyecto de instaurar la dictadura es frustrado desde sus propias filas, puesto que en este otro lado del espejo Pinochet terminó por apoyar a Allende, ayudándolo a acabar con la amenaza que se les venía encima.  O al menos esa resulta ser la versión oficial en este Chile ficticio, hasta que se revela la verdad de todo.
Uno de los diarios "intervenidos"
en esta ficción.
     Tras una impresionante introducción, centrada en una figura histórica muy relacionada con los eventos reales de Chile y con la de su reflejo distorsionado, el libro pate con la llegada al país de su personaje principal.  Este primer capítulo resulta además el encuentro entre Martina Aguablanca, con el que fuera su país de origen, por años nacionalizada venezolana, como también con el lector (idealmente chileno), quiénes se ven frente a la maravilla de un país glorioso y que supuestamente ha superado con creces la prueba tras estar a punto de verse sumergido en lo más cercano a una guerra civil; de este modo tanto protagonista, como uno mismo, apenas pueden reconocer a esta patria metamorfoseada en un nación avanzada tecnológicamente a tal punto, que se ha convertido en toda una potencia mundial.  Solo seis años han pasado desde que el Golpe Militar fue abortado y en Chile sigue gobernando Allende, quien ha sido reelegido en su puesto.  Es en la víspera de las celebraciones del nuevo triunfo del gobernante, que llega Martina, quien siendo muy niña se fue con su padre militar derechista al exilio, para escapar de las “garras bolcheviques” y es así como ahora regresa a estas tierras en calidad de representante diplomática venezolana, ´puesto que su país de acogida desea conocer los métodos de Chile para conseguir su mismo éxito.  Resulta significativo que esta mujer siempre se haya sentido extrajera en las dos naciones en las que ha vivido, puesto que cuando salió del país con su padre apenas había llegado tener identidad con su patria, mientras que en Venezuela por mucho que haya conseguido la nacionalidad, siempre se sintió como la “chilena”; esta ambigüedad de no pertenecer por completo a parte alguna, llega a hacer que desde un principio comience a sentir recelo ante este Chile magnificente.  Poco a  poco Martina se va involucrando en una serie de eventos, en los que se encuentran con algunos de los personajes más curiosos (muchos de ellos “reales”) y que le demuestran la verdad detrás de la faz amistosa de todo, pues en realidad lo que ha conseguido Chile ha sido a costa de demasiado sudor y lágrimas.  Así es como la supuesta utopía de izquierda se convierte en realidad en una antiutopía, en la cual la libertad de los chilenos se haya oprimida por un peor tirano de lo que incluso fuera Pinochet.
        En un principio se muestra a Chile como un paraíso tecnológico y social, que al parecer resultaría ser la única nación de su época en contar con una especie de Internet, que regula, maneja, ordena y controla todo en sus dominios.  El sistema que permite todo esto se llama Synco, un proyecto preparado por Allende y un equipo de especialistas, anterior a los eventos del 11 de septiembre de 1973; el cual una vez consagrado el poder del gobierno socialista, de manera rápida fue instaurado al punto que para la fecha en que llega Martina, ya nada funciona en el país sin que Synco esté presente.  Baradit describe de forma bastante verosímil una sofisticada tecnología retrofuturista, en la que se ocupan artefactos intervenidos a propósito para hacer uso de la maraña de cables y botones que significa todo esto.  Asimismo el sueño socialista ha llegado a tal punto, que en una especie de parodia, el narrador describe (en especial en el lenguaje de los personajes chilenos) una caricatura en la cual todos se llaman compañeros, en las radios se toca casi pura música folclórica latinoamericana y los gringos son mirados con recelo por la gente, aparte de que un gran número de países extranjeros (en especial europeos) ha donado algunos de sus propios avances para la completación de este sueño político de izquierda. 
     A medida que Martina va escarbando en los vericuetos de la verdad oculta, descubre (descubrimos) lo que tanto se sugirió con respecto al peso de la conciencia de su propio padre y que lo llevó al suicidio, como al del Pinochet de esta versión y que muchos individuos (tanto de la izquierda como de la derecha) no quieren que se sepa.  De este modo la protagonista se ve convertida en la enemiga pública número 1, por lo que su vida peligra y lo único que le toca ahora es escapar, una vez que se entera de qué pasó (y pasa) en realidad.  Por otro lado, llega a conocer la existencia de un caudillo que lleva años preparando un atentado contra el gobierno de Allende, siendo este quizás el personaje más extraño y mejor acabado de toda esta alucinante novela; de este modo la dama también se cruza en su camino y de ahora en adelante se convierte en el centro de atención de más de uno de los poderes que subyacen en las tierras chilenas.  Cuando el grado de las revelaciones ha llegado a su cenit, es posible identificar para el lector culto la referencia directa a nada menos que los propios mitos de Cthulhu, la existencia de universos paralelos y la convivencia de lo claramente sobrenatural y mágico, en una especie de enfermiza simbiosis con la tecnología de punta. 
    Uno de los mayores aciertos del escritor con esta novela suya, resulta ser sin duda la incorporación de personajes reales en sus páginas, muchos de ellos aún entre nosotros en la actualidad.  Aparte del mencionado Pinochet (la entrevista que tiene Martina con él resulta ser uno de sus mejores momentos, así como la antesala a todo el misterio y/o complot de las sombras), por supuesto que aparece Allende, si bien para darle mayores aires de suspenso, Baradit hace que este salga solo mencionado por boca del resto de los personajes y cuando ya es posible que surja su figura, lo hace de la manera más curiosa.  También son ficcionados Ricardo Lagos (quien fuera el tercer Presidente de la República, tras el regreso a la democracia), el escritor nazi chileno Miguel Serrano, el senador derechista Sergio Onofre Jarpa y el agente de la CIA Michael Townley, el cual en esta versión posee una personalidad mucho más benevolente que la de su referente real…Entre muchos otros más, que en algunos casos son apenas mencionados.  Por lo tanto este juego con la realidad, convierte a Synco en todo un rompecabezas multireferencial y que a más de una persona lo llega a cautivar.

