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miércoles, 29 de enero de 2020

Reencuentros con el Paco Rivano (III).


     Con este texto doy por terminada mi revisión del libro Narrativa Reunida de Luis Rivano, que disfruté mucho.  Ojalá les guste esta revisión personal escrita con mucho cariño y aprecio hacia la obra de este tremendo autor, que espero ayudar a hacer conocido entre más gente.

8- El Rucio de los Cuchillos y otros cuentos (1973).

     Corresponde esta a la única colección de relatos del autor. La presente edición posee un valioso prólogo del Paco Rivano, donde cuenta de sus primeros pasos como narrador y las vicisitudes por las que pasó a la hora de que le publicaran sus textos. Por otro lado, se agrega un par de textos más que complementan el conjunto y se agradece poder leerlos por lo gratos que resultan ser al lector.
     En general, salvo el más famoso de ellos y que le da el nombre a la recopilación, son historias con mucho humor, de hombres en líos amorosos y donde queda de manifiesto su machismo a la hora de relacionarse con las féminas. Lo anterior, deja presente además un tono de erotismo picaresco, que le da un carácter más ligero a estas piezas, en comparación con los textos que le preceden en el tomo que contiene todas estas narraciones, entre novelas, novelettes y cuentos.
     También queda de manifiesto la radiografía social, al mostrarnos el tipo de convivencia de parte de los protagonistas, de "clase baja" todos ellos, con individuos de mayor "pelaje"; provocando esto situaciones muy interesantes, que no dejan de ser verdaderas.

I- La Mujer del Auto Celeste.

     Por lo que parece, esta historia fue escrita antes de realizar su creador la ópera prima que ya conocemos y su continuación (Esto no es el Paraíso y Bajo el Signo de Espartaco), puesto que su protagonista es uno de los personajes centrales de dichas novelas, Reginaldo Flores, bastante joven y ya carabinero. Pues este realiza un viaje junto a una atractiva mujer que se ofrece a llevarlo gratis en su auto. La chica, claramente mejor "posesionada" que él, acapara su atención, quien no deja de mostrarse seductor a su manera y de ese modo nace algo entre los dos, que solo se concretará una vez de vuelta a Santiago.
     Teniendo en cuenta todo lo que le pasa al protagonista, todo de carácter anecdótico y sin ningún drama, mucho hay de las típicas fantasías sexuales masculinas en este divertido relato.

II- El Informe.

     Otro hombre, obrero como muchos de los que pululan entre estos cuentos, rememora sus días de amante de una guapa y acomodada mujer algo mayor que él. La relación entre ambos mejora a tal punto la vida del protagonista, que gracias al barniz cultural que de la fémina, va descubriendo un nuevo mundo con el arte que esta le enseña a valorar.
     El final es rápido y sorpresivo, con un particular humor negro que esconde cierto fatalismo. Su mensaje final, nos podría estar diciendo que por mucho que se esfuerce alguien humilde, por subir en la escala social, será casi imposible que lo logre y además nunca será mirado como un verdadero igual, por la gente de mejor condición social.

 

 III- El Menú de Orestes.

     Otro de esos vivarachos (por decirlo de una forma simpática, considerando que tampoco se trata de gente muy virtuosa que digamos) obreros, que se enreda con una mujer de mayor rango social y en este caso mucho más joven que él (y soltera, además, cosa que no es su caso).
     El cuento permite abordar el tema de la diversidad étnica en Chile, al aparecer unos cuantos turcos (tal como se llama acá de forma genérica y errada, a los árabes).
     Por otro lado, el curioso nombre de este relato (culto y que corresponde a un personaje de la mitología griega y de las tragedias), solo se viene a explicar en los últimos párrafos, propio de los finales sorpresivos tan característicos de las narraciones breves.
    Y en cuanto al protagonista, no puede ser más machista y llama la atención su falta de conciencia y/o culpa, para engañar en beneficio de su propio placer; por no decir, además, que es alguien irresponsable y egoísta.

IV- En la Trampa.

Una vez más un sujeto de la clase obrera, se involucra con una mujer de mejor pasar, aunque tampoco se trata esta vez de alguien muy opulenta. La primera instancia que los une a ambos, es el amor a los libros; así que su primer encuentro, carece de la picardía propia de las historias cortas que le anteceden. Las cosas se complican más de la cuenta y la trama termina en una tragedia, digna de los dramones (culebrones) televisivos tan populares en Chile y el resto de Latinoamérica.

V- El Rucio de los Cuchillos.

