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domingo, 28 de febrero de 2021

No es una despedida, sino un "Hasta pronto".


1. Lo que esperábamos y lo que nos espera.
 
    La Saga Metro del ruso Dmitry Glukhovski te atrapa desde el principio y apenas terminamos su primer volumen (Metro 2033), con un final tan inesperado e impactante, resulta difícil no querer leer altiro su continuación (Metro 2034) y la que luego nos deja aún más sedientos de saber qué pasará, cuando suponemos que en el tercer volumen van a reunir a todos los protagonistas de los dos primeros libros.  Pues esta supuesta conclusión (Metro 2035) no nos desilusiona y más encima logra superar con creces todo lo apreciado hasta el momento, puesto que podemos atestiguar cómo su autor ha mejorado la pluma y obtenido una verdadera madurez como fabulador.  Por lo tanto, leer esta supuesta conclusión de una trilogía, que al parecer no lo será dentro de poco, tras terminar sus últimas líneas que prometen más historias de sus personajes, viene a ser una más que grata experiencia para los amantes de la ciencia ficción y de las aventuras épicas. En todo caso, otros autores rusos han escrito varias novelas ambientadas en el mismo universo y al menos hay un par de ellas traducidas a nuestra lengua; con otros personajes y transcurriendo en diferentes lugares, a ver qué tal son.
    El héroe de la primera entrega, Artyom, se encuentra con uno de los tres protagonistas de la secuela, Homero, y juntos emprenden un viaje físico e interno aún mucho más complejo que todo lo que pasó con anterioridad...Y es que se han enterado de que al parecer existen otras comunidades sobrevivientes, fuera de la red subterránea de Moscú, así que se han empecinado en saber la verdad; pero nada es fácil en el mundo donde viven y por ello sortearán un montón de peligros, que esta vez solo serán sus congéneres quienes les harán sufrir, producto de la maldad natural del ser humano (esta vez no habrá ningún monstruo mutante al acecho).
     Mucho sucede en las más de 500 páginas que comprenden la novela, llena de momentos desgarradores y donde también nos reencontramos con la otrora inocente Sasha, aún dulce, aunque viviendo una nueva vida que no nos esperábamos para ella.  Por otro lado, vuelven a aparecer viejos conocidos, como el bondadoso padre adoptivo de Artyom, Sukhoy, y el ahora malogrado Melnik, quien tras ser apreciado antes como un idealista, ahora se ha vuelto un hombre amargado y de poder.  Del legendario Hunter no volvemos a saber, salvo la revelación de una de sus debilidades y respecto al joven Leonid, pareciera que nunca hubiese existido.
 