Cuarto de control de Synco.

    “Ricardo Lagos se paró en el centro de la sala y exclamó melodramáticamanente.
      -El corazón de SYNCO
      Martina miró en derredor sin alcanzar a distinguir nada extraordinario ¿Este montón de cachureos era SYNCO?  Lagos pareció darse cuenta y sonrió.
      -El crecimiento de SYNCO ha sido exponencial. La verdad es que además de ésto que has visto, nos hemos tomado casi 300 kilómetros cuadrados de terrenos subterráneos en bunkers y túneles en el centro de la capital, blindados por capas y capas de concreto y aleaciones de metal especiales. Expropiamos edificios privados para demolerlos por dentro y convertirlos en enfriadores, bodegas de acopio de materiales, contenedores de cintas magnéticas en archivo, etc. Los edificios fiscales contienen terraplenes con miles y miles de bombillas al vacío en cientos de pequeños pisos donde operarios con trajes térmicos se deben arrastrar durante días por laberintos candentes, para hacer mantención y vigilancia básica. Usted sabe, matar las hordas de ratones que se comen los cables, por ejemplo. Antiguos edificios administrativos contienen miles de transistores del tamaño de automóviles. Hay embajadas convertidas en gigantescos radiotransmisores. El antiguo edificio del Banco del Estado, por ejemplo, hoy es un gran acumulador de energía eléctrica, con pisos y pisos de dínamos movidos por animales. Convertimos el casco antiguo de Santiago de Chile en una inmensa placa madre de computador, gigantesca, destilando gases y vapores condensados por tuberías que silban cada minuto, evacuando la respiración de un monstruo dormido bajo tierra, nuestro propio dragón protector, Martina. Un computador a escala de una ciudad, con personas moviéndose entre sus resistencias y transistores sin saberlo.
     Martina lo observa en silencio. Y además se sentían orgullosos.
     -Por cierto, Martina. El funcionamiento de SYNCO es en tiempo real. Todo el país está conectado a través de teletipos y mensajes telefónicos que ingresan información a los ejércitos de operarios que las reciben y las convierten en tarjetas perforadas en estas instalaciones. Luego se ingresan a través de las cientos de ranuras que tiene a lo largo de su vástago y los procesadores de la base. El “hipotálamo” como a Salvador le gusta llamarlo, reordena y distribuye los datos que salen en la forma de mensajes en lenguaje de programación para ser leídos, interpretados y aplicados en empresas, plantas e industrias a lo largo de todo el país. Pero ésta es sólo una de las muchas funciones de SYNCO, no te engañes, coordinar la producción es sólo un aspecto de muchos más que irás conociendo de a poco en esta visita, Martina.
     La mujer titubeó, miraba de reojo la sala, que parecía un garage abandonado y no el corazón del constructo tecnológico descrito por Lagos”.