     El mejor cuento de la colección, que luego fue adaptado al teatro con gran éxito, corresponde nada menos que al regreso de un personaje ya clásico del autor: el "mostacero" y ladronzuelo Vinizio, de su novela corta El Apuntamiento. En esta ocasión seguimos al muchacho ahora en la cárcel, tras el crimen que cometió al final del texto que lo introdujo (en todo caso, como otras obras que comprenden este volumen, se puede leer y comprender sin problemas, independientemente del texto que le precedió). Allí la vida es mucho más difícil que en la calle y solo sobreviven los más fuertes; es así que ya no recibe el apodo de El Italiano, si no que sus compañeros le han otorgado el mote de El Rucio de los Cuchillos, debido a una especial afición que ha cobrado.
     Esta impactante historia, que en muy pocas páginas logra atraparnos desde el principio, relata el enfrentamiento del reo con otro más popular que él. Es así que a través de un lenguaje, propio de la jerga criminal de los bajos fondos, el autor nos sumerge en la vida de esta gente, para quienes la violencia es pan de cada día, incluso entre rejas.
     Un duro cuento que debe estar, sin dudas, entre lo mejor de la cuentística nacional y que para nada pretende hacer moraleja de su contenido (aunque sí nos lleva a reflexionar bastante ¿No?).

VI- La Provocación.

    Un grupo de reos conversa en plena cárcel, de la posibilidad de que uno de ellos, aquel que tiene talento para las historias, participe en un concurso literario y gane, dando tremenda sorpresa a todo el mundo. Todo va bien hasta ahí, que el argumento se ve llamativo, pero luego se pone confuso y se nos describe una escaramuza con la policía, en la que está involucrado el mismo grupo de la primera parte de este relato.
     Resulta extraño saber que este texto, ganó un certamen organizado por la Vicaría de la Solidaridad, organismo católico que ayudó a los perseguidos por la dictadura de Pinochet en el país, el que se llamaba Todo hombre tiene derecho a ser persona...Pues considerando la nulas virtudes de sus personajes, cuesta entender haya salido victorioso e independientemente ello de la calidad literaria de esta pieza, que a estas alturas creo no entendí su sentido.

VII- Con todo respeto, patrón.

    El único cuento que transcurre en el campo y el segundo texto de todos los que aparecen en este compilado sobre la Narrativa Reunida de Luis Rivano, luego de El Signo de Espartaco, que transcurre en ambiente rural (y por lo tanto, que posee entre sus personajes a huasos e incluyendo su particular lenguaje).
    Uno de estos trabajadores de la tierra conversa con su patrón, animándolo a que asuma su responsabilidad con la hacienda que ha heredado; de igual manera, lo invita a acabar con los chismes que hay por los alrededores, sobre la fidelidad de su esposa.
     Una vez más nos sorprende el autor con el giro final, que algo de humor tiene, pese al golpe que ello significa para el interlocutor del narrador y los lectores.
    Machismo y las diferentes conductas sociales que se espera entre personas de distinta "casta", vuelven a estar presentes en este cuento, que cierra con broche de oro un libro que recomiendo de corazón y disfruté mucho.

martes, 7 de enero de 2020

Reencuentros con el Paco Rivano (II).


     Sigo con mi repaso personal del libro Narrativa Reunida de Luis Rivano.

5- El Cuaderno de Víctor Hidalgo (1967).

     Corresponde, se supone, al libro escrito por el personaje poeta de las dos novelas con las que comienza el volumen; aunque también puede ser su propio diario de vida, donde de manera muy nostálgica hace referencia a sus recuerdos y reflexiones.
     En sí es un texto casi inclasificable, que no cuenta ninguna historia, salvo la memoria del autor sobre su infancia, introduce uno que otro poema de su autoría (obviamente del propio Rivano). Me habría esperado que fuese el cierre de una verdadera trilogía, sobre los personajes que ya conocemos un buen resto y no este "librito" que a mi humilde parecer se trata de lo más débil de la narrativa reunida del escritor.

6- El Apuntamiento (1968).

