1. La historia.
Luego de 2 años de espera, por fin este
pasado 4 de Julio (¡Un día antes de mi cumpleaños no más, así que una razón de
más para esperar esta fecha!), se estrenó la tercera temporada de Stranger
Things. El show ochentero de terror centrado en un grupo de niños,
perdón, ahora adolescentes, volvió a contarnos una nueva historia de
intromisión del "Otro lado" en el pueblito de Hawkins; y como ya es
habitual dentro de la serie, los acompañan unos cuantos adultos que ya
conocemos y queremos, como sus hermanos mayores que ya están por ingresar a la
vida adulta. Por otro lado, la trama transcurre en plenas vacaciones de verano,
cuando los chicos debían estar disfrutando de su merecido descanso, pero como
ya sabemos para los héroes no hay verdadero descanso.
En
esta ocasión tenemos un nuevo monstruo que, la verdad, logra superar en
apariencia, peligrosidad y truculencia al recordado demogorgon de las
temporadas pasadas. Más encima, la criatura va pasando por numerosas etapas y/o
evoluciones, hasta su forma final y que se conecta con eventos ya pasados en el
show. La manera que tiene la entidad de alimentarse, si bien quizás no sea
original del programa, resulta ser tanto interesante como horripilante.
Se suma a lo anterior, "humanos
infectados" por el ser, especies de zombies que potencia aún más el grado
de terror de la trama (idea, que en parte, se relacionó con el homenaje a
George Romero, que sus seguidores podemos reconocer en uno de los capítulos).
2. Nuevos temas.
Al lugar donde viven los protagonistas, no
solo llegan monstruosidades de otro mundo, sino que también la modernidad. Es
así que podemos ver el impacto que produce en la aislada y pequeña localidad de
Hawking, la creación de nada menos que un mall o centro comercial, con lo que
se revoluciona todo el lugar. Impacto no solo comercia,l que se nota está devastando
a los negocios pequeños, como aquel en el que trabaja el personaje de Winona
Ryder; sino que cultural, al centrarse buena parte de la vida pública en este
sitio, que viene a ser el mercado del mundo postmoderno y capitalista, que un
programa como Stranger Things nos representa por medio de los “gloriosos
ochenta de Ronald Reagan”.
Por otro lado, nos encontramos con nuevos
villanos de parte de los humanos. De los científicos malvados y maquiavélicos,
que aprendimos a tener desde el principio de este título, los creadores de
nuestro querida serie pasan ahora a uno de los mayores temores y preocupaciones
del mundo de aquellos años (y en especial de los gringos): la llamada Amenaza
Roja, propia de la Guerra Fría, en la que vivía un entonces polarizado planeta
y donde justamente USA era el centro del hemisferio de derecha. Todo esto se
hace ver con gran espectacularidad y entretención para el espectador, hasta
cierto punto de forma maniquea, con "malos" por completo fríos a la
hora de matar y usar a sus subordinados y, no obstante, nos dan la grata
sorpresa de que hay gente bondadosa en todas partes (incluso entre los
"comunistas rusos").
Asimismo, tal como dice el viejo dicho:
"En pueblo chico, infierno grande".
Que el cuadro de todo esto se completa,
con la introducción de un tema recurrente en las grandes narraciones y, como
no, lamentablemente presente en la vida real (que no olvidemos, el arte es y
debe ser reflejo del mundo en el que vivimos): la corrupción política. De este
modo, se introduce un "pequeño" villano local, que cumple con estas
características.
Por otro lado, se introduce otro leiv
motiv recurrente en las facturaciones gringas: el periodismo. Y es que
personajes dedicados al llamado "Cuarto Poder" abundan y más en las
historias relacionadas con la fantasía (tan solo recordemos que Clark Kent y
Peter Parker son fotógrafo y periodista respectivamente, también conocidos como
Spider-Man y Superman). Es así que dos de los protagonistas, los hermanos
mayores de un par de los chicos de la pandilla, trabajan en el periódico del
pueblo, lo que da origen a subarcos argumentales bastante interesantes y a que
estos se involucren por su cuenta, en el conflicto mayor de la trama central.
Y no se puede dejar de lado que en cuanto a
temáticas y subgéneros, que vienen a ser abordados dentro del argumento de esta
temporada, podemos reconocer un tópico caro a las obras del vampirismo: el
lacayo humano del monstruo mayor que acecha en las sombras y al que se le ha
concedido una que otra habilidad extraordinaria, para ayudar a su maestro a
conseguir sus fines. Pues esto, lo podemos reconocer en uno de los personajes
secundarios, introducidos en la temporada anterior, hecho que a la trama ayuda
a hacerla más atractiva y compleja.
3. Evolución de
los personajes.
El tiempo pasa rápido y ello se hace
notar en especial con los menores de edad, que cabe recordar los mejores
personajes del programa y/o los más destacados (pese a la presencia de una
estrella reconocida como Winona Ryder, a estas alturas de la vida ya toda una
veterana), corresponde al grupo de amigos con los que comenzó la historia hace
4 años atrás. Y es que los hemos visto crecer, que sus mismos actores también lo
han hecho y uno de ellos hasta fue protagonista de un éxito del cine
hollywoodense, como lo es It, al punto de que esta cuarta
temporada ya no los tiene como infantes, sino como adolescentes en los primeros
años de esta etapa de sus existencias. De este modo, podemos ser testigos de su
despertar sexual, a través de sus primeros romances, ya sea por los primeros
besos y caricias (en un par de ellos) o por un aún más ingenuo interés, más
bien de tipo intelectual (y hasta "ñoño", je).