    Siguiendo con esta creación artificiosa de un Chile alternativo, Baradit incorpora a su texto fragmentos de diarios de la época y documentos oficiales que avalan la existencia de lo narrado en sus páginas, con fotos trucadas que, por ejemplo, muestran a un Pinochet con cicatrices en el rostro y junto a Allende.
     También se suman a la novela pequeños episodios correspondientes a diálogos de misteriosos personajes, que queda de manifiesto saben mucho más que el resto acerca de lo que ha pasado en Chile y el mundo.  Estos agregados dejan constancia de la existencia de algo así como una suprarealidad, en la cual gran parte de lo mencionado más arriba (en atención al nivel espiritual y psíquico del universo) se evidencia, hasta que todo llega a su pesadillezco clímax.
     Volviendo al personaje de Martina, destaca en su nombre y apellido (Aguablanca) el simbolismo detrás de todo ello, gracias al cual Baradit se suma a una larga tradición literaria, de otorgar a los personajes nombres de fuerte carga semántica.  Así es como esta mujer que en realidad en el libro no demuestra mucha femineidad que digamos, pese a su belleza, lleva consigo esta versión femenina del nombre Martín, derivado del dios romano Marte y que, por ende, significa “Guerrero”.  He ahí la esencia de la protagonista, quien a lo largo de todo el libro lucha por descubrir la verdad detrás de la apariencia y donde su apellido Aguablanca, hace referencia a la pureza del necesario líquido que permite limpiar la suciedad (en este caso de la mentira).  No obstante el autor convierte a su protagonista más en una antiheroína, que en una heroína, puesto que le entrega una personalidad errática hasta cierto punto, en especial por su complejo de Electra hacia su padre y al hacerla en cierta medida una persona infeliz, cuya mayor pasión llegará una vez que se decida a descubrir la verdad detrás de Synco.
    Tras su apocalíptico desenlace,  se agrega un anexo que se presenta en una primera instancia, como un glosario de varios de los conceptos más significativos del libro.  No obstante en estas últimas páginas el demiurgo Baradit, vuelve a trastocar la realidad y convierte otra vez lo que fue en lo que bien pudo ser.

Portada del más reciente libro de Baradit.

lunes, 1 de junio de 2015

Hoy hablaré…sobre mi amigo Miguel y su fabuloso libro.