     Una novela dura que impacta en la conciencia de los lectores e ignoro si la primera de la literatura chilena, en retratar desde primera línea el submundo de la marginalidad nacional: carteristas, prostitutas, corrupción policial y otros...Todos estos personajes dignos del llamado género negro hollywoodense, pero llevados a la idiosincrasia nacional.
      La historia nos la cuenta su propio protagonista, un muchacho de unos veinte años que rememora su difícil vida en la pobreza, por lo cual llega a muy temprana edad a delinquir. El retrato de su infancia es el de tantos chicos como él, que conocieron desde muy pequeños el dolor y el desamparo, haciéndonos que ese chico a la deriva no solo nos simpatice, sino que podamos comprenderlo y hasta darnos cuenta que las cosas no son blanco y negro... ¿Qué lleva a un chiquillo a robar como primera instancia para sobrevivir? Aquí podemos encontrar una respuesta verosímil a casos como ese.
      Por otro lado, vuelven las prostitutas como personajes recurrentes de la narrativa "rivaniana" (me permito inventar ese adjetivo en honor al autor...¿O ya la acuñaron antes?), que aquí aparecen tres como personajes secundarios y muy distintas todas ellas entre sí; cada una formando parte de la historia del protagonista y ayudando a definirlo para reconocerlo como un sujeto completo y no un retrato plano de un puro delincuente de tercera (sino que un ser humano, que también necesita de otras personas para escapar a la soledad y acercarse a su manera a la felicidad).
      No se puede dejar de lado el tema de la homosexualidad presente en la historia, abordado desde la problemática de la prostitución masculina y de chicos como el protagonista que no se consideran "maracos" o "mostaceros" (en aquellos años faltaba mucho como para que apareciera el término "gay" y todo aquello del orgullo...), pero que para sobrevivir buscan hombres mayores y adinerados. Cabe mencionar que considerando todo esto, tales prácticas son tratadas en las novelas como algo tan sórdido, cual otras que aparecen en sus páginas.
     No hay moraleja detrás de todo esto y los personajes no buscan compasión, solo sobrevivir un día más en esa selva humana en la que se desenvuelven. Eso sí, encontramos todo tipo de calaña entre sus habitantes, que en algunos aún queda nobleza y, en muchas ocasiones entre sus peores habitantes están los policías (de investigaciones, que no los carabineros, como bien lo deja claro el texto; puesto que los primeros se aprovechan de los delincuentes de poca monta, para extorsionarlos y ganar dinero extra con ellos).
     El nombre del libro hace referencia a las citas entre estos agentes de la ley codiciosos y parásitos, con sus víctimas para sacarles plata y de ese modo hacer oídos sordos con sus fechorías o "protegerlos" de otros agentes; so pena de mandarlos preso en caso de no darles en el gusto...Y es que cabe mencionar que el protagonista nos cuenta su historia, al estar compungido por no tener dinero para pagarle a su "tira".
      Mucho más que en los otros relatos ya leídos, abunda la jerga, la mayoría de las veces llena de metáforas dentro del lenguaje coloquial y tal como la podemos encontrar en el español de Chile hoy en día. Por lo tanto, quien no se maneje en dicho lenguaje, agradezca el glosario que se incluye al final del tomo.
      Se trata, sin dudas, de una obra desgarradora y apreciable solo para los valientes que se atreven a indagar en esta realidad sucia, oscura y húmeda, aunque real y donde muchas veces la esperanza no existe (a diferencia de las dos primeras novelas que abren este tomo). Los amantes de ese cine gringo de acción e intriga y con parias como protagonista lo amarán, así como aquellos que en carne propia se han codeado con su gente, valorando esos códigos desconocidos para los otros o, en el mayor de los casos, los lectores (como este servidor); todos ávidos de buenas historias y bien contadas sobre mundos fronterizos al nuestro que no podemos ignorar


 6- Tirar a Matar (1971).

