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miércoles, 6 de abril de 2022

Una villana para adorar.

1. En el principio.
 
    Dentro de los personajes más populares de DC, sin dudas que está Harley Quinn.  Creada en los noventa por Bruce Tim (dibujo) y Paul Dini (guión), como comparsa del Guasón en la mítica Batman: La Serie Animada, rápidamente acaparó la atención del público, de sus propios creadores y de la gente de la compañía, teniendo luego un montón de episodios donde sobresalió más que nunca, hasta dar el salto en los cómics (con historias tan celebradas, como la premiada Amor Loco, de la mano de sus padres intelectuales, que cuenta su origen y luego fue adaptada para el mismo cartoon que le vio nacer); posteriormente ingresando nada menos que a la continuidad oficial deceísta, por medio de una trama escrita por el propio Dini, dentro de la megasaga de Tierra de Nadie (la preciosa portada de Alex Ross para este número especial, hoy en día es todo un ícono).
   Con posteriores apariciones en otras adaptaciones audiovisuales, como The Batman (la animación y no la PORQUERÍA de peli estrenada hace poco) y en el olvidado programa de live-action Aves de Presa (con una versión atroz y sin traje de nuestra "loca linda"), entre otros casos, obtuvo luego su primera colección de historietas que tuvo más de 40 números; con posterioridad ha sido protagonista y coprotagonista de varias novelas gráficas importantes, como de películas animadas destacadas (la película animada Batman y Harley es MUY divertida y también son destacables sus participaciones en Batman: Asalto a Arkham y en la versión del famoso videojuego/cómic Injusticia).
    Por último, no olvidar que su rol coprotagonista en Escuadrón Suicida, la posesionó en la retina del público masivo, gracias a la belleza y talento de Margot Robbie, al encarnarla en la pantalla grande con tanto carisma; es más, la versión de carne y hueso de la actriz fue tan popular, que luego tuvo una cinta propia, Aves de Presa, una mierda de producción, pero que se puede considerar como la antesala de la lejos mejor El Escuadrón Suicida, secuela del otro filme sobre el dispar equipo manejado por Amanda Waller.
 

2. Su propia serie.
 
    En 2019 debutó en las pantallas el primer programa animado para adultos, salido de los cómics DC: Harley Quinn.  En este, tal como sucede en el primer arco argumental de su propia colección clásica de historietas (muy MAL enfocado en la bazofia de Aves de Presa, la peli, digo... Aunque el show de principios de siglo también era una soberana mugre), la desquiciada-psiquiatra-payasita se independiza del Rey Payaso del Crimen, luego de cansarse de sus constantes humillaciones.  Es así que se une a su mejer amiga Hiedra Venenosa (la amistad entre ambas villanas es todo un hito en las historietas), para fundar juntas una banda y para ello deben buscarse un grupo de secuaces, que resultan ser todos hombres y la mayoría segundones de los cómics entre los criminales metahumanos.
    Antes de referirse a los compañeros masculinos de Harley, es necesario hacer una pequeña presentación a Ivy, o sea, Hiedra, uno de los mejores personajes dentro de la galería de villanos de Batman: Esta corresponde a una hermosa mujer en plan femme fatale, quien posee el poder de controlar a las plantas debido a un experimento “fallido".  En este cartoon, aparece con su rasgo de misoginia, aunque luego descubrimos que en realidad este no es tanto; de igual manera, los guiones rescatan su faceta de ecoterrorista, si bien igual nos resulta simpática, debido a la humanidad con la que nos la retratan y por igual gracias a su lealtad con su compañera, para quien es su cable a tierra.  Un dato interesante: Posee una planta carnívora parlante, dada a los chistes.
     Sus compinches son:
 
Cara de Barro: Otro de los tremendos personajes sacados de la galería de villanos de Batsy (dicen que una de las mejores, junto a las de Spidey, Supes y Flashy), quien es un poderoso metamorfo.  En los cómics corresponde a un asesino desquiciado, en todas sus versiones (ha habido al menos 4 Cara de Barro dentro de estas historias), sin embargo, acá es un agradable aspirante a actor que siempre anda con una sonrisa.
 
Rey Tiburón: Aparecido por primera vez en los cómics de Superboy (el clon, no la versión juvenil de Kal-El), dentro de las "tiras cómicas" ha tenido un papel destacado como parte de El Escuadrón Suicida; no obstante, su interpretación no lo muestra como el idiota monstruoso, de la última cinta del equipo también conocido como Task Force X, sino que es un elocuente experto en computadoras.
 
Doctor Psycho: Un enano con poderes psiónicos, que forma parte de los enemigos de Wonder Woman desde la Edad de Oro de los cómics.  Es un tipo irascible y misógino; pese a lo último, por despecho no duda en trabajar junto a las chicas, aunque a diferencia de los otros dos, queda claro que no es su amigo.
 
Sy Borgman: El casero de Ivy, viene a ser un anciano que anda en silla de ruedas automática, dentro de la cual guarda varios artefactos avanzados; él mismo es un ciborg.  Se une al grupo para recordar sus viejas glorias como criminal.

 
3. Virtudes de la producción.
 
    Tal como expresé más arriba, este show posee una orientación adulta e irreverente, algo nunca antes visto en el género (ni en Marvel, ni en DC).  Esto significa que los guiones se permiten jugar de la manera más descarada (y graciosa), con el tema sexual y esto de forma muy directa, así como con la violencia, bastante gráfica y gore (imposible no nos saque una risa lo exagerado de las escenas truculentas, que casi no hay episodio en el que no hayan imágenes de este tipo).  Hay bastante garabateo también, así que queda claro que no es un producto que compartiría con mi sobrinito de 12 años.
    Los fanáticos del panteón deceísta, nos volvemos locos con el desfile de personajes que aparecen, en especial los que conciernen a los villanos.  Las versiones de Bane, El Espantapájaros y El Acertijo, entre otros, son muy graciosas; mención especial lo tiene una villana de tipo mágico, que, hasta antes de verla acá, no la conocía y que me fascinó: La Reina de las Fábulas.  Por otro lado, no debemos olvidar al adorable Hombre-Cometa, uno de esos villanos ridículos de la Edad de Plata, hoy casi olvidado, quien tiene un romance con X (mejor no contarlo, para no quitarles la sorpresa) y que es una de las líneas argumentales más atractivas de la serie, por cuanto ayuda a definir la personalidad de alguien entre l@s coprotagonistas.
     Si Harley Queen, Hiedra Venenosa y Cara de Barro son figuras destacadas en Batman y familia, cómo no iba a aparecer este, teniendo de ese modo un rol importante como invitado en varios episodios; es más, el mismísimo Alfred, James Gordon (quien tiene una de las versiones más hilarantes del presente cartoon y cuya relación con el Murciélago acá no deja de causarnos gracia) y hasta Barbara Gordon/Batichica, brillan bastante en esta joyita.    No se puede olvidar el jocoso episodio de la primera temporada, que tuvo a nada menos que Robin V, Damian Wayne , en una memorable trama que resulta ser inolvidable.  Por último, en materia del desfile de personajes deceístas que aquí salen, la presencia de Gatúbela nos dio al menos un par de veces situaciones muy entretenidas (quien aquí también sale morena, aunque siempre siendo "ella misma" y no la descafeinada versión morena de The Batman); y para qué hablarles de la participación de Darkseid, sin dudas de antología.
     No puedo dejar de mencionar el arco argumental seriado de la segunda temporada, que adaptó de manera muy sui generis la mencionada Tierra de Nadie (la cual antes tuvo una igualmente ingeniosa representación, en la última temporada de Gotham), que igual mantenía el formato de episodios unitarios de la temporada anterior, aunque todos ellos conectados.
     Dentro de la misma segunda temporada, cabe destacar el episodio centrado en dos ñoños (frikis/nerds), quienes frente a un televisor ven y comentan este programa.  No sé inglés, aunque lo poco que entiendo, me sirvió para reírme de lo que dicen sus sendas poleras (remeras o playeras, creo que les llaman en otros países).
     En inglés la voz a Harley se la pone Kaley Cuoco, quien se hiciera famosa como Penny en The Big-Bang Theory y que oficia incluso como productora.  A su vez el talentoso  (y guapísimo) Alan Tudyk, le pone la voz a varios personajes masculinos, que hay que recordar se trata de todo un maestro para la vocalización, dentro de animaciones varias.  Sin embargo, este humilde servidor vio las dos primeras temporadas en español "latino", lo que resulta todo un placer, para quiénes disfrutamos el debut de Harley, en el recordado programa noventero del Cruzado Enmascarado; ya que la misma actriz de doblaje" que hacía de ella en aquellos tiempos, otra vez le da su voz y por lo mismo es muy cómico oírla ahora decir groserías. De igual manera, mantuvieron las voces para esta región del mundo de Batman y Lex Luthor.
    Todavía estamos esperando el anunciado estreno de la tercera temporada, atrasado por la actual - maldita- pandemia del Covid; no obstante, tenemos 26 episodios para gozar a destajo y alegrarnos de ser adultos para ver tal desmadre, sobre muchos de nuestros personajes favoritos, que de niños y "lolos" imposible ver algo así en pantalla. Eso sí... ¡No les perdono no tener presentación!