I. Recuerdos y nostalgias propias.

     A mi queridísimo amigo Miguel Acevedo lo conocí hace más de 20 años, cuando estaba cursando el primer año de la carrera de Castellano en la UMCE (ex Pedagógico o Pedagógico para los más tradicionalistas y/o “izquierdosos”, con respeto y cariño de mi parte por ellos) y desde entonces se convirtió en uno de loss afectos más importantes de mi vida, compartiendo bellos momentos entre muchas alegrías y unos cuantas penas.  Puedo decir sin vacilaciones que Miguel es una demostración empírica de que la fraternidad es uno de los dones más valiosos que Dios nos ha dado y que por ello hay que atesorarla de corazón.  Ese día en que nuestros caminos se cruzaron, entramos juntos al curso electivo de Ciencia Ficción y Física (¿O era Ciencia Ficción y Astronomía?), siendo que quizás era la primera vez en Chile en que se impartía de forma seria y en un campus de Enseñanza Superior, un ramo sobre este tipo de literatura.  Fue un bello semestre y lo aprobamos, por supuesto, con excelentes notas (luego yo me quedé como alumno ayudante del profesor durante unos semestres más).  Pero lo más importante, que además me quedé ganando tan entrañable amigo; hubo otras personas con las que nuestros destinos se unieron durante esta etapa, algunas de ellas fueron tanto o más valiosas para mí (sin desmedro del lugar que cumple en mi existencia Miguelito y al respecto es que no puedo dejar de olvidar a César, primera vez en este tiempo desde que mantengo mi blog en que lo nombro), pero hoy en día me sobran dedos de una mano respecto a esos compañeros y compañeras a los que orgulloso mantengo a mi lado…y como ya se habrán dado cuenta, Miguel es una de esas personas.   
     Con Miguel comparto el amor por las buenas historias, en especial esas de carácter heroico que a uno insuflan de las ganas de ser alguien mejor, que no solo te entretienen, sino que te hacen pensar y reflexionar.  Por ende, es que tenemos un sinnúmero de personajes de ficción y reales a los que admiramos, entre héroes y villanos, y en especial a aquellas mujeres y hombres que nos han regalado tantas preciosas obras.
    Ya lo he comentado por acá más de una vez, Miguel fue una de las 3 personas que con su blog me inspiró a crear el mío.  De este modo su Le dicen Poesía se constituyó en uno de mis primeros referentes, a la hora de querer comunicarme de esta, entonces para mí, nueva forma.  Lo más increíble al descubrir su página, me fue el nombre que escogió Miguel para ella, pues en tantos años compartiendo nunca me había dado cuenta que a tal persona le gustara tanto la lírica (¡Y harto por cómo he llegado a saber!), género que bien poco me toca la verdad, salvo contadas excepciones.  Por ende, uno nunca termina de conocer a su gente.
    La primera etapa del blog de Miguel está marcada por una producción rica de crónicas personales, que desde un principio me fascinaron y era obvio que fuese así, porque muchas de ellas tocan las telas de mis propios recuerdos y pasiones.  Son textos cargados en la remembranza suya y la de una comunidad en la que nuestra propia historia como pueblo, a partir de la década de los setenta, se puede reflejar (unas veces con orgullo y otras con vergüenza) y al mirar hoy en día ille tempore, descubrir una parte muy especial de nuestra identidad y/o chilenidad.

II. Recuerdos y nostalgias de mi amigo: El cine de antaño.

     Hace unos pocos meses atrás a Miguel unos amigos le compartieron un magnífico proyecto suyo: la creación de una editorial independiente y artesanal, a través de la cual publicar de forma popular y a muy bajo precio a autores consagrados (entre chilenos y extranjeros actuales y clásicos), como a artistas nacionales inéditos, aunque ya con cierta experiencia literaria a cuestas.  La editorial en cuestión lleva el poético nombre de Ediciones GatoJurel y posee como logotipo una preciosa imagen que simula una estética algo retro, de los grabados de antes y donde, por supuesto, se ve a estos dos animales en muy cariñoso gesto. 
     El libro, junto a otros del interesante catálogo de esta editorial, se lanzó el domingo 3 de mayo en el bello e histórico barrio de Concha y Toro, en la Plaza de la Liberad de la Prensa, en pleno Santiago Centro.  Aquella ocasión se celebró el Día de la Libertad de Prensa, para lo cual se hicieron varias actividades culturales, entre la exposición y venta de libros y otros, además de lecturas públicas de varios de los que allí llevaban su arte al conocimiento de los presentes.  Fue algo muy sublime esto, con gente alegre y amante de la cultura, que se veía ávida de descubrir este mundo que se abría para todos.  Y así fue como Micky estuvo entre los artistas que presentaron en acto oficial su trabajo, dando lectura a una de las crónicas contenidas en su volumen (lamentablemente mientras mi amigo era la estrella del escenario, yo no llegaba aún al lugar, así que me perdí tamaño espectáculo).
    El tomo que no alcanza a poseer una cincuenta páginas (aunque sin embargo lejos más potente que esa “pornografía para mujeres casadas” que es Cincuenta Sombras de Gray) corresponde a una selección de las primeras crónicas del blog de Miguel y a las cuales en parte ya hice referencia más arriba.  No obstante para tan magna ocasión, su autor les dio en algunos casos un pequeño barniz de modo de mejorarlas y además regaló a sus lectores con un inolvidable escrito inédito hasta el momento de publicar su selección.   El nombre genérico para el tomo corresponde nada menos que a Cartelera de Cine y lleva en la portada una imagen para el recuerdo, de la publicidad de los viejos diarios capitalinos para los cines en los años setenta.  Tal como reza el título y deja bien clara la portada ya mencionada, en pocas palabras el libro de Miguel trata acerca de algunos de los años de esplendor de esas viejas salas cinematográficas santiaguinas y colindantes.  En estos escritos hechos desde la memoria y con el corazón a flor de piel, Miguel comparte con nosotros sus recuerdos de una época querida y donde el mundo era otro, cuando por unos pocos pesos reunidos con esfuerzo entre él, su hermano menor y amigos, todavía todos ellos unos muchachos, se pasaban horas y horas en esos rotativos que yo también tuve el gusto de conocer (aunque no en profundidad como nuestro artista).  Por supuesto que existen otros personajes reales y de ficción en estas crónicas, no obstante el lector debe descubrirlos para encontrar en sus páginas los momentos en común que nos unen a los cinéfilos de aquella época y que ahora miramos el espectáculo del séptimo arte con los ojos en el mañana, aunque nunca perdiendo la memoria de estas primeras visitas a esas salas oscuras iluminadas por el proyector.