     Desde que comencé a leer este libro y me reencontré con la particular narrativa del "Paco", no vacilé en soñar con que ojalá en un futuro cercano hicieran alguna excelente producción cinematográfica, basada en sus obras. Su díptico sobre los carabineros sería genial verlo al menos en la pantalla chica, como buenas miniseries de calidad, pero con lo desvalorizado que están cada vez más sus miembros entre la población nacional, bien difícil que ello sea posible...Sin embargo sus textos sobre delincuentes, uf, tienen todos los elementos como para realizar una obra llena de acción, intriga, violencia, sexo, drogas y personajes llamativos. Definitivamente me imagino a alguien como Tarantino llevando a escena estas ficciones tan llamativas ¿Por qué los productores chilenos no le echan el ojo a estas joyitas y se aseguran una historia de calidad? Supongo que por cuestiones de derechos o pura ignorancia.
     La novela está contada en primera persona, como las otras ya reseñadas, por su protagonista y por ello viene a ser otra confesión desde lo más hondo del corazón de un sujeto sumido en el submundo de la delincuencia. No obstante, la narración de Roberto Placilla no es la de un ladronzuelo como en el caso anterior, sino que la de un verdadero hombre de temer: alguien que trabaja como guardaespaldas armado, para gente que vende drogas duras y realiza tráfico de otras cosas. 
     El personaje es alguien curtido que tal como el protagonista del texto anterior, nos da un paseo por su pasado hasta llevarnos a su presente, justo cuando ahora su mayor debilidad es la mujer de la que se ha enamorado. Y es que como en los clásicos melodramas románticos, la chica pertenece a otra condición social, que los separa en muchos sentidos, si bien ella le corresponde
     Ahora bien, a diferencia del prostituto y ladronzuelo de El Apuntamiento, este otro es un hombre culto e inteligente, autodidacta (ama leer, el cine y los tangos, como buena proyección del propio Paco Rivano). Además, cosa rara, por mucho que en él la violencia esté a flor de piel, posee una sensibilidad mayor que en más de una ocasión lo llevará a las lágrimas. Empero, mantiene ese machismo hoy despreciables por donde se mire (como un particular episodio, en el que el protagonista actúa como un verdadero energúmeno), que acusan otros personajes del autor, al igual que la homofobia que en aquellos años los "machos alfa" ostentaban y se hacían ver cual actitudes normales y/o aceptables entre sus pares. Pero toda esta mezcla en alguien tan complejo como Roberto, reflejo de nuestra propia humanidad llena de matices, es clave para identificar a un sujeto que tal como lo muestra esta novela y otras del volumen que estamos revisando, no es alguien que está satisfecho con su existencia y eso lo hace alguien infeliz; además, por mucho que su situación sea mejor que la de otros personajes "rivanianos", Roberto está en constante contradicción consigo mismo (por cierto, su inteligencia lo lleva a formidables reflexiones sobre sí mismo, quienes lo rodean y la vida misma, dignas de tener en cuenta por el lector ávido de pasajes literarios poéticos e ideales para copiar y citar).
     En lo que va de esta "Narrativa Completa", por fin tenemos a un personaje femenino de verdadero peso dramático y en este caso corresponde a la amada de Roberto. Beatriz (¿Algún homenaje a la famosa amada de Dante, del mismo nombre, salida del poema épico medieval La Divina Comedia?) es alguien que nos demuestra, por un lado, que en todas las escalas sociales hay personas infelices y, por otro, por fin ahonda en la psicología femenina para diferenciarla del primitivismo masculino y su incapacidad natural (de una buena parte de mi género) para ser verdaderamente empático con las féminas. 
     Por cierto, el autor vuelve a mencionar la novela Espartaco y a su película, haciendo paralelismos entre este clásico y los pensamientos de su protagonista. Por otro lado, también se hace alusión directa a Hijo de Ladrón de Manuel Rojas, autor con el cual quien aquí escribe ya había relacionado a Rivano; interesante viene a ser cómo el mismo personaje principal, se compara con el protagonista de la novela de Rojas, que ambos han pasado por distintos tipos de miserias, si bien sus decisiones para enfrentarlas han sido tan diferentes.


 7- La Yira (1973).

