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domingo, 27 de noviembre de 2016

¡Llegó (por fin) la (verdadera) magia al Universo Cinemático Marvel!



       Solo los intelectualoides que menosprecian el cómic como expresión artística y que pueda tener real valor estético, son capaces de ignorar el legado de Stan Lee como creador de toda una mitología contemporánea, cuando a principios de los sesenta se encargó de darle forma a tantos personajes hoy ya famosos, en lo que vienen a ser las historietas Marvel y sus derivados (series de televisión animadas y de imagen real, películas, figuritas de acción, ropa y todo lo que es posible hacer gracias al uso de sus franquicias).  Pero no solo se trata de haber inventado a todo un panteón de héroes y villanos, que hoy forman parte de algunos de los personajes ficticios más populares en el mundo actual, sino que de historias que en su contenido no dejan de entregarnos más de una reflexión respecto a los temas abordados en ellas.  Pues tal como en las más grandes narraciones literarias de antaño y de hoy, sus guiones han abordado el viaje físico y espiritual de hombres y mujeres: sujetos comunes y corrientes que han pasado a convertirse en gente extraordinaria y no solo por los poderes que han adquirido y los ajustados trajes multicolores que luego deciden usar, sino que debido a las duras pruebas en las que deben luchar contra sus egos y miedos, los verdaderos enemigos a los que deben enfrentar día a día en su continuo rumbo a la realización personal (tal como los seres humanos de carne y hueso…como tú y como yo).
Su primera aparición en los cómics.
     Uno de estos íconos de la llamada novela gráfica viene a ser el Doctor Extraño (o Doctor Strange en su idioma original y como muchos prefieren llamarle), cocreado en 1963 junto al otro dibujante legendario que viene a ser Steve Ditko, el mismísimo que junto al propio Stan nos regaló a ese grande que es Spiderman.   Su génesis no puede ser más interesante: El doctor Stephen Strange era un importante, exitoso y rico neurocirujano, gracias a sus casi milagrosas intervenciones en algunos de los más complejos casos médicos, hasta que en un accidente automovilístico quedó con sus manos inutilizadas y con ello su enorme orgullo sufrió un gran golpe.  Luego de hacer lo posible por recuperar el control de sus extremidades, de modo de volver a ser el mismo hombre de antes, gastó toda su fortuna y tras fracasar en su búsqueda a través de los medios de la ciencia y la tecnología (propios de la visión racional occidental del mundo) se abrió a nuevas posibilidades y así fue cómo dio paso hacia otros caminos (al del misticismo) y con lo cual no solo recuperó el uso de sus manos, sino que se encontró por fin a sí mismo. De este modo pasó a convertirse en el Hechicero Supremo, aunque luego de pasar por todo un periplo que lo convirtió en un hombre nuevo…y en alguien mejor, en una persona distinta al sujeto soberbio y de mente estrecha que era antes de su caída y su posterior ascensión.
       Dentro de las viñetas marvelitas el Dr. Strange ha protagonizado varias series y miniseries propias, aparte de su participación como invitado en las revistas de otros personajes de la Casa de las Ideas.  Debe saberse que su debut fue en la colección antológica Strange Tales y solo después consiguió su cabecera.  Pues no solo es el humano de más grandes poderes sobrenaturales dentro del universo Marvel, sino que se encuentra dentro de los sujetos de mayor poder de estas historietas.  Asimismo fue uno de los miembros fundadores del recordado equipo de superhéroes los Defensores, entre los que se hallaban nada menos que Hulk, Silver Surfer y Namor.  También formó parte de la agrupación de justicieros mágicos llamada Hijos de la Noche, junto al Motorista Fantasma, Morbius y Blade.  De igual manera destacado es su papel en el selecto grupo de los Iluminati, consejo secreto en el que solo se hayan los humanos más inteligentes de la Tierra, que aparte de él vienen a ser Mister Fantástico (de los 4 Fantásticos), Pantera Negra, el Profesor X (de los X-Men), Namor y Iron Man y unos pocos más.  También ha sido decisiva su intervención en eventos y sagas de gran magnitud como Guerra Civil y Planeta Hulk, como en la más recientes Guerra Secreta (de tan solo el año pasado).