2. Reflexiones acerca de lo leído.
 
     Aunque el lector hispanoparlante que no tiene idea del idioma ruso, lee una traducción del texto original, si es preocupado por el estilo en el que está escrita la obra y recuerda más o menos la narrativa de las dos novelas que le antecedieron, puede darse cuenta con facilidad de la evolución artística de su creador.  Y es que esta vez hay numerosos juegos de estilo para contar la trama, usando a veces el tiempo presente y en otras recurriendo solo a diálogos, sin ocupar las descripciones en este último caso.  Asimismo, ya no encontramos el abuso del adversativo "pero", como bien sucedía en los volúmenes anteriores.  Por otro lado, el lenguaje se vuelve aún mucho más rico y evocador, que no resulta difícil transportarse por medio de la imaginación a esta realidad de pesadilla y sentir tan entrañables a los personajes.
    En verdad Glukhovsky ha mejorado considerablemente y si bien nos lleva de nuevo a varios escenarios que ya conocíamos de antemano, esta vez los muestra con todos sus matices de luz y oscuridad, gracias también a la creación de secundarios que tienen una tremenda fuerza representativa de lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Respecto a lo último, ahora podemos comprobar el talento para crear con tanta veracidad entre los personajes a hombres y mujeres, adultos, ancianos y niños, héroes, antihéroes, gente común y villanos, que se quedan en nuestra memoria con fuerza.  A ello se les suma las diferentes naciones-estaciones en las que (mal) viven todos estos seres, muchas de ellas dignas de Dante, donde no podemos olvidar, por ejemplo, los horrores (otra vez) del Cuarto Reich, el control de la Línea Roja (comunistas) a sus ciudadanos y una estación en particular completamente anegada; mención aparte merece un búnker secreto, donde se encuentran los más privilegiados entre los trogloditas.
      Cabe destacar que por primera vez en la trilogía original, nos encontraremos con groserías por parte de varios personajes y también con escenas de sexo, elementos ambos que recrudecer por un lado la obra y, por otra, le dan mayor verosimilitud a texto; y es que en un mundo como el de esta saga, impensable que los personajes hablen de manera tan recatada y actividades como el comercio sexual no sea una de las fuentes segura para sobrevivir.  Queda de manifiesto, entonces, que estos libros y en especial son para gente con criterio formado que pueda apreciar el verdadero sentido detrás de estos detalles.
    Un fuerte discurso político hay detrás de todo esto, que ya en Metro 2033 estaba al demostrarnos cómo dos ideologías tan contrarias (marxismo y facismo) a la larga engendraban los mismos monstruos humanos.  Sin embargo, esta vez queda en el tapete el tema de la manipulación y la política corrupta, que no duda en hacer uso de la censura y de falsear la verdad para controlar al pueblo.  Es así que el libro nos deparará tremendas sorpresas, cuando tal como Artyom y sus compañeros nos enteremos de secretos que los poderosos desean guardar para sí.
     No podemos dejar de destacar el sentido tan "ruso" presente en la saga original, lo que no solo se observa en los nombres de los personajes y de los lugares donde transcurre la historia; y es que el escritor no deja de ocupar los ricos elementos que definen a los orgullosos hijos de la Madre Rusia, desde la inclusión de unos cuantos versos de poemas y canciones entre medio de la narración, hasta el papel que le da a la misma historia de su país, que pese al holocausto no deja de estar activa en la memoria colectiva de los sobrevivientes.  Por todo esto, quienes disfrutamos de estos detalles, podemos apreciar, pese a la atmósfera postapocalíptica, la rica tradición rusa en estas páginas.
     Los valores de la fe y la esperanza, la lealtad y la fraternidad resaltan entre medio de tanta miseria y todo ello es lo que le da su carácter épico a la novela, cuando logramos presenciar con nuestro ojo de la mente cómo los protagonistas luchan por sus ideales entre medio de tantos pesares.



 
3. Nuevos personajes.
 
Anya: La esposa de Artyom es una mujer compleja.  Hija de Melnik, se fue en contra de la voluntad de su padre a vivir a la estación de su marido.  Primero la vemos como alguien llena de resentimiento, que no es feliz en su nueva vida, hasta que luego nos enseña la verdadera calidad de su corazón.
 
Lyokha: Se integra a la acción, primero como un muchacho que apenas logra sobrevivir con una ocupación miserable (prefiero descubran ustedes por su cuenta, qué hacía antes de abandonar su hogar), para convertirse en Él discípulo de Artyom, al cual lo acompaña en varias de sus aventuras y desventuras con lealtad.  Al final de la novela, este toma un camino por completo diferente.
 
Letyaga:  Un antiguo camarada de Artyom en la Orden de los Stalkers, es un imponente hombre con un ojo bizco y quien le salvó la vida a este.  Un aliado valioso que nos dará más de una sorpresa con sus acciones.
 
Saveli: Otro Stalker que ahora trabaja por su cuenta, pequeño y de apariencia sospechosa, se une a la cruzada de Artyom demostrándonos que es cierto eso de que las apariencias engañan.
 
Ilya: Un profesor casado y que está esperando junto a su pareja al primer bebé de ambos.  Fiel creyente en los supuestos ideales renovados del Cuarto Reich, desea escribir un libro sobre las "maravillas" del gobierno del actual Führer y para ello necesita de la ayuda de Homero.  La crudeza de la realidad le hará ver qué una cosa son las lindas palabras y otra las duras acciones.
 
   Hay un par de villanos que destacan dentro de esta obra, ambos distintas caras de la misma moneda, empero no los nombraré para que el posible futuro lector de esta novela (y de la trilogía completa la verdad) los conozca por su cuenta, al enterarse con sus acciones de cuánta maldad puede albergar el corazón humano.
 