     Definitivamente Luis Rivano era un genio, un artista que pese a sus galardones y reconocimiento entre literatos, no tuvo el aprecio más masivo que se merecía. Es así que el talento del escritor se puede apreciar, también, en la manera de cómo tomó un personaje secundario de su novela El Apuntamiento, para darle su propia historia ybdonde darle el papel principal. Luego, por primera vez en su narrativa, el argumento gira en torno a una mujer y no se trata de cualquiera, sino que resulta ser Nancy, la joven prostituta que tuvo un romance con el recordado Vinizio.
     Yira es otro nombre para referirse a una "trabajadora sexual", término que en todo caso dejó de usarse en la jerga chilena. De este modo, la yira es la chica que ya conocimos, quien ahora nos cuenta su vida y en lo que nos enteramos de que cuando estaba con "el Italiano", era una menor de edad, acabando su relato cuando solo tiene 17 años.
    Como otros hijos literarios del Paco, la pobre muchacha nos confiesa su infancia miserable, quizás incluso más desgraciada que la de sus pares. El retrato de su pobreza es lamentable, que habla de violencia intrafamiliar y de una espantosa violación que golpea de frente al lector. Enfrentada a una existencia tan difícil, como era de esperarse, la chiquilla se inicia pronto en la prostitución, revisitando el lector a otros personajes ya conocidos, ahora vistos desde otro ángulo.
     Los vejámenes a los que se ven expuestas mujeres como ella, se hacen presentes y el retrato de su actividad ilícita, logra verse ahora desde el punto de vista de las mujeres, otro logro para el artista a la hora de reflejar todo este infierno con gran humanidad. Encontramos solidaridad y fraternidad entre mujeres, donde los hombres pocas veces se describen y comportan como personas sensibles.
     Si de relaciones interpersonales entre este género vamos a hablar, cabe mencionar la introducción del tema del lesbianismo, que aquí a diferencia de la homosexualidad masculina y como se vio en otros textos de Rivano, es más un recurso para encontrar el afecto perdido, que puro placer carnal y utilización egoísta del amante (tal como lo describe el autor cuando se refiere al sexo entre hombres).
     Asimismo, destaca la mirada de la protagonista, que en vez de enjuiciar a quienes la han atropellado, exhibe una manera de sentir compasión hacia ellos, encontrando en sus congéneres la soledad que los iguala a todos y lo que la hace sentir esa empatía que la caracteriza. Por esta misma razón, la muchacha es capaz de perdonar, incluso, al hombre que más la dañó, siendo que de ese modo la narración termina con una cuota de esperanza.
     También cabe destacar el papel que cumple en esta historia la religión institucionalizada, ella con un cariz negativo mayormente y que vemos encarnado en un personaje pusilánime y detestable por su fanatismo e ignorancia (estos últimos dos defectos, con los cuales muchas veces se tilda a los creyentes o que se pueden encontrar en verdad entre sus filas). Siendo este el segundo texto de los leídos del autor, luego de Bajo el Signo de Espartaco, en tratar este tema, es fácil darse cuenta del ateísmo o malestar con las iglesias (cristianas) por parte de Rivano.
    Por cierto, pese a todo lo dramático que llega a ser este texto (¿Cuento o novela corta?), volvemos a encontrar momentos de humor, lo que se agradece entre tanto pesar.

domingo, 22 de diciembre de 2019

Reencuentros con el Paco Rivano (I).


1- El autor.

     Luis Rivano (1932-2016), conocido como el Paco Rivano (que en Chile "paco" es el nombre despectivo que se le da a los carabineros, siendo que este fue en su juventud policía del Estado), fue un importante escritor nacional que destacó mayormente en teatro, si bien también escribió narrativa, entre cuentos y novelas, como bien atestigua el volumen que a partir de hoy comenzamos a revisar.
Ya había entrado a la treintena (32 años), cuando ganó un concurso literario de la prestigiosa editorial Zig-Zag y el cual debía permitirle publicar su ópera prima; no obstante, cuando el Cuerpo de Carabineros de Chile se enteró de su contenido, le dio la baja y ello le quitó el patrocinio de la empresa; ni corta, ni perezoso, el artista optó por autopublicarse y de ese modo sacó varios de sus primeros libros en ediciones modestas y de papel roneo (en aquellos años y hasta la década pasada, en este país, la alternativa más modesta a la hora de editar todo tipo de textos).  Con el tiempo al ganar prestigio, comenzó a ser publicado por grandes editoriales.
     Independientemente de la calidad literaria de su narrativa, destacó más como dramaturgo, siendo, quizás, uno de los autores de piezas teatrales más sobresalientes del país.
     Su obra en general trata acerca del mundo de la marginalidad o del llamado “lado B” de nuestra sociedad, el que conoció de cerca mientras fue carabinero.  Mendigos, ladrones de poca monta, prostitutas, estafadores, proxenetas, borrachos y las personas de las llamadas “poblaciones”, zonas populares del país, donde encontramos a los de clase baja o media (que estos últimos, no los nombrados como “emergentes” de hoy en día), pululan en sus historias; pero no lo hace demonizándolos, sino que otorgándoles una humanidad tal, que resulta fácil sentir empatía por ellos. A sus personajes los hace hablar de forma realista, usando jerga, que de seguro para los lectores extranjeros puede complicar algo la comprensión; no obstante, tal como en el tomo que hoy nos reúne, publicado en 2010 por la importante Editorial Alfaguara, al final de los textos de ficción se incluye un glosario para aquellos que no conocen dichos conceptos.
     Paralelo a su labor como escritor, también se dedicó a ser “librero”, que apenas fue expulsado de las fuerzas policiales se instaló con un pequeño puestito en el Barrio de San Diego (que aparece en sus obras) a vender libros, por lo general usados, que bastante sabía de ello.
     Su particular pluma y el hecho de convertirse en un maestro de la lengua española sin tener mayores estudios formales, lo pone del lado de otros genios de nuestras letras que llegaron a ser en las mismas condiciones y de orígenes humildes: Manuel Rojas y Hernán Rivera Letelier, todos ellos con múltiples premios y una extensa bibliografía.   

2- Rivano y yo.