A lo anterior, se suman los conflictos
con los pares, debido a los típicos celos hacia los amigos, que ya no pasan
tanto tiempo con sus viejos camaradas y en vez de eso, prefieren pasar más
tiempo con su pareja. A esto se le suma un significativo detalle: la
posibilidad de no compartir la misma orientación sexual de la mayoría (veremos
más adelante, si en verdad se atreven a tratar este tema en futuras temporadas
y con protagonistas menores de edad).
Luego uno de estos romances, justamente el
más importante de los dos que aparecen, tiene otro tipo de consecuencias: el
problema con los padres, que se preocupan de que sus hijos estén yendo más allá
de lo que ellos querían en sus relaciones amorosas; de este modo, no
encontramos con el miedo natural de los progenitores a perder la atención de
sus hijos y su error cuando caen en la sobreprotección... ¿Y en quién vemos
este tipo de dilemas? Pues nada menos que en el bueno de Hooper, quien ahora ya
lleva tiempo como padre adoptivo de Once y se encuentra, debido a todo su
historial como padre que ya perdió una hija, ante este dilema.
No podemos olvidar a la abnegada madre a
cargo de la Ryder, quien cada vez se ve más segura de sí misma, si se considera
el sufrimiento por el que pasó en la primera temporada. Toda una mujer de
acción viene a ser este simpático personaje, quien demuestra que los cuarenta
son una edad aún con mucha vitalidad por delante y que las madres siempre serán
verdaderas heroínas.
Y regresando a Hooper, pues a este lo
vemos más como civil que con uniforme y lo que se estuvo suponiendo desde las
temporadas anteriores, ahora en plan romántico y con quien era de esperarse
desde hace rato, por fin se concreta. Por otro lado, un gracioso guiño a los
ochenta se presenta en su figura, al aparecer de bigote y con camisa tropical,
emulando a un popular personaje televisivo de aquellos años (por cierto, no
deja de llamar la atención lo goooordo que está en esta temporada, el guapo David
Harbour, quien lo interpreta, que llega a estar mórbido...toda una decepción
para sus admiradores/as, que quedaron fascinad@s con él al conocerlo gracias a
la primera temporada. No obstante, habría que averiguar si su sobrepeso se
debió a exigencias del papel o no, puesto que luego de filmar esta temporada, que al parecer estuvo sin
estrenar cerca de un año, fue el nuevo Hellboy para el cine y por ello adelgazó
y entrenó bastante).
Por
igual, habiendo ya dos muchachas en el grupo, es posible abordar el tema de la
amistad femenina y ello presente entre Once y Max. Esta variante de las relaciones
fraternales, completa el cuadro en el que los chicos, que llevan el mayor peso
dramático del guión, nos los hace aún más cercanos a gente de generaciones
mayores: al verlos como un reflejo, de lo que en nuestra época llegamos a ser y
a tener, mientras éramos como ellos.
4. Otros personajes.
Dos secundarios regresan en gloria y
majestad, llegando a tener un protagonismo mayor que antes y en el caso de uno
de ellos, convirtiéndolo ahora en un personaje principal: me estoy refiriendo
al chiquillo de la primera temporada, que primero conocimos como un patán y Don
Juan, quien ahora ya maduro cobra verdaderos ribetes de héroe juvenil. Este
realmente nos resulta ahora más simpático que nunca, que lo vemos junto a uno
de los grupos en los que se subdivide la historia, hasta que todos convergen hacia
el clímax. Gracioso y enternecedor aparece este joven, ya convertido en alguien
que está dando sus primeros pasos a la adultez.
Luego, nos reencontramos con el teórico de
la conspiración que conocimos la temporada anterior y quien ahora tiene un papel
tan divertido, que ahora, sin dudas, acapara nuestra atención.
Por otro lado, tenemos a dos personajes
femeninos nuevos, ambas caracterizadas como mujeres inteligentes y valientes,
que da gusto el aporte que le hacen a la historia. Una de ellas una compañera
de trabajo, del mismo chico al que me referí más arriba y que en contra de lo
esperado para las convenciones propias de este tipo de obras, mira a su colega
con ojos diferentes al de la muchacha típica. La otra es una niña de carácter
muy fuerte, que incluso puede resultar molestosa, pero que luego cuando se nos
sorprende, convirtiéndola en una de los secundarios de relevancia, consigue
simpatizarnos y es que, la verdad, tiene bastante en común con la tropa que nos
conquistó desde el principio del show.
5. Lo que
podemos disfrutar.
A las aventuras de cada uno de los grupos
que conforman esta serie, no les puede faltar su buena dosis de gore, terror y
humor; de igual manera no faltan los momentos de acción y ciencia ficción, que
serán la delicia de los más ñoños de la casa, cuando aparecen los superpoderes
y nos encontramos frente a la eterna lucha del bien contra el mal. Asimismo,
hay uno que otro momento emotivo, que estamos hablando de personajes
entrañables y que ya tienen sus seguidores hace rato, tan bien caracterizados,
que resulta imposible no sentir en carne propia sus alegrías y penas.
Queda claro, espero, que estamos hablando
de una temporada superior a su predecesora, si bien para mucho la mejor es la
primera (quizás más bien por la novedad, que significó en su momento, que esta
otra tiene hartas virtudes a su haber como para hacerla inolvidable). Igual
habría sido genial, volver a ver a la hermana de Once y al grupo de esta;
quizás en un futuro cercano, podríamos tenerla de vuelta y donde se pudiera
profundizar, el tema de los chicos con superpoderes.
Por último, si no se habían dado cuenta
o aún no ven esta temporada: tras los créditos viene una importante escena, que
da luces sobre el verdadero destino de uno de los protagonistas.
Tráiler de la tercera temporada.