4. Un regalo.
 
    Antes de comenzar a leer propiamente Metro 2035, se nos agasaja con un cuento ambientado en el mismo mundo de la saga, si bien los personajes son otros y todo transcurre en diferentes lugares.  Es así, que nos enteramos acerca de cómo sucedió todo respecto al bombardeo (bueno, o al menos sobre detalles valiosos al respecto) y conocemos el mundo más allá del metro de Moscú, si bien este texto transcurre por igual en Rusia.
    Titulado como Fin del Camino, es una preciosa pieza que nos hace acompañar a un adolescente que ha abandonado su hogar, para emprender un viaje peligroso con el objetivo de ver qué hay más allá de lo conocido.  En el intertanto, se encuentra con un anciano y  su perro, quienes le salvan la vida y a los que se une para ver qué les depara al "final del camino".
     Un cuento que se transforma en otra demostración del talento de su autor y que sirve para decirnos que a lo mejor también estamos frente a un buen cuentista, que a futuro nos puede deparar varias narraciones cortas de calidad.

 

lunes, 18 de enero de 2021

Una secuela para gozar de manera independiente.


     Tras el éxito de la novela de ciencia ficción postapocalíptica Metro 2033, del escritor ruso Dmitri Glukhovsky, era de esperar llegara pronto una segunda parte y es que sus impactantes sucesos finales bien daban paso para que ello ocurriera; por otro lado, el mundo de pesadilla creado por su autor, sin dudas que prometía nuevas historias ambientadas tanto en las redes del metro, como en el mundo de afuera y el cual apenas había llegado a ser explorado por sus personajes. Fue así que en 2007 llegó la continuación, titulada nada menos que  Metro 2034, puesto que transcurre un año después de los sucesos de la primera entrega.  Cabe mencionar, que pese a ser una secuela, el libro es en cierta medida una obra independiente, ya que sus protagonistas son otros, tres de ellos recién presentados al lector y otro un viejo conocido, el cual desde su debut nos llamó la atención y ahora tenemos el gusto de “verlo” más en acción, si bien los misterios sobre su pasado siguen pendientes para todo el mundo; por otro lado, el querido Artyom vuelve a salir en al menos tres pasajes, pero solo como secundario. El volumen está articulado de tal manera que se puede leer y disfrutar sin haber tenido en las manos el anterior y si bien se mencionan eventos de su predecesor, estos se encuentran contados de tal manera que uno de inmediato se pone al día y es que el argumento de la segunda parte es por completo otra historia; en todo caso, es de esperar que en la tercera parte y que se supone cierra una trilogía (puesto que al menos hay publicada una novela derivada, escrita por otro artista), las tramas se unan y con ello la vida de los protagonistas de ambos tomos también converjan entre sí.
     Una chica sobrevive apenas puede al exilio junto a su padre y solo se tienen entre ellos dos, para mantenerse en el duro mundo que es la actual sociedad moscovita subterránea.  La necesidad hace que la muchacha deba abandonar obligada su segundo hogar y en el camino se encuentre con un hombre ya casi anciano y un duro guerrero que están cumpliendo una misión a toda costa, que nuevamente está en juego la subsistencia de la red del metro y lo que se supone es el último reducto (conocido) de la Humanidad; en todo caso, esta vez el peligro al que se enfrentan es de carácter completamente diferente al de la primera parte, así que el drama al respecto va para otros linderos.
     La novela aborda varios de los temas ya presentes en su precedente, si bien en esta ocasión introduce otros igual de valiosos y recurrentes dentro de la literatura: El romance, que específicamente acá está visto desde el encuentro entre dos sujetos aparentemente muy distintos, el arte y que lo observamos a través del poder de las historias para darle sentido a la vida misma y de la magia de la música capaz de sobrecoger hasta los espíritus más endurecidos y la culpa, observada en dos de los protagonistas, uno de ellos marcado lo suficiente como para no asumir por completo su derecho a la redención.



