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miércoles, 29 de mayo de 2019

Pecados de Omisión. SEXTA PARTE.


1- Visiones Nocturnas: Martínez Roca fue una editorial española que en los noventa publicó preciosos tomos de ciencia ficción, fantasía y terror, de grandes autores. Dentro de lo mejor de su propuesta, estaban sus coloridas y llamativas portadas, hechas exclusivamente para el lector de habla hispana y que seguían la rancia tradición gringa de atraer al posible lector con dibujos llamativos (algo que de manera lamentable, las empresas del rubro española y latinas tienden a evitar, ya sea para no pagar a los artistas que se dedican a ello o por creer de forma errónea que algo así rebaja el nivel artístico de la obra en sí).
      Durante esa época gloriosa, MR (sus siglas) sacó un montón de antologías, muchas de ellas premiadas. Solo cuando ya tuve cierto poder adquisitivo, una vez que me hice independiente, pude adquirir algunas de estas joyitas; aunque ello cuando se acercaba ya el declive de la empresa. Fue así como a mi querida Librería Chilena (en la que compro desde que era adolescente), llegó una tremenda partida de varios de sus títulos. Mi amigo Marcelo López, de quien ya me he referido varias veces por acá (aunque el muy desgraciado apenas me lee y mucho menos me comenta), me dio el dato y nos fuimos juntos a ver qué les había arribado...¡Era como para tener un orgasmo de pura dicha! De inmediato le eché el ojo a unos tres títulos y a lo más me alcanzaba como para llevarme uno no más. Pero Marcelo (Marlo para los más cercanos), mucho mayor que yo y quien ya ganaba su sustento, tuvo el bello gesto de prestarme dinero y de ese modo me pude ir muy contento. 
       Pero había quedado una antología que preferí dejar para otra ocasión y eso que conocía desde hace un tiempo a los tres autores que contribuyeron para sus páginas: George R. R. Martín, Dan Simmons y, mi predilecto, Stephen King. Yo ya sabía de ese volumen gracias a mi preciada revista Fangoria, que compraba desde mi etapa escolar; a su vez no me era desconocido el nombre del antologista, el estudioso Douglas E. Winter, de quien aún estando en el colegio adquirí otra valiosa colección. Y, sin embargo, dejé pasar el tiempo en conseguírmelo, hasta que inexorablemente desapareció de estos lares.
      La lista de textos que comprenden dicho volumen, incluye cuentos y novelas cortas por cada autor, siendo que de King dos de sus narraciones de allí no se encuentran en otras ediciones en castellano (¡Más encima una de ellas trata el tema de los universos paralelos, de entre mis favoritos!). Uno de los cuentos de Simmons fue adaptado para la serie televisiva Monsters, que nunca he logrado ver y en cuanto a la novela corta del "perro" de Martín (¿Hasta cuándo nos va a tener esperando los dos últimos tomos de Canción de Hielo y Fuego?), creo que se trata de una obra de licantropía magnifica.


2- Observadores del Pasado: La Redención de Cristóbal Colón de Orson Scott Card: Por estas fechas está de cumpleaños otro amigo "histórico", Iván Piñeyro, específicamente el 2 de junio. Como un socio más en ñoñerías y en especial con quien comparto el amor por la literatura de ciencia ficción, vez que me toca saludarlo por "el Día de su Nombre", hago lo posible por obsequiarle un buen libro u otro detallito que podría gustarle.
       Me encontraba yo en mi primer par de años laborando como profesor y aunque la paga no era muy buena, atesoraba mucho lo que ganaba...Así que cada cosa que compraba era doblemente valiosa para mí, en especial si lo hacía para dárselo a alguien que para mí fuese importante. Aquella vez estaba de nuevo de vuelta en la mentada Librería Chilena, el lugar ideal para muchos de mi círculo, a la hora de conseguir a buen precio un libro valioso y que uno sabe que su destinatario lo sabrá apreciar. Yo ya antes había gozado en demasía mi primera lectura de El Juego de Ender, así como vi en la fascinante colección de mi amigo varios otros facsímiles de Card, en Inglés eso sí, que él siempre me estuvo recomendando. Pues no dudé en llevarme conmigo esa novela sobre viajes en el tiempo (otro tópico que me agrada demasiado), aunque no para mí. Se trataba de una bella edición de la Colección Nova, el prestigioso catálogo de ciencia ficción y fantasía dirigido por el maestro Miguel Barceló, el cual además acostumbraba acompañar sus títulos con pulcra presentaciones de los autores y aclarantes análisis del libro según correspondiera, siempre de forma amena (quien para pena nuestra, dejó de llevar en sus manos tal proyecto no hace mucho, no sé por qué razón). Creo que fue una de las pocas ocasiones en que no pedí dos ejemplares, el otro para mí; algo que dejé de hacerlo, tras perder esa oportunidad única de tener también para mí dicho libro. Nunca más tuve entre mis manos tal texto, de quien hoy en día considero mi segundo escritor fetiche.


3- Hellboy, Casos Aún Más Insólitos: ¡Tanto que adoro al diablo rojo de buen corazón y enemigo acérrimo de las fuerzas de la oscuridad sobrenaturales y apenas he leído historias suyas! Tengo en mi colección unos pocos cómics donde aparece y en su mayor parte lo que más he disfrutado suyo, han sido sus dos primeras películas de imagen real y sus dos filmes de animación (con pena digo, que no alcancé a ver en el cine su rebot, que acá duró menos que un candy). Sin embargo, pude ser dueño de un pequeño tomo, aunque significativo, de cuentos suyos realizados por varios autores, uno de ellos nada menos que Frank Darabont (¡Sí, el mismo realizador detrás de algunas de las mejores adaptaciones para la pantalla grande de la literatura de Stephen King, entre ellas Sueños de Fuga y La Niebla!). 
      Este "librito" que alcanza a poco más de 250 páginas, posee ilustraciones nada menos que del creador del personaje: Mike Mignola. Ille tempore lo tuve en mis manos y pude pagar por él, que estaba en una pequeña repisa junto a otros títulos de la colección de la Editorial Norma, que lo había sacado a la lengua de Cervantes; pero vez que iba a la Librería y Distribuidora Antiyal (sitio que ya ha sido mencionado por mí, al menos una vez en esta serie de posts), era para gastarme la plata en historietas y solo una o dos veces ocupé lo que tenía en una obra literaria; por lo tanto los libros quedaban en segundo plano para mi durante esas excursiones.
       Como ya ha pasado en ocasiones de este tipo, el tomo fue descatalogado y me quedé con el deseo frustrado de hacerlo mío.