      Pese a no ser tan célebre como otras creaciones de Stan Lee (lo que en todo caso ha cambiado este año, gracias al recién estrenado filme hollywoodense dedicado a su figura y que ha sido lo que me ha inspirado a escribir estas líneas) su imagen ha sido lo suficientemente potente como para trascender aún más allá de lo arriba mencionado.   Pues en lo que respecta a la  rivalidad entre Marvel y DC a lo largo de varias décadas, es habitual encontrarnos con personajes entre una editorial y otra que copian, homenajean o satirizan a los de su distinguida competencia; es así que tras los acontecimientos de la saga de Millenium de 1988, apareció el humano evolucionado como Extraño…quien es igualito al Hechicero Supremo (salvo pequeños detalles, claro).  Pocos años después, en 1996 tras los eventos de la histórica confrontación de Marvel v/s DC y que dio paso al Universo Amalgam que combinaba ambas empresas, nació el superhéroe místico Doctor Strangefate, una mezcla del Doctor Strange y el Doctor Fate de DC; pues este vino a ser el personaje más poderoso de dicho universo y fue fundamental para los sucesos de todo lo concerniente a ello.
     Antes de la realización de su millonaria cinta hoy exhibiéndose en cines, el Doctor Extraño tuvo una bizarra y olvidada película hecha para la televisión de imagen real de 1978.  Si bien salió en cartoons como Spiderman y sus Asombrosos Amigos, X-Men y Spiderman: La Serie Animada (estas dos últimas de los noventa y sin duda unas de las mejores adaptaciones para la pantalla chica de algún cómic del género), su participación más destacada ha sido en Escuadrón de Superhéroes y Ultimate Spiderman ( y aún emitiéndose). Según sea la orientación del programa animado, lo hemos podido ver infantilizado o en tono más serio.
     Mención aparte merece la película hecha en un tono por completo serio para la venta directa, de 2007, animada y que cuenta los orígenes del personaje de una manera bastante bien realizada, ya sea en lo técnico, como en lo artístico.  Destacan sus diseños entre personajes, monstruos y ambientes, además de una potente música orquestal a cargo de Guy Michelmore.  Bastante recomendable para quien se interese por el personaje y Marvel en general, corresponde a una serie de películas que hizo la empresa sobre sus personajes en aquellos años (encontrando otras dedicadas a los Vengadores, Iron Man y Hulk).


     Y es ahora cuando llegamos al largometraje que en estos momentos tiene posesionado al Hechicero Supremo como superhéroe del momento.
     Antes de que el Doctor Extraño nos mostrara otro tipo de justicia, o sea, ya no en el campo de la ciencia ficción, Thor se hizo presente como un ser superior perteneciente a un mundo por completo distinto al nuestro.  Si bien el rubio asgardiano tiene relación con la mitología nórdica (elemento bastante abordado en sus cómics), las películas han trabajado dicha cercanía con los mitos, como si en realidad se tratara de una raza extradimensional, con la capacidad de manejar una ciencia tan avanzada que a los ojos de los simples mortales todo pareciera magia.  De este modo las maravillas venidas de Thor, Loki, Odin y otros, tal como ha sido manejado hasta la fecha en el Universo Cinemático Marvel, no es de naturaleza sobrenatural…Por lo tanto viene a ser esta cinta del Doctor Extraño, la primera vez en la que nos encontramos con la presencia del elemento mágico, dentro de esta series de películas (pues siendo más justos, ya el año pasado a través de la serie de televisión de Daredevil, se usó por primera vez en el UCM lo sobrenatural, aunque ello fue en este otro medio).
      El largometraje en cuestión cuenta la los inicios del Doctor Extraño, tal y como lo hizo la mencionada película animada de 2007 y lo hace más que bien, pudiéndose afirmar que podría estar entre las mejores entregas de este ciclo.  Su metraje se detiene de manera muy adulta en retratarnos a un Stephen Strange tan ególatra, que ha sido capaz de renunciar al amor y para quien sus logros médicos son solo un medio para alimentar su vanagloria, que no su amor a la vida que se supone protege todo profesional como él.  Por esta misma razón cuando sufre el desastre que lo lleva a buscar la cura a su cuerpo (y que al final le trae en realidad la sanación de su alma), su miseria es retratada con gran impacto para el público, pues queda de manifiesto que se trata de un hombre solo y que para ser sinceros nunca fue feliz.  Es entonces que llega hasta Nepal, lugar que contrasta por completo con el mundo moderno y lujoso en el que hasta ahora se desenvolvió, donde sin esperárselo se cruza con un grupo de místicos que lo acogen; y por supuesto esto resulta ser por conocimientos y disciplinas que antes negó, lo que sin embargo le permite conseguir la verdadera realización personal.