     En el libro esta vez, por igual, encontramos más mutantes que antes y de varios tipos, algunos de ellos bastante espantosos.  También reaparece al menos otro de los personajes de Metro 2033 y nos enteramos bastante de qué pasó luego de la hecatombe final de dicha obra. Cabe mencionar que es un texto mucho más corto, de poco más de 360 páginas, así que con mayor razón se lee con rapidez y gracia, donde no falta los sentidos de la aventura y de la maravilla, abundando por igual los momentos de heroicidad y aquellos capaces de sobrecoger el corazón del público.
      Por cierto, el lector con mejor memoria, atento o que como en mi caso se haya leído esta entrega, poco después de dedicarle tiempo a la novela anterior, puede darse cuenta de un posible error de autoplagio por parte del escritor, cuando esta ocasión repite la misma metáfora para referirse a dos secciones de la misma estación y diferentes entre sí: al compararlas con dos hermanas gemelas separadas y que tuvieron vidas distintas.  Bien podríamos decir que se trata de una falta de experticia de un escritor que, tal vez, aún necesita pulir su estilo de escritura, puesto que se sigue repitiendo el conector “pero” en un mismo párrafo o párrafos contiguos (quizás por qué palabra rusa correspondiente).   
      Como protagonistas tenemos al cuarteto compuesto por:
 
Homero: Un erudito que en verdad posee otro nombre, aunque ha optado por usar ese, el mismo del supuesto autor de los poemas épicos griegos La Iliada y La Odisea, puesto que se ha autoimpuesto escribir una especie de crónica sobre los héroes actuales del Metro y por eso mismo piensa que sus dos compañeros de viaje son los verdaderos protagonistas del libro que tiene en mente.  Idealista, se da cuenta poco a poco que una cosa es el mundo de las ficciones y de las letras, y otro el de la realidad misma, donde lo inesperado está a la vuelta de la esquina y los planes de uno pueden cambiar.  Junto a su compañero masculino y adulto de andanzas, conforma una pareja muy especial, contrastando edad, apariencia, personalidad, intereses y habilidades, si bien sus destinos están claramente unidos.
 
Hunter: El héroe que conocimos en Metro 2033 vuelve ahora como antihéroe, quien tras el clímax del libro que lo introdujo, ahora aparece transformado tanto física como espiritualmente.  Mucho dolor hay en él, así como miedo, aunque no lo admita.  Si antes nos pareció un hombre lleno de misterios, ahora su actitud supuestamente antisocial lo convierte en tal vez el mejor personaje del libro, al empecinarse en cumplir su cometido que puede hacerlo ver como un loco obseso o un desalmado, si bien tiene buenas intenciones para cometer sus atrocidades; no obstante, pese a todo, es alguien noble, valiente y un solitario que se nota tiene su lado sensible.
 
Sasha: De solo 16 años de edad, ha vivido casi toda su vida solo con su padre, al que ama por sobre todo y quien la protege como puede; los gestos del uno al otro son sin dudas conmovedores.  Cuando conoce a Hunter varios sentimientos confusos la inundan, puesto que igual el imponente hombre por supuesto que la iba a impresionar, tras no haber sabido de alguien como él antes.  Pese a su aparente fragilidad y poca experiencia con el mundo más allá del hogar que tuvo con su padre, hay mucha fuerza y determinación en ella.
 
Leonid: Un joven músico ambulante guapo y de unos pocos años más que Sasha; se cruza en el camino de la chiquilla más o menos pasada la primera mitad del libro y llegando a nacer una especie de atracción mutua, que en todo caso rivaliza con lo que siente la chica por el varonil Hunter.  Con un talento artístico que bordea lo sobrenatural, como el propio Stalker tiene sus propios secretos, de los que trata de sacar provecho, aunque tampoco se trata de alguien malvado (solo que resulta ser un tipo manipulador). Homero desconfía de él, ya que su llegada entorpece por completo sus planes y la actitud más voluntariosa del muchacho también lo diferencia bastante de su actitud más recatada.


Portadas como esta bien dejan claro que las españolas o de habla hispana en general son las más feas. 

sábado, 19 de diciembre de 2020

Mucho más de lo esperado.


