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jueves, 25 de febrero de 2021

¿Es o no es?


     Durante el transcurso del último trimestre de 2018, se estrenó con muchas expectativas para los deceístas acérrimos la serie live-action sobre uno de los equipos de superhéroes más queridos: Los Jóvenes Titanes.  Detrás de todo esto, habían décadas de grandes historias dedicadas a tales personajes y en especial los jóvenes adultos que disfrutaron durante su infancia y/o adolescencia con el show animado de estos justicieros, Teen Titans, tenían razones de sobra para ver este nuevo programa.  Pues, bien, mucho hay de lo que ya conocíamos de estos superhéroes, en una producción que (casi) no ha escatimado en recursos para llevar a la pantalla chica a estos personajes, en una propuesta claramente para adultos, aprovechando dentro de lo posible el rico material comiquero de este universo.  La verdad, es que mucho de lo previsto se cumple en esta serie, no obstante, para un incondicional de DC y en especial de los mismos Jóvenes Titanes, hay hartos “sentimientos encontrados”, puesto que en varios detalles el resultado final se aleja de lo establecido y por ello nos encontramos con altibajos constantes, en algo donde la única manera de apreciarlo (y disfrutarlo), sin complicarse la vida como ñoño, es olvidándose de las historietas.
     Teniendo en cuenta lo afirmado más arriba, quien “sabe del tema” no puede de dejar de extrañarse por el hecho relevante, de que quienes están detrás de este título corresponda a gente como Geoff Jones y Akiva Goldsman ¿Y quiénes son estos dos? Pues el primero es nada menos que uno de los actuales pesos pesados de DC, quien ha tenido a su haber un montón de colecciones de la editorial y que ha logrado convertir en lo mejor de su tiempo, aparte de unas cuantas miniseries y eventos de la empresa: Como The Flash, Sociedad de la Justicia, Linterna Verde y el evento Flashpoint, siendo que este último reorganizó el universo DC, para luego crear la siguiente continuidad que fueron Los Nuevos 52 y encargándose con ello de actualizar a la Liga de la Justicia y a Aquaman, además de la mismas aventuras del Linterna Verde Hal Jordan.  Pues este ha incursionado, asimismo, con diversos resultados en las adaptaciones audiovisuales de las viñetas, como bien ha sucedido con la vapuleada versión cinematográfica del “Guerrero Esmeralda” y con mejores resultados en la recordada serie de Smalville y la actual serie live action del Velocista Escarlata.  Por su parte, el segundo también es un destacado guionista y productor, quien a su vez ha incursionado en la dirección, teniendo sus propios aciertos y fracasos; en la primera lista le debemos agradecer que haya sido el cocreador de esa maravilla que es Fringe y nos haya devuelto a la televisión el universo de Star Trek con Discovery; en cuanto a sus fracasos (y mugres), tenemos la olvidable película de La Torre Oscura y, peor aún, sus libretos para Batman Forever y Batman & Robin. Así que teniendo en cuenta esta dupla de "especialistas", pero que no siempre ha estado a la altura de las circunstancias (hoy en día se ha destapado que Jhons, es uno de los culpables del fracaso de la versión cinematográfica de la Liga de la Justicia), se puede entender que el resultado no haya sido tan parejo que digamos.
     Cabe mencionar que dentro de este "universo", los Titanes se han disuelto hace unos cuantos años ya y cada uno de sus ex miembros ha seguido su curso.  La primera temporada trata sobre el encuentro del ya adulto Dick Grayson, el primer Robin, ahora convertido en policía (tal como en un momento sucede con los cómics, alternando sus identidades según sea requerido), quien pese que ha querido olvidar su pasado en Gotham no puede evitar que este vuelva a él.  Es así que se cruzan en su camino dos adolescentes con poderes, Raven y Chico Bestia, para quienes se convertirá en su maestro.  A ellos se suma una desmemoriada Starfire, también adulta, para que luego todos juntos se enfrenten nada menos que a la amenaza de Trigon, el padre demoníaco de la muchacha con habilidades místicas.  Entre medio contarán con el apoyo de los antiguos Titanes Halcón y Paloma, así como de Donna Troy, la discípula de Wonder Woman, y de Jason Todd, el actual Robin que trabaja junto a Batman.
      En el mencionado cartoon de principios de siglo, sobre estos mismos paladines, durante la cuarta temporada se adaptó con gran éxito la llamada Saga de Trigon… Pues en este caso se alejaron bastante del cómic en sí, aun cuando hubo unos cuantos aspectos interesantes a la hora adaptar esta historia; no obstante, solo al final sale el demonio interdimensional como corresponde y el efecto digital para ello deja harto que desear, la verdad.  Bastantes cosas pasan entre medio, unas para aplaudir y otras para fruncir el ceño (yo mismo estuve a punto de abandonar la serie en más de una ocasión, aunque tras los impactantes finales de los episodios, al rato me enganchaba otra vez), como los estupendos trajes de los dos Robin y los de Halcón y Paloma, aunque molesta el hecho de que solo Jason lleve con orgullo su atuendo y los otros ahora renieguen de sus viejas glorias (así que mayormente los vemos de "civiles", salvo en los varios flashbacks que hay).  Frente a este detalle, me resulta difícil no pensar si acaso hay una especie de “vergüenza”, por asumir por completo los tópicos del género en live-action, entre ellos el uso de los mismos atuendos y, en cambio, considerar que para “tapar” todo y atraer al público, que incluso en su puta vida ha leído viñetas, opten por sobrepasarse con las escenas de violencia explícita e incluso incorporar elementos eróticos donde abundan los traseros masculinos (otra pregunta: ¿Por qué todos los apuestos hombres que aquí salen son tan lampiños?) y, en cambio, ninguna mujer sale siquiera haciendo un toples a medias.
     Dentro de lo mejor de la primera temporada a mi humilde parecer, se encuentra la agradable personalidad que le dan a Paloma, una mujer bella y encantadora desde el principio; de igual manera el reencuentro con el guapo y ahora más maduro Alan Ritchson, a quien vimos como Aquaman en la mentada serie de Smalville, del cual se puede decir que los años le han venido en gracia.  También aplaudo lo que al parecer muchos consideran su mejor episodio, donde tienen coprotagonismo nada menos que la Patrulla Condenada, la cual luego tuvo su propia serie gracias a esta intervención suya; asimismio, la aparición nada menos que de Batman y hasta del Guasón resultan ser gratificantes.  Por otro lado, puedo aceptar que, siendo alienígena, Starfire sea “negra”, sin embargo los atuendos que esta usa más parecen de cabaretera que de alguien de otro mundo y tal como dijo un amigo hace años “se ve vieja” en comparación al resto.  Chico Bestia (que, ojo, ninguno acá usa su nombre de guerra…Salvo Jason Todd y este con orgullo) no lleva a piel verde y queda claro que se tiñe la cabellera, más encima solo se convierte en tigre y es de rasgos orientales… ¡Luego en la segunda temporada la idea de cambiar la raza de los personajes, para dárselas de inclusivos, será aún más recargada! Respecto a esto último, a veces les sale bien tal cambio (como el Kingpin negro de la película de Daredevil o la Ancient One “celta” de Doctor Strange y hasta su moreno Baron Mordo); no obstante, no soy partidario de esto y creo que en ese caso mejor usar otros personajes que de antemano son de diversas etnias o, por último, inventarse nuevos personajes, a menos que tengan un guión muy bueno y las actuaciones sean sobresalientes (no que no es el caso de este programa).  Se me estaba olvidando, me gustó la relación entre los principiantes Rachel y Gardfiel, por completo distinta a la de la serie animada, esta vez bastante estrecha y, por igual, me agrada todo el elemento terrorífico que al menos en un par de ocasiones me hizo saltar de mi puesto.
     Volviendo a Halcón y Paloma, quienes resultan ser tan buenos personajes, que de recurrentes pasaron a ser estables al siguiente año, nos presentan a un primer Paloma... ¡Negro! Y, pese a todo lo geniales que son, no poseen superpoderes y es que acá no son los avatares del Caos y el Orden; así que todo ese elemento que podría haber hecho aún más maravilloso el show, lamentablemente no está aquí.
     La segunda temporada, mucho mejor que la anterior, soluciona el problema con Trigon y adapta a su modo la famosa novela gráfica de El Contrato de Judas (que, en todo caso, fue versionado con mayor éxito en el citado show animado y lo mismo durante su propia segunda temporada).  En esta ocasión el equipo, que se ha mudado a una versión “realista” de la Torre de los Titanes (¡¿Tanto les costaba darnos en el gusto con que tuviera la forma de una T gigante?!), debe lidiar con el regreso de Deathstroke, en lo que sería su tercera versión en live action y tras el estupendo trabajo realizado en Arrow y la escena postcréditos del filme de la Liga de la Justicia.  Es así que el mercenario mejorado genéticamente, desea vengarse del grupo, tras acusarlos de la muerte de su hijo Jericho (quien acá es…afroamericano, si bien mestizo).  De igual manera aparece otro villano, que al menos fue recurrente en la serie de dibujos animados, el Doctor Luz, que por muy guapo y musculoso que salga acá, nunca fue un “metahumano” y en esta versión utiliza un horrible traje, que imita en su casco al Magneto de las historias de los X-Men. También salen Rose Wilson, esta acá mestiza oriental (¡Por Dios!), quien solo al final sale usando su estupendo traje y Blackfire, con una apariencia étnica africana que me desagradó por completo (¿Una burda copia de Wakanda en versión cósmica y DC serie B?).  Pese a todo, la temporada entretiene mucho más, que está llena de emociones y si bien posee bastante relevancia nada menos que Bruce Wayne (aunque este a mi parecer se demasiado “mayor” para mi gusto), dentro de lo mejorcito suyo está la incorporación de un muy guapo Superboy (a quien nunca llaman así, en todo caso), todo el lío con Lexcorp y el final, cuando por fin Dick Grayson se pone el traje de Nightwind (que estuvieron TODA la temporada jugando con esta idea) y, para terminar, los viejos Titanes por fin se reúnen con orgullo llevando sus trajes (Dona Troy se ve estupenda, por cierto y me encanta cuando usa su lazo mágico).  En todo caso, otra tontera: ¿Amazonas vestidas de civil y más encima viejas? ¡Qué estupidez!
     Puede ser que la tercera temporada sea mejor, siendo que hace rato está confirmada la aparición de nada menos que Batichica… Bueno, a ver qué tanto “compromiso” con los cómics y sus seguidores tiene esta vez, que hasta el momento el programa ha ido lentamente de menos a más (bueno, con una que otra recaída).
     Por cierto, otra vez nos encontramos con una serie que carece de créditos de apertura, si bien posee una especie de simulacro de algo de este estilo y que dura unos cuantos segundos, correspondiente a unos bellos titulares con música trepidante, aunque se queda en ello no más, como otra manifestación suya de un show de superhéroes que ya no quieren serlo, sienten vergüenza de ello y han pasado casi todo el tiempo escondiendo su pasado.  Cabe al menos destacar la música compuesta por un artista de la talla de Clint Mansell, quien nos ha dado bandas sonoras maravillosas de filmes tales como Réquiem por un Sueño y Noé, entre muchos otros.