     Una vez dentro del santuario liderado por el Anciano (o Ancestral como es llamado en la versión latinoamericana), Stephen se entera de que hay fuerza siniestras que buscan entrar a nuestro mundo y dominarlo, razón por la cual él y sus nuevos amigos y aliados deben defendernos, ya que son los únicos capaces como para hacerles frente a estas criaturas (en un parlamento, se deja claro que entre tanto los Vengadores se enfrentan a otro tipo de enemigos, ya que el Capitán América y compañía solo pueden contra entidades de físicas).  No obstante lo que luego llega a saber el antiguo doctor, es que su rol dentro de todo esto es estar en la primera fila, dentro de los que se oponen a tales monstruosidades.   El principal enemigo al que deben hacer frente, viene a ser un antiguo discípulo del Anciano, interpretado magistralmente por Mads Mikkelsen (a quien vimos brillando como Hanibal Lecter, en la llorada serie de televisión sobre el psicópata caníbal).  No obstante detrás de este se haya un  ser aún más siniestro y de poderes inconmensurables, Dormammu, a quien sirve el traidor (y quien es además uno de los grandes enemigos del Doctor Extraño en los cómics).  
      El renacido Doctor Extraño queda representado como un hombre que siempre estuvo destinado a ser un sanador, aunque no uno de la carne, sino que del espíritu.  En este sentido verlo ya con su traje puesto, incluyendo la valiosa joya mágica del Ojo de Agamoto sobre su pecho, realizando sus sortilegios con bellas imágenes tipo mandalas de luz en el aire, resulta ser sin dudas todo un obsequio al público friki (y de seguro, con el mejor traje de un superhéroe encarnado en un filme multimillonario, tal y como es en las historietas…No como esos trajes “realistas” de los numerosas entregas de los X-Men).
     Tal como es habitual en los blockbusters marvelitas, el papel principal corrió a cargo de un actor de renombre, si bien conocido más por el público ñoño, que por las grandes audiencias: el inglés Benedict Cumberbatch (quien se hizo conocido gracias a su desempeño como Sherlock Holmes, en la más actual serie de la BBC sobre el personaje de Conan Doyle).  Calcado al superhéroe marvelita (en especial una vez que aparece con su típica barba), el cambio por el que pasa este de ser alguien soberbio, a alguien derrotado y luego a un hombre ya centrado y con espíritu honorable, se refuerza en su actuación gracias a su imponente figura y grave voz.  Su talento también se hace evidente en los momentos de humor, de los que sale muy bien parado, a la par de las escenas más dramáticas que demuestran tanto virtuosismo.


     La tercera gran estrella con la que contamos en este filme, viene a ser la también británica Tilda Swinton (inolvidable su rol como la Bruja Blanca en las adaptaciones de Las Crónicas de Narnia, por solo mencionar algunos de sus muchos papeles) y quien acá hace del Anciano.  Debe saberse que en el cómic este sabio es de sexo masculino, por lo que la intervención de la Swinton viene a ser otro de esos significativos cambios que encontramos en las versiones cinematográficas de nuestras historietas favoritas (si no basta con recordar a los Kingpin y Deadshot negros de las correspondientes películas de Daredevil y El Escuadrón Suicida…cuando en realidad en las viñetas son caucásicos).  Pues camaleónica como ella sola, la actriz logra otorgarle ese aire de misterio y sapiencia, a un personaje que en pantalla se ve como alguien que pese a estar del lado del bien, ya no parece humano, con tanto poder y secretos que guarda dentro de sí.
     En lo que concierne a los villanos de la historia, respecto a Dormammu, este solo se ve al final de la película; no obstante su imagen decepciona un poco, pues no se ve tal y como puede ser reconocido en los cómics (con una cabeza llameante).  Sin embargo, todo esto puede ser considerado como la antesala a su posterior intervención en futuras entregas, cuando salga con todo su poder expresado.  Por otro lado, además del malvado Kaecilius (el personaje interpretado por Mikkelsen), en la escena de regalo de los créditos finales, se revela la conversión a criminal de uno de los secundarios más carismáticos de la historia y que en realidad corresponde a uno de los mayores contrincantes del Hechicero Supremo.
     No se puede dejar de lado la dirección de un verdadero “Maestro del Horror” detrás de las cámaras, tal como lo viene a ser Scott Derrickson, quien tal como en sus filmes de completo autoría, como las recomendables y aterradoras El Exorcismo de Emily Rose y Siniestro, participó también en el guión.  Pues su experiencia en el mundo sobrenatural visto a través de los ojos de Hollywood, fue quizás el primer motivo para que Marvel lo fichara; no obstante pese a lo que se esperaba de su anterior filmografía, en cuanto a entregarnos en esta ocasión una buena dosis de monstruosidades, gore y espantos, Derrickson lo que sí usó de su anterior experiencia cinematográfica fue su preocupación por la estética cuidada.  De este modo nos encontramos con una cinta preciosa visualmente, con unos efectos especiales que aún siguen maravillándonos, vestuarios impresionantes y una escenografía propia del mejor cine (que el comercial de igual modo puede ser artístico).  A esto se le suma una bella banda sonora realizada por Michael Guiachino, ya todo un experto en componer para el cine de género.  Todo esto nos da sin dudas la ilusión, de que ciertamente existen realidades que nos están vetadas a los no iniciados.