I. Unas pocas palabras primero que todo (el resto).
 
   La literatura rusa no me atrae mucho que digamos, así como su cine y si bien sé de muy buenas fuentes que en narrativa de ciencia ficción destacan harto (y obvio que en lo que algunos llaman "corriente principal" o mainstream, que entre ellos hay grandes como Dostoievski, Tolstoi y Gorki), mis lecturas al respecto eran nulas hasta no hace mucho (bien recuerdo que hace unos años me compré en blu-ray originales y con mucha expectativa, las películas de ciencia ficción rusas Guardianes del Día y Guardianes de la Noche y que las terminé de ver a duras penas, así que las cambié por otras dos más de mi agrado).
    Hasta el momento lo único cercano a la literatura rusa de fantasía cientifíca que leí y gocé harto, fueron un montón de novelas y cuentos de Isaac Asimov, quien nació en esas tierras y vivió sus primeros años en la Ex Unión Soviética; no en vano hice mi memoria para titularme como Profesor de Literatura sobre el tema de los robots en las obras del llamado Buen Doctor... Hasta el año pasado cuando para mi cumpleaños, recibí de regalo una novela de título muy curioso, Metro 2033, que vi varias veces a la venta, si bien no manejaba información sobre ella.  La verdad es que no le tomé mucha la atención, entre el resto de los títulos que recibí aquella vez, puesto que tal como les he confesado no me sentía muy inclinado a leerla pronto, destinando la lectura a un futuro incierto y hasta que el amigo que me la obsequió, me preguntó reiteradamente cuándo le iba a dar tiempo al libro y de ese modo le prometí que mi próxima lectura literaria sería Metro 2033. Así que heme aquí, por fin, compartiéndoles mis impresiones al respecto.
 
II. El origen de un libro y de una trilogía.
 
    Dmitri Glukhovski es un hijo de la Madre Rusia que estaba en el colegio aún cuando ideó la trama de la que sería su opera prima; no obstante, solo llegó a terminar la primera parte de su trilogía ya egresado de la carrera de Periodismo.  Como muchos autores nóveles, tuvo que pasar por el rechazo de varias editoriales y como veía que no era considerado su trabajo, decidió probar suerte en Internet a través de una página que hizo, donde subió extractos del libro y pidió la opinión de los lectores; de ese modo, gracias a las mejoras que le hizo y a la atención mediática que consiguió su propuesta en las redes sociales, una editorial de su país se fijó por fin en él.  Publicada en 2005, se le pidió que cambiara el final para que de ese modo llevara a cabo una trilogía, lo que bien sabido fue la mejor decisión de todas.
     Traducidos los volúmenes a un montón de idiomas, originó nada menos que una serie de videojuegos bastante popular y, como no, provocó el interés de Hollywood por adaptarlas al cine; lamentablemente las ideas de los gringos para llevarlas a la pantalla grande, no fueron del agrado del autor y bien de acuerdo estoy con él, así que mejor a esperar que hayan mejores propuestas para hacerlo honor a esta obra.

 
III. Un futuro cercano que mejor no se cumpla.
 
   La Tercera Guerra Mundial terminó por devastar el mundo y en Moscú los que lograron salvarse del ataque de las bombas atómicas, se cobijaron en las dependencias del metro de la ciudad, considerado hasta entonces como la tercera red más grande de trenes subterráneos del planeta.  Cerca de unas tres décadas han pasado desde que ocurrió la catástrofe y los sobrevivientes, entre quienes conocían la vida antes de ahora y sus descendientes, perduran gracias a su ingenio y fuerza de voluntad.  Lo que antes eran las majestuosas estaciones del metro de Moscú, ahora son verdaderas ciudadelas-estado que ostentan el poder y mantienen sus propias costumbres, a veces con aliados entre otras estaciones y en otras con poca o nula relación amistosa con sus vecinos.
    La primera novela no nos entrega datos sobre el origen del holocausto, que llevó a los moscovitas a vivir en las sombras, así como tampoco nos cuenta si hay otros sobrevivientes humanos (y no mutantes) en el resto del mundo.  Por lo tanto, buena parte de la historia sucede bajo tierra, donde el protagonista se mueve entre una estación y otra mientras realiza la misión que se le encomienda: Artyom, un joven de 26 años que debe avisarle al mayor centro de la humanidad dentro de esa sociedad troglodita, la Polis, que una amenaza del exterior podría acabar de una vez con lo que aún queda de la humanidad.  Solo 3 semanas llegó a estar el héroe fuera de casa, pero para él y para nosotros pareciera que pasó mucho más tiempo, entre las aventuras y penurias que vivió hasta su regreso a casa y su última partida; entre medio, conoce a unas cuantas personas singulares, maravillosas e inolvidables que lo harán crecer aún más como persona y pasarán a ser parte importante de sus recuerdos, como también lograr llegar a los corazones de muchos lectores.
 