miércoles, 16 de agosto de 2017

Regreso al Mundo de Watchmen. Séptima Parte: Rorschach


7.1- El Dibujante.

     Luego de Jae Lee (definitivamente uno de mis favoritos), de entre todos los grandes artistas del dibujo que trabajaron para Antes de Watchmen, sin dudas que el siguiente que tiene mi completa admiración por la calidad y estética de su trazo, viene a ser Lee Bermejo. Pues tuve el gusto de conocerlos hace años ya, gracias a una de las novelas gráficas más hermosas sobre el Caballero de la Noche, con las que me he encontrado a la largo de mi vida: Batman: Nöel, que él mismo escribió además de realizar sus viñetas.
      Debe saberse que este hoy en día consagrado caricaturista comenzó su labor nada menos que muy joven, como becario para WildStorm, el sello creado por Jim Lee en Image Comics y que luego pasó a ser parte de DC.  Sin tener mayores estudios formales a diferencia de muchos colegas suyos y valiéndose solo de su talento como autodidacta, sus primeras incursiones profesionales estuvieron en las franquicias de Resident Evil y Gen 13  entre 1998 y 1999 (siendo la segundo aquí mencionada una serie muy popular por aquellos años). 
     Ya conseguido una reputación en el medio, destacable viene a ser su labor en las páginas del Anual 1 de Wildcats, otro de los títulos estrellas de WildStorm y luego su salto en grande a DC, realizando varias colaboraciones para títulos sobre Superman y, por supuesto, Batman. 
      El sello Vertigo de la misma DC también lo ha fichado en más de una ocasión, como ha pasado con algunos de sus títulos insignia tal como Hellblazer y 100 Balas.  En el caso de esta última colección mencionada, debe saberse que en ella trabajó junto a Brian Azarrello, el mismo guionista con el que ha hecho varias de sus obras más destacadas como Lex Luthor y Joker, además de esta misma miniserie dedicada a Rorschach y a la que me referiré en breve.
     Para Marvel ha firmada nada menos que en algunas colecciones de Daredevil y X-Men, sin duda de entre lo más cotizado de la Casa de las Ideas.
     El perfeccionismo de su trabajo que busca un realismo que lo acerca a artistas como Alex Ross y J. G. Jones, lo ha convertido en uno de los portadistas más solicitados del noveno arte, pudiendo mencionarse sus bellas portadas para las tres primeras miniseries basadas en una de las novelas de Stephen King más emblemáticas: Apocalipsis (título al que me referiré dentro de poco en este blog). Ello para Marvel.

7.2- El Comic.

      El conflictuado y violento Rorschach es sin dudas uno de los mejores personajes de la creación original de Alan Moore y Dave Gibbons, debido justamente a su personalidad psicótica que lo convierte en un tipo que si no fuera por su fuerte sentido del deber, sería un psicópata más…y uno de temer.  Con su visión del mundo casi maniquea, en la que no hay perdón para los villanos y sus hábiles métodos de detective, si bien está inspirado en Question de la desaparecida editorial Charlton (que fagocitó DC), es una especie de cruce entre el Castigador y Batman.  Su dura infancia que lo marcó de por vida y su posterior opción justiciera que luego lo lleva a vivir apartado de la misma humanidad a la que ha jurado proteger, lo convierte en un sujeto carismático pese a no ser el alma de la fiesta.  De este modo contrasta con alguien como el Comediante, un tipo apuesto, sexy y siempre con una sonrisa, que no deja de ser un criminal más con permiso para matar, a diferencia de este otro sujeto amargado que se esconde bajo una máscara que causa temor, poco atractivo y que pese a todo quiere lo mejor para la gente.   
     Azarrello escoge muy bien la ambientación de su guión, llevando la historia al New York de los setenta, callejero, sucio y nocturno, lleno de delincuentes, prostitutas, proxenetas, drogadictos y personas en general de rostro endurecido.   Es así que en medio de este escenario nos encontramos con un Rorschach que trabaja en solitario, mientras anda detrás de un asesino serial que escoge entre sus víctimas solo a mujeres (siendo que nuestro protagonista posee un verdadero punto débil hacia las féminas indefensas y abusadas).  Por otro lado, en su camino se cruza un mafioso con aspecto de verdadero villano de cómics de superhéroes, toda una contrapartida en plan malvado al reservado y algo escuálido vigilante. 
     La trama ahonda en la soledad del protagonista, quien ha optado por no tener amigos, ni siquiera socios tras una temporada trabajando junto a Búho Nocturno.  Es así que la inclusión de una dulce mesera, con la que parece hay una especie de atracción entre ambos, que el argumento se vuelve mucho más fuerte a la hora de ahondar en la desgraciada vida de este hombre.
     Se trata de una de las novelas gráficas más violentas e impactantes de esta colección, sin un ápice de humor y en la que el acompañamiento gráfico de Bermejo aumenta sin dudas la crudeza de esta obra, que a mi humilde parecer es una de las mejores de Antes de Watchmen.   En ella el uso de tonos oscuros y las hermosas portadas (bastante ingeniosas por cierto dos de ellas, a la hora de jugar visualmente con la máscara del protagonista) para sus cuatro números, hacen de esta miniserie una verdadera delicia para los lectores.
     Para seguir la atmósfera de los lineamientos orquestados por los creadores originales, su sucesor mantiene la idea del diario de Rorschach.  Por lo tanto, tal como ya pasó con el de Ozymandias, se nos permite conocer de primera mano su propia psiquis, lo que significa adentrarse en su propia visión de mundo y que lejos lo diferencia pese a las cercanías al mencionado Ozymandias.
     Por último, debe mencionarse el hermoso homenaje y/o guiño que realiza Azarrello al filme de culto de Martin Scorsese Taxi Driver, hecho solo para cinéfilos, en unas cuantas viñetas donde Rorschach y el taxista interpretado por Robert de Niro en el filme tienen un muy interesante diálogo.  Tal momento no es gratuito y ubica de mejor manera al personaje del cómic, entre las grandes historias de los últimos tiempos. 

El homenaje a Taxi Driver.

jueves, 8 de septiembre de 2016

La Liga de la Justicia a través de los ojos de dos maestros.