    Por último, el esperado cameo de Stan Lee no podía faltar y no podía ser más cómico, pese a su brevedad.  Por otro lado, atentos a la escena inserta dentro de los créditos,  un verdadero anticipo a lo que se nos viene con este Universo Cinemático Marvel.

sábado, 14 de febrero de 2015

La moraleja detrás de la obra de terror.


    Desde tiempos inmemoriales se nos han contado historias cuyo principal mensaje es dejarnos una moraleja y/o lección.  A través del relato oral, por medio de los mitos y las leyendas, las culturas de antaño nos han advertido acerca de mantenernos humildes y de no causar el disgusto y el castigo de las fuerzas superiores con nuestra osadía y orgullo…Especial atención para los ávidos de saber más allá de lo establecido por los dioses y la comunidad, entre el resto de los mortales, pues tal como dice el dicho “la curiosidad mató al gato” , ya que aquellos que se apartan de esta reglas bien deben asumir las consecuencias de sus actos.  De ese modo la famosa historia de la Caja de Pandora y la narración bíblica sobre la expulsión de la humanidad del Paraíso, tras ser tentados a comer del Árbol del Bien y del Mal, son algunos de los tantos ejemplos de viejos relatos que nos advierten de no pasarnos de la raya.   Pero los seres humanos somos débiles y una y otra vez, en la ficción y la realidad, vamos en contra de lo estipulado por estas leyes.  Fábulas y cuentos de hadas en tono más infantil han querido decirnos “No, no lo hagas” y “Todo lo que hacemos tiene sus repercusiones”…Al final cada una de estas historias de rancio origen, han atendido a distintos aspectos de nuestra debilidad, de modo de frenarnos en nuestro descenso a la perdición y de paso convertirnos en mejores personas.  La narrativa posterior ha dejado su propia impronta a través de obras posteriores, tal como las hoy clásicas Frankenstein de Mary Shelley y El Extraño Caso del Doctor Jekyll y Mister Hyde de Robert Louis Stevenson; en ellas se nos hace reflexionar acerca del amargo fruto de esta inclinación natural, que poseemos a ver más allá de lo que nos corresponde…Ahora bien, es cierto que gracias a esta misma faceta hoy en día la ciencia y la tecnología se han desarrollado hasta tales niveles, que la existencia misma nos resulta mucho más cómoda que en el pasado; no obstante así como hemos obtenido beneficios tales como los antibióticos y los medios de transportes más rápidos, también han aparecido efectos nocivos propios de este mundo moderno en el que nos movemos (la contaminación, las armas de destrucción masiva, entre otros). 
      De este modo la literatura misma como expresión de nuestra propia humanidad, se ha encargado de reflejar tales preocupaciones sobre lo que nos está pasando; en este sentido el arte de contar historias, hoy llevadas también al plano audiovisual a través del cine y la televisión, no ha dejado de entregarnos producciones que si bien por un lado buscan entretener (y por supuesto ganar dinero), no dejan de poseer una dimensión más profunda: de este modo presentan ese viejo subtexto que atiende a refrenar tantas pasiones o al menos recordarnos que somos mortales y que por ello estamos sujetos a poderes superiores (Dios, la naturaleza, la ley y el orden, nuestros mismos jefes, etc.).  Es aquí que las narraciones pertenecientes al género del terror y en el que se enmarcan los títulos arriba mencionados, a través del recurso del miedo abordan estos mismos temas; por lo tanto si uno se fijara bien en por qué razón a muchos de sus protagonistas les pasan sus cuitas, es debido a que fueron incapaces de atender a las advertencias que de antemano se les dieron para no caer en desgracia.