viernes, 5 de enero de 2018

Bienvenidos al Multiverso.



     Luego de dos exitosas temporadas en pantalla, que le merecieron la ovación del público (y en especial de los más ñoños) y de la crítica, ganando un montón de premios, la puesta al día a la televisión en imagen real del superhéroe velocista llamado The Flash, la tenía difícil para seguir en pantalla con la misma calidad…Y resulta que tras acabar de verme su tercera temporada, puedo afirmar que vaya qué sus responsables consiguieron tal hazaña.  Quizás no sea la mejor de las 3 emitidas hasta el momento, pero sí han conseguido hacer un show memorable y lleno de momentos sorprendentes, que, sin dudas, logran atender muy bien a toda la maravilla detrás de sus más de 70 años de existencia en los cómics.
     Cabe recordar que tras los eventos de su segunda temporada, Barry viajó hacia atrás en el tiempo para salvarle la vida a su madre y así cambiar la historia a su favor, pese a que ello significara cambiar por completo el orden de las cosas.  Es así que el primer episodio corresponde a nada menos que a una reinterpretación de la famosa saga conocida como Flashpoint, en la que este superhéroe por el mismo motivo creó sin proponérselo una realidad alternativa y en la cual el mundo DC dejó de ser por un tiempo el que conocemos, para transformarse en una pesadilla apocalíptica.  Pues como era obvio, toda la complejidad y oscuridad de Flashpoint se modificó para hacerlo más accesible al público familiar del programa, reduciéndolo todo a solo el primer episodio y luego abordando las consecuencias de las decisiones del protagonista en el resto de la temporada.
     Como una serie de este tipo trata, entre otros temas morales, acerca del libre albedrío y de la responsabilidad de nuestros actos, luego de lo mostrado en el citado primer episodio nos encontramos con el hecho de que la línea temporal se ha restablecido,  aunque quedan unos cuantos resabios de ello y Allen tendrá que vivir la carga sobre sus hombros.  Víctimas inesperadas vienen a ser sus amigos, quienes se ven obligados a vivir con estos pequeños y aun así significativos cambios.  Al respecto, un caso especial viene a ser la fuerte rencilla entre el protagonista y uno de sus compañeros, que se hace sentir en varios episodios, hasta que menos mal se arregla.
      Ya antes en este título habíamos llegado a vislumbrar la existencia del Multiverso, gracias a sus emisiones anteriores; sin embargo, en esta ocasión más que nunca llegamos a darnos cuenta de la impronta de estos numerosos universos dentro de las ficciones deceístas. Pues ahora no solo llegamos a conocer al Harrison Wells de Tierra-2 y a unos cuantos villanos de su mundo, además de a Jay Garrick, el Flash de Tierra-3, sino que además aparece sin dudas el que sería uno de los mejores nuevos personajes de la tercera temporada: H.R., un doppelgänger muy singular de Wells y quien a diferencia de los otros 2 ya vistos anteriormente, posee una personalidad bastante distinta, por no ser científico y pese a ello ser muy carismático, gracias a su particular humor.  Este personaje es interpretado por el mismo actor que hizo de Harrison en sus anteriores encarnaciones, demostrando así  Tom Cavanagh su versatilidad para encarnar nada menos que a 3 sujetos distintos, con el mismo rostro y cuerpo, aunque diferentes personas.  Por cierto, H.R. pertenece a Tierra-9.
     Sin embargo el llamado Multiverso no solo está presente a través de estos casos mencionados, sino que además lo encontramos en esta tercera temporada por medio de la presencia de un personaje casi al mismo nivel de popularidad que Flash: Supergirl.  Como casi al final de la primera temporada del mismo show dedicado a la prima de Superman, el Velocista Escarlata se encontró con la kryptoniana, con posterioridad esta fue invitada en el propio programa protagonizado por Barry Allen, apareciendo nada menos que en 2 episodios (bastante especiales ambos).  Ahora bien, en la versión del Multiverso de estos programas pertenecientes al llamado Arrowverse, Kara Zor-El (también conocida como Linda Danvers) no pertenece a la misma Tierra (y o realidad o universo) en que están ambientados Arrow (que comenzó con esta franquicia televisiva), ni The Flash o DC´ Legends of Tomorrow; es así que mientras las series mencionadas ocurren en Tierra-1, la de Supergirl transcurre en Tierra-38.  Y tal como sucede en los cómics, por una u otra razón es posible viajar entre una Tierra y otra.   

Un afiche que promete mucho.