IV. Temas de esta obra.
 
    Mucho de ciencia ficción hay en este precioso libro, como también presenta varios de los tópicos y leiv motivs caros a las historias de más rancia alcurnia, puesto que eso es lo que hace una buena historia como esta, independientemente del género al que pertenece: nos retrata en lo más hondo de lo que somos, donde hay luz y oscuridad.  La novela atrapa desde el principio, con una narración atrayente, muchas veces evocadora con ese mundo impresionante que describe y que pese a toda la fantasía que pueda tener, entre situaciones de pesadillas y otros momentos desgarradores de heroísmo y emotividad general, se hace fácil de digerir; asimismo, encontraremos una que otra preciosa reflexión y que en más de una ocasión volveremos a releer para saborear tan bellas palabras (eso sí, ignoro si será tema de la traducción o vendrá del texto original y es que llama poderosamente la atención que en un solo párrafo, se repita más de una vez el nexo adversativo PERO; quizás cuál será su símil en ruso, no obstante, esta redundancia lexicológica es el único error que le encuentro).
     Bueno, ya es hora que veamos de qué nos habla esta novela.
 
1. El viaje:
 
     Quizás la piedra angular del libro, puesto que durante la mayor parte de su envergadura de más de 500 páginas, en la edición de bolsillo que poseo, Artyom está en movimiento.  Queda claro que el muchacho que sale de la aparente comodidad de su casa, hacia el mundo desconocido, ya no es la misma persona del comienzo; así que estamos frente a un relato sobre la madurez y la realización personal, si bien para que conozcamos el final del proceso por el que pasa el protagonista, tendremos que leer la trilogía completa.
 
2. La Guerra Nuclear y la sociedad postapocalíptica.
 
    El libro fue escrito la década pasada no más y transcurre en un futuro muy cercano al nuestro... Resulta imposible que el mundo exterior haya cambiado tanto, provocando mutaciones tan increíbles como las descritas en sus páginas y al punto de crear nuevas especies animales y vegetales.  Es por lo tanto, una obra de ciencia ficción blanda, para la cual no es importante la rigurosidad científica, sino el hecho de crear gracias a la imaginación un mundo convincente y atractivo, pese al derroche mismo del ingenio literario.  Por esto mismo, es el miedo al holocausto nuclear y la preocupación sobre qué pasaría con los escasos sobrevivientes, lo que se aventura a trabajar el autor y casi como si se tratara de un texto escrito muchas más décadas atrás, cuando muchos escritores situaron la trama en un futuro cercano, que hoy en día es nuestro pasado como lectores.  Un detalle interesante: en este mundo subterráneo no hay tecnología computacional.
 
3. La naturaleza humana.
 
    Nuestra especie es violenta por sí misma y ello queda de manifiesto en la novela, por el solo hecho de lo que provoca la Tercera Guerra Mundial. Después de este desastre, uno esperaría que la gente aprendiera de sus errores y las próximas sociedades fuesen más justas, pacíficas y plenas...Pero no es así, la miseria sigue abundando y no faltan quiénes ostentan el poder para sí mismos, abusando del más débil y cometiendo todo tipo de atropellos.  Es así que en Metro 2033, encontramos una estación gobernada con mano dura por nazis (y ni siquiera alemanes), comunistas tan dogmáticos e intolerantes como aquellos del tiempo de la Unión Soviética...y una madre dispuesta a prostituir a su hijo de 5 años.  Entre toda la gente magnífica con la que se cruza Artyom, hay unos cuantos monstruos humanos que les hacen el peso a las aberraciones mutantes del exterior; entre ellos también una tribu de caníbales y en especial los hombres detrás de tal práctica.
 