III. Breve repaso a “Cartelera de Cine”.

      Son 9 las crónicas que se pueden encontrar a lo largo de su extensión y estas corresponden a las siguientes:

1.      King Kong en Cartagena: Miguel recuerda el impacto que tuvo en Chile las “megaproducción” hollywoodense de King Kong de los años setenta y que increíblemente tal como nos revela, en realidad fue estrenada poco tiempo después de la premiere de un filme algo más antiguo y nipón, que con ingenio “disfrazaron” los que la trajeron a nuestras criollas salas, para aprovecharse de lo que se nos venía desde las tierras del Tío Sam.  Ahora comprendo más que nunca el amor de mi amigo por este personaje y en realidad resulta impagable el recuerdo suyo que nos comparte.
2.      El cine de terror en los años sesenta: Un genial repaso acerca de la producción gringa e inglesa de este género para el celuloide de aquella década.  Sin duda el listado y los comentarios que hace su autor sobre todas estas joyitas, hacen que todo amante de este tipo de historias las ponga en su propio catálogo de pendientes.
3.      La muerte de los cines de Santiago Centro: Miguel esta vez hace un recorrido por todas aquellas salas de cine de esta parte de la ciudad, que poco a poco fueron desapareciendo debido a la llegada de las nuevas empresas del rubro, dejándonos la huella de su paso por nuestro pasado más querido.
4.      El antiguo cine Diana: Como muchos de nosotros, el autor fue (o es) un asiduo visitante veraniego del populoso balneario de Cartagena.  Es así como en esta ocasión, rememora otra de sus salas que hoy en día es recordada solo por unos cuantos y que gracias a esta crónica la trae hasta nuestro ideario nacional.
5.      Comentarios de algunas películas: Una carta real (supongo digital) escrita con mucho cariño por Miguel para uno de sus amigos y en la cual le cuenta y recomienda algunos de los últimos filmes que en aquella época vio y disfrutó.   Esto de comentar entre nuestros pares aquellas obras que nos han logrado sobrecoger, es tan habitual entre gente como nosotros, que este documento bien puede a más de uno (e incluso a los miembros de las generaciones más recientes) identificar en nuestra faceta ñoña por excelencia.
6.      Un adiós para Ray Harryhausen: Tras su partida de este plano terrenal, Miguel no podía dejar de homenajear a tan gran genio de los efectos especiales y que tantas maravillas nos regaló desde pequeños (¡Y yo tuve la suerte de ir a ver de pequeño Furia de Titanes al también extinto Cinerama de Santa Lucía…y me tapé los ojos de terror más de una vez!).
7.      A propósito de la muerte de Glen A. Larson: En esta ocasión el escritor hace su despedida al creador de la serie icónica de Battlestar Galactica y otras más; siendo que aquellos años a los que remiten muchas de estas crónicas, en países como el nuestro se estrenaban en los cines, con bombas y platillos, producciones para la televisión como la ya mencionada.
8.      Phillip K. Dick en el cine Capri (un recuerdo de mi padre): El esperado texto inédito de esta selección y donde Miguel comparte con sus lectores una emotiva historia real que le contó su padre y donde este fue testigo de un bello gesto espontáneo en honor a dicho autor tras su muerte y en uno de nuestros humildes cines de antaño.
9.      Adiós, Leonard Nimoy: El texto más reciente de toda Cartelera de Cine,  corresponde al homenaje personal de Miguel para este fabuloso artista, que como pocos tocó con su trabajo y humanidad a tantos.  A su vez fue el escrito suyo que inspiró al mío, para no dejar de tener presente en nuestra memoria a alguien tan querido como nuestro “Señor Spock”.