4- Marfil de Mike Resnick: Creo que les he contado en ocasiones anteriores, de mi antiguo grupo ñoño de Acronía, una especie de club informal del cual fui uno de sus fundadores y que originalmente pensábamos sacar algún tipo de publicación dedicada a la ciencia ficción y géneros hermanos. Al final la amistad prevaleció durante años y los únicos proyectos que concretamos fue juntarnos para ver alguna peli o serie de nuestro gusto, además de comer algo rico. Hoy en día de esa gente, de los que conocí para cuando se gestó todo, solo me quedan mi amigo Marcelo López, de quien ya saben bastante ¿No?; como también Leonardo Navarro, a quien creo estaba destinado ser su amigo, pues antes nos pillamos en varias actividades de este estilo (de hecho, ahora que recuerdo bien, fue cuando por esos días fui a ver Entrevista con el Vampiro al cine, que me encontré de nuevo con el "Hobbit-Panzón-Austral", como me gusta llamarle, quien me dio el dato de la cita).
       Estábamos en el Centro Cultural de España un día de diciembre de 1995, poco después de terminar mi segundo año en la universidad, en un evento ñoño que por aquellos tiempos era casi lo único de su tipo que hacía por estos lares (la Comic Con era algo de lo que solo sabían los más sofisticados, o sea, quienes por lo general habían vivido en el extranjero o viajado allá). Recuerdo que había terminado una mesa redonda o conferencia, ya no sé de qué y nos quedamos charlando unos cuantos del público, junto a uno o dos de los conferencistas. De allí salió la idea de reunirnos fuera, para charlar más sobre los temas que nos apasionaban y uno de los presentes, Rodrigo Yuri (al que no veo desde, creo, el siglo pasado) ofreció su casa para celebrar la junta. Para que me reconocieran, dije que iba a llevar conmigo un tomo en tapa dura, Sueños de Robots de Isaac Asimov, que nos juntamos en una estación del metro. Estaba comenzando las vacaciones de verano, que era principios de enero, y, de ese modo, comencé unas de mis mejores temporadas estivales y de ocio de mi vida; junto a nuevos y valiosos amigos, que se irían agregando ese mismo año.
      Yo entonces apenas conocía unos cuantos autores de ciencia ficción y, en cambio, Rodrigo Yuri era ya toda una eminencia. Este de uno de los escritores que más nos habló, fue de Mike Resnick, quien se notaba lo tenía por completo encandilado y al punto de traducir él mismo algunos de sus cuentos para un fanzine en el que colaboraba. Supuestamente dicho artista, ni siquiera había sido llevado de manera profesional a nuestro idioma.    
       La verdad, es que ignoro cuánto tiempo pasó desde aquella ocasión, pero unos años después en la Librería Universitaria me encontré una bella edición de lujo y a un precio increíble (por lo barato, digo) la novela Marfil de este señor. Se trataba de uno de los últimos títulos, que sacó la hoy extinta editorial española Ultramar, la cual sacó un montón de obras del género y de puros artistas consagrados más encima (de esa colección es que yo tengo Duna, que mi papá me compró por aquel entonces cuando cursaba el último año del colegio...Pues yo le dije que debía leerlo para la clase de Castellano, je). 
      No tengo idea de qué se trata el mentado texto, pero lo que sí tengo muy claro, es que aquella ocasión fue otra de las veces en la que me puse más tonto de lo acostumbrado y siendo que me alcanzaba la plata para comprármelo, no lo hice...Y aquí me tienen ya cerca de mis 44, haciendo otro mea culpa de uno de mis tantos Pecados de Omisión.
      Ahora en que fuerzo más mis recuerdos, puedo traer la imagen de Rodrigo contándonos de que sus obras (desconozco si todas, aunque sí puedo decir que una buena parte de ellas, según nos afirmó nuestro anfitrión) trataban sobre tribus africanas...¡Viviendo en otros planetas! O algo así. Ante una premisa como esa, que resultaba totalmente novedosa para alguien como yo, que solo sabía de anglosajones y japoneses en el futuro, se trataba de una propuesta que no podía ser más atrapante; además, la pasión con la que Rodrigo exponía, con facilidad lograba transmitirte su aprecio por estas historias.
       Por cierto... ¡Nunca he leído a ese escritor!
      Tanto ejercicio de la memoria, para decir unas pocas palabras del libro en cuestión; aunque no voy a negar, que ha sido un bello paseo por los vericuetos de mi pasado.

martes, 29 de agosto de 2017

Entretenida, pero no por ello deja de ser una gran decepción.


ADVERTENCIA: Escribí esta entrada especialmente para aquellos que han leído la saga de LTO de nuestro querido Stephen King, que para quienes no lo hayan hecho o poco interés tienen en este autor, estas palabras les pueden parecer poco atractivas.

     Las palabras que dan título a este post las pensé bastante a la hora de ponerme a escribir acerca de mis impresiones sobre un filme que esperé, que esperamos por décadas los seguidores de Stephen King, y en especial quienes adoramos su famosa saga épica de fantasía oscura conocida como La Torre Oscura.  Pues mucho tuvo que pasar para que se concretara el proyecto largamente aplazado de llevar a la pantalla grande (o a la chica) esta serie de libros, que está considerada entre las obras más importantes de su creador.  Fue así que se bajaron en el camino importantes nombres como J. J. Abrams (director y guionista), Ron Howard (director y quien al final quedó como productor) y Javier Bardem (actor principal), para que al final nos encontráramos con una obra que pareciera salió demasiado rápido  y que más encima pertenece a un cineasta desconocido para la mayoría (Nikolaj Arcel), que por muchos premios internacionales que haya recibido, al parecer no se siente muy a gusto en el género al que corresponde una obra como esta…
      …Pero vamos por partes mejor…
      ¿¡4 guionistas nada menos que para armar una historia “alternativa” de poco más de una hora y media!? Me cuesta creerlo, más cuando entre ellos está alguien que respeto como Akiva Goldsman, uno de los artífices de esa  joya de la televisión que es Fringe (a excepción de su última temporada, claro).  Y es que habiendo tanto material original para sacarle provecho, pareciera que los responsables no supieron qué hacer con ello, nunca se pusieron de acuerdo con qué tomar y al final solo se quedaron con las migajas de una tremenda historia, que apenas llegaría al 10% de lo que ideó Stephen King por casi medio siglo de su vida.  Pues debe saberse en pocas palabras que para quienes esperábamos la traslación al séptimo arte de estas narraciones, ya sea del primer libro editado (El Pistolero) o de su precuela (Las Pequeñas Hermanitas de Eluria) o de los varios flashbacks entre medio de sus múltiples entregas, en realidad esto nunca sucedió y al final lo que llegamos a tener frente a nuestros ojos es una obra por completo distinta a lo que conocemos.  Así que hay que pensar mejor que la cinta no se hizo pensada para nosotros, sino que para el resto del público, que por supuesto apenas sabe de estos escritos o que para nada se ha leído algunas de sus entregas.