     Entre los años 2002 y 2003 el guionista Paul Dini y el dibujante Alex Ross, terminaron su serie de novelas gráficas en edición de lujo dedicadas al universo DC, las que comenzaron en 1998 con nada menos que Superman: Paz en la Tierra y a la que le siguió en 1999 Batman: Guerra contra el Crimen.  Con posterioridad siguieron con Shazam!: El Poder de la Esperanza en 2000 y Wonder Woman: El Espíritu de la Libertad en 2001.  Pues como era de suponerse, faltaba hacer algo acerca del equipo de superhéroes más grande de todo el universo deceísta: La Liga de la Justicia.  De este modo, en 2001 apareció JLA: Orígenes Secretos y al año siguiente JLA: Justicia y Libertad.  No resulta ingrato decir que cada una de estas obras fue tan bien recibida por los lectores, como alabadas por la crítica, recibiendo más de una de ellas importantes premios, que llegaron a ser consideradas entre lo mejor de cada uno de estos personajes (tanto por la calidad emotiva de sus argumentos, bastante alejada de la típica confrontación contra villanos superpoderosos, como por la belleza perfeccionista de sus viñetas pintadas en acuarela).
       Tal como dice su nombre, JLA (Siglas en inglés de Justice League of America): Orígenes Secretos es un repaso al origen de este fabuloso grupo, pero no acerca de la amenaza que los llevó a juntarse para poder luchar contra un poder que por sí solos no habrían podido superar (ni el Starro de la Edad de Plata, ni a Darkseid en la continuidad actual).  Puesto que más bien tiene que ver con los comienzos de varios de sus miembros, que en los títulos anteriores de esta saga no habían sido considerados: Flash, Linterna Verde, Acuaman, Detective Marciano, Flecha Verde, Hawkman, Átomo y Hombre Plástico.  A cada uno de estos el tomo les torga dos páginas, que comienza en cada caso con una pequeña presentación, la que incluye el título en grandes con los caracteres antiguos del personaje en cuestión.  En algunas ocasiones, la historia de su inicio como justiciero la hace un narrador omnisciente, en otras es el mismo paladín (destacable resulta ser la presentación del siempre simpatiquísimo Hombre Plástico, tan acorde a su buen humor).
        No obstante antes de todo este repaso por la nostalgia del comiquero, emotivos puntos de vista de hombre y mujeres comunes salvados por nuestros superhéroes, le otorgan desde las viñetas iniciales una dimensión más humana a todo el relato y donde la fuerza de toda esta obra (así como las del resto de estas novelas gráficas) no radica en la espectacularidad, si no en la manera más intimista con la cual retratan a sus protagonistas (sus sueños, temores, preocupaciones y relaciones interpersonales con la humanidad que han jurado defender con su vida, aunque muchas veces no todos sepan tratarlos con justicia).  De igual manera antes de revisar los llamados “orígenes secretos”, una vez más se muestra a estos representantes del bien en distintos escenarios, siempre evitando tragedias del mundo “real”, entre catástrofes naturales y ante la maldad de personas corrientes.
        Siendo que la edición que poseo en papel de estas dos obras corresponde a la hecha por la editorial chilena Unlimited, que sacó ambos tomos con el único nombre de JLA: Libertad y Justicia, ignoro hasta qué punto un tomo termina y el otro comienza en su versión original; ya que para ser sinceros ambos empalman muy bien y al menos como quedó en la edición criolla, la gran historia comenzada en el número uno, continúa y obtiene su desenlace en el dos.  Pues luego de la crónica respectiva, la narración la toma nada menos que el Detective Marciano, considerado hasta los eventos de Flashpoint, el alma de la Liga de la Justicia en la mayoría de sus encarnaciones.   Quien es llamado J`onn J`onzz por su amigos, aprovecha de recordar (y meditar) acerca del papel de sus compañeros, a la hora de enfrentar el mal en cualquiera de sus manifestaciones, llegando a poner en evidencia lo que significan los ideales de un grupo como el suyo y lo que viene a ser la Liga de la Justicia para tanta gente: esperanza.  El cuadro se completa con unas cuantas viñetas aisladas, que homenajean algunos de los momentos claves en las revistas sobre el grupo (incluyendo la citada primera intervención de la monstruosa estrella espacial Strarro).
       Es entonces que gracias al extraterrestre verde, somos testigos de una muy particular nueva batalla de la JLA y la cual como detalle clave comienza en un humilde pueblecito africano, algo muy en el tono de los guiones realistas y de honda carga social de estos Prestige.  Pues en tal lugar los superhéroes más poderosos de la Tierra (de DC, claro), descubren un horror que bien podría acabar con la vida inteligente en el planeta.  La crisis de la que deben salir victoriosos usando todo su ingenio y valor, se complica cuando se dan cuenta que aún existe un enemigo todavía más peligroso: el propio ser humano.  Puesto que mientras hacen lo posible por revertir el peligro que tuvo su surgimiento en el Continente Negro, aparece la certeza de que el miedo y la intolerancia propios de nuestra especie, pueden ser tanto o más letales que aquello a lo que enfrentan.  Por lo tanto la trama no solo trata sobre el lado más heroico de este grupo, sino que aborda el tema de nuestra tendencia a la violencia y que bien puede convertirse en nuestro peor enemigo.  Como estamos hablando de una historia que si bien no olvida en el tapete lo peor de corazón humano, lo primordial es ensalzar las virtudes que encarnan los diversos personajes que aquí salen; por ende hacia el final solo a través de la verdad (La Verdad los hará libres, Evangelio según San Juan capítulo 8, versículo 32) y la confianza, es que por fin se logra superar la mayor tribulación de todas.
     La segunda parte de este díptico en torno a la Liga posee varios momentos preciosos, como cuando el mismo Detective Marciano se queda solo en la aldea afectada, consolando a las víctimas. Asimismo resulta memorable la pequeña aventura de Acuaman y Flash en un submarino ruso.  De igual manera la intervención de los superhéroes ya mencionados, aparte de varios más como Metamorfo, Zatanna y Canario Negro (¡Ídolas estas dos!) para repeler el caos que está ocurriendo en el mundo, debido al descontrol de los civiles, es algo que no deja de cautivar.  Por último, la reunión de los superhéroes en la ONU, dando un verdadero ejemplo a los líderes del planeta, resulta ser un llamado final al raciocinio y a actuar anteponiendo al instinto primitivo, lo más noble de cada uno de nosotros.

lunes, 15 de agosto de 2016

La inteligente apuesta de DC en la “guerra fílmica” contra Marvel (segunda parte).