     La tal vez segunda superheroína más famosa de DC (Adivinen cuál es la primera) no es la única que aparece en esta temporada de The Flash, sino que también nos podemos encontrar con otra justiciera, si bien una de menor rango: Gypsy.  Habiendo debutado en 1984 y con más de 30 años a su haber en las viñetas en la Liga de la Justicia de América, ha pertenecido a varios equipos de superhéroes.  Sin embargo la versión que vemos en el programa al que ahora revisamos, tanto en apariencia como en poderes, mayormente solo mantiene el nombre y su relación estrecha con Vibe, otro superhéroe con el que nos veremos a partir de este año ¿Y qué tiene que ver Gypsy con el Multiverso? Pues que en este programa, proviene de Tierra-9, la misma de la que llegó H. R., siendo capaz de viajar de un lugar a otro gracias a sus propios poderes.  Es así que esta versión televisiva de la superheroína (que acá es más bien una especie de policía interdimensional) se transforma en un personaje recurrente y de seguro en posteriores temporadas continuará con sus gratas intervenciones.
     Tierra-2, la patria de Harrison Wells y de su adorable hija Jessie, es visitada para adentrarnos en nada menos que Ciudad Gorila.  De este modo por fin llegamos a conocer la civilización de estos primates super avanzados, que apenas llegamos a vislumbrar en la temporada anterior.  Pues esta metrópolis extraordinaria a la que fue enviado Gorilla Grod, ahora se convierte en una nueva amenaza para Flash y sus amigos, así como para el resto de la humanidad.  En 2 capítulos sobre esto, los responsables deñ show nos obsequian con algunos de los mejores momentos de la temporada.
     Otros 3 superhéroes tienen su debut en esta ocasión: el mencionado Vibe y los velocistas Jessie Quick y Flash Kid.  El primero proviene de la misma época de Gypsy, también en las páginas de la Liga de la Justicia de América, siendo ambos creados por un maestro de antaño como lo es Gerry Conway (guionista).  Siendo Vibe otro personaje de segunda o de tercera como su mencionada compañera, fue reintroducido en el actual Universo DC con los llamados Nuevos 52, teniendo incluso una serie propia tras ser potenciado.  Un detalle muy interesante en lo que viene a ser la serie The Flash, es que el personaje originalmente se llama Francisco Ramon y le llaman “Cisco”…Al igual que el mejor amigo del Barry Allen de esta versión televisiva; de este modo queda claro que desde antes de que el científico, luego de adquirir sus poderes y tomara su nombre de guerra de Vibe en esta tercera temporada, los responsables del show (en realidad un guionista estrella como Geoff Jhons, al escribir la primera intervención de estos personajes en la segunda temporada de Arrow), se tenía pensado evolucionarlo hasta convertirlo en el aspirante a superhéroe que llega a ser acá nuestro genio ñoño favorito (bueno, la verdad es que Felicity, del show sobre el Arquero Esmeralda, también me conquista bastante, je).   Si bien sus poderes difieren bastante del que le encontramos en las historietas, el bello traje que usa Cisco cuando decide hacer de Vibe, resulta ser una bella interpretación del traje original del justiciero en sus tiempos.
     Luego está Kid Flash, que cuando se introdujo al hermano menor de Iris West en la segunda temporada y se vio expuesto a la energía que posteriormente lo convirtió en metahumano, era más que obvio que le tocaría convertirse en este otro emblemático velocista (si bien una versión afro y de edad mayor que en las viñetas).  Aparte de que el personaje está muy bien trabajado en los guiones, nadie puede negar que el traje que le hicieron aparte de parecerse mucho al de los cómics, es sin dudas uno de los más hermosos de todo el llamado Arrowverse.  Y si seguimos con los superhéroes que hacen uso de la llamada Fuerza de la Velocidad, no podía faltar la interesante reinterpretación de Jessie Quick, quien acá es nada menos que hija de Harrison Wells de Tierra-2 y la cual adquiere sus habilidades en el mismo incidente que Wally (en el programa, claro); ahora bien, en cuanto a su atuendo corresponde a una versión femenina del traje de Flash, que salvo en los colores no se parece al más hermoso y sexy de las novelas gráficas.
      Y en lo que concierne al apartado de los paladines de la justicia, no podía faltar un personaje tan querido como lo es Jay Garrick, acá interpretado por un maduro y aún regio John Wesley Shipp, quien hizo en los noventa del Velocista Escarlata en la ya clásica serie de imagen real, si bien en esta otra primero hizo del padre de Barry.  Cuando se supo que el actor trabajaría en este show actual, era de suponer que como un tributo le tocaría hacer de Garrick, no obstante  solo llegamos a verlo haciendo del corredor en el último episodio de la segunda temporada (cabe recordar que Jay es de Tierra-3, mientras que nuestro Barry vive en Tierra-1).  Todo un momento esperado y de antología viene a ser cuando por fin se enfunda el bello traje que le hicieron, con algo de armadura en el pecho para simular musculatura y aun así es casi un calco de la versión original de los cómics.  Con posterioridad, tal como se esperaba, Garrick en sus intervenciones en la tercera temporada aparece como un hombre sabio, que se convierte sin duda en uno de los guías del más joven Flash.

Barry, Jay y Wally.

      En cuanto a materia de villanos, bien sabido es que en las historias de nuestro protagonista estos abundan, quedando aún muchos por salir en las futuras temporadas de The Flash.  Al respecto, en el primer episodio nos reencontramos con Eobard Thawne/Flash Reverso, quien no puede ser más mortal y aterrador, además de un nuevo velocista malvado conocido como El Rival, sacado de las mismas historietas de la Edad Dorada en la que fue el primer Flash Reverso y enemigo acérrimo de Jay Garrick.  No obstante ninguno de estos dos viene a ser la verdadera némesis de Flash en este año.  Luego nos hacen creer que el verdadero gran malo será otro malhechor clásico del Velocista Escarlata, el Doctor Alquimia.  No obstante, el sujeto malvado que en realidad lleva a nuestro héroe al límite esta vez, viene a ser el también velocista Savitar.  Se trata de un personaje más reciente en las viñetas que los anteriores, puesto que data de 1995 cuando Mark Waid (el mismo de esa joyita que es Kingdom Come) estuvo a cargo de una de las más celebradas etapas de Flash (claro que cuando el colorín Wally West era en aquel entonces el protagonista).  Si los ya mencionados El Rival y el Doctor Alquimia se ven siniestros con sus respectivos trajes, con Savitar hicieron un cambio completo de su apariencia, transformándolo nada menos que en un verdadero monstruo gigante y cuya verdadera identidad luego se vuelve en una de las grandes sorpresas de esta memorable tercera temporada.
     No obstante estos no son los únicos criminales a los que se enfrentan Barry y los suyos, pues esta vez hacen su debut otros grandes de entre la famosa galería de villanos de Flash: Trompo, el Amo de los Espejos, Abra Kadabra, Magenta y Music Meister.  Si bien en general sus participaciones resultan gratificantes, se lamenta que casi como si les pareciera ridículo, no les otorgan trajes propios de este tipo de cómics (a diferencia de los superhéroes y de los otros villanos mencionados en el párrafo de arriba); así que parecen “personas normales”, salvo por sus habilidades extraordinarias. ..Y respecto a la mayoría de los trajes que vemos...¿Qué les pasa con el cuero que creen es la única alternativa "adulta" para escarpar del "mal ñoño"?...¡Ya parece un desfile sadomaso!
      Siguiendo con el papel que toman los malandras en los episodios, se debe destacar a alguien como Killer Frost, que en esta temporada ya no se trata del doppelgänger de Caitlin Snow de Tierra-2, sino que por fin hace su aparición en la versión de Tierra-1.  Como el alter ego maligno de la queridísima amiga de Allen y los demás, otorga al show varios momentos inolvidables y cargados, además, de hondo dramatismo, por tratarse de la lucha interna de un personaje que originalmente conocimos como alguien de bien.
    No se puede dejar de lado la incorporación de un nuevo personaje secundario, en la figura de Julian Albert, especialista en metahumanos y quien trabaja junto a Barry Allen en el Departamento de Policía.  Interpretado por Tom Felton (a quien da gusto volver a verlo, interpretando ahora a alguien por completo distinto a Draco Malfoy, el chico aspirante a villano en la saga cinematográfica de Harry Potter), nos depara por su parte varias otras sorpresas esta temporada.
     Y si de grandes momentos de la tercera temporada se trata, en el episodio 8, titulado como ¡Invasión!, comienza el memorable cross-over que incluye a Arrow, DC´ Legends of Tomorrow y Supergirl, teniendo la historia su continuación en la serie sobre el Arquero Esmeralda y terminando luego en el capítulo sobre los viajeros en el tiempo.  Debe saberse que esta trilogía viene a estar inspirada en una recordada saga de los ochenta de DC, llamada justamente Invasión y en la que varias razas alienígenas invaden a la Tierra, de modo que los superhéroes deben unirse para combatirlos (tal como sucede en estos programas).  Es así que al menos en los 3 shows ambientados en Tierra-1, salvo por la presencia de la kryptoniana, es la primera vez en la que salen extraterrestres.  Por otro lado, la apariencia de los malignos Dominadores y sus naves, están realizadas con esmero.
     Volviendo a la presencia de Kara Zor-El en The Flash, el episodio 17, Dueto, viene a ser nada menos que un musical y que incluye a 2 invitados especiales entre los viejos conocidos.  Por otro lado, la amistad entre el Velocista Escarlata y Supergirl, sin dudas que viene a ser aún mucho más entrañable que la que hay entre Barry y el endurecido Oliver Queen, dejándonos con ganas de futuros team-ups entre ambos sujetos de corazones tan nobles y dulces.
      No se puede dejar de lado el hermoso homenaje a una figura como Carmine Infantino, importante dibujante en lo que viene a ser la Edad de Plata con Flash, cuando se revitalizó al personaje pasando de Jay Garrick a Barry Allen.  No contaré en qué consiste el homenaje, a ver si el resto del público se da cuenta.
      De igual manera, la labor musical del compositor Blake Neely e n la banda sonora incidental, hace que este show conjuntamente con el resto de las series de Arrowverse de las que se encarga, sea una de las que actualmente poseen mejor música original.
      El final de la temporada, en pocas palabras, viene a ser una promesa más de que lo que se viene (que ya lo están emitiendo en todo caso) es pura diversión de calidad.

      

                       A falta de una intro como bien se merece el actual The Flash televisivo, 
                                                        recordemos la de show  de 1990.                      

domingo, 30 de abril de 2017

Regreso al Mundo de Watchmen. Cuarta Parte: Búho Nocturno


4.1- El Dibujante.