      Lo que más me molesta es que hay grandes filmes o películas hechas para la televisión y hasta miniseries e incluso series que toman sus propios rumbos y que hacen sus grandes cambios a la hora de ser adaptaciones de una ficción kingniana y  de las que nadie puede negar su calidad estética.  De tal modo dentro del primer apartado podemos mencionar verdaderas joyitas como lo son El Resplandor de Kubrick, Carrie de Brian de Palma, Misery de Rob Reiner o cualquiera de los tres largometrajes que ha hecho Frank Darabont de los textos de su amigo (La Redención de Shawshank, La Milla Verde  y La Niebla), mientras que en el segundo encontramos Salem`s Lot del recientemente fallecido Tobe Hooper (ya se viene post dedicado a este) y la más reciente 22/11/63 del mencionado J. J. Abrams; mientras que programas como La Zona Muerta y Haven ya son de culto. Razón por la cual tampoco pido una copia calcada a las páginas leídas, que para algo uno tiene imaginación, sin embargo sí pido respeto a nosotros los lectores constantes y en especial a la materia prima de la que se nutren superproducciones como esta.  Sé muy bien que un filme es una obra autónoma en sí, en cuanto a que cuando está basada en una historia previa; no obstante en el caso concreto de la película que hoy nos reúne, estamos hablando para ser exactos de una versión tan libre del material original, que me cuesta no sentirme traicionado.
      ¿Y a Stephen King le gustó este filme? Yo creo que solo fue caballeroso en quienes depositó su confianza y de paso siguieron engrosando su cuenta bancaria (que además le prometieron secuelas y hasta series de TV relacionadas); aunque tampoco tengo que estar por completo con lo que dice y hace mi escritor favorito, que para nada es ley en mi vida todo lo relacionado con él.
    Mucho me costó hacerme a la idea de un Rolando negro, que en todo caso racista no soy (pues entre mis personajes favoritos de ficción hay hartos de color, tal cual Tormenta de los X-Men, así como entre mis actores predilectos hay unos cuantos como Morgan Freeman o Samuel L. Jackson), pues ya me había ilusionado con alguien como Bardem haciendo del último del linaje de los Eld y bien tengo claro que cuando King creó a este personaje se inspiró en nada menos que Clint Eastwood (además de haberme acostumbrado a las distintas ilustraciones hechas para los libros y los cómics). Pues algo que me molesta mucho en estos gringos es lo extremistas que son y ello se ve hasta en el mundo de la ñoñería, donde ahora por dárselas de pluralistas llegan a exagerar con eso de ser políticamente correcto, como ya pasó con la igualmente decepcionante Spider-Man: Regreso a Casa (¿Asgardianos afros? Nunca voy a olvidar la sorpresa de Heimdall con tales atributos, interpretado por el mismo Idris Elba en la saga de Thor cinematográfica). Sin embargo opté por no ponerme tan dogmático e intransigente, además de que encuentro un buen actor a Elba…
No me aguanté las ganas de sacarme
una foto con este Rolando "alternativo",
que su traje fue lo que lejos más me gustó.
     Pero cuando llegué a ver la “dichosa” cinta, a medida que su cortísimo metraje se fue desarrollando, me encontré con un montón de detalles que me molestaron: En primer lugar le dieron una caracterización por completo distinta a su villano, el Hombre de Negro, acá bajo el trabajo de Matthew McConaughey, convirtiéndolo más en un mafioso, que en el sujeto misterioso del texto literario (ello obviamente para “enganchar” con el auditorio masivo).  Esta idea del gánster queda clara al otorgársele toda una organización de monstruosidades a su disposición para conseguir su objetivo; además trataron de convertirlo en un villano “simpático” con sus fechorías y diálogos, carente de la sublimidad que posee en la obra de King.  De igual manera no dejaron de darle demasiada relevancia a este villano, olvidándose de que el viaje emprendido por nuestro héroe va más allá de enfrentarse a este una y otra vez. 
      Luego tenemos lo que pasa con Jake, el niño que se ha convertido en el nuevo compañero del pistolero.  El filme comienza teniéndolo como centro del argumento y solo después aparece el verdadero protagonista.  Además hacen que sea este chiquillo quien termina por hacer que cambie Rolando, de pasar de una supuesta idea absoluta de venganza, a la gran cruzada que en realidad emprende para salvar a la Torre Oscura y con ello proteger el multiverso.  A través de esto me parece que le quitan valor a un arquetipo como Rolando, quien pierde heroicidad en esta adaptación, para convertirse en antihéroe, al no empezar con la determinación mesiánica que el resto le conocemos.  Al final terminan por centrar todo en la relación de padre-hijo entre el hombre y el muchacho, obviando un momento tan memorable en el primer libro, como cuando Rolando, obsesionado con su misión, decide sacrificar al chico.  De este modo se dejaron de lado varios de los momentos más recordados de la novela primigenia.
       De que entretiene este filme lo hace, pero se trata de una historia ligera, que no tiene gran espectacularidad que digamos.  Tiene buenos diseños, aceptables actuaciones, una agradable banda sonora y en general un trabajo técnico de calidad; no obstante teniendo en cuenta todo esto, ello fácilmente lo encontramos hoy en día en cualquier producto más barato (como cualquier episodio de alguna serie actual que nos guste, como Juego de Tronos).
       Originalmente tras salir de la sala de cine quedé satisfecho y me hice la idea de que iba a escribir una entrada alabando, pese a todo, esta Torre Oscura; no obstante he tenido tiempo para meditar al respecto y bien les digo a sus responsables…¡Así los pille Nyarlathothep!  Las versiones gráficas son lejos mucho más satisfactorias que este constructo mal orquestado.  En su momento pensé que con una versión extendida de la película se podían arreglar tantos entuertos; sin embargo ya no me siente muy dispuesto, que digamos, a dedicarle mi “valioso” tiempo a este bodrio.
        Espero no se me caigan también con It.