    Si mi memoria no me falla, supe de este escritor gracias a un artículo que salió en una revista juvenil muy buena, que sacaba los viernes el diario El Mercurio, llamada Zona de Contacto y de la que tengo muy buenos recuerdos; en uno de sus números hablaba de Rivano y las características de su trabajo; más encima venía de regalo su cuento El Rucio de los Cuchillos, que me gustó mucho.  Luego un profesor de la universidad, en la clase de Literatura Chilena hablaba muy bien de él; lo que no tenía idea, hasta que el Chirola (así le decíamos a nuestro maestro, si bien nunca en presencia suya) nos dio más datos sobre su persona, es que desde que era adolescente pasé por su tienda y fui atendido por el propio Rivano.  Apenas pude, realicé un trabajo sobre una de sus obras, Te llamabas Rosicler, pieza teatral que toma su nombre de un tango (que el Paco era fanático de este tipo de música, lo que se ve muy bien en las dos primeras novelas incluidas en el tomo que ahora nos reúne) y di en la clase mi exposición sobre dicho título y su autor; también llevé la canción en la que se inspiraba para ser escuchada.  Años después en la televisión chilena dieron la adaptación que hicieron sobre la obra, para el programa Cuentos Chilenos, que era bastante bueno. Todo eso fue durante los noventa, la década que recuerdo con más cariño.
     Varias veces me pasé al local de Luis Rivano, ahora que ya sabía quién era y lo apreciaba como artista; pero tontamente nunca me atreví a charlar con él, ni a pedirle un autógrafo (si bien mi amiga María Elena Francovich, compañera de la universidad, me dijo que lo entrevistamos…¡Pero no tengo memoria de ello!).  Solo una vez le compré libros y fue nada menos que una preciosa edición en tapa dura de dos volúmenes de Narraciones Extraordinarias de Poe, de una vieja colección de bolsillo muy elegante que había.  
     El 2011 o el 2012 tuve la dicha de ver en el cole donde trabajaba en aquel entonces, una muy buena adaptación de El Rucio de los Cuchillos al teatro.  A mis estudiantes les gustó mucho y les di como tarea que realizaran un monólogo sobre alguno de sus personajes para presentarlo en clases; la actividad fue un éxito.
     Eran las vacaciones de verano de 2017, a finales del mes de enero, cuando junto a mis amigos Ledda, Marlo y Miguel fuimos a la Feria del Libro Usado de la Universidad Mayor, que acostumbramos a ir todos los años.  Aquella vez la exposición de rigor estaba dedicada a Luis Rivano, que no teníamos idea de que había fallecido.  Solo hablando con una de sus hijas, muy amable, en el puesto de su librería, me enteré de la noticia; aproveché de comprarle nuevecito y sellado Narrativa Reunida, que es el libro que me ha llevado a escribir estas palabras.
      El año pasado andaba de compras en la feria que queda cerca de mi casa, cuando pillé el mismo libro al que hago mención arriba; se veía nuevo y me salía la mitad del precio de cuando lo adquirí en 2017.  Le vendí a un colega amigo el tomo sellado y me quedé con este otro…Grande sería mi sorpresa, al sacarlo de donde lo tenía guardado para disponerme a leerlo de una vez, cuando me di cuenta de que venía con una dedicatoria de su puño y letra, supuestamente a una amiga, la que firmó tan solo 3 años antes de su muerte ¿Sabía lo que estaba vendiendo la persona a la que se lo adquirí? No creo (igual, como dice el dicho “La necesidad tiene cara de hereje”).  Dentro venía también un marcapáginas y el recorte de un diario donde hacían un pequeño reportaje, a manera de homenaje, a Luis Rivano a raíz de su muerte.  Tal vez era mi destino tener ese libro y si es así o no, me siento muy feliz por ello.


3- Esto no es el Paraíso (1965).