    Teniendo en cuenta todo lo anterior, es que hoy deseo traer a colación un recomendable y aterrador filme de miedo titulado simplemente como Sinister (Siniestro) y el cual data del año 2012, siendo dirigido por Scott Derrickson, quien también participó en su guión.   Sobre Derrickson, ya se abordó acá uno de sus mejores cintas, la laureada El Exorcismo de Emily Rose, película que en su momento lo hizo famoso entre quienes no conocían el trabajo previo de este artista.  Este en su primer éxito para la pantalla grande, evidenció su talento para crear atmósferas ominosas por medio de imágenes sobrecogedoras, incluso bellas, sin olvidar el elemento pavoroso que le ha otorgado prestigio (antes había hecho dos obras, siendo la anterior a la recién mencionada, una nueva entrega de la saga de Hellraiser, basada en la opera prima de Clive Barker para el cine y que en su caso concreto, a través de un producto cuyo destino era el video casero, ya demostraba un talento valioso entre tanta basura comercial).  Asimismo el director ha sido capaz de desenvolverse entre la cinematografía independiente y de bajo presupuesto, aunque con un claro elemento artístico, como en las superproducciones hollywoodenses, entre las que se encuentran su remake del clásico filme de ciencia ficción El Día en que paralizaron la Tierra de 2008 y que siendo sinceros para muchos fue decepcionante; no obstante al parecer su siguiente trabajo para un gran estudio, Líbranos del Mal, de tan solo el año pasado, al parecer funcionó mucho mejor.  Es así como ha sido bien evaluado en Hollywood y actualmente se encuentra terminando una adaptación de nada menos que El Paraíso Perdido, el inmortal poema épico de John Milton; por otro lado será quien estará en la dirección de la esperada cinta sobre el Doctor Extraño de Marvel, así como se supone se encuentra ligado a la también anhelada versión cinematográfica de todo un clásico moderno de la ciencia ficción literaria: Los Cantos de Hyperion de Dan Simmons.
    Volviendo a sus trabajos más “intimistas” y donde queda sin lugar a dudas demostrada la maestría de Scott Derrickson, para asustar y provocar la sensación de estar en presencia de un mal muy antiguo, poderoso y sobrenatural, Sinister logra cautivar desde el principio.  El filme trata acerca de un escritor de libros de no ficción, sobre casos policiales de sangre, los que investiga para luego tratar de resolverlos.  En el pasado el protagonista conoció el éxito, no obstante en el presente busca recuperar la fama que perdió, escribiendo un nuevo libro y el cual trataría acerca de unos espantosos asesinatos cometidos a toda una familia, con niños incluidos; el hecho causó revuelo en su momento, porque además la hija menor del malogrado matrimonio desapareció sin saberse hasta la fecha su paradero.  Es entonces que para llevar a cabo su última obra, el autor se traslada junto a su propia familia a la comunidad donde ocurrió la tragedia, sin contarles a su esposa y dos hijos que la misma casa donde ahora viven, fue el lugar donde murieron ahorcados sus anteriores habitantes.  Apenas llega a su nuevo hogar, en la buhardilla encuentra una caja con películas caseras en super 8 y un reproductor; a su vez cada grabación lleva en su caja un nombre aparentemente inocente y además escritas en ellas el año en que fueron hechas, a partir de la década de los sesenta hasta la actualidad.  Cuando a solas ve la primera cinta, descubre que cada una de ellas muestra a una familia en particular durante lo que se ve como un día agradable, para luego convertirse en la filmación de su masacre en las formas más horrendas.  Ante el misterio de cómo llegaron esas películas allí y la certeza de que el caso que lo llevó originalmente a ese lugar tiene relación con los otros homicidios, la investigación comienza a acomplejarse. A medida que el personaje principal se va involucrando en su trabajo, que por supuesto se transforma en toda una obsesión, una serie de eventos tenebrosos comienza a cernirse sobre el escritor y su propia familia, hasta que sucede su increíble desenlace que a más de un espectador dejará con la boca abierta y con el miedo a estar acechado por fuerzas superiores malignas.
Uno de los tantos momentos del filme con los que tu piel se pone carne de gallina.
     Desde el inicio la película crea la tensión adecuada como para que uno se sienta intrigado (y hasta incómodo), ya que muestra el video casero que revela la muerte de la familia que investiga el protagonista.  La película en super 8 no tiene audio, igual que el resto de las que testimonian los otros crímenes y que si bien están filmadas tal como lo haría alguien inexperto, hacia el final logra explicarse en toda su verdad más macabra, la mano de dónde provenían estas imágenes.  Tal como en la ya citada El Exorcismo de Emily Rose, el director trabajó con el destacado compositor Cristopher Young, creador de tantas memorables bandas sonoras de filmes de horror, quien en esta ocasión dejó de lados sus melodiosas composiciones para realizar una música rara y experimental, con la que volvió a realzar el sentido de lo ominoso en sus películas. Entre medio de todo esto el escritor descubre pistas que dan señales de la existencia de un culto demoniaco, no obstante cuando se cree que uno u otro es el responsable de todo, la realidad se trastoca hasta demostrar una vez más la impotencia humana frente a aquello que lo supera. Una vez que se sabe la gran verdad, queda la duda sobre qué tanto inventó el director y guionista para asustarnos, y que yace como un capítulo más en las historias reales de sangre de nuestro pasado. Además cada vez en que el mal primigenio detrás de los sucesos se manifiesta, no solo el protagonista salta, puesto que como amantes de este tipo de películas, bien podemos darnos cuenta que estamos frente a una joya actual del terror cinematográfico.   Estas escenas son sutiles, vistazos de unos cuantos segundos del mal que se cierne sobre la historia y que sin embargo se quedan en la retina y la memoria para atemorizarnos.