Como ya ha pasado, el trailer ofrece más de lo que da la película.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Mi vida con Berni Wrightson.



     A medida que el tiempo corre (y nos vamos haciendo viejos), mientras permanecemos en esta tierra, vemos con pena cómo aquellos que fueron importante para nosotros nos dejan.   No siempre se trata de gente a la que hemos podido conocer en persona y con la cual hemos compartido nuestra intimidad, que en aquellos casos resulta más que dolorosa la despedida; pues si somos de aquella gente que a lo largo de su vida, ha llegado a admirar a alguien famoso, un artista digamos, la pérdida tras su partida sin dudas que puede ser penosa. 
     En los casi 6 años en que llevo escribiendo para este blog, me ha tocado manifestar mi pesar por la muerte de varias personalidades, que para mí se han convertido en personas valiosas, pese a que nuestros destinos solo se cruzaron de una manera más bien “espiritual” o estética por llamarlo de una forma.  Se trata de hombres (que hasta el momento no me ha tocado llorar por algunas de las damas que aprecio), que no solo para mí han sido una verdadera inspiración, sino que son responsables de horas de gozo al disfrutar de sus trabajos, ya sea como actores algunos, escritores otros y uno que otro caso ligado a ese mundo del espectáculo como Felipe Camiroaga (animador) y James Horner (compositor de bandas sonoras para cine).
     Y en lo que va del año, que aún no terminamos el tercer mes de este 2017, ya van tres los fallecidos entre las “estrellas” y a las que con pesar tributo en el Cubil del Cíclope.  En esta ocasión me toca rendirle homenaje póstumo a quien considero uno de mis dibujantes de cómics favoritos, Berni Wrightson, al cual sin saber aún su nombre, desde adolescente le debí tantas satisfacciones “horrorosas”.  No obstante el que lejos considero su mayor legado, de seguro por estar entre mis personajes favoritos del cómic (y al que hace rato le debo un post), viene a ser la Cosa del Pantano: un personaje de los cómics de horror de DC, que luego tanta relevancia ha llegado a tener dentro del universo deceísta.  Pero ya me referiré en otro momento y con mayor atención a esta cocreación suya, la cual comparte con otro de los grandes, Len Wein.
     Como he ido haciendo con estos post y a los que puesto el nombre genérico de Elegía dentro de las etiquetas, más que dedicarme a realizar una biografía sobre los responsables de estas líneas, prefiero compartir con ustedes un paseo por mi memoria personal, junto a mis acercamientos con quien motiva la entrada respectiva.  Y en el caso de Wrightson tengo mucho que decir, así que mejor démosle paso a la añoranza.
     Tan solo este recién pasado 19 de marzo, dejó este mundo Berni Wrightson, quien murió a los 68 años de edad víctima de un cáncer cerebral.  Debido al deterioro de su salud, a principios de este año hizo un comunicado público, en el cual anunciaba que se retiraba de las pistas; algo que por supuesto muchos lamentamos en ese momento, puesto que siempre uno espera que sus ídolos vivan eternamente y nos sigan deleitando con sus obras.  Y para quien no sepa lo que es una elegía, pues es un poema fúnebre, o sea, una obra lírica de lamento por la persona muerta.
     Creo que mi primer acercamiento a su obra, con respecto a que me haya quedado rondando en la cabeza y cuando era mucho más ignorante que ahora, fue con Creepshow (1982); quizás una de las mejores películas de George Romero y quien contó con el guión de Stephen King para la realización de esta cinta, que festeja los viejos cómics de terror de la desaparecida editorial EC.  Pues el filme muestra animaciones siguiendo el estilo de estas historietas, que la verdad no estoy seguro de si los dibujos fueron hechos por Wrightson; no obstante sí puedo asegurar que su hermoso afiche fue realizado por este artista y luego se encargó de la adaptación en novela gráfica de sus 5 historias, que sin dudas son todo un manjar para todos los que gustan del buen cómic del género. 
      Era un adolescente cuando gocé por primera vez con la cinta anterior y estaba en aquellos años cuando ya convertido en todo un incondicional de Stephen King, me vi Silver Bullet (1985), basada en una novelita “menor” del llamado Rey del Terror y la única historia que yo sepa haya escrito sobre hombres lobos.  A la fecha aún no leo el libro, que por años estuvo discontinuado en nuestra lengua, hasta que los editores españoles por fin se dignaron a sacar nuevas ediciones. ¡Y de hecho hoy en día uno hasta la puede comprar en versión pirata! (para que vean lo popular que se ha puesto este señor por acá).  Pues por fin adquirí esta obra en el transcurso del año pasado, en edición de bolsillo, aunque por supuesto original (eso sí, aún no lo leo, sorry).  Con el tiempo  me enteré de su génesis y la relación de este título con la labor “wrightsiana”: Una vez a Stephen King le ofrecieron que apoyara con sus escritos un muy singular calendario, dibujado por Wrightson, todo en el tono que a estos dos maestros los unía.  Y entonces King se entusiasmó más de la cuenta y al final realizó la historia que transcurre en un año entero, la cual al final fue ilustrada por el dibujante, que era un gran amigo y colaborador suyo  para entonces. Muchos consideran que lo mejor de esta novela corresponde a sus imágenes, aunque por lo que ya he admitido, todavía no me puedo hacer un juicio al respecto.
La heroica Madre Abigail según Wrightson
 de The Stand
      Estaba en mi último año como estudiante de la enseñanza media (lo que algunos países llaman secundaria) y al otro año me tocaba entrar a la universidad, cuando cumplí la mayoría de edad a los 18.  En las librerías que visitaba para puro “sufrir” viendo tantas joyitas, que bien habría querido conseguir, pero que solo una vez al mes con mi mesada que me gastaba entera podía en parte satisfacer, me encontré con una enorme edición en tapa dura de The Stand (1978-1994), de mi predilecto de siempre: Stephen King.  La enorme epopeya que en versión extendida alcanza lejos las más de mil páginas, fue publicada en español como Apocalipsis y anteriormente fue lanzada en estos lares como La Danza de la Muerte.  Era obvio que les pediría a mis padres tal regalo, que por algo estuve sacándome buenas notas durante todo el primer semestre (bueno, menos en matemáticas, que nunca me gustaron); además la celebración de mi nacimiento cae justo entre medio de finales de este periodo, justo al comenzar las vacaciones de invierno…Cuando abrí el obsequio (que fui a buscar con mi papá a la misma librería en la que me compraron It), me encontré con una enorme sorpresa…¡Estaba llena de preciosas ilustraciones! En esos años todavía  no sabía de su realizador y sin embargo se trataba de mi primera posesión de uno de sus trabajos (por lo tanto cuando por fin se hizo inestimable para mí, el tomo se hizo aún más valioso). A medida que iba avanzando en esa fantasía sobre el fin del mundo, cada dibujo que venía otorgaba a esta experiencia una nueva dimensión estética.  Mucho antes de la miniserie de Mick Garris (que tanto me gusta), fue Wrightson quien ayudó a darle forma a los espantos de este libro, uno de mis favoritos de su autor.
      Y entonces llegamos a mi etapa como universitario.  Estaba en mi segundo año en la enseñanza superior, luego de haberme cambiado de carrera tras estudiar primero Filosofía en 1994, y ahora en la carrera de Castellano (ambas como pedagogía), cuando entré al curso electivo de Ciencia Ficción y Física; si no me equivoco esta fue la primera cátedra “seria” y a nivel universitario, dedicada a este tipo de historias (si bien solo duraba un semestre, como todas las de este estilo, aunque llevaban nota),  impartida por el profesor Juan Espinoza (¿Qué será de él?).  Tuve la dicha de entrar en el debut de este curso y al término de este aprobar con nota máxima, convirtiéndome además en alumno ayudante del profesor.  Entre las grandes dichas que me deparó hacer este curso, estuvo conocer a dos de mis más queridos amigos: primero Miguel Acevedo (el mismo Mfkarlos del blog Le Dicen Poesía) y Roberto Díaz (Sardaukar del blog Disputas Quodlibetales).  Con el primero estuve en ese primer semestre y al segundo lo tuve de “alumno”, dándose la casualidad de que ambos eran compañeros de la carrera de Pedagogía en Historia y Geografía.  Mientras Miguel y yo estábamos cursando ese semestre inaugural, en nuestras conversaciones también compartimos nuestra devoción por los argumentos macabros…
     …Y entonces Miguel me prestó sus revistas Creepy, toda una leyenda dentro de las publicaciones de terror en materia de cómics.  Gracias a sus páginas pude conocer a Richard Corben y, como no, ahora por fin a Berni Wrightson con nombre y apellido (maravillándome además al darme cuenta de que lo ubicaba y solo faltaba que me lo presentaran).  Y entonces una de las historias que se cruzaron en mi camino fue nada menos que Jennifer (1974).  La historia sobre una especie de súcubo (demonio hembra que posee sexualmente a hombres), me sobrecogió más allá de su drama tan intenso… ¡Lo realizado por el caricaturista era soberbio y tan realista aún en su horror más extremo! Nunca olvidaré ese rostro de pesadilla que acompaña a un cuerpo femenino suculento.  Años después el otro maestro del terror, Dario Argento, realizó una soberbia adaptación de esta historieta.