    La primera novela de Luis Rivano es claramente autobiográfica, puesto que en ella el autor hace referencia a su vida como carabinero, ya sea en lo referente a sus intimidades, como a sus experiencias dentro de las filas de la institución a la que servía.
     El artista hace un retrato realista de todo ello, sin romanticismos y de forma descarnada, razones demás para que debido a su obra le hayan dado la baja en Carabineros de Chile, tras hacerse conocido el contenido de su ópera prima (pues claramente su contenido incomodaba a las autoridades, que no querían que se revelaran las injusticias y miserias de sus filas).
    Es así que el texto gira en torno a un trío de colegas y amigos oficiales, todos ellos jóvenes en los primeros años de la veintena, dos de ellos casados y el otro soltero.  De origen humilde, apenas poseen estudios, si bien uno de ellos tiene pretensiones de poeta (un claro alter ego de Rivano).  Los muchachos son mujeriegos, que aprovechan su estampa de uniformados para conquistar muchachitas y de ese modo, además, varios de los otros personajes que aparecen en sus páginas, son asiduos visitantes a prostíbulos; justamente aquel que tiene esposa e hijos pequeños, quienes en la práctica viven en la miseria, está involucrado con una de estas mujeres, a quien pretende "salvar" para conseguir una relación amorosa más feliz y estable que la de su familia con la que apenas pasa tiempo; por otro lado, uno de los compañeros se enamora de una joven universitaria de procedencia acomodada, siendo que él es el otro del trío que está desposado.
     Los protagonistas se encuentran en el escalafón más bajo de su oficio y por esta razón están expuestos a las órdenes y caprichos de cualquiera que esté por sobre ellos.  La lealtad con la institución se muestra en casos como los suyos, más como el único recurso para optar a un trabajo estable, si bien tal como dice el título del libro, donde se encuentran no es el Paraíso, pese a lo que quieren aparentar los jefes (y el gobierno) entre los ciudadanos.  De este modo, muchas injusticias pasan los carabineros como ellos, como que se les impide volver a sus hogares por días a manera de castigo, además de que la paga  no es buena, entre otros detalles impactantes.  A su vez, vemos casos de alcoholismo, mucho garabateo, incluso robo y rivalidades entre subalternos y jefes, que humanizan como no pensábamos a estos representantes del orden.
     Si bien hay personajes femeninos, secundarios, se observa un machismo propio de la época, de los uniformados y de la idiosincrasia chilena, que no solo tiene que ver con el lenguaje usado para referirse a los cuerpos de las mujeres y al trato con ellas; sino que también a esa especie de competencia mutua, por demostrar la virilidad acostándose con la mayor cantidad de féminas...Esto llega a lo peor de esta faceta masculina, cuando uno de los protagonistas no asume sus obligaciones con una de sus ex conquistas y su superior lo respalda denigrando el honor de la chiquilla en la misma comisaría.
     Queda claro que los protagonistas no son unos héroes, ni antihéroes y menos villanos; tienen virtudes y defectos, siendo algunos de sus mejores aspectos la fraternidad que son capaces de demostrar y el deseo de superación, acompañado de su nobleza...Por lo tanto, pese a todos los yerros que encontramos entre estos "guardianes del orden", igual podemos hallar bondad entre los suyos, que por algo Luis Rivano dedicó esta novela al mejor líder que tuvo cuando era carabinero, personaje real que haya su símil dentro de esta ficción realista y descarnada.
     La novela se lee con rapidez que da gusto y pese a lo dramático de su argumento, encontramos mucho de humor, incluyendo diálogos chispeantes que amenizan todo.  El final es maravilloso, poético y sublime como muchas partes de la obra, dejándonos un sabor menos amargo al abrir las puertas para la redención personal y lograr una vida mejor.


4- Bajo el Signo de Espartaco (1966).