      Adam Kubert es en la actualidad uno de los dibujantes más respetados del medio, heredero de toda una tradición trabajando para los cómics.  Lo anterior, debido a que es hijo de nada menos que de Joe Kubert y hermano de Adam Kubert, padre y hermano, quienes también han destacado con sus numerosos trabajos para el mundo de los cómics.  Poseedor de un estilo sobrio y detallista, que le han permitido encontrarse con varios de los íconos de Marvel, DC, Dark Horse y otras compañías, su nombre se encuentra en numerosos clásicos modernos, de modo que algunas de sus portadas y viñetas se han transformado en algunas de las imágenes más famosas de estos personajes. 
       Si bien lo podemos encontrar en DC, tal como en algunos títulos de Superman y otros más de esta compañía, mucho más destacable es su paso por las colecciones de Batman.  Es así que su paso por títulos como Batman e Hijo (la introducción oficial de Damian Wayne en el canon del Murciélago, quien es el actual Robin en las revistas, 2006), lo realizado para la historia alternativa ¿Qué pasó con el Cruzado Enmascarado? (2009), escrita por Neil Gaiman acerca de los últimos días del Señor de la Noche o su contribución para el primer crossover del Caballero Oscuro con los alienígenas cazadores conocidos como Depredadores (1992), están entre las más famosas versiones de este superhéroe. 
      En DC uno de sus trabajos más alabados fue nada menos que en la serie central de Flashpoint, escrita por Geoff Johns y la que redefinió el universo DC tras sus apocalípticos eventos (reordenando su continuidad y en la cual hoy en día se encuentra inmersa la cronología de sus personajes). Las hermosas portadas y viñetas que realizó Andy para esta miniserie, sin dudas que están entre lo mejor de su carrera.
      No obstante podría decirse que en Marvel su labor ha sido mucho más variada, ya que lo podemos encontrar en historietas de los X-Men, Wolverine, Capitán América, los Vengadores, Iron Man e incluso Conan, entre muchos más.
      Asimismo es uno de los profesores de la renombrada Escuela de Dibujo de Joe Kubert, fundada por su progenitor y en la que también enseña Adam, institución de la que han salido otros genios como Amanda Conner, Rags Morales (el mismo de Crisis de Identidad, 2005, una de las novelas gráficas más aclamadas de la Liga de la Justicia) o Stephen Bissette (el mismo que realizó el apartado visual para la elogiada etapa de la Cosa del Pantano escrita por Alan Moore).
     Debe saberse que para su aporte en Antes de Watchmen: Búho Nocturno, contó con el apoyo de nada menos que de su padre, Joe, quien entintó hasta medidos del número 3 de esta miniserie de 4 números.  Lamentablemente el gran maestro no pudo acabar con su labor, pues falleció a la avanzada edad de 85 años ese 2012, de modo que su trabajo fue concluido por Bill Sienkiewicz, otro artista de renombre. 

4.2- El Cómic.

     Debo comenzar este comentario sobre la obra que hoy nos reúne, afirmando que entre todo lo que concierne a este proyecto de rescatar el interesante universo creado por Alan More y Dave Gibbons en los ochenta (inspirado además en los personajes de la editorial Charlton, que por esas fechas había comprado DC y que hasta el momento no había utilizado), es junto a la que leí después de esta mi favorita ¿Por qué razón? Pues debido a que considerando las complejas personalidades de sus protagonistas, a quienes por lo general no se puede considerar como individuos admirables, debido a sus intereses más mundanos que los de otros vigilantes como Daredevil , Flash u otros de este tipo de historias (pues en su mayoría pecan de vanidosos, aman la violencia por sobre todo, carecen de empatía, sensibilidad o solo les interesan la fama y los bienes materiales que pueden ganar con sus actos), hay escases de verdaderos relatos de coraje y justicia; mientras tanto que en cambio acá nos encontramos con todo un superhéroe y en el más puro sentido de la palabra:   
      Por otro lado, acá no puede dejar de brillar el sólido guión de parte de J.M. Straczynski, quien de entre sus 3 colaboraciones para Antes de Watchmen, acá realiza la mejor de ellas, demostrando que su aclamado paso por las series de Spiderman y los 4 Fantásticos no fue en vano.  Es así que esta historieta destila el sano buen humor que le sale de manera tan espontánea y dejando además claro su amor y respeto hacia el género; pues además aborda en esta historia de manera muy convincente, varios leiv motivs caros a él y como bien quedará demostrado en este texto.
      Es así que en esta miniserie nos encontramos con un relato de “orígenes secretos” otra vez, mostrándonos la difícil niñez de Daniel Dreiberg, el segundo Búho Nocturno y que tal como nos deja demostrado Straczynski, tuvo razones de peso para abrazar la carrera de justiciero enmascarado: la presencia de un padre déspota y que se opusiera a la figura más luminosa de Hollis Mason, el primer superhéroe en usar el manto y del cual fue su sucesor.  De este modo nos encontramos en la relación entre maestro y discípulo, con otro tema recurrente en estos cómics, puesto que en la figura paterna que toma Mason para Dreiberg, hay un guiño que ningún lector fanático del noveno arte puede ignorar (Batman/Robin, Capitán América/Bucky, Barry Allen/Wally West y un largo etcétera).  Debe saberse que Hollis ya estaba caracterizado en Antes de Watchmen: Minutemen, como un sujeto honorable.  No obstante esta vez el guionista lo humaniza aún más, al dotarlo de un supuesto oscuro secreto de su pasado, que hace tambalear la colaboración con su alumno. Se trata de un detalle argumental que acerca a la vida real esta historieta, debido a lo difícil que puede llegar a ser el tema de la confianza entre padres e hijos y que en los cómics tantos buenos momentos nos ha dado.
     
    Luego está otro valioso tópico de los llamados tebeos: los team-ups, o sea, las aventuras de duplas o equipos de superhéroes, por lo general de caracteres y poderes diferentes.  Es algo solo en esta miniserie dedicada a Búho Nocturno se encuentra y que a mi parecer otorga uno de los puntos más fuertes de este título.  Pues como todo conocedor de la obra original, en su juventud el segundo Búho Nocturno tuvo de compañero a nada menos que Rorschach, vigilante completamente distinto al protagonista y con quien pese a ello ambos logran trabajar juntos, consiguiendo complementarse hasta cierto punto (en cierto sentido, estos representan los opuestos, tal como se observa en la clásica dupla de Batman y Superman).  La relevancia que se le otorga a esta segunda relación de importancia para el superhéroe, esta vez basada en la amistad, queda demostrada en el hecho de que dos de las portadas realizadas por Andy Kubert representan a ambos en dichos números.  Asimismo, destacables vienen a ser los paralelos existentes entre estos dos sujetos, pues tal como queda detallado en la miniserie, ambos tienen su tema con la figura femenina, específicamente de sus madres, lo que sin dudas termina por condicionar sus posteriores conductas.
     Luego está la presencia del romance, el que además se presenta como una relación con una fémina de características que rayan con el mundo de la criminalidad, al tratarse de la dueña de una sofisticada red de prostitución, la despampanante y hermosa Lady Crepúsculo; un personaje que sigue la línea de femmes fatales como Catwoman y Gata Negra y que tantas historias tienen junto a sus supuestos rivales Batman y Spiderman respectivamente.  Sin embargo pese a la supuesta faceta siniestra que hay en esta dama, su introducción sirve para dejarnos consignado que los matices existen y que las apariencias engañan, tal como queda demostrado además en la figura del verdadero villano de esta obra (otra dualidad de esta novela gráfica: Hollis/Daniel, Búho Nocturno/Rorschach, Búho Nocturno/Lady Crepúsculo).  Cabe destacarse que Straczynski en su ingenio, se valió de a lo más un par de viñetas del Watchmen original, donde aparecía en una foto esta mujer y de un diálogo entre Búho Nocturno y Espectro de Seda, para sacarle partido a este material argumental.
      Por último, una historia de superhéroes no podía carecer de su villano, quien acá no puede ser más retorcido, de modo de contrastar con los aires más benignos del protagonista (así como de ser un reflejo invertido de la misma oscuridad reinante en el corazón de Rorschach).  Es en todo esto, que Straczynski se vale de los motivos religiosos y/o mesiánicos, propios de un desquiciado para crear a la amenaza a la que aquí se enfrentan ambos compañeros.  Este elemento también muy propio de la obra del creador de esa serie de culto que es Babilonia 5, otorga a Antes de Watchmen: Búho Nocturno, otra de las mejores aristas de este título.
       Cabe mencionarse que Búho Nocturno corresponde a la proyección de Moore y Gibbons de nada menos que Bicho Azul II, Ted Kord, (Blue Beetle en inglés) de Charlton; superhéroe que en los cómics post crisis de DC cobraría gran fama, gracias a su participación en la Liga de la Justicia hecha por J. M. DeMatties y Keith Giffen.  Pues como su referente, corresponde a un superhéroe que basa el trabajo en su inteligencia, que le ha permitido crear armas defensivas de gran ingenio, con un traje de estilo totémico y que además posee una nave representativa de su animal fetiche.   Por lo tanto estamos hablando de un justiciero sin poderes, de habilidades atléticas y dotes detectivescas, quien además usa su fortuna para solventar su estilo de vida; todas ellas características que también nos recuerdan a personajes como el mismísimo Batman.

viernes, 9 de diciembre de 2016

La Mujer Maravilla de George Pérez (quinta parte y final).