      El 1º de agosto se estrenó la prometida cinta de El Escuadrón Suicida y tan solo tres días después en Chilito.  Fue dirigida y escrita por David Ayer, un cineasta con varios filmes a cuestas apreciados por la crítica y el público (como Día de Entrenamiento, Los Reyes de la Calle y Furia, entre otras).  Pues para esta cinta contó con un reparto de lujo, que incluyó varias estrellas de Hollywood ya reconocidas mundialmente, experimentad@s tanto en la cinematografía comercial y en el llamado “cine arte”; de este modo su caracterización como personajes del cómic bastante famosos muchos de ellos (al menos para los conocedores del medio), deja en evidencia su propia versatilidad a la hora de interpretarlos con realismo, pese a ser productos de algunas de las fantasías más descabelladas propia del género.
      La verdad es que la fecha este filme no ha recibido buenas críticas de parte de la mayor parte de la prensa, lo que en todo caso no ha mermado sus millonarias ganancias en la taquilla y que al menos a quienes sí conocen a este particular equipo de DC, ha dejado bastante contentos.  No obstante esta pésima recepción por parte de los profesionales del periodismo, más bien parece persecución en contra de los últimos estrenos para la pantalla grande de la compañía y hasta una verdadera campaña negativa de su competidora Marvel, ahora que por fin su rival se está poniendo las pilas para crear su propio universo fílmico, tras el estreno de Batman versus Superman y esta otra cinta; más todavía por estar claramente relacionada con los eventos de El Hombre de Acero y la que se acaba de nombrar (por no mencionar que la propia El Escuadrón Suicida, redondea en sus acontecimientos el conteo hacia la esperada versión de La Liga de la Justicia). Pues hay que ser sinceros, esta película posee bastantes virtudes que no pueden ser ignoradas y ello tanto en lo artístico, como en lo que viene a ser su condición como adaptación de una celebrada historieta.
     Antes de ir de lleno a la apreciación estética de esta obra, que sin dudas recomiendo y celebro, detengámonos en su argumento:
     Tras la aparición de Superman, Zod y Doomsday (bueno, la verdad es que nunca le llegan a llamar así en la cinta estrenada en marzo de este año, pero ese es su nombre) y todo lo que conlleva el conocimiento público de la existencia de metahumanos, ante la preocupación de hallar más sujetos con estos poderes que no tuviesen buenas intenciones, aparece alguien como Amanda Waller, encargada de crear una fuerza de choque contra estas amenazas…¡Y su idea justamente viene a ser la creación del Escuadrón Suicida, el que ella puede controlar a su antojo y considerando su visión particular de lo que es correcto para defender a su nación! Pues debe recordarse que este grupo está conformado en su mayoría por presidiarios (con distintos niveles de criminalidad, aunque todos ellos muy peligrosos), a los que se les ofrece la reducción de su condena si intervienen comandados por la Waller en misiones extremas y junto a su primer al mando, Rick Flagg (en el cómic, hijo del primer Flagg que apareció en la formación original del 59` del Escuadrón Suicida).  Debe saberse en todo caso, que alguien de corazón duro como Amanda está dispuesta a todo, incluso si ello significa conseguir sus objetivos, llegando incluso a actuar de una manera que para muchos sería despiadado; por lo tanto, controla a estos reos a través de un artefacto implantado en sus cuerpos y que detona una pequeña bomba mortal, con la cual se deshace de quien no la obedezca.


      La primera misión de este grupo viene a ser la de enfrentarse contra un enemigo, que por sí solos cada uno de sus integrantes serían incapaces de superar, siendo que además las fuerzas convencionales de defensa ni todas juntas podrían oponérsele: un ser de connotaciones sobrenaturales, algo por completo distinto a los villanos antes vistos.  Pues debe destacarse este punto, que hasta la fecha en lo que viene a ser los filmes basados en cómics marvelitas y deceístas, los villanos por lo general responden a patrones sacados de los moldes de la ciencia ficción, salvo en el caso de las dos películas dedicadas al Motorista Fantasma y a la que está por estrenarse sobre el Doctor Extraño (bueno, además de los vampiros de la trilogía de Blade, que igual pueden ser considerados como una raza aparte); por otro lado, de igual modo debe valorarse que en esta ocasión dicha encarnación del mal se haya bajo la figura de…¡Una fémina!
      Y para complicar todo, anda suelto nada menos que el Guasón, quien además tiene su propia agenda y en la que está involucrada una de las integrantes más hábiles del Escuadrón, la simpatiquísima (y loca como una cabra) Harley Quinn, su novia.
      Así que la labor de nuestros protagonistas, resulta ser bastante complicada, si en verdad desean salir bien parados en medio de todas estas fuerzas en pugna; más todavía porque muchos de ellos no están acostumbrados a trabajar en equipo y su propia personalidad errática les resulta otra complicación, a la hora de sacar adelante empresas que implican el trabajo en equipo (y confiar en otros).
       Tal como ya se dijo más arriba, este filme cuenta con un casting de lujo, ya que posee actores de sobra considerados como artistas de talento.  Comenzaré con uno de mis personajes favoritos, la sin par Amanda Waller.  Pues acá está encarnada por la actriz afroamericana Viola Davis, quien sin ser “bonita” como hoy en día se representa en los cómics a la lideresa del Escuadrón Suicida, con su fisonomía logra rescatar la imagen perfecta entre la Waller postcrisis y la que apareció con los llamados Nuevos 52.  Luego de la sobresaliente caracterización de tal mujer en Arrow, bien se podría decir que en este filme llega a ser su mejor encarnación para las versiones en carne y hueso del personaje.  Pues en ningún momento se le llega a ver algún punto flaco y cualquier tipo de gesto condescendiente; incluso en determinado momento del metraje, a más de un conocedor de las historietas puede llegar a sorprenderlo, ya que su frialdad pone duda su propia moralidad, tras usar cualquier medio para conseguir lo que desea.
      Luego nos encontramos con el igualmente siempre presente Deadshot, acá interpretado por la superestrella Will Smith, quien tiene a su haber un montón de títulos dentro de los géneros en los que se haya este filme (¿Será fanático de los cómics?).  Ahora bien, Deadshot nunca fue de raza negra y hasta cierto punto su elección para este papel puede resultar populista, debido a ese deseo ya exagerado de DC de tornar afroamericanos a sus personajes clásicos, vez que puede en sus adaptaciones de imagen real (basta con mencionar a Pete Ross en Smalville, la Gatúbela del filme con la preciosa Halle Berry y la más reciente Iris West en The Flash).  No obstante Smith hace tan bien su labor y el mercenario/antihéroe resulta ser tan carismático, que el lector acérrimo llega a perdonarles este desliz, pues pareciera que el formidable tirador siempre hubiese sido moreno (tal como en su momento pasó con el cambio de raza del villano Kingpin, bajo la imagen del fallecido Michael Clarke Dunkan, en el único filme dedicado a Daredevil).  Por otro lado, se debe destacar el desarrollo del tema de la paternidad de Deadshot, relación interpersonal que lo humaniza en las viñetas y por ende en esta cinta; de igual modo se rescata su nexo con Harley Quinn, el que en este caso más que ser una especie de atracción sexual, viene a ser una especie de simpatía fraternal hasta enternecedora.  Por razones obvias, en casi toda la película llegamos a ver el guapo rostro de Will (el que por supuesto vende más que todos los otros  que aquí aparecen), no obstante al menos en más de una ocasión nos llegan a dar en el gusto, mostrándolo con su máscara habitual de las revistas.