4. Los mutantes.
 
    Tras las últimas palabras del párrafo anterior, llegamos a un punto que se sabe está presente en el mundo de esta trilogía y aunque aparece en todo su esplendor, recién bien avanzada la segunda mitad del libro.  Todo sucede cuando el protagonista debe ir arriba y allí se enfrenta cara a cara a algunas de las monstruosidades que habitan en el otrora dominio de los hombres. Por otro lado, se hayan los llamados Negros, una nueva especie humanoide que especialmente al final de esta primera entrega tendrá un papel muy valioso.
   Por cierto, un lugar destacado tiene dentro de la narración cierta monstruosidad, que se haya en la misma red subterránea y cuya aparición corresponde a uno de los momentos más adrenalínicos del texto.

 
5. Los sueños.
 
    Artyom tiene sueños muy elaborados, buena parte de ellos bastante aterradores y que cuando comenzamos a leer su descripción, al igual que este, solo mucho después nos damos cuenta de que lo que pasa en ellos no pertenece a la realidad de la vigilia.  El protagonista tiene la sospecha, de que sus sueños significan algo y eso solo lo sabrán él y nosotros recién una vez alcanzado el impresionante clímax.  La idea de que los sueños, tienen una verdadera relación con el mundo material y el devenir, no solo es tan antigua como la humanidad misma, sino que posee una certeza científica; a todo esto, se le suma la noción del destino que debemos cumplir, donde los sueños nos dan claves al respecto y por eso habría que estar atento a sus señales, para estar preparados y no cometer errores.
 
6. La religión.
 
    A lo largo de su odisea, nuestro héroe se encuentra con 3 instancias diferentes relacionados con la fe en algún tipo de teología, solo la primera de ellas ligada al Cristianismo.  Hasta antes de su partida de casa, Artyom parece haber vivido sin tener acercamiento a los dogmas religiosos y es así que dentro de todo lo que le toca conocer, se encuentra un culto más o menos benigno, donde al menos uno de sus integrantes le da verdaderas muestras de compasión y solidaridad; no obstante, esta secta con sus rarezas y al comparárselas con otras creencias, que luego le saldrán al paso, no dan una imagen en general benigna de las iglesias.
    Luego tenemos una especie de religión bastante sectarista y de corte mística, que aparece cuando Artyom por fin logra llegar a la Polis.  Allí unos cuantos guardan el conocimiento científico, aunque este se ha transgiversado y ello debido a la imposibilidad de estudiarlo de forma más seria; en cierto sentido, esto recuerda a ese hermoso clásico de la ciencia ficción que es Cántico por San Leibowitz de Walther Miller Jr., donde queda de manifiesto que en efecto "La verdad nos hará libres", aunque esta se encuentre disfrazada bajo el aspecto de la religión, perspectiva que igual está presente en la novela que ahora nos reúne.
     Por último, aparece el oscuro culto al Gran Gusano, una especie de mitología supuestamente ecológica y antitecnológica, que ha nacido al alero de mentes desquiciadas.
 
7. La literatura.
 
    Al menos en el primer libro de la trilogía que nos reúne (bueno, aún no leo los otros y solo esta semana me llegó la segunda parte que compré online), los habitantes de las distintas estaciones no tienen tecnología y a lo más cuentan con armas sofisticadas para defenderse en el mejor de los casos, reutilizando lo que han podido rescatar, mucho de ello de los trenes de cada línea.  Como no hay computación, ni televisión, menos cine, videojuegos y radio, ni deportes (solo se menciona una carrera de ratas a la que se hacen apuestas), el único medio de entretención que posee la gente son los libros.  Que se haya vuelto a valorar de manera masiva esta costumbre no es algo gratuito, que en un mundo donde fue el uso egoísta de la tecnología el causante del desastre global, bien vienen a ser los libros un sano respiro en medio de este futuro postapocalíptico.
     Y no olvidemos al respecto, que para el grupo de sabios que conoce Artyom en la Polis y también para los aterradores Bibliotecarios, los libros son sagrados (bueno, unos más que otros), donde destaca además un raro volumen que lee el protagonista, sobre un supuesto pacto satánico entre Stalin y los demonios.
 