     El personaje principal se encuentra interpretado por Ethan Hawke, actor con bastantes películas a cuestas entre distintos géneros y que en una cinta como esta logra impresionar por la credibilidad con la que lo caracteriza.  Por otro lado su personaje lleva como nombre Ellison, lo cual hace pensar si acaso Derrickson le puso así, como homenaje al famoso escritor de célebres cuentos de terror y de ciencia ficción Harlan Ellison. 
    Si bien no se trata de una película gore, los pocos momentos en los que se ve sangre o pasan hechos extraordinarios (que son bastantes y van dándose de forma gradual hasta explotar en la pantalla) son perturbadores.  La dosis de inquietud y de terror explícito aumentan, por el hecho concreto de que son justamente niños los involucrados en estos eventos; de este modo una vez más la idea (real) de que es en la aniquilación de la inocencia que radica el mal en su peor faceta, que el filme se hace más aterrador que nunca.

domingo, 9 de junio de 2013

La historia de terror como un medio para ilustrar el corazón humano.


      Existe la equivocada idea (bastante prejuiciosa por cierto) de que la literatura de terror, el cine de este género, las seriales y los cómics de este tipo corresponden a historias que solo pretenden asustar, sin mayor contenido que violencia gráfica y morbo; incluso se les ha tildado de obras que incitan a la criminalidad y hasta al satanismo con tanto personaje de naturaleza maligna.  Lo anterior corresponde a una lectura pueril y desinformada, de modo que el que hace dicha crítica se encuentra enceguecido por una postura puritana y apenas se ha preocupado de ahondar en los temas presentes de dichas tramas, como también en la caracterización de sus personajes.
     El elemento terrorífico data desde la tradición oral de los mitos y las leyendas en todas las culturas y épocas; de este modo la fascinación por lo siniestro ha ido formando parte de nuestra tradición como sociedad e inconciente colectivo, producto esto de la dualidad entre curiosidad y temor por lo extraño, como por lo desconocido.  Así es cómo tras el paso de la literatura oral a la escrita, numerosos han sido los fabuladores que se han interesado en recoger en sus textos los distintos tipos de personajes propios de estas narraciones, tales como fantasmas, demonios, duendes, vampiros, hombres lobos y zombies; a su vez han ido adaptando a los tiempos venideros este tipo de criaturas bajo la imagen de mutantes, extraterrestres y otras criaturas como la imaginación permita usar y recrear.   Todos estos seres ligados al miedo debido a su particular naturaleza,  representan a su manera distintos aspectos de nuestra propia humanidad: así el vampiro es una proyección del deseo de la inmortalidad, en otras palabras, de la soberbia por sobre las propias debilidades humanas; el hombre lobo es un símbolo del bestialismo destructor que llevamos dentro; el zombie corresponde a la irracionalidad avasallante en especial de las masas consumistas e ignorantes…y los demonios, pues bien, tienen relación con algunos de los aspectos más retorcidos de nuestra mortalidad, como además son el cúmulo del temor a todo aquello que pueda escapar al control que podamos tener al alero de la ciencia y la protección de la fe religiosa (bien existen otros monstruos por ahí que nos atemorizan, pero todos estos a la larga no son otra cosa que manifestaciones de las tantas debilidades humanas).
     Desde la Antigüedad, en las historias de más añeja tradición, personajes heroicos se enfrentan a este tipo de seres malignos, haciendo uso tanto de su valentía, ingenio y, muy importante, del poder de la luz que les entregan sus convicciones religiosas; estas últimas les permiten discernir entre lo bueno y lo malo.  Así es cómo estos personajes arquetípicos tales como Hércules, Simbad el marino, el Rey Arturo, el Mio Cid y muchos más, logran derrotar a lo siniestro gracias a todo lo positivo que existe dentro de ellos, ya que a su vez estos individuos extraordinarios representan lo mejor de sus propias comunidades.  Luego la literatura heredera de esta tradición maravillosa, fantástica y épica se nutrió de tales elementos para llegar a contar historias en las cuales la lucha entre el bien y el mal se repetía una y otra vez; numerosos relatos, donde la mayoría de las veces los protagonistas contaban con su virtud para derrotar a tanto enemigo.  Por ende, se puede demostrar que tanto los relatos de tradición oral, como los escritos clásicos y contemporáneos no carecen de un profundo sentido valórico e incluso religioso (en otras palabras, es solo cuestión de saber mirar hacia dónde se dirige la historia y apreciar la características del conflicto y la personalidades de sus protagonistas para comprobar lo expuesto arriba).