      De seguro para muchos (y para un servidor) el mejor personaje del filme, el más llamativo y esperado por todos los fanáticos, viene a ser nada menos que Harley Quinn; pues sin duda en cada una de sus intervenciones “se roba la película”, tanto por su belleza, su sensualidad y sus graciosas locuras.  Debe saberse que esta villana de conducta ambivalente (puesto que tal como queda demostrado en el argumento, a veces actúa de forma heroica), nació como un personaje secundario en la serie de culto Batman: La Serie Animada, de la mano de Paul Dini y Bruce Tim y que tras ganar popularidad, fue incorporada por fin dentro del canon oficial de los cómics deceístas.  Ahora bien, la apariencia que en la cinta posee, corresponde a la actual suya para las viñetas, puesto que el traje que antes ocupaba era otro, uno payasesco y hasta dulce, en vez del más sexy que aquí ocupa (no obstante para contento de los frikis, en una rápida escena es posible verla usando ese atuendo y junto al Guasón, en una pose sacada de la recordada portada de Alex Ross, para su debut oficial en la continuidad durante los eventos de la inolvidable saga Tierra de Nadie de Batman).  También destaca el origen que le dan acá a su locura, apodo y romance con el llamado Príncipe Payaso del Crimen, bastante fiel a cualquiera de los tres que escribió para ella Paul Dini (uno para la serie recién mencionada, otro para la historieta a la que ya me referí y un tercero para su estreno en el cartoon The Batman). La belleza y el talento de Margot Robbie a la hora de hacer su papel, le ha otorgado la promesa de tener su propia película como Harley Quinn, haciendo de protagonista el año que viene.
     Y es entonces cuando llego al Guasón, la gran némesis de Batman y que en el cine ya lleva cuatro interpretaciones diferentes, en filmes de distintas épocas y caracterizados de manera tan diversa entre uno y otro, siendo que cada aparición suya resulta memorable.  Pues en este caso le tocó a Jared Leto hacer de él, quien adelgazó bastante como para darle vida a un psicópata con apariencia esquelética y aterradora, tal cual es posible encontrarlo en varios cómics de renombre, como bien sucede con las novelas gráficas La Broma Asesina, Una Muerte en la Familia y El Hijo de Batman alguien cuya mueca cadavérica representa la imagen mortal de la muerte.  Llama también la atención en esta versión del Guasón su cuerpo lleno de tatuajes y su personalidad más propia de un mafioso sociópata, que lo diferencia del intelectual anarquista que se vio en Batman: El Caballero de la Noche, gracias al tristemente fallecido antes de tiempo Heath Ledger.
      La Encantadora es otra de las villanas famosas deceístas, quien también ha pasado por etapas heroicas, en especial durante su participación en el equipo mágico de Shadowpact.  Pues esta estuvo en la primera conformación del Escuadrón Suicida, cuando John Ostrander (quien una vez más tuvo su homenaje en pantalla al ponerle su nombre y apellido a un edificio, tal como se ve de manera rápida en una escena) relanzó al equipo en los ochenta; es así que participa en esta película con una apariencia aterradora, muy propia de los filmes de miedo y que en todo caso es la que en la actualidad posee en las historietas.  Uno de los puntos más llamativos de esta criatura, vienen a ser las ideas del trastorno de personalidad disociada y la posesión demoníaca que en ella se encuentran, temas abordados sin duda en este largometraje, ya que la Encantadora es un espíritu que se haya atrapado dentro del cuerpo de una mujer mortal y el que a veces toma la supremacía de su organismo con consecuencias inesperadas.
      Killer Croc es uno de los tantos enemigos clásicos del Murciélago, quien también estuvo en las aventuras comiqueras del Escuadrón.  Es así que acá no dejaron de usarlo, en especial por su aspecto monstruoso, si bien la estética que aquí posee se aleja del reptil humanoide, por cuanto eliminaron de él su hocico alargado y cola.  Si bien apenas posee diálogos, la gestualidad y el maquillaje del virtuoso actor nigeriano Adewale Akinnuoye-Agbaje, no deja de hacerse presente como uno de los personajes más llamativos de esta estupenda obra (debe saberse que Adewale antes estuvo en otra destacada cinta basada en historietas, si bien en una acerca de las historias marvelitas: Thor: Un Mundo Oscuro y también irreconocible en su figura).
      El Capitán Boomerang es uno de los villanos más famosos del universo DC, perteneciente a la atractiva galería de rouges de Flash, siendo que al igual que Deadshot y la Encantadora, estuvo en la clásica agrupación ochentera del Escuadrón escrita por Ostrander.  En esta ocasión se alejaron de su fisonomía de hombre maduro, haciéndolo más joven, poniéndole más barba y otorgándole mayor masa muscular; de igual modo le quitaron su personalidad más amargada e irónica, convirtiéndolo en alguien de connotaciones cómicas.  Lo único que realmente se puede extrañar de su aparición en esta película, es que prescindieron de su traje habitual tipo uniforme militar y que los boomerangs que usa parecen cualquier cosa, menos esa arma de origen australiano como él mismo.
      El Diablo es el tercer personaje de DC en usar ese nombre, tratándose siempre de un sujeto de origen latino.  En su última encarnación, también conocido como Chato Santana, se trata de un metahumano con el poder de la piroquinesis.  Pues el detalle más interesante de este miembro del Escuadrón Suicida, viene a ser que a través suyo se puede apreciar cierta faceta personal del director y guionista del filme, católico devoto, quien en más de una ocasión hizo alusiones directas e indirectas a su fe en el argumento; es así que a través del Diablo, encontramos las nociones de la culpa, la responsabilidad, el libre albedrío y la expiación, temas tan caros al catolicismo y a las historias de autores que abrazan el cristianismo.
       Luego vienen los dos héroes que forman parte del Escuadrón, comenzando por Rick Flagg, quien viene a ser el típico soldado profesional, eficiente y correcto (al menos en el guión), de modo que su conducta lejos viene a contrastar con la de sus compañeros.
       Por último nos encontramos con la superheroína nipona Katana, quien ya tuvo una muy destacada relevancia en la serie animada Cuidado con Batman y durante la tercera temporada de Arrow.  Pues acá también apenas habla y cuando lo hace por lo general es en idioma japonés.  Un aspecto muy atractivo respecto a la manera de cómo es abordada en esta ocasión, es que aprovecharon de utilizar su espada de poderes místicos, en la que las almas de quienes han muerto bajo su filo quedan atrapadas y de este modo una vez más se vuelve a utilizar el elemento sobrenatural en el argumento.
     Con bastante humor y mucha acción, el filme resulta ser toda un banquete para los amantes de los cómics deceístas, comenzando por sus primeros minutos, dedicados a los “orígenes secretos” de varios de sus protagonistas.  De igual modo resalta la relevancia que se le otorga a Batman, quien también aparece en su faceta como Bruce Wayne, nuevamente interpretado por Ben Afleck.  Asimismo hace un cameo otro importante integrante de la Liga de la Justicia y en la escena epílogo se ve una imagen de uno más de sus miembros.
      Luego de este regalo para el público y sus seguidores, DC nos ha dejado con las ganas de esperar lo que se viene el próximo año (nada menos que tres películas) sobre su naciente universo cinematográfico.  Solo basta con armarse de paciencia y fe de que no nos defraudará.


sábado, 6 de agosto de 2016

El (super) héroe que llevamos dentro.



            Tras el éxito del naciente subgénero de los superhéroes, a partir de finales de la década de treinta, gracias a la aparición de Superman, unas cuantas compañías quisieron subirse al carro del éxito y entre ellas la editorial Fawcett Comics atendió a este reto.  Es así que en  febrero de 1940 (en plena Edad de Oro de los cómics), lanzó la primera aventura de quien rápidamente conseguiría el estatus de toda una estrella en el medio: El Capitán Marvel (hoy conocido como Shazam por razones que ya se explicarán).  Creado por el guionista Bill Parker y el dibujante Clarence Charles Beck, fue inmediatamente tomado como una copia más del primer personaje de este estilo, el mismísimo Superman, debido al hecho de que seguía la idea de un hombre de fuerza descomunal(como si antes del Hombre de Acero no hubiesen estado Sansón, Heracles y Sigfrido, por no mencionar otros); no obstante tan solo en ese detalle radica el parecido entre uno y otro.  Fue así que basados en este mínimo parecido, los abogados de DC  llevaron al tribunal el tema por supuesto plagio, juicio que usando puras artimañas ganaron.
      Pues debe saberse que el Capitán Marvel en realidad no es un adulto, sino un niño llamado Billy Batson, bastante común como cualquier otro de la Tierra y no un extraterrestre tal cual el kryptoniano y similares.  No obstante dentro de su normalidad como ser humano mortal, radica el hecho de que posee el espíritu más noble del planeta, de modo que los desinteresados actos de este pequeño huérfano acapararon la atención del viejísimo mago Shazam, quien le otorgó los poderes con los cuales al pronunciar su nombre (¡Shazam!), es capaz de convertirse en un adulto de grandes habilidades. 
      De este modo el Capitán Maravilla (Captain Marvel en la lengua de Shakespeare) tiene su origen en lo sobrenatural, perteneciendo a una más rancia tradición que la de justicieros ligados a la ciencia ficción como el mismísimo Superman, el Detective Marciano y Hulk, que poseen capacidades (casi) como las suyas.  Además debe saberse que la palabra Shazam, es un interesante acrónimo formado por la primera letra del nombre de seis personajes míticos de la historia y quienes le conceden al también llamado despectivamente por sus enemigos  Gran Queso Rojo, sus propias habilidades: la sabiduría de Salomón, la fuerza de Hércules, la resistencia de Atlas, la resistencia de Zeus, el coraje de Aquiles y la velocidad de Mercurio.
      Considerando que originalmente el arte de la historieta apareció como una manifestación dirigida al público infantil (en especial por el prejuicio de que sus lectores eran solo personas pertenecientes a esta edad), el detalle de que el Capitán Marvel fuese en realidad un menor, quien podía cumplir la fantasía de convertirse en adulto de un momento a otro y hacer todo tipo de acciones prohibitivas para los pequeños, acaparó de inmediato la atención de este público cautivo; de este modo la proyección con Billy Batson era evidente.