     Tal como se dijo en la primera parte de esta serie de post dedicados a la etapa de George Pérez, al mando de los cómics de la Mujer Maravilla, en 1991 se orquestó una importante saga que tuvo a Wondy como personaje principal, además de la participación de buena parte de otros superhéroes deceístas y entre los cuales por supuesto destacaron varios de ellos (en especial los relacionados con el mundo mágico como Shazam y Animal Man).   Fue además lo último que escribió  Pérez para la amazona, aparte de los respectivos números de su coleccionable ambientados durante los eventos de esta crisis, pues estaba bastante descontento con la empresa, ya que consideraba que le había quitado importancia a su proyecto y por ello terminó por abandonarla durante una buena cantidad de años; el motivo de su malestar y autoexilio se debió a que ese mismo año, prefirieron darle mayor relevancia a la otra miniserie que se gestionó, Millenium, la que contó con mejor publicidad y desarrollo con más números relacionados que esta otra.  Por otro lado, salvo las preciosas portadas que diseñó, dejó a otros dibujantes la labor de realizar las viñetas de los cuatro números con los que contó La Guerra de los Dioses, de modo que en esta ocasión volvimos a contar con el arte de Romeo Thangal y Cinthia Martin, quienes ya habían hecho su contribución para las revistas mensuales de Diana.  Tras acabar esta saga, Pérez firmó su última entrega para la guerrera inmortal con el número 62, el que justo venía inmediatamente después de la miniserie. Como regalo a los lectores que compraron los cuatro tomos originales, estos venían de regalo con mini posters exclusivos, de seguro hoy en día todas unas reliquias para los coleccionistas.
       Pues debe saberse que detrás de la crisis que casi llega al punto de destruir el universo entero y que involucra a una serie de dioses de diversas religiones (entre griegos, romanos, nórdicos, africanos, sumerios y hasta alienígenas como thanagarianos, entre otros), se encuentra nada menos que la mayor de las enemigas a las que le ha tocado enfrentar hasta ahora a la Mujer Maravilla post Crisis, la bruja Circe y a quien fue incapaz de derrotar por sí misma en su primer encuentro (ya que solo gracias a la intervención del dios amigo suyo Hermes, pudo salir con vida de este enfrentamiento).  No obstante cuando el poder ahora reunido de la hechicera llega a ser casi inconmensurable, la princesa demuestra ante todos la calidad de su valor sobreponiéndose a su propia fragilidad y apoyada por todos sus aliados y compañeros, consigue la victoria…si bien antes de todo ello mucho debe pasar  para que la villana caiga.    En pocas palabras, el plan de Circe consiste en despertar de su largo sueño a una serie de divinidades y engañar a otras para con la energía resultante del conflicto, reiniciar la realidad a su gusto; es por esta razón que nuestros superhéroes se deben ver frente a tales seres, supuestamente mucho más poderosos que ellos y razón por la cual ante una amenaza tan grande, queda de manifiesto que no hay límites para que la nobleza del corazón supere los infortunios.
      Muchos tienen que cumplir un papel predeterminado en los eventos, siendo que solo Wondy de la llamada “Trinidad” de DC resulta en verdad significativa (Superman y Batman sí aparecen, pero en verdad son otros los justicieros que aquí brillan); es así que aparte de los mencionados Shazam y Animal Man, Firestorm, Acuaman, la Doctora Fate, Troia y Hielo cumplen con un rol destacado dentro de todo esto; de igual manera nada menos que Lobo y el Escuadrón Suicida tienen un destino que cumplir, dando muy divertidos momentos a la lectura.  En todo caso debe reconocerse el rescate que se hace acá de un personaje olvidado, el Hijo de Vulcano, quien viene a ser quizás el principal aliado que llega a tener la amazona y sin cuyo apoyo de seguro habría sido imposible derrotar a la bruja; por otro lado, destacable es que uno de los arcos argumentales secundarios más atractivos de esta miniserie, viene a ser el enfrentamiento entre dioses griegos y romanos por el Olimpo, siendo Wonder Woman nada menos que la campeona de los primeros y originalmente el Hijo de Vulcano de los segundos (dándole el ejemplo a sus dioses al trabajar juntos, mientras estos otros peleaban entre sí).  De igual manera acá resalta también la figura de Harmonía, personaje mítico, hija del propio Ares (el primer gran enemigo al que se enfrentó la amazona dentro de esta continuidad), quien ya había aparecido por lo menos en dos ocasiones en la cabecera de la Mujer Maravilla; es así que la preciosa diosa también resulta valiosa para que los buenos consigan su objetivo.
      Para darle su sentido más mítico a esta historia, su creador comienza todo con la presencia de las Moiras, quienes de igual manera ya habían aparecido en un guión anterior para Diana.  De este modo con su figura, nos encontramos con el tema del destino que cada uno debe cumplir (idea tan griega, tal como la recoge George Pérez para sus lectores).  Luego viene nada menos que Circe, con sus triquiñuelas que la muestran como una mujer que no puede ser más opuesta a los ideales de Wondy (incapaz de amar, manipuladora, soberbia y para quien los demás están por debajo de ella, a los que pisotea sin dudarlo en su camino si es necesario), al comienzo de su plan para convertirse en la dueña absoluta de la creación.  Y recién entonces, poco a poco, van apareciendo una gran cantidad de paladines con sus combates personales y por último junto a sus compañeros para enfrentar esta “guerra sagrada”.
      Aparte de Circe, nos volvemos a encontrar con otros enemigos ya clásicos de la Mujer Maravilla: Fobos, Eris y hasta Ares, todos ellos potenciando este carácter épico a la trama (si bien el Dios de la Guerra, va mucho más allá de ser otro malo en lo que concierne a este conflicto).   A su vez nada menos que Darkseid, el soberano de Apokolips, tiene sus momentos junto a otros Nuevos Dioses, en lo que concierne a estos acontecimientos.
      Teniendo en cuenta el carácter de “Crisis”, como ya es tradición en las grandes historias deceístas que involucran a un montón de sus personajes, su autor opta por usar también a Pariah, Lady Quarck y Lyla, todos ellos relevantes en la famosa Crisis en las Tierras Infinitas; pues debe recordarse que en esta miniserie capital el mismísimo Géorge Pérez participó como dibujante cuando se reseteó el Universo DC y del cual luego siguió modernizando detrás de los éxitos de la Mujer Maravilla y los Jóvenes Titanes.
      Para quienes hayan tenido la dicha de leer además La Noche más Oscura (2009), una de las mejores sagas de Linterna Verde y que por supuesto también involucró a gran parte de los personajes de DC, puede llamar la atención que de seguro su guionista Geoff Jhons se inspiró en La Guerra de los Dioses para su idea de ver resucitados y en forma de zombies, a varios superhéroes y villanos ya tiempo fallecidos.  De este modo las viñetas que retratan el ataque de los muertos vivientes a los justicieros, provienen de la mente de George Pérez y que su colega más joven actualizó con el efecto más gore y violento que hoy en día es del gusto del público lector.   Por lo tanto queda detallado que si bien olvidada y desconocida por muchos, la miniserie ideada por Pérez viene a hacer escuela a la hora de cómo armar una trama colosal como esta, que no carezca de todo tipo de emociones y buenos momentos.
      Ya terminando con mis entradas acerca de estas verdaderas joyas en la cronología de la más grande de todas las superheroínas (lo siento, Marvel, no obstante es la verdad), solo lamento que Ediciones Zinco, gracias a la cual he podido leer esta colección, no alcanzó a sacar todo lo concerniente a ella.  Pues dejó un paréntesis de al menos diez números entre la serie regular y La Guerra de los Dioses, de modo que tengo un vacío al respecto.  Años después Planeta de Agostini editó en tomos compilatorios, tipo libros, toda la etapa y por supuesto en el último volumen deben estar estas aventuras aún desconocidas para mí, sin embargo no he tenido acceso a ello.  En todo caso en nuestra lengua ahora ECC tiene los derechos de estos cómics y de seguro ya sacó o en algún momento reeditará tales historietas.
     En cuanto a la edición que tengo de La Guerra de los Dioses, por desgracia no pude conseguirme la que en su momento publicó la fenecida Zinco, que lo hizo allá por el siglo pasado en esos tomos prestige, que al menos a mí tanto me gustan.  En cambio poseo la menos agraciada versión de Planeta de Agostini, en tapa dura y papel couché bajo su colección Sagas DC… ¡Y donde cometieron el sacrilegio de nada menos que escanear una vieja edición a falta de material mejor, de modo que los colores de su compilatorio resultan deslavados y en algunos casos los dibujos se ven horribles!
      Antes de cerrar, les cuento que se hizo un motion comic de la primera miniserie de George Pérez para Wonder Woman, tal como se ha hecho en los últimos años con varias novelas gráficas célebres de DC y Marvel.  Quienes no conocen ese formato, deben saber que lo que hace es tomar las viñetas originales y bajo un proceso computacional que en todo caso está basado en técnicas que ya venían de los sesenta (¿Recuerdan los primeros shows animados marvelitas dedicados al Capitán América, Thor, Namor, Iron Man y Hulk?) les otorgan movilidad, aparte de que los diálogos son interpretados por actores, usándose además efectos sonoros y música.  En todo caso no he pillado tal adaptación por estos lares y tampoco sé si está para descargar online (igual no me sirve si no está al menos subtitulada). 


















viernes, 12 de agosto de 2016

La inteligente apuesta de DC en la “guerra fílmica” contra Marvel (primera parte).