Trailer de Jennifer (con escenas calcadas a las viñetas hechas por Berni).

      Berni y yo ya teníamos nuestro pasado juntos, cuando me pasó algo que con vergüenza debo confesarles.  No recuerdo bien cuál fue la razón, pero durante unas vacaciones de verano en mi época de universitario, tuve en mis manos la cantidad de $20.000 (¿O era la mitad?), lo que para alguien que no trabajaba en ese tiempo y solo vivía de lo que sus papá le daban, era harto.  Pues ni tonto, ni perezoso (o más bien todo un consumista-coleccionista impulsivo), no dudé en visitar los lugares adecuados para o bien comprarme algunos libros, o bien algunos cómics.  Fue así que me encontré con una enorme edición de Frankenstein, ilustrada en 1983 por nada menos que ya saben quién y más encima con prólogo de todo un colaborador suyo, Stephen King.  Y entonces me gasté toda la plata en dicho tomo, aunque errado pensando que se trataba de una versión en cómic de la novela de Mary Shelley.  Cuando me puse a hojearlo, ya en casa, me llevé tremenda decepción al darme cuenta de que estaba equivocado y se trataba del libro en sí, aunque, claro, con los dibujos hechos por Wrightson.  Cuando se es joven la ignorancia y la estupidez pueden ser mayores que a una edad más avanzada y terminé por vender dicho volumen a mi amigo Roberto (quien lejos sí supo darse cuenta de la maravilla que tenía en mis manos).  Hoy en día aún me flagelo por tamaña brutalidad, puesto que puedo afirmar que ese trabajo de Berni es soberbio, está entre sus mejores trabajos y dicha edición hoy es casi inencontrable en nuestra lengua, como también evaluada en mucho más plata.
Esta hermosa ilustración para
Frankenstein representa sin dudas
la soledad de la Criatura.
      Llegó la época en la cual podía comprarme cuanto cómics y libros quisiera (o al menos los que más anhelara), una vez que comencé a trabajar.  De este modo uno de los sitios ideales para conseguir novelas gráficas y revistas, al menos hasta que su dueño se puso casi tan “carero” como la competencia, es (o fue, ya que ahora apenas voy) la Librería Antiyal.  Esta tienda la conozco desde mi paupérrima vida como universitario, la que visitaba de vez en cuando al sobrarme algo de dinero.  Durante muchos años fue toda una mina de verdaderas perlas a muy bajo precio y harto dinero gasté en sus dependencias.  En tal sitio me compré dos obras de Wrightson que aprecio mucho: Una de ella un lindo compilatorio de historias cortas suyas llamado Mutante (1993), que se mueven entre el terror y la ciencia ficción.  Incluso uno de los breves cómics que vienen incluidos en esta antología, lo usé en más de una ocasión para mis clases en el colegio, en mi afán de hacer más atractiva mi labor a los alumnos.
      En otra ocasión en la misma Antiyal, me pude conseguir de igual manera a un precio muy barato la novela gráfica autoconclusiva El Extraño (1989) e inserta dentro del entonces joven universo DC postcrisis, donde incluso aparece la Liga de la Justicia.  Esta nostálgica y emotiva historia fue escrita por Jim Starlin, otro de los grandes y con quien ya el año antes ambos habían realizado uno de los títulos más renombrados de Batman: El Culto.  En otro de mis lugares favoritos, el popular Persa Bío-Bío (un inmenso mercado que abarca cuadras y cuadras en Santiago y donde se puede encontrar en la práctica de todo a precios increíblemente bajos), encontré este cómic en tapa dura.  En su trama Wrightson y Starlin, nos muestran a un Señor de la Noche enfrentado a una secta pseudocristiana y cuyo pastor consigue drogarlo, al punto de que el vigilante apenas puede saber qué es verdad y qué no.  En esta obra destaca bastante la figura de Jason Tood, el malogrado segundo Robin y quien acá se muestra más heroico que nunca.  Recuerdo haberme leído ese cómic en un viaje a Fantasilandia, el más moderno centro de juegos mecánicos de Latinoamérica, según reza la publicidad y que justo está en Chilito.