     
      Con posterioridad DC (ni tonta, ni perezosa) compró los derechos del Capitán Maravilla y toda su interesante mitología a Fawcett Comics, la empresa que dio nacimiento a este y a la que le puso varios problemas legales por la supuesta copia  a su superhéroe más emblemático.  Es así que a partir de esta época, sus aventuras corrieron a cargo de esta otra empresa, si bien todo lo que ocurría en sus revistas correspondía a otra versión de la Tierra y no era la misma en la que transcurrían la vida de la Liga de la Justicia y demases.   Recién a mediados de los ochenta, gracias a la épica saga de Crisis en las Tierras Infinitas, que reorganizó el Multiverso DC por casi un cuarto de siglo, agregando a su panteón personajes comprados a otras editoriales como la Familia Maravilla, se le pudo ver codeándose junto al resto de los “grandes” de su segundo hogar.
      Pese a la antigüedad de la que data este superhéroe, la Casa de las Ideas le hizo jugar su propia mala jugada a DC y puso como marca registrada a un superhéroe salido de sus filas en la década de los sesenta: un alienígena que en la Tierra fue conocido como Capitán Marvel. A raíz de que el fallo quedó a favor de Marvel, DC ya nunca más pudo publicar en portada alguna tal nombre (razón por la cual si bien se seguía llamando igual, en los titulares se optó por usar la palabra Shazam).
      Debido al gran éxito del personaje, con el paso del tiempo aparecieron adaptaciones audiovisuales sobre este mismo, comenzando con las típicas matinees seriadas para la televisión y en blanco y negro (en tan solo 1941, o sea, solo un año después de su debut en las viñetas).  Luego en los setenta se estrenaron producciones televisivas de imagen real, que fueron bastante populares y recién a principios de los ochenta contó con su propio cartoon y que logró gran aceptación entre el público infantil al cual estaba dirigida; cabe mencionarse que considerando este aspecto, en ella se aprovechó de usar por primera vez en la pantalla a la llamada “Familia Maravilla”, compuesta por el payasesco Tío Marvel y los mucho más interesantes Mary Maravilla y Capitán Maravilla Jr., quienes compartían el poder de Shazam.
      No obstante tuvo que llegar el siglo XXI, para que por fin pudiese verse una versión animada del Gran Queso Rojo, más seria y acorde a estos tiempos.  De este modo, la primera vez en que el Capitán Maravilla deceísta intervino en una verdadera historia “inteligente”, fue en un famoso episodio del programa Liga de la Justicia Animada (2005), llamado Clash y donde hubo una pelea de antología entre los dos grandes forzudos de DC (¡Adivinen quiénes!).   Con posterioridad otro show basado en los cómics de DC, Batman el Valiente, utilizó en más de una ocasión al personaje, quien se codeó junto al Murciélago en muy divertidas aventuras.
       Siguiendo con la animación, pero en este caso con la hecha para la venta directa, como bien sucede con la serie de películas más bien dirigidas a un público de mayor edad, el Capitán Maravilla estuvo en Superman/Batman: Enemigos Públicos (2009), Liga de la Justicia: The Flashpoint Paradox (2013) y Liga de la Justicia: Guerra (2014), todas ellas basadas en famosas novelas gráficas.  Dentro de este listado debe agregarse el cortometraje de 2010 Superman/Shazam: el Regreso de Black Adam, una formidable historia que dejó con ganas de más a sus fanáticos, debido a la brevedad de su metraje y aun así gran calidad de su factura.
       Una vez que el personaje fue reintroducido con bombos y platillos, gracias a la mencionada Crisis en las Tierras Infinitas, luego del primer reinicio del DC, tuvo el honor de poseer su primera miniserie y nada menos de la mano de un guionista veterano como lo es Roy Thomas (1987); poco después en 1991, gracias a la labor de otro escritor de renombre, Jerry Ordway, se volvió a recontar sus orígenes.   Corría 1995, cuando la saga deceísta de ese año, que abarcó tanto el arco principal en una miniserie, como el de los ti-ens a través de las revistas de varios de sus personajes, Underworld Unleashed, lo tuvo dentro de sus figuras principales; en ella el demonio Nerón buscó conseguir el alma más pura de la Tierra: la suya. Asimismo, no se puede olvidar su decisivo papel en la poética obra titulada Kingdom Come (1996) y en el cual el futuro de la humanidad radica en los hombros del Capitán Maravilla, quien en esta historia alternativa es un adulto Billy Batson y a quien Lex Luthor le ha lavado el cerebro.  Luego de la mano de Geoff Jhons  en el guión y Andy Kubert en el dibujo, se vio otra versión alternativa (y bastante oscura) del Gran Queso Rojo, en la miniserie apocalíptica Flashpoint; pues en ella varios niños de distintas etnias y características, se unen para dar forma a un amargado justiciero.  El propio Jhons se dio el gusto de replantear al personaje, ahora llamado Shazam, en los Nuevos 52, el segundo gran reseteo deceísta; todo esto en una historia de apoyo dentro de las páginas de la Liga de la Justicia y la que sirvió para que luego el Capitán Maravilla se uniera a sus filas.
        Tras esta sencilla revisión de la trayectoria del Capitán Maravilla, en especial sobre lo que ha sido su paso por los cómics de los pasados treinta años, por fin llego a la novela gráfica que inspiró este post: ¡Shazam!: El Poder de la Esperanza (2000), la cual corresponde a una preciosa novela gráfica escrita por Paul Dini y dibujada por Alex Ross, en lo que vino a ser su tercera colaboración en una serie de anuales de lujo y usando a algunos de los personajes más destacados de DC.  Es así que en esta ocasión le tocó al Gran Queso Rojo, ser protagonista absoluto de una de esas obras de arte que dignifican el género superheroico y los cómics; justamente por el hecho de que guión y dibujo van de la mano para realizar un trabajo intenso, en lo argumental y lo visual.
       En este título se cuenta de manera muy breve, aunque clarificadora, el origen del Capitán Maravilla, dejando de manifiesto su especial personalidad, por ser en realidad un niño quien se encuentra detrás de tan imponente figura.  El argumento como otros de esta serie ideada por Dini y Ross, no se detiene en contar una historia de aventuras y acción, con grandes batallas y la aparición de villanos y monstruos (de hecho, solo aparece en una imagen uno de sus rivales más característicos, el Doctor Sivana, sin embargo, ese es un detalle expuesto solo para los lectores más duchos en su mitología).  En cambio lo que sí se presenta en este caso, es una trama acerca del camino interior que vive todo héroe (o superhéroe) y en lo que viene a ser la reafirmación de su papel en el mundo y la consecución de la plenitud tras asumido dicho rol.  En este sentido el título de la historieta, que implica la oración El Poder de la Esperanza, ejemplifica en un 100% el carácter del personaje y de sus colegas, quiénes representan sin duda la posibilidad de un mundo mejor al existir voluntad y deseo de hacer el bien (algo que por proyección desde una obra de ficción, en realidad está  abierto a cualquier persona en el planeta).
         Billy Batson y su alter ego quedan expuestos como alguien sensible, en especial por tratarse de un niño, una persona que pese a todo lo que ha vivido mantiene su inocencia y dulzura, lo que lleva al conflicto que se le presenta en las páginas de este cómic: la duda sobre la validez de la labor realizada y el destino que le concierne a uno mismo.  Empero no se trata de una concepción determinista, acerca de la razón sobre por qué estamos acá, si no que todo se trata (tal como queda de manifiesto en el guión) del libre albedrío y el deseo real de querer hacer algo con nuestro paso por la vida: en otras palabras, sobre el poder de nuestras decisiones.
          La misma naturaleza infantil del Capitán Maravilla, hace que este mantenga una mayor identificación con otros de su edad, lo que se expresa a través de una muy emotiva visita del superhéroe a un hospital para pequeños.  Pues es a partir de esta acción, que el personaje obtiene una lección de peso y que también a nosotros nos llega como avatares de esa humanidad, que simboliza alguien como Billy Watson y su identidad secreta.  Los momentos más emotivos de esta historieta, se hayan justamente a partir de su llegada al centro médico y donde se expresa más que nunca la maestría de Alex Ross para representar toda una gama de emociones, a través de su estilizado y  realista dibujo, que bien puede llegar hasta el corazón del lector (no puedo negarlo… ¡Lloré más de una vez con este cómic!).
           El formato de esta obra y el resto de las que componen la serie creada por Dini y Ross, sobresale entre las ediciones regulares de DC, ya que posee un tamaño mucho más grande, como si fuera un libro de cuentos de hadas tradicional e ilustrado.  Este estilo tan “artístico” se puede observar en el detalle de que sus imágenes, ya no están divididas en las habituales viñetas, si no que presentan una acuarela que puede abarcar toda una página o dos; del mismo modo hay casos en los que los dibujos se hayan uno junto al otro, en lo que son escenas de la vida de su protagonista.   El texto escrito que acompaña a las ilustraciones, se aleja por completo de los globos de diálogos, ya que lo que llegamos a leer viene a ser nada menos que la propia narración en primera persona del protagonista, quien no solo nos cuenta su historia, sino que también comparte con nosotros sus hondas reflexiones.
            Luego de leer y apreciar una obra como esta… ¿Quién sería capaz de negar la calidad artística de tan magnífica obra? 