    Teniendo en cuenta todo lo anterior, podemos detenernos en un filme de terror que aún dentro de su aspecto más ominoso y efectista, bien exuda un fuerte sentido religioso; donde además el tema de la fe religiosa cobra un papel destacado, para mostrarnos cómo ésta es esencial en la vida de los seres humanos: me estoy refiriendo a la película El Exorcismo de Emily Rose de Scott Derrickson, que data del año 2005 y se encuentra inspirada levemente en un caso real de la década de los setenta en Alemania.
      El filme cuenta del exorcismo practicado a una joven universitaria que termina con la espantosa muerte de la poseída, razón por la cual el sacerdote quien le practica dicho rito, es acusado de asesinato por negligencia y encarcelado; no obstante una exitosa abogada agnóstica es designada por su bufete para defenderlo.  Es entonces cuando la mujer al conocer al hombre de fe y comenzar a investigar, como a su vez durante sus conversaciones con éste, inicia lo que Joseph Campbell llama un viaje espiritual; todo esto la transformará en una mujer distinta, luego de que obtenga sus propias experiencias con el mundo de lo sobrenatural.
    
Uno de los momentos más impactantes de esta lograda cinta.
El sacerdote interpretado con una humanidad increíble por el inglés Tom Wilkinson (quien tiene a su haber tantas grandes películas en papeles de diversa índole, pudiendo desenvolverse en todos los géneros con gran solvencia y credibilidad), responde a la imagen que todo creyente desea de su cura: un hombre sabio en el conocimiento de sus propios defectos, pero que en su afán de servicio público es capaz de sobrepasar su propia fragilidad humana, sin dudar en llegar al sacrificio personal.  De este modo la cinta se detiene en la figura de esta persona, quien enfrentada a las fuerzas demoníacas pone en juego no solo su libertad, si no que su propia cordura y, lo que es más importante para él y todo practicante, su alma.  Uno de los detalles más significativos a lo largo del largometraje, resulta ser cuando se muestra al sacerdote como alguien humano tal cual el resto de la gente y que no vacila en demostrar su miedo frente al grave peligro al que se enfrenta (esto es cuando el mismo mal al que combate sin dudarlo, se le manifiesta con el objetivo de minar su fe); no obstante siempre se ayuda de sus creencias, las cuales le entregan las herramientas para recuperar el coraje que le permitan sobreponerse ante cualquier amenaza ya sea física, como espiritual.   
     La coprotagonista (bajo el trabajo de la increíble actriz Laura Linney, quien logra completarse muy bien con el ya mencionado Wilkinson), se muestra en un principio como la típica profesional eficiente en su rubro, deseosa de seguir escalando en la carrera por más poder: alguien inteligente, autosuficiente y osada.  Así es como dentro de su propio mundo, la seguridad que le otorga su oficio, en el cual los límites están claros bajo la mirada de la moderna sociedad occidental, entra en quiebre cuando: primero, se ve obligada a defender una causa en la que no cree (cabe recordar que no es una persona religiosa); y, segundo, cuando poco a poco comienza a adentrarse dentro de un terreno en el cual no es una experta y que la remece a tal punto, que llega a aceptar dentro de su vida la posibilidad de que existen fuerzas que se encuentran por sobre nuestras cabezas.
     Jennifer Carpenter fue quien asombró al público en su papel de la atribulada Emily Rose, siendo este el papel que la hizo famosa antes de su rol en la celebrada serie de televisión Dexter.   Siguiendo la tradición religiosa católica, la película la muestra como a una muchacha con connotaciones de santa, razón por la cual es la indicada para ser atacada por las huestes demoníacas para socavar su fe y ganar la posesión de su alma.  Es entonces que la casi principiante actriz logra demostrar su talento en las impactantes escenas de posesión y donde haciendo uso de su propia habilidad física para contorsionarse y deformar su bello rostro, no dejar impertérrito al espectador.
    Por último, dentro de los personajes importantes de esta obra, se encuentra la presencia del abogado acusador, quien acá está a cargo de un también convincente (aunque envejecido) Campbell Scott.  Éste como el sacerdote en tela de juicio, es un hombre religioso, pero no cristiano católico, si no evangélico, de modo que su fe (y sexo) lo diferencia en una primera instancia con la agnóstica abogada defensora.  No obstante el dogma de este individuo se basa en un paradigma mucho más racional que el hasta cierto punto místico catolicismo; de este modo en el filme se contrastan ambas maneras de vivir el cristianismo (uno más racional y el otro apoyado en la fuerte creencia de la existencia de un sustrato de connotaciones sobrenaturales y que bien pueden manifestarse dentro de nuestra realidad).