                                                                       
     
       Hace  más de 10 años atrás mi amigo Marcelo López viajó a España y no dejé de aprovechar la ocasión de pedirle que me trajera la edición en tapa dura de La Torre Oscura V: Lobos del Calla (2003), que no hace mucho había salido en la lengua de Cervantes.  Yo sabía de antemano que venía con ilustraciones a todo color de Berni Wrightson, así que tenía razones de sobra para desear este libro.  Marcelito volvió a su patria y por supuesto cumplió con mi encargo, que devoré como poseso.  Aparte de la historia de esa novela, que bien considero el tomo que más me gusta de esa saga, nunca dejaré de sentir una especial devoción por sus hermosas imágenes (pues luego de mi impase con Frankenstein, cualquier libro ilustrado por Berni si lo llego a tener, es algo para adorar).
      Sé que lo filmes Los Cazafantasmas (la original de 1984), El Reinado del Fuego (2002) y Montado en la Bala (2004, basada más encima en una novela corta de Stephen King) poseen diseños suyos.  Para la primera creó varios espectros, aunque según me ha contado Miguel, al final los muy desgraciados solo usaron su “bibliotecaria fantasmal”.  Para la segunda realizó el hermoso dragón gigantesco que sale al final de la cinta y en cambio con la película de Mick Garris tuvo más suerte, pues en la práctica está llena de sus horrores.  No obstante es con La Niebla (2007), sin dudas  una de las mejores adaptaciones para el cine de la narrativa de Stephen King, que creó algunos de los monstruos más pavorosos en sus contribuciones para el séptimo arte; y cabe mencionar que su director, apoyado por los muchachos de KNB, consiguieron darle vida de una manera impresionante a sus pesadillas.  De seguro ha hecho mucho más, no obstante es lo único que puedo mencionar…
      Como ven, Berni Wrightson ha marcado buena parte de mi vida.  Solo puedo lamentar que todavía no he podido adquirir, ni leer, su etapa de La Cosa del Pantano y que espero poder conseguirlo antes de que la parca misma me llame a mí.


Video que muestra, que da gusto, varios de los monstruos
diseñados por Berni para La Niebla.

miércoles, 18 de enero de 2017

De Vuelta al Mundo Medio (segunda parte).


Bellísima ilustración doble de Michael Whelan para el último tomo de la saga.
2- Las Ilustraciones.

     Un aspecto que se debe tener en cuenta con las novelas de LTO a la hora de apreciarlas, vienen a ser las ilustraciones que poseen sus ediciones originales y otras posteriores, en especial las de tapa dura y edición de lujo.  Todo esto porque por años, antes de que aparecieran los cómics basados en la serie y de que se estrenara la primera película para el cine que se nos avecina en unos meses más, solo era posible darle un rostro a sus personajes fuera de la imaginación de los lectores, a través de las imágenes creadas por estos artistas.  Debe saberse que no se mantuvo a un mismo dibujante para cada uno de los siete primeros libros, sino que estos fueron variando en cada uno de los tomos; no obstante algunos de ellos brillaron más que otros con sus trabajos, en especial uno que se repitió dicha invitación para retratar a Rolando y compañía, además de destacarse el regreso de un habitual colaborador en la ilustraciones para obras de Stephen King.
      El primer tomo, El Pistolero estuvo a cargo de uno de los ilustradores más cotizados en lo que concierne a la literatura de ciencia ficción, fantasía y terror: Michael Whelan, quien podría decirse que vino a crear las mejores (¿y difinitivas?) versiones de este tipo para nuestros héroes y su mundo.  Es por esta misma razón que de seguro colaboró también en el último tomo, si bien es comprensible que por ser el primero en aportar con su arte para las novelas, resultaba cabalístico (no olvidar que la numerología y otros elementos mágicos son de vital importancia en esta serie) y significativo que cerrara él mismo el ciclo.  Por otro lado, en una breve escena de la película La Niebla, una de las adaptaciones cinematográficas más sobresalientes sobre la literatura de King, de su amigo Frank Darabont, se ve al protagonista pintando un cuadro de Rolando, que en realidad correspondía a uno de los dibujos del mismo Whelan (o si no un claro imitador).
       Para La Llega de los Tres se contrató a Phil Hale, quien con un estilo completamente distinto al de su predecesor, más “artístico” y experimental, hizo acuarelas que salvo unas pocas (como la que muestra a Detta Olmes con su peor rostro de loca peligrosa) bien pueden no ser del gusto de los lectores que nos acostumbramos a la estética más de “cómic” de Whelan.
Hale.
        Con Las Tierras Baldías  se quiso regresar al tipo más convencional del primer tomo, solicitándole a Ned Dameron que representara a los personajes y a su fantástico ambiente.  Pues lo hecho por este, sin dudas que logra regocijar a quienes no quedamos contentos con la labor de Hale; pues Dameron puso lo mejor de sí para pintar bellísimos cuadros, que no dejaron de hacerle justicia a lo escrito por King.
        La cuarta entrega titulada como Mago y Cristal tuvo a un nuevo consagrado, alguien que más bien ha hecho su premiada carrera en el mundo de las historietas: Dave McKeen.  Famoso por sus preciosas portadas para la serie de The Sandman de su amigo Neil Gaiman y otros títulos, volvió a darnos sus distintivas creaciones que mezclan collage junto a imágenes oníricas, con una muy singular versión suya del Mundo Medio y sus habitantes; en este sentido, las dieciocho ilustraciones que hizo para este libro, más que plasmar escenas del libro, lo que hacen es simbolizar ciertos elementos de este y su carácter fantástico.
        Lobos del Calla contó con nada menos que una leyenda viviente en lo que concierne a dibujos para historias de terror, ya sea en portadas de libros e interiores, como cómics: Berni Wrigtson.  Fiel heredero de las viñetas de horror de EC clásicas que tanto le gustan al mismo Stephen King, nos dio luego de Whelan algunas de las mejores imágenes en cuanto a los libros de LTO.  Wrigtson fue invitado a este proyecto, porque ya había realizado estilizadas y efectivas ilustraciones para libros de King como El Ciclo del Hombre Lobo y Apocalipsis, además de intervenir en las películas Creepshow (y luego en su versión de novela gráfica), como en Montado en la Bala, sobre otros textos del autor.
      Darrel Anderson tuvo a su cargo el acompañamiento visual de La Canción de Susanah, haciendo un trabajo al estilo de Hale, aunque según un humilde servidor mucho más inspirado y bello.  De su labor aquí, cabe destacar que fue el único de sus compañeros que laburaron para la saga, en usar las técnicas digitales, creando con ello imágenes bastante oníricas tal como ya había pasado con McKeen.
      Como puede verse al leer este apartado sobre la saga más importante de Stephen King, los números impares contaron con ilustraciones del tipo más tradicional, como es habitual en las ediciones en Gringolandia, mientras que los pares tuvieron dibujos que osaron ser más “aventuradas” y jugaron con la estética.  Esta tendencia de alternar entre un estilo y otro, por supuesto que fue hecho adrede por quienes orquestaron las ediciones.  Lamentablemente en su versión para español, solo los tomos en tapa dura las poseen y en su momento, la primera edición del cuarto tomo carecía de las ilustraciones interiores (que es justamente la que yo tengo).  La verdad es que ignoro cómo serán las actuales ediciones en tapa dura y de bolsillo a nuestra lengua de LTO.