      Al parecer los responsables de mantener en pantalla grande el universo deceísta, en su afán de superar los logros hollywoodenses de la Casa de las Ideas, por fin le dieron en el blanco este año.  Luego de los disparejos logros de su primera cinta para este año, Batman versus Superman (lo siento, pero por mucho que me gusta esa cinta, creo que es la menos buena de todo lo que se ha estrenado este año en materia de superhéroes para la pantalla grande), lo único que le quedaba era ver cómo le iba con su otra película: El Escuadrón Suicida.  Es así que ante la decisión de jugársela por un equipo bastante inusual en materia de “metahumanos” para el cine, cuyos integrantes mayormente no corresponden a quienes podríamos llamar como justicieros, si no que se trata en su mayoría de reos trabajando de manera encubierta para el gobierno (a cambio de la permutación de sus condenas), se refrescó de alguna manera el panorama al respecto; y de paso con esta cinta “distinta”, llena de personajes tan estrafalarios, como atractivos y hasta carismáticos en su otredad, se ha logrado algo parecido a como en su momento sucedió con los por entonces desconocidos Guardianes de la Galaxia marvelitas…
      ¿Pero de dónde salieron estos casi desconocidos sujetos de malas pulgas y pasado poco heroico que ahora se la juegan por salvar al mundo?
      Pues originalmente eran un grupo de soldados gringos, “normales”, que en plena Segunda Guerra Mundial participó de varias misiones suicidas.  Hicieron su aparición en la colección antológica The Brave and the Bold, en su número 25 en 1959, no obstante su debut no tuvo gran impacto y por años permanecieron olvidados… Hasta que en la década de los ochenta el gran guionista John Ostrander se acordó de ellos…
      Tras reiniciado el universo DC luego de la famosa Crisis en las Tierras Infinitas, que ordenó su hasta cierto punto caótica continuidad (debido a la existencia de muchas versiones de la Tierra y de sus numerosos personajes, que en un momento supuestamente se les fue de las manos a los guionistas entre una historia y otra), Ostrander en el número 3 de la miniserie Legendas (enero de 1987) retomó el viejo concepto de tres décadas atrás y le dio un nuevo impulso; esta idea suya hasta el día de hoy ha convertido a dicho grupo en uno de los más llamativos de todo DC (si bien con el paso del tiempo, como bien sucede con estos equipos, ha tenido bastantes formaciones debido al carácter rotativo de sus miembros).
     De inmediato estos sujetos bastante bizarros ganaron su propia cabecera, de la mano del propio Ostrander y que tuvo más de sesenta números, editándose tal etapa entre 1988 y 1992.  Cabe mencionarse que desde esta segunda versión, todo un personaje se constituyó en uno de los más destacados miembros del Escuadrón Suicida; aunque no como uno de sus activos entre los criminales tentados para reducir su condena o los superhéroes con sus propios motivos para encontrarse en sus filas, si no como la mente y la firme mano detrás de todos estos: Amanda Waller, una mujer dura como pocas y hasta maquiavélica en su afán de luchar por sus ideales justicieros, de personalidad tan férrea como para enfrentarse sin problemas al mismísimo Batman. Por esta misma razón esta afroamericana con un pasado desgraciado, que la convirtió en toda una dama de hierro, puede lidiar con criminales de la talla de Black Manta, Bane y Killer Croc sin miedo alguno, consiguiéndose el respeto de estos y hasta el temor de tales despiadados asesinos. 

Amanda Waller a través del tiempo en los cómics, las animaciones y la imagen real.

     Dentro de las grandes ideas que incorporó Ostrander a su revisión del viejo Escuadrón Suicida, se encuentra lejos la utilización del popular personaje de Barbara Gordon, Batichica, luego de que esta quedó inválida tras ser baleada por el Guasón, en la elogiada novela gráfica La Broma Asesina (1988, escrito por Alan Moore y dibujado por Brian Bolland).  Pues gracias a esta recreación de un equipo venido a menos, se convirtió a la pelirroja en un personaje mejor de lo que era cuando llevaba el tótem del Murciélago; asimismo demostró que aún en una silla de ruedas se podía seguir siendo alguien extraordinario.  Es así como bajo el nombre clave de Oráculo, ayudando a Waller y a otros, haciendo de experta en información y comunicaciones, se transformó en una de los mejores integrantes del Universo DC, además de ser toda una fuente de inspiración para muchos minusválidos en todo el mundo.
     Dos etapas más tuvo con el correr de los años el Escuadrón Suicida, siempre capitaneado por la Waller, antes de su configuración actual en el Nuevo Universo DC (bueno, ya ni tan “nuevo”, si se considera que ya lleva cinco años desde el último reseteo).  La tercera durante la época en la que Lex Luthor fue nada menos que el Presidente de USA (un claro ejemplo de que los cómics no dejan de tener su crítica social, si se considera que en la ficción un sujeto tan corrupto como este, ostente tal alto cargo).  Otro guionista de renombre, se encargó de este relanzamiento, Keith Giffen, sin embargo solo llegó a editarse entre los años 2000 y 2001.
     John Ostrander regresó al Escuadrón Suicida, pero lamentablemente ello no logró repuntar a este por entonces alicaído equipo y la colección obtuvo no más ocho números, los que fueron publicados entre 2007 y 2008.
     Cuando llegaron los llamados Nuevos 52 en agosto de 2011, con el segundo reinicio deceísta, luego de la mencionada Crisis en las Tierras Infinitas, uno de los títulos que comenzaron a publicarse fue la actualización del Escuadrón Suicida.  Esta vez el escritor que estuvo detrás de sus aventuras fue Adam Glass, llegando a durar más de treinta números, pese a su buena llegada con el público y en especial a su inesperada incorporación de un villano tan singular y famoso como la loca (y preciosa) Harley Quinn (quien rápidamente se transformó en la verdadera estrella del equipo). Lo único que algunos no le perdonamos a tal versión remozada, es que en este nuevo Universo DC, cambiaron la fisonomía característica de Amanda Waller, de ser una mujer robusta (en el sentido de gorda) y poco agraciada, a una más joven, esbelta y a una belleza más de los cómics deceístas.  Al menos conservaron su etnia, sin embargo el hecho de su imagen original era uno de los elementos que la hacía tan especial, por cuanto su aspecto tosco acentuaba su personalidad avasallante; como lo que hicieron con la mencionada Barbara Gordon, de superheroína lisiada a devolverle el uso de sus piernas (no obstante esa es otra historia, de la que pronto me referiré). 

El Escuadrón Suicida en tres de sus etapas: la original, la ochentera de Ostrander y la primera colección de los Nuevos 52.

     Y ahora justamente esperando el estreno y éxito de su primera película para el cine y de imagen real (que ya tenían una antes, de la que les contaré en breve), se ha lanzado una nueva colección: El Nuevo Escuadrón Suicida  A ver cómo les va esta vez.
      En el terreno audiovisual el Escuadrón Suicida solo ha sido visto a partir de la década pasada, si bien en numerosas ocasiones y en muchas versiones, algunas de ellas bastante memorables la verdad.  Primero fue utilizado en uno más de esos recordados episodios de aquella maravilla de los cartoons gringos que es La Liga de la Justicia Ilimitada, realizado bajo el nombre de Task Force X  y donde la Waller envía a sus agentes a nada menos que robar un precioso objeto a… ¡Los cuarteles de la Liga de la Justicia! (debe saberse que  este es el otro nombre con el que se designa a dicho grupo).  Cabe decirse, además, que la Amanda Waller que aparece en este show es sin dudas inolvidable.
       Una serie también recordada con gran nostalgia viene a ser Smalville, centrada en la juventud de Clark Kent antes de convertirse en Superman; pues en su décima temporada apareció el Escuadrón Suicida, con algunos de sus personajes más emblemáticos, como Rick Flag (hijo de uno de los integrantes del Escuadrón suicida de la Segunda Guerra Mundial), Plastique y Deadshot, si bien su origen aquí cambió bastante del original y que para nada tenía que ver con Amanda Waller (o al menos cuando se le presenta por fin en pantalla).  No obstante ya se le había  nombrado con anterioridad.  Ahora bien, la Dama de Hierro fue vista antes en uno de los mejores episodios de esta misma serie, Justicia Absoluta, de la novena temporada y donde se introdujo al clásico equipo de superhéroes de la Sociedad de la Justicia, escrito por nada menos que Geoff Jhons (otro guionista de peso y que ha tenido entre sus trabajos más destacados sendas etapas para las historietas del Azuloso y la también llamada JSA); en esta serie fue interpretada por una actriz de la talla como Pam Grier, quien en su imponente figura resulta calcada al personaje de la etapa anterior a los Nuevos 52.
     Sin embargo ha sido en el programa Arrow, acerca de Flecha Verde, que Amanda Waller y el Escuadrón Suicida realmente han destacado en imagen real para la pantalla chica.  Pues en este caso se trata de la Waller esbelta y de gran belleza y de un equipo más cercano al de su génesis original que el anterior.  En medio de sus filas una vez más estuvo Deadshot (al parecer objeto del afán de potenciarlo frente a los medios audiovisuales, al usarlo una y otra vez en sus adaptaciones) y Tigre de Bronce (otro miembro clásico del grupo, aunque aquí se le presenta como villano y no como justiciero), además de un muy simpático guiño a nada menos que Harley Quinn.  Todo esto fue durante su segunda temporada.
     En 2014 salió el largometraje animado Batman: Asalto a Arkham, basado en un famoso videojuego y donde en esta historia el Caballero Oscuro debe vérselas con el Escuadrón Suicida, enviado justamente en una misión al infame manicomio.  Uno de los puntos interesantes de este filme, que para nada está hecho pensado en un público infantil, viene a ser que Deadshot y Harley Quinn tienen una especie de romance y, por otro lado, aparece el Guasón como el gran villano al que se enfrentan tanto el Murciélago, como también el Escuadrón Suicida, debatiéndose la loca criminal entre sus obligaciones con el Escuadrón y su amor enfermizo por el llamado Príncipe Payaso del Crimen…Pues debe saberse que estos tres elementos (Deadshot+Harley+Guasón) forman parte fundamental del guión de la primera película para el cine sobre este curioso grupo del universo DC; de igual modo, la aparición de Batman vuelve a ser fundamental para contar una historia sobre estos singulares individuos, en el filme de reciente estreno.