IV. Palabras finales.

     Miguel tiene pensado sacar una versión aumentada de su libro, pues en realidad la planificación de esta obra suya fue algo apurada y aún así lo llena de orgullo, como también a nosotros quienes lo queremos.  Para todo aquel que desee adquirir esta recomendable recopilación de crónicas, lo puede hacer por la módica suma de $ 2.000 (¡solo dos lukitas!) y para ello soy “distribuidor autorizado” o comunicándose directamente con él por medio de su propio blog.
    Hasta una próxima ocasión.


V. Actualización de la crítica a Cartelera de Cine.

     Terminé este escrito haciendo referencia al deseo de mi amigo Miguel de sacar prontamente una nueva edición de su libro, más estilizada ahora gracias a que el apuro ya no impediría realizar un mejor trabajo (para alegría suya y la de muchos) y con otros textos de su autoría.  Pues bien, no se cumple aún el mes desde que redacté estas palabras y las subí aquí a mi blog… ¡Y Miguel ha cumplido su promesa con premura!
     La segunda edición aumentada y corregida mejora la calidad de la tapa y agrega colores, en especial porque la foto que se ve en su interior de un viejo cine de Cartagena, ahora se aprecia en toda su maravilla al dejar el blanco y negro.  Asimismo los editores cambiaron el logotipo de su proyecto por uno por completo de su autoría, ya que el anterior (que igual me agradaba bastante) era sacado de Internet y ello les podría acarrear problemas legales; no obstante el nuevo aunque más sencillo, demuestra su buen gusto y en especial en el arte que acompaña al nombre de la Editorial.
      Tres son los agregados a esta nueva edición y que no dejan de ir en la misma sintonía del resto de las crónicas aquí reunidas; de este modo la nostalgia y el amor por aquellos gloriosos años del cine de antaño, como por todo lo relacionado con el séptimo arte, no dejan de hacerse sentir para el lector que se deleita con este libro en sus manos.
      A continuación un breve comentario para cada uno de estos textos:

1.      Sobre Ray Bradbury: Escritor amado y respetado por tantos, era de suponer que para alguien como Miguel también estuviese entre sus predilectos.  Este trabajo suyo comienza con una cita al bello poema que inspiró uno de sus cuentos más famosos, Vendrán lluvias suaves y que forma parte de su colección de relatos más importante: Crónicas Marcianas (de hecho el propio Bradbury lo consideraba su mejor cuento).  En esta ocasión Miguel nos regala una vez más con sus recuerdos, los que atienden en esta ocasión a sus primeros pasos junto a tan soberbio artista, para luego hacer referencia a las adaptaciones cinematográficas de su obra, unas mejores que otras.
2.      Sobre Richard Matheson: Quien adora a Bradbury, si también ha conocido a Matheson, no puede dejar de ponerlo también en su panteón personal de dioses de la literatura.  Es así que tras su fallecimiento, Miguel no ceja en dedicarle su sentido homenaje, al cual agrega acá su opinión sobre una pequeña referencia que salió en un conocido diario chileno cuando pasó esto y además incluye una grata sorpresa que le trajo su propio escrito de parte de otro destacado escritor.  Un humilde servidor como yo, no puede sentirse más halagado por haber incluido en este texto un fragmento al respecto, sacado de su (mi) propio blog.

3.       Una tarde de verano en Cartagena: La actual edición en que aquí nos detenemos, cierra con otro significativo ejercicio de la memoria y que cuenta cómo el autor de algún modo estaba destinado a conocer a Ximena, su compañera de toda la vida.  Al respecto no podía faltar el séptimo arte, que los unió en aquella ocasión que da título a esta crónica y que más bien fue la semilla de todo lo que más adelante vendría entre ellos dos.

Una foto para el recuerdo: Miguel, yo y Ximena, la adorable señora de mi amigo,
en mi cumple n°  36 (algo "viejita" la foto, pero uno se mantiene con más que con dignidad).
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