Dameron.
McKeen.
Wrigtson.

Anderson.
3- Las Novelas Anexas.

      Tal como se dijo en la primera parte de esta “trilogía” de posts aún inconclusa, sobre LTO, aparte de las siete novelas originales que escribió su autor al respecto (pues con posterioridad publicó una precuela y una intermedia, pero sobre estas me referiré más adelante), también realizó varias obras que poseen relación directa que ellas.  Algunas mantienen un nexo bastante estrecho con sus acontecimientos, de modo que estos son relevantes para lo que ocurre en la misma serie de libros principales; en otros casos, solo en pequeños detalles tienen que ver con los eventos respectivos (cabe recordar que el propio Stephen King ha armado buena parte de su narrativa, de tal forma que en su mayoría sus títulos pertenecen a un mismo multiverso). 
       En este apartado solo me referiré a las obras más ligadas al ciclo que ahora nos acapara la atención, dejando de lado uno que otro cuento, por lo que solo me centraré en novelas tal como dice el mismo subtítulo de arriba.
      Obviaré en este listado a Salem`s Lot, que solo tiene que ver con la saga debido a que de ella proviene el padre Callahan, de quien ya me referí en la primera parte de estas entradas.

Insomnia (1994): Considerada entre las mejores novelas de su escritor, llena de todos esos elementos fantásticos, terroríficos y humanos que por décadas han sido el placer de sus “lectores constantes”, es un grueso volumen (poco más de seiscientas páginas en su edición en tapa dura en la lengua de Cervantes) que trata acerca de dos ancianos, un hombre y una mujer que se han “encontrado” en el ocaso de sus vidas, para vivir una muy especial historia de amor, hasta que lo extraordinario llega hasta ellos.  Pues un ser sobrenatural que guarda relación con las parcas de la mitología grecorromana (quienes medían la vida de mortales e inmortales según las viejas historias), ha enloquecido y está llevando a la muerte anticipadamente a gente antes de su tiempo.  Es entonces que la pareja recibe el don de rejuvenecer durante un tiempo, gracias a la intervención de otras fuerzas superiores, aunque benignas, para evitar que el ser llamado Atropos evite el nacimiento de un bebé que a futuro será primordial… ¡Para que Rolando y su ka-tet lleguen hasta la Torre Oscura!

Hampones con Chaquetas Amarillas (1999): Novela corta que forma parte del volumen de narraciones interconectadas Corazones en la Atlántida.  Sin duda una de las obras más emotivas salidas de la pluma de King, inspiró una preciosa película llamada igual que el libro que la recoge, de 2001, con sir Anthony Hopkins y el no hace mucho desaparecido antes de tiempo Anton Yelchin.  Trata acerca de la amistad entre un hombre mayor y un niño durante la década de los sesenta, siendo que el primero es una persona que viene escapando de unas criaturas provenientes del mismo Mundo Medio, ya que lo quieren para que con sus poderes especiales desestabilice la Torre Oscura y así pueda escapar el Rey Carmesí. 

Casa Negra (2001): Escrita en conjunto a su amigo y colega Peter Straub, como secuela de la novela de fantasía infantil/juvenil que escribieron en 1984  titulada como El Talismán, retoma a su protagonista Jack Sawyer ahora convertido en adulto y trabajando como un detective privado aunque en retiro. Hasta antes de aparecer esta continuación, muchos “lectores constantes” no teníamos idea de que la hasta el momento única obra del llamado “Rey del Terror” realizada con otra persona (muchos años después escribió un libro de no ficción sobre su equipo de béisbol favorito, junto a un experto en el tema, que definitivamente no leería y luego junto a su hijo Joe Hill ha realizado más de un relato).  Pues en esta ocasión Sawyer debe salvar a un niño que ha sido raptado por el mismo hecho de que a Ted Brautigan, el protagonista de la novela corta mencionada arriba, era perseguido: el Rey Carmesí quiere sacar provecho de sus poderes para que el pequeño se convierta en un disgregador y pueda ayudarlo a escapar de su prisión.



4- Las Pequeñas Hermanitas de Eluria.