Scott Derickson el director.
     Teniendo en cuenta a los 4 personajes en los que se apoya el argumento, para contarnos una trama que se mueve tanto dentro de los terrenos de los filmes de juicios (donde los abogados se muestran como modernos héroes y defensores de la verdad y los inocentes) y del terror de carácter religioso y sobrenatural, resulta más que evidente que El Exorcismo de Emily Rose es una cinta que no ceja en abordar el papel que cumple la fe dentro de la moderna sociedad contemporánea; todo ello, puesto que como se logra mostrar en esta historia, los personajes femeninos ya mencionados llegan a un punto de su encrucijada en el cual deben elegir qué hacer con sus propias creencias y todo a partir de sus particulares experiencias: por ende, el acto de aceptar la preeminencia del mundo espiritual en sus vidas, las convierte en proyecciones de la lucha continua al respecto en los corazones de millones de personas a lo largo del mundo.
      Por lo tanto al hablarse de un largometraje que entre otros aspectos gira en torno a la posibilidad de que existe una dimensión de corte sobrenatural, idea que se contrapone a una más racionalista (que pretende ser objetiva), el guión hecho por el mismo director juega con el principio de incertidumbre frente a qué sucedió en realidad: ¿Estuvo poseída o no Emily Rose por fuerzas demoníacas o fue una víctima más de las supuestas creencias retrogradas? Frente a este último punto, si fuese así, su párroco sería culpable de la muerte de una jovencita claramente influenciable.   Es entonces que durante el juicio llevado a cabo en la cinta, se dramatizan ambas posibilidades, de modo que sean no solo los personajes, si no que también el público, quienes decidan qué verdad aceptar en su interior.  Si bien la misma película opta por mostrar que lo sobrenatural sí estuvo presente, gracias los diálogos y las reacciones de los protagonistas, se ha dado ya la entrada para que el debate sobre la calidad de la fe sea puesta en el tapete.   En este sentido cobra una gran relevancia el testimonio especializado que entrega durante el juicio una profesional universitaria, quien expone una interesante teoría científica sobre la veracidad de la experiencia religiosa esotérica.
      Considerando además que se está frente a una película de horror actual, el director no vacila en provocar angustia en su público, con escenas que alternan entre lo sutil y lo gráfico cuando se trata de ilustrar la presencia de lo diabólico (y en efecto lo consigue, pues su trabajo bien logra hacernos creer que lo hemos percibido, ya sea como testigos, como protagonistas).  Cuando Emily Rose es atacada por el mal, lo mismo que sucede con los personajes del sacerdote y la abogada, la película logra crear una sensación de indefensión tal que con solo pequeños detalles, que bien es posible que más de un sobresalto sea provocado en quien vea la cinta (como cuando aparecen sombras fantasmagóricas y se da una explicación sobre cuál es la verdadera “hora de las brujas”).  En cuanto a cuando se lleva a cabo el exorcismo mismo y Emily se haya poseída por completo, la efectividad de su representación supera al de un montón de películas del género que se jactan de sus presupuestos millonarios y de hacer uso de los efectos más aparatosos a su disposición (en este sentido, son los efectos sonoros y la misma actuación tan física de la Carpenter los que se “roban la película”, consiguiendo algunos de los instantes más aterradores de la filmografía mundial).
     Poco antes de sus créditos finales, la cinta termina con los típicos textos haciendo referencia a qué sucedió con los personajes de la supuesta historia real en la que se basó; esto resulta ser un artilugio dentro de la ficción misma para darle verosimilitud tal a la trama, a tal punto que una historia de este tipo bien pueda llegar a ser considerada como algo posible (aun cuando el caso original que la inspiró difiere bastante de lo mostrado en el filme).  Claramente cualquier persona de convicciones cercanas a lo expuesto por el director y los actores, no pondría en duda la veracidad de este tipo de eventos.
     Por último, la escena en la cual se escenifica el sueño/visión de la atormentada Emily Rose deja de manifiesto la concepción providencialista de muchas creencias religiosas, consistente en la noción de que Dios y las fuerzas divinas intervienen directamente en la vida de los seres humanos.  A su vez la mano divina se presenta en otro significativo momento del filme.  Es en este sentido, que cuando Scott Derrickson muestra con tal sublimidad el especial encuentro de Emily Rose con las fuerzas del bien, que la cinta otorga un mensaje de esperanza en medio de un mundo en el que pareciera que la fe religiosa se ha extinguido.

La inolvidable escena del exorcismo final de Emily Rose.

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