jueves, 19 de noviembre de 2015

El peor escenario posible para el Multiverso DC.


                                                   

     Entre mayo y septiembre de 2011 se publicó la serie limitada de DC titulada Flashpoint, de solo cinco números, si bien contó con varias revistas extras a manera de complementarios a los sucesos narrados en ella.  Independientemente de la vorágine narrada en sus páginas, puesto que está llena de emociones adrenalínicas por parte de sus protagonistas, esta historia permitió a los responsables de DC diseñar la estrategia adecuada, la antesala, al posterior reseteo de DC a partir de octubre de ese mismo año… ¿Y por qué razón este efecto tras los eventos de la mencionada serie? Pues debido a que los lectores de años de sus cómics, nos encontramos en Flashpoint con una realidad alterada de su “Tierra principal”, por completo trastocada y la cual luego de ser arreglada, pasa a ser un nuevo punto de partida para casi 25 años de cronología.  La verdad es que estratégicamente hablando, esto fue una excusa para renovar sus ficciones y de paso ganar más lectores, tras no verse sometidos a tanto tiempo de continuidad.   No obstante el evento orquesto por sus creadores fue divertido, efectivo y marcó precedentes tras lo mostrado en él, algo que pocos lo pueden negar.
    Siendo sinceros, no fue la primera vez en que DC realizó un experimento como este, ya que entre 1985 y 1986 editó la miniserie que sería uno de sus mayores éxitos y que sin duda se convirtió en todo un hito dentro de las historietas: Crisis en las Tierras Infinitas.  Pues en doce números, guionizada por uno de los grandes talentos del medio como lo es Marv Wolfman y dibujada por ese otro gran artista que es George Pérez, logró reordenar su desordenado panteón, tras un sinnúmero de mundos paralelos, que ya había perdido cohesión según los especialistas.  Quizás uno de sus puntos más fuertes, fue cómo en sus páginas pudieron pasar tantos personajes DC, para terminar dejando solo una Tierra (y un universo), idea que perduró por años.
    Luego en 1994 vino Hora Cero: Una Crisis en el Tiempo, diseñada por Dan Jungers, uno de los pesos pesados de DC en los noventa (el mismo que orquestó la muerte de Superman a manos de Doomsday y creó al popular superhéroe Boster Gold), miniserie de cinco números que pretendió corregir algunos elementos que la anterior crisis dejó de lado y de modo que tras su término, el universo DC nuevamente pasó por ciertos cambios, aunque no de manera tan drástica como en 1986 y tras lo sucedido con Flashpoint.

    Y ahora volviendo de lleno a la miniserie a la que está dedicada este texto (y de la cual vendrán varios post, considerando los distintos crossovers y ti-ens que tuvo, teniendo en cuenta los tomos editados por ECC en español y que tuve el gusto de comprar, por fin, y leer), es necesario saber quiénes se encuentran detrás de esta obra.  Pues en el guión estuvo uno de los nombres más importantes de DC en la actualidad, tanto en su calidad como escritor de varias obras destacadas en el último tiempo, como en su rol de ser uno de los mandamás de esta empresa, gracias justamente al impacto que ha provocado entre los lectores con su trabajo (lo que por supuesto, ha dado grandes divisas económicas a la compañía): Geoff Jhons.  Basta decir que antes de que se pensara en armar esta nueva crisis dentro de DC, Jhons tuvo la osadía y la buena idea de devolver a sus antiguos papeles a dos clásicos superheroicos de la Edad de Plata, en su labor como justicieros: al Linterna Verde Hal Jordan (para bien o para mal, es el más famoso de todos quienes han ostentado su cargo) y el segundo Flash, Barry Allen.  A ambos los rescató de la muerte y al primero le devolvió al estatus como principal  humano dentro del equipo de la Tierra, al servicio de este cuerpo intergaláctico policial; mientras que el segundo recuperó por su mediación el protagonismo en su revista, dejando en segundo plano a su sucesor Wally West (y eso que tuvo un periodo destacado escribiendo para el pelirrojo velocista).  Además antes de Flashpoint estuvo tras varios otros éxitos de DC, sobresaliendo en sus etapas a cargo de La Sociedad de la Justicia y Superman, aparte de las cabeceras dedicadas a los superhéroes esmeralda y escarlata respectivamente.  No obstante fue con la siguiente crisis tras la mencionada Hora Cero, llamada Crisis Infinita (2005-2006) y su secuela directa 52 (2006-2007), que Johns manejó con una soltura increíble una inmensa cantidad de personajes en sus tramas, reordenando y acomodando todo de tal manera, de dar pie a grandes sagas de corte épico. Luego de demostrar con Flashpoint su capacidad inventiva y convertirse en definitivamente en el nuevo niño de oro de DC, tras su renovación con los llamados Nuevos 52, se le entregó la gran responsabilidad de relanzar a la Liga de la Justicia y a Acuaman (siendo este quizás el mejor periodo del soberano de Atlantis, tras el recordado paso de Peter David como escritor suyo); asimismo continuó encargado de las aventuras del Linterna Verde Hal Jordan, tras su éxito con el personaje previo a Flashpoint.  La significancia del trabajo de este guionista para su compañía ha llegado a tal punto, que algunas de las últimas películas animadas sobre sus cómics han sido adaptaciones de sus novelas gráficas: Superman versus La Elite (2012), Superman Desencadenado (2013) Liga de la Justicia: La Paradoja Flashpoint (2013), Liga de la Justicia: Guerra (2014) y Liga de la Justicia: Trono de Atlantis (2015).   A su vez ha escrito capítulos para las series de televisión basadas en cómics DC, como lo son Smalville, Arrow y The Flash.   A la hora de sintetizar las características de su aporte, si bien no posee las múltiples lecturas de los argumentos más sofisticados intelectualmente, de sus colegas como Grant Morrison y  Alan Moore o la emotividad ya lírica e intertextualidad de gente de la talla de Neil Gaiman o Michael Straczynski, sus historias rebosan de acción y aventuras, que hacen que leerlo sea sin dudas algo muy entretenido; además construye tan bien sus textos, que logra darle una continuidad a las tramas que crea, de modo que conecta eventos ocurridos hace mucho tiempo atrás con los más recientes.
     En el apartado dedicado al dibujo, estuvo Andy Kubert, un artista de técnica preciosista y preocupado por el más mínimo detalle de sus trazos, hijo y hermano de otros dos grandes del noveno arte, como lo son Joe y Adam Kubert.   Su carrera ha tenido logros notorios tanto en Marvel y DC, además de otras empresas. Para la primera destacan su aporte a uno de los títulos más inolvidables sobre Wolverine, Origen (2001-2002), X-Men, Spiderman, Thor, Capitán América y muchos más, además de encargarse de algunos números de Conan.   En cuanto a DC, su labor en varios ejemplares sobre Batman es prácticamente antológica. 
   