       Cuando aún faltaba un resto por terminar la saga de LTO, pues su realizador tan solo había publicado el cuarto tomo, este nos llegó con toda una sorpresa al escribir para la antología Leyendas Negras de Robert Silvenberg de 1998, nada menos que una precuela al primer libro de la serie.  Con posterioridad esta historia formó parte de la colección de relatos de King titulada como Todo es Eventual de 2002.
        La narración toma a Rolando al final de su violenta adolescencia o bien en los primeros años de su adultez, luego de la caída de Gilead, su patria y mientras persigue a quien toma por responsable del desastre de los suyos.  Es entonces que este llega al desolado pueblo de Eluria y allí debido a un enfrentamiento que tiene con un grupo de mutantes, queda malherido, despertando en una especie de sanatorio atendido por solo mujeres.  No obstante poco a poco todo comienza a ir de mal en peor, cuando la verdadera naturaleza de las damas que lo atienden es revelada al más puro estilo de las historias de terror que tan bien sabe escribir King.
        El texto no solo fue un más que agradable reencuentro con el Pistolero y el Mundo Medio, si no que resulta ser un excelente ejemplo de las habilidades de su autor para las “narraciones cortas” (en realidad posee más de cien páginas), pues los acontecimientos se encuentran articulados de manera trepidante y las emociones no dejan de darse a lo largo de su lectura.  Es así que pese a su breve extensión, el escritor consigue no solo mostrarnos a su héroe juvenil de una manera convincente que no se contradice con lo leído en las novelas (al contrario, ayuda a delinearlo mejor como sujeto, además de explicarlos mejor su psicología luego del desastre de su tierra natal),  sino que da forma a nuevos personajes, retoma viejas ideas y crea otras que luego volvería a usar en los últimos tomos del ciclo.  En este sentido resulta valioso sacar a colación cómo la heroína trágica de la Hermana Jenna, llega a hacerse tan potente en esta obra, permitiendo además que surja un muy interesante romance condenado en el argumento.
         Ante el atractivo de esta novela corta, algo que en todo caso es propio de la serie a la que pertenece, cuando el proyecto de las adaptaciones al cómic de la saga ya iba viento en popa, esta obra tuvo su propia versión a historieta y con excelentes resultados.  Publicada de forma mensual en cinco números en 2010 y luego recopilada en un solo tomo en el transcurso de 2011, cuenta con la colaboración de casi todos los habituales de las otras novelas gráficas sobre la serie: Robin Furth y el destacado Peter David en el guión, siendo que la primera diseñó la historia (quien es toda una experta en LTO, pues hizo de ayudante de King para ordenar un montón de detalles sobre esta, cuando el autor se dispuso a escribir los tres últimos tomos, de modo que el novelista no cometiera errores de continuidad) y el segundo le dio forma propia para este formato, escribiendo los diálogos.  Richard Isanove, quien también ya había trabajado en las anteriores entregas de estas novelas gráficas, otorgó su gótico coloreado por computador, que realza más que nunca los dibujos a cargo de Luke Ross, el recién llegado para esta fecha a estos cómics.

5- Las Novelas Gráficas.

      Tal como quedó declarado en el párrafo de arriba, se han realizado varias novelas gráficas basadas en LTO, las primeras de ellas tomando como punto de partida el relato de la juventud de Rolando que hace a sus amigos en el transcurso de Mago y Cristal y luego remitiéndose a hechos creados por los ya mencionados guionistas, con ideas originales, aunque por supuesto respetando la cronología de lo hecho por King.  Con posterioridad comenzaron a adaptar las misma novelas y a la fecha van en la segunda de la serie.  Pues fue nada menos que Marvel la empresa que se aventuró a esta hazaña y tras irle tan bien con estas obras, luego optaron por convertir a historieta nada menos que Apocalipsis, si bien con otro equipo de lujo, por lo cual también tuvieron gran éxito de ventas y en la crítica.
      
    Comenzaron con El Nacimiento del Pistolero, que recrea la historia de Rolando contada en el libro cuatro de la saga, bastante bien hecha por cierto.  La tarea comenzó en el transcurso de 2007.  Aparte de la Furth, David e Isanove ya mencionados, el arte inconfundible del preciosista Jae Lee ayudó a recrear visualmente a Rolando y a su entorno;  Lee dio origen a viñetas tanto hermosas, como a otras en realidad siniestras, las que sin duda contribuyeron a que esta historieta y otras de la serie en la que trabajó, fuesen verdaderas obras maestras del noveno arte.

       Durante 2008 salió el arco argumental conocido como El Largo Camino a Casa, con el mismo equipo creativo de arriba y basado en una historia por completo original, que nos muestra al joven Rolando prisionero por el Pomelo de Maerlyn, el mismo objeto mágico que trajo la perdición de su amada.  Es así como su amigo Sheemie, quien posee ciertos poderes extrasensoriales (el llamado resplandor de Danny Torrance y otros personajes de varias más novelas de King) debe sacarlo de las ensoñaciones bastante reales y macabras en que lo tiene atrapado este artilugio.
       Traición que apareció entre 2008 y 2009, siguiendo con los mismos artistas a cargo, toma uno de los episodios más tristes en la vida de Rolando: el adulterio de su madre con uno de los mayores enemigos de Gilead, el Mundo Medio, la Torre y todo lo que concierne al respecto: el malvado mago Marten Broadcloak.  El final de este arco argumental ya era conocido por quienes habían leído los libros, de modo que sus autores lo que hicieron en esta ocasión, fue extender lo que King había contado en sus libros al respecto.
        En 2009 publicaron un one-shot dedicado al origen de Marten Broadcloak, llamado Hechicero y la miniserie La caída de Gilead, que tal como dice su nombre, trata acerca de los últimos días de este lugar que era el centro del bien para todo el Mundo Medio.  Ambas obras no tuvieron a Lee como dibujante, no obstante Isanove tomó este papel, haciendo una labor bastante parecida a la de su colega.
        La Batalla de la Colina de Jericó aparecida entre 2009 y 2010, cuenta otra parte trágica de la juventud de Rolando, la muerte de su primer ka-tet, en lo que fue el comienzo de su viaje en solitario para vengarse de Broadcloak e ir en pos de la Torre Oscura.  Jae Lee volvió a encargarse de las ilustraciones.
        Entre 2010 y 2011 aparece El Viaje Comienza, que en esta ocasión contó con el pincel de Sean Phillips y que se supone viene a ser el punto de partida de la adaptación de la primera novela de la saga.  El Pistolero acabó por serializarse en formato cómic en 2012 y tuvo tres arcos argumentales más, todos ellos abarcando de manera progresiva distintos momentos del libro. 
        En la actualidad se está sacando en formato de novela gráfica La Llegada de los Tres y hasta el momento y a la fecha el último arco argumental que han terminado es La Dama de las Sombras, que tal como dice su nombre está centrado de Detta/Odetta/Sussanah.
        De igual manera hay una serie de cómics sobre personajes secundarios del Mundo Medio, como uno dedicado a Sheemie y otro a Arthur Eld, el legendario antepasado de Rolando.

         


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