A mi humilde parecer...Una de las ilustraciones más hermosas y cargadas de sensibilidad de esta perla del cómic "superheroico".

domingo, 3 de enero de 2016

El cómic de superhéroes llevado a su máxima expresión.

Ilustración completa para la portada del volumen 1 de Kingdom Come
     Durante el transcurso de 1996 se publicó primero en cuatro partes y posteriormente en un solo tomo, la novela gráfica Kingdom Come (en español La Llegada del Reino), obra perteneciente a DC Comics, escrita por Mark Waid y dibujada por Alex Ross.  Apenas salió a la venta su primer número, causó sensación, tanto entre la inmensa legión de seguidores deceistas, como de la crítica, quiénes no tardaron en darle la categoría de (si no la mejor) una de las más bellas y perfectas historias del género superheroico; ello gracias tanto a la calidad de su argumento, como a la de su dibujo. 
     Como de Alex Ross ya me referí en este anterior texto, ahora le dedicaré unas cuantas líneas a Mark Waid, el otro artífice de esta joyita que no deja de emocionarme tras haberla releído recientemente, luego de mi primera lectura de este título, allá por los primeros años de mi época universitaria (ahora más viejo y, por ello, menos ignorante, como también más sensible que antes):
     Waid (Estados Unidos, 1962) está considerado hoy en día como uno de los grandes escritores del cómic.  Es así como una característica de las historias de su invención, resulta ser el interés que posee hacia la ciencia, usando todo tipo de referencias a ella, ya sea reales, como ficticias; es así como que desde niño es un ferviente lector de ciencia ficción, teniendo nada menos que a Harlan Ellison como a uno de sus autores preferidos.  Por esta misma razón, por lo general los personajes que ha tomado en sus manos tanto en DC como en Marvel, han estado fuertemente ligados a lo científico y la fantasía científica, ya que como él mismo ha declarado no se siente a gusto con la fantasía pura.  En DC su etapa a cargo de Flash es considerada como una de las mejores del personaje, siendo el artífice del apogeo del tercer Velocista Escarlata, Wally West; asimismo en su revista creó el concepto hoy tan importante de la Speed Force, una especie de energía extradimensional, responsable de los poderes de todos los velocistas de DC.  Por otro lado, en Flash introdujo al popular personaje de Impulso, el nieto del futuro de Barry Allen, el segundo Flash y del cual luego se encargó de guionizar su propia revista.  A su vez estuvo detrás del argumento de Superman: Legado, una de las mejores historias del Azuloso y en especial de las que han revisitado sus orígenes y primeros años, tomando además como novedad elementos de la serie de televisión Smalville, tan exitosa por aquellos años y todo con el objetivo de actualizar al superhéroe.  Por parte de Marvel, célebre es su periodo a cargo de nada menos que de los 4 Fantásticos y en el presente destaca lo que ha hecho con Daredevil, lo cual le ha otorgado nuevos premios a la compañía y a él mismo; es así como gracias a su labor, el llamado Hombre sin Miedo, continúa siendo uno de los personajes más rentables y alabados en el medio.   En DC también son recordados con aprecio sus trabajos para la Legión de Superhéroes, mientras que en Marvel  bien considerada es su contribución a las andanzas del Capitán América.

Ilustración completa de Alex Ross para la portada del volumen 2.
     ¿Y de qué trata Kingdom Come precisamente? Pues este título de claras reminiscencias religiosas y en especial bíblicas (además de apocalípticas, en el sentido más estricto de la palabra) trata acerca del fin del ficticio mundo DC.  No obstante ello no significa necesariamente  la destrucción del planeta Tierra y del universo, sino que más bien se refiere al paso de un mundo nuevo, tras la crisis correspondiente y que da origen a este nuevo periodo de esplendor.  Entremedio, como bien corresponde a toda historia que se prime de apocalíptica, encontramos el agregado épico que implica un gran despliegue de personajes, entre representantes del bien y del mal, donde además no puede faltar la presencia de una fuerza superior (divina), digamos, incluso por sobre los mayores superhéroes y villanos del orbe.  Por lo tanto el “reino” esperado según el título de esta obra y su argumento, se refiere a la idea de un mundo mejor y en clara alusión al concepto cristiano del término, al regreso de Jesús a la Tierra (el Salvador, que en este caso se encuentra representado por lo antiguos miembros de la Liga de la Justicia). 
     Es en este aspecto religioso de una obra tan “gringa” como esta, siendo que los superhéroes nacieron en Usaca misma, que llama la atención esta preciosa novela gráfica de redención, llena de citas textuales provenientes de la Biblia y donde uno de sus mayores protagonista viene a ser un hombre común y corriente, en concreto, un pastor de iglesia (temática que por lo general es poco abordada en este tipo de obras, quizás debido a su carácter masivo, que las hace descomprometerse de cualquier ideología teológica).  Pues es bajo la figura de un sujeto como este, alguien que además a su manera también ha servido a la luz como los justicieros de trajes y nombres rimbombantes, que radica el juicio “universal” al que se enfrenta en sus páginas la humanidad.  En otras palabras, lo que nos lleva a reflexionar sus viñetas es a preguntarnos qué tiene de valioso y trascendente nuestra especie, qué merece o no permanecer en el tiempo; una pregunta que tantos hombres de fe (incluso alguno no tanto) se han hecho a lo largo de las eras.
      La trama comienza con un anciano nostálgico acerca de lo que ya fue, cuando todo era más sencillo y todavía abundaba la creencia en Dios, mientras tanto que la línea divisoria entre héroes y villanos estaba clara…Pues ahora una nueva generación de supuestos justicieros se ha propagado por todos lados y hacen tanto de juez como de ejecutor, provocando más violencia y muerte que los criminales que persiguen; de hecho, los hombres y mujeres sin ápice de habilidades extraordinarias, son meros peones en las constantes batallas entre los poderosos, mientras el resto libra sus batallas ignorando qué les sucede a los demás y que tienen la mala suerte de cruzarse en su camino.  En cuanto a los viejos superhéroes y que alguna vez fueron el ápice del valor de la raza humana, se han retirado cada uno a sus cuarteles, tras desencantarse  del pueblo, cuando este recibió con aplausos a héroes menos virtuosos. 