¿Y de qué trata Flashpoint? Pues tal como se puede deducir de parte de su nombre, en su argumento cumple un papel fundamental Flash, Barry Allen para ser más preciso, siendo su personaje principal, si bien comparte el protagonismo junto a otros dos “viejos” superhéroes.  Uno de estos dos compañeros, tenía que ser nada menos que Batman, lejos el “caballito de batalla” de DC; mientras que el otro en parte viene a ser toda una sorpresa, al ser elegido para ocupar tal puesto en esta decisiva historia, Ciborg y antiguo miembro de los Jóvenes Titanes, en cada una de sus encarnaciones. La elección de usar a Victor Stone, Ciborg, radica claramente en el deseo de darle mayor relevancia a otras etnias en las historietas de la compañía, ya que Stone es de raza negra.  Si bien desde su aparición Ciborg demostró una personalidad carismática, más todavía por el hecho de ser un “lisiado” que fue capaz de salir adelante a sus incapacidades (ya que tras perder varias de sus extremidades en un accidente, gracias a sus prótesis siguió adelante y demostró ser un sujeto destacado), por años fue considerado un “secundario” al comparársele con otros justicieros jóvenes, a diferencia de Robin (en cualquiera de sus versiones), Ala Nocturna, Batichica o Super Boy.  No obstante fue en la década pasada, cuando el guionista afroamericano Dwayne McDuffie lo incorporó en las filas de la Liga de la Justicia, idea que se quiso potenciar más a partir de esta novela gráfica y sus consecuencias con el Nuevo Universo DC en la actual Liga y donde Ciborg es uno de sus miembros fundadores (asimismo cuando hizo el guión de la película animada de Liga de la Justicia: Doom, de 2012, basada en el arco argumental Torre de Babel de Mark Waid, dentro de los cambios que hizo en su adaptación, fue incorporar a Ciborg a este supergrupo).   Frente a este singular trío uno se preguntaría entonces qué pasa con Superman, quien no aparece como uno de los grandes héroes de la historia…Pues sí sale en ella, pero como la realidad está trastocada a tan gran escala en esta obra, Kal-El aparece, aunque de una forma bastante inesperada.
    Y ahora volviendo al argumento de la novela gráfica que hoy nos reúne, en ella una mañana se despierta Barry y se da cuenta de que el mundo que conoce no es el mismo, sino que se haya en un lugar de connotaciones apocalípticas, por todos los cambios sufridos respecto a lo que él conoce.  Pues en esta Tierra en la que se haya, una terrible guerra entre la Atlántida liderada por Acuaman y la Mujer Maravilla capitaneando a las amazonas de Themyscira, tiene al planeta al borde de la destrucción.  Además ambas antiguas razas son xenófobas y subyugan a quienes tienen la mala suerte de cruzarse en su camino.  Los efectos del conflicto bélico son tan grandes, que la mayor parte de Europa se haya bajo el agua, producto del odio del emperador Acuaman e Inglaterra se encuentra tomada por las amazonas.  Mientras que otras partes del mundo, son controladas por otros seres poderosos de egoístas intenciones, como la India, a manos del Infiltrado o África en manos de Gorila Grodd.  Estados Unidos es uno de los pocos lugares donde la democracia continua en pie (Irónico ¿No?) y es allí donde Ciborg, que aquí cumple el papel del patriota número uno, trata de unir a todos los seres poderosos, incluyendo a los de otros países, para evitar la catástrofe que se avecina.   Allen asimismo se da cuenta que ya no tiene sus poderes y que a su vez nadie sabe de la existencia de un superhéroe con el nombre de Flash.  Buscando la manera de mejorar las cosas, va en pos de ayuda (entre ellos a sus amigos y aliados de antaño) y de recuperar sus poderes, logrando llegar hasta la mansión Wayne para encontrarse con Batman…No obstante se lleva una nueva sorpresa, cuando se entera de quién es el Batman de este mundo distópico, quien además resulta ser alguien mucho más violento y desconfiado que su antiguo compañero.  No obstante logra convencer al Murciélago para que le preste socorro y se una en su cruzada para encauzar los hechos, de tal modo que esa realidad pesadillesca de paso al mundo tal como lo conoce.  Es entonces que se les une luego Ciborg y uno que otro superhéroe en su versión Flashpoint.  Luego el Corredor Carmesí, llega a darse cuenta de que hay una mente siniestra detrás de todo lo que ha pasado, de modo que todo en el argumento dice que se trata de la intervención de su némesis, el Flash Reverso, quien de seguro viajó al pasado  y alteró de tal manera los acontecimientos, que el efecto dominó provocó la crisis actual; no obstante una vez llegado al clímax, si bien aparece este villano, se revela la verdad sobre quién es culpable de todo lo que ha pasado y ello no deja de ser inesperado.  A su vez el epílogo, una vez que se resuelve todo, viene a ser uno de los finales más emotivos del género, alejándose de lo épico y centrándose más en lo intimista. 

     Esta obra permitió introducir dentro del universo DC a un popular personaje del sello Wildstorm, el cual tras años de ser editado por DC en una continuidad aparte, una vez que su creador se fue a trabajar a esta empresa, fue “absorbido” por la casa, tal como antes sucedió con  personajes de otras editoriales (como Shazam, Question y Blue Beetle).    Me estoy refiriendo a Girfter, eficaz guerrero telépata aparecido por primera vez en las páginas de Wild Cats, de la autoría de Jim Lee y uno de los mayores éxitos de los primeros años de Image, al ser fundada esta editorial por los artistas de Marvel, que emigraron para independizarse a principios de los noventa.  Pues acá Grifter forma parte de la resistencia europea contra la invasión amazónica, junto a otros personajes antiguos de la empresa y algunos hechos en especial para este evento, si bien luego cuando se reordena (o más bien resetea) la continuidad, toma un nuevo lugar destacado dentro de DC.  Por otro lado, dentro de este grupo se presenta un curioso personaje que aquí hace su debut, pero el cual al parecer no ha sido recatado tras el surgimiento del actual universo DC: el Grillo de Canturbery.
     Varios personajes más aparecen de forma breve en esta novela gráfica, muchos de ellos cambiados de manera drástica, para acomodarse a los tiempos imperantes de esta corrupta continuidad.  Así es como el Capitán Maravilla, Shazam, acá se llama Capitán Trueno y ahora es el resultado de la fusión de un grupo multirracial de niños huérfanos, entre los que están los hermanos Billy y Mary Watson, además de Fredy Freeman, los muchachos originales de la llamada Familia Maravilla.   No obstante esta variante del famoso superhéroe mágico, al ser invocado carece de su aire tierno y ahora se ve duro, además de poseer una gran cicatriz que cubre su cara, tras una cruenta batalla lidiada contra Wonder Woman.  Es respecto a todo esto, que en el apartado gráfico, el trabajo realizado por Andy Kubert se muestra sobresaliente, pues nos muestra a nuestros queridos superhéroes distintos y hasta siniestros.  Aparte del mencionado Capitán Trueno, por ejemplo llama la atención de inmediato el Batman que aquí aparece, quien ya no lleva los ojos blancos, sino que son rojos, aspecto que acentúa su aire violento y demoniaco; Cyborg es mucho más grande que el original, una inmensa armatoste de tecnología de punta y con un brazo convertido en una especie de cañón…no obstante como acá cumple el papel que debería haber tenido Superman, se ve más paternal que belicoso (lo que en todo caso, tiene relación con la caracterización que le da Jhons en su recreación); y en cuanto al mismísimo Superman, quizás este nunca antes había sido visto tan patético: delgadísimo y pálido, por no decir cadavérico y con aspecto enfermizo.  Con respecto a los dos grandes “villanos” de la historia, Acuaman se torna tosco de rasgos, al igual que Wonder Woman, sobresaliendo en ambos los elementos marciales (por ejemplo, Arthur usa corte militar, tiene un mentón más cuadrado y posee mayor musculatura) y en el caso de Diana, se encuentra aquí convertida en una belleza fría y carente de su dulzura acostumbrada.
     En la trama sobresalen los temas de la responsabilidad y las nuevas oportunidades.  El primero en torno a la figura de Flash, quien asume buena parte del peso de sus propias culpas y que lo muestran como un personaje atormentado por su pasado.  Algo similar sucede con Batman, no obstante en él destaca también lo segundo, pues cuando se da cuenta que puede cambiar su triste destino, no duda en hacerlo y ello lo dignifica más que nunca como personaje emblemático.  Las acciones de estos dos superhéroes, los demuestran como algunos de los mejores de entre todo DC.
     Flashpoint posee su adaptación animada, como largometraje hecho para la venta en DVD y blu-ray, el cual fue lanzado en 2013, siendo sin duda una de las mejores producciones de DC en este formato.  La película resulta bastante fiel al cómic y aun así tiene el acierto de poseer sus propios agregados, como un prólogo dedicado en especial a la vida de Flash antes de la crisis y quien acá debe enfrentarse a su famosa galería de villanos; este apartado permite ver además a sus compañeros tal y cómo eran antes de la crisis y del nuevo universo DC; con posterioridad a su desenlace, cuando se “arregla” todo, tanto Flash como Batman aparecen con sus trajes actuales.  Por otro lado, siguiendo la línea de los últimos títulos de la empresa en este formato, el filme mantiene cierto grado de violencia, que implica sangre y muertes en primer plano (impagable el momento de la “ejecución” de Flash Reverso), así como una dosis de erotismo, todo igual no ajeno a las viñetas en que se inspiró.  


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