      Tras acabar las páginas de la primera novela de Luis Rivano, uno no espera reencontrarse con sus personajes: hombre sensibles que a su manera buscan la felicidad, si bien como también nos pasa en el mundo real, ello signifique cometer uno que otro error en el camino, al creer que hemos tomados las mejores decisiones o simplemente nos dejamos llevar por nuestros impulsos y no pensamos bien las cosas. Por lo tanto, esta segunda obra, más corta que la anterior y que correspondería a lo que los gringos llaman novelette, retoma la vida de sus tres protagonistas tiempo después de hasta donde habíamos quedado.
      Ahora les puedo hablar con nombre y apellido de sus personajes principales, puesto que los conozco mejor y he sido "testigo" como lector de su evolución como sujetos.
     Víctor Hidalgo, el artista en ciernes en este triunvirato y un autodidacta como el mismo escritor de la vida real, que se proyecta en su persona, sigue en el cuerpo de carabineros; aún le toca pasar los abusos de sus jefes, pero ha tomado como misión suya educar a sus compañeros, prestándoles sus libros y dialogando con ellos para ejercitar la mente. Solo al final del libro nos enteramos de que ha sentado cabeza.
     Reginaldo Flores pareciera que ha sido el que tuvo mejor suerte de los tres amigos. Fruto de su esfuerzo ha sido ascendido y ello lo ha llevado a hacerse cargo de un pequeño destacamento en Renca, por entonces zona rural. Allí tiene bajo su cargo solo a dos hombres, un chico que apenas tiene unos 20 años y un hombre mucho mayor que ambos, casado y cuya mujer se ha vuelto parte de este mini retén. Flores los trata con afecto a todos y se ha convertido en un verdadero líder, querido por la comunidad, lo que contrasta con lo que sucede con otros carabineros en la ciudad, puesto que tiene consideración incluso con los delincuentes. No quepa duda de que el hombre ha madurado y de ese modo, cuando termina la novela, le es permitido por fin resarcir su peor error de juventud.
      Osvaldo Guerra es quien más ha evolucionado: de ser un sujeto irresponsable que prácticamente tenía botada a su esposa e hijos y ser un carabinero alcoholizado, se ha transformado en un obrero eficiente y con conciencia social, ahora candidato de izquierda a ser presidente de un sindicato de trabajadores. El amor que ahora siente hacia su esposa es claro, quien además ya no lo trata mal como antes, cuando estaba involucrado con una prostituta.
     Atrás han quedado los tiempos de parranda, prostíbulos y desenfreno. En sus protagonistas el autor refleja más que en su obra debut, la preocupación por los temas sociales, al hacer que en especial dos de estos no dejan de expresar sus intereses políticos y de deseo por un mundo mejor para los más oprimidos.
    En paralelo al acercamiento hacia la política y los derechos de los ciudadanos comunes (en un mundo donde ya ostentaban el poder en Chile, desde hace rato, los hijos de familias pudientes), se refleja de manera increíble y tan cercana a la realidad actual del país (con su crisis social y el movimiento popular por protestar ante los abusos de las clases dirigentes), por medio de las futuras elecciones en las que la Democracia Cristiana, liderada por Frei Montalba, pugna contra los partidos Socialista y Comunista que apoyaban a Salvador Allende. Los conflictos en las calles, donde carabineros ya reprimían con violencia gratuita a los manifestantes, son descritos como si se tratara de una fotografía de la actualidad nacional.
     ¿Qué habrá pensado el autor acerca de sus reflexiones acerca del acontecer nacional, cuando años después efectivamente ganó las elecciones el llamado "Doctor Allende" y luego fue traicionado tal como él mismo adelantó en su obra?
     Este libro casi no tiene humor y la miseria que hay alrededor de los personajes se hace más presente (sino, basta con detenerse en el episodio de aquello que es testigo uno de los personajes cuando va al cine). Pero en contraste a todo ello, nos encontramos con la vida en el campo, donde se nota que los personajes son felices en medio de la sencillez y al aire libre, lejos de los problemas de las grandes urbes (el llamado tópico literario de beatus ille- dichoso aquel- por tener acceso a este tipo de existencia plena).
      En esta novela los personajes femeninos no intervienen tanto de forma directa, a diferencia de su predecesora; salvo dos momentos y en ambos es posible reconocer el horrible machismo imperante en la época (¿En verdad pensaba así Rivano o introdujo estos episodios para denunciar el primitivismo de su género?): en el primero de ellos, un par de féminas dan como algo normal la violencia intrafamiliar de los esposos hacia ellas y en el otro uno de los protagonistas, un hombre culto y para nada mala persona piensa "que nunca antes se había sentido más bajo que una mujer", cuando la muchacha a la que despreció hace 7 años atrás le da la oportunidad de su vida. Podría decirse que en esta ocasión todas las mujeres que aparecen en el título, aparecen como verdaderas compañeras de sus hombres, cuya presencia en sus vidas viene a ser por completo benigna.
    Por cierto, llama la atención la feroz crítica que le hace el escritor a una importante institución católica de beneficencia, el Hogar de Cristo, fundada por San Alberto Hurtado.  Se trata de una fundación sin fines de lucro y que desde aquellos años, los sesenta, ha rescatado de la miseria y calle a niños y adultos, como a ancianos.  Pues la imagen que tiene Rivano de esta no es muy buena que digamos, caracterizándola como en la práctica una fachada para ostentar frente a los demás y dar en el gusto a los pederastas que se aprovecharían de sus niños, otro detalle polémico de su obra.
     El nombre del libro hace alusión a la novela histórica Espartaco de Howard Fast, donde se aborda la rebelión de los esclavos de los romanos, liderados por el personaje que le da el nombre al texto; de este modo, uno de los 3 amigos tras leerse dicha narración, compara su devenir y el resto con lo que sucede en dicha obra: a la larga se ha cambiado la esclavitud por otra, pese a la calidad de hombres y mujeres libres de todos ellos.

Mi edición con dedicatoria del propio autor.

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