Ilustración completa de Alex Ross para la portada del volumen 3.

     Es entonces que hasta la presencia de este pastor llega nada menos que el Espectro, personaje tradicional de DC y que desde su creación en plena Edad Dorada de los cómics, representa nada menos que la ira de Dios, enjuiciando a los malvados y castigándolos con atroces tormentos.  Pues este ser de connotaciones divinas (o más bien angelicales), le pide al pastor que lo ayude en su labor de saber si la humanidad merece o no una nueva oportunidad.  De este modo ambos comienzan un viaje por el plano espiritual, a través del cual son testigos de lo que está sucediendo con este actual orden.  Mientras ello sucede, aprovechan de dar su punto de vista acerca de lo que está pasando y el actuar de quiénes vigilan. Así es como los lectores nos enteramos en qué va el acontecer del universo DC, en esta realidad perteneciente a los llamados elseworlds y donde se nos muestra a sus personajes viviendo en un escenario distinto al de la continuidad tradicional.
     El periplo de este hombre junto al Espectro, revisando escenas claves en la conformación del actual mundo, recuerda a todo un clásico de la literatura como resulta ser Un Cuento de Navidad de Charles Dickens. Ello justamente al tipo de viaje que hacen ambos, un ser humano normal y un espíritu superior que lleva al primero a revisar la historia para identificar las causas del presente, sin intervenir supuestamente en el curso de las cosas, mientras ambos analizan lo que ha pasado.  No está demás decir que para el pastor de este cómic, un anciano como Ebenezer Scrooge, todo esto se transforma en una verdadera revelación y/o epifanía.
     Al poseer una magnitud operística el argumento, con todo un desfile de los personajes deceistas más emblemáticos (si bien la mayoría de ellos algo diferentes, tras tratarse de sus versiones ya “mayores,” respecto a cómo los conocemos normalmente), buena parte de la acción se centra en la llamada Trinidad: Superman, Batman y Wonder Woman.  Cada uno de estos ha seguido su existencia por separado tras el actual orden, tal cual los otros paladines de antaño; no obstante cuando los eventos los llevan a unirse de nuevo, una vez más se transforman en los cabecillas de la paz y la justicia.  Un cuarto superhéroe del pasado toma un rol preponderante en todo esto, el Capitán Marvel, si bien su destino en apariencia se distancia de quienes fueron antiguamente sus aliados.
      Como bien se decía en el párrafo de arriba, cada miembro de la Trinidad tuvo sus motivos para abandonar la vida pública, siendo Superman lejos el más afectado con su pasado.  Pues en esta historieta, dicho episodio apenas fue esbozado (si bien quedó más que claro su sentido dramático), lo que muchos años después de aparecida la obra original, en 2009,  fue por fin retratado en el one shot (tomo único) JSA Kingdom Come Special “Superman”, hecho por completo por Alex Ross (ya que hace rato que se había enemistado con Mark Weid).  
     Asimismo tras el agridulce final de Kingdom Come, se quiso cerrar la historia con un Epílogo que fuese más esperanzador y ello se logró con creces al incorporarlo en la edición compilatoria, que sus mismos autores hicieron para esta nueva edición.  Cabe mencionar (sin querer hacer spoilers al respecto, para que la gente disfrute por su cuenta este emotivo agregado) que en el lugar que aquí aparece, se hace un sinnúmero de homenajes a los cómics antiguos de DC, mostrando de manera muy inteligente algunas de las portadas más recordadas de esta editorial (¡A ver cuántas llegan a reconocer!).
     Volviendo al año 2009, se incluyó en Justice Society of America - Vol.2 - No.22 un segundo epílogo, transcurrido tiempo después del anterior, esta vez coescrito por Geoff Jhons y Alex Ross.  Todo esto, puesto que al final se incorporó la realidad de esta novela gráfica al llamado Multiverso DC, correspondiendo este a la Tierra 22 y fue así como el Superman de dicha obra llegó a cruzarse con los personajes de la Sociedad de la Justicia.
     Retrocediendo en el tiempo, en 1999 Mark Waid trató de hacer una secuela directa de Kingdom Come, no obstante se encontró con la negación de Ross para participar en el proyecto, por lo que se avocó a terminarlo junto a otros dibujantes en una miniserie de 8 números.  Dentro de los artistas que dieron su aporte a esta miniserie, lejos los que más destacaron son Frank Quitely (habitual colaborador de Grant Morrison) y Ariel Olivetti.  Sin embargo la técnica preciosista de Alex Roos se echó de menos, al comparar su estética de con la de sus colegas, que quedaron opacados por lo hecho con anterioridad. La recepción de dicho trabajo no fue demasiado buena y al final se decidió considerarla como una obra aparte (si bien relacionada) con aquella que la inspiró.  Esta novela gráfica recibió el nombre de The Kingdom.
     Como dato curioso, hay una segunda lectura detrás de la obra maestra de Waid y Ross, pues en aquella época el mundo del cómic superheroico estaba siendo remecido por una seguidilla de historietas más violentas, en las que primaba el dibujo por sobre los argumentos sólidos (según la opinión de muchos expertos en el tema).  Todo ello fue causado por la creación del sello Image de Todd McFarlane y compañía, del cual su personaje más popular lejos ha sido el atormentado Spawn; pues de esta editorial y de su sello Wildstorm, salieron varios títulos subidos de tono y ante su fenómeno DC y Marvel respondieron creando sus propios personajes de ese estilo u otorgándole a otros más antiguos y en esa variante, mayor protagonismo.  Es así como en DC apareció Hitman, mientras que durante un tiempo tomó el manto del Murciélago (es decir, hizo de Batman) otro justiciero de personalidad desquiciada (hasta que luego en su propia revista logró el equilibrio y la redención) Azrael; a su vez se potenció a Deathstroke y a quien se le dio también propia colección.  En tanto en Marvel fue la oportunidad del clásico Castigador de estrenar serie, lo mismo que del mutante Cable, por no mencionar el surgimiento del popular Deadpool, entre otros.  Eran años de superhéroes y antihéroes de rictus duro, músculos hipertrofiados y dispuestos a todo con tal de hacer su justicia, una especie de Far West postmoderno.  Por lo tanto, Kingdom Come fue la respuesta de los superhéroes clásicos a toda esa generación ultraviolenta y cínica, ya que al final de sus páginas quedó sin dudas clara la supremacía de los viejos ideales comiqueros.

Ilustración completa para la portada del volumen 4. 
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