V. No estamos solos.
 
     Tal como se ha dicho más arriba, a lo largo de su viaje Artyom conoce a varios sujetos muy entrañables.  Es así que uno de los grandes pilares que tiene esta novela, corresponde a sus personajes.  Tal como en la vida real, quienes llegan al círculo del protagonista dejan una huella en su existencia y lo hacen crecer aún más, quedándose una parte de ellos dentro de su corazón y recuerdos.  De este modo podemos mencionar a:
 
1. Sujói: Su padre adoptivo y quien lo salvó siendo muy niño de morir junto a su madre en una espantosa tragedia.  Es un hombre sabio muy respetado por su gente, ya bastante maduro para cuando suceden los acontecimientos del libro.
 
2. Hunter: Un recio Stalker (nombre claramente homenaje a la famosa cinta de ciencia ficción rusa homónima de Tarkovski), dedicado como otros de su estirpe a realizar viajes al exterior y otras empresas peligrosas y necesarias, amigo de y quien le encomienda a Artyom su misión.
 
3. Khan: Mi personaje favorito.  Tanto o más misterioso que el anterior, dice ser nada menos que la reencarnación de Gengis Khan.  De gran elocuencia y presencia, al punto de que posee una capacidad de convencimiento tremenda entre los extraños, se cruza con Artyom cuando este pasa su primer gran pesar.  No quepa duda de que este sabe mucho más de lo que cuenta
y es de esperar volvamos a tener noticias suyas.
 
4. Bourbon: Un comerciante que en realidad no resulta ser alguien muy agradable, aunque tampoco se trata de una mala persona.  Su presencia es importante, porque es quien le da la oportunidad al protagonista para iniciar su viaje iniciático.
 
5. Mikhail Porfiryevich: Un anciano culto que viaja acompañado de su nieto con Sindrome de Dawn.  Sus caminos se unen al igual que sucede con la mayoría por un rato, aunque su paso en las páginas resulta ser conmovedor, en especial cuando todos estos son obligados a separarse.
 
6. La Primera Brigada Roja e Internacional de Combate Ernesto Che Guevara de la Red Metropolitana de Moscú: Compuesta solo por 3 hombres, guerrilleros que tienen de modelo al revolucionario argentino, haciendo lo posible por socorrer a los necesitados aunque sea de manera armada.  No aprueban las tácticas de los comunistas que gobiernan en algunas estaciones.  Uno de sus hombres es de origen japonés, de modo que sus rasgos le provocan gran impresión a Artyom, quien nunca antes había visto a un oriental;  mientras que el líder es un hombre guapísimo, otro rostro que le causa impacto al protagonista.  Por cierto, destaca entre estos aguerridos luchadores su corazón noble y la dulzura que poseen, pese a que no temen ocupar tácticas violentas cuando se trata de cumplir su misión.
 
7. Danila: Casi de la misma edad de Artyom, es un Brahman, de modo que le toca guardar el conocimiento en la Polis.  Recibe con bondad al viajero en su hogar y luego lo acompaña en su nueva misión ahora en el exterior.  Es lo más cercano a un verdadero amigo, que llega a tener el protagonista mientras permanece fuera de casa. 
 
8. Melnik: Un importante líder "militar" y quien resulta ser la persona precisa, para recibir la información que Hunter le encomendó dar a Artyom tras su salida de casa.  Con varios hombres bajo su mandato, le toca ir junto a él en más de una otra peligrosa parada y lo cuida gracias a su experticia.
 
9. Ulman: Un soldado de unos pocos años más que Artyom y que trabaja para Melnik.  De actitud práctica y personalidad aparentemente dura, le es destinado acompañar al protagonista para velar por él.  Como a muchos otros de esta lista, el protagonista le debe bastante.
 
10. Oleg: Un dulce niño que entabla otra relación especial con Artyom y con el que pasa dos de los episodios más impactantes del libro.  Su padre también es relevante para la historia.

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